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Antón Castro

REAPERTURA DEL TALLER DE MARIONETAS DE PEPE OTAL

REAPERTURA DEL TALLER DE MARIONETAS DE PEPE OTAL

La gran titiritera Helena Millán manda una carta a sus amigos donde les anuncia, con este cartel y con esta leyenda, que se re-abre el Taller de Marionetas de Pepe Otal, que falleció hace algunos meses y que era su compañero de vida y de creación. Añade Helena: “Lo celebraremos con una fiesta de retorno el día 25 de julio, a las 21 horas. Calle Guardia 11, metro: Liceu”. El Taller de Marionetas de Pepe Otal, un prodigioso contador de historias con hilos, un soñador para públicos de todas las edades, está en Barcelona.

 

Cuelgo aquí el cartel. Vi a Pepe Otal varias veces, y coincidí con él en una velada inolvidable en la casa taller de Helena Millán, en Garrapinillos. La medianoche se llenó de poesía, de juegos, de afecto y de una admirable noche oscura y sin fondo en la que se oían los ruiseñores y el suave temblor de las higueras.

 

GABRIEL SOPEÑA HABLA DE LA MÚSICA Y DE GOYA

GABRIEL SOPEÑA HABLA DE LA MÚSICA Y DE GOYA

El músico y poeta Gabriel Sopeña presenta este nuevo capítulo de “Música y patrimonio”, dedicado al genial pintor aragonés

 

El domingo a las 18:30 horas, en Aragón Televisión, Música y patrimonio, el programa que conduce Gabriel Sopeña y que coordinan Plácido Serrano y Plataforma Plural de contenidos, ofrece un documental que mezcla la vida, el arte y la música en tiempos de Francisco de Goya, con un concierto en Fuendetodos cuya belleza sonora se hace acompañar de imágenes de las obras del genial pintor.

 

Los cuadros del artista han inspirado composiciones de grandes músicos como la obra maestra de Granados, “Goyescas”. Muchos años después, el compositor y pianista Mauricio Villavecchia se permite jugar, con admiración, respeto y un gran sentido de la evolución musical, con algunas piezas de Granados adaptándolas a cuarteto de jazz. Hoy se pueden escuchar estas adaptaciones de Villavecchia en grandes teatros y festivales, y en conciertos entrañables organizados en Fuendetodos como el que ofrece Música y patrimonio.

 

El músico y poeta Gabriel Sopeña presenta este nuevo capítulo de “Música y patrimonio”, dedicado al genial pintor aragonés. En el estupendo concierto de anoche, de música brasileña con Toquinho y Maria Creuza, la cantante (que ya actuó en Zaragoza en 1987 en Un rincón para el verano, cuando yo empezaba a trabajar en El día de Aragón) tuvo un gesto de reconocimiento para el gran músico aragonés Gabriel Sopeña, que le produjo y reescribió buena parte de su álbum La mitad del mundo. Maria Creuza consideró que los aplausos para Sopeña habían sido tibios y solicitó más intensidad. Grandes aplausos, esta vez sí, en el poblado y bailón escenario del Anfiteatro 43.

 

Hace unos meses, Ana Carpintero y Gloria Martínez publicaron un excelente doble disco de música en tiempos de Goya: la música en Italia y la música en España. 


*Uno de mis retratos favoritos de Goya, el de la Marquesa de Santa Cruz, tiene esta alusión específicamente musical.

 

 

 

 

RÍO ABAJO / 4. SINFONÍA CAMPESTRE

RÍO ABAJO / 4. SINFONÍA CAMPESTRE

Justo cuando se cumplía algo más de un mes de la Expo, Manuel Martín Mormeneo pudo entrar en el Pabellón de Aragón. Disfrutó de su terraza con vistas. “Aquí empieza el primer tramo del viaje hacia la ciudad infinita que será Zaragoza”, pensó. Disfrutó de las frutas de la huerta de hule que se encienden por la noche, de esos ilusorios bosques donde se han insertado las espléndidas fotos de José Verón Gormaz, el cazador de neblinas y ponientes de melón y sangre. Retrasó hasta el último instante su visita a esa cámara oscura en la que se proyecta el audiovisual de Carlos Saura. Hay algo especial en ese recinto: ese amago de ríos y pozas en el suelo, la sensación de pradera o feria campestre en la noche, las seis instalaciones (Calero, Codesal, Langan, Prats, Roig y Torres), la impresión de sentirte hermano, cómplice y peregrino de tanta gente en un tránsito casi misterioso en el tiempo. Pero lo que le llamó la atención al fotógrafo Manuel Martín Mormeneo fueron las imágenes mismas, sin duda: el poema pintado en la piedra, las nevadas, Riglos de noche y enterrado en una penumbra de cuento al pie de sus gigantes de piedra, esa iglesia de Caspe encaramada que pugna contra la decrepitud y el olvido, los tambores de Calanda, la melodía incesante y blanca del agua y sus espumas, ese modo de trepar del castillo de Loarre que se enrosca en sí mismo y asciende, peldaño a peldaño, en el aire, el baile de despedida, y acaso racial, de Miguel Ángel Berna… Le conmovió ese paisaje de montañas, matizado por una jota en la que podría parecer que los campesinos dialogan de colina a colina. Qué intensidad, qué poderío del canto hecho melancolía en la tarde. Le pareció que todo era rotundo y bello, la evocación de un territorio en plenitud, el flujo de la emoción pura como única lección. Esa era la apuesta: la parte por el todo, la sugerencia antes que una explícita teoría del agua en Aragón. Y ese matiz, más allá de las imágenes, se lo otorga esa banda sonora de Roque Baños que atraviesa la sensibilidad y el corazón, y que desgrana, nota a nota, estilo a estilo, el inefable vínculo con la naturaleza, con la historia, con las flores del porvenir. Martín Mormeneo salió a la calle transido y con una única certidumbre: volvería, volverá a ponerse a la cola.

*Este texto apareció en la sección Río abajo, en las páginas de la Expo de Heraldo de Aragón, que coordinan Rafael Bardají, Enrique Mored y Esperanza Pamplona. La foto corresponde a la parte final del audiovisual donde baila Miguel Ángel Berna.

IMPRESIONANTE CONCIERTO DE YOUSSOU N'DOUR ANOCHE

IMPRESIONANTE CONCIERTO DE YOUSSOU N'DOUR ANOCHE

El cantante senegalés Youssou N’Dour ofreció anoche un impresionante concierto en el Anfiteatro 43. Estuvo próximo, intenso, comunicó la belleza, la magia, la alegría y las reivindicaciones de África, en compañía de una excelente banda. El público, entregado, disfrutó con un concierto que acabó hacia la 1.15 de la mañana.

HA NACIDO, EN ZARAGOZA, PABLO ARTAL CAMPOS

HA NACIDO, EN ZARAGOZA, PABLO ARTAL CAMPOS

Esta mañana me llamaba el doctor de almas y cuerpos Ángel Artal Burriel, ese marido ejemplar de Maite, acuarelista, y estudioso de las historias locales y de la vida y el amor de Rafael Barradas en Luco de Jiloca. Y Ángel me dejó un mensaje en el que me decía que ayer había sido abuelo: su hijo Rafael Artal y su nuera Carmen Campos han sido padres de un niño precioso y grande, Pablo Artal Campos, que ya es otro motivo de locura, gozo y felicidad. Todo fue espléndidamente bien.

 

Le devolví la llamada a Ángel, y me cogió el móvil Maite. Me dijo que el cardiólogo abuelo no podía ponerse porque iban a pasar un fin de semana, casi una luna de miel de su recién estrenada condición de abuelos, a su espléndido apartamento de Biescas. No hay como ser abuelos para lanzarse a la aventura monte arriba…

 

Enhorabuena a Rafael Artal, a Carmen Campos, a Ángel y a Maite. La foto no corresponde a Pablo Artal Campos, sino a otro recién nacido que he encontrado en www.miflotador.com.

LINO PORTELA ENTREVISTA A PATTI SMITH *

LINO PORTELA ENTREVISTA A PATTI SMITH *

REPORTAJE DE LINO PORTELA, EN EL PAÍS, PUBLICADO EL PASADO MES DE ABRIL DURANTE LA EXPOSICIÓN DE SUS FOTOS EN LA FUNDACIÓN CARTIER DE PARÍS. LO TRAIGO AQUÍ POR SU INTERÉS ANTE LA ACTUACIÓN DE PATTI SMITH MAÑANA EN ZARAGOZA, EN LA EXPO.

 

Lo ha dicho millones de veces pero nadie le hace caso: "No soy la abuela del punk. Eso es una estupidez. Yo me considero una artista y sobre todo una currante". A sus 62 años Patti Smith lo repite mientras almuerza un bocadillo de jamón con mostaza -"Pica, pero me encanta", dice-. Está sentada en un sofá de cuero en una oficina de la Fundación Cartier de París y come algo rápido porque no tiene ni un segundo que perder. "Tengo mucho trabajo todavía", dice mientras divide la baguette en dos. "Si tienes hambre...".

A mediados de marzo la hiperactiva cantante y poeta ultimaba los detalles de su nueva obra que nada tiene que ver con la música ni con la poesía. Se llama Land 250 y es una exposición de fotos realizadas por ella entre 1967 y 2008. La muestra, que se inauguró el pasado 28 de marzo y se podrá ver hasta el 22 de junio, se celebra en la propia Fundación Cartier que, cosas del destino, está a escasos metros del pequeño apartamento donde Patti durmió durante su primera visita a Paris en 1969. "No soy una profesional de la fotografía pero más o menos sé cómo va eso de la composición y lo de la luz. Nunca me interesó demasiado hasta que murió mi marido Fred [guitarrista del grupo de rock, MC5, que falleció de un ataque al corazón en el 94]. De pronto me encontré con dos hijos y muchos problemas económicos. No tenía fuerzas para nada y la fotografía se convirtió en mi refugio", explica Patti. Su camiseta negra se ha llenado de migas. No le importa, su mente está trabajando. "Estas fotos son el diario visual de mi vida y recuerdo todos los momentos en los que las hice. Veo algo que me llama la atención y disparo. Siempre viajo con mi cámara". En total son 250 estampas en blanco y negro con cierto aire sombrío y espectral. Unas botas viejas, un tigre en el zoo, la maquina de escribir de Herman Hesse, un detalle del Guernica, caballos, su traje de novia. Todas fruto de su vieja cámara polaroid, modelo Land, la misma que hace un mes utilizó en Málaga para fotografiar el Museo Picasso. La misma que un año atrás llevó a Granada para ver a su "amiga" Laura García Lorca, sobrina del poeta. "En Málaga hice muchas fotos pero no me ha dado tiempo a incluirlas en esta exposición. Quizá para la siguiente", dice.

Patti Smith no se ha puesto hoy las lentillas. Lleva unas gafas redondas al estilo Lennon de varias dioptrías. Los años no han alterado su aire decididamente andrógino. Su voz es grave, que no ronca. Viste unos pantalones vaqueros rotos que se meten en unas botas altas y algo sucias. Su aspecto descuidado y la ligera sombra en la parte superior del labio dejan de llamar la atención cuando mira con sus ojos profundos y despiertos. Si un marciano aterrizase en la tierra no tardaría en descubrir que es una bohemia. "Me cuido bastante, pero 62 años es un número muy serio", sonríe, "de pronto te das cuenta de que has vivido la mayor parte de la vida. Aunque trato de no pensar en la muerte, todavía no estoy preparada. Tengo muchos libros por leer". Además, asegura que está viviendo una nueva etapa en su vida. "Yo diría que es la cuarta", explica. "Soy viuda, mis hijos son mayores y vuelvo a sentirme tan libre de responsabilidades como cuando tenía 20 años. Sólo que ahora soy más sabia".

Patti abre el catálogo de la exposición y se detiene en una de sus fotos favoritas: un primerísimo plano de las manos del fallecido Rober Mapplethorpe, fotógrafo bisexual y compañero sentimental en 1966, en la que ella llama "primera etapa". "Robert era muy guapo y todos se fijaban en su cara, pero lo más hermoso que tenía eran sus manos". Juntos vivían en una estrecha habitación en el Chesea Hotel en pleno huracán artístico de Nueva York. Él hacía fotos y ella escribía poemas. "Como no teníamos dinero ni mucho sitio, hacíamos toda la vida en la cama. Allí dormíamos, bebíamos, escribíamos, soñábamos, nos colocábamos [luego hablaremos de las drogas] y hacíamos el amor", cuenta.

Esa primera etapa terminó cuando Patti empezó a contactar con los músicos del primerísimo punk neoyorquino. En poco tiempo se convirtió en la personificación del simbolismo francés mezclado con el rock and roll. Penny Arcade, actriz, cantante y la única mujer con la que Patti tuvo una relación sexual, la recuerda andando por las calles del Village neoyorquino: "Quería parecerse a Keith Richards fumar como Jeanne Moreau, andar como Bob Dylan y escribir como Arthur Rimbaud". "Es cierto que quería parecerme a Keith, incluso en su pelo", admite Patti, "pero de pronto me di cuenta de que era imposible imitarlo. Sigo siendo amiga de Keith", explica. ¿Y de Dylan? "También. Es el tío más independiente que conozco. Hace realmente lo que le da la gana. Un auténtico outsider. Gracias a él grabé mi primer disco".

Eso ocurrió en 1975. Su primer y mejor trabajo -de los diez publicados- se llamó Horses y fue la chispa que encendió la explosión punk. Con 30 años se convertía en una estrella. Había pasado de trabajar en una fábrica, inspeccionando pañales para bebés, a ser un icono del rock. Mucha culpa de eso la tuvo la portada de julio de 1978 de la revista Rolling Stone. En la foto, de Annie Leibovitz, Patti aparece sudorosa, despeinada y con una blusa transparente que dejaba ver su sostén negro. A ella misma le sorprendió. "Annie captó algo de mí que ni yo misma entonces conocía", confiesa. "Más tarde me convertiría en la persona que sale en la foto. Desarrollé más la elegancia y la dignidad de esa persona". ¿Fueron salvajes aquellos años? "Nunca fuimos tan salvajes como se cree. Fumaba marihuana, tomaba café y otras drogas por razones espirituales, no para divertirme".

Esta segunda etapa, la del éxito, se interrumpió en los 80 cuando conoció al que fue su marido Fred 'Sonic' Smith. Con él se exilió a Seatlle, medio dejó la música y se dedicó a educar a sus dos hijos. El mayor, Jackson, tiene ahora 27 años y toca la guitarra. Jessie tiene 21 y actualiza el My Space de su madre, que entre los amigos agregados están Beethoven, su adorado Rimbaud y Dostoiesvki. "Gracioso, ¿verdad?", sonríe Patti arrugando la cara. "Cuando apareció Internet lo odiaba. El 11-M en Madrid me abrió los ojos. Vi que la gente si se unía a través de Internet y los sms podía recuperar el poder y decidir el gobierno en España. Cambió para bien mi concepción sobre la tecnología. Aún así sigo sin tener móvil".

En esta "cuarta etapa" -la tercera se considera aquella en la que volvió a la música gracias a la insistencia de Michael Stipe, de REM-, Patti es feliz. Se siente "más libre que nunca". Viaja y expone en medio mundo. Acaba de estrenar Dream of Life, un documental sobre su vida y se interesa por la política. "Si en EEUU gobernase Ralph Nader [Partido Verde] viviríamos en un mundo mejor", asegura. También colecciona libros, algo que le interesa más que los discos. Escucha mucha ópera, mucho reggae y a John Coltrane, "aunque me encanta Radiohead", asegura. De un nuevo disco, por ahora, nada. Pero sí está escribiendo un libro, The Traveler, inspirado en su padre. Así que no parece dispuesta a perder ni un segundo más. Se acaba el bocadillo y se levanta de un salto. "Me voy a trabajar, tengo muchas cosas que hacer".

*Esta estupenda fotografía de Patti Smith, que actúa mañana en Zaragoza en el Anfiteatro 43, se la hizo su ex novio Robert Mapplethorpe en 1986.

 

CRÓNICAS DE LA EXPO / 5. MUSICA PARA EL DOMINGO 20

CRÓNICAS DE LA EXPO / 5. MUSICA PARA EL DOMINGO 20

PATTI SMITH, LA POETISA DEL PUNK ROCK, DESEMBARCA MAÑANA EN EXPO ZARAGOZA

 

Es una de las dos únicas citas, que la cantante norteamericana tiene en nuestro país

 

Patti Smith es una emblemática cantante y poetisa norteamericana, que saltó a la fama durante el movimiento punk en los setenta con un disco inolvidable: Horses. Además de por su música, a la que ha sabido dotar de un punto personal inconfundible, Smith supo ha sabido buscar su sitio en el mundo de la música y se ha convertido en la cantante feminista e intelectual del rock. Sus alusiones introdujeron la poesía francesa del siglo XIX a la juventud norteamericana, mientras que su imagen andrógina y poco femenina desafiaron a la era Disco. Está considerada como una de las artistas más comprometidas del rock, y recientemente fue incluida en el Rock and Roll Hall of Fame. Recientemente estuvo en España, en la Casa Encendida, donde rindió homenaje a uno de sus poetas favoritos: Federico García Lorca.

 

Un día más, la bailarina y coreógrafa Sol Picó representará en Distrito 50 (23.15 horas) su espectáculo diseñado especialmente para EXPO 2008, ‘Sirena a la plancha’, un montaje en el que su fuente de inspiración ha sido la relación primigenia entre agua y feminidad. Anoche vimos la pieza, con mucho público, y es una función realmente poderosa, talv ez un tnato críptica, poética y onírica, pero seduce. La sirena es impresionante, y en torno a ella se agrupan distintas parejas, y al final mujeres solas. Llama mucho la atención la energía de una música áspera a veces, inquietante otras, matizada casi siempre. Justo después, en la Avenida 2008, vuelve el pasacalle de BRASIL NATURA (00.15 horas).

 

 

Por su lado, en el BALCÓN DE LAS ARTES ESCÉNICAS, por segundo día consecutivo, la bailaora YOLANDA CORTES (00.15 y 01.30 h) dirige un espectáculo donde la farruca, el martinete, los tangos, la soleá y la bujería harán disfrutar al espectador del mejor flamenco tradicional. La formación del cuadro flamenco está compuesta de 7 músicos, dos bailaores, dos guitarras, una  cantaora, un cantaor y un percusionista. El Balcón de las Artes Escénicas es un espacio sugerente.

Yolanda Cortés nace en Barcelona en 1977. A la edad de 16 años inicia sus estudios de baile en la escuela de flamenco "Tani", continúa su formación en Madrid y Barcelona con las principales figuras del baile flamenco como Antonio Canales, Eva la Yerbabuena, Belén Fernández, Javier de La Torre, Belén Maya, Antonio el Pipa…Ha trabajado en importantes tablaos de Barcelona, con importantes figuras como Antonio Canales… Con Montse Cortés ha compartido escenarios en diferentes ocasiones, también con Miguel Poveda…<br>Ha realizado giras por las más importantes ciudades Europeas, cosechando grandes éxitos, gracias a su depurado estilo y seriedad en su interpretación.

 

A su vez, también en el BALCÓN DE LAS ARTES ESCÉNICAS tendrá lugar el espectáculo de  la compañía de PILAR MORENO (17.00,19.15 y 21 h)

 

 

En el BALCÓN DE LAS MÚSICAS mañana estará EN CLAVE DE JOTA (19 horas) un proyecto desarrollado por Begoña García Gracia y José Luis Muñoz Burillo con el objetivo de realizar una actualización de la jota de una manera respetuosa y valiente. Hasta el momento, el proyecto ha editado un valioso álbum y ha realizado diversas presentaciones del mismo, recibiendo elogiosas críticas por parte de crítica especializada y público, además de consolidándose como uno de los escasos proyectos dedicados a la evolución del género. A las 21 horas,  es el turno del sampler de COLLEN, un proyecto musical y solitario impulsado por la artista francesa Cécille Schott. En él, utilizando el sampler como metodología y distintos instrumentos acústicos de las procedencias más diversas y étnicas, construye preciosas composiciones acústicas cercanas al folclore tradicional en su sonoridad y a la música electrónica en su forma. Hasta el momento ha publicado varios discos, muy considerados por crítica y público, y ha girado activamente por países de todo el mundo. Su propuesta es singular y única, y mezcla influencias tradicionales y contemporáneas para crear un sonido tan personal como innovador.

 

Para terminar el día, el balcón también recibirá a AIWA (00.30 horas), el colectivo musical fundado en Rennes (Francia) en cuya propuesta se fusionan los sonidos tradicionales iraquíes con sonidos electrónicos, y el hip hop en árabe, dando lugar a una de las propuestas musicales más interesantes y personales de su país. En sus directos se combinan instrumentos tradicionales con elementos eléctricos y electrónicos, dando lugar a un espectáculo musculoso, rítmico y muy contagioso. Lo vi, lo oí, la noche del viernes y sonaba estupendamente. Alterna a un vocalista con una vocalista.

 

Los visitantes de Expo podrán disfrutar mañana en el BALCÓN DE LOS NIÑOS del estreno de la compañía MARTA CARBAYO (11.00; 13.15 y 14.45 horas) y su espectáculo CANTACLOWN, un espectáculo en el que “La Carballo” ha de cantar un repertorio de lírica selecta, que no es más que un pretexto para un encadenado de situaciones hilarantes que parecen no tener límite, en donde hasta los silencios se vuelven divertidos. Cada objeto que saca del escote transforma el espectáculo renovando la atención del espectador como si la función acabase de comenzar. Canta, baila y juega con todo un humor sutil que nos recuerda que bello y simple puede ser vivir. Por otro lado, la compañía ARRIERITOS (17; 18.15 Y 19.30 horas) estrena 1 +1=3, un cuento que narra la vida de Cuki, un señor que trabajaba a todas horas. Si no hablaba con personas, hablaba por teléfono y si no, hablaba solo. No paraba ni un segundo, sólo lo hacía para dormir, que dormía bien poco; o si no paraba para comer,  que comía bien mucho. Siempre estaba ocupado, tan ocupado que ni siquiera el presidente ni el mismo rey podían concertar una cita con él. Un espectáculo delicioso de danza para niños, ganador del último Max de artes escénicas.

*Esta nota pertenece al gabinete de comunicación de la Expo, a la que se le han añadido algunas notas propias. Durante algunos años, Patti Smith compartió su vida con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, que moriría de Sida en 1988. Esta foto de ambos es de 1969 y corresponde a Norma Seeff.

 

EPOPEYA ARAGONESA EN GUINEA ECUATORIAL

No hay nada más fascinante que la realidad. Siempre almacena las mejores historias, los sueños más inverosímiles, un sinfín de personajes que parecen inventados al calor del fuego o bajo un nogal de sombra donde los abuelos del Pirineo relatan cuentos africanos. Hace pocos meses, en Benasque oí hablar por vez primera de un formidable trayecto: el que emprendieron a finales del siglo XIX y a principios del siglo XX algunos de los hijos de Chía hacia la isla de Fernando Poo, en Guinea Ecuatorial. El primero de ellos fue el campesino sin fortuna Mariano Mora Abad, y luego partieron algunos de sus familiares y amigos como Joaquín y Jesús Mallo. Más tarde, impelidos por el aroma de leyenda de aquella “emigración casual y aventurera”, empezaron a bajar otros habitantes del valle de Benasque y de casas específicas, con nombres más bien sonoros. Iban en barcos, desde 1930 a 1960 el más habitual fue el “Plus Ultra”, y recibían siempre “una oleada de calor en la cara que te quemaba”.

Fue José María Mur quien me habló entonces del libro y del documental que estaba a punto de ver la luz: el proyecto genérico se titula “Guinea en patués” (DPH, IEA y Ayto. de Benasque), y lleva un subtítulo explícito: “De los bueyes del valle de Benasque al cacao de la isla de Fernando Poo”. Los moradores del valle de Benasque, que hacían “poesía de surco a surco” con los bueyes uncidos y un torrente de sudor en el cuerpo, convirtieron a Guinea en su tierra prometida: los primeros colonos tiraron de los segundos y de los terceros, casi de todo el valle. Dicen el citado Mur y los otros dos autores, José Manuel Brunet y José Luis Cosculluela, que hubo un instante en que había más gente de Chía en África que en el pueblo. El primero en llegar –serio, trabajador, emprendedor- contó con la colaboración de dos canarios, Victoriano Pérez y Rafael Romero; los tres adquirieron tierras para deforestación y plantaron cacao y café en dos fincas conocidas por “Sandaka”y “Constancia”. No todo fue coser y cantar, pero tampoco se vivía holgadamente en Benasque. Los autores alternan la narración de la vida en la isla guineana y en el valle, y a nadie le pasó inadvertida la terrible riada local de 1925.

El libro lo cuenta casi todo: habla de las condiciones de la isla de 2.017 kilómetros, de sus tres montañas que se alzan de cráteres en reposo, de su paisaje tan exuberante como boscoso, de sus tribus, de sus braceros (se instauró el día del bracero con cinco premios al mejor obrero, que siempre era negro, de Camerún o de Nigeria, y éste se desplazaba en cayuco) y de sus únicas dos estaciones al año. Los autores cuentan cómo se van adaptando, cómo recogen la fruta, cómo sobreviven en un ámbito nada fácil, eso sí gastan poco y compran con vales. Cazaban boas, las cocinaban con aceite de palma, tenían criados y cazadores de ardillas, y se movían a sus anchas en fincas tan grandiosas como la Bombe. En general, se casaban con españolas, por poderes en ocasiones, pero también vivían pasiones convulsas con mujeres negras. Con todo, los benasqueses cumplían bastante bien un dicho de Guinea: “Mucha coño, poco coño y un poquito de coñac”.

El libro, en su segunda parte, recoge los testimonios de la gente que anduvo por allá. Dice un paisano que llegó hacia 1935: “El salacot, la quinita y el mosquitero no podían faltar: el salacot era el sombrero, la quinta era la pastilla antipalúdica, y el mosquitero, para poder dormir”. Y otro declara: “Me picó la mosca tsetsé, a la que llaman del sueño, pero no te da sueño. Fui a Santa Isabel, a la casa central de Mallo-Mora; fiebre y fiebre, soñabas barbaridades, desvariabas, te duele la cabeza y no sabes dónde”. Los autores completan este libro repleto de fotografías con una película sobre esta epopeya que cambió la existencia en los valles. La existencia, los relatos, las casas y, probablemente, hasta la idea del paraíso en la tierra.

*Este texto aparecía el pasado viernes en Heraldo de Aragón, de Huesca.