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Antón Castro

NUEVA AYUDA PARA "EL TALENTO DE LAS MOSCAS"

NUEVA AYUDA PARA "EL TALENTO DE LAS MOSCAS"

El cortometraje “El talento de las moscas”, de la realizadora zaragozana Laura Sipán, ha obtenido una de las ayudas a la producción cinematográfica de la Comunidad de Madrid. Dotada con 7.000 euros, se une a la ayuda del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICCA), Gobierno de Aragón, Diputación de Zaragoza y Bancaja.  La película está basada en un cuento homónimo del narrador y editor oscense Óscar Sipán, inspirado en la figura del escritor Antoine de Saint-Exupery. Hace unos días, el programa “Borradores” (CARTV) entrevistó a Laura Sipán acerca de ese poema visual, al que le pone la voz en off la actriz Mercedes Sampietro. El cortometraje, de cuidada factura, se presentó en el Festival de Cine de Huesca y levantó una gran expectación.

El cortometraje, rodado en los Monegros el año pasado, competirá además en la sección oficial del V Festival de Cine de Ponferrada, que se celebrará entre los días 28 de septiembre y el 6 de Octubre de 2007.

La foto pertenece a un extenso reportaje sobre el corto de Javier Bernad.

 

ESCOBAR, ISIDRO FERRER, RAY LORIGA, LOLA DURÁN: BORRADORES

ESCOBAR, ISIDRO FERRER, RAY LORIGA, LOLA DURÁN: BORRADORES

Borradores recibe esta noche, a las 23.45 al cantante y coleccionista Manolo Escobar y al galerista Miguel Marcos, que presentan la espléndida colección de arte contemporáneo del intérprete de “Mi carro” en el monasterio de Veruela. Además, la comisaria de exposiciones Dolores Durán también visitará el plató y hablará de dos de sus últimos proyectos: la muestra de Pablo Gargallo en el Kursaal de San Sebastián y la colectiva “El volumen apropiado” de Pablo Gargallo, Pablo Serrano, Ramón Acín y Honorio García Condoy, que se presenta en el palacio de Villahermosa de Huesca. De ambas muestras ofreceremos sendos reportajes.

Además, Borradores conversa visita el taller del diseñador e ilustrador Isidro Ferrer, que trabaja en un proyecto de acondicionamiento de las riberas del Ebro para la Expo y acaba de realizar carteles para el Centro Dramático Nacional; entrevista al escritor y cineasta Ray Loriga, con motivo de la publicación de “Días aún más extraños” (El Aleph) y realiza un reportaje con el cineasta valenciano Antonio Canet, que estrena estos días un documental conmovedor: “Las alas de la vida”, sobre un médico gallego, Carlos Cristos, que padece un proceso degenerativo. La actuación musical corre a cargo de Gran Bob (Roberto Artigas), que presenta estos días su nuevo proyecto “Bob Art”. Lo acompañan Fernando Bastos, Pepe Vázquez y Francisco Sebastián. 

Borradores. CARTV. Productor ejecutivo: Gaizka Urresti. Redacción: Ana Catalá Roca y Carlota Muñoz. Ayudante de realización: Yolanda Liesa. Realización: Teresa Lázaro. A las 23.45 (Canal 97, por Canal Satélite Digital).

*Retrato de Manolo Escobar por Antonio de Felipe.

GOLPES DE MAR EN INNISFREE, POR CHESÚS YUSTE

GOLPES DE MAR EN INNISFREE,  POR CHESÚS YUSTE

 

 

[Uno de los blogs que más me envidia me daba era del Chesús Yuste, innisfree1916.wordpress.com, por su gran conocimiento de Irlanda y su pasión por ese territorio de sueños. Durante muchos años, he coleccionado todo tipo de literatura y música irlandesa, especialmente en los años en que trabajaba en el bingo. Escribí un libro de narraciones fantásticas que transcurrían entre Galicia e Irlanda, que se ha ido quedando por ahí entre numerosos borradores que no se han publicado nunca. Me hace especial ilusión que Chesús Yuste haya reparado en la  condición irlandesa de “Golpes de mar” (Destino, 2006), el libro de mi vida, igual que lo es, de otro modo, “El testamento de amor de Patricio Julve”, y traiga a su espléndida y romántica bitácora un fragmento de mis historias favoritas, “El jardín tras la lluvia”, dedicada a José Luis Melero, y en concreto esta historia del entierro de Karen O’Leary. Mil gracias. Ya digo aquí que mi película favorita es "El hombre  tranquilo" de John Ford.]

[Dicen que los lazos entre Irlanda y Galicia vienen de lejos. Dos países celtas hermanados desde tiempos legendarios. Dicen que desde cuando uno de los hijos de Breogán partió hacia la isla verde al norte de Artabria. Quizá por eso a los gallegos les tire tanto Irlanda. Me cuentan que Álvaro Cunqueiro escribió mucho sobre ese hermoso país sin haberlo visitado nunca.


Estos días estoy disfrutando con la lectura de ‘Golpes de mar’ (Destino, 2006), la última obra de Antón Castro, escritor gallego (de Arteixo) afincado en Aragón (y bloggero también, por cierto, entre otras muchas cosas). Es un libro sobre el arte de contar historias y el arte de oír historias. Y descubro con agrado que, en esta colección de relatos, entre barcos fantasmas, pescadores de ballenas e islas imaginadas, hay historias que me llevan volando a Irlanda. Historias irlandesas soñadas por un gallego o tal vez historias gallegas vestidas de irlandés. Para abrir el apetito, me quedo con ‘El jardín después de la lluvia’, precioso relato de un Portada de 'Golpes de mar'regreso a casa, un retorno desde Galway a Baladouro, convertido en historia de amor prohibido, jugando como telón de fondo con una historia tradicional irlandesa, como un relato dentro del relato.

Creo no destripar la trama de ‘El jardín…’ si reproduzco aquí la historia irlandesa, presentada como tradicional que ha traducido el protagonista Alexandre, aunque la autoría sea del propio Antón Castro.

[Más información en el blog de ‘Golpes de mar’].

EL ENTIERRO DE KAREN O’LEARY

La familia O’Leary era muy famosa en Irlanda. Poseía tierras con vegas y pastos, además de varias residencias palaciegas y castillos con servidumbre. El propio patriarca O’Leary, enjuto, bebedor y bastante mujeriego -seguía ejerciendo el derecho de pernada después de los ochenta años-, pasaba gran parte de su tiempo en el enorme pazo a la orilla del mar. Allí contaba con hermosos jardines, un bosque cerrado para la caza de corzos y jabalíes, huertas de fruta en abundancia. Cerca de la rompiente, había un enorme panteón a modo de cementerio marino, todo de mármol, donde habían sido enterrados todos los antepasados y los demás miembros de la familia hasta que el oleaje enfurecido de galerna lo sumergió por entero, ganando el océano así aquella porción de la costa. Algunos marineros sostenían que cuando el mar estaba en calma, se veían las torres, las estatuas y los nichos del panteón bajo las aguas.

Cuando falleció su nieta Karen, tras una corta enfermedad de signo equívoco, el dolor sacudió el pazo. El anciano maldijo con rabia en repetidas veces la muerte. No en vano, su nieta, que había sido educada en Londres y dominaba a la perfección varias disciplinas artísticas, era pretendida por príncipes e importantes señores. O’Leary, que quería con locura a la joven, se sintió lastimado en su corazón. Decidió ocultar durante algún tiempo su fallecimiento y enterrarla al atardecer en la pequeña capilla. En un acto de generosidad impropio de su carácter, un tanto desabrido, le mandó aviso al príncipe de Gales, que quería hacer princesa a la difunta, por si quería compartir con los O’Leary sus últimas horas en este mundo.

Los carpinteros prepararon un féretro muy bonito, labrado en nogal y boj, y lo decoraron con figuras de oro y plata. El propio O’Leary le colocó el emblema de la familia, el nombre de la muerta y la fecha de su expiración, y bendijo el cadáver en medio de la capilla. El príncipe, arrodillado, declaró que jamás sabría amar a otra mujer y afirmó que su existencia ya no merecía la pena. El viejo O’Leary, por su parte, dijo que por primera vez se sentía huérfano y que acababa de perder a la compañera más amada, a la dulce prenda de su vejez que lo acompañaba por la costa y por el jardín.
Concluido el funeral, dos hombres fuertes subieron el féretro a un carro arrastrado por caballos y se sentaron a las riendas. El viejo O’Leary también subió y les pidió a todos que se retiraran a las diversas estancias a continuar un llanto que imaginaba prolongado, casi interminable. Enfilaron por un angosto sendero que se acababa en el mar; durante el trayecto, el patriarca recordó felices tardes en el jardín cuando Karen le confiaba secretos de su corazón enamorado, mientras caminaban entre setos y tilos.

Recordó su hermosura, sus largas manos, su voz de manteca dulce que le describía las calles de Londres, multitud de tardes ociosas en las lanchas del río y paseos a caballo por la campiña.
El mar se había serenado y una luna otoñal se desperezaba en las olas. Los dos hombres, por orden del anciano, dejaron el féretro al pie de la costa y tomaron el camino de vuelta a pie. O’Leary se acomodó sobre una piedra, alzó el embozo hasta los ojos y siguió el curso de la marea. Cabeceó varias veces ajeno al movimiento del mar: Cuando, ya de madrugada, miró el lugar de la costa donde habían dejado la caja de Karen, y no vio nada, se aupó en el acantilado y dijo:
-Ojalá llegues pronto al panteón de los O’Leary, amada Karen..

PAULA CIFUENTES ESTUVO EN BORRADORES

PAULA CIFUENTES ESTUVO EN BORRADORES

José  Antonio Melendo captó así a Paula Cifuentes, que participó ayer en un monográfico de novela histórica. Paula es autor de dos  libros: "La ruta de las tormentas", sobre Hernando Colón, y "Tiempo de bastardos", sobre Beatriz de Portugal, ambos publicados por Martínez Roca. Nació en Madrid en 1985 y tiene numerosos antepasados gallegos.

OLIFANTE PUBLICA "LÍNEA DE LUZ" DE ENRIQUE VILLAGRASA

OLIFANTE PUBLICA "LÍNEA DE LUZ" DE ENRIQUE VILLAGRASA

[La editorial Olifante, ediciones de Poesía, de Trinidad Ruiz-Marcellán y Marcelo Reyes publica el libro Línea de luz de Enrique Villagrasa, turolense de Burbáguena afincado en Tarragona. Villagrasa, traducido a varias lenguas y crítico de poesía en varios medios, entre ellos Qué leer y Artes & Letras de Heraldo de Aragón, ha publicado hasta la fecha 17 poemarios individuales. Su poesía tiene como referente esencial a José Ángel Valente. Ofrecemos aquí una selección de cinco poemas, que no llevan esta numeración en el libro.] 

1 
Cruzo tus labios entreabiertos
-rompió el mar contra las rocas-
y me enfrento a tu lengua,
terciopelo de vacío.
Y te ofreces con tu silencio
encima de la cama,
y mis manos recorren tus poros
y todos sus nombres. 

2
No estás sola:
por fin te has buscado
en la desnudez del mundo
y ya con tu clítoris te hallas. 
Te encuentras
viva lágrima
y entre tus brazos
el recuerdo de aquellos años mozos,
de aquel verano singular y único
que golpeó el asombro. 

3
Todo.
Todo reside en la palabra:
como fuego provocado.
Y para que ésta tenga presencia
ha de comunicar belleza su signo. 
Apenas reconoces la blanca página.
Apenas te rodea,
ni su aliento ni su vértigo.
Conocimiento. Comunicación: umbral abierto
de par en par al asombrado poeta. 

4
El verso alumbra:
ha germinado la palabra.
Y en tu escritura el gesto nuevo.
Realidad inventada: partitura de nada.
La pluma y su sombra: el trazo.
El tiempo se deslavaza en el poema. 

5
Pluralidad diversa.
Dintel.
Llega a ti. Penetra
raíz oscura.
Esencia.
Enjundia brutal.
Trueno.
Luz de llama
fulgor de rayo.

Orgasmo.

*La  foto es de Jock Sturgess, que ha realizado distintas serias sobre el desnudo, los cuerpos jóvenes e inocentes, y el mar. La presencia del mar y sus noches es esencial en el libro de Enrique Villagrasa.   

CUADERNOS DEL REAL ZARAGOZA, EN VIVO...

CUADERNOS DEL REAL ZARAGOZA, EN VIVO...

Tras unas semanas de abandono del blog “Cuadernos del Real Zaragoza” (http://zaragoza75.blogia.com) he vuelto a él y hasta que se inaugure la exposición del Real Zaragoza el próximo 9 de octubre en el Palacio de Sástago iré colgando retratos, cuentos, declaraciones, notas, curiosidades del equipo. Por ahora, entre otras cosas, he recuperado algunos retratos que he hecho de jugadores clásicos del equipo: Murillo, Juan Señor, Felipe Ocampos..., también he incorporado alguna entrevista como la del ex presidente Ángel Aznar y algunos artículos de fondo como una historia del club que culmina con el gol de Nayim.

*La foto, Xavier Aguado recoge la copa del Rey de 2001, pertenece al dominio www.geocities.com.

CARTA DE MAURICIO WIESENTHAL

CARTA DE MAURICIO WIESENTHAL

[El escritor, fotógrafo y viajero Mauricio Wiesenthal, tras su presencia en Borradores, escribe la siguiente nota:] 

Querido Antón: 

Gracias por la entrevista y a todos tus compañeros que se tomaron el trabajo de hacer un montaje tan bueno. Como los dones del mago vienen del mundo angélico, te diré que en el programa me hiciste otro regalo, probablemente sin saberlo tú mismo... 

Esperaba ver a mi querida Ana Alcolea, porque ella misma me dijo que coincidiríamos. Pero nada más comenzar tu programa vi a otra persona a la que aprecio y a la que había perdido la pista: Susana Germade, a la que no había visto desde que era una jovencita de menos de veinte años. Su padre (un gran hombre de empresa, pero también lleno de sensibilidad) era el Director de Torres-Chile y, un día, me dijo que tenía una hija con una tremenda vocación artística, una jovencita a la que le gustaba mucho la canción y la poesía, y que  estaba seguro de que la haríamos feliz si la llevábamos una noche a cenar en Santiago de Chile a un cafetín literario muy romántico. Aparte de ser una muchacha alta, muy guapa y llena de luz interior, me quedé sin palabras cuando cogió su guitarra y comenzó a cantar (cantó aquel día fados). Era sin duda una estrella. 

La vi luego tres o cuatro veces en Curicó, porque vivía junto a la casa de Miguel Torres donde yo me hospedaba, en medio de los viñedos, al lado de la bodega.  A veces coincidíamos por la mañana muy temprano cuando yo salía a caminar y ella aparecía acompañada de su perro (un dogo enorme que creo que se llamaba Jazz).  Y ahora, al cabo de catorce años, la veo en este programa, Borradores, más mayor, más profesional, pero luminosa como la recuerdo... Me alegro de su triunfo.  

Mauricio Wiesenthal

*Así vio Venecia el inolvidable Alfred Stieglitz.

JAVIER BARREIRO: UNA ENTREVISTA CON FONDO MUSICAL

JAVIER BARREIRO: UNA ENTREVISTA CON FONDO MUSICAL

[El escritor y profesor publica "Primeras grabaciones fonográficas en Aragón, 1898-1903. Una colección de cilindros de cera"con Gabriel Marro.]

“La música me ha interesado desde siempre –confiesa Javier Barreiro-. Mi madre cantaba y lo hacía bien, en casa. Zarzuela, coplas, jotas. Y yo sabía un montón de piezas de oírselas a ella. De niño, ya tenía una voz fuerte como la de ahora. Y la pena fue que no entrase en el coro. Estudiaba en los jesuitas. Nos pasábamos media vida allí: de ocho a dos, y de cuatro a ocho. Así que cuando se habló de integrarme en el coro, alguien dijo: Ni se te ocurra. Eso supone una hora más aquí”. 

¿Le ha pesado?
Muchísimo claro. En la otra vida lo primero que haré será estudiar música. Mi padre sabía solfa, entonces se decía solfa, y no deja de ser curioso: era capaz de tocar la armónica, la pianola, la flauta, pero no tenía oído, ni siquiera le gustaba la música. 

¿Cómo evolucionaron sus gustos?
Como los de cualquier persona de mi época: entre los catorces y dieciséis años descubrí a Los Beatles y el rock sinfónico, del que era muy aficionado. Y a los 23 redescubrí la copla que cantaba mi madre. Me dije: “Qué bonito es esto”. Y poco después, pasé de la copla al tango. Me volví auténticamente loco con Carlos Gardel, algo que también le ha pasado a mucha gente. Me convertí en un adorador suyo. 

Una pasión por el tango como la suya no es frecuente. Incluso escribió libros.
Con el primer dinero que tuve, empecé a viajar y me fui a Argentina. La gente me recibió muy bien, le producía gracia que un españolito tan joven se interesase tanto por el tango. Y tuve la fortuna de oír a Rosita Quiroga, de visitar la academia de lunfardo y de comprar centenares de discos. Entre 1978 y 1979 redacté un libro sobre el tango, que iba a publicar Hiperión, pero me pidió que gestionase yo todos los derechos, y se quedó paralizado el proyecto. Apareció en 1985 en Júcar bajo el título “El tango”, y al año siguiente organicé una gran exposición en el Palacio de Sástago y publiqué un libro: “El tango hasta Gardel” (DPZ, 1986). 

¿Cómo  llevaba  su actividad de escritor?
Era mi actividad principal. Yo era escritor, había empezado como poeta, gané premios, adquirí cierto renombre, pero mi problema es que era un poeta de verdad. 

¿Un poeta de verdad? Explíquese...
Sí, sufridor, hipersensible, tenía una visión apocalíptica de la vida. Vivía la literatura como una satisfacción puramente estética, sin ninguna satisfacción vital. Y decidí cambiar. Así que estuve entre ocho o nueve años sin escribir. Entre los 23 y 31, más o menos. 

¿Y qué hizo?
Una auténtica inmersión en la vida. Recorrí toda España, y me interesé por lo tabernario, por el barro, por los submundos, los elementos populares, los ambientes canallas, las varietés. Y en Zaragoza también me convertí en un especialista en tascas y reductos, de la Zaragoza de los barrios bajos de los 70. Hacia 1983, creé con algunos amigos como Juanjo Vázquez, José Miguel Martínez Urtasun, Miguel Viñerta y Fernando Seral la peña “El Tronío”. Y convencimos al concejal Luis García-Nieto, podríamos decirlo así, para que trajese a Marifé de Triana, Juanito Valderrama... 

¿Cómo entró el cuplé en su vida?
La derivación de mi atracción por la copla fue el cuplé, pero los cantantes no te emocionan igual, la música es pobre. Las intérpretes, en el fondo, cantaban todas como gallinas. Pero eran auténticos fenómenos sociales que aparecían en las revistas del corazón del momento y fascinaban a los intelectuales. Escribí muchos artículos, me invitaban congresos, más tarde redacté libros sobre Raquel Meller y otras cupletistas aragonesas,  y guardaba todo, recortaba. Siempre me ha interesado mucho la documentación. Creo que he dedicado más horas al archivo, al vaciado de documentos que a la redacción misma. 

¿Por qué le ha interesado tanto la documentación?
No lo sé. Creo que es un temperamento obsesivo heredado de mi familia. Mis abuelos eran obsesivos, y mi padre, y mi hermano. Mi  padre no paraba de hacer siempre el mismo solitario; mi hermano inventó un juego propio con ciclistas, y yo empecé desde pequeño a recortar cosas, a confeccionar tablas de goleadores del Real Zaragoza. 

Sigamos.
Me gustaría recordarle que la copla  empieza a surgir con gran fuerza  a partir de los años 20. Mi tema en realidad es la Edad de Plata. Al cuplé se le suman otras referencias e influjos, y empiezan a aparecer cantantes extraordinarios como Angelillo, Imperio Argentina, Juanita Reina, Pilar Arcos, Miguel de Molina luego, Concha Piquer. Respecto al cuplé, la copla aportó nuevos valores letrísticos y nuevos valores musicales. La riqueza es incomparable. La copla ha contado con un extraordinario letrista como Rafael de Léon, el mejor, y con un músìco excepcional como el maestro Quiroga. Había una riqueza de orquestaciones que daba gusto. Mucho mejores que las de ahora, aunque entonces los músicos trabajaban mucho y vivían peor. A veces se tocaba por el café o la comida... 

¿No estará exagerando?
No, no. Piense en la cantidad de piezas magistrales que hubo entre 1925 y 1960. Incluso intérpretes de segunda fila como Margarita Sánchez, que actuó en el Oasis, cantaban como los ángeles. 

Demos el salto a otra de sus pasiones más constantes: la jota.
Me gusta desde pequeño. Mi madre era vecina de Pascuala Perié, y de ella aprendió. Tuvieron amistad.  La jota estaba  en la calle, en la vida. Se cantaba en cualquier lugar, y en los pueblos más. Cuando oigo decir que la jota fue un invento de Franco o de Millán Astray, me parece que esa opinión refleja la dramática estulticia de los progres... 

¿Le molesta que digan que la jota es reaccionaria?
Claro que me molesta. ¿Por qué va a serlo? La jota no es reaccionaria en el siglo XXI ni antes. Habrá algunas letras, y es verdad que el franquismo quiso llevar el ascua a su sardina. Lo que hizo con la jota también lo hizo con la gastronomía, la educación o el deporte. La jota era popular. En realidad, yo no había escrito de  jota hasta que Guillermo Fatás me encargó un libro para CAI-100. Luego he escrito más: lo último, con José Luis Melero, “La jota, ayer y hoy” para Prames. Pero ya le digo: me gustó la jota, pero no he vivido el ambiente de cantadores ni de bailadores. ¿Puedo hacerle una confesión?  

Debe hacerlo.
La jota me emociona profundamente. He asistido a los certámenes de jota, desde las once a las tres, y he estado las cuatro horas llorando.  Con la jota soy de lágrima fácil para la música, muy llorón, y con la jota me ocurre eso. En todos esos años, me fui haciendo con la música de los grandes intérpretes, hasta el punto de que ahora tengo más de mil discos de piedra.  

Estos días ha presentado, con Gabriel Marro, el cedé “Primeras  grabaciones fonográfias en Aragón”.
El fonógrafo se inventó en 1877, y grababa y reproducía. Trajo el mito aquel de “las máquinas  hablan”, es como un antecedente de los casettes, aunque por procedimiento mecánico. Se podía grabar encima, se empleaba para reproducir e incluso era utilizado como testamento oral de alguien que tenía el mismo valor que el testamento escrito. Cuando grababas se hacía una copia única, y a veces se grababa hasta con dos o tres fonógrafos. Por eso se prefería una voz fuerte a una delicada.  

¿Cómo ha entrado en contacto con Marro?
Él es  músico, ha participado en grupos. Hacia 1990 o así me  llamó y me dijo que tenía un fonógrafo en casa, me hizo alguna consulta musical, le dije lo que sabía y ahí todo. Doce o trece años después  reapareció y me dijo que había encontrado, en una colección de Barbastro, 153 cilindros de cera, datados entre 1898 y 1903. Me pareció un hallazgo fundamental e importantísimo. Llamamos al Gobierno de Aragón, al Departamento de Educación, Cultura y Deporte, y el viceconsejero Juanjo Vázquez reaccionó muy bien de inmediato. 

¿Qué quiere decir?
Nos dijo que convendría crear una asociación cultural, y así surgió la Asociación para la la recuperación del Patrimonio Musical y Sonoro, cuyo presidente es Gabriel Marro, y yo soy el vicepresidente. Nuestro primer proyecto, apoyado por el Gobierno de Aragón, son estas “Primeras grabaciones fonográficas en Aragón. Una colección de discos de cera, 1898-1903”, donde hay un poco de todo: jota, género chico, ópera, zarzuela, folclore, algo de canción francesa, un vals jota, cuentos e incluso discos de risas. He conocido a coleccionistas de discos de risas. Imagino que como la risa es contagiosa, quien oye esos discos terminará desternillándose.  También hay bandas, se grababan muchas porque hacían mucho ruido y se oían muy bien. 

Me gustaría que hablásemos de algunos personajes del libreto y de la recuperación. Por ejemplo, Balbino Orensanz.
Dedicó buena parte de su vida a la difusión, investigación y enseñanza de la jota. Había nacido en Hecho, pero recibió la medalla de oro de Zaragoza. Aunque es uno de los nombres míticos y pioneros de la jota, no se le conocían, y aquí canta, y no demasiado bien, una pieza. 

¿El Baturrico?
No estamos seguros del todo que José Moreno, llamado también Niño Moreno y el baturrico de Andorra. Fue un niño prodigio y cantó ante el rey. Le oyó Santiago Lapuente y lo convirtió en su discípulo predilecto. Dijo de él que si no se malograba con el cambio de voz, llegaría a ser un nuevo Gayarre. Lapuente lo presentó en Madrid y cantó quince estilos. Su vida es un misterio: abandonó Aragón y se marchó a Argentina, y allí se pierde su rastro. Se dice que se volvió malevo, delincuente. 

En todo el libro, se habla mucho de Santiago Lapuente. ¿Cuál es su verdadera importancia?
Es el mito de la jota por excelencia. Intentó  fijar la jota, buscó los estilos primitivos y luego se lo enseñaba a los cantantes con la máxima pureza. De él nos queda los testimonios de sus alumnos, una herencia de boca a boca: transmitía oralmente sus conocimientos. 

¿Tiene algún sentido hablar de la pureza de la jota?
Ése es un viejo mito. En realidad, yo le diría que no. La música popular no hay pureza: no es estática, no se canta  siempre igual, se añaden elementos, evolucionan los cantantes. Los joteros empiezan a añadir florituras: van a cantar a teatros de Aragón y comienza el virtuosismo, los calderones, y para mí eso no es malo. 

Cuenta Gabriel Marro que había dos locales donde vendían los fonógrafos.
Estaban aquí cerca en el Coso. Por una  parte, la Óptica Oriental y Óptica Lacaze. No se sabe demasiado, y habría que hacer un rastreo en las hemerotecas. Yo ya he dejado de ir: ahora con los microfilmes me  resulta muy incómodo, lento, se ve mal... He hecho mucho ese trabajo, pero en realidad ha sido para aprender, para conocer mejor nuestro patrimonio: Daniel Montorio, las voces de Aragón... En España se ha hecho poca investigación hemerográfica y además se ha perdido mucho material en la Guerra Civil. Se destruyeron muchos discos para fabricar balas, por ejemplo. Creo que un proyecto de este tipo es un primer paso hacia la creación de un Archivo documental sonoro o un centro de documentación que incluya lo musical, que es una necesidad ineludible de la sociedad aragonesa. 

Está trabajando en el Diccionario de Autores Aragoneses Contemporáneos. ¿Cómo lo lleva?
Es un catálogo de 1885 a 2005, el “post Latassa”. Por ahora tenemos contabilizados entre 1.600 y 1.700 escritores. Y ahora mismo tenemos un fondo de fichas y notas de 19 millones de caracteres. Si un libro tiene alrededor de 400.000 mil, imagínese de qué estamos hablando. Cuento con un excelente colaborador, ordenado y entusiasta, Fernando Ruiz.