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Antón Castro

ATLÉTICO DE MADRID, LÍDER AL FIN

ATLÉTICO DE MADRID, LÍDER AL FIN

 

 

[Jorge Rodríguez me envía su segunda crónica: la del Atlético de Madrid y Real Sociedad. Ganaron los rojiblancos que han recuperado a un jugador maravilloso, uno de los grandes: Diego Ribas.]

 

EL ATLÉTICO DE MADRID, LÍDER 18 AÑOS DESPUES.

 

 

Por Jorge RODRÍGUEZ GASCÓN

 

El Atlético de Madrid se colocó líder en solitario en una jornada viva, llena de alternativas y de partidos disputados. A las siete de la tarde se vestía el Calderón de etiqueta y de luto para celebrar el liderato y rendir un emotivo homenaje a Luis Aragonés. La figura del sabio ha sido tan universal que no se asocia a un solo club, pero si algún equipo ha de hacerlo, ese es el rojiblanco.

Pasado el minuto de silencio, con la visible emoción de la afición atlética, el balón echó a rodar. El Atlético de Madrid tiene la pegada de los grandes y el espíritu luchador de los equipos pequeños.

El partido de comienzo fue disputado. La Real posee gran destreza en el manejo de balón, un grupo unido y trabajador, un central de gran nivel como Íñigo Martinez y dos zurdos exquisitos como Carlos Vela y Antoine Griezmann. El mexicano es lo más parecido a Messi que hay en la liga, y el francés ostenta gol y finura.

Pero el Atleti es un equipo experimentado, que hace del partido a partido su consigna principal, y que madura las contiendas poco a poco. Son corredores de fondo que esperan a desgastar al rival para lanzar sus cambios de ritmo más feroces. Hasta entonces, luchan, bregan, porfían, pegan y hacen todo lo que sea necesario para alcanzar un resultado positivo. Juegan al límite de la legalidad, a veces no tienen excesivos miramientos en rebasarlo si es preciso.

Y así lo hicieron en una primera parte en la que las ocasiones llegaron con cuentagotas. Villa aprovechó una cabalgada de Diego Costa por la izquierda, para rematar el centro del brasileño a gol. El balón pasó por el túnel que dibujaron las piernas del meta realista, Claudio Bravo. El guaje, que posteriormente se lesionó, le dedicó el gol a su maestro recientemente fallecido: el sabio Luis Aragonés. La Real estuvo en el partido, escudado en sus dos estiletes zurdos. Peligrosos siempre, el férreo entramado atlético anestesió sus dañinas cualidades.

Hubo partido hasta que salió Diego Ribas al campo. Regresaba de un exilio difícil en Alemania, donde los entrenadores se cansan de su juego atractivo a las primeras de cambio. Harto de vagar por equipos alemanes, que normalmente se inician con una W, Diego ha vuelto al lugar donde mejor ha jugado al fútbol, donde realmente ha sido feliz. Antes de que Ribas tuviera contacto con el balón, Diego Costa marcó el segundo gol aprovechando una defensa abierta de la Real. Costa, una pantera con rostro y alma de boxeador, batió a Bravo con un preciso disparo al palo largo.

Tras el plástico remate de Miranda, el Atlético anotó el tercero. El resultado era engañoso, de acuerdo al buen nivel mostrado por la Real durante todo el partido, al ritmo de los pases de Xabi Prieto y la velocidad de los zurdos. Bien es cierto, que todas sus acometidas fueron atajadas con facilidad por uno de los mejores porteros del mundo:

 
Thibaut Courtois.
 
 

Ahí empezó el festival de Diego. El regreso del hijo pródigo, el debut soñado. Recibió en el área con el defensa encima, con un amago sutil y una tranquilidad pasmosa lo dejó atrás para reventar la red con saña. La celebración fue efusiva y el Atlético se acordó de Aragonés, de su celebración del gol de Demetrio Albertini que suponía un empate en el Bernabeú, cuando los derbis con el vecino no se ganaban. Del penalti parado por el Mono Burgos a Figo con el rostro; del último liderato en liga, hace 18 años. Se acordaron de que hace tiempo que el Atleti dejó de ser el pupas, para convertirse en uno de los mejores atléticos de la historia. Hace tiempo que el conjunto de Simeone se sacudió ese bloqueo mental que le llevó a las catacumbas del fútbol. Ahora la gente celebra que el equipo es líder, que es un equipo completo y aguerrido, con más recursos que nunca. Y más ahora, con Diego. El brasileño promete formar con Arda Turan una sociedad de muchos quilates. El talento está de vuelta en el Calderón.

 

 

CRÓNICA BARCELONA-VALENCIA

[El joven Jorge Rodríguez Gascón, 21 años y estudiante de Filología Hispánica, me envía algunos de los artículos sobre varios partidos de este fin de semana. En este caso una crónica del choque Barcelona-Valencia, que ganó el equipo de Pizzi por 2-3. El Barcelona, desganado y sin punch, pasó de la superioridad absoluta de los primeros treinta minutos al desconcierto. Así lo narra él.]

 

EL VALENCIA VENCE A UN BARÇA APÁTICO

 

Por Jorge Rodríguez Gascón

La derrota del Barcelona ante el Valencia dejó un clima de cierta preocupación en el seno de la plantilla culé. La liga está en un pañuelo y cualquier tropiezo puede ser decisivo. El Atlético se alzó como líder en solitario y el Madrid alcanzó al Barça en la segunda posición. Los blaugranas esperan que la sombra de la derrota no sea muy alargada y su afición no quiere volver a ver los fantasmas del pasado. La pitada quizá fuera injusta para un equipo que ha perdido tan pocos puntos en lo que lleva de liga. Pero en el fútbol solo prima la actualidad. El partido a partido que se está imponiendo en la competición tiene mucho de tópico pero algo de cierto. Las victorias pasadas sirven de poco y solo se aprecia el partido más reciente.

Todo esto puede condicionar al Tata Martino como entrenador del Barcelona y eso es lo que debió de pensar el argentino hace unos días, cuando el Camp Nou dedicó una sonora pitada a su equipo. Lo cierto es que el conjunto blaugrana pecó de falta de ambición. Y su juego, aproximadamente desde el minuto 40 de la primera parte, dejó mucho que desear. En el seno barcelonista, no se ha hecho caso de las señales de mal juego que se han dejado ver en momentos puntuales de la temporada. Pero, probablemente, la parroquia catalana no silbaba solo por eso. La gente del Barça sabe que en el Camp Nou no se pita por perder, sino por cómo se pierde.

Pongámonos en antecedentes. El Barça se encontró pronto con el primer gol, en un centro de Messi que remató Alexis en semifallo. La fortuna quiso que el balón se elevara de un modo circense por encima de Diego Alves, un gato con mechas. El curso del encuentro parecía de lo más tranquilo para el Barça. Cuajó 20 minutos en los que mostró sus virtudes: presión rápida arriba, recuperación fácil de balón y despliegue de los extremos.

Las ocasiones llegaban con cierta continuidad, el campo estaba húmedo y rápido, como les gusta a los barcelonistas, y sólo un par de estiradas del portero brasileño impedían que la ventaja blaugrana aumentara. En el Camp Nou, cuando se gana uno cero y se fallan un par de ocasiones claras, esta vez en respectivas arrancadas de Messi y remates de Alexis, se origina un tímido murmullo. La parroquia blaugrana ha visto muchos partidos que se han escapado por no cerrar el marcador cuando se tiene la oportunidad. A la memoria de muchos barcelonistas viene el gol de Tamudo que le privó de la liga al entonces equipo de Frank Rikjaard. El equipo del Tata parecía ser consciente de que con paciencia el gol de la tranquilidad llegaría.

 Sin embargo, el Barça pecó de los mismos errores que siempre ha tenido. Llegada la mitad de la primera parte, el Barça empezó a tardar más en la recuperación. El Valencia encontró un filón por la banda derecha y Feghouli parecía dispuesto a retar a Jordi Alba a un vals vertiginoso. El Valencia aprovechó también la rapidez del campo y le duraban cada vez más las posesiones. Messi, que al principio, parecía destinado a marcar las diferencias, fue retrasando cada vez más su posición.

Señal inequívoca de que algo iba mal. Messi es letal pasados los tres cuartos de campo, pero si se retrasa, pierde capacidad para decidir los encuentros. Que Messi reciba el balón tan lejos del peligro es un lujo que ningún equipo debería permitirse. Lo puede hacer, porque el argentino es el mejor asistiendo, pasando e incluso organizando; pero Messi es más peligroso cerca de las áreas.

El Valencia se desplegó por los costados y apretó a un Barça que vio como su arreón inicial iba siendo sofocado. Xavi perdió peso en el partido, Cesc andaba desaparecido, Busquets se despistó en la salida de balón y Pedro y Alexis no conectaban con Messi a la hora de desequilibrar. El equipo se partía con facilidad y tenía que preocuparse de recuperar, en lugar de decidir cómo administrar las posesiones.

Y en un error de Busquets en la salida de balón, Parejo recuperó y cedió a un descarado Feghouli que una vez llegado a línea de fondo cedió atrás. Parejo, astuto y en mejor forma que nunca, siguió la jugada y batió con autoridad a Valdés. El meta blaugrana miró a un Jordi Alba afectado que había perdido la posición ante la acometida del francés. El gol del Camp Nou fue acogido con frialdad, la grada clamó con el mismo silencio que en el homenaje dedicado a Luis Aragonés.  

Es curioso el caso de Feghouli, al que el público de Mestalla silba con regularidad. No es de extrañar, por tanto, que el francés rinda mucho más alejado de la capital del Turia. Y el otro día fue junto con Piatti el hombre más importante de los valencianistas. Hay que reconocer que Pizzi ha sabido reconstruir el ánimo de un jugador que andaba alicaído.

El partido llegó al descanso. Pero la reanudación albergó a un Barça igual de somnoliento que al final del primer envite.  El Valencia siguió poniendo en jaque a la defensa, especialmente en un error en la salida de Valdés y en la marca de Dani Alves.  Piatti, el más pequeño de la liga, se elevó por encima de todos para hacer un gol que puso patas arriba la competición. El Camp Nou reaccionó y animó a su equipo. Dos minutos más tarde, el Barça, impulsado por Messi, empató el  partido.

El argentino tenía ante sí la oportunidad de empatar el partido y acabar con su racha de 4 meses sin anotar en liga. El árbitro además, le había regalado el penalti.

Messi se frotó el pelo y se mostró impasible cuando Diego Alves se acercaba para intimidarle. Temí que lo fallara. El argentino lo ajustó a la escuadra y el portero ché no llegó. La grada respiró aliviada. Pese a ello, el espejismo duró poco.

La defensa del Barça mostró una fragilidad evidente, que hizo recordar a los partidos del Ajax y del Athletic de Bilbao; parecía un púgil herido, que poco tardó en desfondarse, y pareció dócil a la hora de besar la lona. El Valencia volvió a aparecer en la jugada siguiente ante un Barça despistado. Feghouli fue un puñal por los costados y esta vez apareció Alcácer, que había pasado de perseguir sombras, en la primera parte, a ser la sombra perseguida. El centro del francés lo remató a gol el valenciano y la grada volvió a enmudecer.

Un halo de pesimismo cubrió el Camp Nou. El Barça tenía que volver a remar a contracorriente, pero no poseía ni los medios ni la actitud para hacerlo. Estaba aturdido y lento, muy lento en la circulación. Perdió varios balones en el centro que mostraron las debilidades de una zaga remolona a la hora de recular. El Valencia se replegaba con maestría y tenía armas para volver a herir a la retaguardia culé.

Messi, que seguía actuando veinte metros más atrás de lo que debiera, perdió un par de balones peligrosos en el centro. Las ocasiones no llegaban de forma fluida en ninguna de las áreas. El Barça volvió a evidenciar ciertas carencias en la circulación, su rival escupía los centros de los extremos culés con solvencia y sus contras inquietaban a la grada culé.

La salida al campo de Iniesta se tradujo con mayor velocidad en la circulación, y aunque solo él y Messi parecían capaces de desestabilizar la compleja muralla defensiva del Valencia. Solo una preciosa combinación entre Messi, Alves e Iniesta, al primer toque, levantó la expectación generalizada de los culés. Fue una doble pared en menos de dos segundos. Messi aceleró tras la dejada de tacón de Iniesta y nadie pudo seguirle, dribló a su último adversario pero su remate con la derecha fue repelido por Diego Alves. La parada con el pie del portero brasileño recordó a la de Casillas ante Robben en la final del Mundial.

El partido tuvo dos fases. En la primera, el Barça demostró las virtudes que ha exhibido este año. Ha perdido en velocidad de circulación, en control de los partidos y en tiempo de posesión. Pero ha ganado en efectividad, velocidad en los extremos y en la aparición de los teóricos secundarios. Actores de reparto que están cada vez más acostumbrados a los primeros planos.

Sin embargo, tras el primer gol valencianista, se reabrieron viejas heridas en la plantilla blaugrana. Pierden la posición con facilidad, exponen una fragilidad defensiva impropia de un equipo que opta a todo y parece faltar un mediocampista; se echa de menos cada vez más a Thiago Alcántara. O eso o el Tata empieza a dar más protagonismo a la figura de Iniesta, en posible detrimento de Cesc Fábregas; pero es necesario que el argentino haga coincidir más a menudo a Xavi y Andrés.

 Entre otras cosas, porque si Messi ha de hacer de Iniesta y Xavi, no siempre puede hacer también de Messi.

La grada del Camp Nou suele silbar más por las formas que por el contenido. Y la afición es soberana, no sólo importa que se gane sino cómo se gane. Pero al menos hay que hacer bien una de las dos cosas.

 

 

 

 

LUIS AMADO CARBALLO: SONETO DE 1919

LUIS AMADO CARBALLO: SONETO DE 1919

Ramón Rozas Domínguez ha tenido un hermoso detalle: me ha enviado los catálogos de una programación que realiza anualmente en Pontevedra, y una pequeña biografía de mi querido poeta Lois Amado Carballo, autor de una novelita breve que no cité el otro día: ‘Os pobres de Deus’, novela lírica y breve al modo de Gabriel Miró en cierto. La biografía contiene un poema que no recordaba: la pieza ‘Amanecer’, publicada en el ‘Diario de Pontevedra’, en marzo de 1919, cuando el poeta aún no había cumplido los 18 años; los hacía en marzo. Nació en 1901 y murió en 1927 de tuberculosis. Ilustro esta entrega con esta pintura de Teresa Brutcher (Phoenix, 1955), a quien expuso Ramón Rozas con Ana Seoane en el proyecto ‘Na beira do río: diálogos na pintura’.

 

AMANECER

 Un solo ardoroso la tierra ilumina.

Los prados redeños aún están mojados.

Hacia el mar la niebla como una cortina;

Y el río cual plata baña los sembrados.

 

Hermosa zagala de cara cetrina

Al pasto conduce sus bueyes rodados,

Jarifa y esbelta alegre camina

Peinando sus bucles aterciopelados

 

¡Oh! ledas mañanas plenas de dulzura

Todo es poesía apenas clarea

Y así aparece en sol en la altura

En todas las casas el tejado humea

Y el alma encantada rebosa ternura

Al rayar la aurora en mi bella aldea

 

-Poema de Luís Amado Carballo publicado en 1919 en ‘El Diario de Pontevedra’.

'VERSIÓN CELESTE' PARA ESPAÑOLES

Carlos Castán me envía esta nota sobre un proyecto editorial que coordina la escritora Blanca Riestra. Siempre recordaré cuánto me impresionó su primer libro: 'Anatol y dos más' (Anagrama). Luego, su literatura ha ido creciendo y creciendo, y también sus proyectos.

Colección Version Céleste

Éditions Orbis Tertius

La Editorial francesa Orbis Tertius, dirigida por Jean-Claude Villegas, tiene el honor de presentar su nueva colección, "Version Céleste", dedicada exclusivamente a la literatura de expresión española traducida al francés. Este proyecto, coordinado por la escritora Blanca Riestra, toma su nombre de la obra de Juan Larrea, poeta español, migrante e iconoclasta que vivió en el París de los años veinte. Versión Celeste, su único libro publicado, fue escrito en ambos idiomas, español y francés, y postula una escritura-herramienta capaz de traducir el mundo, borrando los límites del lenguaje, y explorando todas las posibilidades de la traducción literaria e incluso auto-traducción.

Nuestra iniciativa tiene como objeto dar a conocer, traducidos al francés, a autores, jóvenes o consagrados, nacidos, según la formula de Carlos Fuentes, en las dos orillas, y  que representan, siguiendo Juan Larrea, una tradición literaria, nómada, exigente, situada entre territorios pero estrechamente vinculada a la historia específica de la lengua y del imaginario de cada país.  Tratamos, así de dibujar una nueva cartografía literaria que revele la vitalidad de la creación artística actual en este espacio polifacético y apasionado que va desde la Tierra del Fuego al sur de los Pirineos, de la Cordillera de los Andes al desierto de Sonora, la de la escritura en español.

 Para llevar a cabo esta empresa, Orbis Tertius ha seleccionado excelentes traductores  que, en muchos casos, son también hispanistas especializados en literatura contemporánea y a veces incluso, en la obra de los autores del catálogo. Todos ellos garantizan la calidad de un proyecto ambicioso a largo plazo. 

 Además, en esta época de transformación del modelo editorial,  la colección Versión Celeste de la Editorial Orbis Tertius propone un modelo de publicación online con la opción de la publicación en papel bajo demanda y está distribuido en la red por las principales plataformas virtuales de venta de e-books.

 A lo largo de este mes de enero de 2014 irán apareciendo los primeros títulos del catálogo que son los siguientes:

 

Carlos Castán- Froid de vivre

Fernando Aínsa- Traversées

Elvira Navarro-La ville héreuse

Esther García-Llovet- Sub maquina

Juan Carlos Méndez Guédez- La pluie peut-être

Blanca Riestra-Le songe de Borges

 

Próximamente aparecerán los siguientes títulos:

 

Andrés Neuman-Le bonheur ou pas

José Balza-Percussion

Marta Sanz-Le froid

Ernesto Pérez Zúñiga- Saint diable

Vicente Luis Mora- Circulaire

 

blancariestra@editionsorbistertius.fr

jeanclaudevillegas@editionsorbistertius.fr

http://www.editionsorbistertius.fr/celeste/

 

*La foto de Blanca Riestra pertenece a La Opinión; la segunda, de Larrea y Gerardo Diego la tomo de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-47f0f1d4284b9dbbb41b6815a1c50477.jpg

 

EL CIERZO, EL EBRO Y SUS SECRETOS

EL CIERZO, EL EBRO Y SUS SECRETOS

Marisancho Menjón es la comisaria de la muestra ’Cierzo. El viento del Ebro’ donde hay un poco de todo: música, literatura, artes plásticas, cine, naturaleza, bicicletas, memoria de los vientos, meteorología y mitología. Gentilmente, Marisancho me envía una selección de sus textos que contextualizan el cierzo en el paisaje y en la naturaleza.La exposición está en el Centro Ambiental del Ebro que dirige Francisco Pellicer Corellano.

 

 

EN EL PAISAJE. Por Marisancho Menjón

El cierzo esculpe el paisaje. Nuestra tierra no sería igual si no se viera azotada de forma tan insistente por el viento. Reseca la tierra, sí, y modela también nuestras montañas. Las elevaciones que bordean el curso del Ebro presentan su frente más dura al cierzo y pierden la batalla contra su fuerza: las vemos redondeadas, peladas por su soplido feroz, que las roza y desgasta sin descanso.

Aquí y allá los árboles también nos señalan la dirección del viento, porque se inclinan, conforme van creciendo, vencidos por él. Decía Labordeta de las sabinas: "Unas y otras tienen la misma sobriedad, igual dureza y una entrañable ternura cuando compruebas que su cuerpo, abatido de dolores y sequías, de alisios desgarrados y cierzos derrumbantes, permanece allí desde siempre". Los troncos inclinados, las copas en bandera, nos muestran que por ahí campa a sus anchas, y seguirá haciéndolo mientras el mundo siga girando, el bramido del cierzo.

La huerta del valle del Ebro tiene también una estampa característica debida al viento: los agricultores necesitan defender de él sus cultivos para evitar que rompa las hojas y las ramas, reseque excesivamente la tierra o incluso arranque las frágiles estructuras que sostienen, por ejemplo, las matas de judías y tomates. Para ello disponen espesas empalizadas de cañas a modo de barreras cortavientos, denominadas bardos, bardizos o bardizas. Las cañas se clavan en el suelo unas junto a otras, se traban en horizontal y se refuerzan, a veces, con palos de madera. Parecen frágiles pero resisten muy bien al cierzo porque le dejan paso: el viento se filtra entre ellas sin derribarlas.

 

EN LA LITERATURA

Son numerosos los autores que se han referido al cierzo y lo han glosado en sus obras. Nuestro viento protagoniza pasajes memorables de muchos escritores de esta tierra y de muy distintos estilos, desde el surrealismo de Buñuel hasta el suave lirismo de Antón Castro, pasando por los desenfadados poemas de Ángel Petisme o las recios y sobrios versos de Francisco Carrasquer. Ya Marcial, en el siglo I d.C., llamaba bronco al cierzo y recomendaba a un amigo hispano, desterrado de Roma, que huyera de él al llegar el crudo invierno.

Muchas publicaciones han llevado el título de Cierzo en su cabecera, muestra de hasta qué punto lo tenemos arraigado como símbolo o nos identificamos con él. La más relevante de estas publicaciones fue el quincenal Cierzo: letras, arte, política, publicado en Zaragoza en los años treinta. "Cierzo" fue, además, una editorial que publicó obras de numerosos escritores aragoneses, como Tomás Seral y Casas, Gil Comín Gargallo, María Dolores Arana, Maruja Falena, Raimundo Gaspar o José María Vilaseca.

Muchos autores han elegido al cierzo para dar título a sus libros y también han sido numerosas las ocasiones en que se han reunido, bajo su nombre, obras de autores aragoneses. Hijos del cierzo se consideran no solo ellos, sino desde luego también muchos de nosotros, que hemos crecido en esta tierra acunados, y a veces aventados, por el viento.

 

*La foto es de Ricardo Compairé.

DICCIONARIO DE FOTÓGRAFOS ESPAÑOLES

La Fábrica en colaboración con Acción Cultural Española (AC/E) edita el primer gran Diccionario de fotógrafos españoles

Dirigido por Oliva María Rubio, este extenso volumen recoge la obra de más de 500 autores y está ilustrado con más de 1.000 imágenes

La selección de fotógrafos ha sido realizada con la asesoría de un heterogéneo plantel de expertos formado por historiadores, comisarios, conservadores, investigadores y fotógrafos

El libro recorre la historia de la fotografía española en su conjunto huyendo del centralismo

En él tienen cabida el pictorialismo tardío, la fotografía de la Guerra Civil, la renovación de las décadas de los 50 y 60,  el auge del documentalismo, el ensayo fotográfico y la fotografía de ficción en los 70 y 80, así como el trabajo de jóvenes promesas contemporáneas

Gracias al apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el Diccionario de fotógrafos españoles contará con una versión online de descarga gratuita

El Diccionario de fotógrafos españoles se presentará en La Fábrica (C/ Alameda 9) el próximo jueves 30 de enero a las 20.00 h. Contará con la presencia de Oliva María Rubio y algunos de los autores cuya obra se incluye en el volumen

660 páginas | 21 x 28,5 cm | Español e Inglés (dos versiones)

[Nota de La Fábrica y Acción Cultural Española] La Fábrica en colaboración con Acción Cultural Española (AC/E) edita el primer diccionario exhaustivo de fotógrafos españoles. Un volumen de 660 páginas que reúne a más de 500 autores del siglo XIX al XXI y que pretende servir como referente para el estudio de la historia de la fotografía española. El Diccionario de fotógrafos españoles está ilustrado con más de mil fotografías representativas tanto de los distintos autores como de la fotografía española en su conjunto acompañadas por textos biográficos y críticos elaborados por estudiosos y expertos en fotografía. El Diccionario de fotógrafos españoles cuenta con dos versiones, una en español y otra en inglés. Gracias al apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, también contará con una versión online de descarga gratuita.

Este extenso y completo proyecto dirigido por Oliva María Rubio, comisaria y directora artística de La Fábrica, ha contado con el asesoramiento de una quincena de profesionales especializados en fotografía.  Un heterogéneo plantel de historiadores, comisarios, conservadores, investigadores y fotógrafos procedentes del mundo de la conservación de archivos y bibliotecas, de la universidad y de diversos ámbitos de la fotografía de todo el país. Antonio Ansón, David Balsells, Alejandro Castellote, Chema Conesa, Enrique  Corrales, Ramón Esparza, Horacio Fernández, Pepe Font de Mora, José Gómez Isla, Juan Naranjo, Jorge Ribalta, Bernardo Riego, Paco Salinas, Manuel Sendón, Jordi Serchs, Laura Terré y Valentín Vallhonrat son los especialistas que ha colaborado en la selección de los fotógrafos que finalmente han integrado el Diccionario.

De clásicos del XIX a jóvenes promesas contemporáneas
El Diccionario de fotógrafos españoles recoge la historia de la fotografía española en su conjunto, desde sus inicios a la actualidad y pretende evitar el centralismo. Cuenta con una amplia representación de autores del siglo XIX de toda la geografía española, fotógrafos extranjeros, sobre todo ingleses y franceses, que recorrieron el país de punta a punta fotografiándolo convirtiendo algunas de sus obras en pioneras y todo un referente. La larga nómina de autores del siglo XX incluidos refleja los diversos momentos de la fotografía española: el pictorialismo tardío, la Guerra Civil, la renovación de la década de los 50 y los 60,  el auge del documentalismo, el ensayo fotográfico y la fotografía de ficción en los 70 y los 80 y el nuevo documentalismo de las últimas décadas.  Por último, también se recoge el trabajo de algunos fotógrafos jóvenes con un futuro prometedor.  

La selección de autores, algunos consagrados y otros menos conocidos, ofrece una excelente panorámica y contribuye a poner en el mapa nacional e internacional a la sobresaliente fotografía española. El reportaje, la fotografía de calle, las producciones de moda y publicidad, la fotografía de archivo, el fotoperiodismo, el retrato, la fotografía arquitectónica y la paisajística se encuentran en este volumen. Por último, se incluye a un extenso grupo de autores, unos cincuenta, que han compaginado la fotografía con el trabajo en otros soportes como la pintura, el vídeo o la instalación.

Un grupo de investigadores y expertos en fotografía formado por Lorna Arroyo, Jaume Fuster, Pilar Irala, Nekane Parejo, Pascual Peset Ferrer, Ana González Martín, Rocío Alés, Rocío López de Castro, Marta Martín Núñez, Nerea Ubieto y Carmen Cabrejas Almena han sido los responsables de la elaboración de los textos, mitad biografía, mitad crítica artística, que acompañan a las fotografías del libro, que han sido seleccionadas a partir de las propuestas de sus propios autores o por sus herederos o responsables de sus archivos en el caso de haber fallecido.

 

-Tomo la foto de aquí:

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-c221c61a2e0c6289c310c76983d42438.jpg

 

EL GRECO CONTADO E IMAGINADO

EL GRECO CONTADO E IMAGINADO

El misterio del extravagante El Greco

 

Iturbe, Pisón, Puértolas y Vilas figuran entre los 22 escritores que fabulan sobre sus obras maestras

 

 

LA FICHA

 Narrando desde El Greco. ‘Relatos de escritores de hoy sobre sus obras maestras’. Coordinación: Adolfo García Ortega. Autores: Lola Beccaria, Juan Bonilla, Ángeles Caso, Inma Chacón, Juan Eslava Galán, Antonio G. Iturbe, Hipólito G. Navarro, Adolfo García Ortega, Marcos Giralt Torrente, Luisgé Martín, Gustavo Martín Garzo, Ignacio Martínez de Pisón, Ricardo Menéndez Salmón, José María Merino, Javier Moro, Justo Navarro, Álvaro Pombo, Soledad Puértolas, Lorenzo Silva, Andrés Trapiello, Clara Usón y Manuel Vilas. Edición bilingüe. Barcelona, 2013. 237 páginas.

 

 

 

“En cuanto uno se detiene ante un cuadro del Greco, las incógnitas empiezan a multiplicarse y la realidad se estira igual que sus figuras fantasmagóricas”, escribe Antonio G. Iturbe (Zaragoza, 1967) en el libro ‘Narrando desde El Greco. Relatos de escritores de hoy sobre sus obras maestras’ (Lunwerg), en el que 22 escritores españoles intentan recrear la figura de Domenico Theotocopoulos, ‘El Greco’, en el cuarto centenario de su muerte (Candia, Creta, 1541-Toledo, 1614). En esa nómina, además de Iturbe, figuran otros tres aragoneses como Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960), Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) y Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962). A cada uno de los autores le ha correspondido por sorteo una obra del pintor cretense, calificado de extravagante, lunático y genial, recuperado de manera casi definitiva en 1908 por Manuel Bartolomé Cossío, asunto del que escribe quizá con mayor minuciosidad Andrés Trapiello.

 

Cuentos, microensayos, viajes

El libro, coordinado por el escritor, traductor y escritor Adolfo García Ortega, contiene cuentos, microensayos e incluso viajes, y acaba siendo “un juego, un hallazgo, un divertimento, una aventura para disfrutar la literatura y el arte”. Por poner un ejemplo, Ricardo Menéndez Salmón habla en su narración ‘La bella y los monstruos’, que nace de la pieza ‘El bautismo de Cristo’ del pintor cretense, de Catherine Deneuve, de Buñuel, de Calanda y de la película ‘Tristana’.

A Ignacio Martínez de Pisón le ha tocado ‘El caballero de la mano en el pecho’. Señala a HERALDO que  “del Greco me gusta su lado más humano, el trazo nada místico de sus mejores retratos” y explica que su cuento “tiene que ver con mi interés por ese episodio de la Guerra Civil: el operativo que se organizó para poner a buen recaudo las principales obras de arte de la España republicana”. De hecho, su pieza, ‘Guardar un secreto’, narra el robo “a punta de navaja” y posterior traslado de un cuadro de este “pintor antiguo e importante”. Suceden algunas cosas, en medio de la contienda del 36 y en la transición, que abonan la leyenda de este pintor.

Antonio G. Iturbe coincide con Pisón en su interés el por el realismo del pintor, “aunque sea un realismo fantasmagórico. Las figuras se estiran, las posturas de las manos son a veces imposibles, los vivos se mezclan con los seres celestiales... Y él como personaje es muy interesante: extravagante, perfeccionista, apasionado, pionero en la lucha por los derechos de autor incluso pleiteando con la Iglesia”. A la hora de redactar su historia, inspirada en la obra ‘Cristo despidiéndose de su madre’, lo que hizo fue “contar mi experiencia para acercarme al cuadro. Todo lo que cuento es cierto. Echando mano de los recursos del Nuevo periodismo, utilizo las herramientas de la narrativa para relatar la crónica de mi viaje a Toledo tras la pista de un cuadro extraño, como ese”. Ese viaje, que atraviesa los Monegros, acaba en la iglesia de Santo Tomé, ante ‘El entierro del Conde de Orgaz’, y en su travesía artística cita a Jusepe Martínez y a José Camón Aznar, dos zaragozanos enamorados del artista.

Soledad Puértolas parte de ‘La oración del huerto’ y escribe un cuento que transcurre en las aulas. Un profesor explica ese lienzo y luego les pide a los alumnos que se pongan en la piel del pintor y que hagan un ejercicio de concentración; disponen de dos horas para crear una historia. El profesor advierte a los jóvenes: “La imaginación se crece con la dificultad”. El profesor se retrasa en la corrección de los textos, pero descubre que uno es de alguien muy especial.

 

El artista y el rocanrol

Manuel Vilas compone el texto más transgresor o chocante. Explica: “El Greco es un pintor distinto, diferente a todo. Es como un Kafka de la pintura. Es una isla en el mundo del arte. Me atrae su profunda interiorización de la vida. Me atrae su poderosa visión de la trascendencia de la vida humana y su visión de lo celestial, de lo espiritual, de lo divino”. Él se basa en ‘Concierto de ángeles’ y no se aleja de su estética habitual ni de su pasión por el rocanrol. “Imaginé que esos ángeles que salen en el cuadro podían ser cantantes del siglo XX. Quise convertir ese cuadro en un escenario pop. Pensé que esos ángeles eran Elvis Presley, John Lennon, Janis Joplin, Jimi Hendrix, etc. Pensé en que todos esos cantantes muertos se habían convertido en ángeles y que Elvis era un ángel del Greco”. Como la única mujer es Janis Joplin reparte cada día sus favores sexuales entre los músicos. El libro, traducido al inglés, incorpora una reproducción total y varios detalles de todos los cuadros.

 *Este texto apareció en 'Heraldo de Aragón'.

PILAR BAYONA: UNA MUJER INOLVIDABLE AL PIANO

PILAR BAYONA: UNA MUJER INOLVIDABLE AL PIANO

Pilar Bayona (Zaragoza, 1897-1979) poseía una “insaciable curiosidad musical”, tal como escribió Federico Torralba, una absoluta pasión por la música y una memoria prodigiosa, que la llevaba a realizar conciertos incomparables, llenos de riesgo, de sutileza y de energía interpretativa. Perteneció a la Generación del 27, y tocó en la Residencia de Estudiantes, con Gerardo Diego y con Federico García Lorca; este, fascinado con su talento, le dedicó el ‘Llanto por Ignacio Sánchez Mejías’ con sumo afecto. Desarrolló, con tanto fervor como intensidad, una espléndida carrera sin renunciar nunca a residir en Zaragoza y a participar en la vida cultural de la ciudad a través de sus numerosos conciertos y de su vinculación con la Sociedad Filarmónica, el grupo ‘Sansueña’ y Radio Zaragoza, donde solía tocar con mucha frecuencia.

Pilar Bayona fue la pianista de Zaragoza por excelencia: cabe decir que optó por quedarse en su ciudad, por impartir clases en ella y en el Conservatorio de Pamplona. Visitaba, casi todos los días el Pilar, como un rito íntimo, con su hermana Carmen. Fue una mujer menuda y hermosa, de cabello rizado y rubio, que despertó diversas pasiones: desde Luis Buñuel, que estuvo enamorado de ella un año o dos, hasta José Camón Aznar, Luis García-Abrines o el periodista Manuel Casanova, director de HERALDO. Tenía la facultad, casi inconcebible, de atrapar la música al vuelo: la atrapaba, la retenía y luego la interpretaba con frescura y viveza como si hubiera estudiado horas y horas aquella literatura. Joaquín Turina la calificó como “maestra del decir, de sonoridades exquisitas”.

Se ha dicho una y mil veces que con Luis Galve y Eduardo del Pueyo formó esa trilogía de magníficos intérpretes de piano que ha dado el siglo XX en Aragón. Los tres eran muy distintos y grandes amigos: Del Pueyo fue un reconocido profesor desde Bruselas y un sólido pianista de Beethoven, entre otros; Luis Galve realizó una importante carrera profesional que le llevó a desplegar tres mil conciertos a lo largo de más de 60 países. Y Pilar lo hacía casi todo: deslumbraba con sus repertorios, igual tocaba con primor a Guridi, Granados, Esplá o Albéniz, a quienes grabó, que a Debussy, Cesar Frank o a Maurice Ravel, al que conoció y trató en Zaragoza.

 

El vuelo libre de la música

Nacida en Zaragoza en 1897, Pilar Bayona demostró muy pronto un talento especial hacia la música. Asistió a las clases de los hermanos José y Ángeles Sirvent y actuó, con cinco años, en un festival benéfico patrocinado por el monarca Alfonso XIII. Hizo su presentación a los diez años en el Teatro Principal con el cuarteto Ballo. Y a partir de ahí, con doce años, inició su carrera de concertista. Apostó por la música española contemporánea, muy especialmente, y realizó giras por distintas ciudades, sola o en compañía del violinista Manén. En la segunda década del siglo XX creció, perfeccionó su técnica y estableció numerosos vínculos con los compositores nacionales: desde Usandizaga a los Halffter, Mompou o Esplá, aunque tocaba a los rusos, a los impresionistas y a Mozart.

Algunos le dedicaron sus partituras y soñaron con que ella tocase sus obras. Actuó en Stuttgart y Berlín en 1924 y en 1928 estrenó el ‘Concierto valenciano’ de López Chávarri e incorporó a su repertorio al maestro Mingote. Poco a poco, iría cobrando fama y sería requerida por doquier: por fotógrafos, por los poetas del 27, entre ellos su paisano Tomás Seral Casal, por artistas (Sanz Lafita, Honorio García Condoy, Javier Ciria, Bayo Marín; después Guillermo o Paco Rallo), y estaría presente en la foto legendaria del grupo del 27 que rindió homenaje a Hernando Viñes.

Tras la Guerra Civil, continuará su quehacer: tocará en toda España, en distintos lugares de Francia, Portugal y Marruecos. Entrará en contacto con con el poeta y crítico de arte Juan Eduardo Cirlot, entonces músico y soldado en Zaragoza, que le dedicará dos composiciones y su libro ‘Pájaros tristes’, y con Julián Gállego, Alfonso Buñuel o Eduardo Fauquié, entre otros. Grabaría ‘Iberia’ de Albéniz, siete de las doce piezas, y dejaría en todos los foros una impresión de mujer de talento apabullante. Pilar Bayona fue una pianista apasionada, personalísima e incansable. Fue agasajada una y otra vez por su ciudad, con una calle, con el título de Hija Predilecta e incluso con el premio San Jorge.

En noviembre de 1979 dio su último concierto en el salón de actos de la CAI. Fue un recital vibrante, ya padecía escoliosis y andaba levemente encorvada. ¡Nadie lo habría dicho! Muy pocas semanas más tarde, al cruzar la calle, un coche se la llevó por delante y murió pocos días después. En 1981 Plácido Serrano recuperó algunas de sus grabaciones en un disco y en 2004 las Cortes de Aragón, en colaboración con el Archivo Pilar Bayona –que dirigen su sobrino Antonio Bayona y Julián Gómez-, organizó la muestra ‘Pilar Bayona. La pasión de la música’. El Auditorio de Zaragoza le rinde un homenaje con un ciclo que lleva su nombre y con un concierto internacional específico, cada trece de diciembre, que coincide con la fecha de su muerte.

 

*La foto es de Ducker y pertenece al Archivo Pilar Bayona.