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Antón Castro

CLAUDETTE COLBERT, MÁS CINE, POR FAVOR

CLAUDETTE COLBERT, MÁS CINE, POR FAVOR

 

Claudette Colbert es una actriz lánguida: alta, un tanto desgarbada y con sus manías personales. Una de ellas era, nada más ni nada menos, Frank Capra. Éste, que poseía un sentido amable del mundo y de los seres humanos, le dio una de las oportunidades esenciales de la vida. La contrató para “Sucedió una noche”, y ella, a pesar de que tenía por compañero a un mito del momento como Clark Gable, no intuyó en ningún momento donde estaba metida exactamente ni lo que sucedía en aquel relato sobre el periodismo. Más ansiosa que tranquila, en cuanto concluyó el rodaje y se trasladó a la casa de campo donde la esperaban unos amigos, dijo: “Acabo de terminar una muy mala película”. Luego, la crítica y los espectadores dijeron todo lo contrario: “Sucedió una noche” (1934) recibió cinco Óscars y Claudette Colbert fue elogiada por doquier.

 No es una diva o una mujer de fuego de la colección Kobal, pero no está nada mal. Era una actriz de mérito que suplió su falta de atractivo o de belleza con profesionalidad e ironía. En cierto modo, en ocasiones recuerda a la extraordinaria Margaret Sullavan, la actriz de “El bazar de las sorpresas” o “Tres camaradas”. Un ángel increíble en la pantalla: la ternura, la bondad, el misterio, la fascinación hecha cuerpo en una actriz que tampoco era endiabladamente hermosa.

*Foto de Claudette Colbert.

RECUERDOS DEL CINE: MEMORIA Y POESÍA Y FÁBULA

RECUERDOS DEL CINE: MEMORIA Y POESÍA Y FÁBULA

Nunca recuerdo la primera vez que fui al cine.

Pero sí veo aún la sala del Cine Real, sus butacones de madera, el gallinero,

aquella mujer grandiosa y enlutada que vendía pipas y manises:
aún no sabía entonces que se había escapado de una película de Fellini.

Me ocurrió algo sorprendente: vi unas imágenes de un cementerio

subterráneo, cerca de una bahía, y estuve diez noches sin dormir.

Mi padre se levantaba, se enfurecía tras la puerta y me veía desvelado,

casi con un rictus de pánico: “No vuelvas al cine.

Estamos gastando un mundo de luz”.

Dejé de frecuentar películas de miedo, aunque creo que vi otra

que me estremeció de otro modo: “El carnicero”.

Allí aprendí que no hay mujer más hermosa que la fea que sabe mirar y sentir. Aún amo a Stephane      Audran.

Iba al cine todos los fines de semana como un ritual inexcusable.

Me enamoraba locamente de Gene Tierney y de Margaret Sullavan,

esas mujeres que parecen construidas con seda y con lágrimas.

Y de los poderosos muslos de nardo de Concha Velasco,

y de sus ojos negros, y de Inma de Santis, dulce amor mío. Así empezaba la carta que le envié.

Era otro durante la semana, como un alucinado.

Como un forastero en mi  propio corazón.

Un día le dije a la hija del cronista local: “Cristina, por ti me atrevo

a colgar las botas del fútbol y a ver el mundo con tus ojos”.

Nos hicimos algo novios. Y lo fuimos, en tándem,

por la arboleda de Compostela. Ella llevaba un short inolvidable.

Al atardecer, cuando el viento y la llovizna peinaban las torres,

Ladeó la cabeza, esparció el cabello y dijo: “Quiéreme como en el cine.

Bésame como si fueras a morirte, bésame como Jean-Paul Belmondo”.

Aquello acabó pronto, antes de 67 días y mucho antes de los catorce años.

Un día me dijeron que se iba a cerrar el Cine Real, 25 de agosto de 1974,

y quise despedirme de la máquina de proyección, del operador

y de la señora que vendía pipas y cacahuetes: Elisenda Tommassi.

Miré la cabina desde la puerta entornada, vi los haces furiosos de luz,

oí esa letanía mecánica que cobija el sueño.

El proyectista me dijo: “Quédate un rato. Esto es como morirse

antes de llegar a viejo y para siempre. Sabía que pasaría,

pero nunca he sabido prepararme para el fin”.

Lo que ocurrió entonces creí haberlo visto en el cine, soñé que lo volvía a ver

en “Cinema paradiso”. Empezaron a pasar imágenes, fragmentos de películas:
paisajes, ciudades increíbles, ciudades de cine negro, mujeres que fuman,

desiertos, caballos al galope, casas señoriales con escaleras vienesas.

Para el último adiós, el maquinista se guardó lo mejor:

Instantáneas de ríos, cascadas, rápidos, lagos y pantanos.

“Fíjate bien”, me dijo. Un niño despertaba a una cobra con la flauta y

jugaba con ella. Tras el mordisco letal, vi el río, turbulento y homicida.

El Ganges lodoso de El río de Jean Renoir, cuyo nombre no retuve.

Paco Leirós resumió: “Esta es mi película favorita. Tiene algo

cuyo nombre he tardado más de 25 años en encontrar. Poesía.

La poesía de la imaginación, la luz de los sueños. No lo olvides”.

 

*Ella es  la inolvidable Gene Tierney.

POETAS EN LA EXPO. PROGRAMA COMPLETO

POETAS EN LA EXPO. PROGRAMA COMPLETO

Los poetas tienen la palabra (en la EXPO)

Queridos poetas participantes (y a cuantas personas pueda interesar esta información):
Os dejo aquí, ordenada alfabéticamente por barrios, la lista de vuestras respectivas participaciones:

Manuel Vilas

ACTUR

viernes, 18 de julio

Fernando Sarría

ACTUR-JUSLIBOL

sábado, 19 de julio

Fernando Burbano

ALMOZARA

viernes, 20 de junio

Carmen Serna

ARRABAL-LA JOTA

jueves, 03 de julio

Ángel Gracia

ARRABAL-LA JOTA

miércoles, 02 de julio

Carlos Grassa Toro

ARRABAL-LA JOTA

jueves, 03 de julio

Gabriel Sopeña

CASABLANCA

miércoles, 13 de agosto

Rolando Mix Toro

CASCO HISTÓRICO

domingo, 10 de agosto

Alfredo Saldaña

CASCO HISTÓRICO

sábado, 09 de agosto

Alonso Cordel

CASCO HISTÓRICO

sábado, 09 de agosto

Cristina Járboles

CASCO HISTÓRICO

Domingo, 10 de agosto

Julio Espinosa

CASETAS VILLARRAPA

Lunes, 4 de agosto

Emilio Gastón

CENTRO

sábado, 5 de julio

Jesús Jiménez

DELICIAS

jueves, 04 de septiembre

Miguel Ángel Ordovás

DELICIAS

viernes, 05 de septiembre

Miguel Ángel Ortiz Albero

DELICIAS

sábado, 06 de septiembre

Antón Castro

GARRAPINILLOS-VENTA OLIVAR

sábado, 12 de julio

Javier Barreiro

LA CARTUJA-TORRECILLA VALMADRID

lunes, 18 de agosto

Nacho Escuin

LAS FUENTES

sábado, 23 de agosto

Ángel Guinda

LAS FUENTES

viernes, 22 de agosto

Pilar Peris

MIRALBUENO

domingo, 24 de agosto

Rosendo Tello

MONTAÑANA-PEÑAFLOR

domingo, 06 de julio

Mariano Castro

MONZALBARBA-ALFOCEA

miércoles, 03 de septiembre

Ana Muñoz Gómez

OLIVER-VALDEFIERRO

sábado, 02 de agosto

Joaquín Sánchez Vallés

OLIVER-VALDEFIERRO

viernes, 01 de agosto

Emilio Pedro Gómez

SAN JOSÉ

domingo, 31 de agosto

Diego Palmath

SAN JOSÉ

lunes, 01 de septiembre

Miguel Carcasona Brau

SAN JUAN MOZARRIFAR-SAN GREGORIO

domingo, 17 de agosto

David Mayor

SANTA ISABEL-MOVERA

domingo, 13 de julio

Ricardo Díez Pellejero

TORRERO

lunes, 25 de agosto

Carlos Bozalongo

TORRERO

martes, 26 de agosto

José María Barceló

UNIVERSIDAD

jueves, 07 de agosto

Octavio Gómez Milián

UNIVERSIDAD

viernes, 08 de agosto

Eduardo Fariña

UNIVERSIDAD

viernes, 08 de agosto

Fernando Sanmartín

UNIVERSIDAD

jueves, 07 de agosto





El Silbo Vulnerado, con Luis Felipe Alegre, es el impulsor de este ciclo que se desarrolla en el Pabellón de Zaragoza de la EXPO 2008 y en el que cada poeta representa a un barrio de la ciudad.

Un afectuosísimo saludo.

*Tomo este texto del espléndido y cuidadísimo blog de Manuel Martínez Forega, el primer editor de Sergio Algora, en la colección Cancana.

UNA EMBAJADORA EN EL CERVANTES*

UNA EMBAJADORA EN EL CERVANTES*

Hace unos días en el Instituto Cervantes me encontré con una feliz sorpresa: María José Magaña, nacida en Binéfar, trabaja allí al cuidado de la política de exposiciones. Y es ella, con su equipo, la que ha coordinado una sorprendente exposición de cinco fotógrafos, cuyo comisario es Horacio Fernández. La muestra abarca los “Paisagems alterados” de Odires Mlászho; el “Diario de una motocicleta” de Mateo López, un viaje en una Vespa, modelo 94, por pueblos de Colombia; de “América Latina con un bebé en la mochila”, el increíble viaje de Fernando Martinho y Ana Paula Paiva; las visiones del paisaje de México de Pablo López, en especial de lugares como Cuernavaca (donde tenía su apartamento el guionista y escritor oscense Julio Alejandro de Castro), y de “No era aquí” de Juan Valbuena, que ha efectuado una travesía por los puertos del Mediterráneo.

María José Magaña decía: “Qué lástima que en Aragón no se den cuenta de que estoy aquí y de que amo con locura a mi tierra. Podríamos hacer cosas. Aquí se está en la mejor disposición”. María José recuerda que el Instituto Cervantes está realizando exposiciones constantemente, publica libros y programa una y otra vez actividades en sus centros de todo el mundo. En el Instituto Cervantes me enteré de que la cantante Rosa León será la nueva directora del Cervantes de Casablanca, esa ciudad blanca que se parece a La Habana y que tiene un espléndido playerío y una arquitectura que mezcla estilos europeos con ecos mudéjares.

María José Magaña acababa de conocer a dos grandes pianistas de Barbastro: los hermanos Juan Fernando y José Enrique Moreno Gistaín, que tocan individualmente y a cuatro manos, y a la diseñadora, también barbastrense, Beatriz Gimeno. Y decidió darnos una bella sorpresa: nos mostró ese proyecto denominado “La Caja de las Letras”, que es como un santuario de pequeñas cajas fuertes en las que se van depositando manuscritos, cartas, primeras ediciones, objetos y, por lo regular, numerosos secretos. El actual ministro de Cultura César Antonio Molina tuvo la feliz idea de que distintos escritores y artistas ofreciesen una parte de su legado al Instituto y que determinasen ellos la fecha de apertura. Allí, en pequeñas hornacinas, se ha depositado parte del testamento vital y creativo de Francisco Ayala, Luis García Berlanga, Antonio Gamoneda, Juan Gelman, Carlos Edmundo de Ory, Margarita Salas o la bailarina Alicia Alonso. La fecha más próxima de apertura se retrasa hasta 2028. Dentro de unos años, en esa especie de morgue plateada, con escaleras y una gran mesa de cristal que se alza sobre cuatro columnas de libros publicados por el Instituto Cervantes, habrá allí algún tesoro y a lo mejor hasta pecaminoso. O eso dijo alguien pensando en la pasión por el sexo y las aficiones fetichistas de Berlanga.

         Ya fuera, los hermanos Moreno Gistaín me contaron su extraña forma de vida, su  bella complicidad musical. Juan Fernando imparte clases en el Conservatorio de Monzón, y José Enrique en Madrid. Se encuentran en la capital de España o en Barbastro los fines de semana, y ensayan durante dos o tres días. Trabajan sin descanso: ahora están culminando una gira de 27 conciertos por toda España, centrado en “La música española como inspiración”, y están preparando un nuevo ciclo de recitales, titulado “Bienvenidos al siglo XX”, en el que tocan a Gershwin, en concreto su “Obertura cubana”, una pieza de 1932 que se estrenó ante 15.000 personas; la “Rapsodia española” de Maurice Ravel; la música del ballet “Petruschka” de Igor Stravinski, y “Parade”, la música del ballet de Erik Satie, que escribió Jean Cocteau y que contó con decorados de Pablo Picasso y con coreografía de Massine. Este mismo verano, como un regalo inesperado, han sido invitados a dar dos talleres para estudiantes de música española. Ahí es nada.

*Este artículo aparecía hoy en la edición de  Huesca de Heraldo de Aragón. Alicia Alonso deposita su tesoro secreto en la Caja de las Letras.

NATALIO BAYO: LA NOVELA VISUAL DEL GRABADOR

NATALIO BAYO: LA NOVELA VISUAL DEL GRABADOR

 

En la historia del arte el grabado ocupa un lugar fundamental. No posee la brillantez de la pintura ni está tan considerado como la escultura, pero tiene personalidad, es un auténtico campo de pruebas en el que se logran matices, cromatismo, hondura y acaso gravedad. Una caligrafía distinta de la intensidad. La historia del grabado posee su propio carácter y unos logros estéticos indiscutibles: Durero, Rembrandt, Goya y Picasso, por citar algunos nombres incuestionables, son extraordinarios grabadores. Y entre nosotros ocupan un lugar eminente Manuel Lahoz, acaso el más goyesco de todos, Mariano Rubio, Pascual Blanco y Maite Ubide; de los jóvenes, uno de los más poderosos y constantes artesanos del ácido es el joven Mariano Castillo. En esta nómina figura con fulgor propio, sin duda alguna, Natalio Bayo, que concentra en su trazo y en su imaginación en perpetuo tránsito la condición de ilustrador, de pintor y de grabador.

Natalio Bayo ha realizado numerosos libros de artista y en la mayoría ha usado las distintas suertes del grabado. De entrada, cabría decir que Natalio Bayo se halla cómodo, deleitosamente feliz, con el tórculo y el mordisco paulatino de los líquidos. El grabado le ha permitido realizar experimentos, ingresar en el campo de la bibliofilia por la puerta grande, le ha permitido realizar algo más que una obra complementaria: ha abordado todos los temas, ha ahondado en el mundo del mito y del bestiario, ha realizado glosas y acercamientos a pintores y escritores (desde Braulio Foz y Labordeta a Manuel Mújica Láinez, pongamos por caso), y obtiene siempre piezas personales, elaboradas con un mimo especial, con la lenta manufactura de los sueños.

Esta muestra en la Galería Finestra es un compendio de asuntos de Natalio: su encuentro con Goya y sus caprichos, su mirada hacia los personajes renacentistas, hacia sus obispos y cardenales y caballeros a los que les nace como una enramada en la cabeza, sus historias de amor y de animales, los caballos y la épica del jinete, las mujeres tan sugerentes como turbadoras, los interiores oníricos. El arte de Bayo posee un relato, una historia, un puente hacia el mito; quizá por ello, cada una de sus exposiciones, de pintura o de grabado, tienen algo de novela contada. De novela visual que Natalio se cuenta y nos cuenta con un deslizamiento hacia la magia y la leyenda.

 *Esta imagen de Natalio Bayo, del año 2000, no es un grabado: es una pintura de su acercamiento al pop art. Se titula “Idilio del músico de jazz y la geisha”. El pintor inauguró ayer por la tarde una exposición de sus grabados en la galería Finestra, que dirige Ana Gil.

SANTIAGO GIMENO: AGUA, DESIERTOS, JARDINES, EN LA LUZÁN

SANTIAGO GIMENO: AGUA, DESIERTOS, JARDINES, EN LA LUZÁN

Antes de que “Las Meninas” de Manolo Valdés tomasen la otra orilla de Independencia, el escultor Santiago Gimeno había instalado, a la altura de la CAI, en cuya sala Luzán expone su labor de los últimos cuatro años, “Un jardín de acero”, una impresionante obra en chapa que podría parecer la peladura de un limón o las rebañaduras de un sacaminas en el lápiz. A Santiago Gimeno siempre le ha interesado la naturaleza y la relación del hombre con el paisaje rural y urbano. Por extensión, le apasionan los desiertos y el agua. Y al decir el agua, hay que pensar en su vasto campo semántico: el aljibe y el pozo, la gota y la lluvia, los ríos y las cascadas, e incluso esos árboles cuyas copas son frondas de misterio y de sombra. Gimeno es un escultor de la sensualidad, de la reflexión y de la denuncia. Y ese “Jardín de acero”, que solo era un fragmento gigantesco del gran bosque que soñó para Independencia, se complementa con las dos piezas o maquetas que dan acceso a la Luzán. Abajo, en ese espacio, podemos ver el desarrollo de una idea y de una poética próxima a la energía de Chillida y a los volúmenes de Richard Serra. Gimeno desarrolla la curva y con ella obtiene matices, sugerencias, formas, huellas del tiempo. La pieza central, esa especie de tótem que desciende en una espiral hasta la arena blanca de los Monegros, tiene mucho que ver con el núcleo de la Expo, “Agua y desarrollo sostenible”, y tiene que ver, sobre todo, con una pasión por el oficio, por el trabajo en el taller, por una idea del compromiso: la escultura, esa disciplina antigua con la que él se propone, con sutileza y rotundidad, colaborar en la transformación del mundo.

*La muestra Territorios transformados de Santiago Gimeno se expone en la sala Luzán de la CAI hasta el próximo 20 de julio. Aquí vemos a Santiago Gimeno ante su espectacular “Jardín de acero” del Paseo de la Independencia. La foto la he tomado del blog del crítico de arte, profesor y pintor Fernando Alvira Banzo.

MAÑANA, DÍA DE GARRAPINILLOS EN LA EXPO

MAÑANA, DÍA DE GARRAPINILLOS EN LA EXPO

 

[Ese trabajador infatigable, el activista cultural de Garrapinillos por excelencia, que es José Vicente Casanova me envía esta nota porque mañana es el día de Garrapinillos en la Expo. A las cinco de la tarde, dentro de un programa coordinado por Luis Felipe Alegre y Manuel M. Forega, leeré algunos textos sobre Garrapinillos y la Venta del Olivar. Hablaré del pueblo y sus alrededores, de sus faros, del Canal Imperial, de sus moradores, de los vecinos idos (como Víctor Buil, el futbolista Larrosa…), hablaré de la banda de música y sus jóvenes virtuosos, de los huertos frutales, de la calma de la plaza afrancesada, del fantasma de José Ramón Arana que vuelve al pueblo y comprueba que han derribada la bella casa donde nació…]

 

Mañana, Sábado 12 de Julio:

“Día de Garrapinillos” en la Expo 2008

Este será nuestro gran día en el recinto expositivo, todos los actos tienen lugar en el Pabellón de Zaragoza. Parte superior de los Pabellones de las Comunidades Autónomas. Por la zona del Pabellón de España.

Ven y sé protagonista, acceso libre y gratuito al interior del Pabellón:

10,45h. Acto de Bienvenida a cargo de D.Mariano Blasco, Alcalde de Barrio.

11h. Actuación del Orfeón Aragonés y la Coral de Garrapinillos.

12,30h. Actuación Infantil de Maricuela Teatro

13,30h. Tapean (do) con “Zingarozana”

16,00h. Café Teatro con “Marianico el Corto” y “Rudy Vistel Grupo”.

17,00h. Los poetas tienen la palabra con Antón Castro. [Será un recital comentado con textos en verso y prosa sobre Garrapinillos: el paisaje, la iglesia de Ricardo Magdalena, el Canal Imperial, los canales de riego, los paseos, los atardeceres, la  banda de música, algunos crímenes, algún cuento… El acto está coordinado por Luis Felipe Alegre, el rapsoda, cantante y director de El Silbo Vulnerado, y por Manuel Martínez Forega, el poeta y editor y traductor.]

18,00h. Actuación del “Dance de Garrapinillos”

19,00h. Actuación de la Unión Musical de Garrapinillos

20,00h. Espectáculo de humor con “Marianico el Corto”

21,00h. Actuación estelar musical con Green Apples y su show “Recordando a The Beatles”. [Green Apples es el grupo del magnífico Iñaki Fernández.]

*La foto es de Nicholas Nixon.

PÉREZ MORTE: UN POEMA PARA SERGIO ALGORA

PÉREZ MORTE: UN POEMA PARA SERGIO ALGORA

 

Esta noche, apoyados a ambos  lados  
de una  barra / mostrador, llena de libros y discos,
han conversado, por primera vez sin prisa,
los poetas que somos y los disqueros que fuimos. 

Dos gin-tonic’s en vaso ancho: ¡Con cuatro cubitos!   
¡Dos gin-tonic’s más y un chorreón de surrealismo
para endulzar este miércoles borde
que no ha amanecido!

¡Esta noche, Sergio, devoraré tus poemas
y beberé tus canciones!
¡Borracho de nostalgia vomitaré un aforismo!   

¿Necesitas algo más?  -me dirás como en la FNAC. 
Sí, por favor: ¡Sentirte así! ¡Saber que sigues vivo!

Antonio Pérez Morte

 

[Acabo de entrar en la página de la joven poeta Ana Muñoz, Ana Manzana, galardonada estos días en el certamen de poesía de Teruel, su ciudad, y he visto algunos vídeos y he oído las canciones de El Niño Gusano, con un Sergio Algora más joven, tan moderno, tan showman, tan artista, rodeado de una banda apasionada y divertida. La escena de mago comiéndose una servilleta encendida en el Bacharach es tan divertida como temeraria. No sé si tiene truco, pero es fantástica. El poeta Antonio Pérez Morte me envía este poema que colgó anoche en su blog a la 1.13 de la mañana en honor del poeta, del amigo, del creador inolvidable. La foto de Serge Gainsbourg y Jane Birkin, a los que tanto admiraba, es de 1969, el año que nació Sergio.]