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Antón Castro

DAVID TRUEBA EN SU MEJOR NOCHE

DAVID TRUEBA EN SU MEJOR NOCHE

LA GRAN NOCHE DE DAVID TRUEBA Y 'VIVIR ES FÁCIL...' 
La gran noche de David Trueba y 'Vivir es fácil con los ojos cerrados'. El realizador ganó el premio al mejor guion, mejor director y mejor película, y recibieron premios al mejor actor Javier Cámara, a la mejor actriz revelación Natalia de Molina y a la mejor música Pat Metheny. David reivindicó a la gente a anónima que se empeña en hacer bien su trabajo todos los días, dijo que la gente quería muy sinceramente a los actores (siempre están detrás de la causas perdidas. Le recordó a Wert que en la gran familia del cine había gente que votaba a muchos, a todos los partidos), elogió al profesor Juan Carrión, que aún sigue dando clases a los 89 años, y recordó a tres actores que han sido determinantes en su vida: Jorge Sanz, Ramon Fontserè y Ariadna Gil.

Y tuvo un detalle precioso: elogió el trabajo de los periodistas y recordó, muy especialmente, a dos personas: a Concha García Campoy y a Tatiana Cisquella, que ha fallecido estos días. David Trueba siempre ha sido un creador especial: un hombre con gran sentido del humor, de la afectividad, comprometido y sensato. En 'Vivir con los ojos cerrados' aparecen José Luis Melero, Ismael Grasa, la localidad de Lechago y se alude a un triunfo del Real Zaragoza de 1964.


-Además ha sido la noche de Gaizka Urresti, ganó el Goya al mejor corto por 'Abstenerse agencias'. Su obra, rodada en la calle Alfonso, cuenta en el reparto con Carmen Barrantes, Andrés Gertrudix y Asunción Balaguer.
-Pedro Rodríguez también conquistó el Goya con 'Las brujas de Zagarramurdi'.
-Jaime de Armiñán recordó la jota, que oyó y vio en París, e hizo un homenaje a Aragón y a la jota a través del recuerdo de un maestro del cine y de la literatura: José Luis Borau.

*La foto de David pertenece a Reuters.

CARMEN PEIRE, TRES MICROCUENTOS

CARMEN PEIRE, TRES MICROCUENTOS

 

[Carmen Peire nació en Caracas en 1952. Ha sido representante de muchos músicos, entre ellos José Antonio Labordeta. Acaba de editar ‘Luis Buñuel, novela’ de Max Aub. Es narradora, sobre todo del género breve; ha impartido talleres y figuras en varias antologías del género. ‘Horizonte de sucesos’ (Cuadernos del Vigía) es uno de sus libros de ficciones, y está dedicado a José Antonio Labordeta. Aquí transcribo tres cuentos breves o microrrelatos.]

 

AMOR REO

En pleno acto amoroso, aprieta los ojos de su amante con tal fuerza que traspasa su visión. Mete los dedos en su boca y, ante la humedad generosa que ella le ofrece, absorbe su lengua. Sigue sus caricias por el cuello, baja su mano al pecho y en un descuido le arranca el corazón. Adquiere entonces un mundo alterno de palabras y sentimientos. Ahora va por el mundo presumiendo de ser un hombre nuevo.

 

EL INCOMPRENDIDO

Cuando fue pez, se asustaba en los fondos abisales. Cuando fue ardilla, añoraba las olas y no quiso adivinar la altura de los árboles. Como ave le disgustó el viento en las alas y su nostalgia fue la del topo. Nadie lo echó en falta cuando fue un fósil recubierto de ámbar.

 

TAUROMAQUIA

Es la hora del paseíllo, le dijeron cuando abrió la puerta. Y el monosabio se puso el uniforme, pantalón oscuro, blusón rojo, gorrilla del mismo color. Pensando en su trabajo en el ruedo durante la lidia, él, que ayudaba al picador, que podía pisar la arena junto a los toreros, salió de casa a cumplir con su destino, extrañado de que fueran a buscarlo en una fría noche sin luna.

 

*La foto es del estudio de Madame d'Ora de 1910.

RAFAEL NAVARRO: UN RETRATO

Rafael Navarro (Zaragoza, 1940) siente la fotografía de una manera especial. Es un esteta, un perseguidor de la  belleza y un perfeccionista. Posee una mente ordenada, meticulosa, gobernada por el canon clásico. Su obra, que tiende a la abstracción y a la pureza de las líneas, contiene como pocas el tránsito minucioso del negro intenso al blanco, un tránsito con sus paradas y emboscadas del gris. Rafael Navarro, que empezó captando el teatro y la danza, pronto descubrió los temas que más le gustaban: el cuerpo femenino y el paisaje. Y ahí se ha movido, a su gusto, con pequeños pasos adelante y atrás, pensando y repensando su campo de acción, su estética de miniaturista de la luz, su percepción del mundo. Rafael Navarro le ha dado la vuelta al mundo a través de la fotografía: forma parte de esa generación plural de la fotografía española de los 80 y 90 que ha estremecido su tiempo y el nuestro: Alberto García-Alix, Cristina García Rodero, Mireia Sentís, Isabel Muñoz y, entre otros muchos, Pedro Avellaned, su compañero y cómplice desde el retrato y el collage.

Navarro, ordenado y puntilloso, ha trabajado por series, con modelo natural, con piezas de cerámica, se ha interesado por los jardines botánicos o el mar. Coge un tema, y lo ordena como se ordena una sinfonía o un poemario. Lo compone, lo ajusta, lo cierra: le gustan los universos completos. La intensidad de un asunto, y su plasticidad y su conmoción; Rafael Navarro despierta la emoción a través de la sensibilidad y de la inteligencia. Invita a gozar y reflexionar. Parece a veces frío; en realidad huye del énfasis. Ama su trabajo, sus tiempos muertos, goza del estudio donde aspira al solaz del silencio.

*El pasado jueves, en el Museo de Zaragoza, de manos de Dolores Serrat, consejera de Educación, Cultura y Deporte, recibía el Premio Aragón-Goya 2013, que ha sido desposeído de dotación económica. Aragón puede comprar la colección 'Circa' por casi un millón y medio de euros, alrededor de 250 millones de pesetas, y no puedo mantener el premio de este galardón ni tampoco del Premio de las Letras Aragonesas. Ambos estaban dotados de 12.000 euros. (La segunda foto fue el jueves portada del suplemento 'Artes & Letras').

'ESCOMBROS': ANTONIO PÉREZ MORTE

Antonio Pérez Morte (Zuera, 1960-Sabiñánigo, 2013) fue un claro ejemplo de vocación poética. Ahí buscó y halló su sitio. Su lugar en el mundo. Escribió desde muy joven: desde ‘Arrancado del silencio’, que apareció en 1979, hasta unos días antes de su muerte; ‘Cuerpos de luna’ (2013) acabó siendo un volumen póstumo. Ahora, su familia reedita ‘Escombros’, de 2011, un poemario que abarca 30 años de trabajo, de búsqueda, de indagación y de evolución. 


En un libro así –tan dilatado en el tiempo: los frutos de la experiencia y de una sensibilidad desarbolada- es lógico que estén todos sus temas: el amor, el homenaje a los amigos, la música, la memoria de la infancia (vean textos como ‘Macrús’ o ‘El niño del triciclo’: “me mira mear y mea, a la vez que yo, como yo mismo”), la pasión abrupta (“Amor mío, devuélveme los aforismos / que sobre tu piel he escrito”), el dulce despertar con la amada (Ana Gargallo), la incertidumbre de vivir, la angustia y la nostalgia, la mitomanía (desde Ana María Drack a Cayetana Guillén Cuervo, Labordeta o Petisme), la mirada a la naturaleza.

A su madre le escribe ‘Si cupiera la vida en un poema’: Antonio lo intentó. Que cupiera en un poema, en la poesía, en su honda y penetrante mirada cargada de piedad, dulzura y amor a los seres: a su madre, claro, a su padre (“Tu recuerdo será el beso más largo”), a sus hijos, a Asunción Balaguer, etc. El libro también contiene, a la manera de Ángel Guinda, reflexiones, frases centelleantes, versos que son casi un conjuro contra la muerte. Dice en ‘Vivir’: “¡Vivir me matará! / Del desastre nada me salva, / del suicidio, tu mirada”.

Escombros. Antonio Pérez Morte. Prologado por José Ángel Barrueco. Madrid, 2014. 84 páginas.

'UNA AVENTURA SALVAJE': CUENTO

'UNA AVENTURA SALVAJE': CUENTO

ESTA TARDE, EN HUESCA, CITA CON JUAN TUDELA Y ANTÓN CASTRO
Esta tarde, a las 19.00, en la biblioteca Antonio Durán Gudiol de Huesca, se inaugura una exposición de los dibujos de ’El dibujante de relatos’ de Juan Tudela del libro homónimo del pintor e ilustrador, con textos míos. A la vez aprovecharemos, con los editores Reyes Guillén y David Francisco, para hablar de este proyecto que ha publicado el sello Pregunta en un formato especial. El libro se presentará el 21 de febrero en Aínsa, y el 6 y 7 de marzo en Teruel y en La Almunia de Doña Godina. Cuelgo aquí un texto que sucede en Huesca. ‘Una aventura salvaje’, basado en parte en hechos reales.

 

UNA AVENTURA SALVAJE

 

Alberto y Patricia se cruzaban a diario en sus clases de París. Hablaban poco: no compartían curso y sus materias estaban muy alejadas. Ella impartía Física y Matemáticas y él era profesor de dibujo y, en ocasiones muy excepcionales, de música: había estudiado un poco de violín y guitarra española en un verano en Granada. Sabían muy poco el uno del otro: Alberto sabía que Patricia, algo extravagante en el vestir y de una belleza natural muy espontánea, estaba casada y que vivía en las afueras. Y Patricia sabía que Alberto había tenido varias parejas y que, de cuando en cuando, se reunía con músicos españoles en los cafés parisinos para tocar a Paco Ibáñez y a Georges Brassens.

Un día coincidieron en el café del Liceo y empezaron a hablar casi sin habérselo propuesto: por pura cortesía. Patricia comprobó que Alberto era un tipo inquieto, que hacía muchas cosas, por ejemplo acababa de publicar un libro de viajes con dibujos suyos: ‘Las regiones imaginarias’. Era un viaje al interior de un bosque que había conocido en España, en la provincia de Huesca, le dijo. Y Alberto se dio cuenta de que Patricia era una mujer luminosa que amaba la naturaleza, los jardines, las plantas y el cielo cuajado de estrellas. Volvieron a verse. Se buscaban en los tiempos muertos de las clases. Un día, Patricia le dijo que se había separado y que era una mujer libre. “Tan libre como tú”, precisó. Fue entonces, en las Tullerías, entre árboles y esculturas, cuando se dieron el primer beso. Un beso largo, profundo e intenso, de esos que se abren al horizonte del porvenir. Hasta que finalizó el curso, y faltaba muy poco, se conocieron mejor, mucho mejor, y lo compartieron todo: sus casas y sus camas, sus cuerpos y sus almas.

Cuando empezó el verano, decidieron hacer un viaje. Alberto le dijo a Patricia: “ni Bretaña, ni Provenza, ni los fiordos; vayámonos a mis montañas. Nunca te arrepentirás”. Eso hicieron. Cogieron el coche y se dirigieron al río Gállego, entre Agüero y San Felices. No tardaron en hallar una especie de refugio, una casa semiderruida que estaba en el umbral de un bosque. La compraron, la ruina y la vasta finca que le pertenecía. Aquel mismo verano, en poco más de dos meses, lograron el milagro de recuperarla casi por completo. Le pusieron puertas y ventanas, adecuaron la parte de arriba como dormitorio, observatorio de estrellas y estudio de artistas, y empezaron a dar rienda suelta a su imaginación. Subían el agua del río y carecían de luz eléctrica. Vivían de día y soñaban y se amaban de noche, mientras oían el canto de la lechuza y el ulular de las bestias. Se convirtieron en auténticos naturalistas. Salían todos los días de expedición con sus cuadernos de apuntes y su cámara fotográfica, que cargaban y descargaban en una fonda con ordenadores en Ayerbe.

Les interesaba todo: Patricia hacía inventarios de plantas, de flores silvestres, de árboles, y escribía pequeñas narraciones donde vinculaba cada especie con la mitología. Alberto dibujaba los animales, las aves, la extraña configuración de las montañas, pintaba los valles a la acuarela. Y los dos compartían una especie de Diario de naturalistas y botánicos enamorados. Escribían los dos cuando les apetecía, y allí igual se podía encontrar la descripción del látigo del viento en la madrugada que el eco del canto del ruiseñor, la contemplación del plenilunio o las sensaciones de un orgasmo. Patricia escribió un día: “Amamos la vida porque amamos el sexo”. Alberto añadió: “No me imaginaba que uno pudiera ser tan feliz a los 50”. A Alberto también le gustaba contar que había hecho algunos amigos y que algunas noches de luna llena le pedían que cantase temas de Brassens.

El verano iba a llegando a su fin. Tuvieron que volver a París. Durante el viaje, repasaron cuánto habían trabajado, qué felices habían sido. Vaciaron las cámaras, editaron las fotos, releyeron sus cuadernos de notas y su Diario. Y una noche salieron a pasear a orillas del Sena. Montaron en un barco, comieron a bordo, y contemplaron la ciudad iluminada. Patricia dijo: “Creo que llevamos varios días pensando lo mismo”. Alberto respondió: “Sospecho que sí. Este año no vamos a empezar el curso”. Pidieron una excedencia, vendieron una de sus viviendas y se instalaron en su casa en el monte.

Ahí siguen, asombrados ante el misterio incesante del paisaje. Alberto ha añadido a sus habilidades la talla de madera y de piedra, y Patricia se ha convertido en una experta en orquídeas y en mariposas. Acaban de entregar a la imprenta la crónica de su vida con el título: Una aventura salvaje.

 

BARCELONA Y MARTINO: UNA VICTORIA MUY LEJOS DEL CIELO

Por Jorge RODRÍGUEZ GASCÓN. De su blog ’Gol Olímpico’

El Barcelona venció en un partido sin brillo a una Real que mantiene opciones en la eliminatoria. El conjunto donostiarra luchó contra las adversidades, con diez jugadores y un gol de chiste encajado.

El panorama en el Camp Nou era bastante desolador, por alguna razón el aforo del Estadi se ha visto reducido notablemente en las últimas fechas y eso parece afectarle al equipo.

El Barça llegaba al partido con la intención de dar un golpe de autoridad, hacer olvidar la derrota ante el Valencia y despejar las dudas que su juego lleva tiempo generando.

No fue así, ni en cuanto al juego ni al golpe de autoridad, pero al menos esta vez ganaron.

El partido empezó como se esperaba, el equipo catalán dominó la posesión y fue madurando el partido con paciencia. Sin embargo esa paciencia se tornó en lentitud muy pronto. Mientras tanto la Real esperaba agazapada, bien posicionada y lanzaba contras peligrosas. Cada pérdida del Barça era peligrosa, gracias a la velocidad de Vela y de Griezmann. La lentitud de la defensa culé ayudaba bastante y se puso de manifiesto pronto. El mejicano se zafó de Mascherano y se cedió a Griezmann. El francés no se lo pensó dos veces y lanzó un potente misil que requirió la estirada de Pinto. El Tata no prestó atención a la velocidad de los delanteros del equipo donostiarra y dejó a Bartra fuera de la convocatoria, un prometedor central al que el técnico argentino debería empezar a foguear en partidos importantes.

El Barça siguió teniendo el balón, aunque le faltaba profundidad. Xavi distribuía, Messi imponía respeto y Pedro y Alexis se abrían por los costados. Zubicarai, que pareció estar especialmente inspirado ante el argentino y desafortunado en todo lo demás, intervino en sendos disparos de Leo.

La Real seguía teniendo peligro en sus salidas y el Barça se partía con facilidad. Antes del descanso llegaron consecutivamente las dos jugadas que cambiaron el partido. En la primera Vela retó a Mascherano en la carrera, el mexicano salió como una flecha y el argentino tiró de veteranía para no perderle la pista. Le fue agarrando lo justo para desestabilizar el disparo del argentino. Pinto resolvió el mano a mano. Mascherano cometió un penalti claro, aunque se camufló con su experiencia y el árbitro interpretó un simple forcejeo.

Acto seguido el Barça recuperó el balón y forzó un córner. Busquets recogió un rechace y la puso lejos del alcance de Zubicarai (1-0). El Barça encontró premio en la jugada posterior al remate de Vela, que pudo cambiar el partido. Para agrandar la herida donostiarra, Íñigo Martínez resumió todo el pensamiento de la afición realista y mandó al árbitro a tomar viento fresco.

La expulsión dejaba al Barça con la oportunidad de dar un golpe encima de la mesa y de sentenciar la eliminatoria. Pero ni una ni otra. El conjunto del Tata siguió teniendo el balón pero la Real se cerraba cada vez con más acierto.

Messi estuvo muy activo durante el partido, buscó el gol hasta la extenuación pero anda algo desafortunado en la finalización. Sabe atraer muy bien a los rivales y generar superioridad para sus compañeros, pero no tiene la fortuna de su lado a la hora de buscar puerta. Parece autoexigirse en exceso y está entre enrabietado y melancólico. Antes marcaba goles casi sin querer y ahora los porteros parecen especialmente acertados en sus duelos con Leo. También el argentino tiene largos minutos de lagunas, en los que parece que el partido no vaya con él.

La Real encajó el segundo gol en una jugada de chiste, en la que los donostiarras acabaron marcando en su propio marco tras un disparo de Alexis. (2-0) El gol recordó al que hace poco se marcó Juanfran en el Ciudad de Valencia, en el duelo entre el Levante y el Barça.

El equipo que dirige Jagoba Arrasate aguantó el acoso del Barça. Los culés no conseguían abrir la defensa donostiarra y la grada se impacientó. Xavi quiere ser el timón pero no consigue llevar las posesiones a buen puerto, Alves parece metido en una guerra personal contra la grada del Camp Nou, Cesc ha perdido peso en los partidos (en os ordinarios y en los importantes, si eso existe en el fútbol), Alexis tiene gran facilidad para regatearse a sí mismo y Pedro y Messi no conectan todo lo que debieran.

Iniesta volvió a salir desde el banquillo y su suplencia empieza a ser preocupante. Preocupante incluso para Del Bosque. Cesc parece haberle ganado el puesto, en parte porque cuando es sustituido muestra su rabia. Iniesta, sin embargo, no se queja de nada y por eso parece que el técnico argentino puede tener más margen a la hora de condenarlo al banco. Pese a las decisiones que toma el Tata, algunas de ellas erróneas en mi opinión, he de decir que me parece un entrenador que habla bien de fútbol. Es sensato y sosegado en su interpretación y buen orador, aunque no siempre acierta en los cambios ni en los planteamientos tácticos.

Messi lo intentó por última vez con una preciosa volea que Zubikarai desvió a córner. El remate, plástico y al primer toque, sirvió para que el portero vasco enmendara su error del segundo gol y continuó aumentando la desesperación de Leo.

Así llegamos al final del encuentro, en un partido con pocos momentos de brillantez. El Barça está demasiado lento en la circulación, tiene muchas lagunas en el juego y tendrá que pelear en Anoeta para meterse en la final. El equipo se parte con excesiva facilidad y le falta profundidad. La directiva, aparte de chapucera y tal vez algo corrupta, no ha sido crítica ni previsora con su equipo. No ha emprendido una pequeña renovación en el club, ya que le parecía que traer a jugadores complementarios era menospreciar a la plantilla actual. Le falta un central, un mediocampista al menos y no le vendría mal un delantero centro de referencia, que fijase a los centrales y le diese a Messi más espacios y libertad. Además, echan de menos el desequilibrio de Neymar en banda.

El conjunto blaugrana vence pero no convence y ahora llega la parte más importante de la temporada, donde los títulos se disputan y los jugadores se exprimen. El Barça llega a esta fase de la temporada con dudas en todos los frentes. Para la directiva, el caso Neymar ha supuesto un terremoto institucional y están por ver todas sus réplicas. Además, parece haber un principio de divorcio entre la afición y la plantilla, especialmente influido por el juego del equipo. Sin embargo, hay muchas razones para creer en este equipo, aunque una cosa saben todos ellos: su crédito no es eterno.

El Tata Martino dijo el otro día en rueda de prensa que en el Barça es normal convivir con la presión: que una victoria te lleva al cielo y una derrota al infierno. Mascherano, otro fantástico orador, hizo una metáfora muy similar y más acertada la temporada pasada. Dijo que el Barça cuando gana es Disney y cuando pierden La casa del terror. Tienen razón en que el fútbol es un juego en el que hay un marcador y, por tanto, es fundamental ganar. Es también cierto que el resultado es dictador y a veces emborrona aspectos del juego.

Sin embargo, el Tata se equivocaba en una cosa: el Barça ganó ante la Real y sigue muy lejos del cielo.

 

*He tomado la foto de aquí.

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-1263d6110cf24a2f15ad8c6cd561d399.jpg

JOSÉ JAVIER RUEDA: SAN VALENTÍN

JOSÉ JAVIER RUEDA: SAN VALENTÍN

‘MALOS Y RUBIAS’: EL ARTÍCULO DE JOSÉ JAVIER RUEDA

[José Javier Rueda, escritor y periodista de ’Heraldo’, firma hoy en la contra este artículo sobre San Valentín, que se celebrará la semana que viene. Todos y cada uno de nosotros nos creemos bastante listos. ¡No lo nieguen! Por eso damos por hecho que las decisiones que tomamos se basan siempre en nuestro agudo cerebro y en el libre albedrío. Craso error: nos olvidamos de Darwin. Si estudiásemos al padre de la teoría de la selección natural nos daríamos cuenta de que hasta el más trivial de nuestros gestos tiene detrás una razón evolutiva. Ahora que llega la festividad de San Valentín, por ejemplo, el darwinismo explica por qué ellas los prefieren malos y ellos las prefieren rubias. 

La lógica establecería que las mujeres siempre se han sentido más atraídas por varones formales y fieles, pero no es así. Por herencia genética prefieren donjuanes en vez de hombres cariñosos: sus antepasadas se mostraron más receptivas a las insinuaciones de los promiscuos para tener más hijos. Se aseguraban así un gran número de nietos, lo que era sinónimo de éxito evolutivo.

El darwinismo también explica por qué ‘los caballeros las prefieren rubias’, según el título de la célebre película de Marilyn Monroe. Hace más de 10.000 años, cuando los hombres escaseaban en Europa ya que eran diezmados por las fieras en sus expediciones de caza, las féminas competían duramente por conseguir pareja. Y, entre tantas mujeres para escoger, las más llamativas eran las más solicitadas: las rubias y de ojos claros. 
Ahora bien, si usted no es ni malo ni rubia, siempre puede regalarle a su pareja por San Valentín un frasquito de tinte platino o un libro del marqués de Sade.

*Esta foto de Marilyn Monroe es de Philippe Halsmann.

LUCAS CEPERO: VIDA Y CRIMEN

 

LA MUERTE DE UN ARTISTA DEL AIRE

(Hernández Latas reconstruye el crimen del redactor
gráfico Lucas Cepro en Zaragoza en 1924)

José Antonio Hernández Latas es uno de los grandes historiadores de los orígenes de la fotografía en Zaragoza. Tiene alma de detective y una curiosidad insaciable que desarrolla con pulcritud, rigor y curiosidad. Dice que llegó por azar a la figura de Lucas Cepero (Monegrillo, 1881-Zaragoza, 1924) pero que le interesó sobre manera su vida, su obra y, sobre todo, su muerte, acaecida el 12 de noviembre de 1924, tras asistir a una fiesta de la Asociación de la Prensa en el Teatro Principal. Lucas Cepero, en ese instante, era redactor gráfico de HERALDO y uno de los fotógrafos más famosos de la ciudad con estudio en la calle Don Jaime, 44. En otros sitios también se dice que tenía otro estudio más. A la salida del teatro, hacia las ocho de la tarde, se encontró con el chófer Francisco Calvo Lezcano, “con quien sostuvo una encendida discusión por cuestiones de índole personal -así lo relataron en un primer momento las crónicas periodísticas-. Altercado que se prolongó por la calles de los Estébanes y que fue tomando un cariz cada vez más violento, hasta que un disparo a quemarropa, efectuado por Calvo Lezcano, acabó con la vida del fotógrafo en la antigua calle del Peso, hoy Blasón Aragonés, junto a la plaza de Sas”.

Así narra el propio Hernández Latas el fin de Lucas Cepero y de este hecho, con muchos puntos oscuros, se deriva en buena parte la atracción de este personaje que había destacado por un álbum que haría hecho en Panticosa en 1915, en días de nieve y peligro de aluviones, por las fotos aéreas realizadas en Zaragoza en 1920, por unas instantáneas de varias riadas del Ebro y por una colección de fotos para Alfonso XIII.

Hernández Latas publica en la revista ’Rolde’ un extenso reportaje donde narra la historia de amor, de celos y de muerte que acabó con la trayectoria del reportero con el título ’Muerte de un reportero’. Esta historia novelesca empezó algún tiempo antes. Un año antes al menos. Lucas Cepero, casado con Engracia Jarque, conoció a la joven Pilar Larpa Maluenda, de unos 22 o 23 años, con la que “mantenía en secreto una relación extraconyugal”. Precisa Hernández Latas que “lejos de tratarse de una aventura furtiva y pasajera, según las declaraciones de Pilar Larpa, ésta había mantenido una duplicidad de relaciones con Cepero y con quien entonces era su novio, Calvo Lezcano, desde un año antes de contraer matrimonio”. La relación continuó, Francisco y Pilar se casaron, pero ella siguió viendo al fotógrafo. Dice el historiador: “Hasta que, el 16 de julio de 1924, [Calvo Lezcano] sorprendió inesperadamente a su esposa sola con Cepero en un vagón de segunda clase, con las cortinillas echadas, en la estación de ferrocarril de Pina de Ebro”. El chófer, que trabajaba en la Azucarera, no encontró a su esposa en casa y ella le confesaría poco después que “había tenido un encuentro amistoso con el fotógrafo”. Al parecer Calvo Lezcano estaba inquieto, pero “se resistía a creer que las relaciones entre su mujer y Cepero tuvieran mayor alcance que el de una persecución por parte del fotógrafo”. El hermano de ella, José Larpa, comerciante, intentó mediar en el conflicto y con la ayuda del Gobernador de la provincia, Garbalena, obtuvo la promesa y el compromiso de Cepero de que “vendería su estudio fotográfico y abandonaría la ciudad”. La realidad está llena de recovecos y de fantasía. Cuenta el historiador que Pilar Larpa “por propia voluntad, decidió recluirse en el convento de acogida de las Oblatas, donde debía permanecer hasta que Cepero abandonase definitivamente la ciudad”. No solo eso: desde su encierro le mandó varias cartas a su esposo, que serían exhibidas y leídas en el juicio.

Cepero no cumplió su palabra. Y lo pagó con la vida. Tras ser abatido en la noche de autos, fue recogido “sobre un charco de sangre” y trasladado a la Farmacia Moderna, de García Zatorre, sita en la calle Alfonso. No hubo nada que nacer. El doctor Carmelo Aráiz certificó su muerte. El hecho estremeció Zaragoza: la ciudad había vivido crímenes más o menos recientes. HERALDO, en su portada del viernes 14, ofrecía la estela de su redactor e invitaba a asistir al funeral y al sepelio. El féretro sería traslado desde la Facultad de Medicina hasta el cementerio de Torrero. El doctor Ricardo Lozano, auxiliado por dos médicos forenses, realizó la autopsia al cadáver. Hernández Latas cuenta, entre otros datos, que Lucas Cepero fue envuelto en una bandera de Cruz Roja y que sobre su sepultura “fueron depositadas dos coronas de flores, una encargada por su viuda y la otra por la casa HERALDO DE ARAGÓN”.

Francisco Calvo Lezcano -que era zaragozano, tenía 29 años y trabajaba en la Azucarera de la Puebla de Híjar- contó con la defensa del ex alcalde de Zaragoza Emilio Laguna Azorín, que debía estar vinculado con los patronos de esa fábrica, donde trabajaba Calvo Lezcano. En el expediente penitenciario que se encuentra en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza se decía, entre otras cosas, “que el acusado poseía instrucción, era católico, estaba casado, no tenía hijos, ni antecedentes penales y que éste era su primer ingreso en prisión. Adjunta a su huella dactilar, obra su descripción física: color de iris, cabellos oscuros, piel morena, cejas arqueadas, nariz convexa, boca, poca barba, rostro oval y 172 cm. De altura. Como particular se añade la uña del pulgar derecho es deforme”. Cuando llevaba preso algo más de un mes, Calvo Lezcano, fue nombrado “escribiente de oficinas” por su buen comportamiento.

Parecía claro que alguien le estaba favoreciendo. Poco a poco los elementos de la discordia fueron aflorando, aquellos desacuerdos o conflictos algunos medios denominaron “remordimientos mutuos”. Desde HERALDO se lamentaba la pérdida de su gran reportaro y se escribía: “Cepero, hombre afectuoso, simpático, servicial, era nuestro compañero queridísimo y camarada sencillo y afable, a quien todos estimaban”. El clima era de incredulidad; el periódico silenció en sus primeras crónicas las razones del conflicto. El 1 de junio de 1925 comenzó el juicio: declararon Calvo (a quien le pedían seis años y un día de prisión y 6.000 pesetas) y su mujer, y la viuda de Cepero alegó problemas de salud y no se presentó a declarar. Al final, Francisco Calvo Lezcano fue declarado inocente porque se tuvieron en consideración varios atenuantes como “el haber cometido el homicidio en vindicación de una ofensa grave y por existir hechos que excitaron “el arrebato y la obcecación” del encausado.

El abogado aún rizó el rizo de sus argumentos y dijo que había sido un crimen en legítima defensa. El 15 de julio se declaró la libre absolución del chófer. José Antonio Hernández Latas evalúa la sentencia: “En realidad, no se había juzgado a Francisco Calvo Lezcano, a quien se consideraba legitimado para tomarse la justicia por su mano, si con eso restituía el honor agraviado, sino que se había juzgado al fallecido Lucas Cepero, cuando ya no tenía posibilidad alguna de defenderse, y moralmente se había considera culpable de seducir e inducir al adulterio a la joven Pilar Larpa”.

Carmen Jarque Soro, viuda de Cepero, rehízo su vida y trasladó el estudio de Don Jaime 44 al Paseo de la Independencia. No se sabe qué ocurrió con la vida de la pareja. Calvo murió de cáncer de esófago en 1943 a los 48 años de edad y ahí, prácticamente, desaparece el rastro de su esposa, que no está enterrada con su marido en Torrero. La historia es de novela negra, sin duda, pero José Antonio Hernández Latas aún no ha dicho la última palabra: en el próximo número de ’Rolde’ abordará la obra fotográfica. Seguro que hay nuevas revelaciones.