Facebook Twitter Google +1     Admin

XESÚS FRAGA: LA CORRESPONDENCIA DE LUIS BUÑUEL

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2018/05/18/bunuel-puno-letra/0003_201805G18P37991.htm

Buñuel, de su puño y letra

La correspondencia del cineasta, coeditada por el investigador gallego Breixo Viejo, revela aspectos inéditos de su personalidad y su papel como interlocutor cultural

   
XESÚS FRAGA 
REDACCIÓN / LA VOZ 18/05/2018 05:00 H
 

En la década de los cuarenta del siglo pasado, Luis Buñuel(1900-1983) presentó su película Las Hurdes en la Universidad de Columbia, donde el FBI aprovechó para investigarlo. Décadas después, en este mismo centro neoyorquino lo han vuelto a investigar, pero con fines muy distintos. Breixo Viejo (Santiago, 1976), profesor de cine en Columbia, es el coeditor, junto a Jo Evans de Luis Buñuel. Correspondencia escogida(Cátedra), un volumen que este jueves salió a la venta y que recoge una amplia selección de cartas -casi un millar- del cineasta, tanto en número como en arco temporal: arranca cuando tiene nueve años y concluye con cinco fechadas el año de su muerte.

 

Recopiladas en archivos públicos y privados de varios países, la edición se nutre de un buen número de misivas inéditas, como también es inédito el retrato que emerge de las palabras del propio puño y letra del director. En un mundo como el cine, tan dado a mitificaciones, Buñuel es una de esas figuras que se rodean de un halo enigmático en el que se hace complicado distinguir lo verídico de lo fantasioso. Breixo Viejo cree que la edición de esta correspondencia contribuye a dar una imagen más veraz del cineasta: «Buñuel é tan coñecido que xa ninguén o coñece», neutralizado su carácter subversivo. El objetivo, por tanto, era «revitalizar o legado do cineasta desde unha perspectiva histórica, social, que desafíe o mito individualista que presenta o artista como xenio illado».

 

Temperamento combativo

La lectura del epistolario permite seguirle la pista a la evolución personal pero además profesional de una carrera que también es, en cierto sentido, la del cine en un buen tramo del siglo XX. La primera carta ya revela su «temperamento combativo». Fechada en 1909, emplaza a dos compañeros de colegio a una pelea: «Mañana, a las tres de la tarde, os espero a los dos solos en el callejón que hay en la facultad. Si no podéis ir al colegio, me la pagaréis los dos juntos». «Buñuel mozo é moito máis expresivo e apaixonado e, por tanto, espráiase máis na súa correspondencia», confirma Viejo. A medida que madura y también llegan los reconocimientos, las cartas se abrevian, «pero gañan en sintetismo e humor. O Buñuel maduro é máis conciso e abstracto, pero nunca resulta distante nin oficial».

 

Un simple vistazo al índice del volumen permite apreciar el privilegiado papel de Buñuel como interlocutor cultural. No solo compendia una historia del cine -Eisenstein, Selznick, Trumbo, Truffaut, Malle, Fellini, Saura, Rabal, Bardem...-, sino que incluye todas las artes: Aub, Cortázar, Octavio Paz, Breton, Carlos Fuentes, Man Ray o René Char, entre muchos otros, son nombres que se comunicaron con BuñuelCorrespondencia escogida incluye tanto misivas del cineasta como las que recibió, lo que contribuye a perfilar cómo era visto, la recepción y repercusión de sus obras, y la amplitud de sus contactos e intereses. No faltan, claro está, sus compañeros de juventud en la Residencia de Estudiantes -Lorca, Dalí, Bello- como también figura una notable presencia de corresponsales gallegos.

 

En 1928 le escribe desde París a Bello una carta que acaba con una «Historia indecente» en la que alude a una menstruación de Maruja Mallo. «É unha broma das que se gastaban na Residencia de Estudiantes. Sen mala intención, coido, pois semella que a relación entre Buñuel e Mallo foi de amizade. O que si indica, alén do chiste específico, é que -fronte á España monárquica e católica, claramente conservadora, da época- os residentes eran principalmente liberais e progresistas, sen temor a mencionar debates en relación á sexualidade feminina, o ateísmo, o movemento obreiro», aclara Viejo. Otras alusiones son más difíciles de descifrar. Como cuando en 1956 se refiere a Carlos Velo, con quien tuvo tantos puntos en común, como «ilegible», quizás una referencia a la película que coescribió con Juan Larrea, Ilegible, hijo de flauta, pero que no llegó a filmar.

 

Cantigas gallegas

Otros gallegos con presencia frecuente en el epistolario de Buñuel son el actor Fernando Rey, el médico José Luis Barros, que aparecía en sus películas -le llama «nuestro actor-cirujano»-, o José Rubia Barcia, con quien mantuvo una intensa correspondencia. En 1982 el escritor le envía sus Cantigas de bendizer, a las que Buñuel responde así: «Sus ‘cantigas’ me han parecido deliciosas, tiernas, originales. Las lei? en castellano y en gallego, en voz alta estas u?ltimas, para disfrutar de su dulce fone?tica, hazan?a atrevida por ser yo aragone?s. Buen ero?tico, pero muy fino, esta? usted hecho, entreverado con la nostalgia de su tierra». También ese año Buñuel le excusa a Rubia Barcia su asistencia a un homenaje que le rendirán en el Pazo de Mariñán por motivos de salud. Unos meses después le llega la muerte, no sin antes escribir un «testamento» para sus amigos: «Dry martini: ginebra, cotas de vermú, preferiblemente Noilly-Prat. Tal vez angostura. El hielo, muy duro, que no suelte agua. Buñueloni: carpano, ginebra y Cinzano dulce. Más ginebra que los otros componentes. Bebida de los surrealistas: cerveza, Picon y granadina».

 

AVA GARDNER Y LUIS MOMPEL

20180519182919-ava-gardner-por-luis-mompel-14-de-octubre-de-1955.jpg

Antón CASTRO

Ava Gardner (1922-1990) ha pasado a la historia como una actriz de fotogenia deslumbrante que se comía la cámara y que interpretó estupendas películas como ‘Forajidos’ (1946), ‘Mogambo’ (1953; el director John Ford perdió la cabeza por ella), ‘La condesa descalza’ (1954) o ‘Pandora y el holandés errante’ (1951), que rodó en España. Ava, que se hizo acreedora a la frase “el animal más bello del mundo”, llegó a Tossa de Mar en la primavera de 1950 y allí vivió un romance, un tanto publicitario, con el torero y poeta Mario Cabré. En sus memorias, Ava no fue demasiado generosa con él: “Mario era apuesto y viril, pero también presuntuoso. Escribió los poemas de amor más idiotas que se puedan imaginar”.

Ambos fueron carne de primera plana y las fotos hicieron morir de celos a su marido, el cantante y actor Frank Sinatra. Esa historia y otras –por ejemplo, la afición de la actriz a subirse a las mesas y orinar como si tal cosa- las cuenta Carlos Reyero en ‘Nunca volveré a ese maldito país’ (2015). La presencia de Ava en España está muy historiada: el escritor y crítico teatral Marcos Ordóñez siguió sus pasos en ‘Beberse la vida. Los años de Ava Gardner en España’ (2010) y Nieves Herrero noveló su episodio de amor con Luis Miguel Dominguín en ‘Como si no hubiera un mañana’ (2015). En sus memorias, dijo Ava: “Yo era su chica y él era mi hombre: así de sencillo. Éramos buenos amigos, además de buenos amantes, y no nos exigíamos demasiado el uno al otro». El cineasta Isaki Lacuesta le dedicó un documental: ‘La noche que no acaba’ (2010).

A pesar de lo mucho que se sabe de Ava Gardner y sus amoríos y sus parrandas, no se recuerda en exceso que también estuvo en Zaragoza. Parece que en dos ocasiones. Una está perfectamente datada: acudió a la plaza de toros de La Misericordia el 14 de octubre de 1955 a una corrida con toros de Atanasio Fernández. Según el cronista taurino de HERALDO Don Faroles fue una espléndida tarde de fiesta con la presencia de Antonio Bienvenida, que brindó por la presidencia y la afición y recordó que su padre había debutado en Zaragoza hacía medio siglo; resultaría cogido por un astado. Lo acompañaban Antonio Vázquez, ovacionado, y Julio Aparició que escribió “una página para la historia de nuestra plaza”. En el coso estaban, entre muchos otros, el embajador de Estados Unidos en España John David Lodge y la actriz Ava Gardner. Don Faroles solo alude a ella en el inicio de su texto, en el que elogia “la muleta prodigiosa movida por el temple de la muñeca de Aparicio, y dice: “Y en el momento oportuno brindó Julio Aparicio la faena que jamás se borrará de nuestro ruedo a la estrella cinematográfica Ava Gardner, espectadora de barrera de todas las ferias de España”. Eso es todo. Miguel Marín Chivite captó la imagen de Ava cuando el diestro le rinde honores, o eso se supone, aunque a él no se le ve. Llevaba una chaqueta de lana o rebeca sobre camina blanca, con los puños vueltos. En ese mismo año 1955, la actriz de Carolina del Norte se acababa de instalar en el Hotel Castellana Hilton. Luis Antonio González Marín cuenta en un libro sobre la memoria musical del recinto –donde fecha esta corrida en 1954- que oyó piezas musicales como ‘El mejor torero’, ‘Don Indalecio’, ‘Gallito’ y ‘La jota de los toros’.

Ava Gardner pudo haber estado otra vez más en Zaragoza o, cuando menos, otro día, aunque fuese del mismo año. Todo parece indicar que debió ser antes, se le veía más joven: Luis Mompel, que trabajaba para el estudio de Miguel Marín Chivite, le hizo una impresionante foto en el tendido. Mompel no recordaba con precisión de qué año era. No debió publicarse en HERALDO y el fotógrafo la rescató después. En el rastreo de hemeroteca que han realizado Elena de la Riva y Pilar Rodríguez no aparece la foto impresa ni una alusión explícita a una segunda estancia de la actriz entre nosotros. Mompel solía decir: “Al principio no reconocí a Ava Gardner. Simplemente vi a una hermosa mujer entre la gente y disparé. Descubrí luego quién era”. Detrás de Ava se ve, o eso parece, a un joven José Luis Borau, que era crítico cinematográfico de este diario, y abajo está el alcalde de Herrera de los Navarros, Saturio Bedoya, que “procedía de Valladolid, era farmacéutico, se casó con una joven de la localidad y arraigó en Aragón”, tal como cuenta Genoveva Crespo. Quizá ni sabía que le habían hecho una foto para la historia con una diosa del cine.

19/05/2018 18:29 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MIGUEL FLETA EN EL PABLO SERRANO

Una gran retrospectiva recorre en el IAACC Pablo Serrano la vida y la obra del gran tenor aragonés Miguel Fleta*

 

La vida y la excepcional trayectoria artística de Miguel Fleta protagonizan la última muestra del IAACC Pablo Serrano, una retrospectiva en la que a través de fotografías (muchas de ellas inéditas), programas de mano o carteles, además de discos, películas o documentación personal se reconstruye la figura del gran tenor aragonés para que los ciudadanos profundicen en la figura del artista, que llevó el nombre de la Comunidad por todo el mundo. 

El director general de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón, Nacho Escuín, ha participado en la presentación y ha declarado que esta exhibición constituye uno de los puntos álgidos del calendario expositivo de la Comunidad. Escuín ha declarado que la exposición tendrá dos lecturas distintas: que los que no conocen al tenor puedan indagar en su figura y que los entendidos puedan entender a la persona, convertida en uno de los grandes iconos culturales de la Comunidad. Entre los asistentes a esta inauguración también ha estado la nieta del cantante, María Fleta, acompañada de una hija y una nieta.

Enmarcada en los actos de conmemoración del 80 aniversario de su fallecimiento, ‘Miguel Fleta. El hombre y el mito’ pretende dar a conocer todas las aristas del genial cantante, desde su nacimiento en 1897 hasta su muerte en 1938. La exhibición, comisariada por la Asociación Aragonesa de la Ópera “Miguel Fleta” de la mano de Sergio Castillo y Alejandro Martínez, se ha inaugurado esta tarde y podrá verse hasta el próximo 14 de octubre.

Para acercar la figura de Fleta a todos los visitantes, la muestra se ha dividido en cinco zonas:

Presentación: Se señala el fallecimiento de Miguel Fleta, en mayo de 1938, en tiempos de la Guerra Civil. Se contextualiza su muerte en La Coruña.

Aragonés universal: Este espacio describe su nacimiento en Albalate de Cinca (Huesca) en diciembre de 1897, su despegue y formación como cantante, incluyendo sus primeras actuaciones en Europa y recapitulando sus nexos con Aragón, haciendo especial hincapié en sus estudios en el Conservatorio del Liceo y la relación sentimental con su primera pareja y maestra, Luisa Pierrick.

El gran tenor: Espacio central de la muestra, que aborda el fenómeno vocal de Fleta en sus años de máximo apogeo: lugares donde actuó, programación y repertorio… Se incluye en este apartado su vinculación con el cine y se presta atención a sus numerosas grabaciones.

Ídolo de masas: Miguel Fleta fue mucho más que un gran cantante de ópera en los años 20 y 30 del pasado siglo XX. Jaleado, ovacionado, seguido por los medios y las multitudes, fue una figura enormemente conocida en una época que la lírica estaba lejos de las aficiones más populares de los españoles.

Ideología y conciencia social: El periodo que comprende la vida profesional de Miguel Fleta coincidió con el reinado de Alfonso XIII, la Dictadura de Primo de Rivera, la II República y la Guerra Civil, que no llegó a ver finalizada. Se estudian aquí sus relaciones con la clase social y política de este corto e intenso periodo, sin olvidar su faceta más solidaria y próxima a los más necesitados.

Además de las más de 200 piezas de las que está compuesta, se han habilitado 19 puntos de escucha para que los visitantes puedan escuchar alguna de las brillantes interpretaciones de Fleta, tanto de lírica como también de zarzuela y de jota.

Para poder dar forma a tan ambiciosa exposición, ha sido necesaria la colaboración de numerosas instituciones públicas y privadas, además de colecciones particulares, material de la propia familia Fleta, y archivos locales, nacionales e internacionales procedentes de filmotecas. En total han colaborado en la muestra 31 instituciones. Entre ellas, destacan piezas que provienen de archivos de España (Histórico Nacional de España, General de la administración) de Patrimonio Nacional, del Museo de Almagro, del Instituto del Teatro de Barcelona o del Histórico Provincial de Zaragoza o del Municipal de Zaragoza. También ha habido aportaciones de la Fototeca de Huesca, de la Castilla León, de Filmoteca Nacional o de la Casa Museo de Unamuno, y de grandes escenarios desde el Teatro Principal y el Circo de Zaragoza hasta el Iris Park, Conservatorio del Liceu o del Metropolitan de Nueva York.

Como novedad se incluye también una intervención del artista plástico Paco Simón, titulada “Fleta iluminado”.

La lírica, protagonista

El Departamento de Cultura está llevando a cabo un extenso calendario de actividades para conmemorar el 80 aniversario de la muerte de Miguel Fleta, que comenzó ya el pasado año con las actuaciones de dos de las mayores figuras de la lírica contemporánea: el tenor barcelonés José Bros y el estadounidense Gregory Kunde, ambos aclamados en los principales escenarios de todo el mundo y a los que se han otorgado los mayores reconocimientos del género.

Coincidiendo con esta exposición, la semana que viene tendrá lugar en Zaragoza la actuación de Plácido Domingo, con un repertorio en homenaje también a Miguel Fleta. Además de la muestra, también se editará un libro catálogo de la misma en colaboración con Prensas Universitarias de la Universidad de Zaragoza para acercar la figura del gran tenor a todos los aragoneses. De esta forma, el Gobierno aragonés afianza su colaboración con la Asociación Aragonesa de la Ópera, tras el éxito del ciclo que se desarrolló en 2016 con la figura de Pilar Lorengar como protagonista.

Fleta y Aragón

La historia de Miguel Fleta, nacido el 1 de diciembre de 1897 en Albalate de Cinca (Huesca), es la de un muchacho humilde, algo tosco, noble y generoso que terminó siendo un ídolo de masas y una estrella lírica sin igual. Sus primeras notas sonaron en los campos y huertas de Albalate y Zaragoza donde trabajó en el campo, como criado y después como mozo labrador, acarreando frutas y verduras al mercado de la Plaza zaragozana de Lanuza.

Tras presentarse, sin éxito, a un concurso de jotas en las Fiestas del Pilar de 1917, decidió seguir su vocación del canto y emprendió viaje a Barcelona, para formarse en el Conservatorio del Liceo Allí conoció a su profesora, su mentora, amante y fiel compañera, Luisa Pierrick. Ella le enseñó técnica de canto, idiomas, comportamiento social; todo lo que el joven aragonés necesitaba para llegar a ser Miguel Fleta.

Su debut en Trieste en 1919 y su consagración definitiva en 1922, convirtieron a Miguel en un ídolo popular, admirado, jaleado, ovacionado hasta el éxtasis. Y con frecuencia sacado a hombros de los escenarios tras frenéticos aplausos.

Miguel Fleta no solo fue un excepcional tenor, un cantante de ópera capaz de llenar con su voz y con su nombre los principales escenario sede medio mundo. Se codeó con reyes, presidentes de repúblicas y primeros ministros, sin olvidar nunca sus orígenes humildes.

Falleció en La Coruña el 29 de mayo de 1938 y su ideal lírico fue el engrandecimiento de la ópera como arte para ponerla a disposición de todos los públicos.

 

*Nota oficial de prensa del Gobierno de Aragón de la muestra organizada por Sergio Castillo y Alejandro Martínez Rodríguez.

16/05/2018 21:23 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

MIGUEL FLETA, POR LUIS CALVO

20180516094631-luis-calvo.-retrato-de-miguel-burr-27204522-.jpg

Luis Calvo pinta y evoca a su tío abuelo

Miguel Fleta a los 80 años de su muerte

 

-Se cumplen 80 años de la muerte del tenor lírico en La Coruña en 1938, durante la Guerra Civil española

-El artista dice que el cantante lo sentó en sus rodillas en su última estancia en Zaragoza en 1937

 

 ZARAGOZA. El próximo mes de mayo se cumplirán 80 años de la muerte de Miguel Burró Fleta (Albalate de Cinca, Huesca, 1 de diciembre de 1897 - La Coruña, 29 de mayo de 1938), el gran tenor lírico que estremeció con su canto -la suya, según el crítico Rivadeneyra, «no es voz de hombre, sino de ángel y de un cantor divino»- los años 20, en concreto entre 1922 o 1923 y 1928. La Asociación Aragonesa de la ópera ‘Miguel Fleta’ inaugurará una gran exposición de su vida y obra en el IAACC Pablo Serrano, en la sala 0, comisariada por Sergio Castillo y Alejandro Martínez.

El pintor Luis Calvo (Zaragoza, 1935) es sobrino nieto de Miguel Fleta; su abuela materna Clara era hermana del cantante, que antes había sido recadista en un bazar de Ventura Morera de su pueblo y luego mozo de labranza en dos torres de Cogullada: la de su cuñado Mariano Marqués, que se había casado con su hermana Inés Burró Fleta, y luego en la Torre de las Monjas, que llevaban Higinio Díez y la citada Clara. «Ellos serían mis abuelos. El joven Miguel Burró Fleta, y eso siempre se ha contado en casa, tenía muchos amigos, pero el más especial de todos fue mi padre, Ricardo Calvo », dice.

De la torre a Barcelona

Miguel Fleta iba a diario al mercado de Lanuza a llevar las hortalizas con su carromato. Su presencia no pasaba inadvertida: solía cantar la jota con una energía especial. «Cantaba a pulmón, con una voz maravillosa», escribió Pablo Antonio Santolaria. Él, Ricardo y otros amigos solían frecuentar el café Ambos Mundos, lleno de espejos y de músicos, acudían a la pastelería Casa Sánchez e iban a Casa Aparicio en el Coso Bajo, que aun sigue abierta. Y si querían bailar se desplazaban a las Delicias, a la Tienda la Rita, sobre todo los sábados.

Un domingo, 30 de septiembre de 1917, Miguel Burró Fleta, que no tardaría en cambiarse de nombre, fue a las fiestas de las Sagradas Reliquias de Villanueva de Gállego. Allí lo oyó el gran jotero Miguel Asso, elogió su voz y le recomendó que se presentara al Certamen de Jota del Pilar. El propio Asso, que vivía en la calle San Lorenzo haciendo esquina con el Coso, le daba clases y le enseñó los estilos. «Ya sabe lo que pasó. Mi padre, Ricardo Calvo , fue al Teatro Principal y lo recordaría siempre. No le dieron ningún premio». Fleta no obtuvo galardón alguno, pero el público sí fue sensible a su voz y le aplaudió a rabiar. Ese 16 de octubre hubo protestas, abucheos y pataleos ante el veredicto. Al parecer uno de los responsables del Teatro Principal le dijo al joven mozo de labranza: «Y tú, vete a entrecavar cebollas». Fleta no se mordió la lengua y le replicó que nunca volvería para cantar en el Principal.

«Fue una gran decepción para Miguel y para sus amigos y familiares, con mi padre a la cabeza. Poco después, como tenía a su hermano Vicente en Barcelona, era guardia urbano en la Rambla de Santa Mónica, se marchó allá. Y desde allí empezaría a triunfar. Lo más bonito para mi familia es que a mi padre, incluso antes de ser novio de mi madre, le escribía cartas y le preguntaba por las cosas del campo». Su curiosidad era tan explícita que quería saber si del parto de una yegua nacía hembra o macho. Una de las cartas la publicó hace años Francisco Oliván Baile en estas páginas. Miguel Burró Fleta cometía muchas faltas de ortografía, algo que corregiría apenas dos años después; cuando escribió desde Livorno en 1920 su caligrafía y su ortografía ya habían mejorado.

Miguel Fleta nunca perdió el contacto con su familia ni con sus amigos. Solía ir a las actividades del Centro Aragonés de Barcelona, de la calle Costa, y allí oyó al gran jotero Cecilio Navarro. «Fue a probar al Conservatorio del Liceo, y por fortuna lo oyó Luisa Pierrick, que creyó ciegamente en él y en su portentosa voz sin educar. Pensó que ella podría domarla. Le enseñó, le eligió el repertorio y encauzó su carrera», dice Luis Calvo . Y no solo eso: se enamoró de él y, aunque estaba casada con un músico, Miguel y Luisa iniciaron una relación sentimental y tendrían dos hijos.

Allá va la despedida...

El 16 de mayo de 1924 se casaron los que iban a ser sus padres, Ricardo y Pilar Díez Burró, en el Pilar de Zaragoza «Fue un día precioso. Inolvidable. Así lo contaban mis padres. Miguel era una figura e hizo de padrino. Se amontonó la gente, tomó la iglesia, porque querían escucharlo, pero él no quiso robarle protagonismo a los recién casados. Se hospedó en el hotel Europa».

Algunos se enojaron con él y tuvo que intervenir la guardia urbana. Acabó prometiendo que volvería al Pilar para cantar y el 28 de mayo del año siguiente entonó, en dos ocasiones, el ‘Ave María’ de Schubert. Tras la ceremonia nupcial, al día siguiente asistió a la zarzuela ‘La Virgen capitana’ en el Teatro Circo, de público, y participó en una jornada de caza por los montes de Santa Fe, donde solo se cazó un conejo.

El cantante volvería varias veces a Zaragoza. En 1937, el 22 de enero cantó en el Teatro Parisiana en apoyo del auxilio social, y el 17 de marzo lo hizo en el Teatro Circo. «Yo tengo recuerdos como muy borrosos. Venía siempre a mi casa y nos regalaba entradas. A mis padres les escribía desde cualquier sitio del mundo. Teníamos sus discos de piedra. Vino a merendar y yo recuerdo que me sentaba en sus rodillas, aunque no había cumplido los tres años», dice Luis Calvo , que no sabe del todo si los suyos «son recuerdos reales o inventados».

Su propio padre contó que la última vez que estuvo en Zaragoza Miguel Fleta, se reunieron con los amigos de siempre en el café Gambrinus y que luego fueron a su casa a merendar. «Esa celebración también fue una despedida. Fleta murió un año después en La Coruña». Fue en la plaza de Orense, muy cerca del mar.

 

 DETALLES DE UNA VIDA, UNA EXPOSICIÓN EN MARCHA

Sergio Castillo y Alejandro Martínez, de la Asociación Aragonesa de la Ópera ‘Miguel Fleta’ preparan la gran exposición sobre el tenor. En 2107 rindieron homenaje a la cantante Pilar Lorengar. Explican aquí algunos detalles de su labor.

Miguel Fleta. El hombre y el mito’. Este es el título de la muestra que contará con muchas novedades en todos los terrenos: grabaciones, películas, fotografías de distintos lugares del mundo, cartas, los libros que han publicado de Miguel Fleta. «Quizá no existan tantos materiales como en el caso de Pilar Lorengar, pero nos gustaría resaltar algunas cosas: Miguel Fleta era el Messi de su época. La gente lo admiraba, acudía a saludarlo a los hoteles, le pedían que saliese a las ventanas o al balcón a cantar. Se entregaba y estaba dispuesto a cantar en cualquier instante. Y eso al final no es bueno para la carrera de un artista de su dimensión. Esa generosidad fue contraproducente y lo pagó caro», dicen Sergio Castillo y Alejandro Martínez.

Inicios. «Su marcha a Barcelona fue determinante. Pero nada fue fácil, a pesar de la gran intuición de Luisa Pierrick, su maestra de canto y también su amante. Se fogueó en el Casino Republicano de Barcelona, cantó muchas jotas y, durante su formación, las pasó canutas», agregan.

Política. «Nos interesa mucho analizar la trayectoria política de Miguel Fleta. Es sabido que fue enterrado envuelto en la bandera de Falange y que actuó en algunos mítines. Su actitud política merece un análisis detallado: saludó la llegada de la II República en Madrid, se sumó a la celebración, y cantó el ‘Himno de Riego’. Y se comprometió en diversos actos populares con muchas causas sociales».

Cantantes de su época. «Técnicamente, nadie cantaba como él. Era un animal en escena», dicen Sergio Castillo y Alejandro Martínez. «Con Caruso, Pavarotti, Domingo, Chaliapine y Kraus, Miguel Fleta está entre los mejores de todos los tiempos. Miguel Fleta es un icono para los amantes de la lírica, por su timbre reconocible y sus filados sin fin, por ese arte inimitable que le hizo cosechar los más grandes triunfos en Milán, Nueva York o Madrid», insisten.

Personajes. «Miguel Fleta cantó en muchos escenarios un amplio repertorio. Si hubiese que elegir las óperas en las que se sintió especialmente cómodo, citaríamos tres: ‘Carmen’ de Bizet, en la que encarnó a Don José, su papel fetiche; ‘Tosca’ y ‘Turandot’, de Puccini, en concreto el ‘Nessun dorma’».

En Zaragoza. Miguel Fleta cantó el 28 de mayo de 1925 en la Basílica del Pilar el ‘Ave María’ de Schubert. En el Teatro Circo, en los días siguientes, actuó con ‘La Bohème’, ‘Aída’ y ‘Carmen’.

Carmen Mirat. Así se llamaba su esposa, una joven de Salamanca con la que se casó el 20 de abril de 1927. Vinieron a Zaragoza y luego se trasladaron a Huesca; allí los retrató el fotógrafo y tendero Nicolás Viñuales. Tendrían dos hijos.

Teatro Principal. Por fin Miguel Fleta pisó el escenario del Principal. Fue el 15 de junio de 1932: participó en un concierto benéfico, ‘Homenaje a la vejez’. Cantó el cuarto acto de ‘Carmen’. Aquel día tocó la pianista Pilar Bayona. «Tres años después -dicen Sergio y Alejandro- ofreció un nuevo concierto benéfico, ahora en el Teatro del Hogar Pignatelli, acompañado por el violinista Carlos Sedano y el pianista Ataúlfo Argenta, que luego sería director de orquesta». Es probable que Argenta viviese una bella historia de amor y atracción con Pilar Lorengar. A. C. 

16/05/2018 09:46 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JAVI HERNÁNDEZ: MUSEO DE LARRÉS

20180515214046-doroteo-image007.jpg

[El jueves 17 de mayo, en el Museo de Larrés, Javier Hernández, ilustrador, editor y cuentacuentos, presenta una selección de su obra. Este es una nota que he escrito sobre su obra. Abajo, puede leerse una síntesis de su trayectoria. La imagen corresponde al libro leporello 'El tango de Doroteo'.]

JAVIER HERNÁNDEZ: ARTE Y ARTESANÍA

DE LA EVOCACIÓN Y LA SUAVIDAD

Javier Hernández es un argentino de ida y vuelta con antepasados en Siresa y Hecho que, un día, decidió desandar el camino que había recorrido su abuelo. En su trayectoria ha hecho de todo: ha sido experto en sonido, conductor de furgoneta, montador teatral, excelente conversador (lo es todavía, claro, y a cualquier hora) y un actor y rapsoda al que le gusta contar sus propios cuentos.

Volvió al viejo solanar del abuelo y aquí, en Huesca o en Siétamo, ha encontrado acomodo para desarrollar su mundo. Le apasiona el tango, desde Gardel a Piazzola, le apasiona el jazz y tiene sensibilidad para la música clásica. Con todo ello, y con esa mano que puede ser preciosista y luminosa, herida de sensibilidad, hace lo que se propone. Ya tiene bastantes libros: libros suyos, dibujados y escritos y contados. Libros ajenos, donde se encarga de encender la luz esencial de muchas páginas. Y en todos ellos ha probado algo esencial: domina el lápiz, los colores, sabe ofrecer una narratividad inmediata, atmósfera, texturas del alma. A la vez, explora la magia, la manufactura, la armonía y el arte contemporáneo.

Javier sabe lo que se trae entre manos. Posee una manera personal y paciente de coger el lápiz, un poderoso sentido del color, el equilibrio y la osadía de la composición, o el encuadre, y una delicadeza increíble para sugerir cosas. Es despacioso y sereno. Disfruta de su quehacer y se atreve a mirar por la ventana hacia el campo, hacia los sueños y su infinito horizonte, hacia el pozo sin fondo de sí mismo. La ansiedad se oculta bajo su sombrero de gaucho. Y se reencuentra con sus dioses: Rembrandt, Vermeer, Picasso, Goya, Monet, los impresionistas. Tiene muchos, aunque ha aprendido a domesticar su idolatría.

Como se sabe de esos viajes por la creación y el delirio trae magníficas compañías: las brujas, los duendes y las brumas del Altoaragón, Doroteo Melero, el hombre que tocaba el bandoneón en un barco hacia Buenos Aires y en la Boca, o Pancracio, una de sus últimas criaturas, atrapada en la corriente del Ebro. Javier Hernández es fino, seguro, incansable. Es algo más que un ilustrador: es un artista de la suavidad, de la melancolía, de la evocación, de la vida arrebatada, pero también es editor, cuentacuentos, titiritero, jardinero y campesino, alguien que se asoma a la noche, al lado de una higuera, un almendro o un olivo, y escucha el murmullo inaudible de los astros. Con los ojos bien abiertos en la oscuridad radical del artista, atrapa luces, fuegos fatuos y esos pájaros insomnes de la fantasía que se vuelven paleta de emoción e intensidad en sus dibujos.

Para alguien como él, tan entusiasta, tan enamorado de lo minúsculo, exponer en el Museo de Larrés es un honor, un regalo y un acto de justicia poética.

 

Antón CASTRO

 

 

 

JAVI HERNÁNDEZ. Currículum profesional

Son veinticinco años los que Javi Hernández lleva dedicado a la producción artística en diversos formatos. Desde su paso por la Escuela de Artes visuales de Rosario su ciudad de origen en Argentina, donde adquirió los conocimientos de la herramientas fundamentales para la expresión plástico visual y formación pedagógica para transmitir esos conocimientos en el ámbito infantil durante diez años.

Compaginando siempre su labor docente con la ilustración en diversos medios gráficos, periódicos, revistas, etc. Colaboraciones en cine de animación con estudios de Rosario y la cineasta Mariana Wenger  y una producción personal de dibujo y pintura que le ha llevado a realizar numerosas exposiciones individuales y colectivas desde 1991 en Argentina, España y Suecia.

En 1997 gana el primer premio de dibujo en el XXIX Salón de Otoño de Artistas Rosarinos. A comienzos del nuevo milenio desarrolla su actividad en España formándose primero como Técnico en dibujos animados tradicionales en Barcelona donde colaboró en la realización de series televisivas  Las tres mellizas o una versión italiana animada de Médico de familia en los estudios Frameman.

Más tarde comienza su experiencia con diferentes compañías teatrales con quienes colabora en la realización de atrezo, títeres y escenografías formándose con la Maestra titiritera Helena Millán.

Actualmente desarrolla su actividad de ilustrador y editor creando el sello Libros de ida y vuelta donde publica los álbumes ilustrados  "Haberlas haylas", "El secreto de Jacinto" adaptando historias populares, "El tango de Doroteo" junto a Antón Castro, "Como ella me enseñó" junto a Arancha Ortiz y "Pancracio el niño batracio" una historia de José María Tamparilla y además  El niño el viento y el miedo y La leyenda de la ciudad sumergida también sobre textos de Antón Castro para la editorial Nalvay. Sueños en papel en editorial Cosquillas o La sonrisa del león con textos de Roberto Malo  y Grotesque de Ignacio Cid Hermoso en la editorial Dissident Tales.

15/05/2018 21:40 Antón Castro Enlace permanente. Ilustradores No hay comentarios. Comentar.

'MATERIA Y LUZ' DE CARMELO REBULLIDA

20180513193843-rebullida.-cuadsro-azul.-cultura-y-ocio-prese-28513518-.jpg

Carmelo Ramos Rebullida está radiante: ayer, en la Lonja de Zaragoza, con la inauguración de su exposición ‘Materia y luz’, cumplía un sueño. Lleva más de 40 años viviendo de la pintura, desde que expuso en 19878 en la galería Trazos, y resume en 58 obras dos de sus líneas esteticas: sus ‘Aproximaciones a los fósiles’, serie que inició en 1992, donde rinde homenaje a los minerales y al paso del tiempo, y sus ‘Planetas’, una treintena de piezas, realizadas entre 2015 y 2017, donde refleja su pasión por los cuerpos celestes, las constelaciones, que abren un nuevo camino en su pintura: poético, como siempre, placentero, vitalista y de indagación en el trabajo y en los sueños. “Son planetas imaginarios que tienen algo de paisajes del subconsciente y, por lo tanto, algo extraño. Hay planetas rosas, gaseosos, planetas líquidos como ríos inmensos.

Dice: “Pintar ha sido una terapia para mí. Me ha salvado de muchas cosas y me ha ayudado a vivir. ‘Materia y luz’ es una exposición gozosa, terapéutica, un canto a la alegría de vivir. Yo me considero un clásico moderno. Las armonías del color me salen así, sin afectación, de un modo natural, y reflejan lo que soy. Esta es una muestra lúdica: he disfrutado con cada cuadro”. Insiste en que ya no tiene edad para intentar deslumbrar a nadie ni aparentar ser lo que no es, pero tiene clara una cosa: “Siempre he querido hacer cosas nuevas. No acomodarme. Al fin y al cabo el arte contemporáneo es una evolución constante. Se trata de cambiar y cambiar. Yo he aprendido siempre”.

Carmelo Ramos Rebullida es autodidacto absoluto, pero quiere aprender todo el tiempo: le sucedió con un tío suyo, perito mercantil, manco, al que veía pintar con una mano los domingo, y que le acabaría regalando una caja norteamericana de pinturas; le sucedió luego con Eduardo Laborda, con quien compartió una buhardilla; le sucedió en el Museo del Prado, donde veía a los copistas de Goya y, años más tarde, en Zúrich, lo deslumbró la pintura de Paul Klee.

No voy de nada. Ni me creo nada. La pintura me sale así, unas veces con muchas texturas, otras veces con esta ligereza, aguada, sutil. Muchos de los cuadros de estos dos últimos años son como de primera intención, sin retoques. He buscado la frescura y aquí está, pero también el resultado, sobre todo en algunas piezas, creo que es refinado; lo digo sin arrogancia alguna. Hace años que he amansado el ego”, matiza.

Desde que Rafael Ordóñez Fernández, exdirector de Servicio de Cultura, le confirmó en 2015 que ocuparía la Lonja en la primavera de 2018, no ha parado de trabajar y de acumular, casi a partes iguales, pasión, ansiedad, ambición, deseo de ser como es, más que de agradar exactamente. “En esta última serie de planetas no utilizo pincel. He trabajado con diversas herramietnes, esponjas, escorrederas, con la mano, con la escoba. Pieza a pieza, me siento reflejado y creo que me reconozco”.

 

*La foto es de Raquel Labodía.

 

13/05/2018 19:38 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CARME RIERA: UN DIÁLOGO

Carme Riera: "El aullido de la Manada viene de lejos y es terrible"

La escritora y académica mallorquina fue pregonera en la Feria del Libro de Teruel y este viernes presentó su novela ‘Vengaré tu muerte’ (Alfaguara) en Los Portadores de Sueños.

Antón Castro12/05/2018 a las 05:00
  
  
  
Carme Riera dialogó con Ana Segura sobre su novela.
Carme Riera dialogó con Ana Segura sobre su novela.José Miguel Marco

Carme Riera publicó en 2016 ‘Las últimas palabras’, su novela sobre el archiduque Luis Salvador de Habsburgo, primo de la emperatriz Sissí, ese personaje que dejó una gran huella en Mallorca. Ahí contaba su vida, su condición de espía, sus amores con Catalina de Homar y exploraba algunos enigmas: entre ellos su compleja sexualidad y la existencia de algunos hijos, que quizá fuesen bastardos (¿eran del jardinero?), así como sus complejos: se sentía feo y gordo, recibió un intenso epistolario y fue un pionero, sin saberlo, del movimiento hippie.

¿Cómo le fue con ese libro?

En Mallorca tuvo mucho éxito. No he querido molestar a nadie y no sé si hubo enfados entre los descendientes o allegados. Si fuera así no me he enterado.

Y poco después decidió volver a la novela negra. ¿Que pasó?

Que no me gusta dejar los libros a medias. En 2004 empecé ‘Vengaré tu muerte’. Me embarranqué, la retomé en 2006 y se me fue quedando por ahí con 125 páginas. La retomé en 2016 y logré culminarla al año siguiente…

¿Ya estaba esa impugnación general que hace usted a la sociedad actual?

No exactamente. No vivíamos aún la situación tan crítica que vivimos de corrupción. Pero sí estaba ese personaje, Elena, esa primera persona que cuenta, esa mujer charnega, mestiza, divertida, fresca, que posee un gran sentido del humor y que cuestiona algunos estereotipos: por ejemplo, la tacañería de los catalanes.

Usted va más allá…

Lo intento. Esta mujer que estudia en los ateneos populares es la que, a través de su mirada, protagoniza una novela de denuncia, que suele ser una característica del género negro. La denuncia y la crítica. El ambiente general de la crisis es oscuro y terrible.

También es una novela sobre la culpa, ¿no?

Desde luego. Elena es una mala detective, se ha equivocado en un caso anterior y por esa equivocación suya dos personas han sido acusadas y encarceladas por un crimen que no cometieron. La culpa es muy femenina: la mujer es la culpable de que al hombre lo expulsasen del paraíso, se dice...

Aborda la violencia de género. Es difícil no pensar en la Manada… ¿Cómo vivió la sentencia?

Fatal. Con indignación, casi como todo el mundo. Pensé en el mito de Dafne y Apolo. Ya desde la antigüedad y desde los mitos, la mujer es carne de violación. El aullido de la Manada viene de lejos y, claro, ahora, en nuestro tiempo, nos parece un horror más que nunca. Es terrible.

¿Qué nos ha querido decir sobre la pedofilia?

Esta no es una novela de tesis, ni una novela didáctica, pero sí se toca el tema. Ese es un lugar oscuro, sórdido, son auténticas cloacas y se percibe con mucha nitidez en las redes sociales. Es un mundo peligroso que no emerge como debiera, y creo que los padres debieran estar más vigilantes de todo lo que hacen sus hijos en Facebook, Instagram, Twitter o Whatsapp. El espanto anida en las redes sociales y se manifiesta de manera impune.

También aborda la corrupción. Habla del 3% que aplicaba el presidente Jordi Pujol. ¿Cómo vive la situación de Cataluña?

Fatal. Estoy muy contrariada, aburrida, triste. No estoy segura de que tenga solución. A veces pienso que España ha sido el primer país europeo que perdió las colonias y sospecho que también va a ser el primero en desmembrarse, y luego seguirá el resto de Europa. A veces, no pienso eso.

¿Le diría algo al señor Rajoy?

Sí, claro. Él y otros, desde el Gobierno central, han sido incapaces de negociar y de explicar a los catalanes los beneficios que tiene estar integrados en la nación. También es un poco su fracaso.

Acaba de ser pregonera en la Feria del Libro de Teruel. ¿Cómo le ha ido?

Muy bien. Es la capital del amor y, ahora, la ciudad de los libros. Me he sentido muy bien tratada. En casa tenemos un gran vínculo con Aragón: se lee desde hace muchos años HERALDO todos los días. Mi marido, Paco Llinàs, escritor y científico, ya jubilado, es un enamorado de Aragón.

 

13/05/2018 13:41 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ABDLEÁ TAIA: UN DIÁLOGO

Abdelá Taia: "El deber del escritor es hablar de la gente que es invisible"

Invitado por el Instituto Francés y su directora Laure Vazquez, presentó en el Teatro de la Estación su novela ‘El digno de ser amado’ (Cabaret Voltaire) de elegía y homosexualidad, amor y emigración.

Antón Castro10/05/2018 a las 05:00
  
  
  
Abdelá Taia, Premio Cálamo en 2009, visitó Zaragoza.
Abdelá Taia, Premio Cálamo en 2009, visitó Zaragoza.Cabaret Voltaire

¿Una persona, un escritor, un ser humano puede escapar en Marruecos del impacto de la persecución de la homosexualidad?

Seamos escritores o no, no podemos escapar de la persecución y la violencia permanentes, porque la literatura, por desgracia, no resuelve todos los problemas ni nos protege de todo. Al fin y al cabo, soy escritor pero solo soy un ser humano. No tengo poder. Padezco la misma vulnerabilidad que cualquiera.

Se lo preguntaba porque parece que es un tema que no puede eludir nunca en su obra.

¿Por qué iba a escapar de ello si es lo que soy? Ja, ja, ja.

¡Parece tan implacable la persecución!

Desde luego. En cualquier caso, la homosexualidad sigue siendo un gran problema en todas partes, incluso en Europa. Aun en países como España o Francia, los derechos de los homosexuales no están aceptados por completo. La lucha continúa. Todas las religiones condenan la homosexualidad, no solo el islam. Pero tampoco es que yo quiera anclar o basar toda mi obra en ese tema. Y en esta novela, ‘El que es digno de ser amado’ (Cabaret Voltaire), especialmente hay más asuntos.

Vayamos con ellos. Me ha llamado la atención la carta del protagonista a la madre. ¿Es una especie de ajuste de cuentas?

Creo que cualquiera cuando pierde a una madre pierde la cabeza, pierde el norte. Es algo a lo que resulta difícil sobrevivir. En el caso de mi personaje, Ahmed, aún es más difícil porque se da cuenta de que está muy solo en la vida, y ahora, huérfano de padre y madre, mucho más. En vez de intentar entender, quiere quedarse en el furor que siente por esas ausencias. Y escribe a partir de este furor. Furor sí, no dolor.

Esta carta de Ahmed a su madre muerta, ¿tiene algo que ver con la vida de Abdelá Taia?

Es la carta más autobiográfica de todo el libro. Me salió de una manera primitiva y brutal pero también de una forma muy elaborada. No quería perder el tono de enfado ni de este dolor. Y no me importa maltratar a este personaje de la madre para llegar a la verdad. Porque se trata de eso: de la verdad. Aunque en el libro parezca una mujer tiránica, dictatorial, es una mujer que actúa, que está en acción. No es una mujer árabe como se la espera: sometida o temerosa, sino valiente.

El libro también aborda la historia de un amor perdido del que uno no acaba de liberarse...

En realidad, yo quería hablar de por qué un joven marroquí que reside en París desde hace quince años, que ahora es un joven intelectual, que vive libremente su homosexualidad, de golpe se siente perdido en Francia y en París. Es una novela sobre el desarraigo. ¿Por qué su corazón, en vez de ser libre, se vuelve duro? ¿Qué ha hecho París de él? De todo se habla en un libro de cartas. Me marcaron las ‘Cartas de la monja portuguesa’, del XVII, de Mariana de Alcoforado…

Critica la actitud de Francia respecto a ustedes. Habla de colonización.

La colonización sigue viva. La élite marroquí habla francés, envía a sus hijos a escuelas francesas, muchas cosas de la vida cotidiana copian la vida francesa. Los escritores árabes cuando son reconocidos es cuando son publicados en Francia o en París, en concreto, y si hablamos francés...

De ahí la desazón de su protagonista...

Claro. En el fondo, mi novela, con ecos autobiográficos, habla de gente como yo, pobre, que sueña con Francia, la idealiza, y cuando llega no es recibida de esta misma manera. Francia no nos concede las mismas libertades que a los demás. A partir de este punto, ¿qué tiene que hacer ese personaje, el protagonista, para ser digno ante Francia? ¿A qué debe renunciar, además?

¿No exagera usted?

Basta con pasear por las calles. Y aunque esta gente no esté de acuerdo conmigo, ni acepte mi condición homosexual (más que por el islam, yo tengo fe, es la política misma), tengo que hablar de ellos. El deber del escritor es hablar de la gente que es invisible y que está en minoría, y es oprimida. La gente que no tiene voz.

 

13/05/2018 13:36 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MANIFIESTO A FAVOR DE TERUEL: TEXTO DE ELOY FERNÁNDEZ CLEMENTE

20180507221326-mirambel-teruel-t4400160.jpg-369272544.jpg

Aragoneses: la provincia de Teruel os habla. Es una voz que representa a casi un centenar de asociaciones, a una tierra grande, hermosa, potencialmente rica, pero muy precaria desde tiempos lejanos. Traemos una gran protesta por muchos olvidos, retrasos e incumplientos, que queremos recordar y explicar.

Porque nos sentimos tan aragoneses como los que más, pero no sabemos si los demás, el resto de aragoneses, quizás ya conscientes de que Teruel existe, nos sienten además, suyos. Nosotros y nuestros problemas.

Hace más de un siglo esta provincia estaba llena de esperanza, veía surgir minas, trazarse y soñarse ferrocarriles, alguna industria… Luego, la terrible guerra civil, especialmente sufrida, nos hundió bajo el silencio y el miedo. Sólo hace 40 años se alzaron en Miravete los de Salvar Teruel, y hace veinte, otro movimiento, éste, quiso recordar que aún, Teruel existe… Mas a duras penas un Paro General de la provincia en 2000 y una gran manifestación de más de 40.000 personas en la capital y Alcañiz, lograron algunos avances. Sí: las visitas al Congreso y Senado, a líderes políticos y sindicales, incluso los Reyes de España, lograron que algunos visitaran la provincia, conociesen sus problemas. España seguía sin darse por enterada. Pedíamos soluciones ya, y las ha habido en muy escasa medida.

Porque nos sentimos tan españoles como los que más, pero no sabemos si los demás, el resto de españoles, quizás ya conscientes de que Teruel existe, nos sienten además, suyos. Nosotros y nuestros problemas.

Si a los hechos nos atenemos, no lo parece.

Porque sigue siendo penosa la situación de las comunicaciones. El ferrocarril es como un símbolo de todo lo demás: vía única, sin electrificar, a la velocidad más baja de España… Todos los años señalanlos presupuestos que “Teruel tiene asignada una partida anual de más de 16 millones de euros (que no se ejecutan)”. Si éste dicen que los triplican, siguen faltando tramos decisivos para convertir la línea en Alta Velocidad.

Otras infraestructuras esperan y desesperan: autovías, variantes, enlaces. Es increíble el retraso de los hospitales de Alcañiz y Teruel y su aún escasa dotación médica. Y muchas las zozobras sobre la Térmica de Andorra, los agricultores y ganaderos discriminados por nuevas normas, el mal compensado, y desaprovechado, pantano de Lechago, y hemos llorado la inseguridad en el mundo rural, a merced de salteadores como hace siglos… Un Campus universitario precario en titulaciones y medios. Y otras desidias.

Porque nos sentimos tan europeos como los que más, pero no sabemos si los demás, el resto de europeos, a los que hemos de hacer conscientes de que Teruel existe, nos sienten además, suyos. Nosotros y nuestros problemas.

No puede entenderse que cuando una parte importante de tu territorio, la Serranía Celtiberica, la España vacia, pide un agónico auxilio porque se ve sumida en un continuo abandono institucional, camino de la despoblación total y la desaparición, la respuesta real sea la inacción, atrapados en una compleja telaraña administrativa que alarga los plazos hasta la desesperación, y que desapareceria si hubiese verdadera voluntad política. El riesgo es tal que, quizás, las soluciones, cuando se apliquen si es que lo hacen, lleguen tarde.

Europa, España, Aragón, ... hacednos ver que somos, nosotros y nuestros problemas, de verdad, también vuestros.

Pero no hemos caído aún en la desesperanza ni el desánimo, y el movimiento “Teruel Existe” que os convoca ha realizado en estos años una espectacular “carrera de relevos”: asambleas y concentraciones, paros, marchas, manifestaciones, concursos, firmas, campañas, acampadas, o reuniones con otras provincias en situación parecida (en especial Soria y Cuenca, hermanas y tan semejantes: por desgracia no somos los únicos). Y visitas a presidentes y ministros, una enmienda en el Congreso en 2001 del diputado Labordeta, un importante Manifiesto, peticiones a la Unión y al Parlamento Europeo, elaboración de diversos planes específicos y colaboración con diversas fundaciones… todo ello respondido casi siempre sólo con buenas palabras. Añadamos, sin embargo, el apoyo de los sensibles medios de comunicación de toda la Comunidad, de gentes como las que acudís aquí, solidarias, comprensivas, indignadas también con tanto abandono.

Ved aquí nuestras pancartas y mensajes; nos repetimos porque siguen sin escucharnos. Y Teruel se muere. Apenas residen en la provincia 134.490 personas (poco más de la mitad que hace un siglo). Año a año, se reduce su población, y ya casi, como cantara Labordeta, sólo quedan los viejos y los barrancos. Hemos hablado, rogado, exigido, a los diversos gobiernos de Aragón, teóricamente nuestros grandes padrinos, con poco éxito y eficacia…Creemos haber hecho lo que correspondía; pero el olvido institucional nos ahoga. De inversiones, porque el dinero es absolutamente necesario, se nos da siempre la parte más pequeña; y necesitamos también atención, cariño, preocupación, estudio y defensa conjunta de nuestros problemas.

Hay aquí, en Zaragoza, y en el resto de Aragón y de España, muchos miles que quieren, defienden, añoran nuestra provincia. Especialmente aquellos que tuvieron que dejarla - y a los que tanto agradecemos su apoyo, y lamentablemente, los que aún tienen que hacerlo. Hasta el cardenal turolense, Juan José Omella, ha dicho hace poco que “no podemos permitir que Teruel quede al margen de la Historia por la pasividad”. Y se percibe una mayor visibilidad con los proyectos sobre la Serranía Ibérica, la preocupación general por la “España vacía”…

Se gritó hace catorce años: “Basta ya de falsas promesas”. Y poco después una gran manifestación recordó aquí mismo: “Aragón, ahora Teruel es tu reto”. Y se alertó con ansia: “Que no te roben el futuro”.

Nuestro objetivo es salir del aislamiento, que frena nuestras posibilidades de desarrollo, y acercarnos a la prosperidad que nos rodea. Engancharnos a las conexiones en red del futuro. Sabemos lo que hay que hacer y exigimos que se haga, superando las fronteras, naturales y mentales, que aislan nuestro territorio. Nuestras propuestas y la de los Agentes Sociales llegaron a la Moncloa y son ellos quién deben cumplir con lo prometido (A-68, A-40, N-211, Corredor Cantábrico-Mediterráneo, Banda ancha en el 100% del territorio).

Y el Gobierno de Aragón cuidar nuestros servicios básicos como es la Educación y la Sanidad con la construcción de los Hospitales prometidos, al tiempo que considere la vertebración y el equilibrio de todo Aragón como un objetivo de primer orden, incluso aunque ello suponga replantearse de nuevo muchas cosas, como la equivocada, pero cada vez mayor, centralización de todo en esta, por otro lado admirable, ciudad de Zaragoza.

Y la Unión Europea, dejar de discriminar a Teruel negativamente como lo ha hecho desde 1989 y empezar a tomar en serio la despoblación como un problema que hay que resolver.

Teruel ha llegado tarde a todo”, nos dicen para justificar decisiones políticas arbitrarias que siempre nos han dejado de lado (incumplimiento de los Planes de infraestructuras, Pacto de Murcia, ...), como si fuese exclusiva responsabilidad de los turolenses tener que estar al tanto de lo que "cuece" la Administración. No es que Teruel llegue tarde, sino que nunca se la ha tenido en cuenta. Nos han robado las oportunidades, sin dejarnos ni siquiera defenderlas.

Pero todavía estamos a tiempo si no nos rendimos. Porque no sólo existe: Teruel resiste e insiste. Aquí está, y seguirá reclamando lo que cree son sus derechos. Podemos aún salvarla y.. está en nuestras manos.

 

*Este es el manifiesto de 'Teruel existe', que redactó Eloy Fernández Clemente y que leyeron Luis Alegre y Juana de Grandes este domingo. Mil gracias a Eloy por habérmelo enviado, a petición mía. 

Tomo la foto de aquí: https://www.spain.info/es/que-quieres/ciudades-pueblos/otros-destinos/mirambel.html

07/05/2018 22:01 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

ALFREDO CASTELLÓN: 'ESCOMBROS SELECTOS'

20180507212022-alfredo-castellon-08.-mestre-26509617-.jpg

Huerga & Fierro publica ‘Escombros selectos’,

los cuentos póstumos de Alfredo Castellón

 

El libro, marcado por la Guerra Civil, la fantasía, el amor y el cine, se ha presentado en la Biblioteca de Aragón

 

 

Alfredo Castellón Molina (Zaragoza, 1930-Madrid, 2017) fue guionista y director de cine, fundador de TVE y creador de un sinfín de programas, dramaturgo y director teatral. Dio casi la vuelta al mundo a mediados de los años 60. Se sentía, quizá por encima de todo, escritor de cuentos y de microcuentos. Solía decir que salía a pasear y que aprovechaba para volver a casa con el poema o el cuento ya hecho. Antes de morir publicó dos de sus mejores libros: ‘El ruido de la memoria’ (STI, 2012), una colección de relatos de carácter autobiográfico en buena parte, y ‘Apólogos’ (STI, 2016), una mezcla pensamientos, aforismos y microcuentos. Poco antes de su adiós, el pasado diciembre, Alfredo había puesto punto y final a su libro de cuentos ‘Escombros selectos’ (Huerga & Fierro), que lleva un prólogo de Mariano Gistaín.

En este volumen hay un poco de todo: algunos recuerdos de la Guerra Civil y de sus días en el entorno de un naranjal de Burriana, y varios relatos sobre su madre, entre ellos una carta. Al período doloroso de la contienda pertenece el cuento más extenso, más doloroso, ‘La mano’, en el que una madre le revela a su hija la historia de la ejecución de su padre; la obra tiene mucho que con los recuerdos del director de ‘Platero y yo’ y ‘Las gallinas de Cervantes’ vinculados con sus familiares de Morés, donde él pasó varias temporadas. Una de las piezas más turbadoras se titula ‘Obsesión’ y es el relato de una mujer y el hombre que la violó, resuelto con un final espeluznante. La obsesión, las historias de amor y la relación de parejas, en particular en el seno del matrimonio, protagonizan diversos cuentos, en los que casi siempre hay una salida para el humor, aunque sea negro, el sarcasmo y la ironía.

Destaca en el conjunto el cosmopolitismo: hay piezas que suceden en la India, en Alemania, en Polonia, en Francia, en Austria, pero también en Marraquech o en Nueva York, donde vivió entre 1929 y 1930 el poeta Federico García Lorca, a quien recuerda y cita. Y por supuesto, suceden en Zaragoza, adonde volvía siempre.

Castellón se maneja en varios registros: compone algunos cuentos fantásticos como ‘El amante volador’, que parte de un verso de Miguel Hernández, “solo quien ama vuela”. Se siente muy cómodo en los textos dialogados; rinde tributos al teatro y al cine, especialmente a Marlene Dietrich, vestida de cíngara; también ofrece varias narraciones de atmósfera religiosa, o más bien bíblica, y hay al menos dos piezas que transcurren en manicomios. La locura siempre anda por ahí con sus fantasmas.

‘Escombros selectos’ también es un libro de homenajes, entre ellos al escritor Félix Romeo Pescador, al bailarín Antonio Canales o a Enrique Gómez Padrós, ‘Harry’, “que con tanto cariño pellizcaba la yugular del amigo”, que fue uno de los grandes impulsores de la literatura y del cine en Barbastro. Uno de los textos más bellos es ‘Amores obstinados’, dedicado a las pasiones y a la terquedad de su amiga Pilar Miró. Ella, como confiesa otro personaje, podría haber dicho: “Tengo que confesar que desde niña me gustaron los hombres guapos”.

 

*La foto es de Guillermo Mestre, de Heraldo.

 

 

07/05/2018 21:20 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

RTVE: ADIÓS A JOSÉ MARÍA ÍÑIGO

20180505212506-jose-maria-inigo.jpg

Adiós a José María Iñigo, histórico periodista de RTVE*

 

  • Se convirtió en la cara de TVE en los 70 gracias a programas como ‘Directisimo’ o ‘Estudio Abierto’

 

  • Colaboraba desde hace 18 años en ‘No es un día cualquiera’ de RNE y actualmente también en ‘Aquí la tierra’ y ‘Hora punta’ de La 1

 

  • De 2011 a 2017 comentó el Festival de Eurovisión

 

  • Dolor y consternación entre sus compañeros de profesión

 

RTVE lamenta profundamente el fallecimiento del histórico periodista José María Iñigo, fallecido hoy en Madrid a los 75 años, y que desarrolló la mayor parte de su dilatada carrera profesional en la radio y televisión públicas, desde sus comienzos y hasta sus últimos momentos.

 

Precisamente la noticia de su fallecimiento la ha dado a conocer esta mañana Pepa Fernández, directora y presentadora de 'No es un día cualquiera', programa de RNE en el que el mítico comunicador colaboraba desde hace 18 años. El espacio ha comenzado como cada sábado a las 8:30 horas pero sin su sintonía habitual y con la voz de su presentadora, que ha hablado desde el corazón y con gran dolor. "Soy una persona en estado de shock (...), qué les puedo contar. Hace solo unos minutos hemos sabido que mi amigo, mi compañero, mi cómplice, mi maestro José María Íñigo ha fallecido", ha dicho emocionada tras confesar que habló con él anoche. Pepa Fernández ha dicho que Íñigo "ha dejado una huella profunda" en el programa y, ha recalcado que "nos ha ayudado muchísimo a diseñarlo y mantenerlo en antena".

 

Por su parte, Carlos Santos, subdirector de ‘No es un día cualquiera’, ha manifestado que “delante del micrófono y de la cámara era el mejor; se crecía, se transfiguraba, resplandecía, se convertía por ensalmo en personaje aunque ese día la persona estuviera cansada, aburrida, hambrienta o enferma”. “Era el mejor, sí, pero lo extraordinario es que haya sido el mejor durante tantísimo tiempo. Porque Iñigo fue Iñigo, con toda su popularidad a cuestas, durante más de cincuenta años”, ha señalado. “Ahora que ha muerto, con 75, consuela pensar que estuvo activo hasta el final, que entre quimio y quimio seguía viviendo a tope (trabajos, viajes, amaneceres, sonrisas, conversaciones, afectos) y que, menos mal, no ha tenido que afrontar el doloroso deterioro físico que se le venía encima, más doloroso todavía para quien, como él, ha sido joven todos los días de tu vida”, ha añadido.

 

El realizador de televisión y consejero de RTVE Fernando Navarrete ha calificado a José María Iñigo como “un gran hombre, un leal amigo y el más completo comunicador que he conocido”. “Trabajar con él siempre daba seguridad y su agilidad mental y su ingenio norteño gratificaron los cincuenta años de su amistad , que he disfrutado siempre que he podido”, ha dicho. 

 

"No nos llegan las palabras para explicaros lo maravillosa persona que era, humilde, divertido y gran trabajador. La voz de Eurovisión y la alegría de la delegación. Le adorábamos", ha señalado en twitter el equipo de Eurovisión de RTVE.es. La jefa de la delegación de RTVE del festival, Ana María Bordas, ha manifestado su tristeza por la muerte del querido periodista. 

 

Intensa trayectoria

 

Nacido en Bilbao en junio de 1942, Íñigo trabajó en distintos medios de comunicación, aunque la mayor parte de su trayectoria profesional estuvo vinculada a TVE. Sus inicios fueron en la radio -comenzó en Radio Bilbao cuando tenía solamente 15 años- y se centró en programas musicales como ‘El gran musical. Además, fue uno de los creadores de Los 40 Principales’. En Televisión Española (TVE) su primer programa musical fue ‘Último grito’, en 1968.

 

Se convirtió en el rostro de Televisión Española en la década de los 70 y 80 gracias a ‘Fiesta’, ‘Directísimo’ o ‘Estudio Abierto’, programas míticos de esta casa. Contaba con una dilatada experiencia en televisión, radio y era, sobre todo, un experto en periodismo musical. Entre 2011 y 2017 fue el comentarista del Festival de Eurovisión para TVE.

 

Como escritor publicó una veintena de libros y colaboraba, entre otros, en el programa ‘No es un día cualquiera’, de RNE, ‘Aquí la Tierra’ y  ‘Hora Punta’, de La 1. Recibió numerosos premios durante su carrera, entre ellos el Premio Ondas al mejor presentador de televisión en 1971, así como seis TP de Oro, una Antena de Oro (2010) y el Premio a Toda una Vida 2010 de la Academia de Televisión.

 

*Esta es la nota oficial de RTVE.

 

05/05/2018 21:25 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

SERGIO VILA-SANJUÁN: DIEZ AÑOS DE PERIODISMO CULTURAL

Periodismo cultural: diez años de encuentros


  
  0

El reciente Congreso de Santander sobre linchamiento digital ha culminado un ciclo de reflexiones profesionales, desarrollada antes en Zaragoza, Pendueles (Asturias) y Sevilla


Periodismo cultural: diez años de encuentrosDiez años de encuentros de periodismo cultural (ERphotographer / Getty)
Actualizado a 05-05-2018 07:29

Cuando, el pasado 27 de abril, Basilio Baltasar clausuraba en Santander el IV Congreso de Periodismo Cultural, dedicado al “linchamiento digital”, la opinión de los congregados era bastante unánime: ha sido el mejor de los celebrados hasta ahora.

Las ponencias de expertos como el politólogo Miguel Arias Maldonado, los periodistas Lluis Bassets y Marta Peirano o el sociólogo Miguel del Fresno, junto con la sucesión de mesas redondas, nos proporcionaron a los allí convocados un panorama general y una guía de mano para no perdernos en los vericuetos, abismos, espejismos y trampas, también entre los tesoros, del nuevo mundo digital en que la profesión y la ciudadanía viven ya inmersas.

Con el Congreso, también, culminaba un ciclo para los periodistas culturales españoles. Se había abierto diez años antes, en Zaragoza.

Una cita aragonesa

El 27 y 28 de marzo del 2008 se celebraban en el Edificio Pignatelli unas “Jornadas de Fomento de la Lectura y Medios de Comunicación” organizadas por el Ministerio de Cultura y patrocinadas por el Gobierno de Aragón. El programa quería discutir cómo estaban impulsando la práctica lectora las revistas culturales, la prensa, la radio, la televisión y el formato Internet ya en auge.

Una de las cuestiones que surgió fue el crecimiento que el periodismo cultural había experimentado en España tras la muerte de Franco. Antes de 1975 las secciones de cultura eran prácticamente inexistentes en los diarios. El periodismo cultural especializado no existía. Treinta años más tarde, raro era el rotativo que no contaba con una sección de cultura potente y que no había creado sus suplementos de libros y de arte, al tiempo que el espacio destinado a este tipo de información no paraba de aumentar en otros ámbitos mediáticos.

Por otra parte, constatábamos que, en el terreno de la lectura, el papel prescriptor tradicional que en épocas anteriores desempeñaron los críticos literarios había ido pasando, crecientemente, a los periodistas culturales, personajes con otro perfil, otra formación y otras estrategias. Sin embargo, tanto en el plano profesional como en el propio terreno de la cultura, los implicados no habíamos desarrollado un discurso consistente sobre nuestro propio trabajo ni habíamos creado unas redes de relación acordes con este peso.

El programa de ZaragozaEl programa de Zaragoza (LV)

En ese encuentro zaragozano coincidimos, y en algunos casos nos conocimos, periodistas que a lo largo de los años repetiríamos contacto de forma habitual y colaboraríamos en preparar algunos de los que vendrían más tarde: especialmente Antón Castro, jefe del suplemento del Heraldo de Aragón y por aquel entonces también del programa televisivo Borradores; el malagueño Guillermo Busutil, director de la revista Mercurio; Manuel Pedraz, de RNE en Sevilla, impulsor del programa Historias de Papel, y Basilio Baltasar, al frente de la pionera revista digital de literatura El Boomerang. Yo asistía como responsable del suplemento Cultura/s de La Vanguardia.

También participaban Ignacio Elguero, codirector en Madrid de La estación azul de RNE; Óscar López, que dirigía desde Barcelona el programa de TVE Página 2; Javier Rioyo, al frente de Estravagario en La 2; Jesús Vigorra, director de El Público en la televisión de Andalucía, o Jorge de Cominges, responsable de Qué Leer.

De la reflexión sobre la necesidad de un mayor reconocimiento de la disciplina surgió la primera propuesta. Una conversación en el AVE de Barcelona a Zaragoza con Rogelio Blanco, entonces director general del Libro del gobierno de Rodríguez Zapatero, y la buena influencia de Alfonso García, coordinador del suplemento Filandón del Diario de León, hicieron posible que el Ministerio de Cultura convocara por primera vez el Premio Nacional de Periodismo Cultural. César Antonio Molina, ministro entonces, dio enseguida su visto bueno.

Pocos meses más tarde tenía lugar la primera convocatoria, que recayó (2009) en el periodista de El País Jacinto Antón. En años posteriores lo obtendrían Fabricio Caivano, de Cuadernos de Pedagogía; Ana Borderas, de RNE; Juan Cruz, de El País; Antón Castro; Diego Manrique, de El País; Ana Mendoza, de la agencia Efe; Jaume Figueras, de TV3· y, el más reciente, Blanca Berasategui, directora de El Cultural de El Mundo.

Junto a la playa asturiana

Lo cierto es que los factótums del Ministerio, y especialmente Rogelio Blanco –hombre próximo al entonces presidente del Gobierno- , se habían tomado en serio el reto planteado, y durante el mismo 2009, además de convocar el premio, decidieron dedicar al Periodismo Cultural un Encuentro de Verines. Estas convocatorias, celebradas en una casa histórica de Pendueles, cercana a la playa asturiana de La Franca –espectacular enclave en cuyas aguas nos mojábamos los pies a primera hora de la mañana-, habían acogido anualmente desde los 80, bajo la tutela de Victor García de la Concha, a autores y profesores de las distintas autonomías españolas para discutir cuestiones literarias de amplio espectro, desde las más generalistas a las más especializadas.

Verines 2009. El quinto por la izquierda es Rogelio BlancoVerines 2009. El quinto por la izquierda es Rogelio Blanco (LV)

García de la Concha había dejado ya la dirección en manos del profesor y escritor Luis García Jambrina, quien moderó nuestros temas, que han sido los que han marcado el último decenio: la difícil (o fácil) convivencia entre el formato papel y el formato digital; el paso sin retorno a la red con nuevas fórmulas informativas o la cautela frente al nuevo medio y la perseverancia actualizada en fórmulas clásicas. También la pugna entre apocalípticos e integrados, o entre los periodistas elitistas y los populares, en la información literaria.

En Verines se comunicó el nacimiento de la Asociación de Periodistas Culturales de Andalucía “José María Bernáldez” (en homenaje a la memoria de un querido y recién fallecido colega). Y, junto a veteranos de la anterior convocatoria se dieron cita en la casona asturiana Antonio Iturbe, de Qué Leer, David Castillo del Avui; Jesús García Calero de ABC; Peio H. Riaño de Público; Aurelio Loureiro de Leer; Tino Pertierra de La Nueva España; Winston Manrique de El País; Miguel Barrero; Nieves Fontova de El Correo; Teresa Peces de Delibros…

En la Feria de Sevilla

La siguiente cita tuvo lugar en Sevilla, el año 2011. La organizó la joven Asociación andaluza, que presidía Manuel Pedraz, con la colaboración de la catalana, que había surgido poco después y que dirigía Toni Iturbe. Dos sesiones sobre los nuevos caminos de la profesión, en un momento en que la crisis económica ya había enseñado los dientes. Se celebró dentro de la Feria del Libro, con patrocinio del Ministerio de Cultura, la consejería de Cultura de la Junta y la Fundación José Manuel Lara.

Se abordaron allí las innovadoras experiencias en la blogosfera; la (entonces proyectada) transformación de TVE2 en Canal Cultural, o el boom de libros de periodismo. Maruja Torres fue la invitada estrella. Nuevos participantes se incorporaron a la red de colegas en construcción: Sergi Doria de ABC (a partir de entonces, otro puntal de nuestras convocatorias); Llàtzer Moix de La Vanguardia; Alejandro Luque de El Correo de Andalucía; Guillermo Altares de El País; Eva Díaz Pérez, entonces en El Mundo...; Carlos del Amor de TVE; Pilar Vera del Diario de Cádiz; Montse Mompó del programa Continuará; Amalia Bulnes…

Encuentro en SevillaEncuentro en Sevilla (Archivo)

Como apuntó en su blog Felix Modroño, “estas reuniones, además de servir de terapia colectiva contra las vicisitudes por las que atraviesan los profesionales y el arrinconamiento a que se han visto sometidas sus secciones en los últimos años en los respectivos medios, han dejado charlas y mesas redondas en las que se ha reivindicado el papel fundamental del periodismo cultural en la sociedad actual”. Efectivamente había llegado la crisis. Y tras una época, como hemos apuntado, de fulgurante ascenso, el periodismo cultural estaba perdiendo peso y espacio en los medios, que entraban en una fase de austeridad y recortes, cuando no de clara precarización.

Santander, giro decisivo

Un giro decisivo en el desarrollo de los encuentros se produce con la aparición y consolidación de Santander como espacio de acogida.

El mallorquín Basilio Baltasar, director de El Boomerang, era y es también director de la Fundación Santillana, vinculada al grupo Prisa. Baltasar, que además de como periodista y novelista tiene experiencia en el mundo editorial, es hombre capaz de desarrollar y dar coherencia a proyectos complejos y ambiciosos desplegando para ello gran suavidad de formas. “Suaviter in modo, fortiter in re”. Se trata del personaje fundamental en la segunda fase de esta historia.

Seminario en la UIMP de Santander 2012. El segundo por la derecha es Basilio BaltasarSeminario en la UIMP de Santander 2012. El segundo por la derecha es Basilio Baltasar (LV)

A principios de esta década la Fundación Santillana convocó, en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo de Santander, dos seminarios sucesivos sobre la relación entre periodismo y narrativa. Se trataba de una cuestión muy en auge por el éxito de cronistas latinoamericanos allí presentes como Leila Guerriero, Juan Villoro, Leonardo Faccio o Silvia Paternostro. En el seminario del 2011, en el que participé junto con Lluis Bassets, Roberto Herrscherr y José María Calleja, se discutió la relación entre periodismo narrativo y periodismo cultural. Dos disciplinas próximas pero con objetivos diferentes. En las habituales conversaciones peripatéticas por la península de la Magdalena y el Sardinero, dimos vueltas con Basilio a la posibilidad de consagrar allí, en la misma UIMP, un seminario monográfico anual al Periodismo Cultural que recogiera el testigo de las reuniones de Zaragoza, Verines y la de Sevilla (que había tenido lugar unos pocos meses antes), dando regularidad a la reflexión.

Y así se hizo. En julio del 2012, la Fundación Santillana convocaba en la UIMP de Santander, con la colaboración del TEC de Monterrey, el “Primer Seminario de periodismo cultural”. El tema: “Periodismo cultural en los nuevos medios: periódicos digitales, blogs y redes sociales”. Junto a rostros conocidos de reuniones anteriores acudieron Jesús Ceberio y Juan Cruz de El País; Ana Borderas de RNE; Montserrat Domínguez del Huffington Post; Antonio Lucas de El Mundo; Ignacio Vidal-Folch de Nostromo; Guillermo Balbona del Diario Montañés; Joana Bonet de Marie Claire; Laura Revuelta de ABC… Jesús Ruiz Mantilla, de El País, por su vinculación cántabra, sus crónicas y su implicación operativa, sería otro personaje importante en este proceso.

El entorno había cambiado. Del gobierno proclive a la cultura de José Luis Rodríguez Zapatero –con todos los matices y pegas que se quiera-, se había pasado a un gobierno del Partido Popular que de entrada eliminó el ministerio del ramo –fundiéndolo con Educación y Deportes- y después había tomado una serie de medidas económicas que muchos considerábamos perjudicial para el sector. Por eso, y excepcionalmente, un grupo de los presentes en ese encuentro de 2012 –no todos- firmamos y publicitamos el siguiente manifiesto:

“Los periodistas culturales reunidos en el seminario de Periodismo Cultural celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo manifestamos nuestro rechazo hacia la decisión del Gobierno de gravar la asistencia a teatros, conciertos de música y salas de cine con el 21% de IVA. Lo grave de la decisión es que no se trata de una subida del impuesto, sino de un cambio de categoría, ya que estas manifestaciones artísticas pasan de soportar el IVA intermedio a ser penalizadas con el IVA máximo del 21%. Queremos dejar constancia de que la cultura no es un privilegio, sino que forma parte indispensable del desarrollo intelectual y afectivo de las personas. Nos negamos a aceptar que se nos diga que pensar es un lujo.”

De seminario a Congreso

En los años siguientes, Basilio Baltasar y su equipo, encabezado por la incansable Giselle Etcheverry Walker, continuaron trabajando con el formato seminario para la UIMP. El de 2013 respondía al título “Nuevos medios, nuevas pantallas, nuevos lectores”, e incorporaba por primera vez a Alfonso Armada, Fernando Rodríguez Lafuente (ABC) y Paul Ingeenday (Frankfurter Allgemaine). ¿Cómo cambia la lectura en las pantallas móviles? ¿cómo escribir para los nuevos lectores?, eran algunas de las preguntas sugeridas.

En 2014 el seminario se consagró a “Los suplementos literarios y su versión digital”. Pregunta: la capacidad de influencia que los suplementos en papel han ejercido durante mucho tiempo, ¿se mantendrá en la era de las pantallas? Tuvo como voces nuevas a Blanca Berasategui; Angélica Tanarro (El Norte de Castilla); Berna González Harbor (El País) y Ramón González Férriz (Letras Libres).

En 2015 se da el gran paso. De seminario pasamos al “Primer Congreso de Periodistas Culturales”. Convocantes: la Fundación Santillana, la UIMP y la Fundación Botín, con apoyo del Ayuntamiento y la Fundación Santander Activa. Cerca de cincuenta asistentes/participantes. En el discurso inaugural Basilio pide para España una “excepción cultural” en la fiscalidad de las industrias del sector al estilo de la que aplica el gobierno francés.

Una primera pregunta: la botella ¿está medio llena o medio vacía? Es decir, la profesión, ¿va relativamente bien, o está tirando a fatal? Entran en escena Pepe Ribas (Ajoblanco); Borja Cassani (El estado mental); Xavi Ayén (La Vanguardia); Toni Puntí (TV3); Xesus Fraga (La voz de Galicia); Valerie Miles (Granta), Martín Caparrós…

Se discute si es lícito que un crítico literario sea amigo del autor criticado, y si se leen “los libros enteros”; si el periodista cultural debe ser, además de informador, un contador de historias; si las secciones de cultura viven atrapadas por el marketing, y si hoy hay que centrarse en publicar lo que otros no quieren que publiques, porque de otro modo trabajas en relaciones públicas… Mi pequeña aportación, aparte del parlamento, consiste en llevar a Santander los primeros ejemplares del libro Una crónica del periodismo cultural, en el que intento desarrollar una breve síntesis histórica de la disciplina.

Carteles del congresoCarteles del congreso (LV)

Puesto que el congreso del 2015 resulta catárquico, autorreferente, y de sus sesiones los participantes salimos llorados, el segundo congreso, de 2016, se abrirá al mundo exterior. Abordamos “La nueva ingeniería cultural”. Periodistas presentan a creadores de nueva generación en el campo del teatro, la música, el diseño, la plástica… Concha Barrigós, de la agencia Efe, introduce al consultor de Tekne, Pepe Zapata. Jordi Nopca, del diario Ara, hace los honores al artista y diseñador de interacción Daniel González Franco. Esperanza Rabat, de La maleta de Portbou, introduce al fundador de un Antimuseo, Tomás Ruiz Rivas. Carmen Lobo, de La Razón, y César Coca de El Correo participan en distintas meses.

En las ponencias centrales contamos con el arquitecto Carlos García Delgado (sobre el método cibernético memoria-conciencia, nada menos), el filósofo Josep Ramoneda (“copiar o inventar”) y el exministro de Exteriores Miguel Angel Moratinos (hablando sobre la cúpula de Miquel Barceló en la sede suiza de la ONU).

Tanto el primer como el segundo año los congresos cuentan con la presencia entusiasta del alcalde santanderino Iñigo de la Serna, aunque ya no acudirá al tercero al ser nombrado ministro de Fomento. Y las convocatorias son difundidas por unos comentados carteles de impronta surrealista.

2017 es el año de “El arte de la diplomacia y la diplomacia del arte”. “Mientras los espacios políticos, jurídicos y comerciales gestionan sus propias reglas de colaboración, el mundo de la cultura establece los vínculos dinámicos de una diplomacia transversal en nombre de los grandes valores intelectuales y estéticos”, reza el programa. Hay ponencias del director del Instituto Cervantes Juan Manuel Bonet, el embajador de Italia Roberto Toscano, la responsable de la Secretaría General Iberoamericana Rebeca Grynspan y el ensayista Jordi Amat, autor de un libro sobre la “guerra fría cultural” en España. Asistimos a discusiones con el alcalde de Málaga, propulsor de su nuevo eje museístico, y con el diplomático Ion de la Riva, que ideó la Casa Asia.

Nuevos colegas en la cita santanderina: Pilar Argudo (Radio Barcelona); Ignacio Peyró (La Nueva Revista); David Felipe Arranz (El marcapasos); Daniel Gascón (Letras Libres); Felix Riera (Hansel i Gretel); Vivian Murcia (El PortalVoz); Luis Martínez (El Mundo); Charo Ramos (Diario de Sevilla); Silvia Viñas (Radio Ambulante); Maria Jesús Espinosa de los Monteros (Podium Postcast), Patricia Soley-Beltran….

Debate en el auditorio del Centro Botín Santander, en 2018.Debate en el auditorio del Centro Botín Santander, en 2018. (LV)

Y llegamos al 2018 con el que abríamos esta (ya larga) crónica. Otra oportunidad para el reencuentro, para la afirmación de lazos amistosos, para la diplomacia blanda. Para el autoanálisis crítico matizado por la ironía, los buenos modales (imprescindibles en la República de las Letras, como nos ha recordado Marc Fumaroli) y el paisaje de la Bahía, que contemplamos embobados en el auditorio a la espalda de los ponentes. Se nos suman entre otros Álex Salmon (El Mundo); Ángel Luis Fernández (Jot Down); Inés Martín Rodrigo (ABC); Leandro Pérez (Zenda); Paula Quinteros (The Objective); Iñigo Picabea (RNE), Joseba Elola (El País); Karina Sanz, Anna Maria Iglesias; Pere Ortín (Altaïr Magazine); Carolina Isasi; Margarita Yakovenko (Playground), Mar Abad (Yorokobu)…

Culminación de una larga trayectoria: diez años de encuentros -y de progresiva toma de conciencia- sobre el periodismo cultural, con la participación de un centenar de profesionales de distintas ciudades españolas. Discutiendo cuestiones de contenido, de procedimientos y de futuro; aspectos éticos y también laborales. Una trayectoria favorecida por el apoyo inicial de Rogelio Blanco y el Ministerio de Cultura; por el nacimiento, después, de las asociaciones andaluza y catalana, y, a partir del 2012, por el empuje decisivo de Basilio Baltasar y la Fundación Santillana.

Hoy el Congreso constituye una cita anual esperada. Aparece ligado a la capital cántabra y a la silueta recortándose sobre el agua del Centro Botín. El interés de sus propuestas va en aumento. Y que así sea por muchos años más.

 

05/05/2018 14:30 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

GUILLERMO BUSUTIL: 'ENREDADOS', ECOS DEL CONGRESO DE SANTANDER

http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2018/04/28/enredados/1003294.html

 

Enredados

Guillermo Busutil*  29.04.2018 | 05:00 

La red o la vida. La elección no es tan simple ni su respuesta depende de un clic. Declararse analógico o disidente con respecto a internet es tan sólo un acto de ingenuidad rebelde. Si usted ha introducido su tarjeta de crédito en un cajero o tiene un teléfono móvil su privacidad es rehén del capitalismo que convirtió a los ciudadanos en clientes. Y si posee uno de los 8.485 millones de móviles del mundo conectado a internet es también un usuario usado. Usted hace su vida normal, repite sus hábitos y es más o menos feliz desconociendo los ecos de lo que teclea en google, de lo que dice en facebook, en whatsapp, twitter o instagram, pero en realidad cuando se maquilla o se afeita la identidad frente al espejo, al otro lado tan sólo es un algoritmo. Un problema que sólo una máquina puede entender. No es una distopía, esa palabra de género con la que muchos escritores sueñan acercarse a Philip K. Dick o a Asimov, es una realidad con software en la que ya no hay sitio para Alicia ni para Robinson Crusoe. Ahora todos somos un digito con una huella de cristal. La culpa la tienen los babilonios que afilaron las matemáticas a través del álgebra y las ecuaciones con escritura cuneiforme en tablillas de arcilla húmeda. Y también Alan Turing, quien les reventó a los nazis el enigma de sus mensajes y advirtió de que en un futuro –ya estamos en su seno y combinaciones- las máquinas podrían pensar e incluso escribir poemas de amor. Otros no muy diferentes con los que se nos declara a diario la publicidad.

 

Aquel héroe que pensaba que el cerebro tenía muchas hojas en blanco –sobre las que internet traza hoy sus inputs- terminó suicidándose con una manzana envenenada. No se inspiró en él Apple, pero sí que tuvo en sus inicios la seducción de la red algo de atrayente manzana. Ese fruto de apariencia esférica que podría ser la bola de cristal medieval convertida hoy en el Palantí creado por Peter Thile donde desembocan nuestras relaciones Apps, nuestros secretos ADSL o en fibra óptica y los datos que utiliza la compañía Cambridge Analógica de su amigo Robert Mercer para que sus servicios evolucionen en función de nuestro comportamiento y demanda. Por no hablar de las piezas del tablero geopolítico que pueden mover a su antojo: el Brexit, el triunfo electoral de Trump o hackeando el destino de sabor dulce o ácido y del que sólo somos las minúsculas pepitas que escupe la sonrisa voraz del diablo con esmoquin de millonario. Nos lo contó Marta Peirano con el desparpajo de quien no quiere atemorizarnos de lo vampirizados que estamos, a los periodistas reunidos en el IV Congreso nacional de Periodismo cultural, organizado por la Fundación Santillana, para hablar del Linchamiento en las redes.

 

En Santander la realidad analógica es la hermosa postal de matices de grises calcáreos, sales azules y verdes spartinas de su bahía. También es el fondo de pantalla de ordenador donde Basilio Baltasar ejerce de chamán y proyecta cada año un ingenioso jeroglífico de temas que resolver. Este año le ha tocado a todo lo que sucede en el enjambre digital: celebración de la mentira, el acoso y la difamación, la imposibilidad del desmentido, el mercado de datos personales, el envenenamiento tóxico de la opinión, las noticias falsas, la credibilidad y el mundo off line en el que ningún hogar ni sueño de identidad están conectados. Siempre son disecciones inteligentes y amistosas donde convergen la experiencia y el cuestionamiento de veteranos y jóvenes profesionales. Nunca defraudan la intensidad, la polémica ni el análisis. Tampoco las de esta edición cuyo eje de lo anterior era el modelo de información entre la frontera de papel, el rigor, el poso reflexivo, el espíritu crítico y la creatividad del periodismo cultural y la urgencia, la competitividad por la inmediatez y la creciente banalización de los contenidos monetizados por el clic de los usuarios. La dicotomía entre la exigencia de ser periodismo o estar en la primera línea de la red, olvidando, como defendieron Joseba Elola y Sergio Vila-San Juan en el WMagazine presente en las sesiones-, que los medios deben apostar por la difusión del conocimiento, la elevación cultural de la sociedad sin plegarse a las exigencias de audiencia, y que el periodismo cultural requiere al contrario profundización, matices y respeto en la plasmación de informaciones complejas, haciéndolas comprensibles.

El ajedrez siempre es batalla: la del dominio del clic con rápida propagación frente al rigor del argumento. El profesor y articulista Manuel Arias Maldonado lo explicó más o menos igual y advirtió acerca de la necesidad de que el nivel de civilicidad domine la conversación pública porque en la red todos hablamos con todos pero no todos sabemos hablar con todos. La causa es que, evocando a Manuel Castells, hemos pasado de la comunicación de masas vertical, la prensa, a la autocomunicación de masas horizontal, donde cualquiera emite un mensaje. Aunque en muchas ocasiones se trate del ruido y de la furia de las emociones, de la percepción distorsionada de la mentira, de aquello que creemos verdadero porque lo sentimos verdadero, de estereotipos, intolerancias o simplemente desahogos. Contra este habitual trazo grueso de la red nada como el periodismo cultural o informativo, contrastado y veraz, basado en ni una raya más ni una raya menos. El mejor antídoto ante las mentiras que cosechan mucha más publicidad, el aplauso sobredimensionado en las redes, y el corifeo de la bronca o el linchamiento como el de la adolescente Amanda Todd que terminó suicidándose y sobre el que se acaba de estrenar en el Teatro Fernán Gómez de Madrid una reflexión en tablas de Alex Mañas e interpretada por Greta Fernández.

Pasiones; brecha inter generacional; las manipulaciones televisivas; el periodismo de compromiso y movilización, como el de Los artistas y su farola en defensa del litoral y del suelo público amenazado por la especulación de un rascacielos a pie de ola en Málaga; la desinformación heredada de la propaganda totalitaria y sofisticada hoy por las democracias liberales; la necesidad de una alfabetización digital; la importancia de lo que supuso el éxito del Me too o la disidencia de la red bulímica, adictiva y gregaria. Muchas controversias y reflexiones en interesantes conferencias, como las del doctor Carles Armengual acerca del acoso farmacéutico y de algunos medios a la homeopatía, o la del sociólogo Miguel del Fresno en relación a la frivolización de contenidos y la conversión de todo en modelos de negocio. Igualmente en mesas redondas escenificadas con dramaturgia radiofónica como la de Ana Borderas; la capacidad de interactuar con el público como Alex Salmón o los faros culturales de Eva Díaz que planteó sobre la red el interrogante gongorino de humo, polvo, sombra, anda, aludiendo a la simbología del cartel del Encuentro, o de Antón Castro que lo cerró con la lectura de un bello poema.

El fututo está a la vuelta. Es absurdo dudar de que seremos seres humanos guiados por algoritmos electrónicos, igual que afirma el historiador Yuval Noah Harari en Homos deus. Beve historia del mañana, dependientes de una inmortalidad sujeta a la nanotecnología, de una felicidad basada en tratamientos químicos y de una divinidad favorecía por la ingeniería cyborg. No sé si entonces, como predice Blockchain los periodistas habremos desarrollado plataformas tipo Uber con contenido en la red con unos criterios de calidad en las que nuestros lectores nos remunerarán directamente, o si sólo existirá el consenso de una única información como verdad. Ignoro si la libertad dependerá de nuestro streaming o ancho de banda, o de qué tipo de bosque habítamos virtualmente o en clandestinidad Huxley. También cuánto tiempo le queda en papel y en la red al buen periodismo y al respeto hacia los receptores sujeto a la conciencia del lenguaje, el rigor de los conocimientos y a la educación expositiva con la que cada uno hace su edición de la realidad.

Lo que sé es que de momento la creatividad y las emociones humanas no están sujetas a ningún algoritmo. Nuestra única ventaja en el incierto desenlace de la carrera entre Aquiles y la tortuga. ¿Quién lo desenredará?

*Guillermo Busutil es escritor y periodista
www.guillermobusutil.es

29/04/2018 10:18 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

UN SIGLO DEL PARQUE NACIONAL DE ORDESA

[Este año se celebra un siglo del Parque de Ordesa... Por eso recupero este texto sobre un libro capital...]

 

Ordesa: el vergel de piedra, agua y luz

 

Prames publica un espectacular libro colectivo que analiza la historia del Parque Nacional, “la joya natural de los Pirineos”, con todos sus protagonistas, desde Carbonniéres a Briet o Peña Guara, cuando se cumplen 90 años

 

 El viajero y fotógrafo Lucien Briet (1860-1921) describía en 1916 el valle de Ordesa como “la venerable selva de los Pirineos” y exigía su protección y su transformación en “Parque Natural portentoso”, al cual “los soñadores acudirían de todas partes a solazarse en plena naturaleza salvaje” porque sería “como una reminiscencia de la edad dorada o del venturoso jardín del Edén”. Briet también se preguntaba: “¿No se trata de un lugar único en Europa?”. Al año siguiente, el senador Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa y fundador de los Parques Nacionales en España, decía que “tiene el sello de la virginidad realzada con la presencia de los bucardos”.

A ambos, especialmente a Lucien Briet, que viajó por los Pirineos desde 1890 hasta 1911 y realizó más de 1.600 placas de cristal, les debe Ordesa su transformación: el 16  agosto de 1918, Alfonso XIII declaraba por Real Decreto el Parque Nacional de Ordesa o del río Ara. La inauguración oficial se produciría en agosto de 1920 con la presencia de Pidal y dos ausencias notables: la de Lucien Briet, que se encontraba enfermo, y la del monarca, que en cambio, como recuerda el naturalista y escritor Eduardo Viñuales, sí había asistido a la inauguración del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, en Asturias, el primero de España. Aquella fiesta campestre contó con un testigo de excepción, el fotógrafo, profesor e historiador Ricardo del Arco, que captó el momento en que se plantaron seis abetos.

De todo ello da cuenta un libro espectacular: ‘Ordesa y Monte Perdido. Un Parque Nacional con Historia. 90 aniversario’ (Prames / DGA / Prames), que reconstruye el embrujo de este espacio de “grandes rocas, nieves eternas y bosques frondosos” que se remonta a la Edad Media, aunque tiene un primer foco de esplendor en el siglo de XVIII y, en particular con la presencia de Louis Ramond de Carbonnières (1755-1827). Este político, geólogo y botánico ascendió a la cúspide de Monte Perdido el 10 de agosto de 1802, tal como escribe José Luis Acín, y merece el título de pionero del pirineísmo, o pirineísta, términos que acuñó Henri Beraldi en su libro ‘Cien años en los Pirineos’ (1898).

A Carbonnières le siguieron muchos otros que lo compaginaban un poco todo: eran exploradores de la montaña, aventureros, naturalistas, fotógrafos, científicos, escritores, geólogos o sencillamente hispanistas. Podemos citar al conde Henry Russell,  a Bertrand de Lassus, a Julio Soler i Santaló, a Violant i Simorra, a Lucas Mallada, a Ricardo Compairé, fotógrafo y farmacéutico, a los alemanes Fritz Krüger y Rudolf Wilmes, o a Franz Schrader, definido por Esteban Anía como “el pirineísta más completo, verdadero enamorado de Ordesa. Era montañero, matemático, geodésico, geólogo, topógrafo… y sobre todo, geógrafo”. Él realizó, “con trazo inmaculado” en 1874, un mapa de la región caliza de Monte Perdido.

En este primer acercamiento a la historia se rescatan curiosas anécdotas: el fotógrafo británico Farnham Maxwell Lyte (1828-1906) se trasladó en 1857 con dos hombres que le transportaban su laboratorio y alcanzó la Brecha de Rolando o Roldán, y años antes, en 1828, lo había hecho la duquesa de Berry, “quien ataviada con traje de época subió acompañada de un séquito de 50 personas, con un bastón de punta de hierro y crampones en los pies”.

El volumen, repleto de fotografías del pasado y de ahora mismo, recuerda que el 15 de agosto de 1922 se le hizo un homenaje póstumo a Lucien Briet: se instaló un monumento a orillas del río Ara y de Casa Oliván, en el camino de Turieto, en honor del “cantor del Valle de Ordesa”. Algunos años después, en 1926, el espeleólogo francés Norbert Casteret descubrió la gruta helada que llevaría su nombre. Escribiría: “Los ríos subterráneos de hielo eterno que hemos podido contemplar ofrecen un espectáculo inolvidable, uno de los más raros que se dan en nuestro planeta. En las entrañas de estos picos gigantescos, donde imperan el silencio y la quietud, todo se halla inmutablemente congelado”.

En aquellos tiempos empezaron a construirse refugios y a proliferar los grupos de montañeros y alpinistas. El esplendor de estos podría situarse entre 1940 y 1970, después de una Guerra Civil que también llevó el conflicto a las majestuosas cumbres; en 1953 se celebró una misa campestre en la cima de Monte Perdido, a 3.355 metros de altura. En el volumen se habla de los primeros guías, que eran pastores y cazadores de sarrios, y se cuentan numerosas anécdotas. En 1977, el valle de Ordesa pasó a la categoría de Reserva de la Biosfera; en 1982, el parque se amplió hasta las 15.608 hectáreas y cambió su denominación, ahora es Parque de Ordesa y Monte Perdido y se extiende hacia los valles de Añisclo, Escuain, Pineta y el macizo de Las Tres Sorores, tan vinculado a las leyendas pirenaicas.

Distintos autores recrean su historia, su flora y su fauna (se recuerda al último bucardo aplastado por un abeto en 2000) y varios fotógrafos –Javier Ara, Esteban Anía, Javier Romeo, Eduardo Viñuales o Fernando Lampre, entre otros- captan la belleza inefable de este espacio. Javier Romeo explica a sí para HERALDO sus sensaciones: “Es, en efecto, un lugar único. Cuando estás allí te sientes pequeñito, casi invisible, y se te ensancha el corazón. A mí lo que me emociona es el cambio de las estaciones. El otoño es una maravilla: la gama de colores es increíble”. En parecidos términos se manifiesta Eduardo Viñuales. “Además, hay otra cosa que me parece esencial: la sensación de grandeza y majestuosidad. No sabes adonde mirar. En las cumbres todo es desierto, a veces tienes la impresión de que estás en el Tibet. Y abajo, en el valle, todo es agua, luz, color, un auténtico vergel”.

 

FICHA:

Ordesa y Monte Perdido. ‘Un Parque Nacional con historia. 90 aniversario’. Textos: Eduardo Viñuales, Esteban Anía y otros. Fotos: Briet, Compairé, Soler Santaló, Javier Ara, Javier Romeo, Fernando Lampre, Esteban Anía… Cartografía: Luis Javier Cruchaga. Prames / DGA / DPT. Zaragoza, 2010. 254 páginas.

 

 

28/04/2018 18:19 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

EL CANTO DE COLOR DE TERESA RAMÓN

20180428171902-teresa-ramon.-imagenes-img-20180420-wa0014-ac731f5f.jpg

TERESA RAMÓN PINTA UN IMPRESIONANTE MURAL DE 68 METROS

EN EL MUSEO DE HUESCA: ’LE JEU DE VIVRE’ (2017-2018)

 

 

El canto de color de Teresa

 

 

Teresa Ramón (Lupiñén, 1945) recibió el Premio Aragón-Goya en 2015. Fue un galardón a su trayectoria –pintura, obra mural, escultura, dibujos, libros de poemas, bestiarios- y a la vez fue un acto de justicia poética: acababa de volver de la muerte; había cruzado el túnel lóbrego que lleva a ninguna parte o, para algunos, a las regiones ignotas de la fe. Poco después apareció Alejandro Cortés para hacer el documental ‘Carrasca’: esta mujer, fatigada, desarmada quizá por el estupor y otros dolores que no tardaron en sumarse, fue capaz de rehacerse y de pintar para sí misma y para la película.

Hace más de un año, Rafael Doctor –comisario de exposiciones, novelista, director del Centro Andaluz de la Fotografía y animalista- le propuso otro de los desafíos de su vida: desarrollar un proyecto abstracto, un gran mural, que se exhibiría por vez primera en el Museo de Huesca. Le propuso, entre otras cosas, que se alejase de la figuración, de sus animales, de sus signos reconocibles, y que se zambullese en el mundo infinito del color, de la gestualidad, de la delicadeza. Durante varios meses, Teresa Ramón trabajó con auténtico afán o quizá frenesí, y el resultado es ‘Le jeu de vivre’. El juego de vivir. Por extensión, el juego de existir, el juego de crear. El juego de ser. Lo más impresionante es que la artista, y no es una broma, ha rejuvenecido en el intento: ha pintado cuatro piezas, con solución de continuidad, de 2.20 metros de alto, por 17 metros de largo, es decir, 68 metros de pintura.

‘Le jeu de vivre’ es, de entrada, un gran homenaje a la pintura. Con todo lo que tiene: intuición, técnica, color, profundidad, capacidad de sugerencia, libre albedrío y libertad intrínseca. Indomable libertad. Teresa Ramón, a lo largo de los años, en Aragón y en países latinoamericanos, se ha medido a sí misma: ha hecho grandes exposiciones, una de las más bellas, la vimos en la Lonja de Zaragoza, ha pintado murales (uno de los más conocidos es el del Palacio de Congresos de Huesca: un documento de amor y reconocimiento a la ciudad donde se ha formado), hemos visto sus monstruos, sus figuras, sus lacas, sus impresionantes dibujos, tras el retorno de ese fugaz más allá. Y, aunque pueda parece que se juega con ventaja, todo eso está en el mural, que encaja a la perfección en el patio del museo que dirige, con tanto gozo, Ana Armillas. Están su travesía en el tiempo, el manual diverso de las emociones, una idea de la musicalidad (la pintura como el silencio tiene música), esa facilidad o inclinación para encontrar nuevos colores: Teresa Ramón los redescubre, los interioriza y los despliega con osadía, con vitalidad, con exuberancia. Con borrachera de luz.

En torno al color, desde la emoción y la energía, organiza su mural. Y no engaña a nadie. ‘Le jeu de vivre’ es un canto a la vida, es una exaltación de la condición humana y es una indagación en los códigos y atributos de la pintura. Empieza con la sangre, con los tonos rojos, rosados, burdeos, bermellones, como si se afirmase en la pasión, y el único elemento figurativo, explícitamente sugerido, podría ser un feto, la semilla, un cuerpo que se pondrá en marcha: hacia la niñez y adolescencia, hacia la plenitud, hacia el otoño de la edad, hacia la experiencia y sabiduría que se expande en rugientes cromatismos.

Los rojos avanzan hacia los verdes. Es la selva de existir. Es la selva del mundo. La naturaleza voraginosa, paraíso y precipicio insondable, bosque de fábulas. Da la sensación de que entre los dos primeras partes camina un río. Un río, sí, y se deslíe entre la sangre y la fronda como un testigo del pensamiento, y el cántico incesante del paisaje. Luego, salimos a otros territorios: amarillos, fuegos, ocres, tierras. El llano de la Hoya, tal vez, los páramos extendidos como lagartos inmensos, el limo enceguecido por el sol, las huellas de un andar casi metafísico. Y más tarde, se cierra el ciclo con otro fulgor. Podrían ser las cuatro estaciones, los ciclos vitales, podría la desnudez de la espiritualidad, el poder avasallador de la mano en el estudio, como documentó la cámara de Javier Broto, y antes la del cineasta Alejandro Cortés.

Teresa Ramón ha dado lo mejor de sí misma: el esfuerzo y la inspiración y el sentimiento. La hermosura y el abandono. El dolor y el llanto. La memoria hecha viaje. Ha entrado tan adentro con su sensibilidad y su visceralidad que no ha vuelto la cara a la materia oscura y al miedo y ha burlado con pura vida a la misma muerte. Ha jugado a vivir con el misterioso escalofrío del arte.

28/04/2018 17:19 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris