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Antón Castro

UNA FOTO ERÓTICA DE VICENTE ALMAZÁN

UNA FOTO ERÓTICA DE VICENTE ALMAZÁN

ESCRIBIR

 

Si me quitan la palabra escribiré con el silencio.

Si me quitan la luz escribiré en tinieblas.

Si pierdo la memoria me inventaré otro olvido.

Si detienen el sol, las nubes, los planetas,

Me pondré a girar.

Si acallan la música cantaré sin voz.

Si queman el papel, si se queman las tintas,

Si estallan las pantallas de los ordenadores,

Si derriban las tapias, escribiré en mi aliento.

Si apagan el fuego que me ilumina

Escribiré en el humo.

Y cuando el humo no exista

escribiré en las miradas que nazcan sin mis ojos.

Si me quitan la vida escribiré con la muerte.

 

 

*Ángel Guinda está estos días en Nueva York. Acaba de publicar un nuevo libro: ‘Poemas para los demás’ (Olifante, Papeles de Trasmoz). En él está este poema. He encontrado esta estupenda foto de mi admirado Vicente Almazán, que sale este domingo en ‘Borradores’, y la cuelgo aquí.

JORGE FUEMBUENA Y EL GRUPO ZPHOTO

JORGE FUEMBUENA Y EL GRUPO ZPHOTO

Hace unos días, anunciaba un conjunto de actividades del colectivo Zphoto, así como el nombre de sus integrantes.

 

Jorge Fuembuena me escribe y me corrige algunos nombres. “Zphoto lo componemos Jorge Fuembuena, Eduardo Moreno, Diego Ibarra y Alvaro Calvo. Como ya sabes es un espacio abierto para la promoción y la difusión de la fotografía como medio de expresión.


Se imparten talleres y cursos, existe un programa expositivo y actividades programadas como ciclos de proyecciones, visionado de porfolios. Asimismo el primer proyecto grupal fue la creación de Zaragoza PHoto, un encuentro que contó con la participación de autores internacionales”.

 

Jorge Fuembuena, ganador del premio Isabel de Portugal de fotografía joven y del concurso de Arte Joven, ya ha publicado una portada en ‘Artes & Letras’. Es hermano del escritor y guionista Eduardo Fuembuena, y nieto del director de ‘Aragón Exprés’.

*La foto es de Jorge Fuembuena.

FOTOPERIODISMO EN ALBARRACÍN

FOTOPERIODISMO EN ALBARRACÍN

240 PARTICIPANTES EN EL IX  SEMINARIO

DE FOTOGRAFÍA Y PERIODISMO DE ALBARRACÍN

 

  • La actividad está dirigida por Gervasio Sánchez Fernández y  tendrá lugar del 17 al 20 de octubre
  • Se presentará el trabajo realizado por Joan Fontcuberta en 2008, acompañado  de una exposición
  • EL seminario está organizado por la Fundación Santa María de Albarracín, con la colaboración de Ibercaja

 

 

El próximo fin de semana, Albarracín será,  por novena vez, objetivo fotográfico. 240 participantes se han inscrito en el “IX Seminario de Fotografía y Periodismo” que se impartirá del 17 a la 20 de octubre en el municipio turolense, dirigido por Gervasio Sánchez. El seminario es un referente  de la fotografía, muy valorado por especialistas y participantes, que cada año atrae a un gran número de  participantes de  todas las comunidades españolas. La organización corre a cargo de la Fundación Santa María de Albarracín, con la colaboración de la Obra Social y Cultural de Ibercaja.

 

El seminario ha sido presentado esta mañana en la sede principal de la Entidad de ahorros por Gervasio Sánchez, director del seminario; Antonio Jiménez, director de la Fundación Santa María de Albarracín; Ramón Miranda, director de Cultura del Gobierno de Aragón,  y  Teresa Fernández, directora de la Obra Social y Cultural de Ibercaja. En el mismo acto se ha presentado el trabajo del fotógrafo Joan Fontcuberta, titulado “Santa Inocencia”. Está publicación se ha realizado tras el segundo programa de Estancias creativas para fotógrafos realizado en el 2008.

 

En el curso de este año intervendrán Joan Fontcuberta, Oscar Molina, y Rafael Doctor, entre otros destacados ponentes.

 

Desde su inicio, el seminario está dirigido fundamentalmente a profesionales de los diferentes medios de comunicación y principalmente a los jóvenes recién licenciados o estudiantes de todas las ramas de Ciencias de la información y fotografía. Se realiza con la intención primera de favorecer la comunicación cultural entre personas de toda la geografía española, y promocionar la sensibilización artística y su uso directo en el mundo cotidiano, convirtiéndose así en la actividad cultural de mayor volumen y repercusión de cuantas programa la Fundación.

 

La meteórica evolución de los medios de comunicación, y muy especialmente de los medios audiovisuales, ha fomentado el interés por el mundo del fotoperiodismo, mostrándolo no sólo como una profesión de moda, sino como una necesidad. El volumen de noticias que se generan cada día, los avances tecnológicos, la digitalización y aplicación de nuevas tecnologías y la trascendencia mundial de los sucesos y acontecimientos sociales, políticos y económicos, hacen necesaria esta profesión, que se encarga de transmitir un hecho desde cualquier punto de la geografía mundial, de manera directa y objetiva.

 

El director del seminario, Gervasio Sánchez Fernández, es un reconocido fotógrafo siempre en el centro de los conflictos y de la noticia,  y periodista colaborador con diferentes medios de comunicación, especialmente con Heraldo de Aragón. El seminario cuenta con el apoyo de la fotógrafo catalana Sandra Balsells y, durante cuatro intensísimos días, presenta un gran abanico de profesionales a nivel internacional, seleccionados por el director, que cambian cada año y que constatan la excepcional calidad de los contenidos a desarrollar en cada sesión.

 

Hasta el momento, podemos citar la presencia, a modo de ejemplo, de reconocidas figuras que ya han participado en las ocho ediciones anteriores:  Federico Mayor Zaragoza, Ignacio Ramonet, Joan Fontcuberta, Jon Lee Anderson, Joseph Vicent Monzó, Rafael Roa, Juan Manuel Castro Prieto, Juan Manuel Díaz Burgos, Ricard Terré, Oriol Maspons, Carlos Pérez Siquier, Cristóbal Hara, Rafael Navarro, Chema Madoz, Gorka Lejarcegui, Luis Mompel (ya fallecido), Alberto García Alix, Ramón Esparza, Benito Bermejo, Antonio Covarsí, Ouka Leele, Francisco Ontañón, Isabel Muñoz, Tino Soriano, Ricky Dávila, Manuel Barriopedro, Luis Magán, Koldo Chamorro, César Lucas, Toni Catany, Eugeni Forcano, Miquel Dewever, Bernard Ploss, Colita, José María Mellado, Leopoldo Pomés, Paul Hanna, Pilar Pequeño y un largo etcétera. Una media de doce ponentes participan en cada edición, ofreciendo una conferencia y una proyección audiovisual de su trayectoria.

 

La  actividad se compone de tres partes claramente diferenciadas: Una parte teórica en la que se desarrollan conferencias y mesas redondas, que se ofrecen en distintas sesiones de mañana fundamentalmente y algunas de tarde, y en las que cada uno de los profesionales invitados aporta alguna de sus experiencias o trabajos más relevantes, dando pie siempre al debate, al intercambio de opiniones o al turno de consultas entre los asistentes.

 

Otra parte de sesiones prácticas, en la que se dividen a todos los participantes en pequeños grupos de trabajo o talleres, durante gran parte de las tardes (entre las 16.00 y las 20.00 horas habitualmente), dirigidos cada uno por uno de profesores-invitados asistentes al seminario. Cada taller realiza un estudio personal y en grupo de los trabajos que voluntariamente aportan los alumnos y que quieren consultar o valorar. Los trabajos pueden presentarse (no más de 20 fotos) en diferentes formatos: CD, papel o diapositiva. Las sesiones se desarrollan en las instalaciones del Palacio de Reuniones y Congresos y las salas de trabajo, cuentan en cada caso, con el equipamiento necesario para su visionado. Es un trabajo directo entre profesor y alumno, en el que se comentan los –pros- y los –contras- de cada trabajo. Una fórmula muy interesante de estudio que los alumnos valoran altamente y que motiva a la participación.

 

Y por último una tercera parte que se compone de proyecciones audiovisuales. Tres sesiones de audiovisuales que se ofrecen en la Iglesia-Auditorio de Santa María, en las que se proyectan (tras producción y montaje previo de estudio) interesantes trabajos a tres pantallas, del material seleccionado o realizado a lo largo de su trayectoria profesional por los ponentes-invitados. Su obra sirve de ejemplo y análisis a todos los asistentes y es comentado in situ. Estos trabajos están previamente digitalizados y a ellos se incorpora un montaje musical para ofrecer una ambientación sonora adecuada, continua y sincronizada con las fotografías que se muestran en la proyección. La temática depende directamente del autor y es muy variada en cada sesión. El horario habitual es de 20.00 a 22.00 horas.

 

Los resultados obtenidos hasta el momento y la creciente demanda y renovación de participantes, anima año tras año a continuar con esta actividad. A todo ello hay que sumar, desde el año 2007, el proyecto de estancias creativas para fotógrafos, una ampliación del ya iniciado por la Fundación en el 2003 con otros artistas plásticos. Así pues, estas nuevas “estancias” estarán directamente vinculadas con este Seminario, ya que los participantes son destacados profesores-invitados que ya han participado en alguna de las ediciones, que a propuesta de Gervasio Sánchez, realizarán un trabajo exclusivo para Albarracín. Hasta el momento se ha contado con la estancia de Bernard Plossu (2007), Joan Fontcuberta (2008) y de Juan Manuel Castro Prieto (2009). Tras sus estancias y trabajos, a posteriori, se publica un catálogo muy interesante de cada uno. El pasado año se presentó el trabajo de Plossu, y el próximo 17 de octubre, primer día del seminario de este año, se presentará el de Fontcuberta, junto a una pequeña exposición.

 

*Esta información está elaborada por el gabinete de prensa de Ibercaja. La foto es de Joan Fontcuberta.

OTRO MILAGRO PARA MARADONA

OTRO MILAGRO PARA MARADONA

Creo que nunca ha habido un futbolista que me gustase más que Diego Armando Maradona. Me fascinaba. Lo admiraba con auténtica locura y me hizo muy feliz muchos días, muchas tardes. Lo tenía todo: una clase casi sobrehumana. Poseía regate, toque, visión de la jugada, era capaz de fácil lo imposible.

 

Desde hace unos meses entrena a la selección argentina, que no ha levantado cabeza, seriamente hablando, desde su marcha. Maradona jugó maravillosamente bien en 1994, ante Nigeria, cuando dio positivo; acababa de marcar dos goles. Luego su existencia ha sido un poema un tanto patético en casi todos los órdenes.

 

Quiza porque es una leyenda, el dios laico de Argentina, le dieron la dirección de la gran religión del país: la selección de fútbol. Y ahí, partido tras partido, ha ido de naufragio en naufragio. No ha sabido crear un bloque, organizar un sistema, no ha sabido recordar cómo se jugaba cuando él estaba. Ha ido de desconcierto en desconcierto. Y, prácticamente, nadie le ha aplaudido. Es más, para no criticar a Maradona, se ha criticado a Messi. Aún así a Maradona le dolieron algunas críticas, algunos comentarios. El país sentía más la incertidumbre de su selección que la grave crisis mundial.

 

Hace unos días, Martín Palermo le salvó la cabeza, y ha pasado a ser San Martín Palermo. Su gol llegó de milagro en el minuto 94, creo, pero llegó. Y ayer, en feudo uruguayo, Argentina marcó un solitario tanto de Bolatti cuando se moría el partido. Suficiente. La selección blanquiazul, que juega muy por debajo de la presunta y de la objetiva calidad de sus figuras, estará en el Mundial de Suráfrica.

 

Maradona insultó a todos los periodistas. Los insultó gravemente, con apabullante obscenidad y menosprecio. Igual que hicieron algunos futbolistas. Aquel desafuero podría ser fruto de la pasión, de la ansiedad y de los nervios. Al fin y al cabo, Maradona estuvo lidiando desesperadamente con el fracaso y ha salido adelante por dos golpes de suerte, no por la calidad de su juego, ni por el empuje ni por el contagio de su furor antiguo de ganador.

 

En la rueda de prensa volvió a expresarse en los mismos términos. Aún peor, con el mismo odio, con la misma falta de deportividad. Dijo: "A los que no creían, con perdón de las damas, que la chupen, que la sigan chupando. Yo soy o blanco o negro. Gris no voy a ser en mi vida. Ustedes me trataron como me trataron, sigan mamando".  Solo le faltó invocar “la concha de la madre” de los periodistas. Maradona ha sido un decepcionante seleccionador. Malo, sin ideas, atragantado, dubitativo; rara vez acertó con el bloque. La victoria de ayer y la de anteayer le han dado el respiro que deseaba.

 

Julio Grondona le ha justificado y le ha perdonado. Eso sí: lo que tenía que haber hecho, probablemente, es haberle dicho: “Muchas gracias, Diego. Objetivo cumplido por los pelos, con más pena que gloria. Ahora, relájese”. O mejor aún: “Váyase a casa. No lo eche todo a perder”.

DISCO DE LOS MÚSICOS DE SU ALTEZA

DISCO DE LOS MÚSICOS DE SU ALTEZA

Los Músicos de su Alteza graban en Francia, en Alpha,

un álbum monográfico de Joseph Ruiz Samaniego

 

‘La vida es sueño…’ es un ejercicio de riesgo artístico basado en las composiciones del maestro de capilla en Tarazona y el Pilar en el siglo XVII

 

La formación barroca Los Músicos de su Alteza acaba de publicar, con gran éxito de crítica en Francia, el álbum monográfico ‘La vida es sueño…’ (Alpha), dedicado a las composiciones del misterioso Joseph Ruiz Samaniego. Luis Antonio González Marín, investigador, clavicémbalo y director del grupo, dice: “De Ruiz Samaniego sabemos que trabajó como maestro de capilla en Tarazona, entre 1654 y 1660, y en El Pilar de Zaragoza, entre 1661 y 1670, el año de su muerte. Las obras que hemos grabado fueron compuestas e interpretadas en su tiempo en Zaragoza, en la antigua iglesia del Pilar. Son obras religiosas pero con textos en castellano, lo que se denominaba ‘villancicos’, y se dedican a diversas fiestas como la Navidad, el Corpus, la Expectación o el Pilar”.

Recuerda González Marín que tres de los villancicos grabados están dedicados a la Virgen del Pilar y tienen textos que hablan del Ebro (“Alados cantores // cisnes celestiales // que del Ebro los cristales // blandamente enfrentáis”, se dice en una pieza “nocturna y lunar”), de las grandezas de Zaragoza, en los que se mezclan elementos de poesía culta con “toques de gracia popular”. Las piezas, por lo regular, pertenecen a Vicente Sánchez, “un beneficiado del Pilar”, contemporáneo de Ruiz Samaniego. Añade González Marín: “Algunos textos son serios, más o menos inspirados, marcados por la retórica del siglo XVII y con imágenes poéticas propias del barroco. Otros están escritos con un sentido del humor que hoy no se contemplaría en ceremonias religiosas, como sucede en la jácara ‘Oigan en breve ensalada’, cuyo texto, compuesto en el estilo del habla de los matones, chulos y jaques de la época, cuenta la historia del nacimiento de Cristo de modo chusco, con dobles sentidos por todos los lados y, encima, construyendo el texto a base de enlazar títulos de comedias famosas del momento. De ahí el título del CD, ‘La vida es sueño’, que es el último que se cita en la jácara”.

La música de Ruiz Samaniego pertenece a ese rico y casi inagotable patrimonio musical de la Música Antigua y el Barroco Español. “Se atiene a las reglas del juego musical a mediados del siglo XVII: espectacularidad (la mayor parte de las obras son de gran aparato, a varios coros vocales e instrumentales), sorpresa, emoción y viveza. Ruiz Samaniego es un maestro en el uso de los recursos retóricos de la música, y así consigue que en el siglo XXI sus composiciones nos sigan conmoviendo”. Afina aún más en su retrato del compositor: “Joseph Ruiz Samaniego es un compositor con gran oficio, y además es inspirado: no sólo conoce y aplica (y viola a veces) a la perfección las reglas y las costumbres de la composición de aquel tiempo, sino que lo hace con sabiduría, talento y gracia. Tiene talento melódico, armonías audaces, y sabe conducir una composición hacia un clímax”. González Marín declara que tenía con Ruiz Samaniego una “especie de deuda sentimental porque fue el primer compositor antiguo del que transcribí música en el Archivo de Música de las Catedrales de Zaragoza. Comprobé que se trataba de música de gran nivel en todos los sentidos”.

Son varios los discos grabados por esta formación de Zaragoza, fundada en 1992. Sin ir más lejos, en 2006 grabaron un espléndido ‘Miserere’ de José de Nebra (1702-1768). Ahora acaban de dar un paso de gigante y han cosechado grandes elogios en Francia. “Este disco es importante para nosotros y para mí por varias razones. Primero: había llegado la hora de dedicar íntegramente un CD a Ruiz Samaniego, que se merecía un monográfico. Segundo: se trata de nuestro primer trabajo para Alpha, un sello muy prestigioso dentro del panorama discográfico actual, sobre todo en lo que atañe a la ‘música antigua’: grabar para el mismo sello en que graba, por ejemplo, Gustav Leonhardt es un privilegio y una responsabilidad. El que este trabajo haya sido avalado por Alpha es, en cierto modo, un reconocimiento a nuestro trabajo y al valor de la música de Joseph Ruiz Samaniego, lo cual me enorgullece doblemente”. ‘La vida es sueño’ es también el principio de una prometedora amistad: el próximo mes de noviembre el grupo de Zaragoza grabará en Alpha la ópera ‘Amor aumenta el valor’ del bilbilitano José de Nebra, que también será el protagonista de la grabación de 2010 con este sello francés que celebra ahora su primera década.

Esta formación de Los Músicos de su Alteza está integrada por dos coros de ocho miembros, entre tiples, altos y tenores, y por un conjunto instrumental de dieciséis músicos. El  CD incorpora un libreto con los textos en inglés, francés y castellano.

DANILO KIS, 20 AÑOS DESPUÉS

DANILO KIS, 20 AÑOS DESPUÉS

Mañana jueves 15 de octubre se cumplen 20 años de la muerte de Danilo Kiš, escritor serbio nacido en 1935 en Subotica, en la provincia de Vojvodina. Poco después de nacer, Kiš se trasladó a Novi Sad, ciudad en la que vivió hasta 1942, año en que fue testigo de las matanzas perpretadas por los fascistas húngaros. Dos años más tarde su padre es deportado a Auschwitz, donde muere. En 1947 Kiš es repatriado junto a su madre y hermana a Montenegro, donde cursa el bachillerato. En 1954 se instala en Belgrado, donde estudia Literatura Comparada y publica sus primeras obras. Desarrolla su labor docente en las universidades de Estrasburgo, Burdeos y Lille. Desde 1979 vive en París, donde muere en 1989, semanas antes de la caída del Muro de Berlín. Además de su trabajo como novelista y ensayista, es importante su labor como traductor del francés (Baudelaire, Lautréamont, Verlaine, Corneille, Prévert, Queneau), del ruso (Tsvetaieva, Blok, Mandelstam, Esenin, Ajmatova) y del húngaro (Ady, Petöfi, Attila, Radnoti) al serbocroata. Kiš recibió innumerables premios literarios en Yugoslavia, Francia, Alemania, EEUU e Italia.



Su obra, que comprende novelas, relatos, ensayos y obras de teatro, ha sido publicada por las más importantes editoriales del mundo (Gallimard, Fayard, Hanser, De Bezige Bij, Farrar, Strauss & Giroux,  Adelphi, etc.). Acantilado ha publicado hasta el momento Una tumba para Boris Davidovich (1976; Acantilado, 2007), Circo familiar [Penas precoces, 1969; Jardín, ceniza, 1965; El reloj de arena, 1972], Enciclopedia de los muertos (1983; Acantilado, 2008). Coincidiendo con el 20 aniversario de su muerte, Acantilado publicará próximamente el libro póstumo de relatos Laúd y cicatrices (1994), al que le seguirán el resto de obras del catálogo del escritor serbio.

 

*Esta nota la remite Sergi Masferrer, jefe de prensa de Acantilado.

JOSE HERRERA: RETRATOS

JOSE HERRERA: RETRATOS

Jose Herrera se sienta ante la tele y se pone a dibujar. Lo hace sistemáticamente, como si respirase. Ha retratado a un sinfín de escritores, artistas, fotógrafos, bailarines, historiadores: hombres y mujeres. Le da lo mismo. Si se identifica con alguien, bien; si no se identifica del topo pero encuentra un rostro o una personalidad interesante, también se atreve. Lo hace con pasión, y sus obras tienen algo de caricatura y de retrato a la vez. Al principio desconciertan por su expresionismo, por el arrebato gestual, pero luego se percibe que Jose Herrera ha hecho un retrato de síntesis, una interpretación, una forma de mirar, y que su imagen se parece al retratado en muchos gestos, en pequeños detalles. Así le salieron los retratos que expone en el Pequeño Teatro de los Libros de las Fuentes, que dirigen Carolina y Cira. Retratos a vuelapluma con lápiz, con rotulador, tocados aquí y allá de una mancha de color, retratos vertiginosos, intuitivos, que explican un modo de entender el oficio, una pulsión de retratista.

 

Este es el retrato de José Luis Rodríguez, que publicaba en Akal su novela ‘Porque de atracciones’, una ficción psicológica y policíaca que giraba en torno al montaje del ‘Rey Lear’ de Shakespeare. La foto del retrato pertenece a David Barreiros. Este jueves en ‘Artes & Letras’ Alejandro Ratia habla de su exposición, y este domingo en ‘Borradores’ se verán una amplia colección de imágenes.

JOAO: UN CUENTO DE GIOVANNA RIVERO

JOAO: UN CUENTO DE GIOVANNA RIVERO

João

Giovanna RIVERO

 

En realidad, todo ha empezado mirando cómo el abuelo hunde los carrillos sorbiendo el fuego del cigarro, formando pequeños cráteres, infiernos diminutos, en el cilindro de tabaco. Tose un poco y escupe a un costado. Le dicen que debe dejarlo, pero el abuelo está decidido a sorberse todo el fuego del mundo, de a poco, sin prisas pero sin pausas.

João lo entiende. Es pequeño y cualquiera puede contarle las costillas, pero a los diez ya es posible comprenderlo todo, especialmente si has viajado en tren, si has cruzado el monte, si te han picado las víboras y tu propio abuelo ―dientes podridos, respiración enferma― te ha tenido que chupar el veneno verdoso, como la flema, algo que no ya no estás seguro si es pus o un sueño. João mira el empeine de su pie izquierdo y reconoce la dentadura desigual del abuelo, el modo en que el incisivo se hundió, mientras João se liberaba en la inconsciencia.

João comprende el placer del abuelo metiendo calor en la garganta, quemando las cosas que seguramente ha  amado. João no ha conocido a su madre. El abuelo puede acabarse cajetillas completas de Astoria, las demás marcas le hacen cosquillas. João comprende eso. El abuelo, además, le enseña qué significa cada infierno: “cama”, “taças”, “crime”, “dinheiro”, “vingança”.  João sorprende al abuelo diciéndole que también puede ver “traições”. El abuelo se fuma otro pucho y pareciera que levanta una oreja, como un duende, para escuchar mejor el anuncio de los grillos. Pero João sabe más y mejor que los grillos.

 João piensa de sí mismo que es un adulto.

Los han traído hasta Santa Cruz para hacer un trabajo. Una mujer quiere que alguien muera, alguien a quien odia. João ya sabe reconocer entre el odio y los simples ajustes. “Se a senhora odeia a alguém, a senhora quer que seu sofrimento seja longo. Se é sua dignidade a que está ferida, a senhora procura que se suscite uma  tempestade, rápida, mortal, que a alivie”.

El abuelo y João van hasta la quinta de la mujer. Los alojan en una casa vieja pero llena de comodidades, algo que no es del todo real. La mujer dice que pueden quedarse allí hasta que el trabajo esté consumado. João no sabe si soportará los noventa días que el abuelo ha establecido como plazo. A João le gustan los árboles y las quebradas, pero la casa le parece horrible. El permanente zumbido eléctrico de un neón que atrapa mosquitos, hipnotizándolos, haciéndolos estallar como cenizas, le produce asco. Prefiere que le piquen, como la víbora. João quisiera decirle al abuelo que no necesitan hacer ese trabajo. En la frontera siempre es posible arreglárselas. João no quiere escuela ni zapatos nuevos. A João no le aburre mirar al abuelo fumando. João está inquieto allí y no sabe por qué.

“Vamos pronto, avô”, le ruega João. La piel oscura del abuelo se arruga, las cejas blancas no le iluminan la mirada.

El abuelo dice que los trabajos comprometidos se cumplen.  Ganarán mucho dinero, vivirán en Puerto. El abuelo atrae la cabeza del niño y la aprieta contra su pecho. João tendrá una mejor vida. João pregunta qué cosa ha apostado el abuelo. En la quinta, extrañamente, hay árboles y ríos, pero no animales. El abuelo dice que todo saldrá bien. Ou Você não acredita?

João acredita. João es todo fe.

Esa noche, João se levanta con pisadas de tigre, desde el umbral ve dormir al abuelo sobre el catre raquítico, apenas una colcha gris sobre la parrilla, pues ha tirado el colchón demasiado blando al piso. El abuelo farfulla cosas,  la respiración se interrumpe por un segundo y el abuelo se vuelca hacia la pared, definitivamente hundido en el trance egoísta del sueño. João saca los atados de cigarrillos y sale hasta el umbral de la horrible casa. Es agosto y los pastizales no se parecen al monte de la frontera. Son largos, como llamas, pero están secos.

João saca un pucho y lo frota. Fuma. Es la primera vez que fuma. Le gusta ver cómo, a causa de su joven respiración, se van formando los cráteres que le revelan cosas.

Você é o filho do fogo” le dijo un día su abuelo. Miraban fascinados el momento en que el sol topaba el agua. El pie de João había comenzado a descamarse, pero la piel nueva era aun más morena.

João se adentra en los pastizales y sorbe con furia el pucho, como lo ve a hacer al abuelo cuando está trabajando en serio. Sopla João hacia los cuatro puntos cardinales, no descuida su camino ni su espalda.

Las pequeñas astillas de fuego se esparcen en el campo y las espigas secas comienzan a cobrar vida como si João se hubiera convertido en un Dios. Un Dios frágil pero severo.

João hunde los carillos como el abuelo, tose, escupe. Todo ese campo muerto ahora vive. Y es suyo.

João ve su cara morena en el pozo más profundo del cigarro. Pero su cara desaparece de inmediato en la avanzada roja del mundo que va creando con su respiración. João piensa que eso jamás podrían enseñárselo en la escuela.

João comprende las apuestas del abuelo y las suyas propias. A los diez ya se te ha abierto el alma.

João siente calor pero no miedo. Largas y obedientes, las espigas de fuego se doblegan a los pies de João y comienzan a lamerle el empeine marcado, las piernas flacas y morenas, el estómago, el cuello de criatura sin madre. 

El corazón de  João comienza a latir con el ritmo de una música que escuchó alguna vez.  Siente ganas de llorar, pero no es saudade o dolor. La luz anaranjada del campo pinta chispas en el pelo azabache crespísimo. “O filho do fogo”, susurra el niño, fascinado ahora con esa sustancia que él mismo ha creado y que lo abrasa con ternura, de manera total, sin dejar para el imposible futuro ni un solo hueso o siquiera la insinuación de un cartílago. En ese momento, para João, todo es perfecto, todo está muy bien, nada falta y no está solo, como si acabara de nacer.

*Me gustó mucho el libro de relatos de Giovanna Rivero, 'Niñas y detectives', que publicó a principios de verano Bartleby, el sello del infatigable Pepo Paz. A través de su editor, la escritora me ha mandado este relato. Cosa que le agradezco. La foto es del brasileño Tiago Santana.