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Antón Castro

CAZADORES DE SOMBRAS EN CUBA

CAZADORES DE SOMBRAS EN CUBA


Cazadores de Sombras


Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba, La Habana. Edificio de Arte Universal.

 

Comisaria: Rosa Olivares (Comisaria de exposiciones y directora de la revista ‘Exit’ y autora de libros y monografías artísticas.



Artistas: Mario de Ayguavives, Sergio Belinchón, Tomy Ceballos, Javier Codesal, Manel Esclusa, Pere Formiguera, Amparo Garrido, Germán Gómez, Dionisio González, Anna Malagrida, Alicia Martín, Begoña Montalbán, Rafael Navarro, Concha Pérez, Xavier Ribas y Juan Urrios. (Tres de estos artistas son aragoneses: Mario de Ayguavives, Javier Codesal y Rafael Navarro).

Organizan: Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX) y Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba.

Colaboran: Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Ministerio de Cultura y Embajada de España en Cuba.


Del 7 de agosto al 11 de octubre 2009


Cazadores de sombras se inaugura el próximo 7 de agosto, en el Edificio de Arte Universal, que forma parte del Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba, en la ciudad de La Habana. Con motivo de la muestra tendrá lugar una mesa redonda con la comisaria, Rosa Olivares, y  dos de los fotógrafos incluidos en la misma: Manel Esclusa y Rafael Navarro. La itinerancia de la muestra comenzó en el 2007 en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), coincidiendo con el II Encuentro Internacional de Fotografía: Fotográfica Bogotá y desde entonces se ha podido ver en los museos de São Paulo (MASP), Lima (Centro Cultural San Marcos), San José (MADC), Santiago de Chile (Museo de Bellas Artes), Panamá (MAC) y Córdoba (Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa). La exposición organizada por la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX) y el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba y que cuenta con la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, el Ministerio de Cultura, y la Embajada de España en Cuba, podrá visitarse hasta el  próximo mes de octubre.  

La muestra, que engloba trabajos fotográficos y vídeos de 16 artistas españoles, es un proyecto comisariado por Rosa Olivares en torno a la sombra como símbolo de la ambigüedad, lo indefinible, lo misterioso. Una sombra que vuela sobre todas las cosas, desde nuestra propia identidad a la percepción que tenemos de los demás. Las obras seleccionadas para la exposición responden a la idea del artista como cazador de sombras y de incertidumbres en un mundo cuyos límites, cuyas fronteras, no están perfectamente limpias y claras. Un mundo tan real, tan cercano a nosotros como simbólico. Cada uno de los artistas plantea su visión particular de los detalles que pasan a simple vista desapercibidos, las presencias y las ausencias: imágenes cargadas de misterio.



CAZADORES DE SOMBRAS
7 agosto - 11 octubre

Museo Nacional de Bellas Artes
Edificio de Arte Universal
Calle Trocadero e/ Zulueta y Monserrate
CP 10200 La Habana
Cuba

Tel: +53 7  639042
Fax: +53 7 8629626

www.museonacional.cult.cu.

*Esta es la información oficial de la muestra. En la foto, una obra de la serie 'La otra ciudad' de Mario de Ayguavives.

*Est

 

 

 

AURELIO GRASA, BELMONTE Y BAYOD

AURELIO GRASA, BELMONTE Y BAYOD

Por Carlos BARBOZA

Los archivos fotográficos guardan la memoria de los pueblos desde hace mas de 150 años en que se inventó el daguerrotipo, y esto es lo que nos viene a demostrar el trabajo de investigación realizado por el historiador turolense Alberto Bayod Camarero, en su libro titulado La fotografía y su reflejo social, Belmonte 1860-1940, editado por la Asociación Cultural Amigos del Mezquín, con 540 páginas de texto e imágenes perfectamente ensambladas para comprender la historia de su gente y de su tierra. Además el libro se acompaña de un CD en el que nos demuestra la importancia del ambiente cultural de Belmonte en esta época de principios de siglo, en la que había reporteros de gran categoría técnica y artística que recogían los testimonios de la vida ciudadana, fiestas, sucesos, romerías,… Los fotógrafos eran Francisco Velázquez Martín, Carlos Estevan Membrado, Manuel Jarque Urquizu, Cándido Angosto Bayod, ….y milagrosamente, las familias han conservado las delicadas placas de cristal de estos artistas gráficos.



La relación de Aurelio Grasa con Belmonte es muy curiosa e importante para el estudio de este gran fotógrafo zaragozano, ya que ilustró gráficamente un acontecimiento sucedido en Zaragoza y que tuvo repercusión en la prensa nacional. El Blanco y Negro, Nº 845 del día 13 de julio de 1907, dio la noticia con el título Zaragoza, los niños martirizados, donde figura el Sr. Elío, padre de los niños, que se refugió en la Iglesia de San Felipe en su huída por las calles de Zaragoza, la madrastra, Dª Rosa Membrado, los niños, y el denunciador del secuestro el Sr. García, figurando como fotógrafos del acontecimiento, Escolá y Grasa.

Esta publicación de la foto de Aurelio Grasa es de sumo interés, ya que es la primera foto conocida publicada en prensa de un niño de 14 años, todo un superdotado en esta época, junto con el gran Lucas Escolá con una foto de estudio de la familia aludida. Sin embargo, Aurelio niño, se subió al balcón más alto del edificio para notificar el inesperado acontecimiento y dar un mejor sentido al reportaje, del cual conservamos tres placas de cristal 9 x 12 cm. y los contactos en papel, con un escrito autógrafo en su reverso, con el tema tratado. Curiosamente, esto lo está haciendo un niño de 14 años en Zaragoza en 1907, años antes que el famoso reportero Cartier- Bresson en 1944, como nos explica el profesor Pedro Rújula de la Universidad de Zaragoza, para sus fotos en la Magnum, página 19; es decir 33 años antes, Aurelio Grasa documentaba con textos sus fotos en Zaragoza, adelantándose a lo que va a ser el fotógrafo reportero de los años cuarenta.

La otra coincidencia, y ésta, con la bella villa de Belmonte de Mezquín, es que los protagonistas de la noticia proceden de aquí, y cuando Alberto Bayod estaba preparando el libro nos llamó para ver si teníamos documentación gráfica para ilustrar su texto sobre este acontecimiento sucedido en la plaza de San Felipe, y es así como las fotos de Aurelio Grasa se incluyen en esta magnífica publicación.


De vuelta de San Carlos de la Rápita, cruzando Morella, antes de llegar a Alcañiz, hay un desvío de unos 12 Km. con una carretera bien asfaltada, desde la que se accede a Belmonte. Allí se puede disfrutar de la amabilidad de sus gentes, de la fuentes y sus casas rurales, las pequeñas ermitas y la bella ubicación de la ermita de San José, entre pinos centenarios y cipreses, desde la que se divisa un amplio panorama del Bajo Aragón y de la tierras de Belmonte surcadas de campos de olivos y almendros que forman un espectáculo para disfrutar de una estancia inolvidable.

 

Carlos BARBOZA GRASA

 

*El pintor, fotógrafo y grabador Carlos Barboza se hace eco del estupendo libro de Alberto Bayod sobre Belmonte de San José, que prologa Pedro Rújula y que se presenta el día once de agosto, y glosa la fotografía y los viajes a Belmonte de su suegro, el gran médico y fotógrafo Aurelio Grasa. Carlos y Teresina Grasa Jordán han realizado muchas fotos de Belmonte, como se puede apreciar en su página. Carlos me ha mandado este texto y lo traigo aquí con sumo gusto. He repasado el libro de Bayod y me ha parecido realmente espléndido. Es solo la primera entrega de un proyecto muy ambicioso y extenso. El blog es: http://barbozagrasa.blogspot.com/

ZAPATER: EL GLADIADOR Y SU DESTINO

ZAPATER: EL GLADIADOR Y SU DESTINO

 

Hace algo más de un par de años, cuando se acercaba el 75 aniversario del Real Zaragoza, me dijeron: “Tienes que ir a Ejea: hay un bar con las botas, con las camisetas y con los objetos de Zapater”. Fui solo para verlos: era el jugador más prometedor del club, la joya de la Corona al que reclamaban en Madrid, Valencia y otros lugares. Zapater, parco en palabras, tenía un sueño: se sentía zaragocista hasta el tuétano de la emoción y de la sangre, y habría querido pasar a la historia del club, como Violeta, Yarza, Aguado, Señor o Pardeza. Soñaba con ser uno de sus pares. El, todo corazón como su descubridor Víctor Muñoz, deseaba culminar aquí tardes heroicas de buen fútbol, y quizá un título de Liga. Y ya de paso, o incluso antes, alcanzar la selección. Las dos últimas campañas de Alberto no han sido brillantes: él era el primero en saberlo, no hallaba su sitio, ni tampoco el estado de ánimo adecuado. Quería y no podía. Quería y quería hasta quedar exangüe, quería y quería hasta el abatimiento. Y aún así, a fuerza de pundonor y de vocación, arrastrado por el inmenso cariño hacia la camiseta y su doble trayecto (el de la historia, tan exuberante; el del porvenir, tan henchido de ilusión y de utopía), hizo todo lo que pudo. Trabajó, se desgañitó, ofreció combate, honestidad y sacrificio. Halló más energía que talento; en el fondo, tenía la sensación de que era una extraña sombra y a la vez él mismo. Lloró con amargura en el descenso, lloró de emoción este año. El Real Zaragoza era su certeza y su quimera, el espejo donde quería proyectarse. Para él “el mejor club del mundo”: el conjunto de la raíz, del padre, de la tierra. Marcelino García Toral no confiaba en él y ha alentado su adiós. Algún día volverá a su equipo del alma. Es un blanquillo romántico de las botas a la cabeza. Un gladiador enfrentado al destino.

 

*Esta foto de Alberto Zapater pertenece a la web de gozaragoza.

OTRA FOTO DE VASCO SZINETAR

OTRA FOTO DE VASCO SZINETAR

En la nota anterior, se me olvidó poner el nombre de Mario Bellatin y el del fotógrafo que se refleja en el espejo: Vasco Szinetar, claro. Magda Díaz Morales, de México, nos recuerda la obra de este espléndido escritor mexicano, que ha impartido numerosos talleres literarios y que en España, especialmente, ha publicado sus libros en Anagrama.

*Mil gracias, Magda. Ahora, acompaño esta nota de otra foto de Vasco, con la agente literaria y escritora Isabel Fonseca, de origen uruguayo, la esposa de Martin Amis.

 

 

NOTA DE MAGDA DÍAZ MORALES:

Bellatin ha publicado alguno de sus libros en Anagrama, tienes razón. También en Sudamericana y en Aguilar/Alfaguara. Y en Lima, en la Editorial Lluvia y en Jaime Campodónico Editor, en México en varias, por ejemplo con Tusquets Editores y en Almadía.
Te recomiendo su libro "Las dos Fridas", editado en México por R. H. Mondadori y Conaculta.
Recientemente está su novela "Biografía ilustrada de Mishima" (Entropía, 2009).

Qué buenas fotografías las de este señor Vasco. Es guapa la esposa de Amis.

 

*El sistema no me deja realizar ahora correcciones. En el texto anterior le había cambiado el nombre a Magda (me ha avisado gentilmente Víctor Juan Borroy), y lo corrijo aquí copiando de nuevo el texto en un nuevo documento. De ahí que introduzca aquí el comentario de Magda Díaz Morales que, por amabilidad, no me corrigió mi error. He cambiado de ordenador y aunque manejo los mismos tipos, ahora garamond doce, siempre cambia los textos el blog y no sé cómo arreglarlo.

VASCO SZINETAR Y SUS FOTOS LITERARIAS

VASCO SZINETAR Y SUS FOTOS LITERARIAS

*Recibo este artículo sobre el fotógrafo Vasco Szinetar, publicado en el diario Clarín, en la revista cultural Eñe, que tanto me gustó, y lo cuelgo aquí sobre todo porque este autor venezolano es un gran maestro del retrato de escritores. Por lo regular suele integrarse él en la pieza. El texto lo firma Horacio Bilbao.

VASCO SZINETAR: EL FOTÓGRAFO QUE ENVEJECE ANTE EL ESPEJO

 Por Horacio BILBAO / Clarín. Revista Eñe

"¡Abajo el espejo! Al no tener fondo ni límites, éste nos revela lo que de más íntimo y lejano hay en nosotros: nuestros temibles secretos, nuestras ocultas demencias". El mensaje, versos finales de una carta escrita por Emil Cioran en París, en 1982, tenía un destinatario: el fotógrafo venezolano Vasco Szinetar (Caracas, 1948). Y estaba motivado por una foto que Szinetar había sacado de él mismo y de Cioran frente a un espejo, como las que sigue obturando en los espejos del mundo.


De más está decir que el mensaje de Cioran no acobardó al fotógrafo. Su serie "Frente al espejo" ya lleva varias exposiciones a cuesta y será un libro en los próximos días. " La edición incluye 300 imágenes. Estoy en el tiempo de selección, depuración y armado de un trabajo al que le dedico mi vida", le dijo Szinetar a Ñ en Bogotá, Colombia, donde presentó dos muestras en Festival Malpensante.

Por Bogotá anduvo Szinetar haciendo lo que le gusta, persiguiendo a escritores, artistas y periodistas para invitarlos a un baño cualquiera a tomarse unas fotos, los dos frente al espejo. Se nutre en ferias y festivales, pero anda con la cámara a cuestas y si ve un personaje, ya sabe donde encontrar espejos. Eso le ha permitido armar un banco de imágenes extraordinario, que alimenta desde hace treinta años.


"Como todas las historias, la idea tuvo un comienzo azaroso, impensado", dice el fotógrafo. La idea nació en Nueva York con una amiga, que era más que una amiga, allá por 1980. "En esa necesidad de tener y compartir una imagen del objeto amado, le hice unas fotos en el espejo. Y descubrí que allí había algo", contó. Luego probó con el retrato de un escritor y su serie tomó forma. Los primeros escritores aparecieron en los años 80. Enseguida tuvo a Emil Cioran y a Jorge Luis Borges. "Después que hice la foto de Borges entendí que era un proyecto de vida. Era como tener a Dios", dijo Szinetar, que ya no pudo parar.


Es cierto, ya se han visto fotografías de escritores en los baños, como las del argentino Daniel Mordinzki, que agarró de espaldas en los mingitorios a Santiago Gamboa, Luis Sepúlveda, Anne Marie Métailié, Hernán Rivera Letelier, Antonio Sarabia y Mario Delgado Aparaín, todo juntos mirando a cámara. Tienen otra belleza las fotos de Mordinzki, las de Szinetar son casi autorreferenciales.

Es así, su leitmotiv es establecer una línea en el que el espectador pueda ver el deterioro de una persona, que básicamente es él, el fotógrafo. "Vemos como un fotógrafo joven, vigoroso y alegre, va envejeciendo, se va complicando y hasta cambiando de humor, hasta que finalmente muera", se anticipa Szinetar.


No sabe el número exacto pero se arriesga a decir que ya cuenta con más de 2 mil retratos, cuyo valor "lo da la naturaleza del retratado". Szinetar cuenta que sólo tuvo una negativa para sus fotos, la del poeta ruso Yevtuchenko. Y alguna que otra dificultad para llevar frente al espejo al Lobo Antunes. "Antunes tiene una personalidad de difícil acceso. Me llevó un año y medio y varios encuentros agarrarlo hasta que en Guadalajara un gran amigo me lo puso en bandeja", contó.

Es un perseguidor Szinetar. De escritores y de su propia imagen, cascoteada por el tiempo. Pero no envejece solo, claro. A Fernando Savater lo sigue desde 1980, y se le notan las décadas. "Cada vez que nos vemos, nos hacemos una foto", cuenta. Y sufre por no haber podido fotografiar a Susan Sontag. "Fue una de las grandes intelectuales, que abordó el tema de la fotografía de una manera lúcida e inteligente". Ya no hay tiempo.


Envejece, madura y se lamenta por el tiempo perdido. "Tengo un enorme vacío en el alma por haberme perdido a Samuel Beckett y a Henri Micheaux", admite. Resulta que Szinetar estaba en París, fotografiando a Cioran y él se ofreció a llevarlo con Micheaux y Beckett. "Mi juventud y mi falta de responsabilidad me llevaron a rechazar la cita, y a dejar París por causa de una mujer". Nunca más tuvo la oportunidad. Tampoco el espejo lo volverá a mostrar joven.

 

ROMAIN GARY Y PISÓN / Y 2

ROMAIN GARY Y PISÓN / Y 2

En las apostillas a Romain Gary no he dicho que uno de los escritores españoles que mejor lo conoce y que más lo ha leído es Ignacio Martínez de Pisón. El autor de ‘Aeropuerto de Funchal’, que trabaja en una nueva novela, ha leído y reseñado varios de sus novelas. Además, uno de los temas de los que hablamos a propósito del entorno Gary-Seberg fue del hijo de Gary, nacido de una relación anterior. Tanto Pisón, como Cristina Fernández Cubas, Enrique Vila-Matas o la editora Silvia Sesé, que ha ultimado proyectos editoriales con Carlos Castán para Destino, saben que Romain Gary tiene un hijo que regenta un bar en Barcelona. No saben cuál, pero sospechan que ahí, en su silencio y en su ocultamiento, también habría una interesante novela.

 

*En la foto, Romain Gary y Jean Seberg. Son muchos los que coinciden que el hombre que más quiso a Seberg fue Gary. Apenas pudo sobrevivirla unos meses.

VILA-MATAS POR PATRICIO JULVE

VILA-MATAS POR PATRICIO JULVE

Patricio Julve, el fotógrafo casi invisible que reaparece en ‘Fotografías veladas’ (Xordica, 2008), estuvo hace unos días en Barcelona y realizó algunas fotos de escritores. Hace un instante, por correo electrónico, me ha mandado este retrato de Enrique Vila-Matas.

LA VIDA SALVAJE DE JEAN SEBERG

LA VIDA SALVAJE DE JEAN SEBERG

Hace casi medio siglo, el mundo descubrió a una americana menuda y frágil, con el pelo cortado a lo garçonne, con los ojos entre azules y grises, que paseaba por los alrededores de París con Jean Paul Belmondo en Al final de la escapada (1959), de Jean--Luc Godard. Se llamaba Jean Seberg. Había sido descubierta unos años antes por Otto Preminger entre miles de aspirantes para encarnar a Santa Juana, la Juana de Arco soñada por George Bernard Shaw. Hasta entonces poco se sabía de ella: había nacido en Iowa en 1938, descendía de emigrantes suecos y era la chica mona a la que adoraban los integrantes del equipo de fútbol de su ciudad. Pronto se convirtió en una especie de mito: encarnaba a la mujer moderna como antes lo había hecho Katharine Hepburn y como en los 70--80 lo haría la fugaz Dominique Sanda de Noveccento y Más allá del bien y del mal.

         Rica y famosa, se casó con el novelista y diplomático de origen lituano Romain Gary (1914--1980), con quien mantuvo durante diez años una relación de amor y desamor. Era la vieja estampa del intelectual, sabio y maduro, y la joven diosa, la cazadora solitaria en que habría de convertirse pronto. Jean Seberg fue una mujer tempestuosa: vivía en el abismo de la pasión, en el límite de una enajenación inicialmente controlada, y poesía una lunática y poderosa personalidad.


         Tuvo muchos amantes. El novelista mexicano Carlos Fuentes, casado a finales de los 60 con la actriz de Nazarín de Buñuel, Rita Macedo, sucumbió a sus encantos, y se quedó hechizado por ella. Le ha dedicado una novela, Diana o la cazadora solitaria (Alfaguara, 1994), donde le cambia el nombre por Diana Soren. La relación, que llegó a ser intensamente emocional y erótica (a veces el lector se sorprenderá con la sinceridad del autor al hablar de "la infinita capacidad sexual de Diana" y de sí mismo), contabilizó más de mes de convivencia a lo largo de casi un año. En la novela, sorprende el lado oscuro de Seberg, su rabiosa independencia y su compromiso con las causas perdidas de los Panteras Negras, del hippismo o de los derechos humanos. Era desconcertante y asumía sus traiciones: durante el rodaje de La leyenda de la ciudad sin nombre se enamoró de Clint Eastwood y vivió un romance con él; al volver al apartamento que compartía con Fuentes, colocó un retrato de Eastwood de vaquero en La muerte tenía un precio.          

 

Carlos Fuentes viene a decir que era una mujer desquiciada, con un enigmático lado oscuro, que perturbaba a cualquiera y podía llegar a ser muy cruel. Era la mujer fatal, quizá sin saberlo, aunque iba de aquí para allá seduciendo muchachos, buscándolos en las tabernas de Estados Unidos o París, y consumiendo alcohol y droga. Hubo un momento en que fue perseguida por el FBI, habida cuenta de que era una estrella contestataria de Hollywood. Hacia 1970, poco después de cambiar a Carlos Fuentes por otro amante y reprocharle, según dice en su novela, que "era menos culto que Iván Gravet (Romain Gary)", se quedó embarazada. Alguien hizo llegar a la prensa el rumor interesado de que esa criatura era de un integrante de Las Panteras Negras. La desgracia se cebó en ella, el niño murió a los tres días, pero antes Jean Seberg tomó al cadáver más de doscientas fotos. Estaba al borde de la destrucción.

         Quizá por entonces, o a mediados de los 70, la conoció y la amó el realizador Ricardo Franco. Fue para él una experiencia increíble: Jean Seberg, que nunca fue una gran actriz, seguía siendo una criatura irresistible, una leyenda de carácter insondable y aniquilador. Subyugante, sin duda, tierna, díscola, rebelde. Era un doloroso misterio y quizá un naufragio continuo como ser humano. Ni Ricardo Franco ni Carlos Fuentes pudieron olvidarse de ella, ni siquiera Gary que se suicidó en París en 1980, un año después de la muerte en extrañas circunstancias de Seberg: hacía tiempo que estaba al borde de la locura. Lo mismo salía toda desnuda del baño de un aeropuerto que había decidido alimentarse tan sólo de comida para perros. O que intensificó su atracción por la defensa de los negros a través de su amistad con el escritor homosexual James Baldwin. Apareció muerta en un Renault, envuelta en un poncho (Fuentes dice que era exactamente igual que él que le había regalado tiempo atrás), con el cuerpo abrasado por quemaduras de cigarrillo, una botella de agua y una nota de suicidio.  

      

Fuentes no se olvidó jamás de ella. Y Ricardo Franco, muerto mientras le rendía su último homenaje, tampoco. En Lágrimas negras --la valiente e intensa película que terminó el finado Fernando Bauluz y un equipo entusiasta de colaboradores--, Ariadna Gil encarna en cierto modo el fantasma de Jean Seberg: aquel infierno y paraíso de pasión y de locura concentrado en un ser humano, signado por la enajenación, la mentira compulsiva, la autoaniquilación, la incertidumbre de vivir y la imposible felicidad. Y lo hace con una interpretación antológica y medida que reproduce a la perfección el frunce violento, la mueca torva, la ternura íntima y el amor oceánico de una loca que se sabe condenada al fuego en un coche frente al mar, aunque un hombre normal y romántico como Fele Martínez --fotógrafo y realizador de vídeos en el filme-- crea que pueda redimirla con amor de tanto sufrimiento en una historia en que ambos, Fele y Ariadna (¿o tal vez Ricardo Franco y Jean Seberg?), nos dejan perplejos y temblando. Y con ellos tiemblan también Elena Anaya y Ana Risueño en una actuación estupenda. Tiemblan y pierden porque Lágrimas negras es un testamento sobre la inútil pasión cuando sobreviene la locura.  

 

*Hace unos días, durante mi estancia en Barcelona, hablamos mucho de Jean Seberg. Una noche fuimos a ver –Cruz Barrio, Aloma Rodríguez y yo- la representación de ‘La vida por delante’, con Concha Velasco en el papel principal de Madame Rosa, en el Teatro Goya del Centro Aragonés de Barcelona. Esa obra narra la relación entre una mujer madura y un joven y fue escrita por Emile Ajar, seudónimo de Romain Gary, que mereció el premio Goncourt en 1975. Ella murió en 1979 y un año después, tras empapelar toda su habitación con fotografías de Jean Seberg, se suicidó Gary de un disparo de pistola contra su sien. Enrique Vila-Matas ha linkado este texto en su blog y lo traigo aquí por exactamente ahora se cumplen 50 años del estreno de la película ‘Al final de la escapada’. Hoy cumple 50 años, también, Miguel Mena y a lo largo de este año los cumplirán algunos amigos entrañables como Fernando García Mongay, Fernando Sanmartín, Antonio Pérez Lasheras, Ignacio Fortún y yo mismo. Este texto formará parte de un proyecto de libro, basado en este blog, que recoge una selección de textos. (En esta foto, vemos a Romain Gary y a Jean Seberg).