Facebook Twitter Google +1     Admin

DAVID LÓPEZ: UN DIÁLOGO DE TEBEOS

20170322014040-david-lopez.-img-3731.jpg

David López (Las Palmas de Gran Canaria, 1975. Vive en Zaragoza desde hace años) aparece con su hija Marcela, de dos años y medio, y dice: “Antes trabajaba diez horas los siete días de la semana; desde que nació la niña eso ha cambiado”. Se emociona y sonríe cuando la niña reconoce las letras, la m, la p, la r, cuando dice alguna palabra en italiano (David acaba de volver de Milán), o entona alguna canción. De fondo, en las paredes de El Armadillo Ilustrado, cuelgan sus ilustraciones de su nuevo proyecto: ‘Black Hand. Iron Head’, del que es autor del guión, del dibujo y del coloreado, en dos tintas.

-¿Por qué se ha dedicado a esto?

-Todos cuando somos críos dibujamos. A medida que nos vamos haciendo mayores, algunos lo dejan. Y yo nunca lo dejé… Tuve la suerte de que allá por 1991 o 1992 conocí a la gente de Estudio Camaleón -Samuel Aznar, Manuel Estradera, Isidro Ferrer, Luis Royo…- y vi que uno se podía dedicar a dibujar, que ese era un trabajo. Y la verdad es que con 14 años saber que quieres ser dibujante y que puedes serlo dibujante es una ventaja. Pasé la adolescencia bastante tranquilo.

-¿Cómo fue su evolución?

-Iba a Camaleón a mirar. Ellos hacían diseño gráfico, ilustración, y ahí estaba Luis Royo con sus mujeres espectaculares, sus guerreras, sus episodios fantásticos, y a la mejor mi vocación viene de ahí. Vista con perspectiva mi evolución fue muy rápida. Empecé a hacer ilustración tipo Luis Royo, muy elaborada, perfeccionista, llena detalles, fantástica, pero vi que eran muchas horas con el mismo trabajo y que la obra se me moría.

-¿Se le moría?

-Sí. Me aburría antes de haber terminado. Son procesos muy laboriosos. Y a partir de ahí empecé a modular mi estilo, más bien sueltecito, de prueba y error. Mi familia se mudó a Dueñas (Palencia), y un poco con el aislamientos del pueblo dibujé mucho. Hice más fancines de fotocopias, que titulé ‘Espiral’, y las mandé a las editoriales. Serían la serie con la que debutaría…

-¿En el sello La Cúpula?

-Empecé ‘Espiral’ en 1996 y el primer cómic impreso apareció ahí en 1998, que es mi debut profesional.

-¿Cómo se pasó a los superhéroes?

-Me he formado con ellos. Y luego he jugado mucho a rol con los amigos y en los manuales te hacen mucho hincapié en que es un juego narrativo. Ahí estaban las bases de lo que es la narrativa en sí. Narradores somos los escritores, los fotógrafos, los dibujantes, los ilustradores, los cineastas. Y yo cuento historias con imágenes y palabras.

-Hay un momento en que dio el salto a Estados Unidos… ¿Cómo fue?

-Mi primer trabajo fue en el 2000. Me pagaron por un proyecto, titulado ‘Niki y June’, que no llegó a publicarse. Gracias a un agente que empezaba me contrataron para hacer una historia de dos amigas que compartían piso en Nueva York, que se parecía mucho a mi historia de ‘Espiral’: dos amigas que compartían piso en Barcelona… Como ya había trabajado todo fue más fácil. Me han seguido contratando hasta ahora… Ahora, con ‘Black Hand’ han cambiado las cosas. Hasta ahora había sido un salvaje. La primera vez que he empezado a ver cómo se escribe un guion ha sido ahora. ¡Qué manera de sudar sangre, qué duro es! Es un ejercicio constante de humildad.

-Había hecho guiones hasta el 2007 y había estado diez años sin hacerlos. ¿Por qué?.

-He trabajado para Marvel (Spiderman, La Patrulla X, Los Invasores ) y luego pasé a DC (Siupermán y Batman), Me di cuenta de que al haber trabajado con tantos guionistas talentosos, no había nada mío. Sentí como un vacío. Y he querido hacer cosas. Este es un cómic digital que subiré a la re d a finales de marzo. Ahora yo quiero contar mis historias y quiero serlo todo: guionista, dibujante, dar color.

-Uno puede vivir de este trabajo.

-Otros no lo sé, pero yo sí, tengo la suerte de que trabajo con los mejores pagadores de cómic del mundo.

-¿Por qué, qué les da?

-Es una serie de factores. Creo que entiendo cómo funciona la narrativa de superhéroes, específica, llevo años demostrando que soy una persona de confianza, que cumplo los plazos en fecha y forma, que entiendo la industria, y hay una serie de relaciones de confianza que ya están ahí… Y digo yo que algo de talento habrá…

-¿Está de moda el tebeo?

-Se le vuelve a dar voz. Se están haciendo cosas que solo se pueden hacer en cómic y los hábitos de lectura de la gente son más compatibles con el cómic.

-¿Está pasando algo especial en Aragón?

-No sé si hay una generación, pero hay buena salud en cuanto a autores y editoriales. Aparte, en Zaragoza el apoyo institucional está siendo clave. El Salón del cómic de Zaragoza es de los más demandados por autores, los autores y las editoriales quieren venir aquí y esto es por que los libreros se están moviendo. Hay un clima especial de apoyo al cómic.

-¿Tres cómics que le hayan impresionado?

- ‘Murderabilia’ de Álvaro Ortiz, que me tiene fascinado, es el equivalente de Paul Auster en la literatura; ‘Los surcos del azar’ de Paco Roca y ‘El almanaque de mi padre’ de Jiro Taniguchi. No he llorado más con una obra de ficción nunca. 

21/03/2017 14:17 Antón Castro Enlace permanente. Ilustradores No hay comentarios. Comentar.

EL VIAJERO PEPO PAZ HABLA DE SORIA Y DE LOS CIELOS DE ESPAÑA

20170320000120-pepo.-img-5295.jpg

[Pepo Paz es editor de Bartleby y cronista de viajes y fotógrafo. La pasada semana, en Zaragoza, en Cálamo y en el Centro Soriano, presentó dos de sus últimos libros: una ’Guía de Soria’ y un libro sobre ’Los mejores destinos para observar cielos en España’, ambos publicados por Anaya.]

 

-¿Qué hace un editor de poesía metido a viajero y cronista de viajes?

En realidad son dos actividades que se iniciaron y crecieron a la vez desde el verano de 1998: en julio de aquel año fundamos la editorial y fue también durante aquel verano cuando realicé mi primer viaje y colaboración para el desaparecido suplemento Motor & Viajes (que publicaba cada sábado el diario El Mundo). Ellos estaban sacando un coleccionable con rutas por España y recuerdo que me pidieron una escapada por la Sierra de Alcaraz, en Albacete, un destino que yo había visitado tres o cuatro años atrás para hacer una entrevista a una mujer guatemalteca afincada en Letur para mi primer libro Transeúntes (de América Latina). En cierta forma aquel primer viaje estaba señalando el camino que he seguido como viajero durante todos estos años.

-Una persona con esta trayectoria, el editor de Bartleby, ¿tiene una mirada especial sobre lo que ve? ¿Qué buscas en tus viajes, qué te preocupa, qué quieres captar?

Supongo que, en cierta manera, todo está interrelacionado. Sobre todo en aquellos primeros tiempos de colaboraciones en El Mundo, etapa que duró unos 4 años, en la que pude desarrollar mi trabajo de una manera menos condicionada por encargos específicos. Ahí estaban los temas que más me interesaban y, también, empecé a completar el puzle de un gran juego: el que me ha llevado a casi todos los rincones de la geografía española para contar y fotografiar lo que veía; en suma, para incitar al lector al viaje. Pero el viajero no sólo escribe: también fotografía. Quizás ahí es donde más se fundan mis propias obsesiones con las del editor. Una fotografía es siempre una instantánea de un tiempo pasado. En ese sentido me ha preocupado mucho la destrucción del paisaje y de la identidad de las ciudades y pueblos de España: la euforia constructora ha laminado lo que éramos hasta hace muy poco tiempo. Da grima volver a las carreteras y encontrar las afueras de muchas localidades tomadas por el afán especulador y transformadas en colmenas de adosados.

-Has hecho una guía de Soria, capital de la poesía. ¿Muy propio, no? ¿Qué te atrajo de Soria, qué tienen de especial la ciudad y la provincia?

Bueno, esa fue otra de las casualidades que tiene la vida. Personalmente, y mucho antes de dedicarme a la edición o al fotoperiodismo de viajes, ya tenía una vinculación con el territorio soriano que comenzó a los 18 años mientras fregaba platos como recluta en un cuartel del Ejército del Aire. Allí trabé amistad con un compañero cuya familia era originaria de un pueblo de la Ribera del Duero soriana: Langa. Y por allí empecé a viajar y a desenredar la madeja de mi fascinación por esa provincia. Luego, años después, solía escaparme con mi padre a conducir por sus comarcales a modo de desestresante de la vida laboral en una metrópoli como Madrid. Y así fui amando sus colores, sus cielos y sus pueblos. Durante diez años consecutivos acudí a la ceremonia del Paso del Fuego en San Pedro Manrique, volé en globo y encaré el difícil carácter de los viejos castellanos. Así que cuando el editor de guías nacionales de Anaya Touring me preguntó si me gustaría escribir la nueva guía de Soria de la colección Guiarama, no lo dudé. Si iba a escribir una guía… ¿qué mejor destino que el soriano? Además Soria es un destino diverso, con muchas novedades, que había que recontar. A mí me parece que es una provincia que encarna ese modo slow y sostenible hacia el que camina el turista de nuestro siglo. La ciudad es un compendio de vida sosegada, románico y poesía donde las iniciativas culturales del ayuntamiento están dando un auge distinto, como la única feria de poesía del país: Expoesía. Soria, plató cinematográfico, destino micológico y de observadores de aves y estrellas…

-¿Qué tipo de guía has querido hacer? ¿En tiempo de internet aún interesan las guías?

La anterior guía fue obra de un erudito soriano, otro viajero amante de su tierra y de la Vieja Castilla, Avelino Hernández. Escribir una guía de Soria después de la de Avelino, que había fallecido en 2003 víctima de un cáncer, para mí era un reto. Un reto ambicioso: había que darle una cierta vuelta de tuerca sin olvidar que se trata de una guía sujeta a unos criterios establecidos por una colección que tiene una larga trayectoria editorial. Sobre todo he tratado de hacer una guía actual, con una mirada muy del siglo XXI, en la que los propios sorianos se sintieran identificados. Algunos lectores me han  dicho que no se lee como una mera guía repleta de información práctica y es así, se trata, sobre todo, de un libro de viajes donde yo he querido volcar mis experiencias sorianas de los últimos 25 años. En cuanto a la segunda pregunta, bueno, yo creo que Internet nos ha cambiado la vida, la manera de viajar, etc, pero sigue habiendo viajeros que van con una guía de papel en la mano cuando se acercan a sus destinos. En la medida de que los contenidos de las guías sean de calidad, siempre habrá lectores que nos prefieran. En general, yo desconfío mucho de los contenidos de la red, en especial, de los que se suben a través de las RRSS. Sigo creyendo en la capacidad de prescripción de los profesionales.

-¿Cómo te ocurrió el libro ‘Los mejores destinos para observar cielos en España’?

Este libro es una réplica de la guía soriana. En ella ya estaban los cielos estrellados y las rutas de observación de aves. Fue en una reunión con la directora de la editorial (Mercedes de Castro) cuando ella comentó que qué me parecía la posibilidad de escribir un libro dedicado al astroturismo. La idea original fue esa y, en las semanas posteriores, fuimos dando forma al tema de los cielos como propuesta turística. Con esa base, y teniendo en cuenta que el observatorio de Borobia (en la Raya entre Aragón y Castilla) fue el primero de España en funcionar dedicado a la divulgación astronómica, empecé a confeccionar el índice del libro. Y, luego, a escribirlo.

-¿Cuáles son los mejores lugares para ver el cielo? ¿Qué has encontrado en el Observatorio de Javalambre? Parece un territorio de ciencia ficción…

Yo siempre he defendido que el escritor no puede ser neutral. Y en este libro, un libro de viajes, menos aún. A medida que fui avanzando en la primera parte del volumen, la dedicada al astroturismo, me iba dando cuenta de que en realidad estaba hablando de la España deshabitada. Los mejores lugares para observar los cielos peninsulares son, por regla general, aquellos destinos a los que el desarrollo del país ha condenado al abandono. Territorios con una densidad de población en torno a los 3 hab/km2 o incluso menor. Son esos territorios donde la contaminación lumínica es escasa y donde, por ello, las noches estrelladas la contemplación de la bóveda celeste convierte a la Tierra, a ojos del viajero, en esa nave espacial que viaja alrededor del Sol a una velocidad de 30 km por segundo. Uno se siente diminuto contemplando a simple vista la inmensidad del universo. A esos lugares con poca contaminación lumínica hay que sumarle otros parámetros más ponderables científicamente como la visibilidad astronómica  (en términos seeing) y de fondo de cielo y extinción (es decir, en términos de absorción y dispersión de la radiación electromagnética). Esos parámetros convirtieron al turolense pico del Buitre (en el municipio de Arcos de las Salinas) en el lugar ideal para la construcción del Observatorio Astronómico de Javalambre (OAJ). Luego le siguieron una serie de iniciativas para promocionar la comarca de Gúdar-Javalambre como destino astroviajero y conseguir la Certificación como Reserva Starlight y, cuando escribí el libro hace unos meses estábamos a la espera de la inauguración de Galáctica, un magnífico Centro para la Difusión y la Práctica de la Astronomía. Teruel es, por sus características geográficas, demográficas y patrimoniales un gran destino turístico. Y sus cielos estrellados son los últimos en sumarse a esa excelsa oferta. A Teruel hay que ir y regresar una y otra vez, sin duda.

-¿Qué tiene de peculiar para ti el cielo de Gallocanta? -¿Y Monte perdido y Ordesa? ¿Qué te conmovió especialmente?

Gallocanta es la bella desolación del invierno, la fiesta de las grullas. Aquí se sintetiza el enorme papel que juega la Península Ibérica como lugar de paso en las migraciones de las aves. Y Ordesa es un santuario para los amantes de la naturaleza, el destino que conjuga abismo y montaña. Ordesa es el fulgor de las estaciones y, por supuesto, el gran refugio de unos de los grandes de nuestros cielos, el quebrantahuesos. Regresar al Sobrarbe es como volver a casa. Un horizonte de leyenda.

Explícanos, descríbenos algunos cielos que te hayan parecido espectaculares, íntimos o casi sobrenaturales.

Lo genuino de los cielos es que, en función de las condiciones meteorológicas y de las estaciones, todo cambia. Cuando no estoy de viaje suelo acudir cada mañana a fotografiar el amanecer en el embalse de Santillana, en Madrid, que es donde vivo. Y siempre es diferente. Creo que la calificación de cada experiencia tiene que ver mucho con lo personal: a mí me encanta sentir el paso de esas estaciones, percibir cómo varían los colores entre unas y otras, cómo va llegando o yéndose el invierno, la algarabía de las aves acuáticas y cómo, de repente, en el momento en que el sol asoma por el horizonte, todo parece quedarse detenido por un instante. Los cielos de Canarias son los que mejores condiciones nos ofrecen para la observación nocturna pero Doñana, Cabo de Gata, el Delta del Ebro, Fisterra o el Urdaibai, por poner algunos ejemplos, me fascinan igualmente y por cosas distintas.

Pensando en Machado… ¿El que está cerca del cielo, está más cerca de Dios o de la poesía?

Yo creo que tocar el cielo con las manos es un estado de ánimo. Los cielos de “Campos de Castilla” son, por lo general, sombríos, como mucha de esa Castilla soriana que poetizó Machado y que en buena medida también bebió del malestar general y el tópico de los escritores del 98 hacia la meseta. Hoy el cielo está más cerca de la exploración y el avance tecnológico. Pero siempre hay hueco para la poesía: el otro día compartí entrevista en RNE con un geoastrónomo que se encarga de parte del entrenamiento de los astronautas y nos planteó una pregunta no exenta de ella… ¿por qué los amaneceres en la Tierra son rojos y en Marte azules?

¿Cuánto tiempo te ha costado este libro, cuántos viajes, cuántos kilómetros has recorrido?

 Este libro me ha llevado más de 20 años de trabajo. En realidad, cuando viajaba con mi padre por las comarcales sorianas ya estaba escribiendo mis notas para un libro que ni siquiera sabía que un día iba a escribir. En estas páginas están muchas de las líneas que he escrito en mis 18 años de fotoperiodista y también están los amaneceres y atardeceres que nunca he descrito. Están, por supuesto, las reivindicaciones ecologistas de colectivos vecinales y ecologistas que nos han permitido conservar entornos naturales que el afán de ministros y especuladores nos hubieran hurtado. El gran reto que tenemos es transmitir a las generaciones futuras un mundo habitable. Un reto cada vez más lejos de nuestras manos.

¿Para quién es un libro como éste?

Los mejores destinos para observar los cielos en España es un libro pensado para inspirar el viaje. Es un libro de gran formato, con un importante despliegue fotográfico, ideado para aquellos a quienes les gusta planificar sus escapadas. Y, también, para aquellos viajeros a los que les interesan las efemérides astronómicas, geográficas y naturales. Un libro para casi todos, vamos.

20/03/2017 00:01 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

POEMAS PARA EL DÍA DEL PADRE

20170318135325-benito-y-carmen-galicia.jpg

[Mañana es el Día del Padre. Mi padre, Benito do Touciñeiro, 1925-2007, ha aparecido en varios de mis libros o de mis textos. Estos son algunos poemas que han aparecido en ‘Vivir del aire’, ‘El paseo en bicicleta’ y ‘Seducción’. ‘Monólogo del emigrante’ es una licencia literaria, que quizá no se desajuste en exceso de lo que me contaba mi padre en mi niñez y adolescencia, y lo escribí para el proyecto sobre la emigración, ‘Sueños en el mar’, de Ricardo Calero, a quien va dedicado. La foto es de mis padres. Carmen Castro Barreiro y Benito Rodríguez Ferro.]

 

 

LAS CARTAS DE MI PADRE

Hubo un tiempo de luna llena junto al mar.
Había delfines que se acercaban a la orilla,
justo cuando acariciaba las cartas de mi padre
desde Berna o Basilea o Zurich: todas me parecían
ciudades inventadas con jardín y una autopista.
Las llevaba en mi bolsillo como un tesoro:
qué bonitas, qué íntimas, con la letra de aquel analfabeto
que me llamaba, en la última línea, el rey de la casa.
El rey de su casa, el niño que lo reemplazaba
en el corazón y junto al fuego, al lado de mi madre.
Me acuerdo de mi padre y no lo llamo: está casi sordo
y hablar por teléfono le pone nervioso. Parece que siempre
tenga prisa o que haya dejado un surco abierto en el campo
y parece que se le escapase la luz del día entre las sílabas.
La noche de hoy, con luna llena entre los árboles,
me lleva en volandas a Galicia, junto al niño que espera a su padre,
junto al niño que fui, presa del pánico, que miraba los barcos.
Hay una brisa deliciosa de alta noche. Y hay luna llena.
Y hay un cielo perfecto navegado de estrellas.
Pienso en mi padre y en aquellas madrugadas en la playa
cuando me bañaba entre las olas y esperaba su vuelta.
Me he vuelto mayor de golpe. Y me he vuelto
niño errante y solo que quiso ser un día escritor
y viajero y explorador o púgil fugaz como él. Y ahora está aquí,
tan lejos, pensando en su padre y en el agua.
Y en las cartas de amor que mi madre me leía.
Hubo un tiempo de luna llena, junto al mar, que no se olvida.

 

-De ‘Vivir del aire’. Olifante. 2010.

 

 

MI PADRE, EL VIAJE Y EL MIEDO

 

Mi primer recuerdo:

Voy con mi padre en su bicicleta.

Es una tarde apacible y sin llovizna.

go el rumoroso cantar de los bosques

y noto la agitación de su corazón.

Tengo miedo en las curvas y en los baches

a caerme en la cuneta. Y a la vez  estoy

feliz: agárrate fuerte, agárrate a mí,

agárrate bien que llegamos pronto,

dice mi padre. A lo lejos se ve el mar.

El viento peina las retamas y tumba

la maleza con la fuerza de un oleaje.

 

Luego todo es confuso. Y doloroso.

La casa de mi abuelo me pareció

gigantesca, un caserón con huerto,

 jardín, dos establos y un hórreo.

De golpe, oigo voces, discusiones,

percibo una furia inaudita. Rabia.                           

Aquel hombre no puede ser mi abuelo.

Me echo a llorar. Me abrazo a mi padre.

Nadie me consuela. Y los gritos se elevan

por los aires, más allá de la chimenea,

con el estruendo de un vendaval.

 

No tardamos en irnos. Yo aún no sabía

qué era el pánico: aquella noche pensé

que mi abuelo quería matar a mi padre,     

que mi padre quería matar a mi abuelo.

Me abracé a él con un temblor animal.

Todo era oscuridad: el débil faro

alumbraba el final de la pesadilla.

Volvíamos a casa. Jamás podría olvidar

mi primer viaje. Aquel día borroso

en que mi padre me llevó en bicicleta.

Aquella noche en que noté cómo

le temblaban la piel y la sangre.

Mi primer recuerdo.

 

-De ‘El paseo en bicicleta’. Olifante, 2011.

 

 

MONÓLOGO DEL EMIGRANTE

 

A Ricardo Calero

No quise ser nunca un desterrado. Ni un exiliado en tierra extraña. Para no sentirme extranjero en Suiza recorrí casi todas sus ciudades: Berna, Lausanne, Vevey, Ginebra, Zúrich. En todas encontré acomodo y una rara complicidad. Aprendí lo justo de francés, y menos, bastante menos de italiano y alemán. Amé a algunas mujeres, o soñé que ellas me amaban a mí, que me ofrecían un trozo del jardín donde yo trabajaba; las miraba casi a hurtadillas en su mejor perfil. Hice cuanto pude: me empleé en vialidad y aguas, corté el pelo, hice recados a pie y en bicicleta, levanté fachadas y podé los árboles frutales. No solo eso: a un cerezo lo llamé Jesús y a una acacia, Emilia, como mis padres. Cuando habían pasado cinco años, puse fin a tantos y tantos días lejos de casa. Lejos de mis playas, de mis montañas, de los míos. Lejos de la lluvia que enciende mis bosques de misterio y de música. Antes de irme, con mi letra desgarbada, mandé una carta a cada una de las familias que me habían acogido. Pensaba especialmente en las señoras: Catherine, Marie, Marguerite, Fiorella..., aunque uno de los maridos, Jacques Vivre, me hizo sentir en casa y uno de los suyos. Escribí: «Merci». Solo eso. La auténtica gratitud se concentra y se resume en las palabras justas. Gracias.

 

-De ‘Seducción’ (Olifante, 2014). Segunda edición o reimpresión, marzo de 2017.

 

 

 

 

18/03/2017 13:53 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ELOY TIZÓN: UNA ENTREVISTA

Eloy Tizón “En mis cuentos hay un

fondo de llanto que se escucha a lo lejos”

  

“A veces al escribir

entramos en el verdadero mundo”

  

“Escribir es recobrar una

lucidez que no siempre tenemos”

  

[El escritor madrileño presentó en Zaragoza la reedición ampliada, un cuarto de siglo después, de ‘Velocidad de los jardines’ en Páginas de Espuma]

  

 

‘Velocidad de los jardines’ cumple 25 años. Se escribió en parte en Zaragoza, donde el autor, Eloy Tizón (Madrid, 1964), hacía el servicio militar. Se ha convertido en un mito del relato en castellano.

-En el texto portical ‘Zoótropo’, donde recuerda la historia de ‘Velocidad de los jardines’, dice: “Escribir es como salir de un coma profundo”

-Es una frase que entenderán los escritores. Porque muchas veces tenemos la sensación de que al escribir entramos en el verdadero mundo o que el mundo cobra un relieve que antes no tenía. Es decir, el mundo de las obligaciones cotidianas es un mundo un poco anestesiante y la escritura es salir de ese coma. Recobrar una lucidez que no siempre tenemos.

-El proceso de redacción del libro le cambió por completo, ¿no?

-Bueno, por completo es una palabra muy fuerte. Pero sí, claro, es mi primer libro y es donde tengo conciencia de que puedo ser escritor. Durante los primeros años uno lo que emprende son, sobre todo, tentativas. Yo era consciente de que eran cuentos digamos peculiares, muy literarios, que tal vez tuviera dificultades para publicarlos o que no se publicarían nunca.

-¿Lo dice porque eran cuentos poéticos’

- Sí, son cuentos líricos. Es una apuesta por la narrativa lírica, además en un momento en el que yo creo que la literatura en general no iba por ahí. Los años 90 eran la época del realismo carveriano (de Raymond Carver), el realismo sucio está en pleno apogeo. Y entonces yo salgo con una especie de artefacto lírico que se aparta de eso, que no sé bien como va a ser tomado y que ni siquiera sé si voy a encontrar una editorial.

-La encontró y en Anagrama, nada menos. ¿Recuerda el primer cuento?

- ‘ Los viajes de Natalia’ fue el primero, aunque el primero que aparece en el libro sea ‘La carta a Nabokov’. Pero digamos que ese cuento fue el que me convenció de que yo podía dar el paso de la poesía a la narrativa. Yo hasta ese momento había escrito poesía y ese es el primer cuento en que empiezo a manejarme con personajes, con situaciones donde introduzco cierto movimiento narrativo. Empecé a creerme que yo podría escribir narrativa.…

¿Encontró  eso que se denomina una voz?

-Yo creo que hay una prueba, en diferentes registros, para buscar cuál era mi voz. Y para encontrar la música del libro. Creo que es un libro que se va haciendo un poco en términos musicales. Motivos que desaparecen, que reaparecen, ciertos estribillos, me parece que tiene una estructura que es, en cierto modo, más musical que narrativa. De hecho, cuando apareció se le reprochó (aunque en general fue bien acogido), que era poco narrativo. Uso ambientes que todos reconocemos, pero mirados a través de un filtro fotográfico que los vuelve un poco extraños, y ese es un filtro poético para mí.

-Otra frase: “La imagen como la última de las historias posibles”.

- Es del escritor cubano José Lezama Lima. Trabajaba en un tipo de relato que no es un relato de argumento, no depende de los giros imprevistos, no se trata de descubrir el culpable del asesinato, sino que trabaja más bien con texturas emocionales. Y ahí fue un gran apoyo encontrar esa frase de Lezama que ponía el peso en lo visual. Muchas veces lo que la imagen nos puede transmitir es suficiente.

-Alude a la paciencia, como algo necesario, y dice: “Un cuento se escribe con un poco de música y un poco de sangre”. Y aún ajusta más: “Cuento igual a rigor técnico más compasión”.

-Soy una persona muy paciente, creo. Y ante la literatura me tomo mucho tiempo, me gusta escuchar lo que tengan que decir esas voces, doy tiempo para que los personajes se vayan expresando, hablen, muestren lo que tienen dentro. En la literatura que yo admiro hay música, pero también ese punto de herida. Por eso digo lo de la música y la sangre. Creo que en los cuentos hay un fondo de llanto que se escucha a lo lejos.

- ¿Qué le debe a Nabokov o cómo le ha marcado?

- Nabokov es un escritor de una brillantez casi inigualable. El manejo que tiene de la imagen, pero no solo de eso, la reflexión que hay sobre el tiempo, sobre la identidad… Nabokov muchas veces es conocido por ‘Lolita’, por el morbo y el escándalo, pero es muchísimo más: es un tipo profundo, con muchas capas y creo que para cualquier aprendiz de narrador es un autor que hay que leer.

-El libro se publicó en el 92, han pasado 25 años, ¿cómo le ha marcado? Siguen diciendo que es su mejor libro.

- Ha sido, en ese sentido, un libro un poco vampiro. ’Velocidad de los jardines’ es el libro más recordado, en el que más se insiste. Y muchos lectores es lo único que han leído y luego ya no han leído nada más de lo que he escrito. Cosa que me parece un poco injusta para mis otros libros; creo que ‘Técnicas de iluminación’, publicado también en Páginas de Espuma, es mejor. Pese a todo, le tengo mucha gratitud porque ha sido un proceso muy gradual de reconocimiento, como una larga llovizna a lo largo de muchas décadas, basado en el boca a oreja. Ha sido un discurrir muy natural y gracias a eso yo no he sentido presión a la hora de escribir otros libros.  

 

*La foto es de la agencia Efe.

16/03/2017 11:31 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

IRENE VALLEJO EXPLICA 'ALGUIEN HABLÓ DE NOSOTROS' (CONTRASEÑA)

20170314120745-irene-vallejo-santiago-basallo-3-.jpg

Este texto puede seguirse aquí:

http://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2017/03/13/mision-del-periodismo-arrojar-luz-sobre-realidad-1164043-1361024.html

 

La misión del periodismo es

arrojar luz sobre la realidad”



Irene Vallejo publica un libro con sus columnas sobre los clásicos y la actualidad: ‘Alguien habló de nosotros’ (Contraseña)



Irene Vallejo (1979) es escritora y columnista de Heraldo. Uno de sus empeños es difundir el magisterio y los libros de los clásicos: Homero, Platón, Virgilio o Marcial, del que es toda una especialista. Algo que ha hecho en libros como la novela ‘El silbido del arquero’, ‘El inventor de viajes’, con ilustraciones de José Luis Cano, o ‘La leyenda de las mareas mansas’, dibujada por Lina Vila. Acaba de publicar ‘Alguien habló de nosotros’ (Contraseña. Zaragoza, 2017. 150 páginas), un libro donde recoge las columnas que publicar en las contraportada de HERALDO.

Entender el mundo es un placer”. ¿En qué medida? ¿Qué no nos reserva el conocimiento del mundo?

Desde muy pequeños, los niños quieren saber las causas y los motivos de las cosas: ‘¿por qué?’ Durante una temporada, nos apabullan con ráfagas constantes de preguntas. Como esos niños que fuimos, todos queremos comprender los misterios que nos envuelven. Lo que no sabemos explicar nos parece amenazador, caótico, inquietante. Descubrir y entender nos calma, es un placer casi físico.

¿Qué pretende con sus columnas? ¿Cuál es su idea general?

Pienso que la misión del periodismo es siempre arrojar luz sobre la realidad. Personalmente, quiero combatir el descrédito de la historia y las humanidades. Creo que debemos reivindicar sin complejos su importancia en democracia. Cuando son apartadas del dominio público, es más fácil que la gente asuma relatos falsificados y soluciones simplistas a graves problemas. Cualquier pequeño espacio de atención que ganemos para el mundo de las ideas es un motivo de esperanza.

¿Qué encuentra en el mundo clásico, sobre todo en Grecia y en Roma?

En el torbellino imperante de modas, tendencias y productos de bajo coste, los clásicos de Grecia y Roma representan lo duradero, lo estable, nuestras raíces. Allí encuentro el punto de partida de lo que somos, el principio del futuro.

¿Cuándo vio que en su pensamiento, en sus libros y en sus actitudes había un correlato claro con lo contemporáneo, que se podían extraer lecciones?

Siendo niña, mis padres me leían mitos antiguos, y los clásicos se convirtieron ya entonces en mi paisaje imaginario favorito. Pero cuando empecé a leerlos en profundidad y a traducirlos durante la carrera de filología clásica, sentí que sus voces sonaban cercanas, íntimas, muy vivas. Podía reconocer nuestro mundo en sus palabras. Por eso he decidido titular esta antología: ‘Alguien habló de nosotros’.

¿Cómo surgen sus columnas?

Las ideas llegan como relámpagos, pero tengo que esperarlas con paciencia y pulirlas con calma. Tras el primer chispazo, las frases se van encadenando una por una. Tomo notas en cualquier papel a mano, emborrono las primeras palabras, empiezo a trenzar la actualidad con las voces antiguas. Trabajo con apasionada serenidad. Este libro ofrece reflexiones tranquilas y suaves que sosiegan la prisa. Cada columna acoge al lector y a la vez lo impulsa a mirar el mundo con nuevos ojos.

Poco a poco has ido incorporando a autores más contemporáneos: Spinoza, Voltaire… ¿Por qué?

En Grecia empezó un diálogo que llega hasta hoy. En él participan gentes de todas las épocas. Me interesan todos los que han querido unirse a esa conversación infinita. En mis columnas, me divierte que Ovidio hable con los ‘Simpsons’.

-Leo una frase que parece una denuncia. “La intimidad está muriendo, dicen”. ¿Qué piensa, más allá de Herodoto, Irene Vallejo?

Creo que la intimidad es un reducto precioso, un rincón para el misterio que es necesario proteger con cuidado. Una parte de nosotros pide permanecer en secreto o ser compartida solo con los más cercanos. Cuando escribo mis columnas, prefiero partir del “nosotros” que del “yo”.

¿Premia la sociedad en que vivimos la agresividad?

La competencia y la obsesión por el éxito han transformado el espacio público en un campo de batalla. Me temo que nos hemos vuelto más agresivos y a la vez más susceptibles. Algunos intentan convertir Internet y las redes sociales en un púlpito del odio. Percibo impaciencia e irritabilidad alrededor. En uno de mis artículos propongo que todos intentemos ser más suaves, más flexibles, escogiendo con más cuidado las batallas que merece la pena emprender.

Leer nos ayuda a hablar”. ¿Cuál es la importancia de la lectura en una época tan marcadamente visual?

La comunicación visual se caracteriza por la rapidez y puede dar la sensación –solo la sensación– de veracidad. Decimos: “lo vi con mis propios ojos” o “lo he visto en televisión”. La lectura nos rescata de esa precipitación y evita que el mundo se reduzca a eslóganes y fórmulas fáciles. Leyendo nos sumergimos en historias complejas y apasionantes.

¿Qué temas le interesan?

Marguerite Duras decía que un escritor es un país extranjero. Me interesa todo lo que tiene que ver con ese sentimiento de extrañeza: el viaje, el amor, el mestizaje, la paradoja, el asombro.

El amor nos vuelve principiantes perpetuos, torpes y trémulos”, dices y añade que “es la ciencia de la inocencia”. ¿Quieren ser sus columnas una colección de aforismos con una evidente carga de profundidad? En otro lugar dice: “Amamos las frases cortas”.

Es cierto, me interesan los aforismos. Así empezó el pensamiento: con refranes, con máximas, con dichos breves. Y hoy a través de Twitter vuelven a ser una forma de expresión rabiosamente actual. Esos fogonazos verbales pueden hacer tambalearse nuestras ideas preconcebidas.

Desde el punto de vista estilístico, ¿qué busca Irene Vallejo?

Por formación soy filóloga, es decir, una enamorada de las palabras. Intento cuidarlas y me preocupa mucho su ritmo, su fluidez, su fuerza. Escribir es una responsabilidad, hay que velar por el lenguaje. Si las palabras no se usan bien, si no están a la altura de las realidades, vamos a tientas por un laberinto.

¿De quién aprende a escribir columnas, quiénes son sus columnistas de referencias, de ayer, anteayer o de ahora?

Cuando empecé a escribir columnas, quería adaptar a la prensa, en clave contemporánea, los ‘Ensayos’ de Montaigne. Me inspiró también Mary Beard con su estilo divulgativo y su talento para encontrar los hilos que entretejen el pasado con el presente. Por otro lado, he crecido con los periodistas de HERALDO que han sido mis maestros: Juan Domínguez Lasierra, Encarna Samitier, Jesús Frago... Todas las semanas espero también con impaciencia las columnas literarias de Cristina Grande y Patricia Esteban. Siempre aprendo con los artículos de mi compañero de sección Víctor Orcástegui. Y si escribiera una carta a los Reyes Magos, pediría el fino humor de David Trueba y la hondura de Leila Guerriero. Me siento en profunda deuda con tantos maestros que, desde las aulas o desde las páginas de un periódico, me han enseñado a explorar territorios nuevos, a mantener la capacidad de asombro, a no bajar la guardia.

 

*La foto es de Santiago Basallo.

 

14/03/2017 12:07 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ALFREDO CASTELLÓN, HOY, CON 'MIS APÓLOGOS' EN LA BIBLIOTECA DE ARAGÓN

20170313135231-casti.jpg

    ALFREDO CASTELLÓN PRESENTA HOY 'MIS APÓLOGOS'
    Hoy lunes 13, a las 19.30, en la Biblioteca de Aragón, el escritor, cineasta y cofundador de RTVE Alfredo Castellón Molina, II premio Artes & Letras de cine, presenta su nuevo libro, 'Mis apólogos' (publicado por STI, de Javier Cinca), un volumen de textos breves donde habla de su vida, de sus recuerdos (entre ellos María Zambrano), de algunos amores, de sus padres, de sus experiencias. Lo acompañarán su editor, la profesora Rosa ...Burillo y Antón Castro. Cuelgo aquí, de nuevo, algunos textos de Alfredo Castellón, director de películas como 'Platero y yo' y 'Las gallinas de Cervantes', y autor de piezas teatrales sobre Colón o Costa. 'Mis apólogos' lleva un epílogo de Mariano Gistaín.

    [El escritor es el enemigo
    de la mentira y de la servidumbre.
    Albert Camus]

    *****

    LO QUE FUE

    A veces le cuesta a la memoria devolvernos el recuerdo. ¿Qué pretende? ¿Protegernos? ¿Cree que no seremos capaces de afrontar lo que fue? No creo que mi memoria intente, a estas alturas, ocultarme esa evidencia. Jung asegura que las ideas olvidadas se mantienen más allá del recuerdo.

    ****

    LAS CAMPANAS

    A José Luis L. Z.

    Visité la ciudad norteamericana de Jacksonville en un día primaveral de 1963, una etapa más de mi viaje. Allí, como médico, trabajaba un amigo de juventud. Vivía en una gran calle con supermercado, restaurante, pequeñas tiendas de esto y lo otro y en la ladera de la colina, chalés, iglesias de diferentes credos. Era domingo, las campanas de por lo menos doce torres de aquellos templos hacían sonar sus badajos. Cada una al son de su dogma, orientadas, eso sí, a un mismo paraíso.
    Un caos.

    *****

    EVOCACIONES

    Lo llaman viaje de novios pero, en realidad, esa pareja ya son matrimonio y su fogosidad es manifiesta. Viajan en coche. El toro negro del coñac Osborne con sus exagerados atributos sexuales va apareciendo constantemente. “Qué anuncio más descarado”, dice ella. Y él, ingenuamente, le contesta: “ya sabes que yo no bebo”.

    *****

    SEÍSMO ESPIRITUAL

    No he perdido la palabra, ni el aire y ni siquiera el aliento, pero sí la capacidad de amar y eso sí que es una catástrofe, pues me impide ensimismarme y sufrir. Ahora el silencio me ahoga y no puedo atravesar la barrera que impone mi sombra. Me he reducido a un signo que tan sólo constata que he vivido.

    ******

    COMPARACIÓN

    Este corazón mío late con el mismo compás que el de cualquiera de los pequeños animales que nos rodean, y todos podemos desaparecer en un instante. Pero, claro, yo tengo un cerebro pensante que me entristece a cada momento y esa es una desventaja.

    **Esta es la famosa foto realizada en Collioure en 1959, en el homenaje a Antonio Machado. Alfredo Castellón Molina es el primero por la derecha. A veces se le ha quitado de la foto. Están, arriba: Blas de Otero, José Agustín Goytisolo, Ángel González, José Ángel Valente y Castellón; abajo, Gil de Biedma, Alfonso Costafreda, Carlos Barral y José Manuel Caballero Bonald.

 

13/03/2017 13:52 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ADIÓS A ALBERTO CARRERA BLECUA

20170312000218-alberto-carrera.jpg

LA AVENTURA DEL SOÑADOR INDOMABLE

 

 

Hace unos días, en la inauguración de Javier Sauras en el Museo Pablo Gargallo, me crucé con Alberto Carrera Blecua en la plaza de España: hablamos de su cuñado Javier Carnicer y de su impresionante exposición sobre Goya en el Museo Goya-Ibercaja en noviembre de 2015, y dijo: “Ahí lo di todo. Incluso mis monstruos”. Nos mandamos varios correos hasta hace unos días y Alberto me envió un boceto de su obra ‘Duelo a garrotazos’ con uno de esos textos apasionados que le retrataban: una tormenta de afecto, de sensaciones y de recuerdos. Alberto Carrera Blecua ha sido siempre un espíritu libre, un artista irreductible, un soñador que se atrevía a pensar, a buscar y a desgranar, vuelto materia y aventura, su romanticismo, su emotividad y su rebeldía. Y también eso que adivinó en él Antonio Saura: “un trasfondo existencial”, el drama de vivir en la pintura, la tentativa de pintar la vida y sus temblores. Era un buscador inconformista, laborioso e indómito. El arte ha sido la razón de su vida: el arte, el amor, el erotismo, la pasión por la mancha y la gestualidad. Unía a su energía telúrica el arrebato lírico. Ha sido un pintor terrenal, de azules, ocres y negros, dispuesto a volar. A extraviarse. Y ha sido un artista de taller: ahí, con todos los elementos –y con sus materiales: el óleo, las resinas, los pigmentos, las arenas, las ceras, el acrílico…-, se sentía feliz y se lanzaba al combate, a la búsqueda, al placer. Ha vivido en su ciudad, en Estados Unidos, en Francia y en Italia, y halló su refugio en Alcanar. Su refugio y un jardín cerca del mar. Si su muestra sobre Goya fue ‘un tour de force’, su antología de 2007 en la Diputación y en el Museo de Huesca marcó otro momento de gloria, y no lo fue menos, en 1988, aquella gran aventura de la imaginación que era ‘El viaje’ y que convirtió Huesca en la capital de los sueños.

 

*Este texto aparecía ayer en Heraldo de Aragón.

12/03/2017 00:02 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MIGUEL ÁNGEL YUSTA: TRES LIBROS DE POESÍA. AMOR, RADIO Y MEMORIA

20170311195607-mayusta.-blanco-y-negro.jpg

ENTREVISTA. MIGUEL ÁNGEL YUSTA. Poeta y antólogo de la copla.

 

 

“El amor es el eje positivo o negativo

sobre el que gira la Humanidad”

 

El poeta zaragozano, especialista en copla y ópera, publica tres libros, uno de ellos con Alberto Calvo, ‘Supermaño’, ’Damas’

 

 

¿Está usted en un gran momento poético? Coinciden hasta tres libros suyos en el mercado.

Ha sido una casualidad. Debido a mi forzada inmovilidad e inactividad durante más de un año, por intervenciones quirúrgicas, que también afectaron el ánimo, se han acumulado antiguos proyectos que estaban en marcha y que he podido ver finalizados ahora, junto a alguno nuevo que llegará. En consecuencia salen varias publicaciones y, claro, no se puede decir a los editores, cuando deciden publicar, que esperen y espacien los libros. No está el mundillo editorial -y menos en poesía- para ello...

¿Qué es ‘Ayer fue sombra’ (Lastura)?

La reedición de ‘Ayer fue sombra’ era un proyecto antiguo y muy querido por mí. El libro -Primer Premio Delegación del Gobierno de Aragón en su sexta edición- se agotó con rapidez en su edición inicial y no tuvo recorrido fuera de Zaragoza. Ahora, ampliado, lo publica una editorial, Lastura, que tiene una proyección nacional. Además está anotado y prologado, cosa que no tenía la edición del premio. Y con una portada muy sugerente.

¿Cómo ha crecido el libro?

Un poema, un poemario, jamás se puede considerar terminado. Nos dice el poeta y premio Nobel mexicano Octavio Paz que en el poema “no existe la versión definitiva: cada poema es borrador de otro que nunca escribiremos”. Yo considero, también, que jamás un poema está definitivamente terminado, si no en continuo cambio. Por ello, estos versos están vivos y pueden evolucionar y transformarse con el tiempo y, también, percibirse de forma distinta por el lector. La reedición de  ‘Ayer fue sombra’ es buena prueba de ello. 

¿Podríamos decir que es la memoria sentimental de un niño o un joven de posguerra?

Por supuesto, pero contemplada con la serenidad que da el paso de los años, “sin sentimentalismos tópicos ni morbosas nostalgias”, como señala el escritor y poeta Emilio Quintanilla en la nota inicial que acompaña a esta reedición.

¿Qué le ha marcado más: el cine, la noche, la radio, la copla o la represión?

En la época de mi generación hubo circunstancias especiales que nos marcaron de por vida: penuria económica, represión en la enseñanza, en la vida en general, falta de libertad e información, censura... Nos salvaba en parte aquella radio que nos acompañaba en la noche, el cine dominical y el amor, aunque un amor reprimido, temeroso y vigilado. Pero todo acaba y, por fin, pudimos, aunque algo tarde para nosotros, lograr que, como escribió Mario Benedetti “la gente viva feliz aunque no tenga permiso”. Aquel “permiso” que era necesario, entonces, para cualquier cosa...

¿El mejor o el único amor era el soñado?

El amor por el amor es siempre bello, ideal, perfecto. Cuando el amor se proyecta en otro y se refleja con igual intensidad es como un sueño del que, por desgracia, se despierta demasiadas veces. Pero la lucha por el amor debe ser permanente y tenaz. El amor es dádiva y por ello se ha de encontrar la felicidad en verla en el amado. Pero también es necesario respetar el espacio, la libertad del otro. El amor encadenado o dependiente no es sino una obsesión amorosa, de posesión, no de pertenencia, que es lo ideal. Amar, proyectar el amor, es el más hermoso sentimiento de la naturaleza humana. La falta de amor es el origen de todos los males que nos acechan cada día...

¿Es, entonces, el amor su gran tema?

El amor está siempre presente en mi poesía..., y en todo cuanto hacemos. Su falta es la causa de todos los males que nos aquejan. Así pues el amor o su ausencia motivan felicidad, risa, llanto, opresión, desigualdad, odio, envidias, guerras., dolor... Es el eje positivo o negativo sobre el que gira la Humanidad. ¿Cómo no va a estar siempre presente en cualquier obra literaria, aunque algunos autores pretendan negarlo o acusarlo de tópico poético pasado de moda? “Quien lo probó, lo sabe”, como dijo Lope de Vega.

¿Qué ha hecho en el libro ’Damas’ o ’Cuaderno de damas’ (La fragua del trovador), que lleva dibujos en blanco y negro de Alberto Calvo, ‘Supermaño’?

Subrayar mediante poesía popular, ligera -aunque no por ello fácil- los 50 rostros de mujer, 50 misterios magistralmente plasmados por el ilustrador y pintor Alberto Calvo. Son 50 textos (codas flamencas, soleás, seguidillas, coplas, haikus...) que pretenden no distraer al lector, sino conducirle a la imagen, subrayarla y están escritos en esas formas como un apunte que enmarque la expresión gráfica, pero no la solape. Un libro singular, primorosamente editado (la edición es limitada y numerada), en el que los autores hemos puesto mucha ilusión, trabajo y tiempo.

¿’Des-concierto’ (La fragua del trovador), su último poemario, es un canto de desamor o es la revelación de las heridas del poeta?

‘Des-Concierto’ es un libro -con un gran prólogo de mi amiga y escritora Luisa Miñana- que hace un recorrido por varias fases poéticas, o tiempos, como si de un concierto se tratase (Allegro, Adagio, Scherzo y Rondó) con diferentes estados y colores poéticos, tal y como se desarrolla la música de una sinfonía. Pero con mi visión especial, “desconcertante”, que no desconcertada. Me conmueven estas frases de la prologuista: “...un conjunto de textos poéticos que le van a provocar temblor en el corazón, relámpagos de sabiduría para alimentar sus neuronas, y hasta algún que otro escalofrío recorriéndole la médula, como si fuera nieve o mariposas que ascienden por ella”. Como en la música -que personalmente me salva muchas veces del naufragio- hay que escuchar tanto las frases como los silencios y reflexionar sobre la arquitectura del libro y su evolución hacia ese “final” con un poema ‘La soledad del nadador de fondo’, que ciertamente es “una frontal llamada de atención sobre la condición existencial humana”, como dice Luisa Miñana.

¿Qué significa la poesía en su vida?

La poesía y la música (la ópera en este caso; escribo textos sobre ella en HERALDO) son pilares fundamentales que sostienen mi existencia.  Y deben enmarcar al amor. Sin amor –lo dije en cierta entrevista y lo repito- no es posible la vida.

 

*La fotografía de Miguel Ángel Yusta es de Columna Villarroya.

BLANCA RESANO HABLA DEL MONTAJE 'YO SOY COCO'

20170311195240-coco-por-amor-perez-bea.jpg

ENTREVISTA. BLANCA RESANO. Actriz y directora teatral.

 

 

“Para Coco Chanel, una pasión

es lo que da sentido a la vida”

 

“Coco Chanel fue una postmoderna,

una adelantada, una mujer de otro tiempo”

 

La directora teatral dirige un montaje escénico en el Principal sobre la gran diseñadora de moda

 

Antón CASTRO / Zaragoza

“’Femmes’, una prestigiosa revista de moda parisina, le encarga un trabajo sobre Gabrielle Chanel a la periodista Ángela Menéndez. La publicación cumple 46 años de existencia, los mismos que hace de la muerte de Coco Chanel. Ángela aceptará el trabajo posponiendo una vez más decisiones personales, inmersa siempre en un mar de incertidumbre y de prisa. Al sumergirse en la investigación, la veterana periodista se encontrará con el fantasma de Coco, este le ayudará a comprender algunas cosas esenciales para su vida. Será el espíritu de Coco quien le recuerde a Ángela lo que significa ser una mujer capaz de hacer siempre lo que se proponga”. Así resume la directora teatral Blanca Resano el argumento de la obra ‘Yo soy Coco’, que ha escrito Susana Martínez y que se representa hasta el domingo en el Teatro Principal por el colectivo Plataforma de Actrices para la Escena. 

¿Por qué Coco Chanel?

Porque me enganchó su historia de vida, muchísimo. Admiro profundamente a las personas que no teniendo nada lo consiguen todo. Porque gracias a la existencia de mujeres como esta, se liberaron muchas otras, las que vivieron en su tiempo y las que vinimos después. Si no hubiese sido por ella, ¿dónde estaríamos? Y también me interesó porque murió en 1971, cuando nací yo. 

¿Qué sucedió en ese viaje suyo a París, poco antes de iniciar el montaje?

Que me fui para recorrer el camino que ella había hecho y así poder ver en qué se había convertido lo que construyó Coco. Quise pisar los espacios en los que ella estuvo para entenderla. Reconstruir los hechos, sus hechos. Y fue muy sorprendente, porque, aunque no se lo crea, perdida por París, fui a parar a la ¡Rue Cambon!, la calle de su tienda de sombreros abierta en 1910. Buscaba a Coco pero fue ella la que me encontró a mí.

 

¿Cómo ve al personaje en términos de rebeldía, personalidad e importancia en su época?

Fue una postmoderna. Una mujer de otro tiempo. Por eso hizo lo que hizo. Lo suyo no fue rebeldía exactamente, sino que su cabeza, su manera de ser y de pensar estaba por delante. Una Adela, como diría Federico García Lorca (aludo a ‘La casa de Bernarda Alba’), simplemente una adelantada. Ese tipo de personas construyen la historia de la humanidad, porque van siempre un paso por delante, para lo bueno y para lo malo. Ellas lo viven y lo sufren todo antes que los demás. 

¿Fue una mujer entre hombres y, en el fondo, una solitaria?

Estuvo sola desde siempre. Sin familia desde donde proyectarte. Sin origen es difícil encontrar un sitio donde reunirte o encontrarte para compartir la vida con los demás. Por eso acabo sola, porque nunca estuvo con nadie o, mejor dicho, nunca nadie apostó por quedarse con ella. A las personas que van un paso por delante hay que seguirlas rápido y, si no es así, ellas acaban marchando solas, porque no pueden pararse a esperar. No pueden.

¿Cuál es su lección para hoy?

Que se puede hacer siempre lo que se desee hacer. Que te puedes reinventar tu propia historia cuantas veces sea necesario. Que todo lo malo tiene algo bueno que te gustará. Que una pasión -para ella fueron sus vestidos, su oficio- es lo que da sentido a la vida. Que solo hay tiempo para amar y para trabajar, no hay tiempo para nada más…

¿Cómo es la pieza, por qué tiene algo de puzle?

Es una comedia ligera, de escenas rápidas. Sí, puede ser que sea como un puzle, sí. Porque jugamos a ir uniendo piezas para que poco a poco todo tenga sentido. Al final entiendes a Coco por lo que hizo, pero también comprendes lo que sigue suponiendo para las mujeres de hoy en día trabajar y dar sentido a sus vidas. 

¿Tiene para usted rincones sombríos esta mujer?

Tiene rincones de mucha soledad. Sinceramente, en tiempos de guerra, creo que ni yo misma sé de lo que sería capaz de hacer para sobrevivir. No me creo que fuese colaboradora de los nazis, creo que simplemente trabajo todo el tiempo para subsistir. De vestidos pasó a hacer uniformes, yo también lo hubiese hecho. Y amantes tuvo muchos, afortunadamente para ella, porque fue una mujer libre para decidir con quién acostarse. Eso lo han hechos los hombres toda la vida y nunca se les ha cuestionado nada; más bien al revés, ¿no cree? 

¿Qué significa este segundo montaje de la compañía? ¿Ha sido más fácil, más laborioso, tiene mayor compromiso?

Nunca es más fácil, por lo menos para mí. Estos son mis hijos… y por eso cada uno me cuesta un poco de lo que soy y de lo que tengo. El compromiso cada vez es más alto, mayor, porque el miedo cada vez es más fiel a mí misma, con lo todo lo que hago y por lo que lo hago. Amo mi profesión con todo mi ser, hace años que no he hecho otra cosa que teatro, pero como Coco, yo también me reinvento y eso es costoso la mayoría de las veces. Pero pese a la dificultad de todo, también digo como ella: “Que me dejen la tumba abierta para poder subir al cielo y hacerles, en mi caso, comedias a los ángeles”.

Susana Martínez, guionista con Eva Hinojosa de ‘Reinas’, la obra anterior, es la autora de la obra teatral. ¿Cómo se ha entendido con ella? ¿Cómo explica su trabajo?

Con Susana Martínez me entiendo a la perfección. Desde el principio hemos trabajado muy unidas. Yo le atropello con mis visiones y ella las transforma en palabras, palabras exactas muchas veces a lo que yo he imaginado. Es una mujer más que trabajadora y con un rigor absoluto. Se documenta y estudia mucho. Consigue llegar a tener una destreza asombrosa a la hora de crear los diálogos de los personajes en base a las ideas de las que partimos en todas nuestras conversaciones. Estoy muy contenta de contar con ella por segunda vez en esta nueva aventura.

¿Podría explicarnos cómo han sido el trabajo y la implicación del colectivo Plataforma de Actrices para la Escena?

Las actrices de la Plataforma son, en parte, las mismas que ya estaban desde el comienzo y algunas que se han incorporado con Coco. En esta ocasión realizan un trabajo diferente a ‘Reinas’, muy distinto. Es una propuesta complicada, sobre todo para las cinco Cocos que defienden un personaje compartido y coral. Las otras cinco actrices encarnan personajes muy actuales y tanto unas como otras deben jugar con el ritmo del espectáculo, rápido e intenso. Creo que es un trabajo arriesgado y comprometido en el que cambian de registro interpretativo al servicio de la comedia.

 

LA FICHA

‘Yo soy Coco’. Dirección: Blanca Resano. Texto: Susana Martínez. Plataforma de Actrices para la Escena. Teatro Principal: hoy sábado, 20.30 y domingo, 18.30.

11/03/2017 19:52 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

EL SIGLO DE JUAN RULFO

20170306020438-rulfonoti-imagen-1-17.jpg

Cuentos de domingo / Antón Castro

 

El siglo de

Juan Rulfo

 

“Me llamo Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno. Me apilaron todos los nombres de mis antepasados paternos y maternos, como si fuera el vástago de un racimo de plátanos, y aunque sienta preferencia por el verbo arracimar, me hubiera gustado un nombre más sencillo”. Así se presentaba Juan Rulfo (Jalisco, 1917- México D. F.,1986) un año antes de su muerte a los 68 años. Este gran escritor se educó entre Jalisco y San Gabriel, y conoció la violencia constante y el hechizo de la lectura. Vivió algunos años con su abuela, que fue elegida por un cura para que preservase la biblioteca parroquial en su casa hasta que se recuperase la paz. Y así se forjó el gran narrador, que también residió en el orfanato, y publicó sus primeros cuentos en la revista ‘Pan’ de Juan José Arreola. Fue incapaz de concluir los estudios de Derecho y hubo de buscar empleo. Tuvo muchos; dos de los más estables fueron el de agente de inmigración, para la Secretaria de Gobierno, donde tenía la misión de localizar, aquí y allá, a los extranjeros ilegales, y el de fotógrafo (muy bueno), a partir de 1946. Estas dos ocupaciones le permitieron viajar mucho por todo el país, accedió a los grandes páramos y a las ruinas del pasado; bebió el lenguaje en las fuentes y supo del drama de existir, de la miseria, de la violencia. Todo ello, con un estilo peculiar, elaborado y a la vez popular, preñado de coloquialismos, pasó a sus dos libros. Los cuentos de ‘El llano en llamas’ (1953) son increíbles y tienen algo de preparación para su gran novela, ‘Pedro Páramo’ (1955), que posee una atmósfera poética de espejismo y de vida más allá de la muerte, de búsqueda del padre y de exclusión del paraíso. Más tarde, Rulfo anunció que iba a publicar los cuentos de ‘Días sin floresta’ y la novela ‘La cordillera’. Jamás lo hizo, apenas entregó pequeñas cosas, como el guion de ‘El gallo de oro’. Sus textos fueron llevados al cine; en la película ‘Pedro Páramo’, de Carlos Velo, la dirección artística es del oscense Julio Alejandro de Castro, guionista de Buñuel. Rulfo amó a Clara Aparicio, que le dio cuatro hijos y tres se llamaron Juan: Juan Francisco, Juan Pablo y Juan Carlos. Confesó que no había vuelto a escribir porque había muerto su tío Celerino, viajante y narrador oral, que era quien le regalaba sus historias. Quizá sea esa su ficción más perfecta.

 

 

06/03/2017 02:04 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON EL ESCULTOR JAVIER SAURAS

20170303002535-sauras1.jpg

“No he querido hacer una exposición antológica aunque que se acuerden de ti para ofrecerte esta sala es algo muy grande. Es el museo Pablo Gargallo y Pablo Gargallo es un icono no solo para Aragón, es un icono de la escultura universal. Cuando me formé en los años 60 lo tenía muy presente porque como hice la carrera en Barcelona y en Barcelona hay tanto de Pablo Gargallo… Cuando te ofrecen esta sala te sientes bastante abrumado y orgulloso al mismo tiempo. Podían haberse acordado de mí y también no haberse acordado”, explica el escultor e inspector de educación Javier Sauras, que acaba de inaugurar una de sus exposiciones más importantes en las tres salas del Museo Pablo Gargallo: 'Sicvt Lvna Perfecta. Sculpturae MMXVII'.

AC: No es una antológica, pero ¿cómo definirías la muestra?

R: Es sobre todo una exposición de obras recientes, pero he querido poner algunos pellizcos del pasado. Algunas referencias al pasado, casi guiños. Lo que sí he hecho es algo que para mí tiene mucha relevancia, todas las piezas de hierro fundido que tengo son de Averly. Y ya sabes que yo a los Averly y a Doña María, su propietaria, los he apreciado muchísimo. Son todas de Averley y todo lo de Averly lo he puesto junto en la primera sala.

AC: ¿A qué años corresponden estas piezas?

R: No son recientes. Hay desde principios de los 80 hasta 2003 o así. Luego la empresa empezó a decaer, hubo ahí muchos asuntos y conflictos…

AC: Si tú me tuvieras que decir qué escultor eres o qué escultor has querido ser, ¿qué me dirías? ¿Qué te ha preocupado, la línea, la curva, el trabajo?

R: Para mí la escultura tiene un aspecto filosófico y espiritual muy grande. No en vano, el arte funerario está apoyado en la arquitectura monumental y en la escultura. A mí siempre me ha interesado la forma exenta y la forma exenta en un espacio, a ser posible grande. Casi siempre he tenido aspiración de hacer algo monumental, de hacer trabajos pensando en tamaños grandes. Y luego está la depuración geométrica, además yo creo que se puede encontrar mucho sentimiento en el arte más ascético.

AC: ¿Has disfrutado mucho del taller?

R: Muchísimo, además escribo sin parar. Tengo un cuaderno de taller que no se acaba nunca y es mi desesperación porque no consigo nunca pasarlo a limpio. En ese cuaderno hay poemas, reflexiones, ensayos o embriones de ensayo. He escrito bastante sobre el arte.

AC: ¿Y cuál ha sido tu obsesión en cuanto a la figura?

R: Me ha interesado mucho el reto del relieve. Porque el relieve es una parcela de la escultura en el que la gente no se fija mucho, pero técnicamente es muy difícil. Y cuanto menor es el relieve, más bajo, más difícil es, porque ya llega a tener unas coincidencias con el dibujo muy grandes. En esos casos hay que hacer mucho esfuerzo para que el dibujo tenga coherencia.

AC: ¿Esta sería tu exposición más importante o especialmente emotiva?

R: No sabría decirte. Aparte de que me da bastante vergüenza y me da bastante vergüenza dar explicaciones, cada vez que expongo es el último momento. No querría pensar en un aspecto más oscuro que tiene para mí exponer a los 72 años. Yo le veo las orejas a muchas cosas.

AC: ¿Tienes la sensación de que es algo especial para ti, primero en este lugar, en este espacio…, algo parecido a una culminación?

R: Para mí Gargallo es el padre de la escultura contemporánea con Brâncuși. Pero sí, en ese sentido es muy especial. Y claro es que es un escultor español con una gran dimensión internacional. Todo ello, mi trabajo, su obra, el momento tan particular, todo ello, insisto, hacen más especial esta muestra.

 

03/03/2017 00:25 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

SERGIO VILA-SANJUÁN: UN DIÁLOGO

20170228141502-vila-san-juan-c-lisbeth-salas-color.jpg

Sergio Vila-Sanjuán (Barcelona, 1957) es escritor y periodista. Dirige el suplemento ’Culturas’ de ’La Vanguardia y es uno de los grandes nombres del periodismo cultural, del que ha teorizado como pocos. Es experto en best-seller, en figuras como Carlos Ruiz-Zafón, un enamorado de la novela negra, y autor de tres novelas: ’Una heredera de Barcelona’ (Destino, 2010), ’Escrito en aire’ (Destino, 2013. Premio Nadal) y ’El informe Casabona’ (Destino, 2017), que presenta esta tarde en la librería Los Portadores de Sueños de Zaragoza, a las 20.00. (La foto es de Lisbeth Salas).

-¿Qué sucede de especial o literario en una recepción real del 22 de abril, qué sucede en tu novela?

Es donde fallece inopinadamente el magnate Alejandro Casabona, mientras el Rey –no se precisa qué Rey en concreto- está pronunciando su brindis. Esta recepción en Palacio brinda un marco fastuoso, un ritual potente y poco conocido y un microcosmos cultural abigarrado, que me parecían muy sugestivos y un escenario de primer orden para hacer arrancar la novela.

-¿Quién es Alejandro Casabona, qué tipo de personaje has querido retratar?

-Es un hombre de poder español, simpático y seductor, que ha vivido varias vidas en una: fue un activista antifranquista de la órbita monárquica en los años 40 y 50, un empresario enriquecido con el boom de los 60, un político de centro moderado en los años de la Transición y un mecenas de las artes, que crea su propio museo, en los últimos lustros. Se ha casado tres veces y ha mantenido incontables “affaires”. Según en qué periodo de su vida nos detengamos nos parece encontrar a un personaje u a otro muy diferente, tanto desde el punto de vista de las realizaciones como de la moral. Lo que me interesaba era precisamente esa pluralidad de perfiles, a veces casi opuestos, que pueden coexistir en una sola vida. En la literatura española no abundan los empresarios, y cuando aparecen a menudo es en forma de caricatura. Yo he intentado plasmar uno de indudable magnetismo, mostrando también su pragmatismo, a veces casi cínico, y por supuesto sus zonas oscuras. Y a través de su figura proponer una especie de fábula sobre la ética de la empresa.

-¿Qué le debe la posguerra y la transición a personajes como él? Parecían vivir en una constante contradicción…

-Casabona es un empresario dinámico y europeísta. A personajes como él se debe, en buena parte, la modernización de la economía española bajo el franquismo y también, el pacto social de la segunda mitad de los años 70. Hubo bastantes de este estilo, yo tuve la oportunidad de tratar a algunos. Era importante que tras la muerte de Franco la derecha política y el mundo empresarial contaran con figuras de diálogo, bien vistas o al menos aceptadas por la izquierda, que pudieran entenderse con las nuevas formaciones en emergencia.

El libro desarrolla, sobre todo en la primera parte, el método del periodista. ¿Ha sido una forma también de crear una pluralidad de voces, un relato coral encadenado y a la vez de presentar el ambiente familiar y de afectos de Casabona?

Quería acercarme a Casabona a través de testimonios complementarios y a veces opuestos, que es la forma periodística de intentar adentrarse en la verdad de una vida. Pero también quería crear figuras un poco arquetípicas: la Hija Ambiciosa, el Yerno Desleal, el Hombre de Confianza… Las figuras de gran poder, como Casabona, tienen a veces un efecto desvastador en su entorno más próximo, y mostrarlo era uno de mis objetivos. Con atención a los traumas de familia y a las posibles terapias psicológicas para superarlos…

-¿Cómo le marca la guerra civil a un personaje como él? Creas como una isla dentro de la novela, una novela dentro del gran relato.

Al principio me propuse no abordar la Guerra Civil, que es la gran referencia y el gran tópico, y sobre la que resulta muy difícil aportar miradas nuevas. Pero a medida que construía el personaje de Casabona me di cuenta de que resultaba imposible no mencionarla en la biografía de un empresario. La guerra civil es el gran momento de reconfiguración del capitalismo español en el siglo XX. Los empresarios que apoyaron a Franco luego rentabilizaron con creces su ayuda. Mientras que, en algunas zonas que permanecieron fieles a la República, como Cataluña, estalló la Revolución y se colectivizaron todas las empresas privadas de cierta importancia. Y también tras el final de la guerra hubo quien lo perdió todo. Obviamente hay que fijarse en lo que pasó entonces para entender muchos episodios posteriores. 

-Más allá de todo, hay un personaje fascinante: la tía Mery. ¿Cómo la ves, has querido que fuese la gran mujer en una libro pródigo en mujeres?

La tía Mery toma parte en otro capítulo olvidado de aquella época: el Socorro Blanco, que dentro de la Quinta Columna era una organización de fines humanitarios y de ayuda a religiosos y a gente que quería escapar. Mery consigue atravesar la guerra sin mancharse las manos y manteniéndose fiel a su propia conciencia. Su cristianismo vivido a fondo le lleva primero a desafiar la persecución religiosa, y después a oponerse a una Victoria sin compasión ni justicia. Me interesaba que Casabona experimentara la influencia directa de una persona íntegra como ella, que le transmitiera sus valores, y compensar así el relativismo y el materialismo del resto de su entorno.

-Habías escrito de tu abuelo y de tu padre en tus anteriores libros. ¿Has sentido la necesidad de inventar un cronista que se parezca en algo a ti en Víctor Balmoral?

Utilicé una historia real que le ocurrió a mi abuelo en Una heredera de Barcelona, y otra de mi padre en Estaba en el aire, pero los personajes de esas novelas no eran del todo ni mi abuelo ni mi padre. En El informe Casabona he puesto a trabajar un periodista cultural por dos razones: porque se trata de una profesión que conozco bien y porque para indagar en la vida de un millonario metido a mecenas cultural constituía la figura adecuada. Le he prestado a Balmoral un 15 o un 20 por ciento de vicencias mías, pero en todo lo restante es un personaje de pura imaginación.

-¿Qué ha sido más importante para ti, a la hora de la escritura, el peso del periodismo o el eco de un película como Mr. Arkadin de Welles?

En cada novela la estructura se adecúa a la trama: en Una heredera de Barcelona utilicé el recurso del “manuscrito encontrado”, unas supuestas memorias de alguien parecido a mi abuelo, reconstruyendo el lenguaje y los arcaísmos de un periodista conservador de los años 20. En Estaba en el aire primaba un estilo objetivista, al estilo de las novelas que triunfaban en aquella época, con un relato en tercera persona del presente. En El informe Casabona recurro a una estrctura de investigación biográfica, y la referencia al Welles de Mr. Arkadin, una de mis películas favoritas, resultaba obligada.

-Una de las anécdotas literarias más excitantes de tu vida fue un diálogo con Gala. Reaparece aquí. ¿Podrías recordarla?

Fue en el verano de 1980. Dalí se había encerrado en su casa de Cadaqués y ni aparecía en público ni recibía periodistas, algo rarísimo en él. Se decía que estaba sometido a una especie de secuestro por parte de sus periodistas y su temible esposa. Yo era muy jovencito, pero conseguí hablar con él por teléfono y publiqué en El Correo Catalán, donde acababa de entrar, una exclusiva que tuvo bastante repercusión, incluso internacional. Tras leerla, Gala llamó indignada; me abroncó a mí y pidió al director que me despidiera ya que según ella yo no había pedido permiso para transcribir mi charla, cosa falsa porque desde el primer momento me había identificado como periodista. Le mandé unas flores para congraciarme y ella entonces me invitó a subir a Cadaqués. Cuando llegué, me miró de arriba abajo y me despachó inmediatente. Nunca he sabido cuál fue el propósito de aquella extraña invitación….

Has estudiado las rutas literarias de Barcelona y su impacto literario… ¿En qué medida quieres dejar el tuyo, cómo es tu ciudad literaria?

La Barcelona que he intentado ir plasmando como novelista es a la vez muy tradicional y muy cambiante. Desde los círculos más elitistas y ritualizados, y por lo tanto muy literarios (clubes privados, viejas familias, mansiones de la zona alta), a los medios de comunicación que con su inmenso poder han transformado decisivamente la ciudad (y España, porque me interesa la Barcelona con más repercusión peninsular): la prensa en los años 20, la radio en los 50, la televisión en los 60. Pero el hilo conductor lo constituye siempre el de la Barcelona cultural, a través de su arquitectura, su pintura o su literatura, que para mí constituyen el alma de la ciudad. Y también las luchas emancipadoras que la ciudad ha vivido: por la justicia social, por la libertad y por la modernización. Dicho esto, y aunque Barcelona siempre está presente en mis novelas, no pretendo desarrollar tramas barcelonesas, sino historias que tengan un cierto simbolismo lo más universal posible. Barcelona es el paisaje, no el protagonista.

¿Para ser novelista y periodista es imprescindible no ir al gimnasio y trabajar en una Biblioteca un par de horas cada día?

(Sonrisa). Lo importante es maximizar el tiempo libre. Yo tengo mi casa a cinco minutos de la biblioteca donde escribo mis libros y a otros cinco de La Vanguardia, el diario donde trabajo, así que aprovecho a fondo el tiempo que no pierdo en largos transportes. Y no es que me enorgullezca de no ir al gimnasio ni hacer deporte, como inteligentemente hacen tantos de mis familiares y amigos, pero también es cierto que eso libera unas cuantas horas semanales para escribir que para mí resultan cruciales.

 

28/02/2017 14:15 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ANDREA MOTIS, UN DIÁLOGO

20170225180002-andrea-motis.-flickr..jpg

Andrea Motis, de 21 años, nacida en Barcelona, es cantante, trompetista y saxo. Hoy actúa con su banda y la Joan Chamorro en el Teatro Principal, donde presenta su nuevo disco, ’Emotional Dance’, publicado por Impulse!, un gran sello de impacto internacional. En esta charla, realizada por teléfono, Andrea explica las claves de su trabajo y de su grupo. http://andreamotis.com/

AC: Vamos a empezar, sabes que hay lleno absoluto, se han vendido todas las entradas para vuestro concierto de hoy sábado en el Teatro Principal, a las 21 horas. ¿Eso os produce orgullo pero también responsabilidad?

R: ¡Ah, qué bien! Sí, hace muchísima ilusión. Llevamos unos cuantos conciertos en Zaragoza y siempre hay muy buena recepción, siempre hay mucho público y cuando está lleno para mí hay mayor calidad en el concierto, porque tenemos mucha gente que está dando ánimos y normalmente con muy buen humor. Es un punto a favor y me hace muchísima ilusión encontrarme con un concierto en el que las entradas han sido vendidas.

AC: ¿Conoces el espacio, el Teatro Principal? Porque tú has estado en el auditorio que era muy bonito…

R:¿Es un sitio en el que también se toca ópera y música clásica? Estuvimos hace un par de años con el antiguo saxofonista, que ahora vuelve a estar por España: Luigi Grasso. Vinimos a tocar con él un concierto y diría que es el mismo sitio, aunque no estoy segura, pero se puede comprobar…

AC: Dime una cosa, cuando tienes siete u ocho años, ¿por qué el jazz? Porque te llevan, porque sentías una gran inclinación…

R: Empecé con el jazz porque yo tocaba la trompeta ya desde los siete años y entonces me pusieron en un combo de grupos de niños y niñas en el que el maestro era Joan Chamorro. Él como músico de jazz, siempre lo enseña a los niños. Entonces con nosotros empezó trabajando un jazz bastante clásico, dixieland y swing. Yo empecé a descubrir esta música a través de Joan Chamorro. Me pasó un montón de discos y me dio muchas partituras para trabajar, pero sobre todo eso, discos para escuchar y canciones para transcribir. Y ahí empecé a aprender a tocar las melodías tal como ahora continúo haciendo. Ahí es donde descubrí esa pasión, porque Joan es un profesor muy apasionado que sabe transmitir muy bien la emoción que tiene esta música. Así es como yo empecé y luego me interesé más y Joan aprovechó la ocasión para meterme en la San Andreu Jazz Band, la banda de niños que estaba empezando a formar ahí en la escuela de música de Barcelona, en San Andreu. Así es como empecé a tocar con otros músicos, compañeros de mi edad, con los que compartí música. Enseguida me dio la gran oportunidad de grabar un disco con él y empezamos a tocar con esa formación, que seguimos desde hace siete años hasta ahora.

AC: Para una virtuosa como tú, que toca tantas cosas, ¿qué tiene el jazz de particular?

R: Yo diría que es una música que te va atrapando poco a poco, que te va gustando cada vez más. Conocerla y escucharla es muy enriquecedor. Yo por ejemplo, creo que es más fácil introducirse en el mundo del jazz si empiezas por el swing y por el dixieland, que es más antiguo. Y luego ya vas conociendo el bebop, el hard-bop, músicas más modernas. Cabe decir que el jazz tiene muchas variantes, muchas ramas y muchos estilos; hay desde el latino, hasta el swing… Pero realmente yo creo que es una música que parte de la emoción y del alma y que te va atrapando poco a poco. Yo creo que todo el mundo tiene su grupo o su rama de jazz más concreto, porque como además también hay muchas pulsiones con otros estilos, como con rock, con funk o con tantos estilos, aunque vengas de otra rama te engancha por algún sitio u otro. A través de ahí puedes conocer un montón de grupos y de gente que realmente te llena la vida, que te puede hacer sentir.

AC: Es un poco lo que te pasa a ti. Yo tengo la sensación de que lo disfrutas mucho, ya sea con la trompeta, con el saxo…

R: Sí, totalmente. A mí me emociona desde que empecé a escucharlo con diez años. Tengo recuerdos de los once o doce años en los que escuchaba trompetistas y me emocionaba, o con Jhonny Hotchers, el gran saxofonista. Recuerdo que lo escuchaba por la calle y me sentía llenísima y quería aprender y tocar y transcribir sus canciones. Quería ser un cantante de los instrumentos del mismo modo que lo son ellos.

AC: He leído muchas cosas tuyas, en una entrevista en concreto me ha llamado la atención que has dicho tocar la trompeta para ti es también como un acto de meditación…

R: Bueno, lo que tiene la trompeta es que necesitas paciencia. Los primeros años que empiezas necesitas ir poco a poco, a la vez es un instrumento que necesita mucha rutina diaria y técnica. Todos los grandes músicos que yo conozco tienen mucha disciplina de estudio. Yo por lo que he entendido con el tiempo, no lo entendí tanto cuando empezaba a estudiar, es una cosa que todos los profesores intentan explicar pero cuesta un poco hacerte a la idea de lo que significa y que se consigue a través de la rutina diaria y la técnica. Y es que una vez ya experimentas las primeras veces, durante días y horas de ejercicios, solamente sintiendo cómo vibra el labio y cómo responde a lo que tú quieres hacer y trabajar la flexibilidad para sentirte más cómodo tocando. Pues eso, realmente es un trabajo que es exactamente como la meditación, se trata de concentrarte en un punto, como quien se concentra con la respiración. Es un trabajo que es bastante equivalente, trabajar técnicamente y concentrarte solamente en el ahora, en el sonido, en la vibración del labio. No como algo metafísico o algo espiritual, sino totalmente físico y corporal. Se basa en concentrarte en el sonido y en el labio, en que todo esté en su sitio y que el aire fluya y sí es un trabajo que requiere concentración y que tiene mucho que ver con la relajación.

AC: ¿Para ti hay mucha diferencia entre trabajar con el saxo alto y la trompeta?

R: Lo que es verdad es que trabajar con la trompeta te enriquece más con el saxo y he aprendido más rápido el saxo gracias a que ya tocaba la trompeta. Al ser dos instrumentos de viento, para mí son bastante compatibles. Aunque realmente la embocadura es diferente, la trompeta tiene una técnica para hacerla sonar que es bastante distinta de la del saxo. Y en mi caso como soy más trompetista ahora mismo y la verdad es que el saxo no lo estudio tanto. La trompeta me la tomo como mi instrumento, como mi carga diaria y en cambio con el saxo no tengo todavía ese vicio instrumental.

AC: Es como más secundario, por decirlo así.

R: Sí.

AC: Vamos a hablar de la voz, tu voz ha sido comparada con Billie Holliday, a veces con Norah Jones. ¿Cómo mezclas la voz y la trompeta en un concierto, te resulta fácil, natural…?

R: Sí, yo creo que entre la trompeta y la voz es fácil encontrar similitudes. Así como con la trompeta he tenido profesores, con la voz he trabajado por mí misma, de manera autodidacta. Escuchaba a los grandes cantantes que me gustaban, intentaba imitarlas, trabajar como son sus sonidos, como es su fraseo… Es exactamente como Joan nos ha enseñado a trabajar con la trompeta, en el mundo del jazz. Más que la técnica, el hábito de emitir el sonido con la trompeta, también me sirve con la voz. Es un trabajo que ya tengo asimilado y que sirve para ambas cosas. El hecho de estudiar la trompeta es muy beneficioso para la voz. Incluso tengo amigas que son cantantes y no son trompetistas que también intentan trabajar un poco con la boquilla de la trompeta porque les ayuda a transmitir el aire. Es un buen binomio, el hecho de ser trompetista y cantante. También conocemos a grandes referentes como Louis Armstrong o Chet Baker, que eran grandes trompetistas y cantantes.

AC: Ellos son grandes referentes para ti como trompetistas y cantantes, ¿no?

R: Sí, sobre todo Chet Baker. Lo he escuchado mucho y musicalmente me encanta.

AC: Luego he visto que especialmente, te interesa mucho Billie Holliday. Es un personaje del que te interesa su vida, te interesa mucho su forma de cantar. ¿Es un modelo de intérprete para ti?

R: Sí, es una persona que ha influenciado muchísimo a los cantantes posteriores y que tiene una manera muy personal de interpretar y, a la vez, se ha convertido en un personaje mítico, al igual que Frank Sinatra. La gente ha aprendido mucho de él, para mí es una de las grandes referencias que he tenido, sobre todo al principio, y lo recomiendo mucho.

AC: ¿Y ahora a quien sigues mucho?, veo que eres una mujer con una gran curiosidad, que estás aprendiendo siempre, que eres muy exigente…

R: Me gusta mucho, hace años que escucho a Sara Vaughan y también he escuchado mucho a Amy Winehouse, dentro de la música más moderna. De Sara Vaughan hicimos un trabajo con La Màgia de la Veu, en los que yo interpretaba muchos temas de ella y aprendí mucho de su repertorio. Ahora mismo igual es de mis predilectas. Pero bueno, también escucho mucho tanto a Nat King Cole como a Jenny Hartman?. Y de las cantantes actuales me fijo muchísimo en Cecile McLorin Salvant.

AC: Vamos a hablar un poco del disco, porque este es un disco muy especial. Es un disco que, no voy a decir que resuma muchas cosas de tu trabajo, pero es un disco clásico y a la vez moderno. Además estrenas una faceta de manera muy importante que es la de compositora.

R: Sí, es verdad. Yo creo que como es un disco que es un lanzamiento internacional hemos pensado la manera de sacar lo mejor de nosotros. En vez de hacer un proyecto totalmente diferente, hacerlo como un proyecto aparte de lo que tocamos normalmente como quinteto. Justamente hemos hecho un resumen de todo lo que nos apetecía hacer. Desde el swing más antiguo, que es lo que llevamos muchos años, hasta el track principal del disco, He´s funny that way, el single digamos, que es un tema de jazz clásico, o también lo que la gente conoce más de nosotros, nuestro público. Y luego también hay otras canciones estándar que no habíamos incorporado a nuestro repertorio, pero que son clásicas, como Señor Blues o algunas que no son tan conocidas.

AC: Y luego introducís por ejemplo, música brasileña, Antonio Carlos Jobim…

R: Bueno, eso también lo habíamos hecho en anteriores publicaciones. Por ejemplo, Chega de Saudade, apareció en discos anteriores, pero hemos querido hacer una versión en la que la letra estuviera mejor y en la que hay un arreglo diferente. Es una canción que llevamos cantando casi desde el principio pero nunca me cansa. Siempre me ha gustado muchísimo y tenía ganas de hacer una nueva versión. También está El Cariñoso, que llevamos tiempo redondeando y que es un tema precioso brasileño..

AC: Háblame un poco de esos tres temas que son tuyos.

R: Son tres canciones que compuse expresamente para el álbum. Y pensaba que si no funcionaban, no pasaba nada, no había presión. Pero realmente estoy muy contenta y muy satisfecha de haber podido introducir música original en este álbum. La primera canción que compuse fue una balada, If You Give Them More Than You Can, que nos acerca a un estado de ánimo un poco más melancólico, más triste, pero luego también tiene parte positiva. Me centro más en la música que en las letras, la verdad, en el momento de escribir. Para mí lo que más expresa es la música. Igual que cuando yo escucho canciones, lo que más me interesa es la música, y si la letra no es tan interesante, no me importa tanto. Quizá porque el inglés no es mi lengua, siempre he tenido esa idea de que la letra acompaña a la música. Si la letra es bonita, pero la música no, ya no me interesa nada la canción.

AC: ¿Los tres temas también están escritos por ti?

R: Sí, la letra y la música. Luego el segundo es más vivo, tiene influencias más latin, es muy positivo, es de amor y es más divertido.

AC: Es la historia de amor que uno tiene, un romance secreto, ¿no?

R: Sí, es como más positivo, de amor y más simpático, se llama I Didn´t Tell Them Why. Y luego hay otro que es instrumental, que se llama Save The Orangutan. Tiene un carácter un poco más de aquí, más español, tiene influencia latin y de hard-pop total. Este no tiene letra, pero como me pareció un tema bastante cañero y me recordó a la jungla, le puse ese nombre. Como además los orangutanes están en peligro de extinción a causa de la pérdida de los bosques, de la deforestación.  Las selvas están cada vez más maltratadas por la industria, la canción me parecía bastante salvaje y quise hacerla como protesta a favor de los orangutanes.

AC: Otra novedad de este disco es que grabas tres canciones en catalán.

R: Sí, es la primera vez que introduzco temas en mi lengua materno, bueno paterno en este caso, en los discos. Las tres canciones que hay son Matilda, La Gabina y …

AC: Matilda es la de Périco Sambeat, que hace el arreglo…

R: Sí, Périco Sambeat, qué gran saxofonista valenciano. Y es un poema de Carles Alverola, es valenciano pero yo lo canto con mi acento barcelonés. Esta canción es moderna y me parece preciosa. Yo la escuché por Silvia Pérez Cruz mientras grabábamos el disco de Perico, en el que yo tocaba la trompeta. Se me quedó la canción en la cabeza, me gustaba muchísimo, y quise también meterla en el disco.

AC: Yo he pensado también, mientras escuchaba el disco, en Silvia Pérez Cruz, pero sois como muy diferentes, ¿no? Al margen de que ella hace más registros, tú eres más serena cantando, como si te contuvieses más. Ella es quizá más pasional… Yo te veo como más tranquila, como si estuvieras preocupada de que todo fluyera…

R: Sí, sí, te entiendo. Realmente, sí. Yo soy una gran admiradora de Silvia Pérez Cruz, me emociona verla cantar y me encanta. Tiene una manera de expresar y domina muchos registros. Hace que se te ponga la piel de gallina, más que nada porque utiliza muy bien esos registros musicales. Y bueno es que yo creo que también con el grupo tenemos cada vez más registros, pero en mi caso a lo mejor tengo más juego rítmico, quizá ahí esté mi punto fuerte. Al haber aprendido a través de la trompeta, mi manera de cantar se basa más en eso. Es verdad que hacemos temas más cañeros y más estilos, pero claro son una onda distinta. No son tan desgarrados como el flamenco o como otros palos que toca Silvia, pero también soy de gritar en algunas canciones. En el disco hay temas más potentes, como Never Will I Marry, Señor Blues.

AC: Una persona con tu carrera, que ha sido muchísimas veces bautizada como niña prodigio, ¿cómo mantienes la serenidad, cómo sigues creciendo y cómo huyes de la vanidad?

R: Bueno, yo creo que gracias a mis padres y a Joan Chamorro, que siempre hemos podido tener una relación muy cercana y hablar muy a menudo. Cada semana estábamos decidiendo cosas, escogiendo y rechazando propuestas que nos llegaban. Y el hecho de trabajar con gente que son siempre referencias y maestros para mí, hace que siempre pueda aprender y sentir que me quedan muchas cosas por descubrir. Siempre ha sido para mí todo un proceso de aprendizaje y estoy muy agradecida del éxito, de que la gente lo siga, esté interesada y se vendan los discos y todas estas cosas. Pero realmente, siempre pienso en este momento y en que quiero seguir y hacer cosas nuevas, diferentes y mejores. Siempre tengo esa serenidad de querer hacerlo bien.

AC: Para finalizar, una cosa que me ha llamado la atención, es que eres lectora, por ejemplo, hace poco leía que te gusta mucho Harari, Murakami, ¿cómo te alimentas, qué cosas te interesan, al margen de la música? ¿Eres de cine, de poesía? ¿Cómo disfrutas?

R: Sí, la verdad es que sí. La música es mi gran pasión pero creo que soy una persona muy curiosa y siempre me gusta mucho cualquier cosa que se hace a nivel cultural, me gusta aprender. Una cosa que me interesa mucho también es el tema de ecología, de las mejoras sociales en sistemas medioambientales. Es una cosa sobre la que leo bastante y no me canso de buscar información. Y también tengo lecturas que recomiendo de este ámbito, un libro que se llama Ecotopía de Ernest Callenbach. Aunque sea de los años 70 y tenga cosas que en la actualidad cambiarías, te proporciona muchos elementos sobre los que reflexionar. Es una novela, no es un libro teórico ni de ensayo, es mucho más ficcional. Hace poco leí también El niño que sabía hablar el idioma de los perros, que me pareció magnífico y me ayudó un poco a entender mejor la segunda guerra mundial. Habla del conflicto desde diferentes puntos de vista, a través de los países. También me interesa Sapiens, ahora que ha aparecido la segunda parte (Homo Deus) y que todavía no he leído. Pero creo que es un libro que se debería leer al menos una vez en la vida, como un paréntesis. Y hablando de cine, voy cambiando de gustos y ahora mismo tampoco estoy tan puesta. Cuando tengo ocasión también voy al teatro, fui a ver el Rey Lear en el Mercado de las Flores de Barcelona y me impresionó muchísimo.

25/02/2017 18:00 Antón Castro Enlace permanente. Músicos No hay comentarios. Comentar.

JORGE SANZ, EN PLENITUD

20170219105908-tiempo-jorge-sanz-04.jpg

 

Anoche Jorge Sanz bordó su función ‘Tiempo’ en el Teatro de las Esquinas. Estuvo inspirado, preciso, se sintió a gusto ante un público entregado desde los primeros instantes. En una pieza de 90 minutos exactos, los últimos de la vida de un hombre, el personaje Jorge Sanz, desde una silla de ruedas, da rienda suelda a sus obsesiones, critica a la sociedad actual y encadena con humor (a menudo negro: no se escapa ni la familia real ni el caso Nóos) e ironía sketches e instantes ácidos en una función que exige un gran esfuerzo de tensión, concentración y resistencia física (con momentos especiales como la coreografía con canción francesa de fondo o la tauromaquia) al actor, que se halla en uno de los mejores momentos de su carrera.

Jorge Sanz decía, al final de la función, en los camerinos, que había sido muy feliz, que tenía la sensación de que todo había ido a las mil maravillas, que había sido una de esas funciones donde se percibe la plenitud y la identificación del actor y el público, que, por cierto, le ovacionó con entusiasmo durante mucho rato. Esta obra está dirigida por Ramon Fontseré. Estos días, además, se estrena un nuevo capítulo, de 1 hora y 45 minutos, de ‘¿Qué fue de Jorge Sanz?’ de David Trueba. Impredecible o sorprendente casi siempre, Jorge bautizó ayer a su tercer hijo, Lope, de dos años, en la iglesia de Santiago. Él y su compañera Aurelie estaban muy felices. El sacerdote y poeta Fernando Vallejo se encargó de la ceremonia y les dedicó un poema. Al acto acudieron algunos amigos madrileños y muchos de los amigos zaragozanos de Jorge Sanz.

Después de la actuación de Jorge Sanz, cantó Viki Lafuente, acompañada de un estupendo guitarrista, Paul del Holder, que pertenecía al grupo China Chana. Es una cantante residente del Teatro de las Esquinas, con fuerza y una espléndida voz, que cantó en su primera parte temas de Red Hot Chili Pippers, Portishead, U 2, Leonard Cohen (cantó el ‘Pequeño vals vienés’ en una versión que recuerda a la de Silvia Pérez Cruz) y Janis Joplin. Tiene mucha presencia, desparpajo, seguridad y domina el escenario. 

 

19/02/2017 10:59 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

MARÍA PÉREZ HEREDIA: UN DIÁLOGO

20170213000845-maria-perez-heredia.jpg

[El pasado viernes, en Los Portadores de Sueños, María Pérez Heredia, acompañada de Ignacio Escuín Borao, su editor anterior, presentaba su segunda novela: ‘Starman’ (Reservoir Books), la historia de un joven actor que logra conquistar el Óscar y decide ocultarse. Se relaciona con varias mujeres: Leigh, su primera novia, Jennifer Jones, su nuevo amor, Daphne de Havillond, su compañera de reparto, su propia madre, algo lejana, o su agente Stanley, todo un personaje. Se convierte en un personaje a la deriva, desubicado, que viaje, que huye, que narra su vida en primera persona. Así lo cuenta ella.]

-¿Qué significa para ti James Dean? James Dean es un icono, el símbolo del rebelde sin causa, con su chupa de cuero y su cara de pocos amigos. Además, al morir tan joven y de aquella manera, encarnó su propio lema de vivir deprisa. 

  

-¿En qué medida podría ser el referente de Clay Cassidy? Es curioso que, a pesar de ser un actor de cine de los años cincuenta, James Dean sea un referente para gente de mi generación. Para Clay, encarna esa manera de actuar sin dejar de ser uno mismo. 

 

-¿Cómo nace esta novela, querías contar un personaje más o menos errabundo, desubicado, o realizar un viaje por Estados Unidos? Esta novela nace, como tantas otras, de una anécdota: escuché la historia del jugador de baloncesto Lamar Odom, que un día decidió largarse y dejar de lado su vida, y me llamó la atención la posibilidad de que alguien tan famoso pudiera desaparecer sin que nadie tuviese muy claro su paradero. A partir de ahí, quise explorar esa huida y sus antecedentes.

 

 

-¿Qué te preocupaba: la vida de un personaje que no asimila el éxito, el espejismo de vivir, el dolor de existir? ¿Por qué parece que los personajes, casi todos, estén siempre enojados? Creo que esos tres temas sobrevuelan siempre la novela. Al final, esta es una historia de sentimientos humanos, de emociones que todos hemos sentido alguna vez. Es una historia sobre la soledad, sobre el dolor. No es que los personajes estén siempre enojados, es que es así cómo Clay los ve, quizá porque él sí que está enfadado con el mundo. 

 

-¿Has pensado en alguien que ganase un Oscar al mejor actor y le entrase una especie de pánico y acabase ocultándose? Bueno, hay muchas historias así, ¿no? Se me ocurre el caso de Penélope Cruz, pero seguro que ella tenía las cosas mucho más claras que mi personaje. Es distinto desaparecer unos días para huir del acoso mediático a estar fuera del mapa durante meses para escapar de uno mismo. 

 

-¿Por qué Estados Unidos de nuevo, algunos ecos del realismo sucio y, sobre todo, de John Fante? ¿Qué encuentras ahí, en caso de que encuentras algo especial? Bueno, es la primera vez que viajo a Estados Unidos en una novela. Encuentro allí muchísimos referentes cinematográficos y literarios, por ejemplo. Pero, en este caso, fue una elección práctica, impuesta por la historia que quería contar. Mi protagonista tenía que ser alguien que alcanzase un éxito arrollador de manera mi rápida, y pensé que Hollywood era el marco perfecto para esa historia. 

  

-Parece que te sientes muy cómoda en la primera persona. Lo haces aquí como en la novela anterior. ¿Es el lugar más cómodo o más sincero para contar la vida o lo que nos pase? Ni siquiera pensé que estuviese haciendo una elección: me parecía la mejor opción para contar la historia que quería contar. La primera persona, además, me permite cederle mi voz al personaje, algo que siempre me ha interesado mucho. No es que sea más cómodo, ya que te obliga a conocer todo lo bien que puedas al personaje en cuestión.  

 

-Hablemos de la estructura. ¿Por qué has utilizado esos capítulos desordenados, que no atienden a la cronología? ¿Qué buscabas? ¿Querías que la escritura definitiva del libro la hiciese el lector? Con esa estructura desordenada, quería recrear la forma caótica en la que los recuerdos acuden a la mente, a ráfagas, en fogonazos de imágenes. No pensamos de forma ordenada, o, por lo menos, Clay y yo no lo hacemos; de ahí la estructura.  

 

-No se sabe si Clay Cassidy es enamoradizo o en realidad no le importan mucho las mujeres. ¿Cómo ves su relación con Jen (Jennifer Jones), Leigh, la propia Daphne o esos amores fugaces tan curiosos como Marie, pongamos por caso? En toda la novela, solo vemos a Clay enamorado cuando se trata de Leigh. Y quizás ese es el problema que condiciona el resto de sus relaciones: no ha sido capaz de pasar página. Jen es para él algo conveniente, no cómodo pero sí excitante, mientras que con Daphne todo es más natural. El resto de chicas que pasan por la novela, muchas veces de forma fugaz, no son más que una sombra.                

  

-Hay un personaje clave en el libro. El agente Stanley Salomon. ¿Es  prototipo de Hollywood? Stan es uno de tantos otros agentes de Hollywood, con sus luces y sus sombras, con su obsesión enfermiza por el dinero y por el éxito. Para mí, es uno de los personajes fundamentales de la novela y también uno de los que estoy más orgullosa. No es que sea un prototipo de Hollywood, es que él y los tipos de su calaña son Hollywood. 

 

-Hay algunos juegos de espejos con el propio Hollywood. ¿Puede leerse en libro en clave de parodia de algún modo? Es una parodia o un retrato sobre el Hollywood frío y artificial, pero también intento reflejar el Los Ángeles más amable, con sus playas, sus drive-thru y todo lo demás. Es la ciudad en la que Clay se crió más que el Hollywood peligroso y descarnado al que luego se enfrentará. 

 

-Al final se impone un personaje nihilista, un buscavidas errante y con un corazón vulnerable y egoísta. ¿Tienes tú una visión negativa o dramática del mundo? Supongo que sin una visión dramática del mundo es difícil escribir, pero no creo que sea negativa. Tampoco creo que Clay lo sea, aunque a veces se empeñe por verlo todo muy negro. En el fondo, es optimista: ¿por qué iba si no a seguir intentándolo? No quiero revelar el final, pero, al final, así se presenta. 

  

-Formas parte de una nueva generación de narradores. ¿Crees que traéis una estética nueva, otra forma de mirar o de denunciar los males de la realidad? Espero que sí. Necesariamente, cada generación tiene que traer algo nuevo. Los tiempos cambian, también lo hacen los referentes estéticos y, de algún modo, ideológicos. Estoy deseando leer lo que está por venir, toda esa hornada de nuevos narradores, jóvenes, que aporten una manera distinta para mirar la realidad y lo que se escapa de ella. 

 

 

13/02/2017 00:08 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris