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Antón Castro

CARMEN LLERA, POR LUIS ALEGRE

[Luis Alegre publica hoy, en la contraportada de ’Heraldo Domingo’ este estupendo artículo sobre una de las mujeres más famosas de los años 70 en Zaragoza.]

 

LA ESCRITORA CARMEN LLERA ES UNA LEYENDA MUY PECULIAR DEL ARAGÓN DE LA TRANSICIÓN. ESTUDIÓ EN ZARAGOZA Y LUEGO SE CASÓ CON ALBERTO MORAVIA.

 

 El mito de Carmen

 Por Luis ALEGRE. Profesor, cinéfilo y escritor

Cuando llegué a Zaragoza en 1980 Carmen Llera ya no vivía en la ciudad. Pero no tardé en oír hablar de ella a mucha gente que conocí en esos años. Todos se referían a Carmen con una fascinación que saltaba a la vista. Esa mujer había dejado una huella muy honda. Carmen era la musa de una generación de aragoneses muy especiales. Carmen era una leyenda. Eso es algo que me quedó muy claro desde el primer momento.

 

En enero de 1986 Carmen Llera saltó a la fama internacional. A los 31 años se iba a casar con el gran escritor italiano Alberto Moravia, 47 años mayor que ella. Se habían conocido en 1978, cuando Carmen, que estudiaba en Catania, recibió el encargo de entrevistar al escritor para Il Giornale di Sicilia. El enlace se celebró en secreto, el 26 de enero, al amanecer, en el Campidoglio de Roma. El matrimonio estaba en boca de toda Italia: Moravia era toda una institución y los italianos también habían cedido al embrujo de su joven esposa, a la que llamaban “La Ibérica”. Un periodista escribió que la pareja había desatado “la fantasía fálica de los italianos”. Carmen no se había cortado un pelo al airear su forma de ver la vida y de entender las relaciones sentimentales. En las entrevistas confesaba cosas como que su vida había estado dominada siempre “por el principio del placer”, que lo que más le había apasionado de Moravia era “el contacto corpóreo y sexual”, que “el pecado es un concepto que no entiendo” o que “una mujer no puede llenar su vida con un solo hombre”. Estas bombas verbales dividieron a la sociedad italiana –y española- pero contribuyeron a disparar el enorme morbo que su figura provocaba. Por si fuera poco, la escritora Elsa Morante, que había sido mujer de Moravia durante 20 años, le dijo, poco antes de morir: “Eres demasiado bella”. La chica arrastraba, cómo no, la aureola de ser una gran seductora. Entre sus romances figuraban Klaus Kinski, Bettino Craxi o el líder druso Walid Jumblatt. Y, encima, se llamaba Carmen. Casi no podía tener otro nombre.

 

En ciertos círculos de Zaragoza sus andanzas se seguían con auténtico fervor. En esos días de 1986, en las cenas de la revista Andalán en Casa Emilio, no se hablaba de otra cosa. Gente como Emilio Gastón, José Antonio Labordeta, Emilio Lacambra, Juan José Carreras (padre e hijo), Gonzalo Borrás y Carlos Forcadell habían conocido bien, o muy bien, a Carmen Llera.

 

Carmen había nacido en Tudela en 1954 (o 1953, quién sabe). Estudió en Pamplona en un colegio de monjas y luego en un instituto. Se casó a los 17 años con Luis Álvarez, su profesor de Literatura, con el que tuvo un hijo, Héctor. En 1972 vino a Zaragoza y se matriculó en Filosofía y Letras. Enseguida confraternizó con la gente más brillante del Aragón de la Transición: intelectuales, artistas, profesores universitarios, periodistas o políticos, buena parte de ellos asociados a la tríada Andalán-PSA (Partido Socialista de Aragón)-Casa Emilio. Pero también conoció de forma muy estrecha a Enrique Tierno Galván, Alejandro Rojas Marcos, García Trevijano o Adolfo Marsillach. Su mejor amiga era la periodista Margarita Barbáchano. Con Carmen como pretexto, Margarita podría escribir una fenomenal crónica de esa época. Sería un buen retrato de un clima social, cultural, político y, desde luego, moral. En aquellos años los vientos del Mayo del 68 no habían logrado tumbar a la España profundamente rancia, enlutada, reaccionaria, intolerante, reprimida, machista y puritana. En ese ambiente, Carmen era una revolucionaria de primera categoría.

 

Alberto Moravia murió en 1990. Carmen trabaja desde entonces en la Fundación Moravia y ha continuado su actividad como escritora. Algunos de sus libros son relatos más o menos camuflados de su vida. En mayo de 2011 Carmen publicó una carta en un diario en la que defendía abiertamente a su amigo Dominique Strauss-Kahn, el ex presidente del FMI, acusado de violencia sexual. Carmen escribía que su amigo no era un hombre cruel, primitivo o sádico y que la violencia no formaba parte de su cultura. Y añadía: “Ama el sexo. ¿Y qué?”. Esa es mi Carmen.

Tomo la foto de aquí:

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La Transición está en el aire desde hace tiempo. No sé si esa es la razón secreta por la que, últimamente, Carmen Llera se me aparece a menudo en conversaciones con amigos que la conocieron. Todo empezó cuando, hace un año, Andrés Cuartero nos habló de ella a Antón Castro y a mí. Antón insinúa que el personaje podría dar para una gran novela. Muchos la recuerdan como una buena chica, simpatiquísima y arrolladora. Emilio Lacambra refiere a menudo la noche en la que Carmen conoció en su restaurante al cantante cubano Silvio Rodríguez. Eloy Fernández Clemente coincidió con ella una sola vez: le tocó a su lado en un autobús pero cedió su asiento a uno de los que pugnaban por viajar pegados a ella. Gonzalo Borrás, que - como Guillermo Fatás o Carlos Forcadell-  la tuvo de alumna, no ha olvidado el día que acudió a clase de Historia del Arte con su hijo de dos años, de pelo rubio y rizado. Se sentó en la primera fila y así siguió la clase, con el niño en brazos. Gonzalo la evoca como una joven con alma de líder y da una clave de su personalidad: “Lo que más le atraía a Carmen era la gente insólita, diferente. Rechazaba lo anodino, lo mediocre”. Forcadell brinda otra pista fundamental: “Carmen sufría grandes carencias emocionales desde niña. Eso explica muchas cosas”. Gonzalo recuerda una mañana de los años 90 en la que entraron en su aula para pedirle que interrumpiera un momento la clase: Carmen estaba de visita en la Facultad y quería saludarle.

 

Me he encontrado con gente –sobre todo mujeres- que, sin haberla conocido, no soportan el modelo de mujer que representa. Como casi cualquier personalidad realmente interesante, Carmen es compleja, controvertida, insondable, misteriosa y ambigua. Cumple todos los requisitos para ser mitificada pero, también, para resultar condenada. Nos vuelve locos juzgar a los demás. Y eso es lo que nos pierde. Carmen, vuelve, anda.

*Esta foto es de Flickr.com; la otra la tomo de este dominio de internet:

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CANO: LOS GRIMM Y BLANCANIEVES

CANO: LOS GRIMM Y BLANCANIEVES

CANO: LOS HERMANOS GRIMM

SEGÚN BLANCANIEVES

Hacía días que no sabía nada de José Luis Cano, que ha vuelto de profesor a la Escuela de Bellas Artes. Me envía este dibujo: “Como adelanto a mi expo de abril en el palacio de los Morlanes, ahí va, en tan señaladas fechas, un retrato de los hermanos Grimm pintado por Blancanieves”.

BLANCA BK: UN DIÁLOGO

Así retrató el gran Vicente Almazán a Blanca BK.

 

 

La ilustradora Blanca BK Gimeno (Zaragoza, 1974) ha vivido en 2012 un año muy peculiar. Publicó medio docena de cuentos y álbumes ilustrados. En esta entrevista recorre su obra, su biografía, su manera de entender la ilustración.

 

 

¿Está de moda Blanca Bk o, sencillamente, el trabajo llama a tu puerta con insistencia?

Las dos cosas (risas). Creo que es suerte mezclada con tesón y constancia. Es cuestión de saber dónde buscar, de saber dónde encaja el tipo de trabajo que haces e insistir. Puede parecer que estoy de moda, pero ha sido casualidad que este año se hayan juntado publicaciones de 2011 con las de 2012 en muy poco tiempo.

 

¿Cómo se pasa del anonimato, de la búsqueda de textos para ilustrar y de proyectos, a la presencia constante, casi a la sobreabundancia?

Con mucho trabajo, constancia, y sobre todo con el apoyo de los que te quieren. Es una profesión muy dura, muy inestable y en la que hay que tener la cabeza muy bien amueblada para seguir adelante. Hay rachas de muchísimo trabajo y de repente hay meses que no hay nada. Es muy habitual recibir negativas por parte de editoriales y clientes, y hay que saber encajarlo. Por eso es muy importante el apoyo moral. No hay que rendirse, hay que seguir buscando, trabajando en proyectos propios, y seguir moviéndose. Conozco casos de ilustradores muy buenos que se han quedado en el camino porque no han soportado los periodos inactivos y han tirado la toalla. Aunque una editorial te diga que no encajas, no quiere decir que tu material no sea bueno. Por encima de todo hay que respetar y creer en el trabajo de uno mismo. No hay que compararse con los demás. No debes obsesionarte por seguir las modas y debes intentar superarte día a día, cada uno en su propio estilo. Es un aprendizaje continuo que nunca termina.

 

¿Cómo empezaste en este oficio?

De rebote. Nunca llegué a pensar que pudiese vivir de pintar e ilustrar. Fue lo que estudié, pero lo veía poco realista. Comencé a moverme a finales de 2006, cuando decidí que estaba muy quemada en el mundo de la publicidad donde llevaba trabajando 8 años. A los 6 meses me marché y comencé a tentar a la suerte. Viajé a la prestigiosa feria del libro infantil de Bolonia a ver cómo era este mundillo, hice cursos de especialización, conocí a mucha gente a la que admiro y de la que aprendí, comencé a comprar álbums ilustrados y seguí aprendiendo de modo autodidacta. Poco a poco me fui asentando y me sentí cómoda en la piel de ilustradora.

 

¿Quiénes han sido tus maestros?

Desde 2007 he tenido la suerte de asistir a los talleres de artistas como Rebecca Dautremer, Claudia Ranucci o Gabriel Pacheco. Ver trabajar a los grandes maestros, y que te enseñen sus pequeños trucos o que te den consejos no tiene precio. Ver que son gente tan sencilla como cualquier otro, te ayuda a ver el mundo de otra manera y eso se nota en la mano a la hora de dibujar, comunicar y pintar.

 

¿Qué te ha aportado el mundo del cómic, los tebeos japoneses, el mundo de Heidi y Marco, sobre todo?

Jajaja, siempre aborrecí los dibujos animados de Heidi y Marco. Mi adolescencia la llené de cómics porque me gustaban mucho más que las novelas. Leí muchísimo manga y mucho cómic surrealista como Sandman. No me gustan los superhéroes. Pero sobre todo veía muchos dibujos animados. Mis grandes influencias: La Pantera Rosa, y Ranma ½,. A día de hoy disfruto viendo películas y dibujos animados con mi hijo. Es un vicio. Me encantan series como Gumball y Hora de Aventuras.

 

 

Si tuvieras que definir tu obra, ¿qué dirías? ¿Qué buscas?                 

Me gusta pensar que las ilustraciones que realizo para libros infantiles transmiten ternura, delicadeza y dulzura. Los primeros lectores me inspiran de esa manera, para mí son algo exquisito y delicado. Estudio el texto con atención y pienso qué me transmite, cómo me apetece plasmarlo. Luego simplemente me dejo llevar. Al margen de la ilustración infantil, también disfruto mucho realizando otro tipo de encargos como retratos, ilustración juvenil o ilustración para carteles en los que plasmo otro tipo de emociones y sentimientos.

 

¿Qué tipo de relación se establece entre texto e ilustración, cómo te planteas eso?

Tiene que haber química. Ilustración y texto van cogidos de la mano para contar una historia, aunque a veces las ilustraciones cuentan una historia paralela al texto, sin ceñirse al detalle al mismo. Por otro lado, no todas las historias inspiran nada más leerlas pero hay que saber buscar trocitos que nos den un punto de partida y abran la imaginación.

 

Has colaborado con bastantes autores, pero pareces tener autor de cabecera: Jesús Aznar. ¿Cuántos libros habéis hecho juntos? ¿Cómo trabajáis?

Tenemos una fábrica de ideas en casa. Es muy fácil trabajar con Jesús, (se nota que es mi marido, jajajaja) Ahora en serio. Tiene muchas ideas, es muy creativo, y un excelente narrador. Las ideas surgen en cualquier lado y entre los dos le damos forma. A veces se me acerca y me dice con ojos brillantes: tengo una idea, ayúdame a perfilarla. El uno anima al otro y viceversa. A veces estamos tan enfrascados en un cuento que nos han dado las tantas de la madrugada, y nos hemos ido a dormir un par de hora antes de levantarnos. Sumando, sumando creo que son cuatro los que tenemos hasta ahora aunque próximamente puedo decir que habrá alguno más. Por su cuenta Jesús también sigue publicando para otras editoriales. Pero no es el único, otros escritores aragoneses que me fascinan son Pepe Serrano, Roberto Malo y Daniel Nesquens.

 

Acabas de ilustrar el tomo VIII de Caitú. ¿En qué consiste tu aportación?

Desde 2005 la CAI organiza un concurso para los niños, los socios del club Caitú. Un jurado profesional seleccionan los 10 mejores textos. Desde 2010 tengo la fortuna de ilustrarlos y maquetarlos, cosa que hago con todo el cariño del mundo. Es muy divertido. Son muy creativos y hay historias que realmente son geniales.

 

En blanco y negro, en dibujo más sencillo y sin color, has ilustrado ‘Amina quiere ser bruja’ (Nalvay). ¿Qué dificultades y qué limitaciones impone un trabajo así?

Para mi ninguna. Me lo he pasado realmente bien ilustrando a la pequeña traviesa que dio vida Sandra Araguás. Siempre me ha gustado dibujar con tinta., aunque hasta ahora no hubiese publicado nada con esa técnica. Cuando Isabel y David de Nalvay me dieron la oportunidad de hacer algo semejante, no me lo pensé dos veces. Me resulta muy cómodo y divertido dibujar así. Los trazos son mucho más dinámicos y espontáneos. De hecho esta experiencia ha dado pie a que el año que viene, se publique un libro-cómic de humor negro, escrito por Jesús. Les estoy muy agradecida por haber creído en mi.

 

Y a la vez, con todo lujo cromático, publicas “Minicuentos de vacas y jirafas para ir a dormir”. ¿Cómo es ese trabajo? ¿Qué significan los animales para ti, cómo los planteas? ¿Por qué tus animales parecen casi siempre personas?

Me fascinan los animales. Me viene de pequeña. Siempre quise tener mascota, pero nunca tuve la suerte de compartir mi tiempo con un perro o un gato, (mi obsesión). Creo que los animales dan mucho juego. Generalmente se les da un carácter por su físico. Al tigre se le ve fiero y luchador, al caballo se le ve noble, a la tortuga se le ve dulce y amable. Se les puede humanizar y jugar con personalidades dispares o contrarias. Ahí encuentras todavía más inspiración. Haber ilustrado dos tomos de la colección “Minicuentos” de Beascoa ha sido una grata experiencia. Fueron unos meses de mucho trabajo pero valió la pena. Han quedado muy coloristas y estupendos para los niños. De hecho ya está a la venta la 2ª edición del volumen de leones y ratones. No puedo estar más contenta y satisfecha.

 

También has publicado en bretón. ¿Qué significa? ¿Has abierto fronteras?

Estoy muy orgullosa y contenta por publicar en Francia. Para mi es algo muy importante. Es muy complicado abrir fronteras sin agente. Fuera valoran el trabajo de los ilustradores y escritores de su país antes que el de los extranjeros. En España en cambio, se compra mucho material de autores de fuera y se prefiere antes que el producto nacional siendo que hay mucho y muy bueno. Se debería tomar ejemplo. A pesar de todo, poco a poco voy consiguiendo pequeñas metas. En 2011 tuve el honor de ser entrevistada por la prestigiosa revista de ilustración taiwanesa “DPI Magazine”, y te adelanto ya que a finales del año que viene publico un nuevo álbum con una conocida editorial de los Emiratos Árabes.

 

¿Se puede vivir de la ilustración, es una actividad reconocida o está mal pagada?

Como la gran mayoría de ilustradores que conozco, no solo vivo del album ilustrado. La ilustración se puede aplicar a muchos otros medios como cartelería, packaging, y publicidad. Suelo impartir talleres, dar charlas e ilustrar libros de texto para colegios así como también me dedico a diseñar y maquetar.  

En España  hay un boom editorial muy grande. Hay muchísimas editoriales. Pero no todas las editoriales pagan igual de bien. Las hay muy pequeñas que pagan realmente bien o muy grandes que pagan realmente mal. Todo depende de para quién trabajes. Sin embargo donde se suele ganar dinero es con las ilustraciones para los libros de texto de los colegios.

 

¿Cuántas horas le dedicas, qué técnicas empleas, qué te inspira?

Disfruto mucho con lo que hago, por mi estaría pintando todo el día, de lunes a domingo, las 24 horas del día, pero por mi familia y amigos suelo echar el freno. Es un poco raro porque mezclo trabajo y hobby todo en uno y a veces, es difícil desconectar. Me relaja y me encanta la acuarela, me encanta su fluidez y ligereza. Suelo terminar las ilustraciones con lapicero de colores y photoshop para crear distintas texturas. Me inspira cualquier cosa. Si salgo a pasear, me fijo en lo que veo por la calle, si charlo con mi hijo, en lo que me cuenta, Me inspira casi todo, la música, el cine, las tiendas de juguetes, las  exposiciones de otros artistas. Me encanta perderme en las librerías: colecciono los álbumes ilustrados con obsesión. Todo da ideas, solo hay que estar receptiva.

 

¿Cómo está el mundo de la ilustración y de la LIJ en Aragón?

Una vez., hablando con un amigo me preguntó por qué en Aragón había tanto talento. ¡Llegamos a la conclusión que es el agua del Ebro! (risas). Creo que hay mucha creatividad en Aragón.  Desde Eva Armisén, pasando por Luis Grañena, Arturo Elena, o Jose Luis Cano e Isidro Ferrer, todos ellos y muchos más han dejado su impronta.

 

¿Hay editoriales, industria, demanda?

Actualmente hay mucho movimiento. Hay mucha editorial nueva, mucho autor, y mucho talento. Hay mucho que contar. Las maneras de comunicar son muchas, mediante charlas, autopublicación, webcomics, revistas, fanzines…. Los ilustradores nos las ingeniamos para seguir compartiendo nuestro mundo e historias a través de las redes sociales, las publicaciones online, aunque no haya posibilidad de publicar en papel. Si no surge la posibilidad (todos tenemos proyectos que se han quedado en el cajón) hay que buscar otras alternativas para transmitir toda la pasión y energía que llevas dentro.

 

¿A quién querrías parecerte, quiénes serían tus maestros, tus referentes: Dautremer, Lacombe, Ferrer?

Cuando comencé en esto hubiese dado una mano por hacer lo que hace Rebecca Dautremer pero a día de hoy después de casi 6 años en la profesión los gustos han cambiado. Me encanta lo que hace Oliver Jeffers o Margaux Motin. Pero no quiero parecerme a ellos. Cada uno va perfilando su propio estilo conforme a su modo de dibujar, experimentar y trabajar. No hay que imitar, hay que investigar. Se puede intentar copiar lo que hace Isidro Ferrer o Rebecca Dautremer, pero el resultado no tendría mérito alguno. Ellos llegaron a esos estilos por experimentar y por no conformarse con lo primero que les vino a la cabeza. Hay que ser sincero y aprender a superarse día a día dentro de tus límites mientras pintas, ilustras o dibujas, así es como se crece en la dirección correcta.

 

 

 

'AMORES FEOS': UN MONTAJE DE JOSÉ L. ESTEBAN Y JOSÉ JAVIER GRACIA

 [Me escribe el actor, escritor y rapsoda José Luis Esteban y dice: "Soy José L. Esteban. Te envío este mail para informarte de que presento el viernes que viene, 11 de Enero, un nuevo espectáculo de poesía y música en el Teatro del Mercado, con mi colega José Javier Gracia, como siempre. Ya sabes que la poesía forma parte esencial de los proyectos que hago de forma personal, al margen de los trabajos en teatro y tele con los que me gano la vida".] 

AMORES FEOS

Es un espectáculo poético musical creado por José L. Esteban y José Javier Gracia sobre textos de poetas españoles contemporáneos: Manuel Vilas, Carlos Salem, Pepe Ramos, Luis García Montero, Roger Wolfe,  David González,  Karmelo Iribarren, César Manzanos Bilbao, Inma Luna, Nuria Mezquita y algunos más.

 Hace tiempo que pudimos comprobar que la poesía también es un arte escénico.  Que la palabra y la música, hermanadas en un signo escénico integral, logran crear una temperatura óptima de cercanía con el espectador.

 Nos gusta entretener al espectador con poesía.  Divertirlo, emocionarlo, sorprenderlo.

Nos gusta la poesía urbana, reveladora, a veces caústica y a veces tierna; a veces violenta y a veces íntima; siempre reveladora, irónica y con su puntito desmitificador.  Una poesía que cuenta y que nos cuenta, que gusta hasta a los que no les gusta la poesía.

En este nuevo trabajo, la voz de José Luis Esteban y la guitarra eléctrica de José Javier Gracia se funden con el sonido arrebatador de un cuarteto de cuerda, en una mixtura  musical ecléctica  donde la tradición y la modernidad se dan la mano para llevar de viaje al espectador y devolverlo a su butaca; sano, sin duda, pero no del todo a salvo. 

AMORES FEOS. FICHA  ARTÍSTICA.

 

 

 

 

ACTOR:                               José L. Esteban

 

MÚSICOS:

 

GUITARRA ELÉCTRICA:             José Javier Gracia

VIOLINES:                                     Jaime Lapeña

                                                          Belén Estaje

VIOLONCELO:                             Zulaima Zboheto

VIOLA:                                           Miguel Zarazaga       

 

 

 

DRAMATURGIA.- José L. Esteban

COMPOSICIÓN Y DIRECCIÓN MUSICAL: José Javier Gracia.

SELECCIÓN  DE TEXTOS: José L. Esteban y Pilar Mayor.

AUDIOVISUALES: Javier Macipe

ILUMINACIÓN: Bucho Cariñena.

FOTOGRAFÍA: Víctor Jiménez.

 

EN LOS AUDIOVISUALES APARECEN:

 

 Ahmed, Aminetu, Salka, Mohamed Yumani, Moemina , Paco, Brahim , Jesús, Jandro, Maribel, Angela Rubio, Susana, Pilar, Pedro, Karim, Rut, Angela Roche, M. Vilas.

 

AGRADECIMENTOS:

 

Elvira, Bar El Páramo, Teatro del Temple, Escuela Municipal de Música, Javier Vallejo.

*La foto de José Luis Esteban es de un buen amigo como Álvaro Hernández.

GOLDMAN Y AURA ESTRADA, SU AMOR

GOLDMAN Y AURA ESTRADA, SU AMOR

LA ESCRITORA QUE SE PERDIÓ EN UNA OLA

 

Francisco Goldman, Quico Goldman para sus amigos, es un escritor de Boston, nacido en 1954, hijo de padre norteamericano y de madre guatemalteca, que ha sido corresponsal de guerra. Ha firmado varios libros, entre ellos ‘La larga noche de los pollos blancos’, novela de la que habló en la Universidad de Zaragoza a principios de los años 90 y que trasladó al cine John Sayles, y de un libro de investigación periodística, ‘El arte del asesinato político. ¿Quién mató al obispo?’, donde cuenta la historia del obispo Juan Gerardi, que fue asesinado a golpes en abril de 1998.

Francisco Goldman, que también imparte clases de periodismo y de literatura, conoció en 2003 a una joven escritora mexicana, Aura Estrada (1977-2007), que tenía entonces alrededor de veinticinco años; poco después, se irían a vivir juntos, y se casarían en 2005, en una ceremonia pintoresca, llena de amigos, donde el vestido de la novia parecía relumbrar. Apenas dos años después, Francisco y Aura se fueron a las playas de Oaxaca, en Mazunte, y allí, cuando practicaban ‘bodysurfing’, se produjo un accidente terrible y al día siguiente Aura fallecía en un hospital de México D. F. En 2011, tras viajar al infierno y ser acusado por la familia de Aura de su muerte, Francisco Goldman publicó una impresionante libro sobre su duelo, la culpa, la memoria de la amada: ‘Say her name’. ‘Di su nombre’, que publica Sexto Piso con estupenda traducción de Roberto Frías.

Ha recordado Goldman que, en los últimos tiempos, la literatura del duelo se ha convertido casi en un subgénero. Aquí están libros espléndidos como ‘El año del pensamiento mágico’ y ‘Un hombre de palabra’ de Imma Monsó, por citar dos ejemplos. Goldman ha dicho que ‘Di su nombre’ es un libro de ficción, porque hay muchos personajes recreados y reinventados. El género, aspecto poco importante en realidad, es impreciso: es un libro híbrido, de memorias, de exaltación y recuento de una pérdida, es una elegía, y también es una novela sobre la pérdida. Una novela más bien desordenada donde los recuerdos y las imágenes fluyen, o llegan, con cierto capricho: a Goldman no le preocupa contar varias veces, de forma diferente, cómo se conocen, cómo inician el coqueteo, cómo pasean por París. Recuerda noches y días concretos, ofrece imágenes de la belleza de la joven, latigazos de convivencia e incertidumbre, viaja en su busca por las carreteras de la pesadilla y evoca a su primer novio, a otros novios que tuvo, describe su espíritu burlón y cruel con algunos compañeros de clase. Y, sobre todo, va buscando detalles, instantes, lecturas, besos, coitos; repasa las casas en las que han vivido en Nueva York, en México, en París. Y repasa, muy especialmente, las cosas que ella le decía, sus afanes, sus quimeras, esos rasgos que le conferían una personalidad muy especial: Aura Estrada (que ahora ha dado nombre a un premio para menores de 35 años) quería, por encima de todo, ser escritora. Tras su muerte aparecería en Argentina Admiraba muy especialmente a Clarice Lispector, leía a Nabokov, a Cortázar (le encantaba su cuento ‘Axolotl’) y cuando murió, con la violencia de una ola inesperada, estaba leyendo ‘La vida breve’ de Juan Carlos Onetti. Goldman constata, al repasar la existencia feliz que tuvo con su mujer y su pasión por la música, desde Los Beatles a Los Smiths, cuántos signos y cuántos presagios iban asediando sus días. Los días de la joven, que escribía relatos muy diferentes, que anotaba personajes de novelas, que redactaba diversos diarios a lo largo de los años que aparecen en el libro. Con carácter póstumo aparecerá su libro misceláneo ‘Mis días en Shanghai’.

La novela es esencialmente conflicto. La novela es un tapiz de personajes que tienen problemas: que se aman, que se oponen, que se pelean. Y aquí hay una clara novela de amor, un amor en plenitud, un amor lleno de fotografías y álbumes de felicidad. Una novela sobre el origen del amor y una novela sobre la primera y la más radical vivencia de la muerte. Recuerda que en su boda, regalaron a los invitados cámaras desechables y que un día las llevó a revelar y vio cómo la gente había tomado instantáneas de una especial intimidad que ahora le conmueven. Y hay también la crónica de un aprendizaje de la joven: la relación de dependencia con su madre, la huida del padre, su formación, los cambios de residencia, su pasión por Nueva York. Y hay, no podía ser de otro modo, un intenso conflicto tras el óbito: la madre y su abogado le hacen la vida imposible al escritor, que también recibe la desdeñosa mirada del tío Leopoldo, aquel que hablaba en aforismos.

Después, Goldman busca afanosamente cómo superar su dolor. En ese proceso febril de huida, pensaba o escribía: “Me aterra perderte en mi interior”. Querría que la gente la recordase dando saltitos por las calles. En un estado casi febril, de insoportable dolor, le pregunta en la novela: “¿Qué pensaste sobre esa larga noche, mi amor, mientras yacías allí moribunda con heridas tan terribles como las de un soldado de guerra y totalmente sola? ¿Me culpaste? ¿Pensaste en mí con amor al menos una vez? ¿Pudiste ver o escuchar o sentir cuantísimo te quería?”. Ella, camino del hospital, le había dicho: “No quiero morir” y “quiéreme mucho, mi amor”. ‘Di su nombre’ se soporta mejor por dos cosas: por la belleza y por la gratitud, nada empalagosa, del escritor hacia su amada. Gracias a ella se ha vuelto otro: su risa resuena en su interior y en su lenguaje.

Di su nombre. Francisco Goldman. Traducción de Roberto Frías. Sexto Piso. México / Barcelona, 2012. 420 páginas. Las fotos son del álbum de Goldman y Estrada.

JOAQUÍN PARDINILLA: UN DIÁLOGO

JOAQUÍN PARDINILLA: UN DIÁLOGO

 

[Joaquín Pardinilla es músico y compositor, ha actuado con María José Hernández, Labordeta, Bunbury o Amaral, entre otros muchos. Acaba de publicar, con su nuevo Sexteto, el álbum 'La hora roja', con portada de Jorge Gay]

-¿Qué quiere ser Joaquín Pardinilla Sexteto como formación? ¿Nace para tocar en directo, para experimentar, para realizar grabaciones o giras?

Somos ante todo un grupo de directo, ese es el momento culminante para cualquier músico. Ahí todo es real, la emoción, lo inesperado, la interacción entre músicos y público. Pero antes hay un proceso de reflexión: composición, ensayos, grabaciones...el Sexteto tiene, en cualquier caso, la intención de ofrecer un sonido diferenciado, identificable. Esto se consigue por la personalidad de los músicos que lo integran, y por las composiciones e influencias musicales que nos inspiran. 

¿Cuál serían las músicas en las que os movéis: la música popular, la fusión de estilos, una manera de mirar hacia el rock sinfónico o hacia la música sefardita o el sonido klezmer?

En realidad, nuestra música sólo es un reflejo de lo que somos. La fusión está en nosotros. Admiramos y asumimos la música del imperio, es decir, el rock y el jazz, pero ver Ainsa, Alquézar, Toledo o Granada evidencian que aquí hay un poso cultural tremendo sobre el que queremos trabajar. Si el ejemplo de la arquitectura se traslada  a la poesía y la música, se entiende perfectamente lo que queremos decir. Esas referencias son la que diferencian nuestra música en este mundo global. Sería un grupo neomudéjar: el rock y el jazz como forma de organizarnos, componer e interactuar, pero también el folklore, Gaspar Sanz o Ibn-Bayya.

¿Cuál sería el vínculo con las melodías aragonesas de diversa tradición?

La tradición aragonesa incorpora muchas fuentes y es muy rica, con manifestaciones impactantes como los dances, de una gran fuerza rítmica y melódica. También la música culta está impregnada del espíritu de la música popular: dances de espadas, villanos, matachines, zambras, folías, etc. Pero además, si uno lee con atención, advierte en los cancioneros lo sefardí, lo morisco...finalmente, la música hecha aquí tiene un paisaje tan complejo como Aragón mismo, pero diferenciado y rotundo.

¿Cabría decir que aquí hay una reivindicación de la música tradicional? Hay al menos tres o cuatro piezas que son tradicionales y revisadas...

La música tradicional ha pasado por muchos alambiques y filtros para que perviva. Guarda elementos de una gran modernidad, melodías bellísimas, ritmos sorprendentes y poderosos. Humildemente tomamos esos temas como punto de partida e inspiración para desarrollar nuestra música, de la misma forma que lo hacemos con un tema de Ornette Coleman.

¿Qué importancia tiene el jazz en el álbum?

Todos los componentes del Sexteto tenemos en común nuestro amor por la improvisación y por la interacción entre los músicos. Esa es la esencia del jazz. Además está la lectura rítmica y armónica de los temas. En ese sentido, músicas con una raíz tan marcada como la brasileña o el flamenco han trabajado y experimentado libremente, y en gran medida son nuestro ejemplo a seguir.

En algunas piezas parece haber un sustrato céltico, también. Por ejemplo en el corte siete...

Es curioso. Cuando compuse ese tema escuchaba mucha música armenia. Incluso Miguel Ángel Fraile toca un instrumento procedente de allí, el duduk.

¿En qué medida ‘La hora roja’ quiere ser la síntesis de muchos años de trabajo en distintos proyectos? Aquí hay temas tocados en directo en funciones con Berna...

El Sexteto trabaja en un formato predominantemente acústico y una de sus bases es la música de raíz. "La hora roja" recoge composiciones que se ciñen a ese concepto, que pertenecen de manera natural al universo del Sexteto. Muchos temas se han quedado fuera -en un principio se evaluó la posibilidad de hacer un disco doble-, pero "La hora roja" es un buen resumen de esto cinco últimos años, y creo que de alguna manera cierra una etapa iniciada en "Mascún", el primer disco en formación de quinteto. El encuentro con Berna era inevitable y se inició con "Amares" en 2007, obra por la que guardo un gran recuerdo, y que debería ser interpretada de nuevo.

¿Hay piezas vinculadas a la poesía: a Kavafis y Omar Khayyam. ¿Cómo se concreta esa influencia o la huella de los dos poetas?

Después de Ibn-Bayya y de la memoria morisca, queda el amor por la música andalusí, por el mundo mediterráneo en general, por una cierta idealización de lo oriental. A pesar de su distancia en el tiempo, ambos poetas aman y reivindican la vida, el amor, la carne, lo inmediato, a la vez que mantienen una actitud ética y un pensamiento más vigentes que nunca. Pienso en el poema "Termópilas", de Kavafis. En esos temas hay una atmósfera sensual y contenida. Por otra parte, "En ese cielo oscuro" es el título del libro de poemas de la gran Sol Acín y nuestro pequeño homenaje a su obra. 

Otro asunto capital: ¿Cómo se define Jaoquín Pardinilla como compositor, qué le interesa, qué mensajes, qué tipo de emociones quiere transmitir?

Quisiera transmitir luz, intensidad, placer, sencillez y complejidad. Conseguir que mi música acompañase a la gente a través de los años, que los discos o determinados temas conservasen un hueco en la estantería. Transmitir las emociones que me transmiten a mi mis músicos queridos.

 

Goya está muy presente, en piezas como ‘Folía’ o en ‘Espiello’. ¿Qué relación tiene Goya con la música?

Goya es muchos pintores en uno, y la aproximación musical es muy compleja. Está el Goya amable, popular y cortesano, y el lúcido, solitario e inclemente, un mago del ritmo y de la tensión, de la intensidad, de la transparencia y de la densidad. Para aproximarse a Goya musicalmente hay que agotar el siglo XX y adentrarse en el XXI, tal es su modernidad y su genio.

Háblanos un poco de los músicos y del trabajo en equipo. ¿Cómo fue? Hay una pieza, ‘Cerrando el bar’, que tiene algo de homenaje a los músicos...

El Sexteto está formado por músicos excepcionales. Honra tocar con cualquiera de ellos, pero juntos impulsan la música más allá de lo imaginado. Partimos de las composiciones y arreglos iniciales para posteriormente trabajar en común y personalizar las distintas partes. Aquí están Alberto Artigas (laúd), Juan Luis Royo (Clarinete), José Luis Seguer "Fletes" (batería), Toto Sobieski (bajo), y Ernesto Cossío (guitarras). Pero "La hora roja" tiene además colaboraciones espectaculares: están Luis Delgado, Ángel Unzu y Antonio Toledo, y M. Ángel Fraile, Toño Bernal, Rafel Sánchez, María Cabezón y Daniel Francés, extraordinarios músicos de casa.

Me da la sensación de que es un disco para oírlo en calma. Un disco, incluso poco comercial, donde importa más la calidad, el rigor, que lo inmediato. ¿Es así? ¿En qué público estáis o habéis pensado?

Siempre pienso que el público es igual que nosotros, que tiene el mismo nivel de exigencia, y una percepción de nuestra obra superior por estar desprovista de prejuicios. La calidad exige rigor, autocrítica y trabajo, pero no está reñida con lo comercial, de hecho yo sólo intento comprar cosas buenas. El grupo no tiene ninguna vocación hermética, sino todo lo contario. Comunicarnos con el máximo número de personas es nuestro objetivo, y así ha sido siempre; el público sale siempre emocionado de  nuestros conciertos.

¿Cuál es tu percepción del actual momento de la música en Aragón?

Hay más músicos y mejor preparados que nunca. Gente creativa, trabajadora, con ilusión. Pero Aragón no escapa al cambio de modelo en la industria de la música ni al cambio de modelo en el consumo de música, tanto la grabada como la realizada en directo. La música como profesión desaparece poco a poco.

¿Cómo os afecta la crisis a los músicos y cómo se puede salvar esa dificultad?

Por un lado está la dificultad en la contratación, el IVA, la política cultural, etc, pero también falta un crítica seria sobre el uso de las nuevas tecnologías, sobre qué es la cultura y su materialización en objetos como discos o libros. Ahora es la música, pero después vienen los libros, condenados a ser almacenados por millares en un disco duro, donde su valor parece quedar reducido a cero. Pienso en la extraordinaria portada que Jorge Gay ha hecho para el disco y que le da un valor especial. El pensamiento libre y distinto solo puede existir si los pensadores y creadores sobreviven. Nosotros tenemos la obligación de hacer la mejor música posible, de no reblar. El público debe comprometerse con la calidad y, en la medida de lo posible, con la música en vivo, ya que sólo existe la taquilla para seguir adelante.

 

AHMAD YAMANI: ALGUNOS POEMAS

Ahmad Yamani

Ahmad Yamani (El Cairo, 1970) es poeta, y traductor del español al árabe y profesor. Reside en Madrid. Publico aquí algunos poemas suyos, por gentileza del autor y de su gran amigo Ángel Guinda, que han aparecido en la revista 'Alambique'.

 
La utopía de las tumbas

 

 

1

 

Paredes sin pintar,

suelo lleno de guijarros,

huesos débiles que no se sostienen,

y mis huesos acorralados en el medio.

Pienso en una pequeña manifestación

para protestar ante los ángeles que han prohibido

el calcio que nos es necesario.

Dios, en el hoyo, tiende su sombra sobre nosotros,

y nos deja retrasarnos en el sueño;

cae una mancha de luz entre sus manos,

entra un cuerpo oscuro,

se seca la mancha,

y conocemos a nuestro nuevo compañero:

con un corazón abierto

nos da cigarrillos con una generosidad creciente,

nos gusta su voz cuando susurra al principio:

¿qué diablos está pasando aquí?

 

 2

 

No hay nalgas aquí,

ni sangre,

¿cómo me imaginaré, entonces, el aspecto de una mujer?

¿cómo podré masturbarme satisfactoriamente?

Hasta las lágrimas de nuestros ojos

se han secado aquí,

sólo queda una calma asesina,

serpientes que nos torturan con su imagen,

sin que pronunciemos ni una sola letra.

La tierra es muy amplia,

pero ello no nos ayuda nada

a respirar bien.

  

3

 

Escupí a lo alto

y la saliva se pegó al techo de la tumba.

En los cadáveres de mis vecinos observé miradas cariñosas,

explosiones de tripas como una risotada.

Los restos de comida fabricaron muchos gusanos

que se tragaron nuestra sangre,

aunque nuestros huesos seguían siendo fuertes.

Se marchó mi amada con los dolientes,

pero, ¿qué haré con sus lágrimas?

¿Se aligerará mi odio a las habitaciones cerradas?

¿Valdrán las inyecciones de tranquilizantes

para bajar la fiebre?

Las tinieblas han descendido sobre nosotros como una gallina,

pero no seremos más que muertos

que sólo saben charlar

y orinar por la tarde.

 

 

4

 

Los gritos que dimos al alba

no los escuchó nadie.

Los ladridos del exterior

nos incitan a la ternura.

Reptamos para que se rocen nuestros huesos

y nos amemos más;

cada uno de nosotros habla de su negra infancia...

mientras intercambiamos risas,

pues no tenemos un reloj de pared

para saber cuándo será la hora.

 

 

5

 

Madre mía,

te lo ruego,

cuando sepas que he entrado en mi nueva casa,

no llores,

pues quiero atesorar tus ojos para los días venideros.

Estate tranquila,

mueve la cabeza tres veces,

y envía un beso de aire.

Haré un alboroto con mis amigos aquí,

y ellos me felicitarán por mi nueva casa.

Entornaré la puerta,

a la espera de tu beso.

Y cuando tengas una nueva casa, como yo,

que esté cerca de mí, te lo ruego,

para que pueda oír tu respiración.

Respiraré casi sin dolor,

y mi muerte tendrá esa imagen final

que me he esforzado mucho en hacer.

 

 

6

 

En la habitación vecina,

separada solo por una cortina de tela,

se tienden las mujeres, desnudas de sus sudarios,

y permanecen muy blancas.

Conseguimos, después de desesperados intentos,

abrir un agujero en el panel.

Nuestros huesos se alzan de pronto,

cuando vemos a la primera mujer que se desnuda

y coloca sus ropas en un rincón de la habitación.

En esa noche

intentamos romper la cortina,

pero es cada vez más fuerte,

y nos conformamos con observar los blancos huesos

que siguen estando lejos de nosotros.

 

 

7

 

La puerta de la habitación está abierta,

y la familia está completamente dormida en el exterior.

Hay pasos militares sobre nuestras cabezas,

destruirán nuestras casas para alzar un puente.

Lloraremos con nuestros amigos,

y colocaremos los libros debajo de las almohadas,

sonreiremos a nuestros absurdos recuerdos

y al sentimiento que se seca poco a poco.

 

 

 

 

8

 

Cerraron bien el lugar

y arrojaron las llaves al estómago del sepulturero.

¿Por qué nos abandonáis en las afueras de la ciudad?

Debemos estar juntos

cuando caigan las lluvias,

para cantar debajo.

Podremos hablar sobre vehículos

que nos han llevado por largos caminos para volver vacíos.

Pero las lágrimas que se han reunido en ellos

son suficientes para remojar nuestros huesos,

y no hallamos nada para calentarnos.

Cuando uno de nosotros se deslizaba para robar una cerilla

alumbrábamos la tumba,

y la mitad de las tumbas se iluminaban en el mundo durante tres días.

Mas después vomitó el sepulturero,

y pasamos en una ordenada fila,

cantando a coro los mosquitos

que dormían en nuestros oídos,

y nuestra figura, que seducía a las adolescentes,

y nuestras repetidas masturbaciones

en un gran barril que denominan vida.

 

                                                                       (Traducción de Milagros Nuin)

 

 

UN SONETO DE ÁNGEL GUINDA

UN SONETO DE ÁNGEL GUINDA

UN SONETO INÉDITO DE ÁNGEL GUINDA

Tras la experiencia casi inefable, casi mística de ‘Espectral’ (Olifante, 2011), Ángel Guinda, transido de nuevo de fantasmas de luz, de sombras y de pasión por la vida, el amor y sus puñales, está trabajando en otro libro increíble. Y si no al tiempo. He aquí un avance. Aquí está una joya para conservar: este soneto. La vida en un hilo: la vida, colgada de la ficción y la quimera. [Esta foto es de ese gran amigo y maravilloso fotógrafo que es José Miguel Marco].



CERCA DE LA LEJANÍA


Estoy lejos del tiempo, estoy en todo
lo que se va tragando el infinito;
pegado a ti: ¡estoy en lo que he escrito!,
libre de horror, afán, prisa, cruz, lodo.

Dentro del aire me desacomodo
y a la desolación me precipito:
mudo, sereno, intenso. (Me limito
a no ser más que un espectro beodo.)

No veo el horizonte, nada pienso.
¿Ruedo? ¡Floto!, invisible: por el mundo
de la ausencia, que nadie ha traducido.

Fuera de mí, a solas con lo inmenso:
en el descanso de lo más profundo,
en el olvido que es haber vivido.