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'LA MÍSTICA DEL HUEVO': UN CUENTO DE BASKET DE M. Á. TAPIA JR.

'LA MÍSTICA DEL HUEVO': UN CUENTO DE BASKET DE M. Á. TAPIA JR.

[Hace muy poco la editorial Comuniter publicaba el libro colectivo ’Transiciones rápidas’, un homenaje al baloncesto, al CAI y los grandes momentos de este deporte. Miguel Ángel Tapia, aficionado al fútbol y al baloncesto y al jazz, entre otras debilidades, publica ahí este texto.]

 

LA MÍSTICA DEL HUEVO*

 

Por Miguel Ángel TAPIA JR.

 

Hace escasas fechas cumplí 41 años de edad. El presente me inquieta y el futuro es una incógnita. Mi vida transcurre sin un rumbo fijo. Soy consciente de que el ser humano no debe alimentarse de los recuerdos pero es inevitable no acordarse de los momentos mágicos que viví durante mi infancia. Me aferro a ellos constantemente en estos tiempos tan convulsos.

Uno de los aspectos positivos de las redes sociales es que te permite rescatar artículos y fotografías de situaciones pretéritas. Y es una situación reconfortante poder visualizar crónicas, estadísticas e imágenes de una de mis pasiones como es el baloncesto. Mi madre me obligó a tirar todas las revistas especializadas en este deporte. Gigantes del Basket y Basket 16 eran mi fuente de documentación, pero ocupaban mucho espacio en mi habitación. No tuve elección. Fue un momento duro tener que deshacerme de publicaciones que me permitían soñar con aquellas leyendas europeas y de la NBA de los maravillosos años 80.

Mis primeras experiencias con el mundo de la canasta tuvieron lugar en el antiguo pabellón de la CAZAR. Tenía solamente 6 añitos. Me aterraba entrar a una cancha donde los bombos y tambores retumbaban sin cesar. Era un ambiente infernal para los rivales del Helios Skol. Los sábados por la tarde se convirtió en mi refugio a pesar de ese ambiente irrespirable que se formaba como consecuencia de la humareda que desprendían los puros y cigarros. En aquel vetusto espacio yo apenas disfrutaba del juego porque siempre encontraba a un aliado para jugar a la pelota debajo de una estructura metálica ubicada detrás de una de las canastas. Eso sí, siempre me llamaba la atención la calidad de Hollis Copeland y la garra de Quino Salvo, un tipo que destacaba por su corpulencia. ¡Y cómo se desgañitaba el maestro Pepe Laso desde el banquillo para dar órdenes a sus pupilos! Areslux Granollers, Cotonificio, Joventut, Baskonia, Barcelona, Real Madrid, OAR Ferrol… ¡Qué tiempos! Recuerdo a muchos jugadores que marcaron una época en nuestro país y a los que sigo idolatrando 35 años después: Margall, Epi, Sibilio, Brabender, Manolo Flores, el “lagarto” De la Cruz, Essie Hollis, Nate Davis…

Zaragoza empezaba a tener su cuota de protagonismo en la Liga Nacional. José Luis Rubio fue el artífice de la edificación de un proyecto. Al “presi” le estaré eternamente agradecido por haber conseguido que viviera con pasión, “in situ” y desde las distancia, las hazañas del equipo de mi ciudad natal por el territorio nacional y en míticas canchas del Viejo Continente. Me inyectó en la sangre su amor por un club al que dedicó en cuerpo y alma prácticamente toda su vida. Pero el salto cualitativo se produjo con el cambio de escenario. A tan solo 200 metros de distancia, en nuestro particular Madison Square Garden. Allí se gestó un equipo con hechuras de campeón. O, al menos, un aspirante a incomodar a equipos más poderosos económicamente.

La Copa del Rey de 1983 fue el punto de inflexión de un club que entró en los corazones de todos los zaragozanos. Aquella estampa de Kevin Magee celebrando el título a hombros de los aficionados aún sigue en nuestras retinas. Se desató la locura. Fue un hito. David contra Goliat. La pantera de Indiana dejó varias víctimas por su voracidad en ambas zonas de la pista. Siempre con la complicidad de Jimmy Allen, su perfecto escudero. Marcellus Starks, Mike Davis, Greg Stewart y David Russell se retiraban a los vestuarios desquiciados. Los que estuvimos en el Huevo fuimos muy afortunados de ser partícipes de dos noches perfectas. Manel Bosch, José Luis “Indio” Díaz, los hermanos Arcega, Paco Zapata, Charly López Rodríguez, Raúl Capablo y Rafael Martínez Sansegundo también se disfrazaron de héroes. Todos ellos al cuidado de Paco Binaburo y bajo las directrices del maestro argentino León Najnudel. Desde entonces no falté a ninguna cita del CAI en ese recinto municipal. Ni las citas musicales de Miles Davis o sir Elton John me sobrecogieron tanto como aquellos épicos partidos que sucedieron al torneo copero. La Recopa o la Korac empezaban a formar parte de la historia de un club con pedigrí.

En esa época, la NBA entró en los hogares españoles con el programa “Cerca de las estrellas”. Ramón Trecet nos introdujo la encarnizada rivalidad entre Lakers y Celtics, el “showtime” de Los Ángeles contra el pragmatismo de las huestes de K.C. Jones, las asistencias imposibles de Magic Johnson, los contraataques de James Worthy, los lanzamientos exteriores de Larry Bird, los vuelos sin motor de Julius Erving, la espectacularidad de Dominique Wilkins, el poderío de las “torres gemelas” de Houston (Olajuwon y Sampson), la facilidad reboteadora de Charles Barkley, la intimidación de Patrick Ewing, el “pick and roll” de John Stockton y Karl Malone… Todos ellos se convirtieron en nuestros ídolos. Desconocía qué era un “draft”. Hasta que el “presi” empezó a reclutar jugadores para su ambicioso equipo. Con el paso del tiempo me doy cuenta de lo privilegiado que fui al disfrutar de jugadores que procedían de esas latitudes. Tipos a los que admiraba por sus ilimitados recursos. ¡El Huevo era mi paraíso! Desfilaron “jugones” de la talla de Kevin Magee, Leon Wood (¡qué calidad!), Pete Myers, Dennis Hopson, Mark Davis, Lemone Lampley, Mel Turpin, José “Piculín” Ortiz, Claude Riley o Eugene McDowell. En definitiva, logré familiarizarme con la NBA. Entonces parecía un sueño inalcanzable.

Pero las competiciones europeas me atraían especialmente. Equipos intimidantes por su historial. El día del partido me resultaba eterno. Solamente pensaba en ir al pabellón para ver a mis ídolos ganar contra “gigantes” del mapa europeo: el Tracer de Milán de McAdoo, Meneghin y D´Antoni, el KK Zadar de Vrankovic, el Zalgiris Kaunas de Sabonis y Kurtinaitis, el Partizan de Belgrado de Divac o el PAOK Salónica de Fasoulas. La élite europea se instaló entre nosotros. A pesar de mi permanente asombro por la trayectoria de estos “cracks”, no suponía ningún impedimento para que en ocasiones el fanatismo hiciera acto de presencia en estos partidos. ¡El Huevo era una olla a presión! Era muy difícil que claudicaran, pero no nos resistíamos.

En los años 90, el panorama deportivo cambió radicalmente. Nuestro pequeño fortín cerró sus puertas al baloncesto. El pabellón Príncipe Felipe, con mayor capacidad de aforo, sería el nuevo lugar de peregrinación. El club agonizaba por sus acuciantes problemas económicos. El “presi” luchó hasta la extenuación para salvarlo. Yo presumía de conocerle por su gran amistad con mis padres y, ante la desesperación por su anunciada desaparición, cogí el teléfono y le pregunté en pleno proceso de ampliación de capital: “¿Qué hay que hacer para que el club no desaparezca?”. Él me contestó con resignación: “La situación es insostenible”. Y, sin pestañear, le espeté lo siguiente: “Quiero contribuir con todos mis ahorros por si existe la posibilidad de una hipotética salvación”. Me replicó con contundencia: “No. Bajo ningún concepto”. Eran 30.000 de las antiguas pesetas a fondo perdido. No soportaba la idea de que hubiera una prolongada ausencia de baloncesto en la ciudad. Incomprensiblemente, las instituciones le dieron la espalda al “presi”. José Luis Rubio no se merecía esta salida.

Nunca he hecho público que en muchas ocasiones me siento en las escaleras de acceso al interior del Huevo pensando que alguna vez me encontraré con algunos de esos jugadores que me hicieron disfrutar del baloncesto en los años 80. Sí, lo reconozco. Soy un soñador. Lo seguiré haciendo. Permitidme soñar aunque suene utópico.

 

Miguel Ángel Tapia

 

*En la foto, Kevin McGee y Jim Allen se fajan con jugadores del Joventut. He tomado la foto de aquí.

http://3.bp.blogspot.com/-CXkks6LGKCY/VAxFcqYveOI/AAAAAAAAKmI/OUbZBZBpc5Q/s1600/KEVIN%2BMAGEE%2B20.jpg

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