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PREMIO PARA MÍCHEL ROYO

 

Miguel Ángel Royo gana el XX Premio

 

de Narrativa Corta 'Ciudad de Villa del Río'


El autor zaragozano Miguel Ángel Royo Pallarés ha ganado, con su obra 'Palmeras en el horizonte', el primer premio del vigésimo concurso de Narrativa Corta "Ciudad de Villa del Río", convocado por el Ayuntamiento de esta localidad cordobesa y dotado con 3.000 euros y estatuilla.

La obra ganadora, un símbolo de la felicidad inalcanzable, está escrita en un formato muy original que mezcla prosa y verso, según la nota difundida por Diario Córdoba.

En la modalidad comarcal, la obra ganadora fue 'Mi gran mentira', de Jesús Leirós León, con un premio en metálico de 500 euros y la estatuilla de la fachada del Ayuntamiento.

El fallo se hizo público el sábado 22 de mayo, en el Teatro Olimpia de Villa del Río.

 
Michel Royo, con toda la amabilidad del mundo, como siempre, me manda el inicio de su texto.
 
Palmeras en el horizonte

 

Por Michel ROYO

 

Si esta ciudad fuera más pequeña nos apuntarían todos los dedos de la calle y muchos dispararían con gusto el plomo envenenado de su desprecio, balas afiladas como las miradas hipócritas de la mitad de mis compañeras de curso, que se pagan los estudios con ejecutivos, mejor que yo, que no tengo más remedio que ir todos los fines de semana a servir litros de cerveza a pandillas de adolescentes tan insaciables como incapaces de amortiguar con sus gritos el martillo inapelable de mi padre,

que no vuelva a poner los pies en esta casa,

sentencia que me condena a cien años y un día de destierro y que condena a mi madre a derramar una cadena perpetua de lágrimas negras por inhóspitas mazmorras hasta que por fin se atreve a llamar, casi a escondidas, no para reprochar

¿cómo nos puedes hacer esto?

ni para lamentar

¿qué es lo que hemos hecho mal?,

sino para saber, y la imagino con dos corazones,

¿qué tal estás?, ¿necesitas algo?,

y yo, con una lágrima atragantada,

no mamá, no necesito nada,

qué puedo necesitar si llego a casa agotada de las clases de teatro y Ousmane me seduce con el marfil de sus ojos, si vuelvo rendida de servir litros desalmados y Ousmane me ilumina con su risa de luna, si parezco desahuciada tras la lectura a los enfermos del hospital y Ousmane me revive con el fuego susurrante de su aliento,

más que a las islas desiertas y sus tesoros, más que a las alfombras voladoras y las lámparas maravillosas, más que a las huellas de un paseo solitario por las playas del invierno,

no mamá, no necesito nada,

qué más puedo necesitar salvo decirte que te adoro, que no quería causarte tanto sufrimiento inútil, que sólo quería ser feliz y hacer felices a los demás, así de sencillo...

*Las tres fotos de Miss Aniela. Autorretratos.

 

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