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Antón Castro

CALVOMOÑACO 17

CALVOMOÑACO 17

Hacía unos días que Manuel Martín Mormeneo, fotógrafo en Garrapinillos, cerca del Canal Imperial de Aragón, no recibía carta alguna ni tampoco ningún dibujo de uno de sus artistas favoritos: Alberto Calvo, el señor de los moñacos. A veces, en su móvil, veía algún mensaje extraño de su amigo: una frase inconexa, una greguería, un aforismo. Y a veces también, cuando el cielo parecía encapotarse y volverse ceniciento, más ceniciento aún tras el paso de un aluvión de pájaros, Calvo lo llamaba directamente. Siempre andaba con algo entre manos: con un cómic para el periódico, con un atuendo floreado para un maniquí, cabalgando las calles a lomos de un cigarrillo (Calvo es tan excepcional y tan estilizado que puede hacer eso: montar en el humo de su propio pitillo). A menudo, le decía, se sentaba en un rincón de una taberna y hacía dibujos, cabezas, ojos de mujer o de tigre, pelambres, bocas para los besos, lenguas de amor entretejidas. Calvo era así.

El día de fin de año, Mormeneo recibió una llamada: era Calvo. Le puso al teléfono una bella voz. La joven, que vivía entre Barcelona y Euskadi, que era una criatura del aire con voz de fuente, le contó algunos proyectos y algunas quimeras como si fueron conocidos o confidentes de toda la vida, y, al final, antes de despedirse, le dijo que enredaba con el arte, con las telas, con las cabezas surrealistas, con el cierzo último de diciembre. Calvo volvió a tomar el móvil y le susurró a su amigo: “Mormeneo, Mormeneo, Mormeneo. No te enamores de esta voz de agua: acabo de encerrarla en un dibujo y pronto, pronto, te la mandaré”.

 

Anoche, el pintor, el humorista, el ilustrador, el soñador de tebeos cumplió su palabra. Y aquí está el rostro, la voz, la belleza y la luz incendiada de Arancha.  

NACE 'MÁS DE CIEN RAZONES'

NACE 'MÁS DE CIEN RAZONES'

Víctor Juan Borroy no es un titán, pero tiene modestos atributos para serlo. No para. No descansa. No se conforma. Siempre barrunta algo: la vida, entre sus manos y sus ojos, se hace más grande, ilimitada. Infinita como un atardecer sobre el aeropuerto y los cerros. Dirige el Museo Pedagógico de Aragón –en poco tiempo ha publicado más de una docena de libros-, coordina la revista ‘Rolde’, aprende música, cuida la memoria de Ramón Acín, prepara páginas web para amigos (ahí está ese pozo sin fondo que es la de José Luis Melero: un enciclopedia permanente de la curiosidad y de la erudición), cuida de sus hijos, sufre con el Real Zaragoza y sueña, mantiene activo un blog y una página web, monta a caballo, y además manda esta carta a sus amigos con nuevos proyectos. Una de las frases predilectas de Roberto Miranda hace unos años era: “Este hombre es un sinvivir”. A nadie, probablemente, le sentaría tan bien. Además, el sello Eclipsados de Nacho Escuín publicará en otoño su segunda novela ‘Marta’. Antes publicó ‘Por no escribir sus nombres’ (Prames).

 

 

Queridos amigos,
Feliz 2010.
He creado un blog titulado Más de cien razones. (http://masdecienrazones.blogspot.com/)
Copio la primera entrada en la que explico el sentido del blog. Espero que os interese y espero que participéis.
Un abrazo,
Víctor

Más de cien razones.
El primer día de clase les pregunto a los estudiantes las razones por las que han elegido hacerse maestros -maestras, en realidad, ya que son mayoritariamente mujeres-. Tienen 18 años y tienen ganar de ser. Es muy importante conocer su opinión, pero es más importante saber las razones que encuentran los docentes después de cinco, diez, treinta o cuarenta años «dictando dictados», como diría el maestro de Ser y tener.

Nos interesa conocer las razones que se dan profesores de todos los niveles educativos para seguir dedicándose a esta profesión hermosa, difícil, ilusionante, compleja...

También queremos saber como se entiende desde fuera del colectivo docente el trabajo del profesorado. Por eso invito a personas que no son profesores a que compartan el sentido que para ellos tiene esta profesión.

Y ese es el propósito de este blog: reunir las razones que dan los docentes y personas que no lo son para ser maestros, profesores, enseñantes -cada cual puede utilizar la denominación que le parezca mejor-...

De todos los textos recogidos -que espero que sean muchos- seleccionaremos cien y publicaremos un libro.

Además de publicar texto en el blog es necesario enviar un correo electrónico al Museo Pedagógico de Aragón indicando nombre y el título del texto que se ha publicado en el blog.
Gracias por participar.

Víctor Juan
Director del Museo Pedagógico de Aragón

*Esta preciosa foto es de Dmitri Baltermants (Varsovia, Polonia, 1912 - 1990). Su foto más famosa, sobre el horror nazi, fue 'Dolor'.

 

JEAN-JOSEPH SAROIHANDY EN ARAGÓN

JEAN-JOSEPH SAROIHANDY EN ARAGÓN

Oscar Latas Alegre, especialista de la obra de Jean-Josep Saroihandy publica un nuevo libro. Óscar Gracia Bernués, con toda gentileza, me envía esta nota. Saroihandy es un personaje increíble.  

 

Informes sobre el aragonés y el catalán de Aragón (1898-1916)

 

Aladrada ediciones junto con Prensas Universitarias de Zaragoza y el Gobierno de Aragón, ha publicado el segundo volumen de la "Biblioteca de las Lenguas de Aragón", cuyo título es Informes sobre el aragonés y el catalán de Aragón (1898-1916), de Jean-Joseph Saroïhandy, edición y estudio introductorio del serrablés Óscar Latas Alegre.

 

El libro recoge los trabajos de Saroïhandy, pionero en el estudio científico de las lenguas aragonesa y catalana en Aragón. El filólogo francés recorrió entre 1896 y 1913, desde Ansó hasta Benás y desde Castanesa hasta Fraga, todo el territorio de la zona norte de Aragón para anotar y registrar las expresiones, dichos y palabras de nuestras lenguas propias. El hispanista Alfred Morel-Fatio sugirió a Saroïhandy estudiar la lengua original en el mismo país y en 1896 llegó a Graus, iniciando una relación con Aragón que no se interrumpió sino con su muerte; durante treinta años veraneó en Aragón y otros lugares del Pirineo y recogió materiales dialectológicos de las diversas lenguas pirenaicas, entre las que destaca el aragonés.

Sus primeras publicaciones son artículos de 1898 y 1901, con relación a sus dos primeros viajes de "descubrimiento" del aragonés. Saroïhandy ocuparía desde 1920 hasta 1925 la cátedra consagrada a las Lenguas de la Europa Meridional y allí organizó su enseñanza dividida entre el aragonés y el vasco, siendo el primer profesor que enseñó la lengua aragonesa en una institución francesa de enseñanza superior. Saroïhandy recorrió a lomos de una burreta y cargado de cuadernos en los que tomar notas, todas las comarcas altoaragonesas. Recoge textos populares de 20 lugares altoaragoneses, casi un centenar, ya lingüísticos, ya etnográficos. En este trabajo se reúnen, de forma cronólogica, sus artículos sobre las mismas.

Óscar Latas Alegre (Samianigo-Sabiñánigo, 1968), cuyo trabajo acaba de ser editado esta semana, es un joven pero consagrado escritor e investigador en aragonés, contando en su haber con varios títulos publicados como “Ortensia de Chudas” (2004), o “Petalos de febrero en Bordeus” (2007), y también de investigación como “Misión lingüística en el Alto Aragón, de J. J. Saroïhandy” (2005) o “Modismos dialectales de Calatayud” (2007), entre otros. En la actualidad trabaja como técnico de cultura de la Comarca Alto Gállego.

 

Aladrada ediciones prepara ya las próximas entregas de esta colección sobre las lenguas de Aragón.

*La fotografía es de Esther Bubley.

 

ET: ARTE, DISEÑO, CÓMIC E ILUSTRACIÓN

ET: ARTE, DISEÑO, CÓMIC E ILUSTRACIÓN

ET: una factoría de arte, diseño, cómic e ilustración

 

Rubén Pedro Escalona, Nacho Simal y Gonzalo Rueda dirigen la revista 'La Cruda' y publican libros, tebeos y cuadernos de viaje desde Barcelona

 

 

En Barcelona desarrolla una intensa actividad el grupo Estudiosos del Tema (ET), que está formado por el oscense Rubén Pedro Escalona, el zaragozano Nacho Simal y el “riojano-catalán” Gonzalo Rueda. Los tres despliegan una intensa actividad en torno al cómic, al diseño, a la pintura y a los libros ilustrados. Han fundado la revista ‘La Cruda’, de la que ya preparan el cuarto número con la probable presencia de Moebius, y han editado varios libros. Explica Rubén Pedro: “La primera vez que utilizamos la marca Estudiosos del Tema fue en el año 2001 para dar nombre a un grupo con inquietudes artísticas: el dibujo, la pintura, animación, grafismo, música... Organizamos varios eventos, incluidas fiestas con música en directo, djs, decoración y videoproyecciones. Tras un parón, hace dos años nos reencontramos Nacho, Gonzalo y yo, y surgió la idea de dar salida a todo el material que estábamos generando en solitario”. Los tres comparten “un interés común y un gran amor” por los libros y cómics bonitos y bien editados.

Así nació ‘La Cruda’. En el primer número participaron artistas de su entorno, pero en el segundo se ensanchó el círculo de colaboradores y “se nos unieron clásicos como Martí de ‘El Víbora’ y artistas reconocidos como Heiko Müller, Anders Nilsen o Sergio Mora”, el ilustrador que acaba de firmar con el aragonés Daniel Nesquens el libro ‘Papá tatuado’. Añade: ‘La Cruda ha conseguido ser una publicación que reúna lo mejor que siempre se queda fuera de los canales típicos de distribución. De alguna manera, estamos intentando seguir con la labor que se empezó en ‘El Víbora’ y siguió en ‘Nosotros somos los muertos’. Nuestros referentes internacionales son la ya desaparecida ‘Blab!’, ‘Kramers Ergot’ o ‘Ganzfeld’. Podríamos hablar de una estética general más bien ecléctica”.

‘La Cruda’ reúne en sus páginas el arte callejero, el grafitti, la ilustración, la pintura, el cómic, el diseño gráfico, la tipografía, y así conviven propuestas próximas al arte bruto o al expresionismo de ‘Cobra’ con el cómic español y latinoamericano o ilustradores de carácter fantástico. La revista tiene una tirada de 1.500 ejemplares y no cuenta con subvenciones. Nacho, Gonzalo y Rubén Pedro trabajan en su estudio de la calle Joaquín Costa, donde cuentan con una sala de exposiciones. Dicen: “La sala es un miniespacio expositivo de 40 metros cuadrados en el que vamos a ir mostrando las obras de nuestros colaboradores. Apenas existen galerías que expongan ilustración y cómic, aunque sea algo normal en otros países europeos. La idea es cambiar cada mes la exposición para dinamizar al máximo la escena artística, y que cada inauguración se convierta en el punto de encuentro de creadores de diferentes disciplinas y ambientes. La primera exposición se basó en el concepto de Wunderkammer (gabinete de curiosidades, germen de los museos actuales), salas en las que se empezaron a exponer las curiosidades que se coleccionaban durante los viajes”. Entre los próximos proyectos, se han programado exposiciones de Martí, del colectivo Komikaze de Croacia y una retrospectiva de cómic turco,  comisariada por Mery Cuesta.

La revista ‘La Cruda’ y los proyectos de ET tienen la personalidad de sus directores. Les pedimos un perfil de cada uno. Gonzalo Rueda se ha dedicado a la pintura, y ha expuesto en galerías de Barcelona. Su otra gran pasión es el cómic, aunque en la Facultad de Bellas Artes intentaron disuadirlo: "Los tebeos no tienen categoría", le repetían. Sus compañeros ensalzan su afición a las joyas exquisitas y “su saber enciclopédico”. Nacho Simal empezó como pintor expresionista y se pasó al vídeo y a las animaciones. Siempre ha sido un dibujante compulsivo, llena libretas de notas y de dibujos, frescos y originales. Dicen que su principal rasgo es “su explosión de creatividad”. Rubén Pedro se autorretrata así mismo: “Nunca he dejado de contar historias, ha sido y es mi gran pasión, en forma de libros ilustrados, ‘story boards’ imposibles y cómics atípicos. Esto es lo que le llevó a consumir cine sin sustancia, todo tipo de publicaciones y las pinturas historiadas, sobre todo, del Renacimiento”.

 

  

LAS EDICIONES DE ET

 

El grupo ET ha irrumpido a lo grande, con tres títulos muy diferentes que van del cómic al libro ilustrado y al cuaderno de viajes.

‘Elisenda’. Rubén Pedro Escalona. ET, 2009.

Rubén Pedro dice que esta historieta de 1995, que hace pensar en ‘El orfanato’ de José Antonio Bayona, es el resultado de cuatro días de trabajo intensivo, “fruto de la inspiración repentina”.  Fue dibujado sobre papel de estraza a tinta china. Dice su autor que Elisenda “combina dibujos inocentes con frases cortantes disparadas a bocajarro, el efecto es una atmósfera de novela negra, contundente siempre, sin rehuir los aspectos morbosos de la narración”.

 

-‘Se verla al revés’. Nacho Simal. ET, 2009.

Este libro nació de las noches de insomnio durante la preparación de  ‘La Cruda/1’, en los momentos de descanso. Nacho Simal fue creando un bestiario, “que se hacía atípico, con líneas angulosas y sugestivo colorido, a la manera de la escritura automática de los surrealistas. Sumido en el trance creativo fueron surgiendo extraños seres”. Se imprimió también la transparencia de los rotuladores del revés de la página y ha quedado un libro muy personal.

 

-‘Petit tours’. Cuadernos de viaje de Gonzalo Rueda  por Italia, Croacia y Grecia. ET. 2009.  

A Gonzalo Rueda le gusta mucho viajar. En sus viajes  “lLeva consigo su cuaderno, muchos lápices y puntafinas. Nunca para de dibujar todo lo que ve y no sabe lo que es una cámara de fotos”. Para este libro seleccionó algunos de los dibujos, con textos, que realizó en sus visitas a Italia, Croacia y Grecia.

*Interior de la revista 'La Cruda'.

 

 

UNA FOTO DE CATALÁ ROCA

UNA FOTO DE CATALÁ ROCA

Hace días que quiero colocar esta foto en el blog. Esta foto de Catala Roca.

 

Mi abuela paterna fue lechera en A Coruña, y mi madre nació en o Pazo de Viñán, en Castelo, Santa Mariña de Lañas, Arteixo.

 

De adolescente yo iba todos los días a buscar la leche al lugar de A Pedreira, en A Catuxa. Pasaba por delante del cementerio civil de los protestantes. Cuando caía la noche y se agitaban las ramas de los pinos, me invadía el miedo y me ponía a cantar ‘Gwendoline’. Pensaba que así ahuyentaba los fantasmas o que les advertía de mi presencia.

 

'ASUN': RETRATO DE STEVE GIBSON

'ASUN': RETRATO DE STEVE GIBSON

Me escribe Steve Gibson y me dice que su retrato de Asun no es el de Asun Valet sino de una amiga suya que se llama así: Asun. Y me recuerda que a veces la ficción se parece mucho a la realidad.

Lo corrijo. Retrato de ‘Asun’ de Steve Gibson, el escultor de Liverpool que vive en Zaragoza y trabaja en su taller de La Delicias.

LUISGÉ MARTÍN ABRE UN BLOG

LUISGÉ MARTÍN ABRE UN BLOG

Recibo este correo de Palmira@dospassos.es

 

Queridos amigos:

2010 ya trae noticias: Desde hoy, día uno de enero, el escritor Luisgé Martín ha comenzado un blog. Se titula El infierno son los otros y disparará sobre todo lo que se mueva.

http://www.gentedigital.es/blogs/infierno/

Os recomiendo que lo visitéis y lo leáis,

Feliz Blog Nuevo y feliz 2010.

 

Este es el primer texto de Luisgé Martín. Lo conocí hace algún tiempo en la presentación del libro ‘Lo que España cuenta’, coordinado por José Ovejero (un tipo siempre cariñoso conmigo: hace poco me incorporó a un proyecto de edición digital en Estados Unidos). Hablamos un rato, y le recordé a Luis algo que es absolutamente: cuánto me gustó su libro ‘Los oscuros’, una maravilla, y algunas de sus novelas como ‘La dulce ira’.

 

AQUÍ ESTÁ EL ESPECTRO

 

Por Luisgé MARTÍN

A mediados del mes de agosto del año que acaba de terminar, mientras dormitaba, recibí un sms de Miguel Munárriz -amigo y hombre sabio- preguntándome si había leído la novela de Philip Roth Sale el espectro. Le respondí que no la había leído. "Me recuerda mucho a ti", me escribió. Como Axier, mi marido, es fan de Philip Roth, la novela estaba en las estanterías de casa. La ojeé y comencé a leerla enseguida, sin haber terminado el libro que tenía entre manos: me picaba la curiosidad de saber qué había de mí en esas páginas.

Sale el espectro cuenta la historia de un hombre anciano -Zuckerman, el espejo del propio Roth- que regresa a Nueva York  para revisar su próstata cancerosa y buscar un tratamiento que le permita vivir sin llevar pañales. Zuckerman ha vivido desde hace años en un pueblecito apartado, y ahora, al volver a Nueva York, a la ciudad en la que son posibles todos los prodigios, a la capital del mundo, comienza a sentir de nuevo el hormigueo de la vida. Por azar, se cruza con una ex novia de Lonoff -un escritor ya muerto al que admiró en su juventud- y con un joven lechuguino que está escribiendo la biografía póstuma de ese Lonoff para rescatarle de su olvido. Se cruza también con un matrimonio joven de escritores que desean intercambiar durante una temporada su casa de Manhattan por una casa rural tranquila en la que poder escribir sin agobios, y, en el trato con ellos, se va enamorando perdidamente de la mujer, envolviéndose en ensoñaciones eróticas que su próstata tullida no podrá cumplir. Zuckerman, por fin, se ve envuelto en el ambiente de la campaña electoral para la reelección de Bush en 2004: las grandes palabras, las ideas graves, el compromiso.

Todo es muy tentador para Zuckerman. Las luces de Nueva York le deslumbran y, con la coartada del tratamiento médico, decide regresar durante un año a la ciudad, intercambiando su casa con el matrimonio de escritores. ¿No es tentador volver a amar a una mujer joven que tiene los senos duros y que habla con labios sin cuartear? ¿No resulta gratificante discutir con los sabios y con los prominentes, codearse con los prebostes? ¿No es sublime contribuir al logro de la Libertad y desterrar por propia mano a los caudillos? La vida: el bullicio de las calles, el relumbro del trato social, la seducción de la carne, la lucha por la justicia. Lo que tuvo y ya no tiene.

Pero poco a poco, en apenas unos días, Zuckerman se da cuenta de que todo es una gran impostura. De que quienes le rodean sólo son majaderos. De que las llamas de aquella hoguera son, como lo fueron antes, sólo de vanidades. Se da cuenta otra vez de lo ridículas que son las ambiciones de los hombres: se imagina a sí mismo quitándose los pañales de anciano para amar a esa mujer de treinta años; se imagina al lechuguino, envanecido, dando conferencias sobre Lonoff en cenáculos de iniciados; piensa en la imbecilidad del arrebato político, en la impotencia que hay detrás de cada énfasis. Se da cuenta, en suma, de que todo eso que le ha deslumbrado durante un instante, la vida bullente de Nueva York, no le devuelve la felicidad, sino el malestar. Se da cuenta de que todo eso es solamente el oropel con que tratamos de olvidar que la vida y nosotros mismos somos poca cosa: hombres que se mean en los pantalones.

Tenía razón Munárriz: Sale el espectro habla de mí. Estoy en vísperas de cumplir 48 años. Mi próstata, aunque ya sin el vigor juvenil, funciona convenientemente. La política -la alta y la baja, la parlamentaria y la de mi patio de vecinos- me fascina. Me enfrento a casi todo lo que hago con un entusiasmo exaltado, converso con los demás de cualquier nadería con el ardor de las riñas de taberna. Y si pudiera irme a vivir un año a Nueva York me iría sin dudarlo. Pero esa pasión, que antes era rejuvenecedora y fértil, ahora es patógena. Ya no me estimula: me enferma. Mire para donde mire (incluso si miro a un espejo) sólo veo pánfilos llenos de vanagloria, mentecatos fastidiosos o imbéciles dañinos. La ancianita que da codazos en la cola del supermercado, el peluquero que me cuenta su vida mientras me tiene inmóvil en la silla de barbero, el escritor borracho que pontifica sobre la fragmentariedad de la nueva novela, el vecino que escucha los discos de Lady Gaga a volumen de discoteca, el compañero de oficina que me envía espontáneamente las fotografías de sus vacaciones, la señorita que me pone el cigarrillo encendido en la punta de la nariz mientras espero el autobús, el taxista que me desmigaja su sabiduría política.

El infierno, indudablemente, son los otros. Y yo he empezado a hacer planes ya para comprar, con mis ahorros, una isla desierta. Allí me quedaré sin material para escribir un blog, pero el hígado no se me inflamará tanto.

*La foto es de Gjon Mili.

PILAR BAYONA, 30 AÑOS DESPUÉS

PILAR BAYONA, 30 AÑOS DESPUÉS

Coincidiendo con el 30 aniversario de su muerte, un 13 de diciembre de 1979, fue arrollada por un autobús, Antonio Bayona y Julián Gómez, que cuidan el Archivo Pilar Bayona, han preparado el libro ‘Pilar Bayona. 30 miradas’, editado por Raúl Herrero en su sello Libros del Innombrable. El libro ha quedado muy bonito: escriben Joaquín Achúcarro, Antonio Bayona, Pilar Armijo, Emilio Casanova, Teresa Catalán, Julio Crystellis, Rubén Lorenzo, Pedro Carboné, Pilar Navarrete, Álvaro Zaldívar, José Peris, Maite Iranzo, Luis García-Abrines o, entre otros, el joven poeta Juan Marqués, que publica aquí su primer cuento. El volumen incorpora caricaturas, pentagramas, recuerdos, etc. Ha quedado un volumen muy cuidado. Hace años algunos, con la colaboración de Julián y Antonio, y la complicidad de las Cortes de Aragón y Fernando Sanmartín, Dolores Durán (que está a punto de ser madre de gemelos: José Manuel y Daniel) y yo organizamos la exposición ‘Pilar Bayona. La pasión por la música’. Esta ha sido mi aportación a este libro colectivo que se presentará el día 14 en Ámbito Cultural de El Corte Inglés.

 

 

LA PIANISTA Y LA LUZ DE LA MÚSICA

 

Cuando llegué a Zaragoza, al pasar por el Ebro, alguien me habló de Pilar Bayona. Es menuda, debió ser bella, y toca como un ángel. Toca como un ángel enloquecido a los 80 años. En aquellos días de otoño, o quizá de invierno, aún no sabía lo que era el cierzo, y hacía muchos, muchos años que no había visto la nieve. A los pocos días, vi la nieve, una bicicleta en el Portillo que se hundía en la nieve y un cartel que anunciaba un concierto de Pilar Bayona. ¿No era la pianista, ese manojo de nervios y de músculos que hacía brotar pájaros de lluvia y de fuego de las teclas? Iría a verla con mi trenka marrón y mis verdes botas de payaso errante.

Unos días después, casi como un aperitivo inesperado, vi que había un pequeño concierto en un salón más bien íntimo. Alguien me dijo: “Sube. Serás mi invitado”. Y subí. Allí, al poco tiempo, apareció una intérprete delgada y ya madura. Pilar Bayona. Es curioso: no la había visto nunca y tenía para mí el significado de un mito o de una leyenda que acababa de nacer y se extendía como el vértigo por mis venas, por mi piel y mi cerebro. Pilar Bayona. Llevaba un vestido oscuro, con algún detalle blanco y plateado, y avanzaba encorvada; repartía sonrisas. Estaba concentrada. No necesitaba partituras. Alguien dijo: “Pilar Bayona es nuestra pianista más internacional, no necesita presentación. Es como una farola o el alumbrado público: siempre brilla y nos ilumina los mejores sueños con la luz del piano”. Me sorprendió el símil, pero aún más me sorprendió la interpretación. Fue asombrosa. Jamás había oído nada igual. Mi amigo, tan reciente que ni siquiera sabía su nombre, me trajo un programa de mano y me dijo: “Acércate y te lo firmará". Ante mi zozobra, él lo hizo por mí, y le anunció: “Se llama Antonio y viene de lejos solo para verte. Está loco por tu música”.

Era la primera vez que me ruborizaba en Zaragoza. Cuando me iba, Pilar se me acercó y me dio un sobre amarillo, con una entrada. Me guiñó un ojo. Era para el concierto que iba a dar en Independencia 10. Su último concierto. Lo recuerdo muy bien. O me digo a menudo que lo recuerdo muy bien: su cuerpo encorvado, sus manos interminables, sus dedos como espadas, su movimiento eléctrico, su modo de saludar. Aquel concierto fue precioso, el más hermoso de mi vida. O, en realidad, se transformó luego en el concierto más inolvidable de mi vida. Luego, y ahora al recordarlo. Luego: cuando supe que había sido una niña prodigio, cuando supe que había estado en la Residencia de Estudiantes y que poseía una memoria prodigiosa, sentido del riesgo y un gusto insaciable por tocar. Luego, meses después, supe que había enamorado a Luis Buñuel, José Camón Aznar o al joven Luis García-Abrines. Y quizá a Juan Eduardo Cirlot. Este, embrujado por su belleza y por su virtuosismo, le dedicó palabras hermosas de poeta. Igual que intenté hacer yo, a mis 20 años, cuando escribí para ella y solo para ella: “Pilar Bayona desordena el mundo tan solo con un meneo”. Aún guardo el sobre con su entrada y con el programa de mano dedicado.

*Esta ilustración es de José Luis Cano y pertenece a su libro 'Zaragoza', que publicó el sello valenciano Media Vaca.