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Antón Castro

CONCIERTO DE QUIQUE GONZÁLEZ EN ZARAGOZA

CONCIERTO DE QUIQUE GONZÁLEZ EN ZARAGOZA

[En los últimos días, en el coche me ha acompañado Quique González, con varios de sus discos, entre ellos La noche americana. Hoy he oído varias veces el nuevo álbum. Este viernes, día 2, actúa en la sala Oasis a las 22.00. Merche Julián de Antípodas envía esta nota] 

Quique González nace en el Madrid de 1973, durante la agonía del franquismo, cuando la canción chilena se hace oír en el mundo entero y mientras Pink Floid componían “Dark side of the moon”. Puede que esto no haya tenido nada que ver en la vida de Quique González, pero hay algunos que meterían estos datos en una coctelera y el resultado sabría mucho a este madrileño que publicó su primer disco en 1997 “Personal” y que en 2007 nos presenta “Avería y redención número 7” acompañado de La Aristocracia del Barrio, su nueva banda. 

Quique González
empezó su gira a mediados de octubre y está siendo todo un éxito. Quique, que está recorriendo la geografía española actuando en teatros y salas de mediano aforo, consigue meterse al público en el bolsillo desde el principio del concierto. Sus canciones, llenas de mensaje y sensibilidad, sus melodías suaves y envolventes, demuestran que Quique Gonzalez está dando lo mejor de sí mismo. En estos diez años de carrera se ha consolidado como un artista de calidad, de canciones, de garra, de intimidad y también de electricidad. Sus temas ya circulan por voces y escenarios de artistas consagrados como Luz o Miguel Ríos, por los Secretos y Jorge Drexler, y cómo no, por el recuerdo que nos dejó el gran Enrique Urquijo con su mágica interpretación del tema de Quique “Aunque tú no lo sepas”. Una demostración de que este madrileño está imparable y creciendo progresivamente, es que Quique González y La aristocracia del Barrio son los invitados para cerrar la exitosa gira de Fito y Fitipaldis.

Sus referencias musicales entroncan directamente con lo que en el mundo anglosajón se conoce como “cantautor eléctrico”, un narrador que utiliza el rock como vehículo de expresión. Tom Petty, Bob Dylan, Antonio Vega o Enrique Urquijo, pero también Van Morrison, Ryan Adams o David Gray, sin pecar de modestia, son claras influencias de este artista.Sus canciones priman lo inmediato y lo propio Su música, inspirada en sólidas melodías, tiene la pretensión de sobrevivir al tiempo, y sin duda lo consigue. Sus letras mantienen una dignidad poética muy por encima de la media, contando historias cercanas que utilizan lo individual para definir sentimientos colectivos impregnados de cierto aire melancólico.

Quique González quería tomarse una temporada sabática y retirarse del mundanal ruido, pero cometió la imprudencia de entrar a comprar cuerdas para su guitarra. La tienda era del que se convirtió en su inseparable compañero de viaje durante dos años, tiempo invertido en crear el magnífico trabajo que Quique González presentará en la Sala Oasis de Zaragoza el próximo 2 de Noviembre a las 22:00 h.  

FALLECE EL DIBUJANTE Y PINTOR LUIS GERMÁN (1915-2007)

FALLECE EL DIBUJANTE Y PINTOR LUIS GERMÁN (1915-2007)

[Esta mañana, fallecía en su casa, en compañía de Eduardo Laborda, el ilustrador y pintor Luis Germán. Hace algún tiempo le dediqué este reportaje que recupero ahora].

El pintor y realizador Eduardo Laborda nos puso tras la pista de Luis Germán. “Sigue vivo y tiene 90 años. Su historia es increíble”. Cuando abrió la puerta un hombre menudo y con zapatillas de paño, nos pareció demasiado joven. La casa de Luis Germán, que pelea con la sordera del oído izquierdo, está llena de sus pinturas, caricaturas y dibujos, pero en la salita hay una caja de madera que es su baúl de tesoros: ahí yacen los dibujos, carteles, postales e ilustraciones que hizo en la prensa, para los cuentos infantiles que leía media Zaragoza, para los tebeos y portadas de París, y para HERALDO.
“Nací en Zaragoza un trece de marzo de 1915. Mi padre, Dámaso Germán, era maquinista del tren de Utrillas, él inauguró la línea, y mi madre, Teresa Martínez, se dedicaba a sus labores. Yo era el tercero de cinco hermanos. Estudié en el colegio Ramón y Cajal. Mi primer empleo fue como aprendiz de dibujante en la fábrica de muebles Loscertales, pero con las huelgas y la llegada de la II República no volví. Además, a mí no me gustaba el dibujo del mueble, sólo el artístico”. Así comienza Luis Germán.

Manuel Bayo Marín -el gran ilustrador y caricaturista, el artista que fue el pionero de la utilización del aerógrafo, como probó hace poco Eduardo Laborda-, puso un anuncio en la prensa buscando un aprendiz de dibujante. Bayo tenía su estudio en Pignatelli 10 y Luis Germán vivía en Pignatelli 30. Fue a verlo, le enseñó “la copia que tenía a la mitad” y lo admitió. “Compartía el estudio con Luis Mata, el dibujante. Bayo Marín hacía caricaturas, estaba empleado en ‘La voz de Aragón’, y mi misión era completar cosas que a él no le daba tiempo a hacer, rellenar, iluminar. Bayo Marín utilizaba el aerógrafo que nadie conocía en Zaragoza, y luego me lo compré yo. Al cabo de un tiempo me metieron a sacar apuntes del fútbol, como hacía Vigaray con los toros: iba al campo de Torrero para seguir los partidos del Iberia y dibujar las jugadas para ‘La voz de Aragón”.

Cuando Bayo Marín se trasladó a Madrid, Luis se quedó sin trabajo. Trampeó lo que pudo durante un tiempo, trabajando aquí y allá, sin demasiada estabilidad, haciendo carteles o murales, pero un día coincidió en el taller de encuadernación donde trabajaba un hermano suyo con el impresor Luis García Garrabella, que le encargó que le iluminase una foto para unos recordatorios de defunción, y más tarde le pidió lo mismo para unos de comunión. Con eso, y con la decoración de stands para la empresa o el mural de la Feria de Muestras, de 10 metros de largo, iba sobreviviendo. Llegó a hacer una portada de “La voz de Aragón” en 1935 y expuso en el Casino Mercantil varias piezas, entre ellas, “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” (con su alegoría sobre la guerra, la peste, el hambre y la muerte), a la acuarela, piezas que aún conserva.

“Me incorporé a filas el trece de marzo de 1937. Yo había hecho una orla de médicos, le había dado mi toque con el aerógrafo y la había editado el fotógrafo Jalón Ángel. Éste tenía un empleado que se encontraba en la contienda como reportero. Había logrado retratar juntos a Franco y al general Moscardó, el del alcázar de Toledo, y se enteró de que yo tenía aerógrafo. Vino a casa para que se lo dejara porque quería retocar la foto, porque quería editarla y venderla. ¡Cualquiera se hubiera atrevido a rechazársela! Trabajaba en Prensa y Propaganda, y a los quince días me llamó por si quería incorporarme. Ni lo dudé. Mi misión era la de ser operador de cámara junto a Francisco Centol, que sería el director del No-Do, pero además hacía ilustraciones de películas”.

Luis Germán tenía que grabar lo que pasaba cuando había ofensiva y luego se retiraba al cuartel general, ubicado incluso en la Universidad de Zaragoza, en la Magdalena, a revelar las cintas. Luis Germán estuvo en Lérida, en distintos lugares de Tarragona, en Binéfar, y finalmente recaló en Daroca y en Maranchón (Guadalajara), donde era su novia y futura mujer María Fortea. “Yo fui con los franquistas. Íbamos a la guerra, al frente. Vi morir a mucha gente pero nosotros no llevábamos ni una pistola. Una de las cosas más impresionantes, la viví en la Batalla del Ebro. En Soses y Altona, entre Lérida y Fraga, se había acumulado la fuerza republicana y se desplegó una brillante estrategia por parte de los dos ejércitos. Los republicanos tomaron una montaña, que luego recuperaron los nacionales. Tras el hecho nos mandaron a tomar vistas y a realizar un simulacro de lo que había ocurrido en la operación. Nuestros jefes iban borrachos perdidos, quizá para celebrar la victoria. De repente, apareció un teniente con una bomba de mano, de aquéllas a las que había que encenderles el cartucho. Decía: ‘A éstos del cine les pongo la emoción yo’. Y la puso, la puso, porque le estalló la bomba, le arrancó el brazo, le destrozó parte de la cadera, y le oímos decir: ‘Coja usted el mando que yo me muero aquí’. Al día siguiente leímos en la prensa su esquela. Se decía que ‘el teniente había muerto gloriosamente en la batalla”.

Luis Germán y sus compañeros volvían casi diariamente en camión a Zaragoza a traer sus materiales, pero además tenían la misión de proyectar cine. “Colgábamos un telón y pasábamos películas de Charlot, del Gordo y el Flaco, películas cómicas, o rodadas en Hawai con aquellas mujeres con flores, faldicas de paja. Eso animaba mucho a la tropa”. Al concluir la guerra, Luis Germán ingresó en la Sociedad Tipográfica Aragonesa, donde estuvo haciendo mapas y diseños con el gran cartelista Guillermo Pérez Baylo. Recobró su trabajo en García Garrabella, pero al cabo de un tiempo recibió una carta donde le notificaban que le faltaban tres o cuatro meses en el ejército y que debía retornar al servicio militar.

“Imagínese cómo me sentó aquello. Me mandaron a Regulares a Alhucemas, en África, cerca de las minas de hierro, a cielo abierto, del Rif. Pronto me asignaron trabajo de dibujante. Un día hubo un simulacro de guerra y a mí me cogió el capitán, y me dijo que le hiciese todos los planos de la operación. Fue algo costosísimo, eran seis dibujos muy grandes en papel cebolla. Se acercó a mí, tras ver la serie completa, y me dijo: ‘Tiene que hacer otras dos series para el mando de Melilla y para el mando de Madrid’. Por culpa de ese encargo de 18 planos completos, hube de quedarme un mes más en la mili”.
Regresó a casa, se reincorporó a García Garrabella y allí estuvo trabajando hasta 1977, el año de su jubilación. Hizo de todo. Es feliz y aún pinta. “A mí me ha gustado y me gusta el dibujo, y ésa ha sido mi vida. Para qué más, oye”.  

EL DIBUJANTE IDEAL DE MARTÍN TRIEP 

Luis Germán quedó cuatro veces segundo en el cartel de fiestas del Pilar. Uno de los trabajos que mejor recuerda, por la exigencia de estudio y porque lo hacía fuera de horario laboral, de noche, fue un periodo muy intenso en que ilustró durante casi cuatro años desde 1956 a 1960, en estas páginas, colecciones enteras de relatos de boxeo de Budd Schulberg (el autor de “Más dura será la caída”, la novela que llevaría al cine Mark Robson en 1956 en la que iba a ser la última película de Humphrey Bogart), Ernst Hemingway (el relato “El luchador”), Irwin Shaw o John Huston (el texto “Tongo”), pero también novelas o cuentos por entregas de William Faulkner, como “¡Desciende Moisés!”, de Pearl S. Buck, William Saroyan, Graham Greene, Russell, Santiago Lorén...

Ese empleo le llegó merced a Pascual Martín Triep, que fue director de HERALDO y destituido luego por el franquismo. “Él me veía dibujar en García Garrabella, le gustó lo que hacía, mis portadas para París, mis postales, y me encargó esos dibujos de casi todo. Dibujar boxeadores no era nada fácil porque tenías que dar siempre la sensación de movimiento y hacer trabajos anatómicos difíciles. Luego él siguió escribiendo con el seudónimo de Fabio Mínimo. Y me hizo algunas fotos preciosas”.Luis Germán fue casi un moderno: aplicó técnicas de cómic y otras muy cinematográficas.  

EN PARÍS CON MARCEL BOVIS

EN PARÍS CON MARCEL BOVIS

Otro fotógrafo humanista francés, Marcel Bovis (1904-1997). Asi vio el canal de la Bastilla.

EL MIÉRCOLES, PARÍS TRES EN ANTÍGONA

EL MIÉRCOLES, PARÍS TRES EN ANTÍGONA

 

Este miércoles 31 de octubre a las 20h en la librería Antígona se presenta París tres, de Aloma Rodríguez. Presentan Ismael Grasa y Sergio Algora, Chusé Raúl Usón, responsable de editorial Xordica, y Aloma Rodríguez.

Solapa de París tres de Aloma Rodríguez:
[La protagonista de esta novela estudia literatura, quiere ser actriz y se matricula en la Universidad París 3 gracias a una beca Erasmus. Alquila un piso con su novio en el distrito 18, en una calle llena de comercios africanos, y ve Montmartre desde la ventana del apartamento.

París tres cuenta cómo aprende a estar lejos de casa, a vivir en pareja y a disfrutar de las aventuras disparatadas que ofrece la vida cotidiana. En París tres hay amor e infidelidades imaginarias, grandes expectativas y decepciones, teléfonos móviles y cámaras de fotos, bicicletas y un coche que se estropea en mitad de una autopista, teatro experimental, fiestas de cumpleaños y una chica que madruga para fotografiar a Milan Kundera en Notre Dame.

La primera novela de Aloma Rodríguez es un libro fresco y emocionante, lleno de un humor descarado, que transmite una extraña ternura y retrata la alegría que produce descubrir el mundo.]

París tres supone el debú de Aloma como escritora. El libro es casi un regalo. El pasado 22 de octubre, Aloma cumplía 24 años.

[La foto corresponde a Brassaï: es la noche de París]

NUEVOS GALARDONES PARA LAURA SIPÁN

NUEVOS GALARDONES PARA LAURA SIPÁN

El cortometraje El Talento de las moscas, de Laura Sipán, ha obtenido este fin de semana cuatro galardones en tres festivales en los que concursaba. Por una lado, la Almenara de Oro del XVI Certamen de Cortometrajes "Ciudad de Punta Umbría", dotado con 3.000 euros, y la Almenara a la Mejor Fotografía. El primer premio, dentro del III Certamen Nacional de Cortometrajes "Visualia 2007", dotado con 3.000 euros, imponiéndose a los cortos finalistas Sálvame, de Javier Veiga, Equipajes, de Toni Bestard, El viaje de Said, de Coke Rioboo y Tadeo Jones y el sótano maldito, de Enrique Gato. Y por último, el Premio a la mejor Ópera Prima, compartido con la producción "El iglú", de Carlos Val, dentro de la XII Semana SCIFE 2007.

[*Oscar Sipán, autor del relato "El talento de las moscas", me envía esta nota y la cuelgo aquí gozosamente. Laura Sipán es una joven encantadora y talentosa que ha puesto mucho de su parte en la pieza.Y aquí están los resultados: más y más premios.  

MEIGAS HORAS CON PATTI SMITH, POR XOAN ABELEIRA*

MEIGAS HORAS CON PATTI SMITH, POR XOAN ABELEIRA*

O SANGUE DOS POETAS 

Falo sobre o corazón bifronte de dous xenios da poesía. Escribo dende un lugar con nome de poemario –A casa acesa– onde, por fin, o azar superrealista uniu a dous amantes cósmicos: Arthur Rimbaud e Patti Smith. Ou ben Arthur Smith e Patti Rimbaud, irmaos de paixón incestuosa, mística, divina –xa que, como di ela, “o sangue dos poetas é o sangue de Deus”.            

La Casa Encendida de Madrid, en colaboración coa Fundación García Lorca de Granada, vén de agasallarnos cunha das mellores exposicións sobre a obra e a vida do Vidente por Antonomasia que se fixo endexamais. Un milagre que, en realidade, fixeron posible o finado Gonzalo Armero, director da mítica revista española Poesía, e a súa máis íntima colaboradora, Lola Martínez de Albornoz. Paralelamente, José Guirao, o director dise centro cultural financiado por Caja Madrid, pediulle ó poeta Miguel Casado que organizara un ciclo de conferencias e de lecturas no que teño a honra de participar canda o meu amigo Suso Pensado, outro dos grandes intérpretes das sonatas de Rimbaud.
           

A exposición é marabillosa. Case que sacra, diría eu, xa que nela se amosan auténticas reliquias da lírica moderna, coma “o caderno dos dez anos” de Jean–Arthur; unha das cartas ó seu profesor Georges Izambard; o manuscrito do “soneto das vocais” e dunha das Iluminacións; os debuxos de Ernest Delahaye, o seu mellor amigo; os dous célebres retratos fotográficos atribuídos a Etienne Carjat; as misivas desesperadas que Verlaine e Rimbaud se cruzaron cando romperon e os documentos xudiciais do “incidente” de Bruselas, cando Paul, bébedo e sufrinte, lle disparou a Arthur na mao, e deu cos ósos no cárcere; o retrato que Jef Rosman lle fixo a iste cando convalecía da ferida; os autorretratos fantasmagóricos que Rimbaud se fixo en Abisinia e algún dos obxectos que trouxo de alí; o diario da súa irmá; a súa derradeira carta, as primeiras edicións dos primeiros libros que se escribiron sobre il, en fin...

            E alí estaba Patricia Lee Smith. E eu, nós, todos ó seu carón. Vendo cómo fitaba, cómo aloumiñaba, cómo se emocionaba ata as bágoas diante do debuxo da padiola que Rimbaud ideou cando a gangrena comezaba a roerlle a perna e xa non era quen de andar... Il, que percorreu máis de 60.000 quilómetros! E ela, que maxinou dun xeito arrepiantemente tenro a morte de Rimbaud! Estar parolando con Patti Smith, quitándolle fotos, intercambiando paixón, mentres os dous ollabamos todos ises obxectos que pra nós son máis sagrados ca Saba Santa de Turín será un dises momentos que, sen dúbida, volverei ver no intre do meu pasamento! Porque ela, coma il, é unha desas artistas, dises seres humanos absolutamente imprescindibles que cos seus actos, coas súas voces “empurran o sol”.            

Patti estivo deliciosa. Amable, doce, paciente: contaxiosamente feliz. Foi a anti–diva total. Non só non desilusionou ós poucos centos de privilexiados que compartimos con ela istes días de ledicia senón que se comportou tal e coma nós pensabamos que era: unha medium engaiolante. Segue a se–la xamana do rock, a anarca de Horses, pero a vellez está a outorgarlle unha sabia humildade que a fai aínda máis querible, máis desexable. Máis muller–nena, ai! E eu, claro, ó vela así, tan preto, pousando pró meu obxectivo con ises ollos azuis que realmente semellan se–la reencarnación dos de Rimbaud, toleaba...
           

A primeira noite, e de motu proprio, deu unha “lectura” das súas, acompañada, por suposto, de Lenny Kaye: indescritible! De súpeto, tiven a sensación de estar no New York dos anos setenta, cando ela e Kaye idearon o “Rock’n Rimbaud”, que foi a semente do futuro Patti Smith Group. Fiteina e ela deveu ante os meus ollos enmeigados aquela rapaza punkie e anarquista. Leu os seus poemas sobre Rimbaud –que eu traducín e publiquei eiquí mesmo, nesta columna–; leu o seu poema sobre Guernica –abraiante, esmagador– e cantou. O summun foi unha “versión improvisada” de Radio Ethiopia, que, así, con guitarra acústica, e eiquí, nesta casa reavivada polas faíscas de Rimbaud, resultou aínda máis conmovedora –ata o punto de que ela esbagoou ó final por debaixo dos seus lentes–. E todo iso salpicado de sentencias aurorais, de raios intelixentes, mais tamén de humor. Nun intre determinado –amolada, loxicamente, polos flashes das cámaras que non a deixaban concentrarse–, volveuse cara ós fotógrafos e, sen perde–lo sorriso, díxolles: “Mirade, xa sei que o voso traballo e quitar fotos, pero Mapplethorpe tan só precisou oito shots pra face–la portada de Horses, e vós xa fixestes moitos máis “disparos”, e cunhas cámaras moito mellores ca súa...”
           

Ó día seguinte foi o concerto como tal. Ou, mellor dito, os concertos, pois... Como o recinto era moi pequeno, e, inda por riba, Caja Madrid, nun alarde ben impropio dunha empresa capitalista, sacou as entradas a un prezo simbólico –seis euros– o sistema informático da Casa Encendida colapsouse a feito, e a poeta, ó sabelo, decidiu regalarnos outro concerto máis, sen pedir ren en troques.
Patti Smith ten xa sesenta anos, e obviamente non conserva aquiles azos que agora vemos nos vídeos de YouTube. Pero canta mellor ca antes, e a súa enerxía interior deveu máis brillante, fíxose diamantina. Se mesmo foi quen de entrar en transo co Are you experienced? de Jimmy Hendrix, e ata de marcarse un speech pacifista–ecoloxista como nos mellores tempos de Woodstock!  En serio: pagou a pena estar alí aínda que só fose por sentir, en vivo e en directo, unha das xoias da música popular do século XX: a súa Gloria (in excelsis deo). Cantouna igual, igual que hai trinta e dous anos! E nós, agradecidos, cantamos con ela, chimpamos con ela, erguémo–lo puño e berramos a coro: NO MORE WARS! NO MORE CRIMES! NO MORE KILLERS!!!

Un lume de orixe descoñecida.

*O poeta galego Xoán Abeleira pasou a semana pasada dous dos millores días da súa vida con Patti Smith na Casa Encendida.Este artigo, que me enviou hoxe, é a crónica poética deste feliz encontro.                          

 

HOMENAJE A JOAQUÍN ASCASO*

HOMENAJE A JOAQUÍN ASCASO*

El domingo 28 de Octubre, vecinos de diversas agrupaciones del zaragozano barrio de Torrero, acompañados de miembros de CGT Aragón y de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (ARMHA) homenajearon en el cementerio a los muertos por la democracia. Al acto asistieron también representantes de Chunta Aragonesista y del mundo intelectual aragonés. Tras la lectura de un emotivo manifiesto, a cargo de Enrique Arnas, Presidente de la ARMHA, y la colocación de flores, un gaitero local interpretó el Himno de Riego. Este acto formaba parte de las jornadas Evasiones, Senderos de Libertad en las que se recuperó la figura del anarquista zaragozano Joaquín Ascaso. Seguidamente, en el Parque de la Paz hubo una comida de hermandad consistente en lentejas y rancho, tras la cual se disfrutó de un concierto de música popular.  En la mañana de ese mismo domingo, un grupo de caminantes de los colectivos citados realizaron la ruta hacia la Plana, por la cual en su día escapaban hacia Fuendetodos, los perseguidos por el fascismo.  Información facilitada por la Secretaría de Comunicación de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (ARMHA).- NIF G99097222 Texto y fotografía: Victoria Trigo

DNI 17.205.819-W

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"CLARO INTERIOR" DE ÁNGEL GUINDA

"CLARO INTERIOR" DE ÁNGEL GUINDA

CLARO INTERIOR  

Vendrá la muerte y no tendrá tus ojos,
esa muerte que separa.¡He recibido tanto de la vida!
Como la piedra el deslumbramiento,
como la orilla lo desconocido.               

Te reconozco, trance de esta hora.
Te he conocido desde que nací.
Tienes los ojos de la lejanía,
la almendra amarga de la soledad.
El cielo es grande porque nos contempla.
Me fatiga subir a la montaña
para aplacar mi sed de infinito
y atar las llamas del amanecer.
Me hace temblar la tralla del relámpago
apedreado por la realidad.
Sólo tú haces que yo siga vivo.

Eres la puerta que esperó mi llave:
cuando la abra, ¿qué me encontraré?
El tiempo es una sombra que todo se lo traga.
Y el espacio, la inmensa transparencia
que no me deja ver la intensidad
de este instante después de haber vivido.

Después de haber vivido, ¿cómo vivir ya más
si he dado incluso lo que no tenía?
Del aire vive el aire; y la luz, de la luz que lleva dentro;
agua es el agua en nube, río, mar.
Y aunque la vida siempre para la muerte vive,
y nada más que muerte hay en la muerte,
en la noche más noche brillan más las estrellas.
¿Qué miro que no veo sino al fondo
del miedo y del misterio?
Todo está claro ya en mi interior.

*Una foto del gran Horst P. Horst, uno de los grandes fotógrafos de moda y un magnífico retratista.