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FERIA DEL LIBRO EN TAUSTE

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He pasado buena parte del día en Tauste, que celebraba su Feria del Libro. He ido con David Francisco y Reyes Guillén, editores de Pregunta y distribuidores. A ellos, como siempre, les ha ido bastante bien; suelen decir que se conforman con poco. He firmado tres libros de ‘Los Sitios de la Zaragoza inadvertida’ y uno de ‘El dibujante de relatos’ (Pregunta) en Librería Central donde compartí firma con José Antonio Bernal y con Jose Videgain y con todo el equipo de Casanova senior y junior. Y de Olifante se vendió 'Seducción' (2014).

Andaban por allí algunos de los habituales: Pablo de librería Prólogo, a quien le compré el libro ‘La vaca’ de Augusto Monterroso; la escritora Sandra Araguás, que me firmó dos de sus últimos libros; Fernando Jiménez Ocaña, que llevaba los fondos de Onagro y algunos de los libros de viejo, adquirí un volumen coral de ‘Zaragoza’ de 1967 de la IFC y él me regaló ‘La Segunda Guerra Mundial’ (Círculo de Lectores) de Manu Leguineche y me dijo que está a punto de salir un libro suyo sobre historias asombrosas y sorprendentes del Antiguo Testamento; en Taula compré el nuevo libro que han sacado de Xaudaró, el primer cómic de España: ‘Fantásticas aventuras de Tifo y Tif’, que prologa el especialista Antonio Martín y que cumple 101 años. Al lado estaba Malavica con el activísimo Xcar, entre otros títulos tenía ‘Los guionistas’, la novela gráfica de Roberto Malo y Moratha, muy divertida sobre el mundo del cine porno.

También andaban por allí Pepito y Julia y Eloy, de Librería Antígona, y la ilustradora y Premio Nacional de Ilustración Elisa Arguilé, que dio un taller de dibujo de dos horas con los niños; todos ellos, además, ofrecieron los fondos de sinPretensiones con la nueva edición de ‘Seis leones’ de Daniel Nesquens y Alberto Gamón… Y también había otras librerías de Tauste, la Asociación Boira de Ejea o la Asociación el Tapiaz de Tauste, tan activa siempre con sus publicaciones, actas y revistas. Se ha rendido homenaje a Cervantes y Shakespeare, cuyos espectros han pronunciado el pregón. Mariano Lasheras, que encarnó a Shakespeare, ofreció una sesión de cuentacuentos para los niños… Hubo más cosas, sin duda. Hablé largo y tendido con Trinidad Ruiz-Marcellán con vistas a un libro sobre Marcelo Reyes, que saldrá en vísperas del verano.

Y cuando nos íbamos, llegaban los Titiriteros de Binéfar para preparar su concierto musical y festival para la caída de la tarde. Cerca ya de Garrapinillos, en Torre Medina, hemos parado a tomar un café con David y Reyes y un señor, Félix Ferrer, me pidió si le podía firmar un autógrafo. David Francisco ha salido al coche y ha vuelto con un ejemplar de ‘El paseo en bicicleta’ (Olifante, 2011) y ese ha sido el regalo para Félix del Primero de mayo.

01/05/2016 20:41 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

5 LIBRO DE ARTISTA DE 'DIARIO DE UN POETA RECIÉN CASADO' DE J. R. JIMÉNEZ

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     LIBRO DE ARTISTA DE ’DIARIO DE UN POETA RECIÉN CASADO’


    El pasado jueves, 28, en el Centro Joaquín Roncal, se inauguró la exposición ’5 Libros de artista en torno al Diario de un poeta recién casado, de Juan Ramón Jiménez’, que conmemora también el centenario de su publicación. Es un trabajo muy artístico en el que se ha invertido un gran esfuerzo. Los artistas que han realizado la obra son: Silvia Pagliano, Kumiko Fujimura, Nicole Escolier, Fumiko Nakajima, Eduardo Giménez Burgos y Alberto Pérez Espuña. Permanecerá abierta hasta el 21 de mayo.

30/04/2016 18:26 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

TEXTO DE LOS V PREMIOS SIMÓN

120 AÑOS. LA GRAN NOCHE DE LA ILUSIÓN*

Soñadores, distinguido público, queridos telespectadores:

La película de esta noche tiene 120 años y empieza con el titilumundi, con El Farrusini o con el Cinematógrafo Coyne. Más tarde aparecen Los Jimeno y retratan a la multitud, en 1899, a la salida del Pilar de una misa de doce. Segundo de Chomón irrumpe desde Teruel con trucos de mago, Luis Buñuel inventa el surrealismo en Calanda y sus descampados, y dice que entiende el cine como instrumento de poesía. Florian Rey logra el más difícil todavía y encuentra la piedra filosofal del cine popular.

Luego, con esa suave terquedad del país, aparecen, entre muchos otros, Saura desde Huesca, Forqué, Artero, Borau, Castellón, Moncayo Films, Eduardo Ducay, que acaba de irse de puntillas, justo a tiempo para volver a ser recordado en los premios Simón. Era el hombre total del cine y esta tierra de polvo, niebla, viento y sol es el territorio inagotable de las fantasías y los sueños.

Nuestra película de 120 años avanza por escenarios inverosímiles y tan reales como las montañas, los humedales o los desiertos. Hemos sido plató de aventuras como se empeñó en demostrar Félix Zapatero, que conversó con Sancho Panza-Johnny Depp en las grutas del monasterio de Piedra. Somos protagonistas y secundarios imprescindibles. Y ahí seguimos ensanchando la luz, buscando historias, personajes, atmósferas, con otras miradas, con nuevos profesionales, llenando de imágenes y más imágenes el álbum de todos los deseos. Hay equipos, salas, festivales, proyectos, públicos, algunos apoyos: Aragón alimenta, gozosamente, la enfermedad del cine.

Estamos como nunca. Se cimbrea un arbusto y detrás hay un cineasta; sopla el cierzo en las esquinas y aparecen actrices y actores, fotógrafos, operadores de cámara, maquilladoras, directores de arte, guionistas, productores, músicos; pasea uno por Independencia y se encuentra con Luisa Gavasa, recién coronada con el Goya. Te tomas un café en Gambrinus, vienen los del Academia del Cine Aragonés (ACA) y gritan: “Más cine e industria, más cine aragonés, por favor”. Esto es un sinvivir. Y ahora, por fin, llega la tele. Felicidades por esta primera década.

 

Esta es una gran velada. El ritual de la creación, la ceremonia donde nos reconocemos todos. La noche de un sinfín de creadores vivísimos, ambiciosos, que burlan la crisis y el IVA. Tienen mucho que decir, tenéis mucho que decir, y que dar a ver. El cine es la mejor ilusión. Es el arte para todos. Un espacio para vivir y una forma de respirar. Así que sigamos trabajando para el desenlace más feliz: en la oscuridad casi siempre percibimos la compañía más segura. ¡Anda, anda, bésame tonto!, le dice Luisa Gavasa a Fernando Esteso, la extraña pareja soñada. 120 años. Qué peliculón.

 

*Texto de la gala de los V Premios Simón.

30/04/2016 18:04 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

RECUERDO DE ALEJANDRA PIZARNIK

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[Ayer se cumpían 80 años del nacimiento de una gran poeta, dietarista y traductora de vida breve, Alejandra Pizarnik, a la que siempre he admirado y leído con mucho gusto. Este texto glosa, en buena medida, su 'Diarios' que publicó Lumen. Fue muy amiga de Julio Cortázar y se escribieron mucho.]

Amor, miedo y locura de una poeta

 

“El invierno da miedo, miedo a que se vaya”, escribió la poeta y traductora Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936-1972), una de esas mujeres que pertenece al que algunos han llamado “el club de las poetas suicidas”, que acoge a autoras tan importantes como Sylvia Plath, Anne Sexton, Marina Tsvetaieva, Ana Cristina César, Florbela Espanca o a su propia compatriota, a la que tanto admiró en sus inicios, Alfonsina Storni; dice de ella: “Pienso en su muerte y me acongojo”. Alejandra Pizarnik fue una mujer especial, con mucha fuerza en medio de la inclinación hacia la melancolía: una gran lectora desde niña, capaz de hablar de su pasión por César Vallejo (glosaba sus poemas y en un momento lo comparó con Antonio Machado, de quien dijo: “Me aburre”), por Proust, por la citada Storni o por los poetas Mallarmé y Rimbaud, muy especialmente, y los surrealistas. Y también Vicente Huidobro. Y Neruda. Ya desde muy joven aseguraba que sus modelos o referentes eran Dante, Shakespeare, Goethe, Bach y Goya, casi un quinteto insuperable. También podría haber añadido a Van Gogh, de quien escribe con mucho cariño.

Pizarnik llevó desde los 18 años un “diario de escritora”. Hace algunos años, Ana Becciú, publicó una amplia selección de este proyecto. Luego apareció una nueva edición de más de mil páginas de sus ‘Diarios’ (Lumen) con otras aportaciones, aunque la prologuista dice que ha sido respetuosa con Pizarnik, con su familia y con terceras personas. Es decir, aún quedarían textos íntimos sin publicar.

Alejandra Pizarnik es una escritura de culto. Obsesionada por la palabra y por encontrarse a sí misma. La escisión del yo es su tema capital. Vivía en la incertidumbre y en el vacío. Bebía agua sin parar, quería estar siempre muy delgada, tendía a compararse con su hermana y estaba dispuesta a abordarlo casi todo: el periodismo, la pintura, la filosofía y las letras, sobre todo la poesía. Dijo: “Poesía es lirismo, es experiencia de la palabra”. La relación con sus padres, sus historias de amor (con chicos y con chicas; declara en varias ocasiones que se siente atraída por ellas) y sus orgasmos, su búsqueda constante, su atracción hacia Buenos Aires, su doliente impresión de soledad.

Todo el rato, a los 18 y poco antes de la despedida, sigue buscando su ser. Era capaz de escribir así: “El viento es un trozo de oxígeno disfrazado de fantasma que vaga silbando una canción que nunca pasa de moda”. Y, de repente, con insólita lucidez, confesaba: “La miopía exalta la individualidad. Verme a mí perfectamente y a los ‘otros’ como pobres seres borrosos”. Cursó varias carreras, pero no acabó ninguna. Y finalmente convirtió a la literatura en su pasión. Le interesaron el periodismo, la filosofía pura, que no abandonaría jamás, y las letras. Mostrará un obsesivo intento de componer un libro perfecto, una novela. Escribió: “Quisiera pensar en algo sublime”.

Quizá por ello siempre tenía una sombra: “Me duele la existencia”, era una de sus frases favoritas. También era sincera: “Siento un espeso vacío y una gran oleada de euforia sexual”. Entre 1960 y 1964 vivió en París y allí hizo de todo: colaboró y publicó en revistas, redactó poemas, tradujo a grandes poetas como Aimé Cesaire, Henri Michaux o Antoni Artaud, se sintió afín a Paul Celan y estableció algunas amistades muy hermosas y fructíferas con Octavio Paz, Julio Cortázar o Rosa Chacel. Años más tarde, se cartearía con el escritor y artista manchego, afincado en Aragón, Antonio Fernández Molina.

Al principio, la novela en marcha de la existencia de esta mujer peculiar -que leyó con gusto al místico aragonés Miguel de Molinos y que sentía la urgencia de “apaciguar mi furiosa necesidad del amor”- era prolija en detalles y sensaciones. Poco a poco la prosa fue adelgazándose como su propia poesía: lo mismo escribía “dormí todo el día” que confeccionaba listas, decía en forma de telegrama que había leído a Djuna Barnes, que sufría “desequilibrio” o que debería “conseguir un empleo”. Poco antes de tomar 50 pastillas de barbitúricos (Veronal), intuyó: “El arma del poeta es la locura”. No en vano, uno de sus mejores libros es ‘Extracción de la piedra de locura’ (1968).

 

30/04/2016 10:24 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CARLOS MONTERO, UN DIÁLOGO

Carlos Montero (Celanova, Ourense, 1975) ha ganado el Premio Primavera con 'El desorden que dejas', una novela sobre la ausencia, el acoso escola y la obsesión que sucede en un lugar imaginario que bien podría ser un cruce entre Mondariz y Allariz. Conversé con él hace algunas semanas en Zaragoza.

-¿Qué le da y qué le quita como novelista ser guionista de series de televisión?

-Me da más que me quita. El guion es un principio y la herramienta para que todo un equipo se ponga en marcha y la novela es un fin.

-¿Cuándo redacta los guiones, cómo trabaja?

-En compañía de otros, mediante la tormenta de ideas. Nos reunimos cuatro, cinco o seis guionistas. Estamos dos o tres o cuatro semanas pergeñando tramas y decidiendo, y ahí hacemos los momentos fuertes, (esta se queda embarazada, esta se muere, esta vive un amor secreto…) y luego vamos trabajando los guiones de cuatro en cuatro, por ejemplo. Cada guion lo escribe un guionista. Si yo soy el creador y el coordinador de la serie todo pasa por mí y soy el encargado de darle unidad evidentemente. Un tono.

-En su novela percibo una obsesión por las tramas.

-Llevo quince años escribiendo tramas para televisión. Es algo innato en mí. Me siento muy seguro escribiendo tramas y, francamente, creo que no soy malo haciéndolo. Y te apoyas en lo que sabes que más o menos manejas bien. He sido un buen lector desde niño de todo. De adolescente me atrevía con obras que no eran para mi edad, yo leía 'Trópico de Cáncer' y 'Trópico de Capricornio' de Henry Miller con trece o catorce años… Imagínese qué pasaría, sobre todo, con 'Trópico de Cáncer': unos calores rarísimos e intensos. Henry Miller fue un descubrimiento para mí. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que me ha marcado mucho más de lo que yo había pensado nunca.

-¿Por qué?

-Todas mis series siempre han tenido un componente sexual porque para mí el deseo es muy importante. Y también es muy importante para los jóvenes: como no tienen límites, y los están probando, se atreven con todo y van a muerte. Como personajes son poderosísimos.

-¿Existe algún otro escritor como más sofisticado o literario que le haya marcado?

-No. Yo he sido un lector bastante normalito. Me gustaría presumir de leer a Enrique Vila-Matas, que lo he leído y que me gusta, sí, pero mentiría si le dijera que me ha influenciado o que ha sido capital en mi formación. Y de mis paisanos los gallegos, mi escritora favorita es Emilia Pardo Bazán, y en concreto 'Los Pazos de Ulloa'. Esa novela la he vuelto a leer el verano pasado y me encanta. Me gusta muchísimo también Gonzalo Torrente Ballester: 'La saga-fuga de JB' o 'Los gozos y los sombras'. Conecto muy bien con él… Tiene una literatura muy transparente que espero yo tener algún día. Torrente quiere muchísimo a sus personajes y eso a mí también me pasa. Incluso los malos y perversos me interesan…

 

-¿Usted será como un príncipe en esto no, 'Física y química', 'Al salir de clase', la adaptación de 'Entre costuras'…?

-No me quejo, pero aquí te miden por el último trabajo que hiciste. Si fracasas, tienes que volver a luchar para recuperar tu prestigio.

-Vayamos con 'El desorden que dejas'. ¿Cómo nació la novela?

-Pensé en esa nota de la profesora, le dicen: “Tú no vas a tardar en morir”. Esa imagen me vino a la cabeza. Y me dije: ¡Ostras! Y esos chavales, ¿por qué le están diciendo eso? Voy a tejer toda la trama que cada vez se iba intrincando e intrincando más como exige todo buen thriller. Inventé un lugar imaginario, para evitar suspicacias. Soy muy fan de la novela escandinava, de la novela negra, y me apetecía un poco coger ese paisaje, que muchas veces exterioriza el interior de esos personajes. Esa tormenta interior que está en el paisaje. Y qué mejor que Galicia, que además es mi tierra y la conozco bien. Y a todo ello se suma ese elemento opresivo que tienen los pueblos.

-El personaje que genera la acción y el misterio es Elvira, la profesora muerta, aunque usted aborda más asuntos...

-La profesora Raquel, que llega al colegio, tiene mucho miedo de acabar convirtiéndose en Elvira, Viruca. No se sabe bien qué pasa: Raquel se sumerge en esas aguas procelosas, turbias en las que acabó muerta misteriosamente Viruca, la profesora que tanto intrigará a Raquel, la protagonista.

-¿Qué tema quería abordar en la novela?

-La ausencia.

-¿La ausencia? Puede parecer que el acoso escolar.

-No, no, no. Es la ausencia. Yo me valgo de esa trama para contar lo que a mí me interesa, el desorden que deja una ausencia, el desorden que deja la ausencia de Viruca y el desorden que va a dejar la ausencia que todos los personajes están sufriendo. La propia Raquel siente de manera especial la ausencia, la paraliza y teme que esa ausencia sea también la de su marido, con quien no se entiende del todo… Yo comparo la ausencia de la muerte con la ausencia de una ruptura amorosa. Es igual de dolorosa y de incomprensible, sobre todo cuando rompen contigo y tú no lo querías, ahí se produce un trauma horroroso. A veces, claro, las rupturas son una liberación. Esa ausencia es demoledora y tienes que aprender a reordenarlo… Raquel y Germán están en crisis: hay cariño, hay amor, pero no acaba de funcionar. Raquel se aferra a él porque tiene mucho miedo a estar sin él.

- Y a la vez surge por ahí otro amor…

-Se obsesiona tanto con Viruca que se acabará enamorando de su marido. Raquel es, en ciertomodo, una doble de Viruca y se parece un poco a mí. En su situación yo haría cosas muy parecidas. Entiendo esa fragilidad emocional… Mi reto era hacer una novela apasionada con gente muy poco apasionada

 

-Perdone que insista. Si la ausencia es el tema central, ¿qué me dice del acoso escolar?

-El acoso escolar es una cosa muy brutal. Siempre se cuenta el acoso de alumnos a alumnos, pero se cuenta menos el de los alumnos a los profesores. Si se ven las estadísticas, resultan brutales e inconcebibles el acoso de alumnos a profesores.

-¿Tienen alguna responsabilidad los profesores en el acoso que sufren?

-Alguna tienen, sí. La debilidad de carácter muchas veces ayuda, no se imponen en clase, no muestran autoridad, no se hacen respetar… De hecho en un instituto hay profesores que son acosados y otros que no. Hay algo de responsabilidad. Y también de los padres desde que se ponen incondicionalmente de parte de los alumnos. Hace veinte años alguien te decía, “su hijo es un cafre” y al llegar a casa le reñías. Ahora es al revés; los padres le dicen al profesor: “el cafre será usted”. Se ha roto la corriente de respeto y de admiración.

-¿Ha querido hacer sociología de la juventud?

-Para nada. No quiero que los tres jóvenes implicados en el acoso sean un modelo de nadie. Es verdad que yo los hago muy perversos y muy manipuladores. Son nativos digitales que tienen un control absoluto de las redes sociales. Ellos han nacido con eso y se sienten muy seguros. Son adolescentes y exhiben esa fuerza y ese poder que tienen en la vida.

 

¿Cuáles son sus preocupaciones de estilo y lenguaje?

Me gustaría  que la historia fuese tan poderosa que diese la sensación de que el escritor desaparece. Yo a eso lo llamo un estilo transparente. Yo adoro a John Irving porque sus historias me encantan. Es uno de los escritores más amados. Por otra parte, le debo mucho a Stieg Larsson…

 

¿En qué medida se siente un cronista o un sociólogo?

Tienes que estar pegado a la actualidad y alerta de que lo está sucediendo en el mundo. Escribo para ir abriendo puertas en vez de ir mirando por atrás. Me gusta estar a la vanguardia, anticipar cosas que van a suceder. Por eso me gustan tanto series como ‘Turno de oficio’ o ‘Segunda enseñanza’: fueron pioneras, se adelantaron a cosas que iban a pasar.

 

*La foto de Carlos Montero pertenece a 'La Razón', es de la fotógrafa Connie G. Santos, zaragozana y ex modelo (de Andrés Ferrer y javier Cebollada, entre otros), la tomo de aquí: 

http://www.larazon.es/documents/10165/0/498x332/0c0/0d0/none/10810/OIFV/image_content_4417658_20160219023634.jpg

30/04/2016 09:56 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

PREMIOS SIMÓN: OTRA GRAN NOCHE DE 'LA NOVIA' DE PAULA ORTIZ

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La Novia, de Paula Ortiz, gran vencedora

de los Premios Simón 2016

 

·         La película de Paula Ortíz, La Novia, se lleva cinco estatuillas: Mejor LargometrajeMejor Dirección, Mejor Interpretación (por el papel de Luisa Gavasa), Mejor Dirección Artística  y Mejor Vestuario dentro de la Categoría Especial. 

·         Mejor Documental para Eduardo Ducay. El cine que siempre estuvo ahí de Vicky Calavia.

·         Milkshake Expres, dirigido por Miguel Casanova, Simón al Mejor Cortometraje.

·         Ritmo veraniego del grupo Dadá se alza con el Simón al Mejor Videoclip.

 

El cine aragonés volvió a vestirse de gala este viernes con motivo de la celebración de los Premios Simón 2016 con los que la Academia del Cine Aragonés (ACA) ha querido rendir homenaje a la primavera del cine de la tierra. Por vez primera el lugar encargado de albergar el evento ha sido la Sala Mozart del Auditorio de Zaragoza que ha tenido que colgar el cartel de No hay entradas en esta ocasión. Se trata también de laprimera edición retransmitida por Aragón Televisión, el mismo viernes 29, a las 22.30.

 

En esta ocasión, la velada, con tintes mucho más televisivos que en ediciones anteriores, ha contado con la actriz Irene Alquézar como presentadora e hilo conductor del evento, quien contó sobre el escenario con las actuaciones de la Joven Orquesta de Bandas Sonoras de Zaragoza -que interpretó varios temas creados por Jesús Aparicio-, Los Tres Norteamericanos, que protagonizó dos actuaciones, y unas palabras del periodista Antón Castro.

 

Sin duda, uno de los grandes protagonistas de la velada ha sido Fernando Esteso, que ha recibido el Simón de Honor de la mano del realizador aragonés Ciro Altabás. Minutos antes, José Ángel Delgado, presidente de la ACA, y Antonio Tausiet, vicepresidente, dedicaban un emotivo discurso dedicado a los académicos y a la prolija industría del cine aragonés en uno de sus años más fructíferos.

 

Los ganadores de la quinta edición de los Premios Simón, alusivos a Luis Buñuel y su obra Simón del Desierto, han sido: La Novia, película dePaula Ortíz, que se ha alzado además de con el premio a Mejor Largometraje, con los galardones a Mejor DirecciónMejor Interpretaciónpara Luisa Gavasa, Mejor Dirección Artística para Jesús Bosqued y Pilar Quintana y Mejor Vestuario dentro de la Categoría Especial para Arantxa Ezquerro; convirtiéndose así en la gran premiada de la noche con un total de cinco galardones de los ocho que se entregaron.

En cuanto al Premio Simón al Mejor Documental fue para Eduardo Ducay. El cine que siempre estuvo ahí de Vicky Calavia. Una obra dedicada al productor recientemente fallecido y homenajeado con el Simón de Honor en la tercera edición de los premios, Eduardo Ducay. 

El Simón al Mejor Cortometraje recayó sobre Milkshake Expres del joven Miguel Casanova, mientras que el premio a Mejor Videoclip fue para Ritmo veraniego del grupo zaragozano Dadá.

 

A la fiesta del cine aragonés acudieron, como viene siendo habitual, los académicos y miembros de la ACA, productores, realizadores, actores y profesionales del sector audiovisual, así como autoridades de Zaragoza, Huesca y Teruel. Más de 1.600 personas que no han querido perderse la velada en la que se ha rendido homenaje al duro esfuerzo de quienes integran el sector del cine aragonés.

 

Los V Premios Simón, cuya dirección evento ha corrido cargo de Carlos Val y Raúl Ortega, han sido posibles gracias al patrocinio del Gobierno de Aragón, los Ayuntamientos de Zaragoza, Huesca y Teruel, Aragón Televisión, la Asociación de Comerciantes Don Jaime, Ámbar, el Sindicato de Actores y Actrices de Aragón, AISGE, CPA Salduie, Los Enlaces, Universidad San Jorge, la Filmoteca de Zaragoza, Global Make up, el Instituto Francés, SOMMOS, Topi, Petronila, Ana Isabel Marco, Bogaloo, Empanadilla, Tartaruga, Un Perro Andaluz, Teatro de la Estación, Madmouse, Chilindrón, Cosmos Fan, Cubit y Bahnhof.

Una edición muy glamurosa

Este año, la Academia del Cine Aragonés ha querido dotar de más glamour a sus premios de la mano de unas invitadas muy especiales: seis bloggers de moda aragonesas que han seleccionado a los más elegantes de la noche. Finalmente el Simón Glamour ha recaído sobre la actriz Iris de Campos y el operador de cámara Alberto Martín. El jurado ha estado formado por Mary Carmen Bozal (Curvasg); Beatriz Farjas (Preppyandpretty), Susana Tejedor (Masqueropa), Isabel Carrasco Berges (Isabelberges), Beatriz Ibañez (beatrizibanez85) y Patricia Pallarés (Trendyshopper).

Las chicas han ido vestidas por las tiendas Skandalo Deluxe, Cuatro 2, Martha Peters, Gloria Visiedo, Cruz Temprado y Dolores Promesas.El maquillaje y los peinados correrán a cargo de Eva Pellejero.

 

La foto es de Aránzazu Navarro. Y la noticia la remite Camino Ivars. La redacción es suya.

 

30/04/2016 09:42 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

TACHIA BELLA, EL OTRO AMOR DE GABO

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TACHIA BELLA: UN AMOR EN PARÍS
DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

El gran amor de Gabriel García Márquez fue Mercedes Barcha, una joven de Sucre, de cabello liso y moreno, a la que se le declaró cuando tenía trece años. Se casaron en 1958 y han vivido juntos hasta el último instante. García Márquez la llamaba “el cocodrilo sagrado”. Pero en su vida hubo otros amores: una prostituta que le descubrió el placer en la adolescencia y, sobre todo, Concha Quintanar, a la que su amante Blas de Otero llamo Tachia.
Se conocieron en 1955, cuando García Márquez trabajaba de corresponsal de ‘El Espectador’ en París. Sobrevivió como pudo, gracias a la generosidad de Madame Lacroix, la dueña del Hotel de Flandre, y a la de Tachia, que cuidaba niños, limpiaba casas y hacía radio. Esta historia la han revelado Plinio Apuleyo Mendoza, Gerald Martin, sus biógrafos, y la propia Tachia, que ha recordado que Gabo no era su tipo pero que poseía un verbo florido y una capacidad increíble de seducción. Se amaron durante nueve meses, y fue una relación apasionada, vibrante: Tachia se quedó embarazada y sufrió un aborto. Pasaron tantas penurias que el escritor las trasladaría a ‘El coronel no tiene quien le escriba’, donde ella era “la coronela”. Tachia era actriz y solía recitar poesía por cafés y pequeños teatros, y García Márquez le daría un texto fundacional: ‘Isabel viendo llover en Macondo’. Le escribió: “Por eso me alegra tanto de que tú lo digas por ahí, por el mundo, porque todo fue como una premonición. Te mando, pues, un beso de bendición con todo el amor”. Tras la pérdida de la criatura, y comprometido Gabo con Mercedes, se separaron. Iría a despedirla a la estación de París. Allí estaba Tachia con sus ocho maletas, o dieciséis, según él; luego regresaría a París y se casaría con un ingeniero.
Gabo no la olvidaría nunca, y en ‘El amor en los tiempos del cólera’ volvería a recordarla: hace que su heroína padezca sordera de un oído como la actriz de Eibar y a la vez le dedicó la edición francesa del volumen. Podría ser la Nena Daconte de ‘El rastro de tu sangre sobre la nieve’, que se pincha con las espinas de una rosa. La llamaba “Tachia bella” y acabaría siendo gran amiga de Mercedes Barcha. Gabo la invitó a acompañarlo cuando le dieron el Nobel.
[El texto lo publiqué en 'Cuentos de domingo' en Heraldo.]
La foto de Concha Quintanar, Tachia, la tomo de aquí.
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29/04/2016 16:45 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

PREMIO DE POESÍA ERÓTICA EN LA ALMUNIA DE DOÑA GODINA

AYUNTAMIENTO DE LA ALMUNIA DE DOÑA GODINA
SERVICIO DE CULTURA Y JUVENTUD.


BASES DEL I CONCURSO NACIONAL DE POESÍA ERÓTICA
“VILLA DE LA ALMUNIA”

El Servicio de Cultura y Juventud del Ayuntamiento de La Almunia de Doña Godina a iniciativa del Club de Lectura de La Almunia de Doña Godina, convoca el presente Concurso de Poesía Erótica con arreglo a las siguientes BASES:
1ª.- Objeto de la convocatoria
Dar a conocer nuestra localidad a través de una vía literaria que posibilita la participación de todos aquellos poetas que deseen intervenir en el concurso.
2ª.- Tema
Poema erótico de métrica y estilo libre.
Deberá ser inédito, no hallarse pendiente de fallo en cualquier concurso, no haber sido premiado en otros certámenes, ni publicado en cualquier tipo de soporte (gráfico o digital), ni estar sujeto a compromiso alguno de edición.
Los poemas tendrán una extensión máxima de 40 versos y se presentarán en tres ejemplares, escritos en el tipo de letra Times New Roman, tamaño 12 puntos a un espacio de dos líneas. No serán consideradas las composiciones escritas a mano o enviadas por vía cibernética y sólo se admitirá 1 poema por persona. Podrán adjuntarse poemas escritos en CD o USB.
3ª.- Participantes
Podrán concurrir personas de cualquier parte de España que presenten poesías en español y que hayan cumplido los 18 años.
Se exceptúan de participar los miembros del Jurado calificador y del Club de Lectura de La Almunia de Doña Godina así como parientes que se ubiquen dentro del 4º grado de consanguinidad y 2º de afinidad. El concursante responde de la autoría y originalidad de la obra presentada al Premio, asimismo responde de que la obra presentada no es copia ni modificación de obra ajena.



4ª.- Premios
El concurso conlleva los siguientes premios:
Primer premio: 500,00 € *
Segundo premio: 250,00 €*
*Los premios están sujetos a la retención del IRPF correspondiente, según la legislación aplicable.
La concesión de los Premios se efectuará, a propuesta del Jurado, por Resolución de Alcaldía-Presidencia del Ayuntamiento de La Almunia de Doña Godina.
5ª.- Presentación de los trabajos
En el exterior del sobre se hará constar: Primer Concurso de Poesía Erótica “Villa de La Almunia”. En su interior tres ejemplares del poema firmados con un lema o seudónimo para su identificación, estando prohibida cualquier señal que pueda identificar al concursante. En el sobre presentado se incluirá una plica en cuyo exterior deberá figurar el mismo lema o seudónimo y que sólo se abrirá para conocer la identidad del premiado/a, y que contendrá nombre completo y apellidos legales, dirección completa, teléfono y dirección electrónica del autor, así como el título del poema. Una fotocopia del Documento de Identidad y una declaración de que el poema cumple los requisitos exigidos.
Podrán presentarse, directamente o por correo, en el Registro General del Ayuntamiento de La Almunia de Doña Godina – en horario de 9,00 a 14,00- o por cualquiera de los otros medios previstos en el art. 38.4 de la Ley 30/92. (Plaza de España, 1, 50100 La Almunia de Doña Godina- Zaragoza-).
6ª.- Plazo de presentación
El plazo de presentación de solicitudes y trabajos finaliza el día 1 de junio de 2016.
7ª.- Resolución
La Alcaldía-Presidencia del Ayuntamiento de La Almunia designará el Jurado, a propuesta del Club de Lectura de La Almunia. El Jurado estará integrado por tres escritores de reconocido prestigio, un profesor de literatura, 1 miembro del servicio de Cultura del Ayuntamiento de La Almunia y dos miembros del Club de Lectura de dicha localidad, uno de los cuales hará las funciones de secretario.
El Jurado actuará con total libertad y discrecionalidad y tendrá las facultades normales de interpretar las presentes Bases y de emitir el fallo de los premios, otorgándolos o declarándolos desiertos. El fallo del Jurado será inapelable.
El fallo del Jurado se hará público en el Tablón de Edictos del Ayuntamiento de la Almunia, en la Biblioteca Municipal, en la página web del Ayuntamiento, y se notificará individualmente a los premiados.
Transcurrido un año desde la fecha del fallo, el autor tendrá libre disposición de editar su poema.

Los originales premiados y no premiados quedarán a disposición del Club de Lectura.
8ª.- Entrega de premios
Para la entrega de los premios se convocará a los premiados para el día 1 de julio de 2016, y la entrega de los mismos será en el transcurso del XIII Recital de Poesía Erótica. Los ganadores se comprometen a asistir al acto de entrega de los premios, siempre y cuando las circunstancias personales así lo permitan.
9ª.- Normativa aplicable
El concurso se regirá por lo dispuesto en la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones (LGS), en el real Decreto 887/2006, de 21 de julio, por el que se aprueba el Reglamento General de Subvenciones (RGS), y por la Ley 5/2015, de 25 de marzo, de Subvenciones de Aragón.
Participar en este concurso supone la total aceptación de las Bases.
Lo que se hace público para general conocimiento
En La Almunia de Doña Godina, a………. de febrero de 2016. La Alcaldesa- Presidenta- Marta Gracia Blanco.

 

 

*La foto de Bette Davis es de George Hurrell y la tomo de aquí:

http://c300221.r21.cf1.rackcdn.com/bette-davis-photographed-by-george-hurrell-1375931940_b.jpg

**La foto de A. May Wong es de 1938, de George Hurrell.

http://www.soulcatcherstudio.com/images/hurrell/Wong_Lrg1.jpg

*** La foto de Susan Hayward es de George Hurrell. La tomo de aquí: 

http://www.pulpinternational.com/images/postimg/sometime_sweet_susan.jpg

**** La cuarta foto es de Jane Russell. De George Hurrell. 

La tomo de aquí: 

http://paulpalettigallery.com/wp-content/uploads/2014/03/Russell.jpg

28/04/2016 21:48 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MAÑANA, LOS V PREMIOS SIMÓN

La Sala Mozart acoge este viernes

la 5ª edición de los Premios Simón


La entrega será retransmitida por Aragón Televisión, el mismo viernes a las 22.30 


La V edición de los Premios Simón del Cine Aragonés calienta motores para su quinta edición protagonizada por los creadores aragoneses y sus proyectos nominados, y por el zaragozano Fernando Esteso encargado de recibir este año el Simón de Honor 2016. El actor y humorista se convertirá en el quinto galardonado con este premio que en ediciones anteriores ha recaído sobre el escritor y cineasta Luis Alegre, el realizador oscense Carlos Saura, el productor zaragozano recientemente fallecido Eduardo Ducay y el compositor turolense Antón García Abril.

 

La cita tendrá lugar en el Auditorio de Zaragoza el próximo 29 de abril a las 20.00, una de las novedades de esta edición que tradicionalmente se celebraba en el Teatro Principal. Pero no es la única sorpresa de este año ya que por primera vez en su historia será emitido por Aragón Televisión a las 22.30.


Este año la gala será presentada por actriz de cine y teatro Irene Alquézar que estará acompañada sobre el escenario por la Joven Orquesta de Bandas Sonoras de Zaragoza que interpretará varios temas creados por Jesús Aparicio e inspirados en ‘La primavera del cine aragonés’. La dirección de la gala correrá a cargo, un año más, de Raúl Ortega y Carlos Val.

 

Otra de las novedades tendrá lugar horas antes de la entrega, en la Alfombra Roja. Desde las 18.30 los invitados comenzarán su particular desfile compitiendo por convertirse en el mejor y la mejor vestida de la velada. La selección correrá a cargo de un equipo de reputadas bloggers de moda invitadas al evento.

 

Como cada año y desde su creación en 2012, la cita que pretende promocionar los trabajos y proyectos del sector audiovisual de la Comunidad Autónoma haciendo entrega de su estatuilla de Simón de desierto en alusión a la película homónima del cineasta aragonés Luis Buñuel.

 

En cuanto a los nominados, de entre los más de 60 trabajos presentados este año -entre largometrajes, cortometrajes, documentales y videoclips-,se han elegido los finalistas que optarán al premio en una de las ocho categorías: Mejor Largometraje de Ficción, Mejor Cortometraje de Ficción, Mejor Documental, Mejor Videoclip, Mejor Interpretación, Mejor Dirección, Mejor Dirección Artística y Categoría Especial. En esta ocasión los trabajos nominados son:

 

 

LARGOMETRAJES DE FICCIÓN:

 

  • ‘Novatos’, de Pablo Aragüés
  • ‘Muchos pedazos de algo’, de David Yáñez
  • ‘El bandido cucaracha’, de Héctor Pisa y Juan Alonso
  • ‘La Novia’, de Paula Ortiz
  • ‘Refugios’, de Alejandro Cortés
  • ‘Bendita Calamidad’, de Gaizka Urresti

 

CORTOMETRAJES:

 

  • ‘Spanish Street’, de Antonio Tausiet
  • ‘Portrait of a wind-up maker’, de Darío Pérez
  • ‘Existencial’, de David Goñi
  • ‘ZERO’, de David Victori
  • ‘Milkshake Express’, de Miguel Casanova
  • ‘Descubriendo a Mosén Bruno’, de Maxi Campo

 

DOCUMENTALES:

 

  • ‘Eduardo Ducay. El cine que siempre estuvo ahí’, de Vicky Calavia
  • ‘Mi tío Ramón’, de Ignacio Lasierra.
  • ‘Tras Nazarín, el eco de una tierra en otra tierra’, de Javier Espada
  • ‘Nanotecnología, el futuro ya está aquí’, de Beatriz Orduña
  • ‘El hombre que quiso ser Segundo’, de Ramón Alós
  • ‘Discovering Lindane: el legado del HCH’, de Arturo Hortas

 

VIDEOCLIPS:         

 

  • ‘Los Puentes Hundidos’ para COPILOTO, de GustaffChoos y David Fernández Vidal
  • ‘Malcolm’ para CUTI VERICAD, de Javier Macipe
  • ‘Crónica de un asesinato a corazón abierto’ para GRAN CARVIN, de Mar Arruga y Beatriz Visa
  • ‘Ritmo veraniego’ para DADÁ, de Dadá
  • ‘Olvídate de mí’ para YANI COMO, de Ignacio Bernal
  • ‘Un gran fracaso’ para CALAVERA, de Iván Castell

 

 

 

 

 

INTÉRPRETES:

 

  • María José Moreno por ‘Milkshake Express’
  • Pepín Banzo por ‘El bandido cucaracha’
  • Ana Esteban por ‘Un sueño breve’
  • Luisa Gavasa por ‘La Novia’
  • Nicolás Coronado por ‘Novatos’
  • Jaime García Machín por ‘Existencial’

 

DIRECCIÓN:

 

  • Miguel Casanova por ‘Milkshake Express’
  • Pablo Aragüés por ‘Novatos’
  • Héctor Pisa y Juan Alonso por ‘El bandido cucaracha’
  • Rosa Gimeno por ‘Un sueño breve’
  • Paula Ortiz por ‘La Novia’
  • Alejandro Cortés por ‘Refugios’

 

DIRECCIÓN ARTÍSTICA:

  • Dario Pérez por ‘Portrait of a wind-up maker’
  • Manuel de Miguel por ‘El bandido cucaracha’
  • Jesús Bosqued y Pilar Quintana por ‘La Novia’
  • Alejandro Cortés, Susana Vílchez y Gloria Barugel por ‘Refugios’
  • Luis Sorando por ‘El hombre que quiso ser Segundo’
  • Ana Nicolás por ‘Bendita Calamidad’

 

CATEGORÍA ESPECIAL:

  • Efectos especiales/ Ignacio Lacosta y Jaime Cebrián por ‘ZERO’
  • Fotografía/ Javier Cerdá García por Sicarivs: ‘La noche y el silencio’
  • Fotografía/ Miguel Amoedo por ‘La Novia’
  • Montaje/ Ignacio Estaregui por ‘Mi tío Ramón’
  • Guion/ Raúl Guíu Laplaza por ‘Selección de personal’
  • Vestuario/ Arantxa Ezquerro por ‘La Novia’

 

 

Responsable de prensa Academia Cine Aragonés

Camino Ivars 

prensa@academiadelcinearagones.com

 

*La foto la tomo de aquí:

http://www.lavanguardia.com/r/GODO/LV/p3/WebPrint/2015/12/11/3.0.718478132_LaVanguardia_20151211_CAT_CAT.jpg

28/04/2016 11:14 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MARINA HEREDIA EXPLICA EL LIBRO DE 12 MUJERES: 'HABLARÁN DE NOSOTRAS'

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ENTREVISTA CON MARINA HEREDIA.

EDITORA Y COMPILADORA DE ‘HABLARÁN DE NOSOTRAS’

 

 

Los Libros del Gato Negro publica su primer libro colectivo: ‘Hablarán de nosotras’, que recoge doce cuentos de otras tantas escritoras aragonesas que abarcan cuatro generaciones, de 1950 a 1994, Ellas son Teresa Garbí, Magdalena Lasala, Ana Alcolea, Cristina Grande, Ángela Labordeta, Olga Bernad, Patricia Esteban Erlés, Laura Bordonaba, Eva Puyó, Irene Vallejo, Aloma Rodríguez y María Pérez Heredia. Marina Heredia es la responsable de la selección y de la edición. El libro se presentaba el pasado jueves.

 

-¿Qué es ’Hablarán de nosotras? ¿Es una vindicación de la mujer, es una llamada de atención, una apuesta?

Es un poco todo eso y más cosas. Vindicación porque creo que hay que hacer esfuerzos por dar visibilidad a las mujeres escritoras. Solo algo más de un 25 % de los libros que se publican están firmados por mujeres. Por no hablar de los manuales de literatura, en los que las mujeres desaparecen. Llamada de atención, porque intenta acercar a estas escritoras a los posibles lectores. Un libro colectivo de cuentos como este puede lograr que se interesen por lo que estas escritoras y otras más están publicando. Y una apuesta, claro que sí. Personal, pero no intransferible. Me gustaría que más agentes culturales apostaran por la producción literaria, artística, y cultural en general de las mujeres.

 

-El título hace pensar en la película de Agustín Díaz Yanes. ¿A qué alude en general?

Sí, claro que es inevitable pensar en la magnífica película ‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto’. Aunque la inspiración para el título está en una cita de Safo que abre el libro y que creo explica muchas cosas: “Os aseguro que alguien se acordará de nosotras en el futuro”. Me gustaría ayudar, desde mi pequeña y modesta editorial, a darle la vuelta a estas dos imágenes, ayudar a que hablen de las mujeres que hacen cosas y de las cosas que hacen las mujeres, ya, mientras estamos vivas.

 

-Explíquenos cómo se ha hecho la selección. ¿Qué buscaba? 

Buscaba hacer una foto de grupo, intergeneracional. En ‘Hablarán de nosotras’ hay autoras nacidas en cinco décadas diferentes (de los cincuenta a los noventa). Todas son aragonesas, todas han publicado y todas siguen escribiendo. La mayoría se ha formado y vive en el entorno de la literatura, de los libros. Sin embargo, son muy diferentes a la hora de escribir. Para mí un requisito muy importante ha sido la voluntad y la conciencia de ‘ser’: son escritoras y lo saben.

 

-¿Cuál es el momento de la literatura de mujer en Aragón? 

No creo que exista una literatura de mujer. Hay libros escritos por mujeres, literatura hecha por mujeres. Por otra parte, creo que este es un buen momento para la literatura en Aragón. Hay muchos y muy buenos escritores, hombres y mujeres, y mucha parte de ese buen momento se debe a las mujeres que escriben, que editan, que recomiendan libros, que los venden, que los compran, los leen y los disfrutan.

 

-¿Qué destacaría de los textos? 

La libertad. Creo que la libertad de las autoras impregna el libro, lo hace dúctil y apetecible. Cada una se ha expresado en su medida, hay micro cuentos y cuentos de una extensión media. Yo invité a las autoras a participar y cada una de ellas aportó el texto que quiso. Eso se ve incluso en las biografías, de extensión y estilo diferentes, algunas nos cuentan en primera persona qué es para ellas la literatura y otras han preferido que sus obras hablen por ellas.

 

-¿Cuál es la singularidad de los temas?

Cada cuento de este libro es un mundo. Cada autora tiene y refleja su mundo, imaginario o real. Muestran estilos literarios distintos, experiencias y sueños o pesadillas diferentes. Me ha llamado mucho la atención la variedad. La diferencia. La riqueza de mundos literarios que nos muestra este libro, pese a las semejanzas sociológicas que tiene este grupo de escritoras entre sí.

 

-Es tu primer libro coral. ¿Vas a mantener este tipo de apuestas colectivas? 

Desde luego. Ha sido y está siendo una experiencia muy enriquecedora, aunque complicada a ratos. De hecho, ya estoy dándole forma (todavía en mi cabeza) a la próxima y tendiendo las complicidades necesarias.

 

-¿Aún es necesario reivindicar la literatura de género? 

No sé si un libro colectivo de cuentos escritos por mujeres es literatura de género… No ha habido una consigna de género en este libro, sí la voluntad de mostrar lo que escriben las escritoras aragonesas que aparecen en él. ¿Qué es la literatura de género? Para mí, hay literatura es buena, mala o regular, escrita por personas, hombres y mujeres. Además, a veces, es de género, cuando existe en ella esa voluntad. De género, pues, sería el objetivo, porque sí que existe en mí esa voluntad como editora.

 

-¿Por cierto, por qué se presentó en el estudio NOVO de la diseñadora Ana Bendicho, en colaboración con la librería Los Portadores de Sueños?

Porque NOVO es el estudio de Ana Bendicho, autora de la preciosa cubierta de este libro. Además, es un sitio mágico y precioso en el que pasamos un buen rato y brindamos por las escritoras, por sus obras y por la literatura. Fue una presentación muy especial.

HOY, FIRMA EN DÍA DEL LIBRO CON EL FOTÓGRAFO ANDRÉS FERRER

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[Hoy, Día del Libro, firmaré en solitario en Prensas Universitarias de Zaragoza, 12 a 2, mi nuevo poemario ’El musgo del bosque’ (un viaje en el tiempo por la memoria y por algunos instantes imborrables con García Pavón, Torrente Ballester, Mercé Rodoreda, José Hierro, Leopoldo Pomès, en el cine, en el amor, en la música, andan por aqui José Antonio Labordeta o Amancio Prada, o en el arte con Eduardo Laborda e Iris Lázaro o Pascual Blanco...). Y por la tarde, en Antígona, con Andrés Ferrer firmaremos, de 5 a 7, y de 8 hasta que se cierre, si alguien lo desea ’Los Sitios de la Zaragoza inadvertida’ con 120 fotografías y 81 textos. Es un libro que habla de cine, de teatros, de paseos, de espacios, de noches de música, de hoteles, de un sinfín de personajes: García Mercadal, Pilar Bayona, Félix Navarro, Ricardo Magdalena, José Alfonso de Drogas Alfonso, el fotógrafo Lucas Cepero, asesinado cerca de la plaza de Sas, de las torres de la Seo, del cementerio de Torrero, de bibliófilos, de pintores del Ebro, de un descampado en la Magdalena y de una noche de amor, de Esto no es un solar, del Teatro Principal... O de la plaza de España y sus embrujos. He aquí el texto... Este libro, solo 25 de sus fotos, puede verse en Las Cortes de Aragón.]

 

PLAZA DE ESPAÑA / Texto: Antón Castro. Fotografía: Andrés Ferrer.

Se veían todos los días en las escaleras del edificio de la Diputación. Al lado del Cuarto Espacio. Se habían acostumbrado a ese lugar y allí se daban el primer beso. Se sentaban. Violeta contaba que había estado fabricando máscaras y muñecos de trapo, que había proyectado la voz y que había ultimado el guion de la nueva pieza teatral que estrenarían en otoño en el Teatro Principal. Era menuda, vivaz, de una mirada luminosa; a veces, Jorge, más taciturno, pensaba que cualquier día lo cegaría con su claridad y su alegría. Ella contaba y no paraba: había oído a Silvio Rodríguez, a Rafael Berrio, a Copiloto, a Kate Bush, de nuevo, tantos años después, a Silvia Pérez Cruz, su canción favorita era ‘Pequeño vals vienés’, el poema de García Lorca que había adaptado magistralmente Leonard Cohen. Jorge apenas decía nada: sonreía levemente. Sonreía cautivado y pensaba qué secretas son nuestras vidas, y qué distintas, qué amasijo de hechos y minucias, qué disparidad de caracteres. Se fijaba en ella, en sus pendientes, en sus cuadernos de notas, también dibujaba muy bien. Le gustaba estar allí: le parecía que aquel sitio, aquel cruce de caminos hacia todas partes, simbolizaba también la relación que vivían. Violeta se agigantaba a cada instante, hiperactiva, llegaba a todo sin desbocarse, y él tenía la sensación de que se empequeñecía. La plaza de España era algo parecido: gigantesca, transitada, repleta de historia y de mitología, un puro sinvivir de personas y ruidos, la algazara de las horas, con esos edificios que dan la dimensión de grandeza o de monumentalidad de la ciudad. Y Jorge allí, desarmado de dicha, sobre las escaleras, seducido por aquella joven que vivía tres o cuatro existencias en una sola. De cuando en cuando, cerraba los ojos para concentrarse solo en su voz y en su olor. Un día se quedó traspuesto de emoción y quizá de beatitud; cuando abrió los ojos Violeta ya no estaba. La plaza también había cambiado: había vuelto el tranvía, había reabierto el café Gambrinus y el edificio ‘Puerta Cinegia’ miraba de frente, con sus ojos de ajedrez, al Monumento a los Mártires de Ricardo Magdalena. La gente se colaba por todas partes como siempre hacia los enigmas insondables del Tubo, en “manadas numerosísimas”, como habría escrito Julio Antonio Gómez. Jorge reparó que llevaba con él un libro de Ernesto Hernández Busto, La ruta natural (Vaso Roto, 2015) y que había subrayado este fragmento: «A veces, el éxtasis, literalmente ese “ser o colocarse fuera de sí mismo”, es un proceso ascensional, el cuerpo paralizado para que el alma pueda contemplar lo divino». No sabía bien por qué pero sospechaba que a él le había sucedido algo semejante. Todo resultaba tan verosímil que no estaba seguro de que estuviese dentro de un sueño.

 

-Del libro ’Los Sitios de la Zaragoza inadvertida’. Fotografías de Andrés Ferrer. Textos de Antón Castro. 

23/04/2016 08:26 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

ELÍAS MORO CUÉLLAR: UN ELOGIO INCONDICIONAL DE LA LECTURA

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[Recibo esta carta y este hermoso texto de Elías Moro Cuéllar, escritor: Este año me han nombrado, por así decir, "pregonero" del Día Mundial del Libro en Extremadura a través del Plan de Fomento de la Lectura; quiero decir que me han encargado que escriba el texto que tengo que leer mañana, viernes 22, en la Biblioteca de Extremadura. Me ha publicado un cuadernillo con el mismo que se repartirá por bibliotecas, clubes de lectura, centros educativos, etc. Así que estoy muy contento.]

 

¡DESENFUNDA, FORASTERO!

 

Un elogio de la Lectura

 

Por Elías ELÍAS MORO CUÉLLAR





Para Isabel Sánchez, bibliotecaria y amiga,

destinataria original de estas letras.




Cuando un libro choca con una cabeza

y suena a hueco, ¿se debe sólo al libro?

Georg Christoph Lichtenberg




Me resulta muy difícil, casi extraño, catalogarme como escritor. Aunque, bien mirado, y si hacemos caso a la definición que de escritor da el diccionario en su primera acepción, cualquier persona no analfabeta lo sería y yo, por tanto, al igual que vosotros, estaría incluido en ese rol. Bien es cierto que me gusta escribir y que de vez en cuando (muy de vez en cuando, si queréis que os sea sincero) me sale un poema que no va a dar directamente a la papelera; o un texto que junto con otros van dando forma, poco a poco, a un pequeño volumen; o relleno algún viejo cuaderno con historias que se me ocurren…

Pero si de algo puedo estar seguro, es de que soy un lector: fervoroso, impenitente, caprichoso, vago, pasional, infiel, desordenado… Un puñetero pajarillo (algunos dicen que de pajarillo nada, que pajarraco y gracias) que va picoteando de aquí y de allá, que salta de autor en autor, que revolotea de género en género y que, como no podía ser menos, alguna que otra vez aterriza herido por la belleza o el horror, por la levedad o la contundencia, por el placer o el dolor de lo leído. Y si no hay libros a mano pues revistas o periódicos o folletines o manuales… o qué sé yo. Haciendo caso, en un momento de debilidad, a un amigo mío, que un poco raro sí que era, para qué nos vamos a engañar, hasta prospectos de medicinas me he metido para el cuerpo de principio a fin, de pe a pa, de cabo a rabo: posología, composición, contraindicaciones, efectos secundarios… toda la parafernalia y retórica de la “literatura farmacéutica”. Pues bien: este sujeto sostenía que semejantes espantos acaso sean lo más importante que podamos leer porque en determinadas circunstancias pueden acabar salvándonos la vida. Una teoría, como podéis suponer, completamente absurda, cercana al desatino y, sin embargo, y aunque parezca contradictorio, no carente de su pizca de razón.

Porque si uno de los mejores destinos que puede tener el ser humano es el de la adquisición de conocimientos que, al fin y al cabo, conformarán su acervo cultural para mejor enfrentarse al mundo y que en la mayoría de los casos también le harán mejor persona, albergo pocas dudas acerca de que el camino de la lectura es uno de los más atinados y agradables de transitar. Hay más, por supuesto; así, a bote pronto, yo diría también que el cine o la música o el teatro… O la simple y llana conversación, que como todos sabéis es el arte de opinar con mesura y saber escuchar a los demás. Pero ese sendero de la lectura goza, al menos en mi caso, de un estatuto propio que lo hace mi preferido, el que tomo y recorro más a menudo para que me lleve hacia no sé qué, hacia no sé quién, hacia no sé dónde.

La lectura es un hecho transgresor, rebelde, un acto, aparentemente pasivo, que sin embargo lleva implícito una gran valentía: la de la búsqueda en vez de la aceptación, la de osar antes que la de rendirse, la del querer saber frente a ese permanecer en la ignorancia que nos empobrece como personas. Leer, por tanto, no es sólo instrucción, conocimiento; también es la otra cara de la realidad, esa que, tantas veces dura y terrible, se nos oculta por espurios intereses y a la que sólo se consigue acceder con la imaginación y el sueño. Y es que mientras se lee tenemos la aspiración de ser otro nuevo y distinto, acaso, y llevando al extremo tal anhelo, de ser uno mismo de otra manera. Ya decía el maestro Goethe que “Cuando se lee no se aprende algo, sino que se convierte uno en algo”.

Borges, que imaginó el universo como una biblioteca, nos dejó dicho que gracias a los libros tenemos recuerdos que no hemos vivido. Pues eso, que gracias a ellos, leyendo sus páginas, podemos ser todo lo que queremos y ansiamos, aquello que soñamos y anhelamos y que de otra forma nos sería casi imposible de conseguir.

Porque aquí donde me veis yo he sido faraón en Egipto, escudero de Aquiles en la guerra de Troya, gladiador en Roma, arquero en las Cruzadas, vikingo en Islandia, pícaro en Flandes, cortesano en Versalles, minero en Polonia, explorador en África, samurái en Japón…

he sido señor y vasallo, leal y traidor, víctima y asesino, esposa y amante, erudito y charlatán, prostituta y heroína, ladrón y policía…

he bajado al centro de la Tierra, subido a la Luna, navegado por el Amazonas, peregrinado a la Meca, buceado en el Pacífico, escalado el Everest, cabalgado las estepas, caminado los desiertos…

he pilotado una nave interestelar, un submarino, una locomotora, un biciclo, un dirigible…

he viajado en junco con los piratas chinos, en diligencia junto a tahúres y jueces de paz, traqueteado caminos en carreta con los pioneros, en un convoy de derrotados camino de alguna frontera…

he tocado la cítara, el ukelele, el tam tam, la zanfoña, el banjo…

he estado con Darwin en las Galápagos, con los reos que fundaron Australia, peleando contra los bóers o los zulúes, recolectando algodón en los campos esclavistas, con Robert Falcon Scott en su enorme decepción antártica, con Espartaco en su amarga derrota…

En fin, no sigo, ya os hacéis una idea; y es que desde que me adentré en esa terra incognitae que siempre es la lectura mi vida no ha sido una sino múltiple como la rosa de los vientos. Y todo esto tan ricamente, sin sufrir ni un rasguño y por obra y gracia de esos libros y autores que por deseo de la diosa Fortuna -¡bienaventurada por siempre sea!-, los hados pusieron en mi camino.

¿Qué cómo empezó todo esto? Paciencia, amigos, ahora os lo cuento.

“Me acuerdo de las novelas del Oeste de Marcial Lafuente Estefanía, mi banderín de enganche en la lectura”.

Y no me duelen prendas en reconocer que después de los tebeos (entonces no se llamaban cómics ni novelas gráficas), aquellas historias del nuevo mundo en formato de bolsillo, papel pobre y coloristas portadas, llenas de tiros y estampidas, de vaqueros y pieles rojas, de carretas renqueantes y desiertos que ya conocíamos por las películas, con un protagonista que siempre medía seis pies de alto, jinete de común solitario vagando por praderas y poblachos, un artista con el revólver (donde ponía el ojo, allá que iba la bala) y un imán para las mujeres, fueron las que crearon en el mocoso que entonces yo era el hábito de leer. Poco después, claro, el paso siguiente y lógico fue entrar de lleno en las más eclécticas lecturas. Aún recuerdo con nitidez las novelas de aventuras de autores como Verne, Salgari, London, Dumas, Stevenson… Aún camino con frecuencia, entre otros muchos, junto a Lázaro de Tormes, Ana Orantes, los hermanos Karamazov, Fortunata y Jacinta, Sherlock Holmes… Aún percuten blandamente en mi memoria los versos de Quevedo, de Bécquer, de Machado, de Neruda… con los que me inicié, gozoso y estupefacto, en el territorio maravilloso y magnético de la poesía, ese extraño y atrayente laberinto verbal en el que sigo atrapado sin remedio ni ganas de escapar de él. Con muchos de aquellos episodios, con varios de esos compinches, con tantos de esos poemas, el mundo se ensanchaba a ojos vista ante mis ojos: me figuraba partícipe y protagonista de tantas y tantas aventuras hechas vida por el misterio de la palabra escrita que no dejaba de anhelar el momento de volver a abrir las tapas de alguno de esos volúmenes y sumergirme hasta el fondo entre sus páginas.

A ojo de buen cubero, llevo leyendo de manera continuada alrededor de cuarenta años y pocos habrán sido los días en que algún libro no haya pasado por mis manos y ante mis ojos dejándome su particular estela en los adentros. Con cada uno de ellos, no tengo ninguna duda, se ha multiplicado mi capacidad de asombro, se ha ido satisfaciendo mi ansia de conocimiento, se ha ensanchado mi amplitud de miras, mi cuota de indignación o complacencia. Miles serán, y no exagero, los que conserven en su tapa y sus páginas mis huellas dactilares, el rastro humilde de mi mirada en su papel, una lágrima o una caricia entre sus líneas.

Debió de ser muy poco después de aquella época “westerniana” de que antes hablaba cuando llegaron a mi manos dos volúmenes que desde entonces dejaron en mí una huella perenne e indeleble: Ilíada y Odisea, de Homero (este fue el primer libro que compré con mi propio y escaso dinero en una edición en tapa dura del Círculo de Lectores, volumen que aún me acompaña en mi vagar): la crónica de la guerra de Troya y el regreso de Ulises a Ítaca escrita por el inmortal poeta ciego me sigue pareciendo unas de las más altas cimas de la literatura de todos los tiempos. En sus páginas encontramos lealtad, traición, amor, heroísmo y cobardía, seres fantásticos y terribles, lances fabulosos…

Casi al mismo tiempo que Aquiles y Helena, que las sirenas y el cíclope, que el tejer y destejer de Penélope, llegaron a mis manos los Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda; era, recuerdo, un ya baqueteado ejemplar de la editorial Losada que me regaló un amigo de adolescencia casi por compromiso sin sospechar ni remotamente lo que aquellos versos torrenciales, llenos de pasión y sensualidad (¡Ah, vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose… Ebrio de trementina y largos besos… Eras la boina gris y el corazón en calma…), significarían para mí en aquel entonces y ya para siempre. Todavía no he logrado averiguar a ciencia cierta qué vería en mí aquel colega (recuerdo que se llamaba Gonzalo y poco después desapareció de mi vida, esto tampoco lo he olvidado), por qué le parecí yo el destinatario propicio para obsequiarme con semejante regalo. Este ejemplar, ay, al igual que mi amigo, también desapareció de mi vida sin saber muy bien cómo, pero fue sustituido por otro igual en cuanto caí en la cuenta de su pérdida.

Después de tantos años leyendo a diario es más que evidente que he tenido otros amores no menos intensos e importantes, tanto o más ardorosos y pasionales (pienso, por ejemplo, en Whitman, en Poe, en Tonino Guerra, en Tolstoi, en Campos Pámpano o Viñals Correas, en Cunqueiro o Pessoa… en tantos y tantos) pero estos dos que he citado expresamente, al igual que esos amores adolescentes y de verano que uno nunca olvida porque ni quiere, ni puede, permanecerán para siempre en mi corazón.

La lectura, ya se ha dicho pero lo repito, es un hecho transgresor, libre y rebelde hasta el punto de que sacude, a veces de manera casi violenta, las convicciones que uno pueda tener con respecto a algo, a alguien, incluso hacia sí mismo. Y esto es bueno: las doctrinas inamovibles, las certezas absolutas, los dogmas de cualquier tipo no suelen ser, en su rigidez de miras y modos, más que antesalas del desastre.

Aquellos de nosotros que gozamos o sufrimos con su lectura y compañía, que amamos con pasión (¿se puede amar de otra forma?) los libros que, llegados a nuestras manos por tantos diferentes caminos, vamos acumulando con trazas de invasión por todos los rincones de la casa en espera de su ocasión, corremos el riesgo de que nos suceda lo que ya apuntaba el poeta mexicano José Emilio Pacheco en este breve texto de “Desde entonces”: Lo compré hace más de quince años. Pospuse la lectura para un momento que no llegó jamás. Moriré sin haberlo leído. Y en sus páginas estaban el secreto y la clave.

Pero ahí seguimos pese a todo: olfateando el rastro de esas miguitas de pan que nos conducirán al banquete de la lectura, a la orgía de lo escrito, al paraíso de las palabras, a la gozosa bacanal del verbo (En el principio era el Verbo) con que todo comenzó. Desde entonces y para siempre, ahí seguimos en pos del secreto y la clave.  

¡Bendita locura ésta de la lectura: nunca olvidéis que Don Quijote, aquel loco maravilloso, desfacedor de entuertos, paladín de damas en apuros, sostén del afligido, luchador incansable contra la injusticia y la crueldad, muere cuando recobra la razón y deja de serlo!

 

*La foto es de André Kertesz.



'HABLARÁN DE NOSOTRAS': UNA ANTOLOGÍA DE DOCE ESCRITORAS

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[Los Libros del Gato Negro publica ’Hablarán de nosotras’, una antología de relatos de doce autoras aragonesas. Marina Heredia Ríos firma este prólogo.]

NOTA DE LA EDITORA MARINA HEREDIA RÍOS

Editar una antología siempre es complicado. Requiere ciertas justificaciones: ¿por qué se incluye a unas autoras y no a otras…?, ¿qué criterios se han seguido…? Pero esto, amigos, no es una antología, es una «reunión» de escritoras aragonesas, de voces que están a nuestro alcance, que nos cuentan historias, que nos regalan mundos. El único criterio es el de esta editora que, simplemente, ha querido reunir a este puñado de autoras en un libro amable. La elección de las autoras responde a la voluntad de mostrar en una foto de grupo (que algún día se hará) que son muchos los nombres de mujer (aquí están solo unos pocos) que pueblan nuestro panorama literario. Y esto no precisa justificación alguna, porque lo necesario no se justifica. Es cierto que las mujeres que escriben ya no tienen que esconderse tras un seudónimo masculino. Pero, aunque ya no sean heroínas como las Brontë o no tengan que firmar con el nombre de sus maridos, como Colette, las mujeres que escriben en el siglo xxi, todavía tienen difi- 10 cultades.

La realidad es terca y nos demuestra que, aún hoy, las mujeres lo tienen difícil para dejar de ser personajes secundarios en la cultura, también en la literatura. De los libros publicados, solo algo más del 25 % están firmados por mujeres, por no hablar de los manuales de literatura, en los que las escritoras «desaparecen» por arte de magia, generación tras generación. Si has leído esto es que este libro ha llegado hasta tus manos. Así que, sin más preámbulos, te contaré alguna de las cosas que encontrarás en él.

’Hablarán de nosotras’ muestra doce voces distintas y personales, que viven la literatura, que son, y lo saben, escritoras.

Teresa Garbí nos regala dos breves cuentos, de prosa limpia y clara. En ellos nos habla de la vejez, de la muerte y de la pobreza. Pero también del amor, del deseo de vivir y de esa incansable fe en el ser humano que destilan sus obras.

El cuento de la polifacética Magdalena Lasala nos deja una sonrisa en los labios al final de esta historia de amor más allá del tiempo. El amor y su recuerdo es capaz de pintar una vida paralela capaz de someter a la vida real. Y todo con una prosa elegante y cuidada.

Ana Alcolea vive la literatura como un viaje. Es fácil imaginarla tejiendo caminos que nos llevan de un lugar a otro, despacio, cuidadosamente, con mimo en los detalles. Este cuento es un viaje a través del 11 tiempo que nos conecta con la vida de otros que habitaron los espacios que ahora ocupamos nosotros.

Cristina Grande cree en las segundas oportunidades, y nos lo cuenta con la misma precisión con la que el agua discurre en su cauce. Este cuento nos muestra la vida vista como un paseo en el que cada paso puede ser mejor que el anterior.

En el «cuento sin más» de Ángela Labordeta no pasa nada y pasa todo. Lo que tú, lector, lectora, imagines. Sugerente y breve. Concentrado y potente. La vida en un instante, en un suspiro. Leones en el corazón, que rugen, que quieren liberarse y cárceles de amor o de rutina.

Olga Bernad nos habla en su bella metáfora felina del desasosiego, de la vida atenazando nuestros deseos, nuestros sue- ños con rígidas cadenas.

Patricia Esteban Erlés construye con maestría un universo perturbador en su cuento y nos atrapa en él desde la primera línea. Una historia de cómo el deseo o la curiosidad es capaz de aniquilarte, o no... Esta casa repleta de gatos consigue arañarte el alma. ¿Ser únicamente nosotros o ser también la imagen que nos devuelve el espejo? ¿Cuántas vueltas hay que dar para encontrarse?

Laura Bordonaba hila una historia futurista con una conclusión clara: no podemos ser más que nosotros mismos.

El relato de Eva Puyó nos devuelve a la atmósfera de los misterios familiares, a nuestros ojos y nuestros 12 oídos infantiles exageradamente abiertos para intentar entenderlo todo, aunque ahora sepamos que eso era imposible.

En el cuento de Irene Vallejo un abducido por la teoría de la conspiración y un adolescente que indaga el mundo a través del objetivo de una cámara, mientras su madre renuncia a pelear por conservar el espacio en el que se sintió a salvo, cruzan sus caminos. Podrían haberse hecho mucho daño, pero, esta vez, ha habido suerte.

Aloma Rodríguez parte de un suceso real de su vida para construir su relato. Podemos sentir su desolación infantil por perder su camiseta preferida o su alegría ante la llegada de sus padres... La autora consigue que su historia sea también un poco nuestra.

La protagonista del cuento de María Pérez Heredia emprende un viaje en solitario, deja atrás todo cuanto conoce, todo lo que tan cuidadosamente otros han dispuesto para ella y se echa al mundo en busca de un nuevo nombre. Lo encuentra y, al igual que para su creadora, su viaje no ha hecho más que empezar. Viajes, gatos, amor, clones, recuerdos, leones y misterios... de todo un poco hay en este libro. Editar, queridos lectores, también es de alguna manera emprender un viaje, así que estáis todos invitados a viajar conmigo. La editora

18/04/2016 01:20 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MARÍA JOSÉ PAREJO: UN CUENTO

Hace algunos años, la realizadora de Aragón Televisión María José Parejo me pasó algunos cuentos muy sutiles y variados, con mucha personalidad y buen gusto. Han pasado algunos años y ahora acaba de publicar su primer libro, 'Los nudistas' en el sello Anorak de Sergio Navarro. La joven autora firmará ejemplares en el Día del Libro. He aquí un cuento del libro.

 

RESTAURAR SISTEMA

Por María José PAREJO. De 'Los nudistas' (Anorak).

 

Hoy es sábado 27 de noviembre. Ignorando los consejos de aquellos que afirman que debo animarme y salir, me dispongo a pasar la tarde sola en casa. Después de un café con magdalenas y el visionado de dos películas divertidas, mis emociones están bajo control.

 

Procuro no darle vueltas al asunto, reflexionar demasiado no ayuda a superarlo, sin embargo, Mario es una figura remanente en mi cabeza a la que aparentemente no presto atención. Como saber que tienes lóbulos en las orejas o tibias en las piernas.

 

Enciendo el ordenador. Durante el proceso de inicio, un dibujo sonriente salta de un lugar a otro de la pantalla dando volteretas y haciendo el Moonwalk con sus cortas patitas de marciano clásico. No habla, solo emite algún sonido simpático y lo que podría identificarse con una risa ridícula. Lleva una camiseta con su nombre: Owen.

 

Esta sencilla presentación forma parte de un programa antitristeza que instalé ayer sin darme apenas cuenta. Acepté las condiciones pasando por alto las dos páginas de instrucciones que lo acompañaban. En un foro lo consideran muy eficaz para sobrellevar todo tipo de rupturas sentimentales, dicen, aunque parezca una tontería. Me lo parece, en eso comparto su opinión, aunque reconozco que el icono se mueve con bastante gracia.

 

También te escucha, boquiabierto y parpadeante. Muestra gran diversidad de gestos con matices casi humanos que revelan el ingenio de sus fabricantes. Tiene un diseño brillante.

 

El entretenimiento es otro de sus puntos fuertes. Manteniendo el puntero encima despliego una lista que enlaza con páginas de viñetas humorísticas, chistes, o series que dan en el clavo con mis gustos personales.

 

En ocasiones actúa por su cuenta. Si abres Google, por ejemplo, Owen se sitúa cerca, saca unos prismáticos o sostiene una lupa. Si pones música, aparece con unos auriculares siguiendo perfectamente el ritmo de la canción elegida.

 

Descubro entonces que su cometido va más allá de la simple entrada en escena. En medio del caos recopilatorio encuentro un disco de Cat Power, pulso doble clic sobre The Greatest para comenzar, y Owen gira su diminuta cabeza de un lado a otro haciéndome saber que no está dispuesto a consentir tal disparate. Sorprendida ante esta audaz censura, pruebo con más canciones del mismo estilo, a modo de provocación. Así constato que es imposible reproducir en mi ordenador cualquier melodía lenta o melancólica.

 

Lo intento con Jason Mraz y el marcianito vuelve a manifestar desaprobación. Empiezo a enfadarme, no entiendo qué daño puede causar un poco de funky inofensivo. Lo cierto es que el programa funciona, porque Butterfly me recuerda mucho a Mario; seguramente oírla me entristece por muy bailable que sea. Y en vez de eso estoy concentrada en imaginar la ingeniería necesaria para desarrollar este software.

 

Mi curiosidad sigue aumentando, tanto que necesito desafiar nuevamente a mis guardianes espirituales.

 

Abro el Facebook con la pretensión de visitar su perfil. Tal como imaginaba, no hay manera de acceder. Owen se desplaza de izquierda a derecha con cara de pocos amigos, y en el momento más solemne de su paso por delante de mí, se tropieza como en una comedia de cine mudo. Justo después recibo varios mensajes de gente conocida a través del chat, que contesto durante un par de horas.

 

Owen, además, ha bloqueado algunas carpetas de fotos. Por la forma de discriminar las imágenes deduzco que sabe exactamente de qué va la historia. Quizá a esto se refieren cuando hablan de «inteligencia artificial».

 

Deseo ahora más que nunca contarle a Mario lo que está sucediendo, cojo el teléfono y marco su número. Comunica, mi valentía se esfuma, decido escribirle un email. Quiero sumergirme en ese estado nostálgico que Owen desaprueba.

 

Me explayo en mil especulaciones superfluas porque sospecho que algo impedirá que las lea. Relleno su dirección y, al enviar, mis temores se confirman, el texto adquiere la forma de una hoja de papel que una mano gigantesca arruga sin contemplaciones. La bola resultante rebota por las esquinas hasta que Owen, caracterizado de Maradona, le propina una patada arrojándola al exterior con un contundente sonido de velocidad. Eso me resulta hiriente.

 

Ha llegado el momento de desinstalar el programa. Busco atentamente en el menú principal sin éxito, registro cada rincón rentabilizando al máximo mis básicos conocimientos informáticos, pero no localizo ni un mínimo archivo.

 

Paso un antivirus, quizá Owen no es más que una trampa de las que circulan por el ciberespacio. Después de un rastreo intensivo, emerge de nuevo en el escritorio caminando con un pelín de desgana, ni siquiera se ha quitado la camiseta de la selección argentina. Parece cansado de luchar contra alguien que no quiere ser ayudado. No puedo evitarlo, me hace gracia.

 

Al fin se me ocurre una solución drástica: restaurar el sistema. Mediante este procedimiento, el ordenador recupera un estado anterior, en el que se encontraba en una determinada fecha, antes de que se produjera el mal funcionamiento. Todo lo posterior es eliminado.

 

Me remonto unos meses atrás. Selecciono en el calendario la casilla del 28 de agosto. Reviso las advertencias sobre las consecuencias de esta acción, confirmo, y reinicio para hacerla efectiva.

 

Evalúo las pérdidas: me falta la última temporada de Breaking Bad, varias aplicaciones importantes, y supongo que echaré de menos algún documento más. No me importa, al menos he recuperado mi libertad.

 

Disfruto de la alegría que esto me proporciona, pero ignoro la razón por la que semejante trascendencia me pilla delante del ordenador. Siento confusión, empiezo a agobiarme y sudo. Hace mucho calor y llevo puesto un forro polar que me sobra por completo. Me despojo de los calcetines y, aturdida, deambulo por la casa. El frescor de las baldosas bajo mis pies me alivia considerablemente.

 

Abro la nevera, tengo gazpacho. Abro una ventana, el bochorno se adhiere a mi cuerpo. Inspiro profundamente, la felicidad asciende a mi cerebro.

 

Hoy es sábado 28 de agosto. Me basta con apreciar la atmósfera, la luz e incluso el olor que se cuela en el salón. En cuanto a mí, tampoco hay duda, mi humor es el del verano pasado.

 

Intento afianzar cada recuerdo que se me va escapando por momentos, junto a la certeza de que hace escasos minutos estábamos en noviembre. Me gustaría

 

conservar las experiencias vividas en ese tiempo para no repetir los mismos errores. Pero me cuesta trabajo, no me apetece pensar en el futuro. Prefiero vivir el pasado. Y así, en este instante, vuelvo a la cama para despertar a Mario de su siesta dulcemente.

18/04/2016 01:03 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

HISTORIA Y LIBRO DE JUANA BIARNÉS

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La segunda vida de Juana Biarnés

 

Juana Francés, la mujer que retrató

a Los Beatles hace ahora 50 años

 

La Fábrica, en su colección Photobolsillo, recupera la obra de la pionera del fotoperiodismo en España

 

 

La vida siempre concede una segunda oportunidad. Juana Biarnés (Tarrasa, Barcelona, 1935) es un buen ejemplo de ello. Otro más. Quizá todo empezase de nuevo cuando Gervasio Sánchez y Sandra Balsells la invitaron al Seminario de Periodismo y Fotografía de Albarracín: allí los estudiantes descubrieron a la pionera del fotoperiodismo en España que “se ha ocupado siempre de lo real y ha sido su enfoque intimista lo que la ha distinguido del resto de fotorreporteros de la época”, tal como escribieron Mónica Carabias y Francisco J. García en el catálogo que marca su recuperación: ‘El rostro, el instante, el lugar’ (2014), al que se acaba de sumar ahora una monografía de La Fábrica en su colección de Photobolsillo.

Juana Biarnés, contra viento y marea, decidió ser fotógrafa. Su padre hacía foto deportiva y además era poeta. Ella lo vio con tanto trabajo que decidió echarle una mano. Él se colocaba en una portería y ella en otra. En el campo de Les Corts un árbitro no dejó empezar el choque mientras Juana estuviese haciendo fotos, algo que también le ocurriría años después en el palacio de Congresos: estaba acreditada con todos los permisos, pero el guardia de seguridad le impedía el acceso al hemiciclo por ser mujer. Su carrera empezó en medio de la tragedia, con las inundaciones de Terrasa de 1962. Su padre le dijo que se repartieran la ciudad y que en cuanto tuviese las fotos las fuese revelar a Barcelona. Así lo hizo: sus espeluznantes instantáneas, que no ha querido exhibir ahora por respeto a las víctimas y a sus familias, llegaron ante el presentador Federico Gallo y abrieron los telediarios.

Poco después, Emilio Romero, director de ‘Pueblo’, vio su trabajo y le hizo una oferta laboral: la llamó a Madrid y le dijo que le pagarían por pieza publicada. Ahí empezaría su gran tarea. Tres años después acudió a la rueda de prensa de Los Beatles en el Hotel Avenida Palace de Barcelona. No se quedó a gusto y se metió en su mismo avión en dirección a Madrid. Se disfrazó un poco para afirmar sus armas, metió una cámara pequeña en el bolso y llamó a su habitación. Ringo Starr la vio y dijo: “You?”. Permaneció tres horas con ellos, les habló de flamenco, de pan con tomate, entonó algunos temas y los retrató, confiados y sonrientes, en la intimidad. Las fotos dieron la vuelta al mundo.

Juana era osada y tenía olfato informativo y artístico. Retrató a los nudistas de Ibiza, a un hosco Luis Buñuel durante el rodaje de ‘Tristana’, a Roman Polanski, a Raquel Welch (que había perdido la documentación), a Rocío Durcal y a una Carmen Sevilla más bella que nunca, a Santiago Bernabéu en bata, a Orson Welles, a Sue Lyon, aquella joven que habían interpretado la Lolita de Nabokov; retrató a Serrat con sus patillas de bandolero, o a Pilar Miró, recién llegada a TVE.

Cuando cerró ‘Pueblo’ se convirtió en ‘freelance’, creó su propia agencia, Sincro Press, y viajó a Estados Unidos para asistir a los rodajes de cine. Siguió trabajando hasta 1985. El director de una revista le rechazó un reportaje sobre un enfermo de cáncer, que intentaba contagiar esperanza a los demás, y ella  decidió retirarse. Al parecer le mostraron unas diapositivas en color de Lola Flores y le dijeron que eso tenía más interés y más público.

 

LA ANÉCDOTA

Juana Biarnés abrió un restaurante en Ibiza, Ca Na Joana, con su marido francés, un periodista de ‘Paris Match’, y se dedicó a otra de sus pasiones: la cocina. “He heredado de mi madre la afición a los fogones y la necesidad de contar historias- suele decir Juana Biarnés-. Una de sus pasiones era contar novelas a sus compañeras de trabajo”.

17/04/2016 14:12 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

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