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Antón Castro

Jeannette Montgomery Barron (Atlanta, Georgia, 1956) ha destacado por sus magníficos retratos de artistas como Mapplethorpe, Basquiat, Haring, Cindy Sherman o el escritor William Burroughs, entre otros.

 

Actualmente resiente entre Roma y Connecticut y concluye un trabajo sobre las ropas de su madre, que contrajo la enfermedad de Alzheimer.

En las fotos, vemos a la fotógrafa Cindy Sherman (1986), al fotógrafo Robert Mapplethorpe (1987), al artista Basquiat (1984), a los gemelos Starn (1987) y a Rainer Fetting y al modelo Desmond (1984). Cuenta Jeannette que estos dos últimos se conocieron para la foto, se enamoraron y vivieron juntos bastantes años.

MARIO MERLINO EN 'ESF': MEMORIA

MARIO MERLINO EN 'ESF': MEMORIA

LIBAcCIONES

 

Sin prisas, fui haciéndome con un poco de estilo propio, no deslumbrante pero suficiente, algo inconfundiblemente mío, gracias al  vampirismo y a la colaboración involuntaria de los demás, de aquellos escritores de los que me valía para encontrar mi literatura personal.

 El mal de Montano, Enrique Vila-Matas

 

Por Puerto GÓMEZ y Emilia OLIVA

Mario Merlino era plenamente consciente de que el vampirismo libresco es fundamental para construir al escritor. Como el Borges parásito y falsificador, según Doll, Mario piensa que toda obra es una tela sinuosamente tejida de otras obras... Esta estética de intertextualidad guía todas sus actividades: traductor, profesor, performer, lector, locutor, actor, articulista, poeta y escritor de géneros híbridos donde se mezclan los textos en polifonía. Todos estos oficios muestran cómo Mario afrontaba cada obra de manera concienciezuda, desmenuzándola y fundiéndose en ella hasta que lo escrito formaba parte del escritor. Son todas sus lecturas las que hacen funcionar su poética y dan sentido a sus obras. Carne y palabra están así profundamente ligados como lo ha entendido tan bien Yolanda Pérez en la acción que le dedica como homenaje póstumo titulada Cuerpo poético y donde escribe un poema de Mario en una tira grande de tirita para luego ir cortándola y pegándola en el cuerpo de distintas personas del público que una vez colocadas en orden formarán con sus cuerpos de nuevo el poema.

 

Es precisamente esta línea la que le lleva a Mario a mezclar todas sus facetas y por eso el performer incluye su faceta de lector. Muchas de sus acciones y montajes están realizados a partir de textos de Quincey, Alejandra Pizarnik, Max Aub, Monique Wittig o Calvert Casey. De hecho su paso por el Grupo Ache no es más que la confirmación de ello. Sus actividades incluían un gran número de lecturas públicas en cafés, universidades, parques u otros sitios públicos. Mario sólo buscaba liberar la literatura y la imaginación haciéndola evolucionar y adaptarla a una nueva época donde la información es cada vez más viva y directa y en la que los soportes clásicos están cambiando, reinventándose. Mario iba a buscar al público en sus acciones y en sus lecturas, consciente de poseer una voz que daba cuerpo al texto.

 

Lecturas acompañadas de música y también lecturas ligadas a hechos reales como eran los « Miércoles de crimen » en el Centro de Arte Moderno donde un asesinato iba seguido de lecturas literarias complementarias. Él entendía el arte como una investigación multidireccional. Por ello, le gustaba realizar performances en constante movimiento, cambiando de una vez a otra y convirtiendo por tanto al público en parte de ella. Como Shakespeare escribía sus textos en función de las reacciones del público, Mario se adaptaba a los diferentes lugares en los que actuaba y a los espectadores buscando suscitar la curiosidad.

 

Entre estas actividades para acercar la literatura al público, se encuentra su faceta como tallerista. Tuvo el coraje de montar una academia de escritura en un país donde aún no había ninguna tradición. Se trataba de explicar los mecanismos interiores del texto, de acercarlo a los alumnos y de hacerlo vivo. El quería crear nuevos estímulos que destruyesen las barreras y los prejuicios que encierran a la literatura en una jaula de oro y bajarla del pedestal al que la han subido alejándola de su fuente de vida: el lector, devolviéndola así la oralidad y la cercanía del público.

 

Cuerpo y palabra, ese era el sueño de Mario que concebía el ser humano como literatura. Mario derrochaba generosidad en los textos, riqueza en las traducciones, imaginación en las acciones y un gran humanismo que le valió tantos y tantos amigos.

 

En su honor, y porque nuestro texto –la revista de ESF- empezó a hacerse por detrás, buscando las huellas, los trazos de Mario para alcanzar a aprehender la figura desvanecida, la estructura que aquí empleamos está invertida, como en su Arte Cisoria hiciera el propio Mario. La revista comienza en el capítulo trece que constituye la evocación cercana, íntima de Mario y concluye con la voz de Mario en la entrevista de Araceli Otamendi, el punto de partida de la búsqueda. Entre medias, la madeja se fue devanando con las aportaciones de unos y de otros.

 

Nuestro agradecimiento a todos los que hicieron posible este entretejerse de textos y recuerdos, bien por su colaboración directa, bien por su contribución a la difusión del proyecto. Cumplido el hechizo, recompuesta, fragmentada la figura, convocados los textos, hagamos el gesto ameno del bebedor de páginas, libemos.

 

Puerto Gómez. Francia, 2009  y  Emilia Oliva. España, 2009.

 
Puerto Gómez Corredera es licenciada en Filología Anglogermánica por la Universidad de Extremadura y se ha doctorado en Filología Hispánica por la Universidad de Pau (Francia). Desde entonces se dedica a la investigación teatral y ha publicado varios artículos, en particular sobre el teatro de Unamuno. Es cofundadora del grupo teatral de estudiantes Théâtraltitude y ha trabajado como profesora de instituto y en la Universidad de Pau. En la actualidad coordina la sección de poesía de la revista digital En Sentido Figurado.

 

**(Este artículo es uno de los que componen el monográfico que la revista digital En sentido figurado ha dedicado al traductor Mario Merlino). Esta foto de Bruce Weber se titula 'Sueño'.

NOCHE DE NIEVE, DE JRJ

NOCHE DE NIEVE, DE JRJ

[NOCHE DE NIEVE]

 

Ella no hablaba español ni francés y yo no hablaba inglés. Pero se enredaron nuestros hilos en silencio, en el crepúsculo de nieve, y, aquella noche, tras una escaramuza violenta en la soledad de la acojinada estancia con fuego, una sombra blanca se deslizó suave por las paredes floreadas de mi alcoba. Alcé la ropa de la cama y ella se abrazó conmigo. Y pasamos aquella noche de nieve, en un lenguaje de caricias, como dos animales.

 

*Por puro azar, me encuentro con un libro delicioso de Juan Ramón Jiménez, ‘Cuentos largos y otras prosas narrativas breves’ (Menoscuarto. Colección Reloj de Arena), preparado por Teresa Gómez Trueba. Es un libro que me encanta, al que vuelvo a menudo, pero me ha hecho gracia reencontrármelo en un estante en estos días de nieve. Lo releeo aquí y allá. Y me encuentro con este relato formidable en esta colección espléndida que dirige Fernando Valls.

*Las fotos son de Julia Borodina.

COMPAIRÉ Y LA BELLEZA DEL PIRINEO

COMPAIRÉ Y LA BELLEZA DEL PIRINEO

La Diputación de Huesca y el palacio de Villahermosa celebran los veinte años de la creación de la Fototeca con un homenaje al artista y farmacéutico oscense Ricardo Compairé (1883-1965)

 

Ricardo Compairé (Villanúa, Huesca, 1883-Huesca, 1965) fue un fotógrafo minucioso y paciente con una elevada conciencia artística. Hace 20 años, su legado fue determinante para crear la Fototeca de Huesca, que posee más de 500.000 negativos. Quizá por ello, para celebrar una trayectoria intachable, se ha organizado la muestra ‘Ricardo Compairé. El trabajo del fotógrafo’, dividida en dos espacios: las salas de la Diputación de Huesca, donde se expone una antológica temática y deslumbrante de su obra, hasta la Guerra Civil, y en el palacio de Villahermosa de Ibercaja, donde se cuelga casi una cincuentena de fotografías estereoscópicas que abordan su temática más caracterísrica. El profesor y fotógrafo Enrique Carbó es el comisario de este proyecto que presenta las copias originales de la producción de Compairé, las que él hizo, vio y mimó, y el nuevo positivado al paladio, donde se ha utilizado un negativo al completo que revela nuevos detalles.

Carbó explica: “Ricardo Compairé conoció la fotografía muy pronto. Inicialmente quiso ser pintor, e intentó serlo en Barcelona mientras estudiaba farmacia. Cuando se trasladó a Hecho ya empezó a tomar fotos. Se percató de que una parte de la vida de los Pirineos, con sus trajes y sus fiestas, empezaba a perderse, y quiso captarla sistemáticamente”. Compairé, farmacéutico y enamorado de la botánica y de las imágenes desde niño, tenía una gran capacidad de persuasión y además era amable. “Como si fuera un auténtico director de cine o de escena, componía a su gusto, pedía determinadas poses a sus retratados. Hay fotos que parecen de corral de comedia, con esas miradas tan elaboradas que se cruzan. Compairé situaba a la gente en el carasol, elegía a cuatro o cinco paisanos, mujeres o niños, y les tomaba una foto en un lugar y luego las cambiaba de sitio. Era un fotógrafo exhaustivo, que seleccionaba muy bien las horas de luz, un arbusto, un bodegón, y componía una obra estupenda”, agrega Carbó. La exposición se ha organizado temáticamente como una crónica visual de una forma de vida en toda su extensión. Lo hizo durante sus años en Hecho y Ansó, desde 1908 hasta 1920, y luego desde Huesca, donde se instaló en 1921 y frecuentó la amistad de Ricardo del Arco, José María Aventín, Ramón J. Sender y sus hermanos, y Ramón Acín. Tras la Guerra Civil apenas volvió a fotografiar.

La propuesta abarca paisaje, paisanaje, arquitectura y objetos. Arranca con la serie de los pastores del Pirineo y los contrabandistas, de lo más característico de Compairé, y continúa con la naturaleza idealizada o romántica, donde se ve un increíble retrato de un paisano de espaldas que anticipa una famosa foto de niños de Eugene W. Smith. La muestra sigue con los pueblos y los cuadros de costumbres, de una belleza coral indudable, los tipos del Alto Aragón, entre los que destacan las instantáneas de grupo de varias generaciones, y los retratos. Ante ellos, Carbó dice: “Qué diferencia: las mujeres ganan por goleada. Posan con confianza, con sosiego, eligen bien su posición, y los hombres están incómodos, asustados, no encuentran su sitio”.

Después vienen las casas, un capítulo titulado ‘La fotografía moderna’ en el que Compairé “se acerca claramente a los logros de Cartier-Bresson o Kértesz”, una colección de escaleras, donde la luz parece cristalina y velazqueña, los bodegones y rincones (“que tienen algo de arte pop: son la mirada hacia las pequeñas cosas de cada día, y a la vez tienen algo de cuadro de Sánchez Cotán”, indica Carbó), y el conjunto se completa con tres reportajes: sobre el puerto de Barcelona, los pescadores de la Barceloneta y los alfareros oscenses; a ellos debe sumársele el de la aventadora Buil (1930-1945), que se encuentra en la planta superior, en el vestíbulo de acceso. “Estos reportajes, presentados en copia de papel baritado digital, son la gran aportación de la exposición junto a las fotos estereoscópicas. No se habían visto, y aquí se ve la ductilidad de Compairé. Mientras exponía en Barcelona en 1929, se dirigió al puerto con su cámara réflex de 6 x 9 y de 9 x 13, y tomó estas fotos frescas y espléndidas. Y lo mismo hizo con los ceramistas. O con las tomas de la aventadora Buil: son un ejemplo de fotografía industrial”.

Ricardo Compairé fue, quiso ser, un artista preocupado por la estética –en el arte de componer, en el encuadre, en la elección de la luz, en la búsqueda del contraste…- y a la vez un documentalista de los Pirineos y de una época. “Eso sí –refiere Carbó- sus fotos no rezuman nostalgia”. Son bellas, atraen, conmueven, pero no son elegíacas. Compairé nunca perdió la serenidad de su mirada.

*Uno de los característicos retratos del fotógrafo nacido en Villanúa.

EL CONDE JUAN DE TASSIS

EL CONDE JUAN DE TASSIS

*Recibí ayer este texto de Manuel Martínez Forega. Hace años, en 1987, una novela de Néstor Luján , ‘Decidnos, ¿quién mató al Conde?’ (Plaza & Janés), inspirada en Juan de Tassis, fue determinante para que yo dejase el bingo y me dedicase al periodismo en ‘El día de Aragón’. Conocí a Luján, hablamos para la radio, le entrevisté para el periódico, hablamos de su biblioteca, de Cunqueiro y de Perucho, reseñé la novela, me enamoré de Tassis, y Plácido Díez y Lola Ester me dieron la oportunidad de empezar a trabajar el periódico en el verano. Y allí me quedé durante tres maravillosos años.

 

EL CONDE JUAN DE TASSIS

Por Manuel MARTÍNEZ FOREGA. Ensayista y poeta

Juan de Tassis, Conde de Villamediana, murió asesinado en Madrid en 1622, en la calle Mayor: «sucedió el domingo pasado a prima noche, 21 de éste [agosto], viniendo de Palacio en su coche...», nos recuerda un Góngora desolado. Su muerte dio pábulo a la leyenda: «Mis amores son reales», oíanle decir; y doña Isabel de Borbón, la reina, viéndole lancear en una corrida de toros, manifestó: «¡Qué bien pica el conde!», a lo que el rey contestó: «Pica bien, pero muy alto». El anecdotario es prolijo. De él se desprendería, sin embargo, que el amor del conde era correspondido por la esposa de Felipe IV, y éste, por ello mismo, lo mandó matar. De la lectura de su obra se deduce, no obstante, otra cosa: que el amor de Juan de Tassis no es atendido. Se constituye en lo que el barroco denominará un amor «homicida»; es decir, el amante no es amado, con lo que la exigencia estética neoplatónica en su corazón se frustra y se derrumba.

Villamediana sufrió lo que no podía sufrirse entonces: convertirse en un homicida. Pero ¿por qué ese amor no obtuvo respuesta? Ramírez Fariñas (esbirro que la realeza tenía para desempeñar misiones «delicadas») habla del delito de homosexualismo que se habría probado al conde y por el que habría sido asesinado.


Escribe el finado: «Si facilita amor de mi "osadía" / el alto fin, si mi esperanza veo / cumplida del más "lícito deseo" / que atenta voluntad porfía...» El amor barroco no puede ser osado, pues requiere correspondencia y voluntad de amar en los amantes. La «osadía» del conde sólo puede explicarse si persigue un amor que era entonces inconfesable: «mis ojos verdaderos son corriente, / dígalo amor que os rinde francamente / "la parte que es más propia y menos mía"».

Villamediana valoró siempre la falta, la oposición a las normas sociales barrocas (como el pueblo de su siglo), la rebeldía contra lo dictado y lo impuesto, contra el canon amoroso de una época espléndida en busca de una nueva iluminación. La asunción, la creencia en esta pesquisa lo llevan a adoptar una actitud militante en defensa de su arriesgada heterodoxia, ya que Juan de Tassis no hizo el menor caso al confesor Zúñiga cuando éste, minutos antes de ser apuñalado, le advirtió del peligro que corría. Qué hermosa rebelión, qué lección la del conde, inclinado a la inmoralidad, al sentido crítico, aunque también —y consecuentemente— al desengaño y a la melancolía. Él fue el precursor de la valiente y admirable ruptura naturalista que reaccionaba contra el realismo del siglo XVI. Me gusta el conde.

DORA KALLMUS: ARTE DEL RETRATO

DORA KALLMUS: ARTE DEL RETRATO

Dora Filipinas Kallmus nació en Viena en 1881. Procedía de una prestigiosa familia de abogados judíos. En 1905, ella fue la primera mujer en ser admitida a los cursos de teoría en la Graphische Lehr-und Versuchsanstalt (Gráfico Instituto de Formación). Ese mismo año se convirtió en miembro de la Sociedad Fotográfica de Viena. Se formó en Nicola Perscheid's de estudio en Berlín, donde se hizo amiga de su asistente, Arthur Benda, un fotógrafo de origen alemán.

En 1907 abrió un estudio de fotografía con Benda en Viena llamado Benda-Studio D'Ora. El nombre se basa en el pseudónimo de "Madame d'Ora", que utilizará profesionalmente en el resto de su vida. Ella era popular entre la aristocracia austro-húngaro, y su galería fue tan popular que abrió otro estudio en París en 1924. Tres años más tarde se marchó a París, y trabajó allí durante muchos años. En París, se hizo internacionalmente conocida por sus retratos sofisticados y la fotografía de moda, especialmente durante los años 1930 y 1940. Retrató, entre otros muchos, a Josephine Baker, Tamara de Lempicka, Alban Berg, Niddy Impekoven, Maurice Chevalier, Colette, Anna Pawlaova, y a numerosos bailarines, actores, pintores y escritores.

Cuando los alemanes invadieron Francia, huyó a un convento en el campo. Regresó a París a finales de 1946 y reabrió el estudio. En 1959 sufrió un accidente de cohe que la dejó inválida. Murió en Frohnleiten, Steiermark, Austria, en 1963, a los 82 años de edad.


Sus fotos son extraordinarias. Hacen pensar en Edward Steichen y también en muchos de los artistas de la revista ‘Camera work’. Son elegantes, refinadas, poseen una atmósfera especial y una hermosa luz.

 

Varios retratos realizados por Dora Kallmus, también conocida como Madame d'Ora. Retrato anónimo, Maurice Chevalier, Ana Pawlova, Josephine Baker y Tamara de Lempicka. El grueso de la información está tomado de wikipedia.

ELVIS PRESLEY EN LAS VEGAS

ELVIS PRESLEY EN LAS VEGAS

El fotógrafo José Miguel Marco, siempre al acecho de las mejores fotos ajenas, me envía una tira de siete fotos sobre el rey Elvis Presley. A mí, aunque el tiempo no sea veraniego, me gusta especialmente esta de Ann Margret y Elvis de la película ‘Viva Las Vegas’, rodada en 1964.

PEPE VERÓN EXPONE EN BARCELONA

PEPE VERÓN EXPONE EN BARCELONA

Exposición de José Verón Gormaz en Barcelona

Desde el pasado 4 de enero, la Agrupación Fotográfica de Cataluña expone en su sala de la calle Duque de la Victoria, en Barcelona, una colección de imágenes del fotógrafo y escritor bilbilitano José Verón Gormaz.

Con el título de “Tierras y gentes, gentes y días”, la muestra ofrece una selección de fotografías sobre manifestaciones etnográficas aragonesas: La Pasión de Alcorisa, los tambores de Calanda, las procesiones de la Semana Santa en diversas ciudades (Zaragoza, Huesca, Calatayud, Ateca, Borja, Tarazona, Graus...), se acompañan con imágenes de la Contradanza de Cetina, las antiguas bodegas aragonesas o ciertas peculiaridades turolenses.

La exposición, que se prolongará hasta el 25 del presente mes, forma parte de un amplio proyecto fotográfico de José Verón Gormaz, que incluye la la personal visión del fotógrafo bilbilitano sobre Aragón y los territorios vecinos, tales como el Delta del Ebro, el Maestrazgo valenciano o las Bardenas navarras.

José Verón Gormaz ha publicado recientemente el libro Aragón Imágenes, editado por el Gobierno de Aragón, con casi 270 fotografías, que ha ocupado el primer puesto de ventas en la Comunidad Autónoma Aragonesa.

*Nota remitida por el propio fotógrafo. La foto es de José Verón Gormaz.