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Antón Castro

'SEDUCCIÓN': UN DIÁLOGO

[El pasado viernes, en compañía de José Luis Melero Rivas, presenté el libro 'Seducción' (Olifante, 2014) en la Feria de Huesca. Myriam Martínez, jefa de cultura, me mandó esta entrevista que ha publicado hoy en el 'Diario del Altoaragón'.]

 

¿Qué es la seducción y qué es su poemario 'Seducción'?

Cautivar, hechizar, conquistar, deslumbrar, sojuzgar el ánimo de alguien con buenas artes y ponerlo de tu parte para lo que se tercie: conversar hasta el fin de noche, pasear, cantar, bailar y también lo otro, si los cuerpos se inclinan hacia la tentación más más hermosa. Seducir es enamorar un poco con la vista, con la palabra, con la alegría. Y para mí seducir también es embellecer el paso del tiempo y someterlo un poco a tu antojo. Seducir aquí es vivir con emoción lo que has soñado alguna vez. Pensar, por ejemplo, que Debra Winger te hace caso por un instante.

¿Es usted seductor, le gusta seducir?

A todos nos encanta seducir, pero no tengo conciencia de ser un seductor. En todo caso, quizá sea a veces un seductor a través del lenguaje y la cordialidad. Y quizá la búsqueda de la felicidad, en las pequeñas cosas.

Destaque tres aspectos de su libro

Es un libro donde hablo de historias de amor propias, historias de amor ajenas, donde rindo homenaje a algunos amigos y maestros inolvidables: Javier Tomeo, Félix Romeo, Julio Antonio Gómez, Ana María Matute, José Angel Valente. Es un libro sobre la huella insobornable de los afectos; entre ellos, mi madre tiene un protagonismo especial, aunque ella no lo sabe y sospecho que no se creería lo que digo. Es un libro de texturas, de olores, de mujeres hermosas a las que has esperado y sigues esperando en las regiones de mi imaginación.

 Indíqueme, por favor, si ha publicado algún otro libro este "curso" ...

Mi último libro publicado fue ‘El dibujante de relatos’ (Pregunta), un libro de amor a la ciudad, a los amigos, a los paisajes, a la memoria, a un dibujante como Juan Tudela y al cuento como género literario. Y también al poema en prosa.

 Qué es lo más curioso o bonito que te ha pasado en relación con este libro

Me han pasado algunas cosas realmente bonitas. Por ejemplo, José Luis Melero lo recibió y no pudo abandonarlo en toda la noche; dos días después volvió a leerlo. Luis Alegre me dijo que no me había leído nunca nada tan emotivo como el poema ‘Amor de madre’ y ayer el cantante y compositor David Angulo me escribió, vencida la medianoche, para decirme algo parecido.

Usted es poeta hasta en sus libros de narrativa, ya lo dice José Luis Melero, que además le prologa el libro. ¿Se reconoce así?

Probablemente. Pepe me conoce muy bien. No he escrito poemas hasta los 50 años, de manera específica, y creo que la poesía está en todos mis libros de narrativa. La poesía, el poder de la palabra, amasada con imágenes, atmósferas y sensaciones, está presente en todos mi libros, incluso los de periodismo. Un libro como ‘Veneno en la boca’, de entrevistas con escritores aragoneses, está lleno de poesía, sobre todo en el retrato de cada autor.

 También dice Melero que en este poemario nos abre su corazón y nos hace confidentes. ¿Qué no nos había contado aún?

Algunas cosas. El arsenal de la memoria y de los recuerdos inventados es casi infinito. Aquí cuento una de las historias de amor más bellas, por imposibles (es una historia que solo existió en mi cabeza), hacia una joven a la que nunca le dije nada. Solo la miraba y la perseguía por los pasillos de las aulas en los días de lluvia.

¿Puede ser éste uno de los libros en los que más se ha desnudado?

Probablemente. Hablo de los meandros del corazón y de los sentimientos a través de las vidas de otras personas, como sucede en la primera parte del libro, ‘Una historia de amor’, nueve poemas, o en algunos homenajes. A veces, a través de la ficción, creo que hago inequívocas declaraciones de amor, de deseo y de sueño. El amor, como casi todo, nace en el cerebro, esa esponja tan enigmática como la pasión.

 

Por cierto, usted ha prologado el libro de Luz Rodríguez, otro poemario que se presentó hace unos días en la feria. Dígame algo de él.

Me gustó mucho. Conozco a Luz Rodríguez desde hace años, aunque apenas había leído sus poemas o sus relatos, y cuando leí ‘El pez de la despedida’ me pareció conmovedor. Es una historia de amor que participa de sus ingredientes habituales: el embeleso, la complicidad, el erotismo, la amenaza de la ruptura. Es un libro con música del alma, compuesto con palabras cargadas de sentido. También he prologado ‘La mirada del esparvel’ de Ángela Abós: un libro que resume una vida y una forma de estar en el mundo a través de artículos –muchos se han publicado en el ‘Diario del Altoaragón’- cargados de memoria, de sensibilidad, de conocimiento, de evocación y de compromiso.

 

ÁNGELA ABÓS: EN LA FERIA DE HUESCA

[Esta tarde, en Huesca, se presenta el nuevo libro de Ángela Abós: ’La mirada del esparvel’ (Instituto de Estudios Altoaragoneses), donde recoge una selección de sus artículos de treinta años en diversos medios aragoneses. Este es el prólogo que lleva el libro. Ángela siempre es una afectuosa y entrañable que ha asumido cargos importantes. Su gran pasión es, sin duda, la literatura.]

 

EL VIAJE HACIA LA LIBERTAD

 

Antón CASTRO

 

Ángela Abós (Benasque, 1934) es una mujer entusiasta y laboriosa. Por muchas razones: por su intensa biografía, por la asimilación de una cultura rica y matizada, por su pasión por la política y la democracia, por su sentido de la amistad y porque exhibe, casi por igual, entusiasmo, lucidez y sinceridad. La mirada del esparvel es un libro emocionante: el de una mujer de la montaña que conoció el trasiego de mercancías entre Benasque y Francia bajo la nieve, y que se alimentó de las paradojas de la existencia, que empiezan en su propia familia.

Este es un libro de alguien con raíces: en la cultura, en los libros, en la educación, en el debate ciudadano. Hace algún tiempo en una entrevista para Heraldo de Aragón me decía: “Mi vida ha sido completamente insólita desde pequeña. Es la verdad. Y yo he intentado responderle siempre con un imperativo ético. La ética es un impulso individual, es una tendencia, y es una forma de estar en el mundo. Nos pasamos la vida intentando conjugar nuestros sentimientos y nuestras inclinaciones con lo colectivo, con la vocación de servicio. Y eso me ha pasado siempre”.

Reconoce el magisterio de los otros –desde Lázaro Carreter, Alonso Zamora Vicente o Laín Entralgo, pongamos por caso, a Tomás Buesa o Pablo Neruda, tan lejano y tan suyo a la vez- y a la vez, despaciosamente, con un verbo matizado y hermoso, nos da una lección tras otra. La primera lección, ese texto dedicado a la revista Triunfo, en la hora del adiós, es una vindicación de la memoria y de un viaje convulso y esperanzador que ha hecho con mucha gente. El libro es la crónica de una travesía hacia la libertad y a veces reaparecen, como fantasmas olvidados, nombres que fueron decisivos en la aventura. Algo más adelante firma un artículo que se titula ‘Aragón exporta sentido común’: es fácil y ajustado decir que Ángela Abós también exporta sensatez, contagia convicción y atrevimiento. Defiende el Parlamento, incluso “el aragonés” dice con alguna ironía, e invita a conocerlo porque solo se ama de veras lo que se conoce. Y la vida parlamentaria, en la Aljafería, en Madrid o en cualquier comunidad española, es un estandarte de pluralidad y de imprescindible debate.  Sabe muy bien de lo que habla: a su condición de profesora con leyenda, como suelen decir algunos de sus alumnos como el periodista Jesús Frago, suma su condición de novelista y de mujer que ha asumido importantes y variadas responsabilidades en Madrid, en el ministerio de Educación, y en Aragón, en el Gobierno de Aragón, entre otras instituciones.

Mientras se zambulle en libros que lee, y de los que extrae algunas enseñanzas como le sucede con El bucle melancólico de Jon Juaristi, mientras contempla con esperanza las elecciones vascas, pongamos por caso, va dejando aquí y allá huellas de su biografía, cantos rodados que sedimentan en el fondo del río y a la par siguen su curso hacia el porvenir más vibrante. La mirada del esparvel es una apología de la convivencia, de la diversidad, de la tolerancia, de la sensibilidad y de la complejidad. No hay nada más burdo y estéril que la ausencia de matices. Así, igual que glosa la biografía de Pilar Miró, que elaboró Diego Galán, puede hablar de ‘El camino de Francia’, una historia coral de calado familiar e íntimo, una pieza que se complementa con ‘Francia en el corazón’. Alguien recuerda: «¡Qué bien se vive allí! Van más adelantados en todo. Se nota en las casas, en el comercio, en las escuelas y en lo educados que son, aunque para el dinero sean tan suyos».

Eso sí, partidaria de los placeres esenciales y de las urgencias del cuerpo, recuerda que el sexo existe y que de su laberinto de incitaciones nacemos todos. Esta introducción alude de manera explícita a la primera parte del volumen: ‘Cultura y sociedad’, la más importante quizá porque encierra dos términos en los que cree ciegamente.

Ángela también habla del deporte y de los deportistas, y recuerda que fue nadadora y que tuvo un equipo local, jacetano, en el que hacía sus pinitos esta mujer a la que algunos alumnos veían como si fuera Juliette Gréco. Cultivaba el misterio del conocimiento y entendía que el mundo es un hontanar de caminos hacia la sensibilidad. También aborda la educación y la mujer, claro, pero hay otra sección, que se anticipa al cierre, la política, que es realmente emocionante. Es un autorretrato oblicuo de Ángela Abós: su colección de amigos, de figuras más o menos famosas que han moldeado su personalidad. Por ejemplo, en un conjunto de afectos, de recuentos y de análisis, confiesa sus debilidades. Dice: “Soy de los pocos que le aguantan a Federico Jiménez Losantos, como hacía José Antonio Labordeta, casi todo. Casi, pero no todo; a veces se pasa un huevo y otras veces los dos, y cuando eso sucede nos hiere de verdad. Nos conocimos hace tiempo en Zaragoza, en una cafetería del paseo Sagasta que ya no existe. Me lo presentaron como compañero militante del PSA y alguien me comentó que andaba medio enamorado de aquella chica navarra que no sé si también militaba con nosotros y que luego se nos fue con Alberto Moravia. ¡Qué años aquellos!”. Por lo que aquí se cuenta, también Federico Jiménez Losantos sucumbió al hechizo de Carmen Llera.

Ahí, en ‘Nombres propios’, habla de de Antonio Saura, con el que coincidió en varias ocasiones (declara, ya de paso, su amor por los calvos), de Gabriel Celaya, del político Carlos Piquer, que tuvo un final extraño y doloroso y a Ángela le produjo una desazón muy amarga, de Tomás Buesa, de Fernando Lázaro Carreter o de Miguel Hernández, entre otros. Y al hacerlo deja correr otra certidumbre, que se impone en este volumen: ella, Ángela Abós, lectora de poesía, enamorada de la copla y de la gastronomía, soñadora sin fin entre cuentos hasta el fin de la noche, es, ha sido y será una humanista metida en las pequeñas y grandes cosas de la vida.

DANIEL GASCÓN: SALE EL REY

[El escritor y traductor Daniel Gascón (Zaragoza, 1981), publica hoy en el blog de 'Letras Libres', cuya edición española dirige Ramón González Férriz, esta reflexión sobre la abdicación del Rey Juan Carlos.]

SALE EL REY

 

Por Daniel GASCÓN 

 

http://www.letraslibres.com/blogs/blog-de-la-redaccion/sale-el-rey

Cuando Juan Carlos de Borbón llegó al trono a la muerte del dictador Francisco Franco, muchos lo llamaban “Juan Carlos el Breve”. Esta semana ha abdicado la corona que ha ostentado durante casi 39 años. Heredó el trono de un país autoritario, atrasado, católico, centralista y militarista. Su sucesor será el Jefe de Estado de una democracia agitada, pero también avanzada, descentralizada, plural e integrada en Europa, con una sociedad vibrante, tolerante y abierta, y problemas que son comparables a los de los países de su entorno. En la tarea del rey ha habido errores claros y elementos discutibles, pero el conjunto es positivo. El mérito es todavía mayor si tenemos en cuenta que hablamos de una familia que prácticamente solo está compuesta por ovejas negras.

El monarca impulsó de forma decisiva el desmantelamiento de las instituciones del régimen anterior y la transformación de España en una democracia moderna. Su reinado constituye el periodo más largo de estabilidad, libertad y prosperidad de la historia de España. El viaje protagonizado por la ciudadanía española ha tenido graves turbulencias, como el terrorismo, un intento de golpe de Estado o el sufrimiento económico de los últimos cinco años. El rey alentó la desactivación de las estructuras políticas del franquismo, un proceso donde tuvo por aliados fundamentales a personas como Torcuato Fernández-Miranda y Adolfo Suárez, y donde contó con la complicidad esencial de las fuerzas de la izquierda. Se legitimó en la Constitución de 1978, aprobada en referéndum. Otro momento clave llegó el 23 de febrero de 1981, cuando apareció en Televisión Española para detener el golpe de Estado reclamando el regreso de los militares sublevados a sus cuarteles. En ese instante decisivo el monarca se puso del lado de la legalidad democrática.

Uno de sus grandes aciertos fue –como ha recordado Soledad Gallego Díaz– mantener la neutralidad política que requería su cargo. Tras la legitimación simbólica del 23F, fue una especie de embajador de lujo, que facilitó las relaciones de España con los países de América Latina, con Estados Unidos y con otras naciones. Conquistó apoyos inesperados: había gente que se declaraba contraria a la monarquía pero “juancarlista”. En eso se mezclaban la sensatez pragmática y cierto encanto folclórico. El rey era un garante de la democracia, un hombre que no hacía pronunciamientos políticos y, además, un tipo simpático: campechano, deportista y levemente tarambana, supo seducir a sus teóricos adversarios.

Tanto él como la Casa Real compartieron los defectos de una democracia cerrada y poco transparente. La crisis y sus propios errores acabaron pasándole factura. Lo más grave ha sido el caso Nóos, un escándalo de corrupción que afecta a su yerno y a su hija, la infanta Cristina. Cuando ese asunto ocupaba los periódicos de un país cada vez más sensible a la sensación de impunidad de los poderosos, el monarca tuvo un accidente de caza en África. Cada nuevo detalle del caso apuntaba a un episodio actualizado de La escopeta nacional. Al rey lo acompañaba una princesa alemana, estaba matando elefantes, todo lo pagaba un magnate saudí. Insólitamente, don Juan Carlos pidió perdón.

Durante años los españoles vimos el ajetreo de la monarquía británica con cierta perplejidad: a su lado, nuestra familia parecía discreta, austera en lujos, estupideces y adulterios. En los últimos tiempos, las cosas cambiaron. Los escándalos atenuaron en parte un ridículo pacto de silencio vigente en la prensa española con respecto a la Familia Real. Es una buena noticia y también lo es una abdicación que muchos reclamaban pero pocos esperaban. El evidente declive físico del monarca coincidía con una grave pérdida de prestigio y popularidad. También es posible que ahora, justo después del aviso de unas elecciones europeas donde los dos partidos mayoritarios han perdido cinco millones de votos, sea más sencillo gestionar la sucesión, que es una novedad y que no tenía un itinerario legal preciso, en un ejemplo de procrastrinación que hace de la indecisión de Hamlet una nimiedad.

En nuestro tiempo, la monarquía recuerda a un tipo que espera el autobús vestido de reno a primera hora de la mañana, cuando hace horas que terminó la fiesta de disfraces y todo el mundo empieza una jornada normal. Es una excentricidad anacrónica que estimula algunos negocios y da material a las revistas. Con todo, algunos de los países más desarrollados del mundo son monarquías parlamentarias. Aunque una república parece una forma más razonable de gobernar, no hay una relación clara entre calidad democrática y república o monarquía. En las democracias hay instituciones que los ciudadanos no eligen directamente. Eso se hace por distintas razones: una de ellas, sensata en un sistema incipiente y tentativo, era la aspiración a cierta neutralidad. Estos días se ha reclamado un referéndum entre monarquía y república. Por desgracia, la reivindicación de un sistema republicano adopta muchas veces una forma ideológica que ve –pasmosamente– la Segunda República como una Edad de Oro, mientras que la Transición, que tuvo defectos pero ha permitido un periodo de convivencia y libertad inédito en nuestra historia, se presenta como un rotten compromise. La experiencia reciente muestra que es complicado hacer una reforma sencilla: un cambio en la legislación laboral, la liberalización de los taxis, quitar el acento en los demostrativos. Parece que hay quien piensa que realizar una alteración más drástica es mucho más simple: la mesa está coja y la puerta cierra mal, así que vamos a demoler la casa. No obstante, sin la ayuda de Robert Zemeckis, no podemos regresar a 1932 ni conseguir que la legalidad republicana  gane la Guerra Civil. Pero los numerosos cambios que necesita este país tienen que ver con el presente y no con el pasado.

En unos meses han fallecido Santiago Carrillo y Adolfo Suárez, y ahora el rey deja la escena.  “Una nueva generación reclama su papel protagonista”, dijo don Juan Carlos en una de las frases más citadas de su discurso de abdicación. Felipe de Borbón, el próximo rey de España, tiene la imagen de un monarca moderno y preparado. La situación es menos excepcional que la que afrontó su padre, pero tiene muchos desafíos por delante: el separatismo en Cataluña, la asfixia económica y laboral, cierto clima de indignación y cinismo, un mayor distanciamiento con la monarquía, especialmente entre los jóvenes. Quizá la abdicación sea la única forma de supervivencia de una institución inverosímil que, como demostró su padre, a veces puede resultar útil.

 

*La foto del Rey Juan Carlos la tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-e1c5e23b466e37838dcfc81e77ff56a6.jpg

 

PAULA FIGOLS DEBUTA EN LA NOVELA

PAULA FIGOLS DEBUTA EN LA NOVELA

Paula Figols (Zaragoza, 1977), periodista de HERALDO y bloguera, lleva muchos años escribiendo. Sobre todo relatos: con algunos de ellos ganó premios como un walkman o un vídeo “para mi primer piso de soltera, cuando me independicé. Hacía cosas breves, pero la literatura siempre ha formado parte de mi vida y de mis sueños”. Hace tres años, tras haber sido madre, decidió abrir un blog: 'Cuadernos de todo', en homenaje a una de sus escritoras favoritas, Carmen Martín Gaite. “Ese blog me ha ayudado mucho: es, y ha sido, una gran experiencia. Es como un arsenal y un cajón sin fondo de mis cosas: relatos, fragmentos de un diario, notas de lectura, pequeñas anécdotas. En cierto modo, me ha dado confianza para mostrarme un poco más”.  

Con todo, Paula Figols iba tomando notas para un libro futuro, al que llamó 'Proyecto plaza'. Notas de personajes, de estados de ánimos, de pequeñas historias, y no solo eso: fascinada por una plaza del Casco Histórico, decidió observarla con mirada de escritor y con ojos de fotógrafa. Tomó muchas fotos, inundó sus cuadernos y su ordenador y así, poco a poco, logró encontrar un hilván para componer una novela: 'El refugio de las golondrinas', que publica el sello Anorak y que se presenta hoy en Los Portadores de Sueños.

La novela cuenta la vida de cinco personajes durante un año: desde el 14 de septiembre, que es la fecha de nacimiento de Mario Benedetti, hasta el siguiente septiembre. Para mí los años empiezan con el curso, en otoño, y quería que fuese un año porque tiene algo de elemento cerrado y redondo, con sus fugas, como lo tiene una plaza, que es un centro de reunión, un refugio y también una metáfora del mundo. He tenido muchos libros en la cabeza, pero especialmente uno de Georges Pérez: 'Tentativa de agotar un lugar parisino'”.

En esa plaza, a diario, se asoman cinco personajes: Rafael, prejubilado y separado, que intenta redimirse a través de la fotografía; María, una joven periodista que trabaja de becaria y que siente nostalgia de su hermana, que está haciendo un viaje en bicicleta por Latinoamérica, como ocurrió con su propia hermana. Paula Figols ataja: “El libro no es autobiográfico en absoluto, pero sí tiene muchas cosas mías o cosas que sucedieron durante la redacción del libro. Intento que haya un constante equilibrio entre realidad y ficción”. Dimitri y Martin son dos músicos callejeros rumanos que sobreviven como pueden: “de ellos no se sabe mucho, pero yo soy una novelista que siempre quiero estar cerca de mis criaturas. Lo más difícil de este oficio es hacer hablar a los personajes con naturalidad; aquí lo intento”. Y el quinto personaje es Helena, que acaba de ser madre. “Rara vez lees libros donde se habla de los problemas de la maternidad: de la soledad que te sobreviene, de las dudas, y yo he intentado abordar eso”.

Paula Figols, madre de tres niñas (Lara, Vega y Luna) y deportista, es hiperactiva. Y es una mujer comprometida y sensible, con una mirada social y un idealismo que no se resiente. “Me preocupan los demás: en mi vida diaria, en mi condición de periodista y en mis textos literarios. Estoy con los de abajo”. Su novela combina la inmovilidad de la vida íntima con los sueños del viaje y hay una asimilación de un bagaje cultural que enriquece el libro. “Somos lo que soñamos, lo que leemos, somos el cine que vemos, las canciones que oímos, los amigos que tenemos”, concluye la escritora.

 

*Un amplio resumen de este texto aparece hoy en las páginas de Cultura de Heraldo de Aragón. La foto es de Carme Ripollés.

ISMAEL GRASA EXPLICA A SOL ACÍN

Ayer, miércoles, a las 19 horas, en la Feria del Libro de Huesca se presentaba el libro ’Hora temprana. Poemas y cartas’ de Sol Acín, con prólogo de María Kusche e introducción de Ismael. Se trata de un libro emocionante y bello que da una nueva dimensión de la hija menor de Ramón Acín y Conchita Monrás. Le hice algunas preguntas a Ismael ayer y aquí están, al completo. El libro lo publica el Instituto de Estudios Altoaragoneses, las PUZ y la Fundación Acín. En el acto hubo un lleno absoluto.

-¿Cómo ves tú a Sol Acín, después de haber rastreado en sus círculos familiares, de amistad y de creación? ¿Cómo la definirías?

-Diría que como poeta, y como ser humano, fue una persona que no se protegió a sí misma, y que buscó cierta clase de sosiego y de autenticidad. Desde fuera puede resultar una figura algo extraña o enigmática, pero después de hablar mucho con sus amigas, y de leer sus cartas, uno descubre en ella una calidez profunda. Sencillamente sucedió que se desentendió muy pronto de hacer “carrera literaria”. No es raro entre poetas: escriben durante algunos años y luego dan un giro a sus vidas. 

 

-¿Qué tipo de poesía escribe Sol, según tu perspectiva?

Es una poesía muy depurada y reflexiva. Hay un momento en que Sol Acín se describe a sí misma como “violentamente introvertida”, lo que valdría también para su poesía. Utiliza un lenguaje propio de la tradición de la mística castellana, a la que da un sesgo moderno que le venía de sus lecturas de la poesía francesa, y de autores como Rilke, Whitman o Miguel Hernández.

 

-¿Qué aporta esta poesía, alguna ya conocida, a su obra, en qué medida crecería como escritora?

En el libro que hemos publicado para la colección Larumbe se puede percibir, carta a carta y poema a poema, cómo se va gestando el mundo poético que daría lugar a la única obra publicada en vida por Sol Acín, En ese cielo oscuro. Hay también documentos que resultan simpáticos y muy significativos, como la crónica de una conferencia de Dalí que hace Sol a su amiga Maria Kusche en aquella España de los años cincuenta. 

 

-¿Qué le aportó la amistad y la correspondencia con Miguel Labordeta?

 La correspondencia con Miguel Labordeta, a comienzos de esos años cincuenta, se corresponde con el momento en que Sol Acín parece dudar sobre si incorporarse al mundo real de los poetas, con sus editoriales y sus publicaciones. Ella acaba de irse a vivir a Alemania, mientras que Miguel trabaja en el colegio familiar de Zaragoza. Son dos poetas jóvenes que se describen a sí mismos en sus cartas. A ella le molestan algunas bromas de Miguel y sus desdoblamientos irónicos, pero acaba venciendo entre ellos, sin llegar a verse, un sentimiento intenso de amistad y de camaradería. 


*Las fotos de Sol y de su hermana Katia, la segunda, son de la Fundación Acín.

ADELL & GARCÍA Y SUS BANDOLEROS

JOSÉ ANTONIO ADELL Y CELEDONIO GARCÍA

PRESENTAN HOY EN ÁMBITO ‘BANDOLEROS’

 

Los bandoleros están impregnados de idealización y romanticismo. Era delincuentes, asesinos, estaban al margen de la ley, pero el bandolero también “es, casi siempre, un héroe para las gentes humildes, quienes los admiran por haberse rebelado contra un orden social opresivo y caciquil”, tal como escriben los historiadores y profesores José Antonio Adell y Celedonio García, que publican ‘Bandoleros’ (Ediciones de la Torre), una mirada a eso que se denominó el mundo de gavilla de los siglos XIX y XX. El bandolerismo, salvo algunas excepciones como Luis Candelas y otros en Madrid, es un fenómeno rural, que no pertenece a un país específico ni a una época concreta, sino que se “trata de un fenómeno social y universal”.  

Adell y García, que ya habían firmado un libro específico de bandoleros aragoneses, recuerdan que el término ‘bandolero’ define al “bandido, malhechor o salteador de caminos”. Y recuerdan que una de las características del bandolero es que usa “el robo a mano arma y el secuestro”, casi siempre en cuadrilla o en un descampado. A menudo incurre en el crimen. El bandolero nacía de la inadaptación, de la rebeldía contra un sistema injusto (ahí surge el concepto de “ladrón noble” o justiciero), del hambre o de los estertores de las guerras carlistas o Guerra de la Independencia, pongamos por caso.

La intensa actividad de los bandoleros en todo el país dio lugar a que Francisco Javier Girón, el Marqués de Ahumada, fundase la Guardia Civil. Adell y García recuerda que ese nuevo cuerpo “acabó con muchas bandas de salteadores” y citan a las partidas del ‘Vivillo’ o del ‘Pernales’, que pertenecen a esa lista interminable de bandidos andaluces, o de Mariano Gavín, ‘el Cucaracha’, que era el bandolero aragonés más famoso.

Los autores repasan los ‘fueras de la ley’ (término que acuñó el estudioso Bernardo Quirós) de todo el país. Citan a ‘Patakón’ de Galdácano, cuya existencia se resumía en el dicho popular: “Patakón, quitárselo al que tiene y dárselo al que no tiene”; por el País Vasco también se movían Jacinto Olariaga, hijo de molinero y carpintero, y ‘Boadilla’, que era un justiciero clásico. En Andalucía había tipo de historias y de personajes: José María Hinojosa, ‘El Trempanillo’, apenas vivió 28 años y encarnó la audacia y la caballerosidad. Celebrado por doquier, una de sus frases era: “En España manda el Rey, pero en la sierra ya”. Se reinsertó en la sociedad, pero una bala traidora acabó con su vida. Por allí también se movía Juan Caballero, que se murió de anciano y colaboró con la justicia.

Por tierras de Tortosa y Beceite se hace fuerte Juan Pujol Fontanet, ‘Pancha Ampla’, que también murió ejecutado a los 28 años. Iba solo, se movió durante seis años por las estibaciones de la sierra, marchó a Francia y se casó allí; las historias de amor estaban al orden del día, como le sucedía al asturiano Bernabé. Pancha Ampla fue extraditado y fusilado y sus aventuras circulan en libros y leyendas.

Mamed Casanova, 'Toribio'.

 

En Galicia, entre otros, hubo dos bandoleros muy literarios: Pepa a Loba, a quien visitaría en la cárcel la propia Concepción Arenal, y de la que escribirían Valle-Inclán o Carlos Reigosa. Y Mamed Casanova, ‘Toribio’, que responde al modelo de bandolero justiciero: cometió varios crímenes y fue encerrado durante veinte años. Cuando volvió pidió limosna por los caminos y asumió una actitud pacífica, tan enigmática y ejemplar.

La presencia de bandoleros aragoneses es importante. Mariano Gavín, ‘el Cucaracha’, nacido en Alcubierre (1838), es todo un personaje: jornalero, mozo de mulas, carbonero, era analfabeto “pero un hombre de bien”, y participó en muchos hechos delictivos (secuestros, crímenes, extorsiones) en Los Monegros: Perdiguera, Farlete, Sariñena, o en Zuera. Murió en 1875 tras una emboscada donde intervino un vino envenenado. La vida y la leyenda de Cucaracha se convirtió en materia de ficción. A él hay que sumar a Victoriano Teixidó Mayoral, fue conocido por ‘Teixidó’ y por ‘Pregoné’ (era pregonero de Mequinenza), su historia circula en coplas y romances; fue ejecutado ante su propia madre, que presenció “la muerte de su hijo con lamentos desgarradores que conmueven al público”. Otro bandolero fue Ramón Argensó, ‘Bondades’ de Fraga, víctima de un error policial, y Alejo García Zaragozaga, ‘Mediaoreja’, que se movió en tierras del Jiloca turolense, pero también en Villamayor. Dicen Adell y García que también gozó de aureola de bandido generoso.

Hay otros bandidos aragoneses como ‘El Floro’, Esteban Cisneros, famoso como ‘Capitán’ o Margarita Cisneros, a la que cita Camilo José Cela, en ‘Viaje a la Alcarria’, que se movió en Jaca y Tamarite de Litera, fue obligada a casarse contra su voluntad, y se echó al monte “con su caballo y su trabuco”. La mataron a garrote vil, que fue el destino de muchos de estos personajes de estirpe romántica: aventureros, desafiantes y audaces. Y, por supuesto, delincuentes y justicieros.

 

EL CORAZÓN OCULTO DE SOL ACÍN

El corazón oculto de Sol Acín

 

Hay poetas de un único libro que parece que hayan escrito la vida entera. Día tras día. De noche, entre clase y clase, tras un viaje o en mitad de las pesadillas. Y una de esas voces, particular y casi espectral, por decirlo a la manera de Ángel Guinda, fue Sol Acín Monrás (Huesca, 1925- 1998). Fuerte a su modo, vulnerable y malherida por el destino, contraria a la trivialidad y temerosa de que alguien pudiera escarbar en los rincones oscuros de su corazón, firmó ‘En ese cielo oscuro’ (Ámbito, 1979), que reeditó luego, en 2006, la Fundación Ramón y Katia Acín (FRKA), que ahora dinamiza Emilio Casanova. Hija de Ramón Acín y de Conchita Monrás, dos años menor que su hermana Katia -que sería profesora de historia y, ya jubilada, grabadora y escultora-, Sol tuvo una infancia feliz: percibió que en su casa se vivía un clima especial de libertad y de pasión por la cultura. La madre era suave y cariñosa, y tocaba el piano por las noches; en la explanada del Hortal, en su casa de la Ena, ella y su hermana tenían la sensación de vivir en el edén. El padre, en apariencia algo más distante y lleno de tareas, les contaba y les hacía cuentos, e incluso les mandaba preciosas cartas desde la cárcel con palomas.

La niñez de Sol fue sinónimo de felicidad. Hasta que sobrevinieron “la furia y la barbarie”. Sol parecía algo visionaria. En una tarde infinita de 1988, me dijo: “Creo que yo captaba inconscientemente una dimensión más o menos trágica que estaba fuera de mi casa”. Una noche, al marcharse unos amigos que habían estado charlando con sus padres, ella sin que mediara nada se echó a llorar como una Magdalena. La madre le preguntó por qué lloraba. “Porque te matarán”, le contestó.

Sol Acín también recordó cómo se llevaron a sus padres: Ramón sería fusilado ese mismo día del 6 de agosto de 1936; a su madre la matarían el 23. “Era por la tarde, yo estaba sentada en una reja del piso con la ventana abierta, porque hacía calor, mirando hacia la calle de las Cortes y entonces vi una serie de falangistas que se iban colocando a poca distancia en la calle. Y delante de mí había un soldado que manipulaba el cerrojo del fusil. Un instante después oímos voces en la escalera, y escucho ‘Ramón, Ramón’ por parte de mi madre. (...) Fue la última vez que los vi”. Sol y Katia se fueron con sus tíos Santos Acín y Rosa Solana a Jaca hasta el final de la Guerra Civil. Luego regresaron a Huesca, se matricularon en el Instituto Ramón y Cajal y les inventaron una nueva vida.

Sol Acín estudiaría en Barcelona y en Madrid, donde se licenció en Lenguas Románicas en 1952. Vivía en la Residencia de Señoritas de la calle Fortuny, que había fundado María de Maeztu y que era equivalente a la Residencia de Estudiantes. Allí coincidió con Emilia Moliner, sobrina de María Moliner, que le descubrió la poesía de Walt Whitman. Entre finales de los 40 y 1955 estableció una relación de amistad con la joven historiadora del arte María Kusche, de origen alemán pero nacida en Málaga, con quien mantendrá una copiosa correspondencia de cartas y poemas, que acaba de estudiar el escritor y profesor Ismael Grasa y que publicará en el volumen ‘Hora temprana’ (Larumbe), al que ha incorporado también las cartas de Sol Acín a Miguel Labordeta, que la llamó a ella y a Carmen Sender “sacerdotisas de la poesía”.

La historia de esta correspondencia –María logró dar con la Fundación Acín casi medio siglo después- ha permitido enriquecer la obra de Sol Acín con poemas de juventud. Después de estudiar en Madrid, Sol Acín se marchó a París y posteriormente quiso estudiar artes gráficas en Múnich. Conoció al músico y profesional de televisión Klaus Lindemann. Se casaron en Colonia, tuvieron dos hijos, Sergio y Ana, y se separaron a mediados de los 60. Sol Acín regresó a España: trabajó como profesora de francés dos años en San Sebastián, otros dos en Huesca y finalmente se instaló en Zaragoza e impartió clases en la Universidad Laboral hasta que se jubiló. En medio está la edición de ‘En ese cielo oscuro’ (Ámbito, 1979), el libro que ilumina las sombras de toda una vida, poesía cristalina y a la vez simbólica, confesional y bella, sobre la intimidad y el dolor. Dice: “Metida en mi pequeña cavidad // de sombra inquieta y ascendencia leve // busco el secreto caminar oculto”.

 

LAS ANÉCDOTAS

 

La lectora. Sol Acín era una gran lectora: le gustaban Walt Whitman, Hölderlin, Juan Ramón Jiménez, Rilke y Octavio Paz. Le apasionaba la música. El dolor iba por dentro: “De mi prisión quisiera // sacarme, destruir la permanencia // sin nombre que bascula. // Perdí la llave, se olvidó la muerte // de colocar en mí su cerradura”.

El padre. Meses atrás, en el Museo de Huesca, se exhibió la muestra ‘Ramón Acín, geometría del hombre sin aristas’. Su comisario Víctor Pardo la explicaba así: “La exposición pretende, desde un planteamiento pedagógico y divulgativo, dar a conocer las facetas más relevantes de la vida de Ramón Acín, que son, en definitiva, las de la propia historia de España durante tres décadas de acontecimientos culturales, sociales y políticos de extraordinaria importancia e influencia capital en el devenir del siglo XX”.

La Fundación. La Fundación Ramón y Katia Acín (http://www.fundacionacin.org) sigue actualizando su página web, a través de Emilio Casanova que incorpora materiales y textos, y además trabaja con Carlos Mas en la preparación de todos los textos que publicó Ramón Acín en prensa. En la muestra, entre otras proyecciones, se ofrecerá algunos vídeos de Casanova como ‘Las corridas de toros en 1970’ y ‘Guerra a la guerra’.

 

 

[Recupero aquí este texto que publiqué el pasado verano. Mañana en Huesca se presenta el libro de Ismael Grasa, que es realmente espléndido. Por el prólogo de María Tusche, por la meticulosa introducción de Ismael y por el contenido: los poemas de Sol, sus cartas, su profunda humanidad.]

NACE EL INSTITUTO GASPAR SANZ

La Fundación Quílez Llisterri se dedica al fomento de arte y cultura en el Bajo Aragón. Ha impulsado la creación del Instituto Gaspar Sanz, centro de estudios musicológicos, dedicado a la creación de un Festival Gaspar Sanz dedicado a la guitarra barroca. Este año el Festival se iniciará el día 14 de Junio en Calanda, localidad natal del músico, con una conferencia inaugural y un primer concierto con la participación de Álvaro Zaldívar y  Xavier Díaz-Latorre. El Festival continuará en octubre con dos conciertos más. Colaboran de manera decidida en el Festival, el Ayuntamiento de  Calanda y la Comarca del Bajo Aragón.

En nuestra página web se da noticia más amplia del Festival y del Instituto. Aunque algunas instituciones musicales ostentan el nombre o hacen referencia a nuestro Gaspar Sanz, no nos consta que exista en Aragón ni en el resto de España, un centro dedicado al estudio y difusión  de su obra. El director del Instituto es Thomas Schmitt, profesor y musicólogo de la Universidad de la Rioja y experto estudioso de la guitarra  barroca.

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El Instituto Gaspar Sanz (IGS) se propone recuperar el legado o patrimonio del pasado relacionado con el músico calandino Gaspar Sanz. Se trata, sobre todo, de difundir la obra de este maestro y sus contemporáneos a través de conciertos y de otras actividades que iluminen el trasfondo socio-cultural de su obra.

El eje es sin ninguna duda la enorme figura de Gaspar Sanz, y no sólo su repertorio sino, en general, la música instrumental (para guitarra o no) del siglo XVII, a nivel de interpretación y también de reflexión teórica. Como muestra de nuestros propósitos se han programado para junio de 2014 dos actividades:

La conferencia inaugural con el título ‘Del impreso al hombre: el misterioso gentilhombre Gaspar Sanz’ correrá a cargo de Dr. Álvaro Zaldívar que pretende aclararnos la repercusión de la figura de Gaspar Sanz no sólo en su época sino también en siglos posteriores.

Por otra parte tendremos el placer de escuchar un concierto a cargo del especialista en música antigua Xavier Díaz-Latorre dedicado a la música de Sanz y su contemporáneo Francisco Guerau, valorados ambos como los mejores representantes de la música para guitarra en el siglo XVII.

 

-http://gasparsanz.org/index.php/festival-de-guitarra-barroca

 

-La foto de Xavier Díez-Latorre la he tomado de aquí: 

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-e5d3a1d4a39ab948a40962eaf7542167.jpg