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Antón Castro

LA PLENITUD VISUAL DEL EMBARAZO*

LA PLENITUD VISUAL DEL EMBARAZO*

[La peluquera y maquilladora Carmen Arbués Miró y el fotógrafo François Poirier, asentados en Murillo de Gállego, firman un deslumbrante libro sobre la mujer embarazada: “De un mundo a otro”.]   

Desde hace varios días, me atraía poderosamente la atención un libro de gran formato. Una mujer desnuda y embarazada, con el cabello plateado y metálico, extiende su mano derecha mientras luce su perfil orondo sobre un fondo de papel de aluminio pintado. Ése es el motivo de portada. Veía el libro una y otra vez en la mesa de novedades, casi como una tentación. Miraba los cuerpos desnudos, miraba las esculturas pintadas, las mujeres-lienzo, las mujeres de arena, las mujeres-flor,  y siempre me quedaba un tanto perplejo. ¿Qué era aquello, en realidad: la memoria de Venus, madre y tierra? ¿Un libro sobre el embarazo, un tratado sobre la exultante y nada convencional belleza de la gestación? ¿El relato visual de un cuerpo que cambia y que se hincha con el milagro de la vida en su interior? ¿Un manual en imágenes, próximas al arte contemporáneo, sobre la mujer que desarrolla, con gozosa opulencia, una nueva forma de energía o la semilla del mundo?

Me fijaba en sus autores, Carmen Arbués Miró y François Poirier, y me quedaba indeciso. ¿Quiénes serían? Siendo tan aficionado a los libros de fotografía, sospechaba que un día u otro acabaría por adquirirlo. Un día, recibí una llamada del cineasta y etnógrafo Eugenio Monesma: me habló de una pareja de creadores, repletos de fuerza e imaginación, que vivían en Murillo de Gállego. Me dijo que habían publicado un libro extraordinario, pero creo que no me dijo nada más. Tal vez añadiese: “Te va a encantar”. Hace unos días, en una pequeña bolsa de plástico, recibí un libro de gran formato. Era “De un mundo a otro”, y lo firmaban François Poirier y Carmen Arbués Miró. Por  supuesto, era el libro que me perseguía en todas las librerías. Me gustaron las dedicatorias. Carmen le dedica el trabajo a su madre, Carmen Miró Polo. Y Poirier, a todas las madres del mundo.

Volví a zambullirme en sus páginas. No cabía duda: era un libro sobre la feminidad, sobre la condición de madre, sobre el instante en que “el vientre se va agrandando como anuncio de una vida”. Es un libro sobre la esperanza, sobre el misterio del espermatozoide que se encuentra con el óvulo, es un libro sobre la metamorfosis más hermosa y sobre el porvenir. Escriben los autores, bajo una parábola gráfica que anuncia la curva del embarazo y la hendidura del ombligo: “Piel dilatada, ensanchada, estirada, que respira por los poros  un ansia de futuro”. Arbués y Poirier comparan a sus mujeres con heroínas, vulnerables y enérgicas a la vez, con diosas, y a continuación abordan las diversas suertes del desnudo más iluminado por dentro.

         Carmen es maquilladora, figurinista, peluquera, y es una creadora de atmósferas, de guaridas para el sueño y de espacios abiertos, que ha trabajado mucho en el cine y que sigue haciéndolo, sobre todo, en Francia. François es director de fotografía de películas y es fotógrafo de arte con sobrados recursos, enorme paciencia y con una sensibilidad especial. El lector-espectador se sumerge en las páginas para verlo todo: esa belleza sangrante, y tal vez telúrica, que se cuartea como un fruto al final de su sazón cuando está a punto de sobrevenir el definitivo vómito de vida, la humana certeza de un pálpito. Aquí hay muchas cosas, muchas mujeres que son actrices o máscaras de una gran función teatral que es la pura ostentación del embarazo. Hay mujeres árbol, esculturas en proceso, amazonas indómitas, mujeres que aparecen recortadas sobre un fondo que evoca a Dalí o Tanguy, mujeres que han sido soñadas por Rousseau el Aduanero, mujeres que parecen estudios de pintor o bocetos de escultor, mujeres con mantillas que remedan a preñadas manolas de la España cañí. Hay mujeres que se asoman a las azoteas de la gran ciudad, mujeres que acarician la viola con una gran nota musical inscrita entre los senos y su protuberancia dichosa. Mujeres que han sido captadas en París o en Venecia, en pleno carnaval, y a orillas del río Gallego. Este libro tan solar lleva un escueto prólogo, una “Carta desde el interior” de Pierre Jouannet, que se cierra con un hermoso grito: “¡Bienvenido a la vida!”

*Este artículo aparece hoy en las páginas de opinión de Heraldo de Huesca, donde escribo desde hace casi un lustro por gentileza de Mariano Gállego.  

ALEX DE LA IGLESIA, ESTA NOCHE EN BORRADORES...

ALEX DE LA IGLESIA, ESTA NOCHE EN BORRADORES...

El grupo de rock Lavodrama, ganador del concurso “Muévete” en 2007, actúa mañana en Borradores. El grupo prepara un nuevo álbum, “Zurich”, e interpreta dos canciones: “Dear friend” y  “The Quest”. Visitan el estudio el realizador Alex de la Iglesia, que acaba de estrenar “El crimen de Oxford”, película que está siendo la más taquillera del momento. El cineasta habla de su pasión por el cine, por Hitchcock, de su interés por la lógica y las matemáticas, y de la búsqueda, en esta nueva obra (basada en una novela de Guillermo Martínez), del crimen perfecto.

El escritor José Giménez Corbatón y el fotógrafo Pedro Pérez Esteban hablan de su libro “Masada. Signos”, un viaje particular hacia las masías turolenses y hacia la memoria de una forma de vida no tan antigua. Se ofrece un reportaje sobre el universo de las masadas, y ambos explican que trabajan en un nuevo proyecto, “Vestigios”, sobre los restos de la guerra civil.

José Luis Galar también acude al plató para hablar de su novela “La frontera dormida” (Destino), un relato de intriga y persecuciones que transcurre en Canfranc, Roma, Lisboa, Madrid, París y Toulouse, y que gira en torno a un cuadro de Vermeer y a unos papeles que contienen una peligrosa lista de nombres. El libro, que  recoge claros ecos de investigaciones como “El oro de Canfranc” o “La estación espía” de Ramón J. Campo y “El museo desaparecido” de Héctor Feliciano, según explica el autor, plantea una trama con crímenes y enigmas que transcurre tanto en las navidades de 2004 y 2005 como durante la II Guerra Mundial.

Borradores también ofrece un reportaje sobre la trayectoria pictórica del músico y pedagogo Arnold Schönberg, que se expone en el Centro de Historia bajo el título “Espiritualidad y vanguardia”.  

ROBERTO MIRANDA: EL MAESTRO, EL AMIGO, EL ASOMBRO...

ROBERTO MIRANDA: EL MAESTRO, EL AMIGO,  EL ASOMBRO...

Oír, ver y contar 

Cuando Roberto Miranda volvió de Burundi, quiso el azar que empezase a hacer reportajes en El punto deportivo. Conversó con el lanzador Ignacio Almau, recreó la habilidad del campeón mundial de billar Cayo Muñoz, entonó una elegía por el viejo canódromo. Escribía de temas que rara vez ocupan titulares de primera plana, pero los redactaba como si fuese Julio Camba, aquel Martín Girard de los 50 / 60 o Fernández Flórez, apasionado del fútbol. Cada texto tenía algo especial: imágenes, sentido de la observación y la voluntad de hallar lo esencial, esos rasgos que jalonan una vida o una trayectoria y le dan coherencia, cosen su armazón.         

Más tarde, en las páginas de El día de Aragón,  Miranda --que posee la agudeza del filósofo, la hondura del curioso y la niñez perpetua del hombre que se niega a crecer-- avanzó en su crecimiento como periodista y reportero, y entendía por intuición y por rabiosa humanidad las claves de un oficio donde todo es importante: la variedad de géneros, la audacia, el uso del lenguaje, el cultivo de las metáforas, pero también la transparencia, la precisión, la elocuencia de contar sin artificio, la humildad de quien sabe poner voz a los otros.         

En la sección de comarcas halló su mejor acomodo, junto a Mariano Gistaín y Joaquín Carbonell. Allí, sin ceder en el rigor, iban a la búsqueda de lo insólito cotidiano. En las páginas del suplemento "La noche" de Los aragoneses dieron rienda suelta al surrealismo baturro, a su pasión por las palabras, que cristalizó años después en un libro secreto de Gistaín & Miranda: El entierro de Lïster, publicado por Xordica. Durante unos meses en que pegaba y despegaba teletipos, probó su ingenio y su capacidad de síntesis con los titulares. "El Levante llora su ruina de cañas y barro", anotó evocando a Blasco Ibáñez. Con humor dijo: "Li Pen se corta la coleta", "Llega el AVE y nadie se aparta". O aquel que hizo fortuna en radios y televisiones: "El semen dado por la DGA no preña ninguna vaca".
        

Ya en las páginas de El Periódico de Aragón desde 1990, Roberto Miranda perfeccionó su estilo, su mirada, indagó aún más en las claves del ser humano. Nunca le han importado los famosos, los que ocupan uno y otro día las primeras páginas de los periódicos, y cuando los ha abordado los deja al desnudo: con sus flaquezas, con su oropel de la nada, disueltos en su sectarismo y arrogancia, en pura fragilidad. Casos bien célebres serían Marco, Gomáriz o aquel olvidado Rafael Zapatero que entraba en las Cortes con un desmayo de ojos mientras Marcos preguntaba a Hipólito: "¿Dice usted que yo tengo cara de funeral?".
        

A Roberto Miranda lo que le ha interesado es el hombre y su circunstancia. El hombre inscrito en el paisaje. Las historias menudas, los éxodos, la ciencia, el sufrimiento y la ternura, todo aquello que de puntillas estremece el siglo: piensen en el obstinado habitante de Anento que se quería suicidar desde un peñón, o en el labrador de Cariñeña, soltero porque es liberal, que se bañaba desnudo a los cinco años en la nieve. Piensen en sus deliciosas crónicas urbanas, que figurarán en cualquier antología honesta de la prensa aragonesa, lean el retrato de Michael Jackson, rodeado de máscaras o de dobles, rico, famoso y abisalmente solo. Y todo ello fue recogido en su primer libro, Aragón tal como viene 1985--1998 (publicado por la Asociación de la Prensa de Aragón e Ibercaja): hay asuntos sociales como el cierre de las minas de Ojos negros, sucesos pintorescos, antihéroes, tensiones por respirar, conflictos porque sí. Vida a raudales, incluso en su patetismo. Pero sobre todo hay un amanuense, un poeta, un filósofo radical, alguien que observa en secreto y escribe de lo que sea para la inmensa mayoría.

Hace un par de años o quizá mucho más ya, Roberto Miranda se incorporó a cultura,  su vieja  pasión postergada, y nos da sencillas lecciones de entusiasmo, de lucidez, de curiosidad y de asombro. 

[Roberto Miranda, uno de mis maestros en el arte de vivir y en el periodismo, acaba de ver reconocida su espléndida trayectoria por la Asociación de la Prensa. Lo felicito desde aquí junto a todos los galardonados. Mi vida en la prensa está indefectiblemente ligada a la suya desde el primero de julio de 1987. Los Premios se entregan esta noche en la Sala Oasis.]

*Roberto Miranda, en Belchite.

PREMIOS PARA MARTA GARÚ, M. Á. COLOMA Y SOLE CAMPO

PREMIOS PARA MARTA GARÚ, M. Á. COLOMA Y SOLE CAMPO

El equipo de redactores de Heraldo de Aragón formado por Marta Garú, Soledad Campo y Miguel Ángel Coloma es el ganador del “Premio Asociación de la Prensa de Aragón – Ciudad de Zaragoza 2007”, distinción patrocinada por el Ayuntamiento de Zaragoza a través de la sociedad municipal Zaragoza Cultural.  

Tras examinar las candidaturas presentadas a la convocatoria y, tras la oportuna deliberación, el jurado decidió por unanimidad premiar al equipo periodístico responsable de la exhaustiva cobertura informativa del crimen de Fago.
En su decisión, el jurado ha valorado el rigor, la objetividad, la capacidad de mantener el equilibrio y el respeto a la verdad. Considera el jurado que su labor es un ejercicio de periodismo de calle que recupera la pureza en el relato de los hechos.

Asimismo, el jurado ha querido reconocer el trabajo de Juan Pablo Montaner y Lurdes Saavedra por la serie de reportajes “Chequeo al deporte aragonés” publicados en el diario deportivo Equipo. Esta serie de reportajes constituye una clara apuesta periodística por la divulgación del deporte aragonés en todas sus modalidades, con especial atención al deporte minoritario.  

PREMIOS A LA TRAYECTORIA

Como viene siendo habitual, esta distinción se complementa con la adjudicación de unos premios a la trayectoria profesional que, en la actual edición, han recaído en Rosa María Artal, en reconocimiento de los periodistas aragoneses a su acierto al no renegar jamás de la imagen ni de las mil palabras, de las que ha demostrado saber servirse en una trayectoria profesional ejemplar; en Roberto Miranda, por su inagotable capacidad de asombro y su inquebrantable compromiso con una realidad que relata sin concesiones a quienes puedan darse por aludidos, y en Esther Esteban por su calidad, tanto humana como profesional, demostrada a lo largo de una más que meritoria trayectoria Tanto el “Premio Asociación de la Prensa de Aragón – Ciudad de Zaragoza 2007” como los premios a la trayectoria se entregarán en el transcurso de la fiesta que, en honor de San Francisco de Sales, se celebrará en la sala Oasis Club Teatro en la noche de mañana jueves.   

*Nota de la Asociación de la Prensa y de otros medios. Foto de Fago.

EL NUEVO LIBRO DE FÉLIX ROMEO, EN PLOT

EL NUEVO LIBRO DE FÉLIX ROMEO, EN PLOT

Este es un libro sobre el crimen perfecto. Sobre la memoria, sobre la imposibilidad de recordar. Sobre la imposibilidad de escribir libros sobre la vida que parezcan reales. Sobre las cuatro cosas que recuerdo de ti. Sobre todo es un libro sobre las mil cosas que no sé de ti y sobre las mil cosas que ignoro de ti, y quiero seguir ignorando.”

“Todo empieza con una pregunta: ¿cómo no me di cuenta de que te ibas a suicidar? De esta pregunta sale otra pregunta: ¿por qué tu muerte me produjo un alivio tan grande? De esta pregunta sale otra pregunta: ¿soy responsable de tu muerte? Y de esta pregunta sale una última pregunta: ¿por qué desde hace años arrastro un terrible sentimiento de culpa por tu muerte?”

Este es el texto de la contraportada de Amarillo, el tercer libro de Félix Romeo después de Dibujos animados y Discothèque. Hemos tenido el honor y la suerte de poder publicarlo nosotros. No se parece a ninguno de los libros que hemos venido editando a lo largo de los últimos veinte años. No es un libro sobre cine. Es un libro raro y único, difícil de clasificar incluso para nosotros. También para el propio Félix Romeo. Quizá podríamos hablar de una especie de “memorias del otro”. Su tono intimista y casi privado se parece al de una carta. Una carta larga que trata de poner orden al pasado de una amistad truncada brutalmente un 27 de febrero de 1992, el día que Chusé Izuel, con tan sólo 24 años, decidió tirarse por la ventana del piso de Barcelona que compartía con el propio Romeo y Bizén Ibarra. Pocos días antes había enviado sus mejores cuentos a su ex novia, unos cuentos que serían publicados dos años después bajo el título de Todo sigue tranquilo, su único libro. Son los cuentos de un escritor joven con mucho futuro, el futuro que él mismo decidió arrebatarse. Pero ya se percibe en ellos la fuerza y la garra literaria que apunta Félix a lo largo de las páginas de Amarillo. Son también cuentos de amor desesperado que presagian la fatalidad a la que se vería abocado su autor.

Felix Romeo ha cargado con el dolor de esa fatalidad todos estos años hasta que finalmente ha conseguido escribir sobre ello. Y ha escrito un libro estremecedor, que te deja helado y casi sin respiración porque cuendo te metes en él es difícil salir y no hay muchos conductos de ventilación. Eso no quiere decir que no albergue esperanza. Muchas veces se confuden libros tristes por libros pesimistas. Y este es un libro triste pero también reconfortante. Es un libro que trata de comprender la vida y sus contradicciones. Amarillo es un libro sobre la vida que parece real, y lo es gracias a que abraza la vida, y se aferra a ella con fuerza.

[Texto del joven editor, cineasta, guionista y hombre de acción Jonás R.Trueba.La foto de Félix Romeo es del gran Daniel Mordzinski.]  

 

PILAR BELLÉ, PREMIADA POR EL CLUB DE MEDIOS

PILAR BELLÉ, PREMIADA POR EL CLUB DE MEDIOS

La presentadora ha sido distinguida con el galardón

“Estrella de Oro” por su trayectoria profesional .  

El Consejo del Club de Medios, presidido por Luis María Ansón, ha reconocido a  Pilar Bellé como profesional relevante en el campo de la comunicación, distinguiéndole con la “Estrella de Oro 2008”. Este galardón le será entregado el próximo 22 de Enero en Madrid durante el transcurso de una cena en el Hotel Ritz. También serán premiados en otras categorías Gerardo Díaz (Presidente de la C.E.O.E),  David Meca (Deportista), Jesús Janeiro (Torero), Rosa García (Directora de Microsoft Ibérica) o Verónica Sánchez (Actriz). 

El Club de Medios fue creado en la década de los 90 por un grupo de periodistas,  directivos y empresarios para reconocer y premiar los méritos de personalidades sobresalientes en diferentes disciplinas profesionales. Entre otros integran su directiva, José Calabuig, Laura Valenzuela, Alfredo Amestoy, Javier de Montini, José María Iñigo o Paloma Segrelles. 

Aunque estudió psicología infantil, Pilar Bellé ha desarrollado su carrera profesional en el ámbito de la comunicación audiovisual, primero en Barcelona y posteriormente en Zaragoza.  Como guionista, directora o presentadora, ha trabajado para la Cadena Ser, Radio Miramar, Punto Radio, Antena Aragón Televisión o Aragón Televisión, entre otros medios. Actualmente conduce el magazine diario “Sin ir más lejos” en la televisión autonómica aragonesa.

*Retrato de Pilar Bellé.   

PEPÍN BELLO, POR FELICIANO LLANAS

PEPÍN BELLO, POR FELICIANO LLANAS

PERSONAJES
Pepín Bello, un muerto rezagado



En el año 1999 un grupo de aragoneses residentes en Madrid fundamos
la Asociación Cultural Conde de Aranda para difundir los valores más universales de la cultura aragonesa en la capital de España. Dada la amistad con que los hermanos Bello, José y Antonio, distinguían a mi familia, pedí a Pepín Bello que aceptará el nombramiento de socio de honor de nuestra flamante asociación. Pepín acogió con entusiasmo la idea, asistiendo a todos los actos que fuimos organizando mientras su salud se lo permitió. En una de nuestras tertulias le presenté a una joven profesora, quien se quedó tan impresionada ante la presencia del último componente vivo de la Generación del 27 que fue incapaz de hilvanar algunas palabras con coherencia. Sólo repetía: “Es que usted es... su generación, es que usted es?”. Pepín, comprendiendo perfectamente lo que el aturdimiento impedía expresar a su azorada admiradora, le respondió resignadamente: “Sí hija mía, sí, soy un muerto rezagado”. El nombramiento como socio de honor de la Asociación Conde de Aranda fue el 24 de Abril de 2001, en una entrañable tertulia en la cava del Café Gijón, donde también intervinieron el periodista Luis Carandell, el poeta Álvaro García y el médico escritor Venancio Díaz Castán (Está transcrita en la página www.acondearanda.com acto 9).

Para conocer quién fue Pepín Bello es imprescindible detenerse ante la figura de su padre, el ingeniero Severino Bello, gran intelectual, amigo de Costa y de Cajal, seguidor de Krause, que dejó una estela de importantes obras públicas en la provincia de Huesca a finales del siglo XIX. En esa Huesca nació José Bello el 13 de mayo de 1904, y en el ilustrado ambiente familiar que había propiciado don Severino se crió hasta su marcha a
la Institución Libre de la Enseñanza, donde por consejo de Costa fue a estudiar el bachillerato. Más tarde siguió los estudios de medicina con escaso aprovechamiento, sólo asistía a las clases de histología, pero en la Residencia de Estudiantes inició una curiosa forma de vida, que un periódico acertó a definir como: “Una vida dedicada a cultivar la amistad”. Entre sus amistades y relaciones se encontró lo más florido de la cultura, la política y la sociedad de la España del siglo XX.

Pepín Bello fue un caballero de finísimos modales, excelsa cultura, prodigiosa memoria y sobre todo un admirable conversador. No necesitó escribir, ni pintar, ni hacer cine para pasar a la historia como una referencia imprescindible de la generación del 27, se bastaba con la palabra, su mundo fue
la tertulia. Sólo llegar a Madrid, siendo todavía un niño para estudiar en la Residencia de Estudiantes vio a don Benito Pérez Galdós, muy mayor y ya ciego, descender de un tranvía. En su juventud conoció y trató con toda la generación del 98, del 14 y del 27. Cuando don Severino regresó desde Huesca a Madrid para ocupar el puesto de ingeniero jefe del Canal de Isabel II, y pudo constatar el poco interés de Pepín por los estudios reglados, lo envió a Sevilla a trabajar en la Exposición Iberoamericana que debía celebrarse en 1927. En un principio su cometido fue jugar al ajedrez con el gerente en su confortable caseta, en la que incluso disfrutaban del acogedor calor de una estufa chubesqui. Don Severino viendo pasar los días sin noticias de su hijo llamó para interesarse por los progresos de Pepín en el mundo del trabajo y la empresa. La respuesta fue taxativa: “Por aquí ya no viene, pero se le ha visto en la Real Maestranza sentado al lado del presidente”. En Sevilla disfrutó del esplendor cultural que se vivía por esas fechas, allí trató a Ravel, Rubinstein, Romero Murube, Villalón y sobre todo al torero Ignacio Sánchez Mejías, con el que fraguó una fraternal amistad.

Le tocó pasar las penalidades de la guerra civil en Madrid. Pepín siempre evocaba estos tiempos como años de horror, sufrimiento, frío y hambre. Tuvo que actuar como cabeza de familia, pues sus padres se habían refugiado en Burgos. Sufrió la pérdida de un hermano, y llegó a estar detenido en la checa de
la Marina. Como si no le faltaran preocupaciones, a su hermano Antonio, guasón donde los halla, se le ocurrió hacerse pasar por obispo en el Madrid republicano. Tan realista estuvo  en la actuación, a pesar de tener solamente 22 años de edad, que convenció a sus compañeros del laboratorio epidemiológico de Loheches que militaban secretamente en asociaciones católicas. Tomó la congregación tal auge que acabaron todos en la cárcel, tras riguroso consejo de guerra en el que se libraron del paredón por los oficios de Pepín ante el fiscal general de Madrid, Feliciano López. Fue Pepín movilizado con su amigo del alma Antonio Garrigues y Díaz Cañabate, pero no se presentó a filas. Sólo iba al cuartel a la hora del rancho, lentejas con gusanos. A pesar de lo miserable de la comida era tanta el hambre, que debía guardar una exasperante cola. Enterado de que el cabo había sido novillero, le ofreció incluirlo en la enciclopedia de los Toros de Cossio si le sacaba la comida a la calle. Dada su amistad con Díaz Cañabate y con Cossío el cabo, pasó al parnaso del arte de la tauromaquia y Pepín recibía el rancho sin esperar ningún turno. Iba una vez por semana a casa de Besteiro, donde tomaba un té con galletas, que dadas las escaseces le sabían a gloria.

Acabada la guerra se fue a vivir a Burgos donde montó un ruinoso negocio de peletería. Pepín recuerda estos años en Burgos como muy oscuros después de haber vivido el esplendor cultural de Madrid y Sevilla. Una vez que pudo resolver su “modus vivendi” regresó a Madrid, donde siguió cultivando la amistad de artistas y personajes de la vida social desde la posguerra hasta nuestros días.


Todos los años venía a Huesca, donde pasaba largas temporadas en casa de su hermano Antonio. Al igual que Buñuel era un agnóstico muy católico y disfrutaba con los ritos tridentinos de
la Iglesia. A finales de los años setenta iniciaba su temporada en Huesca el día 7 de Noviembre para poder asistir al Tota Pulchra en la Catedral. La tía Pilar Carderera con su Bentley igual que el de la reina de Inglaterra, el inquieto Silvio Kosti, Rafael Gil, médico y amigo de Cajal, el isotermo abuelo Campaña, el chofer Arenófago, el inefable Lasierrón, los socios del Casino La Peña que cantaban óperas wagnerianas acompañados de piano, trompeta y tambor, los incansables excursionistas Sánchez Ventura y Vicens, el ingeniero Blas Sorribas con su primitiva cámara fotográfica que necesitaba de hasta tres peones para sus desplazamientos y tantos otros personajes fueron los actores principales del mundo de Pepín Bello en la Huesca de su infancia, que protagonizaron cientos de anécdotas, que sus amigos hemos tenido el privilegio de conocer directamente de boca de José Bello, entremezcladas con las historias de Madrid y Sevilla que trataban de sus entrañables compañeros del 27, o de sus admirados intelectuales del 98, o de los más humildes y castizos personajes que han circulado por la rica historia del costumbrismo madrileño.
Tuve el privilegio de tratar a Pepín desde mi más tierna infancia -las familias eran muy amigas- tanto en sus muchas visitas a la casa de mis padres, como en las peculiares tertulias del Aereoclub. Recuerdo con especial cariño que, cuando yo tenía unos 18 años, venía todas las tardes de los domingos a la casa de la farmacia junto con su hermano Antonio. La tertulia era alrededor del tocadiscos, siempre el mismo programa, se comenzaba con Beethoven y se terminaba con Wagner, el tema de la muerte de Isolda y sobre todo Maestros. El toque surrealista lo daba su exigencia de que la televisión estuviera encendida, pero con el volumen bajo, a esas horas siempre había fútbol. No era extraño que fuera de programa pidiera la sicalíptica zarzuela de Lleó, Perrín y Palacios, La Corte del Faraón, muy apreciada por los surrealistas del 27, mis hermanos y yo nos la sabíamos de memoria. Cuando en 1996 vine a vivir a Madrid, además de vernos en las tertulias del Gijón, lo visitaba en su piso de Santa Hortensia, o en El Escorial, donde tienen casa sus sobrinos Teve y Rosa, e incluso venía a la mía, merendábamos chocolate con picatostes, en esa época me hablaba mucho de Galdós. Era tal el cariño que profesaba a toda mi familia, que enterado de que dirigía un ciclo de conferencias en La Morisma de Aínsa, a pesar de que no le gustaba nada prodigarse en público, no dudó en protagonizar una velada literaria el 11 de abril de 1992 acompañado del por entonces Justicia de Aragón Emilio Gastón.

En el año 2001 recibió
la gran Cruz de Alfonso X el Sabio en la Residencia de Estudiantes de manos del presidente de gobierno José María Aznar, con quien fraguó una gran amistad. Se trataban de tú y de José a José. En su primera visita a la Moncloa, Aznar le comentó que en momentos de mucha tensión política leía poesía para relajarse. Pepín me comentó: “Tiene los libros de poesía muy sobaos, se ve que los lee”.
Genio y figura ha mantenido su admirable memoria y total lucidez hasta el último momento de su dilatada vida. Falleció como él quería, en su casa de Madrid y asistido por su querida sobrina Rosa.


*Por Feliciano LLANAS VÁZQUEZ. Presidente de la Asociación Conde de Aranda 

[Feliciano Llanas me envía el artículo que publica ayer en el dominical del Diario del Altoaragón, que dirige esa estupenda persona que es Antonio Angulo, siempre afable y cordial, siempre entregado a su hermosa provincia, a sus moradores y a sus personajes con historia y leyenda.]

MARINA DE MIGUEL: OTRO POEMA

MARINA DE MIGUEL: OTRO POEMA

     

Entre la vida y la muerte

                                                                           

Entre la vida y la muerte
Elijo la esperanza de un niño que quiere volar cometas sin tener que olvidar.
Su pelo crespo crea laberintos para el viento que mora en la playa del lado amable del mar. 

Entre la vida y la muerte
Escojo la tarea de terminar el dibujo que trazan las rayos del sol sobre tu espalda de nácar.
Mis dedos se pierden en las espirales de conchas que decoran tu cuello, reposo de una noche que ya se marchita. 

Entre la vida y la muerte
Me declino por la lluvia que acaricia los hombros para hacer naufragar el barco de la tristeza. 
Siento cómo la esperanza florece con el ingenuo rocío que presagia un futuro todavía sin nombre.
 

Entre la vida y la muerte
Me escondo en los sueños de esta luna que ya no tiene modales.
Su redondez servirá de asilo para quien regaló el norte, con tal de anclarse en tu corazón. 

Entre la vida y la muerte
Amo la penumbra que propician tus pestañas cuando intentas cobijar mi imagen en la memoria.
Echaré raíces en el jardín del recuerdo porque un día anhelarás la sombra de mis brazos. 

Entre la vida y la muerte
Asumo el temor de no  capturar cada instante en la palma de mi mano.
Ojalá quieran reposar entre los carnosos surcos del tiempo antes de proseguir su camino. 

Entre la vida y la muerte. 

[Conocí a la joven poeta Marina de Miguel durante una entrevista de promoción de Golpes de mar (Destino, 2006), el libro de mi vida, en Madrid. Me hizo una entrevista larga y bonita para La voz de Galicia; ahora ha dejado el periódico gallego y trabaja en el sello SM. Mientras sigue escribiendo poemas y armas libros. Como le ocurre a Fernando Sarría, ella también quiere  publicar en 2008. He aquí una nueva ráfaga de su poesía. Me encontré  ayer, tras la victoria del Real Zaragoza (el sábado en Caspe, el Utebo venció por  1-4, y Jorge marcó el segundo gol), con esta bella foto de Natalie Portman. La firma Inez van Lamsweerde and Vinoodh Matadin y podría formar parte de la serie fotografías inolvidables.]