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Antón Castro

CONGET, A. MONTSERRAT, ANA REVILLA, EN BORRADORES HOY

CONGET, A. MONTSERRAT, ANA REVILLA, EN BORRADORES HOY

Borradores ofrece esta noche dos actuaciones del guitarrista Alejandro Montserrat, cuya obra explora los sonidos del flamenco enriquecidos con otras aportaciones de jazz. Montserrat explica sus proyectos, sus giras y sus próximas grabaciones. Además, visita el plató de Borradores el escritor aragonés, afincado en Sevilla, José María Conget, que acaba de publicar el libro “Pont de L’alma” (Pre-Textos), donde recoge sus experiencias en Londres, Nueva York y París, ciudades en que ha vivido y ha trabajado. Y también acuden al estudio, la directora de la Fundación Norte, Ana  M. Revilla, que explicará la trayectoria de la Fundación, sus becas de creación y el certamen de arte Encuentra que se celebra en Uncastillo, y el ilustrador Josema Carrasco, del cual se emite un reportaje sobre su trayectoria: obras vinculadas con el cine, con la vida cotidiana, con espacios aragoneses, obras en las que siempre domina el color. Además, se ofrecerá un reportaje sobre la muestra “Paisajes esenciales”, que puede verse estos días en el CDAN, con las opiniones de José Beulas y Teresa Luesma, y el periodista Fernando Rivarés presentará la nueva editorial El Andén que publicará en breve a autores aragoneses. El programa se completa con las recomendaciones de libros de Librería Central.

*Ilustración de Josema Carrasco tras haber estado en Borradores.

UMBRAL LÍRICO

UMBRAL LÍRICO

Umbral es un observador directo: un poeta torrencial que mira el mundo y lo habita de palabras, de imágenes, de intuición y de maledicencia. Y ahí, en el reino de las metáforas, de la vida voraginosa del lenguaje, es donde se siente seguro. Ahí, en ese reino y ante el espejo que le dice que es imprescindible, mordaz, telúrico. Único.

*Umbral, desnudo e hippie en Ibiza, entre amigos.

HA MUERTO PACO UMBRAL

HA MUERTO PACO UMBRAL

[Me acabo de enterar de la muerte de Paco Umbral. Ultimo un texto sobre el Real Zaragoza, y no me da tiempo de mirar nada. Exhumo este artículo que redacté cuando le dieron el Cervantes. Luis Alegre siempre me decía que había sido el hombre que le había enseñado a amar el periodismo.] 

LA PROSA Y LA VIDA 

Quevedo se hacía más inmenso aún cuando manejaba dos cuerdas de su lira: la de la sátira, que no dejaba títere con cabeza, y la del lirismo, que pulsaba sus dolencias de amor, sinceras y violentas como la desesperación. A Francisco Umbral le ocurre algo semejante. Como Quevedo, es creador/renovador constante del idioma, pero su inspiración se eleva cuando se mueve entre la poesía y el sarcasmo, entre la querencia sublimada y la crítica mordaz. He ahí los dos polos por los que transita la obra abierta, de géneros, fronteriza, del Premio Cervantes.         

Umbral es un escritor compulsivo y un provocador nato. No puede vivir sin las palabras, sin la belleza, sin el detonante de la denuncia o la diatriba. Desde niño se supo llamado a ser escritor; se cruzó con Miguel Delibes en Valladolid, tras una época disipada de vida bohemia, y aprendió los secretos del periodismo y del castellano. A mediados de los 60, auspiciado por el magisterio de Larra, González--Ruano, Valle--Inclán y Proust, inició su vuelo imparable en la prensa y en la literatura.
        

Cronista y memorialista, sostiene que un buen artículo se compone de dos ideas como máximo, una porción de lirismo y otra de actualidad;  de todo ello bien agitado en el cóctel de la prosa y de las imágenes sale una pieza perfecta. Y a él le brotan a menudo desde hace 30 años. La novela convencional, de acción y personajes, no es su fuerte, parece fatigarle. Practica un género híbrido; ha escrito una obra maestra como Mortal y rosa (1975), una narración lírica, repleta de metáforas, en homenaje a su hijo muerto, y ha inventado la novela--crónica, que mezcla el autorretrato, el friso social, la indagación histórica y el relato. Las mejores muestras son La Leyenda del César Visionario, Y Tierno Galván ascendió a los cielos y El fulgor de África.


         Las constantes de su obra son la política, la educación sentimental, la infancia, el erotismo, la sublimación afectiva, y Madrid, que es el teatro de operaciones de una prosa indómita, barroca y mestiza, que no se detiene jamás: con frecuencia se adelanta a la propia vida. En ese sentido, como su adorado Baudelaire, Umbral es un visionario.

*Umbral en moto. La foto es de Javier Campano.

PALMIRA PLÁ: ADÍÓS A UNA MAESTRA

PALMIRA PLÁ:  ADÍÓS A UNA MAESTRA

[El escritor  y profesor Víctor Juan Borroy, autor de la novela “Por escribir sus nombres” (Prames, 2007), que cuenta la soñada y real historia de amor imposible de Paco Ponzán y Palmira Plá, anuncia en su página  web de esta poética manera la muerte de la gran maestra de Cretas, Palmira Pla, que nos ha dejado numerosas muestras de su compromiso, de su pasión por la educación y un excelente libro de memorias. Copio la delicada nota de Víctor.]

Llueve mansamente sobre Caspe, llueve en la costa de Benicassim, llueve en Cretas, llueve en todas las pistas de coches chocantes de Aragón, llueve en las escaleretas que bajan a la estación de tren de Teruel, llueve sobre las escuelas, llueve en un bosque cerca de Toulouse donde los alemanes asesinaron a Paco Ponzán. Llueve sobre la conciencia irreductible y sobre las ausencias, llueve sobre las palabras. Llueve tristeza y compromiso, llueve dolor y esperanza, llueve dignidad y memoria, llueve solidaridad, llueve firmeza y ternura. Palmira Plá ha muerto. 

Añado esta nota biográfica del propio Víctor:    

Palmira Pla era una joven y entusiasta maestra a quien sorprendió la guerra incivil en Teruel. Durante la guerra fue la delegada de Colonias Escolares en Aragón. En 1939 cruzó la frontera francesa en compañía de Pilar Ponzán, Manuel Latorre, y de Caridad Olalquiaga, maestros de Jaca (Huesca). Después de la segunda guerra mundial se exilió con su marido en Venezuela, donde fundaron el Instituto Calicanto. A principios de los años setenta volvieron a España. Palmira Pla fue diputada en las Cortes Constituyentes. Con el dinero que obtuvieron de la venta del instituto Calicalto crearon la Fundación Adopal, con sede en la Universidad Carlos III, que concede unas becas que permiten que jóvenes venezolanos vengan a estudiar a universidades españolas.

PILAR PALOMERO: DIÁLOGO CON UNA JOVEN REALIZADORA

PILAR PALOMERO: DIÁLOGO CON UNA JOVEN REALIZADORA

¿Qué hace una realizadora aragonesa en Madrid en verano?

Terminando la preproducción del que va a ser mi segundo cortometraje "Niño Balcón". En Madrid tengo mi "base de operaciones" y desde aquí me organizo para ir preparándolo todo: casting, alquileres, localizaciones... Tengo que compaginarlo con el trabajo habitual, por eso es menos complicado quedarme en Madrid y organizarlo todo desde aquí. Cuando termine el corto ya me plantearé lo de las vacaciones.

Vamos a ver. Estudiaste en San Antonio de Baños. ¿Por qué os vais todos a Cuba a estudiar cine?
Creo que la Escuela de Cine de Cuba es un sitio muy especial, diría casi único para estudiar cine. Está ubicado en medio de la nada prácticamente, y vives inmerso con estudiantes de todo el mundo. Es un constante intercambio de ideas y de opiniones, se trabaja mucho en equipo y se tiene una relación muy estrecha con los profesores. Allí se aprende a ver el cine de otra manera, porque hay muy pocos medios técnicos para desarrollar las historias, pero se aprende precisamente eso, que las historias han de estar muy por encima de los presupuestos y los medios. Además, es un sitio que cuenta con muchísimo prestigio. Todas las paredes de las clases en la escuela están llenas de firmas de los diferentes profesores que han ido pasando por allí: Spielberg, Coppola, Garcia Márquez (que fue uno de los fundadores), impone mucho ver esto nada más llegar. El espíritu de la escuela es el querer enseñar a las nuevas generaciones, a los profesores únicamente les mueve el deseo de querer enseñar sus conocimientos, lo que ellos han ido aprendiendo a lo largo de su carrera, y esto es algo único y valioso. 

 

Tú fuiste alumna de guión de David Trueba e Ignacio Martínez de Pisón. ¿Se puede aprender a escribir guiones, qué aprendiste con ellos?
Si, se puede aprender a escribir guiones. Hice aquel taller en la Escuela de Verano de Jaca en el 2001, y supuso mi primer contacto con el mundo cinematográfico. Creo que fueron los 3 o 4 días en los que más conocimientos he adquirido de golpe en mi vida. Aprendí las normas básicas de la escritura de guiones, visionamos películas, charlamos mucho con ellos… Fue la mejor forma de comenzar en esto. Volví a Zaragoza con mil ideas de guiones y proyectos.

 

También formaste parte de los seleccionados del taller de Bigas Luna. ¿Fue interesante?  ¿Cómo resumirías la experiencia?

Fue una experiencia buenísima, y en mi caso, resultó determinante para dedicarme a esto. Cuando sabes solo un poquito o casi nada  sobre como hacer cine, cada clase se convierte en una clase magistral. Hacíamos en pequeños grupos cortos de uno o tres minutos y luego los visionábamos con Bigas. Él los corregía y nos daba su opinión. Esas opiniones se me han quedado muy grabadas desde entonces y me las repito a mi misma muchas veces cuando estoy con algún proyecto personal. Además nos lo pasábamos muy bien, porque los cortos los hacíamos entre 4 o 5 personas, con amigos como actores y eran muy libres, muy intuitivos.

 

¿Cómo se  ve el mundo cuando se intenta captar, detrás de la cámara, a Melendi, a Bisbal...?
Bueno, yo todavía no estoy de forma directa detrás del visor, ¡aunque espero estarlo pronto! Trabajo en el equipo de cámara, un lugar privilegiado para aprender. Son producciones muy grandes, muy jerarquizadas. Es una escuela increíble. Trato de mantener los ojos siempre bien abiertos porque esta profesión se aprende observando a los que llevan toda la vida.

 

¿Cuál es tu participación en el equipo de rodaje de "Aquí no hay quien viva" o "Los  hombres Paco"?
Trabajé en la tele al salir de la escuela, en el equipo de cámara. La televisión es muy diferente al cine, se trabaja de forma muy distinta. Yo me quedo con el cine, me gusta más. Son dos lenguajes muy distintos, en realidad no es que uno sea mejor que el otro, pero en cine se cuida mucho más la imagen, a los actores, el guión. Hay más tiempo para todo y eso luego se aprecia.

 

En realidad, te has diplomado en fotografía cinematográfica en Madrid. ¿Prefieres la dirección de fotografía o la dirección a secas?

Me encantan las dos, y por eso me resisto a tener que optar por alguna. Todavía estoy creciendo como profesional, y no quiero limitarme. Espero que mis conocimientos de realización me ayuden como directora de fotografía y viceversa, que se complementen más que se resten. Espero poder llegar a compaginar las dos cosas, porque no podría elegir. El haber estudiado fotografía me ha dado muchos conocimientos sobre dirección, montaje, guión. En realidad todas las profesiones del cine están muy conectadas y se ha de saber un poco de todo, por mucho que luego el trabajo esté muy jerarquizado. Por ejemplo, para ser un buen cámara hay que saber mucho sobre montaje, ejes, racord…

 

¿Qué recuerdos guardas de tu primer corto, "Sonrisas"?

Fue muy intenso. Me lancé a la piscina con muy poquita experiencia y tuve que ir aprendiendo muy rápido. Tuve la sensación de lucha constante, ahora también la tengo con el "Niño Balcón". Llevar a cabo un proyecto de este tipo supone tener que luchar contra viento y marea, e ir salvando obstáculos como uno pueda. Al final los cortos, a no ser que tengas muchísimo presupuesto, suponen un reto muy grande. Son tan importantes porque te aleccionan: tienes que resolver problemas constantemente y ser capaz, con muy pocos medios, de contar algo muy tuyo. Pero luego todo esto no importa, porque lo ves proyectado y no piensas en las dificultades. Es muy gratificante ver como a la gente le gusta, te entienden, les has transmitido algo. Durante diez minutos han entrado en tú mundo y les has hecho sentir algo que tú has sentido.

 

¿Es ése el cine que quieres hacer: poético, de atmósferas, de pequeños gestos, donde parece hablar el silencio y la luz? ¿Estarías en la órbita de Gracia Querejeta, Víctor Erice, Julio Medem, Isabel Coixet...?
Me gusta mucho el cine de todos ellos, sobre todo el de Erice. "Sonrisas" sí que estaba en esa órbita, pero con el "Niño Balcón" cambio de registro totalmente. Supongo que la importancia de la atmósfera y la luz me vienen de haber estudiado fotografía. Se pueden crear ambientes y estados de ánimo con la luz, y los silencios. En "Sonrisas" los protagonistas casi no tienen texto porque la idea era que precisamente este silencio les termina uniendo. Como espectadora me encanta el cine de Tim Burton, Kusturica, Berlanga, Fellini, Woody Allen.

 

Estás a punto de empezar a rodar, "Niño balcón". Avánzanos contenido, lugar de rodaje e intención.
Es un cuento fantástico, atemporal y alocal. El lugar de rodaje no está cerrado del todo, así que no puedo adelantar mucho. Es una historia un poco loca, con muchas acciones y con muchos actores. Trata sobre el destino, lo puñetero que puede ser a veces el destino. También trata sobre el amor. Mi idea es conseguir contar una historia divertida, diferente. La fotografía también tiene mucho peso esta vez, y la dirección de arte.

¿Sabes, así, a nivel general, qué quieres contar, no sólo en esta película si no en todas?
A nivel general me gustaría hablar de sensaciones, de sentimientos. Tanto en "Sonrisas" como en el "Niño Balcón" hablo de personajes que por un motivo u otro se encuentran solos, abandonados o atrapados. Me gustan las películas que te transportan a otros mundos, que te muestran de otra forma la realidad, las pelis que se detienen en pequeños detalles, pero que en su trasfondo te hablan de sentimientos universales: el amor, el odio, la soledad, el miedo… Una misma película puede llegar a tanta gente porque en realidad las personas no somos tan distintas y a todos nos mueven sentimientos parecidos.

¿Qué lugar ocupa en tu vida la escritura de ficción?

Escribo desde que era pequeña. Pero escribo de una manera muy personal, muy para mí.  Trato de escribir siempre que puedo, sobre todo guiones y relatos. Me encanta y me parece la profesión más libre de todas. Eres tú solo frente a la hoja en blanco. No hay limitaciones. 

 

*La foto es un autorretrato de Pilar Palomero, escritora, guionista y realizadora nacida en Zaragoza en 1980.

 

JONAS TRUEBA: AUTORRETRATO DE UN JOVEN CINÉFILO

JONAS TRUEBA: AUTORRETRATO DE UN JOVEN CINÉFILO

DIÁLOGO CON EL GUIONISTA, EDITOR Y REALIZADOR

De nuevo por Zaragoza. ¿No habrás heredado la fascinación familiar por Zaragoza o es que te intriga cómo van las obras de la Expo?
Siempre  digo  que Zaragoza es mi segunda ciudad después de Madrid. Sin duda es el lugar del mundo al que más he viajado y estopy encantado de que sea así. Tengo en ella muchos amigos importantes, gente que admiro y respeto muchísimo. Comparto con mi padre algunos de estos amigos maravillosos y quizá por eso estamos de acuerdo en que esta ciudad es particularmente genial por su culto a la amistad. También me gustan sus calles, sus bares y sus librerías. Pero para mí, sobre todo, Zaragoza es la ciudad donde vive Daniel Gascón, uno de mis escritores favoritos y además mi mejor amigo. Con él estoy escribiendo el guión de la que espero que sea mi primera película como director, un pretexto más para venir aquí.  

Hace no demasiados meses se estrenaba "Vete de mí", la película que escribiste con Víctor García León. ¿Se ajustaba el resultado final a lo que habías imaginado?
Creo que por desgracia "Vete de mí" no tuvo una buena distribución en Zaragoza... Aunque quizá deba agradecer a los distribuidores el haber podido conservar a mis amigos de aquí, je, je... Pero la película tuvo buena acogida en general y los que la hicimos estamos muy contentos con ella. Se ha reconocido la labor de los actores protagonistas (Juan Diego y Juan Diego Botto) y eso es bonito, sobre todo para el guionista, que siente que también se reconoce a sus personajes. Para mí fue una película difícil de escribir, pero creo que aprendí bastante en el proceso.  

Era una película dura sobre la convivencia de padres e hijos. ¿Tan pesimista sois sobre esa relación?
Al contrario. Tanto Víctor como yo tenemos una relación estupenda con nuestros padres, que nos apoyan y nos enseñado muchas cosas. Para mí la película no trata tanto de la relación de padres e hijos como de la convivencia, la envidia, el talento, el miedo a crecer y a asumir tus debilidades... El hecho de que los dos protagonistas sean padre e hijo es casi circunstancial o, en todo caso, nos servía para acentuar todas esas cosas.  

Antes, habíais hecho otra película sobre la juventud desorientada: "Más pena que gloria". ¿Te siente, de algún modo, un joven desorientado?
Siempre me he sentido bastante desorientado en la vida. Sólo a veces, cuando veo películas, leo libros buenos, y cuando estoy con la chica que quiero me siento con los pies en la tierra. Cuando escribí "Más pena que Gloria" creo que era más inconsciente y me sentía más a resguardo de todo. Me creía muy listo. Ahora soy más consciente de mis limitaciones, pero soy más feliz.

¿Tienes claro qué tipo de guiones quieres escribir? ¿Quiénes serían tus modelos de guionista?
Me gustaría escribir guiones muy distintos. Y a ser posible muchos, aunque soy más lento de lo que me gustaría. Mis inseguridades me paralizan mucho, pero creo que no quiero perderlas porque de alguna forma me hacen más fuerte. Me gustaría ser un guionista con oficio pero sin llegar a convertirme nunca en un "profesional". Cada vez me gustan más las películas donde no se ve el guión, las películas donde el guionista o el director no imponen su dictadura. Me gustan las películas que respiran vida, películas escritas por guionistas que se dejan sorprender por las historias y los personajes que van creando.  

Acabas de terminar el guión de "El baile  de la victoria", basada en la novela homónima de Antonio Skármeta, con tu padre, Fernando Trueba. Él ha dicho que contigo trabaja muy bien. ¿Es para ti  fácil  trabajar con tu padre?
Para mí ha sido lo más fácil que he hecho en mi vida. Cuando escribes para un director, lo bonito y emocionante es meterte en su cabeza y poder darle cosas que le resulten naturales de rodar más adelante. Mi padre es alguien que conozco bien. Y comparto muchos de sus gustos. Creo que por eso me ofreció escribir con él, porque sabía que yo sabía lo que él quería. Nos entendemos muy rápido.  

¿Qué sabemos del proyecto exactamente? ¿Cuándo se va a rodar, plazos, actores, recuérdanos el argumento, etc.?
Ricardo Darín y Diego Luna han leído el guión y han aceptado interpretar los  dos personajes principales. Eran los dos actores que teníamos en la cabeza cuando escribíamos y creo que que van a hacer una pareja estupenda. Me parece que son dos actores humanistas y que por eso se van a llevar bien con mi padre, que quiere hacer su película más loca, algo así como una película a la "nouvelle vague" para los tiempos de hoy. Es una película de estilo que tiene mucho que ver con una parte de la educación cinematográfica de mi padre a la que no había dado rienda suelta hasta ahora.  

Con calma pero con insistencia, haces muchas cosas: has hecho varios cortos, especialmente "Cero en conciencia", y creo que trabajas en un largometraje. ¿Qué nos puedes anunciar?
La verdad es que tengo ganas de dirigir una película. Mi poca experiencia es más de guionista porque es a lo que me he dedicado más insistentemente estos últimos años, pero creo que tengo un instinto de director en algún lugar de mi cabeza. Y aunque me gusta mucho escribir para otros directores y es algo a lo que no me gustaría renunciar nunca, hay historias que me pongo a escribir porque siento la necesidad de dirigirlas yo. Es el caso del guión en el que trabajo ahora con Daniel Gascón. Cuando leí su último libro, "El fumador pasivo", pensé que a mí me gustaba contar el mismo tipo de historias en un tono parecido. Por eso le he liado en esta aventura. Queremos hacer una película un poco literaria, casi barojiana, que hable de gente como nosotros en situaciones que vivimos o que intuimos que viviremos en cualquier momento. 

Otra de tus actividades es la edición. Asumes la coordinación de Plot con tu tío Jesús, y habéis publicado libros importantes: Truffaut, Buster Keaton, uno precioso de Picasso y sus perros... ¿Cómo vives la edición, qué te gusta, qué es lo más  difícil?
Me encanta editar libros aunque no me considero editor ni mucho menos. Plot es una editorial familiar a la que dedicamos gran parte de nuestro tiempo libre, sólo por el placer de estar un poco más en contacto con los libros y con el cine, el género que hasta ahora frecuentamos más con nuestros títulos. En la colección "Blanco y Negro", que es de la que me siento más responsable, hemos editado la biografía de Truffaut, Buster Keaton y Alice Guy Blaché. Y este invierno esperamos sacar la más completa biografía de Antón Chéjov, que nos abrirá una puerta más allá de los libros de cine.  

Creo que estáis a punto de publicar el volumen "Cine esencial" del polémico crítico Jonathan Rosembaum...
El libro de Rosenbaum creo que va a ser bastante polémico.  Es el crítico más influyente del cine actual y se atreve a proponer un canon cinematográfico al modo del de Harold Bloom para la literatura. Yo no comparto muchos de sus gustos pero me encanta su vehemencia.  

¿Cuál es el  cine esencial de Jonás Trueba, cuál sería tu canon de ahora mismo?
Del cine mudo adoro particularmente a Murnau, Stroheim y Buster Keaton. Luego vendrían Sturges y Wilder, todos ellos clásicos modernos. Bergman por ahí anda suelto. De Truffaut y Eustache me encantaría  ver las películas que harían hoy siendo viejos y lamento sus muertes prematuras muchos días. Me gustan los viejos Rohmer, Forman, Woody Allen y Jonas Mekas. Me gusta el cine que hacen directores que yo llamo de la generación de mi tío David, con él a la cabeza de mis favoritos: Lukas Moodysoon, Wes Anderson, Arnaud Desplechin, Alexander Payne...  

*Hace una semana, en la contraportada de Heraldo publicaba un fragmento de una entrevista con el guionista, editor y cineasta Jonás Trueba. La recupero al completo y la cuelgo aquí. Jonás es un joven encantador, talentoso, trabajador, lleno de proyectos... No tengo una foto de Jonás, pero pongo el cartel de "Más pena que Gloria". 

AVA PARA INCONDICIONALES

AVA PARA INCONDICIONALES

Para mitómanos, tras la lluvia. Ava Gardner.

JOHN HUSTON: MEMORIAS DE UN PÍCARO

JOHN HUSTON: MEMORIAS DE  UN PÍCARO

Un genio incontestable como Orson Welles dijo que la obra maestra John Huston era su propia vida. Huston, un hombre demasiado grande a la luz de su autobiografía, “A libro abierto. Memorias” (Espasa), afirmó: "Cuando hago una película es simplemente porque creo que la historia es digna de ser contada". Una estética sencilla que sirve también para justificar este volumen. Su existencia está llena de películas, de planos y contraplanos, de esbozos de magníficos guiones, y la resumió a los 73 años, hacia 1980, desde su retiro de Puerto Vallarta: en su casa aparecían cada noche animales salvajes que dejaban en el césped un inquietante rastro y desde el jardín se veían las gaviotas, las olas exasperadas y las ballenas.        

En este libro, Huston cuenta y no para. En cada página aparece siempre una sorpresa. Por ejemplo, sabemos que de adolescente asistió en directo a la pelea de Jack Dempsey y Luis Firpo, el Toro de la Pampa, o que conoció al gran Jack Johnson, el primer campeón de color de los pesos pesados. En una de las escenas más bellas del libro, el propio Charles Chaplin, cuando ya era un héroe, fue a visitarlo al hotel Alexandre en una época en que era enclenque y enfermizo y su madre, la periodista Rhea Jaure, estaba preocupadísima de su salud. Avanzamos y en cualquier recodo de estas memorias sabemos muchas cosas de personajes tan importantes como Tom Wolfe, amigo de su madre, Bob Capa, con quien coincidió en la II Guerra Mundial en Nápoles (y también las razones que llevaron a Hemingway a alejarse del magnífico documentalista húngaro) o James Agee, el autor de Hablemos ahora de hombres famosos, el libro del hondo sur americano y de la desolación que retrató Walker Evans. Las páginas que le dedica al poeta, narrador y guionista, que trabajó con Huston en La reina de África, son escalofriantes: Agee --"el mejor crítico de cine que ha tenido este país", anota Huston-- trabajaba hasta altas horas de la noche, acumulaba folios y folios, tomaba sedantes y alcohol, se sentía culpable porque no había podido trabajar su trabajo y no pudo resistir su segundo derrame cerebral en 1955. Moría un genio.
        

Hay muchos detalles que rescatar en la biografía de un hombre que batalló tantas veces con el fracaso y con la violencia. Y con las ganas de vivir peligrosamente. Los antecedentes son bastante curiosos: su abuelo Gore era un borracho eterno que abandonaba de vez en cuando a su mujer y acabó como había soñado, al lado de una botella de whisky; un detalle sentimental revela su postrera desdicha: llevaba encima las seis corbatas horrorosas y malas que le había enviado su hija con las etiquetas del precio pegadas a modo de venganza por haber acogido de nuevo en su casa a su ex--marido. La familia paterna es interesante: Margaret será una soprano importantísima, debutó en El Cid con Caruso, y acabará siendo profesora de dicción de Lilian Gish, John Barrymore y Orson Welles. Alec será toda su vida un excéntrico, Nan parecía la tía más convencional y su padre, Walter Huston, era increíble: fue amigo de Roosevelt, Toscanini y el propio Spencer Tracy le reconoció que fue un buen actor de cine y teatro.
  

      
No caben aquí los excesos de Huston ni siquiera la nómina de sus amigos de infancia. Nos quedaremos con Sherman, con el cual fabricó nitroglicerina, robó lo que pudo y voló embarcaderos. Charlie, "un joven dios griego", y Harold fueron decisivos, sobre todo éste que le introdujo en el boxeo y le llevó a participar en clubs pequeños en combates de cinco dólares. Subió muy arriba en el escalafón, y siempre se sintió inclinado a las peleas: el cineasta narra una memorable con Errol Flynn que duró una hora y acabaron los dos en el hospital. El propio Humphrey Bogart, muy presente en el libro, supo de la fuerza de Huston hasta el punto que le retorció la nariz y amenazó con arrancársela durante un rodaje ante el pavor de Betty Bacall.

         No se trata de que el anecdotario chispeante ahogue todo lo demás, pero resulta increíble. Pasan cosas siempre, ocurren hechos vertiginososos, en cascada. Los matrimonios, los desencuentros en los rodajes, la caza de brujas, las opiniones sobre actores y actrices (Bette Davis, que llevaba un demonio dentro, Tyrone Power, Clark Gable o Gary Cooper, entre otros), los guiones y la historia interna de las películas, la afición por la pintura, que le persiguió siempre. Huston amaba tanto el arte colombino como los cuadros de de Picasso, Duchamp o Matisse. Hubo un momento en que se matriculó en la Escuela de Arte y fue un excelente pintor. En realidad este hombre, este tipo lo hizo todo: fue cazador, aventurero (de muy joven conoció a Hitchcock en Inglaterra, donde hubo de apaciguar la locura y la ebriedad de su primera esposa), escritor de talento, guionista, púgil, jugador de badminton y póquer y ajedrez, y sobre todo un cineasta incomparable, algunos dicen que sin estilo, de títulos como El tesoro de Sierra Madre, Cayo Largo, La noche de la iguana, La reina de áfrica, El hombre que pudo reinar, siempre con una idea que le transmitió unos de sus primeros productores: "John, ten presente que cada escena, cuando la ruedes, es la escena más importante de la película".

*John Huston y su  padre Walter Huston.