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Antón Castro

FREUDENTHAL EN EL PARANINFO

FREUDENTHAL EN EL PARANINFO

Julio Sánchez Millán, en colaboración con Javier Turrión, el gran experto en la vida y obra de Gustavo Freudenthal (acaba de publicar un libro con STI, el sello de Javier Cinca), se ha puesto a trabajar para recuperar la obra del fotógrafo alemán, que se instaló primero en Barcelona, luego en Madrid y finalmente en Zaragoza, donde fotografía distintos niveles sociales: mujeres de la burguesía, empresas como los Escoriaza, familias como los Yarza, etc. Julio ha contado con la colaboración de mucha gente para hacer la exposición que se inaugura el próximo martes en el Paraninfo, en las salas de abajo.

 

MAYO MUSICAL EN HUESCA, 2012

Recibo esta carta de Fernando Rivera, el musicólogo y editor de Huesca, del sello Arsis, entre otros, que organiza un nuevo ciclo de Mayo musical de 2012. “Apreciado Antón: Aunque con poquísima antelación pues ya sabes que vivimos ‘a la carrera’, nos complace anunciarte que a pesar de la falta de  financiación para el ciclo ‘Mayo Musical’ hemos podido salvarlo tras doce años de celebración, gracias a la generosidad de músicos, colaboradores y del Ayuntamiento de Huesca. Hay un cambio de escenario, dejamos Bolea y realizamos el Ciclo en el Museo Provincial de Huesca, que nos apoya y permite que podamos cobrar entrada.  Entre todos y a lo largo de estos años hemos conseguido que Mayo Musical sea un referente dentro y fuera de Aragón”.
 
 
 
MAYO MUSICAL 2012
Capilla del Museo Provincial de Huesca
 
 
 
Sábado 5 de mayo      
Las dos Hesperias in voce y la tecla en Bach
 
                                               David Sagastume: Contratenor
                                               Daniel Oyarzabal: Clave
Grupo Hippocampus.
 
                       
 
Sábado 12 de mayo    
Jardines de la Europa barroca
Una travesía musical por Alemania, Francia e Italia
Sonatas y Suites de Haendel, Telemann, Couperin, Hotteterre,                                                                    Vivaldi y Sammartini
 
                                               HIPPOCAMPUS:      
                                               Xavier Blanch, oboe barroco
                                               Ruth Verona, violonchelo barroco
                                               Alberto Martínez Molina, clave
 
 
Sábado 19 de mayo
Johann Kuhnau. Sonatas Bíblicas
 
 Marju Vatsel, clavicémbalo
                                               Jordi Reguant, recitados
 
 
 
Sábado 26 de mayo
Suites de Johann Sebastian Bach (1685-1750).
Programa para Violonchelo Solo.
 
          Iagoba Fanlo, violonchelo
 

RICARDO CASES, EN PHOTOBOLSILLO

RICARDO CASES, EN PHOTOBOLSILLO

El fotoperiodista alicantino Ricardo Cases protagoniza la nueva entrega de la Biblioteca de fotógrafos españoles PHotoBolsillo de La Fábrica Editorial. Un volumen que recorre los distintos temas que han centrado la trayectoria Cases como las imágenes lúdicas, las hechas por pura diversión; el fotoperiodismo, que le ha llevado a hacer desde retratos presidenciales hasta fotografías en escenarios traumáticos, y las impactantes secuencias de caza que buscan poner en evidencia al objeto retratado y sus contradicciones, con el discurso que esto genera. Asiímismo, el ser humano es el centro indiscutible de cada una de sus fotografías, así como las tradiciones españolas, en constante contradicción con la modernidad.

«Ricardo no ha sido nunca un esteta. Cada vez que dispara tiene claro cuál es el objeto de su interés y jamás se le vio hacer una foto vacía, una composición meramente formal, atmosférica o metafísica. Siempre retrata algo, y cada foto es siempre una captura. Con la soltura que da el fotoperiodismo comienza a manifestarse en libertad otro de sus rasgos más característicos: el humor. Sin poder evitarlo, en sus retratos y reportajes de encargo aflora un punto de vista irónico y provocador, un lenguaje surrealista, detonador y subversivo que pronto dará paso a sus primeros proyectos personales en el colectivo Blankpaper», afirma en el prólogo Luis López Navarro.

Las 57 fotografías seleccionadas, realizadas entre 2004 y 2011, son de luz agresiva y composición visceral. «Lo que interesa es lo que está dentro de la foto, en un proceso mucho más conceptual que plástico. Busca ante todo el impacto, una enajenación que ponga en evidencia el momento clave, el objeto retratado y sus contradicciones, el discurso que genera. En sus trabajos más recientes, este desinterés por la estética convencional acabará convirtiéndose en una poderosa estética propia, una estética impactante y brutal que nace del estómago y del contenido. Cercana a una poesía salvaje, la fotografía acaba siendo una yuxtaposición de barbaridades», expone López Navarro en el texto introductorio.

Ricardo Cases (Orihuela, Alicante, 1971)
Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País. En 1997 se muda a Berlín, donde publica sus primeras fotografías en el periódico Scheinschlag. Un año después se traslada a Madrid para realizar un curso de fotografía en la Universidad Complutense. Recibe clases de Pablo María García Llamas, Jaime López y Diego López Calvin. Durante dos años trabaja de paparazzo para una agencia. En 2000 comienza a colaborar con el diario El Mundo y, más adelante, para sus suplementos Magazine y Yo Dona. Funda el colectivo BlankPaper en 2005, un grupo de fotógrafos asentados en Madrid. Otros miembros son Julian Barón, Alejandro Marote, Oscar Monzón, Mario Rey, Fosi Vegue y Antonio M. Xoubanova. El grupo creará la Escuela BlankPaper en Madrid, Valencia y Castellón, para que los nuevos fotógrafos adquieran experiencia.

En 2007 recibe el Premio Foto-Reportaje en la feria de arte ARCO y al año siguiente el premio Nuevo Talento FNAC de Fotografía, con el trabajo La caza del lobo congelado. Junto a la diseñadora Natalia Troitiño, funda el sello Fiesta Ediciones, con la intención de autoeditar sus libros y estimular la creación editorial de otros fotógrafos. Con esta idea nace FiestaFiesta, una colección de fanzines que recoge los trabajos de nuevos fotógrafos. En 2009 recibe la Beca OFE de la Universidad de Extremadura, con la que produce su primer libro, titulado Belleza de barrio. En 2011 se traslada a vivir a Valencia para acabar el libro Paloma al aire y comienza el trabajo El porqué de las naranjas.

Sus trabajos han sido expuestos de forma individual en GetxoPhoto, FNAC, Galería El Fotómata de Sevilla, Fresh Gallery de Madrid, Fundación Miguel Hernández o Zaragoza Photo. Ha participado en muestras colectivas en PHotoEspaña, Fotofestival y Photosensitive Space en Lodz (Polonia), Galería Pilar Riberaigua (Andorra), Centro Cultural de España de Lima, Instituto Cervantes de Milán (Italia), Photographer´s Gallery de Londres, La Casa Encendida, o Les Reencontres d’Arles. Es autor de los libros Supernormal (Fiesta Ediciones, Madrid, 2008), Belleza de barrio (Universidad de Extremadura, 2008), El blanco (Is Identity Signs, Madrid, 2009), La caza del lobo congelado(Fiesta Ediciones y Cuadernos de la Kursala, Universidad de Cádiz, 2009) y Paloma al aire. (Photovision, Madrid, 2011). 

[Nota de La Fabrica / Photobolsillo]

 

 

LA OBRA DE ALESSANDRO RABBONI

Alessandro Rabboni nació hace 28 años en Roma, ciudad desde la que se mueve. Ha vivido y trabajado en varios países. Al margen de su sentido de la belleza, destaca por la elaboración final de sus fotos. Ha retratado a mucha gente: trabaja el retrato, la moda, y ha colaborado con revistas como ‘Vogue Italia’, ‘GP Magazine’ y ‘Vanity Fair’. Entre otros retratos, destaca por sus colecciones sobre Simona Molinari.

 

 

EMIL OTTO HOPPÉ Y SUS FOTOS

Emil Otto Hoppé nació en Munich en 1878 y murió en Inglaterra en 1972. Para entonces era uno de los grandes fotógrafos ingleses: había hecho retrato y desnudo, fotos de estudio, foto de calle, siempre con un punto de glamur y de sofisticación, como se ve en esta entrega, tan personal.

PREMIOS PARA CARLOS GRASSA TORO E ISIDRO FERRER

[Recibo esta carta de la editora de A buen paso y escritora Arianna Squilonni: “Te escribo para informarte de que el Banco del Libro de Venezuela jueves 26 de abril reveló los ganadores del concurso Los Mejores del Banco del Libro 2012. En la categoría de las mejores obras originales para jóvenes ha sido elegida la obra escrita por Grassa Toro: ‘Fábulas morales de una vez para siempre para el aprendizaje virtuoso en la feliz juventud’. Se trata de uno de los reconocimientos más importantes en el mundo de la literatura infantil y juvenil para una obra publicada en español".

Leo también esta nota referida a 'Sueños de Helena' de Isidro Ferrer y Eduardo Galeano: "El renglón de originales en la literatura juvenil sólo tuvo tres reconocimientos: Fábulas morales de una vez para siempre para el aprendizaje virtuoso en la feliz juventud (de Grassa Toro; publicado en España), La muda (de Francisco Montaña Ibáñez; publicado en Colombia) y Los sueños de Helena (de Eduardo Galeano; publicado en España). Los otros dos cupos quedaron desiertos. Igual ocurrió entre las traducciones".




En el siguiente link podrá encontrar mayores informaciones:

http://www.facebook.com/bdellibro?ref=ts
http://www.eluniversal.com/arte-y-entretenimiento/120427/el-banco-del-libro-premio-a-los-mejores]

 

DANIEL FERMÍN / El Universal

La literatura infantil también tiene sus galardones en el país. El Banco del Libro, una institución que desde 1960 promociona la lectura entre los más pequeños, inauguró anoche la exposición Los mejores libros para niños y jóvenes 2012, que ya llegó a su edición 32.

La muestra, que tuvo 124 obras postuladas de distintos países de hispanoamérica, abrió con el veredicto que reconoció a 27 libros en diferentes categorías. Infantiles, juveniles, originales, traducciones, clásicos. Un conjunto que refleja la calidad de la literatura infantil en la región (y en el mundo editorial).

El jurado premió a dos venezolanos. El libro ABCirco (escrito e ilustrado por Gerald Espinoza, publicado por Camelia Ediciones) fue galardonado en el renglón de originales infantiles. Ahí también quedó Un abuelo, sí (escrito por Nelson Ramos Castro, ilustrado por Ramón París, publicado por Ediciones Ekaré). Dos obras nacionales en una lista de cinco, que completan La bella Griselda (México) Bola de agua (Colombia) y El hermano secreto de Caperucita Erre (España).

El resultado satisfizo a Maité Dautant, gerente de Investigación, Documentación y Estudios de la institución que tiene su sede en Altamira. Indica que, en Venezuela, la literatura dedicada a niños y jóvenes tiene su espacio. "Queda claro que hay un porcentaje interesante del libro venezolano. Que tiene una posición importante, que demuestra que la editoriales venezolanas hacen libros de calidad, a pesar de que haya dificultades con materiales", explicó la licenciada en Letras.

El renglón de originales en la literatura juvenil sólo tuvo tres reconocimientos: Fábulas morales de una vez para siempre para el aprendizaje virtuoso en la feliz juventud (de Grassa Toro; publicado en España), La muda (de Francisco Montaña Ibáñez; publicado en Colombia) y Los sueños de Helena (de Eduardo Galeano; publicado en España). Los otros dos cupos quedaron desiertos. Igual ocurrió entre las traducciones.

Los bibliotecarios, además, eligieron los suyos. La categoría Los tres imprescindibles de la biblioteca incluyó Santiago (de Federico García Lorca, editado por El Zorro Rojo), En casa de los abuelos (de Arianna Squillon, editado por Ekaré) y Un abuelo, sí. "El jurado fue interdisciplinario: profesores, libreros, ilustradores, personas de distintos lugares del mundo del libro que ofrecieron varias visiones", agregó Dautant.

Viajes interiores

La edición 2012 de Los mejores libros para niños y jóvenes también ofreció una temática diferente. Años atrás, por ejemplo, predominaba el realismo social. Ahora lo hicieron las obras que ofrecen una experiencia de lo íntimo. "Hubo muchos libros inclinados a lo reflexivo, una indagación hacia el interior. Y eso es positivo: al ser humano le gusta interiorizar sus emociones, mientras más temprano se le ponga el tema al lector, agudizará su sensibilidad. Se verá a sí mismo, comprenderá al otro a través del libro", dijo Dautant, que es autora de libros infantiles.

La exposición también incluye cómics, poesía, relatos realistas. "Hubo una cantidad grande de libros álbum, de libros complejos en su estructura, tanto en texto como en imagen. Aquí se evalúa el trabajo de ilustración, el producto editorial en su conjunto. Desde el punto de vista de la imagen, del diseño, de la estética, de la historia, que todo esté perfectamente acabado. Nosotros vemos el libro como objeto. Y aquí hay algunos extraordinarios", concluyó Dautant, que informó que la exposición estará abierta al público hasta el 30 de junio. Los más pequeños lo agradecen. Los adultos también.

dfermin@eluniversal.com

 

EUGENIA RICO, UN DIÁLOGO

EUGENIA RICO, UN DIÁLOGO

 

[La escritora Eugenia Rico (Gijón, 1972), premio Azorín y Premio Ateneo de Sevilla, entre otros galardones, acaba de publicar un libro de relatos: ‘El fin de la raza blanca’ (Páginas de Espuma), dividido en tres partes: Cielo, Purgatorio e Infierno.] 

 "EL BUEN CUENTO ES INFINITO"

 

Cómo nace ‘El fin de la raza blanca’ (Páginas de Espuma)? ¿Quería que fuera un libro unitario o un libro de suma de textos?

Yo quería un libro en el que los textos dialogasen unos con otros, se iluminasen los unos a los otros. La arquitectura final del libro fue lo que más me costó. Escribir lo que los cuentos se dicen al oído unos a otros.

¿Qué le debe este libro a Dante?

Gran parte del libro sucede en el Infierno aunque los personajes hablen español. He invertido la estructura dantesca: ‘El fin de la raza blanca’ comienza en el Cielo donde los personajes se buscan, continúa en el Purgatorio donde se encuentran y culmina en el Infierno donde se quitan las máscaras. Son como las etapas de un amor-pasión como el del portugués y la princesa del libro: empieza en el Paraíso, se convierte en un purgatorio y acaba en el Infierno.

¿Cómo te has enfrentado a los cuentos y al cuento como género?

El cuento es un género de perfección. Una sola palabra fuera de lugar puede destruir un cuento. En el cuento si hay una pistola tiene que disparar, en la novela la pistola podría ser sólo un objeto de deseo. La novela es el reino de la digresión, el cuento el dominio de la precisión. Para mí el cuento es un género de madurez tanto como la novela por eso he tardado tanto en publicar cuentos.

Hay cuentos de distinta extensión. ¿En qué distancia se siente más cómoda, en el primero o el último, brevísimos, o en la media distancia?

No es una cuestión de distancias, si no de que ese cuento en particular haya quedado perfecto, si es así a la primera aún habrá que corregir, pero si no ha salido hay que tirarlo. Por otro lado no hay cuentos cortos ni cuentos largos. El buen cuento es infinito porque sucede en la cabeza del lector. La verdadera extensión de un cuento sucede en la cabeza del lector.

El primer cuento es escalofriante. ¿Un cuento de amor y de horror, no?

Acaso el amor y el horror no pueden ser lo mismo. Es un cuento sobre mi literatura que acaricia como una cuchilla y hiere como una cucharilla que hace cosquillas en tu piel.

El último es un cuento sobre el doble y la identidad. ¿A dónde quería ir?

¿Adónde vamos? No sabemos quiénes son los otros, no sabemos quiénes somos nosotros, a veces convivimos con un extraño que somos nosotros mismos. Eso es la soledad.

Háblenos de ‘La línea gris’. ¿Qué le debe a su hermano, muerto demasiado pronto, y a la novela que le dedicó, ‘La muerte blanca’?

Escribí ‘La línea gris’ antes que ‘La muerte blanca’ (Planeta), y tiene esa misma respiración poderosa. El argumento es ficticio, la depuración del lenguaje es la de “la muerte blanca”. Yo le he dedicado todas y cada una de mis obras a mi hermano muerto. ‘El fin de la raza blanca’ está dedicado al final del libro a mi hermano porque no podrá leerlo y a los lectores porque lo han leído. Como recompensa al lector y como homenaje al ausente. Pensamos que los muertos no pueden leer. Quizá no sea del todo cierto.

¿Cuál es la presencia de la guerra civil, en qué medida le obsesiona?

En el libro hay varias guerras, y la guerra aparece como el telón de fondo de ese tiempo de los asesinos, cuando leen ‘La línea gris’ en Sudamérica piensan en los tiempos de las guerrillas y de sus guerras civiles, los españoles recordamos nuestra guerra. La guerra es para mí el escenario de la barbarie, el lugar donde los hombres dejan de ser hombres y pasan a ser otra cosa que nos sabemos qué es, por eso escribo sobre ella y me meto en el punto de vista del asesino.

Hay un cuento especialmente espeluznante. ‘La primera vez’ ¿Cuál es el origen de ese cuento de violación y pederastia?

Es la historia real de un amigo mío, violado de niño por un familiar y de cómo su familia castigó a la víctima inocente por haber hablado. La infancia es el único colectivo marginal al que todos hemos pertenecido. Deberíamos defender más a los niños porque todos hemos sido niños. Los niños aún hoy no tienen suficientes defensas contra la pederastia, contra el “mobbing”.

Hay cuentos realistas, fantásticos, de leyenda. ¿Se siente más cómoda en una atmósfera que en otra o la literatura consiste en explorar?

Yo vengo de la tradición oral de los cuentos de la “esfollaza” (deshojar el maíz) que contaba mi abuela en Galicia, pero vengo también de las lecturas: de Poe, de Maupassant, de Chejov, de Flannery O'Connor. Aunar la tradición oral con los registros cultos es mi afán y en esa búsqueda todos los recursos son posibles.

¿Qué ha aprendido como escritora de un proyecto como este?

Publicar ‘El fin de la raza blanca’ forma parte de mi proyecto como escritora de ir construyendo una obra en la que no hay ladrillos pequeños, los cuentos son ladrillos grandes de mi obra igual que los poemas que no quiero publicar hasta que no esté muerta. Puede ser que entonces ya nadie quiera publicarlos, puede que yo tampoco quiera pero ya no podré decirlo. Mientras tanto como todos los escritores tengo que sequir buscando la página perfecta y la obra total, en la medida de mis fuerzas.

 

*La foto de Eugenia Rico es de Valentina Figini.

HOY, LA NOVELA PÓSTUMA DE ANA MARÍA NAVALES EN ÁMBITO CULTURAL

Ana María Navales (Zaragoza, 1939-Borja, 2009) fue poeta, narradora, profesora y ensayista. Su carrera literaria está asociada a una devoción: la vida, la escritura y el universo de Virginia Woolf, que era para ella una obsesión por su vivencia de la literatura y porque pugnó por encontrar un cuarto propio, un lugar en el mundo a través de la palabra y de la ficción. Quizá por eso a nadie extrañará que su novela póstuma, ‘El final de la pasión’, que publica esta semana el sello madrileño Bartleby, esté dedicada a la autora de ‘Al faro’ u ‘Orlando’, que nació en Londres en 1882 y que se ahogó en el río Ouse, con piedras en los bolsillos, en 1941. La novela se presenta esta tarde, a las 19.30, en Ámbito Cultural de El Corte Inglés con Marta Agudo y Julio José Ordovás.

La poeta y profesora Marta Agudo (Madrid, 1971), albacea de Ana María, ha sido la responsable de la edición. Dice: “El libro estaba prácticamente acabado. Y es el testamento literario de Ana con respecto a Virginia Woolf, y también un ajuste de cuentas, y es, a la vez, el testamento literario y vital de ella, de su propia concepción de la literatura, con una carga emocional superior a ninguno de sus libros”.

Marta Agudo, que habló mucho con Ana María Navales cuando estaba enferma, recrea el dolor y el entusiasmo de sus últimos meses de vida. “Ana se recuperaba gracias a la escritura. Y, en cierto modo, se mimetizaba en Virginia Woolf hasta sus últimas consecuencias. Virginia Woolf era su pasión: ambas sentía la literatura como una forma de salvarse. Como una terapia. A veces, en los últimos tiempos, Ana parecía tener visiones, parecía vivir entre fantasmas”.

Dice Marta Agudo que en ‘El final de una pasión’, Ana María Navales intenta responder a todas las cuestiones oscuras o enigmáticas sobre Virginia Woolf: su sexualidad, su frigidez, la relación con su marido Leonard, los celos, la idea del suicidio o los celos. “La novela está estructurada mediante cartas entre Virginia y su hermana Vanessa. Ahí se ve la tensión y la rivalidad entre las dos hermanas, el odio y el cariño, algunos amores más o menos robados. Sacan los trapos sucios, se dicen cosas crueles la una a la otra. Y por otra parte, Ana María Navales también usa, en el tramo final, una escritura en forma de diarios: una escritura en apariencia menos elaborada, pero de gran intensidad. Por ejemplo se percibe que Virginia se sentía atraída por las mujeres, pero más en un sentido espiritual que puramente sexual”, señala Marta Agudo. El servicial Leonard Woolf acaba haciéndose antipático porque es quien le da las pastillas, le ofrece té, casi como si fuera un centinela. Y la novela, poco a poco, describe el mundo interior de la autora, sus sombras, y ese mundo de promiscuidad y de tensiones afectivas, de esnobismo y de creación, que se daba en el núcleo de Bloomsbury con gente tan diferente como Gerald Brenan, Leonora Carrington, Lytton Strachey, Robert Fry, Clive Bell o Duncan Gray. “Hay una cosa incuestionable: la novela tiene un trasfondo triste, pero infunde un gran optimismo por la creación. Ana María Navales tenía una fuerza y una vocación literaria impresionantes”.

 

AVANCE EDITORIAL

 

[Confidencias de dos hermanas]

 

[Ana María Navales había abordado el mundo de Bloomsbury y de Virginia Woolf en relatos y ensayos. ‘El final de una pasión’ arranca de junio de 1940, apenas dos años antes del suicidio de Virginia. Las dos hermanas Vanessa (Nessa) y Virginia (Gin) realizan, a través de la correspondencia, un viaje por su vida y su insatisfacción, por el arte y la creación, y por el núcleo de sus amantes.]

 

 

 

1 de Junio de 1940. Monk´s House, Rodmell, Sussex

 

 

 

Mi amadísima Nessa: Esta noche apenas he podido dormir y no a causa del nerviosismo, ¿por qué no le llamo miedo?, que me produce oír sobrevolar la zona a los aviones alemanes, el eco del ruido de las bombas que caen sobre Brighton..., esta sombra interminable que es la guerra.

 

Después de mi escapada a Londres, llegué a Monk´s House[s1]  a tiempo de jugar una partida de bolos con Leonardo. Creyó que volvía de mi paseo en bicicleta a Charleston, en busca de algo de carne y mantequilla, así que no adivinó nada y fingió que, abstraído en su trabajo de jardinería, las horas se le habían pasado sin sentir. Escapar de la rígida disciplina de trabajo de Leonardo me despierta la misma excitación que recuerdo de mis travesuras infantiles.

 

Estoy en mi estudio, veo a través de la ventana la tierra que se extiende a mi alrededor. Es asombroso que los árboles sigan verdes, las flores abriendo su perfume y sus colores, el sol de la tarde en lucha con la frescura del viento, como si la naturaleza se mantuviera al margen de la guerra, protegida en una enorme burbuja de indiferencia, contra las atrocidades de que son capaces los seres humanos.

 

Ayer, cuando almorzamos juntas en el Royal Cafe, para celebrar tu cumpleaños antes de la fiesta familiar en Charleston, pensé, mi queridísimo Delfín, mientras disfrutaba la salsa dulce y amarga del pato, que la vida se parecía mucho a aquel sabor que, inesperadamente, suscitó en mí tantas emociones ocultas y la necesidad de recobrar el pasado. Mi pensamiento iba tan rápido, por delante de mi propia voz, que no pude decirte nada.

 

Además, sentada frente a ti, a quien adoro, me preguntaba cómo tú, la diosa, la madre tierra, podías parecer tan frágil en aquel momento en el que estabas obligada a asumir casi toda tu existencia, sesenta años que habían caído de pronto sobre tus hombros, y allí estabas, inmóvil y firme, como una estatua de mármol en un jardín palaciego, hasta que recobré mi ironía y te hice sonreír con alguna maldad que ahora no recuerdo.

 

No puedes imaginar, mi dulcísima Nessa, cuánto deseé entonces que me acariciaras el pelo, tus besos de cuando era niña, saber, de verdad, si tu silencio, esos sentimientos que nunca has sacado fuera, forman  parte de tu naturaleza o has ido levantando con ellos, ladrillo a ladrillo, con la argamasa de la pasión y el dolor, un muro de protección que ni a mí me dejas traspasar. Cómo querría, ahora que la vida empieza a escapar de nuestras manos, ¿será largo el camino de su huida?, que pudieras comunicarte con tus fantasmas sin ningún fingimiento -sabes cuánto odio la hipocresía- y que pudiéramos recorrer, cogidas de la mano, el túnel que conduce a nuestra vida interior, a la luz de lo que hemos sido.

 

Estoy llenando esta carta de motas de tabaco, no soy nada cuidadosa al liar cigarrillos, también de humo, cuando debería tener el mejor perfume. Leonardo me trae mi vaso de leche de media mañana y me siento culpable de no haber empezado a corregir las pruebas de la biografía de Roger. Ardo en deseos de que la leas, sabes cuánto he sufrido con este libro que me temo no va a gustar a nadie. Jamás, me digo, intentaré escribir la biografía de alguien tan próximo como Roger, y mucho menos si ha mantenido una apasionada relación con mi hermana, aunque no pude negarme al requerimiento de Margery.

 

Me pregunto qué sentiste a la muerte de Fry, y si no estaría aún vivo tu amor por él, de no haber aparecido Duncan que, con su fluido encantador, con su belleza excéntrica, lo impregnó todo. Duncan, capaz de desbordar el río Ouse. Hasta por la pintura porosa de tus cuadros respira su aliento ¿me equivoco, mi pequeño Delfín?

 

Escríbeme, mima a este mono que no aspira sino a imitarte, y que se sube a tu hombro para besar tu cuello.

 

                                                                                  V.

 

 

 

 

                                               

 

Domingo, 2 de junio de 1940. Charleston, Firle, Sussex

 

 

                  

Mi querida Ginia: No sé cuánto se retrasará la fiesta de mi cumpleaños en Charleston. Duncan aún no ha recobrado su fuego creativo y no está para disfraces, teatros o canciones. Ha vuelto de Plymouth, de lo que él llama su “misión especial”, harto de pintar barcos de guerra. Quizá no encontró atractivos soldados en el puerto, una observación que no es digna de mí y que habría debido evitar. Pero, ya ves, la Santa, que nunca se queja de nada, no ha tachado esa frase para no encubrir sus sentimientos, ni ocultar sus preocupaciones. Algo que no es habitual.

 

Y si empezamos a derribar ese muro, tras el que crees que me protejo, no tan fuerte como piensas puesto que está hecho de lágrimas contenidas, debería decirte que ese exagerado amor tuyo con que siempre me has rodeado, en circunstancias como las que ahora atravieso, más que servirme de consuelo o apoyo, en mi lucha por mantenerme serena, acrecienta mis pesares. No te estoy haciendo reproches, no olvido los cuidados que me prodigaste cuando rodaba por la pendiente de la desesperación hacia un infierno del que creí que no podría liberarme.

 

Sí, me refiero a la muerte de Julián, pronto hará ya tres años, a esa herida en mi corazón que nunca va a cerrarse, y tú me preguntas por la de Fry, por unas emociones que están perdidas en el tiempo y que sería insano recuperar ahora.

 

Nunca podré entender cómo en este ambiente de pacifistas y objetores de conciencia en el que se crió Julián, pudo brotar su deseo de ir a una guerra en la que no tenía nada por qué luchar. Recuerdo que, de pequeño, jugaba a las batallas, a derribar barcos, que él mismo se fabricaba, en la alberca de Charleston, pero yo siempre creí que eran cosas de niños. Nunca le castigué, prefería hablar con él, razonar sobre el motivo y las consecuencias de sus travesuras, y sé que le amaba más que a ninguno, incluso cuando exhibía su aire triunfante, el desafío en sus ojos, si me creía vencida. Pero, después, venían sus besos y caricias. Nuestra relación era muy especial. Y, cuando ya fue mayor, yo seguía siendo su confidente, su refugio seguro. Su alma estaba siempre dentro de la mía. (...)

 

Ya no puedo seguir escribiendo más. Quizá va a ser demasiado doloroso, mi Gin querida, remover el pasado. (...)

 

Te abraza,                                                                                               

 

Van