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Antón Castro

CARTA DE MANEL, ESCRITOR, PASTELERO Y PÚGIL*

CARTA DE MANEL, ESCRITOR, PASTELERO Y PÚGIL*

[Coloco aquí, en el escritorio, esta carta de Manel Güell, que es pastelero, escritor y boxeador. De golpe he pensado en Artur Cravan, que peleó en Barcelona contra el campeón del mundo Jack Johnson y fue director de la revista Maintenant, poeta y polemista cuando era necesario, y he pensado también en J. V. Foix, magnífico poeta y conocido como el pastelero de Sarriá. La carta es tan bella y tan sincera  que aquí  está. Al principio, el boxeo lo practicaban los nobles y ociosos aristócratas, entre ellos el escritor  Lord Dunsany, que también era corredor de cross, y era un deporte  muy noble. “Muy ético”, dice nuestro amable visitante. Aquí pongo otra foto de aquella pelea. Gracias, Manel. Muy amable. Un abrazo. Muchísimas gracias. En este blog hay otras muchas historias de boxeo, la última que he colgado era sobre Ignacio Ara... ]  

CATA DE MANEL

Me entusiasma el artículo escrito de cómo se vivían, por aquél entonces, las veladas de boxeo (real) retransmitidas por televisiones en blanco y negro.

Yo también soy afín a este deporte. Es más, lo practico desde hace muchos años, y he subido al ring en varias ocasiones.

Sé lo duro que es este deporte y lo que debió sentir el grande de Clay/Ali al besar la lona. Para muchos de nosotros es un hito en el boxeo. Muchos son los niños que, aun habiendo pasado a la posteridad, y sin conocerlo más que por videos del Youtube, cintas del VHS o artículos, condicionan sus entrenamientos y metas fijándose en él; el más grande.

Me soprende un poco lo que comentas al decir que este deporte es tan violento e inhumano. Violento sí, pero, al menos hoy en día, muy ético; nada de inhumano. Es un deporte que está muy por debajo de la media en cuestiones de lesiones o mortalidad; véase otros como el ciclismo, alpinismo o, desgraciadamente tan reciente, fútbol. Esto no quita que parezca agresivo desde el palco.


A muchos nos tachan de locos y violentos por practicar este tipo de deportes. Debo decir, en mi defensa, que boxeo desde hace 12 años, compagino este deporte con el rugby y... soy pastelero y escritor.

Me alegra que seas seguidor de un deporte tan noble como este.
Recibe mis cordiales saludos.

Manel. 

*En la foto, Joe Frazier lanza un directo al mentón de Cassius Clay. Volverían a pelear dos veces más, pero siempre ganaría Clay. Frazier perdió el título en un terrible y vertiginoso combate con Georges Foreman, abatido luego por Clay en Kinhasa, en el combate más extraordinario de la historia probablemente.

CONCIERTO DE NUBOSIDAD VARIABLE

CONCIERTO DE NUBOSIDAD VARIABLE

[El periodista de radio y televisión, escritor de relatos y músico Juan Luis Saldaña me envía esta nota acerca de su grupo Nubosidad Variable, que actuaron en Borradores, aunque ese día no pudo acudir Saldaña. Aquí cuelgo la nota. Una cita prometedora, sin duda...]

Hermanos:
Nubosidad Variable vuelve al escenario este jueves día 31 de enero del año 2008.
Hemos sido seleccionados para la semifinal del concurso Muevete.
Estás invitado.
Practica el voto útil.
Lugar; Centro Cívico Universidad. Frente al auditorio, entre los bomberos y el bar de piedras Canterbury.
Hora: 22.00 Nos gustará verte por ahí.más información en nuestro: MySpace.

 

NOCHES DE BOXEO EN CASA, JUNTO AL PADRE

NOCHES DE BOXEO EN CASA, JUNTO AL PADRE

Algunos conocen mi afición al boxeo. Y los que ignoran esa pasión marginal, siempre me manifiestan su sorpresa. Jamás se habrían imaginado que yo pudiese sentir inclinación alguna hacia algo tan violento, tan inhumano: los guantes, los cuerpos que se enzarzan y se destruyen, la maraña de la sangre y el rencor, la amenaza de la muerte. Acudo entonces a un ardid o a una justificación que no se aleja de la realidad: hablo de mi padre y de la televisión en blanco y negro.        

Y empiezo así: en las noches de boxeo siempre llovía. Teníamos un reloj pesadísimo y escandaloso que despertaba a todo el edificio. Creo que nos compramos la televisión Invicta para ver las peleas, primero fue Carrasco y Mando Ramos, los tres combates heroicos, al borde del infarto; luego las noches del K. O. de Urtain y aquella victoria ante un alemán que parecía un tonel, un tal Peter Weiland. Y Cassius Clay, por supuesto. Esperamos durante meses y años que pudiese volver a pelear por el título, nos aprendimos el nombre de sus rivales --Jerry Quarry, Jimmy Ellis, Oscar Ringo Bonavena...--, pero sabíamos que el enemigo era un hurón aún más negro que él que se había desperezado en los cafetales, Joe Frazier, descendiente de esclavos, duro como una piedra y valiente. Aquella noche, en el Madison Square Garden, nos levantamos como siempre. Parecíamos dos náufragos en la oscuridad, dos fantasmas de una noche imposible que se iniciaba en el Madison Square Garden. Oíamos la voz de siempre: Héctor Quiroga, cada vez más afilado, cada vez más agónico, subrayaba el palmarés de los enemigos, explicaba las tácticas. Mi padre y no apenas hablamos esa noche; él no hacía distinciones, le gustaba el deporte sin más, le daba igual quien saltase por los aires. De hecho cuando Clay cayó la primera vez, mi padre se levantó y aplaudió al otro; y cuando le cazó con un terrible gancho en el asalto final, dijo: "Ese charlatán ya puede volver a galeras. Se ha terminado para siempre".        

Yo me fui a dormir y anduve tres o cuatro días sin ganas de decir ni hacer nada. Me había parecido obscena la manera en que se desplomó mi boxeador favorito, y no me sirvió de nada que en aquella memorable noche se habían intercambiado casi dos mil golpes y que el Loco de Louisville había colocado cerca de un centenar más. Mi padre no leía periódicos ni el As--color del miércoles; si yo le recomendaba que leyese algo, me recordaba que sólo había asistido tres meses a la escuela y que lo único que sabía hacer con corrección era poner su nombre.        

Yo sí sabía leer. Me informaba y enriquecía --perdóneseme la petulancia-- los comentarios de Marco y Quiroga con historias humanas. Clay era algo más que un boxeador: un hombre inteligente, comprometido con los negros, rebelde, enemigo de Vietnam y un espantoso poeta. A Carlos Monzón lo apodaban El Toro salvaje de la Pampa, decía, y en el corazón sustituía a Luis Firpo, otro héroe argentino de principios de siglo que estuvo a punto de vencer al indomable Jack Dempsey. A los dos nos gustaba José Durán, un mecánico de Madrid, algo tartamudo, de enorme corazón; lo vimos caer abatido ante un gigantón brasileño, un tal Oliveira, que lo mandó a la lona en el primer asalto, Durán se sobrepuso y peleó hasta la extenuación exhibiendo un pugilismo en línea valiente y técnico. Volvimos a verlo algún tiempo después en Japón venciendo a un tal Koichi Wajima.  

Ese día fuimos felices a la vez mi padre y yo: los dos íbamos con Pepe Durán, que se proclamó campeón del mundo. La noticia nos llegó como siempre: de madrugada, peleando a la contra con el insomnio, mientras afuera caía la lluvia. 

UN HOMENAJE DE FERNANDO VALLS: RECUERDO DE YVA

UN HOMENAJE DE FERNANDO VALLS: RECUERDO DE YVA


 

Mi buen amigo Fernando Valls -experto en Marsé, en Fernández Molina, en Aldecoa, en Ángel Crespo y en cien mil cosas más; ha sido director de Quimera y es director de una colección Reloj de Arena de la editorial palentina Menos Cuarto de José Ángel Zapatero-, me hace un homenaje de afecto en su magnífico blog: La nave de los locos.

Recuerda mi pasión por las fotografías de mujer y coloca cinco, entre otras a una fotógrafa que admiro mucho, la berlinesa Yva, cuyo nombre verdadero era Else Ernestine Simon, que nació en Berlín en 1900 y falleció en el campo de concentración de Majdanek (Polonia). Era la menor de nueve hermanos, y fundó su propio taller fotográfico en Berlín hacia 1925, que fue realmente innovador. Le interesaba todo: la moda, la publicidad, los objetos, el desnudo y el retrato, especialmente de mujer. También hizo reportajes de danza.

 

Se casó con Alfred Herman Simon, que asumió la dirección de arte del estudio. El nazismo le prohibió a Yva el ejercicio de su profesión; fue obligada a trabajar forzosamente como ayudante de rayos X. Resultó arrestada con su esposo por la Gestapo a principios de junio de 1942; más tarde, fue deportada y murió en Majdanek.

*Esta foto de Yva está datada en 1937.

CARMEN MAGALLÓN: OTRO POEMA

CARMEN MAGALLÓN: OTRO POEMA

El cielo sobre Berlín  

(Der Himmel uber Berlin- Wings of Desire Wim Wenders)  

Ese ángel que llena la pantalla
me mira desde el cielo 

Cuando vuelo fugaz en las pantallas
el cielo se hace carne
crezco, me acuno, vivo, muero
Cierro los ojos,
canto
al centro de la Tierra 

Viajo por una nube destronada
cruzo un volcán,
oteo el mar en las alas de un pájaro.
El azul se hace viento
bajo el rumor ajeno de las olas 

Desde su nube, un ángel me desea
desciende y se hace carne
para poder amarme 
    

III 
 
Mi deseo de mar era una nube
se disolvió
en un llanto
de gaviotas
acunado
en un tiempo
sin memoria. 

Huyó el misterio
opaco y verde de las olas
mientras todo mi yo s
e agitaba implacable:
el mar al cielo,
la añoranza al futuro. 

Vino la lluvia
y me deshice lenta
entre sus brazos 

Ahora aquí estoy
varada en esta playa,
fugaz y ausente
absorta en el paisaje

*La foto es de Sarah Moon.  
 

CARMEN MAGALLÓN: POESÍA Y VERDAD

CARMEN MAGALLÓN: POESÍA Y VERDAD

En el umbral   

“Ojalá que no tengamos nunca
ni casa ni hogar”,
escribió Evgueni Evtuchenko. 


Ojalá que nunca la coraza
impida este dolor de las raíces
este murmullo intenso
de estratos lentos
que lloran en mí.  

“Ojalá que siempre estemos en el puente”,
continúa Evtuchenko,
y que nos duela el mundo a pedacitos,
añado yo:
en los pies, en el agua, en las cabezas,
tan blancas y arropadas
mudas y absortas,
apenas con un hilo que resiste
finísimo  

para no dejarse engullir
por esta niebla opaca
llamada insensibilidad.

*[Carmen Magallón será una de las invitadas del próximo jueves al programa Borradores. Le pido que me envíe algunos de sus poemas y, entre otros, me manda éste. Esta amorosa foto es de Andreas Feininger, 1906-1999]   
 

UN POSTAL, CON RÍO, DE JOSÉ ANTONIO MELENDO

UN POSTAL, CON RÍO, DE JOSÉ ANTONIO MELENDO

José Antonio Melendo me manda esta foto: es como la evocación del río de la vida. Mi infancia está íntimamente ligada a un río. Años más tarde, también viví  cerca de varios ríos: el Ebro, el Martín, el Guadalaviar, el Camarena, el Bergantes...

RECUERDO DE ALBARRACÍN

RECUERDO DE  ALBARRACÍN

Ese gran fotógrafo que es José Antonio Melendo, que se dio a conocer en Albarracín, ha colgado esta foto en su blog; pertenece a uno de los talleres sobre el móvil que impartía Javier Torres. Fueron siete años preciosos, inolvidables. Y esta instantánea es un buen ejemplo. Algún día volveremos a orillas del Guadalaviar y de la torre de Doña Blanca.