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Antón Castro

Fotógrafos

ALBERTO KORDA. JOVEN MILICIANA

ALBERTO KORDA. JOVEN MILICIANA

Alberto Korda también fue el fotógrafo de la Revolución cubana. He aquí una toma de una joven miliciana con su anillo.

ALBERTO KORDA. RETRATO DE MUJER CON BICICLETA

ALBERTO KORDA. RETRATO DE MUJER CON BICICLETA

Retrato de Julia, que acabaría convirtiéndose en la esposa de Alberto Korda. Me encanta esta foto tan sugerente, tan llena de magia. La toma, casi un contraluz, es de una elegante suavidad y una gran capacidad de evocación. Tiene algo de instantánea onírica. Y la bicicleta, dicho sea de paso, parece una obra maestra de la mecánica y el diseño.

EL FOTÓGRAFO ALBERTO KORDA. Por MAURICIO VICENT

EL FOTÓGRAFO ALBERTO KORDA. Por MAURICIO VICENT

[El corresponsal y cronista de La Habana Mauricio Vicent publica hoy en El País este espléndido reportaje sobre la vida, la obra y la atracción por las mujeres de Alberto Korda, el fotógrafo cubano más famoso, entre otras cosas por su famoso retrato a Ernesto Guevara. La Fábrica publica uno de sus imprescindibles monografías (una de las últimas maravillosas fue la de Eugene W. Smith) y a la vez se le realiza una exposición a este hombre que, durante años, retrató a mujeres espléndidas con ojos de enamorado. Así, en una de esas sesiones, conoció a su mujer Julia.]

 

 

LA REVOLUCIÓN CUBANA DE LOS LABIOS PINTADOS

[Fotos inéditas revelan la faceta mundana de Korda, el retratista del Che y de Castro. Por Mauricio Vicent, para El País de hoy.]

 

 

Alberto Korda es el fotógrafo cubano más conocido... y a la vez el más desconocido. Sus imágenes legendarias del Che Guevara y de Fidel Castro forman parte de la iconografía y del mito de la revolución cubana, pero Korda fue mucho más que el hombre que retrató a sus líderes. "Sólo el 10% de su obra tiene que ver con el tema de la revolución", asegura su hija Diana Díaz, feliz porque, por fin, una exposición y un libro descubren al otro Korda: al gran creador que convirtió la belleza femenina en arte e hizo de la publicidad y la moda un espacio de vanguardia que sobrevive hoy.

"Korda no sólo fue testigo de excepción de aquellos años épicos de la revolución, fue un artista increíble y moderno. Sus fotos de mujeres, que retrató en su estudio en los años cincuenta son revolucionarias; y ese trabajo de composición con modelos lo reelaboró e incorporó al que hizo después con los líderes guerrilleros", cuenta Cristina Vives, amiga personal del fotógrafo y responsable de la edición del libro y de una exposición que bate records de asistencia en La Habana.

El título en ambos casos es el mismo: Korda Conocido Desconocido. También podría haber sido Korda definitivo, pues ofrece una visión integral -y nada oficial- de la trayectoria de Alberto Díaz Gutiérrez, verdadero nombre del artista, fallecido en París en 2001.

Exposición y libro están divididos en cinco grandes temas: Studios Korda, Los líderes, El pueblo, La mujer y El mar. Casi todas las fotografías son inéditas o cuando menos muy poco conocidas, incluidas las de la revolución, donde aparecen, por ejemplo, Fidel y el Che comiéndose un helado, o Castro en pijama o rodeado de unas extasiadas Reinas de la Radio de Nueva York.

"Korda retrató a los líderes de la revolución entre 1959 y 1968, pero sólo se conoce una parte ínfima de esos diez años de trabajo", afirma Diana. Su padre nunca fue el fotógrafo oficial de Castro, sino una especie de "electrón libre". Su amistad con Fidel era "otra cosa" y eso le permitió hacer fotos que nadie hizo, algo que queda claro en la exposición que se exhibe en la Fototeca de La Habana, y que viajará en diciembre a la Casa de América, en Madrid. "Hasta sus fotos más conocidas tienen un ángulo distinto: se comprueba lo meticuloso de su trabajo de edición, que convertía las imágenes originales en otro material", indica Vives.

Lo importante del libro y de la exposición es lo nuevo que revela del artista. En los años cincuenta Korda retrató en su estudio de La Habana a las bellezas más impresionantes de la época. "Yo quería convertirme en un famoso fotógrafo de moda porque de esa manera podría conocer a las mujeres más hermosas de Cuba", confesó en la última entrevista con Marck Sanders, coeditor del libro. Su adicción a las mujeres bellas se transformó en una estética e hizo que su trabajo con maniquíes exuberantes se convirtiera en arte, más que en publicidad o moda.

Algunas de sus modelos, como Norka o Julia, se convirtieron en sus esposas. En la sección Cine Bellezas de la revista Carteles, Korda publicó sus fotos durante años junto a textos de Guillermo Cabrera Infante, firmados con el seudónimo de G. Caín. Korda siguió con el trabajo de su estudio después de 1959, al tiempo que retrataba a la revolución triunfante. Según Diana y Cristina, no se puede entender su obra sin Studios Korda, pues en sus fotos de la revolución y de otros temas reprodujo el espíritu del estudio.

Paseando por la Fototeca se advierte que Aberto Korda captó y trató a los guerrilleros como si fueran modelos. Y se entiende también por qué no podía ser fotógrafo oficial de la revolución. En 1968, al comienzo de la época dura en Cuba, Studios Korda fue nacionalizado como otros miles de negocios privados. Los 50.000 negativos de la revolución se salvaron porque pasaron al archivo histórico del Consejo de Estado, pero el resto, el 90% del trabajo de Korda y de los fotógrafos del estudio, desapareció.

Korda fundó en 1968 el departamento subacuático de la Academia de Ciencias de Cuba y durante 10 años fotografió los fondos submarinos de su país. La mayor parte de esa obra, como la de publicidad y moda, en la que algunos quisieron ver pornografía, también se perdió. Al celebrarse este año el 80 aniversario de su nacimiento, su hija Diana, junto a Vives, el fotógrafo José Figueroa y Sanders han buceando en revistas y archivos personales y familiares para rescatar al Korda más completo y auténtico. El resultado: una exposición y un libro (editado en España por La Fábrica ) que podría resumirse en el retrato de una miliciana con pendiente y anillo en primer plano, cuyos labios pintados son la revolución de Korda.

 

[NOTA DE A. C. La editorial La Fábrica publica Alberto Korda: conocido desconocido, con edición de Cristina Vives y de Mark Sanders, del cual se reproduce una entrevista que le hizo al final de su vida. El volumen, lujoso y magnífico, como suele hacer la Fábrica consta de 437 fotos y es un documento excepcional. Alberto Korda nació en 1928 y falleció en 2001. ]

*Autorretrato de Alberto Korda retratando a una modelo.

 

¿DÓNDE ESTÁ DANIEL, DANIEL MORDZINSKI?

¿DÓNDE ESTÁ DANIEL, DANIEL MORDZINSKI?

Daniel Mordzinski (Buenos Aires, 1960) es un caso único: es el fotógrafo de los escritores por excelencia, el perseguidor de esos seres raros y obsesivos, celosos los unos de los otros, tal como señala Enrique Vila-Matas. Y él aparece y a los domina o seduce de una manera especial: con respeto, con ironía, con ternura, con un infinito sentido del humor. Luis Sepúlveda dice que no ha conocido a un fotógrafo tan respetuoso como Daniel, pero a la vez “tiene el extraño don de hacerse invisible, transparente, casi incorpóreo, hasta que alguien pregunta ¿dónde está Daniel? Y entonces aparece tras una sonrisa, luego dice ‘tengo una idea’, y nos devuelve a los tiempos felices del juego, y con él jugamos a besar un pez, a sentarnos en un sillón de en medio de una carretera, a perdernos en un mar de ovejas, a trepar hasta las nubes si lo pide, o a sostener todo lo que fuimos detenido en un gesto”. Este perfil se completaría con otro rasgo que le atribuye Mario Vargas Llosa: el de la autenticidad, “que es un ingrediente de su belleza artística”. Juan Cruz señala que “él es la velocidad de la luz, en estado puro (…) Ese es el triunfo de Daniel, su silencio, su manera de mirar, que es una forma superior del amor a lo que hace. Retratar para que quede constancia interior de lo que vio sin ser visto”.

Daniel Mordzinski es un soñador de palabras. Le apasionan la literatura, los libros, los escritores, y quizá por ello sus fotos son también una forma de contar, un modo de desnudar y de fijar un rostro con su atmósfera o con su propia narración. ¿Acaso su foto de Jorge Amado, sentado con su camiseta y con sus zapatillas de playa con la palabra surf, no es el mejor acercamiento al escritor brasileño, a su desparpajo, a su jovialidad, a su alegría, a su amor a la vida, el cuento de una vida? ¿No es cierto que su foto de Bioy Casares, en su dormitorio y multiplicado por los espejos, define la elegancia y la melancolía de un seductor vencido? ¿Y su retrato de Javier Cercas, que lee de pie en una piscina portátil para niños? ¿Y el ámbito de Alicia Giménez Bartlett no remite al mundo refinado y tenebroso de su detective Petra Delicado?

Daniel Mordzinski quería ser muchas cosas, entre otras realizador de cine, pero en 1978, mientras se rodaba un documental, se vio cerca de Jorge Luis Borges en la posada de San Telmo de Buenos Aires, y lo retrató con una cámara que le había cedido su padre para un momento tan especial. Vivió algunos años más en Argentina, residió siete en Israel y en 1988 se asentó en París. Desde entonces, no ha parado de viajar, de recibir a los escritores en su nueva ciudad, de estar atento a todo lo que ocurría con la literatura española e hispanoamericana. Ha captado a un sinfín de escritores: desde los maestros del “boom” –Cortázar vino después de Borges, más tarde Sábato, García Márquez, Álvaro Mutis, Cabrera Infante…- hasta los más jóvenes, y muchos, muchísimos, de distintos grupos y generaciones, han pasado ante su cámara: clásicos y modernos, poetas y narradores, ensayistas, solitarios, hombres y mujeres, españoles y latinoamericanos. Y entre los 500 más o menos que recoge el libro-catálogo, están varios aragoneses como Javier Tomeo (se tumba en un sofá en una instantánea insólita en él), Félix Romeo (que ofrece su mirada honda y penetrante, su ojo de cíclope en un potente claroscuro), Martínez de Pisón (que posa en una estupenda y tierna foto con Santiago Roncagliolo) y Manuel Vilas, que aparece en un retrato de grupo.

 Daniel Mordzinski es ingenioso, sutil, posee una curiosidad increíble, una vocación de atrapar lo hermoso, lo sentimental, lo literario, y logra lo que ansía: la configuración de un universo personal, el dibujo de un carácter. Mordzinski lo aprovecha todo: es antidogmático, es juguetón y osado, es imaginativo, conoce a sus personajes y sabe mirar hasta el fondo del alma, hasta el hervor de la sangre. “30 años. Fotógrafo entre escritores” (CasAmérica, 2008) es un libro y una exposición, que se ha expuesto en la Casa de América, y es, ante todo, un documento excepcional sobre esa correspondencia entre la escritura y la vida. O mejor aún, sobre la interferencia inefable entre la palabra y el “aliento invisible de la vida”, tal como escribe Rosa Montero, que redacta un bello texto, igual que Imma Turbau, Enrique Vila-Matas, Mario Vargas Llosa, Luis Sepúlveda, Antonio Sarabia, José Manuel Fajardo, Pablo de Santis, Juan Cruz y Víctor Andresco.

*Daniel Mordzinski retrató así a Juan Gelman y Luis Sepúlveda. 

HELEN LEWITT: UNA FOTÓGRAFA EXCEPCIONAL

HELEN LEWITT: UNA FOTÓGRAFA EXCEPCIONAL

La Fundación Mapfre, que se había especializado en un determinado tipo de pintura y que había mostrado un gran interés por el dibujo, ha invertido en el último año en torno a un millón de euros en fotografía. Parte de los fondos adquiridos conforman la muestra “Coleccionar el mundo”, en la que participan seis grandes fotógrafos norteamericanos: Walter Evans, Harry Callahan, Lee Friedlander, Garry Winogrand, Diane Arbus y Helen Lewitt. Todos ellos tienen un especial manera de mirar, una manera poética y singular (en el caso de Arbus, cabría decir una manera doliente y torturada de mirar), próxima en ocasiones al reportaje y al retrato de ambientes y de silencios. Quizá el menos conocido en España de todos ellos sea Helen Lewitt: a ella le corresponde esta foto de niños datada en Nueva York hacia 1940.

 

Helen Lewitt dijo: “Decidí que debía hacer fotos de la clase obrera y contribuir a los movimientos. Cualquier movimiento: socialismo, comunismo, lo que estuviera sucediendo en ese instante”.

TRIBUNA DEL AGUA: GERVASIO SÁNCHEZ Y SUS FOTOS

TRIBUNA DEL AGUA: GERVASIO SÁNCHEZ Y SUS FOTOS

GERVASIO SÁNCHEZ PONE VOZ A SUS FOTOGRAFÍAS DE GUERRA EN LA TRIBUNA DEL AGUA

 

El fotógrafo aragonés ha expuesto su colección Vidas minadas durante este verano en Zaragoza y ahora lo hace en San Sebastián

 

El Ágora de la Tribuna del Agua acogerá mañana jueves, 11 de septiembre a las 20.00, una presentación inédita de fotografías del más famoso de los corresponsales de guerra españoles: Gervasio Sánchez (Córdoba, 1959), galardonado con una docena de premios y medallas por su trabajo entre las víctimas de los conflictos bélicos en África, Asia, Latinoamérica y los Balcanes.

 

El famoso reportero aragonés, cuyo trabajo Vidas minadas. Diez años se ha expuesto este verano en Zaragoza en la Casa de los Morlanes, nos presenta una selección de sus mejores fotografías realizadas en el campo de batalla y nos relata las historias de los protagonistas y víctimas de esos conflictos, marcados por la lucha por controlar los recursos hídricos. En esta sesión de Ágora descubriremos las vidas y los sentimientos de los que sufren los horrores de las guerras, en las que el control del agua se convierte en instrumento de venganza y arma de destrucción. Gervasio ha estado en todos los lugares donde hay conflictos: Latinoamérica, Sierra Leona, Iraq, Chile, Sarajevo, y a casi todo esos conflictos les ha dedicado libros inolvidables, cuyos derechos de autor han ido a parar casi siempre a los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Premio Ortega y Gasset de 2007, en el acto de entrega criticó la doble moral del Gobierno español que sigue vendiendo armas a países en conflicto que no respetan los derechos humanos. Gervasio Sánchez es corresponsal de guerra de Heraldo de Aragón, algo que lleva a gala y con gratitud, y suele colaborar con La Vanguardia y La Cadena Ser.

 

La sesión estará moderada por Carlos Enrique Bayo, periodista y ex corresponsal internacional que ha permanecido varios años en Estados Unidos.

 

 

Día: 11 de septiembre de 2008

Hora: 20.00

Lugar: Pabellón de la Tribuna del Agua

 

*La nota es del gabinete de prensa de la Tribuna del Agua con algunos añadidos míos. La foto corresponde a la serie Vidas minadas, un proyecto en marcha que se ha dilatado en el tiempo durante una década al menos.

 

LUIS RABANAQUE: FOTOS DE LA EXPO Y OTRAS MAGIAS

LUIS RABANAQUE: FOTOS DE LA EXPO Y OTRAS MAGIAS

Un día conocí a Luis Rabanaque en la calle, en el paseo Independencia. Me dijo que habíamos pasado fotos suyas en Borradores (Aragón Televisión), es el fotógrafo, y gran amigo, de David Angulo, ese artista de cien caras. Luis Rabanaque también hace muchas cosas: es fotógrafo, y se lo está pasando bárbaro en la Expo, es actor y escritor secreto de piezas cortas. Hoy me ha escrito y me ha mandado alguna de sus obras fotográficas.

 

Luis, además, se retrata así:

 

[“…al margen de la fotografía, soy actor de teatro. Estudié en la Escuela de Teatro en la promoción del 92 y después he colaborado con diversas compañías. Soy de la promoción de Alfonso Palomares, Marisol Aznar, Francisco Fraguas, ... todos ellos amigos e integrantes de los McClown. Entonces llevaba ya un tiempo trabajando la fotografía en mi laboratorio casero y el mantener las dos actividades a la par supongo que me llevó a disfrutar muchísimo las fotos de espectáculos, sobre todo teatrales.


Con Alfonso Palomares, hemos hecho algún trabajo audiovisual y actualmente tenemos otro en preparación. El primero fue "Pedro y el Capitán", basado en la obra de Benedetti que fue seleccionado en el Festival de Cortos de Huesca del año pasado en la categoría de "Los Olvidados". Lo estrenamos en la Filmoteca de Zaragoza. Casualmente esta tarde lo proyectan a partir de las 19 horas en la VII Muestra de Cortometrajes Aragoneses”.]

 

Ésta es una de las fotos del montaje de El hombre vertiente, sobre el cual está preparando un reportaje más extenso.

"PALABRAS": TRÍPTICOS FOTOGRÁFICOS DE LEO TENA

"PALABRAS": TRÍPTICOS FOTOGRÁFICOS DE LEO TENA

[El fotógrafo Leo Tena presentó en su ciudad el proyecto Palabras, una colección de 20 trípticos, llenos de sugerencias y de meditación, dentro de esa gran fiesta fotográfica que se celebra desde el pasado agosto. He colgado aquí algunas fotos de otros autores; ahora también cuelgo este proyecto de Leo Tena, sobrino del pintor Gonzalo Tena, que ha estado detrás -con otra gente- de ese puñado de veinte exposiciones, encuentros y cursos que han convertido a Teruel en otra capital de la fotografía. Leo Tena explica las claves de sus piezas.]

 

Con "Palabras" he querido darle la vuelta a la manida expresión de que una imagen vale más que mil palabras. En este caso 3 imágenes representan una palabra. Son trípticos. Son palabras grandes. Palabras importantes. Palabras llenas de sentido.

 

Por desgracia hoy en día se pasa por encima de las palabras, no se usan adecuadamente, se ningunean y afean, pisándolas al pronunciarlas. La saturación de medios de comunicación hace que estemos continuamente oyendo, leyendo y viendo palabras cargadas de significado, y que, sin embargo, se pierden en el contexto, en el párrafo, en la noticia...


Con esta exposición he querido resaltarlas, y en un espacio de meditación y reflexión como es el Claustro de la Iglesia de San Pedro, poder pensar en ellas, relacionarlas con las imágenes, meditarlas, asimilarlas.


Es un contraste impactante, ya que se mezcla el entorno antiguo y recién restaurado del Claustro con las fotografías con una iconografía muy contemporánea. Como verás en las fotos que te adjunto, los trípticos en su concepción original van mucho más juntos, pero las arcadas del claustro "pedían" la colocación que finalmente se hizo. A mí me gustan todas, pero la de la Adicción es mi preferida. También me gustaría destacar la del Poder, ya que, por desgracia, ha cobrado una importancia casi profética, con el reciente conflicto de Osetia. La imagen de Putin cubriendo un cuerpo infantil representado por un muñeco, representa la opresión que los poderosos ejercen siempre recaen sobre los más indefensos e inocentes.

*Esta foto corresponde al tríptico "Adicción" de Leo Tena.