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Antón Castro

DIÁLOGO CON EDUARDO LOURENÇO

[Esta semana acaba de empezar la Feria del Libro de Madrid. Y también la de Huesca. El miércoles 31 comienza la de zaragoza, que este año solo dura cinco días y se ha trasladado a la plaza del Pilar. Recibo esta entrevista de prensa de Feria del Libro con Eduardo Lourenço. Portugal es el país invitado a la feria.]

Eduardo Lourenço: 

“Vivimos un tiempo indiferente a la historia,

un anti-tiempo europeo”

 

“El tiempo de la Humanidad, que no fue tan humano como lo habíamos soñado, ya estaba agotado cuando terminó el siglo XX. Los relojes donde leíamos un destino con rostro aún humano pararon al mismo tiempo en una aldea de Polonia y en una ciudad de Japón. Este acontecimiento no fue como la batalla de Waterloo o la invención de la máquina de vapor, momento de historia e Historia, sino otra especie de tiempo, una eternidad vacía, modelo de todo el tiempo futuro de ojos inútilmente abiertos. El horror puro e invisible”. Estas palabras son del filósofo, ensayista y poeta Eduardo Lourenço, quien esta tarde ha dictado la conferencia inaugural de la 76ª Feria del Libro de Madrid en el Pabellón Bankia de Actividades Culturales. Lourenço convirtió su intervención en una decidida defensa de los valores del humanismo y una llamada de atención sobre los valores que animan el mundo en el comienzo del tercer milenio.

 

“Aceptamos ahora -recordó Lourenço- que no procedemos de ningún paraíso perdido del que hayamos sido expulsados, aceptamos que no estamos destinados a ningún más allá que mágicamente nos lo devuelva. Debemos vivir la leyenda como la verdad y la verdad como un sueño para siempre aplazado. Sólo así entraremos en el tiempo donde ya estamos, un tiempo donde el ídolo de la Historia, que durante siglos tomamos por Dios o por su ángel ambiguo, dejó de emitir señales. La inocente fórmula anarquista ni dios, ni amo no escandaliza ni sorprende a nadie, es una carta de visita que recibimos en la cuna antes de abrir los ojos en la caverna celeste de la televisión donde noche y día reciclamos éxtasis y terrores virtuales que nos afectan menos que los de la antigua vida inscrita en el círculo de la muerte, infierno e paraíso”. En opinión del autor de El laberinto de la saudade, ahora “estamos obligados a inventar una imagen de nosotros mismos como si nunca la hubiésemos tenido. Ni bárbaros, ni griegos, ni paganos, ni cristianos, ni hijos de la razón, ni íntimos de las tinieblas, ni vencedores ni vencidos de combates de siglos, nos volvemos, de repente, personajes de juegos de vídeo, ni más ni menos reales que los de las aventuras intergalácticas”.

 

El escritor luso añadió: “Sin más Dios que su ausencia vivida como una fiesta, no por eso dejamos de ser simulacros, ahora de nosotros mismos. Simulacros virtualmente eternos, clones del dios que no somos, multiplicando sin fin nuestro esplendor de mortales que tanto habíamos anhelado. Sin la ironía bíblica, nos tenemos que habituar a ser como dioses, no por recibir la existencia y el sentido de Otro, nuestro semejante inaccesible, sino por poder reproducir, como andy warhols sarcásticos, nuestra vida reducido a imagen de sí misma”.

 

El discurso de Lourenço se oscureció al sostener: “Las propias víctimas sueñan con estas Las Vegas planetaria que las deja menos solas en sus infiernos, sin otros Dante que los fotógrafos”. Y concluyó: “Con el fin de un tiempo como Historia, y memoria, es el sujeto cultural el que desaparece. En este fin de milenio y comienzo de otro, el espíritu del mundo se llama América, que sólo tiene tres siglos de memoria ritualizada. Para ella todo lo demás es fábula, como lo habían sido para nosotros Grecia o Roma, antes de asumirlas como nuestras a través de un viaje voluntario a través de sus libros resucitados”. El fin de la historia, según el diagnóstico de Fukuyama, es “el fin del paradigma europeo y el inicio de otro indiferente a la historia como construcción intencionadamente universal y concretamente europea”. Pero Eduardo Lourenço esto “no debe escandalizarnos”: “Debemos aprender a vivir en este nuevo tiempo donde la voluntad de poderío europeo, en todos los órdenes, no regula todos los relojes del mundo, si alguna vez lo hizo. Pero no debemos olvidar que, en cuanto tal, el tiempo americano es un tiempo de nuevo tipo que desconoce la inquietud que San Agustín comunicó a la temporalidad cristiana. En ese sentido, es un anti-tiempo europeo”. 

 

*Tomo de aquí la foto:

http://www.movenoticias.com/wp-content/uploads/2016/01/Eduardo-Louren%C3%A7o.jpg

 

 

Prensa Feria del Libro:

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MANUEL VILAS: LOU REED Y AMÉRICA

Instantes épicos de Gran Vilas*

 

Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962) siempre ha tenido un mundo personal, con huella del romanticismo al principio, de Charles Baudelaire, que en el fondo lo ha acompañado siempre, de Luis Cernuda y de Jaime Gil de Biedma. Poco a poco, ha ido encontrando no solo su voz inconfundible y desacralizadora, sino eco, lectores, reconocimiento. Intenta ser un escritor libre, imaginativo e iconoclasta, irónico y sorprendente, tanto en su poesía como en su narrativa. Sus novelas son libros abiertos y sugerentes que exploran la realidad y sus contradicciones, con intuición, con una mirada crítica o ácida, pero también con esa ternura seca que no se relame, que siempre huye de lo sentimental, como sucedía especialmente en Aire nuestro (Alfaguara, 2009). Suele ahondar en aspectos poco conocidos, o ya tópicos, para otorgarles una dimensión un poco más cáustica o desinhibida.

En el fondo, le encanta desmitificar. Y a la vez, la palabra Amor –tan inabarcable como una flecha que se desmanda hacia mil direcciones y modalidades de afecto: tituló Amor su poesía reunida en Visor en 2012- es una de las más utilizadas por Vilas: en sus declaraciones, en su lírica o en su narrativa, que tiende a la fragmentariedad y a la ruptura de las secuencias espacio-temporales. Vilas es, no sé si a su pesar o por inclinación espontánea, anticonvencional. Como si el corsé de las cosas y su circunstancia nunca lograsen seducirlo o mitigar sus impulsos de fabulación y de extravío.

En los últimos meses, casi anteayer como quien dice, Manolo Vilas ha publicado dos libros: Lou Reed era español (Malpaso, 2016) y América (Círculo de tiza, 2017), que tienen bastantes conexiones. El primero es una biografía, más o menos crítica o con bastantes impugnaciones, del cantante norteamericano y a la vez una autobiografía de Manolo Vilas, quizá la mejor de las suyas hasta el momento (y ha ensayado unas cuantas, por ejemplo en el poemario Gran Vilas, Visor, 2012), y el segundo es un libro crónica, una road movie de una nueva y vieja existencia: al autor de El hundimiento (Visor, 2015) siempre le ha interesado mucho Norteamérica –a través del rock (Dylan, Zappa, Elvis Presley, Johnny Cash), de Walt Whitman, de la política, de las series norteamericanas…- y ahora vive seis meses allí, y realiza un viaje por el Midwest. Es un libro realista que ahonda en la fascinación del país, sus héroes y tumbas, sus bibliotecas, los grandes bosques que parecen un santuario de misterio y de sombra, y es, ante todo, un canto a la vida. Y eso para Manuel Vilas quiere decir contradicción, desconcierto, belleza, quiero decir la irrupción constante de lo inesperado. Como no podía ser de otro modo, es un libro de citas y de encuentros, de reflexiones y de muchos nombres propios: las cartas de los autores latinoamericanos en Iowa, la admiración por Dylan y Springsteen, “los polis buenos americanos”, la emigración, los Simpson o una charla con Paul Auster.

Tampoco deja de ser una autobiografía de perfil porque el lector se asoma a los Estados Unidos de Donald Trump –“pensé que podía ganar, porque la gente está votando de una forma nihilista, contradictoria y negativa. Hay una nueva gravitación del Mal sobre el mundo”, ha dicho- con sus ojos y con un estilo que a veces puede parecer cínico. Por otra parte, al escritor, que siempre siempre siempre escribe, le interesa desde hace unos años la primera persona, ese yo torrencial y desenfadado que llega a cualquier sitio y desde el que se siente tan seguro, cálido o provocador. Para Vilas la literatura es el territorio de la libertad y de la transgresión, el espacio donde se combate lo predecible: le dedica un poema extraordinario a su madre y de repente, cuando menos te lo esperas, la llama derrochadora, le “reprocha” que ni haya dejado dinero para el entierro. Lo previsible no va con él.

Lou Reed ha sido, quizá, el personaje que más le ha interesado, hasta el punto de que suele decir –más de veras que de bromas- que él es un catedrático en Lou Reed. Lo sigue desde 1975, con trece años, lo vio en Barcelona en 1980, con dieciocho, en un concierto que fue un poco una aventura iniciática, quizá la primera aventura inolvidable de la vida. Desde entonces oyó sus discos, se aprendió sus canciones, lo convirtió en sujeto y fantasma de su obra, y en el año 2000 volvió a verlo, esta vez en Zaragoza. Recuerda que le gustaba mucho Lorca, igual que a Leonard Cohen, y la cuajada navarra. Y viaja por su discografía, se aproxima a sus mujeres, descubre muchos rincones oscuros y concluye que Lou Reed fue “mil personajes”. Por supuesto que rara vez es complaciente. 

*Este texto ha aparecido en el último número de la revista ’Librújula’, que dirige Antonio Iturbe, premio Biblioteca Breve 2017.

LINA VILA: 25 AÑOS EN EL ARTE. DIÁLOGO

Lina Vila expone en la sala Goya de la UNED de Barbastro (Huesca) una selección de su obra, agrupada bajo el título ’Vivir, dibujar’, en la que celebra sus primeros 25 años en el arte. Lina fue el II Premio de las Artes del suplemento ’Artes & Letras’. Aquí intenta explicar su trayectoria, su concepción del arte, sus temas, sus vínculos familiares y su comunión, cada vez más constante e intenso, con el paisaje.

-De manera sencilla, a modo de balance, qué ha pasado en estos 25 años en tu vida y en tu obra?

Qué pregunta tan difícil, echar la vista atrás. 25 años son muchos y sin embargo me siento igual de primeriza en muchas cosas, tanto de la vida como del trabajo, que también es la vida. Siento los mismos nervios si no más cuando tengo que enfrentarme a mostrar el trabajo y, de alguna manera, siento como si estuviera empezando en el hecho de vivir. Lo mejor de todo es que mantengo la ilusión. Por todo lo que me ilusiona. Creo que sin ilusión es imposible vivir. Apasionarse por lo que haces y por lo que vives te da felicidad. 25 años de vida te dan experiencias buenas, malas y mejores; becas, premios, lugares, personas,… en ocasiones te preguntas si haces lo correcto, si no hubieras sido más feliz eligiendo otros caminos. Son instantes que se curan cuando tu trabajo te lleva a una epifanía, a un descubrimiento. Aunque es evidente que la vida te enseña, creo que es el arte el que me ha concedido una serenidad importante para seguir viviendo.

-¿Siempre has tenido tan clara tu vocación, tu entrega al arte?

Siempre. Aunque a veces me arrepiento de no haber sido peluquera o de realizar un trabajo por el que las personas sientan una necesidad. En épocas de crisis da la sensación de que te estás dedicando a algo completamente banal o frívolo. Es entonces cuando encuentras apoyo en los libros, la literatura que te cuenta las vidas de otros artistas o de otras personas a las que admiras te hace reafirmarte en tu vocación. Y el privilegio de poder hacerlo en esta época, siendo mujer, con libertad. 

-Empezaste haciendo una obra más feminista y misteriosa, vinculada a tu abuela y su mundo, algo que volviste a recuperar en ’Círculo de tiza’. ¿Qué querías decir y reivindicar a través de ella?

Yo empecé pintando a mi abuela. Me sirvió como modelo para el examen de ingreso de la facultad de Bellas Artes y continué… después se convirtió en mi leit motiv. Vivía con nosotros y no nos despegábamos la una de la otra. Ella me posaba incluso desnuda sin entender muy bien lo que yo hacía porque ella estaba ciega. En Barcelona fui de voluntaria a residencias de ancianos y me parecían escenarios terribles. No entendía que se exiliase a los ancianos en esos espacios, así que poco a poco el tema de la senectud fue tomando forma en mis cuadros y en mis grabados con un deseo de transmitir belleza al espectador y con un deseo de que este espectador se hiciese preguntas y cuestionase sus decisiones… no sé si lo conseguía. Curiosamente en Barcelona tuve unos clientes gerontólogos que compraron casi toda la obra relacionada con esta época.

(En la pieza de los platos de loza de “Círculo de Tiza” quería explicar mi propio círculo de tiza contando varias cosas: por una parte quería dejar constancia del gran avance para la mujer en tres generaciones: mi abuela que era analfabeta y que se dedicaba a servir en las casas del pueblo. Mi madre que tampoco pudo estudiar, que también fue sirvienta y que se dedicó al cuidado de sus familiares; y finalmente yo, que pude irme a estudiar a otra ciudad lo que deseaba y convertirme a pintora. Por otro lado, siempre había admirado las pertenencias de herencia, las casas de mis amigas en las que había una vajilla, un reloj,… objetos que ligaban una generación a la otra y, como yo no tengo hijos siempre me aferraba a estos objetos. De mis abuelos no heredé nada material, así que cree mi propia vajilla heredada.)

 -¿Cómo te ha marcado Barcelona y Alicia Vela?

Barcelona era otra ciudad en ese momento en el que yo estudiaba allí. Era una ciudad abierta, donde se podía ver arte de primer nivel, galerías con exposiciones muy interesantes, seminarios vinculados al arte o a la educación artística,… Yo asistía a todo lo que podía y todo aquello constituyó un aprendizaje fundamental como persona y como artista. Tuve la suerte de conocer personas muy interesantes y de hacer amistades profundas. Alicia Vela fue mi profesora de grabado y me enseñó muchas cosas. Al realizar el posgrado de gráfica rompimos la relación profesora-alumna y nos hicimos amigas y hemos realizado proyectos juntas. Tiene un trabajo muy interesante y a mi juicio poco valorado o reivindicado en esta ciudad.

 -¿Desde cuándo te empezó a interesar tanto la naturaleza, el huerto, los jardines, los árboles?

De pequeña pasé muchísimos veranos en el pueblo, con mi abuela. Pasar tardes enteras en las eras forma parte de mi memoria. Ir al silo a ver pisar uvas, al lavadero a lavar de rodillas y volver en burro… todo eso queda, como te digo, como parte de mi memoria. De hecho diría sin dudar que lo más feliz de mi infancia se encuentra en ese pueblo, Clarés de Ribota, y con mi abuela. Después, mi padre fue el que nos enseñó a apreciar la naturaleza, las plantas, los árboles,… a cualquier matojillo le encontraba belleza. Su huerto era su paraíso. Y aunque en la adolescencia no le prestaba demasiada atención, todo eso va dejando una huella. Él plantó muchos de los árboles del lugar en el que vivo y eso es mi herencia. Ese lugar ahora es mi Tara. Desde que no vivo en la ciudad, esos árboles, esas plantas, esos matojos se hacen cada vez más presentes en los dibujos, pero tampoco sé si esto será así siempre.. quizá vaya a vivir a otro lugar y un nuevo entorno se acabe imponiendo… 

-¿Cómo mezclas o conjugas tu intimidad, tu pulsión, tu condición de mujer con el paisaje exterior?

Creo que uno crea desde su condición de hombre o de mujer sin planteárselo demasiado, de una forma natural. Es evidente que, como soy mujer, me expreso desde la mujer que soy. Pero sí que reivindico continuamente a la mujer en mis clases, charlas, cursos o talleres. Intento que los alumnos conozcan también la otra parte de la historia. Es algo que está en mi día a día y que pongo en valor en mis clases. Me da mucha pena que solo se conozcan los grandes nombres y sean siempre de hombres… y que en las escuelas de infantil y primaria solo se esté trabajando con Miró y Picasso, por ejemplo.

 -Hay en ti un fogonazo de inquietud permanente. De amor y temor. De silencio y sombra. ¿Es el tormento materia de inspiración también o está ahí y no es fácil rebasarlo?

El tormento está siempre ahí. Es la vida. No hay luz sin sombra. Admiro a esas personas a las que nunca les ha ocurrido nada grave o malo y no tienen esa sensación constante de incertidumbre o de inquietud. No es mi caso. La vida me ha dado mucha felicidad pero también mucho dolor. El dolor no es mi inspiración. Y aún tratando de hacer algo hermoso, también en la belleza está presente, con fuerza, la fugacidad. En todo caso, el dibujo me hace, cada día, olvidarme de ello por unas horas. Es mi mindfudness. 

-¿Qué es lo mejor que te ha pasado en estos años?

Lo mejor siempre es lo bueno de la vida. El amor, los viajes, las comidas en la hierba con amigos, el gran placer que te produce aprender algo, oír los ruiseñores que cantan ahora mientras te respondo… y también lo mejor es que, con altibajos, por suerte me he podido dedicar a lo que siempre he querido hacer, pintar y enseñar a apreciar el arte. He podido vivir en otros lugares, disfrutar de becas que me han formado y conocer personas extraordinarias que se han quedado conmigo. 

-¿Qué ocurre en tus talleres de arte? ¿Qué te han aportado?

De lo que más orgullosa me siento es de que a las personas que asisten a mis talleres se les abre un mundo artístico y personal. Conocen otras maneras de vivir y se transforman en personas más abiertas y con un pensamiento más independiente. Es muy gratificante comprobar como cualquier persona desde los 3 a los 90 años puede aprender y disfrutar del arte, y ver cómo les hace crecer su autoestima, fundamentalmente a las mujeres. También es muy importante lo que ellos me aportan, ya que mi trabajo es muy solitario y es en los talleres, a través del contacto con los alumnos, dónde yo misma aprendo de la vida. Muchas de estas personas son ya mi familia puesto que llevamos juntos más de 20 años…  

Has hecho muchas cosas estos años. Pintura, grabado, ilustración... ¿Te sientes más cómoda en alguna de ellas o son disciplinas que te estimulan por igual?

Todo lo que me hace aprender me gusta y en función de lo que quiero expresar me acerco a una técnica u otra, aunque siempre me considero dibujante. El grabado me apasiona porque tiene un componente de sorpresa que me excita mucho. La ilustración es un reto porque sueles partir de un trabajo previo que pertenece a otro creador y este se tiene que ver reflejado en tus dibujos. Hay muchas técnicas que todavía me gustaría experimentar y que supongo que irán llegando de manera natural, aunque creo que soy cada vez más amanuense.

 -¿Cómo has montado la muestra de Barbastro? ¿Vendrá a Zaragoza?

Clara Abós, de la UNED de Barbastro me propuso exponer en la sala Francisco de Goya y, como se cumplían 25 años de vida profesional yo quise echar la vista atrás y hacer un breve recorrido por las que yo considero las etapas más importantes de mi trayectoria y recuperar algunas de las obras que, habiendo sido creadas en diferentes épocas, se habían quedado en un cajón o en lo alto de una estantería del taller y, sin embargo, verlas de nuevo, me produjo una sorpresa y un descubrimiento. De la muestra de Barbastro vendrán a Zaragoza cuatro grandes piezas que formaron parte de la instalación “Un jardín para Petronila” en el Museo de Huesca, comisariada por Chus Tudelilla. Estas piezas junto a otras de reciente creación serán mostradas a partir del 6 de junio en la galería “La Casa Amarilla”. 

-¿Qué obras has recuperado que no se habían visto?

Grandes paisajes de acuarela y animal de la serie “La boca del Lobo”, algunos dibujos y pasteles de huertos de la serie “Flora y Fauna” que no se expusieron en la Aljafería y una serie de grabados.

 -¿Tienes la sensación de que eres una artista cada vez más realista y vinculada con la tierra?

Pues ahora que tú me lo preguntas y lo reflexiono quizá sea así. Quizá sea la edad. No lo sé. Creo que no tengo la perspectiva suficiente. Lo que sí sé es que cada vez me siento más libre para hacer lo que me apetece hacer, fuera de gustos o modas o requerimientos externos… pero el trabajo depende de épocas y nunca se sabe hacia dónde vas a ir, lo siguiente que tendrás necesidad que expresar o de qué manera lo harás.

 

*La foto la tomo de su página web.

DIÁLOGO CON JUANJO MORALES

El autor de este libro:

Juan José Morales Ruiz es Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Profesor del Máster de Historia de la Masonería en España y América en el Departamento de Historia del Derecho y de Historia de las Instituciones de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED); miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME); y Profesor Tutor de Historia Contemporánea de España (UNED). Se ha especializado en el estudio del discurso antimasónico y la represión de la masonería en la guerra civil española y durante el franquismo.

 

Cazarabet conversa con Juan José Morales Ruiz:
- ¿Amigo, apenas “sabemos” de la masonería y eso que es una parte importante dentro de las relaciones de quien “más conocimientos atesora” a qué lo atribuyes?
- Desde que hace 300 años, cuando se creó la Gran Logia Unida de Inglaterra, se fundaron las primeras logias masónicas en Inglaterra, la Masonería se vio en vuelta en una aureola de misterio. Ese era (y probablemente es) su principal atractivo, pero también lo que provocó, en muchos países su persecución.
En la primera parte de mi libro, abordó la cuestión de los orígenes y definición de la masonería. Y digo que es hasta cierto punto lógico que antes de estudiar el discurso antimasónico en la guerra civil española, hay que dar respuesta a una pregunta, aparentemente muy sencilla (por lo menos en su formulación) pero que es más complicada de lo que parece. Me refiero a la pregunta: ¿qué es la Masonería?
Cito lo que dice el profesor Ferrer Benimeli, sin duda el mayor especialista en la historia de la Masonería, en su libro: El contubernio judeo-masónico-comunista, sobre esta cuestión. “Una de las dificultades mayores que supone hoy día el hablar o escribir de Masonería española radica, no tanto en saber lo que fue o hizo -que en parte ya sabemos- sino en tener que desmontar previamente una idea errónea o una auténtica deformación popular en lo referente a la Masonería” (FERRER BENIMELI, José Antonio, El contubernio judeo-masónico-comunista, Madrid, Ediciones Istmo, 1982, p. 23).
Y es que todavía resuenan en los oídos de muchos españoles los ecos de aquellas campañas antimasónicas que atribuían al contubernio “judeo-masónico”, asociado al comunismo, al separatismo y a la anarquía, una acción despiadada de destrucción de nuestro país. La Masonería fue responsabilizada de la guerra civil, de la pérdida de nuestras colonias, de la decadencia española, etc. Y fue perseguida por el franquismo, que consiguió su sistemática destrucción, y exilio, y la convirtió en un auténtico paradigma del mal.  Vamos ahora a contestar a la pregunta de qué es la Masonería. En mi libro recojo por ejemplo la definición que aparece en las Constituciones del Grade Oriente de España, publicadas en 1871. Allí se proclama que “la Masonería tiene la perfección de los hombres, y por lo mismo, los Masones españoles admiten los diversos Ritos, Grados, ideas y sistemas sociales establecidos, siempre que ellos no atenten a los principios morales, filantrópicos y fraternales”. Este a partidismo se justifica porque la Masonería es “una escuela de ética que persigue un fin exclusivamente moral y que opera en el campo libre de la filosofía y de la enseñanza”. Cabe preguntarse entonces ¿por qué fue tan perseguida?, y ¿cómo pudo construirse ese mito del contubernio y de la conspiración judeo-masónica? Debería quedar claro que la Masonería no tiene nada que ver con toda serie de leyendas con que, en algunos países como el nuestro, se le ha rodeado, y donde el sólo nombre de masón evoca a misas negras, profanación de hostias, asesinatos de niños, culto a Satanás, venganzas sangrientas… y todo ese cúmulo de fábulas que han llegado a cobrar consistencia y ser creídas sin más desde la más tierna infancia, por obra de educadores cuya ignorancia sobre el tema no les ha impedido deformar sistemáticamente generación tras generación.
Este proceso de mitificación, de falsificación de lo que es la Masonería, es fundamental a la hora de estudiar con rigor y académicamente el discurso antimasónico en el bando franquista durante la guerra civil, y después durante el franquismo, hasta la muerte de Franco, porque ha producido en el público una falsa “definición” de lo que es de verdad la Masonería, y ha calado tan hondo en la sociedad española, que hace muy difícil superar el entuerto.

-Porque en el Estado Español ¿cuándo aparece la masonería, las primeras logias y qué corriente impera sobre la o las otras…
- Más que de una existencia organizada y continua de la Masonería, en la España del siglo XVIII, hay que hablar de la presencia esporádica y sin mayor trascendencia de algunas logias que no tuvieron ninguna importancia ni continuidad, excepción hecha de las logias británicas situadas en Gibraltar y en Menorca (sobre la Masonería en esta isla he publicado algunos trabajos de investigación). Esas escasas primeras logias estaban relacionadas con la Gran Logia Unida de Inglaterra.  

-Aunque, amigo, quizás deberíamos definir, lo más sencillamente posible qué es una logia masónica.
-En relación con el término “logia” baste decir que sirve para designar el lugar donde realizan sus actividades los masones. También, se suele utilizar, indistintamente, el nombre de “templo” o “taller”. En un sentido más amplio, se utiliza el término logia “en plural”, para designar las comunidades masónicas de base. Las logias constituyen el principio organizativo fundamental sobre el que los masones desarrollan las actividades de “iniciación” y formación, y el resto de los “trabajos masónicos”. Las Logias son la estructura sobre la que se desarrolla la masonería en todos los países.

-Siempre ha estado en el punto de mira, siempre ha estado reprimida, pero ¿por qué?; ¿tan peligrosa era para el poder piramidal de lo que podríamos considerar como un Estado –tipo?
-Yo he estudiado el tema de la brutal represión de la masonería durante el reinado de Fernando VII, donde, sin embargo, paradójicamente apenas hubo logias masónicas. Y en esta cadena de prohibiciones y persecuciones, conviene tener en cuenta una serie de documentos pontificios publicados por los Papas contra la masonería y los masones, desde el siglo XVIII, y que tuvieron una influencia decisiva.
Probablemente la encíclica más determinante por su influencia en la persecución de los masones durante el siglo XIX, y después en el siglo XX en la España de Franco, fue la “Humanum Genus” de León XIII, publicada el 20 de abril de 1884. Esta encíclica es una especie de “summa antimasónica” del pensamiento eclesiástico. Aunque no fue la única.    

-Pero, a la vez, muchas de las personas más influyentes, tanto a nivel del Estado Español como a nivel internacional, formaban parte de alguna logia masónica….
-Este es uno de los mitos más habituales incluso todavía hoy. La presencia de masones entre la gente más influyente tanto en España, como a nivel internacional. Y muchas veces han sido (y son) los propios masones responsables de la propagación de este mito, como si en su afán proselitista creyeran que tiene alguna ventaja esta falsedad, y que, sin embargo, en España, y en otros países, durante los últimos 300 años, ha provocado (y ha tratado de justificar) de justificar lo del contubernio y algunas teorías de la conspiración.

-Para ellos, para los integrantes, suponía como un prestigio, como una forma de ostentar cierto poder… cabe casi a pensar que la especie humana cae siempre en lo mismo: somos un gran rebaño jerárquico que necesita como ir demasiado de la mano.
-Y además esta tergiversación favorece una cierta curiosidad que provoca de tanto en tanto la publicación de informaciones sensacionalistas con pretendidas listas de masones que ocupan los partidos políticos, los gobiernos, e incluso el propio Vaticano.

-La fraternidad está más que bien entre los humanos (fundamental desde muchas perspectivas), pero el pensar por uno mismo, también… y esto en organizaciones jerárquicas, secretas, simbólicas a veces se puede como “escapar” un poco de control (no sé si me explico) … ¿qué nos puedes reflexionar?
-Insisto en que hay demasiada leyenda urbana sobre los masones y la masonería. Por ejemplo, cuando se trata incluso de cuantificar su número. En la actualidad los propios masones dicen que habría en España cerca de 5000 masones. Son demasiados. Puede que confundan el deseo con la realidad.
Y por añadidura, no parece de verdad que entre ellos destaquen los principales líderes de la sociedad española, tanto a nivel económico, empresarial, político, intelectual, etc. Y ello, porque todavía en España pesa muchísimo la mala imagen de la masonería repetida hasta la saciedad por la propaganda franquista.    

- ¿Cómo fue la relación de las mujeres con la masonería en España? -Había ciertas reticencias a que las mujeres formaran parte de esta organización jerárquica y ellas mismas, como en casi todos los campos, se tuvieron que hacer sitio como a codazos… ¿Qué nos puedes reflexionar?
-En la masonería británica, la llamada masonería “regular” se impide desde hace 300 años la participación de la mujer, en virtud de las llamadas constituciones de Anderson. Pero en la masonería de influencia francesa, la masonería “irregular” se admite a las mujeres, hay logias mixtas, y logias sólo de mujeres.  

-Claro, llega la Guerra Civil, la dictadura y ellos querían ser la única voz, la única idea a seguir, aunque fuese a fuerza de represión de todo tipo y de escarmiento y en la masonería vieron un enemigo claro: ¿cómo lo concibieron como enemigo y qué medidas fueron tomando en contra de ellos?
-En mi libro trato de dar una respuesta al tema de la represión de los masones. El título (Palabras asesinas. El discurso antimasónico en la guerra civil española), me parece muy significativo. Desde el inicio mismo de la contienda civil, de cuyo inicio se cumplieron en 2016 ochenta años, la prohibición, la condena y la represión de la masonería se convirtió en uno de los objetivos, que tenía además la virtualidad de unificar a los distintos militares que protagonizaron el golpe militar. Y durante la postguerra y todo el franquismo, los masones (aunque los pocos que salvaron la vida habían huido y vivían fuera de España) eran la justificación de la permanencia de Franco en el poder, porque repetía a marcha martillo, que “la masonería nunca se rinde” y que no se podía bajar la guardia porque se trataba de un “enemigo invisible”, y por eso tan temible.           

- ¿Qué discurso o bajo qué pilares y factores empezaron a desarrollar el discurso antimasónico? Debió ser muy agresivo para titular tu libro, “Palabras asesinas”, ¿no?
-Aquí me gustaría recordar lo que decía Elie Wiesel hablando del Holocausto: "No todas las víctimas de los nazis fueron judíos, pero todos los judíos fueron víctimas de los nazis".  De la misma manera, parangonando a Wiesel, se puede decir que no todas las víctimas del franquismo fueron masones, pero todos los masones (españoles) fueron víctimas del franquismo.  

- ¿Bajo qué perfil humano una persona podía pasar a ser “sospechosa de formar parte de una logia masónica”?
-Todo el mundo era sospechoso. Todo el mundo era culpable, si no se demostraba lo contrario. Lo que era bastante difícil. En este sentido, en un libro anterior (La publicación de la ley de represión de la masonería en la España de postguerra (1940) que publiqué en 1992, pero que creo que todavía está vigente, desgraciadamente) recogía una frase de Franco publicada en el periódico Arriba, con el pseudónimo de “J. Boor”, el 3 de mayo de 1951.
Decía: “Si la masonería no descansa en sus actividades criminales, forzosamente hemos de ponernos en plan de combatir quienes, por conocerla, nos hemos convertido en fieles guardianes de nuestro solar frente a sus ataques. No hemos jamás de olvidar que entre las fuerzas derrotadas de la anti-España por el Movimiento Nacional Español ocupaban un puesto principal las fuerzas masónicas de nuestra Patria, que, aunque reducidísimas en su número eran, sin embargo, las patrocinadoras de todas las traiciones y las que realmente habían abierto las puertas de la patria a la invasión comunista y a su enseñoramiento de nuestro solar. Los que crean que la masonería se da alguna vez por vencida se equivocan. Hija de la maldad, su espíritu demoníaco sobrevive a la derrota y encarna en nuevos seres y en nuevos territorios. Hemos de desconocernos al sol de la gloria y del resurgimiento, si queremos librarnos de la sombra inseparable de las asechanzas masónicas”.      

-¿Qué oficios estaban más vinculados con la masonería y sus diferentes logias?, hablo, además, de los que se dan como “más tradicionales” …porque siempre se ha hablado y tú lo reflejas en tu libro que destacados miembros vinculados con la seguridad y profesiones liberales eran muy activos. ¿Qué nos puedes comentar?
-En 300 años de historia la masonería en España ha tenido miembros de muy distinta escala social. Recientemente el Profesor Javier Alvarado ha publicado un libro sobre la presencia de la nobleza en las logias masónicas españolas (ALVARADO, Javier, Masones en la nobleza de España. Una hermandad de iluminados. Madrid, La esfera de los libros, 2016). Su riguroso trabajo historiográfico ha desmontado el mito del carácter republicano, y popular de la masonería española en el siglo XX. Y es que habría que hablar más que de masonería, de “masonerías”, y ver que el fenómeno masónico en España es más complejo de lo que parece.  

- Porque no cualquier ciudadano podía entrar, ¿no? Háblanos de esos requisitos a seguir…
-Para entrar en la masonería, de acuerdo con las Constituciones de Anderson (vigentes todavía hoy en la masonería “regular” desde el siglo XVIII) hay que ser “un varón, libre y aceptado”. Ello impide, como he dicho el acceso a las mujeres en la masonería “británica”

- Eso “choca”, un poco, quizás con lo que yo pienso que debería ser la fraternidad entre los seres humanos, ¿qué nos puedes decir y comentar?
-Yo creo que en la actualidad hay algunas cuestiones masónicas que son un tanto anacrónicas. Por ejemplo, esta idea de una sociedad organizada a partir de diversos grados, y muy jerarquizada, por más que sus dirigentes sean elegidos democráticamente. También puede resultar chocante el carácter de una organización “discreta”, en una sociedad abierta, cada vez más comunicativa.

- ¿Qué era lo que perseguían los masones y sus logias entre y detrás de sus reuniones?; ¿a qué le temía tanto la dictadura franquista? Pero la masonería sobrevivió… ¿cómo lo hizo?
-Sobre esto creo que he respondido con anterioridad. De hecho, hasta unos años después de la muerte de Franco, y ya en plena transición, los masones no regresaron del exilio, y la masonería no fue legalizada como cualquier otra asociación.  

- ¿Cómo salió la masonería de tantos años de represión, persecución en tiempos de dictadura? porque, ahora, aunque siguen siendo una “sociedad secreta” no es lo mismo vivir ahora que en la dictadura o que en tiempos de la II República. Cuéntanos…
-La masonería en la actualidad está tratando de funcionar como cualquier otra asociación. En 2017, la Gran Logia Española desarrolla una campaña de reconocimiento de la honorabilidad de la masonería entre las instituciones, y la ciudadanía. Pero, naturalmente, la huella de las campañas antimasónicas del franquismo, todavía pesa sobre sociedad española.  Estamos muy lejos de llegar a la situación de otros países, donde funciona con absoluta normalidad. 

- ¿Por qué a las personas comunes nos debería de interesar más la masonería?, ¿tanta influencia ha tenido en nuestro devenir?
-No creo que la masonería deba interesar más que una ONG, como UNICEF, por ejemplo, que desarrolla una magnífica tarea en defensa de la infancia. O también CARITAS. La masonería, en otros países, - a pesar de su histórica persecución en España-, es una asociación como cualquier otra de fines similares.  

-Ya, por último: en la actualidad, aquí en nuestro país, ¿cómo definirías en “estado de las cosas” en torno a la masonería?
-Ahora en España, todavía, la masonería sigue estando estigmatizada por la propaganda de extrema derecha. Y forma parte de los mitos constitutivos de las teorías de la conspiración, que sin embargo no tienen ningún fundamento, aunque tenga mucho éxito a nivel editorial. Falta mucho rigor a la hora de hablar de la masonería. Y parece que cualquier cosa vale. Por eso es necesario el estudio histórico de la masonería en nuestro país. 

 

 

 

 

BOFARULL EN LOS MORLANES

BOFARULL EN LOS MORLANES

Pepe Bofarull se pregunta y se

responde en color y en gesto

 

El maestro serígrafo, 25 años después, realiza una exposición individual en la Casa de los Morlanes

 

[Las obras se llaman ‘Pregunta sin respuesta’; son la 7 y la 8. Foto de Gonzalo Bullón]

 

Pepe Bofarull (Sabadell, 1953) es el maestro serígrafo de Aragón de los últimos 30 años. Así lo han bautizado, entre otros, pintores como Jorge Gay, Pepe Cerdá o José Luis Lasala. Acaba de jubilarse y deja un importante vacío en la reproducción artística. Por eso, poco antes de su marcha, Rafael Ordóñez Fernández, jefe de área de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, le sugirió una antológica de su quehacer serigráfico. Bofarull le propuso otra cosa: realizar una nueva exposición individual de monotipos de serigrafía, un cuarto de siglo después de la última, en la sala Barbasán de la CAI. «Entre otras cosas, porque eso que me pedía ya lo había hecho en el Museo del Grabado de Fuendetodos», dice el artista.

Así se explica ese verdadero ‘tour de force’ que presenta en la Casa de los Morlanes: más de medio centenar de piezas apaisadas, de 60 x 120 mm, que constituyen una fiesta del color, un oleaje de tonos, un torbellino encendido de gamas que tienen algo de partitura de notas, secuencias y temblores. «Esta exposición es mi memoria contemporánea, y está basada en la pintura y en la música. Desde muy joven oía a Jimi Hendrix, Frank Zappa, pero también a Ígor Stravinski, John Coltrane o Miles Davis, pongamos por caso. Todos me han marcado. Del arte aquí hay muchas cosas: lo que he vivido, mi formación, mi evolución. El pop, el infomalismo, la abstracción expresionista norteamericana, y algunas técnicas tradicionales. Para la impresión, he elegido la madera antes que el zinc. Eso sí, es una exposición hecha a mano por completo».

Pepe Bofarull es un hombre cultivado. Es un pensador tranquilo, un lector de ciencia, un curioso y, a su despacioso modo, un teórico. «He robado a todo Dios. Piense que yo he trabajado con Broto, con Gay, con Cerdá, con Cano, con Xavier Grau; conozco de primera mano sus secretos. Es mi mundo. Y aquí están Jaspers John’s, Willem De Kooning, pero también Frank Stella o Robert Rauschenberg. En este trabajo es muy importante el ritmo, el movimiento de la regleta de serigrafía o de la cartulina que extiende la tinta. Hay una búsqueda constante de la armonía, del equilibrio. He usado 40 litros de disolvente y 10 kilos de tinta», dice. Recuerda algo importante: ‘Pregunta sin respuesta’ es el título de este empeño, intenso y apasionado, que ha llevado a término en 2017. «Así se llama una pieza del compositor estadounidense Charles Ives, nacido en 1874 y fallecido en 1954, de apenas tres minutos, una obra sobria, casi atonal, donde dialogan algunos instrumentos en poco más de tres minutos».

El pintor y serígrafo explica su método, cuadro a cuadro. En todos los cuadros realiza un primer fondo inicial, sometido al binomio de control y accidente. Conciencia y azar. Luego interviene con distintas capas de tinta. A veces hasta con cuatro superficies. De cuando en cuando le quedan zonas sin imprimir o veladuras, o emergen, con distinta graduación o intensidad, determinadas figuras, o lo que Bofarull llama «fantasmas». El autor usa aquí el gesto, el arrebato, pero también el dibujo. Gobierna y desgobierna la mano. «He elegido este formato porque es cuanto me dan los brazos. He intentado hacer una exaltación del color. A veces es voluntaria y ha sido dominada por entero, y a veces es accidental. Todo me sirve. Esta es una exposición de la acumulación de capas», afirma. Aún va más allá: «Por aquí han pasado alrededor de 500 personas, nada comparable a las 30.000 de Natalio Bayo en la Lonja. Lo sé. Pero hay varias cosas importantes. Vienen porque les interesa, porque sí, tienen interés y curiosidad, y eso siempre es estimulante. Estoy vivo y estoy aquí. He hecho un esfuerzo gigante y me siento recompensado. Este es un trabajo de taller y, quizá, un autorretrato. No soy moderno, ni lo pretendo, pero soy de mi tiempo. Seguro».

Pepe Bofarrull siempre regala frases. Suyas o de otros. A veces habla en aforismos. Dice: «“Hay que aprender de lo que no te gusta”. Si lo haces también te preguntas por lo que te incomoda y creces. Mi exposición está fuera de la moda, de lo que se lleva, es un mirar hacia atrás. Soy un artesano que, de repente, se presenta en este espacio en un acto de sinceridad.»

Pregunta sin respuesta’ estará abierta hasta el 25 de junio.

ANNEMARIE HEINRICH: TILDA THAMAR

Así retrató la fotógrafa Annemarie Heinrich, que hizo el grueso d esu carrera en Argentina, a la actriz y pintora Tilda Thamar. Nació en 1921 y murió en un accidente de coche en 1989. Hubo un momento que Perón prohibió sus películas en su propio país.

ANA ALCOLEA: UNA ENTREVISTA

ANA ALCOLEA: UNA ENTREVISTA

Ana Alcolea narra la historia de su

abuela Mercedes, que vivió tres siglos

 

La escritora publica su segunda novela para adultos: ‘Postales coloreadas’, en el sello Contraseña

 

Ana Alcolea (Zaragoza, 1962), tras haber logrado en 2016 el Premio Cervantes Chico, publica su segunda novela para adultos: ‘Postales coloreadas’, en Contraseña (Zaragoza, 2017. 315 páginas). “Es tal vez mi novela más personal. Está basada en recuerdos de mi abuela, que vivió 103 años y pasó por tres siglos”. Mercedes era hija de Juan, empleado del ferrocarril y jefe de la estación de Utrillas, en Zaragoza, y de Agustina, una muchacha orensana de Amoeiro. Añade Ana Alcolea: “Cuando murió, pensé que sus recuerdos de todo un siglo debían quedar en la memoria colectiva, y no solo en la mía, por eso empecé a escribir este libro hace más de diez años. Me ha hecho llorar, reír, y temblar: cuando la terminé y puse el punto y final, mi cuerpo tembló, literalmente. No me había pasado con ninguna otra novela, sentí un enorme vacío, y sentí como si perdiera a las personas de las que hablo en la novela otra vez”.

La novela, un mosaico familiar con muchos personajes y elipsis temporales, arranca en Almería con Mateo y Margarita, sus bisabuelos, y acaba casi cuando la autora nació en Zaragoza, en 1962. Sucede en diversos lugares: Santander, Vigo, Orense, Madrid, varias localidades de Teruel, incluso La Habana y Barcelona, y por supuesto Zaragoza. “Lástima que en Zaragoza no haya mar. Si no podrías trabajar allí. Hay río. En realidad hay tres ríos y un canal. Hay bastante agua. Y viento”, se dice en la página 153. Es una novela de muchos personajes: la primera pareja Mateo y Margarita, su primogénito Juan, que se casa con Agustina, y sus hijos: Valentina la ciega, Pilar, Lola, Agustina, Enrique, Magdalena o Mercedes, pero también andan por ahí el viudo Rodolfo, el apasionado Pepe, que se va a la guerra de África, o el cabal conductor Francisco, que acabará casándose con Mercedes.

Explica Ana Alcolea: “Son personas que he convertido en personajes. Hay episodios que ya no sé si son reales o ficticios, hasta tal punto he vivido dentro de mí las palabras que han ido tejiendo esta historia”. En ‘Postales coloreadas’ son muy importantes los objetos, los recuerdos, los secretos de familia: “El armario de mi abuela y los objetos que guardaba en él son parte importante de esta novela: sobre todo las postales coloreadas que alguien escribía para ellas, para sus hermanas, pues no sabían escribir... Las viejas fotografías también dedicadas por manos ajenas, y que tan bien ha captado Alberto Gamón en la ilustración de la cubierta”. Además de esas postales, son importantes el gramófono, la barra de carmín, unos gemelos, pero también algunos personajes de la época como Raquel Meller, Miguel Fleta y toreros como Bombita. A Paco, esposo de Mercedes y abuelo de la autora, le gustaban mucho los toros e hizo sus pinitos como matador.

“Estoy muy contenta con el hecho de que la novela haya sido publicada por la editorial Contraseña por varias razones: comparto editorial con una escritora a la que quiero y admiro como es Irene Vallejo; es una editorial aragonesa, de mi ciudad, Zaragoza, y el trabajo editorial de revisión y corrección ha sido realmente minucioso y espléndido, así como el cuidado del propio libro como objeto”, concluye la autora de ‘El medallón perdido’ o ‘La noche más oscura’.

 

*La foto de Ana Alcolea es de Oliver Duch, de Heraldo.

 

 

JAVIER AGUIRRE Y LOS AMANTES

Francisco Javier Aguirre, escritor, bibliotecario y crítico musical de HERALDO, siente desde finales de los años 70 una gran pasión por Teruel, y eso le ha llevado a dedicarle libros de viajes, monografías de sus hoteles y fondas con encanto y diversas narraciones al Matarraña y al Maestrazgo. Sin embargo, uno de los temas que le interesan desde su llegada a la ciudad mudéjar desde Madrid ha sido el mito de los Amantes de Teruel, de cuyo origen se celebran los 800 años. Y a ellos, a su “otra vida”, les dedica un libro oportuno que tiene algo de investitgación policial o de ‘quest’, como recuerda Eloy Fernández Clemente en el prólogo: ‘La otra vida de los Amantes de Teruel’ (EPV, 2017) Javier Aguirre, sojuzgado por el cine y la música vinculada con Diego e Isabel, descubrió que Raymond Rouleau había diridigo una ópera con música de Henri Sauguet a finales de los 59. Quiso saber más y se dio cuenta de algo muy curioso: Mikis Theodorakis, el gran músico griego, también se había interesado por los Amantes y había participado, de manera activa, en la banda sonora de la película ‘Honey moon’, dirigida por el inglés Michael Powell, con el bailarín Antonio, y los actores Ludmila Tcherina y Anthony Steel, con fotografía de Claude Renoir, nieto del pintor Auguste Renoir y sobrino del gran director Jean Renoir. Aguirre recuerda que en una revista se decía: “La película incluye una coreografía de Antonio de ‘El amor brujo’, de Falla, y otra creada por Leonide Masside para Ludmila Tcherina a partir de la leyenda de los Amantes de Teruel, musicada por Mikis Theodorakis. También un delicioso, por alucinante, zapateado de Sarasate”. Aguirre averiguó que el músico griego había estado por España y que viajó a Teruel. Las pesquisas le condujeron a una nueva sorpresa: el descubrimiento de otra película, rodada en 1962 por el citado Raymond Rouleau, ‘Les Amants de Teruel’ “cuya música -según Javier Aguirre- es de Theodorakis”. El libro cuenta muchas otras cosas: viajes a Grecia y Francia, una cita casi imposible con Theodorakis, la grabación del disco ‘Los amantes de Teruel’ en Prames, en la voz de María José Hernández, y finalmente dos conciertos de la Orquesta Nacional de España, en Teruel y en Zaragoza. Todo ello, y mucho más, está en este libro.