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Antón Castro

'LA PIEL DEL DISCURSO MÉDICO', EN HUESCA

'LA PIEL DEL DISCURSO MÉDICO', EN HUESCA

'LA PIEL DEL DISCURSO MÉDICO'. SEMINARIO Y MUESTRA
Directores: Javier Codesal y Montserrat Rodríguez Garzo
'Caerán las almas de las pieles'
Sala de exposiciones de la Diputación de Huesca. 8 de septiembre al 22 de octubre de 2017.

'La piel del discurso médico'
Seminario Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Sede Pirineos. Salón de actos de la Diputación de Huesca. 21 a 23 de septiembre de 2017.

El proyecto 'La piel del discurso médico' consta de una exposición, un seminario interdisciplinar y una publicación. La exposición se titula, a partir de un verso de Vladímir Maiakovski, 'Caerán las almas de las pieles' y se presentará el 8 de septiembre en la sala de exposiciones de la Diputación Provincial de Huesca. El seminario conserva el título genérico del proyecto, La piel del discurso médico, forma parte del programa de la UIMP. Sede Pirineos
Lo más característico de 'La piel del discurso médico' es este dispositivo doble, discursivo y expositivo, que articula la producción teórica con la presentación de obras de arte para explorar la relación de los lenguajes artísticos con fenómenos y síntomas médicos o psicológicos.
La piel del discurso médico es, pues, una propuesta que atañe tanto al saber médico (dermatológico y psiquiátrico), al psicoanalítico y al que generan la historia del arte y la estética. La hipótesis de partida, pensada con la teoría psicoanalítica, es que el fenómeno psicosomático y la obra de arte comparten ciertos rasgos que, al explorarlos, arrojan luz sobre los dos ámbitos: el del arte y el de la medicina. Eso explica el interés en articular producciones discursivas (científicas, psicoanalíticas y estéticas) que no participan del mismo fundamento (difieren en su finalidad y procedimientos) pero trabajan sobre las mismas manifestaciones somáticas. [Nota y fotos por cortesía de Teresa Luesma.]

Dos obras:
1. 'Días de sida' de Javier Codesal.
2. 'El nido' de Pepe Espaliu. 1993.

FALLECE EL PERIODISTA JAVIER CARIDAD

FALLECE EL PERIODISTA JAVIER CARIDAD

Falleció ayer por la mañana el periodista de deportes y ex jefe de Cierre de ‘Heraldo de Aragón’, Javier Caridad, que acababa de dejar el diario hace algo de un mes. El periodismo ha sido su ocupación y su vocación durante casi 30 años. Era un navarro en Aragón, perfectamente adaptado e integrado. Lo conocí cuando ingresé en el periódico en mayo de 2001, en los tiempos en que dirigía la sección Alejandro Lucea y él ya era un cronista veterano, aunque joven, de poco más de 40 años. En aquel momento ya estaban en la sección Valeriano Jarné, Manuel Español, Miguel Gay, José Miguel Tafalla, Raúl Lahoz, Carlos Paño, Pedro Luis Ferrer, poco después entrarían Joan Losilla y Mario Ornat. En la temporada 2001-2002 firmé durante toda una temporada la contracrónica del Real Zaragoza y él siempre estaba allí en labores de edición y de redacción. Le gustaba el trabajo de mesa. Le apasionaba el fútbol y mezclaba bien sus amores por el Real Zaragoza y Osasuna, y a veces daba rienda suelta a su indisimulada pasión por algunas jugadas de Messi. Le encantaba discutir, o fingir que discutía, con Joan Losilla, más inclinado hacia Cristiano Ronaldo… Durante un período, especialmente intenso para él, ocupó la responsabilidad de jefe de Cierre.

Muchos sábados, me lo encontraba en el Stadium Venecia. Seguía a su hijo, que jugaba en uno de los equipos. Enamorado del deporte, se sentía muy cómodo allí, viendo partidos de tenis, pruebas de natación, reuniéndose con los amigos o viendo a los más jóvenes. Durante varios años he comido casi todos los días en el antiguo bar San Siro, y allí aparecía Javier para tomar su café antes de empezar la jornada vespertina y conversar con Jesús, el dueño, o con Antonio u otros camareros.

En la Eurocopa de 2016, en Francia, hablábamos a menudo. Yo andaba por Santander en un Congreso de Periodismo Cultural y todos los días le mandaba una crónica de un partido o un retrato de un futbolista. Hoy se han hecho más acuciantes y emotivos todos esos instantes, y recordé la emoción con que lo habían visitado hace menos de una semana Encarna Samitier (que lo recuerda riendo y contando algunas visitas de compañeros y amigos, entre ellos el jefe de comunicación Miguel Gay) o Raúl Lahoz. Ambos regresaron preocupados por su estado y su delgadez.

Era un hombre serio, concentrado, que le gustaba conversar con los compañeros de recepción. Tenía sentido del humor; en la redacción solía hacer más de una broma con algunos que tenían al Madrid, de segundo equipo, tras el Real Zaragoza. La vida no fue amable con él en los últimos tiempos. Su mujer murió de un cáncer y Javier Caridad, apenas tres años después, también se ha ido, a los 60 años. Esa pérdida y la consiguiente nostalgia, el dolor tan terrible, le hicieron más vulnerable.

 

Todo el cariño y el consuelo para sus familiares y sus hijos.

 

*El Real Zaragoza ha publicado la foto del escudo con crespón en homenaje a quien fue su cronista y comentarista muchas jornadas: Javier Caridad.

VARGAS LLOSA Y ARON, EN 'LETRAS LIBRES'

VARGAS LLOSA HABLA DE RAYMOND ARON EN 'LETRAS LIBRES'

Mario Vargas Llosa dedica al filósofo y sociólogo francés Raymond Aron un largo perfil en el número de septiembre de 'Letras Libres'. Una frase de los años sesenta aseguraba que era “preferible equivocarse con Sartre que tener razón con Aron”. La comparación ilustra el entusiasmo que despiertan a menudo las posturas radicales, a diferencia de las posiciones moderadas. Para el Premio Nobel de Literatura 2010, hoy en día, cuando muchas de las advertencias del autor de 'El opio de los intelectuales' han sido confirmadas por la historia, resulta necesario estudiar su figura, su saludable escepticismo y su defensa de las libertades, la cultura y la democracia. Vargas Llosa explica la función de Aron como introductor de la filosofía alemana, su rechazo al nazismo, sus críticas al marxismo y sus polémicas con contemporáneos suyos como Sartre o Merleau-Ponty, su posición en torno a la descolonización de Argelia, sus críticas a mayo del 68 y su importancia, siempre perspicaz y lúcida, en los grandes debates de la Francia del siglo pasado.
Manuel Arias Maldonado se pregunta si internet es un peligro para la democracia: el autor de 'La democracia sentimental' señala que la transformación digital evidencia la distancia entre la teoría y la práctica y provoca alteraciones en la velocidad de formación y transmisión de la opinión pública, pero también apunta que la democracia es precisamente el sistema flexible que puede adaptarse a los cambios, y beneficiarse de ellos. Daniel Innerarity se pregunta cuál es la manera de afrontar la complejidad en un mundo cada vez más incierto. Innerarity también habla del ocaso de la voluntad política: señala la necesidad de encontrar un punto intermedio entre una visión, frecuente en la derecha, de una voluntad política reducida a la mera gestión tecnocrática, y otra, habitual en cierta izquierda, que la cree omnipotente y desprecia los hechos.

Sara Mesa escribe sobre el mundo poblado de locos y freaks de Carson McCullers, cuando se cumplen cien años del nacimiento de la autora de 'El corazón es un cazador solitario'. Miguel Aguilar escribe sobre problemas y soluciones en Cataluña. Fernando Vallespín describe la extraña anomalía alemana: en un momento de ascenso de populismos y políticas irracionales en buena parte de Occidente, el país germano -que celebra elecciones este mes- destaca por su normalidad política. Paula Corroto escribe sobre la nueva literatura alemana, en la que destaca la mirada de los nuevos alemanes, inmigrantes o hijos de inmigrantes. 
Pilar Mera Costas escribe sobre Fraude y violencia en las elecciones del Frente popular. Daniel Gascón escribe sobre 'Guerra: ¿para qué sirve?', de Ian Morris. Aloma Rodríguez reseña los 'Cuentos escogidos' de Joy Williams y Christopher Domínguez
Michael reseña los diarios de José Donoso. El número, que se presenta este miércoles a las 20 horas en La Forja de las Letras de Madrid (C/Cervantes, 10), incluye también reseñas de 'La uruguaya' de Pedro Mairal y de 'La vaga ambición
de Antonio Ortuño'. La portada es de Luis Grañena.
Vicente Molina Foix compara La seducción de Coppola con 'El seductor' de Don Siegel. Ricardo Dudda recuerda la obra y la vida de Emmanuel Bove. Gabriel Zaid escribe sobre la palabra “conejo”, que en México designa al bíceps. Lisa Tessman escribe sobre la crueldad de enfrentar a alguien con una elección cuando todas las opciones
son malas. Doménico Chiappe reseña una exposición de Daniel Canogar. Mariano Gistaín escribe sobre el pájaro, unas palabras enigmáticas, el paso del tiempo y la presencia de los muertos en nuestra vida.
Daniel Gascón
Editor LETRAS LIBRES España
dgascon@letraslibres.com
danielgascon@gmail.com

ANTOLOGÍA DE FERNANDO SARRÍA

El poeta Fernando Sarría (Ejea de los Caballeros, Zaragoza, 1957) publica una antología de sus primeros doce poemarios: ‘A plena luz’ (2008-2015), con prólogo del poeta y Director General de Cultura del Gobierno de Aragón.

EPÍLOGO

 

Entonces Borges dormía con los ojos abiertos
y alimentaba su melancolía respirando la noche.
Era verano en el Hemisferio Sur,
él soñaba con el frío de Ginebra
o con la humedad implacable de Dakar.
Era verano en Buenos Aires
y el mundo le parecía un Atlas propio
donde podía dibujar sus viejas pasiones y sus viajes.
Sus dedos pasaban
lentamente
sobre los mapas,
se detenían en un lugar señalado en rojo,
una punzada,
un río de palabras y de imágenes,
el hombre ciego recordaba,
hurgaba en su memoria el tiempo,
deshacía una a una las páginas escritas de su vida.

 

 

Poemario “Babel en las manos” Olifante Cuadernos de Trasmoz 2011 

 

JANIS JOPLIN

 

[Summertime]

 

 

Nunca tuve en las paredes pósters de Janis Joplin ni de Jimmy Hendrix,

 

seguramente eran del Che Guevara, de Inti Illimani, de Salvador Allende,

 

de un lobo estepario que me recordaba a Hermann Hesse

 

o de alguna idílica isla griega que me hacia viajar lejos.

 

Ahora sé que cometí un error,

 

que nunca debí dejar afuera tantas cosas

 

para que al fin el sol se llevara

 

el color de tantas ilusiones.

 

Puedo mirar mis manos,

 

en ellas hay demasiados surcos:

 

una gitana también a mí me dijo que tendría muchos hijos.

 

Quizás no fuera yo el que puso la mano,

 

a lo mejor no soy yo el de entonces

 

y mis hijos vagan en la oscuridad

 

como su padre lo hace en las noches.

 

Recuerdo que sí que me gustaban Janis y Jimmy,

 

aunque tal vez se murieran demasiado pronto,

 

héroes vencidos de un juego al que nunca supe jugar

 

y eso que en la ruleta he aprendido a perder hasta las esperanzas.

 

 

 

Poemario “ Bares” Ediciones 4 de Agosto (2012)

 

***

 

Abro la ventana y entra la brisa.

Sin nombre apenas que darte

poseo ahora el rescoldo de la lumbre nocturna

y esta hora ausente de nosotros,

cuando tú duermes y yo oteo el mar.

Las islas son como tu espalda,

se ven en la bruma del horizonte,

y sé que guardan siempre los pájaros y el frío de la mañana,

mientras que a ti, a centímetros de mis dedos,

respirando en silencio,

te cubren una lejanía de sábanas

y todos los pretéritos viajes

que hicimos en la noche.

Guardo este instante.

Lo grabo como he hecho otras veces.

Ya eres igual en mi memoria

que algunas cosas hermosas que me habitan:

el friso del Partenón en el Museo Británico,

el puente de Alejandro III en París sobre el Sena,

el jardín de Csepel rodeado por el Danubio,

el templo de Júpiter en Paestum…

Eubea en medio del Egeo.

 

 

Poemario “Las Horas” editorial Quadrivium 2012

 

***

 

A veces pronuncias la palabra agua y eres tú,
otras veces dices hielo y también eres tú.
Sostener una mirada
 
cuesta más que besar unos labios.
 
Encender el amanecer desde las sombras
 

solo se consigue

con el silencio habitado

por el canto de un pájaro.
Tener la vida sin respuestas es lo cotidiano,

también lo es estar solo,

en medio de una mirada y su respiración.
Nunca la vida nos reserva un tiempo de espera,

aunque es cierto que cuando el mundo se silencia,

un corazón, a veces, no puede soportar la soledad.





Poemario “Silencio (por favor)” Editorial Lastura 2014


***

 

puedes arrancar un corazón sobre este párrafo.

 

( de El Altar…Memorias de un mujeriego)

 

L.Cohen

 

 

Y dormirme en la bañera, bajo la espuma,

junto a un vaso de whisky de malta escocés,

mientras suena en la radio una vieja sonata romántica

a la luz de las velas. Sabes que me gustan esos instantes.

Sé que echaré de menos tus manos en mi espalda,

rebuscando en ella preguntas indoloras

o pensando cuánto tiempo nos quedaba por vivir juntos,

mientras yo canturreaba canciones de Dylan

o me ponía a decirte lo hermosa que estabas así:

medio desnuda, medio mojada, medio borracha.

 

Poemario “Poemas de la incertidumbre” Editorial La isla de Siltolá 2014

***

 

Me hablabas de nuevo del desierto. Yo estaba mirando el horizonte porque sé que detrás de aquellas montañas, azules por la distancia, está el mar, y como buen zahorí mis ojos cambian de color y se vuelven del tono gris de los inviernos cuando se acerca mi pensamiento hasta su orilla.

El viento era frío, nada que ver con los días de verano. Te dije, mientras escuchaba al bueno de John Coltrane tocando su saxo tenor, que esta unión de los dos, en medio de la oscuridad, nos regalaba un tiempo de silencio, nada que ver con el viaje de las aves. Solo quería eso, estar callados, respirándonos, con las caricias ácidas que nos debíamos y esa branza que nos ataba, sin saberlo, para siempre.

 

 

 

Poemario “La armonía en el vuelo de los pájaros” La Fragua del Trovador (2014)

 

***

 

Solo, sometido al desarraigo del relámpago.

 

Un hombre, un verbo, una sola imagen de la lluvia.

 

La verdad nunca tiene poros,

es una mezcla de nostalgia y melancolía.

 

Sin cruzar las estaciones caen los años,

mientras un ramal de silencio nos reserva su regazo.

 

He venido desde las azoteas hasta el suelo

como un pájaro desciende a la tierra.

No voy a romperme la camisa,

ni siquiera mis palabras van a tener significado.

 

Si queréis, miraos las manos,

preguntaos qué os deben.

 

 

 

Poemario “ Albada” Editorial Lastura 2015

UN SIGLO DE ROBERT MITCHUM

UN SIGLO DE ROBERT MITCHUM

Robert Mitchum (Brigdeport, Conneticut, 1917-Santa Barbara, California, 1997) fue uno de los actores más escurridizos e impenetrables de la historia de Hollywood. Y también uno de los más grandes: hierático en apariencia, sobrio, lacónico e ingenioso. Tenía un sentido humor especial; solía decir, como si siempre quisiera quitarse importancia: “Nunca he cambiado, excepto de calcetines y de ropa interior”. Encarnó el buscavidas rebelde e inestable, capaz de recorrer el país en tren, barco o avión para encontrar un lugar en la tierra más que en el cine. En otra ocasión, se retrató así: “Soy capaz de cualquier cosa”. En las películas hizo de todo: se especializó en la películas del oeste, en las series de ‘Hopalong Cassidy’, y dio lo mejor de sí mismo en el cine negro, especialmente en películas como ‘Retorno al pasado’ de Jacques Tourneur y ‘La noche del cazador’ de Charles Laughton; ahí encarnaba a un hombre sombrío, trasunto del demonio, capaz de llevar escrito en los dedos de la manos las palabras ‘hate’ (odio) y ‘love’ (amor) y planear, sin escrúpulo alguno, una pesadilla, una venganza, la semilla del pánico.

Siempre fue rudo, dado a la gresca. Su padre, operario de trenes y astilleros, falleció cuando él tenía dos años. Su madre, de origen noruego, intentaba atemperar su violencia leyéndole poesía y enseñándole a dibujar. Pese a ello, él prefería la reyerta, cruzarse la cara con sus compañeros. Se quedó huérfano pronto y decidió probar suerte: se subió a un tren y realizó diversos trabajos aquí y allá. Fue minero, estibador, portero de viviendas, dependiente de ultramarinos, y boxeador. Intentó ser pugilista profesional. Se suele decir que su rostro inexpresivo y soñoliento, entre desdeñoso y displicente, se le quedó así tras recibir algunos golpes. A los 16 años, en uno de sus viajes a Savannah, Georgia, fue arrestado bajo la acusación de vagabundo. No sería la única vez: en 1948, cuando ya era famoso, le detuvo la policía con marihuana y le encerraron 43 días en prisión en Castaic, Califonia. Robert Mitchum encarnaría al actor más taciturno que soñador, enigmático y enfadado, de palabras justas, arisco, de esos que incomodan un tanto a su interlocutor porque están siempre envueltos en silencio.

Conoció a una joven, Dorothy Spence, con la cual acabaría casándose. Tendrían tres hijos y nunca se separaron, aunque Mitchum, el perfecto antihéroe en la vida y el cine, iba y venía. Mitchum cosechó numerosos elogios de actrices como Joan Collins, Jane Russell o Deborah Kerr, con quien trabajó varias veces, y se dice que vivió romances más o menos episódicos con Ava Gardner y Rita Hayworth, aunque su gran pasión fue Shirley McLaine: trabajaron juntos en ‘Cualquier día en cualquier esquina’ (1962), de Robert Wise, y en ‘Ella y sus maridos’ (1964), de J. Lee Thompson, el director de ‘Retorno al pasado’. La relación puso en peligro la estabilidad conyugal de ambos.

Aconsejado por su hermana, se matriculó en una escuela de teatro, y un cazador de talentos lo recomendó en Hollywood. Su carrera comenzó en 1942, como especialista para montar a caballo; en 1943 intervino en 19 piezas, sobre todo adaptaciones de western. En 1946, fue candidato al Oscar, como mejor actor de reparto, por ‘También éramos seres humanos’, de William Wellman, aunque no ganó. En realidad, Mitchum no venció nunca. Ni con las ya citadas ‘Retorno al pasado’ o ‘La noche del cazador’, ni con ‘Encrucijada de odios’ (1947) de Edward Dmytryk. Ni con algunas de sus grandes películas de los 50 como sus colaboraciones con el gran Otto Preminger, ‘Cara de ángel’ y ‘Río sin retorno’, donde coincidió con Marilyn Monroe, ‘Una aventura en Macao’, de Josef von Sternberg, el pigmalión de XX, o ‘Solo Dios lo sabe’, de John Huston, con quien se entendió a las mil maravillas en algunos de sus vicios: el alcohol y el juego. Howard Hawks lo dirigió en ‘El Dorado’, donde coincidió con John Wayne, y J. Lee Thompson lo dirigió en ‘El cabo del terror’, donde era el antagonista de Gregory Peck, un rencoroso espíritu del mal. E hizo, con David Lean, un papel en ‘La hija de Ryan’. Entre otros títulos importantes se despidió del cine con Jim Jarmusch en ‘Dead Man’. En 1992 recibió el premio Cecil B. de Mille por toda su carrera y al año siguiente el premio Donostia. Dijo: "(…) empiezas a trabajar a las nueve, acabas a las cinco y te pagan los viernes. Si tenemos en cuenta que una de las grandes estrellas de este oficio ha sido Rin-tin-tín, tampoco es para presumir de nada”. Fue entonces cuando, casi por sorpresa, recibió la llamada de Eduardo Vijil, Inés Monreal y Santiago Echandi, de la revista ‘El Híbrido’ de Zaragoza, y respondió. Fue de las pocas veces donde desmintió uno de sus asertos: “Sencillamente oponte”. Esa vez habló con su voz cavernosa. Poco después moriría de cáncer.

 

ECOS DE ‘EL HÍBRIDO’

El monográfico de ‘El Híbrido’, dedicado a Robert Mitchum, fue el segundo número de la revista y marcó una nueva línea de la publicación, que solía tener carácter anual: a partir de entonces publicó monográficos sobre la novela negra o los mares del sur, entre otros asuntos. Eduardo Vijil, uno de los directores de la publicación, contó y recontó muchas veces la entrevista con Mitchum. Encontraron el teléfono de una productora o de su propia casa en una revista y probaron suerte. Llamaron desde Zaragoza y aquel hombre levantisco, de carácter voluble e impredecible, respondió primero con sorpresa y luego con interés. Y se entregó al diálogo. Fue una de las integrantes de la publicación, Inés Monreal, quien dialogó con el protagonista de ‘Adiós, muñeca’ de Dick Richards. Estuvo amable, encantador, de una amabilidad insólita, recorrió su carrera, sus películas y las claves de la interpretación, y pidió que le enviasen la revista. Fue como un milagro.

ROCCO MORABITO. NO ES LO QUE PARECE

ROCCO MORABITO. NO ES LO QUE PARECE

17 de Julio, 1967. Florida. El fotógrafo norteamericano Rocco Morabito se encuentra de servicio para el periódico local de Jacksonville cuando un fuerte estruendo le sorprende de camino a su automóvil. Un operario de las líneas eléctricas nacionales había sufrido una aparatosa descarga de más de 4.000 voltios y se encontraba inconsciente colgado a más de 12 metros de altura. Mientras su compañero intentaba reanimarle con ‘el beso de la vida’.

 

*Lo tomo de Pinterest.


DIÁLOGO CON FRANCO DETERIORO

DIÁLOGO CON FRANCO DETERIORO

El próximo viernes 25 de agosto, en La Terrazeta verde, Avda 61 Hispanidad, Valderrobres, Franco Deterioro presentará su espectáculo ’Engañando a los amigos’. 

Se empieza engañando a los amigos y se acaba engañando a la familia, o acaso es al revés? Preguntas sin respuesta y respuestas sin pregunta. De la revelación de secretos a la delación...

BREVE ENTREVISTA (QUIZÁ SURREALISTA)

 

¿Cuántos discos has publicado ya en solitario? 

No me he sentido solo, aunque a veces sea solitario, en ninguno de los cinco discos ni en el inminente «Rumba inclemente», preparado para el próximo mes de septiembre.

 

-De quién te sientes próximo: Krahe, Brassens, Albert Pla...

 Krahe, sin duda alguna, «Todo es vanidad».

 

-¿Cómo te defines? 

Soy una tortuga con rémora televisiva. Así me dibujó, exquisitamente, Virginia Trívez en mi último Cd publicado.

 

De acuerdo, ¿y qué más?

Lo que yo es hago ‘cotidianía’ en clave de sorna con gusto y canción, con declaraciones de intimidad e intenciones. Esos son los basamentos de este ‘cantalizador’ que soy y que sufrió una maravillosa transformación desde la línea del cantautor, a la que a veces se atreve regresar, pero su señera la Rumba le llama.

  

¿Qué buscas en una canción? ¿Qué le pides? 

No busco, normalmente se produce el encuentro sin cita previa, y no le pido nada. Simplemente que se deje escuchar y si está en mis manos que se deje tocar.

 

¿Cuál es para ti la importancia del humor? 

Toda, el cine mudo no sería nada sin Buster Keaton y el sonoro nada sin Rajoy. Son mi mayor inspiración. Humor vítreo al fin y al cubo.

 

-Qué te ha dado Aragón y Zaragoza, qué te están dando? ¿Por qué vive un señor como tú en Zaragoza? 

Me trajeron y de traje voy. Hay mucho trajín últimamente, estoy incluso pensando en cambiar de planeta. Planeta pandereta está manejado con mano temblorosa. Zaragoza me ha dado la oportunidad de tropezar muchas veces con la misma piedra, todo un lujo.

 

¿Como se lleva ser músico en Zaragoza en plena crisis? 

La crisis no existe. Es todo una especulación y en Zaragoza, como en todo el Reino, tratan de ayudar a los músicos echándoles una mano al cuello, es de agradecer. Así, al menos yo, no me siento solo. 

 


EN HECHO, CON EMILIO Y MARI CARMEN

EN HECHO, CON EMILIO Y MARI CARMEN

CUENTOS DE DOMINGO* / Antón Castro

 

En Hecho, sin miedo

 

 

Si para un barcelonés, las Rambas son la calle más alegre del mundo, tal como escribió Federico García Lorca, para los aragoneses el Pirineo es un pulmón de felicidad. Un lugar al que siempre hay que ir. El Pirineo es la montaña, el cielo diáfano o casi cárdeno, la majestuosidad inefable, la arquitectura, ese arsenal un tanto indescriptible de vida, tradición y memoria que se percibe de inmediato: en las casas, en las flores que asoman al balcón de madera, en las calles empinadas, en las queserías o en las panaderías. Hecho está encajonado entre montañas y ha hecho diversas apuestas a por el turismo, por el arte, por el ocio en calma, por la aventura. En Hecho, ese hombre de paz que se llama Emilio Gastón, primer Justicia de Aragón de la democracia, tiene una casa solariega de 200 años. La comparte con su mujer, Mari Carmen Gascón, poeta y profesora. En esa casa, objeto a objeto, piedra a piedra, hablan el Pirineo y los secretos de una familia aragonesa que ha tenido catedráticos, sociólogos, músicos, abogados, escritores o poetas y escultores como Emilio. Allí la vida, avasalladora, se multiplica en todos los detalles. Desde las orlas universitarias, los lienzos, las figuras de metal y los esquilones, hasta las fotos, los carteles, las imponentes cadieras, que han oído conversar y reír a Lázaro Carreter, Francisco Ynduráin, los Blecua, padre e hijo, Domingo Miral, Veremundo Méndez y tantos y tantos que se han sentido llamados por Jaca, Ansó, la Selva de Oza, Hecho o Siresa. Uno de los lugares embrujados es la bodega: hay cubas de vino, hay atmósfera, esencia húmeda de los años, olor a fantasmas. La casa tiene dos bibliotecas, con materiales increíbles, desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Carmen está muy orgullosa de la revista ‘La Esfera’, una maravilla de fotograbado e ilustración, y cada verano lee artículos de hace un siglo, 1915, 1916 o 1917. El gran tesoro está arriba, en la falsa: allí se agolpa el silencio denso de la memoria en un escenario de cine turbador. Además, unos kilómetros más arriba, Emilio y Carmen poseen una borda. De enamorados, de poetas o de observadores de las bellezas del Alto Aragón. Duermen a menudo allí. Y estos días, han contado las estrellas y han recordado que Barcelona es una gran herida en la piel del mundo. Allí, en la soledad existencial de la noche, ellos tampoco tienen miedo.

 

  • Columna de Heraldo de Aragón. La foto de la bodega de Emilio Gastón y Mari Carmen Gascón es el ilustrador y editor Javier Hernández, que vive en Siétamo, con su compañera Raquel Sobrino, violinista, y con su hija Noa, que toca la viola.