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Antón Castro

ALEXANDRA JIMÉNEZ: UNA ENTREVISTA*

ALEXANDRA JIMÉNEZ: UNA ENTREVISTA*

[Hace alrededor de un año, o quizá algo más, entrevisté a Alexandra Jiménez por teléfono. Me pareció una mujer encantadora, dulce e inteligente, una de esas criaturas que parecen amasadas con seda y sensatez. Sé que acaba de estar en el Festival de Cine de Tarazona; por ello subo de nuevo esta entrevista que la retrata como sospecho que es: una actriz sencilla  y con encanto.]  

-Recuérdenos cómo ha empezado en esto, cómo ha llegado a ser África, un personaje habitual de nuestro salón…
-Empecé presentándome a un cásting. Primero en Antena 3. Hice pequeñas apariciones, luego trabajé para Globomedia, estuvieron a punto de cogerme para una serie, y hacia el año 2001 trabajé en distintas series: “Policías”, “Compañeros”… Era como si me estuviesen probando, y un día me dijeron: “Vamos a darte una oportunidad en una serie”. Y me fui a Argentina con “Tres son multitud”, que fue una experiencia preciosa. 

-¿Por qué se inclino hacia la interpretación?
-Una va dando pasos por la vida que te van llevando de un sitio a otro. En realidad, yo desde niña quería ser actriz, pero empecé en este mundo con la idea de ser bailarina de la mano de María de Ávila. Esa mujer es una auténtica joya para Aragón: es una mujer excepcional, de una claridad increíble… 

-¿Por qué?
-Ella me lo enseñó casi todo. La danza era como una prolongación de la vida, una forma de ser. Ella se preocupa del ser humano y se caracteriza por la bondad y la humildad, algo que te contagia. Transmite fuerza y coraje, y te enseña algo muy hermoso: nos decía que todo lo que proyectamos en un escenario está dentro de nosotros. 

-Sin embargo, usted tuvo que dejar la danza.
-A los 16 años o así, me lesioné en el pie. Me lo vieron muchos médicos, me analizaron incluso en Cuba, donde estuve, y nunca más me recuperé del todo. Unos me dijeron que tenía una artritis, otros… Puedo decirle que, de alguna manera, vinculé esta incapacidad de volver a bailar con el deseo de ser actriz. Y ahí empecé: realicé unos cursos de tres años y cambió mi destino.  

-¿Cómo fueron los años con María de Ávila? ¿Cómo vivió su ciudad, Zaragoza?
-Fueron maravillosos. De dedicación, de paciencia, de entusiasmo. Estudiaba a distancia, y recuerdo que tenía una gran amiga Lorena Giménez. Ella vivía en una residencia de la plaza del Pilar, y siempre íbamos allí: nos sentábamos en la plaza, paseábamos, nos reíamos todo el rato. La ciudad nos parecía encantadora, y eso que ella es de Madrid. La calle que más frecuentábamos, claro, era Francisco de Vitoria, donde tiene el estudio María de Ávila. Otro de mis grandes amigos es el bailarín Gonzalo García Pelayo… 

-¿No estaba en el San Francisco Ballet?
-Sí. Este verano hemos estado juntos. Gonzalo García Portero, zaragozano, un bailarín extraordinario. Actuaba en el Lincoln Center, nada más y nada menos que ante William Forsythe, que era un mito para nosotros. Nos poníamos a soñar y él formaba parte de nuestros sueños. Y que sucedan cosas así, insisto, se le debe a María de Ávila, que ha logrado encauzar a muchas estrellas del ballet fuera de España. Me gustaba de ella algo especial: no precisaba cuerpos perfectos, sino sensibles, armoniosos, con dedicación. 

-¿Tiene claro ahora qué tipo de actriz quiere ser?
-En absoluto. Algunos me ven como una actriz cómica; otros como una actriz dramática. A África, de “Los Serrano”, la ven un poco dramática, llorona. A mí me interesa hacer seres humanos. Disfruto haciendo comedia; disfruto haciendo dramas. Me adapto a todo.  

-¿Cuál es su relación con los actores aragoneses en Madrid?
-Buena, muy buena. Una de mis grandes amigas aquí es Nerea Barrios. E Itziar Miranda. Y Ana Gracia. Hace algún tiempo, Luis Alegre nos reunió a varias actrices de Aragón para hacer un montaje. Los aragoneses somos muy dinámicos: siempre estamos haciendo cosas. Estamos un poco desperdigados, pero en este sector, la música, el teatro, el cine, hay mucho movimiento. Ahí están Amaral, que es un grupo superestrella, Bunbury, Carmen París… 

-¿Qué caracteriza a los aragoneses, qué elogiaría de su tribu?
-La nobleza, sin duda, la sinceridad. A veces me digo que somos “ muy burros”, y no lo digo peyorativamente; quiero decir que somos muy brutos y honestos, sinceros, aunque no creo mucho en eso de las virtudes diferenciadas de las comunidades autónomas. 

-¿Qué significa para usted la Expo-2008?
-Creo que trae un mecanismo de motivación absoluta para Zaragoza y para Aragón. Y para los profesionales de nuestro gremio también abre un campo con muchas, con impresionantes posibilidades. Lo mismo pienso de la creación de la Televisión de Aragón: me parece un proyecto estupendo.  -¿Cómo imagina el futuro?-Soy optimista. Me dejo sorprender por la vida: ocurren tantas cosas y tan rápido. Mi preocupación es centrarme en lo inmediato y disfrutar. Y punto. No tengo ni idea de lo que puede venir después. Deseo tranquilidad, felicidad, que me dejen trabajar aquí. 

-¿No estará barajando el regreso?
-Nunca se sabe. Tengo abuelos en Tarazona; mis padres y un hermano viven en Santander; tengo amigos íntimos en distintos lugares del mundo. Y en Madrid tengo una casa. Y otra en Zaragoza, que también es mi casa.

OTRO REGALO

OTRO REGALO

Encuentro esta foto de Ava Gardner. Y la cuelgo aquí mientras  llega el  fútbol.

FELICITACIÓN CON DOBLE REGALO

FELICITACIÓN CON DOBLE REGALO

[Fernando Sarriá, poeta incesante como el río de la luna, pasa estos días de agosto en Cambrils con su escritora favorita, Luisa Miñana. Escribe,  pasea, mira el cielo y el cabrilleo de los rayos del sol sobre la espuma o el  agua. Y de vez en cuando, se sienta  ante el ordenador y escribe. De todo. Del amor, de la añoranza, de sus placeres permitidos, de sus amigos. Me manda a través del correo inmediato  de internet este retrato de Ava Gardner (con autógrafo incluido) y este poema. Me dice, además, que ha escrito el poema en una especie de pizarra y que ha tomado un borrador, y que lo ha depurado al máximo:borra  aquí, borra allá. Ignoro cuál es la nueva versión. Como hacía Alejandra Pizarnik. Quizá sea vanidad o celebración; en casa, como anunciaba  el gran Ismael, me han dejado un ping pong de exterior. Y cuatro raquetas muy esponjosas.]


Sé que eres capaz de urdir,
entre bosques y arenas
de inventadas playas,
héroes lejanos y sencillos
que aman lo imposible
y sienten pasiones
que llegan al límite:
allí
donde al acercarse más
salta el vértigo
y las noches traen el fuego,
impredecible aliento,
nostalgia
o esa luz que haces que tengan
los silencios.

VERGÍLIO FERREIRA: EL NIÑO QUE SOMOS*

VERGÍLIO FERREIRA: EL NIÑO QUE SOMOS*

Vergílio Ferreira  (1916-1996) es un gran escritor portugués. El pasado año, Acantilado publicó uno de sus libros más intensos: “Pensar” (la traducción es de Isabel Soler), un manual de aforismos, de reflexiones, de intuiciones, un volumen donde el autor medita sobre el arte de vivir, de escribir, sobre el modo de enfrentarse a la muerte. 

Hoy, 25 de agosto de 1959, abro sus páginas, y leo: “Hay un niño en ti que te acompaña siempre. Mantenlo disciplinado para que no cometa disparates. Pero no te avergüences mucho de él, atiéndele de vez en cuando. Porque cuando ya no te acompañe, ya sólo te quedará morir”.  

*La foto es de Pascal Renoux.

MANUEL PADORNO: UNA VISIÓN DEL EDÉN

MANUEL PADORNO: UNA VISIÓN DEL EDÉN

[Recibo esta delicada carta a propósito de este espléndido poema del edén de Manuel Padorno: “Agradezco el recuerdo y el comentario. Pero agradecería aún más si se pudiera corregir el texto del poema. Suele pasar como ha sido en este caso, que si se usa el corrector, éste convierta cada inicio de frase en mayúscula provocando que cambie el texto, haciendo modificar su lectura, ritmo, interpretación, sentido y comprensión. Gracias y saludos, Ana Padorno”. Aquí está el texto, de nuevo, en un día como hoy, sábado de evocación del paraíso, en el blog. Gracias a ti, Ana, por tu visita.]  

PESCO DESDE MI CAMA  


Debajo de mi casa pasa un río.
El piso de cristal; a veces veo
desde donde me siento, desde el patio
pasar la anguila blanca, decididas
bandadas de salmones agua arriba,
los delfines rosados todo el día.
Y otros peces también desconocidos.
Desde mi cama pesco. Alguna noche
tomo la caña, unto el anzuelo, arrojo
-por la ventana abierta- el nylon; pesco
una salema llena de sabores. 
Hasta dormido muchas veces. Siempre.

Debajo de mi casa  pasa un río.
El piso de cristal; a veces veo,
durante la mañana, caminando
el pasillo que lleva a la cocina
tiburones y rayas apacibles,
langostas y cangrejos sucesivos. 

Mi casa levantada sobre el río.
Mi hacienda de cristal, villa del agua,
líquidos materiales invisibles.

  

*Este poema pertenece al libro “Edenia” del poeta canario Manuel Padorno (1933-2002). ha sido editado por una de las más bellas colecciones de poesía que se han hecho nunca, la colección Nuevos Textos Sagrados de Tusquets. El libro, como se anuncia, es la invención y el sueño casi topográfico de “un posible paraíso felizmente concebido”. El poeta edifica, casa a casa, paisaje a paisaje, animal a  animal, flor a flor, un entorno, un refugio, el lugar donde germinan sus emociones, y compone un libro que es una película, que es una hacienda íntima y abierta al chicotazo del viento. Es un libro que mezcla la impresión y la descripción, y respira una atmósfera clásica, acaso horaciana (mejor aún, epicúrea), acaso bucólica. De Manuel Padorno, a quien nunca he conocido, me hablaba con gran entusiasmo Fernando Valls, en Zaragoza una vez y en una noche loca en Valladolid. La foto es de Mona Kun.

 

ALEJANDRA PIZARNIK ANTE EL SILENCIO

ALEJANDRA PIZARNIK ANTE EL SILENCIO

[Fernando Sarriá está ordenando un poemario, un poemario de amor, de trabajados sueños, como todos los suyos. Nos cruzamos un correo y le hablo de la técnica poética de Alejandra Pizarnik. Escribía sus poemas en una pizarra, con un borrador le iba borrando palabras, vocablos, estructuras, hasta que los versos quedaban desnudos, intensos, temblando. Fernando veranea con su musa, su cómplice, su primera lectora y un puñado de cosas más (Luis Miñana: escritora, bloggera de postín, estudiosa del arte) en Cambrils. Acude a una librería y encuentra una antología de la  escritora argentina. A propósito del silencio, Fernando se detiene en este poema y me lo envía. Es una buena manera de empezar un día como éste. Por cierto, a las ocho y media he iniciado el alba con el disco “Viatge a Itaca” de Lluis Llach, que tiene algunas canciones que marcaron mi juventud mucho antes de venir a Zaragoza. No tengo nostalgia de nada (ni siquiera del futuro), aunque Llach me convoca todas las nostalgias. Teniendo en cuenta que Fernando Sarriá anda por Cambrils, me parece un bonito y nuevo detalle del azar.] 

silencio

yo me uno al silencio

yo me he unido al silencio

y me dejo hacer

me dejo beber

me dejo decir 

LANA TURNER: CUERPOS EN LA MEMORIA

LANA TURNER: CUERPOS EN LA MEMORIA

Luis Antonio de Alarcón, ese cinéfilo y mitómano de mil y un proyectos, me envía esta nota y esta foto de Lana Turner:
[¡Hola, Antón! ¿Qué tal verano? Como mañana no voy a estar en Zaragoza y no tendré un ordenador disponible, me adelanto a modo de "flash forward" y te deseo un feliz cumpleaños. ¡Muchas felicidades! Como pequeño regalo te envío una estupenda foto que me he encontrado por casualidad en la red de Lana Turner. ¡Que disfrutes de todo!]

JOSÉ ANTONIO LABORDETA: NUEVOS POEMAS

JOSÉ ANTONIO LABORDETA: NUEVOS POEMAS

[Mariano Gistaín y su equipo de Zaragózame siempre están al quite.  Mariano es la persona que tiene mayores intuiciones periodísticas que he conocido nunca. Siempre tiene ideas. Siempre sueña. Innova sin parar. Y disfruta con el periodismo como con las papas bravas en un chiringuito. No hay asunto social que se le escapa: respira información, curiosidad, vida. Siempre he envidiado su espíritu alerta, sus intuiciones, el conocimiento que tiene de lo que le interesa a la gente. Si fuese director de periódico o empresario, le pondría un despacho soleado y amplio con ordenadores, mesa de dibujos, piscina probablemente, un pequeño bar con licencia para fumar, un coche (si fuese descapotable mejor: así aún mejoraría sus fotos...) y un taller para sus manualidades en alambre y en cartón. Y le pediría sólo diez ideas por día.  

Ahora, en Zaragózame, Mariano y sus socios abren un blog  para José Antonio Labordeta, www.zaragozame.com/labordeta, que ha iniciado la escritura de sus memorias en verso. Liberado de la política y cosido al mar, donde reposa y sueña, Labordeta parece haber recuperado sus mejores sensaciones poéticas. Asalto el blog de Zaragozame y copio tres versos.] 

LOS OLVIDOS 

Los olvidos se guardan
en el armario viejo de mi madre.
Cuando lo abro
los inocentes salen a raudales
y el ilustre profesor sin chaqueta
sonríe con una lejana mueca
de tristeza.
Mi madre, reflejada en el espejo,
me vuelve a dar consejos
igual que cuando niños.
Cierro de golpe
y el silencio atenaza
las brumas del otoño.



LA SIESTA

En definitiva
dormir la siesta
es hundir el mundo en el olvido momentáneo.
Satisface.
Se agradece.
Morir sin saberse muerto
es fundamental
para no llorar por los vivos.
Y en ese instante mi madre
se apoyaba en el quicio
de la ventana huérfana
y lloraba por todos sus parientes abandonados.
La siesta, como siempre,
nos liberaba
del definitivo adiós a los olvidados.



LIBRO DE FAMILIA

Mi hermano Miguel cenaba siempre
con un gato negro sobre los hombros.
Los ojos de mi hermano sondormían
y los del gato, por el contrario, vigilaban
el ritmo de la casa.
Acabada la cena
el gato regresaba a su rincón
y mi hermano recitaba poemas de Mallarmé.
Mi madre, mientras tanto,
se quejaba de la huella
que el gato dejaba
en el viejo chaquetón de casa.
 

*Ella es Marilyn. Un eterno cuerpo de verano, una belleza permanente en la playa y en la memoria.