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Antón Castro

Músicos

MAURICIO AZNAR EN BICI

MAURICIO AZNAR EN BICI

El próximo dos de octubre se cumplen diez años de la muerte de Mauricio Aznar, el músico que participó en Más Birras y en Almagato, entre otras formaciones. Almagato le rendirá un homenaje. El músico y diseñador Jaime González le hizo este dibujo. Almagato graba el lunes en Borradores para anunciar el concierto y recordar al rockero y payador nacido en 1963 y fallecido en 2000.

PEPE MELERO EVOCA A MARIANO ARREGUI

Hace un par de días, Heraldo de Aragón publicaba un amplio reportaje sobre la muerte del jotero Mariano Arregui. El corpus central del artículo, muy emotivo, lo firmaba Ana Usieto, coordinadora de ‘Muévete’, el suplemento de ocio y tendencias que sale los viernes. Había una copla de Miguel Ángel Yusta y un texto, valorativo y erudito, de la persona que probablemente más sepa de jota en Aragón: José Luis Melero Rivas. Pepe está de vacaciones en Salou con su familia, mañana parte hacia Francia para ver el país y la tumba de Antonio Machado en Collioure y la de Paul Valery en Sete. Antes me ha mandado el texto. Aquí está.

 

 

En la muerte de Mariano Arregui

 

Por José Luis MELERO RIVAS

Hoy los millares de aragoneses de toda condición que amamos la jota nos sentimos más solos y desvalidos. Ha muerto el gran Mariano Arregui Canela, el cantador de Ricla, el hombre que entregó lo mejor de su vida para preservar, difundir y enaltecer la jota aragonesa. Fue Mariano Arregui uno de los más extraordinarios cantadores y artistas que eligieron la jota como modo y vehículo para expresarse. No podía ser de otra manera en quien sentía a Aragón tan adentro.

Arregui fue cinco veces Premio Extraordinario del Certamen Oficial de Jota. Sólo él, Vicente Olivares y Nacho del Río han logrado ganar en cinco ocasiones el más prestigioso Certamen de Jota del mundo, el campeonato del mundo de jota aragonesa. Formó con ellos, en estos últimos cuarenta años, el gran triunvirato de generales que ha comandado el canto de la jota. Con José Oto fallecido, con Jesús Gracia, el inolvidable maestro de los tres, retirado de los concursos, y con un José Iranzo que apenas se saltaba su costumbre de no acudir al Teatro Principal en octubre para luchar por ese Premio Extraordinario, Mariano Arregui decidió tomar el testigo de todos ellos y los aficionados comprendimos en seguida que él iba a ser el más grande durante años, el hombre que se echara al hombro el sagrado legado de la jota y mantuviera vivas, vibrantes y relucientes las viejas tonadas que cantaron nuestros abuelos, los estilos tradicionales que inmortalizaron Miguel Asso, Juanito Pardo o Cecilio Navarro.

Mariano Arregui fue un cantador valiente como pocos, de esos que arriesgan la vida en el escenario. Siempre se atrevió con los estilos más bravíos, con los más comprometidos, con esos que pueden dejarte en evidencia si no los cantas con la pasión y el arrojo que se ponen en las cosas de verdad importantes. Cantó como sólo pueden hacerlo unos pocos elegidos las femateras, los estilos de la fiera y de la fiera antigua, el “de la del albañil” o el Baldomero, y fue un rondador excepcional.

En 1974 José Iranzo, “El Pastor de Andorra”, acudió a competir al Premio Extraordinario del Certamen Oficial de Jota. De no ocurrir una desgracia, todos sabíamos que un mito viviente de la jota como él iba a ganar el concurso. Así fue, en efecto, e Iranzo logró con todo merecimiento su único Premio Extraordinario. Aquel día de fiestas del Pilar su rival directo fue Mariano Arregui, que de no tener en frente a una figura estratosférica como la de Iranzo hubiera ganado otro Extraordinario más. Cuando le tocó rondar, Arregui sacó pecho, introdujo sus pulgares en la faja, miró al público desafiante y comenzó a entonar “En la burra mando yo”, una de las cantas que más le gustaban. Pocas veces se habrá oído en el Principal una rondadera con tanta emoción. Era mi primer Certamen. Nunca lo he olvidado. Iranzo y Arregui me ganaron para la jota y siempre estaré en deuda con ellos. Ahora Mariano nos ha dejado, pero todos debemos comprometernos a no olvidar que gracias a hombres como él Aragón sigue siendo un territorio vivo, que cuida de su folclore y sus tradiciones y que quiere legar a sus hijos más jóvenes la herencia que recibió de sus mayores. Y la jota es una parte sustancial de ese legado.

  

CINCO VOCES DE LAS NUEVAS MÚSICAS

Mäbu, María Blanco, y su banda. Acaban de grabar su primer single, en realidad son cinco canciones, tres temas originales y dos versiones muy personales, canciones llenas de fuerza, de encanto y de belleza. Y de frescura. El disco se titula ’Hallo’.

También he oído varias veces el disco de La Bien Querida, melancólico, suave, tiene un aroma a Suzanne Vega, con un corte especial en las canciones y un punto de languidez. Me la descubrió mi hija Aloma y su álbum me ha acompañado mucho en el coche.

Retrato de otra joven estrella, Anni B. Sweet, que ha realizado el Colectivo Anguila: Pedro Hernández e Iván Moreno. Abajo, otro cuidado retrato de esta cantante tan personal.

Otra cantante, solista, con mucho talento: Alondra Bentley.

Otra musa del pop que canta en inglés con un aire particular, con inspiración y embeleso: Russian Red. La oí en el Teatro Principal y me pareció estupendo, con esa melancolía especial, con su voz arrastrada y dulce...

La madrileña Merche Corisco publicó en 2009 su tercer disco, 'Oasis'; antes había hecho otros dos, uno en 1996 y otro en 2000. Incluso ha cantado, gracias a la tecnología, una versión de una canción de Cecilia con ella.

RUBÉN LORENZO EN EL FORO

MÚSICA PARA PIANO EN ZARAGOZA

 

RUBÉN LORENZO EN EL FORO ROMANO

 

Por Beatriz GIMENO ARLANZÓN

 

 

Con el título “Música para piano en Zaragoza”, el pianista zaragozano Rubén Lorenzo nos reúne en torno a esta cita con el pianismo aragonés: ‘en Zaragoza’ porque de los autores –músicos y músicas– de las obras unos son locales y otros no, unos se formaron aquí, otros se instalaron en la ciudad y algo les ‘atrapó’, otros enseñaron en ella, y otros viven hoy en ella y de vez en cuando se marchan. De cualquier manera, se trata de música que o bien se escuchó en los teatros y escenarios locales, o vio la luz en la prensa musical zaragozana, o bien va a ser éste el momento de conocer la obra de algunos compositores de la actualidad aragonesa.

Una intención clara de presentar parte de nuestro patrimonio musical desconocido está presente en este programa y ha sido el motor, además, que puso en marcha la selección de las obras a interpretar: esta inquietud por lo desconocido caracteriza desde hace algún tiempo el trabajo interpretativo de Rubén Lorenzo –a quien agradezco la información recibida–, trabajo al que acompaña siempre su interés por la investigación de todo lo que rodea a los autores que interpreta y sus obras, y más recientemente por lo que concierne al piano y su enseñanza en la Zaragoza de finales del siglo XIX, o por lo que aconteció en el pasado musical de su ciudad natal.

Por un lado, las obras de Domingo Olleta, Ramón Roig, Ruperto Ruiz de Velasco y Vicente Zurrón proceden de la investigación realizada para mi tesis doctoral, en la que se recupera una porción considerable de la producción musical que vio la luz en la prensa especializada zaragozana durante la Restauración, llegando a reunir más de setenta obras. Y, en esto, Rubén Lorenzo es el artífice de su difusión.

Pero también es el intérprete de un programa tan sorprendente como el de hoy, que nos brinda la oportunidad de conocer más música de Joaquín Broto –a quien el pianista le debía el estreno de sus Arrullos–; música dedicada por sus creadores a la gran Pilar Bayona: una obra de su maestra Ángeles Sirvent como ejemplo de piano de Salón –género que ocupa gran parte de investigaciones musicológicas recientes en el ámbito nacional–, otra de Ángel Mingote, del arquitecto y músico Manuel Martínez Chumillas y un Nocturno de estética impresionista de Carmen Ledesma, discípula de Ángeles Sirvent. Las obras recogidas bajo el epígrafe ‘El entorno de Pilar Bayona’ y dedicadas a ella proceden del Archivo que lleva su nombre, y que con tanto celo siguen construyendo su sobrino, Antonio Bayona, y Julián Gómez.

También la compleja composición de Víctor Rebullida supone una primicia, junto con la de Fernando Félix Pérez Ferrer –a quien muchos conocemos desde nuestros años de formación musical–, y nos podremos adentrar en el piano flamenco con la jota del joven pero ya prolífico Miguel Ángel Remiro.

Todo este material compositivo –y el de próximos conciertos de este tipo– podría constituir parte de los fondos del tan deseado Archivo de Música para nuestra ciudad –indepe ndientemente del de las Catedrales–, un centro cuya creación se hace cada vez más necesaria, una institución que acogiera Archivos personales y familiares y con un Centro de Documentación integrado en el que poder no sólo reunir y conservar ese patrimonio cultural, sino los legados presentes hoy dispersos y las futuras donaciones: un espacio como punto de encuentro de compositores, intérpretes, investigadores y oyentes.

Sin duda, el programa que se presenta en el Foro romano es de lo más atractivo, inusual e interesante para el público zaragozano y para quien quiera acudir a la cita: además de los tres estrenos absolutos, la gran mayoría de las obras

seleccionadas suponen primeras audiciones, en la ciudad y, cuando menos, en muchas décadas. Un concierto para disfrutar.

 

Rubén Lorenzo. Música para piano en Zaragoza. Del siglo XX a nuestros días. Foro Romano. Próximo 20 de agosto de 2010. A las 21 horas.

VOCES CON EMOCIÓN PARA LABORDETA

Labordeta, visto por José Luis Cano.

 

La de ayer fue una tarde especialmente emocionante. Empezó con la lectura de algunos poemas de José Antonio Labordeta –participaron, entre otros, Guinda, Calero, Romeo, Daniel Gascón, Miguel Ángel Yusta, Miguel Mena, Helena Santolaya, Emilio Lacambra, Manuel Forega, personas del público, etc.- y continuó luego en la iglesia de Santa María de Veruela –diría Eva Amaral: “Me encanta estar aquí, es un orgullo, Labordeta es un referente cultural (…) parece que estemos en la misa de gallo”- con el concierto de muchos artistas aragoneses y nacionales, desde el grupo de jazz de Tarazona y alrededores hasta la despedida de  Paco Ibáñez, que cantó ‘Corazón’, una canción vasca en euskera, y ‘Piedra pequeña’ de León Felipe, y una canción italiana al alimón con Marina Rossell, que había estado estupenda de voz, de intención y de dulzura.

Labordeta con sus dos nietas. Foto de Heraldo.

Por citar algunas piezas y algunos momentos: Daniel Zueras cantó ‘Somos’ acompañado de Nacho Abril a la guitarra, un tema al que le dio su sello personal, el cantante ultima disco para noviembre; Elena Rubio cantó ‘a capella’ con brillo y temblor uno de los temas más populares de Labordeta, ‘La albada’; María José Hernández le rindió homenaje con una extraordinaria versión de ‘Mar de amor’, las dos estuvieron acompañadas a la guitarra por Joaquín Pardinilla; Moncho Otero hizo una versión de ‘Regresaré a la casa’, y acompañó a Pablo Guerrero en su emocionante versión de ‘Ya ves’ (Guerrero habló con José Antonio poco antes del concierto y estaba emocionado: la vida tampoco ha sido nada fácil para él) y el público se lo agradeció porque se encontró con un artista intenso y frágil, entregado, que intenta mantener el rescoldo de su voz y de su hondura; Javier Ruibal cantó dos de sus temas que mezclan el amor, el deseo, la sensualidad, dentro de esa música mestizaje en la que se cruzan y se amasan el flamenco, la música árabe, los sonidos mediterráneos. Y Amaral, Eva y Juan, bordaron su actuación con ‘Noche de cuchillos’, una versión muy medida y hermosa de ‘Banderas rotas’ y un adelanto de su nuevo disco, ‘Algo salvaje’, marchoso y muy personal. Hubo maravillosas interpretaciones, que fue presentado la actriz María José Moreno, que despeinó su pelo rojo y su emotividad cuando anunció a Pablo Guerrero y a Paco Ibáñez.

En las fotos, Amaral, María José Hernández y Paco Ibáñez.

Hubo más actuaciones: Franco Deterioro, con su humor habitual y su sentido del show, el músico además acompañó a Elvira Lozano, que leyó uno de sus poemas; Ludmila Mercerón, que tocó dos temas; Alime Hume y Luigi Máraez, que tocaron tres temas, en uno de ellos Luigi versionó con profundidad y sentimiento un poema de Labordeta en homenaje a su padre, etc. También se presentó ‘Mar de amor. Canciones’ de Olifante / DPZ, Rogelio Blanco (Director General del Libro, de Archivos y Bibliotecas) fue la única autoridad, aragonesa y nacional, que se trasladó al homenaje del Medalla Alfonso X el Sabio y Doctor Honoris Causas por la Universidad de Zaragoza. Eso sí, Labordeta no pudo estar pero estuvieron sus hijas Ana y Ángela, y sus nietas Marta y Carmela. Ingrid Magrinyá presentó una coreografía; Helena Santolaya, que esperaba a ser abuela, Ricardo Calero y Javier Lapuente exhibieron distintas instalaciones, y un sinfín de escritores, artistas y público arroparon el homenaje.

 

Un espectáculo así siempre puede ser mejorado, pero Trinidad Ruiz y Marcelo Reyes por Olifante, y todo su equipo, así como Bruno Galindo, y todo su equipo por la DPZ, desplegaron un intenso trabajo. La pena fue que mucha gente se quedó fuera porque el límite de aforo era de 1.500 personas. Imagino que para otra vez se establecerá una reserva de localidades.

LABORDETA, POR DANIEL GASCÓN

Olifante publica el libro Mar de amor. Canciones de José Antonio Labordeta, una selección de unas cuarenta canciones del compositor e intérprete. No son la totalidad porque ese es un empeño mayor en el que andan metidos desde hace años Luis Ballabriga y Antonio Pérez Lasheras. El escritor, traductor y guionista Daniel Gascón ha redactado la solapa del volumen, todo de color azul. La foto es de Heraldo: José Antonio firma un ejemplar de sus memorias ’Regular, gracias a Dios’ (Ediciones B).

 

 RETRATO DE LABORDETA

Por Daniel GASCÓN

José Antonio Labordeta no sonríe mucho en las fotos. Sin embargo, yo lo he visto sonreír muchas veces, y en esos momentos tiene la expresión de un niño que acaba de romper un escaparate.

            Cantante, poeta, narrador, político y profesor, Labordeta es el aragonés más importante de las últimas décadas. Encarna como pocos los valores de una izquierda democrática, del amor hacia la cultura, Aragón y la libertad, de la memoria de Zaragoza y el mundo rural, de la atención a lo local y a lo universal, de la pasión por la poesía y la belleza y por las pequeñas cosas y la gente pequeña. Es un ilustrado y el  hombre con el que todos querrían tomar una caña. Pero además ha conservado siempre una rabiosa independencia, una gran curiosidad por el mundo y los jóvenes, y un sentido del humor salvaje. Esas virtudes también están en sus canciones. Tienen una ironía brassensiana, frases inolvidables, imágenes cinematográficas y una autenticidad excepcional: Labordeta es el único artista que conozco que no parece un impostor cuando emplea la primera persona del plural. Algunas de sus canciones más hermosas hablan de amor, y revelan otra característica esencial: una ternura pudorosa y emocionante. Otras canciones de Labordeta tienen un paisaje de perdedores: pueblos sin gente, banderas rotas y santos que se quedan sin cabeza. Pero –por usar sin impostura la primera persona del plural- sus palabras, su humanidad y su talento han hecho que ganemos todos.

 

CON LABORDETA, EN VERUELA

Hoy gran homenaje a José Antonio Labordeta en el monasterio de Veruela.

He aquí, de nuevo el programa:

 

31 de julio, Monasterio de Veruela

  • Todo el día: Book Crossing en el Monasterio 

11.00 h :: Museo  del Vino

 16.00 h :: Claustro. Sala Capitular

  • Lectura de los poetas: Almudena Vidorreta, Carlos Vitale, Elena Medel, Moshen Emadi, Nacho Escuín, Nuria Ruiz de Viñaspre y Yuri Talvet.
  • Intervenciones y lectura de poemas de José Antonio Labordeta a cargo de Emilio Gastón, Pepe Melero, Félix Romeo, Emilio Lacambra, Antón Castro, Teresa Agustín, Ángel Guinda, Miguel Mena, Chesús Yuste, Túa Blesa, Elena Pallarés, Fernando Ferreró, Marta Navarro, Mariví Nicolás, José Luis Rodríguez, Alfredo Saldaña, Manuel M. Forega, Miguel Ángel Yusta y Antonio Pérez Lasheras.
  • Presentación de Mar de amor. Canciones de José Antonio Labordeta, editada en Olifante por Antón Castro y patrocinada por la Diputación Provincial de Zaragoza. 
  • Speakers: Mª José Moreno, Carmen Ruiz Fleta y Alfonso Desentre.

 

 19.00 h :: Iglesia

  • Actuación musical de: Amaral, Elena Rubio, Franco Deterioro, Gold Night Jazz, Javier Ruibal, Joaquín Pardinilla, Louisiana, Ludmila Mercerón, Luigi Maráez & Âlime Hüma, María José Hernández, Marina Rossell, Mr. Pendejo, Moncho Otero, Angi Ruiz, Daniel Zueras, Pablo Guerrero y Paco Ibáñez
  • Danza: Ingrid Magriñá
  • Acción de Ricardo Calero: Habrá un día en que todos...
  • Colaboración artística: Helena Santolaya, Mariángeles Cuartero y Javier Lapuente
  • Poesía en la calle: Victoria Puig
  • BookCrossing en el Monasterio

 

TRÍO SALDUIE GRABA A TAPIA-COLMAN. DIÁLOGO CON LA PIANISTA CONSUELO ROY

 

El Trío Salduie –compuesto por José Luis Gallego (violín), Nuria Gañet (violoncello) y Consuelo Roy (piano)- acaba de grabar el disco ‘Integral de obra de cámara con piano’ del compositor y violinista aragonés Simón Tapia-Colman (Aguarón, Zaragoza, 1906-México D. F. 1993), exiliado en México a los 33 años. Consuelo Roy asume la voz de sus compañeros y se acerca, en esta entrevista, a este proyecto: al músico, a su forma de trabajar, a su estética y parentesco con la música española y a la grabación del álbum.

 

 

Empecemos por la figura de Simón Tapia-Colman. ¿Cómo lo podríamos definir?

Como ser humano, un hombre de gran integridad moral y excelente sentido del humor. Siempre con la mirada puesta en el futuro, con una gran capacidad para perdonar y para vivir sin rencor. Su carácter baturro, del que nunca dejó de enorgullecerse, le hizo sobreponerse a todos los retos a los que la vida le enfrentó. Fue un hombre agradecido a la vida. Como músico, y a pesar de ser tan injustamente desconocido, uno de los compositores aragoneses más importantes de todos los tiempos.

 

Él aglutinó dos tareas o labores: fue violinista y compositor. ¿Qué valoración podemos hacer de ambas actividades?

Su vocación musical se manifestó siendo un niño. Verdadero niño prodigio del violín, a los 11 años ofreció un primer concierto en Zaragoza, en el que ya se incluían obras de Paganini y Sarasate. Se trasladó a Madrid, donde con tan sólo 16 años fue uno de los últimos concertinos del Teatro Apolo; y luego a París, donde fue discípulo de Vincent d'Indy. A mediados de los años 20 regresó a España y creó el Cuarteto Colman, con el que actuó en Europa, África, Oriente Medio e India. Y será de nuevo el violín el que le integre en la vida musical en Méjico, al ingresar como violinista en la Sinfónica Nacional de México cuando se exilia al término de la guerra civil.

Pero la vocación de compositor también se manifestó de manera temprana, ya que en sus años vividos en España había iniciado su carrera como compositor. Y utilizó sus conocimientos del violín para adquirir el oficio de componer no sólo en las clases del Conservatorio de Zaragoza sino también, de manera vivencial, en la práctica de su profesión de músico de atril.  Realmente hay que decir que en ambas tareas fue un fecundo creador.


Se marchó al exilio mexicano en el barco “Ipanema”. ¿Qué significó el exilio para él, cómo marcó su música?

Quizás al principio su música estuvo marcada por la amarga nostalgia de la patria dejada atrás. Pero en México, Simón Tapia-Colman recorre un largo camino como creador. Su lenguaje evoluciona en forma radical, ya que llega a perder su primitivo acento españolista y logra expresarse en un idioma atonal de origen centroeuropeo. La llegada a México supuso un reinicio de su vida en todos los sentidos. Los aragoneses que llegaban a este país eran magníficamente recibidos por el presidente Lázaro Cárdenas, que les prestó un marco institucional muy favorable para que pudieran organizarse y trabajar en sus profesiones. Así que allí desarrolló casi toda su fecunda carrera como compositor. Como prácticamente toda su producción anterior a la guerra quedó extraviada, la que consideramos como su carrera compositiva es principalmente la de su etapa mexicana.

¿Cómo vivió el exilio, cómo reconstruyó su vida?

Respecto al exilio, él nunca se sintió exiliado, sino “transterrado”. En México fue acogido con los brazos abiertos y rápidamente se integró en la vida musical mexicana. Fundó una amplia familia de 8 hijos e ingresó como violinista en la Sinfónica Nacional de México; mantuvo durante años un programa en la radio mexicana titulado “Música de España”; dirigió infinidad de producciones de zarzuela; fue director del Ballet Español de Ana María; director y fundador del Coro México durante muchos años; fue catedrático de Historia de la Música y Organología en el Conservatorio Nacional de Música de México, llegando a ser su director; fue nombrado investigador titular en el Instituto Nacional de Bellas Artes; fue catedrático de Estética de la Universidad Iberoamericana…

 

¿Cómo podríamos definir la música que hacía? Decía que le gustaba mucho Wagner, al principio, luego Beethoven y Bach, pero parece que él es un músico más bien contemporáneo, amigo de Halffter o Pittaluga, entre otros.

 

Creo que la mejor definición que podemos dar de su música es la que hace de ella su amigo y también compositor Rodolfo Halffter: "Es un compositor nato. Lo prueba la fluidez natural y espontánea de su inventiva melódica, así como la textura limpia y transparente de sus obras. Estudiadas éstas con cuidado, se advierte enseguida la mano de un maestro".

Aunque al principio su lenguaje compositivo fue tonal, con un nacionalismo hermanado con Falla, evoluciona hasta adquirir una voz propia. Desde mediados de los años 60, y al igual que sucederá con sus compañeros de exilio Rodolfo Halffter y María Teresa Prieto, Simón Tapia-Colman se sumerge de lleno en la música atonal. Pero lo más característico en él es que, necesitado de una célula generadora de la forma musical, sustituye el concepto de “tema” por el de “núcleo”, a partir del cual el compositor construirá sus últimas obras. El núcleo es para él el germen que se autodesarrolla y genera el discurso y la forma musicales. “Núcleos” es una forma de organización similar a la que impera en la naturaleza, donde el núcleo es la unidad alrededor de la cual se constituyen otros núcleos para formar un organismo.

 

Defínanos el espíritu del Trío Salduie…

El Trío Salduie lo formamos Juan Luis Gallego, violinista, Nuria Gañet, violonchelista, y yo como pianista. Como intérpretes, vistos desde la óptica de solistas, creo que, aunque bastante diferentes (y esto es bueno), somos totalmente compatibles. Procuramos enriquecernos aportando ideas personales en nuestros ensayos y lo mejor es que creemos firmemente en el proyecto de investigación en el que estamos inmersos. Como grupo estamos especialmente interesados en la difusión de la música española, abarcando en nuestros programas los dos últimos siglos de su repertorio. Realizamos un intenso trabajo de búsqueda, recuperación, estudio y divulgación del patrimonio musical español. Hemos dado a conocer al público las obras para trío de compositores como Valentín de Zubiaurre, Aureliano Valle, Mariano Perelló, Pablo Sorozábal, Evaristo Fernández Blanco, o Simón Tapia-Colman, entre otros. También realizamos conciertos que fusionan la música con otros ámbitos artísticos, como la poesía o la danza.

-¿Cómo trabajan?

Aunque soy quien generalmente me encargo del trabajo de búsqueda y recuperación de las partituras de archivos y bibliotecas, una vez que los manuscritos llegan a nuestras manos,  el “equipo” actúa formando una unidad. Juntos hacemos un exhaustivo análisis de las partituras, valoramos su importancia musical y comenzamos su estudio profundo, primero de manera individual y luego conjunta, con la finalidad de presentarlo ante público con la mayor calidad posible. También tenemos una vocación común que es la enseñanza, ya que los tres ejercemos como profesores en conservatorios de nuestra comunidad.

¿Qué les atrajo de la obra de Simón Tapia-Colman?

En principio nos atrajo su persona al completo. En 2007 se presentaba en Zaragoza un libro-disco con el título “Simón Tapia-Colman. Obra Sinfónica completa. Memoria, exilio, música” grabado bajo la batuta de José Luis Temes y editado por PRAMES. Enterada por la prensa local de esa presentación, y ante la vergüenza de no saber quién era ese paisano nuestro, me puse a investigar sobre su figura. Tras una serie de gestiones a partir de datos que extraje del artículo, me enteré que una de las hijas del compositor, Claudia, se encontraba esos días en Zaragoza, ya que había venido a la presentación del disco. Y la conocí personalmente. Encantadora, jovial y emocionada porque se empezaba a hacer justicia con la figura de su padre en la tierra que le vio nacer. Fue el detonante para que nos interesáramos por la obra de su padre y tratáramos de aportar nuestro granito de arena para hacer un acto de justicia con este aragonés universal. Y luego nos sedujo su música. Fundamentalmente su originalidad y el eclecticismo de su estilo. La música de cámara de Tapia-Colman es más progresista que la sinfónica. Posee un gran lirismo, una armonía de profundo colorido y ritmo vigoroso, y está llena de vitalidad y dinamismo. Además de excelente violinista, era un gran conocedor de la técnica del piano y del violonchelo, demostrando en sus obras camerísticas un virtuosismo siempre inteligente.

¿Cómo caracterizarías las piezas del disco?

Son cuatro obras bien distintas entre sí. Tres de ellas originales para las formaciones para las que fueron escritas y la otra una transcripción realizada por el propio compositor. El Trío Prehispánico fue un encargó del Trío México, quien solicitó al compositor una obra en la que predominasen los temas más característicos de cantos y danzas prehispánicas de la música mexicana anterior a la llegada de los españoles. La Sonata para violín y piano “El afilador” es una obra autobiográfica. Utiliza la figura y el trabajo del afilador para hablar de sus sentimientos: antes del exilio, donde goza con su trabajo; cuando anda errante, habiendo perdido sus “trastos”;  y de la renovación de su ánimo cuando vuelven a darle otra oportunidad en la nueva patria de dedicarse a sus labores y recobrar el tiempo perdido. La Sonata para violoncello y piano mezcla sonoridades que ya anuncian su descubrimiento de los “núcleos”. Sin abandonar definitivamente la tonalidad, permite ya la entrada de algunos recursos que le son extraños. Y, finalmente, los Cuatro cantos sin palabras es una obra escrita originariamente para soprano y orquesta de cuerdas y que fue transcrita para violín y piano por el propio compositor. La obra original está basada en cuatro poemas de la escritora mexicana Margarita López Portillo, todos ellos de contenido místico. Simón Tapia-Colman consigue recrear magistralmente el texto a través de la música.

Parece un compositor difícil tocar…

Las cuatro son obras de muy difícil ejecución, ya que somete a los tres instrumentos a exigencias técnicas y sonoras muy complicadas.

 

CORTE TAPIA-COLMAN

 

 

La huella aragonesa. Dice Consuelo Roy: “Esa huella está presente en gran parte de su obra. Los que le trataron en vida no recordaban en él ni un solo gesto de amargura cuando recordaba su peripecia. Ni una palabra contra la España del Movimiento ni contra su infortunio personal. Por eso,  en su música siempre estuvo presente Aragón y España. No hay más que echar un vistazo a los títulos de algunas de sus obras: Leyenda gitana (compuesta inicialmente para un largometraje sobre La gitanilla, novela de Cervantes), Suite Española (cuya última parte se titula precisamente Jota Aragonesa), Momento andaluz, Rapsodia aragonesa, Rapsodia Asturiana, Estampas de Iberia (compuesta muy poco después de llegar a México y en las que volcó, según su propio testimonio, su amarga nostalgia de la patria dejada atrás)…”

 

Vanguardia y experimentación. “Al igual que ellos, él también experimentó hasta encontrar un estilo propio que marcara la evolución de su propia música. Y Tapia-Colman lo consiguió a través de los “núcleos”. El Cantar del Yaqui es una obra que pertenece al Trío Prehispánico. La tonalidad en la que está escrita y los intervalos que utiliza a lo largo de toda la obra, le dan ese carácter emotivo y dramático. En este Trío supo captar la esencia de las escenas de tipo litúrgico, los rituales y las ceremonias de los indios mayas, yaquis y seris. Y el resultado musical es sorprendente”.

 

Así fue la grabación. “Contábamos con la autorización y el beneplácito total de los hijos del compositor –declara Consuelo Roy-. El primer paso fue la localización y recuperación de todas las partituras objeto de ser grabadas. Después de más de un año de búsqueda y gracias a la propia familia y a la ayuda inestimable de José Luis Temes, en noviembre de 2008 ya estaban en nuestras manos todas las partituras antes mencionadas. Conseguido este primer y necesario objetivo, pasamos al trabajo de revisión, análisis, comparación de las partituras con los manuscritos originales obtenidos y estudio de cada una de las obras de manera individual. Posteriormente llevamos a cabo los ensayos de los tres instrumentistas de acuerdo a la formación instrumental de cada una de las obras que iban a ser grabadas. La grabación tuvo lugar los días 7, 8 y 9 de octubre de 2009 en el Auditorio “Eduardo del Pueyo”. La fase de edición y mezclas se realizó inmediatamente después. Simultáneamente, se iniciaron los trabajos de recopilación de textos y fotografías para la confección del  folleto del CD, trabajos que se prolongaron durante varios meses, ya que muchos documentos provenían de México y se estaban escribiendo expresamente para la ocasión. A pesar del enorme trabajo que nos ha supuesto, en todo momento nos ha resultado gratificante por la ayuda inestimable que hemos tenido de todas las personas a quienes hemos solicitado su colaboración. Y hemos aprendido muchísimo.

 

Cómo debemos oír el disco. “Desde la visión de una música enmarcada dentro de la modernidad, plagada de originalidad y plenamente sugerente. Hay que dejarse seducir y cautivar por cada una de las piezas. Y no tener ningún estereotipo prefijado de una a otra, ya que nada tienen que ver entre ellas. Son cuatro piezas bien distintas entre sí. Y hay que disfrutarlas una a una”.

 

Detalles. “El disco está prologado por José Luis Temes, director de orquesta y Premio Nacional de música cuya ayuda, además, ha sido inestimable para poder reunir todas las obras grabadas en el disco. También cuenta con un interesantísimo artículo de Eva Alcázar, sobrina carnal del compositor, eminente pianista y conocedora en primera persona de la persona y la obra de Simón Tapia-Colman. Y, como “guinda del pastel”, las cartas escritas expresamente para el folleto de este disco, de cuatro de sus hijos. Maravillosos relatos llenos de cariño y admiración que engrandecen, si cabe todavía más, la serena figura de un hombre que hizo de la honestidad una forma de vida. Todos estos textos dan un valor inmenso al disco, ya que glosan desde la admiración y el cariño vivido junto a él la figura, tanto humana como musical, del gran compositor aragonés. El disco ha sido grabado por Francisco Aguarod (Coda Estudios) y el diseño del folleto lo han realizado Fernando Lasheras y Jesús Cisneros”.