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Antón Castro

AGUSTÍN MARTÍN: HUMOR Y BONDAD Y SIMPATÍA

AGUSTÍN MARTÍN: HUMOR Y BONDAD Y SIMPATÍA

Esta mañana había quedado con Ángel Pascual Rodrigo, que prepara un viaje a Londres, y luego otro, mucho más largo, a Jerusalén y Siria. Trabaja Ángel en un proyecto en torno a los faros marinos, el corazón del bosque, la noche estrellada, el paisaje, y lo arropa todo con un conjunto de poemas y de fábulas sobre el viaje, la memoria, el resplandor del alma y del espacio exterior. Habíamos quedado un instante en el Café & Té, fui con mi hija Sara, apareció luego su mujer Elvira Ascaso, y de repente vi y me vio a una de esas personas a las que les tengo un enorme cariño: el humorista Agustín Martín, el mejor doble que se recuerda de José Atarés. Era tan bueno que no se sabía cuál de los dos era el verdadero.

Agustín ha trabajado en proyectos como Que viene el lobo o Vaya comunidad, y ahí sigue soñando gags de humor, trabajando sin descanso, peleando por la risa. Su página web es un buen ejemplo de ello: http://www.quepues.es, donde tiene su personal y dichararero blog: htttp://diarioquepues.blogspot.com.

 

Agustín es uno de esos tipos cariñosos, sencillos y siempre próximos, que no va de nada. Hace lo que hace con entusiasmo y sinceridad, pensado en el público. Por eso siempre me ha caído estupendamente, por eso quiero saludarlo desde el blog y testimoniarle aquí, casi de madrugada ya, mi cariño y mi admiración…

*Agustín Martín posa aquí como un cristo de verbena.

MÁS QUE VOCES: CLÁSICA EN LA EXPO, A LAS SEIS

MÁS QUE VOCES: CLÁSICA EN LA EXPO, A LAS SEIS

 

VIERNES, 18 DE JULIO, EXPO

PABELLÓN DEL AYTO ZARAGOZA, A LAS 18.00

 

La música clásica instrumental y vocal del Grupo Más que Voces del Conservatorio Città di Roma invadirá a las 18.00 el Pabellón del Ayuntamiento de Zaragoza en la Expo. En esta velada, sus intérpretes serán la voz de la soprano zaragozana Estrella Cuello, el violín de Elena Farjuthdinova, la flauta travesera de Elena Jourikhina, y las manos al piano de Marina Nikitina. Se interpretarán populares obras de los compositores Haendel, Vivaldi, Mozart, Offenbach, Bizet, Puccini, Sorozabal, Moreno Torroba y Albéniz. Un concierto para ser disfrutado por todos los públicos.

 

PRÓXIMOS CONCIERTOS

 

·         Jueves 24 de julio, 19h. Pabellón de Zaragoza en la Expo. Concierto “Duettos en femenino”. Intérpretes: Estrella Cuello (soprano), Mª Elena Vallejo (mezzo), Carmen Lanao (oboe), Belén Blázquez (piano)

·         Sábado 26 de julio, 19h. Eriste (Valle de Benasque-Huesca). Ciclo Músicas en la Cima. Concierto “Joyas antiguas”. Intérpretes: Estrella Cuello (soprano), Elena Jourikhina (flauta travesera), Elena Farjuthdinova (violín), Belén Blázquez (piano)

·         Martes 5 de Agosto, 19h. Auditorio del centro cultural del Ayuntamiento de Biescas (Huesca). Ciclo de música clásica organizado por los empresarios del Valle de Tena. Recital del grupo Más que Voces. Intérpretes: Estrella Cuello (soprano), Elena Jourikhina (flauta travesera), Elena Farjuthdinova (violín), Diego Blanco (piano)

·         Jueves 7 de Agosto, 19h. Iglesia de Tramacastilla (Huesca). Ciclo de música clásica organizado por los empresarios del Valle de Tena. Recital del grupo Más que Voces. Intérpretes: Estrella Cuello (soprano), Elena Jourikhina (flauta travesera), Elena Farjuthdinova (violín), Diego Blanco (piano)

·         Viernes 8 de Agosto, 19h. Pabellón de Zaragoza en la Expo. Organiza la Universidad de Zaragoza. Concierto de música celta por el grupo Nehalennia. Intérpretes: Estrella Cuello (voz), Maite Echániz (arpa celta), Elena Jourikhina (flauta), Begoña Pérez (piano).

·         Domingo 10 de Agosto, 19:30. Iglesia de Villel de Mesa (Guadalajara). Concierto “Pasión divina, pasión profana”. Intérpretes: Estrella Cuello (soprano), Luis Romero (barítono), Marina Nikitina (piano)

·         Jueves 14 de Agosto, 19h. Iglesia de Piedrafita de Jaca(Huesca). Ciclo de música clásica organizado por los empresarios del Valle de Tena. Recital del grupo Más que Voces. Intérpretes: Estrella Cuello (soprano), Elena Jourikhina (flauta travesera), Elena Farjuthdinova (violín), Diego Blanco (piano)

·         Viernes 15 de Agosto, 19h. Iglesia de Eresue (Valle de Benasque-Huesca). Ciclo Músicas en la Cima. Concierto “Pasión divina, pasión profana”. Intérpretes: Estrella Cuello (soprano), Luis Romero (barítono), Belén Blázquez (piano)

·         Sábado 23 de Agosto, 19h. Iglesia de Lanuza (Huesca). Ciclo de música clásica organizado por los empresarios del Valle de Tena. Recital del grupo Más que Voces. Intérpretes: Estrella Cuello (soprano), Elena Jourikhina (flauta travesera), Elena Farjuthdinova (violín), Diego Blanco (piano)

·         Domingo 24 de Agosto, 19h. Pabellón del Ayuntamiento de Zaragoza en la Expo. Concierto del grupo Más que voces. Intérpretes: Estrella Cuello (soprano), Elena Jourikhina (flauta travesera), Elena Farjuthdinova (violín), Marina Nikitina (piano)

·         Martes 26 de Agosto, Isla de Menorca. Concierto “La escena de ayer y de hoy”. Intérpretes: Orquesta de cámara de Huesca. Director: Antonio Viñuales. Soprano: Estrella Cuello. Continuo: Teresa Pueyo.

·         Míercoles 27 de Agosto, Isla de Menorca. Concierto “La escena de ayer y de hoy”. Intérpretes: Orquesta de cámara de Huesca. Director: Antonio Viñuales. Soprano: Estrella Cuello. Continuo: Teresa Pueyo.

 

 

CANO EXPONE EN LA SALA-MUSEO DE ANCILES

CANO EXPONE EN LA SALA-MUSEO DE ANCILES

 

La Asociación Cultural Guayente, que lidera la indesmayable Lola Aventín, ofrece durante este fin de semana, por segundo año consecutivo, una nueva edición del ciclo “Guayente Itinera” que este año llevará distintas actividades a la localidad de Chía. La programación cultural de este emblemático colectivo del valle de Benasque ofrece los días 18, 19 y 20 de julio, este ciclo “Guayente Itinera”, mientras que reserva para el mes de agosto el denominado `Guayente enCasa` que engloba las actividades más tradicionales que viene ofreciendo la asociación en los últimos años.


El programa de Guayente Itinera 2008 comenzará mañana viernes en Anciles coincidiendo con la inauguración de la exposición de José Luis Cano en la Sala-Museo de Anciles.
La muestra de José Luis Cano, pintor, escritor y humorista de Heraldo de Aragón, se titula De Ranillas a Anciles, y consta de 25 serigrafías y de algunas pinturas. Cano expuso el pasado Pilar, con gran éxito, en el palacio de la Lonja de Zaragoza una muestra de pintura abstracta y conceptual, llena de intensidad, de fuerza y de homenajes a Ranillas, la sede de la Expo 2008.


Al día siguiente, sábado día 19, las actividades se trasladarán hasta Chía, donde se irán sucediendo hasta el día siguiente, domingo 20. La primera de ellas será ese sábado a las 18,30 horas con una charla-demostración sobre la elaboración y degustación del cacao de Guinea, que correrá a cargo del cocinero y profesor de Hostelería José Miguel García-Escudero. La actividad tendrá lugar en el Ayuntamiento de Chía. A continuación, y en el salón de esa misma Casa Consistorial de Chía, tendrá lugar la conferencia Chía, un pueblo con once lugares de culto. La charla correrá a cargo del delegado de patrimonio de la Diócesis Barbastro-Monzón, Enrique Calvera.


Dos nuevas propuestas cerrarán el domingo el ciclo `Guayente Itinera` de este año, ambas también en Chía. La primera de ellas será una ruta, dada en llamar de las ermitas, que partirá de la plaza de la localidad a las 10 horas. Ese mismo domingo, a las 19 horas y en el salón del Ayuntamiento de Chía, se proyectará el documental Guinea en patués presentado y comentado por sus autores: José María Mur, José Manuel Brunet y José Luis Cosculluela.

 

*Foto de José Luis Cano durante la recepción del premio al mejor ilustrador de 2007 que entrega el proyecto audiovisual de El Pollo Urbano, que organiza y dinamiza Dionisio Sánchez.

UNA HABITACIÓN SOBRE LA CALLE PINAR

UNA HABITACIÓN SOBRE LA CALLE PINAR

Juan Marqués

 

Hace ya años, en el colegio San Agustín de Zaragoza, los buenos frailes nos explicaban la diferencia entre lo útil y lo valioso. No recuerdo sus ejemplos pero bastará uno apócrifo: ¿Qué es más útil: ser un experto en informática o haber leído a Emily Dickinson? Tal vez, pero, ¿qué es más valioso?

         Vivo y trabajo en la Residencia de Estudiantes desde hace casi mil días (llegué el 1 de septiembre de 2005 con una beca del Ayuntamiento de Madrid y una mochila), y en este lugar he confirmado mi esperanza de que lo útil y lo valioso pueden convivir y casi confundirse. Uno siente una enorme admiración por lo que supuso la iniciativa institucionista española a comienzos del siglo pasado (y además tengo mi punto de “mitomanía cultural”), así que desde el día de la llegada he sido muy consciente de mi buena suerte, de lo impagable de esta experiencia. No sé lo que la vida y el tiempo harán conmigo, pero ya, con sólo 27 años, puedo estar seguro de que esta larga temporada aquí supone uno de los grandes regalos que me va a hacer la existencia (como la propia razón que lo explica, que es que José-Carlos Mainer cometió la maravillosa temeridad de aceptar dirigir mi tesis doctoral, que ya se demora...). Y, por la otra parte, no hace falta ser muy calculador ni ambicioso para advertir que ser residente activa multitud de oportunidades, de posibilidades, de apoyos de todo tipo. Sólo con una lista incompleta de las personas a las que he conocido y trato gracias a mi condición de becario se llenaría este artículo.

         Lo valioso es lo que importa (lo útil es lo que interesa), y por eso hay que empezar hablando de los compañeros. El escritor asturiano Chus Fernández, becario entre 2004 y 2006, formuló la mejor y más concisa definición que, por lo que a nosotros toca, conozco de la Residencia: “Un hotel con amigos”. Amigos que hacen circular continuamente música, películas y libros, que comparten experiencias, noticias e ilusiones, que se reúnen para conversar o salir a tomar una copa en los no muchos bares cercanos (ésta, entre la calle Serrano y el paseo de la Castellana, es una zona de embajadas, redacciones de periódicos conservadores, grandes oficinas financieras...). No todo el mundo vive junto a 22 buenos cómplices (más los visitantes habituales y los trabajadores), y eso, incluso para alguien como yo (que no soy precisamente la persona más extrovertida del planeta, por decirlo de un modo benévolo conmigo mismo), es algo tan especial como (lo sabemos...) irrepetible. Imposible dar cuenta de todo lo que me han enseñado mis “cobecarios”, así que, como en todos los órdenes artísticos últimamente, el fragmentarismo intentará hacer intuir la totalidad: si no fuera por Elvira Navarro (autora de la magnífica novela La ciudad en invierno, publicada por Caballo de Troya en 2007) todavía no habría leído la gloriosa Conversación en Sicilia de Elio Vittorini; si el cineasta Eloy Enciso no hubiese llegado aquí en septiembre yo nunca hubiese visto su Pic-Nic, esa pequeña obra maestra que ha estrenado en circuitos dramáticamente minoritarios; gracias a la zaragozana Carmen Barba sé lo que los químicos como ella investigan sobre la “quirialidad” (que podría tener aplicaciones muy sugerentes a la llamada “literatura del yo”, eso que ocupa hoy a nueve de cada diez filólogos); el ingeniero madrileño Víctor Gómez consiguió que nos fuésemos él y yo cinco días casi gratis a Islandia (uno de los principales sueños de mi muy soñadora infancia); el músico mexicano Iván Ferrer pidió a Ángel González una dedicatoria para mí en el cuadernito del recital que dio aquí el 30 de mayo de 2007, en un día en que yo estaba fuera de Madrid (y que supuso, por desgracia, una de los últimas oportunidades de escuchar al gran poeta); el matemático valenciano Roberto Rubio recita los pasatiempos de los periódicos sobre la mesa del desayuno; y personas, entre otras varias, como las poetas Elena Medel y Carmen Jodra, el filósofo murciano Pablo Jarauta, los historiadores bilbaínos Joserra Marcaida y Nere Basabe (autora de la novela Clara Venus, en la editorial zaragozana Tropo) o la historiadora del arte cordobesa Noemí de Haro hacen, simplemente, que uno esté un poco más tranquilo y un poco menos solo bajo el cielo.

         Un hotel con amigos y con una actividad cultural envidiable. No es normal que baste bajar unas escaleras para escuchar a Eugenio Montejo, Chavela Vargas, Antonio Gamoneda, a ese sabio humilde que se llamó Claudio Guillén o al ya también añorado José Bello, a quien tuvimos la suerte de saludar tres veces y conversar en una de ellas durante varios minutos. Un hotel que custodia un archivo único y sorprendente, y no sólo de la historia de la casa ni de la llamada “generación del 27”. Un hotel con unos jardines que por sí solos bastarían para que éste sea un rincón especial de la ciudad, extraña (pero afortunadamente) no demasiado frecuentado por lectores sentimentales o turistas enterados y curiosos. Un hotel donde han nacido algunas de las mejores exposiciones de los últimos años (las dedicadas a Juan Ramón Jiménez y a las Misiones Pedagógicas, especialmente) y que cuenta con un servicio de publicaciones que aporta continuamente obras de indiscutible valor científico o filológico, editadas prodigiosamente (siguiendo en parte el magisterio del propio Juan Ramón, que fue, hace casi cien años, el primer director de las prensas de la Residencia).

         El poeta de Moguer (que fue, si nos dejamos de tonterías y posturitas, el mejor poeta del siglo XX) debería ser más citado en relación a la Residencia, y ésta vería cómo se añadía un nombre insuperable al famoso trío que, con toda justicia, protagoniza la tradición y la memoria de la casa. Agustín Sánchez Vidal, en el primer párrafo del primer capítulo de su preciosa y ya clásica monografía, explica “Que Federico García Lorca, Luis Buñuel y Salvador Dalí terminaran por encontrarse en la Residencia de Estudiantes de Madrid hacia 1920 es menos azaroso de lo que pudiera parecer a primera vista” (por razones de origen, situación económica, perspectivas de la época), pero sigue siendo asombroso que un poeta, un pintor y un cineasta de esas dimensiones y esa relevancia fueran especialmente inseparables por estos pasillos cuando todavía apenas habían comenzado su obra (y cuando a Buñuel ni se le había pasado por la cabeza dirigir películas). Antes de ellos estuvo por aquí Santiago Ramón y Cajal, primer presidente de la Junta para la Ampliación de Estudios (que celebró en 2007 su primer centenario) y después Severo Ochoa y con ellos José Moreno Villa o Emilio Prados..., pero son ellos tres los principales “fantasmas” con los que convivimos.

         Como se ha destacado muchas veces, Aragón ha tenido una presencia continua y muy fructífera en los cuatro edificios que forman la Residencia. Los clásicos son Ramón y Cajal, Buñuel y ‘Pepín’, pero ha habido mucho más. Hoy el Gobierno de Aragón es miembro destacado del Patronato, y gracias a ello fue depositado aquí el archivo de Benjamín Jarnés, todavía no completamente agotado (el año pasado la Residencia dio a la luz El aprendiz de brujo, una estupenda novela, hasta ahora inédita, del escritor de Codo). El propio Gobierno creó en 2006 tres becas que desde entonces aprovechan la bióloga zaragozana Nerea Irigoyen, el historiador bilbilitense Diego Cucalón y la muy joven violinista pamplonesa Alma Olite (cuya forma de tocar deja boquiabierto al melómano más exigente). Además, la Fundación José Luis Borau (el cual frecuenta también este lugar, como su colega oscense Carlos Saura, el filósofo zaragozano Francisco Jarauta o el propio Mainer...) ha convocado este curso una beca más para estudiantes de cine, que ha estrenado la valenciana Gemma Vidal. La ya citada Carmen Barba y yo mismo somos los representantes aragoneses entre los 18 becarios del Ayuntamiento de Madrid (6 de ciencias sociales y humanidades, 6 de ciencias de la naturaleza y tecnología, 6 de creación artística), entre los que estuvo hasta el año pasado el filósofo de Sariñena Alberto Fragio, y antes, entre algunos otros, los escritores zaragozanos Félix Romeo y David Mayor.

         Pero me pedían que escribiera sobre lo que nunca se cuenta de la Residencia, sobre sensaciones personales, sobre las rutinas. Tengo que ir rápido, porque el tiempo y el espacio, que en la Residencia son más amplios que en el mundo (los días aquí duran mucho más de 24 horas, lo cual no siempre es una ventaja), se me están acabando en esta página. He de recurrir de nuevo a la enumeración caótica: las mañanas blancas y verdes bajo los pinos leyendo buena poesía; las sobremesas soñolientas leyendo poesía mala; el milagro del tiramisú y la fideuá; los paseos casi diarios por la Castellana camino de la Biblioteca Nacional, dando gracias a los dioses por no tener coche ni intención alguna de tenerlo; sacar la cámara de fotos de paseo y regresar sin haber disparado una sola vez; la sonrisa de Luis Muñoz, abierta como sus poemas (puede que no sea el mejor poeta español vivo, pero, gracias a su Querido silencio, es el que más me gusta); escuchar a Juanjo López llegando entre canciones a la habitación 334 o a Ignacio Jurado volviendo envuelto en fotocopias a la 336 (¿y qué podré hacer yo sin mis vecinos?...); y, en fin (y si me lo permiten), esta habitación 335, desde la que veo amanecer este sábado, 8 de marzo de 2008, sobre la entrañable cuesta de la calle Pinar, y que es el epicentro de mi universo desde hace mucho más tiempo de lo que me pueda creer y –créanme– de lo que merezco. Tengo demasiada buena suerte. Las teclas de este ordenador, por ejemplo, han hecho que Clara abra los ojos. Yo no conozco nada más valioso.

 

*Juan Marqués, el anfitrión ideal de los jóvenes escritores y artistas (y no tan jóvenes, padres con hijos de su edad) en el ámbito de la Residencia de Estudiantes, publicaba este artículo en Artes & Letras de Heraldo. Se lo pido de nuevo y lo cuelgo aquí: volver a la Residencia, estar unas horas, ver sus exposiciones, es para mí una auténtica maravilla, un placer. Es para mí como el lugar del mito.

LOS DIBUJOS DE SANTIAGO ARRANZ, EN LARRÉS

LOS DIBUJOS DE SANTIAGO ARRANZ, EN LARRÉS

Trazos abriéndose paso sobre la inmaculada superficie del papel en blanco. Trazos enérgicos, lentos; finos, gruesos; curvos, rectos... entre la madura reflexión y el azar controlado por la técnica y el talento. Invisibles trazos partiendo de lo más hondo del artista, para hallar, en mitad del camino de la creación, el lugar perfecto donde reposar y alimentarse, donde madurar despacio hasta encontrar ese soporte idóneo, final, para el cual fueron concebidos.  Trazos  y trazos para delinear una obra que empieza a cobrar forma, y ahora ya, es mucho más que un sueño: Un boceto.

        E. M. Ciorán, el gran filósofo rumano, dijo en uno de sus numerosos aforismos que "Sólo las obras inacabadas... nos incitan a divagar sobre la esencia del arte".   Es cierto, a menudo sólo las obras en gestación, inconclusas, nos proporcionan esa magnífica posibilidad de divagar y ahondar en las numerosas interrogantes que tarde o temprano acaba planteándose el creador.

        El artista plástico, el escultor, encuentra en el boceto, aquello que el escritor intenta hallar entre las páginas, todavía inéditas, de su borrador: Un campo abierto al que sólo él podrá poner límites.   Arranz, conocedor como pocos de los resortes visibles e invisibles del arte contemporáneo, renunció hace mucho tiempo, de forma consciente, a ellos. Su obra reciente no conoce fronteras y va más allá, siempre más allá, mucho más allá de la propia superficie del óleo o de la contundente materialidad de la escultura, incluso de la luz que ha horadado a tanta grisura arquitectónica.

        La larga, multidisciplinar y coherente trayectoria iniciada por Santiago Arranz hace más de veinticinco años, ha ido consolidándose paso a paso, a medida que sus manos daban forma a los hermosos, personales e inconfundibles códigos visuales de origen histórico que enriquecen su obra, dotándola de contenidos humanistas y eminentemente emotivos... tal y como ocurre con la magnífica serie titulada "Fragmentos Visuales".  Una serie que entronca, una vez más, con la insólita y admirable propuesta artística, de obra "abierta"...  porque como dijo hace ya mucho tiempo el artista aragonés: "A algunos artistas, entre los que me cuento, nos seduce mantener el latido estético del pasado. Creemos que el arte es el discurso infinito de la forma, y que ninguna obra, por tanto, se termina en sí misma ni del todo."

Antonio Pérez Morte   

(Prólogo del catálogo  Alejamiento y cercanía    -dibujos 1985-2008-   Santiago Arranz,   Castillo de Larrés, 2 de Agosto de 2008)  

JOSÉ MANUEL SORIANO: CINCO POEMAS DESDE ALCAÑIZ

JOSÉ MANUEL SORIANO: CINCO POEMAS DESDE ALCAÑIZ

[José Manuel Soriano Degracia vive en Alcañiz y frecuenta los bellos paisajes de Calaceite y ese entorno tan literario. Acaba de publicar su segundo poemario, La ceniza de los mapas, distinguido con el IV Premio Águila de poesía de Aguilar de Campóo. Y me envía este breve poema del conjunto. Antes, José Manuel Soriano había obtenido uno de los accésit del II premio de Poesía de la Delegación del Gobierno de Aragón, por su libro El único lugar. La foto es de Virxilio Vieitez, y tengo una casi idéntica, fechada en 1969, ante la iglesia de Santiago Apóstol de Arteixo. José Manuel, ante mi insistencia, me envía cuatro poemas más que dan la medida de su ejercicio poético. ]

 

 

De mi padre
heredé
un lapicero
para escribir los años.
 
De mi madre
las palabras
que me leerán
                la vida entera.

PRECIPICIOS

 

Caen

las

piedras

en el pozo,

 

escriben

la biografía de su eco.

 

Su único equipaje

es el final.

 

FRENOS

 

Crece septiembre

sobre sus pasos

de alacrán.

 

Junto a la pared,

una bicicleta oxidada

sostiene

la sombra de un almendro,

 

sus ruedas

                un camino

que ha dejado de existir.

 

BILLETES DE IDA Y VUELTA

 

Un lápiz gastado

sobre la mesa

es el souvenir

de todas mis fugas.

 

En su mina

cabe entero

el mundo en el que viajo.

 

SEIS LUSTROS

 

Estoy solo

nadie más

que el reflejo de mi rostro,

un polizón que el azar

ha escondido en su equipaje.

 

Me miro en el cristal,

el vaho oculta seis lustros

y mis ojos

parecen piratas

tras su primer abordaje,

atentos,

excitados por descubrir

esa isla sin nombre

que se esconde en el mapa.

 

Ellos no saben

que soy el trozo que buscan

y que arranqué sin pensarlo.

JAVIER SÁEZ CASTÁN: UNA DELICIA PARA TODOS

JAVIER SÁEZ CASTÁN: UNA DELICIA PARA TODOS

[Eva Cosculluela no solo es una espléndida librera, en compañía de Félix, en su bello local de Los Portadores de sueños, también es una gran lectora cuyo campo de intereses y curiosidades es muy variado. La literatura infantil y juvenil es una de sus predilecciones. En su blog, Eva recomienda un nuevo título de ese escritor e ilustrador inagotable que es Javier Sáez Castán, nacido en Huesca.]

 

Tengo en las manos una cosa tan bonita que no me he podido resistir a compartirla con vosotros: el SOÑARIO o Diccionario de los sueños del Profesor Maravillas. A su autor seguro que los conocéis, aunque juega al despiste y unas veces es el Profesor Maravillas y otras el Profesor Revillod, como en el Animalario Universal. Detrás de ellos está la mano inconfundible de Javier Sáez Castán, que en pocos meses nos ha sorprendido con dos álbumes maravillosos, como La merienda del señor verde (Ekaré) y este Soñario, y nos ha hecho rescatar de las estanterías otros álbumes imprescindibles para grandes y pequeños: Los tres erizos (Ekaré) y el Animalario Universal del Profesor Revillod (FCE) .

El Profesor Maravillas presenta en Soñario su método para ser “completa e irremediablemente feliz”. Conseguirlo es fácil, sólo hay que asegurarse de estar medio dormido o medio despierto y pasar las páginas del Soñario “al buen tuntún”, hasta encontrar ese sueño recurrente que trata de decirnos algo que no conseguimos descifrar.

Este diccionario de los sueños tiene una estructura parecida a la del Animalario Universal; sus páginas están divididas en dos solapas que al combinarlas producen resultados sorprendentes. En la parte izquierda, el Profesor Maravillas nos cuenta la definición de lo que estamos viendo, su nombre técnico y la interpretación de esa imagen: por ejemplo, si sueñas con una NUBE, el Profesor Maravillas dirá que es una “Masa de vapor acuoso que flota en la atmósfera”, y que realmente “Predice la visita de una tía-abuela con un perrito que traerá buñuelos de viento para merendar”. Si sueñas con una CASA, sabrás que es “un edificio para habitar” y que “Predice una semana leyendo los mejores cuentos en compañía de un buen amigo en medio de una gran felicidad”. Si sueñas con un BOSQUE aprenderás que es un “Lugar poblado de árboles donde se esconden los animales salvajes” y que “Significa el probable ataque de un animal gordo y feroz que te obligará a huir”. Pero si tu sueño es más extraño, más difuso, y es más bien una mezcla de cosas, también encontrarás su significado. ¿Sueñas con una casa en un bosque? Quizá sea un CAQUE O “Edificio donde se esconden los animales salvajes” y que “Predice una semana leyendo los mejores cuentos en compañía de un buen amigo que te obligará a huir”. ¿Sueñas con un bosque en una nube? Quizá sea un BOSBE, un “lugar poblado de árboles que flota en la atmósfera” y que “Significa el probable ataque de un animal gordo y feroz que traerá buñuelos de viento para merendar”.

Las combinaciones son (casi) infinitas, igual que los ratos de diversión que ofrece. Y por si no terminas de creer la efectividad de este oráculo de los sueños, el Profesor Maravillas lanza una advertencia al final del libro con ejemplos de gente que escuchó el mensaje del SOÑARIO y triunfó en la vida, y también del caso contrario:

“GISELITA JOHNSON tenía 104 años cuando consultó el DICCIONARIO DE SUEÑOS. Se le recomendó no comer garbanzos los jueves bajo ningún concepto. Desgraciadamente desoyó el consejo, y un año después pereció en el hundimiento del Titanic.
TEODORO SALGADO padecía fuertes jaquecas desde la infancia. El DICCIONARIO DE SUEÑOS dictaminó que colgara una corbata tras la puerta. Pero atención; DEBÍA TRATARSE DE UNA CORBATA AMARILLA. Obedeció el consejo, y ocho meses más tarde recibió el tercer premio de una rifa.”

Un álbum precioso, divertido y creativo que no puedes perderte. Lo publica OCÉANO en una nueva colección infantil llamada Travesías que es una delicia.

 

FERNANDO VALLS: CUENTO Y RELATO O EL REINO DE LO BREVE

FERNANDO VALLS: CUENTO Y RELATO O EL REINO DE LO BREVE

[Fernando Valls, tan dado a analizar la narrativa breve, escribe dos jugosos artículos sobre el género en España. Su blog es ya un blog de referencia, pero me apetecía poner aquí estas dos piezas teóricas. He escrito más de un centenar de cuentos en mi vida y sigue siendo un género de que nada sé. Pero es el que más me gusta. Una de mis escritoras favoritas del género es Isak Dineses, que está aquí con Marilyn, Arthur Miller y Carson McCullers. Dentro de un par de meses, aparecerá en Xordica una colección de 25 piezas: Un fantasma en la foto, donde reaparecen todos mis fotógrafos: Patricio Julve, Manuel Seara de Castro, Manuel Martín Mormeneo e incluso muchos de ahora mismo como Pedro Etura o Aránzazu Peyrotau...]

A estas alturas de la historia literaria, sólo los lectores perezosos, los editores comerciales y los críticos más toscos consideran el cuento como un género menor. Pero, ¿a qué se debe esta consideración? En el caso de los editores, es muy probable que se trate de un error en la elección del oficio, mientras que el comportamiento de lectores y críticos sea atribuible a la pereza o a la falta de paciencia y, en general, a la escasez de criterio y gusto (aunque el gusto sea algo sobre lo que hay mucho escrito, y junto con el criterio, puedan adquirirse).
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Así las cosas, parece evidente que una mayor presencia de los buenos libros de cuentos en los medios de comunicación, ya sea en forma de textos propiamente dichos, ya de entrevistas con sus autores, o de críticas de los ejemplos más valiosos, redundaría en su prestigio. En los últimos años, la aparición de premios como el NH Vargas Llosa y el Setenil, que concede el Ayuntamiento de Molina de Segura (Murcia); ojalá el Hucha de Oro logre salir por fin del anonimato y marasmo en que ha vivido siempre; junto con la reciente apertura de una librería en Madrid dedicada en exclusiva al género, la ya conocida Tres rosas amarillas, y el papel protagonista que el cuento ha adquirido en numerosos blogs literarios, están ayudando a su mayor prestigio y difusión.

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Por encima de todo ello, resulta fundamental la enorme cantidad de buenos libros que se publican, de autores como –sólo cito a unos pocos- Juan Eduardo Zúñiga, José María Merino, Cristina Fernández Cubas, Javier Marías, Enrique Vila-Matas o Quim Monzó, pero también Fernando Aramburu, Adolfo García Ortega, Sergi Pàmies, Eloy Tizón, Hipólito G. Navarro, Carlos Castán y Ricardo Menéndez Salmón, por aludir a los más jóvenes. El caso es que un reciente libro de cuentos, Los girasoles ciegos (2004), de Alberto Méndez, tras obtener el Premio de la Crítica, el Nacional de Narrativa y ser traducido a varios idiomas, ha logrado vender, sólo en España, más de 100.000 ejemplares. Si he escogido este ejemplo es porque rompe muchos de los tópicos que perviven en torno al género, acerca de sus dudosas posibilidades comerciales.
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Si pensamos en otras literaturas, no hay más que recordar nombres como los de Poe, Hoffmann, Maupassant, Chéjov, Henry James, Joyce, Isak Dinessen, Borges, Cortázar, Mercè Rodoreda, R. Carver o Alice Munro, y sólo doy unos pocos, para deducir que, en cuanto a calidad, los mejores libros de cuentos se hallan a la altura de las más respetadas novelas. Cualquier lector de estos autores citados conoce, sin duda, la complejidad que alberga el relato, el cual, por sus características, se encuentra más cerca de la poesía que de la novela, debido a la precisión del lenguaje y a cómo debe obtener los máximos resultados (ya se trate de placer ya de inquietud o desazón), con la mínima grasa narrativa.

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·       Con motivo de la apertura de la librería Tres rosas amarillas, un periodista del diario El País me hizo una serie de preguntas para un reportaje sobre el cuento literario. Dado que no ha utilizado más que un par de líneas, doy aquí cumplida respuesta, por si pudiera resultarle de interés a algún lector desocupado. [Agrego aquí también la respuesta que Fernando Valls le da a Ricardo Menéndez Salmón, un estupendo cuentista, sin duda, a propósito de las diferencias entre cuento y relato… Valls dirige la colección Reloj de arena de la editorial Menoscuarto de Palencia y es uno de los grandes expertos en narrativa breve en España; además, a través de su prestigioso blog, se ha convertido en un editor inmediato de autores de relatos o microcuentos.

 

En esencia, me parece que no existe, hoy por hoy, ninguna diferencia entre cuento y relato, a la hora de designar el cuento literario, al menos en el castellano que se habla en España. Quizá no resulte inútil del todo saber que el término cuento ya se usaba en el siglo XIX para designar la narrativa breve, conviviendo con otros como relación, que Fernán Caballero opone a cuento popular, y leyenda (Bécquer); mientras que el concepto de relato, tal y como lo entendemos hoy, aparece en los últimos años sesenta. Tal vez porque entonces se pensó que cuento era un término con demasiados significados (los cuentos destinados a los niños o los relatos de patrañas, sentido en que lo utiliza Clarín cuando titula su libro, El señor y lo demás son cuentos). Por esta razón, por sus componentes peyorativos, tanto de cuento como de cuentista, el narrador Fernando Quiñones pedía en 1988 que se sustituyera por relato.

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No olvidemos, por otra parte, que cuando Alianza, en su colección de bolsillo, publica los cuentos completos de Cortázar en tres volúmenes, los denomina Relatos (1976), el mismo título que lleva la edición de Sudamericana (1972), y prácticamente todas las antologías que se hacen en España de su obra concluyen con el típico y otros relatos. Acaso porque entonces, en un cierto momento, el término relato apelaba a la tradición de lo fantástico, mientras que cuento parecía referirse a la narrativa realista. En cualquier caso, todo esto es muy discutible; buena prueba es que necesitamos adjetivar el sustantivo y seguimos hablando de cuento o relato fantástico. Y, sin embargo, en sus dos célebres trabajos anteriores sobre el género, Cortázar habla siempre de cuentos, si la memoria no me falla. Y cuando Carmen de Mora publica su tesis, la titula curiosamente, Teoría y práctica del cuento en los relatos de Cortázar (1982).

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Si repasamos, además, las antologías españolas dedicadas al mismo, sólo encontramos la voz relato en la prologada por Alfonso Grosso en 1970, Relatos españoles de hoy, publicada por Santillana y, ya luego, en la de Ymelda Navajo, Doce relatos de mujeres (1982), para Alianza. Por tanto, todas las antologías dedicadas a la narrativa breve española que se publican en la postguerra se valen de la denominación de cuento, como la de Francisco García Pavón (Gredos, 1959), Gonzalo Sobejano y Gary Keller (Harcourt Bruce Javanovich, Nueva York, 1975) o la mucho más reciente de Medardo Fraile (Cátedra, 1986), por sólo citar algunas imprescindibles. Y cuando en 1983, yo mismo, y perdonad que me cite, publico lo que entonces era una antología del cuento español actual, la titulo significativamente, para quien quiera entenderlo, Son cuentos (Espasa Calpe, Austral). En estos mismos años, narradores tan importantes como José María Merino y Luis Mateo Díez reivindicaron entre nosotros el término cuento, que parece ser que es el que ha acabado imponiéndose, al fin y a la postre. Aunque, en algunos casos dicha voz resultara estrecho a ciertos autores, como ocurre en el caso de Cristina Fernández Cubas, quien tacha “Mundo” (Con Agatha en Estambul, 1994), una de las grandes piezas del conjunto, de historias.

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Si miramos un poco más hacia atrás, cuando en 1956 se convoca por primera vez el Premio Leopoldo Alas, que publicaría la editorial Rocas, de Barcelona, aparece destinado a “libros de cuentos literarios”. Aquí, por cierto, se publicaría el primer libro de Mario Vargas Llosa. Pero en algunos casos el término cuento produjo insatisfacción, por lo que en 1961 Ignacio Aldecoa al fundar una colección dedicada al género en la editorial Taurus la llama Narraciones.
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Como se ve, no sólo se ponen en juego los vocablos cuento y relato, sino también narrativa breve (que hoy incluiría al microrrelato y quizás la novela corta), narraciones, historias, e incluso relato breve. El caso es que lo que venimos llamando cuento literario moderno surgió en el romanticismo, con Poe y Hoffmann, y ese marbete fue utilizado en su momento para distinguirlo del cuento folklórico tradicional, y no es hasta finales del XIX cuando en España se acepta definitivamente el término cuento para designar una historia narrativa breve escrita en prosa que cuenta una historia real o ficticia. Pero ésa ya es otra historia, más que sabida.