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Antón Castro

GUILLERMO PARDO ENTREVISTA A "ENTRENÓMADAS"

GUILLERMO PARDO ENTREVISTA A "ENTRENÓMADAS"

 

[El periodista Guillermo Pardo, un sabio e inquieto de mil asuntos candentes, entrevistaba hace unos días a las autoras de uno de los blogs con más seguidores en Aragón: el de Marta Navarro, Julia March y Sussa Milo, llamado Entrenómadas. Copio aquí por completo la entrevista. Pido disculpas porque cada vez me cuesta más editar con orden y belleza en mi blog.]

La primera vez que accedí a Entrenómadas me sorprendió su nombre. Vino entonces a mi mente una imagen de nómadas, no los del desierto, sino los del viento. Por una extraña asociación, desde entonces para mí las administradoras de este espacio abierto a la armonía tienen alas. Es fantasioso, pero imaginariamente real. Sin embargo, lo peculiar del nombre del blog para mí es la preposición. “Entre” es una invitación a entrar, a dialogar, a jugar, a intuir, a divertirse. Por eso es agradable sentirse EntreBlogueros.

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Así somos, así nos vemos

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Entrenómadas empezó tras una cena, una cena-encerrona entre Julia March y Chesús Yuste, editor de Innisfree. Ellos se empeñaron en que debía rescatar las historias que les contaba cuando quedábamos a cenar. Julia March juró que estaría al 50%, cosa que no ha cumplido. Sólo da la paliza para que suba poemas o relatos. Ahora es Sussa Milo (con prendas vaqueras en la foto) quien asoma la cabeza de vez en cuando con algunos posts cada mes. El resto del marrón me lo quedo yo, que soy Marta Navarro (fotografiada con gatos). Eso sí, todas envían fotos, noticias curiosas… Julia y yo crecimos en el mismo barrio, nos conocemos de siempre. Luego pasamos un tiempo en Chicago. Ahora Julia reside en Alemania, Sussa en Madrid y yo en Zaragoza. Aunque estamos desperdigadas, mantenemos el contacto. Nuestra amistad, pese a la distancia es fuerte, muy fuerte.

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-¿Por qué el nombre y por qué el blog?

-Hace poco más de un año decidimos lanzar un blog para rescatar historias e imágenes al estilo de los cuentacuentos africanos. Cuando empezamos esta aventura, cada una estaba en un país diferente, por eso nos definimos como nómadas. En la cena-encerrona yo propuse lo de Entrenómadas. Confieso que me gusta el nombre. Se ajusta al espíritu de todas.


-¿En qué crees que tiene que residir la fuerza y el interés de una bitácora?

-De verdad que no lo sé. Hay bitácoras buenísimas, excelentes, que a mí personalmente me aburren. Y otras no tan buenas que me interesan, me parecen frescas, imaginativas y muy necesarias. Es un misterio…


-¿Nos aislamos más quienes las escribimos o nos mantienen en contacto con el exterior?

-Sussa no podría aislarse ni en una isla. Yo, al contrario, practico el aislamiento varias veces al día. El blog es un puente, un lugar común para compartir y a veces también para aislarte. Creo que depende mucho de cada bloguer@.


-Palabra e imagen, ¿qué es más importante?

-Este es el único matrimonio en el que creo. El de la palabra y la imagen. No se me pasa por la cabeza un divorcio entre ambas. Aunque de noche siempre elijo la palabra, los libros, los poemas.

-Ya que de palabra hablamos, ¿escribirías una carta de amor en un post a alguien especial o sería un acto excesivamente íntimo para expresar en público?

-Yo nunca, pero sé que Sussa se divertiría con ello. Lo íntimo lo dejo para la intimidad. Sussa vive en Madrid, pero yo en Zaragoza, una ciudad más pequeña donde la gente te conoce. En fin…

-Oscar Wilde, uno de vuestros autores preferidos, escribió: “El mundo es un teatro, pero el reparto de la obra es malo”. ¿Sirve esta afirmación para la blogosfera?

-Oscar Wilde es el autor preferido de Julia. Es una excelente cita de un hombre genial. Igual que no todos los libros son buenos, en la blogosfera puedes encontrar auténticas joyas de la literatura, imprescindibles fuentes de información, deliciosos oasis donde reposar… pero también auténticos ladrillos, desahogos personales o entretenimientos de dudoso gusto. Lo importante es que cada uno sea libre para poder expresarse como quiera y también que cada uno encuentre lo que busca. Y eso sirve igual para los libros, la prensa o los blogs.


-En Entrenómadas se comentan acontecimientos cercanos, como la Expo de Zaragoza o el proyecto de casino para los Monegros. ¿Lo hacéis por deber cívico, por interés informativo o por exteriorizar públicamente sentimientos que de otra forma quizá no sería posible?

-Lo hacemos porque participamos de la vida pública, de las manifestaciones, de las reuniones ciudadanas y del cabreo monumental. Además de todas estas joyas que acabas de enumerar, en Zaragoza también pretenden poner una base de vigilancia de la OTAN. No es la teoría, Guillermo, sino la práctica del día a día la que nos hace hablar de estas cosas.

-¿Los blogs han sustituido a las pancartas?

-La Red es un instrumento utilísimo y eficaz para difundir y propagar ideas, convocatorias, denuncias… Pero si no hay pancartas de verdad en la calle, es difícil sustituirlas por pancartas virtuales en la Red. Lo cierto es que hay causas que han encontrado en los blogs el cauce informativo que les han negado los medios convencionales.


-Hablábamos de imagen. ¿Las fotografías que acompañan los posts son ilustraciones del texto, complemento del texto o el pretexto para el texto?

-Genial la pregunta. Este es uno de mis juegos preferidos. Cuando leo o escribo un poema o un texto veo inmediatamente una imagen, un color, un aroma... No puedo ver el texto a secas. Tengo que verlo acompañado de todo un conjunto de cosas. Me lo imagino y luego escribo un correo a mis compas y les pido lo que quiero. Por ejemplo, búscame una adolescente abrazada a una vaca. Y dicho y hecho, a las horas ahí está. Así nacen algunos de mis posts favoritos como el de “Adolescentes”.


-No mencionar la poesía en un encuentro con Entrenómadas me parecería descortés. ¿La poesía llena o desahoga emocionalmente?

-La poesía a veces es una putada y otras un alivio. Una relación de amor y de lo contrario. Yo escribo poesía, pero me cuesta subirla al blog, eso lo hacen mis compas. Veo poesía en todas las cosas, incluso en las que no son nada poéticas. Lo dicho, una putada.


-Para terminar, una petición: ¿serías tan amable de escribir y dedicar un verso o una estrofa a vuestros lectores y a los de esta entrevista?

-Sí, es un placer. Esto lo escribí hace unos meses y luego lo subimos al blog. Un amigo me ha dicho que alguien ha hecho un graffiti en la pared con ellos. Tengo que ir a verlo. Me hace ilusión que haya pasado del ordenador a una pared.

En el pasillo de la vieja casa
las sombras de los días pasados
hacen su ronda nocturna.
A veces las evito,
otras, las busco desesperadamente.

-Gracias por vuestro interés y vuestro tiempo.

-Gracias a ti.

 

Post especiales
El primer post: Bienvenidos, Nómadas
El más valorado: Ladrón de bibicletas
El más visto (20.000 visitas): De penes, tamaños y amigas
El más cercano: Milagro en Milán
El preferido de Marta: Poema. Deportaciones
El preferido de Sussa: El hombre del piano
El preferido de Julia: ¿La Iglesia al revés?

 

*En la foto, Marta Navarro, poeta, compañera de Chesús Yuste, el señor de Innisfree y otras muchas cosas más.

 

MARY DE LIS, VISTA POR JOSÉ ANTONIO DUCE

MARY DE LIS, VISTA POR JOSÉ ANTONIO DUCE

 

El fotógrafo, guionista y director de cine José Antonio Duce me envía esta foto de Mary de Lys con esta nota:

 

[“Hace ya un montón de años se cerró El Plata. Allí estuve yo con  mi cámara para dar testimonio de la última actuación de Mary de Lys y esta fue una de las fotos.   Mary de Lys eran muchas Marys para los cientos de espectadores que diariamente aplaudían su actuación.


Un día de éstos vuelve Mary al nuevo Plata, y tal vez mi cámara vuelva a fotografiarla”.]

FRAGMENTOS DE "ROMA" DE ÁNGEL SOBREVIELA

FRAGMENTOS DE "ROMA" DE ÁNGEL SOBREVIELA

 

[El joven poeta Ángel Sobreviela, de la estirpe de Hölderlin y Ezra Pound, entre otros, acaba de publicar Roma, un poemario en prosa en Olifante, Ediciones de poesía, el sello de Trinidad Ruiz-Marcellán y Marcelo Reyes. Se trata de un volumen de 64 páginas que será presentado el día 3, a las 19.30, en la Biblioteca de Aragón (Doctor Cerrada, 22). El poeta y ensayista Manuel Forega oficiará de maestro de ceremonias y de rapsoda con su grave y bien timbrada voz. Ángel Sobreviela, amablemente, me envía una selección de textos de su libro. Ángel también publicó recientemente un extenso poema en prosa: Epístola desde Cimeria (Huerga & Fierro), un volumen especialmente querido por él. Ángel tiene un halo místico y mítico: juega con la divinidad y con la mitología en una escritura precisa, de halo romántico y simbolista.]

 

ROMA, poema en prosa

(Fragmentos)

 

IV

            Dos años. Dos años de nada.

             Dos senos alabastrinos florecen junto al río. ¿Quién hará crecer alas a mi espíritu? Más allá de toda flaqueza, más allá de toda tierra, hacia el cielo de la fragilidad.

            El sudario verde de la penumbra sobre la ciudad, rasgado con lentitud por la caricia del alba. La fascinación de todos los días. La fascinación de ver nacer la luz cada día tras la ventana extranjera. El calor emocionante del cuarto, corazón que comienza a palpitar. Abiertas las ventanas. El aire niño, con su risa fresca agitando banderas, sacude sus rizos bañados en el perfume del primer día de la Creación. La luz acude de nuevo a posarse en las frentes atormentadas de los atlantes del palazzo. La vida comienza hoy y en Roma.

             Voy en tu búsqueda, mi Eurídice. Abandono el lecho, salado de lágrimas de plenitud. Recorreré las calles y plazas de mi ciudad. El dédalo de la mañana me aguarda. Te llamaré, tu nombre gritaré por palacios y ruinas, junto a fuentes, junto a sucias esquinas meadas. Buscaré tu corazón ahogado en las ondas del Tíber.

            ¡Oh sur de mis sures! Las sombras de la ciudad, cada uno de sus ángulos, oscuros en la mañana, rugen en tu honor.

            El poeta, con el torso desnudo, se apoya en la ventana.

             ¿De qué se ríe Medusa? Con sangre en la boca y rosas derretidas en las manos, danza sobre el sol aplastado contra el suelo de la piazza.

            Se ríe de mis pesadas manos de piedra, ríe del camino del sol hacia su lecho de espuma rosácea. Mientras aguarda la noche para peinar sus serpientes con dedos de esqueleto.

 
XVII

             He cantado mi epopeya entre las ruinas. He removido las cenizas hasta hacerlas vivir, y conmigo esos amigos resucitados se repartieron el mundo. Les canté mi vida fijando mi origen en los cielos del verano y mi fin en su reflejo en el agua, cuando el beso de Narciso se posó en mi boca. Amado príncipe, encadéname a tu pecho. Tus labios de sangre son frutos venenosos.

            Cómo el desierto se tragó mi ciudad. Cómo se ennegreció mi corona de rosas. Brindad por mi suerte, felices reyes, en mi nombre alzad las copas rebosantes. 

XVIII

 

            El desierto cubrió mi ciudad. La arena sepultó mi palacio. Hay una llama bajo el pétalo carmesí. Brisa cargada de cristal de roca, ala de paloma acariciante, lágrima inconsolable.

Junto a la iglesia, los lirios pujantes vivían su romance con la brisa de primavera y tú no estabas a mi lado. Subiré la cuesta para recibir la última luz y el primer escalofrío de la noche, y no verás lo que yo. El rebaño se aleja, los árboles se enlutan. Recibiré súbitamente el don de nombrar al dios de la fuente y no escucharás mi ruego. ¿Por qué no tengo tu mano sobre mi pecho aquí en la playa? La espuma me salpica en el fin de este día. Mares y cielos estrellados se despliegan ante mi proa: las ciudades sumergidas te recordarían. El desierto nos olvidaría juntos, si tras haber marchado en busca de Bagdad y de Balk nos tendiéramos en la arena, tocados por el dulce puñal del bandido.

*Esta foto de raíz onírica es de Jerry Ueslmann.

 

 

 

POEMAS DE JOSÉ ANTONIO CONDE

POEMAS DE JOSÉ ANTONIO CONDE

Cayó en la usura de las cerezas,

en el temor a despertar en otro cuerpo,

y allí, rebosante de escarcha,

fue dibujando mi hospicio.

*********

El que derrama frescura en mi navío,

adentrándose sin rumbo en el cortejo,

será iniciado en el mosaico de la sirena.

El que saquea los acantilados de mi pubis

y endurece su espuma,

será dócil en la hondura.

El que navega por el océano de la caricia

y arrastra su vértigo por mi saliva,

será próspero en el contacto,

porque yo decido las aguas, los azules y las furias.

La tempestad crece horizontal.

*********

Sin más pretexto

que la ortiga incandescente,

me hospedo en el almíbar,

en la brevedad del lamento

y nadie moldea mi vientre

ni lo mancha de brasa, ni dilata su reino.

*José Antonio Conde, autor de estos poemas, me envía la siguiente nota:

[Estos poemas pertenecen al libro La diferencia que cubre la trampa, que ha sido premiado en la edición XXII Premio Cálamo de Poesía Erótica, que se celebra en Gijón. Actualmente el libro está en prensa. La presentación del libro y la entrega del premio creo que se realizará en Gijón durante el mes de octubre del presente año. El libro consta de sesenta y seis poemas. Es una cartografía de los sentidos a través de la sexualidad y la fugacidad del cuerpo. El volumen lleva un prólogo de Fernando Sanmartín.] La foto es un autorretrato de Jean Dieuzaide, el gran fotógrafo francés que viajó mucho por España y que falleció en 2003.

OCTAVIO PAZ Y TOMÁS SEGOVIA: CARTAS DE POETAS

OCTAVIO PAZ Y TOMÁS SEGOVIA: CARTAS DE POETAS

[La embajadora cultural y afectuosa de Aragón y alrededores en México, Magda Díaz Morales (está muy feliz: acaba de casarse su unico hijo Óscar y acaba de ganar una estupenda nuera) recoge algunos fragmentos de un libro de cartas de Octavio Paz a Tomás Segovia. Octavio Paz sigue sin ser bien visto en algunos núcleos o círculos de México. Es un poeta, para algunos, bajo sospecha, a pesar de haber logrado el Premio Nobel en 1990. Y es, sobre todo, un excepcional poeta. “Libertad bajo palabra” es una suma imprescindible del siglo XX.]

Son solo fragmentos. [Advierte Magda Díaz Morales]



París, 28 de junio de 1964

Querido Tomás:

Hace muchos meses -cuando acababas de llegar a Montevideo, me imagino- Juan García Ponce me escribió y, al darme la noticia de tu salida, me sugería que te pusiese unas líneas y me daba la dirección. Perdí esa carta. Tiempo después escribí a García Ponce, pidiéndole tus señas. No me contestó. Olvidé el asunto (también yo vagaba por los páramos de mis pequeños infiernos, aburridos, privados e irremediables). A fines de marzo, cuando preparaba mi viaje europeo (ando de vacaciones y regreso a Delhi en agosto), sentí la necesidad de escribirte. Como no podía hacerlo, pues no sabía siquiera si todavía estabas en Montevideo, encontré la manera de citarte a la mitad de un largo artículo que estos días escribí (sobre Cernuda).

Nueva Delhi, 12 de mayo de 1965

Querido Tomás:

Camilo José Cela me dice que sus hermanos acaban de fundar las ediciones Alfaguara y que él personalmente podría someter tus libros de ensayo a su consideración. Asimismo, desea publicar una selección de tus poemas en Papeles. Esto último quiere decir, me imagino, que publicaría seis o siete poemas tuyos en la revista, con la separata de costumbre. Creo que deberías enviarle a Cela lo que pide. José Luís Cano también me escribe para decirme que le parece difícil por el momento encontrar un editor para tus poemas pero que quizá podría lograr que se publique un libro de ensayos. Sugiere que le escribas. La dirección de Cela es: José Villalonga 87, Palma de Mallorca, España. La dirección de José Luís Cano es Av. de los toreros 51, Madrid 2, España.

Kabul, 27 de julio de 1965

Querido Tomás:


Hasta 1936, bien o mal (más mal que bien), Madrid fue el centro de la literatura hispanoamericana. Consagró a Darío (aunque olvidó a Lugones), celebró a Neruda (pero desdeñó a Vallejo y a Villaurrutia). Después de la guerra mundial, ninguna ciudad ha sustituido a Madrid. Los argentinos son demasiado cosmopolitas y, para colmo, han sufrido regímenes abyectos e ineficaces. México ha pecado por el extremo contrario: un exceso de nacionalismo.

Madrid ha vuelto a ser, espiritualmente, lo que fue antes de Felipe II: un gran villorrio, una capital de provincia. Barcelona es catalana. Y las otras capitales no cuentan. Así, cuando digo que lo urgente es comunicarnos entre nosotros, quiero decir: poner en circulación las obras de autores contemporáneos de nuestro idioma.

Nueva Delhi, 15 de mayo de 1967

Querido Tomás:

Y esto me lleva a comentar un nuevo episodio: el Congreso Latinoamericano de Escritores. Por distracción, pereza o inconciencia, Pellicer entregó la organización de esta reunión a Mauricio Magdaleno y a sus escribanos. Lo que pudo ser una conferencia de escritores libres será otro acto oficial. El abrazo de dos burocracias, la nacional y la latinoamericana. Asunto para un mural de Siqueiros: el encuentro entre Pablo el Rojo y Jaime el Florido. Un genio protector me inspiró a tiempo y no acepté la invitación que me hicieron por trasmano, con ganas de que no aceptase. Fuentes me dice que él tampoco asistirá aunque no me aclara si recibió o no la invitación. En cambio, me cuenta que no invitaron a Cortázar, García Márquez, Onetti y otros muchos. Mi negativa obedeció a razones de orden personal. Iré a México en el segundo semestre de este año y, naturalmente, no puedo permitirme el lujo de dos viajes.

Los ceses de García Ponce, Batis, Melo y De la Colina son lamentables pero, en parte, se lo merecen. Fueron víctimas de una pequeña "hibris" que los llevó, por ejemplo, a atacar a Fuentes sin ton ni son. Fomentaron la desunión y muchas veces dieron armas a nuestros enemigos -que son los suyos. Los artículos de Batis casi siempre favorecen a los otros. Por ejemplo: la antología de Pellegrini y Poesía en movimiento (...) Batis condena el libro sin enterarse siquiera del propósito de Pellegrini y con un criterio mezquinamente nacionalista. Así les dio la razón a los que quisieron destruirnos, como Leiva y los demás resentidos.

Lo de Poesía en movimiento fue peor: en su nota -mal escrita, deshilachada- lo único que se le ocurre decir es ¡que falta Cuesta! García Ponce me hizo el mismo reproche. La verdad es que esa omisión -lamentable pero no esencial: Cuesta no es un gran poeta- les sirvió para no comentar el libro y así condenarlo con mayor facilidad. ¿Por qué no atacar a Aridjis, Mondragón y otros jóvenes y callarse ante Torres Bodet, Nandino y otros que me "impusieron" Chumacero y Pacheco? Ni Batis ni García Ponce se han tomado el trabajo de reflexionar durante cinco minutos sobre el sentido de ese libro que, a pesar de su eclectisismo, muestra que hay, de todos modos, una tradición poética en México distinta a la que nos ofrecen las antologías y las historias de la literatura (...)

Cito a Batis y a García Ponce pero podría decir lo mismo de casi todos los futuros miembros de ese hipotético grupo que propones. Todos se han portado de una manera igualmente caprichosa, egoísta y miope. No pido, claro, unanimidad ni complicidad. Al revés: pido crítica -verdadera, leal, rigurosa y apasionada. Acabo de leer dos excelentes artículos de García Ponce, uno sobre Cuesta y Villaurrutia, otro muy valiente y exacto sobre los premios de literatura y pintura. Necesitamos esa clase de crítica -no los pequeños ataques contra ese o aquel poeta joven.

 

 

[Se trata de un libro que reúne 55 cartas enviadas por el Nobel de Literatura a Tomás Segovia. Marie-José Segovia, viuda de Paz, ayudó a la edición del volumen.

El Fondo de Cultura Económica (FCE) dio a conocer el libro “Cartas a Tomás Segovia” (1957-1985), volumen de correspondencia inédita que agrupa 55 cartas que el autor mexicano envió a su homólogo de origen español.] El retrato es de Tomás Segovia.

SONETO DE TOMÁS SEGOVIA

Desnuda aún, te habías levantado

del lecho, y por los muslos te escurría,

viscoso y denso, tibio todavía,
mi semen de tu entrada derramado.

Encendida y dichosa, habías quedado
de pie en la media luz, y en tu sombría
silueta, bajo el sexo relucía
un brillo astral de mercurio exudado.

Miraba el tiempo absorto, en el espejo
de aquel instante, una figura suya
definitiva y simple como un nombre:

mi semen en tus muslos, su reflejo
de lava mía en luz de luna tuya
alba geológica en mujer y hombre.

 

JOSÉ LUIS DE LA VEGA: POETA, ACTOR, RAPSODA

JOSÉ LUIS DE LA VEGA: POETA, ACTOR, RAPSODA

Hace unos días, José Luis de la Vega me hizo llegar su nuevo poemario: Las despedidas, publicado por Cultiva (Madrid, 2008). José Luis de la Vega (Alicante, 1953) ha publicado varios libros; con el poema “Yo soy un mono” ganó el I Premio de Poesía de Miedo, que organizado Olifante en Trasmoz. Ha realizado recitales poéticos con Carmen Martín Gaite –ya de paso: Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores publican sus Obras completas I. Novelas I (1955-1978), con un prólogo y  biografía de casi cien páginas de José-Carlos Mainer Baqué- y Chico Sánchez Ferlosio.

 

Ángel Guinda, poeta y apasionado lector, le escribe una contraportada donde dice: “La voz de José Luis  de la Vega cumple la misión de la mejor poesía: que, en palabra de belleza, la verdad particular alcance validez universal.

 

Poemas como mazazos en la conciencia. Lo inquietante de una letanía del dolor de vivir de todo resistente, ese dolor de tener que morir. Rito dramático interior. Torturado laberinto espiritual. Grave representación del lado oscuro del mundo. Luto de imágenes que representan la demolición del ánimo. Réquiem de los silencios. Elegía de la luz”.

 

TERTULIA

Se decían los versos y sonaba el silencio:

Demasiadas palabras para una eternidad.

 

LA ENTREGA

 

A Ángel Guinda

 

Te doy lo que me queda y es muy poco,

Rodeado de nubes y de sol.

 

CONTRADICCIONES

 

No tiene tiempo el tiempo de matarme.

 

SÁBADO

 

Con el hachís, la cerveza y la lluvia,

Acodado en las rocas de esta playa

Miro el mar, su brumoso perfil:

Los ojos de la muerte que no puede conmigo.

 

RECUERDO

 

La luna sobre el mar

Dibuja siluetas antiguamente halladas,

Reconocibles pero misteriosas

En la primera página de mi niñez.

 

DESEO

 

Que me quede el silencio:

El silencio es más puro.

Tiene menos materia que el olvido.

 

*La foto pertenece al Archivo Llanos.

650.000 VISITAS EN EL BLOG

650.000 VISITAS EN EL BLOG

 

Quisiera dar las gracias a todos los visitantes del blog a lo largo de estos cuatro años. El blog me lo abrió Mariano Gistaín durante los Encuentros Literarios de Albarracín en 2004 y aquí seguimos.

 

Hoy se acaba de superar una cifra redonda: 650.000 visitantes.

 

*La foto es de Cecilio Paniagua. Siempre he soñado con haber ido al mar con mi padre y fui varias veces: íbamos siempre a coger mejillones. Traíamos casi un saco y luego organizábamos todo un festín. Lo recuerdo comiendo con puro deleite, con absoluta sensualidad, en la mesa de formica de la cocina.

 

MANUEL VILAS: POEMA AL AUDI 100

MANUEL VILAS: POEMA AL AUDI 100

 

[En sus últimos libros, Manuel Vilas ha incorporado con gran fuerza los coches a sus libros. En su poemario Resurrección escribe este poema. Enrique me corrige con justicia, tengo la sensación de que en su último libro también dedica un poema a un coche, pero no encuentro el libro. Gracias, Enrique.]

AUDI 100

Manuel Vilas se compró un Audi de tercera mano, un Audi 100,
y lo ponía a doscientos por la autopista de Barcelona,
y luego tenía que pagar el peaje y eso que no iba a ningún sitio.
Se quedaba mirando el Audi en las tardes de domingo,
en mitad de un descampado, en mitad del desierto.
El gran desierto que cerca la ciudad de Zaragoza,
estéril y ácido como una bocanada de uranio enriquecido.
Miraba las ruedas y las golpeaba con sus botas en punta,
y pensaba que estaban durísimas, llenas de aire embrutecido,
y es que acababa de estar en una gasolinera que se llamaba "El Cid",
y las había hinchado, ese silbido poderoso de las válvulas,
y miraba el dibujo de las ruedas, laberíntico y abstracto como las rayas
de la mano, y se miró la mano, rugosa piel enaltecida
en mitad de la nada, y se había cambiado
el viejo radiocasete del Audi por un compacdisc Pioneer,
con seis altavoces, 800 euros en el Carrefour ,
y puso a Lou Reed en el compac, y bien, muy bien,
Street Hassle puso, y bien, bien, muy bien, dijo de nuevo,
esto era todo, el Audi 100, la vida ennegrecida, las cercanías de un pueblo
llamado Bujaraloz, la autopista de Barcelona, los infinitos camiones,
un toro de Osborne cerca de Pina, el domingo, agrio y crucificado,
y Lou Reed sonando en ninguna parte, en el desierto celestial,
los 800 euros convertidos en el grito más hermoso de la tierra,
y ningún ángel del cielo descendiendo, y Manuel Vilas
--siervo de la nada, fumando, estéril, razonando, gimiendo--,
silbaba bajo el sol inclemente, difuso, el sol borracho,
y les daba patadas a las ruedas y las ruedas
le devolvían el impulso, y eso era gracioso,
y pensó en la guantera, y abrió la guantera y miró la documentación,
y leyó su nombre, y abrió el maletero, y le pareció que allí había
un montón de sitio para guardar cosas, y eso de repente le hizo completamente feliz.