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Antón Castro

SERGI PÁMIES VISITA ZARAGOZA CON 'LA BICICLETA ESTÁTICA'

Esta tarde, a las 20 horas, en la librería Los Portadores de Sueños se presenta un libro de 19 relatos, alguno de ellos inolvidable: ‘Unplugged’, ‘Cien por cien seda natural’, ‘La mujer de mi vida’, ‘Benzodiazepina’, un delicioso juego de espejos sobre el ser y la realidad virtual que comienza así, “He quedado conmigo mismo dentro de dos horas”, o ‘Cuatro noches’, un diálogo del autor con su memoria y con una película, ‘Las noches de Cabiria’ de Federico Fellini. Por supuesto que estoy hablando de ‘La bicicleta estática’ de Sergi Pàmies (Anagrama, 2011. Traducción del catalán del autor), que contará con un lector tan exigente y apasionado como Félix Romeo.

Es un libro breve, de cuentos como suspiros, un libro sobre los naufragios de la madurez, la importancia de los hijos y sus enigmas, un libro sobre el amor y los hechos cotidianos; de golpe, cuando menos te lo esperas, la realidad es como una detonación, un relámpago que incorpora lo maravilloso, la sorpresa, el absurdo o la evocación. E incluso esos proyectos que aplazamos y empezamos una y otra vez como hacer ejercicio en la bicicleta estática. O como desplegar en nuestra imaginación las posibles mujeres de nuestra existencia. No conozco a Sergi Pàmies, leo sus columnas en ‘La Vanguardia’, y siempre me ha parecido un escritor con un talento especial. Finísimo. Sutil. Inspirado. A veces, pienso en él y también pienso en otro magnífico narrador en breve y en largo como Jordi Puntí. Sergi Pàmies visitará en breve el plató de ‘Borradores’.

JULIÁN CASANOVA: UN DIÁLOGO SOBRE 'EUROPA CONTRA EUROPA'

JULIÁN CASANOVA: UN DIÁLOGO SOBRE 'EUROPA CONTRA EUROPA'

[Esta tarde, en la librería Cálamo, en compañía que la escritora Almudena Grandes y el escritor y cantautor Joaquín Carbonell, Julián Casanova (Valdealgorfa, 1956) presentará su nuevo libro: ‘Europa contra Europa, 1914-1945’ (Crítica). Hace unos días publicaba en ‘Artes & Letras’ de Heraldo esta entrevista que ofrece una pequeña visión del libro.]

 

 

 

 

¿Cuál es el espíritu de su libro ‘Europa contra Europa, 1914-1945’ (Crítica, 2011. 260 páginas)?

Salir de España, ampliar el foco de estudio, usar el telescopio, comprender mejor la historia, y el mundo en que vivimos, a través de la comparación, del análisis de las similitudes y diferencias entre los diferentes fenómenos y acontecimientos históricos. Y para hacer eso, he elegido la síntesis, combinando la narración histórica con el ensayo. Pero la narración no sólo es un vehículo para transmitir acontecimientos históricos. Tiene forma y contenido. Para un historiador español, salir de España es un reto, porque estamos formados para estudiar el pequeño mundo que nos rodea.


¿Qué significó para Europa la Primera Guerra Mundial?


Es la auténtica línea divisoria de la historia europea del siglo XX, la ruptura traumática con las políticas entonces dominantes. La guerra es el resultado de disputas imperiales, está ideada para garantizar la supervivencia y continuidad de los imperios, sobre todo el alemán y el austrohúngaro. Y sin embargo, acabo con su estrepitosa derrota y desaparición, cuatro años después. Por el camino se llevó al Imperio ruso y provocó también la conquista bolchevique del poder, el cambio revolucionario más súbito y amenazante que conoció la historia del siglo XX. Se esperaba que fuera corta y duró más de cuatro años. Esperaban que dejara las cosas casi igual y acabó con la vida de más de ocho millones de personas.

De esa primera Guerra salieron dos corrientes antagonistas: el fascismo y el comunismo.


Son dos ideologías que idealizan y ensalzan la violencia como una forma de protesta social frente a la decadente sociedad burguesa. La democracia, que parecía un camino general a seguir tras el armisticio y final de la guerra, acabó acosada, con sociedades civiles débiles frente a los movimientos autoritarios. Pero el viento que sopló con más fuerza, salvo en Rusia, fue el de la contrarrevolución y ese es el que finalmente derribó a todas la repúblicas democráticas y llevó a las democracias a una segunda guerra todavía más destructiva. La crítica a los parlamentos y a la democracia, en suma, ganó terreno tras los desastres de la guerra, el miedo a la revolución y, sobre todo, con el impacto de la crisis económica de 1929.

Habla de la República de Weimar. ¿Qué significó, de veras, en la política europea y en la cultura? ¿Qué supuso su caída y ese «nacimiento de una edad negra»?

La República de Weimar nació de una guerra, tuvo una atormentada vida política y económica, pero, como puso de manifiesto ya hace tiempo Peter Gay, su historia, comparada con el desastre que llego después, es ‘El Dorado’, una auténtica «edad de oro» de la cultura alemana, la modernidad en el arte, en la literatura, en el pensamiento, nombres como Albert Einstein, Thomas Mann, Bertolt Brecht, George Grosz o los artistas de la ‘Bauhaus’. Y para algunos de los padres de la constitución republicana española, la República de Weimar fue un referente. Tuvo una vida más atormentada que la española, por cierto, pero duró el doble, antes de que el autoritarismo y después el nazismo se la tragaran.

¿Cuál fue la importancia real de la revolución bolchevique?


La revolución fue un sueño, que se convirtió pronto en una pesadilla. En realidad, creo muy pronto un Estado muy fuerte, burocratizado, que impidió el desmembramiento de lo que había sido el imperio de los zares. Por mucho que se ponga énfasis en su parte más positiva, de justicia y cambio revolucionario, siempre salen en su historia los cadáveres que fue dejando desde el principio. La historiografía está dividida sobre si eso fue un producto ya presente con Lenin o fue un proceso que contaminó y llevó a sus últimas consecuencias la tiranía de Stalin.


¿Qué tienen en común tres de los grandes personajes del libro: Stalin, Hitler y Mussolini?


Se ha escrito tanto que es difícil decir cosas «nuevas». Pero el historiador tiene que ofrecer siempre pistas para quienes leen desde el presente. Los tres son producto de la Primera Guerra Mundial, subieron de la nada, arrancaron desde fuera del viejo orden monárquico e imperial, propusieron rupturas radicales con el pasado y mucha gente creyó en ellos y les siguió. Son líderes carismáticos, en el sentido weberiano, polos de atracción y vehículos para la política de masas.


¿En qué medida fue la guerra española un ensayo de la guerra internacional que se avecinaba?

Es una guerra internacional en suelo español. Ahí estaban ya todos los protagonistas, pero en un momento en que las democracias trataban todavía de apaciguar a Hitler y el resultado fue el triunfo del fascismo. En España ha pasado a la historia, y a la memoria, fundamentalmente por la tremenda violencia que generó.


¿Esos treinta años fueron un azote contra la democracia, no?

Contra la democracia, contra la sociedad civil democrática y contra millones de ciudadanos que se vieron involucrados sin quererlo. Es una «época de atrocidad moral», como la llama Charles Maier.

*La primera foto pertenece a José Miguel Marco, de Heraldo, y la segunda la tomo de 'Andalán'. 

'METRÓPOLIS': F. LANG, THEA VON HARBOU, GERDA MAURUS, Y CHE Y MOCHE

Fritz Lang y Thea von Harbou.

Anoche, con Carmen Gascón, fui a ver ‘Metrópolis’, la función de teatro, danza, cine y música de Che y Moche, un homenaje particular a la película de Fritz Lang, estrenada en 1927. Es un espectáculo muy especial, breve, intenso, de un gran equilibrio general, con una maravillosa y turbadora música de Víctor Rebullida, dirigida por José Marco. El montaje lo dirige el músico, actor y dramaturgo Joaquìn Murillo. Esta ficción, que transcurre en 2026, fue concebida por la mujer de Lang, Thea von Harbou, un siglo antes y fue publicada en una novela en 1926. Esta tarde, a las 20.15, se realiza la tercera y última función en la sala Mozart del Auditorio. En la función me encontré con muchos amigos –Santiago Gascón y Araceli, Esther Esteban, Carlos Espatolero, José Mari y Elena, José Javier Gallardo y su mujer…-, pero me hizo mucha ilusión el encuentro con Marta Cebollada y Fernando Lalana. Marta tiene un huerto ecológico en La Cartuja y está maravillada y Fernando viaja de aquí para allá y acaba de reeditar una de sus novelas de Fermín Escartín, ‘Amsterdam Solitaire’ (Casals, 2011), que firmará el próximo día 17. En la foto, un retrato precioso de Fritz Lang y Thea von Harbou, que se separaron en 1933. Ella se unió al Partido Nazi y mantuvo su lealtad hasta el fin; murió en 1954. Hizo guiones para Murnau y Dreyer, estuvo un tiempo en prisión y tras la contienda no volvió a alcanzar el éxito anterior. Lang había establecido una relación sentimental con la actriz Gerda Maurus (que no duró mucho; aquí cuelgo una de sus fotos), huyó del nazismo e hizo una importante carrera en Estados Unidos, donde firmó películas como ‘La mujer del cuadro’, ‘Mientras Nueva York duerme’ o ‘Sobornados’, entre otras.

Gerda Maurus (1903-1968).

JOAQUÍN BERGES PUBLICA EN MAYO 'VIVE COMO PUEDAS' (TUSQUETS)

JOAQUÍN BERGES PUBLICA EN MAYO 'VIVE COMO PUEDAS' (TUSQUETS)

El próximo mes de mayo, el escritor aragonés Joaquín Berges, autor de ‘El club de los estrellados’ (Tusquets, 2009) publica su segunda novela en la colección Andanzas, de Tusquets. La novela se titula ‘Vive como puedas’. Joaquín me envía la portada, un fragmento del libro y una nota sobre su trayectoria.

 

             —¿Has notado algo raro en los chicos en estos últimos días?

            —¿A qué te refieres exactamente: a que fuman a escondidas, a que Cris no es virgen o a que Alex lee revistas pornográficas?

            Luis recupera su tono de voz habitual.

            —No, Carmen, estoy hablando en serio —dice—. Ayer vinieron a casa y se conectaron a internet.

            —Lo sé, los mandé yo.

            —Ya. Pues has de saber que estuvieron consultando sitios de la red que enseñan a fabricar pastillas.

            —¿Y dónde es eso? ¿En bayer punto com?

            —Éxtasis, Carmen. Los chicos están aprendiendo a fabricar éxtasis.

           

 

            Luis es un ingeniero especializado en energía eólica. Está casado con Sandra, una naturista convencida que le obliga a llevar una aburrida vida sana. Su primera mujer, Carmen, se ha vuelto a casar con su primo Óscar, un oportunista lleno de ambiciones. Luis odia a su primo. No sólo se ha quedado con su mujer sino que además lo ha ridiculizado en el trabajo, usurpándole el puesto que le correspondía. Los hijos pequeños de Luis le formulan preguntas que no sabe responder y Luis se hace preguntas sobre sus hijos mayores que tampoco parecen tener respuesta. Su madre lo llama todos los días para comunicarle los valores de su tensión arterial. Su vecino Carles le recomienda que se tome la vida con calma, pero Luis no puede hacerlo. Tiene que resolver los conflictos de su hijo pequeño en el colegio, preocuparse de los líos de sus hijos mayores con las drogas de diseño, asumir que sigue enamorado de su primera mujer, aceptar al nuevo novio de su hija mayor y aplaudir las actuaciones de un payaso muy poco convencional que conoce en el hospital. Y todo eso mientras el viento hace girar las palas de los aerogeneradores, como si fueran las saetas de un reloj que descontara el tiempo que le queda de vida. La situación inicial, que parecía de un equilibrio algo inestable, se acaba convirtiendo en una situación de desequilibrio estable llena de enredos hilarantes, continuas sorpresas y vivencias al límite.

           

            Vive como puedas no oculta su guiño a la nada convencional y libertaria familia protagonista de una famosa comedia de Frank Capra de título similar, así como el homenaje al género de las screwball comedies clásicas, traídas al presente. El autor de El club de los estrellados, Premio a la Mejor Ópera Prima en español de 2009, nos propone una descacharrante comedia de situación, con personajes y escenas inolvidables, y donde de nuevo lo cómico alterna con lo profundamente emotivo, marca de la casa.

 

GUILLERMO BUSUTIL HABLA DEL CUENTO Y DE 'VIDAS PROMETIDAS'

Guillermo Busutil (Granada, 1961) es un escritor de libros de cuentos perfectamente unitarios de tono, de tema, de atmósfera, de aliento simbólico. Hace unos días, en compañía del escritor Félix Romeo, presentaba en Los Portadores de Sueños un nuevo volumen: ’Vidas prometidas (Tropo. Zaragoza, 2011), que consta de trece relatos largos y de otros quince, «que funcionan como anuncios publicitarios y a la vez como microrrelatos».


¿A qué se debe esta pasión, casi obsesión, por el cuento?

Nace de mis propios orígenes de escritor: por una parte, como autor nacido en los 60, fue muy importante para nosotros la narrativa latinoamericana del ’boom’, y ahí había muchos cuentistas: Borges, Cortázar, Bioy, Felisberto Hernández, que es anterior y mi favorito, Juan Rulfo. Y por otra parte, están mis raíces rurales.


Explíquese.

Yo nací en Granada, y me crié en el Albaicín y en el pueblo de Víznar, conocido porque en su barranco dicen que fue fusilado García Lorca. Allí, se contaban muchas historias y cuentos: de miedo, de lobos, de ahorcados, de aparecidos tras la tormenta o la lluvia. Mi abuelo tenía un molino de aceite en las afueras del pueblo y allí, probablemente, estuvo Lorca antes de ser asesinado.


Con esos mimbres, tenía que ser escritor. ¿No?


Empecé a escribir desde muy joven. A los ocho años ya escribía relatos, pequeñas novelas del oeste: hacía un ejemplar único y lo vendía en el colegio por diez o quince pesetas. Los compañeros lo compraban a escote.


Eso lo cuenta en el primer cuento, ‘Estrella sin ley’. Ese joven, fascinado con las películas del Oeste, con Giuliano Gemma y con un joven en moto, en una Bultaco, es usted.


Esencialmente soy yo. Y en el cuento -sobre la amistad, el amor, la complicidad y los sueños-, también se rinde otro homenaje al cine y a sus héroes: el joven que se marcha después de haber dado un escarmiento a los malos se parece un poco al Alan Ladd de ’Raíces profundas’.


¿Le marcó el más que probable hecho de que García Lorca estuviese en el molino de su abuelo?


En cierto modo. A los 14 años, cuando llegó el verano, yo iba corriendo al pueblo a encalar la casa con el secreto afán de encontrar un poema inédito, algo de Lorca. Lo que fuera. Y con quince años también me apunté a los trabajos en el río para encontrar vestigios de la Guerra Civil: encontramos un máuser, casquillos de bala... Hay otro cuento autobiográfico en el libro.


¿Cuál? ¿’La siesta de Odiseo’ quizá? ¿La historia del abuelo que le leía las aventuras de Ulises y de Moby Dick a su nieto?

Ese relato es esencialmente real. Yo debía ser un poco bala: había matado dos gallinas y mi abuela me ataba a la pata de la mesa. Una vez, cuando vino un circo, me escapé y me extravié dos horas entre las jaulas de los tigres y los leones, hasta que una trapecista dio conmigo. Mi abuelo me leía después de comer y hasta que bajaba el sol libros extraordinarios: primero viajaba conmigo por el diccionario y luego él me leía a Homero, a Melville y su ’Moby Dick’, a Stevenson y ’La isla del tesoro’. Ahí digo que «el aburrimiento es el pecado más grave».


¿Cuál es el espíritu de sus libros?

Redacto libros de cuentos con una poética común. Y aquí la poética específica es la de las promesas que nos ofrece la vida. También me gusta usar una mirada directa y sensible sobre la compleja realidad contemporánea, y hablo de los hechos infinitos de la realidad, de sus matices. Creo que todo eso se percibe en un libro variado, donde habla de la figura del escritor, de la maestra a la que sorprende el destino, de los secretos de una familia, de la política.

Por cierto llaman la atención dos cosas más: el estilo...

La mía es una prosa contaminada por la poesía, delicada y meticulosa. Mis cuentos tienen sorpresas pero no golpes de efecto. Y a mí me gusta cuidar el lenguaje: la patria del escritor es el lenguaje, que es un protagonista más, y en el fondo un escritor es un ladrón de voces y de vidas humanas que busca el mejor lenguaje.


¿Por qué hay personajes que se apellidan Proust, Gide, Poe?

Me gusta mucho crear personajes, darles una psicología. Los nombres son importantes. Pero, además, este es un libro de homenajes, a los autores que ha citado, pero también a James Joyce.

Guillermo Busutil, en una foto de Kgbpeople. Abajo, la portada de Óscar Sanmartín Vargas, y dos fotos más: una de Giuliano Gemma y otra de Alan Ladd, con el niño, en ’Raíces profundas’. Una de las películas favoritas de Busutil, también mías y de mucha gente. 

LA GRAN RIADA DEL EBRO DE 1960, VISTA POR LARRAZ, EN EL IV ESPACIO

LA GRAN RIADA DEL EBRO DE 1960, VISTA POR LARRAZ, EN EL IV ESPACIO

 

[Tras su paso por Tauste y por Pradilla de Ebro, ha llegado al Cuarto Espacio la muestra ’50 años de la gran riada del Ebro’, que cuenta en estremecedoras imágenes qué pasó en diversos pueblos, cerca de 40, a finales de 1960, cuando se produjo una gran riada que duró hasta varios días. Los diarios dieron cuenta de ella con profusión los primeros días del año 1961. Las fotos de Antonio Larraz tienen un aire de película, de película, de pesadilla, de testimonio sobre la fragilidad y la capacidad de la solidaridad entre las gentes. Además de las fotos, hay muchas que parecen puro neorrealismo cinematográfico, también puede verse una grabación de aquellos días. Después de esta muestra, Marisancho Menjón y sus compañeros trabajan en la gran riada de 1961 y 1962 en zaragoza, y rescatan algunos materiales emocionantes de ese fotógrafo incansable que fue Miguel París. Reproduzco aquí de nuevo el texto de Marisancho Menjón.]

 

50 años de la gran riada del Ebro

Por Marisancho MENJÓN 

Han pasado cincuenta años pero jamás lo olvidaremos. Aquella noche de fin de año de 1960, cuando el Ebro se desbordó como nadie lo recordaba, marcó un hito en la vida de dos pueblos. En esas horas de angustia en las que peligraron vidas, casas y haciendas, Tauste y Pradilla se encontraron más unidos que nunca. La fuerza del agua, desatada, anegó los campos e inundó las viviendas, pero las vidas se salvaron. Por encima de la corriente del río fluyó otra de solidaridad, aún más fuerte, que convirtió a dos pueblos vecinos en dos pueblos hermanos.

Nadie borrará de los corazones de nuestros mayores aquellas dramáticas horas, ni los días en que los vecinos de Pradilla de Ebro convivieron con los de Tauste mientras el Ebro iba, poco a poco, calmando su furia. El tiempo no conseguirá desatar aquel lazo que unió a tantas familias en aquellos días, y aquí están estas fotos para comprobarlo: cincuenta años después, esta exposición conmemora un suceso que sigue estando vivo en nuestra memoria y lo traslada a la retina de los más jóvenes.

Esta ocasión quiere ser también un homenaje a la figura de Antonio Larraz, aquel entrañable fotógrafo que captó con su cámara sin descanso, durante aquellos días, las imágenes que dan fe de lo que se vivió y sufrió como consecuencia de aquel desbordamiento extraordinario.

Antonio Larraz Mayandía nació en Gallur en 1918. Agricultor, trabajó también en la Azucarera en su juventud. A través de su relación con los hermanos Cotoré, fotógrafos de esa villa, descubrió el mundo de la fotografía. Se dedicó a ella con ilusión y, establecido ya profesionalmente, aquella afición acabó siendo para él también un medio de vida.

A mediados de los años 50 abrió un estudio y un pequeño laboratorio en Tauste, donde se convirtió en un personaje insustituible: documentó todas las celebraciones familiares y públicas que tuvieron lugar en la época, pero también todos los sucesos y eventos destacables en aquellos años. Produjo no solo miles de negativos, sino también varias películas de 8 mm. que mandaba a revelar a París.

A mediados de los años 60 traslada su residencia a Ejea de los Caballeros, donde se dedicaría ya exclusivamente a la agricultura, abandonando su actividad como fotógrafo. En esta villa falleció el 23 de diciembre del 2009, exactamente un año antes de la inauguración de esta exposición que dedicamos a su memoria.

A comienzos de los años 90, tres amigos, Eva Soro, Joaquín Rayado y Manuel Sánchez, compraron su archivo fotográfico, en riesgo de perderse. De él se han seleccionado las imágenes que integran esta exposición, que dan fe de cómo Larraz vivió intensamente aquellos días, también para él inolvidables.

A LAS DOCE, REDIFUSIÓN DE BORRADORES

Los escritores Daniel Nesquens y Begoña Oro, ganadores de los premios Barco de Vapor y Gran Angular 2011, son dos de los invitados del programa Borradores, que se redifunde esta mañana a las doce en Aragón Televisión. Nesquens hablará de ‘Mi vecino de abajo’ (SM) y Begoña Oro de ‘Pomelo y limón’; la primera es la historia de una amistad entre un niño y un misterioso ciudadano islandés que tiene una moto rosa y parece un espía. Begoña Oro cuenta una historia de amor entre Jorge y María, que tiene algo de historia moderna de Romeo y Julieta, de Tristán e Iseo, una narración que participa de las posibilidades de intercambio de las nuevas tecnologías: internet, facebook, el blog, etc. Por otra parte, el actor y dramaturgo Joaquín Murillo y el músico Víctor Rebullida hablan del espectáculo ‘Metrópolis’ de la compañía Che y Moche, con el que ganaron el premio Max al mejor grupo revelación. Se trata de un homenaje a la película de Fritz Lang, al expresionismo alemán y a otra historia de amor con revelaciones insospechadas. Se trata de una función de ópera, música (del propio Rebullida), teatro y danza en la que participan diecisiete actores y bailarines. El montaje regresa esta noche y mañana a la sala Mozart del Auditorio.

 

Borradores ofrece tres reportajes más: con el rapero Sho Hai, que acaba de grabar en solitario su álbum ‘Doble vida’, para el que ha contado con la colaboración de Rumba, en la producción musical; con el fotógrafo Rafael Navarro, que muestra dos proyectos complementarios en el Paraninfo: su fotos en color y en técnica digital ‘A destiempo’, y una selección de las fotos que ha ido coleccionando a los largo de los años: desde Arnold Newman y Álvarez Bravo a García-Alix, Cristina García Rodero y a numerosos fotógrafos aragoneses: Avellaned, Uriel, Carbó, Gómez Buisán... La escritora, pintora y fotógrafa Cecilia Bardají habla de su primera novela, ‘La perdiz blanca’ (Huerga & Fierro), donde narra la historia de un niña en un ambiente complejo.

La actuación musical corre a cargo del grupo Deep in blue, que canta dos canciones: ‘Maldita senda’ y ‘Wake up’.

*Una ilustración de 'Tristán e Isolda' de Waterhouse, el 'Stravinsky' de Arnold Newman, que pertenece a la colección de Rafael Navarro, y el cartel de 'Metrópolis' que regresa hoy al Auditorio.

RAIMUNDO LOZANO: UN CUENTO

[El próximo lunes, en la Biblioteca de Aragón, a las 19.30 horas se presenta el libro ‘Cuentos varios’ de Raimundo Lozano, que ha publicado Eclipsados en una de sus colecciones más cuidadas. Participarán en el acto, el crítico de cine, actor y rapsoda Fernando Gracia, a quien le han gustado muchísimo estos cuentos breves, con ecos de Castelao y Fernández Flórez, entre otros, la pintora Berta Lombán y el escritor soriano afincado en Zaragoza desde hace muchos años. Con gentileza, Raimundo y Berta, el escritor y la pintora, marido y mujer desde hace muchos años, me envían uno de los cuentos: ‘Desencanto’, para mí gusto uno de los mejores del conjunto.]

  

DESENCANTO

 

Por Raimundo LOZANO

 

Se conocieron una cálida noche de setiembre recién estrenado el otoño. Cuando las hojas de los árboles se pintan de colores cálidos antes de ser arrancadas de las ramas para caer al suelo donde las recogerá el barrendero de turno.

 

Se conocieron por casualidad. A través de internet. El entró medio en broma medio en serio, en una de esas ventanas donde aparece la foto de alguna chica ofreciéndose para mantener relaciones estables con un chico formal. Tan es así, que a eso de  las once y media de la noche se veían y se relacionaban cono si estuviesen juntos. Así el invento de estos modernos aparatitos.

  

A tal grado llegó su encantamiento que decidieron conocerse personalmente. Curiosamente vivían en la misma ciudad. Alicante. Ella Marisa, empleada en una tienda de ropa de mujer. Él codirector de un gran trasatlántico de una importante empresa multinacional, no sé si finlandesa o sueca. Por lo que estaba de continuo viaje.

  El encuentro, en una cafetería determinada.

Ella vestía un bonito vestido rojo, por encima de las rodillas, con un profundo escote por el que asomaban sus blancos y orondos pechos. Él, un buen traje azul marino, chaqueta cruzada y corbata, como corresponde a un alto ejecutivo.

 Sus vidas cambiaron radicalmente. Sus pensamientos sobre si casarse o no se aclararon rápidamente. Allí, en ese preciso momento. Pienso que, más movidos por un amor puro, por sus fantasías. Decidieron tener una relación normal, verse todos los días. Y, más aún, convivir juntos, para así disfrutar  más aun de los amores comunes.

A los dos años de convivencia decidieron casarse. Que es lo que suele hacer todo el mundo, o casi todos.  Ella continuaba con su trabajo de dependienta, y él con la administración del trasatlántico. Que es lo que solía decir siempre.

 

Decidida la boda para un importante día de junio, el día 13, festividad de San Antonio, patrón que era además de la parroquia de ella.

Empezaron a comunicárselo a los demás, en especial a sus familias, naturalmente.  Se armó un revuelo excepcional, tan lejos unos de otros, tan  distintos en usos y costumbres. A esto surgió un nuevo problema. Por parte de ella, claro.

La despedida de soltera. Casarse con un chico más bien guapo, que además codirigía  uno de  esos trasatlánticos  más famosos del mundo, requería una despedida  de soltera especial. Pensó hacerlo en Benidorm, en el hotel más alto de Europa. No le convencía del todo, más allá de la propaganda. Habría mucho barullo, y además esa localidad tan visitada le parecía un tanto vulgar. Dándole vueltas a su cabeza, pensó en Madrid y  en Barcelona.  Tampoco resultaba original. Una noche y otra merodeando sobre el mismo tema, saltó de pronto una idea, una genial idea: Londres. Había buenas combinaciones, vuelos directos y nada mejor que celebrarlo allí, dado que las amigas de ella y de él gozaban de buena posición económica.

 

Tan fantástica idea se obstruyó de repente. Y la boda también.  Demasiado fantásticos los dos, grandes soñadores, decidieron dar por finalizado todo, incluso su convivencia, y volver a vivir cada uno por su cuenta.  Y volver a sus ordenadores respectivos, volver a verse en internet a las once y media de la noche, dejando de lado ese brutal compromiso de pasar por la iglesia y los juzgados.

 

*Todas las fotos de este cuento son de Jeff Ascough, un gran fotógrafo de bodas.