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VILAS: FRAGMENTOS DE 'ORDESA'

][Manuel Vilas presenta esta misma mañana, en Cálamo, su nueva novela: ’Ordesa’, que acaba de publicar Alfaguara. Hace unos días la presentó en Madrid en diálogo con Antonio Muñoz Molina y hoy lo hace con Agustín Sánchez Vidal. Es la novela más rotunda y emocionante de su trayectoria. Una biografía de sus padres, una autobiografía, un diálogo con la memoria. Reproduzco aquí una selección de fragmentos.]

EXTRACTOS DE LA NOVELA ’ORDESA’ DE MANUEL VILAS

«Ojalá pudiera medirse el dolor humano con números claros y no con palabras inciertas. Ojalá

hubiera una forma de saber cuánto hemos sufrido, y que el dolor tuviera materia y medición. Todo 

hombre acaba un día u otro enfrentándose a la ingravidez de su paso por el mundo. Hay seres

humanos que pueden soportarlo, yo nunca lo soportaré. Nunca lo soporté.»

 

 

 

«Y comencé a escribir este libro. Pensé que el estado de mi alma era el vago recuerdo de algo

que ocurrió en un lugar del norte de España llamado Ordesa, un lugar lleno de montañas, y era

un recuerdo amarillo, el color amarillo invadía el nombre de Ordesa, y tras de Ordesa se dibujaba la

figura de mi padre en un verano de 1969.»

 

«La Historia es también un cuerpo con remordimientos. Tengo cincuenta y dos años y soy la

historia de mí mismo.»

 

«Dios, cómo me gustan los desesperados. Son los mejores.»

 

«Ni mi madre hablaba de su padre ni mi padre del suyo. Era el silencio como una forma de sedición.

Nadie merece ser nombrado, y de esa manera no dejaremos de hablar de ese nadie cuando ese nadie muera.»

 

«El sufrimiento es una conciencia expandida que alcanza a todas las cosas que han sido y serán.»

 

«El pasado de cualquier hombre o mujer de más de cincuenta años se convierte en un enigma.

Es imposible resolverlo. Solo queda enamorarse del enigma.»

 

«Mi madre era una narradora caótica. Yo también lo soy. De mi madre heredé el caos narrativo.

No lo heredé de ninguna tradición literaria, ni clásica ni vanguardista.»

 

«La sonrisa de los dos reyes es, a un metro de distancia, uno de los mayores espectáculos […].

Cuanto España ha sabido construir políticamente está cifrado en esa sonrisa, en cuyos bordes anidan

millones de serpientes encendidas.»

 

«Todo alcohólico llega al momento en que debe elegir entre seguir bebiendo o seguir viviendo.

Una especie de elección ortográfica: o te quedas con las bes o con las uves. […] Quien ha bebido

mucho sabe que el alcohol es una herramienta que rompe el candado del mundo.»

 

«Mis padres ya no existen, pero existo yo, y me marcho en cinco minutos.»

 

«Mi divorcio me llevó a lugares del alma humana que jamás había pensado que existían. Me

condujo a una reescritura de la Historia, a nuevas interpretaciones del descubrimiento de América,

o nuevas consideraciones sobre la revolución industrial…»

 

«Me adentraba en los bosques. Volví a tocar la vida. Viajé hasta Ordesa, y me quedé contemplando

las montañas. Vi con claridad los errores de mi vida y me perdoné a mí mismo todo cuanto pude,

pero no todo. Aún necesitaba tiempo.»


«Cuando la vida te deja ver el casamiento del terror con la alegría, estás listo para la plenitud. El

terror es ver el fuselaje del mundo.»

 

«Porque el dinero es más poderoso que la vida y que la muerte y que el amor. El dinero es el lenguaje

de Dios.»

 

«Busco volver a la paz de no ser.»

 

«Nos vendría muy bien escribir sobre nuestras familias, sin ficción alguna, sin novelas. Solo contando

lo que pasó, o lo que creemos que pasó. La gente oculta la vida de sus progenitores. Cuando

yo conozco a una persona, siempre le pregunto por sus padres, es decir, por la voluntad que trajo

a esa persona al mudo.»

 

 

«Mi madre bautizó el mundo, lo que no fue nombrado por mi madre me resulta amenazador.

Mi padre creó el mundo, lo que no fue sancionado por mi padre me resulta inseguro y vacío.»


«El complemento directo representaba al proletariado de la sintaxis, tenía que cargar con todo,

tenía que cargar con la acción del verbo. Muchas veces yo mismo he sido un complemento

directo, siempre cargando con el verbo, con la tiranía del verbo, que es la violencia de la

Historia.»

 

«La conversión en un precio de todo cuanto existe es presencia de la poesía, porque la poesía

es precisión, como el capitalismo. La poesía y el capitalismo son la misma cosa.»

 

«Escribo porque me enseñaron a escribir los curas. Setecientos millones de curas. Esa es la

gran ironía de la vida de los pobres de España: les debo más a los curas que al partido Socialista

Obrero Español. La ironía de España es una obra de arte siempre.»

 

«No me gusta lo que España les hizo a mis padres, ni lo que me está haciendo a mí. Contra la

alienación de mis padres ya no puedo hacer nada, pues es irredimible. Solo puedo hacer que no se

cumpla en mí, pero ya casi se ha cumplido.»

 

«Me quedo mirando las galletas rechazadas. Me quedo mirando las galletas como un idiota.

Las había comprado con ilusión. Son las galletas más desamparadas del planeta. También mi madre

debió comprar muchas veces con ilusión cosas para mí, cosas que yo no supe ver…»

 

«El presente en que todo ser humano vive convierte el pasado en un enigma; sin embargo, el

presente no es un misterio, pero en cuanto se convierta en pasado el enigma lo invadirá, por eso

miro el presente con lupa, con microscopio, intentando ver cómo se produce su transformación.»

 

«Las nubes enmudecen a tu paso hacia el olvido absoluto.»

 

«Mi corazón parece un árbol negro lleno de pájaros amarillos que chillan y taladran mi carne

como en un martirio.»

 

«¿Qué es el sufrimiento, qué grados alcanza?»

 

«Mi madre nunca supo que Barbastro era un pueblo de una comunidad autónoma llamada

Aragón ni que Aragón era un territorio que pertenecía a España ni que España era un país del sur

de Europa. Y no lo supo no por ignorancia. Sino por divina indiferencia.»

 

«Son jóvenes los dos y se disponen a llamarme de entre la oscuridad. No soy. Nunca he sido. Sin

embargo, fui presentido por todas las cosas hace millones de años. Todos hemos sido presentidos.

Puedo viajar en el tiempo y ver cómo Juan Sebastián acaricia y besa a Wagner y yo estoy allí, esperando

a que se me convoque. En su placer está mi origen, en su melancolía tras el amor está la creación de la insaciabilidad de mi espíritu.»

 

*Tomo la foto de aquí.

http://images.malagahoy.es/2018/01/22/ocio/Manuel-Vilas-Barbastro_1211588978_79797704_667x375.jpg

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