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Antón Castro

Entrevistas

MANUEL VILAS REEDITA 'ZETA'. UN DIÁLOGO

MANUEL VILAS REEDITA 'ZETA'. UN DIÁLOGO


[La semana pasada, en la edición digital de 'Letras Libres', aparecía esta entrevista con Manuel Vilas que le hice a propósito de la reedición de 'Zeta' en el sello Páginas de Espuma.]
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Selecciono aquí algunas respuestas:
-Fue, con el escritor y bibliotecario Javier Delgado y la profesora María Ángeles Naval, entre otros, uno de los promotores del ciclo Poesía en el campus. ¿Qué le daban aquellos recitales, aquellos ciclos, qué rastro le han dejado algunos poetas como Claudio Rodríguez, Antonio Gamoneda, José Agustín Goytisolo, Manuel Vázquez Montalbán, Paco Brines, Clara Janés, etc.?

-Aquello fue una escuela de vida y de humildad. Ver llegar a Zaragoza a dioses vivientes de la poesía española era una epifanía. Ver a Claudio Rodríguez tomarse unos cuantos vinos o a Angel González beberse un whisky tenía su peso legendario; escuchar la ironía brillante de Vázquez Montalbán o la delicadeza casi mística de Brines y Clara Janés… Aquellos hombres y mujeres nos dejaron el rastro de su dignidad, de su amor infinito por la lengua. Nos enseñaron que la poesía era el único idioma capaz de plantar cara a la muerte. Me acuerdo especialmente de Paco Brines y de Juan Luis Panero, porque con ellos hablé largo y tendido; los dos me dijeron cosas valiosísimas. Fueron generosos conmigo. He ido contando por ahí las cosas que me dijeron sobre los misterios de escribir poesía. Fue genial escuchar a Juan Luis, sobre todo cuando se metía con Pere Gimferrer. Tenía mucha gracia. Recuerdo que Gimferrer había publicado un libro titulado Tornado, que a mí me había encantado y cometí el error de decírselo a Juan Luis, que se enfadó un poco conmigo y me soltó esta perla: “Ese libro no es un tornado; es, como mucho, un ventilador”. Yo era muy joven, y me asustaba con estas cosas. Recuerdo que Paco Brines, a quien conocí en 1990, estaba obsesionado con la poesía de Jaime Gil de Biedma, que acababa de morir. Admiraba a Gil de Biedma de una forma apasionada. Brines estaba convencido que el poeta más grande de la generación del 50 era Gil de Biedma, y tenía razón; es el que quedará.

-Sorprende, o quizá no, una cosa: descubre a Franz Kafka, que vive en Teruel. Nada menos. Y le pregunta por el alquiler de su vivienda. ¿Era ya un visionario de los problemas sociales?

-Lo social siempre ha estado en mi literatura porque el dinero, el alquiler, la hipoteca y las facturas del supermercado son los auténticos dramas de la condición humana. No hay nada más trágico ni más cómico que Kafka intentando llegar a fin de mes en una provincia española. Una de las cosas que me decidió a reeditar este libro fue la vigencia de sus temas: la vivienda, la soledad, el trabajo, hasta el cambio climático están presentes.

-Escribe: “El ser humano es una bestia prehistórica”. Más allá de sus frases felices, que tiene en abundancia y suelta con una seguridad apabullante, creo que nos debe una glosa de esta idea… ¿Qué quería decir, qué observaba con decepción de la condición humana?

-Nos hemos puesto estupendos con la ciencia y la tecnología, tenemos teléfonos inteligentes, mandamos naves a Marte, pero en cuanto se apaga la luz volvemos a la caverna. El ser humano sigue movido por los mismos impulsos primarios de hace cincuenta mil años: el miedo a la intemperie, la necesidad del abrigo, la posesión, la violencia, la búsqueda de amor para no morir de frío. Observaba con decepción cómo toda nuestra civilización, nuestra supuesta sofisticación, se derrumba en cuanto aparece el egoísmo o el pánico. Seguimos siendo criaturas asustadas alrededor de una fogata. Lo trágico es que pretendemos olvidar nuestra condición de bestias; la literatura está ahí para recordarnos el pelaje y las garras bajo el traje a medida.

 

https://letraslibres.com/literatura/manuel-vilas-la-literatura-es-el-gran-idioma-comun-que-borra-todas-las-fronteras/01/10/2026/

CARMEN ALIAGA. A PROPÓSITO DE LA POESÍA

CARMEN ALIAGA. A PROPÓSITO DE LA POESÍA

 

“Es difícil controlar su velocidad y su intensidad, pero sin amor nada somos”

 

Carmen Aliaga Sevilla es poeta, actriz y rapsoda. Autora de varios poemarios, entre ellos ‘Libro Huérfano’ y ‘Madeleine y las otras’, ambos en Olifante. Con María Pérez Collados, mariaconfussion, pasea el espectáculo ‘Nosotras’ de palabra y música contra la violencia de género.

Carmen. ¿Cómo se gestó este libro, ‘Jaula de grillos’? Impresionaba oírla intentar convencer y recitar algunos poemas a los futuros lectores que se paraban ante el puesto de Olifante.

Este libro se empezó a gestar en plena pandemia, donde las circunstancias nos obligaron a parar y encerrarnos. Yo me enclaustré en mí misma y tuve la osadía de exteriorizar ese viaje a mi interior y a la profundidad de los gestos, las señales, el lenguaje.

Creo que no quería publicarlo. ¿Le resultaba doloroso, demasiado íntimo tal vez?

No, no quería. Han sido cuatro años de ir retrasando dicha publicación, porque el conocimiento de nuestro propio yo es, sin duda, un ejercicio difícil y demasiado íntimo y doloroso, como bien anota, y supone exponerse y abrirse en canal, como digo en mi ‘Libro Huérfano’.

El gran tema, de entrada, es el amor. ¿Por qué opera en usted como una fuerza imparable, avasalladora? ¿Es como la gran tormenta?

Siempre ha sido así. Creo que el amor es la única fuerza verdadera e inquebrantable, es la energía, el motor que nos mueve. A veces, es difícil controlar su velocidad y su intensidad, pero sin amor nada somos.

¿Cómo es su cuento de infancia al que alude en un poema?

Mi cuento de infancia es extraño y doloroso. Siempre acusé una sensibilidad extrema y me resultó difícil adaptarme al escenario de la Vida.

Diríase que este es un libro sobre la identidad, el desgarro de vivir, alguna ausencia que se agiganta. ¿Puede ser? Hay un momento que dice: “Hay Amor / en este desespero...”

Sí, este es un cuento sobre el desgarro de vivir, es una oración donde suplico orden, serenidad, amparo, el rescate de mi propio infierno. Y sí, hay amor como en toda oración.

¿De qué modo es Carmen Aliaga, o su sujeto poético, “una mujer que busca /su cabeza”?

Podría decir que soy un conjunto de huesos, músculos y materia ordenada, buscando y rebuscando el núcleo, la cabeza. Soy esa necesidad de ordenar los pensamientos, de rendirme al paisaje, de adaptarme al tiempo y al espacio con una hipersensibilidad (reitero el tema) que me lo pone difícil. El arrebato implica pulsión, impulso, pero para salvar los obstáculos también es necesaria la reflexión y la calma.

Escribe: “Amor de nada y nadie” y añades “Tan grande es el dolor / de mi conciencia”. ¿De dónde viene este dolor, qué le enajena de sí misma o de la sociedad?

Creo que este dolor es innato al ser humano. Podemos dejarlo escondido en una pequeña cajita y arrojar las llaves al mar o sentirlo, desglosarlo, exprimirlo y hacerle frente, como es mi caso. Me duele la deshumanización, la barbarie, la injusticia. Me duele mi vida y la de los otros.

También conmueven, en el mismo poeta, estos versos: “Espero agazapada / en el viejo pinar / el disparo de gracia”. ¿Debemos preocuparnos? ¿Tanto te alancea la vida con sus dardos incesantes?

Sí, los dardos de la vida son incesantes y nos desequilibran. Pero no, no debemos preocuparnos, sino ocuparnos de desentrañar nuestros miedos, mirarlos con los ojos bien abiertos y conseguir ese temple para pensar que no son tan horribles como los imaginamos.

Con todo, más allá del tema o de los temas, hay algo que impresiona: la escritura, la abundancia de imágenes, la imaginación poética, variada y a menudo radical. ¿En qué consiste escribir poesía para Carmen Aliaga?

Para mí, escribir poesía es intentar ordenar ese caos, esa multiplicidad de imágenes, sonidos, recuerdos y percances. La poesía, a pesar de que a veces no están claros los puntos cardinales, es mi brújula y me sostiene a la vida y la belleza.

Tu autoexploración no para. Escribe: “Busco antídoto, / cura, / la prescripción correcta / para mi propio yo”. ¿Ha encontrado algo, cómo son esos remedios?

Así es, no ceso en mi busca de antídotos pero a menudo compruebo que están dentro de mí. Como bien dijo el gran poeta Ángel Guinda: “Fuera de ti no esperes encontrar lo que dentro de ti nunca has buscado”.

A veces aborda la salud mental, la locura, la insoportable fragilidad del ser.¿Su escritura es el resultado de un expedición a las tinieblas, una introspección en lo desconocido o es más bien un canto a la pasión y al arrebato?

Sí, abordo el tema de la salud mental y he de decir que es ardua tarea, pues a pesar de la mejora en esta cuestión, todavía es un tema tabú. Creo que he sido muy valiente y me enorgullecería saber que afrontándolo, puedo ayudar a otras personas.

El poemario hace pensar en Sylvia Plath (‘Jaula de grillos’ está encabezado por estos versos suyos: “No hay milagro más cruel que éste. / Soy arrastrada por caballos con cascos de acero. / Resisto”) y Anne Sexton.

Sylvia Plath es una de mis escritoras de cabecera, al igual que Anne Sexton y tantos otros poetas que han expuesto su angustia irrefrenable que implica habitar un infierno constante. Sin embargo, en este viaje poético no todo son tinieblas y demonios, porque “hay amor en este desespero” y entre los versos se escucha el eco de ese canto a la pasión, la alegría, la palabra, un resquicio por donde asoma la Luz.

 

CRISTINA GIMÉNEZ. UN DIÁLOGO Y TRES POEMAS

CRISTINA GIMÉNEZ. UN DIÁLOGO Y TRES POEMAS

La ingeniera técnica y poeta Cristina Giménez publicaba semanas atrás ‘No quiero ser olvido’ (Los Libros del Gato Negro), que se presentó en la Feria del Libro Teruel. Pertenece a la Plataforma de Poetas por Teruel, y ha sido incluida en el poemario ‘Vivir en el paisaje. Cartografía poética de la provincia de Teruel’ (Olifante), que ha coordinado el profesor y escritor Nacho Escuín.

-¿Cuál es la idea de partida de ‘No quiero ser olvido’, que lleva esta cita: “A todas las mujeres que han sido, son y serán en mi vida”? ¿Es un poemario autobiográfico, centrado en el paisaje, la memoria, un homenaje a las mujeres de su vida como parece sugerir?

-Es, en realidad, un poco de todo lo que comenta. Aunque gran parte es autobiográfica, en el capítulo «Mujer» muchos de los poemas son creados a partir de sentimientos ficticios. «No quiero ser olvido» pretende ser un lugar donde las personas que por él paseen (como paisaje) encuentren aspectos y memoria que los trasladen a su infancia, a sus recuerdos o vivencias. Y que las mujeres en particular se vean identificadas, acompañadas y, por supuesto, reconocidas.

-Cuando mira hacia la infancia, parece que hay un deseo de reencontrarse con la niña que fuiste, con los gorriones que apenas ves ahora...

-Destaco la nostalgia de los momentos en los que recuerdo ser feliz. Las personas siempre queremos rememorar esos instantes. Ojalá pudiese volver a vivir algunos de ellos sabiendo lo que ahora sé. Esta afirmación la hemos dicho todos alguna vez, y es verdad.

-¿Cómo la ha marcado su madre? ¿Le dedica un canto o exaltación, pero también una elegía central? 

-Ella es un ejemplo por incontables motivos. Por eso está presente en muchos de mis poemas. En realidad, la figura de la madre en el libro se refiere a todas las que somos madres, a nuestros anhelos e inseguridades al serlo. También a las alegrías y a los temores que están con nosotras en esta etapa de la vida.

-¿Son las madres el talismán contra la soledad, el refugio ideal, la complicidad? Parece que sa tuya lo fue o intentó serlo... 

-Fue compañía y espejo. Y también fue una lucha generacional: la suya propia en un tiempo y sociedad complicados y la mía con y contra ella. Por lo que nos enfrenta a todos los hijos y padres en algunos años en los que vemos las cosas de forma muy diferente. Resulta increíble cómo, cuando pasa el tiempo, eso cambia radicalmente y nos vemos hablando como ellas, explicando como ellas y sintiendo como, nunca creías que harías, igual que ellas. Tal vez se trate de la madurez.

-¿De qué alimentan los recuerdos a la poeta?

-En mi caso me sacian de sonrisas; quizá hubo algunos malos momentos que aportan melancolía. Me alimento de personas y de lugares, de lo recibido y lo entregado. Todo hace que la poesía sea más verdad. El resultado final es gratitud.

-En ’Refugio’, la tercera parte del libro, tras ‘Hija’ y ‘Mujer’, parece volver a un espacio ideal, rural. ¿Cómo era esa Arcadia para ti?

-Es un lugar donde el tiempo se detiene y la visión se vuelve más nítida, como la respiración. Llega la calma y el vacío. Una tranquilidad que solo se llena de emociones y buenos momentos por compartir todo con la gente que te completa.

-’Mujer’ es la parte más polisémica y extensa del libro, creo. Ahí hay un poco de todo: de entrada, hay amor y desamor, ruptura, el dolor del adiós...

-Sí, es la más amplia por todo lo que en esta etapa se abarca y se vive. Algunas mujeres viven tanto y tan intenso que ha de aparecer. Incluso fases de desesperación, duelos y quebrantos, y descubrimientos también.

-También hay sorpresa o extrañamiento; la poeta no se reconoce ante la imagen que le devuelve el espejo... ¿Por qué?

-Por aquello de que no asumimos que cumplimos años, que nos hacemos mayores, pero que seguimos sintiéndonos jóvenes. Hablamos con los adolescentes como si fuésemos uno de ellos. Y de vez en cuando caigo en la cuenta de que no es así y no quiero que pase tan rápido. De pronto tomo conciencia de que ya no soy tan joven y me gustaría detener el tiempo.

-¿Es posible que no se recuerden las caricias hasta los cinco o los siete años?

-Al menos yo no las recuerdo. Me esfuerzo por recordar momentos de la infancia más temprana, pero solo tengo recuerdos pintados por las narraciones de mi familia. Lo que te cuentan sí se queda, pero es su versión. Por eso me gustaría revivir muchas situaciones. De ahí la nostalgia y el esfuerzo por retener en la memoria.

-Todo el libro parece una corroboración del título, igual que el último verso. "Quiero, sin miedo a quererlo, saber quién soy". ¿Lo ha sabido, lo sabe ya después del poemario?

-Era cuestión de dejarse llevar y escribirlo. Sigo siendo la chiquilla del poema: «No reconozco a la mujer que me devuelve el espejo». Me ha gustado encontrarme en muchos versos y entender que, de momento, no está mal del todo lo vivido y lo anhelado.

-Desde el punto de vista poético, ¿cómo ha evolucionado, qué registro buscaba? 

-Desde que fundamos la Plataforma de Poetas por Teruel he conocido a muchos poetas actuales de diferentes lugares de España y de distintos movimientos poéticos. He leído sus trabajos y aprendido de ellos. Esto ha enriquecido mi forma de decir, aunque los sentimientos que hacen que escriba siguen siendo los de la hija, la madre y la mujer que no quiere ser olvidada.

-Díganos qué es ‘Vivir en el paisaje’ (Olifante. Papeles de Trasmoz).

-Es una antología de autores de la Plataforma de Poetas por Teruel, donde se expresa el amor por lugares de la provincia de Teruel que nos han inspirado y, en algún caso, han sido refugio y calma. 

*****

 

TRES POEMAS DEL LIBRO

Quién pinta las puntas rosáceas del trigo

como las uñas de tus manos de quince años.

Quién colorea de oro la espiga,

como tu brillo de labios de adolescente.

El tiempo colorea y endulza y adorna y madura.

Es quien pone los puntos sobre las íes.

Quien me dice que tenía razón o me equivoqué.

Quien de un bofetón me devuelve de mis sueños recurrentes,

de la absurda soledad que buscaba ansiosa

para seguir soñando y fantaseando.

Quien me deja caer al vacío desde un cuarto piso

cuando valiente me asomo para saludar al pasado.

Quien colorea en blanco y negro

aquellos instantes que difuminan mi verdad.

Quién colorea de oro la espiga y pinta tus uñas de adolescente.

Quién pinta las puntas rosáceas del trigo y tus labios de quince años.

 

***** 

 

Miraba bajo la cama,

por si habían caído las risas resbalando con el sudor.

Ahí estaban. Queriendo escapar entre sus dedos.

Como el aliento.

Como el silencio de las noches que se sobrevenían.

Como los gritos que callaba.

Aguantando un tira y afloja,

un habla ahora, o calla para siempre.

Resistiendo por resistir.

Forzando más sonrisas.

Evitando sinsabores.

Todo por llegar a la cama y reír.

Una noche más.

 

*****

 

Unos leen poesía.

Otros tienden la ropa.

Yo escribo mientras tiendo,

y siento mientras tiendo,

y tiendo mientras pienso

en cómo hacer para que la vida

no consuma el poco tiempo

que tengo para leer,

para escribir,

para sentir,

para tender.

ANA SANTOS HABLA DE 'SEMBRAR PALABRAS'

ANA SANTOS HABLA DE 'SEMBRAR PALABRAS'

 

Ana Santos ofrece algunas claves de su libro ’Sembrar palabras. El despertar intelectual de las mujeres’ (Espasa), que ha logrado el premio Espasa de ensayo.

¿El libro lo llevaba en la cabeza desde hacía tiempo o es más bien una reflexión desde su jubilación?

La idea con la que empiezo es la necesidad de la creación del relato, con referentes, que nos ayude a construir nuestra propia identidad como seres humanos libres y dignos, me ha acompañado durante toda mi vida profesional. Pensé que podía escribir algo sobre co un enfoque más íntimo, concreto, en relación a por qué hay tan pocas mujeres en las estantería de las bibliotecas, por qué hay tan pocos libros escritos por mujeres hasta la Guerra Civil.

El libro tiene una parte histórica, pero también es un libro autobiográfico, que queda claro al usar una letra redonda. ¿Eso lo tenía claro?

Sí, son mis confidencias. Pero esto me salió sin pensarlo y a medida que iba iba escribiendo y empecé a indagar y a repasar cuál era la consideración de la mujer en los siglos XVI y XVII, cómo eran los colegios donde ella estudiaban, cómo era el ideario de la Sección Femenina, recordé cómo fue educada mi madre y cómo fue educada yo, y me fue surgiendo la idea de relacionarlo con distintos períodos históricos.

Empieza con la imprenta

Sí, porque tuvo mucho que ver. Empiezo con Teresa de Jesús, que fue nuestra primera escritora, así es considerada, siempre y por que fue y es una de las grandes. Iniciar la edad moderna con la literatura escrita por mujeres y los escritos de las monjas me daba pie para este tema tan fundamental: la libertad para escribir y la necesidad del mantenimiento de la virtud por parte de las mujeres. Digamos que así en ‘Sembrar palabras’ arrancaba uno de los grandes temas que sobrevuelan todo el relato.

Avancemos un poco más en esa idea… ¿Qué otros asuntos le han preocupado? Además de lo que dice, aún hoy impresiona que para Fray Luis de León la mujer sea un ser inferior.

Totalmente. Por él y por Juan Luis Vives. Pensemos en sus libros como ‘La perfecta casada’ y ‘La instrucción de la mujer casada’. Estos tratadistas, además, que tuvieron tan influencia en esos años, consideraban a la mujer un ser intelectualmente inferior, solo capacitada para ser madre y esposa. Y no podía ser nada más en la vida. Esto ha sobrevolado durante muchos años hasta que se inició el gran debate con la llegada de la ilustración, en la que fue capital la zaragozana Josefa Amar y Borbón, leída, admirada y admitida en las grandes sociedades. Otro asunto: el amor romántico.

¿Qué quiere decir?

Algo que estaba en todas partes desde las primeras obras del amor cortés, desde la Edad Media, donde vemos a la mujer esperando a su héroe, a su amado, para que le proporcionase la felicidad, por una parte, y por otra, que la mantuviese.

Cuando dice felicidad, también piensa en el placer.

Sí, pero en un placer bastante oculto. Porque hasta que llegó Emilia Pardo Bazán con ‘Insolación’ había una ocultación del deseo. Otro tema que aborda el libro es la necesidad de sentirse aceptadas, algo que resulta completamente normal dado el rechazo que las mujeres escritoras producían en la sociedad hasta los años 30 del siglo XX. De una manera más sutil, se abordan es la maternidad y el yugo del matrimonio o el matrimonio infeliz.

Los temas son capitales todo el rato, pero me ha dado la sensación de que ‘Sembrar palabras’ es una historia más o menos elíptica del libro, de las bibliotecas privadas y una exaltación de la lectura.

Sin duda. Si no hay educación no hay lectura. Las mujeres tenían ganas de saber y a veces debían renunciar a la misión que les había encomendado la sociedad como madre y esposa.

Sor Juana Inés de la Cruz es un ejemplo maravilloso. Monja, poeta, mexicana…

Sin duda. Era guapísima… Ella, mexicana, era hija de una criolla y un español, a su padre nunca lo conoció. Se refugió en su abuelo y en su biblioteca para buscar esos condicionantes que la torturaron durante toda su vida. Ahí descubrió lo que era acceder al conocimiento, algo que la apasionó. Fue una formidable poeta. Creó una biblioteca formidable, de unos 1.500 ejemplares, con los textos de los grandes científicos, literatos y pensadores, no solo del mundo clásico sino contemporáneo y la vendió ella misma un poco antes de su muerte.

Sigamos. Por ejemplo, María Luisa Padilla, la condesa de Aranda.

Es increíble. Ella estaban muy preocupada por la educación de sus hijos. Escribió un par de tratados, si no me equivoco, dedicados a la necesidad de educación de las mujeres, pero sin que la mujer renunciase a su papel. A pesar de su inteligencia y su erudición, no fue capaz de ser tan rompedora en ese momento. Sí que defiende con pasión, conocimiento filosófico y literario la educación de los mejores. Y se instala en Épila en su palacio, donde creó un centro de encuentro, conocimiento e intercambio de opiniones y creó una gran biblioteca.

Otro personaje, María de Zayas, escritora y mecenas.

Firmó unas obras duras, en cuanto a su contenido, que denunciaban la situación de la mujer a propósito de la violencia, la dominación y el sometimiento al hombre. Fue respetada por Cervantes y Lope, entre otros, y fue olvidada durante siglos, hasta que fue recuperada por Emilia Pardo Bazán en su ‘Biblioteca de la Mujer’.

Que es, si me lo permite, el personaje axial del libro.

Desde luego. Es una mujer impresionante, sabia, conservadora, que pudo y quiso hacerlo todo. Su marido le prohíbe escribir y ella le dice que eso es lo más importante y lo abandona. Es pionera en muchas cosas. Por ejemplo, se atreve a explicar el deseo sexual de las mujeres en ‘Insolación’. Hay otras mujeres formidables: Concepción Arenal, que hizo una apasionada defensa de los derechos sociales de las mujeres y analizó la situación de las presas, y sin renunciar jamás a vivir con su marido.

Hay otras mujeres.

Desde luego, muchas: Carmen de Burgos, ‘Colombine’, o María Lejárraga o María Zambrano. Todas ellas son mujeres fascinantes Y muchas más. En el libro se habla de todas ellas.

Y de María Moliner.

Para mí es una auténtica heroína. Y una mujer generosa. Aunque no es propiamente una escritora, sus libros sobre las bibliotecas me parecen emocionantes. La tengo en un altar.

UN DIÁLOGO CON MARIANO ANÓS

MARIANO ANÓS

 

«No creo que el arte esté para dar lecciones, sino para hacer alguna que otra pregunta»

«De lo que no se sabe es mejor opinar lo menos posible y confiar en quienes parecen saber»

 

«He escrito muy poco y no he pintado. La poesía siempre anda por ahí esperando salir»



Actor y dramaturgo, pintor y poeta, nacido en Zaragoza en 1945. En 2019 obtuvo el premio Especial del Jurado de 'Artes & Letras' a su trayectoria. No suele parar. A diario, como un antiguo rapsoda, ofrecía poemas con su característica voz. Así ha dialogado con su cautividad.

¿Tres meses de confinamiento es una realidad o una obra absurda de Ionesco o Samuel Beckett?

Más bien de Beckett: ‘Rumbo a peor’.

¿Qué han tenido de kafkiano?

La vida en general es bastante kafkiana. Algo de ‘La metamorfosis’ y algo de ‘El proceso’ pueden tener que ver con cómo esta pandemia ha extremado algunas situaciones ya existentes. Y también, cómo no, ‘En la colonia penitenciaria’.

Algunos autores como Camus, Sartre o el propio Javier Tomeo habían planteado casos paralelos. ¿Pensó en ellos?

No especialmente. Más bien, por no variar, me vienen a la cabeza clásicos como Shakespeare, Chéjov o Calderón. Sin necesidad de que el argumento remita directamente a una situación como esta, siempre hay en los grandes autores aspectos, apuntes, fragmentos que encuentran un eco, directo o indirecto pero siempre están ahí, esperando la ocasión de asaltar la memoria.

¿Cómo se enfrenta un actor a un hecho así? ¿Creía lo que estaba sucediendo?

«Y soñé que en otro estado más lisonjero me vi», claro. La vida de un actor no se diferencia especialmente de cualquier otra. Tal vez en una conciencia un poco más clara de que lo que llamamos «yo» es un personaje que imaginamos coherente. Y lo de «creerse el personaje» siempre me ha parecido una expresión poco afortunada.

¿Qué ha hecho de especial, cómo se ha mantenido en forma, cómo ha ensayado?

No soy precisamente hiperactivo, así que poca cosa, menos de lo habitual, que no es mucho. Algunos mínimos ejercicios de estiramiento y algunos paseos cuando ha sido posible. Por lo demás, algunas lecturas dispersas, series, películas… Ensayos propiamente dichos ninguno. No había empezado ningún montaje nuevo y los que se han aplazado requerirán algún reensayo cuando se concreten fechas.

¿Cómo se le ocurrió leer todos los días? ¿Cuál era el objetivo de recitar a Machado, Garcilaso, Blas de Otero y otros?

Empecé un poco casualmente, sin ningún plan. Me fui dando cuenta de que podía ser útil. Para otras personas, pero también para mí, desde luego. Un efecto de este encierro ha sido tener cierta dificultad para mantener la concentración en lecturas largas. La poesía sí que me ha permitido releer a muchos autores queridos e ir seleccionando algunos, sin ninguna pretensión de canon ni mucho menos. Solo decidí excluir traducciones de otros idiomas y excluir también a poetas actuales, más o menos amigos.

Mariano Anós es poeta y pintor, entre otras cosas. ¿Ha escrito, ha pintado?

He escrito muy poco y no he pintado nada. La pintura la había dejado aparcada ya hacía unos meses. En todo caso siempre he dejado períodos de abstinencia. La poesía anda por ahí esperando salir; quizá el tener un libro reciente le aconseja esperar, y ella es la que manda.

No ha parado… ¿Qué le han dado y qué les da a las redes sociales?

Me dan sobre todo la posibilidad de mantener un cierto contacto con personas que, sean o no propiamente amigas, me interesan y me aportan algo. También son una fuente de información que, con los filtros necesarios, permite conocer algunas cosas que quedan fuera de los medios tradicionales. ¿Lo que yo les doy? Procuro no dar mucho la tabarra, ser conciso, compartir lo que me parecen puntos de vista útiles para seguir pensando. También, naturalmente, difundir publicaciones o trabajos en los que participo. Y a veces algún chiste.

En períodos así, ¿es cuándo se ve la utilidad o la necesidad de la cultura, la importancia que tienen el arte y la creación? ¿Han dado alguna lección los artistas?

Es posible que quienes ya la valoraban la valoren más, aunque seguramente quienes vivían de espaldas seguirán haciéndolo igual. No creo que el arte esté para dar lecciones; más bien, para hacer alguna que otra pregunta.

¿En qué sentido la tuya es una profesión precaria o más precaria que las demás?

Es una profesión en la que solo un diez por ciento, como mucho, puede vivir de su trabajo. Y eso a saltos, con suerte. El mayor problema, en este país, no tanto en otros, es la falta de continuidad. No es solo un problema económico, sino también artístico, por la dificultad de trabajar en proyectos que no dependan de un resultado inmediato.

¿Qué pasa en el mundo y en las ciudades cuando se cierran los teatros, los cines, los museos?

Es una amputación dolorosa, sí. Es una vida triste.

Ha sido crítico con los críticos al Gobierno. ¿Por qué?

Sin duda hay críticas fundadas, pero el 90% al menos de las que se hacen se harían igual si las decisiones fueran totalmente diferentes. Se hacen por el hecho de quiénes están en el gobierno, no por lo que hagan o dejen de hacer. Y finalmente se trata de quién grita más.

¿Qué elogia y qué critica de la gestión de la pandemia?

Ni elogio ni critico, dado que todos mis conocimientos en materia de sanidad se reducen a ser hijo de farmacéutico. De lo que no se sabe creo que es mejor opinar lo menos posible y confiar en quienes parecen saber algo.

¿Saldremos de ésta más perturbados o con nuevos ánimos? ¿Cómo sale usted?

No tengo mucha fe en eso de la crisis como oportunidad. En cuanto a mí, por ahora diría que más perturbado, pero espero encontrar nuevos ánimos.

¿Qué le ha conmovido o qué le ha decepcionado de la reacción privada pública y política de estos 90 días?

Fueron especialmente conmovedores los primeros días de aplausos en los balcones. Creo que, además de ser los primeros, contribuían las condiciones: no había ruido de tráfico, se podía escuchar a los pájaros, a las ocho ya era de noche y la iluminación también tenía un papel. Decepciones políticas, las previsibles, aunque no tanto, no tan irresponsables.

Estaba a punto de estrenar el cortometraje ‘Solo’. ¿Qué nos puedes avanzar?

Es pura casualidad que se trate de un personaje solitario encerrado en casa. Fue un rodaje muy emotivo, en el que sin decir una palabra pasaban muchas cosas, y estoy muy agradecido a Lorenzo Montull. Lástima que haya habido que aplazar el estreno, como tantos otros.

Se ha hablado mucho de la falta de libertad. ¿Hemos redescubierto también la soledad? ¿Qué ha echado en falta?

Soy muy de abrazos y besos. Eso. La libertad nunca es total y siempre es insuficiente, pero es cuestión de aprovechar lo mejor posible la que nos toca. Con la soledad (sin abusar) nunca me he llevado demasiado mal.

 

«De lo que no se sabe es mejor opinar lo menos posible y confiar en quienes parecen saber»

 

«He escrito muy poco y no he pintado. La poesía siempre anda por ahí esperando salir»

 

 

MARA TORRES: DIÁLOGO SOBRE 'EL FARO'

Mara Torres, tras doce años en TVE al frente de las noticias, regresa a las madugradas de la Cadena Ser, de 1.30 a 4.00, en 'El faro'.

 

Mara. ¿Cómo se pueden resumir doce años en el ‘Telediario’ de La 2?

Se resumen en compromiso, rigor, imaginación, ganas de innovar y un equipo fabuloso.

¿Qué le da a uno la tele y qué le quita?

La televisión te permite jugar con todas las herramientas del audiovisual. Entre otras cosas, la televisión, por una parte, me enseñó a montar las noticias con todos los elementos posibles en ‘La 2 noticias’ y, por otra, a manejar el directo en un plató, sobre todo cuando hice ‘Torres y Reyes’, que era un programa a lo grande con público, actuaciones, entrevistas, debates y humor. No me planteo si me ha quitado algo, no creo.

¿Cómo se le ocurrió ‘El faro’ para las madrugadas de la SER?

Cuando me llamó Daniel Gavela yo ya sabía que iba a dejar ‘La 2 noticias’, y le dije: «Podría estudiar la posibilidad de volver, pero solo con una condición: que regrese a la noche. Solo quiero la noche». Pensé que la radio nocturna era un terreno por redescubrir y eso sí me apetecía. Quería hacer un programa en el que el mundo intelectual y el cotidiano compartieran un espacio común, en el que se pudiera aprender, aliviar la curiosidad y tener la oportunidad de aportar ideas e experiencias.

¿A qué alude ‘El faro’, qué rincón de felicidad, de nieblas o de espantos querría alumbrar?

El faro es una luz entre el mar y la tierra, entre lo líquido y lo sólido, la certeza y la incertidumbre. Me parece un título necesario para un programa de radio nocturna, y más con ese afán de convertir ‘El faro’ en un punto de encuentro entre los que saben de una materia por su experiencia profesional y quienes pueden aportar cosas extraordinarias que nos da el mero hecho de vivir.

¿Algún ejemplo?

Si el asunto va de la cama, un historiador nos contará cuándo el hombre pasó de dormir en el suelo a dormir en la cama; un filósofo disertará sobre obras de la filosofía escritas en la cama; un cinéfilo abordará las mejores escenas de cama y luego la gente aportará su experiencia en la cama: el lugar en el que sueñan, se relajan, tienen pesadillas, discuten con su pareja o hacen el amor con ella.

El faro también es el mar. ¿Cuál es su importancia en la emisión?

Todo el mundo tiene una relación con el mar y casi todas las tenemos contradictoria, nos atrae, nos relaja, nos calma, pero también nos asusta por su fuerza. Tanto el faro como el mar son dos conceptos enormemente poéticos.

¿Cuál es la magia de la radio en la noche?

Me parece que la radio durante el día se oye mientras haces otras cosas y de noche la escuchas. Cientos de miles de personas nos acostamos tarde porque nos gusta más la calma de la madrugada para escribir o componer o dibujar, pero además hay cientos de miles de personas que trabajamos de noche: médicos, enfermeros, farmacéuticos, bomberos, policías, guardia civil, periodistas, gente en fábricas, en hoteles, en peajes, en obras, en los servicios de limpieza, en las panaderías, en la hostelería… Gente que, como yo cuando estaba en ‘La2noticias’, regresa a casa más allá de las dos de la madrugada. A ellos va dedicado ‘El faro’.

Mara Torres: En El faro le damos el mismo tiempo a los entrevistados y a los oyentes

Mara Torres, en el Gran Hotel, en una de sus últimas visitas a Zaragoza. Oliver Duch.

 

¿Es muy exigente tener un tema central cada día? ¿Cuáles son los asuntos que mejor funcionan?

Es muy, muy exigente. Ese es el verdadero reto que afronta el programa, que seamos capaces de sacar un tema distinto cada día que atraiga a los oyentes y siga motivando al equipo. Todos funcionan bien porque forman parte de nuestra cotidianidad: la mesa, los bares, la nariz, el silencio, el baile, el color, los recuerdos, la inteligencia, los vecinos, el deseo, el árbol… Llevamos 45 temas y nos quedan otros 100 hasta final de temporada.

¿Qué es un ‘gatopardo’ y quién podría serlo para ir a ‘El faro’? ¿Qué desea saber de los ‘gatopardos’?

Cualquiera que tenga una buena conversación puede ser un excelente ‘gatopardo’.

¿Cómo es esa tribu nueva de fareros desvelados?

Me tienen del todo fascinada porque yo siempre he creído en los oyentes, a los que descubrí hace muchos años. Los fareros y fareras son todos aquellos amantes de la radio que tienen ganas de formar parte de un programa que cuenta con ellos desde la base, y considera que lo que pueden aportar es tan importante como lo que aportan los expertos; es más, ‘El faro’ es el único programa que da el mismo tiempo a la aportación de los entrevistados y a la de los oyentes, que han demostrado ser inteligentes, lúcidos, divertidos, ocurrentes, sensibles y muy ingeniosos. Me tienen enamorada.

¿Cuál es el embrujo de la voz?

Lo interesante es lo que se dice y cómo se dicen las cosas, lo demás viene solo.

¿Qué está pasando en su vida, cómo se siente? Se le ve feliz…

Estoy feliz por la respuesta que han dado los oyentes. Me emociona cuando los compañeros me dicen en la radio: «¿De qué va ‘El faro’ hoy?». Me imagino que hay un montón de personas haciéndose esa misma pregunta y pensando qué pueden aportar en el programa. Y van y lo cuentan.

¿Para qué sirven las canciones de noche, qué le dan a ‘El faro’?

Las canciones son como el sonido de las olas, ¿no? A veces delicadas, a veces abruptas, pero siempre nos transmiten algo.

 

*Esta entrevista se publicó en Heraldo de Aragón. En papel y en su versión digital.

'SEDUCCIÓN': UN DIÁLOGO

[El pasado viernes, en compañía de José Luis Melero Rivas, presenté el libro 'Seducción' (Olifante, 2014) en la Feria de Huesca. Myriam Martínez, jefa de cultura, me mandó esta entrevista que ha publicado hoy en el 'Diario del Altoaragón'.]

 

¿Qué es la seducción y qué es su poemario 'Seducción'?

Cautivar, hechizar, conquistar, deslumbrar, sojuzgar el ánimo de alguien con buenas artes y ponerlo de tu parte para lo que se tercie: conversar hasta el fin de noche, pasear, cantar, bailar y también lo otro, si los cuerpos se inclinan hacia la tentación más más hermosa. Seducir es enamorar un poco con la vista, con la palabra, con la alegría. Y para mí seducir también es embellecer el paso del tiempo y someterlo un poco a tu antojo. Seducir aquí es vivir con emoción lo que has soñado alguna vez. Pensar, por ejemplo, que Debra Winger te hace caso por un instante.

¿Es usted seductor, le gusta seducir?

A todos nos encanta seducir, pero no tengo conciencia de ser un seductor. En todo caso, quizá sea a veces un seductor a través del lenguaje y la cordialidad. Y quizá la búsqueda de la felicidad, en las pequeñas cosas.

Destaque tres aspectos de su libro

Es un libro donde hablo de historias de amor propias, historias de amor ajenas, donde rindo homenaje a algunos amigos y maestros inolvidables: Javier Tomeo, Félix Romeo, Julio Antonio Gómez, Ana María Matute, José Angel Valente. Es un libro sobre la huella insobornable de los afectos; entre ellos, mi madre tiene un protagonismo especial, aunque ella no lo sabe y sospecho que no se creería lo que digo. Es un libro de texturas, de olores, de mujeres hermosas a las que has esperado y sigues esperando en las regiones de mi imaginación.

 Indíqueme, por favor, si ha publicado algún otro libro este "curso" ...

Mi último libro publicado fue ‘El dibujante de relatos’ (Pregunta), un libro de amor a la ciudad, a los amigos, a los paisajes, a la memoria, a un dibujante como Juan Tudela y al cuento como género literario. Y también al poema en prosa.

 Qué es lo más curioso o bonito que te ha pasado en relación con este libro

Me han pasado algunas cosas realmente bonitas. Por ejemplo, José Luis Melero lo recibió y no pudo abandonarlo en toda la noche; dos días después volvió a leerlo. Luis Alegre me dijo que no me había leído nunca nada tan emotivo como el poema ‘Amor de madre’ y ayer el cantante y compositor David Angulo me escribió, vencida la medianoche, para decirme algo parecido.

Usted es poeta hasta en sus libros de narrativa, ya lo dice José Luis Melero, que además le prologa el libro. ¿Se reconoce así?

Probablemente. Pepe me conoce muy bien. No he escrito poemas hasta los 50 años, de manera específica, y creo que la poesía está en todos mis libros de narrativa. La poesía, el poder de la palabra, amasada con imágenes, atmósferas y sensaciones, está presente en todos mi libros, incluso los de periodismo. Un libro como ‘Veneno en la boca’, de entrevistas con escritores aragoneses, está lleno de poesía, sobre todo en el retrato de cada autor.

 También dice Melero que en este poemario nos abre su corazón y nos hace confidentes. ¿Qué no nos había contado aún?

Algunas cosas. El arsenal de la memoria y de los recuerdos inventados es casi infinito. Aquí cuento una de las historias de amor más bellas, por imposibles (es una historia que solo existió en mi cabeza), hacia una joven a la que nunca le dije nada. Solo la miraba y la perseguía por los pasillos de las aulas en los días de lluvia.

¿Puede ser éste uno de los libros en los que más se ha desnudado?

Probablemente. Hablo de los meandros del corazón y de los sentimientos a través de las vidas de otras personas, como sucede en la primera parte del libro, ‘Una historia de amor’, nueve poemas, o en algunos homenajes. A veces, a través de la ficción, creo que hago inequívocas declaraciones de amor, de deseo y de sueño. El amor, como casi todo, nace en el cerebro, esa esponja tan enigmática como la pasión.

 

Por cierto, usted ha prologado el libro de Luz Rodríguez, otro poemario que se presentó hace unos días en la feria. Dígame algo de él.

Me gustó mucho. Conozco a Luz Rodríguez desde hace años, aunque apenas había leído sus poemas o sus relatos, y cuando leí ‘El pez de la despedida’ me pareció conmovedor. Es una historia de amor que participa de sus ingredientes habituales: el embeleso, la complicidad, el erotismo, la amenaza de la ruptura. Es un libro con música del alma, compuesto con palabras cargadas de sentido. También he prologado ‘La mirada del esparvel’ de Ángela Abós: un libro que resume una vida y una forma de estar en el mundo a través de artículos –muchos se han publicado en el ‘Diario del Altoaragón’- cargados de memoria, de sensibilidad, de conocimiento, de evocación y de compromiso.

 

CHEMA RODRÍGUEZ MORAIS DIALOGA CON JULIO IGLESIAS

UN DIÁLOGO CON JULIO IGLESIAS

 

[Chema Rodríguez Morais, Chaco Morais, es un estupendo periodista. Hace a diario, salvo en verano, la entrevista de contraportada. Elige un personaje, lo estudia, se documenta, piensa la entrevista y conversa con él; luego la compone con ingenio, gracia, hondura, con amenidad. Como una auténtica pieza periodística. Ayer sábado publicaba en el suplemento que actualidad y moda y sociedad que coordina Ana Usieto esta entrevista con Julio Iglesias. Una muy buena entrevista. Julio fue bastante sincero con él y no eludió un personal sentido del humor.]

 

Es de aquellos que sueñan con la libertad. Quijote de un tiempo que no tiene edad. Igual que sus canciones, que no tienen horario ni fecha en el calendario. De ellas habla en una entrevista que el cantante español más internacional envía por correo electrónico, pocas horas después de haber sido enviada. Una charla sobre música, sí, pero también sobre familia, política o deporte. El artista contesta por escrito, pero es fácil adivinarlo respondiendo de viva voz, porque la conversación está jalonada de expresiones 100% Julio. En ella intercala sus opiniones con expresiones dedicadas al entrevistador, al que llama a menudo «flaco», le interpela por su nombre o le hace comentarios sobre las preguntas. O, directamente, escribe un «jaja» más sonoro que si el encuentro se hubiera producido frente a frente. Es Julio Iglesias. Y actúa mañana domingo en el Festival d’Estiu de Tarragona. Para los que vayan, hey, no vayan presumiendo por ahí...

 

Julio en agosto ¿es más Julio que nunca?

Normalmente me gusta regresar a mi país en verano. Aquí tengo casa y amigos y, cómo no, gira. Quizás por ello se me asocia más al verano.

Carlos Gardel decía que 20 años no es nada. ¿Cuántos son 45 sobre el escenario?

Nada. Y toda una vida. He vivido mucho en estos 45 años. He aprendido mucho también.

¿La vida sigue igual que en 1968, Julio?

En algunas cosas no… y en otras sí. En pasión y entusiasmo por las cosas sigo inalterable. En cuanto el cuerpo, ya no soy el flaco de 25 años que cantaba con las manos en los bolsillos.

Sigue en la carretera. ¿Porque le va el ‘Bamboleo’ o porque sigue siendo un ‘Quijote’?

Porque me va la gente de aquí y de allá. Soy un viajero del mundo. Un quijote al que le gustan las gentes de verdad.

¿Qué piensa cuando va a salir a escena? ¿Que no se rompa la noche, por favor, que no se rompa?

Cuando salgo al escenario, tengo muchos pensamientos que me invaden. Para mí, el escenario es un bálsamo que me alegra el alma. Me incrementa el flujo sanguíneo, me pone alerta… Los artistas somos pura emoción, y ese momento es mágico.

Con tanta gira y tanto disco, ¿se olvidó de vivir?

Supongo que a todos nos ha pasado un poco, al que más o al que menos. Durante muchos años, estuve totalmente entregado a la música.

Los años ¿le han hecho más truhán o más señor?

Sin duda alguna, mas señor… jaja.

Hoy, los temas de más éxito son la música para discoteca, el pop y el R&B.
¿Cuál es la competencia de Julio Iglesias en la actualidad?

La verdad, flaco, es que ya se me ha pasado el tiempo de esas competencias. Ya me he ganado un puesto en los clásicos, aunque suene un poco inmodesto, jaja. Chema, al llegar a los 50 años como yo, ya pasas de algunas cosas. La competencia eres tú mismo. El hecho de superarte cada día es una disciplina, un reto, un desafío estimulante.

Por contra, siguen apareciendo ‘crooners’ como Michael Bublé. ¿Hay sitio para la canción melódica?

Yo creo que los clásicos son siempre clásicos, y me gusta saber que gentes jóvenes se acercan a la música de siempre, y encima con talento, como lo hace Bublé.

¿Cuál es su perfecta banda sonora? ¿Qué escucha Julio?

Me gusta el repertorio iberoamericano, que es inmenso. Podría uno escuchar música latina durante toda una vida sin repetir canciones. Me gusta la copla y la canción española, el flamenco, me gusta el pop… pero me gusta escuchar a los clásicos: Sinatra, Nat King Cole, Elvis...

Usted tiene más éxitos que el Real Madrid, pero ¿por qué no graba ya nuevos temas? ¿Es porque cada día se venden menos discos?

Cada vez me cuesta más enamorarme de proyectos o canciones. Ya he grabado muchísimos discos en mi vida. No quiero grabar por grabar si no es un proyecto que me llame. Últimamente, he redescubierto México, que es un país al que quiero mucho. Pero también tengo propuestas para cantar artistas norteamericanos… Ya veremos.

Por cierto, que usted se preparó como portero en el Real Madrid. ¿Un consejo para Casillas?

Yo no puedo dar un consejo a Iker porque es un hombre centrado, humilde, perseverante… Casillas es un campeón, un porterazo.

Raphael grabó varios discos de dúos con estrellas actuales. ¿A quién elegiría usted? ¿Haría ‘duet’ con Enrique?

No lo sé… La verdad es que he cantado con tantísima gente a lo largo de mi carrera… Si hago memoria, por ejemplo de los franceses, ¡he cantado con todos! Desde Aznavour a Johnny Hallyday. De los americanos, desde Willie Nelson a Frank Sinatra, Dolly Parton o Diana Ross. He cantado con Stevie Wonder, Art Garfunkel, Beach Boys… En Asia, desde Wei Wei hasta Anggun… Madre mía, ¡he cantado con todo el mundo!

¿Por qué está hoy el panorama en España, como decía su padre, «raro, raro, raro»?

España es un país moderno, con unas infraestructuras impresionantes. Nos tiene que ir mejor. Tenemos que ser capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos y, mira, ahí tenemos a Nadal, a Gasol, a Fernando Alonso… Campeones. Españoles de raza al más alto nivel. Yo confío en el potencial de mi país y siempre hablo en positivo de España.

Hoy las encuestas revelan que la gente no confía en los políticos. Usted, que apoyó a un candidato, ¿se fía?

La mayoría de los españoles hemos apoyado a unos y otros. Desde luego, la gente está muy desencantada. Y tenemos razón para estarlo. El 15-M tiene unos mensajes bien justos y contundentes. Aunque los países los hacen también los ciudadanos, no solo el gobierno de turno.

Según el Instituto Cervantes, los tres artistas españoles más buscados en internet son Dalí, Picasso y Julio Iglesias. ¿Qué pinta usted en esta terna?

Para mí, es un honor estar con semejantes monstruos. Y debería haber más. Hay muchísimos españoles de renombre, campeones en su área.

Usted ¿tiene mitos? ¿Cuáles son los mitos de un mito?

¡Muchos!_Tengo actores, cantantes, deportistas… Me encanta escuchar a Sinatra, ver jugar a Pelé… o a Rafa Nadal. Para mí, Rafa ya (escribe ‘ya’ con mayúsculas) es un mito.

¿Qué es lo que más le va, le va, le va, le va, le va?

Yo soy de la gente. Me gusta hablar con la gente. Tomarme un vino bueno con amigos es superior.

Hoy en internet se comparten miles de fotos suyas con mensajes jocosos. ¿Se ríe con las imitaciones o a veces son para soltar un ‘¡Hey!’?

Jaja, ¡vaya cachondeo con el WhatsApp este verano! ¡Que no se piense la gente, que no es para tanto! Jajaja.

¿Qué le hace exclamar uno de sus famosos «¡weah!»

Un gol de mi Real Madrid, un punto de partido de Rafa Nadal, una victoria de la selección, un buen vino, ver a un viejo amigo, estar con mi familia, ver cómo triunfan las gentes que lo merecen, una historia de sacrificio con buen final. En esta vida hay que celebrar las cosas, carajo.

Sus grandes éxitos ¿son musicales? ¿Qué es ‘Lo mejor de tu vida’?

Buena pregunta, flaco. Mi mayor éxito es poder volver, volver a actuar en mi país. Ver a mis paisanos, hablar contigo en esta entrevista después de 45 años. El mayor éxito y privilegio de un artista es siempre volver (y recalca el ‘volver’ también en mayúsculas).

¿Cómo se hace para que la prensa del corazón le trate a uno con corazón?

Yo, personalmente, he ido un poco a mi aire, y hago las cosas a mi manera. No me detengo mucho en esa área.

¿Es de los que llora en las bodas?

La verdad es que no, porque cuando uno se casa es la confirmación de algo ya sólido, algo que ya se sabe. Aunque sí que uno se enorgullece cuando un hijo se casa, por supuesto que sí. Es un motivo de alegría.

Y en la de Julio José, ¿se emocionó?

Siempre me emociono con mis hijos, como cualquier padre.

¿Por qué había tanto interés en ver juntos a Julio e Isabel Preysler?

Pues no sé por qué. Tenemos una buena relación a lo largo de los años.

Aún le quedan seis hijos por casar. Y tiene hijos, hermanos y nietos menores de 10 años....

Es verdad… ¡Tengo una familia extensa!

¿Qué hace Julio por el amor de una mujer?

«Por el amor de una mujer, jugué con fuego sin saber… que era yo quien me quemaba. Bebí en las fuentes del placer, hasta llegar a comprender… que no era a mí a quien amaba. Por el amor de una mujer, he dado todo cuanto fui… lo más hermoso de mi vida. Mas ese tiempo que perdí, ha de servirme alguna vez… cuando se cure bien mi herida». Flaco, esta canción es universal. Te puede golpear el corazón con 16… o con 61.

Y Miranda, ¿se lo pone fácil?

Miranda es la mujer que más amo en este mundo. Es mi apoyo, mi amor incondicional. Tengo una mujer maravillosa.

¿Qué quiere ser de mayor?

Me gustaría ser cantante.