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Antón Castro

NADADORES, BAÑISTAS, PLAYAS / 1

NADADORES, BAÑISTAS, PLAYAS / 1

 

Aquí comienza una nueva serie de fotos más o menos veraniegas: Nadadores, bañistas, playas. Y la abro con esta instantánea de Gene Tierney. ¿Fue esta mujer la más bella del cine?

ÁNGEL ORENSANZ Y SU ESFERA, EN PRAGA

ÁNGEL ORENSANZ Y SU ESFERA, EN PRAGA

 

[Ese ciclón del arte que es Ángel Orensanz, la tormenta hecha vehemencia, intranquilidad, torrentera de ideas y de formas, me enviaba anoche esta noticia desde Praga. Ha sido invitado, él y su esfera, a rendir homenaje a la conquista de la libertad tras la Segunda Guerra Mundial y el fin del nazismo. He tomado la foto de www.guia.ojodigital.com.]

 

Artistas del Este de Europa, algunos residentes en París, y otros  en la República Checa, Hungria y Polonia  han invitado a Ángel Orensanz a una gira simbólica y una exposición de arte  por ciudades del  Este de Europa.  Quieren recordar la liberación,  incierta y errática,  tras la segunda Guerra Mundial  y el  fin del nazismo.  El primer tramo de esta gira esta teniendo lugar en Praga,  la capital de la República Checa.  Consiste en un peregrinaje reflexivo y silencioso por la plaza de la Catedral, el Puente Charles y la plaza de Radio Praga.  La primera semana de agosto se inaugurara la exposición colectiva en la galería Uzlateho de Praga . Despues,  el arte y el recorrido se trasladaran a Budapest y Varsovia.

La esfera de Orensanz vuelve a ser centro de atención y a generar cuestionamientos.  Es una esfera que recuerda la totalidad del mundo y el concepto de utopía, pero también la fragilidad y riesgo que rodea a todos. “La esfera es un emblema  universal de juego y de agresión”, comentaba  ayer  Ángel Orensanz ante curiosos de todo el mundo en el Puente Charles de Praga.  Ahora hace diez anos que Angel Orensanz recorrió buena parte de Europa en una campana silenciosa sobre las guerras balcánicas de los años 90,  en un peregrinaje personal pero de larga repercusión entonces y aún ahora.   

En el Oeste de Europa,  el énfasis fue centrado en la liberación de Paris y Berlin, mientras que para  el Este de Europa  no ha existido un énfasis en la liberacion de las capitals; excepto para St. Petersburgo y Moscu.  “La tienda aplastada” fue un experimento personal  del escultor aragonés que recorrió Bruselas, Estrasburgo, Paris, y Nueva Cork, reclamando la atención. Era una instalación desplegable y silenciosa.

La  commemoración de este verano ira acompañada por la exposición que abrirá en la galería Uzlateho Kohuta de Praga y seguirá a las otras ciudades, recordando un tiempo impreciso entre el final de la guerra y el establecimiento de las repóblicas socialistas. Tiempo que no ha sido celebrado por nadie,  ni recordado por  nadie.

 

ALMODÓVAR: IMPRESIONES DE UN RODAJE

ALMODÓVAR: IMPRESIONES DE UN RODAJE

 

[Cada cierto tiempo, Pedro Almodóvar publicar en un blog de rodaje las impresiones que derivan de la grabación de su nueva película. El blog se localiza en www.pedroalmodovar.es y es algo más que el testimonio de las experiencias, aventuras y matices de un rodaje, sino también un inventario de otras películas, de recuerdos, de actores, de directores y aquí, también, de su encuentro con el escultor César Manrique, el hombre que redescubrió al mundo Lanzarote, luego ya llegarían, entre otros, José Saramago y Alberto Vázquez-Figueroa. Copio aquí el texto, de unos cinco folios. Es la tercera entrega, creo, del blog del realizador. Y es un texto precioso, lleno de pasión por el cine, de amor a los actores, de idolatría por algunas grandes películas, especialmente del cine italiano. Esta foto de Edward Steichen puede verse en el Museo Reina Sofía, o una de esta misma serie. ]

Escribe Pedro Almodóvar:

 

LANZAROTE-BARAJAS

Nos hemos instalado en los Estudios Barajas, después de terminar todas las secuencias que ocurrían en Lanzarote. La experiencia en la isla de los conejos ha sido estupenda. Supongo que el paisaje influye en las personas, del mismo modo que las personas influyen en el paisaje. Los isleños son tan respetuosos y amables como la atmósfera del lugar en el que viven, a pesar de su habitual e inclemente viento.

Todo han sido facilidades por parte del Cabildo de Lanzarote, lo contrario de la falta de interés por parte del gobierno canario del PP. Lanzarote permanecerá para siempre en el corazón de “los abrazos rotos”. Ya puedo afirmar que Penélope está sublime en sus secuencias, Blanca Portillo rotunda, perfecta, y Lluis Homar impresiona mucho en la piel del amante que pierde la vista en un accidente que ocurre en una rotonda de la isla.

Desde que escribí el guión siempre pensé que esta secuencia (la del accidente) tendría como testigo una de las enormes esculturas móviles que César Manrique sembró por toda la isla. Cuando fuimos a localizar elegí una escultura que imita el continuo movimiento de la tierra y los planetas, diseñada para ser movida por el viento. Los círculos, tres círculos, diáfanos, tienen también algo de la rueda de la fortuna. En este caso de la mala fortuna. Después de haber elegido el lugar nos enteramos por la prensa local que el propio Manrique había muerto en ese lugar, hace dieciséis años.

No sé porqué, encontré la casualidad natural, la verdad es que en esta isla tan original todo me parece natural, por ancestral, supongo. Me hubiera gustado que César, el hombre que luchó y consiguió preservar Lanzarote del turismo devastador, supiera que su isla ya está inmortalizada en el negativo de mi película. Y que los negativos, con poco que se los cuide, son eternos. Lanzarote debe ser uno de los pocos paisajes en el mundo que conserven su imagen original, cuando hablo de la isla siempre me refiero al norte, creo que en el sur la cosa es distinta.

César Manrique inventó Lanzarote, en un momento (los años 60) en que en España se inventaban Benidorm y Torremolinos. Supongo que Franco no le prestó demasiada atención a las Islas Canarias, suerte para ellos, de ese modo los isleños pudieron actuar con más libertad e independencia. Me hubiera gustado que César supiera que he rodado, por fin, en su isla y que he fotografiado algunas de sus obras.
Lo conocí en el año 86 (la primera vez que fui a Lanzarote no fue hace diez años, sino en el 86), yo acompañaba a un amigo en busca de paz interior. Estuvimos una semana y César fue nuestro cicerone y anfitrión. Todo generosidad, gracia e inspiración.

FANTASMAS

Pero César Manrique no es el único fantasma que me visita en este rodaje. En las naves del Estudio Barajas, donde nos encontramos ahora, rodé hace veinte y dieciocho años respectivamente la mayor parte de “Mujeres al borde de un ataque de nervios” y de “Átame”.
Desde que volví a pisar los estudios yo era consciente de ello, pero el intrincado trabajo de decoración me tenía tan absorto que en mi cabeza no cabía nada más. Pero los fantasmas saben esperar, esa es su especialidad.

Ahora que ya estamos rodando y que recorro a toda hostia los mismos pasillos de entonces, al menos cien veces por día, y que después de la comida salgo por la misma puerta por donde salía Antonio Banderas con un pelucón heavy, después de encontrar a Victoria Abril... todos los personajes de las secuencias que rodamos aquí, que fueron muchísimas, acompañan dulcemente mis continuos movimientos. El aire del estudio está lleno de buenos y malos recuerdos, pero el paso del tiempo los ha  uniformado a todos, los desagradables ya no lo son, y los maravillosos lo son mucho más. Mire a donde mire me encuentro a Victoria recogiendo un cojín envuelto en una funda de lana, mientras se la come con los ojos Francisco Rabal en silla de ruedas, o a Carmen Maura, volviéndose literalmente loca por el abandono de su amante en la ficción y por otras neurosis personales.

Antonio Banderas y María Barranco también me visitan, y Julieta Serrano. A Antonio le veo por todos sitios, él actuó en las dos películas, y en las dos estaba “bigger than life”, en aquel momento no había actor con más encanto y más fuerza, derrochaba capacidad en todos los tonos y estilos posibles. Le veo aparecer por todos los rincones, me saluda haciendo el pino, cuando llamaba la atención de Marina-Victoria. Le veo espiarla entre los panós del decorado. Le escucho confesarle su amor a Victoria, con una cajita en forma de corazón, llena de bombones. Atándola y amordazándola, para que no se mueva, y así, inmovilizada, descubra que nadie la va a querer tanto como él.

Recuerdo cuando ensayamos la escena. Antonio no podía estar más tierno y más salvaje, ni Victoria más emocionada. Victoria era la reina de la lágrima justa, brillando en los ojos, sin desbordar los párpados. Penélope es su digna sucesora en ese trono dramático. En muchas secuencias, tanto ahora como en “Volver”, mi trabajo como director consiste en controlar que esa lágrima no rebase nunca el párpado.

CHICAS Y MALETAS

Por esas casualidades imprevistas, que multiplican la presencia de fantasmas en los Estudios Barajas, estamos rodando fragmentos de una comedia claramente inspirada en “Mujeres...” en la misma zona del estudio donde hace 20 años rodamos las “Mujeres...” originales.
Una de las múltiples unidades dramáticas de las que se compone la película-río que será “Los abrazos rotos” narra las dificultades de un director y de su actriz para hacer una comedia disparatada en un momento especialmente tormentoso de sus vidas. La película se llama “Chicas y Maletas”, y tiene en común con “Mujeres…” una maleta, llena de ropa del amante que se va, y el gazpacho como detonador de situaciones supuestamente cómicas que mal interpretadas deben resultar patéticas, por exigencias del guión.

Penélope no interpreta el papel de Carmen Maura, aunque su personaje sea el de una mujer abandonada. En “Chicas y Maletas” su personaje es más bien un cruce entre la Candela de María Barranco y Holly Goligthly (de “Desayuno con diamantes” [Audrey Hepburn]), con el peinado de Sabrina.

Ha sido una experiencia muy interesante para Penélope, Carmen Machi y para mí mismo, conseguir una interpretación que resulte patética en escenas propias de un vodevil. Es muy difícil actuar mal a propósito, sin caer en la parodia. Pero las dos superaron el reto, y al final todos nos reímos mucho.

Este fin de semana, uno de los cientos mensajes-spam que me llegan decía “Mi novio me ama más gracias a Eurofarmacia”. Al título del mensaje no le falta gracia, creo que cuadraría bien en una película de Dino Risi, el gran director de comedias que murió hace pocos días.

El gran cine italiano de los años 50, 60 y 70 estaba lleno de nombres estratosféricos, los mejores directores del mundo, en ese momento; junto a ellos y tal vez ensombrecidos por ellos, había muchos otros directores con los que el tiempo ha sido más generoso que los críticos de su época. Además del gran Dino Risi, Zurlini, Monicelli, Rosi, Comencini, Bolognini, Elio Petri, Germi y un largo etccétera.
Este mismo fin de semana he visto en casa “Il bell’Antonio” de Mauro Bolognini (una historia que con la Eurofarmacia del mensaje, hoy sería imposible) y me ha impresionado como sólo me impresionan las obras maestras. Reconozco que adoro los dramas que tienen como fondo la vida de provincias, donde la gente se relaciona con sus vecinos, a grito pelado, de balcón a balcón. La Catania del film de Bolognini podría haber sido perfectamente la Mancha, donde nací (También he vuelto a ver “El mundo sigue” de nuestro querido Fernán Gómez y me he quedado estupefacto. Absoluta obra maestra, de un neorrealismo tan brutal que se acerca al expresionismo alemán.) Volviendo a “Il bell’Antonio”, qué modo tan delicado y conmovedor de hablar de un problema tan secreto e injustamente vergonzante como la impotencia. Maravilloso guión firmado por Passolini, con un “bello” y doliente Mastroianni (vestido ya con traje negro, camisa blanca y gafas negras, atuendo que repetiría en “La dolce vita” y que para mí supone la esencia de la elegancia masculina mediterránea, el hombre que no hace ostentación de su virilidad y que desconfía de su atractivo. Mastroianni, en suma). Adoré también a la Cardinale. Cada vez que veo a Claudia Cardinale pienso en Penélope Cruz (en lo que sueño que debería ser la carrera de Penélope Cruz). Aunque en mi película la imagen de Penélope está más inspirada en la dureza cristalina de Gene Tierney, la ingenuidad adorable de Audrey Hepburn, y la mirada desolada de la Marilyn de “The Misfits” [“Vidas rebeldes], (dependiendo de las distintas etapas por las que su personaje atraviesa en el guión), creo que a quien más se parece Penélope, sin saberlo, es a la Cardinale de final de los 50, y los 60. “La chica con la maleta”, “El Gatopardo”, “8 y medio”, “Rocco y sus hermanos”, “Rufufú”, “Vague stelle dell’Orsa” y “Un maledetto imbroglio”, de Germi... Haría un remake de todas esas películas con Penélope en lugar de Cardinale, si tuviera el tiempo y el talento de todos sus directores.

Estamos en la sexta semana de rodaje. Madrid es un horno y Rodrigo Prieto nos está asando literalmente en los estudios Barajas. Hay días en que las pelucas de las actrices se vienen abajo, lacias, después de las dos primeras tomas, el decorado y los maquillajes se derriten, los posters se despegan de las paredes. Rodrigo es un gran director de fotografía pero nosotros no estamos acostumbrados a utilizar tanta luz. Normalmente, según mi productora, utilizamos cien kilowatios, y ahora, en el estudio, hemos instalados mil kilowatios. Energía suficiente para alumbrar un pueblo de dos mil almas.
Si alguna vez encuentran una foto donde un servidor aparece parapetado, en un interior, tras unas gafas negras y un sombrero, no piensen que me he vuelto un gilipollas en busca de glamour, sólo soy un director que padece fotofobia, achicharrado por cientos de kilowatios de luz.

Pero en el cine la luz es lo que importa. Sin la luz con la que Von Sternberg iluminó el rostro de Marlene, Marlene nunca hubiera sido la Dietrich, se habría quedado en una chica socarrona tirando a gordita. La magia está en la luz. Así que no me quejo.
Hasta pronto.

Pedro Almodóvar

HISTORIA DEL ESCRITOR PASCUAL ESTRADA AZNAR

HISTORIA DEL ESCRITOR PASCUAL ESTRADA AZNAR

 

[Hace ya casi tres años publiqué en el blog la historia del escritor Pascual Estrada Aznar, de quien habló con mucho cariño Naty Casanova, la inolvidable maquilladora de TVE-Aragón, la apasionada de la ópera, del music-hall, de la meditación. El artículo lo había publicado antes en Heraldo de Aragón con algunas fotografías y fragmentos de sus textos. Y hace poco entró en el texto Luis de la Paz. Me dejó este mensaje, que no me anunció el sistema: “Fuimos amigos, asi como de toda su familia, nos criamos en la misma calle, teniamos la misma edad, conociendo ambos todas las circunstancias de nuestras vidas. Yo fui la persona que se caso con Charo (su mujer) por poderes un año antes de irse ella a Venezuela a reunirse con él”. Me encantaría poder contactar con Luis de la Paz. Mi correo electrónico es acastro@heraldo.es. Mil gracias, Luis. Vuelvo a colgar aquí el texto sobre este autor tan misterioso. Esta espléndida foto es de Edward Steichen. Sospecho que la misteriosa N se parecía un poco a esta sugerente modelo...]

Pascual Estrada Aznar era un completo desconocido entre nosotros. En España, en Aragón o en Zaragoza. Sabían de su existencia en Fuendejalón, donde pasó imborrables periodos en su niñez, sus familiares (su hermana Maribel, su primo José Aranda Aznar, su vieja amiga Naty Casanova, a quien le enviaba sus escasos libros dedicados y fue ella quien nos puso en contacto con su figura), pero su biografía y su trayectoria literaria han pasado inadvertidas entre nosotros. Incluso un viaje por Internet apenas revela datos de Estrada Aznar, a pesar de que publicó dos libros en Monte Ávila y era asiduo colaborador de “El diario de Caracas”, donde inició una autobiografía que interrumpió, y “El magazine español”, en el cual entre 1997 y 1998 redactó unas memorias de todo un poco: de su condición de escritor, de su trabajo de impresor, de su éxodo en 1955, de su pasión por el lenguaje.

Cuando lleva varias entregas de artículos, narra la vida de un joven Galter, nacido en Zaragoza, recriado en Madrid y finalmente emigrado a Venezuela, a Caracas, adonde se había ido su padre. Está claro que este Galter, Galtercico a veces, es algo más que un “alter ego”: es el propio Pascual Estrada que llevaba el puñal de la soledad y del desamor en el centro del pecho.


Pascual Estrada nació en Zaragoza en 1932. Se sentía afín con aquellos que decían y asumían: “Cuanto más de su aldea, más del mundo”. Cuanto más de Zaragoza y sus callejas, del entorno del Pilar (presumía de recordar al carnicero, al bodeguero, a los seres inadvertidos), más de Venezuela, del universo, de la antigua Grecia, que tanto le gustaba. En uno de sus textos, dice: “Querría tener dinero como para vivir seis meses en Aragón y seis en Caracas”. Esta frase establece el costal de su perpetua contradicción. José Aranda, a quien admiraba como escritor Pascual (hasta tal punto que glosó sus libros en Caracas), dice que su primo era “un hombre desdoblado, inclinado a la soledad e incapaz de venderse. Echaba mucho de menos Aragón. Tenía vocación y a ella se debía. Fue desinteresado y desprendido, estúpido, en el buen sentido del término, quiero decir que se sentía reconfortado como escritor. La palabra era su terapia. Los libros jamás le dieron ningún dinero”. Esa escisión se revela, desde muy pronto, en pequeños detalles: cuenta que sentía nostalgia de las migas aragonesas y que salía a comprar “pan duro y sebo de cordero en Caracas” para hacerlas. Pero los motivos de ese extrañamiento esencial –Pascual perseguía el enigma de su propia identidad mediante el lenguaje- son más abundantes: los recuerdos de su infancia, los paseos por la ciudad, el Ebro, Goya, una atmósfera concreta, los ponientes entre las viñas en Fuendejalón y un amor que le perturbó durante muchos años. A esta herida sentimental le dedicó varios artículos y describe la belleza y el sentido de la libertad de su amada que llevaba escrito en el jersei la palabra N.


Debió ser un niño peculiar, abrazado a los libros en su “pequeña mesa de pino”. Era hijo de un militar que volvió pronto de la Guerra Civil y el ambiente familiar era “conservador y muy religioso”. Quizá por ello, entre otras razones, dijo: “Soy un desclasado”, y agregó que se sentía hermano de los trotamundos Eneas y Odiseo. Estudió en Maristas y desde muy joven debió experimentar la fascinación por la escritura. Escribió en “El magazine español”: “El lenguaje es el juego –dramático juego- que a mí me atrae. Soy, además, verbalista o verbófilo”. Y agregó en otro lugar: “El ejercicio regocijante, ingenuo, con los instrumentos a mi mano, juntar palabras, ordenarlas, estructurarlas, relacionarlas... Era una fiesta. (...) Mi afición más destacada es la lectura-escritura y coincide con la práctica de mi trabajo cotidiano”.

Nos hemos adelantado a su futuro oficio: será impresor. Ya en Madrid, como adolescente, estudió en Maristas. De vez en cuando regresaba a Zaragoza o Fuendejalón y se sentía fascinado por la sabiduría popular de su tío Emiliano Gómez Aznar, que se dedicaba al cuidado de árboles, pero además afilaba y contaba historias maravillosas. De aquel paisaje iba a recordar para siempre los vientos helados, la ondulación de las viñas, los hielos, los celajes. Y quizá sus primeros amores. Pronto, viviría uno de los episodios amorosos que le perseguirían, durante casi toda la vida, como “un fantasma en el aire y en el alma”. De vez en cuando, retrata el clima que se vivía en su casa y dice que “no se podían oír emisoras rojas”. Él, al margen de la poesía, quiso ser maestro, pero se encontró con la oposición familiar. Debieron sugerirle que “un Estrada debería ser otra cosa que maestro muerto de hambre en una aldea”, y le encauzaron hacia el Derecho. “Aunque pronto se sintió agobiado y acabó marchándose”, dice José Aranda.

Él mismo anuncia que aquella vida no era la suya y aprovechó, si seguimos su biografía, que su padre había desaparecido en el Caribe para seguir sus pasos. Embarcó en Barcelona en 1955, pero llevaba un compromiso de matrimonio con la que iba a ser su primera esposa: María del Rosario. Su progenitor debió de ir a buscarle con un Pontiac azul oscuro y le ayudó al principio, en otras cosas a conseguir su primera casa. María del Rosario, al cabo de un mes, le recordó sus palabras y viajó a su lado. Le daría dos hijos. De un posterior matrimonio, Pascual tendría otros dos.

En Caracas hizo de todo: dio clases, debido a su buena formación humanística, en el colegio Jesús Obrero de los Frailes de Catia; fue vendedor de máquinas de contabilidad y al final logró un puesto en un banco. Intuyó que podía ser simpático con los clientes y entró a solicitar un empleo con éxito. El trabajo le duró un tiempo (confiesa: “Vivía sin poder sentarme en paz”), hasta que se cruzó con el señor Mas y Mas que le enseñó los secretos de la linotipia y la composición, que iba a ser su oficio definitivo. La literatura, los libros y el conocimiento serían el norte que le guiasen. Asentado, aunque viviendo con más estrechez que opulencia ( “carecía de un auténtico sentido práctico”, afirma José Aranda), empezó a desarrollar su obra literaria compuesta por cinco libros: “Pie en el barro” (Editores Mexicanos Unidos, 1963), de poesía; y cuatro volúmenes de narrativa: el experimental “Parvum Speculum”, que contiene un modesto ejercicio tipográfico suyo, una alianza entre texto y disposición gráfica; “Rostro desvanecido memoria” (E. Expediente, Caracas, 1973), que refleja un claro eco de Samuel Beckett; “Orión en el Meridiano” (Monte Ávila, Caracas, 1975), volumen que José Aranda considera el mejor de los suyos o “el que más me gusta a mí”; y “Regreso a Ítaca” (Monte Ávila, Caracas, 1979). Pero además ha dejado otros textos inéditos: reflexiones, juegos lingüísticos, poemas sueltos, fragmentos de memorias o de autobiografía, como los que venimos glosando. Frecuentó los periódicos, tuvo amistades importantes como Rómulo Gállegos, “del que hablaba con admiración”, García Bacca y el ministro de Educación José Ramón Medina, “con quien tuvo una relación muy directa. Le pulía los discursos. Se los pasaba en bruto y le decía: ‘Métele pluma’. Hizo de negro”, recuerda José Aranda.

Regresó varias veces a Aragón. En algunos de sus textos recuerda al director de orquesta Dimitri Berberoff, con sus cabellos al viento y su agitada batuta en el Teatro Principal. Alaba a Goya, La Aljafería, Los Bañales, a Ramón y Cajal, pero no es capaz de sentirse feliz. Escribe: “Volvía a Zaragoza a llorar”. Lágrimas heladas. Falleció en 2001 y nunca, a pesar de que recompuso su existencia, de que dejó hijos a los que adoraba, tuvo la sensación de tener un lugar en el mundo ni en la literatura. Además, e insistimos en ello porque él lo hace, una y otra vez “el fantasma antiguo de la muchacha de la N en el pecho surgía porfiado en ensoñaciones”.

EL ESCARABAJO PEREGRINO DEL V VIRREY DE SICILIA

EL ESCARABAJO PEREGRINO DEL V VIRREY DE SICILIA

 

[Anoche, desde Barcelona, me llamó Alberto Serrano, ahora Albert Serrano, estrecho colaborador del galerista Miguel Marcos y buen amigo de ese crítico de amplio trecho y fértil imaginación que es Fernando Castro Flórez, y compañero de la pintora del color y de la geometría María José Maynar. Me dijo que llegaba a Zaragoza un curioso experimento: una obra que va en coche, un escarabajo en constante movimiento. Copio su mensaje. El proyecto, como la película de Werner Herzog, se llama La cólera de Dios, y en este caso el protagonista no es Lope de Aguirre sino el pintor zaragozano Víctor Mira, con quien desea dialogar, igual que lo ha hecho con Tinto Brass o con Fernando Arrabal, aunque ellos, suponemos, estaban vivos.]

 

 

 

 

La cólera de Dios.

Un proyecto peregrino del V Virrey de Sicilia

Obra para un libro "De Matute" (2º volumen) (1º volumen "Matarile")

La pieza es una serie de intervenciones realizadas dentro de la concepción cinematográfica "traveling", una imagen única y una mirada en constante  movimiento. La cabeza del escarabajo ha estado en París, Milán, Barcelona, Burgos, Segovia, Valencia... Desde el baile con el Güito en el IVAM, la intervención con Fernando Arrabal en un teatro de Burgos, la conversación con Tinto Brass en Segovia... Y ahora en Zaragoza con el espectro de Víctor Mira cae la imagen del escarabajo transportado por el V Virrey de Sicilia. Obra enigmática. Una Road movie en busca del "Dorado".

Todo arde y tiene un color dorado. La escultura se ha puesto a vibrar

      Pieza dedicada a Víctor Mira, aragonés de los bajos fondos y amigo de presentar sus libros de poesía en bares con sabor a fritanga de calamares rebozados

 

UN MICRORRELATO DE JUAN JOSÉ ARREOLA

UN MICRORRELATO DE JUAN JOSÉ ARREOLA

UNA DE DOS 

Yo también he luchado con el ángel. Desdichadamente para mí, el ángel era un personaje fuerte, maduro y repulsivo, con bata de boxeador.

Poco antes habíamos estado vomitando, cada uno por su lado, en el cuarto de baño. Porque el banquete, más bien la juerga, fue de lo peor. En casa me esperaba la familia: un pasado remoto.

Inmediatamente después de su proposición, el hombre comenzó a estrangularme de modo decisivo. La lucha, más bien la defensa, se desarrolló para mí como un rápido y múltiple análisis reflexivo. Calculé en un instante todas las posibilidades de pérdida y salvación, apostando a vida o sueño, dividiéndome entre ceder y morir, aplazando el resultado de aquella operación metafísica y muscular.

Me desaté por fin de la pesadilla como el ilusionista que deshace sus ligaduras de momia y sale del cofre blindado. Pero llevo todavía en el cuello las huellas mortales que me dejaron las manos de mi rival. Y en la conciencia, la certidumbre de que sólo disfruto una tregua, el remordimiento de haber ganado un episodio banal en la batalla irremisiblemente perdida.

*Relato de Juan José Arreola, escritor mexicano nacido en 1918 y fallecido en 2001. Es autor de libros espléndidos como Confabulario  (1952), que aumentó a Confabulario total y Confabulario definitivo, y Bestiario (1972). Fue encuadernador en sus inicios, corrector, autor de solapas, director de talleres literarios, catedrático de creación literaria, fue amigo de Juan Rulfo y descubrió a un joven escritor, Carlos Fuentes. Transmitió para Televisa los Juegos Olímpicos de Barcelona, 1992, lo cual (y aún no lo he podido confirmar) me hace una especial ilusión. Una  de las fotos más conocidas de Arreola: jugando al ajedrez. No sé a quién corresponde, ni a qué archivo, esta imagen. Si alguien lo sabe, me encantaría ponerlo...

 

HOY, MONOGRÁFICO DE ARAGÓN RADIO SOBRE LOS BLOGS

HOY, MONOGRÁFICO DE ARAGÓN RADIO SOBRE LOS BLOGS

 

Aragón Radio dedica toda su programación de hoy viernes a un conjunto de blogs aragoneses

 

Este viernes, la Radio Autonómica de Aragón dedicará gran parte de su programación a la blogosfera aragonesa. El programa matinal de Aragón Radio, “Cada día más EXPO”, con Óscar Vegas, comenzará el día descubriendo el “Blog de la Expo” y el de los voluntarios de la muestra internacional, con todas las novedades, vivencias y anécdotas de la Muestra internacional.

 El magacín “¡Ésta es la nuestra!”, con Carlos Espatolero, reunirá a tres blogueros especializados en distintas materias. El primero en pasar por los micrófonos de Aragón Radio será Javier Flores con su blog “www.rivaspress.com. Eva Huerta y Arturo González desvelarán sus webs personales “Ten siempre flores”, dedicado al mundo floral en todos sus ámbitos, y “Los sitios de Zaragoza”, que descubre los acontecimientos y lugares más importantes de la capital aragonesa, respectivamente.

La tarde llegará con dos tertulias como protagonistas en “Escúchate”, programa presentado por Javier Vázquez y Rafa Moyano. La primera de ellas versará sobre blogs de opinión y llegará de la mano de Daniel Torres, con “Aragonéame”;  Ester Martínez, con “Soy maño” y el conocido pintor Pepe Cerdá. “Aragonéame” es un agregador social de noticias al que los usuarios envían las historias que les parecen relevantes; los votos de los demás usuarios dan como resultado la configuración de una portada elegida por ellos mismos.

 La segunda tertulia, dedicada a los blogs profesionales, contará con Gabriel del Molino y Pedro Tricas, dos referentes en la blogosfera aragonesa; Pedro Canut, abogado experto en cuestiones de Internet;  y David Vela. El blog de éste último, “bloganvela”, realiza una presentación de diversos servicios relacionados con la promoción y venta de sistemas contra incendios y protección laboral.

 

Por último, pasará por “EscúchateIsabel Cebrián, una mujer que un día se dio cuenta de la dificultad que supone llevar en la ciudad los carritos de niños. De esta conclusión nació su blog “Carritos desplegados”. Original y conmovedor son los adjetivos que definen a esta página que se dedica a muchos más temas que al nombre que lo titula, como por ejemplo, la Expo. El respeto y el honor para todos son apelados por su autora.

“Noches en la Expo” traerá, finalmente, el blog de los seguidores del cantante zaragozano Dani Zueras. El blog “T gusta” será el encargado de cerrar esta jornada dedicada a las nuevas tecnologías y la blogosfera. 

*La fotografía es de José Antonio Melendo, que posee uno de los mejores blogs de Aragón dedicados a la Expo. Un blog  visual y fotográfico con obras de autor. He aquí  una visión nocturna de la pasarela de  Manterola, la paserola.

 

VISITAS GUIADAS AL MUSEO DE LARRÉS

VISITAS GUIADAS AL MUSEO DE LARRÉS

Alfredo Gavín Arnal envía esta nota para visitar el espléndido Museo de Dibujo Julio Gavía-Castillo de Larrés, un espacio que merece una visita tranquila. Hay mucho que ver, artistas de todas las tendencias que frecuentaron en algún momento de su trayectoria el dibujo. La ilustración a la acuarela es de Teodoro Pérez Bordetas.

[El Museo de Dibujo "Julio Gavín"-Castillo de Larrés continúa este verano con las visitas guiadas durante los meses de julio y agosto. Estas se realizaran los martes y jueves a las 12 de la mañana a partir del próximo 8 de julio con una duración aproximada de una hora. Esta actividad permitirá al visitante adquirir una visión más amplia tanto del espacio expositivo como del panorama del dibujo español contemporáneo. Las explicaciones abarcan tanto los detalles del edificio como de la colección, una breve historia del Dibujo contemporáneo desde finales del XIX, la ilustración, el dibujo satírico, las vanguardias, la historieta, así como los grandes artistas de principios del XX.]