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Antón Castro

UN PROYECTO DE AUPAZARAGOZA Y LOS ZARAGOCISTAS

UN PROYECTO DE AUPAZARAGOZA Y LOS ZARAGOCISTAS

Recibo esta bonita carta de Alberto Oriz, presidente de www.aupazaragoza.com

 

Hola Antón.

Te tengo que dar las gracias por colaborar con nosotros, respondiendo a los emails que te envió mi compañero Carlos, en la elaboración de la nueva sección que hemos preparado en Aupazaragoza.com sobre “Zaragocistas Famosos”, de la que le paso el enlace

http://www.aupazaragoza.com/famosos.zaragocistas/index.famosos.php

Mi compañero Carlos también lo cita como colaborador en el hilo del foro que abrió anunciando la nueva sección:

http://www.aupazaragoza.com/foro/viewtopic.php?t=57070

La idea creo que está bien. No es original, porque por lo menos el Barça, que sepa yo, tiene una sección similar pero en Zaragoza no la había hecho nadie. Seguro que faltarán muchos zaragocistas famosos pero éstos son los que por ahora nos han salido. Ya hemos recibido críticas entre los foreros porque creen que la hemos hecho “fácil”, lo que me hace gracia coño, porque ni hemos metido a los “Amaral”, ni a los Auserón, ni a Manuel Pizarro ni a Gabriel Sopeña y otros tantos, porque no hemos tenido noticias de su zaragocismo en ningún sitio, o sea, que si hemos realizado una labor de corte importante, en nuestra opinión claro.

Posteriormente, y si el RZ, por esas vueltas que da el mundo del fútbol, consigue el ascenso o está a punto de obtenerlo antes del penúltimo partido de casa frente al Córdoba, podría existir la posibilidad que nos planteásemos reunir a algunos de ellos, aunque sean pocos, para una fiesta de unión zaragocista.

Un abrazo.

Alberto Oriz

Presidente de Aupazaragoza.com

 

 

LA PÁGINA DE CARLOS

 

“No estamos locos, que sabemos lo que queremos……”. Así empieza la letra de una canción de Ketama que los hermanos Carmona nos regalaron hace bien pocos años. Ni locos ni, sobre todo, SOLOS, que también rima y encaja en la estrofa. Eso es lo que podemos decir los zaragocistas bien alto y fuerte, en épocas tan convulsas y difíciles como la que nos está tocando vivir.



Con todo el cariño del mundo, os hemos preparado una lista de zaragocistas que, por diversas circunstancias de la vida, han llegado a la categoría de famosos .



La lista es, de entrada, injusta porque es incompleta. Y es incompleta por varias razones:

 
- Hemos prescindido de políticos (que zaragocistas, haberlos, haylos. Y no pocos) por aquello de que nos podíamos olvidar de alguno y podríamos crear susceptibilidades. Nada más lejos de nuestra intención. Los hay, todos lo sabemos, y pasando por todos los colores (rojos, azules,…, hasta verdes). Hemos hecho una excepción con D. Manuel Giménez Abad por razones más que evidentes. Si alguien no las conoce, no tiene más que ir a su ficha.
- También se ha prescindido de periodistas deportivos locales. Todos ellos, sin excepción alguna y mientras no se demuestre lo contrario, han sido, son y serán zaragocistas.

 
- Se ha prescindido también de ex jugadores de nuestro equipo. Nadie en su sano juicio puede dudar del zaragocismo de personajes como Marcelino, Violeta, Canario o Santiago Aragón. No hace falta recordarles en una lista. Están dentro de nuestros corazones. Todos ellos.
- Pero sobre todo y ante todo, la lista es incompleta porque hemos preferido pecar de prudentes a la hora de recoger “famosos” en la lista. En todo momento se ha buscado una constatación dicha por él o divulgada por otros de su pasión por lo blanquiazul. Podemos aseguraros que, si en la lista salen cuarenta nombres, se han quedado fuera muchos más que ese número. En algunos casos hemos estado a punto de inscribirles aún no teniendo esa evidencia que buscábamos, pues todo apuntaba a que lo son, pero debíamos seguir ciertas normas y a ellas nos hemos ceñido.



Decíamos que la lista es incompleta, sí, pero también está abierta a nuevas incorporaciones, por supuesto. Desde este mismo momento os pedimos a TODOS vuestra colaboración para intentar completarla. Ya os he expuesto las reglas que nos impusimos. Bajo esos condicionantes, os agradeceríamos mucho vuestra colaboración. Podéis hacerlo a través del correo famosos_zaragocistas@aupazaragoza.com, titulando el correo “colaboración famosos”. Evidentemente, citaremos la fuente.



El trabajo que nos ha llevado ha sido intenso, pero también repleto de recompensas. Realizándolo hemos podido conocer anécdotas preciosas y muy reconfortantes. Desde un famoso y televisivo personaje que, en su discurso de agradecimiento a una medalla merecidamente concedida, lo comenzaba hablando de los Cinco Magníficos, pasando por algún escritor de la lista que, en las raras ocasiones que nuestro equipo pierde, no levanta cabeza hasta el miércoles siguiente del partido y acabando (y cito su nombre) por D. Fernando Lázaro Carreter, que en el ocaso de su vida y debido a los años y a la distancia, se pegaba las tardes de los domingos con un transistor en la oreja para seguir las evoluciones de su equipo. De nuestro equipo.



Es también la hora de los agradecimientos. La confección de esta lista no hubiese sido posible sin la colaboración desinteresada de Antón Castro, Mario Ornat y Ángel Aznar. Gracias, una vez más, por vuestra generosidad.



Lo dicho, amigos: Por supuesto que sabemos lo que queremos. Y no. Ni estamos locos ni, sobre todo, SOLOS. Esta es la prueba:

Famosos Zaragocistas


_________________
--¿Cree en el matrimonio?

--Por supuesto. Mis mejores amantes estaban casadas.
(Joaquín Carbonell)

 

RETRATO DE MARILYN HACIA 1950

RETRATO DE MARILYN HACIA 1950

Una de las mujeres más hermosas y más frágiles de la historia del cine, Marilyn Monroe, retratada por Edward Clark para ‘Life’ en 1950.

ENTRAÑABLE FOTO: JANE BIRKIN Y SU PADRE

ENTRAÑABLE FOTO: JANE BIRKIN Y SU PADRE

Hace unos días, en el hotel La Romareda, Jane Birkin le decía a un equipo de ‘Borradores’ que su madre era un diccionario de cultura y su padre un héroe. Un héroe de la Resistencia, de la libertad y de la vida cotidiana. Encuentro esta preciosa foto y aquí la cuelgo. Creo que es de su hija Kate Barry, su primera hija que es una estupenda fotógrafa.

NATASHA TRETHEWEY: UNA PULITZER EN BARTLEBY

NATASHA TRETHEWEY: UNA PULITZER EN BARTLEBY

Recibo esta carta del editor Pepo Paz, de Bartleby editores:

 

Te enviamos un ejemplar del poemario ganador del Pulitzer 2007. La autora es una desconocida en España: Natasha Trethewey. Habla sobre la memoria histórica, sobre cómo los ideales más altos quedan sepultados por el olvido y por los intereses políticos y económicos de cada época. En este caso, rescata la memoria de los soldados negros que participaron en la Guerra de Secesión estadounidense: un capítulo borrado de un plumazo de la Historia por, precisamente, los perdedores (que fueron los que finalmente la escribieron). Creo que es un ejercicio de reflexión y un monumento lírico excepcional. La traducción y el exhaustivo prólogo lo ha realizado Luis Ingelmo. Espero que disfrutes con su lectura: creo, sinceramente, que se trata de uno de los libros más relevantes que se van a editar en todo 2009.

PILAR MARTÍNEZ BARCA HABLA DE LA POESÍA DE PINILLOS

PILAR MARTÍNEZ BARCA HABLA DE LA POESÍA DE PINILLOS

María Pilar Martínez Barca (Zaragoza, 1962) es Doctora en Filología Hispánica y autora de media docena de poemarios. Estos días aparece en Libros del Innombrable ‘La manzana o el vértigo’. Y a la vez, en la colección Larumbe Clásicos Aragoneses, aparece la edición crítica de la ‘Poesía completa 1948-1982’ del poeta aragonés Manuel Pinillos, que consta de 1264 páginas. La portada lleva un retrato del autor de ‘La muerte o la vida’, realizado por José Luis Cano.

 

-¿Qué te interesó de Manuel Pinillos?

 Primero, la persona. Estaba preparando mi tesis de licenciatura sobre poesía aragonesa y contactando con varios poetas, hasta que di con Manuel. Lo llamé por teléfono los primeros días de la Semana Santa de 1989 y me colgó. "¡Ah, pero si es una niña!", le oí decir. Debía tener un carácter difícil... Muchas personas se extrañan y se echan atrás cuando alguien tiene una dicción algo diferente o cualquier otra discapacidad (o diversidad, como ahora se dice), y más en estos tiempos de la superficialidad y de la imagen (antes yo misma intentaba ocultarlo, ahora me muestro como soy). Al poco rato me llamó Margarita Sanjuán, la mujer y eterna enamorada de Manuel, disculpándose por la actitud de su esposo, y volvió a ponerse él. Me habló de La muerte o la vida y de Hasta aquí, del Edén, y quedamos vernos la semana siguiente. Pero el lunes, a la vuelta de un viaje, me encontré la noticia en los periódicos: Manuel había fallecido.

Curiosamente, ahí comenzó nuestra relación a través de Margarita Sanjuán. En uno de los libros que luego me entregó puso ella esta dedicatoria: "...este libro que él, mi amado ausente tan presente, te hubiera dedicado con el mismo entusiasmo...". Coincidió que ese año nos concedieron a Manuel y a mí sendas Medallas de Aragón, a él a título póstumo y a mí a los valores humanos, el Día de San Jorge, conocí a Margarita y comencé a visitar la casa de Manolo. Me impresionó sobre todo su biblioteca, tan rica en volúmenes y tan mísera a la vez, con recortes, revistas y viejos periódicos amarillos por todos los rincones, su pequeña mesa de trabajo y su sencilla máquina de escribir, y los inéditos, que no acababan nunca de salir... Me encontraba muy a gusto entre aquellas paredes. Había allí algo "mágico", poético, entrañable, especial.

Poco a poco iría descubriendo la obra del poeta, que no vivía como algo ajeno. José-Carlos Mainer, que dirigió mi tesis doctoral, subrayó alguna vez cómo algunos elementos de Pinillos (el amor, el telurismo, el hombre desdoblado...) reaparecían en mi creación (más como coincidencia que como influjo). Creo que me atrajo su visión peculiar de todos esos temas, sobre todo el tratamiento de la amada, o de lo femenino envolvente... y también el lirismo y cuidado de algunos de sus libros y de muchos poemas (no de todos, fue un autor prolífico que corregía poco). Luego, cada conversación con Margarita -que por cierto, escribía también- me iría ayudando descifrar todas esas claves, y las de la poesía aragonesa y española de los años que le tocó vivir.

 

¿Cuáles so las claves de su obra?

El amor y la muerte, y todo lo que conllevan. Fueron sus grandes obsesiones. Por un lado, la expulsión del paraíso, la pérdida de la infancia, la herida existencial del ser humano que fue Manuel Pinillos; y también todas esas situaciones de dolor e injusticia social, de guerra y desarraigo, que no son sino diversas formas de ver y reflejar la muerte. Por otro, el amor infinito a la madre, la tierra y los orígenes, a la mujer amada, a la poesía. En sus mejores días, en el campo o al lado de la esposa, Marga lo recodaba siempre como un niño feliz.

Todo eso se reflejó también en un estilo poético propio, muy personal: el estilo del hombre dividido. Paralelismos, estructuras sintácticas bimembres, continuas alusiones a un "tú" lírico, versos que se rompen abruptamente... Y, sobre todo, una expresión directa y desbordada, incontenible. Pinillos huía de las formas academicistas, de sus satirizados poetas profesores; escribía casi como hablaba.

 

-Recuérdanos sus períodos, su estética, su relación con las líneas que imperaban en España.

Dentro de su prolífica obra -21 poemarios-, es muy difícil, imposible, delimitar unas etapas claras. En la poesía de Manuel Pinillos van siempre de la mano lo existencial y lo social, sin olvidar cierta veta surrealista y vanguardista.

A un primer poemario, "A la puerta del hombre", publicado tardíamente en 1948 y que recoge el influjo trasnochado del 27, seguirá "Sentado sobre el suelo" (1951), una reflexión pausada en torno a la infancia y el amor, la soledad y el sueño -afín a la generación de 1936-. Con "Demasiados ángeles" (1951), y sobre todo con "De hombre a hombre" (1952) y "La muerte o la vida" (1955), da un marcado giro hacia la inquietud social tan propia de la década -"La muerte o la vida" es un título emblemático de la poesía española de posguerra-. "El octavo día" (1958), "Débil tronco querido" (1959) y "Debajo del cielo" (1960) retomarán la línea existencial, entremezclando ahora lo colectivo, el sentido trágico de la vida y los orígenes. En los años 60, marcados a nivel general por la superación del compromiso y la década más fecunda de Manuel -un total de 10 libros-, el poeta seguirá fluctuando entre lo reflexivo y telúrico ("Aún queda sol en los veranos", 1962) y la denuncia ("Hasta aquí, del Edén", 1970). Sus últimos poemarios, sin olvidar ninguna de esas líneas, presentan una clara intención formal, de estilo innovador: es el caso de "Sitiado en la orilla" (1976), "Viajero interior" (1980) y "Cuando acorta el día" (1982).

 

-¿Qué vinculaciones tuvo con el grupo Niké, con Miguel Labordeta, con la poesía aragonesa de posguerra?

Fueron dándose diversas coincidencias literarias y vitales entre Miguel Labordeta y Manuel Pinillos: la publicación de sus primeros poemarios en los años 40; la presencia del surrealismo -más en Miguel Labordeta, pero también en Manuel Pinillos-; una fluida amistad de la que dan testimonio numerosas cartas y tarjetas postales... Y es precisamente de esa relación entre ambos poetas de la que nacerían, a principio de los años 50, las tertulias del café Niké, donde se reunirían escritores, poetas, cinéfilos, pintores... -Pinillos siempre tuvo muy buena relación con artistas plásticos-.

Según Rosendo Tello, en los poetas asistentes al Niké estarían presentes las dos grandes líneas de la lírica española del momento: "una visión surrealista que cuenta con explícitos antecedentes aragoneses" -en M. y J. A. Labordeta, Ciordia, Julio-Antonio Gómez o E. Gastón-; y, por otro lado, "una visión más realista, más entrañada con la realidad del momento" -M. Pinillos, Gracia Gúdel, Lorenzo de Blancas, Luesma Castán y Raimundo Salas-. Pinillos participaría en realidad de ambas tendencias, amigo y maestro un poco de todos.

Con algunos, la relación se haría más estrecha y duraría en el tiempo: Mariano Esquillor, Ángel Guinda, Rosendo Tello, José Mª Aguirre, Fernando Ferreró, Emilio Gastón -aunque por razones de edad la amistad sería sobre todo con el padre, Rafael Gastón Burillo-, J. A. Rey, J. A. Labordeta... La presencia de Manuel Pinillos en nuestras tribunas públicas, especialmente en los años 60, y como crítico literario en la revista Poemas de Luciano Gracia y en Heraldo de Aragón, lo mantuvo en continuo contacto con la poesía aragonesa de diversas corrientes a través de las décadas.

 

¿Quiénes eran sus modelos?

En su biblioteca están presentes los grandes autores de todos los tiempos, de la lírica y del pensamiento, y también de la ciencia y la religión. Es curiosa su admiración por nombres tan dispares como Teilhard de Chardin o Charles Chaplin. Por otra parte, Manolo se carteó y relacionó en persona con los poetas más dispares de su tiempo. En la quinta parte del voluminoso "Nada es del todo", que titula "Entre muertos y vivos", el poeta dedica muchas composiciones a algunos de sus ídolos adamados: el portugués Egito Gonçalves, Leopoldo Panero, Rafael Melero, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre... 

Quevedo, Góngora, Garcilasoo... e incluso en algún poema claras reminiscencias del latino Catulo. Bécquer, el último Juan Ramón, Antonio Machado, ¿Miguel Hernández? y el gran César Vallejo, inspirador de tantos poetas comprometidos de posguerra. Y entre los 27, Cernuda, Alonso -el poeta, jamás el académico- o Aleixandre, tan cercano afectivamente a Manuel Pinillos como lo demuestra una nutrida correspondencia o el mismo nombre de la revista "Ámbito" (1951). Aunque un mayor peso cobra la lírica existencial posterior a 1936 y, sobre todo, el compromiso social de los años 50. Y después los novísimos, que traerían aires de innovación, como antes el surrealismo o el postismo. Sin embargo, Manuel supo ser siempre él mismo, más allá de cualquier interinfluencia.

En entrevista concedida a Domínguez Lasierra en este diario, Manuel citaba a algunos de sus vates: Yeats, Keats, Rilke -siempre Rilke-, Neruda, Blake, Lautréamont, Holan, Hölderlin, Eliot, Ungaretti, Pound, Baudelaie... y los grandes simbolistas franceses, siempre los simbolistas. ¿Podría definirse la lírica pinillosiana como un neorromanticismo simbolista existencial comprometido?

 

-¿Cuál fue su relación con la poesía española?

Aparte de los clásicos, la veta creativa de Manuel Pinillos se hunde en el desarraigo de la generación de 1936: C. Conde, G. Bleiberg, D. Ridruejo, L. F. Vivanco, J. Mª Valverde... o Ildefonso-Manuel Gil -de entrañable relación con Manuel-, que por los mismos años de "A la puerta del hombre" publicaría "Poemas de dolor antiguo" (1945), "Homenaje a Goya" (1946) y "El corazón en los labios" (1947). Pero por diversas circunstancias y oposición paterna Manuel es poeta tardío: su primer poemario es de 1948, sólo cuatro años después que los dos grands hitos de la poesía española de poguerra: "Hijos de la ira" de Dámaso Alonso y "Sombra del paraíso" de Vicente Aleixandre.

Aunnque Pinillos se siente especialmente cercano a cualquier poeta que se interroga por el hombre -Otero, Hierro, Bousoño, Gaos, Garciasol, Nora o Morales- y, ya en los años 50, por la inquietud social, con Otero y Celaya a la cabeza.  Precisamente en "Ámbito (Poesía y Polémica)" se dieron cita las firmas más señeras del momento: Hierro, L. de Luis, Hidalgo, Mercedes Chamorro, Enrique Azcoaga, Ángela Figuera... junto a aragoneses como Miguel Labordeta o Eugenio Frutos. Y otra vez Aleixandre, justo al nicio de la revista, confirmando su tessis de "Poesía es comunicación" que se iría extendiendo en la época.

Manuel Pinillos estuvo siempre abierto a los valores jóvenes y a las innovaciones estilísticas, que en sus últimos libros se dejó sentir más. ¿Hasta qué punto influjo de los novísimos? ¿O más bien maduración de su gusto de siempre por las creaciones expresivas? Podemos afirmar que Pinillos llegó a conocer, relacionarse, dejarse interpelar por todos los nombres y todas las tendencias de la poesía española, de 1948 a 1982; pero dejando clara, en todo lo que hacía, su impronta personal.

 

-¿Cómo explicarías su presencia, sus poemas y sus colaboraciones en ‘Heraldo’ de Aragón?

Entre 1970 y 1980 Manuel Pinillos colaboraría asiduamente con su sección crítica "Libros de poesía" en Heraldo de Aragón. Aunque ya desde mitad de los 60, o incluso antes, venía apareciendo en este mismo diario su columna "Sentado sobre el suelo" -título de su segundo poemario-, sobre temas de opinión general. Algo farragosas a veces, ambas secciones son un valioso material para entender mejor la obra y biografía del poeta. Algunos domingos y el Día del Pilar de todos los años publicaba poemas.

 

 

EDUARDO VIÑUALES: AUTORRETRATO Y FOTOS

EDUARDO VIÑUALES: AUTORRETRATO Y FOTOS

El viajero y naturalista Eduardo Viñuales, con quien he realizado un viaje inolvidable a las Hoces del Guadalope y a las Grutas de Cristal de Molinos, ese escritor de la naturaleza que tiene bellos amores en Tarazona, anuncia que tiene una selección de sus fotos en este dominio:
http://www.asafona.org/default.aspx?info=000320.

Añade: “En esta dirección de Asafona (Asociación de Fotógrafos de la Naturaleza Aragonesa) encontrarás mi galería personal de imágenes. Espero que te guste. Eduardo”. Traigo aquí una de sus fotos: su pasión por los cielos. Su pasión por la música celeste, su pasión por la luz de mar.

 

AUTORRETRATO DE EDUARDO VIÑUALES

Empecé publicando textos y fotos en revistas por un compromiso ecologista. Cuando tenía 13 años creé un grupo de defensa del medio ambiente en Aragón (la Sociedad Naturalista Medofosa), y con unos cuantos buenos amigos empezamos a salir al campo para sentir el latido de la naturaleza, realizar excusiones… y también para denunciar públicamente en la prensa de la década de los 80 numerosos atentados que se producían contra el medio ambiente. La fotografía fue un arma para esta desinteresada labor ecologista -entonces todavía peor vista que ahora-… y también fue una manera de inmortalizar momentos ya imborrables o encuentros con nuestra fauna y flora.

Siempre pienso que soy un privilegiado por haber nacido y vivido en Aragón. Me apasionan los Pirineos, pero me encantan las estepas y otras sierras o montes de Aragón. ¡Dadme un trocito de campo y seré feliz!

En estos últimos 20-25 años (¡caramba, se dice pronto!) he escrito y fotografiado mucho… pero… ¡y lo que queda! La cantera de aspectos para contar, fotografiar y mostrar lo maravillosa que es la naturaleza que nos rodea parece no tener fin. Mi mente siempre “vuela” con ideas, proyectos, viajes y futuros reportajes. En ello estoy. ¡Ah!, soy nacido en Zaragoza, 1971.

Equipo

Cuerpo Nikon D200. Un objetivo 18-70 mm. Un tele 200-400 mm. Un macro fijo de 90 mm. Trípode. A veces, un “hide”. Y, por supuesto, unas botas de montaña, una mochila, los mapas, los libros… y mucha ilusión por ver y conocer todo lo natural.

EL MUSEO JUAN CABRE EXPONDRÁ AL FINADO BARTOLOZZI

EL MUSEO JUAN CABRE EXPONDRÁ AL FINADO BARTOLOZZI

Me escribe Lola Pintado, directora del Museo Juan Cabré de Calaceite

 

 

Querido Antón:

En esta ocasión te queremos adelantar la triste noticia de la muerte del artista que vamos a tener en abril, Rafael Bartolozzi. A pesar de ello, y cumpliendo el deseo y la voluntad de Rafael, la familia quiere seguir adelante con la exposición "Bartolozzi Brutal" que se inaugura el 4 de abril a las 8 de la tarde en el Museo Juan Cabré. Se trata de obra inédita, creada especialmente para Calaceite y en la cual ha estado trabajando hasta el último momento (incluso nos dicen que hay alguna obra inacabada). Rafael estaba encantado y muy empeñado en exponer aquí, ya que le unieron lazos de amistad con personas como Àlex Susanna o Ángel Crespo, y consideraba a Calaceite un rincón cultural de gran valor.

Para el Museo, todo ello es un honor y queremos agradecer el esfuerzo de su mujer Nuria Aymamí y de su hijo Nil Bartolozzi, los cuales asistirán a la inauguración, además del resto de familia y amigos, empezando ya a difundir su exposición póstuma.

Te envíamos el enlace de la nota de fallecimiento de ‘El País’, para ampliarte la información.

 

Lola Pintado

Museo Juan Cabré

 

 

Rafael Bartolozzi, artista clave del pop español

 

J. M. MARTÍ FONT / El País

El pintor y escultor Rafael Bartolozzi (Pamplona, 1943) falleció el 22 de marzo, víctima de un cáncer. Fue un artista prolífico y genial, insobornable miembro de la generación de los sesenta, tanto en su práctica artística como en su trayectoria vital. Tenía 66 años.

 

Su intervención, junto al que fue su pareja artística, Eduard Arranz-Bravo, en la fábrica de pinturas Tipel, en Parets del Vallès, cerca de la autopista que lleva de Barcelona hacia el norte, define por sí sola el pop español y también el espíritu de unos años en los que casi todo parecía posible, incluso que un empresario encargara a dos artistas que, literalmente, le pintaran la empresa. Los 2.000 metros cuadrados de formas sorprendentes pintadas con los colores más llamativos están para siempre en la memoria de millones de personas. No sin razón fue calificada por un crítico como la mayor obra pop del mundo. La pintura ha sido restaurada recientemente, pero la fábrica está cerrada.

El hijo de Pedro Lozano y Francisca Bartolozzi -ambos pintores- nació en Pamplona en 1943 y llegó a Barcelona en 1962 para estudiar Bellas Artes. Pronto, su primera fascinación por la abstracción, por la obra de los Tàpies, Millares o Saura, quedó eclipsada por la emergencia del movimiento pop y la nueva figuración.

En los setenta mantuvo una relación simbiótica con Arranz-Bravo. Eran una marca de fábrica, trabajaban y exponían juntos, hasta el punto de que, de cara al público, eran una especie de sociedad cooperativa que parecía indisoluble y de la que había paralelismos en el panorama artístico español, como el Equipo Crónica.

Pero se rompió al entrar en los ochenta. Su consagración individual le llegó al ser escogido como representante de España en la Bienal de Venecia. Para entonces, Bartolozzi había empezado a dejar atrás los aspectos más pop de su obra y se inclinaba hacia el informalismo, aunque siempre anclado en la figuración.

Paisaje griego y romano

A finales de los ochenta se instala en Vespella de Gaià, un pequeño pueblo de Tarragona, entre pinos, olivos y algarrobos, un árbol, este último, con el que se identificaba porque, según la leyenda, necesita ver el mar.

Y se inserta de tal manera en este paisaje entre griego y romano que, en un momento dado, Bartolozzi decide convertirse en alcalde. Se presenta a las elecciones, las gana y transforma el pueblo en una experiencia artística. Atraídos por el invento, poco a poco llegan otros creadores, como el realizador Bigas Luna.

El sueño idílico de este Parnaso se rompe el 5 de agosto de 1993. El monte está seco y una chispa desata un devastador incendio que arrasa 1.000 hectáreas de las 1.824 que tiene el término municipal y se lleva la vida de seis personas. El resultado es un paisaje dantesco, el infierno. Para Bartolozzi es un mazazo, pero también una oportunidad para mirar hacia adentro, hacia la destrucción y la muerte.

Su obra posterior, en especial la serie de pinturas expresionistas bautizada como El incendio, queda como uno de los momentos insuperables de su carrera, así como la serie posterior, en la que la vida renace de entre las cenizas y los brotes verdes surgen del negro carbón. Su escultura gigante Alfa & Omega, en el mar, frente a la playa de Torre-dembarra, también es hija de este episodio.

Será incinerado mañana y sus cenizas reposarán dentro de un bloque de mármol en su estudio de Vespella de Gaià.

 

BEATRIZ GIMENO EN OLIFANTE: PASIÓN Y DESEO

BEATRIZ GIMENO EN OLIFANTE: PASIÓN Y DESEO

Ayer grabamos Borradores con el grupo Horas Perdidas, Chus Tudelilla e Irene Vallejo, en plató, y con reportajes de Laura Gómez Palma, una poeta que a la vez es  bajista de rock, el volumen ‘Al final del pasillo’ y una recomendación de Ignacio García-Valiño. Llegué a Heraldo hacia las diez de la noche, y allí tenía un paquete que me había dejado Trinidad Ruiz-Marcellán con el último poemario de Olifante, ‘La luz que más me llama’ de Beatriz Gimeno (Madrid, 1962), un libro de tumultuoso amor que indaga en el deseo, en los cuerpos, en la soledad, en la tensión y en la fugacidad de los sentimientos, en el dolor de la pérdida. Es un libro sobre la pasión homosexual, en realidad quiero decir que es un libro avolcanado sobre la pasión y la intensidad, y que el yo poético femenino le habla a otra mujer, desea otra mujer, con arrebato, desnudez y radicalidad.

 

Copio aquí dos poemas:

 

A mí nunca me vieron hasta que tú me viste,

me encontraste, o te encontré yo a ti.

La rabia amarilla me brillaba en los ojos

y puedo decir que no aguantaba más la soledad.

Se me hundían los pies, me tropezaba

y apenas levantaba mi estatura,

cuando escuché tu voz entre las voces,

alcé la vista y te vi.

en realidad, surgiste de la nada

para probarlo todo,

Para ensanchar mis calles y mis frondas,

construir ciudades de mis sueños

y mostrarme un paisaje imaginado.

A ti pude enseñarte lo que no sabía

-que soy alegre, que gusto de la vida-

y yo aprendí de ti –quien lo diría-

la tristeza más honda que conozco.

 

Por mucho que lo intento –y lo he intentado-

de mí no he conseguido separar el argumento.

Yo soy cada una de las letras, las comas, los espacios,

mi muerte, los cuerpos que he tocado,

el tiempo, mi amante, y todas mis mujeres,

mis dolores, la angustia, el miedo inabarcable…

Me aburro de mí misma.

Vuelvo al papel, tomo el bolígrafo, lo intento, y de nuevo soy yo

y mil maneras de nombrar el horror que es el mío.

Miedo, sus muchos nombres,

soledad, más nombres,

angustia, más palabras.

Me digo: Para qué escribir más.

Entonces, escribo del placer y algunos de sus nombres.

El amor, y del amor pocas palabras,

un solo nombre –que no digo. Y el deseo.

Al final, siempre ella, más deseo.

Las otras que no se van son sólo ausencias,

olvidos que es posible rastrear en la memoria.

*La foto es de Miroslav Tichy.