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Antón Castro

Temas aragoneses

J. L. CINTORA PRESENTA AL CABALLERO INGLÉS VAUGHAN

J. L. CINTORA PRESENTA AL CABALLERO INGLÉS VAUGHAN

Esta tarde, a las 19.30, en Ámbito Cultural de El Corte Inglés,  la editorial Comuniter de Manuel Baile  y el estudioso y especialistade Los Sitios José Luis Cintora presentan ‘La narración de Charles Richard Vaughan del Primer Sitio de Zaragoza’. El breve e intenso volumen fue el primero que dio cuenta de la resistencia y de las espeluznantes jornadas de asedio y horror vividos en la ciudad. En cierto modo, ese libro fue uno de los que inició el mito heroico de la ciudad: tuvo tal éxito que se publicaron varias ediciones. Rescatar este tesoro, en un formato elegante, con el texto en inglés y en español, costó mucho dinero y varios viajes, uno particularmente azaroso a Nueva York, donde los promotores del bello proyecto compraron la quinta edición.

José Luis Cintora es un sabio de la Guerra de la Independencia. Posee colecciones formidables de libros, revistas, documentos y, sobre todo, de grabados, de postales y de iconografía de Los Sitios. Por su parte, Comuniter está llevando a cabo la publicación de diferentes libros de ese período, entre ellos los diarios de Casamayor.

 

Hace unos días, publicaba en el blog esta nota muy interesante de José Luis Cintora sobre este caballero inglés:

[Los zaragozanos le conocieron como “El Caballero Inglés”. Sir Charles Richard Vaughan.

En 1808 acompañó a Charles Stuart, Barón de Rothesay, como Secretario de la Delegación Británica ante la Junta Central Española durante la Guerra de la Independencia.

Vino Zaragoza el 18 de octubre de 1808 junto al coronel Carlos G. Doyle, permaneciendo en nuestra ciudad hasta el día 30 de ese mismo mes, luego acompaño a Palafox cuando salió este hacia Navarra.

A su regreso a Madrid, fue enviado a Salamanca portador de despachos relacionados con la Batalla de Tudela (23 de noviembre) y destinados a Sir John Moore.

En diciembre de 1808 regresó a Inglaterra y, una vez allí, Charles R. Vaughan, publicó la Narrative of the Siege of Saragossa”. Era tal la admiración de las gentes de Europa sobre la gesta llevada a cabo por los defensores de Zaragoza en su lucha contra el poderoso ejército de Napoleón, que en poco más de un año se llegaron a realizar hasta nueve ediciones de este pequeño libro.

En las fechas de su publicación, Zaragoza estaba soportando el terrorífico segundo asedio del ejército francés, (del 21 de diciembre de 1808 al 20 de febrero de 1809).

Justamente ese día, 25 de enero de 1809, fecha de la primera edición de este libro, en la ciudad se da la orden de: “para evitar el hedor de tanto muerto, pues se hallaban hacinados en los atrios de las iglesias y otros parajes, se enterrasen prontamente sin caja y en sepulturas comunes de nueve palmos de hondas (F. Casamayor)”. Se están produciendo de 200 a 300 muertos diarios. La situación en Zaragoza es dantesca, los brutales bombardeos desde todas las baterías que rodeaban la ciudad causan innumerables incendios que los defensores son incapaces de sofocar. Especialmente doloroso y trágico es el del Palacio de la Diputación General del Reino. En estos mismos días, el serrablés Pedro Villacampa, teniente coronel del 2º Batallón Ligero de Voluntarios de Aragón, defiende con singular arrojo el convento de Las Mónicas;  se produce la  heroica defensa del pulpito de San Agustín; se pierde la Puerta del Carmen y el Convento de Trinitarios; y,  entre otros avatares, comienza la horrible guerra de  minas y contraminas.

Tanto Doyle como su lugarteniente Cavendish y el mismo Vaughan traían una misión informativa: hacer un exhaustivo acopio de datos que debían de servir al Gobierno Británico para medir y meditar su ayuda. Estos caballeros ingleses miraron con enorme simpatía al pueblo zaragozano, quedando perplejos ante su imponderable valor. Charles R. Vaughan tenía un amplio conocimiento de España, siempre tuvo una visceral relación con nuestro país. Más adelante pasaría estancias prolongadas de las que escribiría sus diarios.

 Vaughan buscó en el entorno de Palafox,  y de otros personajes de influencia social de la ciudad, la información necesaria para transmitir al Gobierno Británico lo acontecido en el Sitio de Zaragoza, recabando preferencias y opiniones.

Hizo gran amistad con Dª Consolación de Azlor, Condesa de Bureta, mujer muy inteligente, inquieta y tremendamente activa que en las tertulias de sus salones, se preocupó de explicar a los ojos extranjeros toda la grandeza heroica del asedio sufrido. Para Vaughan, el personaje más interesante después de Palafox sería la Condesa. En ella simbolizó el heroísmo zaragozano, mereciéndole auténtica admiración.

En el prefacio de esta Narrative”, solicitó: “la indulgencia que la ejecución precipitada de este trabajo requiere, será concedida más fácilmente, ya que el poco beneficio que pueda generarse con su venta, irá destinado al alivio de los habitantes de Zaragoza”. El 14 de septiembre de 1813, Charles Vaughan escribía a la Condesa de Bureta, enviándole junto a la carta los quinientos pesos fuertes que obtiene de la publicación, rogando que sea ella, “que en medio de los mayores peligros ha dado a sus paisanos un ejemplo nada equivoco del mas distinguido valor y patriotismo”, se ocupe en repartir, según su criterio, entre las víctimas de la guerra.

Solamente nos han llegado los nombres de unos pocos, el resto están totalmente olvidados, pero estos miles de héroes anónimos, lograron para Zaragoza los títulos de Nobleza, Heroísmo y Lealtad que la ciudad ostenta en su escudo.

Esta pequeña narración de apenas 40 páginas, fue la primera publicación que hizo saber al mundo los heroicos y horribles días vividos en el Sitio de Zaragoza. Hoy por fin, al cabo de 200 años, lo presentamos por vez primera, traducido al español.]

Esta obra, con el mariscal Lannes como gran protagonista, pertenece a la colección de José Luis Cintora.

 

 

PREMIOS DE LA PRENSA DE ARAGÓN-C. DE ZARAGOZA

PREMIOS DE LA PRENSA DE ARAGÓN-C. DE ZARAGOZA

José Antonio Alaya Palacín, de Onda Cero Radio, por el programa Crónica de los Sitios de Zaragoza ha sido distinguido con el “Premio Asociación de la Prensa de Aragón – Ciudad de Zaragoza 2008”, galardón patrocinado por el Ayuntamiento de Zaragoza a través de la sociedad municipal Zaragoza Cultural.  

 

Tras examinar las 18 candidaturas presentadas a la convocatoria y, tras la oportuna deliberación, el jurado decidió por unanimidad premiar este trabajo.

En su decisión, el jurado ha valorado la originalidad y creatividad de este espacio informativo que relata los principales episodios de los Sitios. Considera que guarda rigor histórico y potencia los recursos radiofónicos hasta conseguir una recreación que lleva al oyente a poner cara a la historia. Y lo consigue como lo haría un informativo diario en 1808. Así mismo, resalta de este trabajo que ha logrado implicar a ciudadanos anónimos en un proyecto de compleja realización, que se ha emitido en 46 capítulos.

PREMIOS A LA TRAYECTORIA

La Asociación de la Prensa de Aragón adjudica también unos premios a la trayectoria profesional. En esta edición han recaído en Milagros Pérez Oliva, redactora del diario El País y responsable del área biomédica y del suplemento de salud, en reconocimiento de los periodistas aragoneses a su trabajo riguroso, especializado y de investigación en un área, la sanitaria, tan sensible para el ciudadano, pero a la vez tan compleja para el informador.

 

En Juan Domínguez Lasierra, quien hasta el año pasado fuera redactor jefe de Heraldo de Aragón en las secciones de Cultura y Opinión, por una dilatada trayectoria en la información cultural de Zaragoza, y en Alba Fité, directora de Radio Sobrarbe,  quien se ha dedicado con pasión, entrega y mucho esfuerzo a la información comarcal.

 

Tanto el “Premio Asociación de la Prensa de Aragón – Ciudad de Zaragoza 2008” como los premios a la trayectoria se entregarán en el transcurso de la fiesta con motivo de la celebración de San Francisco de Sales, se celebrará en la sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza  a partir de las nueve y media de la noche.

 

CH. RICHARD VAUGHAN AL ESPAÑOL. Por J. LUIS CINTORA

CH. RICHARD VAUGHAN AL ESPAÑOL. Por J. LUIS CINTORA

NARRATIVA DEL SITIO DE ZARAGOZA  

 

- Charles Richard Vaughan

 

Los zaragozanos le conocieron como “El Caballero Inglés”. Sir Charles Richard Vaughan.

En 1808 acompañó a Charles Stuart, Barón de Rothesay, como Secretario de la Delegación Británica ante la Junta Central Española durante la Guerra de la Independencia.

Vino Zaragoza el 18 de octubre de 1808 junto al coronel Carlos G. Doyle, permaneciendo en nuestra ciudad hasta el día 30 de ese mismo mes, luego acompaño a Palafox cuando salió este hacia Navarra.

A su regreso a Madrid, fue enviado a Salamanca portador de despachos relacionados con la Batalla de Tudela (23 de noviembre) y destinados a Sir John Moore.

En diciembre de 1808 regresó a Inglaterra y, una vez allí, Charles R. Vaughan, publicó la Narrative of the Siege of Saragossa”. Era tal la admiración de las gentes de Europa sobre la gesta llevada a cabo por los defensores de Zaragoza en su lucha contra el poderoso ejército de Napoleón, que en poco más de un año se llegaron a realizar hasta nueve ediciones de este pequeño libro.

En las fechas de su publicación, Zaragoza estaba soportando el terrorífico segundo asedio del ejército francés, (del 21 de diciembre de 1808 al 20 de febrero de 1809).

Justamente ese día, 25 de enero de 1809, fecha de la primera edición de este libro, en la ciudad se da la orden de: “para evitar el hedor de tanto muerto, pues se hallaban hacinados en los atrios de las iglesias y otros parajes, se enterrasen prontamente sin caja y en sepulturas comunes de nueve palmos de hondas (F. Casamayor)”. Se están produciendo de 200 a 300 muertos diarios. La situación en Zaragoza es dantesca, los brutales bombardeos desde todas las baterías que rodeaban la ciudad causan innumerables incendios que los defensores son incapaces de sofocar. Especialmente doloroso y trágico es el del Palacio de la Diputación General del Reino. En estos mismos días, el serrablés Pedro Villacampa, teniente coronel del 2º Batallón Ligero de Voluntarios de Aragón, defiende con singular arrojo el convento de Las Mónicas;  se produce la  heroica defensa del pulpito de San Agustín; se pierde la Puerta del Carmen y el Convento de Trinitarios; y,  entre otros avatares, comienza la horrible guerra de  minas y contraminas.

Tanto Doyle como su lugarteniente Cavendish y el mismo Vaughan traían una misión informativa: hacer un exhaustivo acopio de datos que debían de servir al Gobierno Británico para medir y meditar su ayuda. Estos caballeros ingleses miraron con enorme simpatía al pueblo zaragozano, quedando perplejos ante su imponderable valor. Charles R. Vaughan tenía un amplio conocimiento de España, siempre tuvo una visceral relación con nuestro país. Más adelante pasaría estancias prolongadas de las que escribiría sus diarios.

 Vaughan buscó en el entorno de Palafox,  y de otros personajes de influencia social de la ciudad, la información necesaria para transmitir al Gobierno Británico lo acontecido en el Sitio de Zaragoza, recabando preferencias y opiniones.

Hizo gran amistad con Dª Consolación de Azlor, Condesa de Bureta, mujer muy inteligente, inquieta y tremendamente activa que en las tertulias de sus salones, se preocupó de explicar a los ojos extranjeros toda la grandeza heroica del asedio sufrido. Para Vaughan, el personaje más interesante después de Palafox sería la Condesa. En ella simbolizó el heroísmo zaragozano, mereciéndole auténtica admiración.

En el prefacio de esta Narrative”, solicitó: “la indulgencia que la ejecución precipitada de este trabajo requiere, será concedida más fácilmente, ya que el poco beneficio que pueda generarse con su venta, irá destinado al alivio de los habitantes de Zaragoza”. El 14 de septiembre de 1813, Charles Vaughan escribía a la Condesa de Bureta, enviándole junto a la carta los quinientos pesos fuertes que obtiene de la publicación, rogando que sea ella, “que en medio de los mayores peligros ha dado a sus paisanos un ejemplo nada equivoco del mas distinguido valor y patriotismo”, se ocupe en repartir, según su criterio, entre las víctimas de la guerra.

Solamente nos han llegado los nombres de unos pocos, el resto están totalmente olvidados, pero estos miles de héroes anónimos, lograron para Zaragoza los títulos de Nobleza, Heroísmo y Lealtad que la ciudad ostenta en su escudo.

 

Esta pequeña narración de apenas 40 páginas, fue la primera publicación que hizo saber al mundo los heroicos y horribles días vividos en el Sitio de Zaragoza.

Hoy por fin, al cabo de 200 años, lo presentamos por vez primera, traducido al español.

 

 

José Luis Cintora

 

EVOCACIÓN DE UN HOMBRE DE CINE: MANUEL ROTELLAR

EVOCACIÓN DE UN HOMBRE DE CINE: MANUEL ROTELLAR

Acabo de ver los 47 minutos del documental Manuel Rotellar. Apuntes desde la fila ocho, de Vicky Calavia, con guión de Javier Estella, y me ha resultado entrañable. Todo él está marcado por el afecto y, si hubiera desmesura o hagiografía, estaría mediatizada por el cariño, pero se percibe un aire de verdad, de sinceridad, de admiración absoluta. Luis Alegre dice que Rotellar, que era mecánico en Algodonera del Ebro, nunca se quejó de cómo lo trataba la vida. Lo define como un “amigo inmejorable, un maestro deslumbrante y una referencia ejemplar”. Alberto Sánchez lo define como “el aficionado al cine más exigente y autoexigente” que ha conocido nunca. Y el valenciano Llorens dice: “Yo quiero ser de mayor como Rotellar”.

 

José Antonio Labordeta recuerda: “Lo acompañaba al trabajo, iba con su mono de obrero y yo me preguntaba qué hacía un hombre así apretando tornillos y trabajando de mecánico”.

 

Distintos personajes intentar definir a un hombre que lo hizo casi todo en el cine: fue actor, crítico, historiador, coleccionista de casi todo, un enamorado absoluto de los secretos de las imágenes y un pionero en los estudios del cine aragonés. Resulta conmovedora su muerte. Luis Alegre dice que un día apareció por su casa de la calle Porvenir, en la que no tenía teléfono, el cineasta Alejo Lorén y le dijo: “Soy portador de malas noticias. Manolo Rotellar ha muerto”. Alberto Sánchez recuerda que empezó a temerse lo peor cuando un día los dos, por la mañana, pasan ante la Filmoteca que estaba en la calle Fuenclara, no la reconoció, y recuerda otro bonito detalle de su entierro: Antonio Artero se acercó a su nicho y arrojó una flor.

 

El documental se cierra con una selección de imágenes de películas de José Luis Pomarón, Miguel Vidal y Antonio Artero, etc., y con la voz y la guitarra de Luis Ángel Villanueva cantando ‘La bien pagá’.

[Esta foto corresponde a uno de los cortos de mayor éxito de José Luis Pomarón: ’El rey’, en el que Rotellar actuó de actor, profesión que le encantaba.]

UN CARTEL DE MANUEL DEL ARCO PARA EL PILAR-1931

UN CARTEL DE MANUEL DEL ARCO PARA EL PILAR-1931

Javier Castellnou del Arco, nieto del inolvidable Manuel del Arco, de quien se cumple este año el centenario de su nacimiento, me ha enviado el cartel con el que Manuel del Arco concursó al premio de carteles de las fiestas del Pilar de 1931.

 

Javier Castellnou, Xavi, mantiene un blog dedicado a su abuelo: manueldelarco.blogspot.com

 

 

JAIME I, AJUBEL, MONSTRUOS, BIBLIOFILIA: BORRADORES

JAIME I, AJUBEL, MONSTRUOS, BIBLIOFILIA: BORRADORES

El programa cultural Borradores recibe esta noche, a las 0.20 horas, a los escritores José Damián Dieste y Ángel Delgado, autores de la novela ‘El Rey Conquistador. La crónica oculta de Jaime I’ (Edhasa), donde narran la vida, los amores y la conquista de tierras de este monarca de la Corona de Aragón que fue considerado “el hombre más bello de su tiempo”. Y también recibe al periodista y escritor Miguel Bayón y al pendolista e ilustrador Francisco J. Lázaro. Ambos publican una colección de láminas sobre pergamino, ‘Berola’ (DPZ), y llevan años colaborando en distintos proyectos sobre el Camino de Santiago o los Reyes de Aragón, donde se alían textos muy cuidados, de barniz poético, con deslumbrantes ilustraciones. Francisco J. Lázaro utiliza una técnica medieval de iluminación de libros, mediante el temple al huevo, y colabora con la Casa Real. Ha hecho ediciones de bibliofilia de las Leyes de la Cortes de Aragón o del ‘Vidal Mayor’.

 

Borradores ofrece un reportaje con la escritora y cuentacuentos Ana Cristina Herreros, compiladora de ‘El libro de los monstruos españoles’ (Siruela), que recoge animales fantásticos de tierra, agua, aire y fuego, entre ellos el gigante Silván de la Peña. Ana Cristina Herreros también ha compilado, con Ramón Besora, el volumen '25 cuentos populares de miedo' (Siruela /Aura). Ambos volúmenes están ilustrados por Jesús Gabán, del que reproducimos aquí una pieza. Y el ilustrador cubano Ajubel, Premio Nacional de Ilustración por ‘El pájaro libro’ (SM, 2003), presenta un espectacular proyecto de novela muda: ‘Robinson Crusoe’, basada en la novela homónima de Daniel Defoe. Ajubel revela su trayectoria en España, el regalo que le concedió Media Vaca y su editor Vicente Ferrer con el encargo del libro, y comenta el uso del color y de una técnica cinematográfica en el volumen.

 

Además, Espido Freire, Premio Planeta y Premio Ateneo de Sevilla, recomienda lecturas en la sección ‘Letras para la vida’. Y el editor Luis Miguel Solano, Premio Nacional de Fomento a la Lectura en 2008, analiza las claves de su editorial Libros del Asteroide, recomienda algunos títulos y confiesa que le hubiera gustado publicar al escritor japonés Haruki Murakami.

 

La actuación musical corre a cargo del grupo Nadie, que grabó este verano ‘La venganza de Peter Pan’. Martín Navarro, líder del grupo, y Gabriel Fernández explican la trayectoria y la estética de una banda que canta ‘Nanas de la cebolla’, el poema de Miguel Hernández.

 

Borradores. Aragón Televisión. Jueves, 15. A las o.20 horas. Redacción: Ana Catalá Roca. Producción: Mamen Delpón y Ánchela Rubio. Ayudante de realización: Laura Mediano y Yolanda Blesa. Realización: Teresa Lázaro.

 

ERICH ARENDT: DE 'LOS PAPELES DE ESPAÑA'

ERICH ARENDT: DE 'LOS PAPELES DE ESPAÑA'

[Cuando está a punto de acabar el día recibo esta carta de Óscar Sipán, con espléndidas y frescas noticias. Está encantado de la reseña a su libro ‘Avisos de derrota’ (Onagro), que le hizo el otro día José Domingo Dueñas.]

 

Querido, Antón

 

Vamos a editar Los papeles de España, del alemán Erich Arendt, traducido por Teresa Abad. En el libro aparecen numerosos personajes aragoneses, en muchas ocasiones con nombres y apellidos, héroes anónimos y situaciones históricas narradas desde la óptica de un alemán implicado en el conflicto y con una visión limpia. Textos como El chófer de Almudevar, Banastás, Fraga se alista, El pueblo de Robres y la Brigada 123, Ofensiva al sur de Huesca, En las trincheras de la Sierra de Alcubierre, Pueblos liberados del Alto Aragón o De cómo fue bombardeada la estación de Caldearenas nos permiten acercarnos a una época triste que en 2009 celebra su aniversario.

 

En el epílogo, Silvia Schlenstedt, editora de Los Papeles de España en la antigua Alemania Oriental, cuenta lo siguiente:

 

“Había una vez un montón de papeles entre los que se encontraba lo que Erich Arendt había escrito en España. Se guardaron en una ambulancia durante la huida hacia la frontera – Katja Arendt, su mujer, estaba enferma, y con esfuerzo se consiguió un sitio en la ambulancia- y después fueron olvidados. Ya en suelo francés, a resguardo de los bombardeos, se descubre la pérdida. Arendt regresa, le pide al oficial francés que le permita pasar de nuevo al lado español, obviando las advertencias, y se hace con el montón de papeles.  Sin embargo, esos papeles no pudieron ser salvados: un año y medio más tarde, las tropas alemanas han ocupado París y avanzaban hacia el sur. Katja se encontraba en la masa de evacuados que buscaban huir de las tropas alemanas, “los nazis fueron más rápidos que ella, y en Tours Katja tiró las poesías por el inodoro.”

 

Después de la guerra Arendt pasó por tierras aragonesas, plasmando la desolación que encontró en este poema:

Zaragoza 1941

 

Fantasmales se despliegan las oscuras sombras otoñales

de los árboles de la ribera sobre el río negro.

Sobre mí amenaza el helador reflejo

de la ciudad, que descansa pétrea:  tumba devastada por el miedo.

  Sin embargo, el Ebro murmulla...

                 

Voy a través del campo enemigo.  Las cercanas paredes

me agreden con sus huecas miradas.

Las calles huyen.  Una huida sin fin

por el campo y la noche bajo la dura luz de las estrellas.

   Sin embargo, el Ebro murmulla...

 

Su eco llena los muros con un canto lastimero.

En el polvo del camino, dos mujeres se ovillan mudas

por largas noches en el silencio.

Mataron a sus maridos en los calabozos

   Sin embargo, el Ebro murmulla...

 

Las mendigas alargan sus brazos

desesperadas. Se agazapan como proscritas.

A la orilla del río cruje el psao guardián de los gendarmes.

Caen los brazos cansados de vivir, ateridos por el miedo

   Sin embargo, el Ebro murmulla...

 

De la amenaza mortal y el miedo surge

en la pálida bóveda de la noche un torso gigantesco:

la pétrea violencia de la catedral.

Y ancianos relojes  golpean sordos por encima de las cumbreras

   Sin embargo, el Ebro murmulla...

 

                                                           Traducción Teresa Abad.

 

II

 

Pesadamente se alzan desde el suelo las torres

que antaño veíamos inalcanzables ante nosotros,

pues nos desangramos en el acero de las torres blindadas,

cuando herido el cielo lloraba por el hombre miserable

Sin embargo el  Ebro  gritaba...

 

Nos arrastramos hacia la corriente.  Las olas fluían enemigas.

Las férreas alas de la muerte se agitaban cerca

Del cielo caían llamas hacia nosotros

La ciudad a lo lejos! La ciudad allí esperando.

 Rojo sangre crecía el Ebro.

 

Ella esperaba a nuestro ejército de libertad;

nosotros, casi sin armas, luchábamos contra la superioridad

de la ola blindada que nos arrastraba hacia el mar.

Un llanto recorrió el río por la polvorienta pendiente de la noche

El Ebro  descendía...

 

En el agua nadaban nuestros muertos en silencio

abriendo los ojos al pasar a las afueras de Zaragoza,

donde estaban mujeres y hombres, inclinándose en el dolor

y sabiendo, que su saludo estaba prohibido

El Ebro fluía.

 

 

III

 

                      El Ebro murmulla...

 Murmulla a través de la tierra el enorme lamento de los héroes

de nuestro tiempo;  murmulla lleno de rabia y poder.

Murmulla por el vacío espacio de los días muertos.

En miles de corazones se oye su llamada al combate.

 

                       El Ebro murmulla...

hasta colmar la inmensidad de la pena,

hasta que sus aguas crecientes detengan su marcha,

cuando todos los ojos se agranden en dureza,

y los invisibles salgan todos de la noche.

 

                        El Ebro murmulla...

Visibles al pueblo, aparecen en la claridad.

Y calles, ríos y bosques sólo escuchan sus palabras.

Los seres van, abarcados por una ola alta como el destino.

La ola los lleva.  También arrastra a los débiles.

 

                        El Ebro murmulla...

Manos desesperadas se han encontrado en el coraje

Silenciosa derriba la cólera de los verdugos los portales.

Las mendigas del camino han desaparecido.

Están en pie en la montaña; ¡y no están solas!

 

                          El Ebro murmulla...

Acuden con las armas y el ejército de los campesinos

para ayudar al pueblo  de la ciudad que allí lucha.

La plaza del Pilar no abarca a la gente entre  sus muros,

en la que con henchido pecho canta la libertad, pues libre

                           el Ebro murmulla y murmulla.

 

 

 

 

EL BOTÁNICO MARIANO LAGASCA. Por V. MARTÍNEZ TEJERO

EL BOTÁNICO MARIANO LAGASCA. Por V. MARTÍNEZ TEJERO

La vida de Mariano Lagasca (1776-1839), el más universal de los botánicos aragoneses, transcurrió desde el último periodo de la Ilustración hasta los comienzos de la época romántica.

En 1795 tuvo ocasión de participar en el momento más brillante de la botánica zaragozana. Tras cursar el primer año de medicina y asistir a las clases de Echeandía, marchó a Valencia por motivos desconocidos, continuando más tarde sus estudios en Madrid, cuando ya había realizado amplias herborizaciones por Aragón, Valencia, Andalucía y La Mancha.

Encontró el liquen islándico en el Puerto de Pajares, descubrimiento que evitó la importación del mismo, muy utilizado en el tratamiento de la tuberculosis.

Disfrutó de la amistad de notables liberales aragoneses, como Isidoro de Antillón y Eusebio Bardají, político de gran cultura botánica y sobrino de Félix de Azara.

Participó en la guerra de la independencia, como médico del Ejercito español, tras no aceptar el cargo de director del jardín Botánico ofrecido por José Bonaparte.

Finalizada la contienda y reinando de nuevo Fernando VII ocupó la plaza anteriormente rechazada.

Resultó elegido diputado a Cortes por Aragón, pero pronto la política le conduciría al exilio, perdiendo la biblioteca, herbario y manuscritos durante los trágicos sucesos sevillanos de 1823.
Desarrolló en Londres y Jersey una intensa labor creadora, logrando modificar favorablemente la imagen de la ciencia española que circulaba por Europa.

Fallecido Fernando VII, regresó a Madrid, obteniendo público reconocimiento a sus méritos. En apurada situación económica y enfermo, se trasladó a Barcelona donde falleció en 1839.
Perteneció a numerosas sociedades científicas españolas y extranjeras. Sus estudios sobre selección de especies para mejorar los cultivos fueron divulgados por Hugo de Vries.
En la clasificación de los trigos utilizó un sistema, enunciado posteriormente por el ruso N. Vavivlov como ley de las series homólogas en la variación.

Veinte especies botánicas, aproximadamente, llevan su nombre como perpetuo homenaje de diferentes naturalistas. Decandolle, Hooker, Boissier, Kunth, Webb, Humboldt, Schulter, etc., se han referido elogiosamente en sus escritos al botánico aragonés que aunque no concluyó sus obras más queridas, Flora española y Ceres hispánica, logró incluir su nombre en la historia de la Biología.”
Vicente Martínez Tejero

 

[Este texto apareció en el libro Curiosidades aragonesas, publicado por Moncayo. Esta año se cumplen los 170 años de la muerte de Lagasca. De esta efemérides se hace eco en 'Cuadernos de Encinacorba' Chusé María Cebrián.]