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Antón Castro

LUIS ALEGRE ESCRIBE DEL MEDIO SIGLO DE 'LOS MAGNÍFICOS'

 

LOS MAGNÍFICOS”, EL EQUIPO MÁS BRILLANTE DE LA HISTORIA DEL REAL ZARAGOZA, OCUPAN UN LUGAR DE HONOR EN EL IMAGINARIO ARAGONÉS. SE CUMPLEN 50 AÑOS DE SUS PRIMERAS GESTAS.

Un concierto de Stradivarius

 

Por Luis ALEGRE. Texto aparecido el domingo en Heraldo de Aragón

El miércoles 24 de junio de 1964 el nombre de Zaragoza se escuchó con mucha fuerza en toda Europa. Esa tarde el Real Zaragoza entrenado por Luis Belló se proclamó campeón de la Copa de Ferias al batir al Valencia en el Nou Camp. Unos días después, el domingo 5 de julio, en Chamartín, el Zaragoza volvió a tumbar a un grande de la liga española, el Atlético de Madrid, y logró por vez primera la Copa de España, llamada entonces del Generalísimo. Se cumplen 50 años de esos días asombrosos que empujaron la leyenda de “Los Cinco Magníficos”.

El apodo, muy afortunado, evocaba a “Los Siete Magníficos”, el western de John Sturges estrenado en Zaragoza tres años antes. “Los Cinco Magníficos” eran los miembros de la delantera prodigiosa: Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra. Pero es más justo hablar, en general, de “Los Magníficos”, para incluir a Yarza, Cortizo, Irusquieta, Manolo González, Santamaría, Reija, Pais, Isasi, Pepín o José Luis Violeta. “Los Magníficos” fueron, al menos, 15. Entre 1963 y 1967 el Zaragoza disputó dos finales de la Copa de Ferias –de la que ganó una-, unas semifinales y unos cuartos de final de la Recopa de Europa y cuatro finales consecutivas de la Copa del Generalísimo, de la que ganó dos. Francisco Franco llegó a preguntar si su Copa la jugaba siempre el Zaragoza y otro más. El fútbol de ese equipo maravilló a Europa y marca un techo en la historia del Real Zaragoza.

He contado miles de veces que yo tendría cuatro años cuando, en el Barranquillo de Lechago, vi a mi padre Alberto y a mi tío Luisito volverse locos de alegría al escuchar en Radio Zaragoza un gol de “Los Magníficos” cantado por Paco Ortiz. Mi padre y mi tío me comían a besos. No me cabe duda de que ahí comenzó mi relación enferma con el Real Zaragoza. En el bar de mi tío Eduardo había un póster que yo miraba y remiraba con la boca abierta. Era la formación que había conseguido la Copa del Generalísimo ante el Athletic de Bilbao en 1966. No puedo recordar cómo jugaban “Los Magníficos”. Pero esos tipos trastornaron mi vida.

Yo no había salido de Lechago. Para mí Zaragoza era una foto en blanco y negro de “Los Magníficos”, el lugar mítico en el que vivían mis ídolos. A mediados de la década de los 60 Zaragoza tenía unos 350.000 habitantes y Lechago unos 200. Ya había comenzado la desbandada. Muchos de Lechago se marchaban a Zaragoza, Valencia, Barcelona, Madrid o, como en el caso de mi padre, a Francia, a trabajar en la vendimia o a recoger remolacha. Los pueblos de Aragón eran rudos y pobres y Zaragoza, aunque a mí me pareciera mítica, era una ciudad enlutada, triste, vulgar, provinciana e ignorada. En una entrevista de la época Luis Buñuel admitía que su Zaragoza le parecía horrible y feísima.

 

De algún modo, el Real Zaragoza de “Los Magníficos” representaba lo contrario de lo que eran Zaragoza y Aragón. A ese equipo le sobraba brillo, alegría, magia, belleza, finura, armonía, genialidad, poderío. Madrid, Valencia, Barcelona o Bilbao, las ciudades que nos rodeaban, eran más poderosas que Zaragoza pero el Real Zaragoza, muy a menudo, era más deslumbrante que el Barça, el Valencia, el Athletic de Bilbao, el Atlético o el Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento. El Zaragoza también vivió grandes noches en Europa. Especialmente, una, esa de noviembre de 1966 en la que venció en Inglaterra por 3 a 1 al Leeds United en las semifinales de la Copa de Ferias. Se cuenta que los jugadores del Zaragoza tuvieron que volver a saltar al campo para recibir la ovación del público inglés, entregado a su talento. El ocho de diciembre de 1964, tras un partido que el Zaragoza ganó al Dundee United con dos goles de Carlos Lapetra, el locutor Matías Prats dijo: “Tengo la impresión de haber presenciado un concierto de Stradivarius. Ninguna nota en desacuerdo, ninguna estridencia, todos acompasados, poseídos de la misma fiebre creadora”, unas palabras que, con razón, permanecen enmarcadas en el Museo del Real Zaragoza. En esos años había dos cosas de Aragón que llamaban la atención en Europa: Luis Buñuel, una referencia para los cinéfilos y las élites intelectuales, y aquellos futbolistas que contaban con la admiración de millones de aficionados. Para esos europeos Zaragoza, como para mí, sólo era la ciudad de “Los Magníficos”. Ahora, en 2014, Zaragoza y Aragón están muy por encima del Real Zaragoza, un juguete feo y roto que ha triturado nuestra autoestima hasta niveles intolerables. Pero hace 50 años el Zaragoza estaba muy por encima de lo que realmente éramos. Nos hacía sentir bien que un grupo de futbolistas brindara una imagen tan mejorada y luminosa de nosotros mismos.

Algunas claves explicaron el fenómeno: la bendita coincidencia de una serie de figuras con facultades complementarias a las que el grupo extrajo lo mejor de sí mismas; una vocación de fútbol- espectáculo impulsada por el entrenador César Rodríguez y la intensa relación que se estableció entre unos jugadores que se admiraban mutuamente y cuya amistad se mantiene hasta hoy. “Los Magníficos” arrastraban un par de pegas que les impidió ganar la Liga y, también, prolongar un poco más su esplendor: un banquillo que no estaba a la altura de los impresionantes titulares y una cierta pereza cuando se enfrentaban fuera de la Romareda a rivales de segunda fila. Pero eran tan buenos y tan especiales que hasta esa tendencia a la desidia contribuyó a engordar su leyenda.

Hubo algunas sombras: ninguno de esos futbolistas salió del Zaragoza por la puerta grande que merecían. Pero, desde luego, el impacto de “Los Magníficos” en el zaragocismo fue extraordinario y su legado aún nos toca. Ese equipo creó una cultura futbolística que se pegó al ADN de una afición que, desde entonces, se convirtió en una de las más exigentes de España. La Romareda se malacostumbró de tal modo a disfrutar de un juego exquisito que no se conformaba con cualquier cosa. El de Zaragoza fue señalado como un público borde y duro, incluso con sus mayores estrellas. Reija o Santamaría coinciden en recordar la pañolada de la Romareda cuando venían de ser goleados en Granada, aunque por esos mismos días fueran el conjunto de moda. Villa tampoco ha olvidado cómo Irusquieta, en pleno partido, se echó a llorar, intimidado por los insultos de la grada. Como insinúa José Luis Melero, con “Los Magníficos” la gente se habituó al caviar y cuando le servían garbanzos se subía por las paredes.

50 veranos después de aquel del 64, “Los Magníficos” siguen muy vivos en nuestro imaginario. El periodista Rafael Rojas les ha dedicado un libro y Juan Mateo –responsable audiovisual del Zaragoza- una película documental, dos estupendos trabajos que nos devuelven a una época infame que nos llegó a saber a gloria gracias a ellos.

 

 

VÍCTOR BAILO: MEMORIA DE UN SIGLO

 

El paladín del mejor gusto estético*

 

Se cumplen cien años del nacimiento de Víctor Bailo (1914-1975), propietario, director de la galería libros y pionero de la modernidad

 

 

Víctor Bailo Solanas (Leciñena, 1914-Zaragoza, 1975) se hizo acreedor a muchos elogios. Para algunos, como el profesor y crítico de arte de HERALDO Ángel Azpeitia, transmitió cultura, sentido de Civilización; para otros, como el escritor y profesor de Historia del Arte Federico Torralba, fue “uno de los auténticos pioneros –y en momentos bien difíciles (...)- en la difusión de los nuevos caminos de la plástica”. Luis Horno Liria, crítico literario, resultó decisivo en “la formación de nuestro gusto estético”. Todos ellos lo elogiaron sin reservas en el catálogo de homenaje que se le hizo, en la primavera de 1976, unos meses después de su muerte. Esos elogios, de otro modo, se han repetido a lo largo de los años por escritores, artísticos, galeristas, etc. María Isabel Sepúlveda estudió su trayectoria. El último en ensalzar su travesía de creación y curiosidad intelectual ha sido Javier Lacruz en su monografía de ‘Manuel Viola’ (Editorial Cierzo), que recuerda que la sala Libros fue su personal catedral del arte, desde casi antes de abandonar los pantalones cortos.

Víctor Bailo y Libros forman parte de la memoria de Zaragoza. Fueron un binomio fundamental a lo largo de 35 años, desde 1945 hasta 1975. Su hija Isabel Bailo y su yerno Gonzalo de Diego lo recuerdan, en su domicilio de Arquitecto Yarza, ahora que se celebra el centenario de su nacimiento. Cuenta Isabel que su padre pertenecía a una de las dos familias más influyentes de Leciñena. “Tenía un hermano mayor, Paco, que tuvo un hijo en vísperas de la Guerra Civil. Lo cogieron y lo fusilaron. Mi padre jamás quiso volver a Leciñena –dice-. No podía olvidarse del crimen. Es curioso: a mí me gustaba regresar, de cuando en cuando, para el verano con mis abuelos. Lo pasaba bien”. Ya instalado en Zaragoza, el joven Víctor Bailo intentó reanudar su vida y superar los fantasmas del horror y del dolor. Empezó a estudiar comercio y “no tardó en coger en traspaso Libros, que había pertenecido a su primo Tomás Seral y Casas”, explica Gonzalo de Diego.

No se sabe muy bien por qué Víctor Bailo se interesó por un proyecto como ese. “Fue clave, creemos, su primo”, dicen. Tomás Seral y Casas (1908-1975) fue poeta surrealista, un agitador cultural y colaborador en prensa, dirigió revistas, y fundaría en Madrid la Galería-Librería Clan. En 1939 había solicitado permiso para abrir su galería y lo haría en octubre de 1940; el proyecto era de José de Yarza. Años después, con Víctor Bailo ya al frente, habría una ampliación dirigida por Pérez Páramo. “Seral y Casas le asesoró siempre, le mostró su cartera de clientes y le puso en contacto con galeristas”, dice Isabel. Gonzalo de Diego, que ha trabajado en cultura y exposiciones en Ibercaja hasta su jubilación, revela una curiosa anécdota: “Víctor Bailo era simpático, con carisma, sencillo en el trato y educadísimo. Tenía un sexto sentido para el negocio y se empleaba con sutileza. No agobiaba ni era desconfiado. Yo le compré el primer cuadro de mi vida en 1973. Era un Grau Santos. Me vio interesado y me ofreció toda clase de facilidades. Me costó 25.000 pesetas de las de entonces, unos 150 euros”. Regresamos un instante a Seral, que se marcharía a Madrid en 1945: “Hemos visto la correspondencia íntima entre los dos y le asesoraba desde la distancia”, agrega. Bailo viajaba constantemente a Madrid y colaboraba con diversos galeristas: Gaspar, Parés, Prats, Biosca, Leandro Navarro o Rodríguez Sahagún, entre otros.

Se diría que Víctor Bailo aprendió pronto y convirtió su santuario de Libros en un foco cultural de la ciudad: era galería de arte, tiene de enmarcación y librería y tienda de discos. “En los discos trabajó de dependiente el gran fotógrafo Joaquín Alcón”, recuerdan Isabel y Gonzalo. Libros era un centro de tertulias, de amantes de las artes y de los libros. “Por allí pasaba todos los días el periodista y crítico Joaquín Aranda, compraba un libro y lo leía en el Casino. Pasaban Miguel Labordeta y muchos otros: en sus inicios estuvo Fermín Aguayo, “con una bufanda que le arrastraba hasta el suelo”, acudían el alcalde Luis Gómez Lagunas, el crítico musical Eduardo Fauquié, los hermanos Pérez Gállego, el productor Eduardo Ducay o el periodista de HERALDO José María Doñate”, dice Gonzalo de Diego.

Víctor Bailo tenía buen gusto para el arte. Le apasionaban la música y la lectura. Expuso a la Escuela de Vallecas y de Madrid, a Redondela, Viola o Menchu Gal, pero también estaban vinculados a él otros artistas como Revello de Toro, Álvaro Delgado, que lo retrató, Benjamín Palencia, Vázquez Díaz, Luis García-Ochoa, Godofredo Ortega Muñoz, “que le recordaba que se había escondido durante la Guerra Civil en Utebo, en la casa de Gil Bel”. Expuso a muchos de sus paisanos: Pilar Aranda, Pablo Serrano, Santiago Lagunas, Viola, Baqué Ximénez, Alberto Duce, Beulas... Todas las temporadas dedicaba un mes a un artista aragonés, y si en 1950, por poner un ejemplo, presentó al joven surrealista Antonio Saura, algunos años después haría lo propio con  José Luis Cano o Jorge Gay.

En 1975, en la calle Cuatro de Agosto fundó un nuevo espacio: Libros 75, pero no le dio tiempo a abrirlo. El cáncer interrumpió su gran obra con apenas sesenta años. Leandro Navarro lo recordaba así: “La figura menuda, la sonrisa irónica, un ligero acento aragonés, unos escrutadores, agudos, inteligentes ojos claros, disimulados tras los lentes... Los abrazos abiertos, el corazón grande, generoso, emocionado para el arte”. Su proyecto, con algunos cambios, permaneció abierto hasta el pasado agosto de 2013.   

 

*Este texto, con algunas variaciones, se publicó ayer en Heraldo de Aragón.

ATXAGA, UZCUDUN, PERICO, ROCA...

Cuentos de domingo 

 

Atxaga y Uzcudun

 

El boxeo formó parte del imaginario popular e inspiró a escritores, cineastas, pintores o músicos. Algunos como Nabokov, Hemingway o Conan Doyle lo practicaron; otros, desde de Ring Lardner, Jack London, Norman Mailer o Ignacio Aldecoa, lo contaron como nadie. Dylan, Simon & Garfunkel, Bunbury o Quique González le han dedicado canciones. Quizá quien mejor haya intentado explicar su complejidad y su brutalidad haya sido una mujer, en ‘Del boxeo’ (Tusqutes): la frágil Joyce Carol Oates, a quien su padre llevaba a los combates de niña. ‘La edad de oro del boxeo. 15 asaltos de leyenda’ (Libros del KO) es una antología de Manuel Alcántara, el mejor cronista del pugilismo de España. Dice de Perico Fernández, cuando se proclamó campeón del mundo de los superligeros ante Furuyama en Roma: “Ha sido un combate entre un poeta y una computadora (...) Ya tiene el boxeo español su ‘Niño de las Monjas’, su ‘Currito de la Cruz’, su hombre con leyenda, su campeón juvenil y peculiarísimo”. Julià Guillamón publica ‘Jamás me verá nadie en un ring.’ (Comanegra), la historia de un púgil modesto, Pedro Roca, que tuvo una fugaz carrera y redactó ‘De boxeador a literato (1932), que muestra la grandeza y miseria de este deporte y “el surrealismo involuntario” y fascinante de este autor que recibió paliza tras paliza y fue objeto de la risa cruel de sus seguidores. Bernardo Atxaga estuvo en Zaragoza, en Los Portadores, con ‘Días de Nevada’ (Alfaguara), un libro de campus, un diario, un cuaderno de viaje, una novela abierta. Hay situaciones inquietantes: el extravío en el desierto, la aparición de una serpiente de cascabel, la amenaza de un violador que acecha, el recuerdo de Marilyn. Atxaga, que es un actor-púgil que se faja contra su infinita timidez, le dedica algunas páginas a Paulino Uzcudun. La figura del campeón vasco de los pesados le había perseguido de la infancia. Recuerda sus mejores peleas –con Max Baer, Primo Carnera o Max Schmelling - y cuenta una historia en la que el héroe inicia su caída hacia la nada. Lo vapulearon Joe Louis y la gente, que “descubrió” que se había entrenado con presos del franquismo. 

 

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MÁS ALLÁ DEL DESIERTO. 5

MÁS ALLÁ DEL DESIERTO. 5

MÁS ALLÁ DEL DESIERTO / 5. Diario cultural

 

La vida de los otros: de Ángel Fuentes al ‘boom’

 

DOMINGO. 8 de junio

Aurora Egido se convierte en la séptima mujer de la Real Academia de la Lengua y la novena en toda su historia. Accede de la mano de dos aragoneses: José Luis Borau, que ocupó el sillón B, y de Baltasar Gracián. Egido, “muy elegante, con un vestido largo azul marino”, según las crónicas, recordó que vivió varios años en la misma calle del director de ‘Furtivos’ y que luego, en Los Ángeles, conoció a mucha gente que había participado en el rodaje de ‘Río abajo’, la película que supuso la ruina de “un hombre inasequible al desaliento”. Luego habló de la inmortalidad en la obra de Baltasar Gracián, a quien le ha dedicado numerosas páginas, y deslizó una hermosa conclusión: “Nadie desaparece del todo mientras haya alguien que le recuerde”. Mientras ella disertaba y Pere Gimferrer le respondía, Rafael Nadal ganaba su noveno título en Roland Garros. ¿Qué diría el autor de ‘El Criticón’ del héroe insaciable del tenis?

 

LUNES, 9 de junio

Elena Blanco, jefa de prensa de Seix Barral y fotógrafa, salió de casa con un carrito lleno de fotografías: una veintena de piezas que componen ‘La mirada del escritor’. Las coloca en el escaparate y las estanterías de Los Portadores de Sueños. Hay retratos de Elvira Lindo, Antonio Muñoz Molina, Juan José Millás, Fernando León de Aranoa, Eduardo Mendoza, Guillermo Saccomanno, Asa Larsson, Ignacio Martínez de Pisón, etc.

Elena Blanco explica cómo hace las fotos en los descansos de la ruedas de prensa y que busca la naturalidad y la complicidad con sus fotografiados. Admira a Daniel Mordzinski, Lisbeth Salas y Vasco Szinetar, a quien parece haber seguido en una de las mejores fotos de la muestra, la que le hace a la premio Cervantes de 2013: Elena Poniatowska. Ambas miran el mundo en una estancia barroca, como un cuadro de Frida Kahlo, desde el fondo del espejo.

 

MARTES, 10

Acudo a la exposición de Roberto Botija en la galería Spectrum Sotos: ‘Tiempo suspendido’. Arquitecto y diseñador de interiores bilbaíno, ofrece una propuesta llena de delicadeza y de poesía, donde intervienen diversos elementos: vegetales, el espejo, la corrección de la perspectiva, la lentitud y la perfección, la capacidad simbólica de los objetos y el tiempo. Ha dicho el artista: “De lo fotográfico, ante todo, me interesa ese tiempo que está presente pero que ha dejado de transcurrir”.

En Spectrum Sotos me entero de una mala noticia por Julio Álvarez: el pasado fin de semana fallecía en Zaragoza Ángel Fuentes, uno de los grandes restauradores del patrimonio fotográfico, que se formó en Rochester a principios de los 90. Nacido en Pamplona en 1955, se trasladó a Zaragoza a estudiar Filología Hispánica, y entró en contacto con Gonzalo Bullón, que fue su maestro de fotografía y el de Ángel Carrera en el curso 1975-1976. Más tarde participó en varios proyectos con la galería Spectrum (donde daría clases), con Julio Álvarez y Enrique Carbó, en torno a la obra de Ramón y Cajal, los Coyne o Jalón Ángel, que se expuso en el Palacio de Sástago.

Ángel Carrera define así la tarea de Ángel Fuentes:  “Los grandes maestros relacionados con la conservación y restauración fotográfica los tuvo en Rochester cuando fue becado por la Diputación de Zaragoza para ampliar estudios, especialmente Grant Romer, conservador de la Eastman House, que fue también quien le introdujo en la masonería. Ángel Fuentes ha sido el mejor restaurador fotográfico en España y me atrevería a decir que uno de los mejores de Europa. Ha formado prácticamente a todos los conservadores y restauradores que actualmente hay en activo en España e Hispanoamérica. En su entierro en Pamplona había profesionales llegados de todos los puntos del país”. Se le puede conocer mejor en http://www.angelfuentes.es.

 

MIÉRCOLES, 11 de junio

En la calle Argumosa 37, en la sede de la revista ‘Leer’, que se parece un poco a los decorados de la serie ‘Galerías Velvet’, se falla el premio de periodismo cultural José Luis Gutiérrez. El ganador es Peio H. Riaño (Madrid, 1975) por ‘Académicos insumisos’. El jurado valora la “forma renovadora y crítica de entender el periodismo cultural, basado siempre en la indagación y el trabajo de fuentes y obstinado en resaltar las contradicciones y paradojas de nuestro tiempo”. Peio H. Riaño ha sido director de la sección de Cultura de ‘El Público’ y ahora lo es de ‘Elconfidencial.com’. Es autor de la novela ‘Todo lleva carne’ y del ensayo ‘La otra Gioconda’ (Debate, 2013).

En la Fundación Telefónica veo una exposición fantástica de PhotoEspaña: la de Antoni Arissa (1900-1980), toda una revelación. Poco más de 160 fotos de un artista que trabajó apenas entre 1922 y 1936 y tocó diversos registros desde la órbita del pictorialismo, la nueva objetividad y la vanguardia: el retrato, los interiores, el reportaje, el universo familiar, los objetos. Poco a poco, se fue haciendo más abstracto y más vanguardista. Poseía un increíble sentido artístico y una gran sensibilidad.

 

JUEVES, 12 de junio

Bernardo Atxaga, acompañado de uno de sus mejores amigos, Ignacio Martínez de Pisón, presenta ‘Días de Nevada’ (Alfaguara) en Los Portadores. Pisón explica que toda la obra de Atxaga tiene una gran coherencia y un puñado de temas y obsesiones que se repiten. Vincula este libro híbrido con ‘Obabakoak’, que acaba de cumplir 25 años. Luego, como si fuera un Homero suave y sentimental, de cabello crespo y sensibilidad a flor de labio, Atxaga cuenta las claves del libro: recuerda anécdotas, crímenes, miedos, un viaje terrible por el desierto, habla de la serpiente de cascabel que se movía cerca del coche y de sus hijas, y luego decide evocar al púgil Paulino Uzcudun, que peleó con los grandes campeones de su época: Max Baer, Max Schmelling, Joe Louis o Primo Carnera, entre otros.

Atxaga recuerda que no fue campeón del mundo porque no quiso nacionalizarse norteamericano; dice que ha sido una figura que siempre le ha perseguido y que lo reencontró en Reno, en un libro que se titulaba ‘Dempsey en Nevada’, que giraba en torno a la figura del campeón de los pesos pesados, Jack Dempsey, ‘el martillo de Manassa’, que hizo llorar a Julio Cortázar y a su madre, en 1923, cuando venció a Luis Ángel Firpo, ‘el toro salvaje de la Pampa’. La historia de Uzcudun es conmovedora: mezcla la veneración, el odio y el olvido.

 

VIERNES, 13 de junio

Patricia Roda está terminando su largometraje documental ‘El viaje de las reinas’, inspirado en el proyecto teatral ‘Doce reinas’, que dirigió Blanca Resano con doce actrices aragonesas. Parte de una frase de Peter Brook: “El viaje es el destino”. Constituye una defensa de la creación de la mujer, “un intento de darle visibilidad y a la vez quiero contar el trayecto vital de la lucha de estas mujeres”, dice. Me enseña un tráiler que destaca por la fuerza, la plasticidad y la ambición del proyecto, en el que introduce muchas voces de diversas artes y de creadores del mundo. A la vez, la joven realizadora prepara un nuevo documental con su hermano Germán Roda en torno a la figura del Papá Luna. El periodista de HERALDO Ramón J. Campo, tras la experiencia de ‘Juego de espías’, volverá a colaborar con ellos en el guion y en la investigación en torno al supuesto cráneo de Benedicto XIII.

 

SÁBADO, 14 de junio

Comienzo la lectura de ‘Aquellos años del boom. García Márquez, Vargas Llosa y el grupo de amigos que lo cambiaron todo’ (RBA) de Xavi Ayén, “el mejor ejercicio de periodismo cultural que se ha hecho nunca en España”, según afirma Sergio Vila-Sanjuán, escritor y periodista. Busco y busco, y me encuentro con este eco de Calaceite, que fue centro de reunión de los escritores del grupo: “Mauricio Wacquez fue gran amigo de Donoso y la otra figura literaria de Calaceite. Sus próximos lo recuerdan, además de como gran cocinero, como un maestro de la esgrima verbal, un actor que dominaba la mímica, la entonación, los gestos y los recursos de la imitación”.

 

*En la foto, Elena Blanco y Elena Poniatowska.

 

PEIO H. RIAÑO, I PREMIO JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ DE PERIODISMO CULTURAL

PEIO H. RIAÑO, I PREMIO JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ DE PERIODISMO CULTURAL

El escritor y periodista Peio H. Riaño, responsable de Cultura de ‘El público’ y ahora de ‘Elconfidencial.es’, colaborador asiduo de ‘La Vanguardia’, ha sido el ganador del I Premio de Periodismo Cultural ‘José Luis Gutiérrez’, galardón dotado con 3.000 euros. El fallo se hizo público el pasado miércoles en la Feria del Libro de Madrid; Peio, uno de los renovadores del periodismo cultural entre las nuevas generaciones, ejerce una información crítica y rigurosa, comprometida y apasionada, que intenta darle una vuelta de tuerca a la realidad y que no excluye un elemento de creación. El premio lo convoca la revista ‘Leer’ y cuenta, entre otras instituciones, con la colaboración de ‘Ámbito Cultural’.

*La foto de Peio H. Riaño es de Ricardo Torres.

COMIENZA EL MUNDIAL DE BRASIL. 1

REGATE EN EL AIRE / 1

 

 

LA VERDAD DE LAS MENTIRAS

 

Antón Castro

 

O nosso Mundial. Luiz Felipe Scolari, ese entrenador entre paternal y adusto, llama a la paz al pueblo brasileño contestatario: le pide que apacigüe sus protestas y su descontento y que empuje a favor de la victoria. Va a ser un mes de alta tensión, aunque los goles puede ser un sortilegio social: a lo mejor, si Fred, Neymar o Hulk empiezan a marcar, el pueblo se olvida un poco de la terrible injusticia y de la hambruna. Por otra parte, se pide una y otra vez que no se recuerde el “maracanazo” de 1950; incluso lo hace el gran lateral Carlos Alberto: el del gol a Italia en México-1970 tras la asistencia milimétrica de Pelé. Trae mala suerte e induce en el colectivo de pura furia de ‘la canarinha’ la suspicacia de una derrota posible, y eso agobia al más seguro. Brasil, para huir de la mala sombra, ha cometido un desaire con el uruguayo Gigghia: no le ha invitado al Mundial ni a recordar aquel gol que batió a Moacyr Barbosa, “o goleiro maldito” que hizo llorar a todo un país.

Las cosas no empiezan del todo bien. Edson Arantes do Nascimento, ‘Pelé’, tendrá que vérselas de nuevo con su rival histórico: Diego Armando Maradona. Este, que tiene vocación de competidor rabioso en cualquier instante y por cualquier pretexto, ya le ha mandado alguno puya: le recuerda que el diez amarillo no fue tan grande como el diez albiceleste, él, y le deja caer, por si las moscas, que Neymar está muy lejos de Messi. A las estrellas les cuesta compartir un sitio tranquilo en el Olimpo. Pelé nunca ha sido muy generoso con sus rivales de la inmortalidad, y Maradona no le perdona ni una. Si además enciende la antigua y feroz rivalidad entre los dos países, mejor.

Scolari aparentará que no le escuece el golpe, pero habrá que verlo. En el fondo, un equipo de fútbol tan físico y desnaturalizado, y más bien soez con el rival, no da todas las garantías: él ya sabe qué es perder un campeonato en casa, como le sucedió a Portugal en la Eurocopa de 2004. Con todo, a pesar de la convicción de Casillas de que “España es el favorito absoluto”, Brasil es el candidato. Un candidato que no enamora a casi nadie porque se ha alejado de los futbolistas del aire.

España acude con un palmarés envidiable y con una ventaja sentimental: es el abanderado del ‘jogo bonito’ y ha seducido con su estilo durante tres competiciones: dos Eurocopas y el Mundial de Sudáfrica. Es el equipo que puede compararse con el Brasil de 1970. Eso sí, también se percibe que los grandes especialistas no lo ven vencedor. Hoy tiene su primera prueba de fuego en un grupo realmente difícil, con dos serios adversarios (Holanda y Chile) que le van a exigir algo más que pases, precisión técnica e inspiración. Brasil le dio una lección a España en la final de la Copa Confederación- 2013: así, solo con la elocuencia de un fútbol de clase y control, no es suficiente.

Esperemos que Del Bosque haya extraído algunas enseñanzas. Se necesitarán más ambición, más sacrificio y fuerza (también puede escribirse, muslo bravo, corazón y desespero, etc.), un mayor nivel de concentración y rapidez. Y habrá aprendido que la caligrafía preciosista heredada del Barcelona de Guardiola y Tito Vilanova no basta. España no debe renunciar a su forma de jugar, a su posesión apabullante, pero no puede dormirse en los laureles.

Medio mundo ha aprendido a contrarrestar ese despliegue, ha buscado un arsenal de antídotos, incluyendo la suciedad ambiental, y existe la sospecha de que el equipo tiene regiones de fragilidad, despistes defensivos y una cierta orfandad goleadora. Le cuesta marcar y, a veces, se desencaja ante el coraje ajeno, ante un choque exigente, de fragor y pelea. El narcisismo del éxito empeora. Medio mundo sospecha de que ha perdido el ángel y que llega diezmado de fuelle. Con las reservas de oxígeno y de ánimo. Xavi Hernández es el ejemplo: parece claro que sus mejores días han pasado. El mismo Pelé, al elogiarlo a él, juega a la verdad de las mentiras. Xavi, en esta ocasión, está más bien de auxiliar, de jugador complementario, y ojalá, ojalá, ojalá que me equivoque. Debiera ser el momento de Silva, el gran momento de nuestros artistas supremos: Silva y Andrés Iniesta.

Hoy España tiene un partido difícil. Tampoco esta Holanda es la del último Mundial, pero será un choque que dará los primeros síntomas de las posibilidades de cada uno. Van Gaal es un ganador. Mejor empezar bien.  

 

*La foto de Pelé la tomo de aquí:

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**La de Maradona de aquí: 

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-cac8fed197fca2cd6b474fffc1082d6d.jpg

 

ELENA BLANCO: UN DIÁLOGO

ELENA BLANCO: UN DIÁLOGO

ELENA BLANCO. Fotógrafa, 33 años. Jefa de prensa de Seix Barral. Expone ‘La mirada del escritor’ en Los Portadores de Sueños

  

  

“A un retrato le pido que transmita

  

  

Elena Blanco Benito, de 33 años, es fotógrafa y jefa de prensa de Seix Barral. Esta tarde inaugura una exposición, ‘La mirada del escritor’, en la librería Los Portadores de Sueños. En ella figuran autores como Juanjo Millás, Enrique Vila-Matas, Ignacio Martínez de Pisón, Elvira Lindo o Eduardo Mendoza.

¿Cuál es su historia personal con la fotografía?

Me regalaron la primera cámara con ocho años y desde entonces he hecho fotos, siempre me ha gustado mucho. Desde hace cuatro o cinco años ha pasado de ser un hobby a convertirse en algo cada vez más importante para mí, es una actividad que me apasiona. Seguramente en la relación con la fotografía me ha influido mi padre; siempre estaba filmando y haciendo fotos desde que era pequeña, así que para mí siempre ha sido algo natural, y ahora lo valoro mucho. Tengo amigos que apenas tienen fotos de cuando eran pequeños.

¿Cómo empezó a hacer fotos a escritores? ¿Qué pasó por su cabeza?

Llevo diez años trabajando en la editorial Seix Barral, me considero muy afortunada por estar en contacto con libros y escritores desde hace tanto tiempo porque la literatura es una de mis pasiones. Desde el inicio he ido haciendo fotos cuando estaba de promoción con autores, a modo de diario visual personal. En algún momento empecé a hacer retratos, fue un proceso natural. Ahora me he convertido en la “fotógrafa oficial” de la editorial y estoy encantada, es un honor para mí.

 Cuando va a hacer un retrato, ¿tiene una idea preconcebida, se guía por la intuición?

Carezco de una formación clásica o técnica como fotógrafa, así que sobretodo me dejo guiar por la intuición y la improvisación. A algunos de los escritores los conozco desde hace años, y sus retratos están hechos desde la admiración, con mucho cariño y respeto  siempre.

 ¿Quiénes son sus referentes, los artistas a los que admira?

Conozco y admiro el trabajo de grandes fotógrafos especializados en escritores como Daniel Mordzinski, Lisbeth Salas, Vasco Szinetar… Me gustan mucho sus fotos, como las de tantos otros, pero no tengo referentes concretos a la hora de disparar.

¿En qué son especiales los escritores?

Los escritores comparten sus historias y su manera de ver el mundo, y eso nos acompaña y forma parte de nuestra experiencia como lectores, lo incorporamos a nuestras vidas. Están muy expuestos a pesar de que su trabajo es muy solitario.

¿Podríamos decir que sus retratos son narrativos, psicológicos o solo espontáneos?

Son espontáneos aunque no lo parezca, porque están hechos sobre la marcha durante un momento libre en medio de una agenda de entrevistas. En los últimos meses me han comentado con frecuencia que parecen retratos “psicológicos”.

 Hay personajes que parecen inquietantes. Pienso en Juan José Millás, por ejemplo. ¿Se dan casos de incomodidad, de tensión?

Siempre estoy cómoda con ellos, al final es una relación de trabajo natural y fluida. Una relación natural. Eso no quita que en alguna ocasión al conocerlos por primera vez estuviera expectante porque tengo la suerte de trabajar con autores que admiro y sigo desde hace mucho tiempo. Pienso en cuando conocí a Juan José Millás, Enrique Vila-Matas, Elvira Lindo, Antonio Muñoz Molina, Eduardo Mendoza…

¿Cuál ha sido la foto más difícil y por qué?

Algunos autores son más tímidos a la hora de dejarse retratar, pienso en Juan Bonilla o Isaac Rosa, pero eso nunca me ha parecido difícil.

 ¿Quién es el más seductor, aquel al que le gusta posar, que tiene alma de modelo?

En general a los escritores (al menos con los que yo he trabajado) no les gustan especialmente las fotos, pero se sienten cómodos porque llevan años “sufriéndolas”. Hasta ahora no me he encontrado con ninguno que tenga “alma de modelo”. Pero, por ejemplo, Enrique Vila-Matas o Elvira Lindo muestran una complicidad especial en relación con la fotografía.

 

¿Se reflejan los libros o la escritura del autor en tus retratos?

Como lectora sus libros me influyen y también la relación que tenga con el autor, eso condiciona mi mirada; desde luego. Siempre trato de reflejar la complicidad y empatía que tengo con la persona que está al otro lado de la cámara. A un retrato le pido que me transmita, que el retratado me comunique algo.

 ¿Cuál ha sido la reacción de ellos luego, cuando se han visto?

A todos les ha gustado el resultado. En algunos casos como Janne Teller o Enrique Vila-Matas están usando esas fotos en la promoción de sus libros, incluso de otras editoriales. Es un honor. Enrique Vila-Matas es el autor que más veces he retratado, desde que nos conocimos en un viaje a Dublín con la promoción de su novela ‘Dublinesca’. Siempre hay complicidad en mayor o menor medida.

¿Cree que hay distinto en un retrato de escritor del de otra persona?

La diferencia no reside en el retrato, sino en la mirada del espectador, porque en el caso de los escritores uno tiene una relación con ellos por el hecho de ser su lector.

¿Cómo se plantea el futuro, qué sueños tiene?

Uff...!  Me gustaría seguir trabajando cerca de escritores pero también tener más tiempo para curiosear, aprender y empaparme de fotografía. Tengo varios proyectos en mente y muchas ganas e ilusión para llevarlos adelante, solo me falta tiempo. Y por supuesto seguir disfrutando de las cosas buenas de la vida, mis amigos, formar una familia…

 

*Esta entrevista se publicaba ayer en heraldo.es

-La foto de Pisón la tomo de aquí

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-5a0b150543b3b9c75e1810da31c54c1a.jpg

 

MÁS ALLÁ DEL DESIERTO / 4. DIARIO CULTURAL

[Una nueva entrega de este inventario de actros culturales, de nombres, de libros, de exposiciones, de viajes y de sorpresas. Apenas una pequeña parte de cuanto hay... Acaba de ser publicado en heraldo.es]

http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cultura/cultura/2014/06/08/de_portico_sol_acin_aurora_egido_292651_308.html

 

 

MÁS ALLÁ DEL DESIERTO / 4. DIARIO CULTURAL

 

 

De ‘Pórtico’ y Sol Acín a Aurora Egido

 

 

SÁBADO, 31 de mayo

Siempre hay un aragonés al acecho que vuelve. Bosco Esteruelas, periodista durante muchos años en ‘El País’ y refugiado en Extremadura, presenta en la Feria del Libro de Zaragoza su último libro: los cuentos de ‘La chica de Tzuki’. Bosco ha hecho de la literatura la razón de su vida y cuenta en Zaragoza con un gran cómplice: el profesor y novelista José Luis Corral. Este, que levanta pasiones con su monografía de ‘La Corona de Aragón’ (Doce Robles), también es uno de los grandes amigos de Alfonso Mateo Sagasta, un narrador de aire juncal que publica ‘El reino de los hombres sin amor’ (Grijalbo), una de esas novelas que parece exhibir los vicios del pasado a la par que intentan probar que la especulación inmobiliaria y la corrupción se remontan, por los menos, a los tiempos de Felipe III. De la historia no se aprende casi nada: todo se vuelve a repetir cíclicamente, afirma Mateo Sagasta.

Quizá por ello también apareció la lluvia: una lluvia torrencial que siempre tiene una cita pendiente con la Feria del Libro. José Verón Gormaz, Premio de las Letras de Aragonesas de 2013, ha intentado encerrar su escepticismo y su humor, al modo de Catulo y su antepasado Marcial, en su libro ‘Sala de los espejos’ (Olifante).

 

DOMINGO, 1 de junio

Me hace mucha ilusión ver, me dicen que treinta y cinco años después, a la librería Pórtico en la Feria. Me encuentro con los hermanos Alcrudo y ojeo su deslumbrante puesto: siempre distinto, una exaltación de las Humanidades en todo su vasto dominio. Compro una antología poética de Sophia de Mello Breyner Andersen y me encanta ver una fotobiografía de Juan Ramón Jiménez, ese poeta que retorna cíclicamente. Este año, el año del centenario de ‘Platero y yo’, lo ha vuelto a hacer con un libro excepcional: ‘Vida’ (Pre-Textos). ¿Cuántas vidas, cuántas palabras, cuántos poemas y libros puede atesorar un poeta de difícil carácter y una sensibilidad tan extremada?

Veo a Mario de los Santos y su novela ‘La gota contra la primavera’ (Edhasa). Cuenta la historia de un partido de fútbol, entre dos pueblos, Serín y Tagur. Los dos conjuntos, que tenían viejas cuentas pendientes, se enzarzan y la guardia civil interviene. Y entonces sucede lo inesperado en una noche donde hasta los niños se asoman al pánico y quizá al heroísmo. Lo cuenta Manuel, que aprovecha para recordar su existencia, un amor que le redime y para ir y venir por los meandros del tiempo a su antojo, en un relato sorprendente. De buen novelista.

 

LUNES, 2 de junio

Javier Lacruz Navas también tiene vidas secretas. Varias. O quizá algunos dobles –psiquiatras, historiadores del arte, enfermos de los datos y los papeles ocultos,  mensajeros que investigan para él en Praga o París-, por eso es capaz de redactar un libro tan completo y complejo como su biografía de Manuel Viola (Editorial Cierzo). Lo presenta en el Teatro Principal, con guitarrista y cantante flamenco, rinde homenaje al gran galerista Víctor Bailo en el centenario de su nacimiento y se hunde, cómodo y locuaz, en un sofá-diván. El libro pesa más de tres kilos y está lleno de imágenes, de cartas, de textos de hemeroteca: Manuel Viola (1916-1987) es un errabundo, un superviviente, un artista torrencial y abstracto que parece haber vivido distintas existencias de novela.

 

MARTES, 3 de junio

Eloy Fernández Clemente, ese señor que reinventó Aragón desde Teruel con José Antonio Labordeta, habla en Ibercaja de la Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País. Manuel Pizarro le retrata con un cariño absoluto. El cofundador de ‘Andalán’ y memorialista se siente cómodo ante un escenario abarrotado y lleno de amigos, y habla como una enciclopedia abierta. Alguien resume así el acto: “Impresionante Eloy. No se ha dejado a nadie”.

A la misma hora, José Antonio Adell y Celedonio García presentan en Ámbito su libro ‘Bandoleros’ (Ediciones de la Torre). Si antes habían publicado dos volúmenes de bandidos aragoneses, ahora se centran en bandoleros de todas las comunidades autónomas. Hablan de Pepa a Loba, de Mamed Casanova ‘Toribio’, del ‘Pernales’, de José María Tempranillo, de Luis Candelas, “el primer bandido urbano”, del achaparrado Mariano Gavín, alias ‘Bandido Cucaracha’, que se hizo fuerte en las tierras monegrinas; hablan del ‘Bondades’ de Fraga o de ‘Pregoné’ de Mequinenza. Y recuerdan que acaban de estar en Ronda y Grazalema, donde los han recibido casi como si fueran futbolistas que acaban de ganar una Champions. Allí los bandidos están impregnados de literatura: son carne de leyenda, como si aún anduviesen por la serranía empeñados en defender a los pobres.

 

MIERCOLES, 4 de junio

Huesca celebra su Feria del Libro en la íntima plaza de López Allué, cerca del establecimiento ‘La Confianza’, que tiene unos bellos techos pintados por León Abadías y expande un olor ambiguo donde se mezclan el chocolate y el bacalao. Allí se presentaba un libro espléndido y revelador: ‘Hora temprana. Cartas y poemas’ (Larumbe) de Sol Acín (1925-1998), la hija menor de Ramón Acín y Conchita Monrás, que fue profesora de francés y poeta de un único libro: ‘En ese cielo oscuro’ (Ámbito, 1979).

Sol Acín a finales de los años 40 tuvo una gran amiga, Maria Kusche, historiadora del arte: se escribían, se intercambiaban poemas, viajaban juntas, coincidieron en Madrid. Hace algunos años, cuando se abrió la Fundación Ramón y Katia Acín, María se enteró y les escribió a sus coordinadores para poner a su disposición las cartas que conservaba de Sol y muchos poemas que le había remitido. Todo eso y un breve epistolario que mantuvo Sol con Miguel Labordeta se han recogido en este volumen, al que se ha añadido, además, la lírica ya conocida de la autora.

El libro, que ha preparado con lucidez y cariño Ismael Grasa, es una pequeña joya que ensancha la obra de Sol, matiza su personalidad y ajusta su lugar en la lírica española. “La de Sol Acín es una poesía muy depurada y reflexiva. Hay un momento en que se describe a sí misma como ‘violentamente introvertida’, lo que valdría también para su poesía. Utiliza un lenguaje propio de la tradición de la mística castellana, a la que da un sesgo moderno que le venía de sus lecturas de la poesía francesa, y de autores como Rilke, Whitman o Miguel Hernández”, explica Ismael Grasa.

 

JUEVES, 5 de junio

En el Centro de Historias, Esther Lafuente presenta su libro ‘Guía para entender la música moderna. Un recorrido didáctico por los estilos musicales de nuestro tiempo’ (Doce Robles), con el grupo Dos Pasos, del que fue y es percusionista. La acompañan el consejero Jerónimo Blasco y dos apasionados de la música: Patricia Godes, prologuista, que dice que un libro así no existía en la música española, y Juanjo Blasco Panamá, que explica la magia de las canciones. Lo hace con contención y sutileza y conmueve al público. Esther, profesora de música, cuenta que el libro nace de su obsesión por las fichas y la pedagogía. Poco a poco le fue saliendo un trabajo sistematizado sobre los géneros musicales, más de una veintena.

Cada capítulo explica en qué consiste el folk, el rock, el pop, el jazz, pongamos por caso, selecciona cinco artistas, aborda los antecedentes, y además hay otras propuestas: críticos, músicos, técnicos de sonido o profesores eligen sus temas preferidos; también hay una selección de películas sobre cada estilo. Así, con amenidad e ingenio, se redondea un volumen que es útil, didáctico y quizá un viaje aleatorio pero fascinante por las canciones, los cantantes, las bandas, los álbumes.

En el Centro de Historias hay muchas cosas que ver. Por ejemplo, la muestra ‘Testigos de las revoluciones árabes’ de fotografía, con la presencia de Diego Ibarra (Zaragoza, 1982), Maysun (Zaragoza, 1980), Guillem Valle (Barcelona, 1983), Alfonso Moral (Valladolid, 1977), Manu Brabo (Zaragoza, 1981) y Ricardo García Vilanova (San Cugat del Vallés, Barcelona, 1972). Todo un espectáculo de las paradojas y el dolor de la libertad. Y en el Espacio Tránsito, la diseñadora y artista Susana Blasco muestra ‘Antihéroes’: un trabajo muy original donde se mezclan viejas fotografías con objetos; crea una pieza nueva, inquietante, sugerente, llena de poesía. ‘Antihéroes’ muestra la foto original y los objetos, en una vitrina, y se cuelga en la pared el collage final. Una magnífica exposición: uno de esos proyectos que habla de la sensibilidad, del ingenio, de la voluntad de crear algo donde intervienen el tiempo, el azar, la vida cotidiana, los objetos y el talento.

En Los Portadores de Sueños, la periodista de HERALDO Paula Figols presenta su primera novela: ‘El refugio de las golondrinas’ (Anorak), un relato coral que sucede en una plaza del Casco Antiguo y que gira en torno a la vida de cinco personajes. Paula confiesa algunas de sus pasiones: Georges Perec, Mario Benedetti y Carmen Martín Gaite. El libro, que crece y crece y atrapa cada vez más, revela amor a los seres humanos, sed de aventura, indefensión, búsqueda, incertidumbre y el compromiso de una mujer idealista y rebelde. “Al salir por la puerta del periódico he sentido una gran liberación. Ahora estoy un poco asustada. Voy a comprar un billete de avión para Managua. ¿Nos vemos en León dentro de quince días?”, dice un personaje, María, que quizá se parezca a la propia Paula Figols.

 

VIERNES, 6 de junio

Cita, en el Paraninfo, con José María Serrano y José Luis Melero. Ahí sigue una exposición estupenda y variada: ‘Pintoras en España, 1859-1926. De María Luisa de la Riva a Maruja Mallo’. Me encanta ver los cuadros de María Luisa de la Riva, pintora de flores, de racimos, de luces, de granadas, pintora delicadísima y fuerte. Aún quedan días. Es una muestra coral que exalta los valores eternos de la pintura.

Por la tarde, viajo a la Feria de Huesca con el bibliófilo Pepe Melero, que acaba de hacerse con un paquete de cartas autógrafas de Castelar o de Valle-Inclán, entre otros. Melero sigue alimentando de oro en paño al fetichista que es. Allí vemos una preciosa exposición en la Diputación de Huesca de Alberto Carneiro y Fernando Casás: arte de la naturaleza, conceptual y sensual, pasión por las formas libres, pasión por las cosas del campo. Carneiro, tan vinculado con Huesca desde hace años, es un escultor maravilloso: hay varios troncos de árbol, con raíces y ramas, que parecen filigranas del sueño, trampantojos de los duendes. En el fondo, una exposición tan cautivadora produce una cierta melancolía: era un proyecto para el CDAN y para la programación que había concebido para él Teresa Luesma.

Ángela Abós presenta su libro ‘La mirada del esparvel’ (Instituto de Estudios Altoaragoneses). Irene Abad explica la colección y retrata a esta mujer cálida, enamorada de la cultura, de la canción, de la gastronomía, de la memoria del ayer, de la política y de la enseñanza. El libro ahonda en su autobiografía, en su trayectoria pública, en sus convicciones democráticas y socialistas, y en sus maestros y amigos: Lázaro Carreter, Tomás Buesa, Laín Entralgo, Antonio Saura. En su intervención realizó una defensa apasionada del periodismo: a lo largo de treinta años, a razón de uno o dos artículos, ha publicado en casi todos los medios aragoneses.  

 

SÁBADO, 7 de junio

Compro un libro delicioso: ‘Democracia y pintura mural en Zaragoza, 1984-1995)’ de María Luisa Grau Tello, que publica Rolde. Un paseo por la pintura moderna que se ha ido incorporando a la ciudad. Una maravilla menuda para los ojos y para la memoria. Los hermanos Pascual Rodrigo, Jorge Gay, Pedro Giralt, José Luis Cano, Santiago Arranz, Eduardo Salavera, Pascual Blanco, José Manuel Broto, Ángel Aransay..., etc., son algunos de los protagonistas.

Transcribo y edito una larga entrevista con Aurora Egido, que pronunciará su discurso de ingreso en la RAE mañana domingo 8 de junio. Vincula a Gracián con Borges, Pessoa y Joyce, y dice que tras haber trabajado casi un año en torno al autor de ‘El Criticón’, “me ha sorprendido la modernidad de Gracián. Cuando lo lees parece que estás dentro de un retrato de la España actual, o de la Europa actual”.

 

-Sophia de Mello Breyner Andersen. https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-0389ffb3ddfdc2f368ee12e30ace0347.jpg

-Ramón Acín y Concha Monrás con sus hijas Katia y Sol.

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