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Antón Castro

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Parte uno:

Contiene: Actuación Trío Salduie (piano, violín y violoncello) reportajes: Dulce Pontes; entrevistas: María Jesús Orbegozo y Aloma Rodríguez

 

Parte dos:

Actuación: Trío Salduie (piano, violín y violoncello) Plató: los escritores Alberto Baeyens y Juan Luis Saldaña; reportajes: Marcos Giralt Torrente

JOSÉ VERÓN GORMAZ / 3

JOSÉ VERÓN GORMAZ / 3

El extraño

 

 

 

Algo antiguo le habla de su historia.

Algo nuevo miraba hacia el olvido.

Se buscaba en las horas

y encontraba ceniza.

Nunca envidió el retorno,

aunque amaba el abismo

que las llamas de ayer iluminaron.

Jamás quiso volver,

ni despertarse.

 

Vidas imaginarias

 

A Marcel Schwob

 

 

 

Anidó en el silencio
y de su crisálida

nació un copo de nieve.

Hoy le llaman invierno,

y algunas veces,

sin motivo,

ruge.

 

 

Transparencias

 

 

 

Soñaba con el aire de las cumbres

y con voces que se desvanecían.

 

Imaginó que hablaba con los montes

bajo la soledad de las alturas,

y el duende de la ausencia y el silencio

cerró la puerta y ocupó la casa.

 

Callaban las paredes,

y la tarde escribía en las ventanas

nostálgicas palabras amarillas.

 

 

El óxido del oro

 

 

 

Desde la ira de las madrugadas,

como un temblor dorado

que se apaga y renace,

caen lentas hojas de metal herido,

cubren de esclavitud las avenidas,

vierten miseria sobre la miseria.

 

Pero es hermoso el sol que se derrama

sobre las claras brumas ya vencidas,

y toda lejanía semeja ser testigo

de encendidas llamadas imposibles.

 

Es un grito la luz;

la voz es niebla.

 

 

*Nueva foto de Pepe Verón, con cuatro poemas de ‘El exilio y el reino’.

JOSÉ ANTONIO DUCE. RETRATOS / 3

JOSÉ ANTONIO DUCE. RETRATOS / 3

RAFAEL NAVARRO. FOTÓGRAFO

 

José Antonio Duce me mandó otra sorprendente foto: esta de un irreconocible y muy joven Rafael Navarro, fotógrafo, nacido en Zaragoza en 1940. Empezó haciendo fotos de ballet y de teatro, y poco a poco fue transitando hacia el mundo que ahora le conocemos: los dípticos, los desnudos, el cuerpo convertido en el paisaje y el paisaje transformado en cuerpo. Copio aquí el texto que le dediqué a su última exposición: ‘Testigos’. Una de las más hermosas, sin duda.

 

‘TESTIGOS’: RAFAEL NAVARRO

Rafael Navarro presenta en el MICAZ una de sus exposiciones más rotundas: ‘Testigos’, una mirada al paisaje donde logra convertirlo en un desnudo, en una toma interior, en un diálogo de luz, en un abanico de percepciones y de sensibilidad. Casi al revés de lo que había hecho en otros trabajos donde lograba que un cuerpo desnudo adquiriese la forma de un paisaje, donde dos nalgas parecían una colina o un promontorio al atardecer. ‘Testigos’ es un trabajo que se ha prolongado durante varios años y que condensa la historia del fotógrafo embrujado por los jardines, por las plantas, por la exuberante naturaleza de Italia, Estados Unidos, Londres, etc. Luego, con su técnica perfeccionista, con su sentido del contraste y con ese desarrollo casi intuitivo ya del sistema de zonas, Rafael Navarro ha creado su propio álbum de la naturaleza desde una percepción íntima, delicada, y lo dota de un especial sentido de la composición. Navarro se ha definido como un artista de las sensaciones, un creador de estados de ánimo y de atmósferas: aquí exhibe todo el dominio de la técnica, ensalza los detalles, observa casi lo invisible (como esa hoja mordida por un tenaz insecto), crea bodegones o ‘vanitas’ en medio del vergel, y homenajea a grandes maestros, sin duda: Edward Weston, Manuel Álvarez Bravo, Imogen Cunningham o algunos fotógrafos japoneses, de modo muy evidente. ‘Testigos’ son la fronda, las plantas, la misma luz, la sombra, el mismo fotógrafo que mira, la Leica que acecha, ‘Testigos’ somos nosotros que miramos la foto y, sin quererlo, entramos en un edén que nos mira y nos perturba. Y nos sojuzga porque es evidente el intento de atrapar y fijar la belleza en su más estilizada abstracción.

EMMA GREEN, PLATA EN ALTURA

 

 

 

Emma Green, la sucesora de Kajsa Bergqvist, medalla de plata ayer en Barcelona. Superó su mejor marca y voló hasta el 2.01.

 

En esta foto, Emma Green, Kajsa Bergqvist y Ebba Jungmark.

 

NURIA FERNÁNDEZ, CAMPEONA DE 1.500

NURIA FERNÁNDEZ, CAMPEONA DE 1.500

Como Arturo Casado, Nuria Fernández ganó en 1500. Realizó una carrera limpia, sin llamar la atención, y de repente, en el último hectómetro, se encontró con la calle uno libre. La tomó, aceleró con un estilo impecable y con un poderío inmenso, y ganó a todas, incluida a Natalia Rodríguez, que era la gran favorita con la rusa Anna Alminova, y a la francesa Nehiba, que fue plata. Nuria estuvo pletórica y casi dio mucho gusto verla ganar: estaban entusiasmada y feliz. Llevaba muchos años buscando el título, y lo obtuvo con absoluta belleza a los 33 años.

 

En salto de altura, Tia Hellebaut solo pudo ser quinta. Ganó con claridad Blanka Vlasic con 2.03 y con esos impecables saltos de esfinge de ojos azules. Emma Green, la sucedora de Kajsa Bergqvist, venció al final a Ariane Friedrich y obtuvo la plata con 2.01. Ruth Beitia solo pudo quedar sexta: se quedó en 1.95. En salto de longitud, contra pronóstico, ganó el alemán Christian Rief con 8.47. Por lo demás, no fue la tarde de los españoles: ni de Pestano, menos de Casañas, ni de Méliz ni de Cáceres, ni de los corredores de 4x100. Eso sí, al final, apareció Carmen Valero, un turolense afincada en Barcelona y una gran pionera del atletismo femenino, para besar a Natalia y a Nuria. Esta bailó y bailó, entre lágrimas, y no estaba para atender a nadie: ni a Jordi Hereu ni a Carmen Valero.

 

*La foto es de agencias: es la del triunfo de hoy.

ALBERTO CALVO Y SU MUNDO

ALBERTO CALVO Y SU MUNDO

De la dulce sal marina la mano escribe entonces

la rosa pura del sol en tres columnas de fuego.

La que sabe salir de sí en su vida de colores.

 

Letras tiene y perfumes de manos y ojos atentos.

Madrugada la nube palabra corre en su planta de princesa.

 

Llega sin respirar, el último color de su mano,

llega con su cantar el bolígrafo del mar.

Velas son los ojos que respira tu cabeza de barco.

 

*Alberto Calvo, ‘Supermaño’, crea y se ordena la vida y el estado del corazón. Me manda esta foto de su mesa de trabajo y este poema. Él es así.

 

JOSÉ ANTONIO DUCE. RETRATOS / 2

JOSÉ ANTONIO DUCE. RETRATOS / 2

Hace algunos años, a principios de los años 80, asistí a clases de fotografía en la Universidad Popular. El profesor se llamaba Pepe Casas. Había publicado un libro, o quizá lo publicase luego, que se titulaba ‘Luces y sombras’ con textos de Ángel Lahoz. Hablo de memoria: no encuentro ese libro en mi biblioteca.

Ayer, José Antonio Duce me mandó una foto suya en la que parece encarnar al joven Hamlet o al enamorado Romeo. Pepe Casas falleció demasiado joven hace algunos años.

VOCES CON EMOCIÓN PARA LABORDETA

Labordeta, visto por José Luis Cano.

 

La de ayer fue una tarde especialmente emocionante. Empezó con la lectura de algunos poemas de José Antonio Labordeta –participaron, entre otros, Guinda, Calero, Romeo, Daniel Gascón, Miguel Ángel Yusta, Miguel Mena, Helena Santolaya, Emilio Lacambra, Manuel Forega, personas del público, etc.- y continuó luego en la iglesia de Santa María de Veruela –diría Eva Amaral: “Me encanta estar aquí, es un orgullo, Labordeta es un referente cultural (…) parece que estemos en la misa de gallo”- con el concierto de muchos artistas aragoneses y nacionales, desde el grupo de jazz de Tarazona y alrededores hasta la despedida de  Paco Ibáñez, que cantó ‘Corazón’, una canción vasca en euskera, y ‘Piedra pequeña’ de León Felipe, y una canción italiana al alimón con Marina Rossell, que había estado estupenda de voz, de intención y de dulzura.

Labordeta con sus dos nietas. Foto de Heraldo.

Por citar algunas piezas y algunos momentos: Daniel Zueras cantó ‘Somos’ acompañado de Nacho Abril a la guitarra, un tema al que le dio su sello personal, el cantante ultima disco para noviembre; Elena Rubio cantó ‘a capella’ con brillo y temblor uno de los temas más populares de Labordeta, ‘La albada’; María José Hernández le rindió homenaje con una extraordinaria versión de ‘Mar de amor’, las dos estuvieron acompañadas a la guitarra por Joaquín Pardinilla; Moncho Otero hizo una versión de ‘Regresaré a la casa’, y acompañó a Pablo Guerrero en su emocionante versión de ‘Ya ves’ (Guerrero habló con José Antonio poco antes del concierto y estaba emocionado: la vida tampoco ha sido nada fácil para él) y el público se lo agradeció porque se encontró con un artista intenso y frágil, entregado, que intenta mantener el rescoldo de su voz y de su hondura; Javier Ruibal cantó dos de sus temas que mezclan el amor, el deseo, la sensualidad, dentro de esa música mestizaje en la que se cruzan y se amasan el flamenco, la música árabe, los sonidos mediterráneos. Y Amaral, Eva y Juan, bordaron su actuación con ‘Noche de cuchillos’, una versión muy medida y hermosa de ‘Banderas rotas’ y un adelanto de su nuevo disco, ‘Algo salvaje’, marchoso y muy personal. Hubo maravillosas interpretaciones, que fue presentado la actriz María José Moreno, que despeinó su pelo rojo y su emotividad cuando anunció a Pablo Guerrero y a Paco Ibáñez.

En las fotos, Amaral, María José Hernández y Paco Ibáñez.

Hubo más actuaciones: Franco Deterioro, con su humor habitual y su sentido del show, el músico además acompañó a Elvira Lozano, que leyó uno de sus poemas; Ludmila Mercerón, que tocó dos temas; Alime Hume y Luigi Máraez, que tocaron tres temas, en uno de ellos Luigi versionó con profundidad y sentimiento un poema de Labordeta en homenaje a su padre, etc. También se presentó ‘Mar de amor. Canciones’ de Olifante / DPZ, Rogelio Blanco (Director General del Libro, de Archivos y Bibliotecas) fue la única autoridad, aragonesa y nacional, que se trasladó al homenaje del Medalla Alfonso X el Sabio y Doctor Honoris Causas por la Universidad de Zaragoza. Eso sí, Labordeta no pudo estar pero estuvieron sus hijas Ana y Ángela, y sus nietas Marta y Carmela. Ingrid Magrinyá presentó una coreografía; Helena Santolaya, que esperaba a ser abuela, Ricardo Calero y Javier Lapuente exhibieron distintas instalaciones, y un sinfín de escritores, artistas y público arroparon el homenaje.

 

Un espectáculo así siempre puede ser mejorado, pero Trinidad Ruiz y Marcelo Reyes por Olifante, y todo su equipo, así como Bruno Galindo, y todo su equipo por la DPZ, desplegaron un intenso trabajo. La pena fue que mucha gente se quedó fuera porque el límite de aforo era de 1.500 personas. Imagino que para otra vez se establecerá una reserva de localidades.