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Antón Castro

Músicos

PILAR BAYONA AL COMPLETO

PILAR BAYONA AL COMPLETO

Pilar Bayona (Zaragoza, 1897-1979) falleció hace treinta años tras ser arrollada por un coche a los 82 años de edad, poco después de ofrecer un impresionante concierto, por su ejecución y por la dificultad que entrañaba, en el salón de actos de la CAI. Julián Gómez, uno de los impulsores del Archivo Pilar Bayona junto a Antonio Bayona, sobrino de la intérprete, pensó que era el momento oportuno para rendirle un homenaje. Además, casi a la vez, encontró unos dibujos que Pilar solía hacer –“mientras realizaba crucigramas o hablaba por teléfono. Retratos de mujeres, siempre, un poco a la manera de Penagos que tanto mi hermano como yo hemos copiado muchas veces. Si los viera aquí seguramente nos habría preguntado: ‘¿Estáis tontos o qué?”, recuerda su sobrino-, y le pareció que con ellos y las caricaturas que le habían hecho se podía crear un diálogo o un hilo conductor para un libro de ‘30 miradas’ o visiones sobre la artista.

Esas miradas iban a estar redactadas por músicos, alumnos suyos, familiares, escritores, cineastas, amigos u otra gente vinculada a Pilar Bayona. “Todo el mundo dijo que sí de inmediato y el editor Raúl Herrero de Libros del Innombrable aceptó de inmediato la publicación del volumen. Es un libro que nace de la generosidad infinita y del cariño hacia la artista”, señala Julián Gómez. Tanto Julián como Antonio pensaban que el libro podía resultar algo repetitivo, pero a la medida que llegaban los artículos se quedaban casi perplejos. “Es cierto. Nos invadía la emoción. La gente ofrecía visiones muy personales, íntimas y novedosas que redondeaban su biografía. Pienso en nuestra tía Cotito de México, que hace una aproximación muy entrañable y da un dato que no conocíamos: el gran violinista Henrik Szering tocó en Zaragoza y ensayó en casa de nuestra tía”. En el libro se habla de música, del instrumento y de la interpretación, de la sociedad de la época, y al final el lector “se queda con un retrato muy completo, mucho más completo de lo que habíamos imaginado”, señala Antonio.

Agrega Julián: “Yo no la conocí, aunque llevo unos cuantos años trabajando sobre ella. El conjunto de los textos retrata a una mujer cercana y sencilla, y a la vez fuerte y genial. Con carácter y entrañable. Son varias las personas, profesionales de la música y amigos, que la consideran una pianista genial”. Entre los pianistas escriben, entre otros, Joaquín Achúcarro, Pedro Carboné, Rubén Lorenzo, Pilar Armijo, Antonio Baciero; Mariano Esquillor le dedica un poema; Federico Torralba la evoca brevemente; algunos escritores evocan distintos momentos de su trayectoria como Pilar Navarrete, Raúl Herrero, Luis García-Abrines, Julio Cristellys; María Antonio Martín Zorraquino recuerda, y recordó en la presentación del libro en El Corte Inglés, los veranos de la Universidad de verano de Jaca, marcados por la pasión y por la variedad de sus programas de música española. “Su músico favorito era Óscar Esplá”, dijo.

Siempre aparecen cosas nuevas de esta mujer que enamoró a Camón Aznar, a los jóvenes Luis Buñuel y Luis García-Abrines, al periodista Manuel Casanova, director de HERALDO, y probablemente al dibujante Manuel Bayo Marín. Inspiró espléndidas caricaturas de Ugalde, Sanz Lafita, Guillermo Pérez Baylo, Chas…

Julián Gómez y Antonio Bayona estaban especialmente felices porque Jaime Esaín, historiador del arte, les acababa de enseñar algo inesperado: un cuadro de Pilar Burges de la pianista, de espaldas, datado de 1950. La presentación del libro fue especialmente emotiva y se convirtió también en una vindicación del desaparecido concurso de piano ‘Pilar Bayona’. “Eso –se oyó decir- no solo honraba su memoria: honraba a Zaragoza, a Aragón y a la música en general”.

*Esta fotografía de Pilar Bayona, de 1936, la tomó Jalón Ángel y pertenece al Archivo Pilar Bayona que dirigen, enriquecen y coordinan Antonio Bayona y Julián Gómez. El libro 'Pilar Bayona. 30 miradas' lo acaba de publicar Libros del Innombrable, el sello de Raúl Herrero. Isabel Fernández Echeverría realizó una ilustración de contraportada.

ELVIS PRESLEY EN LAS VEGAS

ELVIS PRESLEY EN LAS VEGAS

El fotógrafo José Miguel Marco, siempre al acecho de las mejores fotos ajenas, me envía una tira de siete fotos sobre el rey Elvis Presley. A mí, aunque el tiempo no sea veraniego, me gusta especialmente esta de Ann Margret y Elvis de la película ‘Viva Las Vegas’, rodada en 1964.

PILAR TORREBLANCA EN EL AUDITORIO

PILAR TORREBLANCA EN EL AUDITORIO

La soprano zaragozana Pilar Torreblanca vuelve al escenario de la sala Mozart del Auditorio para interpretar un concierto con la Orquesta Sinfónica de la Radio Nacional de Ucrania y los Niños Cantores de Kiev, bajo la dirección de Vladimir Sheiko.

Tras el grave atropello que sufrió la cantante el pasado mes de octubre, a consecuencia del cual ha tenido diversas fracturas vertebrales y costales; gracias a los avances de la ortopedia, no ha querido perderse esta cita con el público zaragozano.

Pilar Torreblanca  es una de las grandes intérpretes del bel canto en Aragón, junto a Elvira de Hidalgo, su maestra Pilarín Andrés y Pilar Lorengar.

Realizó su debut operístico de la mano del gran divo del siglo XX Giuseppe Di Stéfano, maestro de Pilar, junto con Alfredo Kraus y Renata Scotto.

Ha interpretado el rol protagonista de grandes óperas del repertorio “Bel cantista”, Norma de Bellini, D. Giovanni o Bodas de Fígaro de Mozart, Alceste de Glück, Ana Bolena o Lucrezia Borgia de Donizetti, Semirámide o la Donna del Lago de Rossini,… entre otras.

Ha recorrido España y numerosos países (Francia, Italia, Inglaterra, Alemania, Rusia, Bielorusia, Ucrania, República Checa, Finlandia, Noruega, EE.UU., Argentina, Chile, Sudáfrica,…) en sus actuaciones; tanto operísticas, con recitales o conciertos con repertorio de oratorio.

En la actualidad comparte sus actuaciones con su labor docente. Imparte clases de técnica vocal e interpretación y realiza cursos y Master Class de “Gestión del pensamiento Emocional para cantantes líricos” en diversas Universidades y Cursos de Interpretación.

En el presente año, Pilar conmemora su 25º Aniversario como cantante, con una serie de conciertos que la van a llevar por toda la geografía española e Iberoamérica.

La cita es hoy domingo, a las 11,30 horas, en la sala Mozart del Auditorio de Zaragoza.

 

*Esta nota está remitida por Encarna Pelegrín de Allegro Comunicación. La foto corresponde a Michelle Magdalena.

PILAR BAYONA, 30 AÑOS DESPUÉS

PILAR BAYONA, 30 AÑOS DESPUÉS

Coincidiendo con el 30 aniversario de su muerte, un 13 de diciembre de 1979, fue arrollada por un autobús, Antonio Bayona y Julián Gómez, que cuidan el Archivo Pilar Bayona, han preparado el libro ‘Pilar Bayona. 30 miradas’, editado por Raúl Herrero en su sello Libros del Innombrable. El libro ha quedado muy bonito: escriben Joaquín Achúcarro, Antonio Bayona, Pilar Armijo, Emilio Casanova, Teresa Catalán, Julio Crystellis, Rubén Lorenzo, Pedro Carboné, Pilar Navarrete, Álvaro Zaldívar, José Peris, Maite Iranzo, Luis García-Abrines o, entre otros, el joven poeta Juan Marqués, que publica aquí su primer cuento. El volumen incorpora caricaturas, pentagramas, recuerdos, etc. Ha quedado un volumen muy cuidado. Hace años algunos, con la colaboración de Julián y Antonio, y la complicidad de las Cortes de Aragón y Fernando Sanmartín, Dolores Durán (que está a punto de ser madre de gemelos: José Manuel y Daniel) y yo organizamos la exposición ‘Pilar Bayona. La pasión por la música’. Esta ha sido mi aportación a este libro colectivo que se presentará el día 14 en Ámbito Cultural de El Corte Inglés.

 

 

LA PIANISTA Y LA LUZ DE LA MÚSICA

 

Cuando llegué a Zaragoza, al pasar por el Ebro, alguien me habló de Pilar Bayona. Es menuda, debió ser bella, y toca como un ángel. Toca como un ángel enloquecido a los 80 años. En aquellos días de otoño, o quizá de invierno, aún no sabía lo que era el cierzo, y hacía muchos, muchos años que no había visto la nieve. A los pocos días, vi la nieve, una bicicleta en el Portillo que se hundía en la nieve y un cartel que anunciaba un concierto de Pilar Bayona. ¿No era la pianista, ese manojo de nervios y de músculos que hacía brotar pájaros de lluvia y de fuego de las teclas? Iría a verla con mi trenka marrón y mis verdes botas de payaso errante.

Unos días después, casi como un aperitivo inesperado, vi que había un pequeño concierto en un salón más bien íntimo. Alguien me dijo: “Sube. Serás mi invitado”. Y subí. Allí, al poco tiempo, apareció una intérprete delgada y ya madura. Pilar Bayona. Es curioso: no la había visto nunca y tenía para mí el significado de un mito o de una leyenda que acababa de nacer y se extendía como el vértigo por mis venas, por mi piel y mi cerebro. Pilar Bayona. Llevaba un vestido oscuro, con algún detalle blanco y plateado, y avanzaba encorvada; repartía sonrisas. Estaba concentrada. No necesitaba partituras. Alguien dijo: “Pilar Bayona es nuestra pianista más internacional, no necesita presentación. Es como una farola o el alumbrado público: siempre brilla y nos ilumina los mejores sueños con la luz del piano”. Me sorprendió el símil, pero aún más me sorprendió la interpretación. Fue asombrosa. Jamás había oído nada igual. Mi amigo, tan reciente que ni siquiera sabía su nombre, me trajo un programa de mano y me dijo: “Acércate y te lo firmará". Ante mi zozobra, él lo hizo por mí, y le anunció: “Se llama Antonio y viene de lejos solo para verte. Está loco por tu música”.

Era la primera vez que me ruborizaba en Zaragoza. Cuando me iba, Pilar se me acercó y me dio un sobre amarillo, con una entrada. Me guiñó un ojo. Era para el concierto que iba a dar en Independencia 10. Su último concierto. Lo recuerdo muy bien. O me digo a menudo que lo recuerdo muy bien: su cuerpo encorvado, sus manos interminables, sus dedos como espadas, su movimiento eléctrico, su modo de saludar. Aquel concierto fue precioso, el más hermoso de mi vida. O, en realidad, se transformó luego en el concierto más inolvidable de mi vida. Luego, y ahora al recordarlo. Luego: cuando supe que había sido una niña prodigio, cuando supe que había estado en la Residencia de Estudiantes y que poseía una memoria prodigiosa, sentido del riesgo y un gusto insaciable por tocar. Luego, meses después, supe que había enamorado a Luis Buñuel, José Camón Aznar o al joven Luis García-Abrines. Y quizá a Juan Eduardo Cirlot. Este, embrujado por su belleza y por su virtuosismo, le dedicó palabras hermosas de poeta. Igual que intenté hacer yo, a mis 20 años, cuando escribí para ella y solo para ella: “Pilar Bayona desordena el mundo tan solo con un meneo”. Aún guardo el sobre con su entrada y con el programa de mano dedicado.

*Esta ilustración es de José Luis Cano y pertenece a su libro 'Zaragoza', que publicó el sello valenciano Media Vaca.

DIÁLOGO CON BERNABÉ MARTÍ

DIÁLOGO CON BERNABÉ MARTÍ

Inicialmente Bernabé Martí no tenía ganas de hablar. Decía que la famosa era su mujer, que a ella sí que había que entrevistarle y que llevaba con orgullo eso de ser el señor Caballé. La entrevista se realizó en compañía de su amigo José Luis Lasala, y cuando caía la noche, Bernabé Martí salió disparado para dormir en su pueblo, su refugio a voces. Antes nos dejó sus recuerdos.

            --Nací en una familia muy humilde. Mis padres eran ya muy mayores. Tenía un hermano de padre que me llevaba 31 años. Mi padre se casó dos veces y la primera mujer se le murió a los dos años, y luego fue cuando se casó con la que era mi madre. Con mi hermana mayor, Inocencia, me llevo 24 ó 25 años. Yo era el tardano. Hay una ermita que se llama la Virgen de la Sierra, de finales del siglo XV, dicen que si fue un monasterio del camino del Santiago. Era grande, con muchas habitaciones; hubo sacerdotes y santeros que vivían allí. El santero que subía tenía ganado y administrada un poco las tierras que había, pero se trasladaba más por vocación que por enriquecerse. Mis padres, en los años de la Guerra Civil, que afortunadamente apenas llegó a Villarroya, al saber que la casa se iba a cerrar sin nadie, pensaron que no podía ser que el santuario de la Virgen de la Sierra se quedase solo. Dejamos lo poco que teníamos en el pueblo y junto con un cuñado, mi hermana, que ya tenía una hija, y mis padres nos subimos allí con un rebaño de cabras y unas ovejitas. A mí me tocó ir con las cabras los dos años que estuve allí. Contaba nueve años.

            --Ha dicho que ustedes eran los santeros. O sea, los ermitaños...

            --Sí, sí. Vivíamos allí toda la familia. Mi padre y mi cuñado subían y bajaban.Teníamos tierras pobres, campitos muy pequeños. Sembrábamos un poco de cereal, sin descuidar lo poco que había en el pueblo, mi cuñado bajaba con las mulas por un camino infernal. Recuerdo que alguna vez se nos murió una oveja y que la bajamos al hombro los catorece kilómetros que hay. Teníamos dos o tres cerdos grandes y, como allí no podíamos matarlos, los bajamos a Villarroya por el sendero cubierto de peñascos y matorrales. Salimos mi hermana y yo con los cerdos antes del alba, y los dos o tres primeros kilómetros caminaban bien, pero luego empezó a salir el sol. Nos costó bajar dos días con los cerdos a Villarroya. Los animales andaban uno, dos, tres pasos y se echaban. No había forma de obligarlos a avanzar.

            --Cuando cuenta que en la Guerra Civil no ocurrió nada, ¿qué significa eso? ¿No hubo asesinatos ni paseos ni venganzas?

            --Muy pocos porque hubo unas personas que fueron muy inteligentes y supieron poner paz. Entre ellos, el cura que está enterrado en la Virgen de la Sierra, Bienvenido Moreno. Y otras personas que eran buenas y que amortiguaron todo lo que podían. Porque, como pasó en todos los pueblos, había aquellas envidias y odios de las derechas y las izquierdas, más que nada fruto de la ignorancia.

            --Pero, ¿se daba cuenta el niño de lo que ocurría?

            --Se oían los estruendos de los cañonazos que venían de cerca o de la parte de Zaragoza. Eso era casi todo.

            --Villarroya de la Sierra es tierra de músicos. No lo digo sólo por usted, sino por don Manuel Cestero que tocaba el trombón, o por el director Ángel Millán.

            --Este Manuel, Patato lo llamamos, es cuñado mío y aún vive. Tendrá 84 u 85 años. Fue el primero que quiso que yo entrase en la academia para que aprendiese mis primeras notas de solfeo. Mis padres me compraron un saxofón, y empecé a tocar en la banda, claro, hasta los 20 años, en que me fui del pueblo. No sabe lo que nos divertíamos allí porque salíamos a los pueblos de los alrededores y casi todo lo que ganábamos lo gastábamos después en meriendas. Villarroya llegó a tener 3.000 habitantes, ahora sólo quedan 600 ó 700.  En la banda estaríamos unos cuarenta miembros o así.

            --Si uno va a Villarroya y pregunta por usted, los vecinos desovillan una atractiva leyenda: que si el joven rabadán cantaba entre los rebaños, y de repente todos se quedaban deslumbrados. ¿Es verdad?

            --No tanto. Cantábamos en la misa y el cura me decía: "Tú tienes una voz, Bernabé". Yo tenía un hermano aquí en Zaragoza, en la polícia armada. Vine aquí unos días, y no sé quién me dijo que había una señora mayor que entendía mucho de voces. Se llamaba Ascensión Vitored. Me hizo vocalizar y ahí descubrí lo que era un do de pecho. Se lo expliqué a don Bienvenido. "Ya te lo decía yoooo", contestó. Era muy baturrico. "Mira, tenemos que ir a que te oiga don Juan Azagra, el maestro de capilla del Pilar". Regresé ex profeso y me acompañó el cura. Don Juan Azagra me oyó. "Ay, tiene una gran voz, pero esta carrera es muy difícil". Estuve un año aquí en Zaragoza viviendo en casa de mi hermana e iba a estudiar todos los días con los Infanticos del Pilar y con don Juan, que me daba lecciones de solfeo.

            --Aún no ha aparecido la figura de Calixto Martínez.

            --Viene más tarde. Don Juan Azagra me dijo: "En fin, ahora de solfeo conoces bastante, tendrías que irte con un profesor bueno de canto". Me fui a Madrid. Y allí estuve dos años estudiando en el Conservatorio; volví a Zaragoza, y solicité una beca de la Diputación para ir a estudiar afuera. Aquí intervienen don Calixto Martínez y don Constancio Estéve. Los dos fueron mis segundos padres. Calixto tenía varias tiendas y Constancio pertenecía a una familia de Calatayud, que tenía fábrica de harinas y de licores, y el mismo monasterio de Piedra. Ambos fueron los que ayudaron los dos años que estuve primero en Roma, en el Conservatorio de Santa Cecilia, y luego un año y medio en Milán. En Siena vencí en un concurso y me eligieron para cantar una ópera, Hécuba, del maestro Bruno Rigazzi. Le voy a contar una anécdota pero esto no tiene gracia precisamente. A  mí me vistieron de romano con aquellas falditas cortas y la que nos dirigía la escena, Marcela Bogoni, me preguntó: "¿Llevará pantalones debajo?" "Me he olvidado", le dije con malicia. "No puede salir así..." "Ahora ya no tengo tiempo de ir a ponerme nada --contesté-- Ya ataca el maestro". "Madre mía, no se le ocurra agacharse". La estaba engañando: llevaba mis slips, naturalmente.

            --Estuvo en Roma, en Siena y en Milán. Parece que Italia es el gran mundo de la ópera. ¿Qué sensaciones experimentó en aquel mundo profesionalizado y sugerente?

            --Milán era entonces la cuna del canto en Italia. Vivir en Italia te daba la oportunidad, aunque tuvieses poco dinero, de ver alguna representación, y allí vi a Corelli, Di Stefano, Del Monaco, me parecieron semidioses. Me quedé deslumbrado por los teatros, la preparación, la orquesta, aquellos escenarios.

            Atraído por la sabiduría de Alberto Herede, se trasladó a Düsseldorf donde intervino en La vida breve, El caballero de la Rosa, Salomé. Las cosas no fueron demasiado bien, pero le dieron unas cartas de recomendación para Basilea y Bremen --entonces iniciaba su carrera una joven soprano llamaba Montserrat Caballé--, y retornó a Zaragoza desesperanzado. Volvería a Villarroya de la Sierra a cumplir su sueño infantil de vivir en el campo entre los animales y los surcos. Tiempo atrás había estado enamorado de una joven del lugar que no le hacía caso. No lo hizo: lo esperaba el Liceo y La cabeza del dragón. 

            --Esto fue después, en Barcelona. Me vine a Zaragoza y le dije a mi hermano: "Dejo la carrera de canto y me voy al pueblo". De pastor yo era el hombre más feliz del mundo. No pensé nunca irme del pueblo porque me gustaba la tierra y me sigue gustando. Don Calixto me dijo que eso no podía hacerlo. Me marché a Barcelona y efectué una audición en el Liceo y me eligieron para cantar La cabeza del dragón. La noche del estreno me aplaudieron después de la romanza. Tan nervioso estaba que dije: "No me aplaudan a mí, aplaudan ustedes al maestro". Alargué la mano como si quisiera decir: "Maestro, vamos a repetir". Tuve que hacer un bis. Ya no hice ese gesto nunca más.

            --¿Por qué tenía tanto miedo?

            --Voy a decirle una cosa: muchos años más tarde, cuanto tuvimos que suspender Norma en París con Montserrat, por primera vez fui a un especialista de tráquea, pulmones, etc. Y en cuanto me vio me dijo: "¿Cómo hace usted para cantar? Usted ha debido de tener dificultades de joven: la mitad del pulmón izquierdo la tiene toda enquistada, con una pleuritis, y no le funciona. Ha debido tener un principio de tuberculosis, pero hace mucho años. Cantar le habrá costado un tremendo esfuerzo". La belleza de mi voz, si es que tenía alguna, estaba sobre todo en el registro agudo. "Afortunadamente --me dijo el médico--, usted ha nacido con una tráquea amplia, si no usted sería asmático. No se va a morir de esto, tampoco se va a curar pero se aliviará tomando unas pastillas de Bisolvón". No descansaba nada cantando. Después de que llevaba un tiempo tomándomelas, llegué a disfrutar en la función porque podía hacer lo que sentía. Vino mi mujer aquel día al médico y nos dijo: "Para su mujer cantar es fácil porque si tiene un 90 de ventilación puede dar el 90. A usted, el 90 que tenía se le queda en un 70. Sé lo que le cuesta cantar".

            --Ya ha salido su mujer. Creo que se conocieron en La Coruña.

            --Sí, sí. Cuando yo vine después de cantar La cabeza del dragón del Liceo, estaba viviendo en casa de Miguel Fleta Pierre en Barcelona. Miguel es un hombre todo corazón y espontaneidad y conmigo se portó de maravilla. Una mañana me dijo: "Bernábe, tienes que ir a cantar Madame Butterfly a La Coruña". "¿Cómo? Si no me la sé". "Sí que te la sabes, has cantado el dúo". Cantar Madame Butterfly era una locura y yo debía sustituir al prometedor Alfonso de la Morena. Compré la partitura en la Carrera de San Jerónimo y me la fui estudiando en el tren de La  Coruña hasta las nueve de la mañana. Yo había cantado ya un Rigoletto, sin apenas ensayos ni nada, en Barcelona, en el Teatro Calderón, Montserrat me oyó porque había venido de vacaciones. Le interesó mi voz y se acordó de mí para Madame Butterfly. Se ve que estaba tan preocupado que al terminar --Madame Butterfly acaba con un beso--, ni beso ni nada. O no lo di o lo di mal. A Montserrat no le gustó. Teníamos un amigo común en Barcelona. "Ha estado la Caballé". "¿Y qué?". "Dijo de ti que tenías buena voz, pero que parecías ser un poco tímido". Me enfadé o me dio un arrebato de coraje: por tonto no quería que me tomasen. Resulta que yo ya tenía el contrato firmado para cantar un concierto en el Liceo de Madame Butterfly con Montserrat. La partitura la estudié y la aprendí en seguida, tenía facilidad. Nos salió una representación espléndida, el teatro se venía abajo. Terminó el dúo, nos abrazamos y nos arreamos un beso como Dios manda. Debió ser el destino, no sé: a los 30 ó 40 días ya salíamos y ocho meses más tarde estábamos casados.

            --¿Había dejado de ser tímido?

            --Empecé a conocer a Montserrat, empecé a tratarla, empecé a ver sus cualidades, cómo era. ¿Que qué me atrajo de ella? Vi que era una persona extraordinaria, que amaba a la familia, a sus padres, a sus hermanos, y yo pensé que si era así, también podría amar a los hijos y al marido. No me equivoqué en este sentido porque los padres siempre estuvieron viviendo con nosotros. Los suyos, los míos ya habían muerto, aunque mi madre vivió hasta los 97 años y aún me oyó cantar.

            --A partir de aquí empezó usted a cantar en todas partes: en el Carneggie Hall, en el Metropolitan, La Fenice de Venecia, el Teatro de Palermo, el Principal de Zaragoza. Conoció usted a todas las grandes artistas: Renata Tebaldi, Joan Sutherland…

            --Con ella canté Norma, tres o cuatro veces...

            --¿Y María Callas?      

            --La conocimos en Nueva York porque una noche nos llamó una señor de la casa discográfica La voz de su amo, y nos invitó a cenar. María fue muy amable y simpática, mostró una gran cariño hacia Montserrat y hacia mí. Nos dio consejos extraordinarios, no sé si ella ya conocía un poco nuestra trayectoria. Nos dijo: "Continuad como estáis. Vais bien". Ella no tuvo suerte en su vida sentimental. Volvimos a verla en París. Montserrat y yo teníamos que cantar Norma, en el Teatro de los Campos Elíseos, en una función en forma de concierto. Estando en el hotel, hacia las cinco o seis de la tarde, recibimos una llamada. "Montserrat, soy María". "¿María, María?". "Soy la Callas". "¡Oh! ¡Qué tal! ¿Qué quieres?". "He pensado que por qué no os venís a cenar en mi casa esta noche". Montserrat no conocía todavía la anulación del concierto, se había cancelado por una huelga de sindicatos. Fuimos a cenar a su casa, pero entonces ya estaba muy tocada. Eran los años 70 y se le veía una cierta tristeza porque su gran ilusión, su gran amor, había sido Onassis. Se le escapó de las manos y le quedó una gran amargura.

            --Y cuando usted le dijo que era aragonés como su maestra de canto, Elvira de Hidalgo, ¿se emocionó?

            --Habló algo de ella, tampoco demasiado. Sentía un gran cariño, un gran respeto. Sabía que le debía mucho a Elvira de Hidalgo.

            --Eso de cantar con su mujer y ver cómo se convierte en una de las prima donnas de la ópera, ¿cómo lo llevó?

            --Fantásticamente bien. Canté, procuré hacerlo lo mejor posible, me entregué a ello con toda mi pasión, sé que en algunos sitios lo hice no mal del todo, y ahí dejé lo que dejé. Pero para mí, después de casarme con Montserrat Caballé y después de haber tenido un pequeño aviso del corazón, estando en San Francisco, pues probablemente hubiera sido lo mismo. Para mí lo importante era mi familia, mi mujer y mis hijos, claro. Nunca sentí nostalgia o envidia, nunca me dije: "¡Caray, la carrera que podía haber hecho yo!" Me he empeñado en hacerlo todo con instinto de perfección. El día que supe que no podía responder a cierta cosas que yo sentía dentro de mí por una dificultad física me quedé hasta más tranquilo. Aliviado. Más que tenor, soy campesino. Me gusta la naturaleza, el campo, el paisaje, mi pueblo. Me dije: "Si Dios no ha querido que yo fuese mejor, pues, alabado sea". Soy creyente, rezo todas las noches a la Virgen de la Sierra y a la Virgen del Pilar.

*Hace algunos años le hice esta entrevista a Bernabé Martí. La encuentro entre algunos archivos míos y la rescato para el blog. Me parece muy interesante. En la foto, vemos a Montserrat Caballé y Bernabé Martí, tenor de Villarroya de la Sierra (Zaragoza).

XI PREMIOS DE LA MÚSICA ARAGONESA

XI PREMIOS DE LA MÚSICA ARAGONESA

ÚLTIMOS DÍAS PARA VOTAR EN

LOS XI PREMIOS DE LA MÚSICA ARAGONESA

31 DE DICIEMBRE, ÚLTIMO DÍA

 

Últimos días para poder votar en los XI Premios de la Música Aragonesa. Hasta el próximo 31 de diciembre, se podrá votar desde Internet,  para elegir a los mejores de 2009 en cada una de las 14 categorías, a las que los artistas aragoneses optan, con sus trabajos musicales editados o actividades realizadas durante este año.

 

La elección de los cuatro candidatos en las distintas categorías, son elegidos mediante votación popular y exclusivamente desde Internet, siendo válido un solo voto por persona y categoría. Una vez elegidos por votación popular los cuatro candidatos, este año como novedad, será un jurado establecido con un amplio número de miembros involucrados directa o indirectamente con la cultura aragonesa, el que decida, el mejor en cada categoría.

 

Los Premios de la Música Aragonesa (PMA) son la puesta de largo anual que sirve como reconocimiento a la labor de los distintos implicados en la música aragonesa. La entrega de los mismos se realizará en una gala el próximo 2 de febrero, en el Teatro Principal de Zaragoza, donde se darán lugar distintas actuaciones relacionadas de algún modo con las propuestas musicales votadas y otras no musicales que amenizan el evento. Estos  son unos premios organizados por Aragón Musical, con el patrocinio del  Ayuntamiento de Zaragoza, Zaragoza 2016 Diputación General de Aragón y Ambar.

 

 

LAS CATEGORÍAS:

Mejor Web. Sitio en Internet relacionado con la escena musical aragonesa.

Mejor Vídeo. Trabajo en formato audiovisual correspondiente a una canción, reportaje, documental, concierto ó videoclip de cualquier aspecto relacionado con la música en Aragón.

Mayor Apoyo. Entidad pública o privada, colectivo o persona que ha apoyado al panorama musical aragonés.

Mejor  Discjockey. Artista encargado de seleccionar y poner música, sea del estilo y formato que sea, en diferentes escenarios aragoneses.

Mejor  Directo. Concierto de grupo o solista aragonés.

Mejor Canción. Tema musical de grupo o solista aragonés.

Mejor Canción en Lengua Minoritaria de Aragón. Tema musical cuya letra esté escrita en alguna de las distintas hablas minoritarias autóctonas aragonesas.

Mejor EP. Grabación presentada en cualquier formato de audio, también desde Internet, con un mínimo de 3 y un máximo de 6 canciones.

Mejor Álbum autoeditado. Grabación autoeditada presentada en cualquier formato de audio, también desde Internet, con un número mayor de 6 canciones.

Mejor Álbum. Grabación no autoeditada, presentada en cualquier formato de audio, también desde Internet, con un número mayor de 6 canciones.

Mejor Portada. Mejor diseño gráfico correspondiente a la portada de una grabación sonora, en formato físico o digital.

Mayor Proyección. Grupo o solista aragonés con mayor posibilidad de comenzar una trayectoria profesional en el mundo de la música

Mejor Solista. Artista masculino o femenino -en singular- cuyo proyecto musical no necesite la implicación de otros miembros.


Mejor Grupo. Conjunto formado por dos o más personas que desarrollen cualquier estilo musical con una formación estable.


Premio Especial a una trayectoria musical destacada. Reconocimiento a una trayectoria relacionada con la música aragonesa de un grupo, solista, persona o entidad (premio que otorga directamente, Aragón Musical).

 

Web oficial:  www.premiosdelamusicaragonesa.com

*Esta información pertenece al propio portal. La foto es de Alec Soth: ellos son laura y steve.

MARK KOZEKEK EN UN NUEVO SELLO

MARK KOZEKEK EN UN NUEVO SELLO

El pasado martes se presentaba en La lata de bombillas de Zaragoza el libro de Mark Kozelek, Noches de tránsito, primera entrega del sello editorial de nueva creación Los libros del Señor James.

 

Una edición que incluye el Cd Find Me, Ruben Olivares, grabado durante su última gira española, entre otros locales de concierto, en la zaragozana Lata de bombillas.

 

Mark Kozelek, cantante y músico norteamericano, fundador de uno de los grupos míticos de los años noventa, Red House Painters, y, en la actualidad, del proyecto Sun Kil Moon, es autor de una sólida colección de canciones de acusada impronta literaria. Noches de tránsito reúne la totalidad de estas canciones en edición bilingüe inglés-español. El escritor y traductor Ezequiel Martínez Llorente, quien el año pasado tradujo las memorias de Woody Guthrie y recientemente ha publicado Unos calcetines blancos con Eclipsados, ha sido el encargado de la traducción.  (Ezequiel Martínez Llorente hablará próximamente de este proyecto en el programa ‘Borradores’ de Aragón Televisión).

 

 

 

¿Qué son Los Libros del Señor James?

Nacen Los Libros del Señor James con la intención de ser una colección de libros con personalidad múltiple, una biblioteca miscelánea donde quepan distintas procedencias, géneros y estilos. Sea la traducción de canciones en inglés, como las Noches en tránsito del norteamericano Mark Kozelek con quien se inaugura el sello; sean aforismos eufóricos, narrativa esquinada del siglo XX, ensayos para subrayar o autores pertenecientes a la antigüedad clásica, que son los asuntos que guardan turno de salida en la cartera del Señor James.
Los Libros del Señor James intentan abrirse a itinerarios transversales que comuniquen diferentes ámbitos de la cultura y el conocimiento, la canción y la filosofía, la novela corta y la poesía, el aforismo y el ensayo, la palabra en inglés o en francés o en griego o en alemán y la palabra en castellano, la escritura y la lectura. Poco le importa al Señor James que sus libros formen parte del pop, de la tradición moderna o la filosofía clásica, los atiende a todos por igual, los mezcla en los anaqueles de su imaginaria biblioteca como si se tratara de capítulos de una misma historia.

 
El Señor James es un personaje de ficción. Y, como todos los de su especie, tiene sus manías, sus obsesiones, sus peculiaridades. Como el Werther que imaginase Goethe, o como el Capitan Achab que persiguiese a la ballena blanca, como tantos otros, fantásticos o estrambóticos, el Señor James escribe su propia aventura. Es cierto que no va en busca de un tesoro lleno de doblones de oro, que su objetivo es otro: construir una biblioteca, su biblioteca, y compartirla. Pues su pasión son los libros hermosos, grandes y pequeños, de todas las épocas y géneros, de donde vengan, en cualquiera de las mil lenguas. Su único criterio es la belleza.

Los Libros del Señor James acaso vivan en los márgenes pero no son marginales; están hechos desde la independencia, ajenos a las dominantes de la industria, pero se vinculan estrechamente a la pasión de aquellos lectores que, atentos, como el Señor James, gustan tanto de la sorpresa como de la sabiduría.


Los libros del Señor James es un proyecto dirigido por Ignacio Escuín, Pablo Lópiz, David Mayor y León Vela. Emprenden su ruta acompañado por la Editorial Eclipsados y el taller de diseño Vaca Resing, sin cuyo talento, apoyo y soporte estructural no hubiera sido posible botar este proyecto. 


Dicen que uno escribe de la misma manera que vive. El Señor James está convencido de que los libros se editan como se vive. Su biblioteca también es una biografía.

 

http://loslibrosdelsr-james.blogspot.com/

http://www.nochesdetransito.blogspot.com/

 

*Esta nota me la remitió hace unos días el poeta David Mayor Orgillés.

 

 

PARA OÍR A FRANCO BATTIATO

PARA OÍR A FRANCO BATTIATO

Esta noche he recibido en mi blog esta sugerencia para oír a Franco Battiato:

 

Hola, invito a todos los admiradores de Franco Battiato a escuchar esta radio específica que gestiono desde agosto, Radio Battiatohispano:

http://www.radionomy.com/battiatohispano.aspx   http://listen.radionomy.com/battiatohispano.m3u
Es un proyecto que merece tener éxito. Apoyad esta radio dedicada a Franco Battiato y su amplio mundo. Escuchad Radio Battiatohispano. Gracias. Pilar Mulas