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JULIO ALONSO Y MARCOS F. SANMAMED: SOBRE EL LIBRO ELECTRÓNICO

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Ponentes de las V Jornadas – Taller de formación sobre libro electrónico que, organizadas por la UNE y el CSIC, se celebrarán los días 1 y 2 de junio [Cortesía Prensa UNE, Rosa Bustos.]

 

Entrevista con dos investigadores y expertos en libro electrónico

 

 

P. ¿Se puede hacer balance de la influencia que la edición digital ha tenido en la difusión de la ciencia en estos primeros años de cambio de paradigma?

 

<!--[if !vml]--><!--[endif]-->Julio Alonso Arévalo (@jalonsoarevalo). La digitalización de contenidos está provocando un cambio casi revolucionario en todos los aspectos y en cada uno de los elementos de la cadena editorial como no habíamos asistido hasta entonces desde prácticamente la invención de la imprenta. La aparición de los libros electrónicos y las prestaciones asociadas a los mismos a través de las aplicaciones de eReader y tablet, blog, plataformas y sistemas de lectura social, etc., han puesto en cuestión las definiciones canónicas asociadas al libro tradicional, lo que a su vez está trastocando las pautas y hábitos de lectura en particular. La imaterialidad del formato  abre innumerables posibilidades en todos los sentidos, y también importantes retos que debemos de enfrentar, lo digital está impactando en la forma de crear contenidos, de comunicarlos, de leerlos y de medir el impacto de la investigación, ya que el formato digital obedece a una nueva forma de pensar, pues pensar en digital implica nuevos paradigmas como es lo social, lo abierto, la remezcla, valores que estaban ausentes en el contexto analógico. Respondiendo con ello a un modelo de tecnologías disruptivas, es decir tecnologías o innovaciones que conducen a la desaparición de productos, servicios que utilizan preferiblemente una estrategia no sostenible frente a la nueva tecnología, que tiende hacia una progresiva consolidación en el mercado.

 

<!--[if !vml]--><!--[endif]-->Marcos F. Sanmamed. La edición digital ha cambiado completamente el panorama editorial académico y su impacto en la difusión del conocimiento científico ha sido mayúsculo. Hoy en día las publicaciones electrónicas son la norma y una de las  oportunidades que han facilitado son el acceso abierto a contenidos de calidad y su difusión generalizada. Nunca antes se ha publicado tanto ni tan rápido. Esto por supuesto plantea retos, pero no deben abordarse como una amenaza sino como una ocasión para crear nuevos proyectos y servicios que respondan a las necesidades de la comunidad científica.

 

 

P. En qué momento se encuentra ahora el binomio ciencia-edición digital?

 

Julio Alonso Arévalo. Hace poco aparecía un artículo de Gareth Cuddy titulado  “Publishing’s Digital Disruption Hasn’t Even Started” en donde pone de manifiesto que estamos en la fase 3 de la teoría de las tecnologías disruptivas. La fase 3 denominada “Convergencia”, es cuando las partes perturbadoras y los agentes tradicionales empiezan a trabajar juntos, ya que, según Sinofsky, las tecnologías más antiguas evolucionan por una necesidad de estabilización. Hay una amplia aceptación de la nueva tecnología y los primeros la adoptan, lo que permite a la industria resolver la situación. Esto se correspondería según Cuddy con la situación actual en 2015, y según el autor en esta fase el peligro fundamental está en la complacencia de los editores con la situación actual, ya que consideran que esta situación se puede revertir y dejan de planificar para el futuro. Según Cuddy cuando en 2011 las ventas de música empezaban a recuperarse, la industria musical pensó que el gran tsunami que estaba transformando el sector había terminado, a pesar de las ventas digitales representaban el 64% del total, lo que provoco que entre los diferentes agentes existiera el consenso de que el mercado se había estabilizado y estaba de vuelta a la normalidad. Pero en ese mismo año un sueco puso en marcha Spotify, que después de sólo cuatro años en el mercado cuenta en la actualidad con 15 millones de suscriptores y 60 millones de usuarios activos en todo el mundo. El modelo de negocio de Spotify ha perturbado claramente la industria de la música, con artistas que ahora buscan innovadoras formas de edición y promoción que les permita generar un nivel de ingresos suficiente.

 

Marcos F. Sanmamed. La edición digital de publicaciones académicas se encuentra en una fase más madura que el resto del sector editorial, al menos en el mercado anglosajón. Ya se han implementado con éxito diferentes modelos de negocio y, al mismo tiempo, las metodologías de trabajo están más definidas y asentadas. La gran cantidad de artículos que se publican cada día ha provocado que los nuevos investigadores se vean desbordados por la cantidad de información disponible. Esto ha hecho aflorar proyectos, como Faculty of 1000 (http://f1000.com/), donde científicos expertos seleccionan los artículos más relevantes dentro de cada campo. Creo que es uno de los caminos a seguir y que veremos más productos similares.

 

 

P. Después de la experiencia de estos primeros años, ¿cuáles son las certezas (si es que las hay) sobre las que los editores científicos están preparando (o deberían preparar) el futuro de la edición digital científica?

 

Julio Alonso Arévalo. Una estrategia a seguir es estar con los ojos bien abiertos a las nuevas tendencias y predispuestos a experimentar con ellas, como en su día puso de manifiesto MacLuhan que argumentaba que la investigación acerca de las nuevas formas de comunicación, de las nuevas tecnologías que las representan, ha de responder a las siguientes preguntas: 1. ¿qué acrecientan o intensifican? 2. ¿qué hacen caduco o desplazan? 3. ¿qué recuperan que antes había caducado? 3. ¿qué producen o devienen cuando se comprimen al extremo? Estos son los interrogantes que es preciso responder en unos momentos de transito entre modelos cuyo futuro está aún por definir. Una buena herramienta en este sentido es el libro que el grupo E-LECTRA publicamos con UNE el año pasado, y fue el I Premio sobre Sociedad de la Información convocado por UNE, ahora ya en su segunda edición que publicó la Universidad de Salamanca “El ecosistema del libro electrónico universitario” que pretende ser una especie de bitácora para que las editoriales científicas tengan unas pautas de como se está desarrollando el fenómeno y que aspectos han de tener en cuenta.

 

Marcos F. Sanmamed. En estos momentos las grandes editoriales universitarias se centran más en la experiencia de los usuarios, en sacar un mayor provecho a los diferentes dispositivos desde los cuales se accede a los contenidos e incorporar nuevos formatos, como vídeos o audio, y aumentar las funcionalidades de sus plataformas. El Open Access seguirá siendo un tema controvertido y veremos diferentes maneras para abordarlo. Aun así creo que el próximo gran reto será el Data Mining aplicado a las publicaciones científicas.

 

 

P. Hay consenso en cuanto a lo que es un libro electrónico?

 

Julio Alonso Arévalo. Desde luego no hay consenso alguno. La RAE considera una doble acepción al respecto, el término es válido para definir el dispositivo de lectura y el archivo que se puede leer en ese dispositivo. Esta doble acepción induce a la confusión. Quizás es mejor la definición que en 2009 hizo la Fundación para el español Urgente donde diferencia Libro electrónico para referirse al archivo que leemos y “Lector de libros electrónicos” para referirse al dispositivo que nos facilita la lectura. Esto responde más ciertamente a la diferenciación que hace el idioma inglés entre eBook para referirse al archivo y eReader. En el cambio de lo analógico a lo digital el libro objeto desaparece y se convierte en una interfaz que se imbrica perfectamente con el software, en la que cobran importancia el acceso, lo abierto, la comunicación y lo social, conformando más como un sistema de comunicación que como un objeto.

 

Marcos F. Sanmamed. La definición de libro electrónico sigue siendo difusa. Un libro es una obra impresa, lo que fuerza que el contenido se adapte, y se vea limitado, al hecho de ser impreso. Un libro digital no tiene las mismas limitaciones. Personalmente prefiero hablar de contenidos digitales, o publicación digital, en lugar de usar el término libro electrónico: lo importante es el contenido, no el continente.

 

*La ilustración es una foto de Aitana Muñoz.

25/05/2015 12:29 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

WYNN BULLOCK. FOTOS / 1

Una pequeña selección de un gran fotógrafo norteamericano:Wynn Bullock (1902-1975).

1-http://www.artnet.com/Magazine/reviews/cassidy/Images/cassidy1-22-3.jpg

2. http://www.wynnbullockphotography.com/galleries_bw/1950s/800x600/13-Erosion-1959.jpg

3.http://www.artichokepress.net/pb/wp_cf91f14f/images/img162434eefcb0fb1289.jpg

4.http://www.moma.org/collection_images/resized/272/w500h420/CRI_198272.jpg

25/05/2015 07:36 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

RAMÓN EDER: 'AIRE DE COMEDIA'

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Creo que pertenezco al círculo de admiradores de Ramón Eder (Lumbier, Navarra, 1952), uno de los maestros del aforismo en España. También es poeta, poeta lírico, y un sabio de las pequeñas cosas de la vida, del sueño, del delirio, de la sensatez y de la paradoja, una de las armas esenciales de su visión. Me acaba de llegar un libro suyo, ‘Aire de comedia’ (Renacimiento,2015). A veces, o casi siempre en realidad, resulta sorprendente.

 

*

Las mujeres muy guapas tienen una sexualidad caótica.

**

Sin la vanidad la vida sería extraordinariamente aburrida.

**

Los secretos que no contamos los cuenta nuestro rostro.

**

La seducción, también en literatura, consiste en no enseñarlo todo.

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El buen periodista acaba mordiendo la mano que le da de comer.

**

Cuando nos gusta alguien nos gusta porque nos recuerda a alguien que nos gustó.

**

Suave es la noche para los enamorados y para nadie más.

**

La ternura es algo clave en la vida, lo único que está mal es la palabra, blanda como una víscera.

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El artista nace el día que está leyendo un libro y no quiere ser el héroe de la historia, sino el que la cuenta.

**

Lo celeste donde mejor se ve es en los cuerpos que nos gustan.

 

*** Retrato de Conchita Montenegro de George Hoyningen Huene.

23/05/2015 21:48 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

LORRIE MOORE EN SEIX BARRAL

Seix Barral acaba de publicar una nueva colección de cuentos de Lorrie Moore (Glenn Falls, Nueva York, 1957), la autora de ‘Pájaros de América’. Hacía 16 años, más o menos, que no publicaba relatos, desde el citado ‘Pájaros...’ de 1998. Se trata de ‘Gracias por la compañía’, compuesto por ocho piezas que hablan de los ecos de la Guerra de Iraq, de amores imperfectos, de divorcios traumáticos, de soledades, de muertos que no parecen irse nunca, de las relaciones entre padres separados con sus hijos...

Así comienza el primer texto, ‘Muda’, centrado en la vida de Ira y de Zora, ambos divorciados y padres de una niña pequeña y un adolescentre.

Dice así: «Ira llevaba seis años divorciado y aún no podía quitarse el anillo de bodas. El dedo se le había hinchado a su alrededor como una masa: una combinación de deseo frustrado, remordimiento sin límites y ambición mal dirigida, decía a sus amigos. “Tendrán que amputarme el dedo.” El anillo (supuestamente de oro, aunque ahora todo lo que había recibido de Marilyn estaba en duda, quién sabía) encinchaba la camisa de grasa de su dedo, que había crecido a su alrededor como una parra jodidamente feliz. “A lo mejor tendría que cortarme la mano entera. Y mandársela”, le dijo por teléfono a su amigo Mike, con quien trabajaba en la Sociedad Histórica del Estado.»

 

De ‘Gracias por la compañía’. Lorrie Moore. Seix Barral. Traducción de Daniel Gascón. Seix Barral. Barcelona, 2015. 197 páginas. 

 

*La foto la tomo de aquí.http://static.guim.co.uk/sys-images/Books/Pix/pictures/2010/2/24/1267008420930/Lorrie-Moore-001.jpg

23/05/2015 21:45 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

UN DIÁLOGO EN 'CUADERNOS DEL SUR' CON PEDRO M. DOMENE

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[El escritor, crítico literario y profesor Pedro M. Domene publica hoy en 'Cuadernos del Sur' del 'Diario de Córdoba' esta entrevista conmigo. Mil gracias a Pedro y a todo el equipo. Muy amables.]

 

 

Pedro M. Domene 23/05/2015

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Antón Castro nació en Lañas (Arteijo), La Coruña, 1959. Es un escritor, dramaturgo y periodista cultural. Desde 1978 vive en Zaragoza. Dirige el suplemento Artes & Letras del Heraldo de Aragón. Ha presentado y dirigido varios programas de televisión. Su obra literaria es variada. En ella destacan títulos como Mitologías (1987), El testamento de amor de Patricio Julve (1995) o Los seres imposibles (1998), así como obras para niños: Jorge y las sirenas (2009), El niño, el viento y el miedo (2013) y, el último, La leyenda de la ciudad sumergida (Nalvay, 2014), un libro de cuentos fantásticos de la infancia del autor en Galicia ilustrado por Javier Hernández.

 

--Déjeme preguntarle: ¿su vida es cultura o la cultura forma parte de su vida?

--Quizá las dos cosas. Me apasionan las pequeñas cosas de la vida, que también son una forma de cultura, y la cultura es una de las razones que alimenta mi vida: la literatura, la música, el cine, el arte, la fotografía, el teatro, la conversación, el debate, la pasión por escuchar a los otros.

--¿Cuándo se consideró que la cultura era algo fundamental en un país como este?

--Imagino que con la ilustración, durante la II República, y cuando se entendió que la cultura son las maletas del viajero, del creador, del hombre cotidiano: ahí viaja la sensibilidad, el sentido crítico, la curiosidad, el deseo de saber, el respeto, ese viaje interior que se llena de experiencias, de poemas, de libros, de partituras, de sueños..., las armas de la convivencia y la libertad.

--¿Cómo hemos cambiado en estos últimos años en la forma de hacer periodismo cultural?

--Aunque ahora no estamos en el mejor de los momentos de la consideración cultural, en la democracia el periodismo cultural ha sido fundamental. Se ha creado mucho, en todas las direcciones, se ha programado mucho, ha habido avances decisivos, grandes proyectos, y el periodismo cultural ha estado ahí, con entusiasmo y sentido crítico.

--Hábleme de sus experiencias en el mundo del papel y en las nuevas tecnologías.

--Me encanta el papel y los soportes digitales. Tengo la casa como un mar desordenado de recortes y periódicos y libros, que le lleva a decir a mi suegra si no padeceré el síndrome de Diógenes, y a la vez, sin ansiedad, me he asomado al blog, al facebook y quizá hoy mismo al twitter.

--De su variada faceta como escritor, ¿de cuál se siente más satisfecho?

--No sabría decirle. El periodismo ha sido mi escuela de formación, pero en realidad me siento narrador, contador de historias. Y a la vez, poeta. Un poeta de demasiadas palabras todavía y algo tardío. Desde 2010 para aquí he publicado cuatro libros de poesía.

--¿Solo en la realidad se encuentra la auténtica literatura? Me refiero a su faceta de escritor de un maravilloso mundo de fantasía.

--La literatura se hace de realidad, de imaginación, de sueño y lenguaje. A mí siempre me ha atraído mucho la dimensión mágica o inesperada de la vida, aquello que parece soñado. Lo han dicho muchísimos antes, y se seguirá diciendo muchas veces más, pero a mí las cosas más inverosímiles, mágicas, fabulosas, sorprendentes y conmovedoras me han ocurrido en la realidad. O suceden en la realidad. La realidad es una formidable máquina de maravillas que parecen irreales e imposibles.

--Jorge y las sirenas es un libro para más pequeños, ¿fruto de ese mundo donde la fantasía es tan importante?

--Desde luego. Soy un enamorado de las sirenas, desde hace muchos años, casi tanto como Carlos García Gual. He escrito bastante de ellas. Pero esa también es una historia que me dictó la realidad: ahí le inventé una sirena a un niño enfermo gravemente al que le apasionaban los sencillos dibujos que hacía yo en las dedicatorias de mis libros. Durante su convalecencia, decidí escribirle dos microcuentos de sirenas en el periódico (apenas quince líneas, 900 caracteres) para que supiese que me acordaba de él y mis sirenas también... Se curó. Y me gusta pensar que es un milagro de la ciencia, a la que le estoy muy agradecido, y de la literatura.

--El niño, el viento y el miedo , ¿es una colección de leyendas o cuentos con una mayor proyección?

--No son leyendas, aunque pueda parecerlo. Todo lo que cuento es más o menos real: quiero decir que yo lo viví así en mi infancia o que mi propia madre me contaba las cosas como yo las cuento. Aunque parezca sueño casi todo es real. Salvadas las distancias, yo tuve una infancia fantástica y llena de miedos y de poesía. Los aparecidos volvían con la lluvia; los mendigos exigían limosna de pan con beso y podían bailar una muñeira; el viento encendía un acordeón bellísimo y lastimero que provocaba pánico; la dama de los bosques irrumpía y provocaba desastres ambientales y en algunos hombres, y eso me lo confirmaba incluso la mujer viuda que me cuidaba algunas mañanas. Las brujas, ya se sabe, haberlas haylas.

--En La leyenda de la ciudad sumergida lleva usted a Galicia en su corazón, ¿es así?

--Por completo. Ese libro es un homenaje a Galicia, a la naturaleza, a una topografía que conocí de niño y adolescente, y es un homenaje al viaje, a la aventura, al sueño y al mundo infinito de los libros.

--En esta historia se suceden las aventuras, y ofrece un homenaje al mundo del libro, ¿quiso usted combinar ambos aspectos para educar a jóvenes lectores?

--Por supuesto. Siempre les digo a los niños que la aventura y los libros van de la mano y que una de las experiencias más hermosas que existen es la de la lectura; si es en voz alta, aún mejor. Una experiencia tan decisiva como la amistad, el amor, el descubrimiento del mar o de una canción que se convierte en la banda sonora más íntima de tu vida.

--¿Qué le resulta más fácil, escribir para jóvenes o para adultos, si me permite dicha dicotomía?

--Me lo planteo de la misma manera: intento encontrar un lenguaje, historias, personajes, y ofrecerles lo mejor de mí mismo. A veces un libro para jóvenes llega a los adultos y al revés. Uno no debe pensar nunca que los niños son analfabetos o estúpidos y que se les puede dar gato por liebre.

--Y una última pregunta: ¿los dibujos de Javi Hernández complementan la visión de las aventuras de Esteban?

--He trabajado con muchos artistas: José Luis Cano, Natalio Bayo, Alberto Aragón, Santiago Arranz, Juan Tudela, Alberto Torró. Y con Javier Hernández me ha pasado algo especial: él es narrador también, cuentacuentos, adora la música. Y ha cogido a la primera la atmósfera de mis libros: se siente cómodo, crea, improvisa, completa las acciones y tiene total libertad. A mí me encanta trabajar con él. Es delicado, sutil, posee un trazo fino, tocado por ese color verdoso y dorado, compone muy bien y es atrevido. Le encanta probar, medirse y sabe que tiene toda mi confianza.

 *Esta foto es de Oliver Duch, fotógrafo de Heraldo de Aragón.

23/05/2015 18:18 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

SILVIA PÉREZ CRUZ LLEGA A TODO

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CRÍTICA MUSICAL

Silvia Pérez Cruz llega a todo

La cantante ofreció un espectacular concierto, basado en ‘granada’, en el Teatro Principal.

 

Silvia Pérez Cruz (Palafrugell, Gerona, 1983) tiene varios dones: canta como deben o debieron hacerlo las sirenas en su estado más ideal y genera una empatía ilimitada: es dulce y cautivadora, cálida y envolvente, y posee una maestría envidiable en diversos lenguajes y estilos. Maestría, elocuencia, una exuberancia vocal que provoca asombro. Puede llegar a cualquier sitio, paladear las canciones como si ella fuera una orquesta completa o un coro. A veces, con esa suavidad natural de la joven que burla la comba, parece dirigirse a sí misma: matiza, enriquece, ahonda, hace círculos imaginarios como si redondease los agudos o los graves, va y viene, suspende el aire y transita por el puro virtuosismo con una facilidad apabullante.

En el escenario, asistida por un músico magnífico como Raül Fernández Miró (Refree), llega a todo. Llega a donde se imagina, a donde sueña, alcanza cualquier tesitura, se arriesga y parece tan feliz con el canto que no duda en adornarse en ocasiones. Su voz es prodigiosa, tan bella y personal, dramática y lírica, tan matizada y de tantos colores, que hay un momento en que el oyente va de deslumbramiento en deslumbramiento. Ha dicho: “Lo que buscamos es que el sonido tenga profundidad, que se pueda coger, tocar, que sea grueso, pese y esté cocinado a fuego lento”. A veces puede dar la sensación de que la cantante y el público entren en una suerte de éxtasis o de inefable comunicación.

Sé que hablar así de un concierto parecerá exagerado, poco profesional, pero no lo es. Ayer, en el Teatro Principal, el público se levantó en dos ocasiones, aplaudió a rabiar (quizá no lo hizo más porque Silvia Pérez Cruz tampoco se empeñó en ello) durante varios minutos y estuvo a punto de hacerlo, en medio del concierto, cuando interpretó la ‘Elegía a Ramón Sijé’ y ‘Que me van aniquilando’, en la versión de Morente y Pepe Habichuela. En ese instante, Refree, que habla poco pero con una cristalina emotividad, y ella explicaron que el tema de Miguel Hernández, ‘Compañero’ lo llamó Silvia, que les permitió cerrar el disco ‘granada’ (“así, en minúscula, porque es un pequeño fruto y también una explosión”, había dicho antes en alusión a este disco de 2014) y que una de las cumbres de uno de esos recitales inolvidables del dúo, incluso especial en ciertas rarezas sonoras: Raül Fernández Miró, soberbio, es osado con sus guitarras, acompaña, experimenta, seduce y, a veces, casi desconcierta con algunos sonidos próximos a la pura percusión o a los graves rasgueos de rock.

Silvia Pérez Cruz arrancó con ‘Abril-74’, la canción de Lluís Llach en homenaje a la Revolución de los Claveles y cantó en catalán (‘Corrandes d’exili’, ‘El cant del ocells’, ‘Jo vull ser torero’ de Albert Pla y una habanera de su madre, Gloria Cruz) y mallorquín (hizo una versión cromática y mediterránea de ‘Mercè’ de María del Mar Bonet), cantó en inglés, en alemán, en francés (escenificó el ‘Hymne a l’Amour’ de Edith Piaf), en portugués (‘Acabou chorare’) y, por supuesto, en castellano.

Cerró la noche con esa joya de Federico García Lorca y Leonard Cohen, ‘Pequeño vals vienés’, que ella interpreta con alma flamenca y toques de jazz, y ofreció, a modo de bis, uno de sus temas fetiches: ‘Gallo negro, gallo rojo’ de Chicho Sánchez Ferlosio, que ya le oímos en sus últimas estancias en Aragón: en Pirineos Sur, en el Teatro Arbolé en febrero de 2013 y en el concierto de homenaje a José Antonio Labordeta en septiembre de 2014. Una maravilla de expresión, de intensidad, de plasticidad y de facultades. Con Silvia Pérez Cruz parecen agotarse las palabras: es como una misteriosa cantante de mar con alas que nos ensancha el mundo y descubre, una y otra vez, nuevos latidos en el corazón.

 

LA FICHA

‘granada’. Silvia Pérez Cruz (voz) y Raül Fernández Refree. Teatro Principal. Ciclo de flamenco. Tres tercios de entrada. 

 

*Este texto aparecía ayer en Heraldo.es

23/05/2015 18:01 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

DISCURSO DE PEPE MELERO EN HONOR DE FÉLIX ROMEO

Discurso de inauguración de la Biblioteca ’Félix Romeo’, Parque de Goya II, el pasado miércoles.

Félix Romeo por Luis Grañena.

 

 Por José Luis MELERO RIVAS.

 

Mi amigo el librero de viejo Inocencio Ruiz, cuyo nombre lleva la Biblioteca Pública Municipal de Santa Isabel, me lo repetía muchas veces: “Cuando una biblioteca se abre, una cárcel se cierra”. La frase (que él atribuía a Concepción Arenal, aunque yo también la he visto otras veces adjudicada a Víctor Hugo) tiene su miga. Nos habla, claro, de que las bibliotecas son espacios de libertad, de cultura, instrumentos para hacernos más libres y mejores. El que lee aprende a pensar por sí mismo, a tener ideas propias sobre las cosas. Y a la vez conoce lo que piensan los demás y eso le lleva indefectiblemente al respeto y a la tolerancia. No en todos los casos es así, claro (Hitler tenía una buena biblioteca y no fue al parecer un mal lector). Pero sí lo es en casi todos los casos. De ahí la importancia de las bibliotecas como lugares donde los libros (y ahora, de acuerdo con los nuevos tiempos, también los medios audiovisuales y demás vehículos transmisores de cultura) representan la victoria de la civilidad frente a la barbarie, de la urbanidad y el buen gusto de quienes deciden utilizar sus servicios frente a los que aún no han descubierto el placer de leer, el placer de vivir otras vidas y otras experiencias. Porque los libros logran lo que parece imposible y hacen que podamos viajar a la Rusia soviética de los años de la Revolución de la mano de viajeros como Pla, Gide o César Vallejo, que nos embarquemos en un barco ballenero con Melville, que visitemos el Rif y la guerra de África guiados por Sender, que recorramos los mares con Conrad, que conozcamos la Zaragoza de los Sitios leyendo a Galdós o, simplemente, que nos emocionemos con los versos de Miguel Hernández, las películas de Billy Wilder o las canciones de Silvia Pérez Cruz o nuestro añorado Labordeta.

Las bibliotecas son hoy esos lugares de aproximación al ciudadano donde éste encuentra el modo de satisfacer sus necesidades culturales, donde se presentan libros, donde se montan exposiciones y se organizan actividades sin otro interés que el de cumplir un servicio público, el de trabajar por el bien de todos. Las bibliotecas son hoy, por tanto, una de las mejores manifestaciones del estado del bienestar, tan tambaleante en estos tiempos. Que en este barrio se abra una nueva biblioteca es una gran noticia para todos y una prueba de que, aún en momentos difíciles, el sistema, al menos en esto, todavía funciona.

Que esta biblioteca, además, lleve el nombre de Félix Romeo es un acto de justicia y un motivo de satisfacción para todos los que lo quisimos, para sus familiares, para sus amigos y para todos los que conocen la importancia capital que Félix tuvo en la cultura zaragozana y aragonesa de los últimos veinte años.

Entre los muy buenos, Félix era el mejor. El mejor amigo, el mejor polemista, el mejor lector, el mejor escritor…, el mejor de todos. Tuvo el corazón más grande y en él cabíamos todos: sus padres, sus hermanos, sus innumerables amigos, los hijos de sus amigos... En ese corazón cabía Zaragoza entera, a la que amó con pasión desbordada, la literatura entera (uno siempre tenía la sensación de que lo había leído todo), la vida entera. Lo queríamos más que a nadie, porque detrás de ese aspecto arrogante de luchador de sumo, detrás de esa personalidad arrolladora que lo convertía a veces en un tsunami implacable, se escondía el hombre tierno y cariñoso, el hombre entrañable que amó la vida como ninguno. Nos enseñó mucho de lo poco que sabemos, porque su cultura, su inteligencia prodigiosa, su afán por saber y aprender lo iban a convertir en un fuera de serie, en un auténtico número uno, en un portentoso escritor que acabaría dejando poca obra, pues prefirió siempre la vida a la literatura. Buscó la felicidad desesperadamente. No sé si la encontraría, pero lo que sí sé es que él la repartió a manos llenas entre todos cuantos lo quisimos y que nos dejó con su muerte un vacío tan hondo que aún no hemos podido llenarlo.

A Félix le hubiera gustado mucho que se diera su nombre a esta biblioteca. Y le hubiera gustado mucho por tres razones:

Primero por su pasión por los libros. Félix amó los libros como pocos, los buscó, los recogió y los leyó con bulimia, recorrió rastros y almonedas, formó bibliotecas allá donde estuvo y transmitió ese amor y esa pasión por los libros en muchos de sus textos. Si algo tenía que llevar su nombre, era sin duda una biblioteca.

Segundo por ser ésta una biblioteca nueva. Félix hubiera preferido siempre que se le diera su nombre a una biblioteca recién creada que a una que llevara muchos años y que oliera a rancio y a naftalina, aunque tuviera mayor pedigrí y pasado ilustre. A Félix le gustaba lo nuevo frente a lo viejo, porque le gustaba más la vida que el pasado, el hoy que el ayer, las nuevas ideas que nos hacen avanzar más que el regodeo en los logros pretéritos. Por eso, la creación de una nueva biblioteca hubiera sido para él una gran noticia.

Y tercero porque esta biblioteca está en una zona de expansión de la ciudad. A Félix, que tanto amaba Zaragoza, le entusiasmaba recorrer la Zaragoza periférica, la nueva Zaragoza que nacía, los nuevos barrios que se formaban, y él, que no conducía, nos hacía a sus amigos llevarlo con el coche a recorrer esa Zaragoza del siglo XXI. Cuántas veces lo hizo con Mariano Gistaín (que me contaba que muchas veces eran los únicos que paseaban por aquí entre medio de las obras), con Ismael Grasa… Por eso le habría gustado mucho que la biblioteca que lleva su nombre esté en Parque Goya y no en la Avenida Goya.

Hoy es un día muy importante para la ciudad de Zaragoza. Recordar a sus hijos más ilustres no es sólo una obligación de justicia sino un deber de gratitud. Por mucho que esta ciudad haga por Félix nunca le devolverá ni la milésima parte de cariño que él le entregó. Pero bueno es que todos comprendamos que homenajeando a Félix Romeo los que más ganamos somos los zaragozanos que le sobrevivimos: haber tenido un conciudadano así y decidirse a recordarlo y honrarlo, es demostrar que Zaragoza está a la altura de los que se fueron, y que los zaragozanos de hoy nos merecemos el lugar que ocuparon los mejores, los más ilustres, los más distinguidos de sus hijos. El lugar que ocupó el gran Félix Romeo.

 

*La segunda foto es de Daniel Mordzinski.

22/05/2015 20:23 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JORGE GAY EN BILBAO: UN DIÁLOGO

“Pintar es una respuesta más al misterio del universo”

“Todo lo que ocurre en mis cuadros es fruto de la pasión”

*Esta foto es de Vicente Almazán, y es una de las favoritas de Jorge.


Ayer miércoles, en la galería Lumbreras de Bilbao, Jorge Gay (Zaragoza, 1950) inauguraba una nueva exposición de pinturas y dibujos. ‘La Casa de Eurídice’ es el título de las pinturas y ‘El pulso de los días’ da título a los dibujos.

-¿Qué le debe el pintor Jorge Gay a la infancia y a la naturaleza?

La infancia es la etapa en la que empezamos a educar los ojos del corazón. Cuando descubrimos la luz, el color, la forma: cuando empiezas a reconocer el mundo. Hacerlo en la naturaleza, rodeado de ella, aunque fuera de modo tan liviano como pueden ser las vacaciones de un niño, era el modo más primigenio de esa educación. Una manera directa, casi primitiva. Somos del lugar donde se nos reveló la luz y descubrimos el mundo. Donde se nos constató e  hizo presente. Esa revelación es la fiesta de nuestra niñez, la que nos hace eternos. Pintar sería  saber perpetuar la emoción primera. Como siempre cuento, también fue en la infancia, en vacaciones, viendo pintar a mi padre, maestro y pintor aficionado, cuando descubrí la emoción que puede provocar la pintura. Ese recuerdo queda indeleble y te acompaña toda la vida.

 

-¿Para aprender mirar al cielo hay que mirar dentro de uno, o es al revés, se mira dentro de uno para ver mejor el cielo? Usted reflexiona específicamente sobre ello...

El cielo te deslumbra y con él se te revela el mundo, la luz y el color. Pero pasado el tiempo y el aprendizaje miras dentro de ti para poner en el lienzo las nubes que un día fuiste viendo pasar entre tu corazón y tus pulmones. En definitiva poner en el cuadro tu propia voz. Primero debes emocionarte y luego aprender a destilar esa emoción para poder transmitirla. Descubrir las relaciones ocultas entre las cosas y desde esa emoción primera, saber discernir la armonía interna de los objetos reconocer su escala. Saber depurar, elegir con elegancia entre todo el abigarramiento y el marasmo de lo real. Llevar la medida del mundo en el corazón.

¿Cuánto tiempo has invertido en este trabajo? ¿Quién es Eurídice y qué significa para ti?

La exposición  consta de 28 pinturas y 9 dibujos realizados de 2013 a 2015. El titulo de las pinturas es La Casa de Eurídice y el de los dibujos El pulso de los días. Eurídice fue una ninfa de la mitología griega, esposa de Orfeo. Símbolo del amor que se nos escapa por la impaciencia de nuestro corazón. La impaciencia amorosa hizo que Orfeo, desobedeciendo a los dioses, volviese su rostro para ver a su amada Eurídice. Entonces ella desapareció para siempre y Orfeo quedó vagando por  siglos en su búsqueda. Esta es la historia que yo empleo como metáfora para explicar lo que le ocurre hoy a la pintura. Desaparece de nuestras vidas. La imperiosidad del presente urgente no la necesita. Es como si estuviera condenada al Hades de la indiferencia y suplantada por las nuevas tecnologías. En mi metáfora lo que pretendo es defender todavía el oficio, el gesto de pintar. Señalarlo y subrayarlo como medio todavía vigente para poder expresarnos, válido para seguir diciéndonos. Superada la barrera de los “ismos” el tiempo ha demostrado que la pintura es sólo una.

Entonces, ¿cuál es su clave personal?

En mi poema del catálogo evoco a Guston, Rosales, Patinir, Brueghel, Beckman o Sironi: no importa el estilo ni el tiempo. La pintura es una y ha quedado como gesto, como actitud ante la vida. Lo importante no es el medio ni el soporte con el que trabajas, por más actuales o técnicamente avanzados que estos sean; lo importante lo imprescindible es emocionar, fascinar con lo que hagas. Tener algo que decir y conmover con ello, lo de menos es el soporte que utilices para hacerlo (video, fotografía, instalaciones….). Lo importante es encontrar el equilibrio entre el qué decir y cómo decirlo. Por eso me empeño en defender la pintura como gesto: por su esencia, por su poético silencio, por su austera presencia. Se podría hacer un parangón con el teatro. Hemos vuelto al teatro: a la belleza del directo, a la constatación de su fisicidad, a desear no tener la experiencia a través de una pantalla o de un visor. Saturados como estamos de los encantamientos digitales, hasta puede apetecer sentir la limitación técnica de la pintura. Volver al origen, a la construcción primigenia. Lo que no quita para que cuando lo necesito, acuda a cualquiera de los medios citados para hacer escenografías, carteles, libros, audiovisuales… No niego ningún camino y me encanta investigar con ellos, pero por encima de todo sigo defendiendo el lugar que ocupa el poema de la pintura.

-La exposición lleva por subtítulo: ‘Homenaje a Poussin’, ¿Qué le debes a Poussin, qué te interesa de él? Insisto un poco más: dices que cuando imaginas un cuadro te vas hasta Poussin, pero también hasta Brueghel o Bonnard. ¿Por qué? ¿Cuántos compañeros de viaje se necesitan para pintar?

Acudo a Poussin y a tantos otros, pero sobre todo a él. Más allá de dar respuesta a la Querella entre lo clásico y lo moderno, que se inicia en su tiempo, y se alarga sobre todo en el XVIII  llegando a nuestros días, acudo a Poussin porque en él veo la naturaleza soleada, serena, atemporal, ideal y eterna: la luz en el paisaje que me hizo pintar. Por eso le rindo mi pequeño homenaje. Pintar es una respuesta más al misterio del universo. Es construir un mundo ordenando la experiencia. Es saber poner lo que falta y no añadir a lo que sobra. Pintar es hacer del pensamiento un signo, un gesto que se haga presencia. Todo eso aleja del horror. Mi  embeleso ante la excelencia que ofrece la historia del arte lo llevo en mí cuando pinto, como una resonancia, como un aroma que  dejo que me  envuelva, esperando que al final, quien suene, sea el tañido de mi corazón hecho pintura y siempre con la ingenua esperanza de haber alcanzado una inteligencia pictórica que si bien no me ayude a pintar cuadros buenos, al menos me asegure no pintarlos malos.

Tus cuadros están llenos de objetos, de signos, de situaciones, de árboles, de animales, de personajes. ¿Cuál es la relación entra la pintura y la vida? ¿Cómo es la ficción de tus cuadros?

Todos los árboles, las nubes, las casas, todo lo que ocurre en mis cuadros es fruto de la pasión. El transcurso de mi vida en un lienzo, el recorrido desde que lo comienzo hasta que lo termino eso no es una ficción, es la vida real y diaria que me constata como ser humano, consciente de estar embarcado en un viaje que me lleva hasta la nada,  pero a lo mejor salvado por cuanto haya sido capaz de amar y acariciar en ese trayecto. Nos conjuramos ante la muerte por lo que amamos.

¿En qué consiste “el incierto navegar de la belleza”, al que aludes en otro de tus textos? ¿Cómo sería para ti, en tu caso concreto, ese viaje?

La belleza incierta está sumida en el viaje que emprendemos y es incierta porque cambia en cada puerto de nuestra vida y de nuestra historia

¿Qué es primero en ti: el título, la idea, una concepción unitaria de la muestra como un libro?

Yo soy un pintor literario que no hace literatura pintada y un escritor ocasional que escribe  imágenes y  emociones. Hago una concepción unitaria de la exposición que me propongo y dejo que el día a día vuele a su antojo. En este vuelo, en un momento inesperado, puede surgir el título y un torrente de cosas que ayuda a cerrar el concepto general. Por ejemplo la colección de dibujos de esta exposición ‘El pulso de los días’, surgió cuando me propuse dedicar unos dibujos a todos los hombres que fueron y son capaces de seguir haciendo pintura, poesía, música... A todos cuantos cargados de pasado soñaron con hacerlo futuro, a los que con su audacia se atrevieron a ir más allá para hacer visibles nuevos horizontes. También está dedicada a lo que quedaron heridos en el camino, olvidados  u orillados.  Sigo teniendo ánimo de intentarlo, y en el lugar vagamente optimista de perpetuar la emoción primera.

Como suele suceder con la novela, a menudo se anuncia la muerte de la pintura, ante la voracidad de las nuevas tecnologías. ¿Está amenazada, enferma o goza de buena salud?

El siglo XX ha sido el siglo en el que ha muerto todo: la novela, la pintura, el teatro, la ópera, la poesía…. Considerando todas las revisiones necrofílicas del siglo pasado hace ya mucho  tiempo que me puse a escuchar y seguir el aforismo que dice: “Apuesta por la vida que la muerte está segura”. Cuando se habla de la muerte de la pintura, de la escultura…. Siempre me animo y animo a los demás a volver a ver: “Los hombres de Riace”, “Las pinturas del Fayún”, los frescos de Giotto o las pinturas paleolíticas de Chauvet y constatar su fuerza, su serena belleza, su inmortalidad cierta. O simplemente pasear por Roma. El arte no es una línea recta y continua, no es una flecha que se dirige a una diana, es una espiral que crece y se ensancha interminable y a la que hay que dejar expandirse libremente sin pedirle conservadores retornos estériles al pasado ni constantes saltos al vacío, y no tanto para esclarecer las cosas como para enriquecerlas e iluminarlas con nuevos enigmas. Por esta razón, por este trazado espiral que se alimenta siempre de la misma fuente  puede entenderse que la pintura de Velazquez no es mejor que Altamira ni Picasso preferible a Mantegna. Ni el Partenón más importante que Rondchanp. La tarea es reconocer los arquetipos que nacieron de esa fuente inmemorial y saber hacerlos nuevos, actuales y creíbles a los ojos y al corazón de tus contemporáneos.

 

*Hoy se ofrece un amplio resumen de esta entrevista en Heraldo de Aragón.

21/05/2015 12:19 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

UN DIÁLOGO CON JULIA DORADO

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JULIA DORADO. PINTORA. Nacida en Zaragoza en 1941, retorna a su ciudad tras haber vivido un cuarto de siglo en Bruselas. Estrena vivienda, estudio y ayer recibía el Premio Aragón-Goya 2011, que ganó semanas atrás. [Esta entrevista se publicó en 2012. Ahora, casi tres años después, Julia Dorado acaba de hacer un proyecto específico para el IAACC Pablo Serrano, bajo el título de ’Julia Dorado. Entre mirar y ver’.]

 
«Regreso a casa y con este galardón me preparo para un reencuentro amoroso con mi tierra»

 

¿Sabe una artista como Julia Dorado por qué pinta?

Esa cuestión me lleva a un tiempo remoto. Pinto un poco por azar. Y pinto porque yo, desde niña, sentía la necesidad de hacer algo artístico. En un principio me atraían la danza y la música.

Cuéntenos.

Eran los tiempos de María de Ávila. Yo tendría doce o tres años, se lo dije a mis padres y me dijeron que «ni hablar». Lo cual no dejaba de ser paradójico: mis padres eran muy aficionados al cine. Mi madre rompió aguas en la oscuridad de la sala y de allí se fue rápidamente a casa para parirme. Y siempre me contó que cuando tenía yo siete días, solo siete, ya me llevó al cine.

Con el ballet, «ni hablar». ¿Qué pasó con la música?

A mí me apasionaba la música de jazz. Tenía un tío en Logroño, Abel, que era el raro de la familia, el incomprendido. Tenía muchos discos de jazz y yo los oía en su casa; me aficioné a los clásicos como Glenn Miller.

¿Y luego?

Era introvertida, me gustaba mucho la soledad. Y un día mi padre le preguntó a un vecino decorador qué podía hacer conmigo. Le preguntó si yo dibujaba, si entendía algo de pintura. Y sin decir mucho más, me regaló una caja de acuarelas, la copia de un bodegón y un papel. Aquella era como la prueba del algodón. Traté de dibujar y colorear, y mi padre le enseñó a su amigo lo que había hecho. El vecino le dijo que me apuntase de inmediato a la Escuela de Artes y Oficios. Estuve siete u ocho años copiando escayolas con Lola Franco, que me decía: «Tienes que dominar bien el claroscuro. Es la base de todo». Yo solo quería pintar. Dar color.

¿No pintó en todo ese tiempo?

No, no. De repente, se creó la asignatura de Historia del Arte, y vino de profesor Federico Torralba. El primer año solo me apunté yo, y acudía por libre un alumno que era amigo suyo. Aquello fue decisivo. Muchas de las clases nos las daba en su casa de Torrero. ¡Qué casa! ¡Qué biblioteca: tenía una maravillosa colección de libros de arte! Aprendí de todo: desde el arte clásico, las cuevas de Altamira, el Renacimiento, las claves del arte oriental. O los pintores abstractos norteamericanos.

¡Qué suerte tuvo usted! ¿No?

Desde luego. Además, a escondidas había empezado a pintar y dejaba mis pequeñas obras debajo de la alfombra. Un día, el propio Torralba me preguntó si pintaba. Le dice que sí y me incluyó en la muestra ’Seis pintoras y una ceramista’. Por entonces había visto una exposición de Ricardo Santamaría y Juan José Vera, que me interesó mucho. Más tarde, ellos me llamarían e integraría a partir de 1963 la ’Escuela de Zaragoza’, que era la continuación de ’Pórtico’: Lagunas, Aguayo, Laguardia.

No podemos contar toda su vida aquí, pero sí querría saber qué ha querido «contar» o «transmitir» en la pintura.

No he querido decir nada. He querido trabajar en pintura y desarrollar el lenguaje de la pintura. Hay pintores que son narrativos o que son cómplices o actores de lo que ven. En mi pintura yo no envío mensajes. Me gusta el misterio y la fascinación de meterme en la pintura. Cuando estoy en crisis, y mi pintura está llena de crisis, me sale una obra más figurativa. Y cuando estoy mejor me inclino hacia la abstracción. Estoy más cerca de la música y de la poesía que de la propia pintura. Hay que sugerir, hay que involucrarse, parto de intuiciones más o menos resbaladizas. No lo sé todo de mi obra: mi pintura la culmina el espectador.

Al principio era usted tenebrista e informalista.

Francisco de Goya, con su mundo de tinieblas y de sombra, con su tremendismo, está en el principio de nuestras creaciones: de ’Pórtico’, de la ’Escuela de Zaragoza’. Y en mis inicios, además de Goya, mis referencias eran Lagunas, Aguayo, Laguardia, Santamaría, -Sahún, Vera; en mis cuadros sombríos aparecían sugerencias de espacios y de atmósferas que he recuperado luego. Mi carrera ha sido un ir y venir constante.

Más tarde se fue a Barcelona.

Estuve tres años aprendiendo la técnica del grabado. Me fui de casa a los 25 años. Pinté pocas telas, pero fue una época especial, donde buscaba realizar mi carrera de pintora, buscaba la libertad, un estudio propio, estaba llena de sueños. Y de ahí pasé a una etapa más siniestra, cuando vine regresé a Zaragoza y entré a desarrollar, durante cinco años, un proyecto artístico con los enfermos del psiquiátrico. Antes de aquella época, empecé a frecuentar amigos escritores que me iban contando sus sueños y fantasías eróticas, e hice unos 60 o 70 dibujos eróticos que no he expuesto y que eran de una gran ingenuidad.

¿Sueños y fantasías eróticos?

Sí. Aquello coincidía en parte con mi inicio sexual con Pablo Trullén, mi futuro marido. Luego aparecerían los pasillos, que eran un tránsito de la oscuridad hacia la luz y al principio estaban llenos de fantasmas. Luego estuve en Italia, donde hice muchos fotomontajes, colaboré con ’Andalán’ y en 1988 me fui a Bruselas, donde he vivido y he trabajado hasta ayer.

¿Qué le dio Bruselas?

Es la época de la madurez. Me dio serenidad, soledad. La única manera de pintar es en soledad. Pinté mucho y allí de materializó de manera absoluta mi pasión y práctica del collage.

¿Qué relación ha mantenido con Aragón?

Total. Éramos como una embajada de amigos aragoneses en Bélgica. Teníamos contacto por carta, por teléfono, por email, a través de las visitas. La amistad ha sido una de las razones de mi vida. ¿Aragón? Nací aquí, mis raíces están aquí, mis referencias; hay gente que me dice si me he ido alguna vez. No me he olvidado nunca.

¿Qué significa para usted el Premio Aragón-Goya?

Una sorpresa gozosa. Me ha hecho muy feliz: no conocía muy bien el galardón, ni sabía que si estaba o no estaba propuesta. Además ha coincidido con mi regreso a casa. Aquí estoy: preparándome para un reencuentro amoroso con mi tierra con esta distinción. Tengo que preparar el estudio para reencontrarme a mí misma.

Antón Castro

 


Una mujer de luz, de paisajes íntimos y de mundos de color

Julia Dorado (Zaragoza, 1941) ha sido una mujer entre hombres en el ’Grupo Zaragoza’. Ayer recibía el Premio Aragón-Goya en el Museo de Zaragoza de la mano del Director General Humberto Vadillo, que elogió, a la sombra de Goya, «su gran sensibilidad artística y su capacidad para el trabajo». La artista dijo: «Le doy las gracias al Gobierno, al jurado y a los compradores que durante tanto tiempo me han seguido, me han comprado cuadros, y me han dicho que creían en mí. Han sido un valioso estímulo».

20/05/2015 16:30 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JOAQUÍN BERGES,TRAVIESO CON HUMOR

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ENTREVISTA. JOAQUÍN BERGES. Escritor. El autor zaragozano, nacido en 1965, publica su quinta novela, 'Nadie es perfecto', un sainete y un vodevil y una parodia, y la presenta hoy, a las 19.30, en el Colegio La Salle en colaboración con Cálamo, en compañía de Eva Pérez Sorribes y Rafael Campos. [Un avance de esta entrevista sale hoy en Heraldo de Aragón. La foto es de José Miguel Marco.]



-“Mi humor es irreverente, travieso y provocativo”

-“Solo se puede parodiar lo conocido por todos”

-”¿Quién no ha protagonizado alguna vez

una escena erótica con un antifaz?”





Antón CASTRO. Zaragoza

¿Qué es 'Nadie es perfecto': una parodia, un juego, un ejercicio de estilo de alguien que se siente seguro de su sentido del humor?

Es una parodia de las novelas de detectives que transcurren en una mansión inglesa con un Lord, una Lady, un impertérrito mayordomo y el resto de los elementos del género: viejas rencillas con los vecinos, secretos familiares y un misterio que resolver.

Insisto: ¿cuánto hay de novela galante, con escenas eróticas subidas de tono, o policíaca en este libro?

No es una novela erótica pero contiene escenas eróticas. Es una novela de detectives y lo que hay es un misterio que resolver. Lo que pasa es que parte del misterio tiene que ver con el erotismo.

¿Qué se le había perdido en Inglaterra, en estas mansiones raras con tantos personajes excéntricos?

No es un sitio extraño, al contrario, todos hemos estado alguna vez en una de estas mansiones a través de las novelas, las películas o las series de televisión. Incluso hay un plano de la mansión al principio del libro, como en el Cluedo, para que nadie se pierda.

¿Ha querido denunciar la frivolidad de los ricos y sus caprichos perversos, su ociosidad?

He querido llevar al lector a un lugar distinguido que le resultara familiar y me he propuesto hacerle pasar un buen rato riéndose con la picaresca de mis personajes, tanto de los ricos aristócratas que, en efecto, resultan ociosos y frívolos, como del detective protagonista, que es un pícaro capaz de salir airoso de cualquier situación. Los aristócratas ingleses que aparecen en “Nadie es perfecto”, en especial Lord y Lady Whirlpool, son parodias de los que aparecen en otras novelas, no de los de verdad. No podía ser de otro modo puesto que no conozco en persona a muchos aristócratas. Me muevo en otros círculos.

Vayamos con el argumento... Narra la historia de un detective que debe investigar quién es el auténtico heredero de los Whirlpool. ¿Qué debe hacer?

Rhett Bull, mi detective, tiene que averiguar cuál de los tres hijos de Lady Whirlpool es hijo de su marido y, por tanto, es el heredero de la familia. Lady Whirlpool no lo sabe porque, como ella misma dice, una mujer de su condición “tiene que relacionarse con una gran variedad de seres humanos de ambos sexos.”

Todo el rato se mantiene un equívoco acerca de la condición sexual de Rhett Bull. ¿Es ese el gran homenaje a la película de Billy Wilder o lo sería, más bien, el final?

El homenaje a Billy Wilder está tanto en el título como al final de la novela, pero para llegar a ese homenaje final tengo que jugar antes con la condición sexual del personaje, igual que le sucede a Jack Lemmon en 'Con faldas y a lo loco'.

¿Qué le debe el libro a Agatha Christie?

Mucho, a Agatha Christie y a otros autores que escribieron novelas parecidas. Solo se puede parodiar lo que es conocido públicamente por todos. De lo contrario se pierden las claves de la parodia.

La parte más bonita del libro, incluso la más excitante, sería la de la Ballantines y Rhett. ¿Cuál es la importancia del amor?

Por culpa de su profesión, Ballantines no se siente una mujer atractiva, aunque lo es. Y mucho. Así que lo que pretende es probar la valía de su feminidad intimando con Rhett, a quien considera muy difícil de seducir. No hace falta decir que él, como el objeto de un experimento tan sumamente agradable, se deja hacer sin oponer resistencia.

En alusión a una frase del libro. ¿Es Joaquín Berges “un gracioso compulsivo de la peor calaña”?

El autor de comedia tan solo plantea un escenario y una situación cómica. El resto lo hacen sus personajes, algunos de los cuales sí son unos graciosos compulsivos. Los personajes de “Nadie es perfecto” forman un dramatis personae excéntrico y disparatado, como corresponde al género del vodevil.

¿Qué hace aquí El hombre Enmascarado?

En la última planta de la mansión hay un Enmascarado que protagoniza escenas eróticas con un antifaz que le cubre media cara. No es tan sorprendente. ¿Quién no ha protagonizado alguna vez una escena erótica con un antifaz?

Dice un personaje: “El tiempo para mí es un juego”. ¿Nos podemos tomar en serio esta novela?

No, por favor. Nos tomamos tantas cosas en serio que hemos construido un mundo muy aburrido. Esta novela hay que tomársela como unas vacaciones, o sea, como un medio para evadirse de lo cotidiano, lo contemporáneo y lo rutinario.

¿Por qué todos los personajes llevan nombres de marcas famosas?

La novela es un gran juego de palabras, una especie de travesura lingüística. Los nombres de los personajes también. Por eso se llaman Lord Whirlpool, Lord Westinghouse, Lady Thomson, Profesor Bosch, Sr. Otsein Hoover, etc… Incluso sus nombres de pila son marcas famosas. Lady Whirlpool, por ejemplo, se llama Candy. Y Lord Whirpool, Philips.

¿En qué ha cambiado en todos estos años?

Antes les ponía a mis personajes nombres reales, ahora les pongo nombres de lavadoras y aspiradores. No sé si positivo o negativo pero es un cambio, ¿no? Mi humor es irreverente, travieso y provocativo. Supongo que es una forma de distanciarse de la realidad para verla desde un lado más amable y risible. A veces nos tomamos la vida demasiado en serio y, como dijo Hubbard, no deberíamos hacerlo porque no saldremos vivos de ella.

 

*Pedro Zapater firma hoy otra entrevista, espléndida, con el escritor en heraldo.es

http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cultura/cultura/2015/05/20/joaquin_berges_concibo_literatura_vida_sin_humor_361595_308.html


20/05/2015 10:05 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

EL TEMBLOR DE ETERNIDAD DE UN LECTOR: FÉLIX ROMEO

HOMENAJE RETRATO DEL AUTOR DE ‘POR QUÉ ESCRIBO’,

QUE DA NOMBRE A LA BIBLIOTECA DE PARQUE GOYA

A PARTIR DE ESTA TARDE. JOSÉ LUIS MELERO PRONUNCIARÁ SU ELOGIO

 

El temblor de eternidad de un lector*

 

 

Félix Romeo Pescador (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011) ocupó durante varios años la última página de ‘Artes & Letras’ en compañía del ilustrador Luis Grañena. Se sentía muy cómodo aquí: siempre estaba dispuesto a leer, en menos tiempo que nadie, la última novedad. Era capaz de engullir páginas y páginas durante una noche infinita. Desconocía la pereza y parecía moverse a sus anchas en el insomnio, en el silencio habitado de la madrugada. Abría los libros como si quisiera desventrarlos y señalaba algunos fragmentos doblando la página en forma de triángulo. Eso parecía innegociable.

Tenía un gran sentido del deber: le gustaba publicar la primera crítica de una novela, una biografía, un ensayo o un libro de poemas; todo le interesaba y la poesía era una enigmática forma de oxígeno y de búsqueda de mejores aires: adoraba a García Lorca, a Eloy Sánchez Rosillo, a Wislawa Szymborska, a la que entrevistó. Era codicioso de novedades, de voces y de descubrimientos. Le gustaba optar por los libros importantes: se «entregaba» a Paul Auster, Vladimir Nabokov, Saul Bellow, Philip Roth, Joan Didion, Houellebecq o Emmanuel Carrére con auténtico fervor. Con voluntad de descubrir matices, puntos de vista, perspectivas, nuevos caminos del pensamiento y de la creación. Quizá algunos de sus preferidos eran Bohumil Hrabal, Natalia Ginzburg, Tobias Wolff, Albert Camus, Jorge Semprún, Imre Kertész, Marguerite Duras, Georges Perec, Simone Weil y Ramón José Sender. Y también tenía afición a desmontar un prestigio que se había acrecentado con tópicos: no estaba de acuerdo con José Luis Sampedro, José Saramago o con Juan Goytisolo e intentaba demostrarlo con razones y con determinación. Aborrecía el relativismo. Lo que no nos servía a nosotros aquí no podía servir en ningún sitio, y no aceptaba el paternalismo ni justificaciones a la carta. Ahí podía revelarse reñidor.

Decía Rafael Conte (un zaragozano accidental que pasó días inolvidables de la niñez en Abiego, Huesca, a la sombra de su abuela) que él no tenía un método concreto para hacer una crítica. Su máxima era: «Las críticas se hacen como se puede, como salen, casi por pura intuición». Félix, con o sin método, poseía una visión propia, argumentación, principios, afán de hallar un discurso. Le fascinaba conversar con los libros y los autores, era un crítico dialéctico, alguien cuya misión es abordar el texto, navegarlo, despiezarlo en todos sus acentos o hundirse en sus hondonadas con voluntad de entenderlo e incluso de contradecirlo. Lo hizo, con más sentido del humor que impiedad, cuando se enfrentó a una publicación autobiográfica de Alejandro Jodorowski, donde el cineasta, dramaturgo, dibujante de cómics y más cosas hablaba de un intento de seducción a la escritora y pintora Leonora Carrington.

Los libros que más atraían a Félix Romeo eran aquellos en los que la vida y la literatura se fundían. Libros que emergían de las tripas y de los rincones oscuros de las familias. Libros como ‘El año del pensamiento mágico’ de la citada Joan Didion; libros como ‘Una historia de amor y de oscuridad’ de Amos Oz. Libros como ‘Tiempo de vida’ de Marcos Giralt.

Pero, en realidad, lo que definía a Félix Romeo era su entusiasmo, su voracidad, su sed de nombres y curiosidades, las historias ocultas de la escritura. Tenía una memoria esponjosa, una capacidad increíble de adueñarse de asuntos, ideas o creadores de los que media hora antes sabía poco. Por eso, en una conversación con él , mejor en una terraza del Paseo de la Independencia con un buen helado, podía elaborar un aleatorio diccionario (hizo varios: en catálogos de arte, en ABC Cultural, en conferencias, en artículos) de nombres y de sueños: de cineastas como Zhang Yimou, David Trueba, actrices como Elena Anaya, fotógrafos, artistas, dibujantes de cómic, historiadores del arte y del cine, recetas de cocina, cuestiones de ciencia, poetas andaluces, músicos como Amaral, cantantes inadvertidos como Quique González o Rafael Berrio, revistas españolas o los grandes exiliados aragoneses: Alaiz, Ascaso, Arana, Jarnés, Buñuel, Julio Alejandro... Para él , el mundo se agigantaba cada día en un entramado de laberintos. Vivir era aprender y disfrutar. Vivir era extraviarse en gozosas aventuras. «Un sueño: en una casa que arde estoy leyendo un libro en llamas», dice Charles Simic y se me antoja una frase para él . Una frase que bien podría contener su exuberancia, su lucidez, su pasión por la felicidad. Quería tener razón en casi todo.

Félix Romeo, hijo de Carmen y Félix, fue el hijo varón que nunca tuvo Labordeta, fue de los primeros en percibir que vivíamos con un hombre rabiosamente humano, y por tanto contradictorio, que se haría mito y que era leyenda en vida. Fue el protector de Javier Tomeo, y su entusiasta incondicional. Apoyó durante mucho tiempo a Antonio Fernández Molina, hermano de ficciones de Gómez de la Serna. Fue un constante defensor de los libros y de las nuevas tecnologías, quizá fuese el primer columnista o crítico que le dedicó una serie a las páginas web y a las bitácoras de autor, esos caminos que se bifurcan en la red. Y fue, sin duda, un gran enamorado de las bibliotecas. Tuvo varias. En Madrid y en Zaragoza, bibliotecas vividas, caóticas, apabullantes de contenido, el puro arrebato del papel, la lección infinita de los volúmenes. Practicó «el entusiasmo personalizado», sentencia feliz de José María Serrano. Que el Ayuntamiento de Zaragoza haya dado su nombre a la nueva Biblioteca de Parque Goya es un acto de justicia poética, un acierto y una buena noticia. El mejor homenaje. Pocos han querido tan incondicionalmente esta ciudad y pocos, muy pocos, se han sentido tan sojuzgados por el lenguaje, la letra impresa, la existencia y la belleza que emerge de los libros con su fogonazo de verdad, con su temblor de eternidad . Él, con su cerebro incansable, era toda una biblioteca.

Antón Castro

19/05/2015 23:06 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ABRE LA BIBLIOTECA 'FÉLIX ROMEO'

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SE INAUGURA LA BIBLIOTECA ’FÉLIX ROMEO’ EN PARQUE GOYA
La nueva biblioteca municipal de Parque Goya “Félix Romeo” inicia sus actividades. Mañana miércoles 20 de mayo, tendrá lugar un cuentacuentos y un homenaje a Félix Romeo a cargo de José Luis Melero.
A partir del jueves, la biblioteca comenzará a funcionar con su horario habitual: de lunes a viernes en horario de 10:30 a 13:30 h y de 16:30 a 20:30 h.
Este equipamiento cultural, está ubicado en los bajos de un edificio sito en la plaza de la Poesía 3; en Parque Goya II. La instalación, de 187 m2, dispone de dos zonas diferenciadas para la lectura, una destinada a usuarios adultos y otra a público infantil. La biblioteca, ofrecerá además un espacio para consultar publicaciones periódicas, un área de acceso a internet y otra de consulta de documentos audiovisuales, principalmente películas. 
Tendrá una colección inicial de unos 3.000 documentos, la mayoría de ellos libros.
La Biblioteca Félix Romeo tendrá una Sección especializada en literatura aragonesa contemporánea., en homenaje a la figura de este escritor y crítico zaragozano fallecido en 2011.

 

*La foto es de Daniel Mordzinski.

19/05/2015 14:06 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JUAN CASAMAYOR, UN DIÁLOGO

ENTREVISTA. JUAN CASAMAYOR (Madrid, 1968), editor de Páginas de Espuma

“Aragón es esa tierra de la

que no me fui del todo”

 

PIE DE FOTO. DANIEL MORDZINSKI

Juan Casamayor, en un retrato con ecos cortazarianos, de Daniel Mordzinski.

 

Antón CASTRO

Juan Casamayor es un madrileño accidental. Nació en 1968 pero es, y así se siente, aragonés por los cuatro costados. Vivió y se formó en Zaragoza, con una profesora entusiasta y exigente como Ana María Navales. En 1999, con Encarnación Molina, fundó Páginas de Espuma, dedicada esencialmente al relato y al microrrelato y afincada al Madrid. El miércoles, a las 20.00, celebraba sus tres primeros lustros en Los Portadores de Sueños, con una de sus autoras, Patricia Esteban Erlés, y el fotógrafo Daniel Mordzinski, “el retratista de los escritores”, que además ofrece una pequeña muestra.

¿Qué celebra Páginas de Espuma en estos primeros quince años?

Más que celebrar que hemos alcanzado los quince años de vida editorial, celebramos cómo los hemos cumplido. Y lo hemos hecho con buena salud y con ganas de festejar rodeados de todos los amigos que desde la librería, la escritura y la lectura están cerca de la editorial. Cuando uno revisita el pasado, puede fijar su mirada en lo bueno que le rodea a uno. Eso hemos pretendido con actos como el de hoy en Zaragoza, mi ciudad.

 

¿Cuál sería el balance de este período?

El balance es tan sencillo que cabe dentro de una sola palabra: catálogo. Ese es el mayor balance y logro de un editor. La coherencia, el fondo y la política de autor que lo revisten hacen de él una carta de presentación y certificado de garantía de un pasado con vistas al futuro. La lectura de sus títulos es un balance. El balance deben hacerlo, sobre todo, los lectores.

 

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor?

Lo mejor es haber asistido a la ceremonia de escritura y reescritura de los autores. Me apasiona ese momento preciso en el que editor y escritor asumen conjuntamente, con diálogo y generosidad mutua, la conversión del manuscrito al libro, con todo lo que lleva implícito. Lo peor es asistir al gran desconcierto y a la poca reacción que tenemos como sector hacia la transformación de los hábitos de ocio y la contracción del consumo que inciden directamente en la lectura y los lectores. Es preocupante. No puedo terminar esta contestación sin recordar a autores que se fueron, como Javier Tomeo. Su obra, de lo mejor; su partida, de lo peor.

 

Ha publicado a muchos clásicos. ¿De qué proyectos y libros se siente especialmente orgulloso?

La editorial posee dos orillas, la geográfica y real y la simbólica. Editamos autores clásicos y autores contemporáneos. Autores contemporáneos que empiezan y autores contemporáneos que llevan ya un camino a sus espaldas. Me siento orgulloso de ediciones de autores clásicos como los cuentos completos de Edgar Allan Poe o Guy de Maupassant, o esa catedral en construcción que es la primera recopilación completa de la narrativa breve del maestro Antón Chéjov. No obstante, la apuesta define al editor y no entiendo este oficio sin ese riesgo y compromiso. Una vez al año editamos a un autor novel y en nuestro catálogo hay algunas decenas de escritores poco conocidos, sin embargo algunos de ellos serán los clásicos del mañana en nuestro idioma.

 

¿Por qué han optado por el cuento?

Si publicara novela no se me haría esta pregunta. De eso estoy seguro. El cuento viene dado por una afinidad lectora, por una militancia necesaria, por una labor que acompaña a un excelente momento creativo de la narrativa breve española y latinoamericana. Además, en un periodo de concentración la especialización, la personalización y la alianza son buenos instrumentos para mantenerse en pie.

 

¿Qué hechos, revelaciones, instantes o deslumbramientos le vienen a la cabeza?

Muchos. He visto salir a una escritora, Patricia Esteban Erlés, de un atáud; he fumado un puro con Andrés Neuman haciendo un ‘perfomance’ de un cuento suyo incluido en ‘Alumbramiento’ (con la mirada atónita de Félix Romeo en Librería Cálamo); me han dedicado una versión de una canción de The Beatles; me han confundido en México con Fernando Iwasaki. ¿Qué más se puede pedir?

 

No está mal: un peruano de Zaragoza. ¿Cómo se ha vivido la crisis del sector, cómo la vive?

Con la evidente preocupación de estar en una transición donde los viejos moldes no funcionan y las fórmulas renovadas no han demostrado su validez. El cambio profundo del paradigma del libro, la llamada crisis, va más allá de una contracción brutal del consumo. Es como si el planeta del libro hubiera sufrido un cambio de inclinación en su eje y todos (autores, editores, libreros, distribuidores, medios y lectores) debiéramos buscar un acomodo y punto de arranque que permita rotar a nuestro mundo con inercia solvente.

 

¿Qué vínculo ha tenido con Aragón?

El primero de la editorial y que supuso un paso decisivo: ‘Escritos de Luis Buñuel’. Ese libro, gestado en Aragón gracias a Pedro Christian García Buñuel, sobrino del cineasta porque era hijo de su hermana Conchita, nos puso en medio del panorama del libro, entre lectores. No se puede ser más aragonés en su origen. Aragón es esa tierra de la que no me fui del todo y que quizá, cuando vuelvo, no regrese del todo. Tal vez por ello mi empeño en que gran parte de mis autores recalen aquí. Una forma de establecer un puente continuo. Un vínculo, sin duda.

 

¿Cuál es su estado de ánimo hacia el futuro?

Tiendo a ser un optimista informado. Procuro conocer los problemas de un sector, comprender la situación de sus profesionales, en especial los libreros, apuesto por los escritores con los que comparto tiempo y lugar, hablo siempre que puedo con los lectores; sigo disfrutando muchísimo con mi labor, desde la pasión y la convicción por lo que llevo a cabo, por lo que pueda “futurear” durante los próximos años.

17/05/2015 12:53 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

POEMAS DE JUAN LEYVA

Poemas de Juan Leyva de su libro 'Caja de resistencia'. Algaida. XXXIII Premio de Poesía Ciudad de Badajoz. 

FAMILIA 3.0

 

Hay tres ordenadores

uno por cada miembro de la familia

nos hemos independizado

 

compartimos la conectividad

y una tostadora.

 

 

** 

0,0

 

Sin casa

sin trabajo

sin libertad

sin amor

 

Hay (b) vidas

con auténtico sabor

0,0

 

*** 

DOMINGO PRIMAVERA EN ZGZ

 

Estuve ayer por la mañana en el Parque Grande de Zaragoza, ya sabes, ese oasis que a alguien se le ocurrió poner en medio de la luna.

Llegué con mi bicicleta de montaña, que se va haciendo mayor. De vez en cuando le hago un trasplante de cadena, de radios, de horquilla, y sigue rodando, haciendo que flote sobre su sillín.

 El sol tomaba posesión de los cuerpos, les empezaba a avisar de su invasión.

Pedí agua con gas y aceitunas rellenas, rellenas de algo misterioso.

 La camarera madura, escueta y alegre, calzada sobre unas zapatillas Saucony, marca especializada, me sonrió mientras volaba de mesa en mesa, haciendo y deshaciendo nidos con la vajilla.

 Llegaban oficinistas, familias con los suegros y niños en carritos.

Parejas semidesnudas con los brazos blancos, se contaban lo que quizás no iba a ocurrir jamás.

Llegaban personas con dificultades para andar, se sentaban a la sombra de un toldo de cerveza Ambar, un domingo por la mañana, cuando todavía hay tiempo.

 

Miraba mi bicicleta, apoyada sobre un árbol, y le hablaba. Admiraba su resistencia, su estructura de aluminio, su manera de deslizarse sobre la piel de la tierra.

 

Había una gran jaula que contenía pájaros indescifrables. Hablaban de sus cosas y de repente se organizaba un gran alboroto, una discusión violenta.

Estaban presos, pagando alguna causa con la justicia, mientras las familias tomaban cañas y patatas fritas.

 

De vez en cuando planeaba algún pájaro del exterior para tener un vis a vis.

Hacía de enlace entre los presos alados y sus familiares.

Preguntaban por cómo iban sus procesos, si habían admitido el recurso a trámite.

El pájaro del exterior les pasaba una miga de pan con una lima dentro.

 

El propietario de la terraza limpiaba mesas con un trapo peligroso, dejando un arco gris en la superficie.

 

El yerno le hablaba al suegro, demostrando que su hija había elegido bien a su pareja, a un tipo resuelto y capaz de mantener a una familia.

 

Mi bicicleta exhibiendo su desnudez triconificada, con los brazos de carbono, apoyada para recobrar el aliento.

 

La camarera se apoyó en la barra y siguió volando de mesa en mesa.

 

Apurando el cáliz con agua mineral, sangre de la montaña, y las aceitunas, verdes y llenas de esperanza.

 

*** 

LA UNIVERSIDAD DEL AMOR

 

Quieren gladiadores en el circo, vuelve la moda de cortarse la cabeza.

 

Están preparando un tratado internacional que nos vamos a enterar

y una reforma laboral que se llamará: "sálvese quien pueda"

 

Van a matar al amor a disgustos

porque el amor necesita comer, y aprender a sumar, y sobre todo a restar y dividir.

Yo me licencié en amor, con un máster en relaciones interminables.

Saber de amor no te garantiza trabajar en él,

puedes acabar fregando los platos

o haciendo de chófer

o celebrando fiestas con barbacoa.

 

En la carrera del amor hace falta una nota de corte muy alta.

Las prácticas son duras, y sin contrato.

Repetir curso es lo normal, porque suelen cambiar los planes de estudio, y de asignaturas. Asistes a clase y de pronto te das cuenta de que están hablando de economía, o de anatomía, o de la teoría de cuerdas.

 

Los estudiantes compiten, se miran en la biblioteca con los ojos suspendidos

Algunos abandonan en el primer curso, no era lo suyo.

Otros querrían seguir haciendo el doctorado, y acumular conocimientos.

Todo con tal de no salir a la calle, a buscar amantes y comprobar la realidad

 

 

En la carrera del amor hay asignaturas optativas y otras obligatorias.

El amor clásico: de letras puras

El amor moderno: de números y probabilidades

El amor del futuro: con proyecto final

 

Es una carrera que tiene mucha demanda

Naturalmente hay "númerus clausus" y sólo entran los mejores, los más ardientes, los dispuestos a llegar hasta el final.

 

Al terminar te dan un título que cuelgas de las paredes y haces copias para presentar en las entrevistas del amor.

Puedes ampliar estudios en el extranjero

 

Hay quien tiene que trabajar de amante eventual para pagarse la carrera.

Hay universidades privadas donde hacen las mejores prácticas, y salen casi colocados.

 

Los jóvenes llevan carpetas con apuntes de la "universidad del amor".

Los mayores de 25 y 45 años tienen sus propias pruebas de acceso

Todo el mundo tiene una oportunidad en la universidad del amor.

Nadie debería pensar que no salen preparados.

 

*** 

HORÓSCOPO

 

Tu horóscopo hoy te dice

que no te levantes

que algo en ti no funciona

que vas a perder en la economía

en la salud

en el amor

 

Hoy es mejor

que cambies de signo

de revista

y de sala de espera.

 *** 

 

EL CENICERO

 

Hoy he hablado con un cenicero vacío

estaba realmente triste

Me ha contado su vida, su pasado

cuando estaba lleno de colillas y carmín

de los primeros cigarros del día

del humo locuaz de sobremesa

de las lecturas en tardes de silencio

y noches de insomnio tras un polvo raro.

 

Me ha contado su depresión de cristal,

que ya no trabaja en lo que estaba preparado

(como muchos hoy en día)

la inutilidad de sentirse un objeto mal tratado.

Alberga la esperanza de que un día haya una fiesta

y vuelva a llenarse la piscina de ceniza

mientras los filtros se ahogan por aplastamiento.

 

Le he dicho que no fumo,

me ha pedido que no le exilie a una estantería

y que no le vuelva a echar el repugnante papel

de los caramelos de menta.

 

*** 

EL CORTE DE PELO

 

Ayer estuve en El Corte Inglés, un lugar que acoge a los cuerpos en siete plantas y dos sótanos.

Estuve paseando y preguntándome por qué Dios no me ha hecho del Barça o del Real Madrid.

A mi lado un cliente estaba ilusionado desde hacía dos días con un partido, y no tenía otra cosa en la cabeza, y era feliz, o lo disimulaba muy bien. Estaba contento de sí mismo, de lo que piensa, o de lo que deja de pensar.

Y yo me fui al Corte Inglés. Me dirigí a la peluquería y pregunté si me podían cortar el pelo. La chica joven consultó un cuadrante con nombres y accedió.

Me lavó la cabeza mientras me preguntaba si el agua estaba bien. Mi cabeza descuidada y rota por dentro, mi cabeza que cambia de idea cuando enciendo su relámpago, ahora entregada a unas manos milagrosas.

Me invitó a que la siguiera. Podía haber estado dos días caminando tras ella, pasando por pasillos con luz fría.

"¿cómo quiere que se lo corte?"

No sé, he venido aquí porque estaba aburrido, y el pelo y las uñas es lo único que le crecen a los muertos. He venido porque en las catedrales hay ocupas de la fe, en los bares ocupas del fútbol, en las librerías, libros de autoayuda, y no quiero que me ayude gente que me cobra. He venido porque llevo caminando toda la tarde, intentando que alguien revise mi cabeza, una ITV, un taller exprés.

La joven peluquera apoyaba su vientre en el reposabrazos, muy cerca de mi codo. Sus manos olían a humedad y a alga marina. Me hablaba de lo que se le habla a un cliente enfermo de normalidad. Yo intentaba evitar mirarme en el espejo, no me gustan los espejos, ni lo que ocultan. Le pregunté cuántas cabezas tocaba al día; si puede leerlas a través de las yemas de los dedos; qué hacen con todos esos pelos que barren ¿es cierto que los venden a las fábricas de muñecas?

Me cortó el pelo, descargar en el argot.

Y me fui otra vez a las plantas de mercancías, a los sótanos, a los váteres donde siempre hay alguien que quiere vértela. A la salida con puertas automáticas, a la calle, con esa gente que tiene la cabeza sobre los hombros, el cuerpo destrozado de caricias, los labios llenos de sal de palabras, las ilusiones creadas por Pixar.

Está paseando el extraño, con el pelo cortado y un dolor insoportable. Cuanto más bella, más duele la vida, y las nuevas generaciones, cada vez más altas, más hermosas, más lejanas. Rodeado de primavera irrespirable, polinizando los segundos.

Está paseando el que parece que pasea, pero está enterrándose entre vosotros, mezclando su vida con vuestra vida, su respiración con esa invasión de cuerpos, de perfumes, de gasolina.

Estuve a punto de entrar en el Hamburgo's y meterme tres hamburguesas y mancharme de mostaza y ketchup, y sonreír a la servilleta y a los que miran por el cristal del pasaje, y llorar sobre el plato, dejarme caer con la boca torcida sobre el pan con doble de queso. Cada dos raciones, bebida gratis.

Estuve a punto de llamarte, pero ya lo he hecho alguna vez y siempre tienes planes, te rodeas de planes como si fueras el centro histórico de Madrid, o de Estambul. Te rodeas de gente, de actividades, de viajes, de quehaceres inaplazables. Te obligas a ser feliz, a llenarte de todo menos de mí.

No te llamé, en su lugar me corté el pelo.

 

 

***

 

ESE VIEJO

 

Ese viejo que ves en el sillón, es mi padre.

Duerme sin tener sueño, le sobra la mitad del día.

Su religión son las horas de la comida, le reza a una caja con pastillas.

Mira la tele como si la viera por primera vez.

Quiere que le cuente cosas que no duren más de cinco minutos,

responde siempre lo mismo, como un médico de cabecera.

Antes de salir por la puerta se da la vuelta un par de veces, palpándose los bolsillos, se registra los huesos.

Le preocupa el tiempo que hará mañana, desayuna de pie dos galletas de fibra, se limpia las manchas humedeciendo un pañuelo con saliva.

 

Ese viejo que ves ahí, es mi padre

tan parecido a otros, incluso para mí.

Cuatro veces por semana recorre a los especialistas, rellena boletos de lotería, trafica con resultados deportivos.

Cada vez que le veo me rebelo contra la oxidación, contra las proteínas.

 

Ese viejo que ves ahí, sin venir a cuento

le da un beso a mi madre en la cocina

y a mí me guiña un ojo

como si la acabara de conquistar.

 

***

 

IDEALES

 

Mi abuelo tenía ideales

los llevaba en la chaqueta

y mientras escuchaba se los enrollaba

en el papel continuo de los discursos,

les daba un beso con lengua

y se los fumaba.

 

Alguna marca desteñida

se le quedó entre los dedos.

 

III

 

Hoy amo al mundo

quizá sólo sean diez minutos

pero son tremendos.

 

 

 

 

 

 ***

 

PROTOCOLO

 

En las guerras ya no mueren militares

mueren civiles

respetando el protocolo de evacuación

casi educadamente:

las mujeres y los niños primero.

15/05/2015 18:33 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

JORGE GAY EN BILBAO

JORGE GAY EN BILBAO: ’LA CASA DE EURÍDICE. HOMENAJE A POUSSIN’
El próximo día 20, Jorge Gay Molins (Zaragoza, 1950) inaugura en la galería Lumbreras de Bilbao su nueva exposición: ‘La casa de Eurídice’. Homenaje a Poussin’, Con su gentileza habitual me envía el catálogo y algunas imágenes. Selecciono aquí algunas de sus obras y de sus textos, casi poemas acerca de la creación y el arte de pintar. Confesiones de artista: sensaciones, recuerdos, el método, la emoción, la plasticidad, etc.

TRES TEXTOS DE JORGE GAY

*

PARA HACER UN PAISAJE
Para hacer un paisaje, construirlo,
antes lo viví viendo crecer la yerba
bajo los pies enjutos de mi infancia
mientras entre los dedos y el tomillo
silbaba el bisbiseo insensato de los pinos.
En las zarzas, como gotas de sangre entumecida,
anunciando la vida que venía,
ácidas y dulces,
las moras adornaban los caminos.
Cae la noche, se acicalan las tapias.
Las caballerías se beben las estrellas del agua.
Los grillos cantan su bolero al bochorno.
Para hacer un paisaje miro al cielo
pero miro también dentro de mí
por si tuviera nubes
que me cruzasen el corazón y los pulmones.

 

**

CUANDO EMPIEZO A PINTAR
Cuando empiezo a pintar
cuando imagino un cuadro
hasta Poussin me voy,
hasta Bonnard o Brueghel
a encontrar la sustancia
con la que hicieron vida
a la vez que pintaban.
Me llego hasta Marquet,
Rosales, Patinir,
Sironi, Beckmann, Guston, ...
Acudo hasta vosotros,
tantos...Todos.
No importa la tendencia:
es una la pintura.
Entre los algodones
de mi memoria aún viva
conmigo os llevo, poetas,
pintores fabricantes
de aliento y de quimeras,
cuando empiezo a pintar.

 

***

PINTURA-EUDÍDICE
(Elegía y Declaración)


Te vas pintura, alma,
del fondo de los ojos.
Te vas de la sangre tersa
que fluyó por las venas
de los que un día,
en el vuelo quebrado de los sueños,
buscaron en ti
el incierto navegar de la belleza.
Tu camino oscurece,
se te lleva la noche.
Sin embargo,
siempre por ver,
siempre por verte, luz,
vuelvo mi rostro
para encontrar el tuyo
y construir en él
mi mundo de mañana.
Una vez escrutados, analizados,
destruidos y deconstruidos,
durante todo el siglo veinte,
cada uno de los elementos
que servían a tu formulación
o te iban cimentando,
vuelvo a ti, pintura,
y una vez más te asumo,
no ya neutralizada, ni cosificada o inane
sino significante, descriptiva,
retiniana incluso.
Así te quiero.
Que cada cual haga su camino.
No me penséis nostálgico,
ni creáis que perdí los trenes de la historia.
Vago en los huecos del gesto
buscando mi poema
por el légamo que acosan y hieren
los ángeles del frío.
Pintura-Eurídice, alma construida,
aún me queda tu casa.
Te palpo entre los cancerberos del presente.
Contigo vuelo.

 

*La foto la tomo de aquí: http://www.jorgegay.com/jorge/inicio_files/Jorge%20Gay%20Molins%201001%20bn.jpg

15/05/2015 02:25 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

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