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ÁNGEL AZPEITIA: UNA ENTREVISTA

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[El pasado sábado por la mañana fallecía el crítico e historiador de arte Ángel Azpeitia Burgos (Zaragoza, 1933-2019), que trabajó durante 50 años ininterrumpidamente en 'Heraldo'. Hace algunos años, le hice esta entrevista, se publicó en la sección 'Clásicos y modernos' del dominical de Heraldo. La recuperó aquí; el funeral por el profesor de la Escuela de Artes y de la Universidad de Zaragoza tendrá lugar mañana a las 11 de la mañana.]

Ángel Azpeitia Burgos vive en museo particular de pinturas, esculturas, recuerdos, y muchos libros: habitaciones enteras repletas de catálogos, monografías de arte, volúmenes de narrativa y ensayo. Esos objetos que conforman una pasión, una forma de vivir y de estar en el mundo con curiosidad. En todas las paredes hay cuadros de pintores con los que ha conformado una sinfonía de amistad: Juanjo Vera, Daniel Sahún, Pascual Blanco, Martín Ruizanglada, Torcal, Manuel Viola, Julia Dorado, Eugenio Estrada, Virgilio Albiac o, entre otros, su amado Vicente Paricio, tan determinante en su vida. Él, antes de que apareciese en su vida HERALDO o la galería Libros de Víctor Bailo, fue uno de sus primeros estímulos. “Soy el quinto hijo de un médico de pueblo que no tenía ningún sentido práctico. Era un pequeño desastre con el dinero, yo creo que no cobraba a nadie. Había estado en Tauste y también en Calatayud”, dice el crítico e historiador del arte, que se recupera poco a poco de un infarto: en un rincón de su estudio reposa la silla de ruedas y de un lugar del techo penden unas anillas para sus ejercicios de rehabilitación. Dirá: “Cuando se ha sido tan activo, la dependencia es algo terrible. Es una experiencia dolorosa, de esas que te ponen a prueba en todos los terrenos”.

-Imagino que habrá tenido una infancia cómoda y culta...

-Cómoda no, pero culta sí. Mi padre se murió demasiado pronto y tuve que ayudar en casa. Mi madre era una mujer muy especial: había leído mucho, poseía un alto nivel de lenguaje y poseíamos una buena biblioteca. Aún conservo títulos de aquel fondo familiar. Estudié en Jesuitas y el arte empezó a interesarme un poco en el colegio. Con todo, mi primera escuela de arte fue el Casino Mercantil.

¿Por qué?

Allí veía las exposiciones de Vicente Paricio y nos hicimos muy amigos. Era un pintor social: hacía retratos elegantes y serios. A las damas las pintaba en traje de noche. También hacía paisaje y bodegón. Era una pintura fácil de entender.

-He visto que los pintó a usted y a su mujer María Luisa en torno a 1972.

-A María Luisa un poco antes. Decía que él solo pintaba lo que veía. Tuvimos que posar varios días para sus retratos al pastel. Fue muy curioso: él se preparaba varias conversaciones y temas para todos los días, y te daba conversación. Hablaba sin cesar de política, de arte, y tenía mucho sentido del humor y de la ironía. Veía un caballo que había un pintor famoso y decía: “Yo pinto mucho mejor los caballos”, y se reía. Recuerdo que me decía que cuando se hace un retrato el cliente se queda convencido del todo cuando sale guapo. Y él embellecía a las mujeres pintándoles los ojos más grandes y el cuello más largo. “A los hombres no se les pinta guapos: se les pinta importantes”, me decía.

-Por cierto, en el Casino Mercantil se presentó ‘Pórtico’ a finales de los 50.

No voy a mentir. No estuve en las primeras exposiciones de Pórtico, de Lagunas, Aguayo y Laguardia, aunque sí asistí a otra posterior donde solo estaban dos artistas, ahora no recuerdo con precisión: creo recordar un cuadro abstracto que me evocó una semana santa, vista desde arriba, con sus desfiles y sus capirotes.

¿Cómo se divertía en aquella Zaragoza amarilla?

Como podíamos. No teníamos casi dinero, y ahorrábamos varios días para poder salir de copas y de tascas de cuando en cuando. Pese a todo, salíamos: a mí me interesaba mucho la poesía y ofrecía recitales con amigos y en algunos salones. Teníamos entonces como pequeños mecenas que nos cedían un salón con piano. Yo escribía: gané un par concursos de poesía en Maristas y en la Facultad de Filosofía y Letras. No recuerdo las fechas, he perdido mucha memoria: soy un hombre de documentos y todo, todo lo tengo registrado en carpetas, fichas y ficheros y archivos. Era muy lector: de novela contemporánea o de ‘El paraíso perdido’ de John Milton. Antes de los veinte me había leído prácticamente toda la literatura clásica.

¿Quiénes eran sus amigos?

Alejandro García Anadón, José María Valdivia, que era pianista y hermano del escritor Eduardo Valdivia, venía de vez en cuando a nuestras reuniones. Recuerdo que íbamos a bares baratos como Casa Félix: allí tomábamos bocatas, vino y cacahuetes, muchos cacahuetes, y se permitía cantar.

¿Ya había entrado en la Universidad?

Yo soy un universitario muy tardío. Trabajé algunos años de comerciante de Ultramarinos y coloniales, pero al final entré en la Universidad. Me matriculé en Filosofía y Derecho, y dejé esta carrera en tercero. Antes de inclinarme definitivamente por Historia del Arte dudé mucho: quiso estudiar arqueología, entre otras cosas porque Antonio Beltrán Martínez era un profesor muy estimulante y activo y me había conseguido una beca para Francia y también estuve a punto de realizar una excavación en Nubia. También quiso ser geógrafo, pero finalmente opté por el mundo de la cultura. La universidad solo tenía un catedrático de historia del arte: Francisco Abad, era un clasicista que nunca se atrevió a pasar de Francisco de Goya. Hasta ahí podíamos llegar. Para entonces ya teníamos otra tertulia en el café Baviera.

¿Qué ocurría allí?

Hicimos una tertulia en el café Baviera. Yo no he sido de la Peña Niké, aunque estuve alguna vez. Nosotros también teníamos un grupo muy activo, tanto que fundamos un teatro de cámara, La Cigarra. Por allí andaban el cineasta Antonio Artero, el poeta Daniel Almárcegui, Alberto Castilla. Hacíamos piezas al aire libre: entremeses cortos y humorísticos. Recuerdo que en el Baviera había una escultura preciosa de Honorio García Condoy.

-Una de sus pasiones es el fútbol, en concreto el Real Zaragoza.

Me ocurrió una cosa muy curiosa. Cuando era representante de comercio visitaba muchos mercados, entre ellos el Mercado Central. Recuerdo que un día llegué por allí y dos vendedores discutían sobre el Real Madrid y el Barcelona. Y yo hice una observación sobre un jugador con un fatídico error: dije que jugaba en el Real Madrid  cuando lo hacía en el Barcelona. Hubo protestas a mi jefe, o por lo menos llegó a sus oídos mi metedura de pata, y él me sacó mi primer abono de socio del Real Zaragoza. Y estuve yendo, primero a Torrero y luego a La Romareda, muchos, muchos años.

-Cómo dio el salto a la crítica de arte.

Es casi un misterio. Fue en 1962 y yo era alumno todavía. El crítico de arte era Joaquín Aranda, se fue a Madrid a realizar unos cursos, y tenían que buscar un sustituto. Y un día me llamó Antonio Bruned y le dije que sí. Yo creo que le sugirió mi nombre una hermana de Andrés Galdeano, que era compañera mía de curso. Más tarde, regresó Aranda, pero no quiso hacer arte: se dedicó al teatro, al cine y a la literatura. Y aquí sigo: entonces la crítica de arte era diaria. O casi diaria.

Ha dicho usted que Francisco Abad no era un profesor avanzado. ¿Quién era su referencia?

Federico Torralba. No se puede decir que fuese mi maestro exactamente, entonces estaba en la Escuela de Artes, pero sí fue el gran defensor del arte contemporáneo en Zaragoza. Ese es uno de sus méritos. Esta ciudad le debe muchísimo. Lo difundía a través de su presencia en la Institución Fernando el Católico y de la Diputación de Zaragoza, estuvo muy cerca de muchos grupos y artistas, y más tarde fundaría galería. Yo empecé mi tesis sobre Marcelino de Unceta con Francisco Abad y la acabé con él.

¿Qué significó el periodismo para usted?

Yo he sabido mucho más cuál es la realidad artística a través de la crítica que de mis años como profesor.  El periodismo me conectó con la vida, con la calle, con el quehacer cotidiano de los artistas. Empecé a ver arte contemporáneo cuando empecé a ser crítico, no antes. El crítico de arte tiene una realidad inmediata con el arte. Y, en ese sentido, también fue más importante la Escuela de Artes que la Facultad: el hecho de que no hayamos tenido una Facultad de Bellas Artes ha sido un fallo terrible, esa ha sido una ausencia terrorífica sobre todo en un tiempo donde habría sido una lugar decisivo de formación. Pienso por un momento en la Escuela de Artes...

¿Por qué lo dice?

Hay varias generaciones de artistas que han sido, o son, profesores ahí o que se han formado entre sus paredes: Cano, Natalio Bayo, Pedro Giralt, Rubén Enciso, Vicente Villarocha o Pascual Blanco, que me ayudó en el tiempo en que yo estuve de profesor.

¿Qué crítico ha querido ser?

He cambiado mucho. Al principio, analizabas la obra en función de sus valores de ruptura o de novedad, qué elementos de modernidad y de vanguardia significa un proyecto. Más tarde, he intentado reflexionar sobre el binomio: lo que quiere hacer y lo que consigue el artista. A veces, hay artistas que te quieren hacer reír, y te hacen llorar. Y viceversa. Y poco a poco he acabado por desvincularme de problemas teóricos: mis críticas acompañan, sugieren, ayudan a ver. Y solo soy auténticamente crítico con las instituciones y con las políticas culturales. Me he vuelto más condescendiente.

¿Para que sirve el arte?

Es una manera de vivir. El arte es como el oxígeno: es imprescindible, al menos para mí. Imprescindible. Está en todo. Es compañía, es consuelo, es un latigazo de lucidez, es emoción. Y para mí también está ligado a la amistad y a un montón de amigos. A veces pienso que soy dadaísta. Los objetos de mi vida son mi arte y son un hilo de comunicación con un montón de artistas a los que  quiero y a los he seguido durante medio siglo.

 

20/01/2019 18:25 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JESÚS PEDRO LORENTE RETRATA A ÁNGEL AZPEITIA BURGOS

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ÁNGEL AZPEITIA: UNA VIDA EN EL ARTE

 

JESÚS PEDRO LORENTE. *CATEDRÁTICO DE HISTORIA DEL ARTE

Para mí, Ángel Azpeitia Burgos (Zaragoza, 1933-2019) ha sido mi maestro y mentor tanto en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza como en la Asociación de Críticos de Arte. De su labor como profesor e investigador yo destacaría su monografía sobre Marcelino de Unceta, publicada por Ibercaja en 1989 y su ‘Diccionario de Arte Contemporáneo y Terminología de la Crítica Actual’, publicado en Madrid por la Compañía General de Bellas Artes en 2002.

De su intensa labor como crítico de arte, tanto a través de reseñas de exposiciones en HERALDO DE ARAGÓN o revistas especializadas, como a través del comisariado de exposiciones, yo mismo seleccioné (con su ayuda) unas cuantas críticas para el volumen que PUZ publicó en 2013 (con financiación de la AACA, AECA, el grupo OAAEP, IEA e IFC) bajo el título ‘Exposiciones de arte actual en Zaragoza: reseñas escogidas, 1962-2012’. Tuve el honor de compartir con él el comisariado de una de sus exposiciones con más éxito: ‘Libertad e Independencia: Aragón en la pintura de Historia’, organizada por la DPZ en el Palacio de Sástago entre el 6 de octubre y el 12 de noviembre de 1989, que recibió más de 132.000 visitantes marcando un record de público en esa sala.

Pero él se sentía especialmente orgulloso de las muestras dedicadas a artistas contemporáneos en la sala Luzán de la CAI y otros centros expositivos, especialmente las monográficas sobre artistas aragoneses, pues entre ellos contaba algunos de sus mejores amigos y admiradores. Muchos de ellos, y también de sus compañeros universitarios y críticos, colaboramos en un libro en su homenaje coordinado por Manuel Pérez-Lizano Forns, ‘Ángel Azpeitia: Historiador y Crítico de Arte. Intensidad radial, 1933-2012’ ( Zaragoza, Aladrada ediciones, 2012).

 

*La foto como se ve es de Carlos Barboza y Teresa Grasa.

19/01/2019 13:40 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MUERE EL CRÍTICO DE ARTE ÁNGEL AZPEITIA

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HA FALLECIDO EL CRÍTICO DE ARTE ÁNGEL AZPEITIA
[Esta mañana ha fallecido en Zaragoza, la ciudad donde había nacido, Ángel Azpeitia Burgos (1933), que fue crítico de arte de Heraldo de Aragón durante medio siglo, desde 1962 a 2012. Dedicó su tesis doctoral a la obra de Marcelino de Unceta, comisarió muchas exposiciones, coordinó varios libros y redactó cientos de catálogos de arte, fue amigo de diversas generaciones de artistas en Zaragoza y Aragón. y el catedrático Jesús Pedro Lorente recogió una selección de sus críticas en ’Exposiciones de arte actual en Zaragoza. Reseñas escogidas, 1962-2012’ (PUZ). El crítico e historiador de arte, Manuel Pérez-Lizano le dedicó el libro: ’Ángel Azpeitia: historiador y crítico de arte’, que coordinó para Aladrada Paco Rallo. Fue fundador de la Asaciación Aragonesa de Críticos de Arte y era presidente honorario de la Asociación Española de Críticos de Arte.
Desirée Orús, presidenta de la AACA, señala: "Ángel Azpeitia, fue uno de los fundadores de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, un espejo en el que se han mirado generaciones posteriores. Riguroso en sus textos, siempre estuvo al lado de las tendencia más vanguardistas, en tiempos en los que no siempre eran entendidas. Ángel Azpeitía abrió las puertas a la plástica contemporánea y dio visibilidad a la crítica de arte, a través de las páginas de 'Heraldo de Aragón'. En sus textos siempre encontraba una perspectiva positiva y animaba a cada lector a juzgar de manera personal la exposición, visitándola. En 2013 la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, el rindió un homenaje y se publico el libro 'Exposiciones de arte actual en Zaragoza, reseñas escogidas (1962-2012)', que recogía su labor de 50 años como crítico en Heraldo de Aragón".
El velatorio será mañana domingo en la sala 22 del cementerio municipal de Torrero a partir de las 11h, y el funeral el lunes 21 a las 11h en la capilla 1 del mismo complejo funerario zaragozano.

En este periódico ’Heraldo de Aragón’, para la sección dominical ’Clásicos y modernos’, explicaba su trayectoria. 
-¿Cómo dio el salto a la crítica de arte?
Es casi un misterio. Fue en 1962 y yo era alumno todavía. El crítico de arte era Joaquín Aranda, se fue a Madrid a realizar unos cursos, y tenían que buscar un sustituto. Y un día me llamó Antonio Bruned y le dije que sí. Yo creo que le sugirió mi nombre una hermana de Andrés Galdeano, que era compañera mía de curso. Más tarde, regresó Aranda, pero no quiso hacer arte: se dedicó al teatro, al cine y a la literatura. Y aquí sigo: entonces la crítica de arte era diaria. O casi diaria.
-¿Quién era su referencia?
Federico Torralba. No se puede decir que fuese mi maestro exactamente, entonces estaba en la Escuela de Artes, pero sí fue el gran defensor del arte contemporáneo en Zaragoza. Ese es uno de sus méritos. Esta ciudad le debe muchísimo. Lo difundía a través de su presencia en la Institución Fernando el Católico y de la Diputación de Zaragoza, estuvo muy cerca de muchos grupos y artistas, y más tarde fundaría galería. Yo empecé mi tesis sobre Marcelino de Unceta con Francisco Abad y la acabé con él.
-¿Qué significó el periodismo para usted?
Yo he sabido mucho más cuál es la realidad artística a través de la crítica que de mis años como profesor. El periodismo me conectó con la vida, con la calle, con el quehacer cotidiano de los artistas. Empecé a ver arte contemporáneo cuando empecé a ser crítico, no antes. El crítico de arte tiene una realidad inmediata con el arte. Y, en ese sentido, también fue más importante la Escuela de Artes que la Facultad: el hecho de que no hayamos tenido una Facultad de Bellas Artes ha sido un fallo terrible, esa ha sido una ausencia terrorífica sobre todo en un tiempo donde habría sido una lugar decisivo de formación.

ALGUNAS REFERENCIAS:
-Autorretrato: «Por encima de tiempos o edades los artistas con los que he convivido me han aportado mucho. Casi me sorprende pensar que, con cincuenta años en el difícil ejercicio de la crítica, tantos me demuestran su aprecio».


-«Ángel Azpeitia comienza a plantearse conscientemente la articulación de los escritos en tres niveles que se entretejen: informativo, analítico y reflexivo o conclusivo, este último con alguna nota –como hemos dicho, muy abierta– que refleja una valoración. Esta retícula invisible se completaría con algunos pilares relevantes en su oficio de escritor, tales como la construcción en períodos largos (con párrafos interconectados), la variedad sintáctica, la precisión terminológica y, desde luego, la corrección extrema».
Pedro Pablo Azpeitia.


-«En el caso de Ángel Azpeitia vemos evidente su periplo vital con diferentes etapas, que demuestran una excepcional fuerza de voluntad, rasgada vía inteligencia sensible, hasta captar su auténtica vocación. Hombre abierto a la vida, con empuje, destruyendo inútiles barreras».
Manuel Pérez-Lizano Forns.

*Notas aparecidas que coinciden con la publicación del libro ’Ángel Azpeitia: historiador y crítico de arte’ de Manuel Pérez-Lizano Forns, que coordinó para Aladrada Paco Rallo.
*Las fotos de Angel Azpeitia pertenecen a la Real Academia de Bellas Artes de San Luis y al archivo de Carlos Barboza y Teresa Grasa.
19/01/2019 13:17 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JAVIER CALVO HABLA DE 'SIN COBERTURA', SERIE DE ARAGÓN TV

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[El jueves, a las 21.35, se estrena la serie ‘Sin cobertura’, de seis capítulos sobre la despoblación, la memoria, la soledad del mundo rural y las nuevas iniciativas. Javier Calvo Torrecilla es director y productor del proyecto, y coguionista con Antón Castro, que explora con distintos personajes las razones del aislamiento, los recuerdos y la aventura del retorno. La periodista madrileña, vinculada con Aragón, ha escrito en varios medios, entre ellos en ‘Artes & Letras’ de ‘Heraldo’ de Arte y literatura y de cine, Alondra Ramos, conversa con Javier Calvo.]

 

Por Alondra RAMOS

-¿Cómo surgió ‘Sin cobertura’ ¿Qué pasó por tu cabeza, qué hechos, qué detalles perfilaron la idea?

Siempre he llegado a mis proyectos personales por una motivación que está pegada a mi vida. Una preocupación, una pérdida, una ilusión…se han traducido en historias e imágenes.

Hace tres años comencé a preguntarme si la sociedad en la que vivo y sobre todo, la sociedad en la que van a vivir mis hijos, va a ser como debiera. Es decir, una sociedad donde el eje central no sea el consumismo y la rapidez. No quiero ser agorero, pero pinta que la generación de mis hijos va a ser la primera generación después de la guerra civil que viva peor que la anterior.

Ante esas inquietudes o preocupaciones comencé a pensar en la idea de buscar un pueblo y lo que encontré fue desolador. Pero recuerdo sobre todo una foto que es el germen de la serie. Un pueblito deshabitado de Teruel, El Campo, y la pizarra de su colegio. Comencé a imaginar la vida pasada en ese pueblo, las risas de los niños, los padres que venían a recogerlos; los ecos de ese pueblo se escuchaban a través de esa foto.

A partir de ahí, decidí que había que hacer algo, que quería contar la historia de estos pueblos.

-¿Cómo la fuiste desarrollando, cómo creció?

Me documenté muchísimo sobre las diferentes tipologías de pueblos que abarca la serie, despoblados, en vías o con un peligro claro de despoblación e incluso pueblos que están teniendo una segunda oportunidad por el turismo o por iniciativas curiosas.

Sin darme cuenta la sombra de La Lluvia Amarilla planeaba sobre el proyecto. Es un libro capital en la literatura en general y en el tema de la despoblación en particular. Al comienzo del proyecto no pensé en rodearme de caras conocidas, pensaba hacer un documental o una serie pero de un modo tradicional, acercándome a esos pueblos, a las calles y campos vacíos. Pero me di cuenta de que estaba entrando en un terreno excesivamente dramático. A mí me apetecía contar los pueblos desde otra mirada no exenta de realidad, pero poniendo en valor la vida rural, la pasada y la actual; y aquí es donde pensé en personajes que nos contaran sus vivencias en pueblos.

-¿Fue siempre una serie documental?

Sí, pero con un formato diferente. Al principio nació siendo un documental tradicional, después pensé en la serie y en los personajes que nos acompañarían.

 

-¿Tenías alguna idea en la cabeza, algún modelo, español, europeo, norteamericano?

No, he de decir que casi nunca he trabajado siguiendo un modelo o influencia clara para ninguno de mis proyectos. Lo que soy y lo que hago es el fruto de décadas viendo cine, leyendo, escuchando música, en definitiva, viviendo, que es de donde se nutren mis proyectos.

De hecho, cuando estoy trabajando en un proyecto no me gusta ver nada que pueda tener que ver con lo que estoy haciendo en ese momento. Siento que, en el momento en el que está naciendo algo, debes hacerlo con el impulso y las ideas que tienes y en esos momentos te sientes quebradizo, hipersensible a todo lo que te rodea; ver algo que pueda perturbar tu idea no es un buen negocio.

-El hecho que de apenas hubieras trabajado en Aragón y en particular en Aragón TV, ¿fue otro estímulo o un desafío?

Aunque mi familia procede de La Rioja, yo nací en Zaragoza. Con el paso del tiempo los vínculos con este territorio se han hecho más fuertes y estaba deseando desarrollar un proyecto aquí, ya que siempre había trabajado fuera.

Cuando comencé a documentarme sobre los pueblos aragoneses entendí que era una realidad que había que contar, y pronto, porque la despoblación y las ruinas nos acechan peligrosamente. Es necesario reivindicar y guardar la memoria de estos lugares.

Presenté el proyecto a Aragón TV y mostraron mucho interés. Les encantó la idea y la propuesta de la serie y me apoyaron desde el comienzo.

-Has hecho cortos, documentales de música, publicidad… ¿Cómo ves tu trabajo, qué tipo de cineasta serías?

Creo que hay que dividir entre las obras personales y las de encargo. Aunque en cualquier obra siempre asoma tu personalidad, en publicidad por ejemplo es bastante difícil dejar tu patente ya que todo el proceso es muy encorsetado.

Mi manera de mirar es natural, me gusta que la cámara sea invisible, que no sea mecanizada, que los planos tengan el vigor y la sorpresa que tiene la mirada humana. Me gusta que la cámara siempre vaya detrás de la acción, que nunca la anuncie.

Mis proyectos personales tienen que ver por un lado con el cine y las historias que me han hechizado desde pequeño y por otro lado, con los paisajes que han modelado quien soy.

En toda mi trayectoria, la naturaleza es un elemento clave, esa idea de permanencia me sobrecoge, me hace sentir pequeño y me fascina su misterio.

Es muy fácil ver cualquier plano mío y ver el detalle por la naturaleza y cómo el personaje se relaciona con ella.

-Desde un punto de vista de contenido, de mirada, de enfoque social y sociológico, ¿qué sería ‘Sin cobertura’?

Sobre todo una mirada a la vida rural desde el respeto y el elogio, además una loa a un pasado muy cercano en el calendario pero no en la forma de vida, que ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. Pero también es una puerta abierta a una vuelta a esa vida para las generaciones futuras.

-¿En qué momento apareció Antón Castro, por qué pensaste en él, qué querías que hiciera?

Desde el comienzo. Conocía y admiraba la obra de Antón pero apenas nos conocíamos personalmente. Pero algo me decía que transitábamos por universos parecidos.

Antón posee una sensibilidad extraordinaria, le gusta escuchar y aprender, quiere a todo el mundo y a todas las cosas y es capaz de ver poesía en cualquier detalle.

La serie tenía que tener esa poesía y Antón lo logra de un modo natural, nada forzado.

-¿Cómo se eligieron los pueblos y los protagonistas?

Ha sido muy complejo, era un auténtico sudoku. Por un lado quería mostrar las tres provincias aragonesas, por otro lado había que buscar personajes que tuvieran vinculación con pueblos y que éstos vivieran el tema de la despoblación. Había que combinar estas variantes con las agendas de los personajes que hemos tenido, como digo un auténtico desafío.

 

-¿Quiénes fueron las primeras personas receptivas a un proyecto así?

Luis Alegre y Llamazares fueron los primeros que vinieron sin dudar. Después Itziar Miranda, Gervasio Sánchez, Lucia Camón y Jesús Vallejo; todos acogieron la propuesta con mucho cariño, lo difícil fue encontrar días libres para rodar.

La serie se comenzó a rodar en abril y hemos terminado en diciembre y ello se ha debido a la dificultad de las agendas de los invitados.

-¿Cómo podrías resumir cada capítulo, son iguales, ofrecen perfiles semejantes?

El nexo común de toda la serie es la despoblación pero cada episodio tiene acentos o matices diferentes.

Ainielle es el episodio más dramático, la ausencia total, la nada. Estadilla es la reivindicación de la infancia en un pueblo y cómo eso moldea la personalidad de la gente, en este caso de Itziar Miranda. Lechago, con Luis Alegre, es el emocionante  repaso a la memoria personal y por ende a la memoria colectiva de un pueblo. Torralba de Ribota es la ilusión por ofrecer un tipo de vida diferente y la oportunidad de una segunda vida para estos pueblos de la mano del arte. Belchite habla de como la guerra civil y otras guerras provocan migraciones, además de mostrar la dureza de una tierra desolada por la despoblación. Loscos se centra en el orgullo y el amor por un pueblo y cómo afrontar de un modo optimista y creativo un problema real.

-¿Cómo se han portado los personajes principales, qué destacarías de cada uno?

De todos destaco su bondad y cercanía. Si tengo que definir en pocas palabras a cada uno de ellos…Luis Alegre sería la memoria, el cariño conmigo  y el amor a todo lo que significa su pueblo y su gente. Llamazares es la hondura de pensamiento sin barroquismos y, también, el humor. Itziar Miranda es la inteligencia y la sensibilidad a flor de piel.  Gervasio Sánchez, la experiencia y contundencia fruto de todo lo que ha vivido. Lucia Camón, la ilusión por demostrar que hay otras vidas posibles, y Jesús Vallejo, la cercanía y una maravillosa y cautivadora ingenuidad.

-¿Qué aportan las otras voces, cómo te las has planteado? ¿Qué crees que dan?

Nos dan legitimidad en nuestro discurso. Yo no soy sociólogo ni especialista en la despoblación y me daba miedo y pudor proclamarme el adalid de la causa.

Contar con expertos en despoblación o con personas que viven el problema a diario, legitima y da seriedad a la serie.

-¿Cabría hablar, de algún modo, en una corriente de retorno a la vida rural?

Me encantaría, creo que de hecho que es la única opción viable para el futuro. Volver a las cosas pequeñas, a una vida en la que la clave sea necesitar poco para vivir feliz.

Hay experiencias aisladas que nos están enseñando que es posible, pero existe mucho miedo a salirse de una vida tradicional y ordenada.

-En el capítulo de conclusiones, ¿ha sido todo cómo te esperabas? ¿Te has llevado sorpresas?

Ha sido mejor, mucho mejor. He aprendido mucho de mucha gente y conocido lugares maravillosos. Existe mucha más belleza en nuestra tierra que los núcleos clásicos de turismo, por ejemplo, los pueblos de la sierra de Oriche me cautivaron.

-¿Se desmitifica algo aquí?

Sí, dos cosas que nos dicen nuestros personajes. Llamazares dice en su episodio algo que yo siempre había pensado. Que la naturaleza es mucho mas fuerte y más grande que nosotros y que ha estado y estará después de nosotros. Así pues el problema de la despoblación mirado desde una perspectiva humana es muy grave, pero si lo miramos con una mirada más amplia, desde la naturaleza, no deja de ser una pequeña mota de polvo.

Y por otro lado, una visión diferente de la despoblación que aporta Luis Antonio Sáez, Catedrático de Despoblación de la Universidad de Zaragoza. Él nos decía que hablar de despoblación y pensar en términos aritméticos tal vez sea un error y que en un pueblo hoy con 100 habitantes se puede vivir mejor que en uno con 500 hace 50 años y que la gente puede ser feliz.

 -¿Cómo debe ver la gente una serie así?

Con calma y con atención a lo que se dice y se muestra. El espectador se tiene que sentar como cuando ve una película, no tener la tele encendida de fondo y mirarla de vez en cuando. Por otro lado, vivimos en unos tiempos en los que habitualmente se grita. Se grita en la calle, en las redes, en la tele, en la radio…y nadie escucha. La serie es una apuesta por el placer de escuchar a personas que tienen algo interesante que contar y, por momentos, de escuchar incluso el silencio.

-¿Querrías decir algo del equipo?

Que la serie es de todos, siempre he entendido este trabajo como un trabajo de equipo y nuestro proyecto es un ejemplo claro de ello. Todos me han seguido, creído y remado en la misma dirección. Casi todas las personas que han trabajado son amigos míos hace décadas, hemos compartido trabajo y vida y existe una complicidad en la forma de trabajar natural.

José Carlos Ruiz, el director de foto es y, él no lo sabe, una de las mejores miradas que existe, tiene una sensibilidad innata. Jon Arteagabeitia sigue su estela y es alguien que siempre quieres que juegue en tu equipo. Javier Estella es la sensatez y la armonía, Teresa Adame la experiencia y la emoción.

En el equipo también ha habido personas con las que no había trabajado nunca y ha sido una grata sorpresa. Los Parpadeo son chicos jóvenes, con muchas ganas de escuchar y aprender. Ana Bruned es una gran profesional y una maravilla para unir equipos. Y mi descubrimiento, Ernesto Tejedor, es la juventud, el comerse el mundo y creer con decisión en el proyecto.

Y capitulo aparte, Antón Castro. Solo puedo hablar bien de todo lo que ha dado al proyecto en general y a mí en lo particular. Es un hombre bueno en el amplio sentido de la palabra. Con humildad y profesionalidad, se ha puesto al servicio del proyecto, poniendo siempre en primer término la historia que estábamos contando, el pueblo que visitábamos y los personajes que nos acompañaban.

 

*La serie 'Sin Cobertura' se estrena el jueves 10, a las 21.35 en Aragón Televisión y arranca con el capítulo de Ainielle y Julio Llamazares, el lugar donde transcurre 'La lluvia amarilla', novela que acaba de cumplir 30 años. Este proyecto lo apoyó, desde el primer instante, el director anterior de la CARTV, Pepe Quílez, y lo han asumido con entusiasmo y cariño los nuevos responsables: Teresa Azcona y Carmen Ruiz Fleta.

09/01/2019 02:14 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JESÚS VALLEJO VUELVE A LOSCOS

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Jesús Vallejo regresa a Loscos, el pueblo de sus abuelos y de su madre:

https://www.heraldo.es/noticias/deportes/futbol/2019/01/06/el-heroe-loscos-vuelve-casa-1285872-1101028.html?utm_source=facebook.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=desktop

 

 

 

El héroe de Loscos vuelve a casa

 

Jesús Vallejo, central del Real Madrid y excapitán del Real Zaragoza, rodó la serie ‘Sin cobertura’ para Aragón TV

 

PIE DE FOTO. Javier Calvo

Jesús Vallejo durante el rodaje juega con Martín, en un campo de las afueras, como si recordase al niño que fue.

 

Jesús Vallejo (Zaragoza, 1996), defensa central de la plantilla del Real Madrid y excapitán del Real Zaragoza, siempre vuelve a Loscos (Teruel). A la menor oportunidad, allí aparece para celebrar fiestas con sus compañeros de la peña La Quinta Dimensión, para recorrer los campos de cereal, los caminos que llevan a las nogueras y las carrascas y las callejas. Allí Jesús Vallejo es el héroe local y a la vez uno más: la gente lo saluda por la calle o en el bar El Cazador, que llevan Juan, trufero, y su mujer Loli, una espléndida cocinera con narcolepsia que ha sido objeto de reportajes de la BBC inglesa.

Una de las más señoras del pueblo, lo ve, se para ante él, lo besa y le pregunta por todos: por su madre Josefina o por sus abuelos. Y Jesús, sin arrebato alguno de divismo, con una sencillez inverosímil en alguien que ya posee la Champions y acaba de ganar la Intercontinental en Abu Dabi, contesta a todo. Parece saber incluso si un vecino ha cambiado de noche o de qué le gusta hablar al anciano Eulogio ante la iglesia parroquial.

Jesús Vallejo regresó Loscos, en vísperas de fin de año, para protagonizar un capítulo de una serie de Aragón TV sobre la despoblación, la memoria y el futuro de la vida rural, ‘Sin cobertura’, que dirige Javier Calvo Torrecilla (Zaragoza, 1971). Este es el primer sorprendido de su sensatez: “De Jesús Vallejo me conmovió su sencillez y una maravillosa ingenuidad. Es inquieto, deseoso de aprender, amante de las cosas sencillas, le gusta escuchar y es muy, muy cariñoso”, dice.

Javier Calvo fue testigo de cómo está pendiente la gente de Loscos de él: lo ha visto en la televisión y en algunas fotos de prensa, y sigue sus evoluciones. Insiste Calvo: “Dos días atrás estaba en Abu Dhabi, acaba de proclamarse campeón del mundo de clubes, pertenece a un equipo con millones de fans a lo largo del mundo, le rodea prensa, ruido, fama… Y  48 horas después, mientras estábamos rodando un paseo, se cruzó con un tractor en su pueblo, lo reconoció, sabía a quién pertenecía. Lo sabía todo de su pueblo, Loscos”. No hay exageración en las palabras del autor de cortometraje ‘Bocetos’ y de la serie documental, de música, ‘Entre2aguas’. “Me encantó que tuviera los pies tan pegados a la tierra y no al césped de un campo de fútbol, y que nos dijera que si no hubiese sido futbolista tal vez hubiera sido agricultor allí, en su pueblo”, agrega.

A Jesús Vallejo le encanta recordar cuándo fue al pueblo por primera vez; le gustaba correr y montar en bicicleta, descubrir las ermitas y las colinas. Antes que futbolista, fue atleta, y llegó a ganar una carrera de pollos. Descubrió el fútbol sala, y jugó de ala. “Con mis compañeros de Loscos hicimos un equipo que jugaba muy bien y ganamos varios torneos. Yo no era el mejor”. Fichó por Barrio Oliver, donde solía jugar de mediocentro. Lo demás ya es conocido: dio el salto al Real Zaragoza, debutó en Huelva y lució el brazalete por elección de sus compañeros. “Soy feliz en el Madrid. Trabajo a diario para estar dispuesto. Pero al Zaragoza lo llevo muy dentro. Es mi club y le tengo una gratitud inmensa. Lo sigo, y me ilusiona la llegada de Víctor Fernández”, dijo.

En las dehesas o el un campo que enfrenta a las piscinas, donde jugó con el niño Martín, Jesús se sinceró: “No estoy alarmado ni preocupado por las lesiones. Tengo que aprender a ser menos intenso y no ir a todos los balones siempre. He sido muy bien acogido y me gustaría alcanzar el nivel de centrales como Sergio Ramos y Puyol, que son dos espejos”.

El equipo de rodaje –el citado Javier Calvo, los cámaras José Carlos Ruiz y Jon Arteagabeitia, los sonidistas Noelia, Ricardo y Luna, la maquilladora Ana, los productores Javier Estella y Ernesto Tejedor, el geógrafo Luis Alberto…- quería comer con él en El Cazador. Jesús dijo: “Lo haría muy a gusto, pero hoy nos reunimos todos en la casa familiar. Me matarían si no acudo”. Antes de irse con su primo Miguel, reveló: “Soy un chico urbano, sí, pero aquí tengo toda la calma que deseo. En Loscos empiezo siempre mi pretemporada y soy muy feliz”.

06/01/2019 09:25 Antón Castro Enlace permanente. Deportistas No hay comentarios. Comentar.

SERGIO ROYO: UN DIÁLOGO

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[El zaragozano, profesor de inglés, publica su segundo libro, ‘Viviendo en tiempo brutal’ (Pregunta, 2018) y traduce a la poeta norteamericana Lyn Coffin en la antología ’Esta vida verde’ (Pregunta).]

-Si piensas en la literatura, ¿qué imágenes iniciales te vienen a la cabeza?

Una taza de café, una ventana abierta en un piso y una librería con los libros desordenados

-¿Cuál ha sido la importancia del deporte en tu vida?

Me ha ayudado en momentos difíciles y en el día a día hace que me desahogue. No me imagino lejos del deporte, del mismo modo que no me imagino lejos de la literatura.

-¿Cómo has vivido tu adolescencia y la ciudad, que está muy presente en tus relatos?

Creo que hablo mucho de la adolescencia y de la juventud porque la tengo (las tengo) todavía recientes.  Se forja mucho de lo que somos y vas encontrando tu forma de mirar el mundo. En mi caso, la intensidad siempre ha estado ahí. Respecto a la ciudad, soy inevitablemente urbano. Eso hace que tenga muchas lagunas, claro, pero también que me fije en quien camina por la calle, en cómo será su piso, en su día a día laboral en la ciudad. Observo la ciudad como quien se detiene en un paisaje de montaña y exploro lo que me causa.

-¿Cómo dirías que nace el escritor, qué sucedió, cuáles fueron los estímulos más importantes?

Creo que tú no encuentras a la literatura, sino que la literatura te encuentra. Hubo cosas en mi vida que no comprendí, y cuando no comprendes algo, tienes que explorar cómo te sientes. A partir de ahí surgen inquietudes, formas de ver el mundo, y las sacas. En mi caso, la literatura es consecuencia. No sé muy bien de qué.

-Eliges magisterio y eliges ingles. ¿Por qué?

Todavía no lo sé. Suena ambicioso, pero creo que cuando eliges enseñar, es porque te crees que tienes algo que enseñar. Algo distinto. Eso es lo que solía decir. Poder hacer mella en la gente es algo bonito, muy bonito. No es tan distinta la enseñanza de la literatura: buscas llegar. Respecto al inglés, siempre me ha apasionado su ritmo, su expresión, sus letras. Cada día veo series en versión original y combino una lectura en castellano con una en inglés. De momento, no hay otro idioma que me haya gustado lo mismo.

-¿Cómo nació tu primer libro, ‘El dolor del cristal’ (Pregunta, 2016)? Era un libro intimista, un tanto desgarrador, lírico…

De dentro, de muy dentro. Cuando no tienes experiencia para contar historias, lo que cuentas son tus miedos, tus inquietudes más reales. En el último cuento narro el fallecimiento de mi abuelo, le pongo voz a lo que creo que él me habría dicho en su final, cuando ya no podía. Unos días más tarde, en el complejo, imprimí unas treinta copias y desaparecieron al momento. Todo el mundo se emocionaba, reconocía a mi abuelo. Entonces me planteé en serio que tenía que intentar publicar, que, de verdad, podía llegar a la gente.

-¿Por qué adoptaste el género del cuento como expresión?      

Porque el cuento es un fogonazo, una idea brillante, que permite focalizar tus esfuerzos durante un tiempo y después pasar a otra historia. Cuando eres poco constante o no tienes demasiado tiempo, como es mi caso, es el género ideal. Esto implica, por otro lado, que tienes que tener varias ideas buenas y que se sostengan, mientras que en la novela, tal vez, con desarrollar una y ser estructurado, te puede bastar.

-En un sentido estético, ¿cómo entiendes el cuento, cuál sería tu poética, si la tuvieras, quiénes serían tus modelos?

A nivel local, tengo que nombrar a Carlos Castán y Óscar Sipán. Son dos escritores de relato que me apasionan en su concepción de la nostalgia. Expandiendo horizontes, dos de los cuentistas que más me llegan son Raymond Carver y Alice Munro. Creo que los cuatro se fijan en lo cotidiano y en lo que a todos nos inquieta aunque lo hagan desde perspectivas muy distintas. El cuento, para mí, tiene que rasgar.

-¿Para quién se escribe? ¿Se hace desde la sinceridad, de la necesidad o desde la conciencia artística?

En mi caso, la sinceridad y la necesidad son clave. No tanto la conciencia artística, no me siento y digo “estoy creando arte”. Sí que desnudo mis pensamientos, o lo que creo que cualquier persona puede pensar. Soy sincero incluso en la mentira, porque creo que incluso al ser falso y al ocultar, estamos desvelando nuestra forma de entender la vida. Y la necesidad, por supuesto, lo he dicho varias veces, escribir me salva cuando siento que nada más lo puede hacer.

-De repente, das un salto y con ‘Viviendo en tiempo brutal’ (Pregunta, 2018), sales de ti mismo y miras el exterior. ¿Qué pasó, habías crecido, habías madurado?

Creo que mis dos libros publicados, sin duda y literariamente hablando, “Viviendo en tiempo brutal” tiene más calidad. Me parece que soy más inteligente en mi forma de contar las historias y que también exploro más temas. La infidelidad, las dobles caras, el cambio y la incertidumbre, nuestras propias contradicciones. Hay un personaje que dice “sí” cuando quiere decir “no” y viceversa.  Hay más relatos de personajes, más trama, manteniendo la reflexión que creo que es lo que me define como autor. Como persona no lo sé, pero literariamente, creo que “viviendo” es más maduro.

-¿En qué es brutal para ti este tiempo?

Podríamos ir a lo obvio, la situación precaria y las dificultades para la juventud, la esclavitud tecnológica, la poca personalización, los conflictos ideológicos…pero más allá de eso, creo que lo brutal de este tiempo no es distinto a lo “brutal” en tiempos de Baroja: ese “de repente” que te cambia la vida, ese imprevisto que te deja con la palabra brutal en la boca. Por mucho que nos cueste admitirlo, en un segundo puede cambiar todo. Es lo que le pasa a los personajes, por eso ese verso, por eso brutal.

-Ensanchas atmósferas y escenarios, amplías los temas y los personajes… hay una mirada exterior. Y a la vez dices que todo eso no es lo esencial en ti. ¿Qué es lo esencial para Sergio Royo?

Encontrar momentos en los que eres tú mismo, sin tener que pensar nada más. Conectar con lo que quieres conseguir, que no te falten los tuyos, estar de acuerdo con uno mismo. Supongo que sería eso, con todo lo que conlleva que es mucho.

-Se habla mucho de la juventud. Que si está formada, que si no, que si no está comprometida, que si es esclava de las nuevas tecnologías. ¿Cómo ve un joven a los jóvenes?

Es una enorme pregunta. Con recelo, claro, con algo de desconfianza. No sé qué nos lleva a comportarnos como nos comportamos, en redes sociales, en el día a día. Pero creo en el talento y también creo que no todo está perdido: conozco a mucha gente comprometida y que se cuestiona las cosas. Creo que eso es lo primero, cuestionarse el mundo.  A partir de ahí, todo es posible.

¿Temes eso que se repite tanto, que vais a ser mucho más pobres que vuestros padres y vuestros abuelos?

No me lo planteo, de verdad. Hago cada día un ejercicio de vivir el día a día, aunque no lo consiga, y desconozco la situación de generaciones pasadas. Intentaré no serlo, claro, poder vivir bien.

-¿Qué te aporta Zaragoza, cómo la vives?

Durante una época, le cogí manía. Se me quedaba pequeña, no me encontraba. Pero cómo ves la ciudad en la que vives no es más que un reflejo de cómo te ves a ti mismo. Quiero mucho a Zaragoza, sé que sus calles me siguen sorprendiendo, es una ciudad cómoda. La vivo preguntándole “qué me deparas hoy”.

-¿Cómo surgió la idea de traducir a la poeta norteamericana Lynn Coffin en 'Esta tierra verde' (Pregunta)?

Mis editores en Pregunta me lo propusieron.  Yo no la conocía, pero ellos sabían de mis “estudios ingleses”, que me gustaba traducir algún poema por hobby. Surgió como un favor personal, después se convirtió en un proyecto ambicioso.

-¿Cómo defines a esa escritora?

Traduje una antología, con todo lo que eso conlleva. Muchas voces en una, evolución en la obra, diferentes etapas. Pero diría que es una autora ambiciosa y que bebe mucho de las referencias, muy rica intertextualmente. Creo que ese sería un buen resumen.

-¿Qué le aporta a un escritor un trabajo de traducción, cómo has vivido la experiencia?

Escuché en una entrevista que “la traducción es imposible” pero, al mismo tiempo, “todo puede ser traducido”. Traducir es reescribir, es jugar y explorar el lenguaje. En este sentido, creo que traduciendo creces como escritor, como quien entrena sin darse cuenta de que lo está haciendo.

Estamos en vísperas de Reyes. ¿Qué tres libros eligirías y por qué?

Esta pregunta es muy complicada, pero como está tan de moda lo de las listas, diré tres de las lecturas que más he disfrutado en 2018:  ¿Qué vas a hacer con el resto de tu vida?, de Laura Ferrero, “Mudar de piel”, de Marcos Giralt Torrente, y “La pasión”, de Jeanette Winterson. Podría nombrar la última novela de Miguel Ángel Zapata, “arquitectura secreta de la ruinas, “mundo extraño” de José Ovejero… muchos libros que me han gustado por muchas razones. Y, por qué no, ya que tengo este espacio, recomendar “el dolor del cristal” y, especialmente “viviendo en tiempo brutal”, cuya promoción caduca con 2018. Regaladlos, que así conoceréis nuevas voces. Y leed, leed mucho, que nos hace mejores, o al menos nos hace cuestionar lo que somos.

 

*La foto es de José Miguel Marco, jefe de fotografía de HERALDO. 

05/01/2019 18:49 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

AITOR GABILONDO: DE LA SERIE 'PATRIA'

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Aitor Gabilondo (San Sebastián, 1974) está de moda. O parece un elegido por los dioses de las series televisivas. Hace no demasiados días se estrenaba ‘Permiso para vivir’, con “un exuberante y carismático José Coronado”, y a la vez trabaja en un proyecto que no le deja vivir: ‘Patria’, la novela de Fernando Aramburu, que se acerca al millón de ejemplares vendidos; la última edición lleva un prólogo del propio Gabilondo, que tiene muchos más proyectos en la cabeza y en el ordenador, y que acaba de crear una nueva productora: Alea Media.

-También, a usted, le han interesado los narcotraficantes. Aún tenemos frescos ‘Fariña’ y ‘Narcos’…

-Es cierto, pero ‘Permiso para vivir’ es bastante distinto. La maldad pura es muy interesante y matizada, aún más. Llegué a este tema un poco por casualidad. Conocí a Manolo Rivas, estuve con él en La Coruña y hablamos un poco de todo: sin ir más lejos del impacto que había tenido en Galicia el narcotráfico y cómo él, en otras épocas de su carrera como periodista, se interesó por el tema.

-Hablará usted de los años 80 y 90. ¿No?

-Sí. Manolo se puso en marcha y le salió un texto estupendo y breve, que acaba de publicar Alfaguara. El relato del narcotraficante que lo ha tenido todo, Nemo Bandeira, y que ahora tiene el mal de Alzheimer. Esa historia da para muchas cosas: es el relato de un hombre que lo tuvo todo, que fue sanguinario por capricho, que sembró la maldad y ahora está postrado, luchando con sus recuerdos y con los recuerdos de su pasado oculto. El personaje te hace pensar en Pinochet, del cual dicen que en los últimos años no recordaba sus fechorías y crímenes.

¿El malvado quiere conservar su memoria?

Sí, claro. Esa fragilidad, esa condición mortal, tan estimulante y terrible, son importantes para un guionista y en ello nos aplicamos. El narcotraficante percibe la pérdida y se rebela. Manolo Rivas me dio libertad para trabajar con su texto. Fue de una gran generosidad.

-Contar con José Coronado es casi un éxito seguro.

-Está maravilloso. Pasa por un período increíble. Es un actor en estado de gracia, pleno de inspiración, de madurez y de talento. ¡Qué fuerza posee! Es un animal de cine, de televisión o de teatro. Mientras rodaba esta serie sufrió el infarto y, en cierto modo, se produjo una especie de paralelismo entre la serie y la vida: el protagonista en la ficción y el Coronado real se encontraban. Da gusto trabajar con él. Aprendes mucho.

-Y ahora ‘Patria’.

-Ya llevo meses trabajando en ellas. Serán ocho guiones de 50 minutos y se rodará en varias localizaciones de Euskadi, entre ellas  San Sebastián, y también barajamos rodar en Zaragoza, ciudad importante para Fernando Aramburu, como se ve en la novela y como él acaba de recordar en ‘El mundo’.

-Aquí estudió, aquí se enamoró de Clara, su mujer…

Zaragoza es importante para Fernando Aramburu, así me lo contó, y saldrá aunque no está claro de qué manera. Los guiones están escritos, y aquí Fernando ha sido elegante y rotundo: él no quiere saber nada del guión. Dice que no es su mundo. Es sumamente colaborador y generoso. Me dijo que el cine y la literatura son lenguajes diferentes, y que él no quería intervenir.

-¿Qué le interesó de ‘Patria’?

-De entrada que es una novela que cuenta algo que hemos vivido y hemos sufrido todos. La historia de los protagonistas es la historia del dolor de todos. De muchos. Y también es la historia del miedo, del silencio, de la vergüenza. Ha habido muchas maneras de vivir el dolor y la rabia de ETA, y eso también lo cuenta el libro. Quiero narrar la vida de la gente de la calle y esa escisión brutal que se produjo en la convivencia en Euskadi.

-Usted es el guionista y el productor y ha elegido a dos directores… Pablo Trapero y Félix Viscarret.

-Yo he intentado hacer una buena adaptación de un relato histórico, brillante y valioso, como el de Fernando Aramburu. Tenía clara una cosa: aquí a veces da la sensación de que de la ETA lo sabemos todo, y quería introducir otra mirada, una mirada desde fuera como la de Pablo Trapero, argentino, que se alejase de los tópicos, de los lugares comunes, y que explicase el conflicto a su modo, con una mirada más libre, más desprejuiciada, con otro modo de entender. La historia de ‘Patria’ es un drama local, si se quiere, pero esencialmente es universal.

-Y con él estará Viscarret, biógrafo de Carlos Saura y autor de ‘Bajo las estrellas’, basada en ‘El Trompetista del Utopía’.

-Sí, Viscarret es vasco, donostiarra y harán cada uno cuatro capítulos. Pablo Trapero marcará el tono, el estilo, los planteamientos de cada episodio, y Félix seguirá su estela, con su propia personalidad. Esta es una historia de matices, que ahondará en la percepción de la calle y en la intimidad de las casa y, por supuesto, en la energía de los personajes. Es una historia que exige atención, cuidado en los detalles, sutileza y también coraje. Todos hemos sido víctimas de ETA.

¿Qué se siente usted más guionista o productor?

-A mí lo que me gusta es escribir. Componer guiones, dar vuelo y vida a las historias. Me siento un contador de historias que intenta despertar emociones y narrar acontecimientos que vayan directos al corazón.

-¿Cuál es el secreto de las series?

-No creo que haya uno, pero le diría que las series deber ser historias que cuenten historias, que rezumen autenticidad, verdad, con personajes variados, de diversos tipos, buen ritmo e intensidad. Algo que acabamos de ver con ‘El día de mañana’, la adaptación de Mariano Barroso de la novela del zaragozano Ignacio Martínez de Pisón.

05/01/2019 18:38 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JAVIER CALVO DIRIGE 'SIN COBERTURA', SOBRE LA DESPOBLACIÓN, EN ARAGÓN TV

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[El próximo jueves 10 de enero, a las 21.35, en Aragón TV, se estrena la serie ’Sin cobertura’, un proyecto del director de cine Javier Calvo Torrecilla, nacido en Zaragoza en 1971. Javier ha coordinado y dirigido seis programas: Julio Llamazares y Ainielle; Itziar Miranda y Estadilla; Luis Alegre y Lechago; Lucía Camón y Torralba de Ribota; Gervasio Sánchez y Belchite; Jesús Vallejo y Loscos. En cada programa intervienen diferentes personas que reflexionan sobre la despoblación, la soledad, el drama y las ventajas de la vida rural, y las posibilidades de futuro. José Carlos Ruiz y Joan Arteagabeitia son los operadores de cámara; Ana Bruned, la maquilladora; el equipo Parpadeo ha trabajado diversos aspectos de sonido y cámara. Y Antón Castro es quien conversa con todos los invitados en diferentes espacios. Javier Calvo ha hecho un trabajo que tiene una mirada claramente cinematográfica.]

 

JAVIER CALVO director y guionista.

 

Más de dos décadas de experiencia, con trabajos en ficción, documental y publicidad.

Ganador del Primer Certamen Nacional Videominuto con ‘Si consideramos’ en 2001, en 2003 con ‘Bocetos’ obtiene una veintena de premios nacionales e internacionales.

A partir de aquí, comenzó su carrera al lado de Bigas Luna trabajando en proyectos de videocreación, documental y cine. Más adelante, vinculado a la productora catalana Ovideo, desarrolla su carrera como guionista y director, en cine, documental, series de tv y publicidad.

En cine ha trabajado en diferente departamentos en ‘Yo soy la Juani’ de Bigas Luna, ‘Remake’ de Roger Gual, ‘La vida empieza hoy’ de Laura Mañá, ‘Un instante preciso’ de Manuel Huerga, entre otras.

 

En publicidad ha realizado spots para las agencias nacionales más importantes (Bassat Ogilvy, VCCP, Ogilvy Mather o McCann ) para marcas como Iberdrola, Casa Taradellas, Platano de Canarias, Nescafé…

 

En paralelo, desde el año 2009, dirige el Taller de Guión y Realización de Cine Documental en la Universidad de Zaragoza.

 

Algunos trabajos destacados:

 

Videocreación:

Hort in progress. Fundación Miró BCN/Camper

Gaudir Nouvelle. Con el arquitecto Jean Nouvelle. Moritz

Goya 2005. Pabellón España/Aragón Exposición Universal Aichi 2005

 

Cine: (Departamentos de dirección, marketing y montaje)

Yo soy la Juani” de Bigas Luna,

Remake” de Roger Gual,

La vida empieza hoy” de Laura Mañá,

Un instante preciso” de Manuel Huerga,

25 Kilates” Patxi Azmezcua

Flores Negras” David Carreras

 

 

DOCUMENTAL

 

Realizador y Guionista de la serie documental “Entre2aguas” TVE producida por Ovideo y Movistar (10 episodios)

 

Director de la serie documental “Capacitados” TVE producida por Ovideo y ONCE (12 episodios)

 

Realizador del Documental “Camino a la inmortalidad” TVE. Ovideo

 

Director y guionista del largo documental “Entre2aguas, el documental” TVE. Ovideo

 

Director y guionista del documental “Automatic Imperfection, Marlango” Canal +. Universal

03/01/2019 21:00 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

PACO CUENCA CANTA MAÑANA 'MAI 68'

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Paco Cuenca, el cantante de origen galo y residente en Aragón, hijo y nieto de españoles, ofrece mañana sábado, día 29, un espectáculo titulado 'Mai 68' que recopila los temas musicales que hacían soñar, bailar y luchar en la Francia convulsa de 1968. Será una cita con un ambiente muy especial y toda una fiesta que servirá también para decir adiós a 2018 en el espacio cultural zaragozano. 

El Mayo Francés, una de las épocas más emblemáticas de la historia, se revivirá este 29 de diciembre sobre las tablas del Teatro de la Estación. Conseguirá este peculiar viaje en el tiempo la música de Paco Cuenca, que subirá al escenario algunas de las canciones francesas más míticas de esos años.

            El artista, de origen galo pero residente en nuestra comunidad, ofrecerá un concierto que se inspira y recuerda las aspiraciones revolucionarias de la Francia de 1968. Temas que hacían soñar, bailar y luchar en aquellos días y que Cuenca incluye en un repertorio que él mismo describe así: “Vendrán Jacques Dutronc y su inseparable Françoise Hardy, el refunfuñón Léo Ferré, Jean Ferrat y su mostacho, Claude François “cloclo” marcándose unos bailes, Sylvie Vartan con un vestido ajustado, Aznavour de puntillas, Brassens vapeando su pipa, Georges Moustaki rasgando la guitarra..."

            Los músicos Chema Callejero (al piano) y Coco Balasch (al contrabajo) acompañarán al cantante en una velada en la que se creará una atmósfera muy especial, que comenzará a las 20.00 horas y que servirá para despedir el año en el Teatro de la Estación.

            Paco Cuenca se ha convertido en un referente de la canción francesa en Aragón. Nieto de emigrantes y nacido en Francia, está hace muchos años afincado en Zaragoza , donde ha construido su carrera. Ha grabado varios discos en castellano, y en 2000 recopiló en un trabajo las canciones más conocidas de los cantantes galos. Sobre los escenarios ha mostrado su tributo a Jacques Brel y su espectáculo Chansons, un trabajo musical de voz, piano, contrabajo y batería que nos transporta al mundo de la canción gala con aires, arreglos y atmósfera de jazz.

 

28/12/2018 23:16 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

MARA TORRES: DIÁLOGO SOBRE 'EL FARO'

Mara Torres, tras doce años en TVE al frente de las noticias, regresa a las madugradas de la Cadena Ser, de 1.30 a 4.00, en 'El faro'.

 

Mara. ¿Cómo se pueden resumir doce años en el ‘Telediario’ de La 2?

Se resumen en compromiso, rigor, imaginación, ganas de innovar y un equipo fabuloso.

¿Qué le da a uno la tele y qué le quita?

La televisión te permite jugar con todas las herramientas del audiovisual. Entre otras cosas, la televisión, por una parte, me enseñó a montar las noticias con todos los elementos posibles en ‘La 2 noticias’ y, por otra, a manejar el directo en un plató, sobre todo cuando hice ‘Torres y Reyes’, que era un programa a lo grande con público, actuaciones, entrevistas, debates y humor. No me planteo si me ha quitado algo, no creo.

¿Cómo se le ocurrió ‘El faro’ para las madrugadas de la SER?

Cuando me llamó Daniel Gavela yo ya sabía que iba a dejar ‘La 2 noticias’, y le dije: «Podría estudiar la posibilidad de volver, pero solo con una condición: que regrese a la noche. Solo quiero la noche». Pensé que la radio nocturna era un terreno por redescubrir y eso sí me apetecía. Quería hacer un programa en el que el mundo intelectual y el cotidiano compartieran un espacio común, en el que se pudiera aprender, aliviar la curiosidad y tener la oportunidad de aportar ideas e experiencias.

¿A qué alude ‘El faro’, qué rincón de felicidad, de nieblas o de espantos querría alumbrar?

El faro es una luz entre el mar y la tierra, entre lo líquido y lo sólido, la certeza y la incertidumbre. Me parece un título necesario para un programa de radio nocturna, y más con ese afán de convertir ‘El faro’ en un punto de encuentro entre los que saben de una materia por su experiencia profesional y quienes pueden aportar cosas extraordinarias que nos da el mero hecho de vivir.

¿Algún ejemplo?

Si el asunto va de la cama, un historiador nos contará cuándo el hombre pasó de dormir en el suelo a dormir en la cama; un filósofo disertará sobre obras de la filosofía escritas en la cama; un cinéfilo abordará las mejores escenas de cama y luego la gente aportará su experiencia en la cama: el lugar en el que sueñan, se relajan, tienen pesadillas, discuten con su pareja o hacen el amor con ella.

El faro también es el mar. ¿Cuál es su importancia en la emisión?

Todo el mundo tiene una relación con el mar y casi todas las tenemos contradictoria, nos atrae, nos relaja, nos calma, pero también nos asusta por su fuerza. Tanto el faro como el mar son dos conceptos enormemente poéticos.

¿Cuál es la magia de la radio en la noche?

Me parece que la radio durante el día se oye mientras haces otras cosas y de noche la escuchas. Cientos de miles de personas nos acostamos tarde porque nos gusta más la calma de la madrugada para escribir o componer o dibujar, pero además hay cientos de miles de personas que trabajamos de noche: médicos, enfermeros, farmacéuticos, bomberos, policías, guardia civil, periodistas, gente en fábricas, en hoteles, en peajes, en obras, en los servicios de limpieza, en las panaderías, en la hostelería… Gente que, como yo cuando estaba en ‘La2noticias’, regresa a casa más allá de las dos de la madrugada. A ellos va dedicado ‘El faro’.

Mara Torres: En El faro le damos el mismo tiempo a los entrevistados y a los oyentes

Mara Torres, en el Gran Hotel, en una de sus últimas visitas a Zaragoza. Oliver Duch.

 

¿Es muy exigente tener un tema central cada día? ¿Cuáles son los asuntos que mejor funcionan?

Es muy, muy exigente. Ese es el verdadero reto que afronta el programa, que seamos capaces de sacar un tema distinto cada día que atraiga a los oyentes y siga motivando al equipo. Todos funcionan bien porque forman parte de nuestra cotidianidad: la mesa, los bares, la nariz, el silencio, el baile, el color, los recuerdos, la inteligencia, los vecinos, el deseo, el árbol… Llevamos 45 temas y nos quedan otros 100 hasta final de temporada.

¿Qué es un ‘gatopardo’ y quién podría serlo para ir a ‘El faro’? ¿Qué desea saber de los ‘gatopardos’?

Cualquiera que tenga una buena conversación puede ser un excelente ‘gatopardo’.

¿Cómo es esa tribu nueva de fareros desvelados?

Me tienen del todo fascinada porque yo siempre he creído en los oyentes, a los que descubrí hace muchos años. Los fareros y fareras son todos aquellos amantes de la radio que tienen ganas de formar parte de un programa que cuenta con ellos desde la base, y considera que lo que pueden aportar es tan importante como lo que aportan los expertos; es más, ‘El faro’ es el único programa que da el mismo tiempo a la aportación de los entrevistados y a la de los oyentes, que han demostrado ser inteligentes, lúcidos, divertidos, ocurrentes, sensibles y muy ingeniosos. Me tienen enamorada.

¿Cuál es el embrujo de la voz?

Lo interesante es lo que se dice y cómo se dicen las cosas, lo demás viene solo.

¿Qué está pasando en su vida, cómo se siente? Se le ve feliz…

Estoy feliz por la respuesta que han dado los oyentes. Me emociona cuando los compañeros me dicen en la radio: «¿De qué va ‘El faro’ hoy?». Me imagino que hay un montón de personas haciéndose esa misma pregunta y pensando qué pueden aportar en el programa. Y van y lo cuentan.

¿Para qué sirven las canciones de noche, qué le dan a ‘El faro’?

Las canciones son como el sonido de las olas, ¿no? A veces delicadas, a veces abruptas, pero siempre nos transmiten algo.

 

*Esta entrevista se publicó en Heraldo de Aragón. En papel y en su versión digital.

28/12/2018 22:56 Antón Castro Enlace permanente. Entrevistas No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON NOEL REDOLAR

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-Acabas de ganar el premio Ciudad de Carlet, para menores de 19 años. ¿Qué ha supuesto para ti?

Ha sido un premio especial por dos motivos, uno más subjetivo y otro objetivo. El primero es que ya había participado en este concurso en otras categorías y conocía el entorno; el segundo, que tras largo tiempo sin concursar he conseguido un premio que me indica que estoy trabajando correctamente.

-Ahí también recibiste el premio especial ‘Perfecto García Chornet’ a la mejor interpretación de la música española. ¿A qué españoles sueles tocar y qué lugar ocupan en tu reportorio?

El compositor español que más he trabajado hasta ahora es Granados, y siempre procuro introducir piezas españolas en conciertos y concursos.

-Quizá sea una tontería, pero con qué compositores te sientes especialmente cómodo.

En casa, en la intimidad, Bach. En el escenario, Chopin.

-¿Y de jazz?

En jazz me siento más cómodo con tiempos clásicos como bebop o swing, estilos que practicaban las grandes referencias del piano, Oscar Peterson, Bill Evans... Pero no significa que no toque tiempos más modernos, de los que quizá me quedaría con Petrucciani.

-¿Un virtuoso como tú se fija en algo o en alguien a la hora de tocar?

Tengo evidentemente pianistas a los que trato de imitar en lo que me gusta, como Glenn Gould en Bach, pero prefiero conservar un planteamiento propio de las obras que toco.

-¿Qué te da la música clásica que no te da el jazz y viceversa? ¿No temes volverte un poco esquizofrénico a veces?

Cada música aporta aspectos musicales distintos, el jazz está más vinculado a la composición por ser la música creada en el instante, y esto amplía la capacidad imaginativa y la perspectiva armónica y rítmica de cualquier músico. En cambio, la música clásica te permite conocer e interpretar a los grandes genios de la música, lo que es incomparable.

-También compones. ¿Cuántas piezas has estrenado hasta ahora y qué tipo de música haces, más en la órbita de la música culta o de la del jazz?

Mis composiciones son más afines a la música jazz que a la clásica en cuanto a la armonía, aunque en la estructura sean clásicas. Pero es algo así como las bandas sonoras, intento tomar influencias de varios géneros y por eso no se encasillan en un solo tipo de música.

-¿Qué estudios estás realizando ahora, en qué fase te encuentras?

Estoy cursando primero en el Conservatorio Superior de Zaragoza, CSMA.

-Se acercan unos días muy importantes para ti… Vas a tocar en Teruel el día 21, en la iglesia de San Pedro. ¿Qué programa has concebido?

Es un programa compuesto de músicas de géneros diferentes: clásico, jazz y obras propias. Está pensado para que sea un concierto interesante y ameno, con obras de Chopin, Scriabin, Liszt…

-Y el 26 en el Centro Cívico Universidad, precisamente el día que cumples 18 años. Se presenta Noel Redolar Quartet. ¿No te asusta un poco ser el benjamín de un grupo de música al que le da nombre?

Es un grupo que tiene ya más de dos años y con el que he dado varios conciertos; no recuerdo sentir ningún peso de responsabilidad cuando tocamos en 2015 en el Festival de Jazz de Zaragoza porque lo trabajamos y lo preparamos bien, ellos son grandes músicos y yo ya tenía algo de experiencia tocando jazz. Siempre ha existido una buena compenetración y ahora nos conocemos mejor.

-¿Cómo es ese cuarteto, qué objetivos musicales persigue?

Es un cuarteto que contempla distintos géneros del jazz, como bebop, swing, blues, latin jazz… dándoles a todos un toque moderno en la sonoridad.

-Cuando cierras los ojos o cuando piensas en el objetivo de sus sueños, ¿cómo querrías que fuese tu carrera?

Siempre me ha atraído la composición, también me siento muy cómodo tocando jazz, y mi realidad actual es la música clásica, que es lo fundamental en la formación de un músico. Contemplar los tres terrenos sería lo perfecto, y es lo que estoy pretendiendo desde los últimos años.

 

*La foto de Noel es de Fernando Lopez Orduna.

 



 

25/12/2018 19:30 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

MAÑANA, A LAS 18.30 PRESENTAMOS 'AMOR. LA LOCA DE MONTALBÁN' EN EL MUSEO DE ZARAGOZA

Mañana viernes, 21 de diciembre, a las 18.30, en el Museo de Zaragoza, se presenta el libro ‘Amor. La loca de Montalbán’, con texto mío, y unas ilustraciones de Natalio Bayo, Premio Aragón-Goya de 2014.Más que ilustraciones, es un libro ilustrado de 76 páginas, que aborda una leyenda de amor, de locura y de muerte, pero todo ella tamizado por la pasión, el engaño, la falsificación y el canto a la naturaleza. La historia de Aldonza de Entenza y de Berenguer de Azlor, que tiene una enorme tradición en el Aragón medieval, hace pensar en los amantes de Verona, Romeo y Julieta, los amantes de Teruel, Diego e Isabel, pero también en la historia de Genoveva de Brabante.

El libro, de gran formato, lo publica Prames, lo ha diseñado Ricardo Polo Cutando, que ha hecho un trabajo precioso, y lo ha coordinado el poeta y editor Rafael Yuste. Lo ha impreso Paco Ortiz, de Ino.

Habrá libros a la venta a cargo de la librería Antígona.

https://www.youtube.com/watch?v=nsfHcuVa9h0

En el acto, contaremos la presencia del joven cantautor Celino Gracia, que cantará tres canciones de amor de su primer álbum. Acaba de grabar el segundo con los músicos de Joaquín Sabina y Javier Limón, y saldrá a principios de febrero.

20/12/2018 11:54 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

IV EDICIÓN DE POESÍA 'ANTIÉREA' EN ZARAGOZA

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La cuarta edición del encuentro de poesía AntiaéreA, que organiza la librería La Pantera Rossa, se celebra en Zaragoza el 14 y el 15 de diciembre, y este año explora otros formatos poéticos, como la charla-debate y la poesía visual.

El encuentro se inaugura con una charla debate sobre las relaciones entre el pensamiento y la poesía, a cargo de las filósofas Marina Garcés y Sandra Santana, y contará con lecturas poéticas de Nuria Ruiz de ViñaspreConcha GarcíaDavid Eloy RodríguezLuna Miguel, y desde Aragón Trinidad Ruiz MarcellánReyes Guillén Jesús Jiménez Domínguez. Además, habrá dos espectáculos nocturnos con música y poesía: Begoña Zamacona acompañada de la tuba eléctrica de Edu Ruano, y la jam de poesía que cerrará el festival introducida por un microconcierto de la cantante y compositora Nieves Arilla.

Las lecturas tendrán lugar en la librería La Pantera Rossa, la cafetería del Teatro Romano y el espacio cultural La Casa de Zitas, y como novedad este año se inaugura también en la propia librería una exposición de poesía visual, con una muestra de artistas de diferentes disciplinas: Serafina Balasch, Mariángeles Cuartero, Agnes Daroca, Charo de la Varga, Guadalupe Grande, Raana Heyrati, Elvira Lozano, Aitana Muñoz Romeo, Miguel Ángel Ortiz Albero, Peelovska, Inés Peña Bueno, Reno, Marta Rivasés, Clara Sancho-Arroyo, Helena Santolaya, Dune Solanot, Tamoa, Ane Zaldibar y Zombra.

El festival se complementa con la publicación de una antología poética de las voces invitadas al festival, que este año incluye las obras de la exposición de poesía visual, en coedición con el sello Leído Et. Esta cuarta edición de AntiaéreA cuenta con el apoyo económico del Ayuntamiento de Zaragoza y también la colaboración de la editorial Anagrama.

AntiaéreA atrae a la ciudad del viento diferentes voces poéticas primando siempre la calidad y la calidez, y las pone en relación con voces de aquí, propiciando el descubrimiento, la interacción, la complicidad y la intimidad entre palabra y sentidos, voz, tacto y oído. Sigue colocando en primer plano la poesía escrita y dibujada por mujeres, y lo seguirá haciendo, hasta que deje de ser un hecho reseñable.

 

*Nota de Elvira Lozano.

13/12/2018 11:35 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

'RUJIAR': UNA MIRADA AL MUNDO RURAL

El número XVIII de Rujiar, la revista monográfica del Centro de Estudios del Bajo Martín, se presenta en Zaragoza en el Auditorio del IAACC Pablo Serrano Rujiar se convierte en una recopilación de artículos que nos aproximan a las íntimas conexiones entre el cine y el ámbito rural Rujiar es una revista que el Centro de Estudios del Bajo Martín (CEBM) edita anualmente desde hade dieciocho años de forma ininterrumpida. Se trata de la publicación más científica que se realiza desde este centro de estudios, que desde hace un par de años ha pasado del formato miscelánea a monográfico. También desde hace dos años Rujiar tiene la intención, con periodicidad bianual, de pasar a ser una revista especializada en el cine rural, dejando para los años intermedios otros temas relacionados con el patrimonio cultural.

El cine también es una parte fundamental del patrimonio cultural y ha sido (y es) un medio insuperable para mostrar, conservar y reflexionar sobre los paisajes rurales y las personas que los habitan, sus problemáticas y sus atractivos, frente a un mundo quizás demasiado urbanita. La importancia del fenómeno audiovisual en el ámbito rural es cada vez mayor. Así lo atestiguan los numerosos festivales, la valoración por parte de las renacidas film commission locales, provinciales y autonómicas, de sus paisajes, infraestructuras (con un papel fundamental de su patrimonio artístico) y habitantes como contenidos esenciales para el cine y la televisión. Mostrar ese auge del entorno rural en su relación con el cine, es una de nuestras principales motivaciones.

Este número de Rujiar pretende, por un lado, hacer un poco de historia sobre dos Festivales de Cine íntimamente relacionados con el patrimonio rural: El Festifal de Urrea de Gaén, dedicado a los cortometrajes de temática rural desde una perspectiva internacional, y el de Espiello de Boltaña, cuya apuesta se hace desde la etnografía, pero en un sentido amplio, como nos explica su directora Patricia Español. Por otro, hemos contado con la imprescindible mirada de Eugenio Monesma, que, desde el cine etnográfico, nos ha ido narrando algunas de sus incansables actividades entregadas a documentar los oficios y las actividades de los pueblos y zonas rurales de toda España. Este año no toca celebrar el Festifal (también de carácter bienal), pero sí tenemos una exposición temática dedicada al cine rural: “El mundo rural visto por el audiovisual español (cine y series TV)”, producida por la Diputación de Zaragoza, y que se pudo contemplar en la Sala de Arte Contemporáneo del CEBM.

Uno de los artículos da buena cuenta de los contenidos de dicha exposición. La Comarca del Bajo Martín está presente también en dos artículos, en donde se pone el foco de atención en este territorio de manera dispar. Por un lado, Fernando Sanz y Francisco Javier Lázaro, miembros del Departamento de Historia del Arte (Universidad de Zaragoza), hablan de “La Semana Santa en el Bajo Aragón a través del cine documental español”, un interesante recorrido audiovisual sobre el evento que pone seña de identidad a nuestros pueblos. Por otra parte, “El patrimonio rural desaparecido y su huella en el audiovisual” retrata el caso de dos edificios actualmente desaparecidos pero cuya memoria ha quedado recogida en dos trabajos fílmicos: la Azucarera del Bajo Aragón (documental La Azucarera del Bajo Aragón, 2012) y el casino de La Puebla de Híjar (cortometraje de ficción El sueño de Ezequiel, 2018).

Fernando Sanz y Francisco Javier Lázaro son también los autores de “Lo rural en la pantalla: algunas visiones a través del cine español”, un trabajo que aporta un particular prisma sobre el uso que la cinematografía española ha hecho del medio rural, centrándose en algunos ejemplos especialmente significativos. Antonio Tausiet da un paso más y trata en concreto el éxodo rural en Europa desde el siglo XX, su influencia en las ciudades y su plasmación en el cine yugoslavo, con un repaso al caso del realizador Emir Kusturica (“La vuelta de la ciudad al campo a través del cine. Viaje al pasado: de Zaragoza a los Balcanes”). Para concluir, la profesora Antonia Bordonaba analiza bajo el título “Forasteros en el cine rural. Identidad e intercultura en los largometrajes de ficción de la última década” la imagen del forastero y los escenarios en los que se mueve el cine rural, haciendo hincapié en temas como la despoblación, la vuelta al pueblo o la búsqueda de identidad.

La coordinación en este caso ha corrido a cargo de Roberto Sánchez López, Doctor en Historia del Arte, crítico de cine y Ana Asión Suñer, investigadora del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza y vicepresidenta del CEBM. La labor de coordinación de este monográfico hubiera sido impensable sin el inestimable esfuerzo de todos los expertos que han participado aportando sus investigaciones, así como de los miembros del consejo de redacción que han corroborado la calidad de todos estos trabajos: Julio Andrés Gracia Lana (Universidad de Zaragoza), Javier Hernández Ruiz (Universidad San Jorge), Laura Ruiz Cantera (Universidad de Zaragoza), Eliseo Serrano Martín (Universidad de Zaragoza) y Juan Villalba Sebastián (Universidad de Zaragoza). Una tarea que, al amparo del Centro de Estudios del Bajo Martín, ha dado como resultado una publicación heterogénea y documentada, donde queda demostrada la estrecha vinculación entre el mundo audiovisual y el medio rural. La financiación de este proyecto es posible gracias a la colaboración entre Centro de Estudios del Bajo Martín con Instituto de Estudios Turolenses y Comarca del Bajo Martín.

 

*Nota de José Ángel Guimerá y su equipo.

13/12/2018 11:17 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CELINO GRACIA REDONDO REPASA SU VIDA EN EL ARBITRAJE

Jorge Rodríguez Gascón publica en 'El gol del cierzo' su primera entrega de una entrevista con el ex árbitro internacional Celino Gracia Redondo.

https://elgoldelcierzo.com/2018/12/12/celino-gracia-redondo-el-futbol-tiene-la-capacidad-de-cambiar-a-las-personas/?fbclid=IwAR1A-GcjOrJFjkjV_TGKUQlJA0VQUbrxKepFCjC4TTi2xo5szfjkMj3K3cI

13/12/2018 10:47 Antón Castro Enlace permanente. Deportistas No hay comentarios. Comentar.

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