Facebook Twitter Google +1     Admin

HISTORIA DE MANUEL MARÍN SANCHO

Fuente: Heraldo de Aragón  (http://antoncastro.blogia.com/2006/032701-historia-tragica-de-manuel-marin-sanc-ho-1899-1936-.php )

 

Manuel Marín Sancho (Zaragoza, 1899-1936) fue uno de los intelectuales más activos de su tiempo: periodista, profesor, archivero, documentalista, paleógrafo, dinamizador cultural de la Zaragoza de preguerra. Fue ejecutado en Torrero por su militancia masónica.

 

La historia de Manuel Marín Sancho (1899-1936) resulta conmovedora. Su primogénita María Luisa, nacida en 1927, dice: “Su muerte fue una canallada. Sigo queriendo a mi padre con locura. Nos llevaba a todas partes: al boxeo al Monumental, al teatro, yo conocí muy bien el mundo de las tablas entre bastidores. A veces nos contaba cuentos, y nos traía juguetes, incluso pupitres plegables”. Su hijo Basilio (Zaragoza, 1929), que conserva muchos de los cuadros y esculturas que le regalaron los más importantes artistas aragoneses de la preguerra a su progenitor, revela: “Yo tengo recuerdos más bien difusos. En 1933, nos trasladamos a Barcelona porque mi padre empezó a dar clases en el Instituto Salmerón. Recuerdo que era un apasionado de la música clásica: tocaba la viola y solíamos ir con mi madre a los conciertos que daba con la orquesta sinfónica. Vivimos allí hasta el inicio del verano de 1936. Nosotros, mi madre, mi tía Vicenta, mis hermanas María Luisa y Teresa y yo regresamos a Zaragoza a principios de julio, y mi padre lo hizo en vísperas de la Guerra Civil”. Tras el estallido de la contienda, Manuel Marín Sancho, que pertenecía a la logia Constancia 16, no tardó en ser detenido.

 

Lo soltaron poco después, aunque debía pasar prácticamente a diario “por las dos checas que había en el Coso, una era de requetés y otra de la Falange. A finales de septiembre, lo encerraron en Torrero y, finalmente, la noche del uno de diciembre fue ejecutado por su condición de masón. Mi padre era republicano, creía que la forma ideal de gobierno era la República, pero tampoco era un hombre que se hubiera significado de manera radical”. José Antonio Ferrer Benimelli en su libro “La masonería en Aragón” narra la detención y la ejecución de Manuel Marín Sancho, que era periodista, dramaturgo, crítico de arte y de literatura, archivero, paleógrafo, y exhuma algunas de sus últimas y emotivas cartas. Las razones de la muerte eran tan lacónicas como falsas: “Fractura de cráneo y hemorragia interna”. Con él, en aquellos meses, fueron abatidos, entre otros muchos, Moisés y José Miguel Alcrudo, Andrés Cobo San Emeterio, Francisco Albiñana, Venancio Sarría...  

 

Archivero, periodista, poeta

 

Los dos hermanos aseguran que se “enteraron de todo”. María Luisa recuerda que le escribían y le mandaban dibujos de casitas a la cárcel, “algunas eran copiadas. El dibujo se me daba muy bien”. La familia entonces no tenía casa propia; vivía en un gran caserón de la plaza de Sas que era de la tía María, hermana del periodista, y del tío Gregorio, un agricultor con muchas tierras. “Ambos fueron nuestros padrinos. Mi madre se quedó con una exigua pensión por la condición de mi padre de archivero del Ayuntamiento de Zaragoza, donde trabajó con Manuel Abizanda Broto. Y nada fue fácil. La casa tenía más de veinte habitaciones. Salimos adelante gracias a mis padrinos”.

 

Basilio inicia un auténtico viaje en el tiempo. Su padre nació en Zaragoza en 1899, en el seno de una familia de clase media que se dedicaba a la construcción de instrumentos musicales: guitarras, laúdes, bandurrias; su abuelo le regaló una guitarra a Alfonso XIII, que lo recibió en palacio, y además presentó magníficas piezas en uno de los pabellones de la Exposición Hispano-Francesa.

 

Manuel Marín Sancho era el menor de cinco hermanos. Siempre sintió inquietudes intelectuales y con el paso de los años, tras licenciarse en Filosofía y Letras y haber estado episódicamente en la guerra de África, “mi padre    veía fatal, y en cuanto se dieron cuenta lo devolvieron a España”, entró a trabajar en “El Noticiero”, que dirigía José Mª Sánchez Ventura, se vincularía con el Centro Naturista Helios, llegó a ser su segundo presidente, y desplegó una actividad increíble: fue director de revistas como “Aragón” del SIPA, en 1929 coordinó un número donde publicó a los más importantes artistas plásticos, de todos los números de “Amanecer” y varios de “Relieves”, e incluso llegó a fundar el efímero diario “Independencia”.

 

Una carta a destiempo

 

Uno de sus amigos de entonces era el periodista y escritor Andrés Ruiz Castillo, que lo definió como “una auténtica revolución que llegó a fundar Prensa Ebro, una agencia de publicidad”. “Mi padre poseía un gran sentido del humor, siempre sonreía. Era alegre y confiado”, señala Basilio. Redactó algunas piezas teatrales, entre ellas “El tapiz” (1928), basado en las pinturas de Goya, y sobre todo escribió el libreto de la ópera “Igual que hermanicos. Estampas aragonesas. Zarzuela en tres actos”, que se estrenó el cuatro de enero de 1934 en el Teatro Principal con música de Luis Aula, que también dirigió la Orquesta Sinfónica de Zaragoza.

 

El crítico Pablo Cistué de Castro dijo que “Manuel Sancho Marín ha hecho un libro de zarzuela tan documentado y de tal honradez que se aleja del tipo a que la generalidad de los libretistas nos han acostumbrado”. Decía que la obra aborda “los amores de dos mozos a una misma moza”, y elogiaba al tenor Faustino Arregui, a la actriz y cantante Sélica Pérez Carpio y al “formidable actor cómico” Eduardo Marcén. 

 

En casa de Basilio Marín Ferrer hay obras de Honorio García Condoy, de Ansuátegui, de Bayo Marín, grandes amigos del periodista y escritor fusilado. Hace poco, el profesor madrileño Francisco Galera le mandó el expediente de su padre, y en medio había una copia que ha activado la memoria, el dolor y la impotencia: el Jefe Superior de Policía  mandó una carta a la cárcel de Torrero para que soltasen al meteorólogo Odón San Emeterio y a Manuel Marín Sancho. La carta estaba fechada el 30 de noviembre, pero no llegó a su destino. Esa misma noche ambos, con otros muchos, fueron ejecutados.

 

29/03/2020 11:29 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

UN DIÁLOGO CON JOSÉ 'PEPÍN' PELLO

20200329111253-pepin-bello.jpg

[He entrevistado tres veces a Pepín Bello (1904-2008), una en su casa, y puede leerse el diálogo en ’Vidas de cine’, otra en Huesca y una más por teléfono poco antes de su muerte. . La conservaba El Sueño Igualitario.]

 

 

José Bello Lasierra entrevistado por Antón Castro

 

 http://www.cazarabet.com/esi/numeros/5/index.htm#bello

 

Fuente: Heraldo de Aragón

 

- ¿Qué sintió cuando le anunciaron el Premio Aragón 2004?
- Gratitud, agradecimiento de corazón. He dado las gracias al Gobierno de Aragón. Es la máxima distinción, ¿no? Jamás había soñado con ella. Hablé con Marcelino Iglesias, al que apenas conozco. Nos hablamos de usted y me dio la enhorabuena. Me ha sorprendido el galardón, me ha halagado y estoy confuso.

- ¿Ya ha escrito el discurso?
- Ni lo voy a escribir, lo diré de viva voz. He pensado algo, pero no se lo voy a decir a usted.

- De acuerdo. Vayámonos a Huesca, a su niñez...
- Mi padre, Severino Bello, era ingeniero, un auténtico sabio, hizo obras muy importantes como el pantano de la Peña o los Riegos del Alto Aragón, la obra hidráulica más importante de Europa. Yo me he criado en el pantano de la Peña. Era un hombre muy completo, inteligente y muy culto. A su lado se aprendía mucho. Y además dibujaba extraordinariamente, quiso ser pintor.

- ¿Y su madre?
- Se llamaba Adelaida Lasierra. Era encantadora, la admiraban mucho, era el eje de las conversaciones por lo graciosa que era, por su buen hablar. Era inteligente, guapa, natural, pero no tenía la formación de mi padre.

- ¿Por qué lo llamaban Pepín?
- Me puso ese nombre mi hermano Severino, pero ya no me gusta que me llamen así. ¿Seguimos? De niño no había cines, pero sí había una carpa, la de Enrique Farrús "El Farrusini". En las sesiones había un pianista, Daniel Montorio, que tenía mi edad, luego triunfó mucho. Fue un niño prodigio, me acuerdo de él ya desde que teníamos diez años. También había una cupletista que cantaba y bailaba. El cine era un divertimento más, como el circo, que llegaba de higos a brevas. Me llevaban mis padres o las criadas.

- ¿Cómo recuerda su ambiente familiar?
- Era extraordinario. De verdad. Los hermanos nos queríamos mucho. Teníamos muchos amigos. El sitio de reunión casi siempre era mi casa, íbamos poco a las casas de los amigos, salvo a la de Salvador María de Ayerbe. Recuerdo que nos íbamos a bañar a la Santera, en la carretera de Huesca, al río Flumen, íbamos en bicicleta, y también al barranco de Alfóndiga, y allí veíamos los carnuzos y aquella columna de buitres que venía a comer los despojos. Por supuesto que también íbamos a pie o en bicicleta a Loarre y a Montearagón, dos castillos muy emocionantes para mí. Siempre me ha gustado el arte.

- ¿Fue amigo, en Huesca, de Ramón Acín?
- Hombre, claro que sí. Lo conocí muy pronto y éramos muy amigos. Iba a su casa o venía él a la nuestra, aunque era mayor que yo. También conocí a su mujer Conchita Monrás, nos queríamos mucho. Ramón Acín tenía una mano exquisita para el arte y era muy buena gente.

- Con once años, partió usted a la Residencia de Estudiantes.
- Sí, claro. Fui a hacer el Bachillerato a la Residencia de Estudiantes ya. Mi padre había sido nombrado director del Canal de Isabel II. Mis asignaturas favoritas eran la geografía, el arte y la historia. Por entonces, lo recuerdo perfectamente, yo iba mucho al Museo del Prado con mi padre. Soy el visitante más antiguo y el más constante del Prado. Me gustaban mucho Velázquez, Goya, Zurbarán o El Greco. Es el mejor museo del mundo. He ido cientos, miles de veces.

- En 1918, llegó a la Residencia de Estudiantes Luis Buñuel...
- Establecimos relación de inmediato. Recuerdo que no destacaba en nada. Quería ser escritor y escribió algo. Estudió Ciencias Naturales, Filosofía y Letras. No tenía una vocación específica.

- ¿Ya lo conocían como "El león de Calanda"?
- Luis Buñuel mentía como un bellaco. Era un gran fabulador. Sólo hizo un combate y yo fui su manager. Hizo tres o cuatro o cinco asaltos, pero le aseguro que ni él ni su contrincante se intercambiaron golpes. Pronto se convirtió en el novio de la poetisa Concha Méndez, tengo un libro de ella dedicado por entonces.

- Y algo más tarde, apareció Dalí.
- ¿Le digo una cosa? Fui yo quien lo descubrió. Llegó en 1922, acompañado de su padre el notario Salvador Dalí Cusí y de su hermana Ana María. Estuvieron allí tres o cuatro días. Era estrafalario, vestía de artista, con un traje de terciopelo negro, con cinturón, llevaba melena. Era raro. No tanto como Juan Ramón Jiménez, que venía a menudo a ver a García Lorca. Sabíamos que pintaba, pero un día vi su puerta entreabierta y empujé. Vi unos dibujos maravillosos, excelentes. Le pregunté: "¿Son tuyos?". "Claro", dijo. Me faltó tiempo para decírselo a los demás: Lorca, Vicéns, Buñuel. "Este tío catalán pinta muy bien", les dije. Así empezó todo. Muchos años después, hace más de 20 ó 30 años, ya no recuerdo la fecha, fui a verlo al hotel Palace. Entonces, conocí a Gala. Traté a Salvador Dalí hasta su muerte.

- Ahora que citamos a Buñuel y Dalí, ¿cuál fue su responsabilidad real en la película de ambos, "Un perro andaluz", y también en "La edad de oro"?
- Yo creo que en algunas cosas. Por ejemplo, el ojo rasgado con la navaja barbera, el carnuzo sobre el piano, los curas marianistas cogidos a una pata del piano... Eran imágenes mías. Pero yo no intervine propiamente en las películas, no figuro para nada en "Un perro andaluz", eran cosas que nos decíamos en las charlas...

- ¿Y Federico García Lorca?
- Estaba fascinado con él como todos. Era realmente extraordinario, simpático, hablador, alegre, ingenioso, mentiroso. Era el hombre espectáculo. Recuerdo que Jorge Guillén decía: "Federico es irresistible". Y realmente lo era: tocando el piano, contando cosas, cantando, dibujando, hacía caricaturas musicales extraordinarias, perfectas, de Mozart, de Stravinski. Y tenía un talento poético inmenso.

- ¿Es cierto que usted llegó a dedicar algunos de sus libros?
- Algunos no, el "Libro de poemas". Como no le cabían todos los ejemplares en su cuarto, pasó unos cuantos al mío. Y a veces venía gente que me decía: "Bello, le hemos escrito a Lorca, no nos ha contestado, ya va a terminar el curso, ¿podría decirle que nos dedique su libro?". Y yo, con el consentimiento de Federico, acababa haciéndolo: dedicaba el libro.

- Entonces, ¿cuál era exactamente su papel en el grupo, el de incitador o azuzador de otros intelectuales?

No, no. Yo daba ideas, sugería temas, hablábamos, bromeaba. Supongo que cogerían algo de mí, pero yo no he pretendido pasar a la posteridad. Soy una persona muy modesta. No figuro en ninguna parte.

- Dijo usted alguna vez que hasta entonces sólo había leído a un autor, Bécquer, y que se lo sabía casi de memoria...
- Alguna cosa sabría de memoria. Lo había leído y releído desde los diez años. Más que su poesía, a mí me gustaban sus "Leyendas" y las "Cartas desde mi celda"...

- Escritas, por cierto, en Veruela.
- Me encanta Veruela. Es de una belleza verdaderamente evocadora y en la época de Bécquer debió serlo más aún, de un gran romanticismo. Es uno de mis lugares favoritos de Aragón, aunque yo conozco toda España.

- Sigamos. En 1927 se fue usted a Sevilla.
- ¿Y sabe por qué? Porque en 1929 iba a celebrarse la Exposición Iberoamericana, por eso había mucho trabajo y muchas iniciativas. Y yo me fui inicialmente con una compañía constructora de Zaragoza, Vías y Riegos, era un alto empleado de la empresa y trabajaba también en Relaciones Públicas. Me quedé hasta 1935 y me fue muy bien.

- ¿No fue allí donde conoció a la pianista Pilar Bayona?
- Sí, me la presentó Concha de la Torre Bayona, pero yo la vi en Sevilla, en Madrid, aquí en Zaragoza, en su casa. Conocí a su padre, a su hermano Julio, conozco a su sobrino Antonio. Físicamente no era gran cosa, pero obtuvo éxitos enormes y los Buñuel, tanto Luis como Alfonso, estaban locamente enamorados de ella.

- ¿Y usted?
- No, yo no. Yo la quería como amiga, la admiraba como pianista. Yo había estado enamorado de Araceli Durán y un día le pedí a Rafael Alberti que me escribiera algo para ella. Me escribió un soneto, que figura en "Cal y canto", y no desdice para nada de uno de Lope de Vega. Es magnífico.

- En 1935, regresó a Madrid...
- Sí, claro, con mi familia. Pero poco después empezó la Guerra Civil y ya no pudimos escapar. Bueno, mis padres se fueron a Francia desde Irún, y de ahí a Burgos, a Sevilla más tarde... En medio de la contienda mataron a mi hermano Manuel, había tenido un accidente de coche y se quedó como un niño. Salió a por tabaco y no lo volvimos a ver. Muchos años después apareció en la lista de los fusilados en Paracuellos.

- ¿No pensó en irse de España?
- La verdad es que no. Estábamos en Madrid, no se podía salir. No combatí pero pasar pasé hambre, frío y miedo. Estuve detenido por los republicanos cuatro días, y mi hermano Antonio nueve meses.

- ¿No le impresionó la muerte de García Lorca?
- Desde luego, pero piense en aquel contexto terrible, estábamos rodeados de muerte, y acababan de matar a mi hermano. Desaparecían muchos amigos.

- Y ¿qué paso luego?
- Tras la Guerra Civil, montamos en Burgos una empresa de peletería fina que nos fue muy bien durante unos años. Había en España 33 empresas, pero con la II Guerra Mundial empezó a ir mal. Y la dejamos. Trabajábamos mucho para Alemania y Estados Unidos. Y en 1954, montamos un autocine. Sólo había dos en Europa, uno en Roma, que fuimos a ver, y el nuestro. En Estados Unidos había 400. Funcionaba bien, pero cogimos un gerente norteamericano que nos llevó a la ruina. Luego, como era mayor, lo dejé todo y me recluí en casa, recuperé a muchos amigos, me entregué a leer. Yo he leído la intemerata.

- Y jamás se olvidó de Huesca.
- He ido siempre que he podido. Me gusta la ciudad en su conjunto, iba al parque. Huesca, ahora, esta bonita y cuidada, no es un pueblo, es una pequeña ciudad. Además, en casa de mi hermano, tenía una habitación con baño siempre dispuesta para mí.

- Usted ha escrito piezas teatrales con Alberti, Buñuel y con Benet, recogidas en "Teatro civil".
- He escrito poco, muy poco, ahora acaban de mandarme un drama recuperado que escribí yo con Luis Buñuel. Y también trabajé algo con Juan Benet, con Fernando Checa, pero no me he dedicado a eso, he hecho, sí, alguna cosa humorística de poca importancia.

- ¿Se arrepiente de algo?
- No he hecho mal a nadie, no he hecho nada punitivo. Quizá cuando mejor lo pasé fue cuando coincidí con tantos genios. Pero le digo una cosa: no siento nostalgia de la II República, la conocí muy bien, Azaña fue muy amigo mío, pero fue tan desastrosa como la primera de 1873. He tenido muchos amores. Eso es lo superior de la vida, lo más elevado: el amor es lo que te acerca al cielo.

- ¿Se enamoró de Ava Gardner?
- No, no. La conocí. Me quedé pasmado ante ella y se lo dije: "Te miro a ti". Era una criatura perfecta.

- ¿Cuál es el secreto de su longevidad?
- Hombre, mi padre tenía buena salud. Se murió a los 74 años; eran otros tiempos. No me he cuidado especialmente ni me he descuidado tampoco. No he sido nada aprensivo, he viajado lo justo y he sido curioso. He tenido una actividad grande.

 

 

 

29/03/2020 11:12 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

PISÓN HABLA DEL ESTAFADOR FILEK

20200329082034-pison.-foto-heraldo.jpg

[La televisión, en este caso por omisión, ha puesto de actualidad una novela-reportaje de Ignacio Martínez de Pisón: 'Filek' (Seix Barral).]

Ignacio Martínez de Pisón “Filek pasó tantos años

entre rejas como en libertad. Fue un perdedor”

 

Publica en Seix Barral la impresionante historia del estafador austriaco que quiso vender gasolina sintética a Franco

 

PIE DE FOTO:

Pisón regresa a un registro que había usado, con brillantez, en ‘Enterrar a los muertos’.

 

Antón CASTRO

¿Nació ‘Filek’ del azar o de la intuición de un novelista fascinado por un libro como ‘Dora Bruder’ de Patrick Modiano?

Es verdad que el azar te acerca muchas historias, pero hay que estar atento para cazarlas. Las primeras noticias sobre Filek las encontré en la magna biografía de Franco escrita por Paul Preston. Eran unas pocas líneas y decidí seguir esa pista un poco al modo en que lo hizo Patrick Modiano cuando en un periódico parisino de la época de la Ocupación encontró una nota sobre la desaparición de una niña llamada Dora Bruder.

¿Sospechó en algún momento que se podía encontrar con un personaje así, más inverosímil que un personaje soñado?

Su vida está llena de peripecias por su propia condición de estafador pero también porque le tocó vivir un periodo particularmente convulso, que va desde la Primera Guerra Mundial hasta la derrota del nazismo pasando por la Segunda República española, la Guerra Civil y el primer franquismo.

Parece que en él todo fue fraude desde el inicio. ¿Cómo fue la indagación en su infancia y adolescencia? 

Ésa es la etapa menos conocida de su vida, sobre todo porque muchos de los archivos del antiguo Imperio Austrohúngaro se dispersaron y se perdieron en las dos guerras mundiales. A pesar de todo he podido reconstruir algunos episodios de esa etapa, incluidas sus primeras estafas, incluida también su afición a la buena vida: le encantaban los hoteles de lujo pero luego se largaba sin pagar...

El estafador llegó a España con la II República. ¿Qué pasó, en qué círculos aristocráticos se movió?

Se hacía pasar por excapitán de artillería del ejército austrohúngaro, lo que le facilitó el acceso al núcleo de militares más reaccionarios, que se organizan en torno a la clandestina Unión Militar Española. Gracias a esos contactos consiguió en 1935 ponerse en contacto con el entonces subsecretario del Ministerio de la Guerra, Fanjul, al que intentó en vano vender sus inventos.

Hay un caso conmovedor de estafa que es la del matrimonio Fresnel.

Las cosas no le iban muy bien en esa época. Si anteriormente se había ido sin pagar de los hoteles de lujo, ahora hacía lo mismo pero de modestas casas de huéspedes. Y no solo eso sino que a la casera le pedía prestado dinero que jamás pensaba devolver... Los estafadores de la vieja escuela, como el propio Filek, tenían una excepcional capacidad de persuasión.

Empieza a visitar la cárcel pero no se amilanaba. ¿Cómo fue ese peregrinaje?

Estuvo en la Modelo de Madrid en los peores momentos, cuando se llevaban a cientos de presos para llevarlos a fusilar en Paracuellos. Pero en la cárcel hizo amistades que luego le vendrían muy bien, entre ellos, casi con toda seguridad, Ramón Serrano Suñer, el Cuñadísimo de Franco.

Filek se hará famoso por su patente de la gasolina sintética. ¿En qué consistía?

Un mejunje de restos de remolachas, hierbas, agua del río Jarama... Filek se hacía pasar por químico pero sabía tanto de química como yo de astrofísica.

En ese ‘invento’ le precedió un aragonés: Suñén Beneded. Dice que a lo mejor se conocieron…

Circulaban muchos individuos que decían tener fórmulas mágicas para la fabricación de combustibles milagrosos. La mayoría de ellos eran simples estafadores, como el propio Filek. Con Rafael Suñén Beneded lo más curioso es que coincidieron los dos en la cárcel Modelo, de donde el aragonés salió a los pocos días para ser fusilado. Contó su historia Mariano García en HERALDO. No puedo demostrar que llegaran a hablar, pero parece verosímil, y en todo caso no puedo resistirme a imaginar ese encuentro en esas circunstancias.

Uno de los momentos más impresionantes del libro es cuando le intenta vender su gasolina a Largo Caballero.

Filek no se arredraba ante nada. Primero ofreció sus inventos al ministerio de Gil Robles, luego (ya durante la guerra) al de Largo Caballero... En ninguno de esos casos consiguió engañar a nadie. Por eso llama más la atención que poco después consiguiera engañar tan fácilmente a Franco y su gente de confianza.

 

¿Cómo lo hizo?

Hay que pensar que para entonces ya no era el estafador Filek sino el excautivo Filek, un hombre que ha sufrido casi tres años de prisión en cárceles republicanas. Por si eso fuera poco, en prisión había hecho amistad con gente que enseguida sería muy influyente en el nuevo régimen y su propia condición de supuesto científico de origen germánico le favorecía mucho en un momento en el que parecía que Hitler iba a dominar el mundo. Además, el ministro de Industria, Alarcón de la Lastra, era un completo incompetente, y Filek supo aprovecharlo.

¿Jugó a su favor el aislamiento de España?

Sin duda. Lo más decisivo es que, con la ensoñación franquista de la autarquía en materia económica, lo que más necesitaba aquella España devastada era precisamente asegurarse una fuente de energía nacional. Entre eso y que Franco se sentía ungido por Dios, la aparición de Filek se interpretó como un regalo de la providencia.

Estremecen sus tres años en los campos de concentración. ¿Ha querido  recordar y denunciar esa parte tan sórdida del franquismo?

Filek fue víctima durante la guerra de la debilidad de las instituciones republicanas y luego lo fue de la represión institucionalizada del franquismo. Recordemos que era el momento más sanguinario del régimen, con decenas de miles de españoles encerrados en centros penitenciarios o fusilados ante los paredones de los cementerios. Con Filek me he sentido un historiador y también un detective.

¿Le ha quedado la duda de si no era tan patética aquella España como el personaje?

Solo en una España tan zarrapastrosa como aquélla puede imaginarse que un pícaro como Filek llegara a triunfar como lo hizo. También es verdad que su época de prosperidad le duró poco, y en España pasó tantos años entre rejas como en libertad. En el fondo, su historia es la de un perdedor.

 

 

29/03/2020 08:20 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ELEGÍA Y RECUERDO DE CARLOS MONCÍN

20200321203919-carlos-moncin.-aragon-moncin1-kkz-620x349-abc.jpg

https://www.heraldo.es/noticias/comunicacion/2020/03/22/carlos-moncin-el-ojo-que-sabia-mirar-1365216.html

 

CARLOS MONCÍN, EL OJO QUE SABÍA MIRAR

 

Antón CASTRO

Acabo de enterarme de la muerte –a través de un texto de Mariano García– de Carlos Moncín, el fotógrafo durante muchos años de ‘Heraldo’. Un fotógrafo de todo y para todo, aunque su especialidad, su gran pasión eran los toros. Ahí, en el ruedo, en Zaragoza o en Calatayud, se transformaba. Se volvía otro: un artista, un poseído, un científico que fija para siempre la verónica o la sangre derramada.

Carlos Moncín ha sido importante en mi vida. Lo conocí en julio de 1987 en Calatayud durante el rodaje de ‘El aire de un crimen’ de Antonio Isasi Isasmendi. Ya sabía quién era, me habían avisado en ‘El día de Aragón’, donde trabajaba entonces, que él y José Verón Gormaz eran los fotógrafos oficiales de Calatayud, a los que luego se sumarían Manuel Micheto, Agustín Sanmiguel, Jesús Macipe, etc. Uno tenía tienda y era un profesional en crecimiento, un gran cronista social y político que había trabajado en varios diarios y agencias; el otro era el poeta que había ganado cientos de premios en medio mundo con sus imágenes con atmósfera y con un color personalísimo. Dos amigos y dos formas de entender la vida y la fotografía.

Los dos retrataban a los actores de la película y no recuerdo quien me pasó fotos para un reportaje de domingo a doble página, aunque llevaba mi cámara Yashica-FX3, y lo capté casi todo, incluso a una jovencísima Maribel Verdú sentada sola en un rincón del mesón, con la que hablaba de cuando en cuando Germán Cobos. Creo que fue Carlos, aunque era colaborador de ‘Heraldo’, quien también nos pasaba fotos a nosotros, sobre todo a través de Javier Valero, cronista de toros.

Algún tiempo después, juraría que fue en 1988 o en 1989, durante las fiestas del Pilar, un toro cogió a un torero, o quizá fuese a un novillero. Yo entonces era jefe de la sección de Cultura de ‘El día de Aragón’, y Javier Valero, con el que siempre he trabajado muy a gusto, me llamó y me dijo que teníamos la secuencia entera de la cogida y que era algo espectacular. Entre 12 y 16 fotos, y que si yo quería las publicábamos. A Plácido Díez Bella y a Lola Ester, director y redactora jefe, les pareció muy bien. No sé si publicamos 6 u 8, a página entera, con un texto literario, con ecos lorquianos, como no podía ser de otra manera, y las imágenes las firmaba Carlos Moncín.

Aquello escoció un poco en mi actual periódico, lo supe por Javier, lo supe por el propio Carlos, que no tardaría en recordármelo poco más tarde y muchos años después cuando en 2001 entré en ‘Heraldo’. A raíz de aquello, lo llamaron para dirigir la sección en la que estaban, entre otros, Arturo Burgos, Vicente Jorcano, Eduardo Bayona y Ángel de Castro. Y ahí trabajó durante más de dos décadas, en alianza directa con José Miguel Marco, Oliver Duch y Guillermo Mestre –y con otros profesionales por la casa: Aránzazu Peyrotau, Luis Correas, Esther Casas, Asier Alcorta, María Torres-Solanot, Aranzazu Navarro, entre otros- hasta que fue reclamado por Luisa Fernanda Rudí para formar parte de su gabinete. Su amistad, entre otras cosas, derivaba de su pasión por la fiesta.

Carlos Moncín había retratado a todos los toreros. De aquí y de allá. Admiraba al fotógrafo taurino Canito, y tenía criterio propio: “Ese torero es miedoso”, “los toros hoy no valen nada”, “ha habido un momento de oro entre tanto fango”, podía decir metido a crítico taurino. Siempre volvía a la redacción con algún tesoro. Si ahora se revisasen sus positivos y negativos se hallarían auténticas joyas. Su producción es inmensa e intensa…

En los primeros tiempos trabajó sin descanso; luego, sin dejar de hacer fotos, coordinó más, pero aún así hizo de todo. Con maestría. Con arrebato. Cuando se implicaba, aparecía el gran profesional, el hombre versátil y curtido, el sabio del oficio, el hombre que sabía mirar y desnudar en un rostro, actitudes, psicologías. A veces parecía levantisco, dado al enojo y a la distancia, con esa sensación que se tiene a veces en los oficios de que el tiempo de uno ya ha pasado o está pasando ante el vértigo de las novedades, pero en cuanto vencía eso, y lo hacía constantemente, se entregaba y lograba grandes retratos (artistas, escritores, políticos, deportistas…), masas, reportajes, pura y descarnada información. Como ha recordado la periodista Ana Esteban -reportero de formación clásica, alejado de lo conceptual o lo poético, aunque sabía captarlo-, Carlos Moncín solía decir: “Mis placas hablan por mí”.

José Miguel Marco, un gran profesional y actual jefe de fotografía de ‘Heraldo’, ha escrito en su Facebook: “En 1997 Carlos me fichó como colaborador de ‘Heraldo’. El primer reportaje, o de los primeros, fue sobre los patos del Canal Imperial. Le enseño los contactos y me dice: ‘bien chavalín, copia esta y esta’, señalando dos miniaturas. No se prodigaba en halagos, era duro, como las redacciones de entonces. Trabajamos juntos durante casi veinte años, con jornadas largas, con días buenos y malos, con encontronazos y abrazos. Aprendí de él que lo primero es la información. ‘No hacemos catálogos, hacemos periódicos’, decía. Todo en él era intenso”. Creo que el retrato es preciso. Carlos Moncín era exigente, olía las fotos, olía la noticia, y se atrevía a cortarle la cabeza, artísticamente, a un personaje si le parecía expresivo. Era clásico, sin duda, pero audaz. Dominaba el arte del primer plano y tenía personalidad en la composición, energía, sabía en qué consistía la vivacidad de esa toma que, sí, a veces vale más que mil palabras o tanto como ellas. Por eso aborrecía lo que en el oficio se llama “un cromico”. No se conformaba.

De algún modo, el fotógrafo fue suplantado, despaciosamente pero jamás definitivamente, por el editor, por el coordinador de la sección, por la vehemencia de los tiempos y por una nueva pasión: el golf. Ahí encontró aire nuevo, la relajación, la vitalidad y la expansión que siempre andaba buscando, aunque claro está llevaba la fotografía en vena. En su obituario, Mariano García resume muy bien su forma de entender el oficio y también cierto desengaño ante la llegada de la fotografía digital, que restó “calidad y sensibilidad” a la foto de prensa. Escribe: “Sus fotografías, en las que confluían tres dones, la elocuencia, la oportunidad y la precisión, eran siempre una lección de periodismo”. Roberto Pérez escribe en ‘ABC’: “Deja tras de sí una sobresaliente producción gráfica que lo convirtió en nombre propio del fotoperiodismo aragonés y del arte de la fotografía”.

Tras abandonar el gabinete de  Luis Fernanda Rudi, aquel fotógrafo ya embrujado por los campos de verdín, no volvió a la redacción. Y pronto se asomó a su existencia el huésped más terrible e indeseable: el cáncer. Aún hizo más cosas: ordenó archivos, hizo exposiciones, publicó un libro (‘La Transición democrática en Calatayud: cambios y esperanzas’, el libro de una pasión por Calatayud y la candente actualidad) y resistió con dignidad.

Hace algo más de un año viví en Calatayud una de esas emociones inesperadas y maravillosa cuando fui a dar una charla sobre literatura aragonesa contemporánea a la Universidad de la Experiencia. Me habían dicho que Carlos Moncín estaba seriamente enfermo, con diversos picos de hospitalización y postración. Cuando lo vi entre el público me llevé una gran alegría. Me pareció un hermoso gesto: como otros compañeros de ‘Heraldo’ habíamos hecho entrevistas, reportajes, noticias, muchas cosas juntos, y habíamos hablado de mil asuntos, casi siempre con la fotografía de fondo. Me conmovió verlo allí, con su mujer. Aguantó con una sonrisa la hora y media en la UNED y pudimos despedirnos con un abrazo. Volvimos a hablar por teléfono cuando le dije cómo podía hacerme con un libro suyo. Era socio de honor de la Asociación de Fotoperiodistas de Aragón, y sus impresionantes fotos lucieron en la colectiva que significó la puesta de largo del colectivo en el Cuarto Espacio.

Ahora, a los 64 años, Carlos Moncín Duce (había nacido en Calatayud en 1955) se fue con discreción en esta primavera tan implacable como irreal.

*LA Foto de Carlos Moncín la tomo de ’ABC’.

Links: https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/03/20/carlos-moncin-fotografia-heraldo-1365046.html

https://www.abc.es/espana/aragon/abci-fallece-fotografo-y-periodista-bilbilitano-carlos-moncin-202003202042_noticia.html

https://www.aplausos.es/noticia/53050/noticias/fallece-el-fotografo-carlos-moncin-companero-de-aplausos.html

https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/fallece-fotografo-aragones-carlos-moncin_1414762.html

21/03/2020 20:39 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

RAMÓN ACÍN HABLA DE SUS VIAJES

20200321000343-ramon-acin.-coral..jpg

Ramón Acín Fanlo (Piedrafita de Jaca, 1952) es escritor, profesor y viajero. Durante años fue el coordinador de los ciclos ‘Invitación a la lectura’, un proyecto inolvidable de difusión de la literatura en el aula. Ahora ha publicado en Fórcola algunos textos de sus viajes: ‘Un andar que no cesa’.

 

-¿Qué importancia tienen los textos de viajes en tu producción general?

 Desde mi primera adolescencia, siempre he reflexionado antes, durante y después de cada uno de mis viajes atendiendo a impresiones, emociones y asombros. Incluso podría decir que los viajes están al fondo de algunos textos narrativos que he publicado. Como ejemplo diáfano puede servir el primer capítulo de mi novela “Cinco mujeres en la vida de un hombre” que, al fondo, traduce un viaje a Huesca en compañía de mi abuelo. La diferencia en el caso de “Un nadar que no cesa” es que en esta ocasión me he lanzado a concretar la experiencia viajera libre de otros arrabios para que sea sólo un libro en esencia de viajes y no telón de fondo de un texto narrativo. El viaje, pues, no me es ajeno, pero sí  ahora cambia su importancia que es la de explorar otra vertiente de escritura hasta el momento no experimentada por mí. Es pues, un reto que, una vez cumplido, puedo decir que me satisface. 

 

-¿Los textos de viajes son formas de autobiografía o, más bien, formas de mirar, de enfrentarse al mundo y de contar?

 Son todo lo que apuntas y a la vez. Autobiografía, sin duda, por cuanto conllevan de experiencia de viaje personal y, por supuesto, de almacén de meditaciones ante todo cuanto me sale al encuentro en cada uno de los viajes que relato en el libro. Lógicamente, autobiografía matizada y pasada por cedazos varios para evitar  la simpleza plana de contar lo visto, traspasando fronteras y buscando alcanzar una buscada cota literaria. Y, para ello, lógicamente, el uso de una mirada especial, atenta al detalle físico del paisaje, del arte y de la gente que puebla ese paisaje y crea  con todo sus bagajes. Una mirada capaz de proporcionar (y, sobre todo, proporcionarme) una comprensión que permita entender lo que antes no conocía o no comprendía. Una mirada que permita también saber del “otro” y aquilatar las diferencias frente al mundo conocido y  asentado en la costumbre del existir cotidiano. El viaje, como la vida, es precisamente enfrentarse a lo desconocido, conocerlo y comprenderlo a la vez que ensanchas tu persona.A la postre, como reza el viejo precepto griego, es conocer y conocerte a ti mismo o comprender y comprenderte, circunstancias que resumen el verdadero existir. Por eso, al menos para mí, los viajes enseñas, curten y te hacen más persona engrandeciendo, en todas la dimensiones, los límites personales amén del análisis y conocimiento subsiguiente.

 

-Se insiste en la fragmentariedad de los textos. ¿Se refieren al libro, hecho de artículos y crónicas, o de las piezas en sí mismas, en su estructura interna?

 Lo fragmentario en “Un andar que no cesa” es normal y lógico. No sólo porque el mundo en sí y la vida misma sean un acumulo de espacios y tiempos, de sucesos y momentos vitales, sino porque cada viaje del libro es un fragmento más de los bastantes viajes que he realizado. El conjunto de “Un andar que no cesa” es también un viaje personal en busca de un logro literario. Y es, por supuesto, un conjunto pequeño de fragmentos que resume algo de mis andanzas que no cesan por Europa y África especialmente. Andanzas con impacto desde diferentes perspectivas y búsquedas que se abren al pensarlos y programarlos, primero, y al realizarlos y transcribirlos, después. Son, por tanto, válidos uno  a uno, individualmente, y también en su conjunto porque traducen momentos vitales y formas de entender o de buscar, tanto desde la esfera más íntima de lo personal, como desde la esfera de quien observa y reflexiona sobre lo colectivo y desde lo colectivo.

 

-¿Cuál es el espíritu con que emprendes un viaje, tienes claro lo que vas a contar o te dejas arrastrar por la intuición?

En todos los viajes que conforman el libro, sin importar si hay o no desplazamiento físico (pues, leyendo, se puede viajar desde el sillón) hay fases concretas, todas ellas necesarias. Por supuesto, la intuición juega su partido, pues, para que algo se lleve a cabo, previamente tiene que haber una conmoción, una atracción, una sorpresa...que, al final, accione la mente y la perentoriedad de ejecutar el viaje. Y, cuando sucede, la preparación es obligada. Viajar conlleva perder el suelo firme de lo que se conoce, de la costumbre y, en consecuencia, uno debe armarse como protección mínima  ante las inclemencias venideras. La preparación da confianza antes y durante el viaje. Javier Reverte acertó cuando dijo aquello de que  hay “un buen viaje, si antes hay un buen libro”. Después de la fase preparatoria llega la degustación (paisaje y geografías, paisanaje y su cultura e historia, etc.) y, por supuesto, el impacto  tanto emocional como meditativo, lo que es propio del “durante” del viaje ejercitando la mirada a fondo. Una mirada que cambia y ensancha la percepción como ya dijo Proust: “Viajar no es cambiar de sitio, es cambiar de mirada”. Mirada que acompaña al placer cuando se degusta durante el viaje y, sobre todo, en el “después” al rememorarlo que, a la definitiva, es otro gran viaje por la recuperación meditada de lo visto y sentido. Es decir, la vivencia más glamurosa del viaje de la que habla Paul Theroux.

 

-¿Qué te interesa de los sitios: el paisaje, el espíritu, la cultura, los personajes, el propio azar?

 Me interesa casi todo, pero lo que me pone en funcionamiento “durante” el viaje es el asombro, aspecto que, sin duda, se acompaña del azar. Ese azar que puede estar donde menos se espera, y que, además, manifiesta al viajero atento los detalles que mueven su necesidad de ahondar en lo desconocido. Sitios, personas, sucesos, paisajes, historia...capaces todos ellos  de mostrarte al “otro” y sus circunstancias. Es decir, detalles que chocan ante lo conocido o la costumbre. Por eso, al viajar hay que estar en estado de alerta, asombrado e interesado, además de acompañado (lecturas precedentes). Sólo así, inmerso en ese conglomerado, se paladea y se vive a fondo el trayecto con emoción, sentimiento, placer ...y hasta con dolor como ocurre en los dos recorridos bélicos de “Un andar que no cesa”.

 

-¿Tienes a veces la sensación de que desandas, sobre todo en Venecia, las huellas de otros viajeros?

Sí, en la mayoría de los viajes, al tiempo que los llevo a cabo, “desando” caminos hechos por otros que han recorrido los mismos caminos. Y aciertas en el caso de Venecia, pues las principales fuentes de documentación previa fueron, entre otros, “Los esbozos de Venecia” (1906) y “Los cuentos de Venecia” (1927) de Henri de Régnier.  Son textos que dirigieron mi quimera. Y digo quimera porque Venecia, como otros viajes míos (Niágara, Titicaca, Machu Pichu, Alma Ata, San Petersburgo. La selva mexicana de Lacandona...) vienen de lejos, casi desde la infancia. Por cierto, ese “desandar” los viajes de otros da algunos momentos excelentes, especialmente cuando la memoria del pasado relatada por otros entra en colisión con el presente del viaje que uno lleva a cabo. El contraste de cómo fue un espacio, un paisaje, un pueblo frente a cómo es en la actualidad ofrece un contraste que levanta enormes olas para el análisis, y no digamos para la meditación.  


 -¿Qué te dio un país como Egipto, qué te conmovió?

En cuanto a Egipto, otra de mis fijaciones infantiles, el asombro desencadenante ante las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos casi quedó en nada al lado de la historia y el arte vistos por doquier, tan abundantes y jugosos, ante el desierto a veces de ensueño, ante sus mares transparentes del Índico, ante la mezcla de religión y costumbres, ante el padre Nilo y su grata navegación... pero, sobre todo, ante la estética de lo inacabado y ante la real plasmación  (al tiempo que funcional) del caos y de lo incomprensible. Egipto, lo digo en el texto, es un mundo repleto de otros muchos mundos que, a veces, conmueven y, otras, te dejan noquedado. Viajar por Egipto es como una lucha sin cuartel.

 

-Hay un viaje, o unos viajes, que parecen alimentar tu propia obra de ficción. ¿Fuiste a los lugares de la guerra civil para documentarte, para buscar huellas, rastros del horror, escenarios del espanto?

 Sí, hay viajes en “Un andar que no cesa” que derivan de la necesidad de cuadrar otros textos creativos míos. A ello responde el apartado de “Viajes bélicos”, por ejemplo. Cuando comencé a escribir mi novela “Siempre quedará parís” quise documentarme a conciencia (una documentación que duró 8 años) no sólo en los libros, sino en espacios físicos y reales, acompañado incluso de algunos protagonistas del incivil guerra del 1936 en España. Realicé un viaje lento por la “cicatriz” bélica de Aragón, partido en dos durante la contienda, de norte a sur y desde Biescas, en Huesca, a Sarrión el Teruel. De aquel viaje mana el que se recoge en el libro que comentamos. Un viaje lento y minucioso, a lomos de cambios de tiempo (frío, calor, lluvia, viento) y de estaciones (invierno, verano) para intentar comprender la actuación de los soldados, su obediencia, etc. en tan absurda situación. Y, además, con el calor próximo de algunos protagonistas que, al tiempo, que destilaba dolor, me propiciaba también miradas hacia el entorno y que yo non había previsto. Así me dí cuenta del viaje que no trata ya sólo de entender la historia, sus sucesos, ponerse en la piel de los protagonistas, sino también de “mirar” el entorno que acogió aquellos sucesos y a sus protagonistas. Por eso, es un viaje repleto de matices, perspectivas, documentación anécdotas, meditaciones, supercherías, toponimía...Algo semejante me empujo a realizar otro de los viaje bélicos: Por Normandia, a la caza y captura de aspectos, paisajes, sucesos, estampas, etc., que pudieran aclararme la extrema violencia que se desató en las costas normandas durante el desembarco aliado, principio del fin del nazismo.

Ambos son viajes duros y dolorosos que, sin embargo, con la “mirada” abierta, aunque el corazón supure dolor, permiten abrir horizontes con las instantáneas que proporciona el paisaje y quienes lo pueblan y poblaron.  Viajar así, a lomos de una cruda idea, para calmarla, posibilita la necesidad de endulzar el viaje, de atemperar el dolor dando rienda suelta al asombro, al azar, a la emoción que acalle un tanto el dolorido sentir de la herida inicial que promovió el viaje.. 

  

-¿Qué tiene de peculiar Fuendetodos? ¿Crees que el fantasma de Goya se reanima por allí y que es lo que buscan autores como Berger, Grass y algunos otros?

No sé si el fantasma de don Francisco de Goya está presente  en los posibles recorridos que relato en el libro, pero sí que creo que lo está su “mirada” sobre el paisaje en bastantes de sus creaciones pictóricas. Su mirada se cuela al fondo de los cuadros y en los temas. Pienso en la sequedad del paisaje, en las líneas de horizonte, en la vegetación sedienta... Al menos así lo pensé al recorrer  a pie y en coche los espacios por los que  Goya transitó para ver familia o para  cumplir encargos en determinadas geografías de Aragón. De John Berger y Gunter Grass, a los que invité a Zaragoza, no me atrevp a poner mi voz, a suplantar sus opiniones, pero supongo que sí, que buscaban el alma de Goya en el territorio. Ambos, admiradores confesos del pintor lo llevaban en el corazón. Berger escribió una obra de teatro con Goya como elemento central (por cierto, estrenada en Zaragoza por el teatro de la Estación cuando lo invitamos a visitar Fuendetodos) y disfrutó de lo lindo con aquel recorrido aragonés. Lo mismo que G. Grass también visitante de Fuendetodos y, por supuesto, del espacio aledaño de Belchite, preocupado como estaba por temas de la guerra civil española. De ellos aprendí y con ellos disfrute, incluyendo la temática de Goya y la visión que ellos tenían de sus pinturas.

 

-¿Sería Julio Llamazares el escritor de viajes que más te ha marcado?

 De Llamazares puedo decir que es como un hermano. Y los hermanos marcan a fuego cuabndo fluye el cariño de verad. Además de Llamazares citaría otros hermanos como Jesús Moncada, Alfons Cervera, Luis Mateo Diez, José Giménez Corbatón...con quienes tengo hilos en común: una infancia rural, un transtierro urbano y el crecimiento en ese espacio como persona, la melancolía de un espacio infantil perdido que, entre otros aspectos más, nos lleva a todos, creo, a explicar mediante la literatura cuanto dejamos atrás. Es decir, a explicar la vida en espacios dormidos, “amortados”(por citar la palabra aragonesa justa y que se decía en el Altoaragón) o deshabitados (tan lejos de los términos “vacío”y “vaciado” de moda) a los que escribiendo sobre ellos y convirtiendo en protagonistas se les da nueva vida o, cuando menos, se deja constancia de lo que fueron y cuanto fueron.

 

-Si escribir es llorar, como decía Larra, ¿qué es viajar? ¿Una forma de curar el alma, la cerrazón, los nacionalismos, como decía Baroja?

Lo habitual es viajar por placer y olvidar el agobio diario del faenar, para romper con la costumbre que nos ata y buscar una panacea momentánea y falsamente liberadora. No lo dudo: es bueno y aconsejable, pero viajar de verdad va mucho más allá. Viajar es entrar en relación con lo que se descubre, se ve, se observa, se analiza, se comprende, se asume. Viajar es dialogar con uno mismo ante espacios, personas, paisajes, sucesos o historia, por ejemplo. Y como dices, a la vez, es curar tu alma y conocerse uno mismo, superando barreras que van desde lo personal a lo social, y que curan del chauvinismo, de la costumbre, del nacionalismo... porque, viajando,  se ahonda en la observación de los demás y en lo desconocido. Es, en suma, el viaje hace cierto el adagio clásico de que “nada de lo humano nos es ajeno”.

 

-¿De qué siente melancolía un peregrino como tú en Bruselas, en Sicilia, etc.?

Ante Bruselas o Sicilia como me sucedió (y sucede) en otros territorios, más que melancolía, que si la puede haber, abundan otros sentimientos que creo son importantes. Al menos, para mi. Sentimientos que mueven el corazón y el pensamiento. No obstante, confieso que sí hay melancolía porque, en lontananza, por sus paisajes, costumbres e historia aflora el pasado español (Países bajos) bueno y malo. Y con el viaje a Sicilia también al aflorar el pasado de la Corona Aragonesa desovando a lo largo de todo el Mediterráneo.

Melancolía y mucho más al recorrer huellas muy visibles que hablan de arte e historia, de relaciones y convivencia, de guerras y paz, de costumbres... Melancolía que, sin duda, resume vida, la vida y el viaje mudable de la vida.

 

-¿Cómo quieres que sea el lenguaje de tus textos viajeros, cómo crees que debe ser?

Intento buscar el vocablo ajustado o preciso a cada emoción sentida. La retrospectiva del viaje permite, junto a la degustación, meditar con lentitud y desechar aquello que es o se piensa innecesario. Viajar no sólo es holganza, observación, mirada, comprensión, reflexión...es, también, como ya he dicho, emoción. Una emoción múltiple y de amplia gama  que exige cuidar el lenguaje y sus formas (metáforas, figuras literarias...) a lo largo de cuanto se relata para que, como disparos directos al corazón y al pensamiento den en la diana. Intento buscar un lenguaje que resuma la documentación, la emoción, la meditación, el placer, la sorpresa, el azar, el conocimiento...Difícil, pero lo intento siempre. Es el gran reto.

 

*Ramón Acín rodeado de amigos. Arrodillado, a la derecha del todo, con traje gris.

21/03/2020 00:02 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MAPI RIVERA: EXPLORADORES DEL INFINITO

20200320193232-mapi-y-estrellas.jpg

EXPLORADORES DEL INFINITO

Las series de imágenes que concibo son enjambres de sentido, colmenas que beben de una misma imagen líquida, dulce e inspirada.

Me gusta trabajar en la abundancia. Las obras que muestro, son solo la punta de un iceberg, hay otro mundo sumergido de ideas, apuntes, bocetos, fotografías descartadas, que sostienen esta otra realidad de imágenes emergidas.

En el proceso creador, lo que permanece oculto tiene tanto o más valor que lo que se muestra, en la medida que ayuda a despuntar y comprender este universo visible. Lo invisible, aquella primera idea o trazo inspirado, bebe precisamente y de forma directa del Misterio, del roce que enciende la visión interior, el fulgor creativo que nos impulsa a tomar un lápiz, dibujar, apuntar.

Para mí siempre es un reto conseguir hacer emerger estas imágenes primeras, con su fuerza inspiradora, conseguir mantener latente la semilla que las hace estallar en mi visión. Las series fotográficas que elaboro, beben de esta Fuente primera, emergen del sustrato de lo que permanece oculto, se evidencian para contar lo que me fue dado.

Transmiten el pulso de lo inefable, son la huella de mi encuentro con lo numinoso.

Seguir leyendo aquí

http://www.mapirivera.com/dibujar-con-luz-viva/

20/03/2020 19:32 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JAVIER CINCA (VIRIATO) RETRATA AL COLECCIONISTA ROMÁN ESCOLANO

20200314103148-roman-escolano.-ba-copia.jpg

Por Javier Cinca (Viriato). Librero, editor y poeta.

Cuando Alejandro me convenció para participar en este acto en homenaje a Román le comenté que prepararía un texto sobre ROMÁN Y LA NUEVA OLA ZARAGOZANA. Antes que nada, y aunque parezca una obviedad, quiero hacer una puntualización para evitar susceptibilidades: esto que voy a contar es un relato personal, y por tanto totalmente subjetivo; nada que ver con un trabajo periodístico o de historiador.

Empezaré leyéndoles un fragmento de una entrevista que realicé a Román en la primavera del año 1982. Apareció en el número 1 de un fanzine llamado Particular Motors, junto a otra entrevista al ‘selector’ Cachi.

 

P- ¿Cuántos años llevas interesado en la música?

R- Desde el año 60, un poco antes en realidad.

P- ¿Qué eventos importantes has presenciado?

R- Estuve en el estreno de ¡Qué noche la de aquel día!, que contó con la presencia de Beatles. Eso fue en el Odeon de Londres en el 64. También estuve en los Encuentros de Pamplona, en el verano de 1972,  donde conocí personalmente a John Cage. Luego, en el 73, estuve viendo a Bowie,

P- Debes de tener una colección de discos considerable.

R- De clásica tengo un mínimo selecto. Luego tengo casi todo del free jazz clásico (Coltrane, Shepp, Chicago Art Ensemble...), bastante música contemporánea y ahora me están interesando las cosas que tenéis por aquí: Cabaret Voltaire, John Hassell & Eno, The Red Crayola... Ah, también están las colecciones de las revistas del movimiento underground, tengo casi completas OZ, IT y ACTUEL.

P- ¿Crees que la música es hoy en día el medio de expresión más importante?

R- Sí, pero sin olvidar un instante que es sobre todo una industria. De todas formas yo a lo que le doy más importancia es a las referencias culturales. La música no es un fenómeno aislado sino que la veo íntimamente relacionada con la literatura, la plástica... Hay que decir también que es la primera vez, ahora, que se produce un movimiento musical general en todo el mundo, y esto es importante.

P- ¿Qué piensas del movimiento Punk?

R- Lógico por completo. Me parece una consecuencia del desempleo juvenil y el cambio social. Si las cosas van mal, la respuesta es siempre más dura. También lo veo como una consecuencia de la cultura urbana a tope de hoy.

P- ¿Has realizado alguna actividad creativa?

R- No, quizá debido a mi profesión. Me considero un sujeto recipiendario perfecto.

P- Lo que tiene también su importancia. ¿Y no te entra nunca el gusanillo?

R- No, no... Aparte que no he tenido la más mínima formación ni preparación. Todo lo que he conocido ha sido por mi propia inquietud.

 

 

P.M. fue uno de los primeros fanzines que se hicieron en la llamada movida. Aunque reconozco la originalidad del término movida, prefiero llamarlo nueva ola, término más querido por sus ecos (New Wave, Nouvelle Vague...) y que delimita mejor el terreno. Lo prefiero también a posmodernidad, también muy emparentado.

Si tuviera que datar el nacimiento de la nueva ola como movimiento no dudaría: tal y como cuenta Paco Felipe estaban dando los últimos toques antes de la inauguración del bar ESCAPARATE cuando se enteraron de que unos guardias civiles habían asaltado el Congreso: febrero 1981.

Hay un artista, poeta e industrial (como se decía antes) que publicó hace unos años un libro de más de mil páginas en el que, aparte de contar con detalle sus poco memorables (para los demás) devaneos amorosos, intentaba demostrar que la movida zaragozana surgió y se desarrolló en su local del Casco Viejo. El autor se mete con los de la “zona alta”, y conmigo concretamente, en varias ocasiones (por eso se la devuelvo aquí), tildándonos un poco de ‘modernos’ superficiales, mucha apariencia pero poca sustancia. Sí, allí había un escenario y actuaban grupos de teatro y de música, y tocó Bunbury con 14 ó 15 años y... Pero todos los que vivieron de cerca esa época saben con certeza que el corazón de la nueva ola se encontraba en los aledaños del Paseo de Sagasta. Me ceñiré a dos locales, para mí los más emblemáticos el ya citado ESCAPARATE y el CALIGRAMA, ambos con artistas gráficos entre sus dueños (Jesús Lapuente en el primero; Sergio Abraín y Alberto Ibáñez en el segundo), aunque hubo muchos otros, como el ILIUM, con Pilar Molinero y el divino malvado Teles, luego refundado como INTERFERENCIAS, con Inma y Miguel Goyanes;  o los ya más tardíos MODO, EN BRUTO.... Sí, algunos de los grupos que se hacían no iban más allá de buscarse un nombre y, técnicamente, era todo muy precario. Primaba la actitud sobre la técnica, pero esa energía también se materializó en obras. Y grupos como Más Birras, IV Reich o John Landis Fans (luego JLF), que alcanzaron repercusión y reconocimiento, se formaron allí.

Si tuviera que elegir la característica que mejor defina la explosión de creatividad que acompañó al punk y la nueva ola, sería su heterogeneidad, casi promiscuidad. Con la música como elemento aglutinador, y omnipresente, se produjo una coexistencia, convivencia incluso, entre individuos y corrientes muy diferentes. Individuos de distintas generaciones (de Román con sus 48 años a chavalas y chavales de 15 ó 16). Gente que venía de la contracultura, y gente que venía de nuevas. Todos desideologizados

Rockeros, mods, rockabillis, punks, tecnos y vanguardistas. Músicos, pintores y escultores, dibujantes, diseñadores, culturetas, periodistas y aficionados o espectadores. Los poetas entonces no escribían poemas, sino letras de canciones. Heteros y homos. Fumetas, yonquis y camellos, cubateros, cerveceros y abstemios.

(Permítanme un inciso: A veces pienso que lo raro es que los de mi generación y próximas no estemos todos mal (o peor) de la cabeza. De niños nos educaron en el nacionalcatolicismo, luego fuimos simplemente cristianos, más tarde marxistas, enseguida marxista-freudianos, y luego nos volvimos contraculturales, llegó el hippismo. Libertarios. Y por fin la posmodernidad y con ella la expansión de las drogas. Drogadictos. Y después, por fin, NADA. No la Nada mística, de disolución del yo en el TODO, pero casi).

Bueno, pues en esta galería de personajes Román era uno más, tal y como se recoge en la serie de retratos que el fotógrafo Javier Inés realizó para Caligrama, algunos de los cuales aparecen en el catálogo de Sergio Abraín: “Pata Gallo y Caligrama. Espacios de una década”. Asiduo de ambos locales, y de mi tienda DISCO-SHOP PIRATAS en la misma calle Moncasi, Román, con su aspecto atildado, era un hombre de costumbres tradicionales y políticamente moderado. Él y Carmen de jóvenes eran monárquicos, donjuanistas (creo recordar que me contó que fueron a recibir a Don Juan a su regreso del exilio), aunque luego votarían Suárez. Pero lo que lo hizo identificarse con la nueva ola fue su irresistible afición a la cultura y, muy especialmente, a todo lo que supusiera novedad y vanguardia artística. Él fue uno de los puentes más sólidos que enlazaron la nueva ola con las vanguardias de las décadas anteriores, más allá de las experiencias de arte postal de Abraín o de las de música concreta de Pablo A. Giménez con el Estudio de Música Electrónica (con Fatás, Colomer y Medalón) a mediados de los 70. Pablo recibió con entusiasmo el do-it yourself de la nueva ola y retomó su carrera en solitario grabando media docena de cassettes y cds que hoy despiertan el interés de los expertos.

El concepto de vanguardia ha perdido ya casi todo su sentido, limitándose prácticamente su uso a las vanguardias históricas, ese término tan contradictorio que une lo que va a ser con lo que ya fue.  Hoy TODO es vanguardia. Por eso me gusta jugar con la idea de que la de los 80 fue la última vanguardia zaragozana. El ambiente era propicio, ya que algunas instituciones como la DPZ, con Juanjo Vázquez en la trastienda, y el Ayuntamiento apoyaron durante unos años con decisión Festivales como los de Fotografía y Video y En la Frontera, sobre todo el primero, celebrado en el Antiguo Matadero en crudo, antes de ser reformado: un escenario inmejorable para la cultura llamada industrial que se estaba gestando. Invitando también a artistas multimedia como Françesc Torres o Enzo Minarelli a ejercer su magisterio.

Fanzines y cómics, moda, videoarte, instalaciones y performances, eventos, arte postal y música. También música experimental, ruidista, industrial, que retomaba la herencia futurista con una mirada benévola hacia la tecnología, todavía la máquina, con la ilusión de su uso con fines subversivos y liberalizadores, de lucha contra CONTROL y afirmación del individuo. Novelistas como Burroughs o Ballard habían pasado a ser referentes sustituyendo a pensadores, psiquiatras o filósofos.

Antes del final de la década esa vanguardia, efímera como toda buena vanguardia, se extinguió, aquejada de múltiples patologías (como se dice en estos días), entre ellas subvencionitis y cultura del pelotazo en general.

Les diré que intento no perderme los programas culturales de Aragón TV y admiro el altísimo nivel y calidad de nuestros creadores, jóvenes y no tan jóvenes. Pero pienso también que lo que se hizo en esos años fue el rudimento de todo lo que vino después. Me gusta contemplarlo como uno de esos felices momentos en que la alta cultura se une a la cultura popular, no olvidemos que muchos de los músicos de la new wave salían de Escuelas de Arte.  Su iconoclasia, la inmediatez y accesibilidad que daban soportes como el cassette, la fotocopia o el video, el háztelo-tú-mismo, su carácter alegal y desinteresado, la libertad de expresión individual tras años de ideologías y décadas de oscuridad (no olvidemos que veníamos de la gusanera, esa Zaragoza de curas y militares), la transgresión, el afán por nuevas experiencias, todo ello hacen de este periodo algo especial.

Quizás el interés por la vanguardia sea una supervivencia de la mentalidad infantil. Román poseía esa inocencia, esa curiosidad insaciable y ese afán de novedades, modelado todo por ello por una información y una formación en el gusto, fruto de muchos años de experiencia. De una educación exquisita, amable en el trato, bondadoso en grado sumo. Y generoso. A Román le encantaba regalar, y ejercer un poco de micromecenas. Pequeños regalos a los amigos y grandes, enormes regalos como éste que nos reúne hoy aquí: la colección de arte gráfico de más de 700 obras al Gobierno de Aragón.

(Breve inciso: 700 fueron también los discos que regaló a su amigo, vamos a llamarlo Carlos, según me contó hace poco este mismo. Habían trabado amistad tras coincidir varias veces comprando discos en la mítica tienda de fotografía Marín Chivite a finales de los años 60. No me los regalaría a mí porque sabía que yo terminaría vendiéndolos. Esa estantería en la casa de Carlos donde se encuentran es un cofre con algunos de los tesoros discográficos más valiosos de las últimas cuatro décadas del siglo XX. Y si añadimos la colección del propio Carlos, que a sus 70 años, y con un cáncer superado, sigue comprando discos con el mismo entusiasmo, ya tenemos otro museo imposible).

Pero, ¡ojo!, los regalos de Román tenían seguimiento. Y su hipersensibilidad le ocasionaba muchos disgustos con las que consideraba muestras de desconsideración, de aprovechamiento o de poco aprecio. Alguna vez se le llegaban a saltar las lágrimas recordando ingratitudes y agravios. Por eso sería tan importante que, de una vez, la institución recipiendaria (como diría Román) asumiera la tarea de darle la dignidad que merece a esta colección de arte que, según dicen, tiene un nivel internacional de primer orden.

Para terminar, quiero citar aquí un par de respuestas de la excelente entrevista, esta sí, que le hizo Antón Castro en 2002, veinte años después de la que iniciaba este relato:

Para ser coleccionista más que dinero es imprescindible la curiosidad, el espíritu de libertad, la buena fe.

El Arte me ha dado felicidad y amplitud de miras. Me atreví a abrir la ventana y a mirar por ella. Y entraron aires nuevos.

 

*Cortesía de Javier Cinca y Alejandro Ratia.

 

14/03/2020 10:31 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

NACE ARAGÓN PHOTO.

PROYECTO MULTIDISCIPLINAR

Al rescate del patrimonio fotográfico oculto de Aragón
Proyecto de investigación LMP 37_18, Gobierno de Aragón, 2018-2020




Equipo de trabajo:

Investigador Principal: José Antonio Hernández Latas, investigador Araid, Universidad de Zaragoza

Investigadores del Observatorio Aragonés de Arte en la Esfera Pública (Dpto. Historia del Arte, UnIversidad de Zaragoza):
Isabel Yeste
Francisco Javier Lázaro
Fernando Sanz
Natalia Juan
Carlota Santabárbara
Francisco Ruiz

Investigadores del BIFI (Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos):
David Íñiguez, investigador Araid, coordinador del equipo de trabajo del BIFI
Gonzalo Ruiz
Ranfi Castillo

Fundación Ibercivis:
Daniel Lisbona





BREVES APUNTES SOBRE EL PATRIMONIO FOTOGRÁFICO EN ARAGÓN

El material fotográfico, de considerarse un documento auxiliar (con esta acepción entraron a formar parte de los archivos inicialmente) de las ciencias históricas, médicas, etc., se ha ganado paulatinamente y con todo merecimiento la consideración de objeto artístico polivalente en cuanto a sus usos y significados. Y, sobre todo, ha generado el consenso y la certidumbre de ser un documento insustituible para la reconstrucción de nuestra memoria e identidad, tanto histórica, como sentimental, desde los tiempos de su invención en 1839.

La puesta en valor del patrimonio fotográfico histórico se ha convertido desde unos años a esta parte en una demanda social e institucional en nuestra Comunidad. Seguramente sea el aspecto de los beneficios sociales que se contemplan en este tipo de líneas de trabajo, el menos discutible. La recuperación, a través del estudio de los materiales fotográficos históricos, de los paisajes de nuestra memoria colectiva, de nuestro patrimonio artístico y monumental desaparecido, o incluso de los usos y costumbres de nuestros antepasados, siempre cumplen una función social de preservación y difusión de nuestro legado cultural, de nuestro acervo común.

En cuanto al estado de los estudios sobre historia de la fotografía en Aragón, en la actualidad y, desde hace ya un par de décadas, se constata un progresivo interés tanto en el mundo de los investigadores, historiadores, coleccionistas y gestores culturales por el patrimonio fotográfico en Aragón. Buena muestra de ello es el aumento exponencial que ha tenido lugar durante los últimos años referido a biografías, publicaciones y exposiciones sobre fotógrafos y fotografía aragoneses: Archivos Mora, Coyne, Galiay, Ramón y Cajal, Mariano Júdez, Jalón Ángel, Laurent, Lucién Briet, Aurelio Grasa, colección Montañés, Lucién Roisin, hnos. Faci, Jarke, Ricardo Compairé, Andrés Burrel, José Oltra, Ildefonso Sanagustín, Loty, Wunderlich, Duce, Hnos. Viñuales, Kautela, etc. Además, desde el año 2015, el IP del presente proyecto de investigación, José Antonio Hernández Latas, coordina en la Institución Fernando el Católico (CSIC) de Zaragoza unas muy consolidadas Jornadas sobre Investigación en Historia de la Fotografía, de carácter internacional, que se vienen celebrando bienalmente.

En el ámbito institucional, la metodología de trabajo para la custodia y conservación del patrimonio fotográfico sigue en nuestros días la senda iniciada por las instituciones pioneras en el territorio nacional: la Biblioteca Nacional, el Archivo del Palacio Real y el Instituto del Patrimonio Cultural de España. Es decir, la individualización de los fondos fotográficos, protegiendo su personalidad jurídica e histórica y el progresivo inventario, catalogación y digitalización que propicie su mejor conservación y una mayor facilidad de su consulta. Es el mismo camino que han secundado también en Aragón las diferentes instituciones que conservan nuestros legados fotográficos más importantes: Archivos Históricos Provinciales de Zaragoza, Huesca y Teruel, Fototeca del Altoaragón, Fototeca del Ayuntamiento de Zaragoza, Museos de Zaragoza, Huesca y Teruel, etc. En esta labor, han resultado determinantes, las publicaciones elaboradas por el Instituto del Patrimonio Cultural de España, me refiero al Plan Nacional de Conservación del Patrimonio Fotográfico (2015) y las recientes Directrices y procedimientos para la documentación y gestión de los derechos de propiedad intelectual del patrimonio fotográfico (2018).

OBJETIVO GENERAL DEL PROYECTO:

El objetivo general y prioritario consiste en hacer aflorar el patrimonio fotográfico disperso y oculto en las diferentes colecciones o archivos familiares a lo largo y ancho de la geografía de Aragón, que hoy en día resulta desconocido y en el que estamos seguros se conservan verdaderos tesoros patrimoniales, tanto desde el punto de vista documental e histórico, como desde el punto de vista artístico.

Pero, es importante saber que, cuando hablamos del patrimonio fotográfico, nos estamos refiriendo a un patrimonio muy frágil, disperso y amenazado por el implacable deterioro a que le somete el paso del tiempo, especialmente en el caso de domicilios o trasteros donde se almacenan estas colecciones, sometidos a considerables oscilaciones de temperatura y humedad estacionales. Tampoco debemos pasar por alto el riesgo cierto de fuga o salida de Aragón de algunas de sus piezas de mayor valor a través de las páginas de subastas y ventas de Internet.

El tiempo, por tanto, corre en contra de la conservación de nuestro patrimonio fotográfico colectivo, por lo que el presente proyecto se plantea como una actuación con carácter de urgencia que garantice la futura conservación de todos estos archivos y colecciones fotográficos familiares y ponga a disposición de todos, desde investigadores especializados a simples aficionados, este importante legado de nuestro patrimonio colectivo. Al mismo tiempo, la confección de un archivo iconográfico digital, de acceso libre, contribuirá a dificultar la fuga o salida de nuestro territorio de los materiales fotográficos originales una vez digitalizados, por medio de la venta a través de las páginas de coleccionismo y subastas de internet (algo que viene sucediendo últimamente con cierta frecuencia).

ANTECEDENTES:

Esta delicada situación del patrimonio fotográfico histórico ha preocupado a los responsables culturales de otras comunidades autónomas españolas, como el País Vasco, Cataluña, Canarias, Murcia, entre otras. Entre las actuaciones recientes, convendría citar el Proyecto Isurkide (2007), liderado por el Photomuseum de Zarautz, para la recuperación de fondos fotográficos en el territorio del País Vasco, o la iniciativa conjunta de PhotoEspaña-Comunidad de Madrid con el eslogan: “Tu foto cuenta mucho” (2007), consistente la creación de una base de datos digital con los fondos fotográficos cedidos por particulares, solicitados a través de una campaña publicitaria en los medios de comunicación (televisión, prensa, etc.). En este caso, los originales tras su digitalización eran devueltos a sus propietarios. Durante siete semanas varios autobuses-laboratorios habilitados para la digitalización de fotografías recorrieron las diferentes localidades de la Comunidad de Madrid. El resultado de esa llamada a la ciudadanía madrileña fue la consecución del archivo fotográfico titulado "Madrileños", accesible a través de la web del Archivo Regional de la Comunidad.

En Aragón, también ha tenido lugar alguna iniciativa similar aunque a menor escala, como la desarrollada por la Fototeca del Altoaragón de la Diputación de Huesca, con la intención de preservar y difundir el patrimonio fotográfico de la provincia en su proyecto titulado “Memoria gráfica del Altoaragón” (1990). O, más recientemente, la meritoria labor llevada a cabo por Jorge Mayoral, desde la Fundación Hospital de Benasque, para la recuperación gráfica, documental y cartográfica del territorio de los Pirineos. Iniciativas que merecen nuestro reconocimiento. Pero, sin duda, está casi todo por hacer en este ámbito, en pos del rescate de ese patrimonio fotográfico histórico disperso en el territorio de Aragón.

ASPECTOS INNOVADORES DEL PROYECTO:

Una de las diferencias esenciales entre la iniciativa madrileña del 2007 y el presente proyecto de investigación (2018-2020) es precisamente la incorporación en estos últimos años de las nuevas tecnologías de la información y la familiarización con el uso de nuevas herramientas tecnológicas para la interacción ciudadana. Nos estamos refiriendo a las apps o aplicaciones para dispositivos o teléfonos móviles (también conocidos como smartphones).

Aquí es donde entra en juego la decisiva participación del equipo de científicos y personal técnico del BIFI liderados por David Íñiguez (Supercomputación y Física de Sistemas Complejos), cuya labor consistirá en el diseño de una app que posibilitará y facilitará el contacto entre los usuarios, propietarios de colecciones fotográficas, y los investigadores especializados en cultura visual del grupo Observatorio Aragonés de Arte en la Esfera Pública. Dicha app deberá ser de un manejo muy intuitivo y sencillo (pensando especialmente en los usuarios de mayor edad), que proporcione a los investigadores una información muy básica sobre cada uno de los fondos o colecciones contactados. Dentro de esa selección de la información, el usuario tendrá la posibilidad de ofrecer datos de su ubicación, contacto, número aproximado de piezas, temáticas, cronologías aproximadas, así como otros datos de interés, y por último una breve selección de imágenes, tomadas con el propio dispositivo móvil.

La interacción de los propietarios a través de la app de sus dispositivos móviles, sustituirá el antiguo y costoso despliegue de toda una flota de autobuses-laboratorios ambulantes, y nos proporcionará sin necesidad de desplazarnos de nuestros respectivos lugares de trabajo, información precisa acerca de las diferentes colecciones y sus respectivas ubicaciones.

SISTEMATIZACIÓN DE LAS COLECCIONES E INCORPORACIÓN A LA BASE DE DATOS DEL SISTEMA DE INFORMACIÓN DEL PATRIMONIO ARAGONÉS (SIPCA)

Una vez realizada una primera valoración de las diferentes colecciones, a partir de los datos recibidos, se establecerá una jerarquización de prioridades en las diferentes actuaciones a acometer. Para ello se programará un calendario de visitas y desplazamientos en el que se llevará a cabo la digitalización de los fondos.

Tras la fase de digitalización se llevará a cabo el volcado de los archivos digitales de las diferentes colecciones y fondos a la base de datos diseñada expresamente para el presente proyecto. Dicha base de datos será accesible públicamente a través de la página web oficial del proyecto: https://aragon-photo.bifi.es/

Pero, además, por su interés para la comunidad, la información contenida en los diferentes campos de dicha base de datos, será exportada a la base de datos del sistema DARA, implementado por los Archivos Históricos Provinciales, a su vez parte del Sistema de Información del Patrimonio Aragonés (SIPCA). Lo que permitirá poner en red y divulgar en acceso abierto todo el legado patrimonial fotográfico recuperado.

INVESTIGACIÓN, PUESTA EN VALOR Y DIFUSIÓN

Aunque llegados a este punto el objetivo de hacer aflorar este importante y desconocido legado de nuestro patrimonio fotográfico estaría conseguido. Los investigadores especializados en historia de la fotografía, pertenecientes a este equipo multidisciplinar, llevarían a cabo una última actuación encaminada a poner en valor el conjunto a través de una selección de lo más representativo y valioso del conjunto fotográfico recuperado. La actuación consistiría en preparar una gran exposición de los materiales fotográficos históricos recuperados, a partir de los materiales fotográficos recuperados, y editar una publicación monográfica, que permita dar a conocer la metodología y diferentes fases de este ambicioso proyecto de recuperación patrimonial, al tiempo que ponga en valor las piezas más destacadas de esta colección, todas ellas esencia irrenunciable de nuestra historia e identidad colectiva.

GOBIERNO DE ARAGÓN Y UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA, GARANTES DEL PROYECTO

El presente proyecto, con ref. LMP37_18, titulado «Al rescate del patrimonio fotográfico oculto de Aragón», ha sido uno de los proyectos aprobados dentro de la Convocatoria de subvenciones para el desarrollo de proyectos de I+D+I en líneas prioritarias de la RIS3 Aragón y de excelencia de carácter multidisciplinar para el período 2018-2020, cofinanciada con el programa operativo FEDER Aragón 2014-2020.

El diseño y la ejecución del proyecto depende directamente de la Universidad de Zaragoza, a través un equipo multidisciplinar integrado por historiadores del arte e investigadores procedentes de Grupos de Investigación de Referencia: el Observatorio Aragonés de Arte en la Esfera Pública (OAAEP) y el grupo de Supercomputación y Física de Sistemas Complejos y Biológicos (COMPHYS). Dicho equipo multidisciplinar cuenta, a su vez, con los medios y personal de la Fundación Ibercivis y su programa de Ciencia Ciudadana.

¿CÓMO COLABORAR CON EL PROYECTO?

Actualmente se está desarrollando una APP (próximamente disponible en Google Play y App Store) que hemos diseñado como la herramienta que facilitará el primer contacto y el intercambio de información entre los propietarios de los legados o colecciones fotográficas históricas y el equipo de investigadores del proyecto.

Si está interesado en colaborar, solo deberá rellenar el formulario con sus datos de contacto y describir brevemente su colección fotográfica cumplimentando el cuestionario facilitado. Nuestros investigadores se pondrán en contacto con usted para acordar la fecha en la que desplazarse hasta su domicilio, donde llevarán a cabo la digitalización de sus fondos fotográficos.

Los fondos digitalizados, recopilados a lo largo y ancho del territorio aragonés, podrán ser consultados por toda la ciudadanía no solo a través de la página web oficial del proyecto, sino también a través de los repositorios del Sistema de Información del Patrimonio Cultural de Aragón (SIPCA): http://ww.sipca.es/dara/archivos/archivos.jsp

Además, usted recibirá gratuitamente una copia de sus archivos fotográficos digitalizados y, así mismo, un documento oficial que acredite y reconozca su altruista colaboración con el presente proyecto de interés prioritario para nuestra Comunidad. Todos los archivos digitalizados permanecerán siempre identificados como parte de su colección familiar, si es su deseo, a través del nombre y apellidos (o bien pseudónimo) que nos facilite para tal finalidad

Por el contrario, si desease preservar su privacidad y no desea que sus datos familiares figuren asociados a sus archivos digitales, el presente proyecto garantizará igualmente el anonimato de su propietario y su procedencia.









INFORMACIÓN MÁS ESPECÍFICA O DETALLADA DEL PROYECTO:

OBJETIVOS ESPECÍFICOS A CONSEGUIR:

1. Priorizar y garantizar la conservación de nuestro patrimonio fotográfico colectivo:

1.1. Confección de un archivo digital con la totalidad de los materiales fotográficos recuperados
1.2. Tras la valoración y en consideración del interés, documental, histórico o artístico del fondo, en contacto con los Archivos Históricos Provinciales y la propia Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón, instar o animar a sus propietarios a efectuar donaciones de los mismos que garanticen las mejores condiciones para su conservación en dichas instituciones públicas.

1.3. En casos muy puntuales, cuando el conjunto reúna un interés y valor excepcional, y los propietarios no estén interesados en efectuar una donación. Se efectuará un informe y valoración de la colección o legado fotográfico, destinado a la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón para recomendar a su adquisición.

2. Investigación, puesta en valor y divulgación de las colecciones fotográficas:

2.1. Recuperación de materiales fotográficos históricos: Sin ánimo de abrumar con una exhaustiva lista de técnicas y materiales fotográficos fundamentalmente datados en el siglo XIX, y primeras décadas del siglo XX. Estos serían los materiales fotográficos históricos más habituales y objetivo de nuestro interés:

2.1.1. Daguerrotipos de cobre (décadas 1840-1850)
2.1.2. Papeles a la sal, calotipos o talbotipos (décadas de 1840-1850)
2.1.3. Ferrotipos, ambrotipos y panotipos (décadas de 1850-1870)
2.1.4. Albúminas en sus diferentes formatos (1860 -1880)
(carte de visite, cabinet, victoria, gran formato, etc.)
2.1.5. Placas de vidrio negativo al colodión húmedo (1860-1880)
2.1.6. Placas secas al gelatino-bromuro (finales del siglo XIX y XX)
2.1.7. Papeles positivos, revelados al carbón, a la gelatina o al platino (finales del siglo XIX-XX)
2.1.8. Papel de revelado químico (D.O.P.), siglo XX
2.1.9. Placas autócromas Lumière en color (1910-1920)
2.1.10. Negativos y positivos en fotográfica (acetatos, diacetatos, celuloide, etc.), blanco y negro, color, Kodachrome, etc.
2.1.11. Cámaras fotográficas históricas (ss. XIX y XX)
2.1.12. Álbumes fotográficos históricos (siglos XIX y principios del siglo XX)
2.1.13. Artefactos ópticos: visores, estereoscopios, dijes, trípodes, etc.

2.2. Clasificación cronológica de los fondos y colecciones fotográficos. Una vez digitalizados los fondos se procederá a su catalogación cronológica. Así mismo, se establecerá para su estudio e investigación un calendario de prioridades, interviniendo prioritariamente sobre aquellos legados en los que se encuentren piezas datadas entre 1839 y 1939. Es decir, correspondientes al primer siglo de vida de la fotografía. No obstante, se atenderán y visitarán todos los legados fotográficos que conserven fotografías de los siglos XIX y XX.

2.3. Clasificación temática de los distintos fondos y colecciones fotográficas. Igualmente, una vez sistematizados los fondos (digitalizados y ordenados en bases de datos), se establecerán unas categorías temáticas, que faciliten su consulta por tarde de los estudiosos y el público interesado en general. Estas serán inicialmente las categorías propuestas:

2.3.1. Fotografía profesional, comercial o de estudio. La información que proveen tanto los anversos como los reversos de todas estas fotografías, resultan enormemente valiosa a la hora de completar ese puzle, hoy incompleto, que es la historia de la fotografía en Aragón.

2.3.3. La huella de la historia: La fotografía de reportaje se preocupó por inmortalizar todo tipo de actos sociales, individuales y colectivos, como las inauguraciones de exposiciones regionales e internacionales, visitas regias y de políticos, artistas y otras celebridades. Pero también dejó constancia de acontecimientos luctuosos (atentados, sucesos, etc.) o desastres naturales (incendios, inundaciones, terremotos, aludes, etc.).

2.3.2. Conflictos bélicos y memoria histórica. Desde la última guerra Carlista, las guerras coloniales (Cuba, Filipinas, Norte de África, Guinea, etc.), hasta la Guerra Civil, e incluso la presencia de españoles tanto en la II Guerra Mundial, como en otros conflictos externos, constituyen un testimonio insustituible para la recuperación de estos episodios trágicos de nuestra historia y memoria colectiva.

2.3.3. Aragón paisaje natural y paisaje urbano. Desde los orígenes de la fotografía en el siglo XIX Aragón ha suscitado el interés de los primeros fotógrafos y viajeros extranjeros. Sus abruptos Pirineos, las pintorescas cascadas del Monasterio de Piedra y sus ciudades monumentales ocupan gran parte de estos primitivos registros fotográficos. Ya a finales del siglo XIX, con el auge del excursionismo, la evolución del ferrocarril y, sobre todo, la irrupción del automóvil, se democratizará la fotografía de aficionados, que cámara en mano recorrerán todos los rincones de Aragón.

2.3.4. Tipos populares aragoneses, festividades y folclore. Gracias a la documentación fotográfica resulta posible estudiar la evolución de aspectos de la vida rural y urbana, como la indumentaria, las fiestas y costumbres populares y el folclore. La fotografía de nuevo constituye un testimonio irreemplazable. También las consabidas celebraciones de carácter religioso (bodas, bautizos, comuniones, funerales, etc.).

2.3.5. Memoria de la actividad industrial y empresarial en Aragón.
2.3.6. Viajes, emigración, excursionismo y fotografías de las antiguas colonias españolas.

2.3.7. Legados médicos y científicos. Es de todos conocido, que la fotografía desde sus inicios se situó muy cerca de dos profesiones, de carácter casi antagónico. De una parte los artistas (pintores, grabadores, escultores, arquitectos, etc.) y de otra, los médicos, o mejor dicho, las personas con conocimientos en química (médicos, farmacéuticos, etc.). Son muy conocidos los casos de los doctores Ferrán y Ramón y Cajal en Zaragoza, o los farmacéuticos Compaired en Huesca, y Dosset en Teruel, por citar algunos ejemplos.

En conclusión y al margen de estas clasificaciones cronológicas y temáticas expuestas, serán los propios fondos los que determinen las futuras propuestas de clasificación.





 

25/02/2020 21:05 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON ALFONSO DESENTRE

Alfonso Desentre: “El amor está en todas partes y al alcance de casi todos”

 

El actor y director Alfonso Desentre presenta el jueves 20, a las 19.30, en el Centro de Historias de Zaragoza, su cortometraje ‘Intimidad’, basado en un relato de Raymond Carver, con producción de Cosmos fan y colaboración de DSF-Teatro Imaginario. Esta historia de amor y desamor está interpretada por María José Pardo y el propio Desentre.

¿Por qué Raymond Carver? Ya había trabajado con sus textos en otra ocasión...

A mí me interesa mucho la narrativa y la literatura en general norteamericana, novela, poesía, teatro... Acabamos de llevar a escena un espectáculo con una selección de poemas que van desde Sylvia Plath, Sephard, el propio Carver, hasta jóvenes como Dorothea Larsky o Ana Carrete, junto a poetas aragoneses que comparten en cierto modo un modo de hacer poesía llamemos realista, y el gusto por. lo fronterizo.  Dentro de esa atracción, Carver, que algunos consideran el mejor escritor de relato breve después de Hemingway, es para mi mucho más interesante que Hemingway.

¿Se lo parece? Hemingway era un cuentista formidable.

Es fantástico cómo Carver convierte en poético lo aparentemente más prosaico, como convierte en héroes, a personajes anónimos, en situaciones cotidianas, a menudo en lucha contra si mismos, contra sus seres queridos, o alguna vez queridos. Es fascinante cómo los define, cómo en sus historias todo parece a  punto de suceder y a veces nada sucede. Un poco como Antón Chéjov.

¿Por qué el amor, de nuevo?

Precisamente uno de nuestros  espectáculos recientes tomaba prestado el titulo de otro texto de Carver. ‘De qué hablamos cuando hablamos de amor’. Un personaje se pregunta eso. El amor tiene muchas formas, puede ser insano o sublime. Habla del amor entre los viejos como una de sus formas más tiernas: dos viejos que bailan todas las noches juntos en su hogar junto al fuego. Eso debe de ser maravilloso. Y dificilísimo.

¿Es el amor ese sentimiento del que tanto hablamos y del que sabemos muy poco?

El amor es una lucha, una batalla constante. Buscamos muchos de nosotros el amor duradero, que significa compañía, lealtad, solidaridad, buscamos también la pasión... Todo eso es amor, pero hay formas menores, distintas, o fugaces de amor, sin tanto conflicto:  alrededor de una mesa de amigos, en una mirada casual, una sonrisa de un desconocido, el calor de tu perro… El amor está en todas partes y al alcance de casi todos. El amor es el motor y la recompensa a casi todos nuestros  actos, al menos para muchos de nosotros. Y es el tema por excelencia de la literatura y el arte.

¿Qué supone para usted dirigir un corto, que tantos habías protagonizado?

Es un reto. Después de dirigir tanto teatro, tenía esa necesidad y me he lanzado a ello con la misma osadía que cuando empecé en la escena. Me impliqué mucho en el último cortometraje, ‘Help’, que partía de un guión propio y de una necesidad personal de contar esa historia sobre el olvido, pero no la dirigí. Quedé muy satisfecho del resultado  y de lo que aportó la dirección, pero me quedé con las ganas de hacer algo sobre lo que tuviera toda la responsabilidad del resultado. Para ello me he ido a una historia técnicamente sencilla, intentando hacer el cine que me gusta, con buenas interpretaciones, buenos diálogos y una atmósfera y una estética cuidada y coherente.

Háblenos de la atmósfera, del ambiente, precisamente.

Hemos intentado crear un conjunto coherente. La naturaleza es el marco, casi un personaje más, todo transcurre mientras las hojas caen, en el viejo jardín de la antigua casa en común de la pareja que se reencuentra.  Le hemos dado un aire atemporal, pero claramente retro, o como gusta decir a mí, camp, como pasado de moda. Hemos cuidado el cromatismo, la música…, la sencillez  y la humildad de medios no tiene que conllevar dejar nada a la intrascendencia.

¿Qué manda más en ‘Intimidad’: el cinismo o la ironía?

No sé bien la respuesta. Supongo que la ironía conlleva alguna forma de humor, y el cinismo alguna forma de maldad. En este caso hay ambas cosas, pero el cinismo del personaje es una máscara.

¿Cómo definiría el trabajo de los dos actores: María José Pardo y el señor Desentre?

Ja ja... Lo cierto es que estoy muy contento. Con María José Pardo he trabajado mucho pero nunca en cine; su personaje es muy excesivo , visceral, histriónico, y la interpretación es acorde con eso, francamente buena. El mío es un tipo que esconde o transforma sus verdaderos sentimientos, y se ha acostumbrado a ocultarlos. Es por tanto más sobrio en la interpretación.

Se han separado hace tiempo, ¿no?

Paradójicamente, o no, es ella  la que ha pasado página, la que ha rehecho su vida, mientras él, el aparente hombre de éxito, admirado y envidiado, que viaja tanto en su flamante coche, no consigue dejar atrás la casa en común, el jardín perdido, presente siempre en su retrovisor. No consigue, como ella le propone, “borrar toda la pizarra y empezar de nuevo”. Y acaso no lo conseguirá.

 

LA FICHA

 

Intimidad’. Dirección: Alfonso Desentre. Productor: José Ángel Delgado. Directora de produccion: Clara Vallés. Guión original: Raymond Carver. Guión adaptado: Alfonso Desentre. Intérpretes: María José Pardo, Alfonso Desentre. Directora de produccion: Clara Vallés. Fotografía: Beltrán García Valiente. Vestuario: Ana Sanagustín. Maquillaje y peluquería: Delagua asesores. Musica y efectos Lord Sassafras.

Estreno: jueves, 20 de febrero. 19.30. Centro de Historias de Zaragoza.

 

25/02/2020 16:00 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

MUERE EL PINTOR JOSÉ LUIS ZAMORA

20200218101431-zamora-cuadro-con-llave.jpg

Falleció el pintor hiperrealista y abstracto

José Luis Zamora, de Tarazona



Fue el director del Taller Municipal de pintura y también fue incorporado al grupo de Realismo mágico de Aragón





El pasado viernes, Día de los Enamorados, fallecía de infarto el pintor y maestro de pintura José Luis Zamora. Había nacido en Tarazona, donde perecio, en 1948 y tenía 71 años. Fue incinerado en su ciudad, a la que se había retirado a vivir y trabajar a finales de los 80, y se le despidió en un acto emotivo e íntimo, donde se leyeron fragmentos de la ‘Elegía a Ramón Sijé’, de Miguel Hernández, y algunos recuerdos familiares,

El alcalde de Tarazona, Luis José Arrechea, valoraba así al pintor que había realizado 40 exposiciones individuales, la última entre diciembre de 2019 y enero de 2020 en el Espacio Cultural San Atilano. “José Luis Zamora es una figura indiscutible de la pintura turiasonense. No solo como artista, con su propia obra individual, sino como profesor. Son varias las generaciones que han asistido a sus clases en el Taller Municipal de Tarazona. Para nosotros ha sido muy importante y deja un valioso legado” explica a HERALDO.ES.

El pintor Eduardo Laborda lo recuerda, sobre todo, de los años 70 y 80. Hubo época en las que vendió mucho. Hemos tenido contacto en varias fases de la vida”, decía.

Mila Alcalde, técnico cultural de Tarazona, ha vivido muy de cerca la trayectoria de un pintor que ha pasado por diversas fases: la abstracción, el hiperrealismo, la búsqueda constante a través del óleo, el acrílico, el grabado y el uso de collage y técnicas mixtas, desde la incesante afirmación de su vocación plástica.

Mila Alcalde lo define “como un solitario, muy entrañado con Tarazona. Vivía en el barrio del Cinto, en una casa es de la que se veía todo Tarazona, con sus vistas de tejados, y el Moncayo. Se citaba con sus amigos en los bares, a conversar, pero era un gran trabajador. Un hombre de estudio”, dice. Y explica que su última exposición, que reunía los cuadros realizados en los dos últimos años, se veían las líneas maestras de su inspiración. “Toda era pintura abstracta, pero añadía distintos objetos: llaves, grapas, hierros. tenedores. Además de la pintura convencional, en la que era un maestro le gustaba mucho el collage”. En esa muestra, destacaba el uso del azul: ese “azul Tarazona” o “azul que evocaba los cielos de la ciudad del río Queiles”,.

Recuerda Mila Alcalde que colaboraba con una galería de Tudela, donde expuso sus grabados, igual que hizo con sus piezas de papel, en el Centro Virgen del Río de Tarazona. Uno de los mejores momentos de cu carrera, fue en 1989, en el palacio de Sástago, cuando participó en la muestra ‘Realismo fantástico en Aragón’, con Faustino Manchado y Sierra Barseló; la propuesta cautivó al público. “Poco antes, hizo una exposición de su obra hiperrealista en el Casino de Tarazona y fue la bomba. A la gente le impresionó”, dice Mila.

José Luis Zamora vivió varios años en Barcelona, y participó en varias colectivas. Más tarde se trasladó a Zaragoza, y aquí eligió un camino más bien solitario, ora figurativo, ora abstracto, de indagación, inconformismo y búsqueda. “También vivió un año en Madrid. Y finalmente,se trasladó a Tarazona, donde tenía y tiene mucha familia. Y aquí creó el Taller Municipal de Pintura de Tarazona, que estuvo funcionando hasta hace una década”, agrega Mila Alcalde.

José Luis Zamora solía decir: “Pinto para mí, antes que nada”. Y a propósito de su última muestra, decía que era una muestra un poco de síntesis, ni retrospectiva, donde estaban muchos de sus temas: los objetos, el papel plisado o arrugado, el uso del color monocromo, la obra múltiple, la incorporación del relieve.



 

 

18/02/2020 10:14 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

ZINAÍDA HIPPIUS EN SOMOS LIBROS

‘Zinaída Hippius, poemas elegidos’, el cuarto título de Mitades de una gota, la colección de poesía de Somos Libros 

Edición bilingüe (ruso / castellano) prologada por Marta Rebón, traducida por Jorge Ferrer y Ernesto Hernández Busto, y con documentos manuscritos de la poeta.

Zinaída-Hippius-amarillo.jpg
 

La escritora y poeta Zinaída Hippius (Beliov, 1869 - París, 1945) era conocida como la “musa del cambio de siglo”. Encontró en la escritura el canal idóneo para expresar sus ideas hasta convertirse en una de las representantes más conocidas de la Edad de Plata y una figura clave del simbolismo ruso. 

Si la actividad literaria de Hippius fue prolífica, su actitud vital no dejaba indiferente a quien la conocía. Sus versos son una muestra de las incertidumbres humanas y de la eterna batalla que todos libramos en solitario para encontrar nuestro lugar.

 

“Tened cuidado con la belleza del mal”

“Los años pasan, pero el corazón no muta”

Extracto del prólogo de Marta Rebón ‘Nostalgia de lo que no está en este mundo’:

«Si se me permitiera viajar en el tiempo a un momento de la historia de la ciudad más premeditada del mundo, escogería sin dudarlo los años fin de siècle —en plena efervescencia, propia de un cambio de época, que alumbró tantas sensibilidades originales—, en los que Hippius despejó el cielo para que brillara la constelación de la Edad de Plata rusa. De repente, se obró lo que Víktor Shklovski llamó la “resurrección de la palabra”, que pasaba por recuperar —utilizando el mismo campo semántico— su dimensión sagrada, algo inherente a la condición logocéntrica y mesiánica de la cultura rusa.

Ojalá que en esa visita anacrónica me abrieran las puertas a una de las veladas en la Casa Muruzi, entre cuyos asistentes figuraban escritores, filósofos, artistas y clérigos que debatían sobre el renacer espiritual de los rusos, y pudiera así observar de cerca a Hippius, la llamativa anfitriona de ojos verdes con enigmática sonrisa de Mona Lisa, que no dejaba indiferente a nadie. No solo desplegaba sus ansias de libertad en la métrica, los motivos y las imágenes de sus poemas que nacían de su interior, como una plegaria, sino que entendía que la originalidad también se debía manifestar por fuera, como la propia creación lírica que, según expresó Konstantín Balmont, no es sino “música interior expresada externamente en una sucesión rítmica de palabras”. Porque para los simbolistas, la vida era una lucha de contrarios y solo a través del arte se podía tender un puente que nos conectara con la realidad trascendente. Cada verso debía tener el poder de una iluminación que, por unos instantes, salvaran esa distancia y aplacaran la nostalgia de lo que “no está en este mundo”.»

Poema traducido por Jorge Ferrer y Ernesto Hernández Busto:

КОНЕЦ

Огонь под золою дышал незаметней,

Последняя искра, дрожа, угасала,

На небе весеннем заря догорала,

И был пред тобою я всё безответней,

Я слушал без слов, как любовь умирала.

Я ведал душой, навсегда покоренной,

Что слов я твоих не постигну случайных,

Как ты не поймешь моих радостей тайных,

И, чуждая вечно всему, что бездонно,

Зари в небесах не увидишь бескрайных.

Мне было не грустно, мне было не больно,

Я думал о том, как ты много хотела,

И мало свершила, и мало посмела;

Я думал о том, как в душе моей вольно,

О том, что заря в небесах — догорела...

 

Final

La llama palpitaba bajo tanta ceniza,

trémula, se apagaba, la última de las chispas,

así como en el cielo primaveral ardía

el alba, yo, ante ti, sin encontrar palabras,

escuchaba en silencio la muerte del amor.

Y mi alma para siempre rendida se sabía

capaz de retener tus palabras al vuelo,

así como no entiendes mis alegrías secretas,

y siempre tan ajena a las cosas etéreas,

ignoras en el cielo las inmensas auroras.

No vino la tristeza, ni me venció el dolor,

pensaba en el tamaño de aquello que quisiste,

en qué poco lograste y lo poco que osaste;

Pensaba en las ventajas de mi espíritu libre,

y en los cielos la aurora, tras consumirse… ardía.

Sobre la colección Mitades de una gota:

La colección Mitades de una gota nace con la vocación de rescatar voces poéticas femeninas del pasado que siguen vigentes, tanto por el contenido de sus versos como por los ideales y valores a los que las autoras elegidas fueron fieles a lo largo de sus vidas. “La poesía es un intento de aproximación a lo absoluto por medio de los símbolos” escribió Juan Ramon Jiménez, por ello cada título de Mitades de una gota ofrece una selección de poemas, acompañada de una nota biográfica sobre la autora, un prólogo, y de fotografías y documentos manuscritos de cada una de ellas.

La edición es bilingüe en el caso de que la lengua de las poetas no sea el castellano. De esta manera, cada volumen nos permite acercarnos a unas creadoras muy distintas entre sí, pero con algunos aspectos en común: todas nuestras poetas fueron valientes, desafiantes, amaron la literatura y utilizaron las palabras y la poesía como un vehículo para sacudir sus respectivas circunstancias.

Desde Somos Libros hemos creado esta colección con una mezcla de ilusión y respeto enormes hacia las poetas que pretendemos recuperar, y también por la poesía, porque creemos en lo que apuntó Aristóteles de que “la poesía es más profunda y filosófica que la historia”. La colección que arrancó con los poemas de Marceline Desbordes-Valmore, Concha Méndez y Antonia Pozzi sigue con los versos de Zinaída Hippius.

18/02/2020 08:56 Antón Castro Enlace permanente. Editoriales No hay comentarios. Comentar.

UN DIÁLOGO CON FERRER LERÍN

FRANCISCO FERRER LERÍN. ENTREVISTA

 

 

“Pocos perdonan que machaques

 la convención y el orden”

 

“Si sobreviví al marchamo de raro ahora

también lo haré al de autor revelación”

 

 

Antón CASTRO

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es poeta, narrador, inventor de palabras y de climas literarios. Es observador de animales y creador de un Bestiario (Círculo de Lectores / Galaxia Gutenberg, 2007). Es autor de un libro misceláneo como Papur (Eclipsados, 2008). Su prosa más o menos autobiográfica se recoge en una novela como Níquel (Mira, 2005), ampliada más tarde con Familias como la mía (Tusquets, 2012), que resume su universo literario, su formación, la habilidad con el póquer y la atracción por las aves carroñeras. Su poesía completa se recogió en  Ciudad propia (Artemisa, 2006), pero posteriormente ha publicado dos poemarios más: Fámulo (Tusquets, 2010) y ahora Hiela sangre (Tusquets, 2013). A la erudición y al sarcasmo, a su facilidad y audacia, une su curiosidad y su inmensa ironía. Publicó las entradas de su blog en el libro Gingival del sello Menoscuarto (2012).

 

-En primer lugar, ¿cómo has llevado pasar del anonimato y del silencio a la revelación, al rescate, por decirlo así?

-En mi adolescencia, casi en mi niñez, cuando comencé a escribir no necesitaba ser leído, escribía para mí o, quizá, para nadie, aquello era un ejercicio físico de fácil ejecución, que me producía placer y al que no le daba la más mínima importancia. Luego, cuando volví a la escritura tras más de treinta años de silencio, las cosas cambiaron; de una forma no meditada pero rigurosa reclamé la presencia del lector, sin lector no existía la literatura. Ahora, sumido en la estupefacción ante la avalancha de minoritarios seguidores, reacciono como puedo; en palabras de mi editor y poeta Antoni Marí corro el riesgo de desaparecer, aunque pienso que si sobreviví al marchamo de raro ahora también lo haré al de autor revelación.    

 

-¿En qué medida Níquel te ha devuelto a la escritura, te ha rescatado, por decirlo así?

-Níquel fue sin duda el pistoletazo visible de salida de esta segunda etapa. Invitado a pronunciar una conferencia en Barcelona en el año 2000 asistí, asustado en un principio, al vitoreo y tocamiento de un sector del público que solicitaba de manera urgente mi vuelta al ruedo; eran hooligans durmientes que habían aguardado todos aquellos años para poder comprobar si yo existía. Animado, escribí un guión cinematográfico, Die Rabe, y de él, de modo natural y apenas evolutivo, surgió la novela Níquel. A partir de su publicación en 2005, en Mira editores, no he parado, y aún habrá más.

 

-Por una parte pareces contrario al mito, a la mitificación de tu figura, y a la vez das pequeños datos para crear una suerte de aureola de Bartleby (a la manera de Vila-Matas): evocas ese mundo del póquer, una España de secretos, evocas tu formación literaria que parece casi de película... ¿Quieres hacer tú, de ti mismo, un personaje literario nítido y a la vez difuso, que se acerca y se aleja, que se muestra y que desaparece?

-En la novela Níquel, o mejor en la novela Familias como la mía que la recoge y la acompaña de una segunda parte, los elementos autobiográficos son utilizados de manera descarada, exhibicionista a veces, dándose además la circunstancia de que, en mi caso, esa biografía puede tener matices y circunstancias que se apartan de la del común de los mortales. Ningún narrador, en su sano juicio, despreciaría ese filón, y yo no lo hago. Otra cosa es que me atenga a la realidad más rigurosa; precisamente ese sano juicio me impide desarrollar en profundidad determinados sucesos. Ahí en ese estado pendular de realidad y realidad amputada, de realidad y realidad sustituida por ficción, radica, quizá, la sensación pantanosa del relato, algo que no gusta a muchos lectores que prefieren saber con quién se juegan los cuartos.     

 

-¿Cómo se explica tu fascinación por las aves carroñeras? ¿Qué encuentras en ese mundo?

-A mediados de los sesenta, mientras España empieza a salir del subdesarrollo, descubro la existencia de unas estructuras de 2,7 metros de envergadura que sobrevuelan a gran altura nuestras cabezas a la búsqueda de carroña. Este hecho que no es que sea propio de los cuarenta y cincuenta sino del medioevo, me produce una especial fascinación. Está claro que pertenezco a una estirpe ciudadana y que la vida natural, salvaje, que puede encontrarse en el ámbito rural, la veo con ojos sofisticados, curiosos y por lo tanto científicos. Tengo ocasión de ir a trabajar al Pirineo y es allí donde doy rienda suelta al estudio y fomento de la necrofagia... en la fauna carroñera. 

 

-A veces da la sensación de que estás muy próximo a Ambroise Paré, a Cunqueiro, a Borges, a Perucho... ¿Les debes algo, son maestros tuyos de alguna forma?

-De los autores que citas identifico como inspirador de mis primeros y brumosos versos a Álvaro Cunqueiro, y de mi siguiente obra, a partir de los relatos poéticos de La hora oval, a Jorge Luis Borges. Conocí personalmente a Juan Perucho pero era hombre de cofradía gastronómica y tertulia pueblerina; se ha dicho que mi bestiario es deudor de sus Historias naturales, pero no lo veo así.

 

-Me llama la atención tu sentido del humor: es delirante en ocasiones y a la vez seco; es corrosivo y contenido... Alguien me dijo una vez leyendo una entrevista tuya: qué antipático me resulta... ¿Cómo defines tu humor, tu ironía, tu sarcasmo?

-Debe de ser fruto de mi aversión por el tópico, por cualquier forma de lugar común verbal o en el campo de la acción. De modo ¿inconsciente? me aparto de lo previsible, evito aburrir a mi interlocutor, procuro no repetir; soy un tipo sintético, y lo exijo en los demás. Y en cuanto a la antipatía recuerdo las palabras, del que fue durante tres años mi director en determinado Centro de Estudios, a raíz de la preparación de un curso en el que yo iba a participar como profesor y, en general, acerca de la disciplina en la que trabajábamos: “la ciencia, la investigación, la inteligencia, no deben someterse al imperio de la simpatía, de la condescendencia, del populismo, deja las complacencias para los que carecen de argumentos”. 

 

-Son algunos escritores los que dicen que escriben para que los amen más... ¿Es tu caso?

-Nunca había oído eso. Desde luego es pretencioso porque al decir que los amen más presuponen que ya los aman. El amor es materia reservada, venal, trabajosa, incómoda; no hablo, por supuesto, del amor hacia los hijos; eso es un asunto serio.

 

-Acabas de publicar ‘Hiela sangre’ ¡Vaya título para un poemario! ¿Adónde querías ir a parar?

-Este sintagma procede de la depuración de otros en los que la sangre está presente y que son paráfrasis de un rótulo de mi admirado Antonio Gamoneda.

 

-Uno de los temas capitales, o más constantes del libro, es el de las mujeres. ¿Qué lugar han ocupado en tu vida?

-Un lugar central, que supone comodidad, placer, comunicación verbal, mercantilismo. 

 

-En el libro hay muchas: historias sugeridas, pasiones convulsas, amores carnales, mujeres que quisiste a tu manera... ¿Por qué regresan en este libro?

-Como es sabido a medida que se aproxima la hora final van acudiendo los recuerdos de las personas que conformaron nuestra vida útil. Muchas ya han fallecido, otras agonizan y las que aún pueden moverse han de hacerlo en condiciones de precariedad; ante un panorama de nichos, camas de hospital y sillas de ruedas prefiero recuperarlas mediante el verso que, al menos, resulta más higiénico.  

 

-El sexo anda siempre por aquí como un lugar al que llegar, como un friso de picardías... ¿Qué hay del seductor Francisco Ferrer Lerín? ¿Cómo es la presencia del sexo en tus ficciones?

-El sexo explícito, quizá el único sexo posible, es un material que apenas he utilizado en mi escritura. Quizá en el díptico Familias como la mía, concretamente en su primera parte, Níquel, se cuelen algunas secuencias eróticas que, como ya he dicho en otras ocasiones, no formaban parte del plan inicial de la obra; fue mi mujer Concha Jiménez, ávida lectora experta en márquetin, quien me obligó a incluirlas.

 

-Hablemos de algunas mujeres: empecemos por Leonor...

-Leonor es Leonor Fini, pintora surrealista argentina que, en mi época francesa, disfrutaba del favor de editores como Jean-Jacques Pauvert lo que propició mi conocimiento, no personal, y su influencia en mi entonces incipiente carrera literaria; su obsesión por la forma huevo se refleja en el poema que le dedico en Hiela sangre y pudo ser el germen del título de mi segundo libro de poemas, La hora oval, aunque este aserto, surgido ahora al responder este cuestionario debería verificarse.

 

-Sigamos con Marta Loverdos (“hallo en el arcón esta foto de boda”)...

-Marta Loverdos de Altimira es un monstruo de Frankenstein que vengo arrastrando desde los tiempos en que, gracias a Antonio Fernández Molina, colaboraba en la revista Papeles de Son Armadans, dirigida por Camilo José Cela. Entonces creé a la heroína a partir del apellido griego Loverdos que ostentaba el cónsul de ese país en Barcelona, amigo de mi familia, y de Altimira, leve variación del apellido de una compañera de colegio con la que jugueteaba. Que luego la reutilizara en el blog y en varios libros demuestra la consistencia interna del personaje o, mejor, la necesidad de materializar ciertos impulsos no cumplidos. De hecho le doy imagen en Familias como la mía a través de una fotografía en la que se me ve, en la boda de un familiar, acompañado por una muchacha que se muerde una comisura de la boca, lo que luego me permitió construir una historia de autoingesta facial.

 

 -¿Quién fue, si existió, Mulata o Culata? Pareces sugerir que fue alguien a quien conociste en tu época del póquer...

-Fue una mujer espléndida, de carnes planetarias, experta en artes marciales y filatélicas.

 

-Llama la atención la ironía o el descaro. Dices: “He soñado con la más hermosa de mis cuñadas...” ¿Cuánto hay de provocación, de sinceridad o de revelación en un texto así?

-El profesor de la universidad de Valencia José Luis Falcó está preparando un libro que será una antología de mis textos de carácter onírico. Con los años se duerme menos y, sobre todo, se duerme fragmentariamente, lo que permite, por una simple ley estadística, tener mayor número de posibilidades de recordar lo último que se ha soñado. El texto a que haces referencia tiene ese origen.

 

- Incluso hay un poema dedicado a tu madre. Creo que te he oído decir que parecía una actriz de cine. “A veces pienso que mi madre era una sombra...” ¿Cómo te ha marcado y qué espacio ocupa en tu imaginario y en este libro?

-La frase exacta es “A veces pienso que madre era una sombra”, pertenece al poema ‘Madre estaba allí’ de la sección ‘Prosas’ del libro de poemas Hiela sangre. Se trata de otro sueño, recurrente, en este caso, y, curiosamente, ‘Madre’ no es mi madre sino la de mujer. La mía, María Luisa Lerín, fue actriz de teatro, amateur.

 

-¿Qué diferencias hay entre este nuevo poemario y Fámulo? ¿Qué novedades? Lo digo porque sigues jugando con tus temas: el pasado, la Edad Media o Antigua (aquí aludes a los celtas), creación de lenguaje, pájaros, libros reales y apócrifos...

-Alguien (de mi confianza) ha dicho que Hiela sangre es Fámulo concentrado, y yo añadiría que sus poemas son un repaso a las diversas técnicas que he empleado en mi escritura, de hecho las secciones del libro van de un ‘Postfámulo’ a un ‘Experimenta’.

 

-Dices: “Regresé a los treinta años de mi muerte”. No sé si hablas de un regreso post-mortem o de tu propia experiencia de escritor mudo durante casi treinta años...

-Hablo de un regreso físico post-mortem. La verdad es que no había reparado en la coincidencia con los treinta y tres años de mutismo.

 

- ¿Podrías escribir sin que tus poemas estuvieran llenos de referencias, de citas enmascaradas, de emboscadas al lector?

-Pues sí, y de hecho lo hago. Los dos textos que acabas de aludir ‘Madre estaba allí’ y ‘La casa’ carecen de referencias culturales evidentes. Aunque esto nos llevaría a una ardua disquisición sobre si las referencias no perceptibles deben considerarse. 

 

-¿Podrías explicarnos una parte como ‘Experimenta’ y un poema como ‘Lorra’, por ejemplo?

-El título lo explica; ‘Experimenta’ es una parte de Hiela sangre, la parte final, en la que trato de tensar la cuerda de la experimentación. En una de las solapas se dice que el libro lleva al límite la exploración formal. ‘Lorra’ es un hápax, un vocablo único en determinado contexto, en este caso la obra del Padre Sarmiento Sobre el animal cebra que se criaba en España, y esta condición única promueve la escritura de un poema, su discusión con una persona real y el acompañamiento léxico correspondiente. En todo caso el texto más experimental es ‘El botocudos’, homenaje al concepto próximo a Jorge Luis Borges de la “productividad de la mala traducción”, aquí centrado en la proyección versicular de la traducción, efectuada por un robot, de un artículo sobre los indios botocudos. Pero la experimentación tiene un precio; soy consciente del castigo a que se somete al pionero, pocos perdonan que machaques la convención, el orden.

 

- ¿Qué buscas en tu poesía? ¿Para quién escribes?

-La poesía y cualquiera de los géneros que abordo intento que sirvan como laboratorio del lenguaje; espero que las diversas formas que pueden conseguirse en ese empeño proporcionen placer a mis lectores. Se ha dicho que la poesía sólo es leída por poetas, y esto es una excelente noticia al tratarse de una especie, que como la tórtola turca, está en fase de expansión.

 

-¿Has superado tu condición de raro, crees que la sociedad literaria ha asimilado ya una voz como la tuya?

-Lo de raro es un latiguillo que conviene a los teóricos poco laboriosos. Una simple consulta a los manuales deja ver que un grueso sector de músicos, artistas plásticos y escritores tuvieron una difícil o nula recepción crítica porque se apartaban del canon imperante; otra cuestión, está claro, es la calidad intrínseca de su obra.

 

-Dinos, con la modestia o arrogancia que consideres necesarias, ¿qué te deben de verdad Félix de Azúa o Pere Gimferrer? Ellos siempre te consideran su maestro o un cómplice... ¿Cómo has vivido esa experiencia?

-Félix de Azúa y Pere Gimferrer no me deben nada. Hubo unos años, los que me mantuve alejado de la escritura, que convino considerarme como mentor de esos dos excelentes escritores; yo estaba lejos, dedicado a menesteres no editoriales y parececía que no iba a regresar, por lo que era una referencia no competitiva. Cuando regresé se apagaron esas proclamas. En el fondo la cosa se reduce a probar quién fue el primero.

 

-Tus libros de poesía a veces proponen viajes: viajes en el tiempo, expediciones a la naturaleza. ¿Cómo son tus viajes reales, qué te gusta?

En mi libro Gingival  aparece un texto, ‘Fue feliz’, que dice lo siguiente: “Nunca necesitó viajar. Nunca necesitó expresarse en una lengua que no fuera la suya”.

 

-Es casi una autobiografía. ¿En qué andas ahora, qué prepara el narrador, qué prepara el poeta?

-Ando dándole vueltas a un viejo proyecto: un libro, el breviario ahora llamado Vórtice, que cierre los capítulos que aún mantengo abiertos en los campos de la poesía, la novela y el relato. Y, en el ínterin, estoy metido en la colaboración con quienes preparan tres antologías de mis textos, una de ellas sobre textos inéditos y casi perdidos.

 

 -¿Cuál de todos es el poema que mejor te retrata, el que podría ser tu autorretrato y tu epitafio?

-Mi libro Gingival se cierra con un poema en prosa, si es que existe este género literario, llamado ‘La vida’, que aquí reproduzco:

‘La piel ya quebradiza (ni gota de sol le dijo el médico). Las rodillas machacadas por kilos y kilos de carroña en sacos cargados a la espalda por duras pendientes. Sentado. En la silla de ruedas. Ante el gran ventanal. Que da a la sierra de Onete donde los milanos reales planean al sol. Y ahora, un grupo de estólidas vacas llevan días pastando en el claro del bosque. Pide ayuda al enfermero. Cazador. Corrupto. Que le facilita el arma. El viejo ornitólogo ajusta los pernos. Apoya lento el brazo de trapo. El frío rifle pegado a la cara. Y dispara. Al amanecer una nube de buitres cae del cielo sobre la carne vacuna. Vísceras. Huesos. Ferrer Lerín cree que sueña. Felicidad olvidada. En esta agonía”.

 

-Cualquiera de tus libros está lleno de referencias y autores, pero querría saber quiénes son tus poetas de referencia.

Saint John Perse, Rimbaud, Góngora, Gamoneda, Claudio Rodríguez, Sharon Olds y T. S. Eliot.

 

-Sigo con las preguntas incómodas. ¿Cuáles son esos dos o tres libros de poemas que recomiendas siempre o que más veces relees?

-Citaría los siguientes: Alianza y condena de Claudio Rodríguez. Prólogo de Luis García Jambrina. Ediciones Cálamo. Palencia, 2009. Antología Poética de Saint-John Perse. Selección, traducción y prólogo de Jorge Zalamea, Los Poetas. Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires. 1960. Y Los muertos y los vivos, Sharon Olds. Traducción de Juan José Almagro Iglesias y Carlos Jiménez Arribas. Edición bilingüe. Bartleby Editores, Madrid, 2006.

17/02/2020 05:55 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

15 AÑOS DE RADIO CALAMOCHA

20200216121212-montfort-campos-y-lamata.jpg

RADIO CALAMOCHA BRINDA POR SUS 15 AÑOS DE VIDA CON OYENTES, FAMOSOS COLABORADORES NACIONALES Y LAS MÁXIMAS AUTORIDADES DE ARAGÓN

 

 

[Nota de Santiago Martín y su equipo] La emisora local celebró este sábado una cena en el hotel Fidalgo a la que asistieron 250 personas, entre las que se encontraban famosos rostros del periodismo, la sociedad, la cultura o la política, como Javier Lambán, Miguel Ángel Rodríguez o Nicolas Redondo; los actores Eduardo Noriega, Luisa Gavasa, Antonio Resines o Gabino Diego; los periodistas Paco Lobatón y Ramón Arangüena, o la bloguera Isasaweis

El presidente aragonés destacó “la  capacidad de comunicación y la visión empresarial” del periodista José Luis Campos, impulsor de Radio Calamocha en 2005

 

 

(Sábado, 15 de febrero de 2020).- Quince años informando a diario desde la capital del Valle del Jiloca, un hito que Radio Calamocha celebró este sábado rodeado de sus destacados colaboradores e invitados, las máximas autoridades de Aragón y su fiel audiencia, la que le ha convertido en un referente informativo durante este tiempo. Los festejos comenzaron con una cena en el hotel Fidalgo a la que asistieron un total de 250 personas. El presidente de Aragón, Javier Lambán; el vicepresidente Arturo Aliaga; la consejera de Presidencia, Mayte Pérez, y nombres famosos que han pasado por las ondas del programa como los actores Eduardo Noriega, Luisa Gavasa, Antonio Resines o Gabino Diego, o la bloguera Isasaweis, entre otras muchas personalidades, no quisieron perderse esta cita, que continuó con una fiesta musical en el pabellón de la localidad turolense hasta bien entrada la madrugada al ritmo de los Beatles.

 

          Al comienzo de la velada, el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, destacó la valía de hombres como José Luis Campos, periodista y fundador de Radio Calamocha, que hacen posibles “sueños inalcanzables”. “Su capacidad de comunicación, de difusión, de ser propagandista de la provincia y de Calamocha, y también su capacidad empresarial, le convierten en una de las personas que permite que Aragón mire al futuro con optimismo e ilusión”, incidió Lambán. “Yo no vengo a celebrar el XV aniversario de Radio Calamocha, sino a rendir un homenaje sentido y sincero a una persona excepcional [como es José Luis Campos”, remató.

 

Por su parte, el presidente de la Diputación de Teruel y alcalde de Calamocha, Manuel Rando, valoró que la emisora “ha cumplido una función muy importante en el ámbito social, comunicativo y en la difusión de iniciativas culturales y deportivas, algunas de ellas también de ámbito provincial”. Randó también remarcó la “transparencia total” de un medio informativo como Radio Calamocha: “Ha contado la verdad con pruebas fehacientes en un periodo donde hubo corrupción”.  

 

Para el director de Radio Calamocha y del grupo de comunicación Fieldsmedia, José Luis Campos, celebrar el XV aniversario de este medio informativo supone “mucha satisfacción”. “Que una emisora ubicada en un pueblo de 3.500 habitantes, con un censo de 9.900 oyentes, tenga 4.750 es muy importante y es una prueba de que se están haciendo bien las cosas, que se dice la verdad y que contamos lo que la gente necesita escuchar de sus políticos y asociaciones, también en lugares como Monreal del Campo o Fuentes Claras”, compartió.  

 

La velada, en palabras de José Luis Campos, también se convirtió en una reivindicación de la “libertad de información” en un municipio. “Resulta muy duro tener que criticar a alguien cuando sabes que al día siguiente te lo vas a encontrar por la calle y que él y su familia te van a volver la cara. Sin embargo, como siempre le he dicho a mi mujer, Mari Carmen, prefiero no salir de casa por no tener con quien hablar, que hacerlo sabiendo que hay alcaldes que nos han engañado vilmente y no lo hemos contado”, resaltó.

 

Radio Calamocha surgió en 2005 como un proyecto personal del periodista José Luis Campos, profesional de destacada trayectoria en el mundo de la información y la comunicación. El empeño de Campos fue el de “hacer periodismo libre en un pueblo”, en su localidad, pese a los problemas de viabilidad económica y un sector comercial que por entonces se encontraba en retroceso. Tres lustros más tarde, el proyecto está consolidado y en plena expansión. 

Radio Calamocha se ha asentado como medio de referencia en la comarca. Actualmente cuenta con una plantilla de dos periodistas y un técnico, junto con más de una docena de colaboradores, y emite dos horas de programación propia.

 

Además, el grupo Fieldsmedia ha puesto en marcha en enero la nueva emisora COPE Jiloca, asociada a la cadena COPE, para extender así la programación local a toda la comarca. El grupo que dirige Campos gestiona también desde hace dos años con la cadena esRadio una emisora en Orihuela del Tremedal,  que ha llevado a cabo hitos como realizar desde la localidad turolense un programa especial de Año Nuevo de ámbito nacional.

 

La nómina de colaboradores e invitados a la fiesta abarcó el ámbito de la política con otros nombres destacados como los de la portavoz del PP en las Cortes de Aragón, Mar Vaquero, y su homólogo socialista, Vicente Guillén; el delegado del Gobierno de Aragón en Teruel, Benito Ros; el presidente del PP en Cataluña, Alejandro Fernández; la presidenta de la Comarca del Jiloca, Yolanda Domingo; el alcalde de Monreal del Campo, Carlos Redón, y el del municipio norteño de Ajo, José de la Hoz (Partido Regionalista de Cantabria), fueron otros de los invitados.

 

El periodismo contó con la representación de destacados profesionales como Albert Castillón, Ana Carrillo, Ramón Arangüena, Paco Lobatón, Javier Caraballo o Juan Pablo Polvorinos. El ganador del primer Gran Hermano, Ismael Berio, y Juan Manuel Sánchez, vencedor de MasterChef, fueron otros de los rostros televisivos de la velada.

 

Brillaron también otros invitados del mundo de la cultura como el cineasta Miguel Ángel Lamata, la escritora Vanessa Montfort, los periodistas y escritores Luis Alegre y Antón Castro, el historiador José Luis Corral o el manager Alberto Bongiorno.

 

Durante la ceremonia Silvia Lario, periodista de Radio Calamocha, y algunos de los invitados presentaron las siete tapas gastronómicas elaboradas por el catering del hotel Fidalgo, y maridadas con vinos de la Denominación de Origen Protegida Cariñena.  

La celebración continuó con una actuación en el pabellón ferial con entrada libre. Abbey Road, calificada por la revista musical Moho como la mejor banda tributo a The Beatles del mundo en habla hispana, protagonizó una velada que se alargó hasta bien entrada la madrugada con DJ El Pulpo.

 

JOSÉ LUIS CAMPOS Y EL AMOR POR LA RADIO

 

Todo comenzó un 14 de febrero, Día de los Enamorados, de 2005. Fue cuando el periodista José Luis Campos simbolizó su amor por un medio de comunicación como la radio con la puesta en marcha de la emisora Radio Calamocha. Aquel día comenzó a emitir sus programas un medio de comunicación que ha asistido fielmente a su cita informativa con su audiencia durante estos quince años.

 

En paralelo a su labor en Radio Calamocha, José Luis Campos ha sido asesor y responsable de comunicación en distintas empresas y organizaciones como el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Jamón de Teruel o la Feria de Calamocha. En la actualidad, dirige la comunicación y marketing de la D.O.P. Cariñena y es el responsable de relaciones institucionales de la empresa Aldelís (antes Casa Matachín). Es miembro de la Asociación y Colegio de Periodistas de Aragón y de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, de la que fue durante cuatro años vocal de la Junta Directiva.

 

 

TEXTO DE JOSÉ LUIS CAMPOS


Teruel funciona, funciona a pleno rendimiento porque hay varios motores que así lo hacen posible, una de las provincias de la España interior que con más atención se mira. El motor del turismo, la atracción paisajística, del Matarraña, el Maestrazgo y Albarracín, las nuevas tecnologçías, la agroalimentación, Dinópolis…

El paisaje, la historia y el territorio, hombres comprometidos, talentoso y cabales.

Sui funciona Teruel también una de las capitales más importantes como Calamocha.

 

Sueños inalcanzables si no hay hombres y mujeres que lo hacen posible. Un hombre que en Aragçón es profundamente admirado, y conocido. No deja de ser una excusa para que muchos amigos suyos, de dentro y fuera de Aragón, hayamos venido a rendir un homenaje sentido y sincero.  

Capacidad de comunicación, de difusión, de ser propagandista de la provincia y de Calamocha, capacidad empresarial es uno de los hombres que permite que Aragón mire al futuro con optimismo y con ilusión. Personaje excepcional que es José Luis Campos. Yo no vengo a celebrar el XV aniversario sino a rendir homenaje sentido y sincero a un personaje excepcional.

 Que una emisora en un pueblo de 3.500 habitantes, con un censo de 9.900 oyentes, tengamos 4.750 es muy importante.

Haciendo bien las cosas, decir la verdad, contar lo que la gente necesita escuchar de sus políticos y asociaciones. La gente se comunica por diferentes formas, las carreteras, los medios de comunicación son muy importantes, saber quien vive al lado en Monreal, FuentesClaras Orihuela del Tremendal…

 

Celebrar 15 años es mucha satisfacción. Quiero reivindicar esta fiesta al poder ser libre de información de un pueblo. Discutía con Carlos Herrero cuando llegamos al acuerdo de tener Cope Jiloca…

Es muy duro tener que criticar a alguien cuando sabes que no te habla él ni su familia.

3’ Una empresa fantasma, o que una asociación no ha gastado bien el dinero, y ves que hay otro que no te hablar. Mi mujer Mari Carmen, pieza fundamental, me ha dicho ‘mira a ver porque no vamos a poder salir de casa’, pero prefiero no salir de casa por no tener con quien hablar, que salir sabiendo que hay alcaldes que nos han engañado vilmente.

 

Llegamos a la Comarca de Daroca, Teruel, Corredor del Jiloca y Albarracín.

  

Es una riqueza increíble, con tres proyectos. Han sido quince años difíciles y duros, porque en la comunicación interviene un factor económico. Un periodo donde hubo corrupción. Un medio que contó la verdad con pruebs fehacientes. Hay transparencia total, no hacer más que ver si me puede pillar en fuera de juego.

7’ 20 Ha cumplido una función muy importante en el ámbito social, comunicativo y dar voz al desarrollo de iniciativas culturales y deportivas, y también de ámbito importante.

 

16/02/2020 12:12 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON PABLO LORENTE, PREMIO SANTA ISABEL DE PORTUGAL DE POESÍA

20200127083148-pablo-lorente..jpg

Pablo Lorente “La escritura es un

viaje en el tiempo hacia el futuro”

 

“Lo relevante es la mirada

del artista sobre el mundo que nos rodea”

 

El escritor y profesor ha ganado el premio Isabel de Portugal con su libro ‘40’, que publica en la colección Veruela

 

 

¿Qué es ‘40’, una autobiografía, una parada en el camino, una reflexión general? 

40 son los años que acabo de cumplir, personalmente, lo de las cifras no me afecta mucho, pero por lo que veo a mi alrededor es una edad muy simbólica. Este poemario es un alto en el camino, un breve descanso para mirar hacia atrás, y pensar hacia dónde se va. 



¿En qué medida le ha marcado la paternidad? 

Hace poco que hemos tenido un hijo; de repente todo cambia y la vida se convierte en un torbellino. De la paternidad he aprendido el auténtico significado de la palabra amar; que mi tiempo ha dejado de pertenecerme y que lo más importante está fuera de uno mismo.

 

En el libro hay una exaltación de las pequeñas cosas, de los gestos minúsculos. ¿Por qué? 

La vida no puede acabar siendo trabajar e ir a un centro comercial en los ratos libres, debe haber algo más. Al final, en el maremágnum de la ciudad, poder escapar a dar un paseo por la naturaleza, tener tiempo para leer, sentarse con los amigos a comer o a tomar algo se acaba convirtiendo en un lujo, son pequeñas cosas, pero muy importantes.

 

¿Se puede hacer poesía con todo? 

Creo que sí, el material sobre el que un artista trabaja no es lo importante, lo relevante es la mirada del artista sobre el mundo que nos rodea. Varios autores de la Generación del 27 crearon bellísimos poemas sobre elementos fascinantes de la vida cotidiana.

 

¿Qué es lo que le da más miedo al poeta? 

Supongo que será un miedo común a muchos escritores, me aterra que se me acaben las palabras, que no las pueda poseer para poder seguir inventando mundos e historias. En realidad, creo que este temor puede ser sinónimo a que se nos acabe el tiempo.

  

El libro también es como un tratado de desilusiones. ¿De qué está desengañado? 

En lo personal no me puedo quejar de nada, los poemas no hablan tanto de mí como de la sociedad que estamos construyendo, y en muchos momentos me puede el pesimismo: el poder del dinero, la desilusión por los sueños sin cumplir, la dictadura de las nuevas tecnologías, la añoranza de la juventud. Sin embargo, prefiero pensar que este poemario también está cargado de ilusión por un futuro mejor. 

¿Es de verdad fácil escribir poesía, como dice en un poema? 

Sí, es un poema irónico sobre un tema que me preocupa mucho, la palabra y su función en nuestra sociedad. Es fácil escribir poesía, lo difícil es que sea honesta con el público y con uno mismo.

 

Tras escribir un extenso poema sobre ello, ¿ya sabe por qué escribe o seguirá preguntándoselo cada día? 

El acto de escribir encierra un misterio inextricable, en algún momento alguien elige un momento de profunda soledad para crear algo que antes no existía y que no deja de ser efímero para, con suerte, poder compartirlo con los demás. Escribo, sin duda, por el placer que proporciona enfrentarse a la página en blanco.

 

¿Ya ha resuelto para quién se escribe? 

Eso es más difícil, la escritura se convierte en un viaje en el tiempo hacia el futuro, en un diálogo con nuestros coetáneos y, con suerte, con el lector del futuro. Pero sobre todo, se escribe, sobre todo, para uno mismo. No deja de ser paradójico.

 

En el libro también adopta el monólogo dramático y hace hablar a una mujer…  

Cuando lo escribía quería hablar de nuestra sociedad, del paso del tiempo, y de cómo, al cumplir los 40 años, comenzamos a observar que muchos de los sueños y de las ilusiones que habíamos forjado a lo largo de los años no se han cumplido y que, por desgracia, las posibilidades de que se cumplan, menguan con rapidez. Elegí para ello una voz poética que imaginé femenina. Quería experimentar un cierto alejamiento, quería jugar con las posibilidades de la ficción para adentrarme en la reflexión.

 

Hay alusiones a otros autores. A Kafka, a Borges, a Julio Antonio Gómez. ¿Quiénes son los autores que le han marcado y le marcan? 

Borges es inabarcable e infinito como su Aleph, la hondura de sus relatos y de su poesía es conmovedora, y en ocasiones, sus palabras se me cuelan en mis creaciones, como muchos otros clásicos. En general, de los clásicos me impresiona la calidad de su escritura, por esa misma razón espero que este año la gente lea mucho a Galdós, es un placer para los sentidos. 

  

Es profesor de literatura. ¿Podría recomendarnos a nosotros y a sus alumnos tres o cuatro libros de poesía? 

Aunque no es de poesía, ahora estoy fascinado con el ensayo ‘El infinito en un junco’ de Irene Vallejo, que me ha dirigido a la poesía de Anna Ajmatova, entre otras lecturas. Creo que a ningún curioso defraudará la poesía de Miguel Labordeta, que me emociona profundamente. Estos días he leído con mucho placer ‘Sube a nacer conmigo’  de David Conde.

27/01/2020 08:31 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris