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IV EDICIÓN DE POESÍA 'ANTIÉREA' EN ZARAGOZA

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La cuarta edición del encuentro de poesía AntiaéreA, que organiza la librería La Pantera Rossa, se celebra en Zaragoza el 14 y el 15 de diciembre, y este año explora otros formatos poéticos, como la charla-debate y la poesía visual.

El encuentro se inaugura con una charla debate sobre las relaciones entre el pensamiento y la poesía, a cargo de las filósofas Marina Garcés y Sandra Santana, y contará con lecturas poéticas de Nuria Ruiz de ViñaspreConcha GarcíaDavid Eloy RodríguezLuna Miguel, y desde Aragón Trinidad Ruiz MarcellánReyes Guillén Jesús Jiménez Domínguez. Además, habrá dos espectáculos nocturnos con música y poesía: Begoña Zamacona acompañada de la tuba eléctrica de Edu Ruano, y la jam de poesía que cerrará el festival introducida por un microconcierto de la cantante y compositora Nieves Arilla.

Las lecturas tendrán lugar en la librería La Pantera Rossa, la cafetería del Teatro Romano y el espacio cultural La Casa de Zitas, y como novedad este año se inaugura también en la propia librería una exposición de poesía visual, con una muestra de artistas de diferentes disciplinas: Serafina Balasch, Mariángeles Cuartero, Agnes Daroca, Charo de la Varga, Guadalupe Grande, Raana Heyrati, Elvira Lozano, Aitana Muñoz Romeo, Miguel Ángel Ortiz Albero, Peelovska, Inés Peña Bueno, Reno, Marta Rivasés, Clara Sancho-Arroyo, Helena Santolaya, Dune Solanot, Tamoa, Ane Zaldibar y Zombra.

El festival se complementa con la publicación de una antología poética de las voces invitadas al festival, que este año incluye las obras de la exposición de poesía visual, en coedición con el sello Leído Et. Esta cuarta edición de AntiaéreA cuenta con el apoyo económico del Ayuntamiento de Zaragoza y también la colaboración de la editorial Anagrama.

AntiaéreA atrae a la ciudad del viento diferentes voces poéticas primando siempre la calidad y la calidez, y las pone en relación con voces de aquí, propiciando el descubrimiento, la interacción, la complicidad y la intimidad entre palabra y sentidos, voz, tacto y oído. Sigue colocando en primer plano la poesía escrita y dibujada por mujeres, y lo seguirá haciendo, hasta que deje de ser un hecho reseñable.

 

*Nota de Elvira Lozano.

13/12/2018 11:35 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

'RUJIAR': UNA MIRADA AL MUNDO RURAL

El número XVIII de Rujiar, la revista monográfica del Centro de Estudios del Bajo Martín, se presenta en Zaragoza en el Auditorio del IAACC Pablo Serrano Rujiar se convierte en una recopilación de artículos que nos aproximan a las íntimas conexiones entre el cine y el ámbito rural Rujiar es una revista que el Centro de Estudios del Bajo Martín (CEBM) edita anualmente desde hade dieciocho años de forma ininterrumpida. Se trata de la publicación más científica que se realiza desde este centro de estudios, que desde hace un par de años ha pasado del formato miscelánea a monográfico. También desde hace dos años Rujiar tiene la intención, con periodicidad bianual, de pasar a ser una revista especializada en el cine rural, dejando para los años intermedios otros temas relacionados con el patrimonio cultural.

El cine también es una parte fundamental del patrimonio cultural y ha sido (y es) un medio insuperable para mostrar, conservar y reflexionar sobre los paisajes rurales y las personas que los habitan, sus problemáticas y sus atractivos, frente a un mundo quizás demasiado urbanita. La importancia del fenómeno audiovisual en el ámbito rural es cada vez mayor. Así lo atestiguan los numerosos festivales, la valoración por parte de las renacidas film commission locales, provinciales y autonómicas, de sus paisajes, infraestructuras (con un papel fundamental de su patrimonio artístico) y habitantes como contenidos esenciales para el cine y la televisión. Mostrar ese auge del entorno rural en su relación con el cine, es una de nuestras principales motivaciones.

Este número de Rujiar pretende, por un lado, hacer un poco de historia sobre dos Festivales de Cine íntimamente relacionados con el patrimonio rural: El Festifal de Urrea de Gaén, dedicado a los cortometrajes de temática rural desde una perspectiva internacional, y el de Espiello de Boltaña, cuya apuesta se hace desde la etnografía, pero en un sentido amplio, como nos explica su directora Patricia Español. Por otro, hemos contado con la imprescindible mirada de Eugenio Monesma, que, desde el cine etnográfico, nos ha ido narrando algunas de sus incansables actividades entregadas a documentar los oficios y las actividades de los pueblos y zonas rurales de toda España. Este año no toca celebrar el Festifal (también de carácter bienal), pero sí tenemos una exposición temática dedicada al cine rural: “El mundo rural visto por el audiovisual español (cine y series TV)”, producida por la Diputación de Zaragoza, y que se pudo contemplar en la Sala de Arte Contemporáneo del CEBM.

Uno de los artículos da buena cuenta de los contenidos de dicha exposición. La Comarca del Bajo Martín está presente también en dos artículos, en donde se pone el foco de atención en este territorio de manera dispar. Por un lado, Fernando Sanz y Francisco Javier Lázaro, miembros del Departamento de Historia del Arte (Universidad de Zaragoza), hablan de “La Semana Santa en el Bajo Aragón a través del cine documental español”, un interesante recorrido audiovisual sobre el evento que pone seña de identidad a nuestros pueblos. Por otra parte, “El patrimonio rural desaparecido y su huella en el audiovisual” retrata el caso de dos edificios actualmente desaparecidos pero cuya memoria ha quedado recogida en dos trabajos fílmicos: la Azucarera del Bajo Aragón (documental La Azucarera del Bajo Aragón, 2012) y el casino de La Puebla de Híjar (cortometraje de ficción El sueño de Ezequiel, 2018).

Fernando Sanz y Francisco Javier Lázaro son también los autores de “Lo rural en la pantalla: algunas visiones a través del cine español”, un trabajo que aporta un particular prisma sobre el uso que la cinematografía española ha hecho del medio rural, centrándose en algunos ejemplos especialmente significativos. Antonio Tausiet da un paso más y trata en concreto el éxodo rural en Europa desde el siglo XX, su influencia en las ciudades y su plasmación en el cine yugoslavo, con un repaso al caso del realizador Emir Kusturica (“La vuelta de la ciudad al campo a través del cine. Viaje al pasado: de Zaragoza a los Balcanes”). Para concluir, la profesora Antonia Bordonaba analiza bajo el título “Forasteros en el cine rural. Identidad e intercultura en los largometrajes de ficción de la última década” la imagen del forastero y los escenarios en los que se mueve el cine rural, haciendo hincapié en temas como la despoblación, la vuelta al pueblo o la búsqueda de identidad.

La coordinación en este caso ha corrido a cargo de Roberto Sánchez López, Doctor en Historia del Arte, crítico de cine y Ana Asión Suñer, investigadora del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza y vicepresidenta del CEBM. La labor de coordinación de este monográfico hubiera sido impensable sin el inestimable esfuerzo de todos los expertos que han participado aportando sus investigaciones, así como de los miembros del consejo de redacción que han corroborado la calidad de todos estos trabajos: Julio Andrés Gracia Lana (Universidad de Zaragoza), Javier Hernández Ruiz (Universidad San Jorge), Laura Ruiz Cantera (Universidad de Zaragoza), Eliseo Serrano Martín (Universidad de Zaragoza) y Juan Villalba Sebastián (Universidad de Zaragoza). Una tarea que, al amparo del Centro de Estudios del Bajo Martín, ha dado como resultado una publicación heterogénea y documentada, donde queda demostrada la estrecha vinculación entre el mundo audiovisual y el medio rural. La financiación de este proyecto es posible gracias a la colaboración entre Centro de Estudios del Bajo Martín con Instituto de Estudios Turolenses y Comarca del Bajo Martín.

 

*Nota de José Ángel Guimerá y su equipo.

13/12/2018 11:17 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

CELINO GRACIA REDONDO REPASA SU VIDA EN EL ARBITRAJE

Jorge Rodríguez Gascón publica en 'El gol del cierzo' su primera entrega de una entrevista con el ex árbitro internacional Celino Gracia Redondo.

https://elgoldelcierzo.com/2018/12/12/celino-gracia-redondo-el-futbol-tiene-la-capacidad-de-cambiar-a-las-personas/?fbclid=IwAR1A-GcjOrJFjkjV_TGKUQlJA0VQUbrxKepFCjC4TTi2xo5szfjkMj3K3cI

13/12/2018 10:47 Antón Castro Enlace permanente. Deportistas No hay comentarios. Comentar.

IV PREMIOS 'ARTES & LETRAS'. EL MARTES EN LA SALA LUIS GALVE

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EL MARTES 11, EN LA SALA GALVE, PREMIOS ’ARTES & LETRAS’
Este martes, en la Sala Galve, a partir de las 19.30, se entregarán los galardones de la IV edición de los Premios ’Artes & Letras’, el suplemento cultural de ’Heraldo de Aragón’. Han recaído en: Antonio Altarriba (Premio Especial del Jurado); Manuel Vilas (Literatura); Begoña Oro (Literatura Infantil y Juvenil); Jorge Usón y Carmen Barrantes (Artes Escénicas); Paula Ortiz (Cine); Javier Losilla (Divulgación Cultural); Columna Villarroya (Footgrafía), Pepe Cerdá (Artes Plásticas) y María José Hernández (Música). En la gala, actuarán David Angulo, Celino Gracia, Paco Cuenca (con Chema Callejero y Coco Balasch) y la propia María José Hernández con Sergio Marqueta-Siibert. Conducirá el acto la periodista de Aragón TV Victoria Martínez.

 

El próximo martes, a las 19.30, se celebra en la Sala Luis Galve del Auditorio de Zaragoza la cuarta edición de los premios que concede anualmente el suplemento ‘Artes & Letras’ de HERALDO. Distinguen, en esa ocasión, a diez creadores de nueve categorías que el jurado ha escogido entre alrededor de 50 candidatos.

El Premio Especial del Jurado de ‘Artes & Letras’ ha sido concedido al catedrático de francés, escritor y guionista de cómic y de fotografía Antonio Altarriba (Zaragoza, 1952), residente en Vitoria, que ha firmado con Kim dos libros conmovedores: ‘El arte de volar’ y ‘El ala rota’, donde reconstruye la vida de sus padres con algunos elementos de ficción. Ahora, con Keko, acaba de publicar ‘Yo, loco’, sobre la industria farmacéutica. Altarriba está especialmente feliz "por este reconocimiento en mi propia ciudad".

 

De las letras y la escena

Para Manuel Vilas (BarbastroHuesca, 1962) es el Premio de Literatura, por el impacto de sus libros más recientes: ‘Ordesa’, la novela de sus padres, de una crisis, de la condición humana y de la autoficción, y sus ensayos ‘América’ y ‘Lou Reed era español’, plenos de elementos autobiográficos. "Estoy muy contento y muy agradecido", dijo Vilas.

Begoña Oro ha sido distinguida por su trayectoria, y recibe elPremio de Literatura Infantil y Juvenil. Está radiante y feliz, tiene libro con Alberto Schuhmacher, ‘Tú tan cáncer y yo tan virgo’ (Montena), galardonado con los premios Jaén 2018. "No me lo puedo creer", dijo, y poco después revelaba que también acaba de obtener el Premio Lazarillo al mejor álbum ilustrado, con ‘Un fuego rojo’, ilustrado por Paloma Corral.

El galardón de Cine reconoce la labor de Paula Ortiz (Zaragoza, 1979), la directora de ‘De tu ventana a la mía’ y ‘La novia’, que trabaja ahora, con Guillermo Arriaga, en otra película sobre Barbazul. Andaba por Miami y fue así de expresiva: "¡Otras! ¡Qué alegría! Mil gracias". Como otros ha removido algunos compromisos para estar en la gala.

El Premio de Artes Escénicas ha ido a parar a una ‘pareja de hecho’ en las tablas: Carmen Barrantes (Huesca, 1977) y Jorge Usón (Zaragoza, 1980), que han asumido uno de los montajes de la temporada: ‘Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban)’. Lo han recibido como una inyección de ánimo, de felicidad y de entusiasmo, y coincidieron en algo: "No nos lo esperábamos".

El premio de Divulgación Cultural es para Javier Losilla (Zaragoza, 1955), por su actual trabajo en RTVE-Aragón, donde hizo programas tan recordados como ‘Babilonia’ o ‘Rompeolas’, y su trayectoria como crítico musical en ‘el País’ y ‘El Periódico de Aragón’, entre otros medios. "Que te reconozca el periódico que está enfrente al tuyo o a tus medios es una declaración de intenciones y una burla al sectarismo", dijo Javier, que iniciaba unas pequeñas vacaciones en París. Columna Villarroya (Daroca, 1954) ha ganado el Premio de Fotografía por una carrera de más de 40 años, donde se alterna la foto de estudio y de arte con el retrato, y algunas obsesiones temáticas: la tierra, el paisaje, el agua o los espejos. "Casi no me lo puedo creer. Me hace muchísima ilusión. Estoy muy feliz", dijo de viva voz.

El Premio de Artes Plásticas es para Pepe Cerdá (Buñales, Huesca, 1961), en reconocimiento a su carrera en general pero también a su reciente exposición en el Paraninfo de Zaragoza. El hombre escéptico que aparenta ser, también escritor de aforismos, a punto de salir hacia Francia, estaba muy contento. Emocionado.

María José Hernández (Zaragoza, 1966) es la vencedora en la modalidad de Música; este año ha ganado uno de los galardones de la Música Aragonesa, con su canción ‘Pregaria’, y tiene fresco un nuevo disco: ‘Las cartas sobre la mesa’, que ha presentado en varias ciudades españolas. No queda tan lejos su cuidado homenaje a José Antonio Labordeta en ‘Las uvas dulces’. "Estoy muy feliz. Me cuesta creerlo. Y me emociona mucho recibir un premio a toda mi carrera cuando llevas más de 30 años en esto", explicó.

 

Humor y música con piano

El jurado, en esta ocasión, ha estado compuesto por Eva Cosculluela, librera de Los Portadores de Sueños y comentarista de libros en ‘Artes & Letras’; el periodista y crítico musical Pablo Ferrer; el escritor y bibliófilo José Luis Melero Rivas; el responsable del área de Cultura de HERALDO Santiago Paniagua y el coordinador de ‘Artes & Letras’ Antón Castro.

La periodista de Aragón TV Victoria Martínez será de nuevo la conductora de la ceremonia, que contará con varias actuaciones y quizá alguna sorpresa: cantarán David Angulo, que estrenará un tema de su próximo disco, Celino Gracia (hará una versión de ‘La quiero a morir’), Paco Cuenca, acompañado del pianista Chema Callejero y del contrabajista Coco Balasch (tocarán ‘Ne me quitte pas’ de Jacques Brel), y cerrará María José Hernández, con dos temas, en compañía de uno de sus músicos de referencia: el pianista Sergio Marqueta-Siibert.

 

09/12/2018 14:56 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

PRIMERA CARTA DE RAMÓN ACÍN A CONCHITA MONRÁS

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El 8 de diciembre de 2018 se cumplen cien años desde que Ramón Acín le envió la primera carta a Conchita Monrás. Se trataba de una postal dibujada por Acín para felicitar a Conchita en el día de su santo:

 

«La señorita Luna, leyendo el mensaje donde el maestro Granados, desde el cielo, (los buenos artistas están en el cielo después de muertos) felicita a su fiel intérprete Conchita Monrás.

 

Felicítale, también desde la tierra y le felicitará luego de muerto desde el infierno (a los malos artistas nos aguarda el infierno) su buen amigo Ramón Acín».

 

La correspondencia entre Ramón y Conchita —cartas, bocetos, dibujos, papelitos no siempre fechados ni fáciles de ordenar— es un poema de amor sostenido durante dieciocho años. Ramón y Conchita tejieron un universo de complicidad y ternura, un mundo propio hecho con palabras. Y esas mismas palabras se convirtieron en trinchera contra la tristeza, en fábrica de sueños, en abrazos de cuerpo entero, en terreno de reconciliación, en lugar para el recuerdo, en bálsamo de la ausencia, en remedio contra las pequeñas y las grandes heridas que, a veces,  provoca vivir.

 

El Museo Pedagógico de Aragón celebra el centenario del inicio de esta correspondencia reeditando el artículo que publiqué en el número 120 de la revista Turia en diciembre de 2016. Agradezco a Raúl Carlos Maícas, director de Turia, las facilidades que me ha dado para poner a disposición de todos este texto en la colección Publicaciones Digitales del Museo Pedagógico de Aragón.

 

Huesca, 8 de diciembre de 2018

 

Víctor Juan

Director del Museo Pedagógico de Aragón

Patrono de la Fundación Ramón y Katia Acín

 

 

 

 

 

 

«Tú eres antes que todo»

La correspondencia de Ramón Acín y Conchita Monrás

 

 

 

 

Para entender la vida de Ramón Acín hay que tener en cuenta que uno de los pilares de su existencia fue Conchita, su compañera, su cómplice y su musa. Conchita era antes que todo. Antes que la libertad y antes que el arte. Así lo escribió Ramón Acín desde la cárcel, posiblemente en 1924:

«Aquí discutimos, damos charlas y asambleas, estamos todo lo relativamente bien que se puede estar sin libertad... y sin ti, mejor dicho, sin ti y sin libertad porque tú eres antes que todo».[1]

Concepción Monrás Casas (Barcelona, 3 de noviembre de 1898 – Huesca, 23 de agosto de 1936) era hija de Joaquín Monrás Casanovas, catedrático de Literatura, que fue destinado al Instituto de Huesca cuando Conchita era una niña. Conchita completó sus estudios en el colegio de Santa Rosa. También aprendió a tocar el piano con el maestro Eusebio Coronas. Tenía intereses poco comunes entre las jóvenes de la época. Estudiaba esperanto, jugaba al tenis, le gustaba actuar en obras de teatro… Era diez años más joven que Ramón Acín, con quien se casó el 6 de enero de 1923.[2] La ceremonia se celebró en casa de Conchita, en la Plaza de Santo domingo, 8, para guardar el luto por la muerte de la madre de Ramón Acín, fallecida unos días antes.

Una valiosa descripción del carácter Conchita nos la ofrece Mariano Añoto Pola, un niño al que Ramón y Conchita acogieron en su casa como si fuera un hijo más, cuando se quedó huérfano.

«Conchita era espigada, delgada, de cuerpo armónico y atractivo, joven de rostro agradable y sonrisa feliz. Imperiosa cuando pedía u ordenaba, a veces sus ojos centelleaban ante situaciones graves. Plenamente enamorada de su marido, compartía en una estrecha unión con una entrega total, todos los problemas de este. (...) Conchita fue la heroína verdadera. Una mujer que defendió a su esposo con todas las consecuencias».[3]

Esta no fue la única ocasión en la que Mariano Añoto recordó a Conchita. Sol Acín en un artículo publicado en El Día de Aragón en 1988 recogió el testimonio de Mariano Añoto sobre Conchita:

«Recordarás algunas tardes, las más de las veces tardes de invierno, tardes frías en las que vuestro padre se había ausentado de casa. Vuestra madre nos decía: “¿vamos a la alameda? Subiremos también a Las Mártires”.

Cuando iniciábamos el paseo, el Sol, que en principio era amarillo invernal, poco a poco se tornaba turbio y frío.

La niebla surgía por el cauce del río Isuela a borbotones, envolviéndonos con su gélido vapor, y pronto nuestros alientos empezaban a condensarse con fuerza.

–A ver quién me coge –decía de pronto–, y emprendía veloz carrera. Muchas de las veces para cogerla teníamos que cercarla. Su velocidad era asombrosa. Era joven, sana y fuerte».[4]

Desde que comenzó su relación, Ramón le escribía a Conchita notas, billetes, cartas, postales, apuntes con dibujos sin otro propósito que el que tienen los enamorados cuando se escriben: decirse cómo se quieren y se extrañan permanentemente porque el tiempo que pasan juntos siempre se les hace corto. Leídas una tras otra, estas cartas son un largo poema de amor. Ramón Acín escribía apretándose el hígado o cuando le saltaba el corazón. Se apretaba el hígado para denunciar las injusticias y el sufrimiento de los más débiles, aunque sabía que se le cerrarían algunas puertas o se le negaría algún saludo[5]. Acín confesaba que era más fácil escribir apretándose el hígado, cuando le desbordaba la hiel, pero le bastaba pensar en Conchita, en su zagalica, en su gitana de la gitanería para que le saltara el corazón. Por eso sus cartas rebosan ternura, amor y delicadeza. Seguro que Conchita le contestaría, pero Ramón no guardó sus cartas con tanto cuidado como el que puso Conchita en guardar las palabras y los dibujos de Ramón. Solo han llegado hasta nosotros unas pocas misivas remitidas por Conchita. Sin embargo, sabemos que se enviaban mensajes diariamente. De la calle Las Cortes a la plaza de Santo Domingo, de la plaza de Santo Domingo a la calle Las Cortes. Y esos mensajes nos muestran la limpieza de un mundo construido con palabras, de un territorio que Ramón y Conchita conquistaron para ser juntos, para ser uno solo.

Las despedidas de las cartas también son una muestra de la complicidad y del cariño que les unía: «Siempre el mismo», «Te quiere de verdad, de verdad tu Ramón», «Mucho, mucho, mucho te quiere Ramón», «Te envía muchas cosicas tu R».«Estoy muy contento de nuestro mucho cariño, tu Ramón».

Conchita le llamaba a Ramón «chiqué», «majico», «Ramoncico mío», «nenico».

Y Ramón le decía «gitanilla», «Chiteta», «zagalica»…

 

Un paraíso en la calle Las Cortes

Rafael Sánchez Ventura escribió que el hogar que construyeron Conchita y Ramón en la casa de la calle Las Cortes era un «ejemplo emocionante de armonía, de elevación, de belleza, donde todo adquiría dignidad y gracia; aquel hogar de Huesca, que también fue mío, instalado en la señorial casona de anchas estancias repletas de cuadros, esculturas, estampas, viejos muebles y libros, objetos múltiples de exquisito arte popular conseguidos al cabo de los años en incesantes correrías que hicimos juntos por tantos y tantos lugares; aquel hogar animado por la inteligente alegría de Conchita Monrás, la tierna compañera de Ramón, iluminado por el radiante hechizo de las dos niñas, a tono ambas en hermosura y precoz sensibilidad e inteligencia con el ambiente de la casa; aquel hogar a todos abiertos donde el pobre tenía puesto franco en la mesa, enseñanza cordial de música y dibujo en la academia».[6]

Marianito Añoto recordaba a Conchita como la necesaria compañera para Ramón Acín. Se complementaban. No se entendían el uno sin el otro: «Conchita, a la inversa que Ramón, procuraba estar totalmente a ras de tierra. Enjuiciaba, pesaba, medía con claridad todo problema sentimental, político o económico. Gracias a ella el equilibrio material se mantenía en el hogar. En aquellos años se precisaba menos para vivir, pero en casa de Ramón Acín siempre se caminaba con adelanto de décadas y los gastos eran grandes. Conchita sabía frenar a su marido».[7]

Otro testimonio del clima que reinaba en casa de Ramón y Conchita Monrás nos lo ofrecen las declaraciones del capitán Fermín Galán en las que destaca que Conchita era la compañera de Acín. Todo era ideal en la casa de la calle Las Cortes: «Me maravilla cada vez que voy a casa de Acín. Son ideales él, su mujer y sus niñas ¡Su casa entera! ¡Acín ha encontrado la compañera! ¡Ha tenido suerte!».[8]

 

«Tan identificados que no podía ser más»

En 2002 Katia Acín destacaba en un encuentro con estudiantes la gran sintonía que había entre sus padres: «Mi madre era una mujer totalmente enamorada de mi padre y estaban tan identificados que no podía ser más».[9]

Conchita y Ramón tuvieron una relación absolutamente simétrica en la que tanto ponía el uno como daba el otro. Hay dos dibujos de Acín que expresan el respeto, la admiración y el apoyo incondicional que se dispensaban. En uno Conchita toca el piano en primer plano y detrás está Ramón pintando, sentado frente a un caballete. En el segundo dibujo es Ramón quien pinta en primer plano y Conchita toca, al fondo, el piano.

La identificación entre Ramón y Conchita es una constante en su correspondencia. Por ejemplo, en la carta que Ramón le envió a Conchita el 8 de diciembre de 1921 le decía que pronto serían uno, que se confundirían sus cosas y de ambos sería por igual todo: «como Conchita no es Conchita sino que soy yo y yo Conchita, para los dos por igual han de ser lo bueno y lo mediano y lo malo, si lo hubiere». Y así fue. Conchita y Ramón compartieron lo mucho bueno que hubo en sus vidas, los juegos y la alegría de las niñas, los días luminosos en la playa, las excursiones al Pirineo, la amistad de buenos amigos, los sueños de un mundo mejor. También compartieron el dolor de la cárcel, Ramón dentro de una celda y Conchita sufriendo la ausencia de Ramón en la prisión de los días vacíos. Compartieron el exilio. Ramón en París y ella en Huesca, una ciudad que sin Ramón se convertía para Conchita en un extraño lugar.

Conchita fue en todo momento la compañera de Acín. Fue su cómplice cuando Ramón se dedicaba a sus «sindicalerías»[10] o cuando era detenido y encarcelado por participar en huelgas y protestas. También compartió la voluntad de Ramón cuando, después de tocarles 30 000 duros en el premio gordo de la lotería de Navidad de 1932, Acín financió el rodaje de la película de Luis Buñuel Tierra sin pan en Las Hurdes.[11] Y también era de Conchita la generosidad que Acín tuvo con algunos amigos cuando estuvieron enfermos y necesitaron dinero. Y, llevando al extremo su amor, Conchita quiso compartir el destino de su marido cuando unos hombres convertidos en bestias lo arrancaron de su casa para matarlo.

 

«tú me acompañas siempre»[12]

Conchita y Ramón compartían las ideas, las aficiones y las pasiones. Ramón le decía a Conchita en una carta de octubre de 1933 que bastaba que uno de los dos amara una cosa, para que, naturalmente, la amara también el otro:

«Me gusta que te guste el mar; a mí, si no me gustase, me gustaría por gustarte a ti. Y me gusta que te guste la montaña; ya sé que si a ti no te gustase, te gustaría por gustarme a mí».[13]

Juntos habían descubierto que solo importaba cómo se querían. Aprendieron que teniéndose el uno al otro, todo lo demás era relativo. Y eso lo expresaba     Ramón Acín en un resumen que hacía de una carta que le enviaba Conchita en la primavera de 1922:

«Leída tu carta, voy a hacerte el resumen de ella y la mía y todas las cartas habidas y por haber (incluidas las 40 de la baraja). Resumen:

Que Ramón quiere mucho, mucho a su Conchita y que su Conchita quiere mucho, mucho, y un poquitín más a su Ramón, y todo lo demás tiene poca importancia ¿verdad, zagalica?».[14]

 

El humor y el amor

La primera carta enviada por Ramón a Conchita de la que se tiene conocimiento está fechada el 8 de diciembre de 1918. Se trata de la felicitación del día de la Inmaculada en la que Ramón dibujó una Luna que escuchaba como Conchita interpretaba al piano a Granados. El compositor felicitaba a Conchita desde el cielo. Su «amigo» Ramón Acín también la felicitaba y la felicitaría –le anunciaba– después de muerto desde el infierno porque «los malos artistas siempre van al infierno»[15].

A Ramón le gustaba jugar con todo. Encontramos ejemplos de este carácter cuando le pintó a su perro Tobi un bozal para que los laceros municipales le dejaran en paz[16], cuando liberó al pájaro que vivía en la jaula que más tarde ocupó una pajarita[17], cuando escribía sobre fútbol[18], cuando estando en la cárcel dibujó una palomica que todas las noches sorteaba las rejas de la prisión para besar a Conchita y a las niñas.[19] También cuando decía de sí mismo que había ingresado por voluntad propia en la orden de los predicadores en el desierto porque escribía y denunciaba asuntos que para muchos podían parecer tan nimios como la ubicación de los caballitos y los tiovivos para las ferias de San Andrés en el lugar más frío de Huesca[20]... Por eso no es aventurado suponer que quizá Ramón le pidió matrimonio a Conchita con una declaración en la que también jugaba en un momento solemne. No sabemos cuándo le envió una postal en la que había dibujado un cura junto al que Acín escribió: «Lea el otro lado»:

«Amiga Conchita:

Si me encuentra usted una novia morenica y salada y se presta este cura, me caso».

El 7 de enero de 1922 en La Tierra se publicó el reportaje titulado «¿Qué le han traído a usted los reyes?» en el que se adjudicaban algunos regalos a personas de la ciudad y en esa relación se incluía a Ramón Acín: «A Don Ramón Acín una muñeca, pero que muy gitana, que le hace olvidarse de papá Lenin». Seguro que esta fue la respuesta textual de Acín a la pregunta. Ya sabemos que Conchita hacía que Ramón se olvidara de todo. Hasta de Lenin, porque Conchita era para Ramón «antes que todo».

 



[1] La correspondencia entre Conchita Monrás y Ramón Acín puede consultarse en la base de datos de Emilio Casanova y Jesús Lou (2004), Ramón Acín. La línea sentida, Zaragoza, Departamento de Educación, Cultura y Deporte de Gobierno de Aragón y Diputación Provincial de Huesca. Esta documentación también está disponible en la página web de la Fundación Ramón y Katia Acín (http://www.fundacionacin.org/). Además, Jesús Lou transcribió las cartas de Conchita y Ramón en un artículo titulado «Geografía íntima de Ramón Acín», incluido en Emilio Casanova y Jesús Lou (2004), Ramón Acín. La línea sentida, op. cit.

[2] Víctor Pardo Lancina (2004), «Concepción Monrás y Casas (Barcelona,1898-Huesca, 1936)» en Emilio Casanova y Jesús Lou, Ramón Acín. La línea sentida, op. cit.

[3]  Víctor Pardo (2004), «Concepción Monrás y Casas (Barcelona,1898-Huesca», 1936) en Emilio Casanova y Jesús Lou, Ramón Acín. La línea sentida, op. cit.

[4] Sol Acín (1988) «Ramón Acín. Notas al margen», El Día de Aragón, 5 de noviembre de 1988.

[5] Ramón Acín, «El valor moral, futbolistas y futbolaires», El Diario de Huesca, 14 de diciembre de 1926.

[6] Rafael Sánchez Ventura, «En memoria de Ramón Acín», Aragón, 2, p. 3, citado por Víctor Pardo, «Una casona en la vieja ciudad amurallada», pp. 335-336 en Casanova, Emilio y Mas, Carlos, Ramón Acín toma la palabra. Barcelona, Penguin Random House Grupo Editorial.

[7] Citado por Víctor Pardo, «Una casona en la vieja ciudad amurallada», p. 337 en Casanova, Emilio y Mas, Carlos, Ramón Acín toma la palabra… op. cit.

[8] Arderíus, J. et al. (1931) Vida de Fermín Galán, Editorial Zeus, Madrid, p. 270. Citado en Víctor Pardo (2015) «Una casona en la vieja ciudad amurallada», p. 337 en Casanova, Emilio y Mas, Carlos, Ramón Acín toma la palabra, op. cit.

[9] Emilio Casanova (2005), Katia Acín. La niña saltapias, Zaragoza, Emilio Casanova Producciones, 9 minutos, disponible en https://vimeo.com/114427490. En este corto se reproduce parte de una conferencia de Katia Acín en el Colegio Mayor Universitario Raimundo de Peñafort.

[10] Esta es la expresión que Acín utilizó en octubre de 1921 en una postal que le envió a Conchita en la que un monaguillo decía. Rogad a Dios por el bienestar social: «este monaguillo que tiene el buen deseo de arreglar la cuestión social para que Conchita esté tranquila no teniendo que ver ya (por innecesario) a su Ramón metido en sindicalerías».

[11] Víctor Pardo (2009), «Retratos de Ramón Acín, el apóstol bueno», Anuario de Pedagogía, 10, p. 88.

[12] Carta de Ramón a Conchita, 10 de diciembre de 1921. Ramón Acín estaba en Zaragoza y escribe: «Llegué perfectamente, zagalica, muy solico. Solico a medias porque tú me acompañas siempre…».

[13] Carta de Ramón a Conchita, octubre de 1933. Acín se encontraba en Madrid. Había acudido al montaje de Tierra sin pan que Buñuel estaba terminando durante esos días.

[14] Carta de Ramón a Conchita, 1922.

[15] Carta de Ramón a Conchita, 8 de diciembre de 1918.

[16] Ramón Acín, «Arca de Noé. Un loro. El Tobi. Mi gato. Libertad con arroz», El Diario de Huesca, 20 de abril de 1924. Este mismo artículo se publicó en Revista Nueva, 10 de mayo de 1924, p. 13.

[17] «Ramón Acín, el artista que es todo corazón», La Tierra, 17 de febrero de 1929, reportaje firmado por El Reportero X. : «Encerrada en una jaula vemos una pajarita de papel. Ante nuestra sonrisa contemplándola dice Acín que libertó al auténtico pájaro de carne y plumas para solemnizar el reciente centenario de San Francisco de Asís. Llamar hermano al pájaro y ser su carcelero no lo encontraba bien».

[18] Ramón Acín, «El foot-ball ni ética ni estética», El Diario de Huesca, 21 de agosto de 1924 y el ya citado «El valor moral, futbolistas y futbolaires», El Diario de Huesca, 14 de diciembre de 1926.

[19] Carta de Ramón a Conchita, 26 de julio de 1933.

[20] Ramón Acín, «Las barcas de Caronte», El Diario de Huesca, 29 de noviembre de 1917. Se quejaba Ramón Acín del emplazamiento de los columpios y caballitos en el lugar más frío de Huesca. «¿Es que no contentos con amargar a los pequeñuelos en los colegios, cortos de higiene y largos de letanías, queremos poner en sus distracciones el amargor de las dolencias y la muerte?».

 

 

*Todo lo publico aquí por generosidad de Víctor M. Juan Borroy.

08/12/2018 12:43 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

PACO ORTEGA: UNA CONVERSACIÓN, UNA VIDA EN EL TEATRO, UN BALANCE

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Nacido en Zaragoza en 1953, Paco Ortega acaba de jubilarse de la Escuela Municipal de Teatro. Ha sido crítico, director y responsable del Centro Dramático de Aragón y de la Expo-2008. [La fotografía es de Juan Moro.]

-¿Cómo nació tu pasión por el teatro? ¿Qué te atrapó?

Nació de una forma natural: jugando con mi abuela Carmen en el caserón donde vivía en la calle San Miguel. Intercambiábamos papeles. A veces ella me miraba y otras, la miraba yo. Había “sesiones” más concurridas, con la presencia de mis padres, mi amigo Paquito, mi tía y mis primos. En medio del salón había una especie de arco que separaba dos habitaciones y que tenía un medio una cortina de terciopelo rojo, que se abría y se cerraba. Ese fue mi primer escenario.

-¿Hubo figuras claves, actores, maestros, espectáculos, nombres que te contagiasen esta pasión?

Mi escuela fue mi propio autodidactismo y ver todo el teatro que venía al Teatro Principal. Me sentaba en la fila 1, butaca 2, justo al lado del crítico de Heraldo de Aragón, Don Pablo Cistué de Castro. Nos saludábamos con cortesía y a la salida nos despedíamos hasta la próxima. La primera vez que fui al Teatro Principal fue el 26 de enero de 1969 para ver “La hora de la fantasía”, de la autora italiana Ana Bonnaci. Lo sé porque tengo una colección inmensa de programas de mano. Y después estuve años y años viendo de todo: obras buenas, malas y malísimas. Rodero, Fernán Gómez, Galiana, José Luis Alonso, Adolfo Marsillach, Miguel Narros y más tarde Víctor García, etc, me “enseñaron” el oficio, y especialmente a distinguir entre el buen y mal teatro.

-En tus inicios hay un montón de grupos. Desde Albaida y Ánade, hasta el Teatro Universitario o la Ribera y el Grifo. De manera sencilla, y sé que nos daría para una enciclopedia, cuál es el balance… ¿Qué aprendiste, cómo lo viviste?

Hay tres etapas: la primera en Medina Al Baida y el Grupo de Anade, que fueron experiencias muy valiosas pero absolutamente amateur, la segunda, cuando ya estaba en la Universidad, en Octubre Teatral, el Teatro Universitario, en donde mi autodidactismo comenzó a dar algunos frutos valiosos y comencé a aplicar una metodología que no sé de dónde me salió, y una tercera, en el Teatro de la Ribera, ya siendo profesional. Con Pilar Laveaga, Mariano y Javier Anós me enrolé en un proyecto que recorrió España de arriba abajo, participando conscientemente del movimiento del “teatro independiente”. Recuerdo que el día que se terminó el luto oficial por la muerte de Franco actuamos en Ciudad Real, y todos pasamos por comisaría antes de subir al escenario. Fue divertido, dentro del miedo que teníamos. En esta compañía aprendí mucho, tanto lo que que quería hacer en el teatro, como lo que no quería hacer. Me fui de allí con un cierto malestar pero con la cabeza llena de ideas y proyectos. El más importante y llamativo marcharme a Moscú para aprender las técnicas de clown aconsejado por Miguel Garrido.

-Por qué fundaste en 1982 el Nuevo Teatro de Aragón. ¿Qué compañía querías crear, qué tipo de teatro anhelabas hacer?

En el NTA quería hacer lo que no pude hacer en el Teatro de la Ribera. Y lo conseguí: viajar, hacer cientos de funciones, participar en festivales, estrenar en Madrid y Barcelona y otras ciudades españolas, recibir críticas buenas y malas, etc. El NTA nació porque consideramos que en Aragón había un hueco que pensábamos que no cubría ni la Ribera, ni el Teatro Estable, ni otras compañías. Un nuevo teatro, limítrofe con otros lenguajes artísticos, hecho de otra forma, con una sintonía muy especial entre los actores y yo. Por aquel entonces estaba muy influido por Els Joglars, el Teatre Lliure y el Teatro Fronterizo. Fue la época en que empecé a ir a París con frecuencia para ver al Théâtre du Soleil, y al Festival de Aviñón.

¿Cuál sería el balance apretado de casi treinta años en escena?

El teatro lo ha sido todo para mí durante muchos años. He dirigido mucho, pero me hubiera gustado actuar, ser actor durante más tiempo. Creo haberle servido, y no haberme servido de él, como pedía Stanislavski. He vivido momentos preciosos, y otros horribles, la mayoría de ellos como consecuencia de problemas económicos. En Aragón si querías dirigir o actuar había que ser empresario, y eso es algo que nunca llevé bien del todo.

-¿Qué piezas rescatas, de qué te sientes más satisfecho?

Es muy complicado destacar, pero tal vez recuerdo con especial cariño “La comedia imaginaria”, a partir de dos textos de Molière, una dramaturgia que ideamos Manuel Martínez Forega y yo; “La metamorfosis”, una adaptación que hizo Benito de Ramón del texto de Kafka, en donde dirigí a María Isbert, a su hijo Tony, y a Alfonso del Real, pero también a Rosa Lasierra, a Joaquín Murillo, etc; “Shakespeare´s”, que se presentó en varios festivales y que contaba con Maribel Verdú, Luisa Gavasa, Joaquín Hinojosa, Cristina de Inza, Pedro Rebollo, Félix Martín, etc.

-¿Dirías que fuiste un director de actores, de actrices sobre todo?

Sobre todo es lo que he sido, aunque, como te he dicho, me hubiera gustado trabajar más veces como actor, que en el fondo es el oficio más bonito dentro de los oficios del teatro. Pero tal vez esta carencia la he compensado dando clases aquí, en Barcelona, etc. La enseñanza ha sido una verdadera pasión, el trabajo al que más fiel he sido y en el que me he encontrado más a mí mismo. No hay nada como transmitir conocimientos, provocar experiencias, a actores y a actrices, seres frágiles y fuertes, al mismo tiempo. Enseñando he aprendido yo más que nadie.

-¿Qué significó para ti Benito de Ramón, profesor y dramaturgo, qué significa?

Benito es un magnífico profesor y un buen amigo. Durante años llevamos juntos el timón del NTA. Como director de la Escuela Municipal de Teatro ha sido un hombre inteligente, eficiente y amable. Lo que ha ocurrido con él es una injusticia absoluta. No es que una sentencia haya sido injusta, que lo ha sido y mucho, sino que los verdaderos responsables de un despropósito mayúsculo han sido aquellos que le han dejado a los pies de los caballos. Gente que no merece ocupar cargos en el Departamento de Educación de ninguna institución pública, burócratas sin talento ni sensibilidad, y, en algunos casos, malas personas.

-Ha sido profesor de la Escuela Municipal de Teatro. Dabas Historia y Teoría Teatral. ¿De manera sencilla, qué quisiste enseñar, qué se puede aprender en el teatro?

Fui durante poco tiempo profesor de Historia y Teoría. Apenas un par de años, que coincidieron con mi etapa de director de la Escuela. Muy pronto Mariano Cariñena me propuso dar clases de Interpretación, que es lo que he hecho durante más de veinte años. Enseñar en teatro es transmitir adecuadamente lo que tú sabes o crees saber. Para hacerlo no hay recetarios, ni manuales: hay reflexiones compartidas, experiencias humanas, cercanía entre alumnos y profesores. Eso no es exactamente amistad. Enseñar también es exigir y exigirte, es involucrarte de verdad en procesos, en desarrollos. Ser profesor de teatro es ser doblemente humano. Por otra parte están los talleres de tercero, momentos de plenitud pedagógica. Ahí quedan “Don Juan y si estuvieras aquí”, de Benito de Ramón que presentamos en la escuela más prestigiosa de Londres, o “Woyzec”, de Büchner, que se estrenó en Burdeos, Barcelona y Madrid. En total he dirigido catorce talleres.

-Te vas con 65 años y se diría, también, que ¿con ira y con amargura?

No. Me voy feliz y contento. Mi trayectoria en la Escuela ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida. He compartido horas y horas con Mariano Anós, Cariñena, Miguel Garrido, Rafael Campos y todos mis compañeros y compañeras. He asistido a un proceso ejemplar de recambio generacional: mis antiguos alumnos y alumnas son ahora profesores. ¿Qué mejor prueba de que la Escuela ha sido fecunda? Hemos formado actores y actrices profesionales, de los que Fernando Fernán Gómez se deshacía en elogios. Hemos levantado una escuela sólida y humanista. He sido feliz en la penumbra del aula, aprendiendo y enseñado. El hecho de que mi jubilación haya sido abrupta y no me hayan permitido seguir los dos meses que les pedía, solo demuestra la insensibilidad y la descortesía de las personas a las que antes me refería.

-¿Es la ciudad y sus instituciones cruel con los suyos, se obra aquí aquello de Zaragoza como ciudad saturnal que devora a sus hijos?

No lo sé. Si no fuera por esto último, yo me sentiría extraordinariamente afortunado por cómo he sido tratado y por el reconocimiento que, en general, ha tenido mi trabajo aquí, en sus diferentes vertientes. Sí es verdad que Zaragoza es una ciudad muy dura en algunos aspectos, y que hay un clima espiritual por el que no haberse marchado a tiempo suena a mediocridad. Y eso no es así. Aquí hay gente y ha habido gente muy valiosa.

-Vayamos con otra experiencia: el Centro Dramático de Aragón. Empezó con energía, con ilusiones, con ideas… ¿qué te emociona al recordarlo?

El Centro Dramático de Aragón fue para mí una experiencia fabulosa. Yo quería poner en marcha un centro de producción al estilo europeo, en el que se contara con profesionales de la tierra y se importara otros de fuera. Y así fue: Carlos Martín, Félix Prader (de la Comedie Française), Joan Ollé, Fernando Fernán Gómez y otros dirigieron espectáculos. Se estrenaron textos de Shakespeare, de Javier Tomeo, del propio Fernando. Regresaron actores que habían emigrado… Que no supusiera un conflicto de intereses con las compañías privadas, sino que fuera el buque insignia que les abriera paso. Creo que las decisiones que se tomaron fueron ambiciosas artísticamente y en poco tiempo estrenamos en el María Guerrero, de Madrid, en el Grec, de Barcelona, o en el Teatro de la Abadía, ganamos un premio en el Festival de Almagro y un Max… Pero sobre todo, conseguimos firmar contratos estables con los actores, que no han vuelto a ser pagados jamás y que suponían para ellos una puerta laboral siempre abierta. Cuando yo me marché, el Gobierno de Aragón puso al frente a una persona que había manifestado públicamente que no le parecía una buena idea y que tampoco le gustaba el teatro. Se veía venir que sus días estaban contados, y ahí es donde el Sindicato de Actores extrañamente miró para otro lado. A mí me regateaban dos euros de dietas por actuación, y, sin embargo, no se plantaron contra la decisión de cerrarlo. Es inexplicable.

-¿Por qué se cerró: hubo conjura general o indiferencia? ¿Por qué nunca se dijo nada, no se dieron razones?

Se cerró por lo que te cuento, por la inexplicable desidia de la profesión, que se hizo el harakiri más absurdo de la historia del teatro. Y, en otro orden de cosas, porque la Consejera Eva Almunia, heredó un proyecto que había nacido en la anterior legislatura, de la mano de Javier Callizo, miembro de un partido diferente.

-¿Por qué cuesta tanto en Aragón, pero sobre todo en Zaragoza, sostener los proyectos, entender el bien común como algo coral?

Tampoco lo sé, pero siempre ha sido así. La gente lucha mucho por defender sus supuestos intereses particulares y no le entra en la cabeza que defender los generales, los del sector, es la mejor garantía para conseguir lo primero. Hay poca mirada al horizonte y demasiada al ombligo. Hay miedo a lo desconocido.

-¿Qué te dio y qué nos dio, desde el punto de vista de los espectáculos, la Expo?

Fue la etapa más extrema de mi vida. Cuatro años subido en un avión, proyectando espectáculos en Buenos Aires, Canadá, Francia, Moscú… Conocí a gente alucinante y tuve libertad para hacer mi trabajo, para promocionar maravillas como “Hombre vertiente”, como “Iceberg” o como la Cabalgata del Cirque du Soleil, gracias a Roque Gistau, Jerónimo Blasco y a Paco Pellicer, que eran mis superiores directos. Siempre me sentí respaldado por ellos. Yo buscaba conjugar modernidad, pensando o contratando espectáculos para todos los públicos,  y todo ello en sintonía con el mensaje que la Expo defendía. Sin embargo, diez años después, veo aquello como un subidón que no tuvo la continuidad necesaria. Algunas personas planteamos en 2007, un año antes de comenzar la Expo, un Festival de las Artes Escénicas y de la Música para Zaragoza. Nadie nos oyó. También hubo un poderoso factor en contra: cuando se apagaron las bombillas de la Expo nos encontramos con la crisis y los recortes.

-De todos estos años, ¿de qué te sientes más orgulloso? ¿Qué es lo mejor que te llevas?

Me he reído mucho. Mi trabajo ha sido mi vida. No ha habido distancia entre ambas realidades. Y no me he marchado de Zaragoza. Ese ha sido mi gran error y, al mismo tiempo, mi gran conquista. He resistido al cierzo y a los elementos. En el primer caso hablo del clima, en el segundo de algunos y algunas personas insensibles y aprovechadas, cegadas por una ridícula ambición. Me quedo con que mis momentos de felicidad han sido casi una constante.

-¿Cuál es, ahora mismo, la calidad de nuestro teatro: en espectáculos, directores, actores, infraestructuras?

Sinceramente no lo sé. Estoy en una fase en la que el teatro de los demás no me interesa demasiado. Y lo digo con cariño, con mucho cariño. Estoy centrado más en mí, esa es la verdad, como para emitir diagnósticos. Creo, sin embargo, que la Cultura en el Gobierno de Aragón está bien protegida por Nacho Escuín, y que tal vez no tenga muchos medios, pero sí claridad de ideas y honradez. En cuanto al teatro estrictamente creo que han resistido aquellos que vieron en su momento que había que protegerse detrás de paredes: en el Teatro de la Estación, en el Teatro Arbolé y en el Teatro de las Esquinas. Creo que hicieron una apuesta inteligente y audaz que les ha salido bien. Yo no tuve esos reflejos. Les deseo lo mejor de corazón, entre otras cosas porque en algún momento fueron mis compañeros y volverán a serlo en algún momento.

-Si cierras los ojos y repasas todo, ¿crees que ha valido la pena tanto esfuerzo?

No suelo cerrar los ojos y pensar en el pasado. Pienso en el futuro. Si los cierro es para recordar lo maravillosa que ha sido mi vida profesional, la inmensa suerte que he tenido, y algunas personas a las que he conocido y han dejado una huella imborrable en mí, gente que me ha enseñado algo: Fernando Fernán Gómez, Emma Cohen, Joan Manuel Serrat, Peter Brook, etc. Y los amigos que he hecho en estos años y que siguen de un modo u otro conmigo, vivos o muertos: Jordi Mesalles, Miguel Garrido, Gerardo Malla, María Isbert, Joan Ollé, Jorge Eines, Javier Tomeo, Rafael Campos…

-Brevemente. ¿Qué deseas hacer en el futuro? Tienes compañía, has sido actor y autor teatral…

Vivo ya en ese futuro. Comparto tres compañías –Teatro Intimo, Teatro del Espejo, Dama de Noche-, cada una pensada para un tipo diferente de proyectos. Allí estoy  con gente muy valiosa como Roberto Millán, Belén Mirabal, Yván Miguel, Beatriz Serrano, Gérard y Françoise Maimone y con Mario Ronsano, joven e inteligente, y José Antonio Royme, la eficacia hecha persona. Pero especialmente con la persona que ha ensanchado mi vida: mi mujer, Isabel Rodríguez Romero, puro nervio, puro talento, pura energía positiva, con la que voy a tener un hijo en apenas unos meses y con la que reemprenderé mi carrera cuando deje de hacer biberones y cambiar pañales. Quiero seguir dirigiendo, pero me apetece escribir (estoy terminando un libro que se llamará “Memorias de un gamberro antifranquista”), y actuar, sobre todo actuar, especialmente con Isabel. Ojalá también lo haga algún día colaborando con mi hijo Paco, que se ha decantado por la música y la composición. Así que de pasado nada: presente y futuro.

*La foto es de Juan Moro. Fotógrafo madrileño instalado en Zaragoza que trabaja en un gran proyecto: ’Gente de mal vivir’.

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2018/08/05/juan-moro-retrata-mas-200-creadores-gentes-mal-vivir-zaragoza-1260617-1361024.html

02/12/2018 11:05 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON SERGIO VILA-SANJUÁN

https://www.letraslibres.com/espana-mexico/revista/entrevista-sergio-vila-sanjuan-los-catalanes-no-deberiamos-vernos-instigados-escoger-entre-dos-tradiciones

Una entrevista con Sergilo Vila-Sanjuán.

27/11/2018 09:22 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ALFREDO CASTELLÓN: 'SOLO CON LO PUESTO', AFORISMOS

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Alfredo Castellón Molina (Zaragoza, 1930’-Madrid, 2017) ha sido uno de los grandes personajes de la cultura de Aragón del siglo XX y XXI. Enamorado de la Comunidad y de Zaragoza, la ciudad y sus instituciones fueron rácanas con él porque casi nunca lo suficientemente conocido ni estaba situado en ninguna escudería o bando político. Fue un hombre libre y viajado, amigo de María Zambrano, que cofundó RTVE en 1956, que coesdcribió el guión de ‘San Miguel Bueno, mártir’ con Julio Alejandro de Castro y que dirigió dos largometrajes: ‘Platero y yio’ y ‘Las gallinas de Cervantes’. Se le negó cualquiera consideración municipal o la medalla Santa Isabel de Portugal, a la que fue propuesto en varias ocasiones, pero él jamás acumuló resentimiento ni pena: amaba Zaragoza con locura y no se olvidaba ni de ella o de sus calles, de sus gentes, de sus muchos amigos o de la necesidad de venir cada cierto tiempo desde Madrid: solo o con Rosa Burillo, comía en Casa Emilio, andaba por el Parque Grande, concertaba citas o, sencillamente, recorda. Fue escritor y cineasta, director de teatro y dramaturgo, un hombre memorioso y suave que se sentía atraído, sobre todo en los últimos tiempos, por dos géneros: el cuento y el microcuento, y los aforismos. Ahí están ‘El ruido de la mejoria’ (STI), relatos con un fondo de autobiografía y experiencia, y ‘Mis apólogos’, un libro delicioso y poético, en la línea quizá de Baltasar Gracián.ç

Ahora, de la mano de nuevo de su editor Javier Cinca, aparece con carácter póstumo un breviario fantástico, amable y sabio, con el título ‘Solo con lo puesto’ (STI, Sindicato de Trabajos imaginarios, colección Minimalia), donde Alfredo Castellón está a la altura de los grandes aforistas españoles de los últimos tiempos. El volumen, de bolsillo literalmente, lleva una breve introducción de la profesora de litetatura anglosajona Rosa Burillo. Dice: “Los ‘Aforismos’ seleccionados para la presenta edición mantienen el tono socarrón y kla imaginación que son una constante en su obra narrativa, porque ambos constituyen la entraña del autor, su sensibilidad característica. Pero también conservan la ternura, la poesía. Aunque son textos muy breves escritos en prosa, las palabras destilan esa carga poética que en él son esencia”. El propio Alfredo escribe: “Buena parte de los aforismos son sentencias pretenciosas, que tan solo busca la polifonía”.

¿Qué le preocupa al autor de los relatos ‘Escombros selectos’, su libro anterior? ¿De qué habla y nos habla? De todo. Del amor y del desamor, del paso del tiempo, de la memoria, de la realidad y el deseo, de lo que somos o querríamos ser, de la contradicción, de la búsqueda de certezas, del dolor, de la belleza, de las cosas que se deslíen casi inadvertidas y que dejan poso, huella, imágenes. Y habla de la pura especulación del pensamiento, al que atraviesa de perplejidad o de ironía.

Solo con lo puesto’ es un libro útil, de compañía, de placeres inefables, de erudición tranquila y de intuiciones constantes. Seleccionamos aquí algunos textos:

 

I. MEDITACIONES GENERALES

1. Escribo para saber lo que pienso.

2. La duda es el espejo del alma.

3. Las neuronas nos delatan.

4. La inseguridad conduce al exhibicionismo.

5. Conócete a ti mismo y verás lo que te duele.

 

II. EL ARTE DE LA PARADOJA

1. El azar es la lógica de nuestra existencia.

2. Las palabras desconciertan al ojo.

3. Era tan exquisita que en su tumba nacieron gusanos de seda.

4. Suena a paradoja pero hasta para el caos se necesita un orden.

5. No esperéis nada nuevo, el futuro ya fue.

 

III. EL AMOR

1. Qué bonita puesta de amor tiene el horizonte de esa persona.

2. El veneno es como el amor, mata o cura, depende de la dosis.

3. Sus manos se desunieron y se dejó morir.

4. Me gustaría quedarme en prenda tu recuerdo.

5. Si amas sus defectos, tu amor se acerca a la perfección.

 

IV. AUTORRETRATOS

1. Me miro en ese espejo brumoso y veo mi rostro lleno de misterios que trato de desentrañar.

2. Siento frío en la nuca. ¿Quién abrió mi pasado?

3. Me precipito por un terraplén, caigo por un abismo, y no me despierto. No era un sueño.

4. Me ilusiono, me desilusiono y así tres o cuatro veces al día. ¿Y a esa veleta quién le da viento?

5. Me acerco a la laguna seca, blanca de sal y escribo tu nombre, madre.

 

V. LA POESÍA

1. Se escupía en las palmas de la mano y, después de frotarlas, meditaba. Fantasías campesinas.

2. Me gusta escribir en la arena. Amo la temporalidad.

3. A las tinieblas tan sólo las ilumina el rayo.

4. Me acerco a la orilla del mar para oír el chasquido de las olas que se hacen palabras y las contesto.

5. Las lágrimas de la araña. Esa baba tenebrosa que enreda la palabra.

 

*Alfredo Castellón Molina (1930-2017), retratado por Guillermo Mestre, de 'Heraldo'.

 

23/11/2018 20:17 Antón Castro Enlace permanente. Deportistas No hay comentarios. Comentar.

RODOLFO NOTIVOL RETRATA A PEPE MELERO

Texto de Rodolfo Notivol Gascón en la presentación de "El lector incorregible" en el Aula Magna del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, 12 de noviembre de 2018.

Y este es el texto que leyó Rodolfo Notivol, que, a mi costa, hizo reír a toda el Aula Magna. Gracias, amigo.

 

 

Presentar este libro me ha permitido descubrir a un Pepe Melero distinto, desconocido para mí.

Hace unos días, después de un inocente comentario mío en Facebook en el que hacía referencia a este acto, recibí la siguiente contestación de su parte:

«Te recuerdo que yo hablo el último. Y el que ríe el último…»

Como ustedes comprenderán, tan palmario intento de coacción me dejó desconcertado y me hizo plantearme algunas cosas.

¿Es habitual en Melero extorsionar a los presentadores de sus libros? ¿Es posible que, con su cara de buen chico, de comulgante aplicado, diría yo, Melero nos tenga a todos engañados?

Por supuesto, al principio, me dije que no, que no era posible, que era mi amigo y que le conocía bien.

Pero luego me vino a la cabeza la presentación de otro de sus libros, la de Los libros de la guerra, cuando nuestro querido y añorado J.A. Labordeta soltó aquella frase memorable que bien merecería pasar a los anales de la historia de las presentaciones.

«Si no me hubiera visto obligado a presentarlo —dijo—, yo jamás hubiera leído este libro».

¿Fue solo un arranque de franqueza aragonesa?, me pregunté. ¿O acaso José Antonio había sido ya víctima de las intrigas meleristas y estaba respondiendo a las mismas con su acostumbrada rebeldía?

No supe ni quise contestarme.

Ahíto de preocupación, comencé la lectura de El lector incorregible y a las pocas páginas di con las siguientes líneas:

«En mis lecturas de este verano sobre Joyce —nos dice Melero— me encontré con algunas cosas curiosas. Por ejemplo, con que no le gustaba a Juan Benet, lo que llamó mi atención, pues siempre pensé que los amigos de lo abtruso se sentirían cómodos en la misma cofradía.»

Como pueden imaginar, al acabar de leerlo me temblaban las piernas bajo la mesa ¿Si era capaz de decir semejantes cosas sobre Joyce o Benet, qué no sería capaz de decir sobre este humilde juntaletras?

En fin. Les cuento todo esto para que, si encuentran excesiva la lista de halagos y alabanzas que viene a continuación, sean comprensivos conmigo y tengan en cuenta que estoy sometido a una gran presión.

Empecemos pues:

Pepe Melero es el Woody Allen de las letras aragonesas.

¿Te parece bien así, Pepe?

Y lo es, no solo porque si dices las palabras médico u hospital en su presencia se marea, que también, sino porque, como el director neoyorkino con sus películas, ha logrado que cada dos años sus seguidores esperemos ávidos, ansiosos, hasta con síndrome de abstinencia diría yo, puestos ya a exagerar, una nueva entrega de sus artículos.

¿Y por qué ocurre esto?, se preguntarán.

Pues ocurre porque todos sus libros se parecen, pero todos nos sorprenden.

Porque todos están hechos de pequeños detalles, de esos con los que se hace la buena literatura y con los que se conoce a la buena gente.

Porque cada uno de sus textos es una celebración de la vida que más nos gusta: la ciudadana, la culta, la más libre.

Porque en sus textos la vida pequeña puede siempre con las grandilocuencias.

Porque lo que le gusta de Joyce no es el Ulisses, sino las cartas llenas de cochinadas que escribía a su esposa Nora.

Porque aunque le mire el culo a las hijas de sus amigos es solo en las películas y porque él se debe a su público.

Porque nos enternece que piense que es un buen actor cuando el bueno de verdad es Ismael Grasa.

Porque a este paso antes ganará un Goya que verá al Zaragoza otra vez en primera.

Porque si hubiera un Oscar a la amistad bien entendida él estaría siempre nominado.

Porque, según él, «el valor de los amigos no depende de lo que piensen, sino de cómo y cuánto nos quieran».

Porque cualquiera que leyera sus libros querría ser amigo suyo. Salvo Joyce y Benet, claro.

Porque nos recuerda cómo fantaseaba Félix Romeo con las apasionadas noches zaragozanas de Virginia Woolf y su marido.

Porque sus libros están llenos de celebraciones, de recuperaciones y de homenajes, como los que hace en este libro a José María Matheu, a Fernando Ferreró, a Rosendo Tello, a Juan Antonio Gómez o, sobre todo, a nuestro querido Alfredo Castellón.

Porque, como diría Pich i Pon, algunos de sus textos «nos erizan los pelos del corazón».

Porque es capaz de escribir dos artículos sobre verdugos para el mismo libro y quedarse tan ancho.

Porque es capaz de escribir dos artículos sobre verdugos y aclararnos que todos ellos antes que verdugos fueron delincuentes, lo cual explica muchas cosas.

Porque sabe cómo escribir del Zaragoza actual sin que las lágrimas salpiquen las páginas.

Porque a su Zaragoza en este libro solo le dedica un artículo. Uno menos que a los verdugos. Y eso demuestra que sí, que es un buen zaragocista, pero no el mayor, porque ese soy yo.

Porque, como en aquellos chistes antiguos, es capaz de relacionar a Durruti, a un comisario de policía y a Mi vaca lechera.

Porque le gusta hablar bien de su editor y no comprende que así nunca será en un escritor maldito.

Porque cuenta como nadie lo absurdo y cruel de la guerra.

Porque nos recuerda al tenor Carlos Lizondo y cómo cantaba el Adiós a la vida delante de la tapias del cementerio, frente al pelotón de fusilamiento.

Porque nuestras vidas no hubieran sido las mismas si no nos hubiera descubierto al gran Josep Puyol, el «pedomano», y si no nos hubiera detallado que actuaba con calzones de satén negro, que a veces los cambiaba por un frac, que en su repertorio incluía el pedo del cañonazo y el pedo la modista, y que este último imitaba a la perfección el ruido de la tela al rasgarse y duraba exactamente 10 segundos. Muchas gracias, Pepe. Después de saberlo todos dormiremos más tranquilos.

Porque para él la erudición no es un fin, sino una herramienta que usa para relacionarse con el mundo.

Porque aunque habla de libros y de autores, lo que a él le interesan son la vida y sus misterios.

Porque sus libros demuestran que la literatura y la vida son como el azogue y el espejo, se necesitan la una a la otra.

Porque, cuando escribe, nunca se pone tan estupendo como acabo de hacerlo yo.

Porque en sus libros tienen voz las “sinsombrero” del mundo. Todas esas mujeres a las que, como él dice, algunos quisieron sepultar bajo “pesadas losas de silencio”.

Porque escribe sobre la historia de Zaragoza como si la ciudad hubiera sido su primera novia.

Porque quiere tanto a Zaragoza y a Aragón que le quema la racanería con que, a veces, se comportan con sus hombres más ilustres. ¡Por favor una placa ya en todas las casas zaragozanas de Goya!

Porque le perdono que no haya incluido a Montemolín entre los viejos barrios de Zaragoza.

Porque es compasivo con los humildes e implacable con los petulantes y los pelmazos.

Porque no aguanta a los solemnes.

Porque hay que leer sus textos con gafas de soldador para prevenir las pedradas inesperadas.

Porque utiliza la ironía como un maestro de esgrima, para pegar estocadas. Y es que es muy amigo de Ángel Artal y, claro, todo se pega.

Porque con su trajín de libros antiguos y primeras ediciones nos recuerda que la vida es un continuo que no ha empezado ni acabara en nosotros.

Porque los libros que compra han pasado de mano en mano y como diría Ismael Grasa, respira en ellos «el transcurso de las décadas.»

Porque hay que leer sus libros sin fijarse mucho, con relajación, no vaya a ser cosa que localicemos una errata y le demos un disgusto.

Porque por saber sabe hasta dónde perdió la virginidad Ildefonso Manuel Gil.

Porque algunos amigos quisimos titular el libro El lector empalmado y, afortunamente, él se negó.

Porque, como diría Antón Castro, hay que leer sus textos con un pañuelo cerca para empapar la ternura.

Porque, sí, en el fondo es un tierno y blando y se emociona con la historia de Adelina, aquella lectora casi ciega que le regaló una edición muy especial del Saputo. O con la de Royo Villanova que visitaba la tumba de su mujer cada mañana antes de ir a dar clase.

Porque no le gusta que los limpiabotas le limpien las botas.

Porque aunque le preocupe qué será de su biblioteca cuando él no esté, lo que de verdad le inquieta es el paso del tiempo, como a todos.

Porque aunque le gustaría tener tantos apellidos aragoneses como Moneva, él calza siempre castellanos... y es un hombre abierto, de mundo y cosmopolita.

Porque se codea igual con el Pastor de Andorra y Perico Fernández que con Karen Blixen o Marilyn Monroe.

Porque en sus textos lo mismo aparecen reyes y catedráticos que payasos.

Porque escribe y vive contra la amargura.

Porque nos recuerda, como diría Miguel D´Ors, que la felicidad consiste «en no ser feliz y que no te importe».

Porque cuando escribe sobre sí mismo, en realidad, lo hace sobre todos nosotros.

Porque cree que la risa está infravalorada.

Porque le gusta reírse de sí mismo.

Porque nos gusta que escriba que por un artículo es capaz de jugarse el matrimonio.

Porque todos sabemos que eso no se lo cree ni él harto de moscatel.

Porque le queremos a pesar de lo que hace sufrir en sus escritos a su vicerrectora favorita.

Porque ha hecho de su vicerrectora favorita un personaje gruñón y un tanto tacaño, pero muchos sabemos que sin la de verdad, sin su Yolanda, no sabe ni por dónde salir de un ascensor.

Porque, como buen bibliófilo, aunque a veces leyéndole parezca que está un poco trastornado, no es que lo parezca, sino que lo está, y a él le encanta reconocerlo.

Porque viene de participar en una tertulia llamada «Ojalá se te apolille» y eso demuestra lo que acabo de decir.

Porque Yolanda, Iguácel y Jorge aceptaron vivir con él dentro de una biblioteca y él se lo agradece con una espléndida dedicatoria.

Porque con sus libros ha creado un género propio.

Porque no solo ha creado un género propio con sus libros, sino también con sus presentaciones y esta se parece mucho a una que hizo en este mismo edificio hace un par de años y de la que yo me acuerdo muy bien.

Porque las presentaciones de sus libros dan mucho juego y para mucho rato, pero esta tiene que terminar. Porque si no nuestra vicerrectora favorita nos echará a todos a la calle. Porque espero que todos ustedes salgan corriendo a comprar el libro. Porque Pepe y yo, como buenos masoquistas, tenemos prisa por irnos a ver al Zaragoza y porque, aunque me siguen temblando las piernas y me temo lo peor, siento curiosidad por lo que tenga que decir a continuación.

 

16/11/2018 00:30 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

AMOR DE CINE EN FUENTES DE EBRO

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“Me encanta veros. Me emociona vuestro festival. Me hace amar más, si cabe, el cine. Heidi y Anabel os adoran, cómo no podía ser de otra manera”, le escribía la actriz Itziar Miranda, nacida en Zaragoza en 1978 y criada en Estadilla, a José Antonio Aguilar, director del Festival de Cine de Fuentes. Itziar fue coprotagonista de la emocionante gala de clausura del pasado sábado: explicó cómo es y cómo trabaja Anabel Alonso, y recordó que el 50 % de su trabajo en la serie de televisión ‘Amar es para siempre’ se lo debe a ella, y viceversa tal vez, porque en el cine y en el teatro y en la televisión “el otro es decisivo, y en eso, también en eso, Anabel Alonso es un ejemplo”.

Anabel Alonso aguantó con más felicidad que otra cosa una gala que duró tres ahora. “Ya veo que queréis ser como los Goya”, dijo cuando subió a recibir su galardón: la Dama de Fuentes. La rindieron homenaje el actor y gastrónomo Nacho Rubio, que reivindicó Teruel, la citada Itziar Miranda, que estuvo brillante y emotiva (José Antonio Aguilar susurra: “Es mi estrella, brilla siempre”), el director de la serie ‘Amar es para siempre’ Eduardo Casanova y Heidi Steinhardt, directora de teatro y compañera de la galardonada.

Heidi dijo que no tenía ningún discurso preparado, que no sabía que tenía que hablar, e improvisó una auténtica y sincera declaración de amor. Recordó que llevaban seis años viviendo juntas, dijo que Anabel era una buena compañera en la vida y en el amor, que no paraba nunca de hablar y que “desde las seis de la mañana ya está en marcha”. Anabel sellaría su gratitud de una manera muy especial: cuando la alcaldesa María Pilar Palacín le entregó la estatuilla, los demás premiados reciben una cigüeña, besó apasionadamente su trofeo. El fotógrafo Javier Romeo, cronista visual del Festival de Fuentes desde hace años, dice: “Me gusta esta foto. Eso sí que es agradecer un premio”. Con un besazo de cine.

José Antonio Aguilar, muy a pesar, se convirtió en uno de los inesperados galardonados de la gala. La familia Couso le entregó una placa por su compromiso y la apuesta solidaria del certamen desde hace 15 años. “No soy la persona más adecuada para contestar, pero destacaría de esa noche la pluralidad, la libertad de la gala de clausura. Se normaliza todo y todos se expresan como desean. El amor se construye entre personas, no entre géneros, y el sábado en el cine de Fuentes de Ebro hubo mucho amor, amor del universal. Me emocionan todavía recuerdos como la declaración de Heidi a Anabel, quien me apretó la mano a la vez que se emocionaba, desde la butaca de al lado. Tampoco se extrañó, se quieren mucho, se complementan, son dos grandes mujeres. Me emocionaron las palabras de la directora zaragozana Pilar Gutiérrez hablando del tipo de familia que ha querido elegir y el beso de David Couso, que recibí con orgullo. David desborda amor desde que, además, sabe que va a ser padre. Son muchas cosas vividas”. La existencia se alimenta de certezas y de ilusiones.

La fotógrafa Ana Moreno, que entregó un galardón, amplía el foco y señala: “Hay cercanía, alma y mucho corazón en el Festival de Fuentes de Ebro. Hubo fuerza y unas ganas tremendas de las mujeres creadoras. Natalia Moreno, recogiendo el premio con su hijo, estuvo genial”. Aguilar recoge el testigo de la fotógrafa, y subraya: “Noche de mujeres el sábado, sin preparar, sin pensar, cosas que fluyen por su peso y sin necesidad de radiar a los cuatro vientos. Los premios los ganan quienes mejor trabajan, mujeres y hombres. También me emocionaron mucho los aplausos de los nominados a los ganadores. Y los tambores…, esos emocionan a todo el mundo. Anabel Alonso levitó con ellos y con Fuentes de Ebro”.

Ana Bruned, caracterizadora y maquilladora, recibió el premio al mejor maquillaje. “Fuentes es especial para mí por varios motivos. La trayectoria y la estructura: bien organizado y tiene categoría de maquillaje, que es lo que me atañe. Siempre me han dado igual los premios, pero por primera vez deseaba ganar un premio y recibir este ha sido especial. Y se han alegrado por mí y eso me hace muchísima ilusión”.

Amor de Cine en Fuentes de Ebro

Retrato coral de los premiados, de quienes entregaron los premios y de los presentadores: Jesús Nadador, Sylvia Soláns y David Marqueta. / Javier Romeo.

 

El actor y guionista Luis Rabanaque, integrante de ‘Oregón Televisión’ entregó una cigüeña. “Para mí hubo varios momentos en la gala que fueron significativos. El acierto al contar con el actor Rafa Maza como conductor cómico (’¡Qué pavo!’), el emocionante momento de homenaje a Anabel Alonso (y en pantalla a Álvaro de Luna) o la entrega de una placa de reconocimiento al Festival y a su director José Antonio Aguilar por parte de la familia de José Couso. Me hace muy feliz también acudir a Fuentes porque es un punto de encuentro de amigos”, declara.

Rabanaque, famoso como Roque y otros personajes, añade algo más: “Para mí Fuentes es el éxito de las cosas hechas con cariño y amor. Por eso nos gusta tanto ir cada año, más allá de que recibamos, decidamos o demos premios. Se crea una corriente de felicidad en la que la competencia queda en un discreto segundo plano. Está todo cuidado con mimo, José Antonio nos hace sentir muy especiales a todos y cada uno de los que acudimos. Las galas son siempre emocionantes y este año ha sido tan especial con ese leitmotiv de cómicos españoles, con mi José Luis López Vázquez entre ellos”.

Jesús Bosqued, director de arte de numerosos proyectos y de las películas de Paula Ortiz, va por idéntico camino: “Llevo 3 años yendo (como jurado, para entregar un premio y como público) De las tres maneras me he sentido como en casa. Es una sensación personal de ver que hay mucho trabajo detrás, profesionalidad y, sobre todo, cercanía. Desde que entras en el Festival te sientes como en casa y te sabes que formas parte de algo. La calidad de los cortos es muy buena, el jurado es muy responsable y el público respetuoso. Un referente para todos los que hacen cine en Aragón”. Recibieron galardones, o los entregaron, los directores Ignacio Lasierra, Sergio Duce, Paula Ortiz, Ignacio Estaregui, Pilar Gutiérrez, Natalia Moreno, Verónica Saénz o Germán Roda, autor de ‘Los años del humo’, con guión suyo y de Ramón J. Campo; los actores Jorge Asín, Marisol Aznar o Alfonso Desentre; guionistas como José Manuel Herraiz; escritores como Miguel Mena, José Luis Melero; músicos como Ara Malikian; la vicerrectora Yolanda Polo; representantes políticos como Nacho Escuín, Cristina Palacín y Teresa Azcona. Y los responsables de otros festivales de cine: Zaragoza, La Almunia de Doña Godina, Bujaraloz...

El director, y ayudante de dirección de ’Miau’, Ignacio Lasierra valora así el Festival de Fuentes y su propia condición de ganador de cuatro premios: "Es difícil de explicar pero, en realidad, Fuentes transmite energía. Y los que hacemos cine bebemos de esa energía para impulsarnos hacia cada nueva película. Necesitamos la cercanía de los espectadores y Fuentes nos permite tener esa cercanía con el público. Por otro lado, uno va a Fuentes sabiendo que va a encontrarse con amigos y compañeros de profesión a los que hace tiempo que no ve. Como lugar de encuentro, el festival cumple un papel de lo más importante en nuestra comunidad". Lasierra, zaragocista hasta la médula, tiene un recuerdo para dos mujeres: "De todos los premios recibidos para ’La comulgante’ en esta edición de Fuentes de Ebro, hay uno que me hace especial ilusión. El que reconoce el enorme talento y esfuerzo de las dos productoras ejecutivas que han levantado junto a mí el cortometraje: Inés Laporta y Aurora Pinto. Ambas se han quitado horas de sueño por este cortometraje. Sin su trabajo, nunca hubiera tenido la oportunidad de dirigir un guion que me ha acompañado durante 8 años hasta que hemos conseguido rodarlo. Verlas en el escenario de Fuentes, recibiendo felices la cigüeña a la mejor dirección de producción, después de todo lo que sé que han sufrido por producir este cortometraje, compensa de sobra el último año y medio de trabajo que los tres hemos desarrollado en ’La comulgante’", agregó. Quedó claro, por otra parte, que "el cine romántico por excelencia es el de los cortometrajes".

Por alusiones, y con evidente pudor, José Antonio Aguilar se ‘defiende’: “Insisto. No sé si yo soy la persona más adecuada para responder, pero lo intento. Creo que fuimos los primeros en creer en las personas que querían hacer cine en Aragón y que todas, incluidos técnicos y otros profesionales más inadvertidos, todas son importantes. El respeto, el trato, el cariño, la emoción de emocionar, los abrazos, los besos, esas muestras de desbordar sentimientos creo que lo hemos logrado, eso es fácil para nosotros. Somos humildes, pequeños y buena gente, eso no se puede ocultar”.

En medio de este clima de cariño, respeto y alegría constante, y de reconocimiento a los oficios del cine y al talento aragonés (como dijo el cineasta y profesor Ángel Gonzalvo), alguien criticó que "los políticos no dejen que sea el galardonado quien cierra la gala". Eso sí, Miguel Mena recordó que en Fuentes de Ebro hay una paisaje espectacular, Rodén, ideal para cualquier rodaje, poco utilizado, que evoca la desolación de Belchite, e incluso se permitió sugerir un título: ‘El pensador de Rodén’.

06/11/2018 23:27 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

FERIA DEL LIBRO DE TARAZONA

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Un total de 43 autores, doce casetas de editoriales, librerías de la ciudad e instituciones y una treintena de actividades componen la programación de la V Feria del Libro de Tarazona organizada por el Ayuntamiento y que se celebrará los días 9, 10 y 11 de noviembre en el Recinto Ferial.

 

La concejala de Cultura Waldesca Navarro y los coordinadores de la feria José Luis Corral y Manuel Martínez Forega han presentado hoy los detalles de la programación llena de presentaciones, firmas de libros, mesas redondas, encuentros literarios, actividades y talleres infantiles y cuentacuentos.

 

En esta edición, el periodista y escritor Antonio Pérez Henares más conocido como Chani será el encargado de inaugurar la feria pronunciando el pregón en un acto que tendrá lugar el viernes a las 18.30 horas.

 

Nuestro objetivo con esta feria es acercar las letras y la lectura al público y apoyar al sector y al talento creativo, contribuyendo además a hacer ciudad e intentando que se convierta en un fin de semana lleno de actividad para el sector servicios”, ha apuntado la concejala, que ha agradecido también la colaboración de los libreros de la ciudad.

 

Navarro ha destacado “la apuesta que venimos haciendo un año más por este evento que se ha convertido en un referente cultural con un programa de calidad que incluye la participación de numerosos escritores de primera línea”, entre los que destacan Isabel San Sebastián, José Calvo Poyato, Isabel Abenia, Luis Alberto de Cuenca, Francisco Ferrer Lerín o Javier Lostalé, junto con autores locales y escritores jóvenes, a los que se vuelve a apoyar en esta nueva edición.

 

En este sentido, cabe destacar la presencia de los autores locales Alejandro Puche y Jorge Martínez que presentarán el sábado a las 20.30 horas “Dos poetas en el Moncayo”.

 

La feria vuelve a ser un año más escenario de presentaciones en primicia como “La mañana descalza” de Inés de Ramón e Irene Vallejo, y “León Felipe: de la soledad española al definitivo exilio mejicano: 1884-1938” de Manuel Martínez Forega que tendrán lugar el sábado a las 18.00 y a las 20.00 horas respectivamente.

 

Durante la presentación, Corral ha animado “a los turiasonenses asumir como propia esta feria que tiene que ser de todos y para todos, convirtiéndose en un referente cultural”. 

 

Por su parte, Forega ha incidido en la calidad del programa y ha puesto de manifiesto los temas a tratar en las mesas redondas como la del viernes sobre periodismo y literatura y la del sábado sobre la aportación de los “Novísimos” y de la “Generación del lenguaje” a la poesía de fin de siglo.

 

La feria abrirá el viernes en horario de 18.00 a 21.00 horas, el sábado de 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas, y el domingo de 11.00 a 14.00 horas.


*Nota de la organización. En la imagen Manuel Martínez Forega, uno de los organizadores con José Luis Corral.

 

06/11/2018 17:05 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

UN POEMA PARA ÁNGEL GUINDA

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RETRATO CON PLACER Y LUTO

 

Antón CASTRO

 

Ángel de la luz y de la tiniebla.

Ángel negro, ahijado de Baudelaire y de Ungaretti.

Ángel exiliado en el centro de la soledad,

te recuerdo hecho verso de amor y desesperación:

pasarían los aviones, en medio de la guerra y la angustia,

y seguirías queriendo, te abrirías en canal

para ofrecer estancias a los desesperados, a los vencidos,

a los esclavos del crimen, de la intemperie y del poema.

Te recuerdo como eras, sí: cristal oscuro contra el cielo

en la voz del juglar Luis Felipe Alegre,

al que le habías dado tus últimos borradores

y aquel verso casi procaz que tanto te divertía:

imprímanse, por favor, en vaginas y no en páginas. Diosas jóvenes.

 

Más tarde, te vi, tenaz y enigmático, en un restaurante de pobres,

el Benjamín, donde te hacías el interesante

o te sentías el centro de la fiesta mucho antes de que empezases

a beber como un leñador soviético o un andariego sin destino.

La embriaguez era el estado ideal para capturar metáforas.

Luego, cuando ya eras el profeta de la noche y de las rebeldías,

volví a verte entre la multitud de los rapsodas sin verso propio.

Te pedían, Ángel, condúcenos, llévanos de la mano,

enciéndenos ese latido turbio de tu corazón,

haznos sentir esparto, dentellada, tormenta en los Monegros.

Y un día, habitado de nuevo por el amor,

viniste a mi casa. Hablaste por los codos. De todo: de Salinas,

de Lorca, de Quasimodo, de Cecco Angiolieri, de la noche entera,

de tu alma líquida y abisal, a punto de hundirse en un pozo.

Recuerdo la escena: aquel nuevo amor, aquel suave amor

(tus amores son, esencialmente, uno: el amor volcánico que exiges

y das hasta el temblor de las ideas, la locura y la sinrazón del deseo)

te cogió, te besó, te abrazó y te sacó a los jardines del Edén.

Recuerdo tus ojos de náufrago. Recuerdo tu voz resquebrajada

de terrores y de llanto sin lágrimas. Te ibas lejos.

Te ibas un poco más allá de casa para recuperar lo mejor

de ti mismo: lo que siempre has sido. Un ángel incierto.

Una criatura de bondad irreductible. Pasión de ortigas.

Un relámpago de luz, de sensibilidad y de emoción rabiosa.

El amanuense que ansía hospitales de reposo para su lírica

o catedrales de humo y de piedras tan antiguas como un jadeo.

 

Eras otro y tú mismo. Eras un profeta de silencio.

Un traductor de escarchas con una lengua de puñales en las sienes.

Eras el pensador brillante que ibas a pescar el sol en la noche.

Eras lo que eres cada vez más: un poeta astral. O espectral.

Un fugitivo de las sombras, el niño asombrado que una y mil veces

vuelve a la casa del padre para hallar el tesoro perdido:

aquel rostro de la madre muerta que te llamaba con su voz

de ultratumba, aquel crepitar de la lumbre donde la poesía

se hacía santuario, refugio, tálamo, espejo, corredor de extravíos,

oleaje decisivo, intimidad del grito inaudible.

 

Ángel Manuel Guinda Casales, no despilfarres el don esencial:

en ti la vida se vuelve lascivia, lucidez, alegría, flor de inmortalidad.

En ti la vida es cierzo, melancolía, violencia del sentir.

No te resistas a ser ángel, o Ángel, esclavo del placer y del luto.

 

 

Garrapinillos, 27-28 de diciembre de 2017.

 

*El retrato de Ángel Guinda es de Enrique Cidoncha...


MONA KUHN: FORMAS DE VER EL CUERPO

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Una de mis fotógrafas favoritas: la brasileña Mona Kuhn.

https://www.monakuhn.com/portfolio/works/

02/11/2018 09:31 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

UN DIÁLOGO CON IGNACIO PEYRÓ

Otra entrevista de la contraportada, con grabación de vídeo incluida, con Ignacio Peyró, con motivo de la publicación de su libro 'Comimos y bebimos' en Libros del Asteroide.

 

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2018/10/25/ignacio-peyro-no-gusta-cocina-que-mete-medio-conversacion-1273764-1361024.html

02/11/2018 09:08 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MARCOS GIRALT TORRENTE: UN DIÁLOGO

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Hoy, en la contraportada de Heraldo de Aragón, publico esta entrevista con Marcos Giralt Torrente (Madrid, 1968), que acaba de publicar ’Mudar de piel’, en Anagrama. Nueve cuentos de trasfondo familiar.

 

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza/2018/11/02/marcos-giralt-torrente-soy-hijo-unico-creo-que-mirado-vida-desde-balcon-1275263-2261126.html

02/11/2018 08:59 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

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