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Antón Castro

Temas aragoneses

INMACULADA DE LA FUENTE PUBLICA LA BIOGRAFÍA DE MARÍA MOLINER

Inmaculada de la Fuente, periodista de ‘El País’ y licenciada en Historia Moderna y Contemporánea, autora de libros como ‘Mujeres de la posguerra’ o ‘La roja y la falangista’, entre otros, acaba de publicar ‘El exilio interior. La vida de María Moliner’ en Turner (Madrid, 2011. 384 páginas). En este entrevista viaja a través del volumen y de la vida, la obra y la personalidad de “la mujer que escribió un diccionario”: María Moliner (Paniza, 1900-Madrid, 1981).

 

Inmaculada de la Fuente en una foto de Paco Campos de EFE.

 

 "MARÍA MOLINER FUE UNA MUJER DE LIBRO"

 

¿Por qué has elegido a María Moliner para dedicarle una biografía de 380 páginas? ¿Qué te atrajo de ella?

Respuesta. Es un icono de la posguerra y del exilio interior. Y una figura clave del siglo XX como lexicógrafa. Además de una pionera en la Universidad, en Zaragoza como alumna  y como docente en la universidad de Murcia. ¿Qué autor puede poner encima de la mesa un Diccionario como obra propia? En el terreno personal, además, María Moliner es una figura de mucho empuje, con un perfil neto de creadora silenciosa que resulta muy atractivo. Ya la cité en Mujeres de la posguerra (2006) Es paradójico que fuera una mujer tan discreta siendo a la vez tan luchadora. Puso mucho empeño en vivir y en crear y merece una biografía.

 

Dices que su leyenda y su fama nace, en realidad, de un fracaso: el rechazo de la Academia a su ingreso. Dices: “El rechazo de la Academia impulsó su consagración”. ¿Es así en realidad?

 

R. No, esa frase hay que leerla en el contexto en el que se narra su candidatura a la Academia y todas las vicisitudes que la rodearon. Su consagración nace con la publicación del DUE, aunque de forma lenta. Su aportación medular es el DUE. Pero que la Academia no la aceptara decepcionó tanto y se consideró tan injusto, que creó una corriente de simpatía hacia ella.

 

Hagamos un viaje por el libro, que está lleno de detalles deliciosos, como el de su nacimiento con la partera de Paniza.

 

R. Felipa Oteo, la partera, era una institución en Paniza. En la vida de María Moliner se mezclan los personajes importantes (Cossío, por ejemplo) con la gente sencilla, y ella sabía tratar con unos y otros. En una carta a Cossío menciona a Flora y, al principio pensé si sería una profesora. Pues no, mis últimos datos hacen pensar que era la mujer del conserje: solía estar en la cocina calentando la comida que llevaban los alumnos de sus casas. Y en Valencia, donde María vivió en la década de los treinta del siglo XX, además de relacionarse con los intelectuales del momento, era conocida entre los tenderos de su barrio como la madre joven que también era. Con motivo de su candidatura a la Academia, recibió cartas de algunas de esas gentes que había dejado atrás. Y por último, en la época en que escribió el Diccionario tuvo una relación muy curiosa con linotipistas y correctores. Con algunos de ellos discutía bastante, pero siempre con mucha educación.  

 

En su niñez hay una sombra: la desaparición del padre, médico ginecólogo, en Argentina. ¿Cómo le marca esa historia, crees que supo que su padre había fundado otra familia algunos años antes de fallecer en 1923?

 

R. La ausencia del padre fue inicialmente un tabú familiar. Los hijos de María y de Matilde Moliner desvelaron este secreto hace pocos años. Incluso María, que era muy verdadera en todo, se lo escamotea a Carmen Castro de Zubiri en una entrevista publicada en el Ya en 1972, al referirse a su padre como alguien que murió joven, no como alguien que se fugó. ¿Qué supo ella y cuándo lo supo? Creo que hay un momento, en la década de los veinte del siglo XX, cuando María empieza a ganarse ya la vida, y llegan noticias de que su padre ha fallecido en Argentina, que todo empieza a aclararse y que empieza a ser consciente de que su padre deja una segunda familia al otro lado del Atlántico. Creo que algún nieto intentó buscar o ponerse en contacto con los otros Moliner de Argentina sin demasiado éxito. Ignoro, por otra parte, si la familia española tiene más datos sobre el abuelo Enrique y sus otros descendientes, y respeto que lo quieran guardar para sí, ya que es un asunto que quizás no aporte mucho por resultar demasiado lejano.

 

No me queda del todo claro si estudia o no en la Institución Libre de Enseñanza, aunque sí se ve la vinculación tan especial con M. Bartolomé Cossío.

R. Un profesor de la Institución la tiene anotada como alumna en 1912 y ella misma refiere en tres textos distintos que estudió allí, probablemente entre los 9 y algunos años más. No consta, además, que fuera de la Insti fuera a algún otro centro en Madrid. Pero no asistió de forma regular ni nos sirven los parámetros actuales para calificar a un estudiante de alumno. A partir de los 12 años, además, se agudizan los problemas económicos en la familia y María a la vez que se va examinando por libre en el Instituto Cisneros de Madrid, estudia sola algunas asignaturas y da clase particular a alumno menos aventajados que le proporciona probablemente el profesor Pedro Blanco.   

 

Una de las cosas que llama la atención de María Molier: su fuerza de voluntad, sus ganas de aprender, su capacidad de valerse por sí misma todo el rato, como quien no tiene juventud…

La fuerza de voluntad y el tesón que ponía en lo que le interesaba son los dos motores de su vida. Es cierto que casi no tuvo adolescencia, por esos problemas familiares que le hicieron madurar y cargarse de responsabilidades, pero sí vivió una parte de su juventud en Zaragoza, cuando estudiaba en la Magdalena.

 

¿Cómo explicarías su periplo universitario, qué te ha llamado la atención de una mujer tan silenciosa como obstinada?

 

R. Por un lado, su carácter de pionera, cómo se empeña, y lo consigue, en terminar una carrera universitaria en unos tiempos en los que solo una minoría de mujeres accedía a los estudios superiores. Y por otro su brillantez: su expediente universitario está cuajado de sobresalientes. Pero no era lo que se denomina una empollona ni tenía una gran memoria: su mente lógica que le servía para ordenar y jerarquizar el saber que adquiría y aprenderlo. En este tiempo, además, María no olvidaba que tenía que ayudar a su madre y ganarse unas pesetas. En concreto, en esos años dedicaba parte de su tiempo a trabajar a las órdenes del catedrático Juan Moneva en el Estudio de Filología de Aragón (EFA).

 

Cuentas una historia muy simpática con Américo Castro, la de una corrección, que ella no olvidó nunca.

 

R. Américo Castro fue durante unos pocos años profesor en la ILE y María cuenta que tras una excursión a Toledo, don Américo les pidió una redacción a ella y sus compañeros para la clase de análisis gramatical. En esa redacción María escribió: “Yo fui la primera que llegué a la casita”, y Castro le devolvió el ejercicio con esa frase subrayada, y añadió que se podía haber resuelto de este otro modo: “Yo fui la primera que llegó…” Estos misterios gramaticales le entusiasmaban y fueron el germen de su obsesión posterior por la lengua.

 

Por cierto, cuando hablas de su estancia en el Instituto Goya y de sus dificultades con la gimnasia, recuerdas que coincidieron un tiempo allí Sender, Buñuel y ella… ¿Sabemos algo especial de su relación?

 

R. María aparece en una foto colectiva con Buñel y se supone que se conocerían al menos de vista, aunque al parecer no compartieron pupitres. Sender no está en esa fotografía, y aunque se sabe que sí coincidió con Buñuel en clase, no es tan seguro que llegara a relacionarse con María. La coincidencia de los tres en un mismo espacio temporal es muy interesante a posteriori, pero entonces María bastante tenía con sacarse el título. Probablemente era discreta a la vez que despierta y desde luego, no iba para genio como ya se intuía en Buñuel en aquel momento.

 

¿Cómo podríamos definir su implicación con la II República?

 

R. Es una apuesta total por la educación y la cultura, de tal modo que Moliner no distingue en la práctica entre su proyecto personal regeneracionista y el de las autoridades republicanas en materia cultural. Más que una adhesión política es una identificación de proyectos, al ser consciente María de que el momento histórico que encarna la Segunda República es el idóneo para luchar contra el analfabetismo y para asentar libertades.

 

¿Cuál sería su importancia en la actividad de las Misiones Pedagógicas y sus textos sobre libros y bibliotecas?

 

R. Esta es una de las actividades de Moliner menos difundidas y, sin embargo es muy representativa, forma parte de esa “otra vida” igualmente eficaz y brillante de María antes de que el franquismo la sancionara y se embarcara en el Diccionario. En el área de Valencia y su provincia, su actuación es clave para que el proyecto republicano de llevar libros hasta los rincones más abandonados,  eche raíces. Al ser bibliotecaria de profesión, Moliner tiene además una visión global del fomento de la lectura y trata de unir la red de bibliotecas de Misiones con las populares y estatales. En la década de los años treinta del siglo XX, Moliner es puro vértigo y actividad a favor de la cultura. Y además es feliz.  

 

El franquismo también se cebó con ella… ¿En qué categoría de víctimas del franquismo la situarías?

 

R. El franquismo la postergó y frenó su desarrollo profesional como bibliotecaria, aunque fue su marido, también sancionado y apartado temporalmente de su cátedra, quien sufrió más los efectos de la depuración. Un sufrimiento que María compartió también solidariamente. En el caso de María, el franquismo y la pérdida de la libertades supusieron la muerte de algunos de sus sueños y en concreto, el de su Plan de Bibliotecas, un proyecto muy ambicioso para reorganizar el préstamo de libros en todo el país que no se pudo aplicar. Hay que tener en cuenta que tras este Plan ningún gestor cultural ha vuelto a encarar este asunto con visión de estado. Javier Tussell dijo en el homenaje a María Moliner que los bibliotecarios le rindieron a su muerte, que había sido un “suicidio cultural” apartar a una mujer tan capaz de tareas de responsabilidad tras su depuración.

 

¿Cómo nació el gran proyecto del ‘Diccionario de uso del español’? Da la sensación de que siempre fue una obsesión para ella, especialmente desde los años 50.

 

R. Fue en parte un contrapeso a la nada a la que había quedado reducida su labor como bibliotecaria. Pero también había en ella una necesidad de hacer, de no detenerse. En la posguerra tenía en su cabeza la idea de hacer un colegio, o alguna actividad educativa, y. por otra parte siempre había pensado que había que hacer un Diccionario para que hablantes y estudiantes extranjeros aprendieran a manejar la lengua de forma adecuada. Al principio iba a ser un simple diccionario de uso, pero luego empezó con las etimologías y las agrupaciones por familias y desarrolló todo un tratado de gramática además de uno de los diccionarios más completos y útiles.

 

¿Cómo valoras su tarea, qué destacarías de ese trabajo? A veces me resulta conmovedora, a la luz de tu libro, su fragilidad, su inseguridad.

R. Fue una tarea colosal, y solitaria en su mayoría. Pero no, insegura no era en absoluto. Tenía una gran seguridad en lo que hacía, lo que pasa es quería hacerlo bien y seguía siendo en el fondo la joven aplicada que necesitaba no ya aprobar sino sacar matrículas. Era muy puntillosa con su trabajo y ella misma se enredaba en su perfeccionismo. Pero se sentía feliz haciéndolo, al mismo tiempo. María era una mujer que se reinventaba constantemente desde un punto de vista intelectual: conforme hacía el Diccionario ella misma aprendía y progresaba y como tenía un veta de profesora, estaba empeñada en que el lector o usuario llegara a saber lo que ella misma.

 

¿Qué hay de cierto en eso que dices que les pagaba a sus hijos una peseta por ayudarle a redactar voces, especialmente en los veranos de Mont Roig,  Tarragona?

R. Eso es una anécdota que en el libro está perfectamente contextualizada y que no fue en parte más que una diversión. En algún verano, como todo el mundo estaba descansando en La Pobla y la única que trabajaba era María (dedicó dos veranos al verbo) se le ocurrió para entretener a la gente joven (y para que le ayudaran) que le revisaran o hicieran fichas, dándoles una peseta a la hora, según me contó su sobrina Matilde Arévalo. Hay que tener en cuenta que eran los años cincuenta. Y fue algo puntual, a sus colaboradoras asiduas como María Ángeles de la Rosa, las pagaría lógicamente más.

 

¿Qué importancia tuvo en su existencia la figura de su marido, tan cariñoso y a la vez tan en penumbra en el libro? ¿Y la de sus hermanos Enrique y Matilde?

Eso sería entrar quizá en la intimidad de la pareja, y una biógrafa no debe traspasar ciertos límites. Desde luego eran de temperamentos distintos, y se completaron pese a todo bastante bien. María sintió mucho su ausencia durante los años en que él daba clases en Salamanca, pero a la vez era una mujer que se bastaba a sí misma en lo cotidiano. Su vida y la de sus hermanos están muy entrelazadas hasta que cada uno entró en la vida adulta, y más que la hermana mediana, María fue un poco una segunda madre para ambos, sobre todo para Matilde, una mujer muy interesante también por sí misma. 

El retrato-caricatura que le hizo Fernando Vicente.

El ‘Diccionario’ se retrasaba y se retrasaba y se retrasaba. Parecía tener pánico escénico. ¿Cómo fue esa publicación en 1966?

R. Para María una liberación. Era su gran obra, aunque eso no significaba que olvidara su trayectoria anterior. Pero era de vivir el presente, y el DUE fue su gran aliciente vital en la segunda parte de su vida.

 

Ahora que los diccionarios ya parecen también leyenda. ¿Cuál sería el auténtico mérito de su diccionario, desvirtuado o enriquecido, no lo tengo del todo claro, en una reciente reedición?   

R. Personalidades con mayor conocimiento que yo en el terreno filológico han explicado sus méritos en este terreno. Moliner creó de nueva planta y actualizó el diccionario de la RAE antes que esta institución fuera haciéndola por sí misma. Creó un mundo de conexiones semánticas y conceptuales que los traductores saben valorar como un tesoro…En fin, es algo que daría para toda una tesis.

 

La mujer que escribió un diccionario. Así la definió García Márquez. Es eso y mucho más… ¿No?

 

R. Desde luego, el Diccionario es su obra más obvia y más importante en el sentido de que definió toda palabra que se cruzó en su camino. Es una obra que justifica con creces toda una vida y que certifica que era una estudiosa tenaz e incansable, como Corominas y tantos otros gigantes de la filología.  Pero Moliner fue también la responsable de la Biblioteca Universitaria de Valencia durante la Guerra Civil, la autora del Plan de Bibliotecas, la responsable de la Oficina de Adquisición de Libros… Fue una republicana cabal y nada sectaria, mujer humilde y sin embargo extraordinariamente ambiciosa. Una mujer de libro.

 

*Esta entrevista se publicaba, en su mayor parte, el pasado jueves en el suplemento 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón.

A LAS DOCE, BORRADORES; VICENT, ORDÓÑEZ, PAU DONÉS, PILAR EYRÉ, VAL ORTEGO, ROUALT...

 

Esta mañana, a las doce, se redifunde Borradores con el siguiente menú:

[Actuación musical: Pau Donés presenta ‘Y ahora qué hacemos’; canta ese tema y ‘La quiero a morir’. Entrevista en plató: Alfonso Val Ortego, pintor nacido en Zaragoza en 1960 que acaba de pintar un gran cuadro-mural para la sala de ceremonias dos del cementerio de Torrero. Reportajes: Manuel Vicent, que analiza a Jesús Aguirre, en ‘Aguirre, el magnífico’, y grandes autores contemporáneos en ‘Póquer de ases’; Marcos Ordóñez, que habla de su nuevo libro, ‘Turismo interior’, y de Ava Gardner; Javier Pérez Andújar, que aborda el mundo de las Misiones Pedagógicas; Eloy Moreno, un fenómeno literario que nace en las redes sociales; y Pilar Eyré, biógrafa de ‘María la Brava’ (La Esfera de los libros), la madre del Rey Juan Carlos, engañada y traicionada por su marido, que tuvo dos amantes: una en Suiza y otra en Estoril. Exposiciones: Georges Roault, en Ibercaja].

En la foto el gran cuadro de 7.50 x 2.40 metros de Alfonso Val Ortego. Abajo, Ava Gardner.

 

Borradores. Aragón Televisión; Producción de CHIP. Productora: Arantxa Melero. Realización: Teresa Lázaro. Ayudantes de realización: Yolanda Liesa y Mar Marqueta. Redacción: Ana Catalá Roca. Presentación y dirección: Antón Castro. Hoy, sábado, a las 12 de la mañana.

ESTA MEDIANOCHE, BORRADORES...

[Actuación musical: Pau Donés presenta ‘Y ahora qué hacemos’. Entrevista en plató: Alfonso Val Ortego, pintor. Reportajes: Manuel Vicent, que analiza a Jesús Aguirre y grandes autores contemporáneos; Marcos Ordóñez, que habla de su nuevo libro y de Ava Gardner; Javier Pérez Andújar, que aborda el mundo de las Misiones Pedagógicas; Eloy Moreno, un fenómeno literario que nace en las redes sociales; y Pilar Eyré, biógrafa de ‘María la Brava’, la madre del Rey Juan Carlos. Exposiciones: Georges Roault, en Ibercaja]

 

El cantante Pau Donés, del grupo Jarabedepalo, interpreta dos temas de su nuevo álbum, más roquero, ‘Y ahora qué hacemos’: el que da título al conjunto y ‘La quiero a morir’, una versión del clásico de Cabrel que canta con Alejandro Sanz. Pau Donés habla de su trayectoria, de su colaboración con músicos como, Carlos Tarque, Antonio Orozco, Sabina o Alejandro Sanz, entre otros, de ‘La Flaca’ y de sus parentescos aragoneses, dado que su padre es de Montanuy. El otro invitado a plató es el pintor Alfonso Val Ortego, que acaba de pintar en la sala de ceremonias del cementerio de Torrero un inmenso cuadro de siete metros de largo; Val Ortego explica su técnica, su mundo, sus fuentes y, entre otros asuntos, qué ha significado para él realizar este proyecto situado en un espacio simbólico donde se despide a los muertos.

Borradores, además, ofrece seis reportajes y entrevistas: con Manuel Vicent, que habla de dos de sus últimos libros: ‘Aguirre, el magnífico’, sobre el Duque de Alba, y ‘Póker de ases’, un conjunto de retratos literarios de grandes escritores contemporáneos. Marcos Ordóñez habla de su último libro, ‘Turismo interior’, formado por tres novelas, y de su biografía de Ava Gardner, que ha llevado al cine Isaki Lacuesta. Javier Pérez Andújar explica las claves de su novela ‘Todo lo que se llevó el diablo’, donde rinde homenaje a las Misiones Pedagógicas, la II República y la pedagogía, en un clima de picaresca y de aventura. Pilar Eyré comenta ‘María la Brava’, la historia más amarga que luminosa de María, la esposa de don Juan de Borbón, a la que acaba de dedicarle una biografía llena de revelaciones. Eloy Moreno ha tenido un gran éxito con su libro ‘El bolígrafo de gel verde’: lo publicó en un volumen de autoedición, de inmediato lo contrató Espasa y ya lleva cuatro ediciones: se trata de una historia cotidiana sobre los desengaños de la vida, la rutina, las equivocaciones y la pérdida de la ilusión.

Borradores se completa con un reportaje sobre la exposición del pintor Georges Roualt, que puede verse en Ibercaja.

 

*En la dos fotos de arriba, Alfonso Val Ortego, en un retrato de Vicente Almazán y una foto de su obra para el cementerio. Abajo, Ava Gardner y Luis Miguel Dominguín, y un retrato de Manuel Vicente, realizado por Fernando Vicente.

'TURIA' RECUERDA A JOAQUÍN COSTA, A JOSÉ A. LABORDETA Y A ANDRÉS MARÍN

Por Raúl Carlos MAÍCAS. Director de 'Turia'

La revista cultural TURIA distribuirá su nuevo número este mes de marzo y, como es habitual, entre la amplia variedad temática de los textos que componen el sumario, los lectores que se interesan por los asuntos y protagonistas aragoneses no quedarán defraudados. Les aguardan tres sugestivos artículos: el primero de ellos dedicado a actualizar la figura y la obra de Joaquín Costa con motivo de conmemorarse este 2011 el centenario de su muerte. También la revista dedica una semblanza a la trayectoria como escritor de José Antonio Labordeta y da a conocer dos poemas inéditos. Por último, un artículo redescubre la faceta política del célebre tenor aragonés Andrés Marín como Alcalde de Teruel durante los inicios del siglo XX.

 

CONOCER A COSTA MÁS ALLÁ DE LOS TÓPICOS

 

Transcurridos cien años de la desaparición de Joaquín Costa (1846-1911), la revista TURIA publica un interesante artículo de Juan Carlos Ara Torralba con el objetivo de actualizar el análisis del personaje y su legado intelectual más allá de los tópicos al uso. Se trata de una necesaria nueva mirada al pasado en unos momentos en los que, hacia no pocos de los protagonistas de nuestro ayer, parece vigente una rutinaria remembranza o una progresiva alergia. Como si Costa fuera una ruina arqueológica, alguien irrecuperable y alejado del horizonte actual. 

 

Para Juan Carlos Ara, Costa fue un hombre arquetípico del siglo XIX en cuanto que perennemente albergó el designio de una vida de estudio y trabajo recompensable. Alguien a quien le obsesionaba el método y le acuciaban la reflexión y la escritura continuas: “tuvo siempre horror al vacío, a la pérdida de cualquier impresión, idea y proyecto. Gravitó pues, sobre Costa, y desde joven, la determinación implacable de ser alguien”.

 

De ahí que su vida fuera una obra en marcha, para la que contaba con una portentosa inteligencia y una ilimitada capacidad de trabajo. No obstante, “que anduviera Costa escribiendo y estudiando a casi todas las horas libres evidencia también un carácter solitario y un tanto hosco”.

 

En su artículo, Juan Carlos Ara despliega una valiosa interpretación que actualiza a Costa a partir de los tres escenarios por los que transita la vida del hombre contemporáneo: el de la comunidad/familia (“esa red de relaciones afectivas de donde los individuos extraen su identidad”), el de la privacidad/trabajo (“el orden del ejercicio laboral propiamente dicho”) y el de la civilidad (“el escenario en donde los individuos limitan el abuso que pudiera producirse  en el terreno privado”). El tránsito de Joaquín Costa entre ellos, y su peculiar vivencia, explican bastantes de las claves.

Tras un brillante y pormenorizado análisis de todas ellas, concluye Juan Carlos Ara: “Ya antes de fallecer, pero sobre todo después, su labor quedó reducida al supuesto breviario costista, ese centón de frases escogidas, apócrifas o no, que se vienen repitiendo una vez sí y otra también con ocasión de efemérides como la que se anuncia para 2011. Tras la muerte de Joaquín Costa, el hombre visible y tópico fue irremisiblemente apropiado por todos: anarquistas, fascistas, agraristas, nacionalistas… lo que equivalió a decir que Costa no era de nadie, pues lo que todo significa, significa nada. Y en ésas estamos, en significar, en decir, en restituir cabalmente la determinación de ser alguien de Costa, o lo que es lo mismo, en actualizarlo dignamente”.

 

UN ESCRITOR LLAMADO JOSÉ ANTONIO LABORDETA

 

Aunque José Antonio Labordeta (1935-2010) mantuvo una intensa y polifacética actividad a lo largo de toda su existencia, quizá sea su faceta como escritor la que practicó con mayor tenacidad. Antonio Pérez Lasheras destaca, en el artículo que publica la revista TURIA, que Labordeta fue ante todo un “hombre de papel”: desde sus primeros poemas cuando apenas contaba diez años hasta los últimos libros aparecidos en editoriales de tirada nacional, la literatura marcó marcado su periplo vital. 

Según Pérez Lasheras, “Labordeta ha sido, ante todo, un escritor y un lector, y ha realizado ambos trabajos con entrega y entusiasmo. Y, entre todos los géneros en que ha desarrollado esta actividad literaria, el poético es, desde mi punto de vista, el más representativo y personal: en él nació a la literatura y fue el último que ejercitó”. Además, “es en la poesía donde José Antonio se sentía más libre, más auténtico, más a su aire. La poesía ha sido su más fiel refugio contra la soledad y contra los aconteceres cotidianos. De hecho, siguió escribiendo poesía hasta el momento de su fallecimiento, y dejó varias libretas con poesía inédita, si bien no revisada ni corregida”.  

La poesía de José Antonio Labordeta muestra su compromiso personal con una realidad contradictoria. Temas como la incomunicación, la angustia existencial, la esperanza en la transformación, la ternura ante ciertos paisajes y personajes, la violencia y sus causas, el miedo y la opresión como motor de los comportamientos humanos se reflejan, aunque sea de forma diversa, en todos sus escritos. “Nadie como él –concluye Pérez Lasheras- ha definido el  contraste de esta tierra entre la esperanza y el desasosiego, entre la utopía y la desesperación”.

 

Como complemento al análisis de la obra literaria de Labordeta, TURIA incluye dos poemas inéditos dedicados a dos ciudades aragonesas: “Jaca” y “San Julián (El barrio)”. De éste último, fechado en Teruel en 1969, anticipamos algunos versos: “Aquí yace la yedra / sobre el muro. / Sobre el muro crece / el barro, la arcilla / y el niño entristecido por la tarde. / Aquí crecen las madres / a la puesta del sol / al tiempo que se arañan / desde el monte cercano / unas borrajas raquíticas y pobres / para hacerse entender / por campesinos.”

 

ANDRÉS MARÍN: ALCALDE DE TERUEL Y TENOR

 

En el sumario de esta próxima entrega de TURIA sobresale la segunda parte del trabajo sobre la vida y los afanes de Andrés Marín. En él, Juan Villalba elabora una pormenorizada, necesaria y útil aproximación biográfica que permite valorar como merece a uno de los turolenses más universales en el campo de la música: el tenor Andrés Marín (Teruel, 1843 – Madrid, 1896).

 

El trabajo se ocupa no sólo de explicar su reconocida fama artística sino que da también noticia detallada de su notable labor política en la ciudad de Teruel. Para Villalba esta tarea divulgativa entre sus paisanos es muy recomendable porque “sirve para honrar su memoria y, de algún modo, para mantenerla viva”. Ahora se trata, por tanto, de “reconocerla como lo que fue, “una de las mejores voces del siglo XIX, un buen alcalde y una de las personalidades más destacadas de la historia turolense”.

 

Según afirma Juan Villalba, Andrés Marín fue siempre muy querido por el pueblo de Teruel, siempre acudió a la llamada de sus paisanos cuando se produjo. Buena prueba de ello es que, en 1891 y una vez retirado como tenor, resultó elegido por votación popular primer teniente de alcalde. Dos años más tarde, ya era alcalde por el partido republicano federal. Su mayor logro político fue conseguir la llegada del ferrocarril a Teruel. Además de su perseverancia aragonesa y su fama internacional, Marín diseñó toda una estrategia de presión mediática y popular que finalmente cumplió con el objetivo. Aunque, fatalidades del destino, su artífice murió antes de ver circular las locomotoras por su tierra natal.

 

 

A LAS DOCE, REDIFUSIÓN DE BORRADORES

A LAS DOCE, REDIFUSIÓN DE BORRADORES

BORRADORES CELEBRA EL DÍA INTERNACIONAL

DE LA MUJER TRABAJADORA

 

 Las profesoras y escritoras Carmen Romeo y Cristina Baselga son dos de las invitadas al plató de Borradores, que se redifunde hoy a las doce de la mañana por Aragón Televisión. Ambas, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora (que fue el pasado martes), hablan del libro ‘Callejero. La Zaragoza de las mujeres’ (Casa de la Mujer), en cuya redacción también han participado Gloria Álvarez y Concha Gaudó. La primera parte del programa está dedicada a la mujer, y ofrece dos reportajes: uno sobre la pianista y directora de orquesta Laura Pérez Soria, una zaragozana que dirige la Orquesta de Cámara Femenina de Viena y otro sobre la actriz y cantante Raquel Meller, a través del montaje que realiza el grupo Tribueñe, con dirección de Hugo Pérez e interpretación de Maribel Per.

También acude al estudio el escritor Juan Herranz, que habla de su nueva novela ‘Esperando a los ángeles’ (Brosquil), y del libro ‘Los luchadores de Ejea’ (DPZ), un volumen que narra la historia cuatro grandes campeones de lucha libre. Además, Borradores visita dos exposiciones: la de Luis Díez, en el Cuarto Espacio, ‘El frío y el Gran Pez’, un homenaje y un diálogo con ‘Moby Dick’ y Herman Melville, y la de José Luis Balagueró: el artista cuenta distintas experiencias, como el fusilamiento de su padre, su visita a Picasso y su travesía a través del arte en Francia, en Estados Unidos y ahora en El Escorial. La actuación corre a cargo del joven grupo Almas Mudas, que tocó en los Premios de la Música Aragonesa en el Teatro Principal. Tocan dos temas: ‘Estilo Bowie’ y ‘Boxeo para dos’.

*Este programa tuvo un 8.3 % de audiencia el pasado martes.

 

HOY, 'BORRADORES' A LAS 0.45

HOY, 'BORRADORES' A LAS 0.45

 

BORRADORES CELEBRA EL DÍA INTERNACIONAL

DE LA MUJER TRABAJADORA

 

Las profesoras y escritoras Carmen Romeo y Cristina Baselga son dos de las invitadas al plató de Borradores, que esta noche está anunciado a las 0.45 horas. Ambas, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, hablan del libro ‘Callejero. La Zaragoza de las mujeres’ (Casa de la Mujer), en cuya redacción también han participado Gloria Álvarez y Concha Gaudó. El volumen ofrece un recorrido por las calles con nombre femenino así como un diccionario biográfico de joteras, sopranos, pensadoras, escritoras, reinas o, entre muchas otras, heroínas de Los Sitios: desde Felisa Galé a Pilar Lorengar y Pilar Bayona, desde María Zambrano a Josefa Amar y Borbón, Ana María Navales, Petronila a Casta Álvarez o Agustina de Aragón. La primera parte del programa está dedicada a la mujer, y ofrece dos reportajes: uno sobre la pianista y directora de orquesta Laura Pérez Soria, una zaragozana que dirige la Orquesta de Cámara Femenina de Viena y que es capaz de abordar repertorios de Shostakovich, Schoenberg, Rossini o Mozart, y otro sobre la actriz y cantante Raquel Meller, a través del montaje que realiza el grupo Tribueñe, con dirección de Hugo Pérez e interpretación de Maribel Per.

También acude al estudio el escritor Juan Herranz, que habla de su nueva novela ‘Esperando a los ángeles’ (Brosquil), una historia que mezcla los crímenes en serie y los diagnósticos falsos de un médico perturbado, la desaparición y el thriller, y ‘Los luchadores de Ejea’ (DPZ), un volumen que narra la historia cuatro grandes campeones de lucha libre, que alcanzaron el campeonato del mundo. Además, Borradores visita dos exposiciones: la de Luis Díez, en el Cuarto Espacio, ‘El frío y el Gran Pez’, un homenaje y un diálogo con ‘Moby Dick’ y Herman Melville a través de la pintura, la ilustración y el cómic, y la de José Luis Balagueró, el gran pintor de Romanos que expone su obra del último lustro en el Museo Camón Aznar; Balagueró cuenta distintas experiencias, como el fusilamiento de su padre, su visita a Picasso y su travesía a través del arte en Francia, en Estados Unidos y ahora en El Escorial.

La actuación corre a cargo del joven grupo Almas Mudas, que tocó en los Premios de la Música Aragonesa en el Teatro Principal. Este quinteto de pop rock interpreta dos temas: ‘Estilo Bowie’, una de sus canciones más conocidas, y ‘Boxeo para dos’.

 

*En las fotos, Laura Pérez Soria y el grupo Almas mudas.

BORRADORES, HOY, A LAS DOCE

BORRADORES, HOY, A LAS DOCE

‘Borradores’, hoy, a las doce de la mañana

La fotógrafa Vicky Méndiz y el cineasta Víctor Forniés acuden al programa Borradores para hablar de una emocionante publicación: ‘Silencio enterrado’ (DGA: Amarga Memoria), la investigación en torno a unos 80 asesinados en la Guerra Civil en 19 pueblos de la comarca de Borja y el Moncayo cuyos restos estaban en la fosa común del cementerio de Magallón. Méndiz y Forniés, entre otros, han hablado con familiares de las víctimas y reconstruyen sus biografías. Además, Forniés, autor de ‘La voz del viento’, explica cómo se hizo ese documental sobre el cierzo, del que se proyecta un fragmento. El otro invitado al plató es el escritor, guionista de cine y químico Jesús Gil Vilda, nacido en Zaragoza y residente en Barcelona, que acaba de publicar su primer libro: ‘Crisis de gran mal’ (El Aleph), donde cuenta la historia de un hombre que debe cerrar una empresa, trasladarse a Nueva York para empezar de nuevo y a la vez arreglar sus problemas personales y aliviar la enfermedad que le azota: la epilepsia.

Esta también es la noche de José Antonio Labordeta: el cantautor y su tema ‘El canto a la libertad’ son objeto de un gran homenaje en el Paraninfo, 94 artistas aragoneses han pintado diversas letras de la canción como forma de apoyo para que se convierta en el himno de Aragón. Y Labordeta también fue un premiado, con carácter póstumo, de la noche de los Premios de la Música Aragonesa: distintos protagonistas –Antílope de Volador, Chelis, David Chapin o Servio Vinadé, de Tachenko, entre otros, o la presentadora Virginia Martínez- hablan de los galardones. Además Borradores ofrece un reportaje Aurora Egido y José Enrique Laplana, que son los coordinadores del libro ‘La luz de la razón. Literatura y cultura del Siglo XVIII. En la memoria de Ernest Lluch’, que ha publicado la Institución Fernando el Católico, un volumen que analiza las claves de la Ilustración española y aragonesa, y que ofrece, entre otros textos y estudios, la recuperación de poemas de Luzán o de la biografía de Josefa Amar y Borbón. Borradores se completa con un reportaje sobre la exposición itinerante ‘Entre los sueños y los recuerdos’ de la pintora Ana Maorad, que se trasladará del Patio de Infanta, en Ibercaja, a Logroño.

La actuación musical corre a cargo del grupo Inaceptable, una formación jovencísima de rock clásico, fundada en el verano de 2009, que toca dos temas: ‘De vuelta a la ciudad’ y ‘Mi chica favorita’.

 *Este programa se pasó el martes a medianoche con un 5.9 de audiencia. En la foto de Carles Ribas, José Antonio Labordeta en la estación de Canfranc en 2005.

COSTA EN LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES

La Residencia de Estudiantes de Madrid acoge

el Congreso Nacional “Joaquín Costa y la Modernización de España”

 

-Durante tres días la Residencia de Estudiantes de Madrid celebrará este congreso enmarcado en los actos de homenaje a Joaquín Costa en el centenario de su muerte.

 -Marcelino Iglesias inaugurará esta iniciativa en un acto en el Senado el próximo lunes 7 de marzo.

-Los periodistas que acudan a esta convocatoria deben acreditarse en la dirección prensa@senado.es

 

Durante tres días, del 8 al 10 de marzo, la Residencia de Estudiantes de Madrid acogerá el Congreso Nacional ’Joaquín Costa y la Modernización de España’, organizado por el Gobierno de Aragón y la Sociedad Estatal de Acción Cultural.

El ilustre aragonés y sus múltiples facetas serán estudiadas y debatidas por grandes personalidades de diferentes áreas del pensamiento actual. Un acto que se programa entre los numerosos actos que homenajean a la figura de Joaquín Costa (1846-1911) en el centenario del su fallecimiento. 

El objetivo de este Congreso Nacional es situar a Joaquín Costa en el lugar que se merece en la historia contemporánea española, resaltando su relevancia y significación en el pensamiento español. Del mismo modo, pretende analizar las aportaciones de Costa a diferentes campos de las ciencias sociales y de la política en España, así como abrir un debate amplio sobre su figura y su obra, buscando su proyección pública. Un debate que también será el de los problemas de la modernización económica, social y política de España.

No se trata de un congreso hagiográfico de la figura de Costa, sino de abordar los temas que le ocuparon a lo largo de su vida, mostrando la evolución de estas cuestiones a lo largo del siglo XX, su importancia histórica y la actualidad de estas cuestiones, vinculándolas a problemas que interesen al ciudadano, con enunciados que captan sensibilidades diversas.

Desde esa perspectiva, el congreso se articula en torno a seis sesiones. Organizadas, cada una de ellas, en torno a tres ponencias invitadas y una mesa redonda. La que está compuesta por los tres ponentes de la sesión y moderada por un coordinador. Este último, además de plantear las cuestiones del debate en la mesa redonda, presentará la sesión y sus objetivos.

Programa de actos

El día 8 la  primera sesión se articulará bajo el título ‘La crítica de los procesos de oligarquización como clave sociohistórica de la obra de Joaquín  Costa’ y el coordinador de la sesión será Alberto Gil Novales. Ya por la tarde el tema a tratar será ‘Desarrollo, crecimiento y modernización en la España contemporánea: bases y límites del proyecto y programa de desarrollo económico nacional de J. Costa’, moderada por Eloy Fernández Clemente.

El segundo día, 9 de marzo, la jornada se iniciará bajo la coordinación de María Sierra Alonso y girará en torno al tema: ‘Proceso sociohistórico e instituciones políticas en la crisis del liberalismo español: el transparlamentarismo de Costa entre el decisionismo dictatorial y el parlamentarismo predemocrático’. A las 16.00 horas comenzará la cuarta de las sesiones: ‘Regeneracionismo y reformismo ante los problemas y conflictos de la España contemporánea: la teoría y proyecto de reforma social de Costa en su contexto ideológico’,  moderada por José Luis García Delgado.

La jornada del 10 de marzo tratará ‘El lugar de la obra de Joaquín Costa en la encrucijada fundacional de las ciencias sociales españolas’y contará como moderador con Manuel Pérez Ledesma. La última conferencia versará sobre  ‘La cuestión nacional en el marco ibérico peninsular: el proyecto de refundación nacional de Costa en el contexto de los regeneracionismos nacionalistas’ y José Álvarez Junco será el encargado de cerrar la última mesa redonda.

 

*Esta información pertenece al gabinete de prensa del Gobierno de Aragón.

[José Luis Cano acaba de publicar un libro estupendo y humorístico sobre Costa; abajo el monumento a Costa que hizo Ramón Acín, y aquí vemos una estupenda caricatura de Pablo Calahorra.]