Blogia

Antón Castro

LARTIGUE, VISTO POR JEANLOUP SIEFF

LARTIGUE, VISTO POR JEANLOUP SIEFF

En ese libro de Lartigue, de Martine D’Astier, hay varias fotos suyas, en varias de ellas juega con Richard Avedon, que lo admiraba muchísimo y fue a verlo, cuando era muy joven, y lo retrató. Y hay otra de otro excelente profesional: Jeanloup Sieff (1933-2000).

Este retrato lo dice casi todo del alma blanca de Lartigue.

LARTIGUE Y SU MUSA RENÉE PERLE

LARTIGUE Y SU MUSA RENÉE PERLE

Hace algunos meses, tras uno de sus viajes a Francia, el escritor y crítico literario Félix Romeo me trajo una biografía ilustrada de Jacques Henri Lartigue (1894-1986), uno de los grandes fotógrafos franceses del siglo XX, un fotógrafo que plasma en su obra un universo apacible y gozoso, donde la gente juega, va a la playa, monta en coche y exhibe una inclinación placentera al glamur.. En las fotos de Lartigue siempre hay como una mirada infantil, de pureza y asombro, que encuentra la felicidad en cada instantánea.

Ese libro, de la colección Découvertes Galimard, ‘Jacques Henri Lartigue. Une vie sans sombre’ de Martine D’Astier, me acompaña en la mesilla de noche desde entonces. Esta mañana lo repasé nada más levantarme e incluso me animó a tomar fotos, las primeras  fotos del año, de algunos de los 22 integrantes que cenamos anoche en casa.

Una de las fotos más bonitas de Lartigue es ésta de Renée Perle (objeto de una serie importante, interesante, que aborda la relación del artista y la modelo), que tomó en Biarritz en 1930. Ella era rumana, de origen judío, y falleció en 1977. Renée fue su primera musa y vivieron juntos dos años. Lartigue dijo: “Alrededor de ella, veo un halo de magia”.

FELIZ FIN DE AÑO, FELIZ 2010

FELIZ FIN DE AÑO, FELIZ 2010

El agua, fuente de vida, que emerge de este caldero especular que aparece como un rostro que nos da la bienvenida al nuevo año.

Un fuerte abrazo y felicidades. 

 

 José Antonio Duce

 

*Recibo esta foto llena de buenos deseos del fotógrafo, investigador y cineasta José Antonio Duce, que acaba de iniciar un nuevo y fascinante proyecto: fotografiar el palacio de La Aljafería al completo.

DOS LIBROS CON ALBERTO ARAGON

DOS LIBROS CON ALBERTO ARAGON

Todos los años son especiales. Todos los años tienen algo estupendo. Y 2009 también. He cumplido 50 años (hoy exactamente Carmen Gascón, la madre de nuestros cinco hijos, cumple 51: Daniel y Aloma le han mandado un bello ramo de rosas blancas), hemos seguido con adelante con ‘Borradores’ y con ‘Artes & Letras’, que son dos proyectos eminentemente colectivos, y todo ha ido bien. He vivido momentos maravillosos con ‘Fotografías veladas’ (Xordica, 2008; el libro aparecía a finales de año. Recuerdo por ejemplo dos citas: la de la Escuela de Artes y la de Castejón) y he publicado, en complicidad con Alberto Aragón, dos libros infantiles muy especiales para mí: ‘Jorge y las sirenas’ (Marboré, 2009), gracias a la pasión y el cariño que puso la joven editora Patricia Delso, felizmente embarazada ahora. Y ‘Grutas de Cristal y Puente de la Fonseca’ (DGA), en una colección que dirige Eduardo Viñuales. El libro también está ilustrado por Alberto Aragón.

 

Son dos libros muy especiales para mí: primero porque me gustan muchos los álbumes ilustrados; por trabajar con Alberto Aragón, una experiencia maravillosa y sin tensión alguna; porque cada proyecto ha nacido del cariño y del entusiasmo, ‘Jorge y las sirenas’ está basado en Jorge Sanmartín y a él está dedicado, y para componer ‘Las Grutas de Cristal’ hicimos un estupendo viaje por  el Maestrazgo, por la orilla del Guadalope. Son dos libros muy especiales para mí porque los presentamos en el Centro Cívico de Garrapinillos con cuatro niñas y con un concierto de la banda del barrio, que es estupenda bajo la dirección de Carlos Roldán; porque ‘Jorge y las sirenas’ lo presentamos en Huesca con Rosa Tabernero, que ya había sido madrina del texto antes de que viese la luz el libro; y lo presentamos en El Corte Inglés con Elisa Arguilé, que estuvo maravillosa, llena de humor e inteligencia…

Sé que quizá no se han vendido mucho, a pesar de la gentileza de algunas librerías: el Corte Inglés adquirió muchos ejemplares, Librería General llegó a realizar un precioso escaparate con ‘Jorge y las sirenas’, Los Portadores de Sueños lo tuvieron en su chaiselongue durante un mes. Se ha vendido algo menos que lo habíamos soñado nosotros (los derechos de autor de ‘Jorge y las sirenas’ han sido y son para la Asociación Española contra el cáncer) y menos de lo que merecen los dos editores: Patricia Delso, que ha publicado recientemente ‘Dora soñadora’ de Chema Lera, y Eduardo Viñuales, ese naturalista con cámara al hombro que nunca descansa y que tiene felices amores en Tarazona.

Pero eso no importa. Dice Sánchez Vidal que la literatura no es unipersonal, que pide otra voz, otros lejos, un interlocutor. A veces se produce el milagro: el encuentro gozoso con el lector, con el niño, con el adulto. El destino de los libros es inextricable, y más en una planeta de muchísimos, de muchísimos libros. Y también de éstos. Pero lo importante es que están ahí. Y que hemos sido muy felices haciéndolos, y además han tenido buen final: Jorge Sanmartín pasó por un leve trance y hoy es un excelente futbolista de cierre y socio del Real Zaragoza. (No digo ahora nada del club: le tengo un inmenso cariño a mucha gente del consejo, a Eduardo Bandrés, y ahora deseo lo mejor para el club y para Agapito Iglesias. El Real Zaragoza no puede ni debe bajar: tiene que rearmarse con la ayuda de todos y con la generosidad y la entrega de los aficionados. Creo que no hay otra salida.)

 

Porque han sido especiales para nosotros –para Alberto y para mí, para Patricia y Eduardo, para Fernando, Mar y Jorge Sanmartín, para José Luis, el guarda forestal que aparece en ‘Las Grutas’, para Emilio, el morador de ese espacio…- he querido recordar aquí estos libros. Me apetecía hacerlo, o me ha ido apeteciendo a lo largo de la mañana: mi madre Carme de Castro regresa el sábado a Galicia y me ha pedido algún libro mío para regalar a dos niñas: Carla y Lucía, sus únicas bisnietas.

 

Y también quiero recordar una de las primeras notas sobre el texto, sobre ‘Jorge y las sirenas’, de un lector tan atento y generoso como José Antonio Albero de Barbastro:

 

 

“‘Jorge y las sirenas’… es un álbum precioso, con una portada muy atractiva, el título con letras plateadas como las escamas de las sirenas, y una imagen de Jorge bajo el agua mirando asombrado a una bella sirena que le tiende los brazos. La textura es suave, invita a la caricia. Las ilustraciones, de Alberto Aragón, son bellísimas, con espectaculares puntos de vista de las escenas y un dibujo que invita a soñar. Hay siluetas, sombras, luces y transparencias; perspectivas originales y escorzos atrevidos, hay sencillez y efectividad; y un uso adecuado de la paleta de colores con tonos que varían según lo requieren las escenas...

El texto de Antón Castro parte de la realidad, del hecho de que a un niño, Jorge, le gustan las sirenas. Se acompasa a las ilustraciones en un tono pausado, con frases breves que se convierten en las preguntas que todos los niños deberían hacerse. Jorge inventa, sueña y lee porque quiere saber. Es un poeta de seis años aunque él no lo sepa. Sueños infantiles que se hacen realidad para asombro de los adultos, y otra vez los libros para terminar, pues si en el baño está la sirena que se quedó tras un sueño, en los libros está la que le canta mientras duerme. Una maravilla.” José Antonio Albero.

 

*Una ilustración de 'Jorge y las sirenas'.

 

 

EL ÉXITO DE BARTLEBY Y PEPO PAZ

EL ÉXITO DE BARTLEBY Y PEPO PAZ

*Recibo este correo del estupendo editor Pepo Paz, y también escritor gastronómico y viajero permanente, que está muy feliz porque ha tenido grandes éxitos este año. Ha sido uno de los editores independientes más reconocidos por otros libros de Peter Handke o Haroldo Conti, entre otros muchos. Pepo añade sus pequeñas pullas a Tusquets, Seix Barral y Visor, pero eso ya son letanías de editor. Apenas nos hemos visto, pero me parece un gran trabajador de la edición, con inmenso olfato. Ha sido uno de los editores independientes más reconocidos, también con libros de Peter Handke o Haroldo Conti, de Xoán Abeleira o Sylvia Plath, entre otros muchos. Como sé que le gustan mucho las mujeres bonitas, le dedico esta foto de Julia Borodina.

 

Cerramos el año con otras dos pequeñas grandes alegrías: Aquí, de Szymborska, fue señalado ayer como uno de los mejores libros traducidos y publicados en España en 2009 según El Periódico de Catalunya y hoy Loser, el último poemario del poeta gijonés David González, ha sido elegido por los críticos de El Cultural -suplemento semanal de cultura del diario El Mundo-, como el segundo mejor libro de poesía de un autor español publicado en 2009 en nuestro país.

David González, que ha publicado otros tres títulos en la colección Bartleby Poesía (Sembrando hogueras, Anda, hombre, levántate de ti y Algo que declarar. Poesía de no ficción), además de la traducción al castellano de Afortunada de mí (de la poeta norteamericana Denise Duhamel), coordina la antología Generación blogger. La manera de recogerse el pelo que aúna la obra de trece jóvenes mujeres poetas y bloggeras que, con prólogo de José Ángel Barrueco y videos de Patty de Frutos, publicaremos en los próximos meses.

 

ANDRÉS FERRER: UNA FOTO

ANDRÉS FERRER: UNA FOTO

He recibido unas cuantas felicitaciones que me han gustado mucho.  Por ejemplo la de Ricardo Calero, cuya foto es tan pesada (en megas) que me resulta imposible colgarla aquí. Y ahora mismo, recibo la del fotógrafo Andrés Ferrer, que ha iniciado una nueva etapa en un nuevo estudio. Andrés Ferrer alterna sus cuidadosos trabajos profesionales con sus reportajes de viajes y de bodegones de la vida.

He aquí su obra.

 

 

LOS RETRATOS DE STEVE GIBSON / Y 2

LOS RETRATOS DE STEVE GIBSON / Y 2

STEVE GIBSON: ENCRUCIJADAS MODERNAS

 

Por Alfonso NASARRE DE LETOSA

 

 

La historia de la Modernidad empieza en una ciudad, en cualquier ciudad. En ella, hace unos ciento cincuenta años, poetas y filósofos cambiaron el mundo del arte al incluir lo extraño y lo cotidiano. Paseando por esa ciudad, descubrieron un nuevo infierno: el del Otro.

Steve Gibson es el guía que nos conduce a través de este infierno de esculturas para que contemplemos a los condenados a la cotidianeidad, esos Otros que también tienen una historia que contar, hecha de nimiedades y pequeñas tragedias, que a veces no saben cómo comunicar y que no sabemos –no queremos- comprender.

A esos seres -gente de barrio de alma reciclada- con los que nos cruzamos cada día en la calle, nuestra mirada no los individualiza, porque no los vemos; un día, de repente, cobran vida: nos miran. Su mirada (perdida, concentrada en su propio abismo, inquisidora, arrogante, airada) revela una profundidad que parece ajena a su comportamiento o su aspecto. Y nos intrigan, y esperamos verlos de nuevo al día siguiente, en el bar, en la tienda, en el consultorio, en el parque. Y, sin que nuestra voluntad lo quiera, vamos tejiendo una red obsesiva en torno a ellos y a nuestra mente. Hasta que pasan a formar parte de los recuerdos y sensaciones que para nosotros forman una ciudad.

Y, como el Poeta, podemos interrogarlos, observar cada uno de los restos del naufragio que son esas vidas anodinas, pero tan literarias y tan llenas de arte en el fondo.

Porque son –como todos lo somos- personajes de una novela no escrita, naipes de un tarot que Gibson propone que mezclemos para encontrar, en cada tirada, significados nuevos surgidos de la conjunción aleatoria de tales figuras. Cada una de ellas encuentra un lugar en cada mirada, y en cada lugar encuentra su sentido y su destino. Nosotros no somos sino el ojo que dará vida a las múltiples personas; con ellas, a sus historias; y con ellas, a esta ciudad gibsoniana –cualquier ciudad-. Como una colmena, un nuevo Manhattan Transfer: el núcleo de la mejor parte de la Modernidad.

 

 

*El escultor Steve Gibson, que posee un talento especial de retratista de caracteres y actitudes, me envía los textos de su catálogo de la muestra: el de Rafael Ordóñez Fernández, más denso de contenido, de intuiciones y de estructura sintáctica, un texto que aspira a totalizar el mundo de Gibson, y este. Cuelgo aquí el más breve, el de Alfonso Nasarre de Letosa, que es una pieza sencilla que permite acercarnos a la obra del artista. El retrato es de Manuel Pérez-Lizano. Entresaco este fragmento de Rafael Ordóñez, que describe así la pieza: “y en la facundia contumaz y brava y la perseverante humanidad corpórea y las vindicaciones de Manuel (que nunca espera nada, salvo lo imprescindible para sobrevivir sin altibajos)”.

LOS RETRATOS DE STEVE GIBSON

LOS RETRATOS DE STEVE GIBSON

Steve Gibson (Liverpool, 1964) es un escultor muy personal, de enorme fuerza expresiva. Un escultor figurativo, que bebe en los retratos psicológicos de Lucian Freud, que expone estos días en el Torreón Fortea, en la plaza de San Felipe. Compone grupos, realiza estupendos retratos, en concreto de la pintora Asun Valet y del crítico de arte Manuel Pérez-Lizano. Esta es una toma de la pieza de Asun Valet, pintora que por cierto prepara una exposición para el mismo espacio. Gibson trabaja con materiales de desecho, con cartones, con resinas, y lo que caracteriza su obra es su potencia, su realismo trascendido y su visceralidad. Tiene su estudio en el barrio de las Delicias. Suele decir que retrata a la gente como es, no como quisiera ser.