Blogia

Antón Castro

POEMAS DE EMILIO PEDRO GOMEZ

POEMAS DE EMILIO PEDRO GOMEZ

Hace unos días, Emilio Pedro Gómez, apasionado de las sinfonías fotográficas, de los espectaculares álbumes de paisajes y ciudades, poeta y matemático, me enviaba un conjunto de poemas. Entonces, no me funcionaba muy bien el sistema (por cierto, no me permite realizar correcciones), pero ahora anda un poco mejor. Por eso cuelgo aquí estas piezas de Emilio Pedro Gómez, con quien coincidí en la noche erótica de La Almunia. Él estuvo espléndido. Leyó un curioso poema anónimo que mezclaba la geometría, el sexo, el deseo, el amor…

 

Aún no sé

ser un cuerpo en silencio

que accede a su plural,

la risa sin porqué

fundida al gozo de las lágrimas,

el asombro sereno

de una mirada sin fronteras,

remontar el futuro

diluir nunca en siempre

al eterno dictado del instante

(esa muerte que siempre resucita),

sentir todas las veces

una,

amar sólo a favor

sin pertenencia,

ser cuanto es

en el no soy,

la plenitud de lo banal…

 

Mi ignorancia es infinita.

 

 

            Bagan, 18-VII-09

 

*****

 

He dado con el lugar

de donde mana la nostalgia.

 

Aquí, a los pies de lago Inle,

bosteza el sol bajo los palafitos,

enjoya de perfilados brillos y fugaces matices

la imagen cimbreante de su sombra.

En la rizada piel del agua

al azar escondido de los peces

nacen ondas concéntricas, perfectas

(al alejarse de su centro

se entregan al temblor colectivo

de la ola de las olas que aguardan).

El vallado de juncos embellece

-línea de mar imaginaria-

lo que a separar no alcanza.

Un pescador da insólitos pasos de ballet

en el punto de fuga

de mi melancolía.

Casi ahoga la nave el buen barquero

que recoge las algas muy paciente

ahondando en el lago con su pértiga.

Cruza una barca silenciosa

cargada de tallos de nenúfares

(brotará de ellos hilo delicado

en el taller de seda).

 

Y más allá otra barca

avanza mansamente

plena de lentitud…

gozo de un tiempo sin deuda

y sin esperas.

 

No hay más rumor de fondo

que el silencio del agua en sus orillas.

 

He dado con el lugar

de donde mana la nostalgia.

Ha bastado un instante

de luz contemplativa

para que desapareciera

dejándome esta bendición de estar más cerca

de lo que nunca he sido:

un hombre sin recuerdos ni futuro

entregado a la paz tan fiel del lago

(que ahora bebe así mismo de mi paz

la paz que sin porqué me ha regalado).

 

            Lago Inle,23-VII-09

 

*****

 

PREGUNTAS SIN FINAL

 

                                   Para Tere

 

Dime dónde has guardado las palabras

que aparentabas no saber decir antes de irte,

si las dejaste suspensas en el aire

dispuestas a abrazarnos por sorpresa

alguna noche de melancolía.

 

Dime, prudente mujer de los silencios,

a qué música suena tu infinito.

 

Dime qué puede la amistad

cuando te quedas sola

justo en la punta de la flecha lanzada al aire

¿en verdad reconforta

- puente de alas verdaderas-

la mano de un amigo?

 

Dime de qué lucidez y arrojo te valiste

para dar con esa alma de cántaro

donde finalmente decidiste morar

y preparar el salto al otro lado de los días.

 

Dime, ahora que lo has aprendido,

cómo se acaba el tiempo.

 

Dinos en qué respiraciones contenidas

podemos recoger tus huellas,

el vaho de tus afectos y meditaciones,

los puntos suspensivos de tu vida.

                        *

*La foto es de John Emrys.

UN VIAJE Y ALGUNOS LIBROS

UN VIAJE Y ALGUNOS LIBROS

He  hecho un viaje casi vertiginoso a Galicia el sábado y volví el domingo. Fui con David Barreiros, que se quedó deslumbrado con las riberas de Balcobo, Barrañán y Caión; por la noche, llegamos al cierre de la primera jornada de la Feria del Libro, y allí aún coincidimos con Manuel Rivas, que parte para Buenos Aires con nuevos méritos en su bolsillo (ha sido elegido Académico de la Academia Gallega y acaba de publicar el libro infantil ‘O sombreiro Chichiriteiro’; en Buenos Aires reside su hija Sol Rivas), con el editor y poeta Miguel Anxo Fernán Vello, con el poeta y traductor Xoán Abeleira y con otros amigos como Dores Tembrás, experta en Alejandra Pizarnik, el actor y doblador Jorge Ricoy, las pintoras Isabel Pintado, compañera de Miguel Anxo, y Lola Beade, etc. Barreiros hizo muchas fotos de día y de noche a Coruña. Es de origen gallego, tiene antepasados en Orense, y no había estado nunca en las lunadas y abiertas playas de Riazor.

 

En uno de los puestos, me encontré con Eduardo Riestra, uno de los grandes editores españoles. Sigiloso, apasionado, intenso, un hombre con conocimiento de su oficio. Tiene un catálogo cada vez más espectacular en su sello Ediciones del Viento. Lo repasé y compré un libro que me está resultado admirable, distinto, ‘La marca de Creta’ de Óscar Esquivias, galardonado con el premio Setenil al mejor libro de relatos. Hay piezas maravillosas, mi favorita es ‘El padre del fotógrafo’, por razones obvias, aunque hay otras muchas piezas impresionantes, vinculadas a paisajes cerrados, a silencios  brutales, a búsquedas dolorosas. En ‘Hijos de Dios’ descubro un párrafo como éste:

 

“Siempre supe que mis padres eran un mundo cerrado donde no cabía nadie, ni siquiera yo. Se vertían en el uno en el otro por completo, como dos vasijas abocadas; se dedicaban todas sus miradas y todos sus silencios y era inimaginable la existencia del uno separado del otro. Y todavía es así. Intento imaginar a mi padre y no puedo. Intento recordar a mi madre y no la veo. No es posible, no existen a solas; siempre los dos, juntos, como tallados en un mismo bloque”.

 

El posterior desarrollo del cuento es inquietante, complejo y sorprendente. Óscar  Esquivias es el autor de un magnífico libro ‘Inquietud en el paraíso’, por el cual también apostó Ediciones del Viento, que repetiría con ‘La Ciudad del Gran Rey’ y ‘Viene la noche’.

 

Me encanta descubrir escritores que no había leído y que te invitan a leer y a escribir. Me ha pasado estos días con Valerie Mrejen, con Giovanna Rivero, que es una narradora fabulosa, y ahora con Esquivias.

*La foto es de

'AUTORRETRATO'

'AUTORRETRATO'

El pasado jueves fui, con Aloma, a la librería La Central del Raval. Siempre me parece un lugar espectacular con mucho donde elegir. Allí encontré la ‘Antología sumergida’ de Javier Rodríguez Marcos, el escritor y crítico extremeño. Me llamó la atención este libro, su título que costase un euro, el prólogo y el epílogo, ese homenaje tan emotivo a Fernando Pérez, la calidad de la poesía.

 

Del libro, entresaco este poema.

 

AUTORRETRATO

 

Estoy hecho de golpes, de agujeros,

de ceniza caliente que llena mis arterias

y me pinta una estrella en el cielo de la boca.

Soy el dueño de heridas extranjeras

que sangran todavía bajo las cicatrices,

y lo terrible del dolor ajeno es saberse la causa.

Fui la llaga, el cuchillo.

¿Por qué esta vida nuestra viene siempre

de la mano de la muerte de alguien?

(Ya sé que cada paso traiciona un pensamiento,

que la única inocencia es no pensar;

pero la vana lógica

no sirve de consuelo).

Estoy hecho de huecos, de túneles, de barro,

de palabras que significan poco.

Soy la sombra de lo que pensó alguien

hace ya muchos años. No soy lo que soñaron

(el sueño de aquel sueño, un fuego que se apaga).

Soy la piel reseca y poco más,

este golpe de huesos mal sumados.

Lo demás, viento y vanidad, miseria.

*La foto es de José Manuel Navia.

 

EVOCACIÓN DE MIGUEL LABORDETA

EVOCACIÓN DE MIGUEL LABORDETA

El primer día de agosto de 1969, de sol y asfixia, de una punzante y sigilosa herida en su corazón de enamorado perpetuo, fallecía en su Zaragoza Miguel Labordeta. Tenía 48 años y un cuerpo orondo, probablemente vencido, de alguien que ha leído mucho, que ha sesteado ante una vieja calavera metafísica y multitud de libros, y que se ha asomado al Ebro misterioso que culebrea hacia el mar a la altura de sus amados baños de Helios. Miguel Labordeta fue un tímido que se atrevió a cantar con todos con palabras caudalosas, como un río incesante de adjetivos y de sustantivos que se despliegan en un salto de agua, a oleadas. Fue un morador perfecto de Zaragoza; visitó los cines y el Niké, y frecuentó los tranvías, experimentó la desolación de que fallasen, a la vez, el Real Zaragoza y Ricardo Zamora, y poco a poco, verso a verso, se buscó en el fondo del espejo, quiso saber quién era aquel joven que firmaría ‘Sumido 25’, ‘Violento idílico’ o ‘Transeúnte central’, libros de una poesía telúrica y expresionista, de gestos surrealistas y un arañazo casi tribal del páramo. Miguel Labordeta fue un caudillo de la poesía y a la vez un embajador de sus soledades: amó a algunas mujeres y no fue correspondido, perdió la cabeza por la joven alumna Pilar-Berlingtonia, pero al final de la noche, envuelto en su bata roja y en humo, se encerraba con sus poetas chinos favoritos y con sus revistas. Pablo Serrano lo vio y se enamoró de grandiosa cabeza, y la esculpió como labrada en interrogantes. Luego, cuando falleció aquel primer día de agosto, sería Paco Rallo el encargado de realizar su máscara mortuoria. Miguel, huidizo y secreto, conocía como Pessoa la fuerza de las máscaras, el dolor de vivir con uno mismo en busca de un verso definitivo. Por eso lo recordamos, a él y a su maleta de domingo en la hora del adiós de hace 40 años.

 

*Hoy se cumplen 40 años de la muerte de Miguel Labordeta. La ilustración es de José Luis Cano.

DE HÉRIZ, BOLEA, D. VILLAR EN BORRADORES

DE HÉRIZ, BOLEA, D. VILLAR EN BORRADORES

El escritor Enrique de Hériz, autor de ‘Manual de la oscuridad’ (Edhasa) es uno de los invitados al programa Borradores de este próximo domingo. Enrique de Hériz logró un gran éxito con su novela anterior, ‘Mentiras’, y ahora se centra en el mundo de la magia y de la ceguera en una novela que narra la historia del mago Víctor Losa, que se quedará ciego y deberá aprender a vivir de otro modo.

La joven realizadora Camino Ivars y Blanca Carvajal, programadora cultural del Centro Joaquín Roncal, hablarán de algunos proyectos cinematográficos realizados en el Centro y abordarán el programa completo de las noches de verano.

 

Además, entre otros asuntos, Borradores entrevista a Juan Bolea, que acaba de publicar la novela  policiaca ‘Un asesino impecable’ (Ediciones B), protagonizada por Martina de Santo, que gira en torno a un crimen que se ha producido en el seno de la aristocracia, en concreto en la familia Lancaster. El novelista gallego Domingo Villar habla de su novela ‘La playa de los ahogados’ (Siruela), que constituye la segunda aventura del detective Leo Caldas y de su ayudante Estévez, de origen aragonés. Ambos intentan averiguar qué hay detrás  del  crimen de un marino gallego, que aparece muerto y con las manos atadas a la espalda.

 

Borradores también conversa con el escritor y periodista Juan Jacinto Muñoz, compilador del libro ‘Perturbaciones’, una antología de la narrativa breve fantástica española, en la que figuran autores aragoneses como Óscar Sipán, Carlos Castán, Patricia Esteban Erlés e Ignacio Martínez de Pisón.

 

Ciro y Carolina, libreros del Pequeño Teatro de los Libros, recomiendan algunos títulos para este verano.

 

La actuación musical corre a cargo del joven grupo El Palco, que tocan dos temas: ‘Perdidos’ y ‘La mente en blanco’.

 

Borradores se emitirá este domingo, de domingo a lunes, a la 1.15 de la noche. Esta foto es de Martin Munkacsi.

ENRIQUE VILA-MATAS Y SOPHIE CALLE

ENRIQUE VILA-MATAS Y SOPHIE CALLE

Enrique Vila-Matas está muy feliz. Está dándole los últimos retoques a su novela 'Dublinesca', que parte de un poema de Philip Larlin y es una novela muy narrativa, quizá de las más narrativas de las suyas, y transcurre en buena parte en Dublín. Por ahora, Enrique no quiere contar mucho más por ahora. Esta novela supondrá su ingreso en Seix-Barral. Con Enrique, tan cariñoso y tierno como siempre, hablamos de Sophie Calle, la fotógrafa que suele decirle “Que Dios te ampare”, que es el equivalente a lo que yo siempre le digo, al menos desde hace veinte años:”Cúidate mucho”. Para Enrique, para Sophie Calle, para los asiduos del blog, esta estupenda foto de Sophie Calle, retratada por Craig McDean. Es la foto de la fotógrafa retratada.

NOTAS DE LECTURA

NOTAS DE LECTURA

Un médico rural y otros relatos pequeños

Franz Kafka. Trad. de Pablo Grosschmid. Impedimenta. Madrid, 2009.150 páginas.

Enrique Redel fue escritor antes que de editor. Un día decidió centrarse solo en el rescate y en la producción de libros ajenos. Tras varias experiencias ha fundado el sello Impedimenta, donde igual publica a Stanislaw Lem que a Franz Kafka (1883-1924). Ahora publica una nueva traducción de ‘Un médico rural…’ del gran escritor checo; en realidad se trata de dos libros de relatos breves: el ya citado y ‘Percepciones’, donde se encuentran algunas obras maestras del autor de ‘La metamorfosis’ como ‘Informe para una Academia’ o esa perla hiperbreve que es ‘El deseo de ser piel roja’. Los cuentos, redactados bajo el impulso de su amor por Felice Bauer, incluyen fotografías e incluso una carta de amor.    

Leonardo da Vinci: obstinado rigor

Teresa Garbí. DVD: Narrativa. Barcelona, 2009. 170 páginas.

Teresa Garbí es una estupenda escritora nacida en Zaragoza y residente en Valencia. ‘Leonardo da Vinci: obstinado rigor’ es una novela acerca de la conquista de la belleza y de la sabiduría. La narradora, con calma y transparencia, acompaña al niño, al joven, al sabio artista en su peregrinaje por Florencia y por Milán, por Venecia, por Roma y por Francia, primero de la mano de Verrocchio y luego de su inefable genialidad. El libro mezcla la narratividad, el embeleso hacia la creación y hacia una época, con sabrosas reflexiones artísticas –“Un pintor es lo que sea capaz de sentir con sus ojos y sus oídos”- y el retrato de una compleja personalidad que afirma: “La pintura es la poesía que se ve”.  

 

La familia Wittgenstein

Alexander Waugh. Trad. de Gerard Páez. Lumen. Barcelona, 2009. 486 páginas.

 Este es un libro admirable: un fresco de vida, de aventuras, de historias espeluznantes, de personajes puramente novelescos. Son los Wittgenstein. El padre, Karl, era un industrial millonario, apasionado por la cultura, y a la vez inhumano y déspota hacia sus hijos. Tres de ellos, por diferentes motivos, se suicidaron. Los Wittgenstein vivieron el esplendor de la Viena legendaria de Musil, Roth o Klimt, entre otros. Otro hijo, el pianista Paul, se quedó mancó y continuó su carrera musical. El filósofo Ludwig fue compañero de pupitre de Adolfo Hitler y acabaría siendo uno de los grandes pensadores de la modernidad. ‘Los Wittgenstein’ rebosa erudición, detalles y conflictos casi tormentosos.  

 

El ángulo y la llama

José Antonio Conde. Olifante. Tarazona, 2009. 72 páginas.

José Antonio Conde (Sierra de Luna, Zaragoza, 1961) es un poeta exigente que también pinta. Cada uno de sus libros es un paso adelante, un ejercicio de riesgo. ‘El ángulo y la llaga’ es una experiencia infrecuente: es un poemario protagonizado por mujeres célebres y anónimas; entre las primeras, figuran Gerda Taro, Teresa de Jesús, Casta Álvarez, Delmira Agustini o Gloria Swanson; entre las segundas hay judías, peregrinas, mujeres que acabaron sus días en un campo de concentración. A cada criatura le corresponden dos textos: un retrato metafórico, un juego de espejos y de imágenes, y una apostilla complementaria, a veces real, biográfica, y otras veces puramente de ficción y poética.

*Esta foto corresponde a Nickolas Muray: es un retrato de Gloria Swanson, realizado hacia 1922.

CRISTINA FERNÁNDEZ CUBAS: UN CUENTO

CRISTINA FERNÁNDEZ CUBAS: UN CUENTO

 Ayer, Aloma y yo comimos, en José Luis, con Ignacio Martínez de Pisón, Enrique Vila-Matas, su musa y destinataria de sus libros, Paula de Parma, en otros tiempos Paula Massot, y con Cristina Fernández-Cubas. He escrito varias veces que Cristina influyó mucho en mis inicios, con dos libros deliciosos y turbadores: 'Mi hermana Elba' y 'Los altillos de Brumal'. Nos habíamos visto hace poco en Zaragoza, cuando Cristina recibió el premio Cálamo por el conjunto de sus cuentos, que publicó Tusquets, y le grabamos una entrevista para Borradores. A Aloma le hacía mucha ilusión conocer a Vila-Matas, estuvo muy cerca de él en París pero al final no se vieron (cosa que ambos lamentaron mucho), a Paula y a Cristina. Paula de Parma compró un pequeño libro de Cristina, 'El vendedor de sombras. El viaje', que ha publicado esa activa y apasionada editora que es Diana Zaforteza, en el sello de Alfabia. Aloma también compró un ejemplar, y yo copio esta mañana el más breve de los dos relatos que contiene: 'El viaje', una obra sencilla, mágica, que posee la humanidad y la tersura de los buenos relatos de Cristina.

 

 

 

EL VIAJE

 

Un día la madre de una amiga me contó una curiosa anécdota. Estábamos en su casa, en barrio antiguo de Palma de Mallorca, y desde el balcón interior, que daba a un pequeño jardín, se alcanzaba a ver la fachada del vecino convento de clausura. La madre de mi amigo solía visitar a la abadesa; le llevaba helados para la comunidad y conversaban durante horas a través de una celosía. Estábamos ya en una época en que las reglas de clausura eran menos estrictas de lo que fueron antaño, y nada impedía que la abadesa, si así lo hubiera deseado, interrumpiera más de una opinión su encierro y saliera al mundo. Pero ella se negaba en redondo. Llevaba casi treinta años entre aquellas cuatro paredes y las llamadas del exterior no le interesaban lo más mínimo. Pero eso la señora de la casa creyó que estaba soñando cuando una mañana sonó el timbre y una silueta oscura se dibujó al trasluz en el marco de la puerta. “Si no le importa”, dijo la abadesa tras los saludos de rigor, “me gustaría ver el convento desde fuera”. Y después, en el mismo balcón en el que fue narrada la historia se quedó unos minutos en silencio. “Es muy bonito”, concluyó. Y, con la misma alegría con la que había llamado a la puerta, se despidió y regresó al convento. Creo que no ha vuelto a salir, pero eso ahora no importa. El viaje de la abadesa me sigue pareciendo, como entonces, uno de los viajes más largos de los que tengo noticia.

 

El vendedor de sombras. El viaje. Cristina Fernández Cubas. Alfabia: Cuadernos Alfabia. Barcelona, 2009. 28 páginas. (Tomo esta foto de Cristina y sus grandes ojos azules, ojos de mar desarbolado, del blog de Fernando Valls y su nalocos. Fernando es el prologuista de la edición de sus cuentos en Tusquets.)