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Antón Castro

MAFALDA, POR GUILLERMO BUSUTIL

MAFALDA, POR GUILLERMO BUSUTIL

[Guillermo Busutil, autor de 'Noticias del frente', regresa de un viaje de placer de Roma, acompañado de su fotógrafa preferida, y rinde homenaje a Mafalda.]

LA NIÑA DE LA CALLE CHILE

 

 

Guillermo BUSUTIL

http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2014/06/01/nina-calle-chile/681488.html

 

Mafalda es una excelente quina para digerir y depurar la realidad. Al principio sabe a corteza amarga, igual que todas las certezas, pero enseguida tiene el regusto de una sonrisa inteligente y después te deja una actitud reconstituyente. A Quino, Joaquín Salvador Lavado, le deberemos siempre su medicina infantil para adultos. El dibujo más redicho y preguntón que le provoca dolor de cabeza a la política de lo cotidiano. No hay una sola Mafalda, de todas las que Quino ha dibujado, que no tenga cara de inocencia atolondrada mientras propina un puntapié de filosofía en la espinilla de lo real y sus contradicciones. Un golpe agudo que desequilibra cualquier certeza y aparente seguridad. Sobre todo a los adultos de su familia. También a los miles de lectores que durante años, y todavía hoy, seguimos manteniendo actuales sus historietas, su pequeña existencia enmarcada en blanco y negro en esas libretas apaisadas de sus ediciones: un frasco de papel con pastillas para despertar el pensamiento. No hay una sola gragea que no encienda por dentro un alivio, una corriente de energía entre el corazón y la cabeza. "Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo Importante". "Comienza el día con una sonrisa y verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo". "Sería lindo despertar un día y encontrarse con que la vida de uno depende de uno". "¿Por dónde hay que empujar este país para llevarlo adelante?". Ninguna cae en saco roto. Toda son efectivas. Mafalda ansiolítico, analgésico. Quina vitaminada.

Siempre quise ser un dibujo a lápiz para pertenecer a su pandilla. Y tener una viñeta cerca o estar los dos en la misma. Igual que Felipe. El enamorado soñador con su angustia por no saber cómo construirse una identidad. Seguro que hubiésemos sido buenos amigos a pesar de la rivalidad por la misma niña que lee y escucha las noticias, que desdeña lo frívolo y lo material e imagina su futuro de influyente intérprete de la ONU. Una mujer independiente a la que su hija nunca tendría que preguntarle: "Mamá, ¿qué te gustaría ser si vivieras?", igual que hizo ella con la suya. Tampoco me habría importado que Quino me hubiese puesto a hablar con Guille y Miguelito. A las chicas le gustan los tipos con buena mano con los más pequeños. La primera vez que leí una de sus utopías pesimistas entendí que los dos compartíamos rebeldía y la tendencia por las preguntas que incomodan. Supe entonces que jamás dejaría de querer a Mafalda. Nunca la traicioné con Carlitos Brown. Me parecía un pequeño Hamlet de colegio mayor. Sin el desparpajo de Felipe, incapaz de cuestionarse "¿por qué justo a mi tenía que tocarme ser yo?". Guardo todas sus historias al alcance de la memoria y de vez en cuando me asomo a guiñarle una sonrisa a la pequeña inteligente, irónica, inconformista, contestataria y sensible. Mafalda soñando con un mundo más digno, justo y respetuoso con los derechos humanos. La heroína iracunda que rechaza las hipocresías humanas, las rendiciones de los adultos, las injusticias y que mantiene vivo su derecho a seguir siendo una niña que no quiere hacerse cargo del universo adulterado por los padres. Así definió una vez Umberto Eco a la protagonista de los dibujos de Joaquin Salvador Lavado, el tipo que se inspiraba en los noticieros de los años sesenta para que Quino, su alter ego, hiciese que su deslenguada protagonista opinara sobre la guerra de Vietnam, el asesinato de Kennedy, la carrera espacial y el psicoanálisis. "¿Y no será que en este mundo hay cada vez más gente y menos personas?". Como me hubiese gustado ser un dibujo a su lado para escuchar su voz y andar con ella por los alrededores del barrio de San Telmo, en Buenos Aires. O esperarla en la esquina de la calle Chile 371, en cuyo quinto piso cumplirá cincuenta años el próximo septiembre.

Hace tiempo que no sale de su casa. Quino se cansó de llevarla de su mano al papel en blanco donde equilibraba con perfecto arte lo que pensaba, lo que contaba y lo que dibujaba. Existencial, socrático, irónico, breve como el lenguaje de su Mafalda. Cualquiera diría que un día la creó para el anuncio publicitario de un electrodoméstico, cuyo encargó se averió por el camino, y que terminaría convirtiéndose en un icono filosófico. Una Pepito grillo con falda y lazo rojo coronando su negra caballera. La dejó apagada el día que sintió que la cabeza no le daba para más frescura y originalidad afiladas. La última tira como ilustrador la dibujó en 2006. Cuando la vista se le nublaba antes de llegar al papel en blanco. Quino tiene 81 años. Es un tipo humilde y sensible. Todavía está extrañado de que le hayan concedido el Premio Príncipe de Asturias de la Comunicación. La primera vez que lo conceden a un dibujante. "No me esperaba este premio", ha dicho a los periodistas. "Me sorprende que con los dibujantes que ha tenido España me toque a mí esto. He tenido la suerte de haber conocido a Antonio Mingote, a Perich, a Summers, a Chummy-Chummez?". Después confesó: "A los premios, como dijo no me acuerdo quién, uno llega cansado". Está bien que un humorista gráfico haya sido galardonado. Admiro esa capacidad que tienen para emparejar el drama y la crítica con una reflexión curvada en sonrisa. La fuerza que llega a tener un trazo, una nube, una frase dentro del mismo recuadro.

Es curioso. Ha pasado el tiempo. Pero al volver sobre sus historietas compruebo la vigencia de sus preguntas y de sus respuestas, la actualidad de su actitud. Inconformista, lúcida, sensible, contestaría. Hace tiempo, el suyo, de bajar a la calle. Seguro que encuentro a Mafalda.

*Guillermo Busutil es escritor y periodista
www.guillermobusutil.com

 

SERGIO LARRAIN, PARÍS 1959

SERGIO LARRAIN, PARÍS 1959

Así captó el chileno Sergio Larrain los Campos Elíseos, en París, en 1959. El año que nací yo: un 25 de agosto, en Lañas-Arteixo, A Coruña. En el lugar de Vilarnovo, con vistas hacia Armentón y el mar de Barrañán.

RUSSELL, POR YOUSUF KARSH

RUSSELL, POR YOUSUF KARSH

Un retrato del escritor y filósofo Bertrand Russell, firmada por Yousuf Karsh en 1949. Un retrato desde la sombra, o con sombras, de dos maestros: el retratado y el retratista.

GRANADAS, POR RAFAEL NAVARRO.

GRANADAS, POR RAFAEL NAVARRO.

Una foto de granadas de Rafael Navarro, Premio Aragón-Goya, 2013. La fruta favorita de Félix Romeo Pescador (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011).

UN MOMENTO DE AMOR EN EL AGUA

UN MOMENTO DE AMOR EN EL AGUA

Tomo de aquí esta bella foto, un momento de amor en el agua.

http://janetmillslove.tumblr.com/post/81160024186/moment-love-wild-fauna-love

 

MÁS ALLÁ DEL DESIERTO / 3

En Heraldo.es puede seguirse esta mirada a una parte de la actualidad cultural de la semana.

http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cultura/cultura/2014/05/31/aragon_plato_cine_literatura_291157_308.html

Delibes por Chema Conesa. Tomo la foto de aquí: 

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-88f0d99c192b3492cf98f29994cd8029.jpg

 

MÁS ALLÁ DEL DESIERTO / 3. Diario Cultural

 

Aragón, plató de cine y de literatura

 

 

SÁBADO, 24 de mayo

Viajo a Madrid. Y en las salas de la Comunidad de Madrid, Alcalá 31, contemplo los ‘Retratos de papel’ de Chema Conesa: una fiesta de los sentidos. Treinta años de fotos admirables: una historia de la transición a través de más de un centenar de rostros, de actitudes, de paisajes (como el de Patxi López entre la arboleda, como los de Miguel Delibes), de retratos psicológicos, de puesta en escena o directos como la luz más hermosa. Hacía tiempo que no veía algo tan incontestable en fotografía: Conesa, que trabajó en ‘El País’ y en ‘El Mundo’, es algo más que un maestro, un artista o un artesano. Ama a los seres y los busca con suavidad y penetración. Sabe mirar, componer, encerrar la claridad en un poema visual deslumbrante. Domina el color a su antojo, pero también ofrece una serie de caras en blanco y negro, con un tratamiento especial, que se quedan en la retina y en el fondo de la memoria.

 

DOMINGO, 25 de mayo

Héctor Pérez es un joven músico zaragozano que publica su primer disco: ‘Billetes de ida y vuelta’, canción melódica, ligera, sin complejos y con cuidados arreglos, que ha grabado en Madrid. Todos los temas y su música son suyos. Dominan el amor, la melancolía, la idea del viaje: “Musa de mi inspiración, guardián de mi brújula. / hogar de mi música, que te sigue allá donde vas”. El autor, tras dar las gracias a un montón de amigos, dice: “Este disco es una realidad, el primer paso de un camino que espero sea muy largo. Lo mejor es lo que queda por venir”.

 

LUNES, 26 de mayo

Se falla, por votación popular, el cartel de las fiestas del Pilar de 2014. Lo gana el artista y diseñador Antonio Isla, al que conocí hace poco en Monzón, en la exposición de los hermanos Clemente dedicada a la forja y a la cerrajería artística. Antonio Isla parte de ‘El beso’ de Robert Doisneau, el célebre ósculo ante el ayuntamiento de París. Es tan obvio el homenaje, o la parodia o la provocación, que no cabe hablar de plagio: parece más bien un juego que no oculta su descaro y un intento de unir París y Zaragoza a través de una imagen universal. De los más de 1400 votos emitidos para seleccionar una obra de entre cinco finalistas, Isla recibió la mitad. Los carteles del Pilar jamás pasan inadvertidos. Suscitan una intensa división de opiniones, y también este.

 

MARTES, 27 de mayo

La sala 14 de los cines Aragonia se viste de gala para el estreno de ‘Aragón Rodado’, un proyecto en el que Vicky Calavia ha invertido muchas horas y búsquedas. Luis Alegre es el hilo conductor: conversa con una veintena de personajes que encarnan los distintos oficios del cine y que han intervenido en doce películas que se han rodado en Aragón.

Vicky Calavia, feliz, explica las claves de su ‘road movie’, que arranca con Fernando Trueba cuando rodó ‘Lumière y compañía’ (1995) y creó en apenas un minuto un corto inolvidable: ‘Salida del escritor insumiso Félix Romeo de la cárcel de Torrero’. Conmueve el arranque, conmueven la humanidad tan natural y la serenidad del autor de ‘Noche de los enamorados’ (esa novela nacería en su estancia en prisión como objetor de conciencia); luego, Jorge Sanz evoca el rodaje de ‘Valentina’ en Albarracín y la hermosa complicidad con Anthony Quinn y con Paloma Gómez, la niña que se hizo un esguince de tobillo “correteando por las calles”, y tuvo que ser elevada en grúa al set de rodaje.

Hay momentos magníficos: la presencia de Willy Montesinos en Sos del Rey Católico, el modo en que Yvonne Blake explicó su trabajo para ‘Los fantasmas de Goya’, la intensidad de Juan Diego desgranando su trabajo en ‘La noche oscura’, los recuerdos de Ignacio Martínez de Pisón, Antonio Resines o Maribel Verdú de ‘Carreteras secundarias’ o, entre otras imágenes, el paseo final de Paula Ortiz y Luis Alegre por el Casco Histórico de Zaragoza; repasan la grabación de ‘De tu ventana a la mía’ en la historia con la actriz Luisa Gavasa.

El documental, como insistieron Alegre y Calavia, confirma a Aragón como plató de cine, como un espacio de paisajes espectaculares, con historia, y como una lección de autoestima. Contó con el apoyo de CARTV y del Gobierno de Aragón.

 

MIERCOLES, 28 de mayo

Zaragoza, y más en vísperas de la Feria del Libro, se llena de propuestas literarias. Daniel Nesquens y Alberto Gamón firman un libro muy bonito y sugerente: ‘AbeCeCirco’ (Anaya). Nesquens construye pequeñas frases de criaturas del circo (máximo seis palabras que empiezan por la misma letra) y Gamón, con su cuidadoso estilo neocubista, de caligrafía geométrica y un trabajado cromatismo, crea una historia paralela: todo un viaje de un circo ambulante que pertenece tanto a la ficción como a la realidad. Se trata de un bello álbum concebido para todos los públicos.

Jorge Franco (Medellín, 1962) llegó a España casi sin voz. Viene a presentar la novela con la que ganó el Premio Alfaguara: ‘El mundo de adentro’, que hunde un pie en la realidad, en un puñado de leyendas que marcaron su infancia y en un homenaje a los cuentos de hadas con castillo y joven confinada, y a la crónica de sucesos. Jorge Franco se confiesa un escritor obsesionado por el amor, orgulloso de que el propio García Márquez le cediese un testigo muy especial: lo saludó como uno de sus herederos.

‘El mundo de adentro’ habla de un personaje que se marchó joven de Medellín, don Diego, se hizo rico y regresó a su ciudad con una mujer alemana, Dita, y una niña, Isolda. Diego y Dita veneraban la ópera y a Wagner; eso sí, ninguno de los dos sospechaba que un delincuente, el Mono, cambiaría el curso de sus vidas.

Se entregan el Premio de Honor y el Premio de Novela Histórica ‘Ciudad de Zaragoza’. Lo reciben Sarah Lark, autora alemana especializada en el mundo de los caballos y en un género más o menos nuevo, ‘landscape’, y Leonardo Padura, que es un novelista histórico accidental: él es un buen novelista policíaco. Sí es cierto que ‘Herejes’ (Tusquets) es una compleja y fascinante novela de época.

 

JUEVES, 29 de mayo

Luis García Montero siempre está de moda. Ya sea con sus poemas, con sus novelas o con su compromiso con las humanidades. Reivindica a sus maestros: García Lorca, a quien leyó muy pronto, quizá desde que su padre adquirió, a plazos, las ‘Obras completas’ del poeta del ‘Romancero gitano’; Gil de Biedma, que le recomendó que se grabase para ajustar el recitado de su poesía, y Ángel González, a quien le dedicó una novela. García Montero cuenta en ‘Alguien dice tu nombre’ (que presentó en Cálamo) la historia de un joven, León Egea (en homenaje al poeta Jorge Egea, del que Bartleby publicó su poesía), que descubre el trabajo, la política, la amistad y, sobre todo, el amor de una mujer algo mayor que él que le pide que no le cuente a nadie su pasión clandestina y que use su imaginación de escritor para entenderla mejor a ella y el dolor de los otros.

Andrés Neuman es un escritor talentoso. Se mueve a la perfección en cualquier género: traduce, teoriza sobre el cuento, firma microrrelatos o narraciones extraordinarios, es novelista y poeta, y tiene un ingenio esencial, que trasciende el chiste o el feliz hallazgo. Publica ‘Barbarismos’ (que también podrían llamarse ‘Neumanismos’, término que acuña José María Merino; libro de Páginas de Espuma que presentó en Los Portadores de Sueños), que es una colección de aforismos, de frases, de cuentos, de metáforas y de revisión del lenguaje. Él dice que es “un diccionario canalla”, quizá porque obliga a leer de otro modo.

Aquí habla de todo: de literatura, de amor y sexo, de política, de la crisis, de deporte, especialmente de fútbol, y de poesía. El libro está lleno de humor y de fogonazos chispeantes, que no excluyen la lucidez o el humor negro. Por ejemplo dice: “Caca. Escatología sin aparato crítico”. O “Noviazgo. Período durante el cual dos enamorados hacen todo lo posible por no conocerse”. Otro de los textos más felices y misteriosos podría ser este: “Poeta. Extranjero de su lengua materna”.

 

En este jueves intenso, se presenta a la prensa la colección ‘Circa’ de Pilar Citoler. Más de 150 obras distribuidas en dos plantas. Una colección correcta, apañada, bien montada y sin grandes sorpresas. Ningún cuadro deslumbrante o verdaderamente decisivo. La colección carece de individualidades y funciona mejor en su conjunto. No hay que desdeñarla, aunque su procedimiento de adquisición no ha convencido a casi nadie. Se ha hecho por vía de apremio, con una inversión considerable, en un momento en que el Departamento de Cultura, Educación y Deporte trabaja bajo mínimos, en un estado próximo a la indigencia.

 

VIERNES, 31

Comienzan las ferias del libro de Huesca y Zaragoza. Luis García Montero y Fernando Lalana, nuestro Cervantes Chico, son los pregoneros. Dos buenos y diferentes autores: el granadino encarna el compromiso cívico, la defensa de los maestros, la exaltación de la poesía; Fernando es el narrador puro, divertido, irónico y capaz de recorrer el mundo para explicarse y seducir con la ficción a los miles de lectores jóvenes de todo el país. En su discurso, Lalana elogió la labor de los libreros y, con Juan Diego Botto, defendió el derecho de todos al pan y a las rosas, y el derecho “a que nos guste la cultura”.

ELEUTERIO BLASCO FERRER: VIDA

Una tesis redescubre a Blasco Ferrer

 

Rubén Pérez Moreno estudia a este artista aragonés del exilio que practicó la pintura, la escultura y el dibujo con gran personalidad

 

 

“Eusebio Blasco Ferrer es un artista del exilio y un artista de su tiempo marcado de forma extraordinaria por su infancia y cultivado en la Barcelona artística de las vanguardias de los años 20 y 30. Practicó todos los géneros, escultura, dibujo y pintura, y ha dejado una obra valiosa que aún está por descubrir”. Así se expresa el profesor e historiador Rubén Pérez Moreno, que le acaba de dedicar su tesis doctoral con el título ‘Eleuterio Blasco Ferrer (Foz Calanda, Teruel, 1907-Alcañiz, 1993). Trayectoria artística’, lo cual le ha servido para completar su biografía y “trazar su evolución artística” y para realizar el catálogo de su producción. Rubén Pérez ha descubierto muchas obras, dispersas, de un artista “que vendió mucho, primero por puro éxito y luego para sobrevivir”, y ha podido evaluar la importancia y la calidad de sus dibujos, alrededor de 400.

Eleuterio Blasco Ferrer era hijo de un alfarero. Tuvo una infancia muy literaria: conoció la vida rural, fue vendedor ambulante de quincallería y de piezas de barro por los pueblos, y al parecer incluso cantó en orquestas de pueblo. Sin que se sepa muy bien por qué, huyó de casa y con 17 años se instaló en Zaragoza. La policía lo devolvió al seno familiar y allí, en contacto con los herreros y con las labores artesanales de su padre, también se interesó por la escultura y en particular por la forja. En 1926 se marchó a Barcelona y estudió Bellas Artes. Empezó a definir su mundo plástico y se inclinó hacia la escultura, sobre todo en chapa y en terracota, pero también pintaba óleos de tema costumbrista o popular. En Barcelona abrazó la causa anarquista y empezó a consolidar sus propuestas. Se interesó por la escultura catalana de artistas como Manolo Hugué, Casasnovas, Rebull, y optó “por  una tendencia realista asociada a la modernidad de entreguerras. Sus piezas ofrecen un ligero primitivismo de las figuras, sobre todo en los rostros, y su obra usa líneas sencillas y tiende a la expresividad”.

Por aquellos años a principios de los 30 participó en varias muestras; una de las más importantes, recuerda Rubén Pérez, fue la de las Galerías Layetana en 1934. “Por entonces –señala Rubén Pérez- alquiló un local–estudio y compró las herramientas necesarias para un adecuado trabajo del hierro”. Realizó piezas como ‘Violinista’, ‘Bailarina’, ‘Maternidad’ (las maternidades serán una constante de esta primera época). Su obra, en algunos aspectos como el uso de chapa, se acerca a la de Ramón Acín o Pablo Gargallo, “con quien ha sido comparado, cosa que le molestaba”.

Dice Rubén Pérez que “es en el dibujo donde desarrolla su personal lenguaje surrealista para explorar los vicios y los males de la sociedad capitalista, al servicio de unos ideales libertarios”. Blasco Ferrer emplea una línea sencilla y leves sombreados e incluso se anticipa al “conflicto bélico y carcelario” que estaba a punto de iniciarse. Combatió con el Frente Popular y trabajó en cartografía. Perdida la guerra, el 10 de febrero de 1939 salió de Barcelona y acabó en dos campos de concentración: en Vernte d’Ariège y Septfonds. Cuando recuperó la libertad, vivió en Burdeos y trabajó en una fábrica de pólvora, más tarde se empleó en Marsella y finalmente fijó su residencia en París, donde vendía sus dibujos por distintos cafés. Se sabe que fue perseguido por la Gestapo, pero en 1942 logró exponer en la capital.

Entre 1945 y 1958, cuenta Rubén Pérez, viviría su mejor época: expuso en París, hasta en cuatro ocasiones, Marsella, La Haya, Ámsterdam, Nimes, también en Barcelona (regresó, por vez primera y “con miedo”, en 1968), y en 1964 presentó sus realizaciones en hierro en la Reyn Gallery de Nueva York. Se hizo amigo de Picasso, que le ayudó económicamente, y logró integrarse en la sociedad artística francesa y a la vez alcanzó fama como artista español en el exilio.

Rubén Pérez Moreno dice que Eusebio Blasco Ferrer “era un hombre extraordinariamente desconfiado. Él se encargó de tratar con las galerías donde era expuesta y vendida su obra”. Fue evolucionando del surrealismo hacia el expresionismo, sin perder el hilo de continuidad con la obra anterior a la guerra; en su pintura y en su escultura se produce una mayor interrelación y se perciben los ecos del fauvismo y el mundo tenebrista de Gutiérrez Solana; poco a poco incorpora posteriores ecos de Rouault, Kirchner o Modigliani, entre otros.

En 1968 abandonó la escultura en hierro; víctima de diversos achaques físicos, redujo su producción. Hizo piezas como ‘El último suspiro de don Quijote’, que fue un “verdadero símbolo del exilio republicano”, y otras comprometidas con los desheredados de la tierra. En 1985 se instaló definitivamente en Barcelona, en un hostal, donde tenía una maleta con recortes, catálogos, libros y fotos de la historia artística de su vida. “Tuvo que vender mucha obra para pagar sus medicamentos”, dice Rubén Pérez. Murió en 1993 en Alcañiz; se había traslado a una Residencia de la Tercera Edad, pero solo vivió dos meses. Donó una parte de su obra al Museo de Molinos, localidad de donde era su madre, y donde está enterrado.

ELENA MEDEL, HOY, EN ANTÍGONA

ELENA MEDEL, HOY, EN ANTÍGONA

ELENA MEDEL PRESENTA ’CHATTERTON’ EN ANTÍGONA
Esta tarde, a las 20.00 horas en la librería Antígona, se presenta el libro ’Chatterton’ de Elena Medel: el libro fue premio Loewe joven y ha recibido muchos elogios, igual que el ganador senior ’Los desengaños’ de Antonio Lucas. Al poeta y narrador Fernando Sanmartín le encantó el libro de la poeta cordobesa y será él el presentador de un libro personal, hermoso, con algunos textos realmente espléndidos, singulares. Por ejemplo, el que da título al conjunto, inspirado en en poeta y visionario Thomas Chatterton. Cuelgo aquí un texto de Elena:

UN CUERVO EN LA VENTANA DE RAYMOND CARVER

para Erika

Nadie se posa en el alféizar -son veintiocho años
de espacio adolescente-,
pero qué ocurriría si el pájaro sobre el que he leído
en todos los poemas
se colara por el patio de luces y asomara
por el alféizar de mis veintiocho años,

un pájaro
mi habitación adolescente.

Y qué ocurriría si yo escribiese aún
-si me preguntan, respondo que ya no-
y un pájaro cualquiera, ninguno de los pájaros sobre
los que haya leído en todos los poemas,
un cuervo o una de las palomas negras que asoman en la oficina,
interrumpiese en la escritura
como el que se posó en la ventana de Carver.

¿Ganaría su lugar en el poema?
¿Dejaría de ser pájaro?

Alza el vuelo. Ya no hay
habitación en el alféizar.

 

CHATTERTON

Mentí durante diecisiete años. Mentí después

en todos mis poemas. He mentido durante los diez

años siguientes. Acércate, soy

como tú. Escucha cómo late mi corazón

perverso: mudanzas en platitos

de papilla de mamá. Aliméntame,

compréndeme, yo vestía unas ropas que nunca fueron mías,

yo escribía en un idioma ajeno, pequeña, tonta,

qué mal memoricé: con mis poemas levanté un imperio.

Pero todo acabó. ¿Quién soy ahora?

Engañaste durante diecisiete años; antes de los míos

comencé yo a mentir. Un abanico con telas del Oriente

para mi hermana. Para mi madre araña compraré moldes de costura.

Tabaco que recubra los pulmones de mi padre. ¿Quién soy realmente

ahora? He soñado contigo algunas noches.

Te prometo que si salgo visitaré tu tumba. Ahora sí que

no miento. Ahora sí que no.

 

 

De ’Chatterton’
Elena Medel
Premio Loewe a la Creación Joven 2013
Visor, 2014