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Antón Castro

UNA FIESTA DE LETRAS EN MONZÓN

UNA FIESTA DE LETRAS EN MONZÓN

Una fiesta de letras en Monzón*

 

Autores, editoriales y títulos para una Feria que celebra dos décadas de existencia. Martínez de Pisón será el pregonero

 

 

Monzón vuelve a ser la capital de las letras de Aragón y lo hace con una edición muy especial: se cumplen dos décadas desde su puesta en marcha bajo la dirección de Chorche Paniello en la Azucarera del recinto ferial. Desde entonces han pasado muchas cosas, y han pasado por la localidad donde nació Joaquín Costa editoriales, autores, distribuidores, artistas, grupos musicales, lectores, un sinfín de niños. La edición de este 2014 supone, también, la primera vez que la visita Ignacio Martínez de Pisón, uno de los escritores aragoneses más reconocidos en España y en Europa; lo hace en condición de pregonero y con su reciente novedad: ‘La buena reputación’ (Seix Barral), la historia de una familia con vínculos aragoneses que vivió en Melilla, Marruecos, Madrid y Zaragoza. Además, entre otros invitados, estarán Luz Gabás, que acaba de publicar su segunda novela, ‘Regreso a tu piel’ (Planeta), donde cuenta una historia de brujería, que supuso el ajusticiamiento de muchas mujeres, denunciadas, que se mezcla con una historia contemporánea. Y José Luis Corral, que presentará y firmará su última novela, ‘El trono maldito’ (Planeta), escrita al alimón con el historiador Antonio Pipero, una historia del cristianismo y sus primeras convulsiones.

Hay muchas novedades. Dicen los organizadores que acuden 35 editoriales y que se realizarán 70 presentaciones. Habrá muchos autores firmando en las casetas de las dos plantas y cenas literarias, talleres, exposiciones y conciertos; clausurará La Ronda de Boltaña. Uno de los títulos más esperados es la versión contemporánea, que publica Olifante y que ha coordinado Manuel Martínez Forega, de ‘Los Borbones en pelota’, basada en el libro atribuido a los hermanos Bécquer, Valeriano y Gustavo Adolfo, que constituye una sátira política, erótica e irónica de la corte de Isabel II, una soberana bastante veleidosa. Y otro título muy sugerente, repleto de novedades y reportajes y evocaciones, es el ‘Almanaque de los Pirineos de 2015’ (Pirineum. Coordinación de Sergio Sánchez), que abarca la década 1925-1935, y habla de montañeros, de pianistas como Pilar Bayona, del boxeador Ignacio Ara, del escultor Felipe Coscolla o de la muerte de Luis López Allué, entre otros asuntos.

Xordica también cumple veinte años y presenta algunas novedades en la FLA: Ismael Grasa vuelve a la ficción con ‘El jardín’, cinco cuentos de la vida cotidiana, de sus recodos sombríos y de sus fugas, vidas minúsculas que transcurren entre Huesca y Zaragoza. Y, además, publica ‘Cerca de casa’ de Luis Alegre, una recopilación de sus artículos de prensa, sobre todo de HERALDO: retratos, perfiles, cuentos y reportajes, escritos con esa fluidez e ingenio que él posee. Por ahí desfilan los Magníficos, Labordeta, Javier Tomeo, Félix Romeo y un buen puñado de mujeres de su vida: de la infancia y de anteayer, famosas y no tan famosas. Contraseña mantiene como una de sus novedades más recientes ‘El bandido adolescente’ de Ramón J. Sender, un hermoso rescate de la novela de Billy el Niño del escritor de Chalamera, impregnada aquí de ecos mexicanos. Tropo, entre otros títulos, acaba de publicar la nueva novela de Miguel Mena: ‘Alcohol de quemar’, que narra un crimen que sucedió en Cervera de la Cañada en clave de ficción, aunque también hay elementos de reportaje. Y ‘Rayos X’ de Carlos Salem, cuyo argumento arranca así: de los poderes de Supermán, “Nicolás quisiera tener la visión de rayos X para ver la ropa interior de las chicas y saber lo que oculta su padre en los cajones de la cómoda que cierra con llave”. 

El sello Pregunta tiene un puñado de novedades: ‘Litiasis’, un poema en prosa, de carácter fragmentario, de Manuel Forega; el libro colectivo de jóvenes cuentistas, ‘Buscando los orígenes de aquello’; los cuentos y microcuentos de Fernando Aínsa, ‘Desde el otro lado. Prosas concisas’, y un volumen de aforismos y pensamientos de William Blake, traducido por David de Francisco.

Salvador Trallero editor presentará su última obra: ‘Miguel Servet. Soplo efímero de libertad’ de Sergio Baches, quien define a su personaje como “estrella fugaz en un firmamento que siglo tras siglo ha empujado al ser humano a la desesperación y al desconsuelo”. Las ilustraciones, muy elaboradas, son de César Calavera.

Nalvay presenta otro libro juvenil: ‘La leyenda de la ciudad sumergida’, ilustrado por el altoaragonés de adopción Javier Hernández, el autor de ‘Haberlas haylas’, que también es cuentacuentos. Delsán acaba de publicar un espléndido trabajo de Juan Domínguez Lasierra, ‘Viajeros por Aragón. Trotamundos, curioso, impertinentes, plumíferos y zaurines en general’, que abarca desde los romanos hasta George Borrow, Benet, Virginia Woolf o Someret Maugham, pongamos por caso. En Prames, Francisco Lázaro Polo recoge sus cuentos y leyendas turolenses ‘El bardo de la memoria. Mitos, leyendas y narraciones de Teruel’, con ilustraciones de R. R. Polo Cutando. Jekill & Jill aún tiene reciente un hermoso y variado libro de Ferrer Lerín: ‘Mansa chatarra’, con textos ya conocidos y otros inéditos; quizá sea el volumen más redondo e imaginativo, rico en invención y tradición, del escritor barcelonés afincado en Jaca. Reciente está también, en Anorak, la novela de Paula Figols: ‘El refugio de las golondrinas’.

Mira, entre otros asuntos, acaba de publicar una novela de Juan Herranz, ‘Real Zaragoza 2.0’, donde el autor de Ejea viaja al futuro, a 2050, e imagina el sueño más hermoso: el Real Zaragoza juega la final de la Champions League y tiene a un auténtico portento, Diego Zoco. El sello Doce Robles lleva nuevos títulos a Monzón: la monografía ‘El don de la risa. Paco Martínez Soria’ de Javier Lafuente y, como novedad absoluta, ‘Jardiel. La risa inteligente’ de Enrique Gallud Jardiel, repleto de fotografías y novedades, entre ellas su intensa vida amorosa. Corral presentará en el recinto ferial su exitoso trabajo: ‘La Corona de Aragón. Manipulación, mito e historia’ (Doce Robles).

Libros del Innombrable ofrece, entre sus últimas novedades, ‘Hojas de una historia’, una antología de poesía sueca del siglo XX que ha preparado Paco Uriz, con ilustraciones de Natalio Bayo. STI mostrará dos novedades: ‘Dramatis Personae’ de su propio editor Javier Cinca, perfiles, retratos y artículos de fondo de literatura, y la antología de la poesía beat ‘Los otros aullidos’, preparada por Daniel García Arana. El sello Aladrada del Rolde de Estudios Aragoneses (que siempre tiene puesto en Monzón) ha publicado ‘Somontano en Alto. Escritos 81949-1959) e inéditos’ de Pedro Arnal Cavero, en edición de Alberto Gracia Trell. Por otra parte, acaba de aparecer el número 151 de la revista ‘Rolde’: habla del fotógrafo Lucas Cepero, del poeta Miguel Agustín Príncipe, del viajero Pedro Cubero, del dibujante Cabrero Arnal, del escritor Fernando Sanmartín, etc. Prensas Universitarias de Zaragoza, en su colección Larumbe, acaba de publicar el primer volumen de los ‘Cuentos’ de Ana María Navales, en edición de Isabel Carabantes. En el Instituto de Estudios Altoaragoneses, Fernando Alvira Banzo aborda la figura de ‘León Abadías. Pintor, escritor y didacta’.

En literatura infantil y juvenil, APILA edita ‘El nuevo traje del emperador’, con el texto de Hans Christian Andersen, adaptado por Raquel Garrido, ilustrado por Dàlia Adillón, y ‘Run run’, un proyecto de Ana Seixas.

Dentro de unos días se celebrará el XIII Salón del Cómic de Zaragoza, materia que también llega a Monzón. José Antonio Bernal ironiza sobre los excesos del deporte en ‘Jano’, (GP Ediciones) en un cómic desternillante; Daniel Viñuales y José Antonio Ávila publican ‘Tierra negra’, (GP Ediciones), una historia conmovedora de las minas de Utrillas, en concreto en la mina de Santiago, en los años 20; el tono granate es adecuado para esta historia de resistencia, de esfuerzo y de peligros constantes. Y Daniel García-Nieto recoge una selección de los cuentos de terror de Poe y Lovecraft y otros en su álbum ‘Necromicón’. Juanfer Briones presentará ‘El renegado II’. Entre otras novedades, en aragonés, se presentarán ‘Entreautos’ de Ana Giménez Beltrán y ‘Arribo en Chistau’ de Santiago Román.

Otra de las novedades es el libro ‘Aragón, de la ilusión a la decepción’ del periodista Conrad Blásquiz. Explica el autor a HERALDO.ES: “He querido hacer una radiografía periodística de los 30 años de autonomía de Aragón. Recoger todas aquellas cuestiones que para bien o para mal han influido en el proceso autonómico de Aragón. La principal conclusión que saco es el gran salto que Aragón ha dado gracias a la autonomía. En estas tres décadas, ha habido luces y sombras, pero es innegable que la autonomía ha supuesto un revulsivo enorme. Los momentos más emotivos, por diferentes razones, fueron las manifestaciones autonomistas, la moción de censura de José Marco Marco y el asesinato de Manuel Giménez Abad”, señala.

 

*La fotografía de Blanca Bk es de Vicente Almazán. Este texto aparecía ayer en portada de Heraldo.es

COMIENZA LA FERIA DE MONZÓN

COMIENZA LA FERIA DE MONZÓN

Comienza hoy, sábado seis, la Feria del Libro Aragonés de Monzón con la presencia de 35 editoriales, 70 presentaciones y muchos autores que firmarán en casetas. Algunas notas para hoy:

-13.30. Ignacio Martínez de Pisón pronunciará el pregón de apertura y firmará ejemplares de sus libros a quien lo desee.

-17. En el salón de abajo, Javier Hernández y yo presentaremos nuestro libro juvenil, para todos los públicos en realidad, ‘La leyenda de la ciudad sumergida’ (Nalvay), que acaban de publicar Isabel Peralta y David González. El libro también se presentará el día quince de diciembre en la librería Antígona, a las 20.00.

-19. En la planta calle, se presentará mi poemario ‘Seducción’ (Olifante), en compañía de Trinidad Ruiz-Marcellán y Olga Asensio. Es un libro de amor en cuatro donde hay una pequeña ópera, un conjunto de autobiografías y algunos homenajes a creadores como Ana María Matute, Félix Romeo, Javier Tomeo, José Angel Valente, Gema Noguera, etc.

-A las 19.30, Ismael Grasa presentará su libro ‘El jardín’ (Xordica), cinco relatos personales sobre vidas minúsculas, casi rutinarias, donde siempre hay una detonación y un clima de inquietud y de peligro.

-A las 22.00, en el hotel MásMonzón habrá una cena literaria en torno a ese poemario y a algunos juegos que ha propuesto y desarrollado Olga Asensio. Leeré algunos poemas, no muchos. Será una noche muy participativa...

 

MIGUEL ÁNGEL OESTE Y DRAKE

MIGUEL ÁNGEL OESTE Y DRAKE

La ficción de ser Nick Drake

 

Antón CASTRO

Miguel Ángel Oeste (Málaga, 1972) debutó en la novela ‘Bobby Logan’ (Zut, 2011), donde demostraba versatilidad, imaginación, buen dominio del relato y facilidad para crear un personaje central, de ascendencia pop, y su rico entorno. En su nueva apuesta, Oeste, crítico e historiador del cine, da un paso más en una narración que es una indagación, en clave de ficción, sobre un personaje que existió: el músico Nick Drake (Rangún, Birmania, 1948- Inglaterra, 1974), una de esas criaturas que dejan un hilillo de misterio a su paso y también un dulce desconcierto.

La novela cuenta el empeño de Richard, actor y director, de hacer una película sobre el músico que murió a los 26 años. Y para ello se dirige a Janet McDonalds, “una periodista que había conocido al torturado cantante de folk”. Se trata de “la historia de un alguien que nació con el estigma de los vampiros: esa maldición e imposibilidad de verse reflejado en un espejo y de hacerse entender por sus compañeros”. La novela está dividida en dos partes: en la primera se exploran los primeros años, el contexto familiar, su personalidad y algunos de sus enigmas, y en la segunda, ahora en forma de diario, Richard y Janet alternan su búsqueda y su propia incertidumbre. Richard conversa con distintas criaturas, y poco a poco se va imponiendo una sobre los demás: Sophia Ritter, que fue su amante, aunque “para Nick el amor era inocencia e idealismo”.

Nick Drake se crió en una familia “normal y unida”, estaba fascinado por la actriz Gloria Grahame, padecía una gran timidez, que se manifestaba en sus dificultades de subir a un escenario, y poseía una rara característica: le gustaba “estar en un sitio sin estar”, “ser protagonista y convertirse en uno más”.

Estudió en Cambrigde. Vivió en un tiempo convulso, quizá fuera John Cale quien le acercase a las drogas, se sugiere. Miguel Ángel Oeste huye de la hagiografía y del biopic para trazar un canto y una elegía de la infancia y la juventud y la crónica de una obsesión. Con distintas voces, con sutileza y con un método periodístico muy libre, ofrece un espléndido caleidoscopio de un ser contradictorio, genial y precipitado que hace pensar en ocasiones en Jim Morrison. Lo hace con enorme sutileza y variedad de registros, con fluidez y tensión, con suaves meandros, en una de esas novelas poliédricas e intensas que retratan una época llena de contradicciones y de agitación y retratan a un tipo escurridizo que se comportó como un fantasma en vida y también ahora, en la muerte. De alguna manera, Nick Drake acaba contagiando a todos la angustia de existir, especialmente a Richard y a Janet, que ocultan  tortuosos secretos. De ahí que se diga en ‘Far Leys’, que alude a la mansión donde murió el cantante: “El dolor nos revela lo que somos. Nos cuenta”.

 

Far Leys. Miguel Ángel Oeste. Zut. Málaga, 2014. 281 páginas. 

 

*Este texto aparece en el último número de 'Mercurio', la revista que dirige Guillermo Busutil.

ROMY SCHNEIDER EN EL CORAZÓN

ROMY SCHNEIDER EN EL CORAZÓN

ROMY SCHNEIDER. En 1956, Walt Disney le entregó el galardón “La mujer más bella del mundo”. Fue Sissí. En 1958 inició una historia de amor con Alain Delon que apenas duró cinco años. Nunca pudo recuperarse de la ruptura y del dolor, que abrirían el maleficio de su vida: la presencia de tanta muerte en directo.

 

 ROMY SCHNEIDER, CERCA DEL CORAZÓN

 

Una de las parejas más bellas de la historia del cine, y acaso de la vida real, fue la compuesta por la actriz austriaca Romy Schneider (Viena, 1938- París, 1982) y Alain Delon (Sceaux, Altos del Sena, 1935). Eran de procedencia muy distinta: ella era hija de actores, Wolf Albach-Retty y Magda Schneider, que se separaron pronto. La joven quedó con la madre, controladora y exigente, que fue amiga de Hitler y de Eva Braun, de ahí que a menudo se recuerde que la niña Romy paseó de la mano del líder nazi. A los quince años debutó en el cine y demostró que tenía un encanto especial: candor, encanto y suavidad. Sus primeros éxitos le llegaron con tres películas sobre la emperatriz Sissí, que la convirtieron en una mujer famosa que no tardaría en cosechar elogios de cineastas como Luchino Visconti y Orson Welles.

En 1958, la reclamó Pierre Gaspard-Huit para hacer su película ‘Amoríos’. Allí iba a citarse con uno de los galanes de moda del momento: Alain Delon, un joven que procedía de una familia modesta, que se había hecho a sí mismo desde el arroyo y que mezclaba el encanto varonil y los aires del canalla y seductor. El propio Delon fue a buscar a Romy al aeropuerto de Orly con un ramo de flores. Se dice que, en un principio, no le resultaba muy simpático, pero sucedió algo inesperado y ella se enamoró locamente. Fue correspondida. No hay más que ver las fotos, las numerosas fotos que se hicieron: encarnan la pareja ideal, dos guapos enamorados y felices, con los ojos incendiados de felicidad, picardía y plenitud. Encarnan el embeleso recíproco.

La actriz austriaca quiso instalarse en París con él, pero su madre se opuso, salvo que se comprometiesen. Lo hicieron en Lugano en marzo de 1959 y ese mismo año Romy acompañó a su amado al rodaje de ‘A pleno sol’ de René Clement. Incluso sale un instante. Casi a la vez, Alain Delon fue llamado por Luchino Visconti para que participase en ‘Rocco y sus hermanos’. A partir de entonces, la relación empezó a llenarse de sombras, de fantasmas, de equívocos. Algunos han escrito que el director de ‘El Gatopardo’ y Delon tenían una compleja y secreta relación amorosa, algo que jamás se ha confirmado. En cambio, sí está claro que Alain Delon era muy promiscuo y se sentía atraído por distintas mujeres, y vivió peligrosamente, entre la mafia y las drogas, en diversos momentos de su vida: por ejemplo nunca se aclaró cómo murió en 1968 su secretario personal Stefan Markovic, asesinado en su propia casa.

Orson Welles reclamó a Romy Schneider para su película ‘El proceso’, inspirada en la novela de Franz Kafka, y ella se marchó a Estados Unidos a rodar. Ocurrieron algunas cosas que arrojaron por la borda una historia de pasión y glamur que tenía en vilo a toda Europa: en primer lugar, en 1962, Delon vivió un romance con la cantante Nico, de la que nacería un niño, Christian Aaron; poco después, al regresar, Romy se enteró por carta de que su enamorado se había casado con la actriz Nathalie Canovas. Destrozada, Romy se cortó las venas, pero la llevaron a tiempo al hospital.

En 1966 se casó con el director de cine alemán, Harry Meyen; de la unión nacería su hijo David Christopher. La relación se fue enturbiando poco a poco y se divorciarían en 1975. Antes, en 1969, Romy Schneider y Alain Delon coincidieron en la película ‘La piscina’. Aunque la obra es un tanto tediosa y respira un extraño clima incestuoso, Delon y Romy están muy bien y parece que su vínculo y su complicidad van más allá de lo profesional. Había química, poderosa atracción, una sensualidad inefable y obvia. Coincidieron de nuevo en el cine en ‘El asesinato de Trotsky (1971) de Joseph Losey. 

Con todo, Romy no volvió a levantar cabeza. Tuvo algunos amantes como Claude Sautet, que la dirigió, como los actores Jean Louis-Trintignant o Bruno Ganz, entre otros, pero una gran pena le horadaba el corazón. Fumaba hasta tres cajetillas de Marlboro al día, bebía mucho, redactaba notas para todo y consumía pastillas y estupefacientes. Eso sí, seguía haciendo películas impresionantes: en 1972 encarnó a Sissi en ‘Ludwig’ de Visconti; en 1974 actuó en ‘Lo importante es amar’ de Andrej Zulawsk, que le valió el Premio César. También participó en ‘Una mujer en la ventana’ (1976) de Pierre Granier-Defere, en ‘Una vida de mujer’ de Claude Sautet; actuó en ‘La muerte en directo (1979. Premio César) de Bertrand Tavernier y en ‘Testimonio de mujer’ (1982) de Rouffio.

Su trabajo era de una intensidad descarnada: Romy encarnaba una belleza madura, vulnerable e irresistible, el talento y la inspiración, sin perder ninguno de los encantos de sus orígenes: mezclaba la emoción y la fotogenia con el erotismo y la melancolía, el candor y el desamparo de una existencia maldita labrada con auténtico dolor y otros matices. “No soy nada en la vida, pero lo soy todo en la pantalla”, dijo. Romy hizo 58 películas.

Se casó con su secretario Daniel Biasini en 1975, con quien tendrá a su hija Sarah, y en 1979 recibió una noticia inesperada: su ex marido Harry Meyen se había suicidado. La fatalidad no se alejaba: en 1981, poco después de separarse, su hijo David sufrió un aparatoso accidente en la reja del domicilio de sus abuelos y falleció en la mesa de operaciones del hospital, poco antes de que ella llegase. Un año más tarde, cuando vivía con Laurent Petit, Romy Schneider aparecería muerta, a consecuencia de un paro cardíaco, tras haber consumido barbitúricos con alcohol. Alain Delon fue el primero en hacerle tres polaroids a su cadáver que jamás ha enseñado a nadie. A veces le gusta decir que Romy fue el gran amor de su vida y que lleva esas fotos en la cartera, muy cerca de su corazón.

 

EL ANECDOTARIO

 

El cuaderno íntimo. A Romy Schneidier la enterraron en el cementerio de Boissy Sans Avoir, a 50 kilómetros de París. Su tumba fue profanada y el diario íntimo que llevaba habría desaparecido. A veces se ha dejado caer que tenía datos comprometedores sobre Delon y Visconti, sobre la muerte de su secretario personal y sobre el tráfico de drogas. Cuando se comprometió en Lugano con Delon, en 1959, Romy declaró: “Siempre me lo juego todo, llevo las cosas hasta las últimas consecuencias. Me entrego y amo con todo mi corazón”. Alain Delon publicó sus memorias, que se titulan ‘Las mujeres de mi vida’ (Editorial Carpen). Algunas fueron Nico, Dalila, Nathalie Canovas, Mireille Darc o Marisa Mell. De Romy dice que conserva “recuerdos llenos de dulzura y su sonrisa, pues cuando sonreía, el mundo se llenaba de alegría. Pero ella era muy inocente y yo un lobo endurecido por mis años en la guerra de Indochina y no supe serle fiel”.

 

*Este artículo apareció este verano en mi sección ’A pleno sol’, compuesta por 42 entregas diarias de julio a septiembre.

 

ELÍAS MORO CUÉLLAR: 17 AFORISMOS

ELÍAS MORO CUÉLLAR: 17 AFORISMOS

[Elías Moro Cuéllar (Madrid, 1959) es poeta, narrador, escritor de diarios y de aforismos. En breve, en el sello Isla de Siltolá de Javier Sánchez Menéndez, un soñador que escribe y edita y mima a sus gentes, publicará el libro 'Algo que perder'. Con su gentileza habitual, Elías me envía un avance del libro. Es uno de esos escritores que destilan talento, sensibilidad, variedad de registros, intuición y hondura. He aquí otro ejemplo.]

 

17 aforismos (o así)

 

Elías Moro

 

 

Conocimiento no es sabiduría. Pero por algo hay que empezar.

 

*

 

Echar de menos es haber querido.

 

*

 

Voces que empobrecen: a sí mismo y a los demás.

 

*

 

Desconfía, y mucho, de quien deambula por ahí sentenciando.

 

*

 

La felicidad puede ser simplemente una imprevista sonrisa de la persona que amamos.

 

*

 

¡Qué penoso dialogar con uno mismo y estar, ambos actores, tan carentes de razón!

 

*

 

El poema es un fulgor que antes no existía.

 

*

 

Una orquesta de tango sin fueye, sin bandoneón, es como una campana sin badajo: mucha forma, pero poco contenido.

 

*

 

Ándate con ojo antes de hacerlo; porque según sean dichas, hay palabras que son capaces de romperte los dientes.

 

*

 

Hay quien se pone la hipocresía hasta para ir a dormir.

 

*

 

La barbarie tiene la inmensa desfachatez de ir engordando con la edad.

 

*

Un beso por sorpresa de los hijos es el premio gordo en el sorteo diario de la vida.

 

*

 

Decir justa justicia no es una redundancia, es una necesidad.

 

*

 

Se acercó a la oficina de patentes y registró la Muerte a su nombre.

 

*

 

Supongo que ya habréis caído en la cuenta de que no todo el monte es longaniza.

 

*

 

Escapó corriendo de los afectos y no tardó en darse de bruces contra la desdicha.

 

*

 

Me desconozco como si no me hubiesen parido.

 

*

 

 

(De Algo que perder, de próxima publicación en La Isla de Siltolá)

 

 *La foto es de Abbas, un gran reportero de Magnum. Podría titularse: 'La lección del desierto'.

 

 

 

 

ISMAEL GRASA: UN DIÁLOGO

ISMAEL GRASA: UN DIÁLOGO

ISMAEL GRASA. Escritor. Autor de ‘El jardín’ (Xordica).

 

“Mi supuesta frialdad pretende

ser un modo de romanticismo”

 

“Escribir o leer son intentos de vivir

la realidad con mayor intensidad”

 

 

PIE DE FOTO. OLIVER DUCH

Ismael Grasa regresa a la ficción con los cuentos de ‘El jardín’

 

 

Antón CASTRO. Zaragoza

Ismael Grasa (Huesca, 1968) escribe con intensidad y a la vez con calma. Con sentido de la observación y con una lentitud que no es indolencia, sino confianza, hondura, sobriedad e inquietud. Emplea una prosa elegante y despojada. Alterna la ficción con los libros de viajes o con un volumen tan especial, casi una autobiografía de profesor de filosofía en el aula, como ‘La flecha en el aire’ (Debate, 2011). En 2007 ganaba el premio El Ojo Crítico de Radio Nacional de España con su libro de relatos ‘Trescientos días de sol’ (Xordica), una de esas piezas un tanto minimalistas e inquietantes que definen su estilo. Y acaso su forma de estar en el mundo y en la literatura. Explica el autor: “Después de terminar ‘Trescientos días de sol’, durante algunos veranos seguí escribiendo relatos. Entonces los guardé, hasta que el año pasado decidí volver a abrir aquel cajón. Releídos, ciertamente vi que aquellos textos tenían un aire de familia con el libro de relatos anterior, pero a la vez apuntaban hacia otras direcciones, y eran más extensos y quizá más complejos, y entonces los corregí y los di al editor”. Este es el origen de ‘El jardín’ (Xordica. Zaragoza, 2014, 152 páginas), un libro compuesto por cinco relatos marcados por la búsqueda, la fuga, la rutina y una indecisa sensación de peligro, de extrañamiento o de perplejidad.

¿Cuál sería la poética de ‘El jardín’?

 Supongo que parto siempre de alguna observación real, o de algún tipo de inquietud. Procuro que mis relatos tengan algo de verdadero, no tanto por reproducir alguna situación real, sino en la búsqueda de un sentido de la realidad. Supongo también que todos mis relatos son en cierto modo el mismo relato, pero ya decía Martin Heidegger (no soy lector suyo, pero valga la cita) que un poeta escribe siempre el mismo poema.

Una de las características de su obra, casi en la línea de Pierre Michon, es la atención a las vidas minúsculas...

Todas las vidas son en el fondo minúsculas y mayúsculas a un tiempo. Pero, ciertamente, como escritor me he venido ocupando en buscar algo mayúsculo en vidas aparentemente minúsculas, en lugar de relatar tramas o episodios vistosos. 

Llama la atención que los personajes a veces parezcan un poco indiferentes, que se dejan ir sin más, que tienen algo de ‘Bartlebys’ de Melville y de ‘Merseaults’ de Camus o son un tanto kafkianos, por decirlo así...

Sí, ciertamente quizá me sienta más próximo de la melancolía de Bartleby que de la angustia de los personajes de Kafka. Pero, la verdad, procuro no pensar en la gran literatura cuando me pongo a escribir. Simplemente trato de contar mis historias. A propósito de esto Félix Romeo decía que a los malos escritores sólo se les puede comparar con los “grandes escritores”.

¿Tienen algo que ver esas profesiones que ha elegido para sus personajes con usted?

La verdad es que no siento que estén tan lejos de mi vida. En el fondo quizá me sienta culpable de haber acabado la carrera universitaria, y más si es de filosofía. En cierto modo un filósofo no es alguien que se presente a exámenes y saque un título. Hay algo de mí que quizá se quedó en el camino y que está en esos personajes de los relatos.

 ¿Qué quería hacer con ese primer relato, ‘Instrucciones de verano’, la historia de ese adolescente al que su tía deja su casa?

Supongo que trata del bien y el mal. Creo que de eso trata todo el libro, o al menos el comienzo y el final.

Ese cuento tiene algo que abunda en sus ficciones: hay como un clima de terror que no se consuma luego.

Practicar el terror como género es algo que no va conmigo. A veces bordeo esa línea, pero no la sobrepaso. Lo mío es la vida cotidiana, que en sí misma incluye todos los géneros imaginables.

 Con el segundo texto, ‘El vigilante’, se acerca a los personajes extraños y a las raras compañías...

El protagonista del cuento es alguien que lee textos complejos sobre lógica y ocupa su mente en pensamientos profundos mientras trabaja en sus turnos de vigilancia, mientras que a los ojos de los demás es una especie de idiota.

El tercero, ‘Reflejo nocturno’, y el cuarto, ‘Huellas de jabalí’, son cuentos de indecisas relaciones de pareja.  ¿Por qué el amor parece estar como amortiguado, resultar un tanto frío o ser de baja intensidad?

No creo que se trate de un amor frío o de baja intensidad. Es la intensidad de la que son capaces esos personajes desamparados y alejados de los convencionalismos. Mi supuesta frialdad en realidad pretende ser un modo de romanticismo.

¿Cómo nació esa inquietante historia de un jardinero en Garrapinillos que parece meterse en la boca de una extraña secta?

El relato trata, si lo pienso, sobre el proselitismo, que es algo aborrecible. Un joven intenta ser captado por una organización religiosa, pero al final, de algún modo, él es quien capta a su captador, quien salva a su salvador.

¿Cuál es su idea del cuento? ¿Qué le debe a Chéjov y a Natalia Ginzburg, por ejemplo?

La vía del relato que inventó Chéjov lleva un siglo existiendo y no envejece porque se apoya en un sentimiento profundo de compasión y de humanidad. Y sí, autoras como Natalia Ginzburg o Flannery O’Connor están entre mis preferidas.

Hay en sus textos un rechazo, por decirlo así, al énfasis e incluso a los finales espectaculares, efectistas o sorprendentes. ¿A qué obedece eso?

Es mi versión de la buena educación, aunque no a todo el mundo tiene por qué convencer.

Es usted un cronista de lo cotidiano. ¿Qué le atrae de lo real?

Si la realidad me fuese indiferente no me dedicaría a escribir. Escribir o leer, tal y como yo lo entiendo, no es escapar de la realidad, sino un intento de vivirla con mayor intensidad. Los libros son una parte importante de la vida, no el fracaso de la vida.

 

LA FICHA

[‘El jardín’. Ismael Grasa. Xordica. Zaragoza, 2014. 152 páginas. El libro se presentó ayer en la Librería Antígona en compañía del escritor Rodolfo Notivol.]

 

DIEGO MOLDES: POEMA A GENE TIERNEY

DIEGO MOLDES: POEMA A GENE TIERNEY

[Diego Moldes acaba de publicar un libro espectacular, ‘Venus pasión’ (Notorious ediciones) con prólogo de Luis Alberto de Cuenca. Pontevedrés de 1977, afincado en Madrid y en diversos lugares del mundo, estudioso del ‘Manuscrito encontrado en Zaragoza’, llevado al cine, es un sabio de mil asuntos de literatura y cine y cómic y música. Aquí, tras una brillante introducción, realiza una serie de retratos o acercamientos diferentes a algunas de las grandes musas, o Venus, del cine. Están casi todas las conocidas, soñadas, adoradas y más: criaturas angelicales, de cine negro, de cine romántico, heroínas, mujeres misteriosas como Greta Garbo, etc. Una de ellas es una de las más bellas mujeres del cine, Gene Tierney (1920-1991), la actriz de ‘Laura’ de Otto Preminger, entre otras películas. En cierto modo, Diego Moldes glosa en este poema (también hay poemas en el libro, propios y ajenos) a esta figura, Laura, y esta película. Pura belleza. Si les digo que este libro es un precioso regalo de Navidad solo digo una obviedad. El procedimiento es sencillo: texto en par y magnífico retrato fotográfico en impar que alude siempre, o casi siempre, a alguna película.]

 

APARECISTE

 

Como espuma absorta ávida de luz

apareciste,

sobre el lago errante...

restos de instantes distantes.

Flor ingrávida de mi pensamiento...

ausencia,

esencia,

¡resucita!

Son tus ojos que vacilan

y alumbran oblicuas espirales.

¿Quisiste soñar que hallaría, sonámbulo,

el camino de nuestra existencia?

¿Creíste suponer que mi pálida soledad

se tornaría única?

No.

Escuchaste mis sollozos, apareciste,

atendiste mis lamentos emergentes,

supiste transformar mi agonía en éxtasis.

Tornaste real lo inaudito

y este no sé qué que me abrasa por dentro

creció y crece

fundiéndose desde la lejanía en la esperanza del  tiempo.

 

Nada perdura excepto tú y yo,

nuestras almas desnudas.

 

DIEGO MOLDES

20 de diciembre de 2003

 

*La foto es de George Hurrell.

DE JOSEP PLA A LILIAN HIRSCH

DE JOSEP PLA A LILIAN HIRSCH

Quiero darte un consejo. Si quieres ser desgraciada, el camino es la ensoñación; si quieres ser feliz, entra en la voluptuosidad en cualquiera de sus formas: voluptuosidad por tu arte, por tu cuerpo, por tu sexo, por tu casa, por tus caprichos, por sus amores o tus hijos. Marcharte sin tener un objetivo, sin saber a dónde vas, es una ensoñación. A menudo me decía que irse es morir un poco. Lo contrario que la voluptuosidad, que exige poner mucho cuidado, concentración y empeño en la realidad. Para saborearlo tienes que quedarte. Tengo treinta y cinco años. He soñado mucho y tengo que confesarte que aun no sé qué es la realidad. Esa es mi gran desgracia. No te deseo algo parecido. ‘Ti voglio troppo bene’. (...) Trabaja, Lilian, trabaja, ama la viday que tus ojos sean siempre claros. ¡Cómo pesa el corazón!

-Fragmento de una Carta de Josep Pla a Lilian Hirsch. Desde Llofriu, Mas Pla, 1932.

Incluida en el libro ‘A la carta. Cuando la correspondencia era un arte’. Selección y prólogo de Valentí Puig. Barcelona, 2014. Elba.

 

La foto la tomo de www.lletres.net.