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Antón Castro

EL PIANO, EL ALCALDE Y EL BALNEARIO

EL PIANO, EL ALCALDE Y EL BALNEARIO

LA TRAVESURA DEL ALCALDE ALFONSO MOLINA

El ex alcalde de A Coruña dejó de niño su firma en un piano del balneario de Arteixo

VIVIANA BURÓN. La Opinión de La Coruña

El balneario de Arteixo vivió su época de mayor esplendor a comienzos del siglo pasado. Muchos fueron los huéspedes ilustres que albergó en aquel entonces este lugar que se convirtió en el centro neurálgico del municipio. El director gerente de la empresa Aguas de la Coruña -constituida en 1903-, Ricardo Fernández Cuevas i Salorio o el banquero Narciso Obanza Alonso fueron algunos de ellos, tal y como recogen Xabier Maceiras y Fernando Patricio en su libro De Liverpool ás Sisargas. A derradeira travesía do Priam.

También uno de los promotores del puerto de A Coruña, Raimundo Molina, acudió acompañado de su mujer, Evarista, y su hijo Alfonso a disfrutar de las aguas termales de Arteixo. Una visita que dejó huella en las conocidas instalaciones ya que el pequeño grabó su nombre en la parte trasera de uno de los pianos del balneario. En él se puede leer: Alfonso Molina 16 agosto de 1921. Un hecho que quedaría en una mera travesura infantil si no fuera porque, con el paso de los años, el pequeño llegó a ser alcalde de A Coruña.

Se trata de Alfonso Molina Brandao, que estuvo al frente del Gobierno de la ciudad desde 1947 hasta 1958 y fue uno de los mandatarios más populares de la urbe herculina por su cercanía, su carácter festivo y su gusto por la noche. Una predilección que le llevó a establecer horarios de trabajo que no eran del gusto del resto de la Corporación local.

Conocida es la necesidad que sienten muchos preadolescentes y adolescentes por dejar su huella allá por donde pasan. Un ansia que sufre normalmente el mobiliario: pupitres o puertas de aseos son los lugares preferidos. Pero Alfonso Molina fue más allá y optó por un objeto más musical. A sus trece años de edad y durante una estancia estival en el balneario de Arteixo, el que fue el promotor de la entrada de Lavedra grabó su nombre en un piano. Para la posteridad.

 

EL PIANO EN LOUREDA

El piano en el que un pequeño Alfonso Molina dejó grabado su nombre y la fecha en la que visitó el balneario se encuentra en la casa de Pablo Mosquera, familiar de los actuales propietarios de los baños y que reside en la parroquia de Loureda, según recoge el libro de Xabier Maceiras y Fernando Patricio.

EL BUEN MOMENTO DE ANTONIO SANTOS

EL BUEN MOMENTO DE ANTONIO SANTOS

Antonio Santos, en plenitud

 

El artista oscense ilustra a Marchamalo, a Rubén Darío y Espronceda, y a Cervantes

 

“Pinto todos los días, incluso cuando me atasco o no tengo ningún proyecto entre manos. Llevo tres días de crisis”, dice Antonio Santos (Lupiñén, Huesca, 1955) que acaba de ilustrar ‘La princesa y el pirata’ (APILA, 2013), basado en textos de Rubén Darío y de José Espronceda, ‘Retrato de Baroja con abrigo’ de Jesús Marchamalo, para el sello Nórdica, y hace unos días presentaba, en el Teatro Olimpia de Huesca, su trabajo para el ‘El coloquio de los perros’ (Nórdica), de Cervantes. Santos ha hecho unas 50 ilustraciones en acrílico sobre tabla, de las que se han incorporado una veintena al volumen.

Antonio Santos explica que en ‘El coloquio de los perros’ hace su trabajo más pictórico: “quería rendir un homenaje explícito a los expresionistas que tanto me gustan, especialmente a Oskar Kokoschka, pero también a Alberto Giacometti, tan distinto”. Dice Antonio que él, en el fondo, es un artista sin estilo, alguien que tiene varias líneas: la de los juguetes o juguetones; la de las estampas populares, especialmente brasileñas, y la que ha ensayado con ‘El coloquio de los perros’. “Yo suelo leer los textos varias veces, por la necesidad de entenderlos y por puro placer. Dejo reposar un poco esa experiencia y luego ilustro las sensaciones que me han quedado en el recuerdo”. Cervantes, como hicieron el ‘Lazarillo’, la picaresca española o haría Quevedo, aborda la España miserable del pícaro o del pillo. “Qué poco ha cambiado España. Las jerarquías de ahora peores que las de antaño: más delincuentes, más ladronas, y eso se percibe todos los día en la prensa”. Explica la paradoja de Cervantes, que intentó crear un pícaro bueno y al final “tuvo que bajar un escalón y lo encontró en los perros. Los humanos, esos pastores que engañan a su amo diciendo que los lobos han comido las ovejas cuando se las comen ellos, son decepcionantes. Por otra parte, el clima social y de miseria se parece mucho al de ahora”, dice Antonio Santos, que reside en Madrid. “Un libro es un objeto autónomo. Cuando abordas una ilustración tienes que poner en él todos los recursos del oficio, el ingenio, tu manera de trabajar, pero siempre hay que tener en cuenta que los libros tienen vida propia. Y eso hay que respetarlo. ‘El coloquio de los perros’ respira el espíritu de la España negra, el mundo de Gutiérrez Solana y aún de Francisco de Goya”.

Santos también es el autor de los dibujos, que tiene un aire de grabado, de ‘retrato con abrigo de Baroja’, un escritor muy vinculado con Aragón a través de libros como ‘La venta de Mirambel’, ‘Los confidentes audaces’ o ‘La nave de los locos’; Baroja, además, se presentó a diputado por Fraga. “Es un trabajo distinto que he hecho en linóleo desde una perspectiva más clásica. Fue una invitación del escritor y periodista Jesús Marchamalo a colaborar con él. Me ha encantado hacerlo: Diego Moreno, el editor de Nórdica, ha cuidado el libro al máximo. Baroja ha sido decisivo en mi formación. A veces me decían casi con asombro: ‘¡vaya, pero si se le entiende todo!’. Claro que se le entiende. Es un escritor de referencia para mí con su mundo tan peculiar”.

Antonio Santos ha estado recientemente en México: allí ilustró, para otro libro, el poema ‘Masa’ de César Vallejo, impartió talleres, redactó su ‘Poema mexicano’ (compuesto por siete composiciones en vero) e hizo un proyecto, aún inédito, que se titula ‘Buenos días, señor Posada’, que es diálogo imaginario con el grabador José Guadalupe Posada, al que se expuso hace poco en el IAACC ‘Pablo Serrano’. Le preguntamos por su libro ‘El pirata y la princesa’, el álbum de gran formato que publicaba en el sello zaragozano APILA en 2013. “Es un libro  distinto en el que me he sentido muy cómodo. Me hacía ilusión que se encontrarse el pirata y la princesa, muy distinto, con pocos colores y técnicas mixtas, y creo que se encuentran de una manera convincente. El libro se puede leer dos maneras y tiene dos portada. Me ha gustado mucho ilustrar a Rubén Darío y José de Espronceda. Cada vez valoro más trabajar con gente con la que estás cómodo y eso sucedió exactamente con los editores Raquel Garrido y Eduardo Flores”.

 

NUEVE LIBROS DE AMOR

NUEVE LIBROS DE AMOR

Nueve libros de amor

 

Algunos títulos recientes para celebrar el Día de San Valentín

 

El amor, como el aire, está en todas partes. Y muchos de los grandes amores han nacido en los libros para habitar las mentes de los lectores y el imaginario del mundo: Romeo y Julieta, Melibea, Madame Bovary... Todos necesitamos historias para vivir, incluso los que no leen, incluso aquellos que piensan que no consumen historias, pequeños o grandes amores, los pálpitos inadvertidos de la pasión. En un día como hoy, seleccionamos algunos títulos marcados por el amor, el deseo y la necesidad de soñar con alguien.

 

-1. Amantes. Texto y dibujo de Ana Juan. Contempla / Edelvives, 2013.

Ana Juan, ilustradora y pintora, es la autora de este volumen que ha conocido varias ediciones, en el extranjero y en España, y que aparece ahora en Contempla / Edelvives. Son historias de amor, once poemas que contienen las ondulaciones de la pasión: la fidelidad, el amor fugaz, la despedida, la querida, el amor contrariado, el amor apagado o imposible, la amada inesperada. Las ilustraciones, ocho por pieza, son deslumbrantes.

 

-2. Cuando el frío llegue al corazón. Manuel Gutiérrez Aragón. Anagrama. 2013.

Una novela de iniciación en Cantabria, en el contexto de la posguerra. El adolescente Ludi Rivero Pelayo se siente atraído por su tía, una mujer lánguida que esconde un secreto. Magníficos personajes secundarios y un hermoso sentido de la elipsis y del misterio. Es como si asistiéramos a una película de Gutiérrez Aragón: la peripecia de una búsqueda y de una revelación de verano, con mar y montaña, en tiempos siniestros. Una joya.

 

-3. Dulce objeto de amor. Raúl Guerra Garrido. Reino de Cordelia, Madrid, 2014.

El título no da lugar a equívocos. Un hombre maduro y elegante se encuentra, en el Palace, con una joven de enorme sensualidad. Entre ambos, a lo largo del día, se forja una amistad especial… He aquí un libro, eminentemente literario, sobre la atracción, la conquista, la conversación, donde todo conduce a ese esplendor de la pasión. Hablan alternativamente los dos amantes y uno de ellos observa: “... los dos estremecidos en la contemplación del desnudo cuerpo de su pareja”

 

-4. Cásate conmigo. Dan Rhodes. Traducción de Eugenia Vázquez. Alfaguara, 2014.

Es un libro divertido, ácido, irónico, compuesto por cuentos cortos, más o menos engarzados, que proponen un viaje por el mundo de la pareja. El libro es un inventario de situaciones donde está casi todo: la obsesión, lo ceremonioso, la afición a recordar a los antiguos amantes, la indiferencia, el engaño, el vestido de boca, los anillos, el sexo y sus decepciones, y el abandono. También se habla de expectativas: “algunas cosas tendrían que esperar hasta que estuviésemos casados”. Y no se alude aquí, precisamente, al erotismo.

 

-5. Lennon. David Foenkinos. Traducción de César Aira. Alfaguara. 2014.

No es propiamente un libro de amor y a la vez no es otra cosa: es la biografía de John Lennon contada en primera persona –y todo lo que ello significa: una infancia dura, su aislamiento, su formación, el éxito con Los Beatles, la boda con Cynthia, las groupies (“estábamos excitados por todas esas chicas”)...- y es una narración de amor. Qué pasó entre John Lennon y Yoko. Algo así: “Llegó la mañana e hicimos el amor (...) Querría describir la maravilla, y no creo que haya palabras para medir la pureza que se adueñó de mí. Enterraría mi pasado”. El libro tiene el oficio de David Foenkinos, autor de ‘La delicadeza’.

 

-6. Barba Azul. Amélie Nothomb. Traducción de Sergi Pàmies. Anagrama, 2014.

Amélie Nothomb escribe libros de atmósfera teatral, marcados por la obsesión. Aquí reescribe, en clave muy personal, la historia de ‘Barba Azul’ de Perrault, que en realidad es un aristócrata español que alquila una habitación de su palacio de París. En su casa han muerto ocho mujeres. O al menos han desaparecido. Saturnine, profesora de historia del arte, se atreve a alquilar la habitación y a cenar y a tomar champán con ese hombre elegante, el ogro, que no ha salido de casa en dos años y que le anuncia, casi de golpe, que se ha enamorado de ella. Una novela turbadora y magistral, dialogada, en la que ronda el crimen.

 

-7. El proyecto Esposa. Graeme Simsion. Traducción de Magdalena Palmer. Salamandra, 2013.

Don Tillman, de 39 años y profesor de Genética en Melbourne, es un tipo brillante y considerado, pero tiene un serio problema: jamás ha logrado una segunda cita con la misma mujer. Para remediarlo decide promover el ‘Proyecto Esposa’, un intento desternillante y lúcido de saber qué pasa con la mujer y qué le pasa a él en concreto. El escritor neozelandés resulta divertido, fresco, burlón y audaz.

 

-8. Amor de muchos días. Antología poética. Prólogo de Andreu Jaume. Lumen, 2014.

Una selección de poetas de diversas lenguas, importantes todos ellos, distinguidos en algunos casos con el Nobel, abordan uno de los temas más fascinantes: el amor, la pareja, qué ocurre cuándo nuestro amor se va con alguien. Aquí están, entre otros, T. S. Eliot, W. H. Auden, Wallace Stevens, Ted Hughes, Jane Carson, Marina Tsvetaieva, Anna Ajmatova, Gil de Biedma, Jorge Guillén, Ángel González o Claudio Rodríguez. Ya lo dijo Gil de Biedma: “Aunque sepa que nada me valdrían / trabajos de amor disperso / si no existiese el verdadero amor”.

 

-9. Las gafas de ver. Margarita del Mazo. Ilustraciones de Guridi. La Fragatina, 2014.

Un relato sencillo que explica a la perfección los estados del amor: el deslumbramiento, el despertar, el enamoramiento, el reclamo, la tentativa de seducción e incluso la decepción. O la felicidad, el final de feliz. Todo ello sucede en la historia de Carlitos y la bella Inés, que se pone gafas nuevas.

 

FOTOS DEL VIEJO Y ETERNO MADRID

FOTOS DEL VIEJO Y ETERNO MADRID

Encuentro, casi por azar, este enlace del viejo, del eterno Madrid: calles, urbanismo, arquitectura, costumbres, coches y escritores. Entre ellos, Galdós y los Quintero, pero también Marañón. Una de las imágenes más bonitas es una de 1923 de Albert Einstein en Madrid. Por aquellos días también estuvo en Zaragoza. Estuvo, en realidad, en Barcelona, Valencia y Toledo...

 

http://m.forocoches.com/foro/showthread.php?t=1460362&page=18

DAN RHODES: UN CUENTO DE AMOR

 

[Dan Rhodes (Purley, Inglaterra, 1972) publica en España un nuevo libro: ‘Cásate conmigo’ (Alfaguara. Traducción de Eugenia Vázquez), que es una visión ácida, desoladora a veces, chispeante casi siempre, del matrimonio, de la boda inmediata, de la pareja. Irrumpe la presencia obsesiva de los ex, los engaños, la sinceridad, el deseo y el sexo, una y otra vez se percibe cuánto puede costar vivir en pareja y ser feliz. Este texto es un ejemplo. Los hay más crudos y también más livianos, aunque siempre tienen intención. La foto es de Toni Frissell y ellos son Lili Palmer y Rex Harrison.]

 

 

ALMAS

Mi mujer siempre me había dicho que cuando hacíamos el amor ella veía, más que un acto sexual, la unión de nuestras almas.

            -Pero pensaba que lo decías en el buen sentido.

            -No lo decía en el mal sentido –dijo-, pero admitamos que una indirecta bastante clara. Y, si te soy sincera, ese rollo de las “almas” ya cansa.

            Le pregunté si eso significaba que iba a dejarme.

            -No –dijo-. No voy a dejarte. Sólo te pido que a partir de ahora lo hagas mejor. Mucho mejor.

ALBARRACÍN: LA LEYENDA DEL TIEMPO

ALBARRACÍN: LA LEYENDA DEL TIEMPO

[Hoy, en compañía del fotógrafo Antonio Ceruelo, he estado en Albarracín. Hacía algún tiempo que no iba. Y diría que nunca he visto tan subyugante la población: con la suave y a la vez nítida luz invernal. Este verano escribí este texto sobre la villa de los Azagra. Lo recupero para quí y cuelgo la foto de uno de mis artistas más queridos: Juan Manuel Castro Prieto.]

 

[RITUALES DE SOL. Hay lugares que poseen magia, atmósfera, un pasado que sobrevive y renace a cada instante. Es el caso de esta villa turolense que ha sido elogiada por Baroja, Azorín, Jarnés o Bernard Plossu. Les proponemos un viaje.]

 

Albarracín o la leyenda del tiempo

 

Según algunas revistas y varias encuestas, Albarracín, Teruel, es el pueblo más bello de España. “Visite una de las ciudades más bonitas de España, visite Albarracín”, dijo Azorín. Es un sitio realmente hermoso, evocador, esculpido por la caligrafía del tiempo en la piedra. En realidad, hablamos del casco histórico de Albarracín: lleno de callejas angostas, de microrregiones de sombra, de espacios de cariz medieval, de palacios y de recodos, como el que traza la Casa de la Julianeta, tan amada por los artistas y por los fotógrafos, entre ellos Jean Dieuzaide. Albarracín, de entrada, tiene atmósfera: aromas de leyenda, como habría dicho Valle-Inclán, e inspiró a un sinfín de literatos, desde Manuel Polo y Peyrolón a Pío Baroja, Benjamín Jarnés o José Antonio Labordeta, pero también a poetas como el joven Jiménez Losantos, Sergio Gaspar o Xoán Abeleira, entre otros muchos.

Quizá por ello, por su ámbito tan envolvente, de gesta antigua y de intimidad constante, es un lugar ideal para pasar el verano. Tiene frescor y sombra. Campo abierto, serranía frondosa y los pinares de rodeno; arte medieval y arte rupestre. Es un lugar para quedarse en su laberinto de calles y de pendientes, en sus escaleras y sus porches: aquí y allá, de súbito, aparecen miradores. Miradores sobre el río Guadalaviar que, como el Duero a su paso por Soria, traza una curva de ballesta, avanza entre el roquedal, refleja el castillo que rodea el cementerio y deja atrás la torre de Doña Blanca camino del parque y del Molino del Gato: allí la noche, entre copas y charlas, tiene su propia música, su peculiar tambor de agua que se agita a nuestros pies. Hay miradores que se abren de golpe en el Portal del Agua o en un alféizar desde el hotel con encanto Casa Santiago: la pequeña ciudad se ofrece con su colmena de tejados y con el dominio de un color: el rojo y sus variaciones. El ocre. El grana. El color de la piedra, de la tierra, de la mies, del oro antiguo. El último color del crepúsculo.

El acceso a Albarracín en coche no es fácil. Lo mejor es aparcar el cementerio. E incluso, si uno no es susceptible a tratar con el trasmundo, puede dar un pequeño paseo: se respira una extraña calma. Ahí mismo lo mejor es visitar las exposiciones de la Torre de Doña Blanca, sus tres plantas, y luego subir a la terraza. Arriba se vive una sensación de plenitud y de dominio: a nuestros pies, como si desafiase las leyes de las gravedad o las inclinaciones que admite la física, está Albarracín: majestuoso, insomne, como una armoniosa mole de estructuras y colores, de altitudes y hondonadas. Parece una villa imposible, soñada por un ángel de la geometría.

A la izquierda está el río Guadalaviar. En el plenilunio de agosto, desde el fondo de su ribera, sale el fantasma de Doña Blanca, aquella dama enamorada que fue recluida en las mazmorras y que reaparece a partir de la medianoche. O eso dicen. Hay quien asegura haberla visto: intangible y bellísima, alzándose por los aires. De frente está el pueblo y, a lo lejos, la muralla que escala hacia la cima y se corona con banderas. Ese es un punto donde, con paciencia, se suele ir de excursión. Es otro magnífico punto de vista para las fotografías.

Si decidimos entrar al pueblo, lo mejor es avanzar por la calle del Museo de Albarracín: abajo están las salas de arte contemporáneo, que coordina Alejandro Ratia, crítico de arte de HERALDO; arriba está el museo de la historia de la villa. Una villa marcada por la arqueología, por la taifa, por su posición de lugar de frontera y por la exaltación de los oficios tradicionales. Más adelante, están la Casa de los Pintores y la Casa de Santa María, que han sido muy importantes en los programas culturales de la Fundación Santa María de Albarracín, que dirige Antonio Jiménez: periodismo y fotografía, diseño e ilustración, pintura del paisaje, historia medieval, etc. Y la música, claro, Albarracín es lugar de reunión de intérpretes y escenario de conciertos.

La catedral está ahí como un faro que todo lo ilumina. Julio Llamazares ha escrito que “es la más pobre de las catedrales de España”. Ante ella hay otra terraza: desde aquí cabe realizar un retrato de cercanía de la ciudad. Hay que visitar, sin duda, la Fundación Santa María, ver su restauración, los balcones que dan al río, contemplar sus despachos, sus estancias, disfrutar de sus obras de arte. Así se entiende mejor la apuesta de la población, se entiende su pasión por la restauración y las Escuelas-Taller, su amor a la Edad Media, esa tentativa de hacer convivir un pasado exuberante con un presente sin complejos, reforzado por la imaginación y las nuevas tecnologías.

Hay mucho que ver en Albarracín. La plaza. Su arquitectura típica. Sus picaportes con forma de lagarto. Sus hoteles. Sus tiendas. Sus jardines. Sus iglesias. Los patios de las casas. El castillo. En el pueblo nuevo, está el espléndido Museo de los Juguetes. Y cuando lo hemos visto todo, o casi todo, y nos sentimos impregnados de ese espíritu inefable, nos vamos a una calleja y nos quedamos un instante así, inermes, como en abandono. Eso le pasó a uno de los más grandes fotógrafos de la actualidad: Rodney Smith en cuanto vio tanta belleza, la sedimentación de la enciclopedia de los siglos en cada casa, dijo que no iba a tirar ni una sola foto. Solo quería disfrutar del embeleso, de la luz, de tantas y tantas piedras que hablan y hablan sin pronunciar ni una palabra.

 

LAS ANÉCDOTAS

 

Ensueño. Albarracín es una localidad que seduce a los fotógrafos. Kim Castells publicó en la editorial Juventud ‘Albarracín. Un mundo de ensueño’ (1999), fotos tomadas con luces especiales que reflejan la belleza de la ciudad y de su entorno. Bernard Plossu publicó ‘Albarracín’ (2007): un libro en blanco y negro. Plossu define la localidad como uno de “los más bellos pueblos del mundo, de un cubismo antiguo”. Plossu inauguró las Estancias Creativas de Fotografía. Juan Manuel Castro Prieto se armó de una cámara clásica, con trípode y de gran formato, y captó los secretos de Albarracín: paisajes, paisanajes, monumentos e interiores, el río, las fiestas. Expuso su obra en el Museo de Albarracín.

Estancias creativas. Albarracín, gracias a los programas de la Fundación Santa María, acoge a artistas. Allí han realizado proyectos, entre otros, Vicente Pascual Rodrigo, Gonzalo Tena, Ricardo Calero o Joanna Pera. Aurora Charlo ha hallado en Albarracín un motivo de inspiración para sus acuarelas.

 

AMADO LARA: EVOCACIÓN Y HOMENAJE

AMADO LARA: EVOCACIÓN Y HOMENAJE

[No me enteré de la muerte el pasado mes de junio del ceramista Amado Lara. Murió a los 52 años a consecuencia de un infarto. Poco antes habían muerto su hija y su hermano Javier. Antonio Ceruelo me contaba hoy la desesperación de Amado ante la enfermedad de su hermano; poco después, de lo mismo, fallecía él. Dentro de muy poco tiempo, Amado Lara, uno de los ceramistas más poéticos e imaginativos de la cerámica en Aragón, será objeto de una exposición en el Torreón Fortea. Hoy lo hemos recordado, como digo, en Albarracín con Antonio Ceruelo, que lo ha definido como un "tipo extraordinario y un gran ceramista, de una enorme potencia poética". Fernando Malo, cómplice suyo en mil y una batallas, le dedicó este artículo. Y también Antonio Vivas glosó su trayectoria.]

 

*La foto es de Antonio Ceruelo.

 

http://fernandomalo.blogia.com/2013/060701-amado-lara-1961-2013.php

http://www.revistaceramica.com/detalle.aspx?id=1024

ESTILO: LORETO Y FERNANDO SE VAN...

ESTILO: LORETO Y FERNANDO SE VAN...

LORETO Y FERNANDO DEJAN LIBRERÍA ESTILO, QUE SIGUE ADELANTE
[Hace unos días estuve en Huesca con mi hijo Daniel. Pasamos un instante por Estilo y saludamos a Loreto Rivarés, hija de Víctor Rivarés y Pepa Sánchez. Nos dijo que iban a dejar la librería: que iban a empezar otra vida, otras aventuras, otros sueños. Acabo de recibir su carta, la de ella y la de Fernando, su marido, con esa nota. En la foto Lorero Rivarés está con David Guirao, Sandrá Araguás y Roberto Malo.] 

"Cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores un día terminan aquello que estaban haciendo y entonces les invade el tedio. Los que plantan a veces sufren con las tempestades y las estaciones, pero el jardín no para de crecer". Paulo Coelho 

Queridos clientes y familia, amigos todos:
Este es nuestro más difícil correo. Nuestro tiempo en la librería se ha terminado. A final de 2013 tomamos la decisión de emprender un nuevo camino, recuperar tiempo para nosotros, para los nuestros, para abordar el deseo de poder hacer otras cosas.
Tal vez sean los 40 y esa extraña sensación de que es el momento de iniciar una nueva etapa que consiga ilusionarnos de nuevo. Así de sencillo como un cambio de vida que afecta a lo que profesionalmente hasta ahora hemos sido. Por algún lado nos encaminaremos y querremos compartirlo contigo. La librería ha pertenecido a nuestra familia durante 50 años, por lo que imagináis lo complicada que ha resultado esta decisión. Primero mi abuelo Ramón, mi tía Ángela y después mi madre Pepa nos legaron "una extraña y bella forma de vida", tal y como Antón Castro definió en un penúltimo homenaje del que fuimos privilegiados protagonistas el pasado 23 de abril en las páginas de Heraldo de Aragón. Hemos trabajado mucho y nos hemos vaciado. Lo que sí nos llevamos es el amor a los libros, compañeros de vida que tanto nos han enseñado.
La librería continúa su andadura ahora de la mano de Manuel Carrión y su familia, empleado durante 37 años que os seguirá atendiendo para lo que necesitéis. No dejéis de leer, y seguid disfrutando de la Librería Estilo como vuestra librería de referencia.

Gracias a todos y todas por vuestra fidelidad y vuestra amistad.
Fernando y Loreto.