Blogia

Antón Castro

ATXAGA, UZCUDUN, PERICO, ROCA...

Cuentos de domingo 

 

Atxaga y Uzcudun

 

El boxeo formó parte del imaginario popular e inspiró a escritores, cineastas, pintores o músicos. Algunos como Nabokov, Hemingway o Conan Doyle lo practicaron; otros, desde de Ring Lardner, Jack London, Norman Mailer o Ignacio Aldecoa, lo contaron como nadie. Dylan, Simon & Garfunkel, Bunbury o Quique González le han dedicado canciones. Quizá quien mejor haya intentado explicar su complejidad y su brutalidad haya sido una mujer, en ‘Del boxeo’ (Tusqutes): la frágil Joyce Carol Oates, a quien su padre llevaba a los combates de niña. ‘La edad de oro del boxeo. 15 asaltos de leyenda’ (Libros del KO) es una antología de Manuel Alcántara, el mejor cronista del pugilismo de España. Dice de Perico Fernández, cuando se proclamó campeón del mundo de los superligeros ante Furuyama en Roma: “Ha sido un combate entre un poeta y una computadora (...) Ya tiene el boxeo español su ‘Niño de las Monjas’, su ‘Currito de la Cruz’, su hombre con leyenda, su campeón juvenil y peculiarísimo”. Julià Guillamón publica ‘Jamás me verá nadie en un ring.’ (Comanegra), la historia de un púgil modesto, Pedro Roca, que tuvo una fugaz carrera y redactó ‘De boxeador a literato (1932), que muestra la grandeza y miseria de este deporte y “el surrealismo involuntario” y fascinante de este autor que recibió paliza tras paliza y fue objeto de la risa cruel de sus seguidores. Bernardo Atxaga estuvo en Zaragoza, en Los Portadores, con ‘Días de Nevada’ (Alfaguara), un libro de campus, un diario, un cuaderno de viaje, una novela abierta. Hay situaciones inquietantes: el extravío en el desierto, la aparición de una serpiente de cascabel, la amenaza de un violador que acecha, el recuerdo de Marilyn. Atxaga, que es un actor-púgil que se faja contra su infinita timidez, le dedica algunas páginas a Paulino Uzcudun. La figura del campeón vasco de los pesados le había perseguido de la infancia. Recuerda sus mejores peleas –con Max Baer, Primo Carnera o Max Schmelling - y cuenta una historia en la que el héroe inicia su caída hacia la nada. Lo vapulearon Joe Louis y la gente, que “descubrió” que se había entrenado con presos del franquismo. 

 

*https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-77d7d4891ded2953d117dc56e96376ca.jpg

 

MÁS ALLÁ DEL DESIERTO. 5

MÁS ALLÁ DEL DESIERTO. 5

MÁS ALLÁ DEL DESIERTO / 5. Diario cultural

 

La vida de los otros: de Ángel Fuentes al ‘boom’

 

DOMINGO. 8 de junio

Aurora Egido se convierte en la séptima mujer de la Real Academia de la Lengua y la novena en toda su historia. Accede de la mano de dos aragoneses: José Luis Borau, que ocupó el sillón B, y de Baltasar Gracián. Egido, “muy elegante, con un vestido largo azul marino”, según las crónicas, recordó que vivió varios años en la misma calle del director de ‘Furtivos’ y que luego, en Los Ángeles, conoció a mucha gente que había participado en el rodaje de ‘Río abajo’, la película que supuso la ruina de “un hombre inasequible al desaliento”. Luego habló de la inmortalidad en la obra de Baltasar Gracián, a quien le ha dedicado numerosas páginas, y deslizó una hermosa conclusión: “Nadie desaparece del todo mientras haya alguien que le recuerde”. Mientras ella disertaba y Pere Gimferrer le respondía, Rafael Nadal ganaba su noveno título en Roland Garros. ¿Qué diría el autor de ‘El Criticón’ del héroe insaciable del tenis?

 

LUNES, 9 de junio

Elena Blanco, jefa de prensa de Seix Barral y fotógrafa, salió de casa con un carrito lleno de fotografías: una veintena de piezas que componen ‘La mirada del escritor’. Las coloca en el escaparate y las estanterías de Los Portadores de Sueños. Hay retratos de Elvira Lindo, Antonio Muñoz Molina, Juan José Millás, Fernando León de Aranoa, Eduardo Mendoza, Guillermo Saccomanno, Asa Larsson, Ignacio Martínez de Pisón, etc.

Elena Blanco explica cómo hace las fotos en los descansos de la ruedas de prensa y que busca la naturalidad y la complicidad con sus fotografiados. Admira a Daniel Mordzinski, Lisbeth Salas y Vasco Szinetar, a quien parece haber seguido en una de las mejores fotos de la muestra, la que le hace a la premio Cervantes de 2013: Elena Poniatowska. Ambas miran el mundo en una estancia barroca, como un cuadro de Frida Kahlo, desde el fondo del espejo.

 

MARTES, 10

Acudo a la exposición de Roberto Botija en la galería Spectrum Sotos: ‘Tiempo suspendido’. Arquitecto y diseñador de interiores bilbaíno, ofrece una propuesta llena de delicadeza y de poesía, donde intervienen diversos elementos: vegetales, el espejo, la corrección de la perspectiva, la lentitud y la perfección, la capacidad simbólica de los objetos y el tiempo. Ha dicho el artista: “De lo fotográfico, ante todo, me interesa ese tiempo que está presente pero que ha dejado de transcurrir”.

En Spectrum Sotos me entero de una mala noticia por Julio Álvarez: el pasado fin de semana fallecía en Zaragoza Ángel Fuentes, uno de los grandes restauradores del patrimonio fotográfico, que se formó en Rochester a principios de los 90. Nacido en Pamplona en 1955, se trasladó a Zaragoza a estudiar Filología Hispánica, y entró en contacto con Gonzalo Bullón, que fue su maestro de fotografía y el de Ángel Carrera en el curso 1975-1976. Más tarde participó en varios proyectos con la galería Spectrum (donde daría clases), con Julio Álvarez y Enrique Carbó, en torno a la obra de Ramón y Cajal, los Coyne o Jalón Ángel, que se expuso en el Palacio de Sástago.

Ángel Carrera define así la tarea de Ángel Fuentes:  “Los grandes maestros relacionados con la conservación y restauración fotográfica los tuvo en Rochester cuando fue becado por la Diputación de Zaragoza para ampliar estudios, especialmente Grant Romer, conservador de la Eastman House, que fue también quien le introdujo en la masonería. Ángel Fuentes ha sido el mejor restaurador fotográfico en España y me atrevería a decir que uno de los mejores de Europa. Ha formado prácticamente a todos los conservadores y restauradores que actualmente hay en activo en España e Hispanoamérica. En su entierro en Pamplona había profesionales llegados de todos los puntos del país”. Se le puede conocer mejor en http://www.angelfuentes.es.

 

MIÉRCOLES, 11 de junio

En la calle Argumosa 37, en la sede de la revista ‘Leer’, que se parece un poco a los decorados de la serie ‘Galerías Velvet’, se falla el premio de periodismo cultural José Luis Gutiérrez. El ganador es Peio H. Riaño (Madrid, 1975) por ‘Académicos insumisos’. El jurado valora la “forma renovadora y crítica de entender el periodismo cultural, basado siempre en la indagación y el trabajo de fuentes y obstinado en resaltar las contradicciones y paradojas de nuestro tiempo”. Peio H. Riaño ha sido director de la sección de Cultura de ‘El Público’ y ahora lo es de ‘Elconfidencial.com’. Es autor de la novela ‘Todo lleva carne’ y del ensayo ‘La otra Gioconda’ (Debate, 2013).

En la Fundación Telefónica veo una exposición fantástica de PhotoEspaña: la de Antoni Arissa (1900-1980), toda una revelación. Poco más de 160 fotos de un artista que trabajó apenas entre 1922 y 1936 y tocó diversos registros desde la órbita del pictorialismo, la nueva objetividad y la vanguardia: el retrato, los interiores, el reportaje, el universo familiar, los objetos. Poco a poco, se fue haciendo más abstracto y más vanguardista. Poseía un increíble sentido artístico y una gran sensibilidad.

 

JUEVES, 12 de junio

Bernardo Atxaga, acompañado de uno de sus mejores amigos, Ignacio Martínez de Pisón, presenta ‘Días de Nevada’ (Alfaguara) en Los Portadores. Pisón explica que toda la obra de Atxaga tiene una gran coherencia y un puñado de temas y obsesiones que se repiten. Vincula este libro híbrido con ‘Obabakoak’, que acaba de cumplir 25 años. Luego, como si fuera un Homero suave y sentimental, de cabello crespo y sensibilidad a flor de labio, Atxaga cuenta las claves del libro: recuerda anécdotas, crímenes, miedos, un viaje terrible por el desierto, habla de la serpiente de cascabel que se movía cerca del coche y de sus hijas, y luego decide evocar al púgil Paulino Uzcudun, que peleó con los grandes campeones de su época: Max Baer, Max Schmelling, Joe Louis o Primo Carnera, entre otros.

Atxaga recuerda que no fue campeón del mundo porque no quiso nacionalizarse norteamericano; dice que ha sido una figura que siempre le ha perseguido y que lo reencontró en Reno, en un libro que se titulaba ‘Dempsey en Nevada’, que giraba en torno a la figura del campeón de los pesos pesados, Jack Dempsey, ‘el martillo de Manassa’, que hizo llorar a Julio Cortázar y a su madre, en 1923, cuando venció a Luis Ángel Firpo, ‘el toro salvaje de la Pampa’. La historia de Uzcudun es conmovedora: mezcla la veneración, el odio y el olvido.

 

VIERNES, 13 de junio

Patricia Roda está terminando su largometraje documental ‘El viaje de las reinas’, inspirado en el proyecto teatral ‘Doce reinas’, que dirigió Blanca Resano con doce actrices aragonesas. Parte de una frase de Peter Brook: “El viaje es el destino”. Constituye una defensa de la creación de la mujer, “un intento de darle visibilidad y a la vez quiero contar el trayecto vital de la lucha de estas mujeres”, dice. Me enseña un tráiler que destaca por la fuerza, la plasticidad y la ambición del proyecto, en el que introduce muchas voces de diversas artes y de creadores del mundo. A la vez, la joven realizadora prepara un nuevo documental con su hermano Germán Roda en torno a la figura del Papá Luna. El periodista de HERALDO Ramón J. Campo, tras la experiencia de ‘Juego de espías’, volverá a colaborar con ellos en el guion y en la investigación en torno al supuesto cráneo de Benedicto XIII.

 

SÁBADO, 14 de junio

Comienzo la lectura de ‘Aquellos años del boom. García Márquez, Vargas Llosa y el grupo de amigos que lo cambiaron todo’ (RBA) de Xavi Ayén, “el mejor ejercicio de periodismo cultural que se ha hecho nunca en España”, según afirma Sergio Vila-Sanjuán, escritor y periodista. Busco y busco, y me encuentro con este eco de Calaceite, que fue centro de reunión de los escritores del grupo: “Mauricio Wacquez fue gran amigo de Donoso y la otra figura literaria de Calaceite. Sus próximos lo recuerdan, además de como gran cocinero, como un maestro de la esgrima verbal, un actor que dominaba la mímica, la entonación, los gestos y los recursos de la imitación”.

 

*En la foto, Elena Blanco y Elena Poniatowska.

 

PEIO H. RIAÑO, I PREMIO JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ DE PERIODISMO CULTURAL

PEIO H. RIAÑO, I PREMIO JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ DE PERIODISMO CULTURAL

El escritor y periodista Peio H. Riaño, responsable de Cultura de ‘El público’ y ahora de ‘Elconfidencial.es’, colaborador asiduo de ‘La Vanguardia’, ha sido el ganador del I Premio de Periodismo Cultural ‘José Luis Gutiérrez’, galardón dotado con 3.000 euros. El fallo se hizo público el pasado miércoles en la Feria del Libro de Madrid; Peio, uno de los renovadores del periodismo cultural entre las nuevas generaciones, ejerce una información crítica y rigurosa, comprometida y apasionada, que intenta darle una vuelta de tuerca a la realidad y que no excluye un elemento de creación. El premio lo convoca la revista ‘Leer’ y cuenta, entre otras instituciones, con la colaboración de ‘Ámbito Cultural’.

*La foto de Peio H. Riaño es de Ricardo Torres.

COMIENZA EL MUNDIAL DE BRASIL. 1

REGATE EN EL AIRE / 1

 

 

LA VERDAD DE LAS MENTIRAS

 

Antón Castro

 

O nosso Mundial. Luiz Felipe Scolari, ese entrenador entre paternal y adusto, llama a la paz al pueblo brasileño contestatario: le pide que apacigüe sus protestas y su descontento y que empuje a favor de la victoria. Va a ser un mes de alta tensión, aunque los goles puede ser un sortilegio social: a lo mejor, si Fred, Neymar o Hulk empiezan a marcar, el pueblo se olvida un poco de la terrible injusticia y de la hambruna. Por otra parte, se pide una y otra vez que no se recuerde el “maracanazo” de 1950; incluso lo hace el gran lateral Carlos Alberto: el del gol a Italia en México-1970 tras la asistencia milimétrica de Pelé. Trae mala suerte e induce en el colectivo de pura furia de ‘la canarinha’ la suspicacia de una derrota posible, y eso agobia al más seguro. Brasil, para huir de la mala sombra, ha cometido un desaire con el uruguayo Gigghia: no le ha invitado al Mundial ni a recordar aquel gol que batió a Moacyr Barbosa, “o goleiro maldito” que hizo llorar a todo un país.

Las cosas no empiezan del todo bien. Edson Arantes do Nascimento, ‘Pelé’, tendrá que vérselas de nuevo con su rival histórico: Diego Armando Maradona. Este, que tiene vocación de competidor rabioso en cualquier instante y por cualquier pretexto, ya le ha mandado alguno puya: le recuerda que el diez amarillo no fue tan grande como el diez albiceleste, él, y le deja caer, por si las moscas, que Neymar está muy lejos de Messi. A las estrellas les cuesta compartir un sitio tranquilo en el Olimpo. Pelé nunca ha sido muy generoso con sus rivales de la inmortalidad, y Maradona no le perdona ni una. Si además enciende la antigua y feroz rivalidad entre los dos países, mejor.

Scolari aparentará que no le escuece el golpe, pero habrá que verlo. En el fondo, un equipo de fútbol tan físico y desnaturalizado, y más bien soez con el rival, no da todas las garantías: él ya sabe qué es perder un campeonato en casa, como le sucedió a Portugal en la Eurocopa de 2004. Con todo, a pesar de la convicción de Casillas de que “España es el favorito absoluto”, Brasil es el candidato. Un candidato que no enamora a casi nadie porque se ha alejado de los futbolistas del aire.

España acude con un palmarés envidiable y con una ventaja sentimental: es el abanderado del ‘jogo bonito’ y ha seducido con su estilo durante tres competiciones: dos Eurocopas y el Mundial de Sudáfrica. Es el equipo que puede compararse con el Brasil de 1970. Eso sí, también se percibe que los grandes especialistas no lo ven vencedor. Hoy tiene su primera prueba de fuego en un grupo realmente difícil, con dos serios adversarios (Holanda y Chile) que le van a exigir algo más que pases, precisión técnica e inspiración. Brasil le dio una lección a España en la final de la Copa Confederación- 2013: así, solo con la elocuencia de un fútbol de clase y control, no es suficiente.

Esperemos que Del Bosque haya extraído algunas enseñanzas. Se necesitarán más ambición, más sacrificio y fuerza (también puede escribirse, muslo bravo, corazón y desespero, etc.), un mayor nivel de concentración y rapidez. Y habrá aprendido que la caligrafía preciosista heredada del Barcelona de Guardiola y Tito Vilanova no basta. España no debe renunciar a su forma de jugar, a su posesión apabullante, pero no puede dormirse en los laureles.

Medio mundo ha aprendido a contrarrestar ese despliegue, ha buscado un arsenal de antídotos, incluyendo la suciedad ambiental, y existe la sospecha de que el equipo tiene regiones de fragilidad, despistes defensivos y una cierta orfandad goleadora. Le cuesta marcar y, a veces, se desencaja ante el coraje ajeno, ante un choque exigente, de fragor y pelea. El narcisismo del éxito empeora. Medio mundo sospecha de que ha perdido el ángel y que llega diezmado de fuelle. Con las reservas de oxígeno y de ánimo. Xavi Hernández es el ejemplo: parece claro que sus mejores días han pasado. El mismo Pelé, al elogiarlo a él, juega a la verdad de las mentiras. Xavi, en esta ocasión, está más bien de auxiliar, de jugador complementario, y ojalá, ojalá, ojalá que me equivoque. Debiera ser el momento de Silva, el gran momento de nuestros artistas supremos: Silva y Andrés Iniesta.

Hoy España tiene un partido difícil. Tampoco esta Holanda es la del último Mundial, pero será un choque que dará los primeros síntomas de las posibilidades de cada uno. Van Gaal es un ganador. Mejor empezar bien.  

 

*La foto de Pelé la tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-77c234732dc653757ad0b01663ed86c0.jpeg

**La de Maradona de aquí: 

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-cac8fed197fca2cd6b474fffc1082d6d.jpg

 

ELENA BLANCO: UN DIÁLOGO

ELENA BLANCO: UN DIÁLOGO

ELENA BLANCO. Fotógrafa, 33 años. Jefa de prensa de Seix Barral. Expone ‘La mirada del escritor’ en Los Portadores de Sueños

  

  

“A un retrato le pido que transmita

  

  

Elena Blanco Benito, de 33 años, es fotógrafa y jefa de prensa de Seix Barral. Esta tarde inaugura una exposición, ‘La mirada del escritor’, en la librería Los Portadores de Sueños. En ella figuran autores como Juanjo Millás, Enrique Vila-Matas, Ignacio Martínez de Pisón, Elvira Lindo o Eduardo Mendoza.

¿Cuál es su historia personal con la fotografía?

Me regalaron la primera cámara con ocho años y desde entonces he hecho fotos, siempre me ha gustado mucho. Desde hace cuatro o cinco años ha pasado de ser un hobby a convertirse en algo cada vez más importante para mí, es una actividad que me apasiona. Seguramente en la relación con la fotografía me ha influido mi padre; siempre estaba filmando y haciendo fotos desde que era pequeña, así que para mí siempre ha sido algo natural, y ahora lo valoro mucho. Tengo amigos que apenas tienen fotos de cuando eran pequeños.

¿Cómo empezó a hacer fotos a escritores? ¿Qué pasó por su cabeza?

Llevo diez años trabajando en la editorial Seix Barral, me considero muy afortunada por estar en contacto con libros y escritores desde hace tanto tiempo porque la literatura es una de mis pasiones. Desde el inicio he ido haciendo fotos cuando estaba de promoción con autores, a modo de diario visual personal. En algún momento empecé a hacer retratos, fue un proceso natural. Ahora me he convertido en la “fotógrafa oficial” de la editorial y estoy encantada, es un honor para mí.

 Cuando va a hacer un retrato, ¿tiene una idea preconcebida, se guía por la intuición?

Carezco de una formación clásica o técnica como fotógrafa, así que sobretodo me dejo guiar por la intuición y la improvisación. A algunos de los escritores los conozco desde hace años, y sus retratos están hechos desde la admiración, con mucho cariño y respeto  siempre.

 ¿Quiénes son sus referentes, los artistas a los que admira?

Conozco y admiro el trabajo de grandes fotógrafos especializados en escritores como Daniel Mordzinski, Lisbeth Salas, Vasco Szinetar… Me gustan mucho sus fotos, como las de tantos otros, pero no tengo referentes concretos a la hora de disparar.

¿En qué son especiales los escritores?

Los escritores comparten sus historias y su manera de ver el mundo, y eso nos acompaña y forma parte de nuestra experiencia como lectores, lo incorporamos a nuestras vidas. Están muy expuestos a pesar de que su trabajo es muy solitario.

¿Podríamos decir que sus retratos son narrativos, psicológicos o solo espontáneos?

Son espontáneos aunque no lo parezca, porque están hechos sobre la marcha durante un momento libre en medio de una agenda de entrevistas. En los últimos meses me han comentado con frecuencia que parecen retratos “psicológicos”.

 Hay personajes que parecen inquietantes. Pienso en Juan José Millás, por ejemplo. ¿Se dan casos de incomodidad, de tensión?

Siempre estoy cómoda con ellos, al final es una relación de trabajo natural y fluida. Una relación natural. Eso no quita que en alguna ocasión al conocerlos por primera vez estuviera expectante porque tengo la suerte de trabajar con autores que admiro y sigo desde hace mucho tiempo. Pienso en cuando conocí a Juan José Millás, Enrique Vila-Matas, Elvira Lindo, Antonio Muñoz Molina, Eduardo Mendoza…

¿Cuál ha sido la foto más difícil y por qué?

Algunos autores son más tímidos a la hora de dejarse retratar, pienso en Juan Bonilla o Isaac Rosa, pero eso nunca me ha parecido difícil.

 ¿Quién es el más seductor, aquel al que le gusta posar, que tiene alma de modelo?

En general a los escritores (al menos con los que yo he trabajado) no les gustan especialmente las fotos, pero se sienten cómodos porque llevan años “sufriéndolas”. Hasta ahora no me he encontrado con ninguno que tenga “alma de modelo”. Pero, por ejemplo, Enrique Vila-Matas o Elvira Lindo muestran una complicidad especial en relación con la fotografía.

 

¿Se reflejan los libros o la escritura del autor en tus retratos?

Como lectora sus libros me influyen y también la relación que tenga con el autor, eso condiciona mi mirada; desde luego. Siempre trato de reflejar la complicidad y empatía que tengo con la persona que está al otro lado de la cámara. A un retrato le pido que me transmita, que el retratado me comunique algo.

 ¿Cuál ha sido la reacción de ellos luego, cuando se han visto?

A todos les ha gustado el resultado. En algunos casos como Janne Teller o Enrique Vila-Matas están usando esas fotos en la promoción de sus libros, incluso de otras editoriales. Es un honor. Enrique Vila-Matas es el autor que más veces he retratado, desde que nos conocimos en un viaje a Dublín con la promoción de su novela ‘Dublinesca’. Siempre hay complicidad en mayor o menor medida.

¿Cree que hay distinto en un retrato de escritor del de otra persona?

La diferencia no reside en el retrato, sino en la mirada del espectador, porque en el caso de los escritores uno tiene una relación con ellos por el hecho de ser su lector.

¿Cómo se plantea el futuro, qué sueños tiene?

Uff...!  Me gustaría seguir trabajando cerca de escritores pero también tener más tiempo para curiosear, aprender y empaparme de fotografía. Tengo varios proyectos en mente y muchas ganas e ilusión para llevarlos adelante, solo me falta tiempo. Y por supuesto seguir disfrutando de las cosas buenas de la vida, mis amigos, formar una familia…

 

*Esta entrevista se publicaba ayer en heraldo.es

-La foto de Pisón la tomo de aquí

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-5a0b150543b3b9c75e1810da31c54c1a.jpg

 

MÁS ALLÁ DEL DESIERTO / 4. DIARIO CULTURAL

[Una nueva entrega de este inventario de actros culturales, de nombres, de libros, de exposiciones, de viajes y de sorpresas. Apenas una pequeña parte de cuanto hay... Acaba de ser publicado en heraldo.es]

http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cultura/cultura/2014/06/08/de_portico_sol_acin_aurora_egido_292651_308.html

 

 

MÁS ALLÁ DEL DESIERTO / 4. DIARIO CULTURAL

 

 

De ‘Pórtico’ y Sol Acín a Aurora Egido

 

 

SÁBADO, 31 de mayo

Siempre hay un aragonés al acecho que vuelve. Bosco Esteruelas, periodista durante muchos años en ‘El País’ y refugiado en Extremadura, presenta en la Feria del Libro de Zaragoza su último libro: los cuentos de ‘La chica de Tzuki’. Bosco ha hecho de la literatura la razón de su vida y cuenta en Zaragoza con un gran cómplice: el profesor y novelista José Luis Corral. Este, que levanta pasiones con su monografía de ‘La Corona de Aragón’ (Doce Robles), también es uno de los grandes amigos de Alfonso Mateo Sagasta, un narrador de aire juncal que publica ‘El reino de los hombres sin amor’ (Grijalbo), una de esas novelas que parece exhibir los vicios del pasado a la par que intentan probar que la especulación inmobiliaria y la corrupción se remontan, por los menos, a los tiempos de Felipe III. De la historia no se aprende casi nada: todo se vuelve a repetir cíclicamente, afirma Mateo Sagasta.

Quizá por ello también apareció la lluvia: una lluvia torrencial que siempre tiene una cita pendiente con la Feria del Libro. José Verón Gormaz, Premio de las Letras de Aragonesas de 2013, ha intentado encerrar su escepticismo y su humor, al modo de Catulo y su antepasado Marcial, en su libro ‘Sala de los espejos’ (Olifante).

 

DOMINGO, 1 de junio

Me hace mucha ilusión ver, me dicen que treinta y cinco años después, a la librería Pórtico en la Feria. Me encuentro con los hermanos Alcrudo y ojeo su deslumbrante puesto: siempre distinto, una exaltación de las Humanidades en todo su vasto dominio. Compro una antología poética de Sophia de Mello Breyner Andersen y me encanta ver una fotobiografía de Juan Ramón Jiménez, ese poeta que retorna cíclicamente. Este año, el año del centenario de ‘Platero y yo’, lo ha vuelto a hacer con un libro excepcional: ‘Vida’ (Pre-Textos). ¿Cuántas vidas, cuántas palabras, cuántos poemas y libros puede atesorar un poeta de difícil carácter y una sensibilidad tan extremada?

Veo a Mario de los Santos y su novela ‘La gota contra la primavera’ (Edhasa). Cuenta la historia de un partido de fútbol, entre dos pueblos, Serín y Tagur. Los dos conjuntos, que tenían viejas cuentas pendientes, se enzarzan y la guardia civil interviene. Y entonces sucede lo inesperado en una noche donde hasta los niños se asoman al pánico y quizá al heroísmo. Lo cuenta Manuel, que aprovecha para recordar su existencia, un amor que le redime y para ir y venir por los meandros del tiempo a su antojo, en un relato sorprendente. De buen novelista.

 

LUNES, 2 de junio

Javier Lacruz Navas también tiene vidas secretas. Varias. O quizá algunos dobles –psiquiatras, historiadores del arte, enfermos de los datos y los papeles ocultos,  mensajeros que investigan para él en Praga o París-, por eso es capaz de redactar un libro tan completo y complejo como su biografía de Manuel Viola (Editorial Cierzo). Lo presenta en el Teatro Principal, con guitarrista y cantante flamenco, rinde homenaje al gran galerista Víctor Bailo en el centenario de su nacimiento y se hunde, cómodo y locuaz, en un sofá-diván. El libro pesa más de tres kilos y está lleno de imágenes, de cartas, de textos de hemeroteca: Manuel Viola (1916-1987) es un errabundo, un superviviente, un artista torrencial y abstracto que parece haber vivido distintas existencias de novela.

 

MARTES, 3 de junio

Eloy Fernández Clemente, ese señor que reinventó Aragón desde Teruel con José Antonio Labordeta, habla en Ibercaja de la Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País. Manuel Pizarro le retrata con un cariño absoluto. El cofundador de ‘Andalán’ y memorialista se siente cómodo ante un escenario abarrotado y lleno de amigos, y habla como una enciclopedia abierta. Alguien resume así el acto: “Impresionante Eloy. No se ha dejado a nadie”.

A la misma hora, José Antonio Adell y Celedonio García presentan en Ámbito su libro ‘Bandoleros’ (Ediciones de la Torre). Si antes habían publicado dos volúmenes de bandidos aragoneses, ahora se centran en bandoleros de todas las comunidades autónomas. Hablan de Pepa a Loba, de Mamed Casanova ‘Toribio’, del ‘Pernales’, de José María Tempranillo, de Luis Candelas, “el primer bandido urbano”, del achaparrado Mariano Gavín, alias ‘Bandido Cucaracha’, que se hizo fuerte en las tierras monegrinas; hablan del ‘Bondades’ de Fraga o de ‘Pregoné’ de Mequinenza. Y recuerdan que acaban de estar en Ronda y Grazalema, donde los han recibido casi como si fueran futbolistas que acaban de ganar una Champions. Allí los bandidos están impregnados de literatura: son carne de leyenda, como si aún anduviesen por la serranía empeñados en defender a los pobres.

 

MIERCOLES, 4 de junio

Huesca celebra su Feria del Libro en la íntima plaza de López Allué, cerca del establecimiento ‘La Confianza’, que tiene unos bellos techos pintados por León Abadías y expande un olor ambiguo donde se mezclan el chocolate y el bacalao. Allí se presentaba un libro espléndido y revelador: ‘Hora temprana. Cartas y poemas’ (Larumbe) de Sol Acín (1925-1998), la hija menor de Ramón Acín y Conchita Monrás, que fue profesora de francés y poeta de un único libro: ‘En ese cielo oscuro’ (Ámbito, 1979).

Sol Acín a finales de los años 40 tuvo una gran amiga, Maria Kusche, historiadora del arte: se escribían, se intercambiaban poemas, viajaban juntas, coincidieron en Madrid. Hace algunos años, cuando se abrió la Fundación Ramón y Katia Acín, María se enteró y les escribió a sus coordinadores para poner a su disposición las cartas que conservaba de Sol y muchos poemas que le había remitido. Todo eso y un breve epistolario que mantuvo Sol con Miguel Labordeta se han recogido en este volumen, al que se ha añadido, además, la lírica ya conocida de la autora.

El libro, que ha preparado con lucidez y cariño Ismael Grasa, es una pequeña joya que ensancha la obra de Sol, matiza su personalidad y ajusta su lugar en la lírica española. “La de Sol Acín es una poesía muy depurada y reflexiva. Hay un momento en que se describe a sí misma como ‘violentamente introvertida’, lo que valdría también para su poesía. Utiliza un lenguaje propio de la tradición de la mística castellana, a la que da un sesgo moderno que le venía de sus lecturas de la poesía francesa, y de autores como Rilke, Whitman o Miguel Hernández”, explica Ismael Grasa.

 

JUEVES, 5 de junio

En el Centro de Historias, Esther Lafuente presenta su libro ‘Guía para entender la música moderna. Un recorrido didáctico por los estilos musicales de nuestro tiempo’ (Doce Robles), con el grupo Dos Pasos, del que fue y es percusionista. La acompañan el consejero Jerónimo Blasco y dos apasionados de la música: Patricia Godes, prologuista, que dice que un libro así no existía en la música española, y Juanjo Blasco Panamá, que explica la magia de las canciones. Lo hace con contención y sutileza y conmueve al público. Esther, profesora de música, cuenta que el libro nace de su obsesión por las fichas y la pedagogía. Poco a poco le fue saliendo un trabajo sistematizado sobre los géneros musicales, más de una veintena.

Cada capítulo explica en qué consiste el folk, el rock, el pop, el jazz, pongamos por caso, selecciona cinco artistas, aborda los antecedentes, y además hay otras propuestas: críticos, músicos, técnicos de sonido o profesores eligen sus temas preferidos; también hay una selección de películas sobre cada estilo. Así, con amenidad e ingenio, se redondea un volumen que es útil, didáctico y quizá un viaje aleatorio pero fascinante por las canciones, los cantantes, las bandas, los álbumes.

En el Centro de Historias hay muchas cosas que ver. Por ejemplo, la muestra ‘Testigos de las revoluciones árabes’ de fotografía, con la presencia de Diego Ibarra (Zaragoza, 1982), Maysun (Zaragoza, 1980), Guillem Valle (Barcelona, 1983), Alfonso Moral (Valladolid, 1977), Manu Brabo (Zaragoza, 1981) y Ricardo García Vilanova (San Cugat del Vallés, Barcelona, 1972). Todo un espectáculo de las paradojas y el dolor de la libertad. Y en el Espacio Tránsito, la diseñadora y artista Susana Blasco muestra ‘Antihéroes’: un trabajo muy original donde se mezclan viejas fotografías con objetos; crea una pieza nueva, inquietante, sugerente, llena de poesía. ‘Antihéroes’ muestra la foto original y los objetos, en una vitrina, y se cuelga en la pared el collage final. Una magnífica exposición: uno de esos proyectos que habla de la sensibilidad, del ingenio, de la voluntad de crear algo donde intervienen el tiempo, el azar, la vida cotidiana, los objetos y el talento.

En Los Portadores de Sueños, la periodista de HERALDO Paula Figols presenta su primera novela: ‘El refugio de las golondrinas’ (Anorak), un relato coral que sucede en una plaza del Casco Antiguo y que gira en torno a la vida de cinco personajes. Paula confiesa algunas de sus pasiones: Georges Perec, Mario Benedetti y Carmen Martín Gaite. El libro, que crece y crece y atrapa cada vez más, revela amor a los seres humanos, sed de aventura, indefensión, búsqueda, incertidumbre y el compromiso de una mujer idealista y rebelde. “Al salir por la puerta del periódico he sentido una gran liberación. Ahora estoy un poco asustada. Voy a comprar un billete de avión para Managua. ¿Nos vemos en León dentro de quince días?”, dice un personaje, María, que quizá se parezca a la propia Paula Figols.

 

VIERNES, 6 de junio

Cita, en el Paraninfo, con José María Serrano y José Luis Melero. Ahí sigue una exposición estupenda y variada: ‘Pintoras en España, 1859-1926. De María Luisa de la Riva a Maruja Mallo’. Me encanta ver los cuadros de María Luisa de la Riva, pintora de flores, de racimos, de luces, de granadas, pintora delicadísima y fuerte. Aún quedan días. Es una muestra coral que exalta los valores eternos de la pintura.

Por la tarde, viajo a la Feria de Huesca con el bibliófilo Pepe Melero, que acaba de hacerse con un paquete de cartas autógrafas de Castelar o de Valle-Inclán, entre otros. Melero sigue alimentando de oro en paño al fetichista que es. Allí vemos una preciosa exposición en la Diputación de Huesca de Alberto Carneiro y Fernando Casás: arte de la naturaleza, conceptual y sensual, pasión por las formas libres, pasión por las cosas del campo. Carneiro, tan vinculado con Huesca desde hace años, es un escultor maravilloso: hay varios troncos de árbol, con raíces y ramas, que parecen filigranas del sueño, trampantojos de los duendes. En el fondo, una exposición tan cautivadora produce una cierta melancolía: era un proyecto para el CDAN y para la programación que había concebido para él Teresa Luesma.

Ángela Abós presenta su libro ‘La mirada del esparvel’ (Instituto de Estudios Altoaragoneses). Irene Abad explica la colección y retrata a esta mujer cálida, enamorada de la cultura, de la canción, de la gastronomía, de la memoria del ayer, de la política y de la enseñanza. El libro ahonda en su autobiografía, en su trayectoria pública, en sus convicciones democráticas y socialistas, y en sus maestros y amigos: Lázaro Carreter, Tomás Buesa, Laín Entralgo, Antonio Saura. En su intervención realizó una defensa apasionada del periodismo: a lo largo de treinta años, a razón de uno o dos artículos, ha publicado en casi todos los medios aragoneses.  

 

SÁBADO, 7 de junio

Compro un libro delicioso: ‘Democracia y pintura mural en Zaragoza, 1984-1995)’ de María Luisa Grau Tello, que publica Rolde. Un paseo por la pintura moderna que se ha ido incorporando a la ciudad. Una maravilla menuda para los ojos y para la memoria. Los hermanos Pascual Rodrigo, Jorge Gay, Pedro Giralt, José Luis Cano, Santiago Arranz, Eduardo Salavera, Pascual Blanco, José Manuel Broto, Ángel Aransay..., etc., son algunos de los protagonistas.

Transcribo y edito una larga entrevista con Aurora Egido, que pronunciará su discurso de ingreso en la RAE mañana domingo 8 de junio. Vincula a Gracián con Borges, Pessoa y Joyce, y dice que tras haber trabajado casi un año en torno al autor de ‘El Criticón’, “me ha sorprendido la modernidad de Gracián. Cuando lo lees parece que estás dentro de un retrato de la España actual, o de la Europa actual”.

 

-Sophia de Mello Breyner Andersen. https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-0389ffb3ddfdc2f368ee12e30ace0347.jpg

-Ramón Acín y Concha Monrás con sus hijas Katia y Sol.

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-a3c2001f2c7dc364bc707f2fa8495076.jpg

'SEDUCCIÓN': UN DIÁLOGO

[El pasado viernes, en compañía de José Luis Melero Rivas, presenté el libro 'Seducción' (Olifante, 2014) en la Feria de Huesca. Myriam Martínez, jefa de cultura, me mandó esta entrevista que ha publicado hoy en el 'Diario del Altoaragón'.]

 

¿Qué es la seducción y qué es su poemario 'Seducción'?

Cautivar, hechizar, conquistar, deslumbrar, sojuzgar el ánimo de alguien con buenas artes y ponerlo de tu parte para lo que se tercie: conversar hasta el fin de noche, pasear, cantar, bailar y también lo otro, si los cuerpos se inclinan hacia la tentación más más hermosa. Seducir es enamorar un poco con la vista, con la palabra, con la alegría. Y para mí seducir también es embellecer el paso del tiempo y someterlo un poco a tu antojo. Seducir aquí es vivir con emoción lo que has soñado alguna vez. Pensar, por ejemplo, que Debra Winger te hace caso por un instante.

¿Es usted seductor, le gusta seducir?

A todos nos encanta seducir, pero no tengo conciencia de ser un seductor. En todo caso, quizá sea a veces un seductor a través del lenguaje y la cordialidad. Y quizá la búsqueda de la felicidad, en las pequeñas cosas.

Destaque tres aspectos de su libro

Es un libro donde hablo de historias de amor propias, historias de amor ajenas, donde rindo homenaje a algunos amigos y maestros inolvidables: Javier Tomeo, Félix Romeo, Julio Antonio Gómez, Ana María Matute, José Angel Valente. Es un libro sobre la huella insobornable de los afectos; entre ellos, mi madre tiene un protagonismo especial, aunque ella no lo sabe y sospecho que no se creería lo que digo. Es un libro de texturas, de olores, de mujeres hermosas a las que has esperado y sigues esperando en las regiones de mi imaginación.

 Indíqueme, por favor, si ha publicado algún otro libro este "curso" ...

Mi último libro publicado fue ‘El dibujante de relatos’ (Pregunta), un libro de amor a la ciudad, a los amigos, a los paisajes, a la memoria, a un dibujante como Juan Tudela y al cuento como género literario. Y también al poema en prosa.

 Qué es lo más curioso o bonito que te ha pasado en relación con este libro

Me han pasado algunas cosas realmente bonitas. Por ejemplo, José Luis Melero lo recibió y no pudo abandonarlo en toda la noche; dos días después volvió a leerlo. Luis Alegre me dijo que no me había leído nunca nada tan emotivo como el poema ‘Amor de madre’ y ayer el cantante y compositor David Angulo me escribió, vencida la medianoche, para decirme algo parecido.

Usted es poeta hasta en sus libros de narrativa, ya lo dice José Luis Melero, que además le prologa el libro. ¿Se reconoce así?

Probablemente. Pepe me conoce muy bien. No he escrito poemas hasta los 50 años, de manera específica, y creo que la poesía está en todos mis libros de narrativa. La poesía, el poder de la palabra, amasada con imágenes, atmósferas y sensaciones, está presente en todos mi libros, incluso los de periodismo. Un libro como ‘Veneno en la boca’, de entrevistas con escritores aragoneses, está lleno de poesía, sobre todo en el retrato de cada autor.

 También dice Melero que en este poemario nos abre su corazón y nos hace confidentes. ¿Qué no nos había contado aún?

Algunas cosas. El arsenal de la memoria y de los recuerdos inventados es casi infinito. Aquí cuento una de las historias de amor más bellas, por imposibles (es una historia que solo existió en mi cabeza), hacia una joven a la que nunca le dije nada. Solo la miraba y la perseguía por los pasillos de las aulas en los días de lluvia.

¿Puede ser éste uno de los libros en los que más se ha desnudado?

Probablemente. Hablo de los meandros del corazón y de los sentimientos a través de las vidas de otras personas, como sucede en la primera parte del libro, ‘Una historia de amor’, nueve poemas, o en algunos homenajes. A veces, a través de la ficción, creo que hago inequívocas declaraciones de amor, de deseo y de sueño. El amor, como casi todo, nace en el cerebro, esa esponja tan enigmática como la pasión.

 

Por cierto, usted ha prologado el libro de Luz Rodríguez, otro poemario que se presentó hace unos días en la feria. Dígame algo de él.

Me gustó mucho. Conozco a Luz Rodríguez desde hace años, aunque apenas había leído sus poemas o sus relatos, y cuando leí ‘El pez de la despedida’ me pareció conmovedor. Es una historia de amor que participa de sus ingredientes habituales: el embeleso, la complicidad, el erotismo, la amenaza de la ruptura. Es un libro con música del alma, compuesto con palabras cargadas de sentido. También he prologado ‘La mirada del esparvel’ de Ángela Abós: un libro que resume una vida y una forma de estar en el mundo a través de artículos –muchos se han publicado en el ‘Diario del Altoaragón’- cargados de memoria, de sensibilidad, de conocimiento, de evocación y de compromiso.

 

ÁNGELA ABÓS: EN LA FERIA DE HUESCA

[Esta tarde, en Huesca, se presenta el nuevo libro de Ángela Abós: ’La mirada del esparvel’ (Instituto de Estudios Altoaragoneses), donde recoge una selección de sus artículos de treinta años en diversos medios aragoneses. Este es el prólogo que lleva el libro. Ángela siempre es una afectuosa y entrañable que ha asumido cargos importantes. Su gran pasión es, sin duda, la literatura.]

 

EL VIAJE HACIA LA LIBERTAD

 

Antón CASTRO

 

Ángela Abós (Benasque, 1934) es una mujer entusiasta y laboriosa. Por muchas razones: por su intensa biografía, por la asimilación de una cultura rica y matizada, por su pasión por la política y la democracia, por su sentido de la amistad y porque exhibe, casi por igual, entusiasmo, lucidez y sinceridad. La mirada del esparvel es un libro emocionante: el de una mujer de la montaña que conoció el trasiego de mercancías entre Benasque y Francia bajo la nieve, y que se alimentó de las paradojas de la existencia, que empiezan en su propia familia.

Este es un libro de alguien con raíces: en la cultura, en los libros, en la educación, en el debate ciudadano. Hace algún tiempo en una entrevista para Heraldo de Aragón me decía: “Mi vida ha sido completamente insólita desde pequeña. Es la verdad. Y yo he intentado responderle siempre con un imperativo ético. La ética es un impulso individual, es una tendencia, y es una forma de estar en el mundo. Nos pasamos la vida intentando conjugar nuestros sentimientos y nuestras inclinaciones con lo colectivo, con la vocación de servicio. Y eso me ha pasado siempre”.

Reconoce el magisterio de los otros –desde Lázaro Carreter, Alonso Zamora Vicente o Laín Entralgo, pongamos por caso, a Tomás Buesa o Pablo Neruda, tan lejano y tan suyo a la vez- y a la vez, despaciosamente, con un verbo matizado y hermoso, nos da una lección tras otra. La primera lección, ese texto dedicado a la revista Triunfo, en la hora del adiós, es una vindicación de la memoria y de un viaje convulso y esperanzador que ha hecho con mucha gente. El libro es la crónica de una travesía hacia la libertad y a veces reaparecen, como fantasmas olvidados, nombres que fueron decisivos en la aventura. Algo más adelante firma un artículo que se titula ‘Aragón exporta sentido común’: es fácil y ajustado decir que Ángela Abós también exporta sensatez, contagia convicción y atrevimiento. Defiende el Parlamento, incluso “el aragonés” dice con alguna ironía, e invita a conocerlo porque solo se ama de veras lo que se conoce. Y la vida parlamentaria, en la Aljafería, en Madrid o en cualquier comunidad española, es un estandarte de pluralidad y de imprescindible debate.  Sabe muy bien de lo que habla: a su condición de profesora con leyenda, como suelen decir algunos de sus alumnos como el periodista Jesús Frago, suma su condición de novelista y de mujer que ha asumido importantes y variadas responsabilidades en Madrid, en el ministerio de Educación, y en Aragón, en el Gobierno de Aragón, entre otras instituciones.

Mientras se zambulle en libros que lee, y de los que extrae algunas enseñanzas como le sucede con El bucle melancólico de Jon Juaristi, mientras contempla con esperanza las elecciones vascas, pongamos por caso, va dejando aquí y allá huellas de su biografía, cantos rodados que sedimentan en el fondo del río y a la par siguen su curso hacia el porvenir más vibrante. La mirada del esparvel es una apología de la convivencia, de la diversidad, de la tolerancia, de la sensibilidad y de la complejidad. No hay nada más burdo y estéril que la ausencia de matices. Así, igual que glosa la biografía de Pilar Miró, que elaboró Diego Galán, puede hablar de ‘El camino de Francia’, una historia coral de calado familiar e íntimo, una pieza que se complementa con ‘Francia en el corazón’. Alguien recuerda: «¡Qué bien se vive allí! Van más adelantados en todo. Se nota en las casas, en el comercio, en las escuelas y en lo educados que son, aunque para el dinero sean tan suyos».

Eso sí, partidaria de los placeres esenciales y de las urgencias del cuerpo, recuerda que el sexo existe y que de su laberinto de incitaciones nacemos todos. Esta introducción alude de manera explícita a la primera parte del volumen: ‘Cultura y sociedad’, la más importante quizá porque encierra dos términos en los que cree ciegamente.

Ángela también habla del deporte y de los deportistas, y recuerda que fue nadadora y que tuvo un equipo local, jacetano, en el que hacía sus pinitos esta mujer a la que algunos alumnos veían como si fuera Juliette Gréco. Cultivaba el misterio del conocimiento y entendía que el mundo es un hontanar de caminos hacia la sensibilidad. También aborda la educación y la mujer, claro, pero hay otra sección, que se anticipa al cierre, la política, que es realmente emocionante. Es un autorretrato oblicuo de Ángela Abós: su colección de amigos, de figuras más o menos famosas que han moldeado su personalidad. Por ejemplo, en un conjunto de afectos, de recuentos y de análisis, confiesa sus debilidades. Dice: “Soy de los pocos que le aguantan a Federico Jiménez Losantos, como hacía José Antonio Labordeta, casi todo. Casi, pero no todo; a veces se pasa un huevo y otras veces los dos, y cuando eso sucede nos hiere de verdad. Nos conocimos hace tiempo en Zaragoza, en una cafetería del paseo Sagasta que ya no existe. Me lo presentaron como compañero militante del PSA y alguien me comentó que andaba medio enamorado de aquella chica navarra que no sé si también militaba con nosotros y que luego se nos fue con Alberto Moravia. ¡Qué años aquellos!”. Por lo que aquí se cuenta, también Federico Jiménez Losantos sucumbió al hechizo de Carmen Llera.

Ahí, en ‘Nombres propios’, habla de de Antonio Saura, con el que coincidió en varias ocasiones (declara, ya de paso, su amor por los calvos), de Gabriel Celaya, del político Carlos Piquer, que tuvo un final extraño y doloroso y a Ángela le produjo una desazón muy amarga, de Tomás Buesa, de Fernando Lázaro Carreter o de Miguel Hernández, entre otros. Y al hacerlo deja correr otra certidumbre, que se impone en este volumen: ella, Ángela Abós, lectora de poesía, enamorada de la copla y de la gastronomía, soñadora sin fin entre cuentos hasta el fin de la noche, es, ha sido y será una humanista metida en las pequeñas y grandes cosas de la vida.