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Antón Castro

MANUEL VILAS HABLA DE 'ORDESA'

MANUEL VILAS HABLA DE 'ORDESA'

Manuel Vilas publica ’Ordesa’ (Alfaguara), una novela sobre sus padres, sobre su divorcio, sobre sus hijos, sobre la España que agoniza y que asfixia a sus  ciudadanos, un libro sobre la musica, la invención, los puntos candentes y selectos de la memoria, los parias. Conversamos sobre el libro para ’Heraldo’.

- Empiezo con una frivolidad. ¿Sabías que este año de 2018 se cumplen cien años de Ordesa como Parque Nacional? 

Me he enterado estos días, a raíz de la promoción de la novela. Será un buen augurio. 

-¿Qué ha significado Ordesa en tu vida? ¿Es una de tus magdalenas de Proust, como parecía ocurrir en el libro de Lou Reed, donde también había algunas?

Sí, es el primer recuerdo claro que tengo. Tiene algo de la magdalena proustiana, sí. Es un recuerdo muy potente, salgo de un coche y mis ojos se topan con las montañas de Ordesa. Calculo que fue en 1969. A mi padre le gustaba ese valle. Por eso he titulado así el libro. 

-En varios libros, sobre todo en los poemarios, venías avanzando de alguna manera este libro, este homenaje a los padres. ¿Cómo y cuándo se te ha impuesto?

 Al morir mi madre, en el 2014, comencé a escribirlo. Ya era completamente huérfano. Había escrito ya sobre la muerte de mi padre, que ocurrió en el 2005. La muerte de mi madre me trajo nuevos recuerdos, nuevos enigmas sobre mi pasado. 

-¿Sería este un libro de la memoria, aún de la memoria desmenuzada, pero también arbitraria, de instantes o azarosa? Lo digo porque el mecanismo de la evocación parece un poco antojadizo e impresionissta. Y vayas o vengas, en cualquier direccion, parece que encuentras petróleo o emoción todo el tiempo.

Está escrito a golpe de recuerdo, siguiendo los movimientos de la memoria. Ha sido como ir de caza. He salido a cazar recuerdos. Nunca sabes si te va a asaltar un recuerdo de cuando tenía nueve años o de cuando tenías diecinueve. La memoria es así, y el libro está escrito desde esa pulsión. 

 -¿En qué medida has visto, al escribir el libro, que tenías muchos vanos o vacíos sobre tu propia familia y que indagar ahí, y recordar, era también una forma de buscarte a ti mismo?

 Eso ha sido una de las cosas más importantes que me ha ocurrido al escribir el libro. Al explorar mi pasado buscaba mi identidad. La memoria hay que ejercitarla. El pasado es un enigma, y ese enigma afecta a lo que somos.

-Como lector he tenido la sensación de que asistimos a un desnudo casi integral del escritor y ciudadano Manuel Vilas.

 Sí, es un libro de la verdad. La narración de lo que te ha pasado en la vida. No es una vida extraordinaria, es una vida normal, como la de cualquiera, con sus buenos y sus malos momentos.

-¿Sería este tu libro más filosófico, donde se amasan la confidencia y el pensamiento o la intuición poética? 

Creo que sí. Me da la sensación de que es mi libro más sentencioso, con más confidencias e intimidad. 

-¿Qué porción hay de invención y de evocación, cómo ha operado la memoria?

No me he servido de la ficción. Si utilizaba la ficción, la poética del libro se venía abajo. No habría catarsis. Todo lo que cuento de mis padres es verídico. No tenía sentido inventarme nada.  

-¿Tuviste algunos títulos en la cabeza, métodos de exploración, autores concretos, textos de afinidad?

Pensé en titular el libro “Historia de la música”, por el uso que hago del nombre de los grandes compositores, que nombran a personajes del libro. Tuve en la mente a escritores que habían manejado el mismo género de libro de la verdad de la vida, desde Montaigne, Santa Teresa, hasta Goytisolo o Knausgard. Y en la actualidad, Marta Sanz o Sergio del Molino. 

-Tenías una curiosa complicidad con tu padre, pero a la vez hay entre los dos como una sensación de extrañamiento, no sé si decir de ausencia e incomunicación…

 La complicidad fue desapareciendo conforme yo fui dejando de ser un niño. Ese alejamiento es misterioso. Mi padre era un artista del silencio. Sus silencios dibujaban una extraña sensación de elegancia. Como si hablar fuera algo inútil.

-Tu madre amaba la vida y era una fumadora compulsiva. A veces avanzas cosas que les debes a cada uno… ¿Cómo resumirías ese débito?

 Amó mucho la vida, pero no asumió el paso del tiempo. Odiaba el envejecimiento, yo puedo entender eso. A mí me pasa lo mismo. Nos negamos a que la vida pase. Pero esa postura inconformista puede ser dolorosa y caótica. Mi madre no entendía por qué no se puede ser joven siempre. Era lo único que le preocupaba: la vida en sí misma.

-¿Qué te enseñan tus hijos? ¿Te ayudan ellos a ti a entender mejor tu condición de hijo?

 Hay un eterno retorno de lo mismo, recordando a Nietszche. Los malentendidos con tus padres pasan a tus hijos, en una larga cadena de vida, inmemorial e irreparable.

-¿En qué medida ‘Ordesa’ también es un autorretrato, un juicio a veces sumarísimo y una declaración de amor?

 Yo lo he escrito desde el amor. Pero el amor no excluye los filos de la vida, las desdichas y los errores cometidos.

-¿De qué te arrepientes? [En el libro hay varios arrepentimientos, sin duda. Como esa llamada de teléfono interrumpida, a la que sucede inesperadamente la muerte.]

 El libro me ha servido de catarsis. Tras la catarsis, ya no existe el arrepentimiento. Ahora ya no me arrepiento de nada.

-¿Por qué cuesta tanto que se entiendan padres e hijos? A ti te pasó..., o parece haberte en varios tramos.

 Es una oscura ley de la condición humana. Está en cientos de libros. Desde “El rey Lear” hasta “Los hermanos Karamazov”. Para mí es un misterio. Parece haber allí un agujero negro de nuestra idea de familia.

-¿De cuántas maneras se puede escribir una novela? ¿O cuántos géneros puedes meter en ella?

 Entiendo por novela una narración más o menos extensa de la vida. A partir de allí, y desde Cervantes, cada uno que haga lo que pueda. La gracia de la novela está en que cabe de todo, siempre y cuando se narre la vida.

-¿Qué aportan los poemas, la mayoría ya publicados? ¿Por qué los incluyes, por necesidad o por esa carácter híbrido y libre de entender la escritura y la novela misma?

 Dudé si incluirlos. Son un epílogo. Quería que fuesen como un making-of de la novela. Me parecía que completaban la historia desde otro ángulo.

-En la última entrevista me decías que quizá te hubiesen faltado lectores. ¿Te sientes ahora más leído, reconocido, más seguro de ti mismo?

Los escritores siempre nos sentimos huérfanos de cariño. Este libro lleva dos días en las librerías y el impacto emocional que está teniendo en la gente me maravilla, también me asusta. 

-¿Has dicho que es un libro sobre España? ¿Cómo es esa España, cómo la vivieron ellos, cómo los transformó?

La España de los años sesenta y setenta, la que vivieron mis padres cuando eran jóvenes, es la que más aparece en el libro. Ellos fueron felices en esa España. Era una España un millón de veces peor que la nuestra, pero fue la de ellos, y como fue la de ellos, yo la busco en el libro y la reivindico. 

-Por cierto, también es un libro de ciudades: Barbastro, Madrid y Zaragoza. ¿Te has sentido tan aislado a veces como dices?

Fui tímido de niño, y la timidez yo creo que no la resuelves nunca. Lo que haces es acostumbrarte a vivir con ella. Esa timidez, en la edad madura, busca la soledad.

*La foto es de Daniel Mordzinski.

'ME TOO'. ESCRIBE ALOMA RODRÍGUEZ

[La escritora Aloma Rodríguez publica en 'Letras Libres' este artículo sobre el fenómeno 'Me Too' y el feminismo.]
Aquí se puede leer.

#MeToo: Declaración de guerra

Estamos negando la capacidad de las mujeres para tomar decisiones adultas sobre su vida sexual.
 
26 enero 2018

Estamos en guerraEl movimiento que comenzó destapando años de acoso, abuso y violaciones a mujeres en entornos profesionales ha terminado por iniciar una guerra cultural global, como ha explicado Manuel Arias Maldonado: “Se publican cientos de artículos sobre el tema y se diría que las redes sociales no hablan de otra cosa. Ha surgido, también, una contrarreacción que alerta contra los excesos de esta oleada reivindicativa: el duelo de manifiestos en la prensa francesa atestigua inmejorablemente la tensión en el interior de la opinión pública. Pero, y esto merece ser enfatizado, no se trata de una opinión pública demarcada nacionalmente: medios y ciudadanos del mundo entero se han hecho eco, por ejemplo, de la controversia francesa. De manera que es razonable pensar que estamos ante la primera guerra cultural global”. (Va por la segunda entrega y ha anunciado tres.)

La ensayista Masha Gessen, miembro de la redacción del New Yorker, revista que publicó en primicia los abusos de Harvey Weinstein en un artículo escrito por Ronan Farrow, alertó bastante rápido de una sobrerreacción, surgida tal vez para corregir los años de mirar hacia otro lado. Gessen cita a la antropóloga Gayle Rubin y su ensayo de 1984 “Thinking Sex”: “Para algunos, la sexualidad puede parecer un tema sin importancia, una desviación frívola de los problemas más críticos de la pobreza, la guerra, las enfermedades, el racismo, el hambre o la aniquilación nuclear. Pero es precisamente en momentos como estos, cuando vivimos con la posibilidad de una destrucción inimaginable, cuando las personas se vuelven peligrosamente locas por la sexualidad”. Y, como señala Gessen, “vivimos con la posibilidad de una destrucción impensable”.

Gessen cita a Rubin cuando habla de los peligros de la misplaced scale, una escala fuera de lugar. Pone algunos ejemplos interesantes, como el del corresponsal del Times en la Casa Blanca, Glenn Thrush, suspendido de empleo por acusaciones de “comportamiento sexual inapropiado”. Un reportaje que se publicó en Voxcontaba que el periodista hizo “avances sexuales hacia mujeres jóvenes”. “En todos los incidentes hubo consumo de alcohol, ninguno ocurrió en el lugar de trabajo y ninguno involucró fuerza. Ninguna de las mujeres denunció a Thrush, que, como reportero (entonces en Politico), no era el jefe de nadie”, escribe Gessen. Y un poco más adelante: “La historia en la que se basa la suspensión de Thrush se enturbia en el consentimiento: una de las mujeres ha dicho claramente que había consentido en un encuentro, y otras dos rechazaron los avances de Thrush, negando el consentimiento con éxito. Aun así, todas las mujeres son presentadas como víctimas, incluida la mujer que afirmó claramente que no se considera a sí misma una víctima”. Masha Gessen explica que si negamos la capacidad de las mujeres (o adolescentes en el otro ejemplo que pone, el del senador republicano Ralph Shortey) las estamos infantilizando. Estamos negando su capacidad para tomar decisiones adultas sobre su vida sexual.

Todo esto empezó con denuncias de verdaderos delitos y abusos: hombres que por medio de la fuerza o el chantaje, obligaban a mujeres y, en menor medida, a hombres a satisfacer sus deseos sexuales. Las perseguían, y si no conseguían lo que querían, las vetaban para futuros trabajos. No solo era Weinstein (por cierto, con un sector cómplice que ahora, de manera un tanto hipócrita, pretende dar lecciones sobre feminismo un día al año, en lugar de cambiar su comportamiento el resto de los días del año, como ha escrito David Trueba en una brillante columna). Eran hombres que aprovechaban su situación real de poder para tener sexo con mujeres que se encontraban en una situación de inferioridad. Hasta aquí más o menos todos estamos de acuerdo, incluso Catherine Millet. Pero a partir de ese momento todo empieza a volverse cada vez más confuso. ¿Qué es una situación de poder? ¿Cuándo está la mujer en una situación de inferioridad? Según algunos, siempre. Por lo tanto, el consenso sexual sería imposible.

Cito a Gessen de nuevo: “La conversación que estamos teniendo sobre el sexo comenzó con incidentes que implicaban una clara coacción, intimidación y violencia. Paradójicamente, parece haber producido el sentido de que el consentimiento significativo es esquivo o incluso imposible. El martes, la banda Pinegrove anunció que suspendería su gira porque su líder, Evan Stephens Hall, había sido acusado de coacción sexual. Los detalles de esa acusación particular no están claros. Pero, en la página de Facebook del grupo, Hall publicó una declaración que parecía resumir su sensación de que las mujeres, al menos cuando se enfrentan a un hombre famoso, no pueden tomar decisiones adultas: “He coqueteado con las fans y en algunas ocasiones he intimado con personas que conocí en la gira. He llegado a la conclusión ahora de que eso no es apropiado, incluso si lo inician ellas: siempre habrá una dinámica de poder desleal en juego en estas situaciones y no está bien que yo ignore eso’.” Las chicas no sabemos lo que queremos, siempre igual.

Contra esa infantilización protestaron las 100 artistas e intelectuales francesas en un manifiesto que ha sido malinterpretado en ocasiones por falta de información y, en otras, por un gran lost in translation cultural –en Francia no se juzga el comportamiento sexual de los presidentes (Mitterand, Sarkozy, Hollande o Macron); en EE.UU. la relación de Clinton con Monica Lewinsky se usó para presentar el impeachment–. Pero también porque se leyó como una batalla más de la gran guerra cultural. Seguramente, el manifiesto erraba en el uso del verbo “importunar” entre otras cosas, pero condenaba la violencia. Lo que el manifiesto no compartía con el #MeToo era la ola de puritanismo que se ha visto alentada por el mismo. El deseo de linchamiento puede ser fácilmente satisfecho gracias a las redes sociales. Por supuesto, esa ola no la ha creado el movimiento, sino que ha aprovechado el movimiento. Máriam Martínez-Bascuñán ha explicado que “el movimiento #MeToo no va de libertad ni de puritanismo, sino de la denuncia de una injusticia omnipresente en la sociedad y cuya eficacia se construye sobre el silencio de quienes la padecen”. Y puede que así fuera, pero ahora va de algo más.

Cuando hablo de ola de puritanismo me refiero a las peticiones de retirada de obras de arte (una pieza de Balthus en el MET, entre otras), a las protestas contra el ciclo dedicado a Roman Polanski en la Cinemathèque o a la desproporcionada reacción contra Louis C. K.: todas las temporadas de su serie han sido eliminadas de HBO y su película no llegó a estrenarse. En muchos artículos se colocan en un mismo nivel Polanski, Louis C. K., Aziz Ansari, Woody Allen, Harvey Weinstein y Bill Cosby. En algunos casos se ha pretendido hacer pasar por abuso lo que no era más que una mala cita: la condición de famoso de Aziz Ansari lo ponía en el punto de mira. Para acusar de abuso a alguien debería hacer falta algo más que la sincera expresión de un sentimiento: incomodidad.

Las declaraciones del líder de Pinegrove encajarían en lo que explicaba el manifiesto de las francesas: “los hombres son obligados a arrepentirse y a desenterrar, en los confines de su conciencia pasada, un ‘comportamiento fuera de lugar’ que hayan podido tener hace diez, veinte o treinta años, y del que deberían arrepentirse. La confesión pública, la incursión de fiscales autoproclamados en la esfera privada, instala un clima de sociedad totalitaria”. Ese impulso narcisista autoinculpatorio en ellos nos ha dado algunos de los artículos más cómicos (sin pretenderlo) de los últimos meses.

Pero el texto más ridículo que hemos podido leer tenía como objeto a Woody Allen, acusado hace ahora veinticinco años de haber abusado sexualmente de su hija Dylan, entonces de 7 años, durante una de las visitas establecidas por el régimen de visitas durante la separación de su mujer, Mia Farrow. (Por si acaso hay alguien que no lo sepa ya: Farrow descubrió que Allen llevaba unas semanas acostándose con Soon Yi, una de las hijas adoptivas de la actriz, que tenía entre 20 años. Aquí podemos ver otra diferencia con Francia: Carla Bruni vivía con el editor Jean Paul Enthoven antes de enamorarse de su hijo, Raphael Enthoven, casado a su vez con Justine Levy. Enthoven Jr. es el padre del primer hijo de Carla Bruni, que poco después se convirtió en primera dama.) Ya entonces, dos instituciones diferentes concluyeron que no había indicios para abrir un proceso penal. Hay algunos detalles que pueden servir para reforzar al menos la presunción de inocencia del director.

Como Natalie Portman, yo creo a Dylan, pero no de la misma manera: Dylan cree de verdad que su padre abusó de ella. Pero que ella lo recuerde no quiere decir que sucediera. En un texto publicado originalmente en The Paris Review, Claire Dereder se preguntaba “¿Qué hacer con el arte de hombres monstruosos?”. El silogismo base del texto es, más o menos, que como en Manhattan el personaje que encarna Allen tiene una relación con una menor de edad, Allen es un monstruo. Dereder no tiene los mismos reparos con todos los tipos de monstruos: por ejemplo, puede citar a Heidegger como argumento de autoridad sin que el filonazismo del filósofo, que además tuvo una relación amorosa con una alumna de 17 años, Hannah Arendt, le hagan cuestionarse qué hacer con el pensamiento de los monstruos.

La situación es alarmante pero no preocupante. La escritora Elvira Navarro se posicionó pronto contra los sectores autoproclamados feministas en exclusividad: ¿Nos estamos quitando de encima la tutela de los padres, maridos e hijos para soportar ahora la de otras mujeres? ¿No empieza a parecerse esto al control ejercido por las Tías en El cuento de la criada de Margaret Atwood? Por cierto que la propia Atwood dice en la introducción de la novela: “¿El cuento de la criada es una novela feminista? Si eso quiere decir un tratado ideológico en el que todas las mujeres son ángeles y/o están victimizadas en tal medida que han perdido la capacidad de elegir moralmente, no. Si quiere decir una novela en la que las mujeres son seres humanos -con toda la variedad de personalidades y comportamientos que eso implica- y además son interesantes e importantes y lo que les ocurre es crucial para el asunto, la estructura y la trama del libro… Entonces sí. En ese sentido, muchos libros son feministas”.

Navarro pedía que se considerara feministas también a Catherine Deneuve (por cierto, firmante del manifiesto de las 343, escrito por Simone de Beauvoir, en el que confesaban haber abortado exponiéndose así a penas de cárcel; la actriz publicó un texto en Libération explicando su posición con respecto al #MeToo) y a Atwood, que en un giro inesperado de los acontecimientos ha pasado de ser considerada la suma sacerdotisa del feminismo (precisamente por El cuento de la criada) a una traidora cómplice del patriarcado. Atwood firmó una carta defendiendo la presunción de inocencia –no la inocencia– de Steven Galloway, acusado de agresión sexual y declarado después inocente. En su texto, Atwood explica que el uso de la expresión “caza de brujas” se usa en el acepción que se refiere a procesos en que los acusados son culpables solo por el hecho de haber sido acusados. Las “buenas feministas” critican el uso de esa expresión: es apropiación ¿de género?, dicen, porque las brujas son mujeres. El macartismo también perseguía hombres.

El feminismo es importante: es luchar porque la mitad de la población mundial tenga las mismas oportunidades que la otra mitad. Como Caitlin Moran, creo que “el feminismo es algo demasiado importante como para dejarlo en manos de académicos”. Precisamente por eso, creo que Margaret Atwood tiene razón cuando escribe que “El momento #MeToo es un síntoma de un sistema legal roto. Con demasiada frecuencia, las instituciones, incluidas las estructuras corporativas, les negaron juicios justos a las mujeres y a otros denunciantes de abuso sexual, por lo que utilizaron una nueva herramienta: internet. Las estrellas cayeron del cielo. Esto ha sido muy efectivo y ha sido visto como una llamada de atención masiva. Pero, ¿qué sigue? El sistema legal puede arreglarse, o nuestra sociedad puede deshacerse de él. Las instituciones, las corporaciones y los lugares de trabajo pueden limpiar la casa, o pueden esperar que caigan más estrellas, y también muchos asteroides”.

WEB PARA ANTONIO PÉREZ MORTE

Juan Pérez Gargallo, joven fotógrafo e hijo de Antonio Pérez Morte y Ana Gargallo, acaba de crear una página web para la obra de su padre, fallecido hace algunos años de infarto.

https://antonioperezmorte.weebly.com/

EMILIO GASTÓN EN SU PROPIA VOZ

EMILIO GASTÓN EN SU PROPIA VOZ

https://thebooksmovie.com/author/poesiarecitada/

Homenaje a Emilio Gastón en su propia voz en ese gran proyecto que es The Book movie.

JAVI HERNÁNDEZ ILUSTRA A TAMPARILLAS

JAVI HERNÁNDEZ ILUSTRA A TAMPARILLAS

Javier Hernández, el editor de Libros de Ida y Vuelta, acaba de regresar de Rosario donde presentó nuestro libro 'leporello', 'El tango de Doroteo', y ha continuado un proyecto de un nuevo libro ilustrado. 'Pancracio, el niño batracio', con texto de José María Tamparillas.

 

Explica él en su facebook: [Bueno ya les puedo presentar a Anaís y su galgo Mambrú los dos personajes que acompañan a Pancracio. Que de que va la historia? Uh...para eso habrá que esperar #librosdeidayvuelta #pancracioelniñobatracio #javihernandezdibujante]

FRANCO DETERIORO: 'RUMBA INCLEMENTE'

FRANCO DETERIORO: 'RUMBA INCLEMENTE'

[Dani Clemente o Franco Deterioro, que tanto monta, explica las claves de quince temas de su disco ’Rumba inclemente’.]

 

 

RUMBA INCLEMENTE

 

Por Dani Clemente o Franco Deterioro.

 

 

1-Músicos en venta

Esta canción nació en Albarracín en 1996. Formaba yo parte, como maraquero y corista, del grupo de versiones de Son Tradicional Cubano “Son Gavilano y a migas”. Estuvimos contratados durante un día por un campamento para niños de hasta 12 años para dar un concierto didáctico por la mañana y un concierto por la noche, abierto al público, en un bar que solamente ponía el enchufe y unas cervezas. Esa noche, tocamos dos horas como solía ser habitual con el grupo y al acabar la gente quería más y el dueño del bar también, pero sin poner ni las ganas. Ante tal oferta se me ocurrió contestarle con el estribillo de la que sería esta canción: “Somos, somos músicos en venta. Barato chacho, barato, pero gratis ni pa un rato, ¿Qué dices?!” Fue así, con melodía incluida. Al día siguiente seguí trabajando la canción, que a día de hoy nunca ha sido tocada en directo. En principio la idea era armonizarla y orquestarla pero creé el ritmo de tambores que le acompaña y me pareció muy acorde con la onda a la que aspira este disco, mucho tambor y mucho baile. Los trombones de Javi García Vega acompañan a los tambores que percute Franco Deterioro y a los coros de Pilar Romeo. La canción trata de la vida del músico en aquellos años, porque ahora todavía es mejor.

 

2-Cuernos, dos

Nace a principios del verano pasado gracias a RENFE y a una foto recibida de unos cuernos musicales. El tamagochi con destino a Canfranc se averió en Villanueva de Gállego, en ese momento recibí la foto. La tarde era desapacible, viento y lluvia. Me vinieron a la mente el texto y la melodía, fumando y memorizando en 55 minutos construí la canción y la dejé grabada en el teléfono. Me sobraron 25 minutos más para reposar en el cómodo asiento del vagón. La canción habla en dobles y triples sentidos de los cuernos. Incluso de los que se llegan a echar de menos con la edad. El formato está compuesto por: guitarra y percusión-Franco Deterioro, bajo-Jesús Martí “Pelón”, saxos-Charly García Vega y coros-Alicia Fernández Maurel y Cristina Matosas. Es el primer “single” del disco, con bonito cutrevideo de multitudinarias visitas en youtube.

 

3-Puerta falsa

Es una de las primeras canciones que fueron grabadas para “Rumba Inclemente”. La compuse unos días antes del fallecimiento de Rita Barberá. Sin embargo, cuando llegó el momento de grabar las improvisaciones vocales… sucedió su óbito. Dedicada a su olvido, es un alegato contra el buen hacer político y en las improvisaciones también se cita al poeta J.A. Labordeta, por todo lo contrario. El estribillo, con fuerte influencia de Barrio Sésamo, subraya la necesidad de aprender, reaprender y siempre dialogar. En ella, entra una sonoridad nueva en la carrera de Franco Deterioro que hace sonar la melódica, el bajo lo toca Otto Sobieski, Dolos Miravete, el violonchelo, Alicia, Cristina y Gustavo Giménez hacen los coros. Es una rumba soneada al más puro estilo de la Rumba Combativa, el sello de Franco Deterioro. Actualmente se está grabando un video, este sí de gran producción, con guión de Helena Millán Fajó y realización de Carlos Soriano. Se rueda en la localidad oscense de Robres, con la colaboración del Ayuntamiento y del Teatro de Robres.

 

4-Territorio común

    Es un Guaguancó que tiene una extraña edad, pues su estribillo nació en 1995 y el resto de la canción en 2017. Trata de las guerras construidas, prefabricadas, teledirigidas. Expresada como si el cantante fuera el territorio y su población. Hay partes de la canción que están improvisadas directamente y así han quedado, sin corregir ni mejorar, reflejando el momento expresivo y emocional del instante en que fueron grabadas. En esta pieza entra también una nueva sonoridad a través de la gralla, la hermana catalana de la dulzaina aragonesa. Es también, como en otras canciones del disco, un saludo a la corneta china de las Congas santiagueras de Cuba. La interpreta Josep Fleta y a los coros está Alicia Fernández Maurel.

 

5-El aguacate

    Esta pieza está compuesta pensando en Georgie Dann. Tiene también reminiscencias de Barrio Sésamo y el texto nace de una conversación con una señora, en una localidad del Pirineo aragonés en la primavera de 2017.

Prácticamente son sus palabras textuales, de modo que me quedó el trabajo de hacer la melodía y poco más. Es una pseudocumbia que trata de los productos alimenticios y los productos de temporada. Para bailarla siempre hace bueno, como se demostró en su estreno en Tarazona el verano pasado en un homenaje a Trinidad Ruiz Marcellán. El estribillo se coreaba en la segunda vuelta. En esta pieza vuelven los saxos de Charly García Vega y aparecen los teclados de Ignaci Falcó. El bajo lo interpreta, con una preciosa introducción, Jesús Martí “Pelón”, y los coros se deslizan a cargo de Alicia Fernández y Cristina Matosas.

 

 

6-Qué manera de sufrirte

    Una de las primeras canciones del grupo Quién Son?, fue grabada en su primera maqueta en el año 2001, pero abandonó el repertorio prontamente por el concepto bailable del grupo. Tenía un arreglo hecho junto a Alejandro Monserrat y David Grima que no he podido recuperar, de modo que he imitado su espíritu con una segunda guitarra y coros con Sergi Boquet, rapero melódico conocido como DuXel, y con uno de mis otros yos. Es una pieza con influencia de Juan Luis Guerra, en la que se trata de piropear sin infringir ley alguna, ni del Universo, ni del Planeta Pandereta.

Es uno de los dos respiros que ofrece el disco en su empuje al baile desaforado. Esta canción se puede bailar en abrazo.

 

7-Por el interés

    Aquí vuelve a apretar la percusión, la Paila hace aparición como instrumento fundamental con el ritmo de la Contradanza cubana, sin embargo se construye una polirritmia con tumbadoras que dialogan con ella de una forma creativa, e incluso en una pirueta sencilla, juegan hasta finalizar la Paila con el Paseo del Danzón. La gralla vuelve a recordar a la Corneta China y con un aire discotequero deja entrar un viento folki. Originalmente la canción fue compuesta en 1997 para Son Gavilano en una línea tradicional, lo que hace que respetada su melodía y su texto, encontremos una guaracha de curioso formato. Es una historia de desamor en su punto alto de alegría. Optimismo inevitable.

 

8-El Mozambique

   
   No es un ritmo nuevo, tiene años ya, fue inventado en Cuba por Pello el Afrokán. En los años 60 del pasado siglo y alcanzado gran popularidad, es un ritmo creado a base de mezclas y normalmente a un tempo frenético. Este Mozambique lo compuse en 1997 para la Orquesta La Garbosa, de modo que ha disfrutado de algunos cambios en el texto, la segunda estrofa y las improvisaciones son de primera toma repentizada. El tempo es mucho más tranquilo y realizado con bongós, lo que lo suaviza un poco, ya que reduce su presión sonora. Desaparecen los arreglos armónicos quedando solamente trompetas tocadas por Carlos Badorrey, violonchelo por Dolos Miravete y melódica por Franco Deterioro. Una pieza hipnótica con la simple aspiración del baile y el homenaje a Pello el Afrokán, coloreada con los coros de Alicia Fernández.

 

9-Pero yo no puedo

   Esta canción rumbera fue concebida para Quién Son?, en los momentos finales en los que el grupo, ere que ere, se fue diluyendo en las aguas de la crisis. No llegó a ser orquestada pero sí pensada codo a codo con Pilar Romeo. Plantea un doble sentido en el estribillo y en las primeras estrofas, para pasar a un modo de escritura muy crítica y muy explícita en las postreras. El formato está compuesto por voz, guitarra, cajón y bongó por FD, bajo y coros por la propia Pilar, quedando la orquesta reducida a una exquisita viola interpretada por Jaime “Chuchi” Lapeña. En la línea tradicional de la Rumba combativa trata de ciertas obsesiones propias y la envidia de otras ajenas.

 

10-Qué despiste!

    Es la pieza más larga del disco. Se acerca al modo de construcción del son cubano de finales de los 80 y principios de los 90. Es una guaracha que narra una historia inspirada en la crisis del 94. La tocábamos en Fiesta Mundial, grupo liderado por el cantante, compositor y multi-instrumentista Alfonso Casanovas. Cuenta la historia de una persona que no está acostumbrada a madrugar, un parado de larga duración que emprende el camino al que ha de ser su primer día de trabajo.

Jaime Lapeña ha estado desde el nacimiento de Quién Son? pidiendo que la montáramos. Por fin su deseo se ha hecho realidad. Es la más orquestada del disco con guitarra, percusiones, silbos, violines-Jaime Lapeña,  flautas y teclados-Ignaci Falcó, coros-Alicia Fernández y Pilar Romeo y el bajo con Jesús Martí “Pelón”. Va desde un principio suave con guitarra, que es una meta-cita dentro del disco, ya que hay varias piezas que empiezan igual, caminando en suave crescendo hasta los estribillos finales con improvisaciones aleccionadoras. Un despiste lo tiene cualquiera...

 

 

11-Ando muy deprisa

     En origen era una canción rumbera, Rumba combativa pura y dura. Pero viendo que el disco dejaba pocas respiraciones y descansos para beber agua y seguir bailando, decidí hacer una versión de mi propia canción. Y me ha salido una hija jipi. Tiene influencias, como todas lógicamente, pero aquí bastante consciente, estaba escuchando el primer vinilo de Veneno. No sé si se notará o no...

En esta canción he dejado descansar a los colaboradores, y  ahora que me doy cuenta, lo he hecho todo, todo y todo...Voz, guitarras, coros, tripas, jarrón. Es cortica; para dejar con las ganas.

 

12-Siempre hay un refrán

    Otro de los temas de Quién Son? que ha visto transformado su concepto. De ser un son rumbeado, con marcas y cortes contundentes, ha pasado a ser una Conga grabada a piñón fijo con un loop robado a una comparsa habanera. La entrada del eboés occitano, tocado por Ángel Vergara, le entrega un carácter festivo a esta pieza de texto ácido pero guasón. La composición data de 1998 y nunca ha sido estrenada en directo. El matiz, sedoso y compacto a la par, de los coros de Pilar Romeo, confirma la sencillez de esta pieza llena de curiosidades. Su grabación resultó fácil por el robo de los tambores, pero el proceso de empaste de ellos con las voces y el eboés, ofreció cierta complejidad para conseguir que sonaran con la naturalidad de un momento callejero. 

 

13-Prisa mata

    Este guaguancó, sí que sonaba en los directos de Quién Son? Con la misma estructura pero con el coro poblado de violines, trombones y voces. En este caso se reduce a la gralla y un trío coral. La parte del solo de baile lógicamente no se ve, mas se puede intuir por las improvisaciones del quinto (tumbadora más aguda). Retorna el saludo a la corneta china a través de la Gralla de Josep Fleta y los coros alegran con Pilar Romeo y Sergi Boquet. Folclore insular y peninsular en serena mixtura. Tiene tomate. 

 

14-Empanada gallega

    Esta canción es prima hermana de Pero yo no puedo, una Rumba combativa con texto de triple sentido y una meta-cita a Típico tic, composición que aparece en el primer Cd de Franco Deterioro, “Rumbas combativas 2”. La guasa, según avanza la canción adquiere tintes más oscuros. En esta pieza tengo la intención de mostrar mi admiración y homenajear a Los Amaya, especialmente en lo que respecta a la construcción rítmica y armónica. Alcanza el culmen en un solo de guitarra eléctrica de Joaquín Pardinilla Además de mis voces, la guitarra española, las palmas y el bongó, tengo de nuevo el lujo de contar con Otto Sobieski al bajo. Llevo empanada gallega, llevo empanada gallega, y no es un Pregón.

 

15-Canción quince

     Un afro 6x8 para finalizar el disco. Introduzco una pequeña variación en las tumbadoras que suenan como un canto. La hipnosis inevitable que produce este ritmo nos lleva al baile, induce también a ello su estribillo de entrada, pero luego llega un recitado muy reflexivo, que seguramente se irá asumiendo reincidiendo en su escucha. Un final tan arriesgado para el disco como lo es el inicio. Tambor que habla alzando su voz, pero sin estridencias, serpenteando entre canciones que ofrecen un balanceo de quince movimientos.

ADIÓS A EMILIO GASTÓN

Emilio Gastón, el poeta que se sintió hombre selva*

  

 

“Soy zaragozano hasta la médula: ejerciente, viviente, juergueante y cafeteante, como mucha de la gente de mi generación. En Zaragoza me formé, pero lejos, en mis paraísos, tenemos ríos y riberas, sotos y montes maravillosos, o selvas excepcionales, como la Selva de Oza, espacios que se destrozan, y yo intento defenderlos”. Quizá sea este uno de los últimos autorretratos que ensayó Emilio Gastón (1935-2018), en estas mismas páginas, un humanista inagotable, defensor de los derechos humanos, andarín de su órbita y del universo físico y metafísico, escultor y, ante todo, nubepensador, que era una forma de definirse filósofo, poeta y soñador. Acaba de morir a los 83 años.

Emilio Gastón fue muchas cosas: nadador de 1.000 metros a la semana hasta unos días antes de su ingreso en el hospital, futbolista, remero en el Ebro y amigo de sus amigos, entre ellos José Antonio Labordeta, de su misma edad. Se educó en la biblioteca de su padre, un sabio de casi todo y un enamorado de Aragón. Tras licenciarse en Derecho, para ser quizá “abogado insomne de causas perdidas”, como se dibujó en una ocasión, también abrazaría la poesía. Y se afilió a las noches del Café Niké, donde oficiaban Miguel Labordeta, Manuel Pinillos, Luciano Gracia o Julio Antonio Gómez, entre otros. Se desdobló en mil empeños y quimeras. Se casó con la profesora y poeta en cheso Mariví Nicolás y se aficionaría a esos paraísos pirenaicos de insondable misterio, de casas de piedra, de chimeneas, hogares e impresionantes desvanes. La falsa de la casa de Hecho era el laberinto del tiempo o la cueva de los tesoros de la memoria.

La vida no fue amable con él: perdió en un lance absurdo y cruel del destino a su hija Diana, que intuía la poesía con el acento adolescente de los ángeles, como quien exhibe una posesión. Remontó el desgarro, fue el abogado del robo de los libros de la Seo a mediados de los años 60 y de la ecología, se sumó al equipo fundador de ‘Andalán’, fue uno de los líderes y estandartes del PSA y, años después, demócrata a carta cabal y esperanzado en el porvenir, casi ingenuo de tan puro, fue elegido Justicia de Aragón. Un premio para un hombre como él, aragonés hasta la médula, aragonés que se reconocía en la historia, en la utopía y en sus personajes. Fue íntimo amigo de Pablo Serrano, de Salvador Victoria; fue amigo hasta del cierzo.

La poesía ha sido su reino. La poesía escrita, amasada con las palabras necesarias, la poesía oral, recitada como nadie, con la desnuda sinfonía del alma. La poesía de Emilio Gastón es el canto de un rapsoda inmemorial y casi hipnótico, es la voz hecha ilusión, brasa y pájaro. Ha sido un poeta social y visionario, ha sido un poeta de las cosas del campo, un poeta que podía parecer naïf en ocasiones o un hermano entusiasta de Thoreau y Rousseau, pero también encendía la lírica rabiosa y eufórica, tribal y de denuncia, donde se veían la posibilidad del hombre de ser como un dios y esa paradoja, o envés, de ser un tirano con los otros hombres y con la naturaleza. Con el bosque, con el agua, con las montañas, con los animales desvelados en la fronda.

En verano, con su segunda esposa Maricarmen Gascón, solía dormir en una borda pero antes contemplaban las estrellas y atrapaban el lenguaje de la noche y el cristal sonoro del silencio. Ella lo ha acompañado hasta el último instante con cariño y con sus versos, y pensaba que su último poemario había sido un vaticinio: ‘La sonrisa de La Nada. Poema cinético teatralizable’ (2017), que se suma a una valiosa, original y personalísima obra lírica con títulos como ‘El hombre amigo Mundo’, ‘Y como mejor proceda digo’, ‘El despertar del hombre selva’, que él decía como nadie. No recitaba: ponía en pie los versos, la rebeldía, la pasión y la belleza, la furia de vivir. Así fue este hombre inefable e irreductible: nos envolvió con la materia de sus esculturas y nos abrazó con sus inmensos ojos de nadador y con su corpulencia de oso antiguo del Pirineo. 

*Este texto se publicó en página dos en Heraldo de Aragón el pasado martes. La foto es de Guillermo Mestre.

VILAS: FRAGMENTOS DE 'ORDESA'

][Manuel Vilas presenta esta misma mañana, en Cálamo, su nueva novela: ’Ordesa’, que acaba de publicar Alfaguara. Hace unos días la presentó en Madrid en diálogo con Antonio Muñoz Molina y hoy lo hace con Agustín Sánchez Vidal. Es la novela más rotunda y emocionante de su trayectoria. Una biografía de sus padres, una autobiografía, un diálogo con la memoria. Reproduzco aquí una selección de fragmentos.]

EXTRACTOS DE LA NOVELA ’ORDESA’ DE MANUEL VILAS

«Ojalá pudiera medirse el dolor humano con números claros y no con palabras inciertas. Ojalá

hubiera una forma de saber cuánto hemos sufrido, y que el dolor tuviera materia y medición. Todo 

hombre acaba un día u otro enfrentándose a la ingravidez de su paso por el mundo. Hay seres

humanos que pueden soportarlo, yo nunca lo soportaré. Nunca lo soporté.»

 

 

 

«Y comencé a escribir este libro. Pensé que el estado de mi alma era el vago recuerdo de algo

que ocurrió en un lugar del norte de España llamado Ordesa, un lugar lleno de montañas, y era

un recuerdo amarillo, el color amarillo invadía el nombre de Ordesa, y tras de Ordesa se dibujaba la

figura de mi padre en un verano de 1969.»

 

«La Historia es también un cuerpo con remordimientos. Tengo cincuenta y dos años y soy la

historia de mí mismo.»

 

«Dios, cómo me gustan los desesperados. Son los mejores.»

 

«Ni mi madre hablaba de su padre ni mi padre del suyo. Era el silencio como una forma de sedición.

Nadie merece ser nombrado, y de esa manera no dejaremos de hablar de ese nadie cuando ese nadie muera.»

 

«El sufrimiento es una conciencia expandida que alcanza a todas las cosas que han sido y serán.»

 

«El pasado de cualquier hombre o mujer de más de cincuenta años se convierte en un enigma.

Es imposible resolverlo. Solo queda enamorarse del enigma.»

 

«Mi madre era una narradora caótica. Yo también lo soy. De mi madre heredé el caos narrativo.

No lo heredé de ninguna tradición literaria, ni clásica ni vanguardista.»

 

«La sonrisa de los dos reyes es, a un metro de distancia, uno de los mayores espectáculos […].

Cuanto España ha sabido construir políticamente está cifrado en esa sonrisa, en cuyos bordes anidan

millones de serpientes encendidas.»

 

«Todo alcohólico llega al momento en que debe elegir entre seguir bebiendo o seguir viviendo.

Una especie de elección ortográfica: o te quedas con las bes o con las uves. […] Quien ha bebido

mucho sabe que el alcohol es una herramienta que rompe el candado del mundo.»

 

«Mis padres ya no existen, pero existo yo, y me marcho en cinco minutos.»

 

«Mi divorcio me llevó a lugares del alma humana que jamás había pensado que existían. Me

condujo a una reescritura de la Historia, a nuevas interpretaciones del descubrimiento de América,

o nuevas consideraciones sobre la revolución industrial…»

 

«Me adentraba en los bosques. Volví a tocar la vida. Viajé hasta Ordesa, y me quedé contemplando

las montañas. Vi con claridad los errores de mi vida y me perdoné a mí mismo todo cuanto pude,

pero no todo. Aún necesitaba tiempo.»


«Cuando la vida te deja ver el casamiento del terror con la alegría, estás listo para la plenitud. El

terror es ver el fuselaje del mundo.»

 

«Porque el dinero es más poderoso que la vida y que la muerte y que el amor. El dinero es el lenguaje

de Dios.»

 

«Busco volver a la paz de no ser.»

 

«Nos vendría muy bien escribir sobre nuestras familias, sin ficción alguna, sin novelas. Solo contando

lo que pasó, o lo que creemos que pasó. La gente oculta la vida de sus progenitores. Cuando

yo conozco a una persona, siempre le pregunto por sus padres, es decir, por la voluntad que trajo

a esa persona al mudo.»

 

 

«Mi madre bautizó el mundo, lo que no fue nombrado por mi madre me resulta amenazador.

Mi padre creó el mundo, lo que no fue sancionado por mi padre me resulta inseguro y vacío.»


«El complemento directo representaba al proletariado de la sintaxis, tenía que cargar con todo,

tenía que cargar con la acción del verbo. Muchas veces yo mismo he sido un complemento

directo, siempre cargando con el verbo, con la tiranía del verbo, que es la violencia de la

Historia.»

 

«La conversión en un precio de todo cuanto existe es presencia de la poesía, porque la poesía

es precisión, como el capitalismo. La poesía y el capitalismo son la misma cosa.»

 

«Escribo porque me enseñaron a escribir los curas. Setecientos millones de curas. Esa es la

gran ironía de la vida de los pobres de España: les debo más a los curas que al partido Socialista

Obrero Español. La ironía de España es una obra de arte siempre.»

 

«No me gusta lo que España les hizo a mis padres, ni lo que me está haciendo a mí. Contra la

alienación de mis padres ya no puedo hacer nada, pues es irredimible. Solo puedo hacer que no se

cumpla en mí, pero ya casi se ha cumplido.»

 

«Me quedo mirando las galletas rechazadas. Me quedo mirando las galletas como un idiota.

Las había comprado con ilusión. Son las galletas más desamparadas del planeta. También mi madre

debió comprar muchas veces con ilusión cosas para mí, cosas que yo no supe ver…»

 

«El presente en que todo ser humano vive convierte el pasado en un enigma; sin embargo, el

presente no es un misterio, pero en cuanto se convierta en pasado el enigma lo invadirá, por eso

miro el presente con lupa, con microscopio, intentando ver cómo se produce su transformación.»

 

«Las nubes enmudecen a tu paso hacia el olvido absoluto.»

 

«Mi corazón parece un árbol negro lleno de pájaros amarillos que chillan y taladran mi carne

como en un martirio.»

 

«¿Qué es el sufrimiento, qué grados alcanza?»

 

«Mi madre nunca supo que Barbastro era un pueblo de una comunidad autónoma llamada

Aragón ni que Aragón era un territorio que pertenecía a España ni que España era un país del sur

de Europa. Y no lo supo no por ignorancia. Sino por divina indiferencia.»

 

«Son jóvenes los dos y se disponen a llamarme de entre la oscuridad. No soy. Nunca he sido. Sin

embargo, fui presentido por todas las cosas hace millones de años. Todos hemos sido presentidos.

Puedo viajar en el tiempo y ver cómo Juan Sebastián acaricia y besa a Wagner y yo estoy allí, esperando

a que se me convoque. En su placer está mi origen, en su melancolía tras el amor está la creación de la insaciabilidad de mi espíritu.»

 

*Tomo la foto de aquí.

http://images.malagahoy.es/2018/01/22/ocio/Manuel-Vilas-Barbastro_1211588978_79797704_667x375.jpg