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Antón Castro

MARÍA MOLINER. POR VÍCTOR JUAN BORROY

MARÍA MOLINER. POR VÍCTOR JUAN BORROY

MARÍA MOLINER. DEL AÑO CERRO AL INFINITO DE LAS PALABRAS

 

Cuando se rompió el mundo

Por Víctor M. Juan Borroy.

Desde el punto de vista cultural y pedagógico, en España todo se acabó con la Guerra Civil. Es evidente que la Guerra Civil y la dictadura no terminaron con la pedagogía republicana. La República fue un tiempo breve y ni tuvo ocasión de elaborar una teoría propia ni de formar maestros, aunque nos gusta mucho hablar de «los maestros de la República». La Guerra Civil y la dictadura terminaron con cincuenta años de modernización, de progreso y de europeización de la cultura y de la educación española. Basta considerar las fechas de creación de algunas agencias de modernización, como las llamaba el profesor Julio Ruiz Berrio, para concluir que ninguna de ellas comenzó su andadura en la II República y todas fueron suprimidas con motivo de la Guerra Civil: Institución Libre de Enseñanza (1876), Boletín de la Institución (1877), Museo Pedagógico Nacional (1882), Junta para Ampliación de Estudios (1907), Residencia de Estudiantes (1910), Residencia de señoritas (1915), Revista de Pedagogía (1922).

Con el fin de la Guerra Civil, a María Moliner se le terminó el universo que daba sentido a su vida. Se terminó el tiempo de la gran ilusión que tanta importancia concedió a la educación, a las bibliotecas como un modo de emancipación, a la lectura pública, a los derechos del ciudadano, al aliento de la cultura, a la esperanza que representaba la Institución Libre de Enseñanza y al alma que Antonio Machado y Manuel Bartolomé Cossío decían que había que poner en la vida… Todo se rompió. Pero incluso cuando todo se rompe hay que seguir viviendo. Aún me pregunto cómo pudieron hacerlo. La vida siempre nos empuja hacia adelante.

Doña María quemó los recuerdos —como cuando les abandonó su padre o como cuando perdió a su primera hija—. El fuego en el que ardieron los recuerdos le permitió soportar la amargura de la depuración. Guardó silencio, apretó los puños, y siguió adelante mirando al futuro, con la firme voluntad de no mendigar favores… Es difícil imaginar el manto de odio, de dolor y de miedo que todo lo cubrió. Se extendió un miedo viscoso, paralizante, deshumanizador, un miedo que nos hace peores. Valencia, donde vivía doña María con su familia, fue el epicentro de la derrota, el último reducto republicano. A tan solo ciento ochenta kilómetros de la ciudad, se encontraba el puerto de Alicante, donde fueron traicionados decenas de miles de personas a quienes se les prometió que podrían salir de España. Nunca llegaron los barcos y allí murió la esperanza. También en Alicante, funcionaron los terribles campos de Albatera o de los almendros, donde los perdedores de la guerra fueron tratados como alimañas.

Luego se sucedió la humillación de los años de la victoria, el glorioso movimiento nacional, los uniformes, los desfiles… No, cuando terminó la guerra no llegó la paz, llegó la victoria, tal y como le anunció don Luis a su hijo Luisito, en Las bicicletas son para el verano. Y los perdedores tuvieron que aprender a vivir en el tiempo de la victoria.

¿Qué les quedaba? ¿A qué podían aferrarse para seguir viviendo una vida que no valía nada, una vida que en cualquier momento se la podían arrebatar? Les quedaban las palabras que son infinitas, frágiles y, al mismo tiempo, indestructibles. Las palabras que florecen. Las palabras que no se las lleva el viento. Las palabras que son amores. Las palabras de recordar, de estar vivos, de amarse contra viento y marea.… Les quedaban las palabras que no se pueden desterrar ni encerrar en una celda, que no se pueden fusilar en las tapias de un cementerio. Les quedaban las palabras que se pueden prohibir, pero que nadie puede evitar que se susurren al oído. Les quedaban las palabras que no pudieron robarle a doña María.

Siempre he pensado que el diccionario de María Moliner era una obra homérica, inabarcable, colosal. Ahora, mientras escribo, me parece que, si bien se piensa, no es extraño que María Moliner redactara un diccionario que es como construir un refugio para las palabras y un refugio para ella misma. María Moliner escribió un diccionario para ser dueña del mundo que podía nombrar. Cada ficha de cada palabra, una victoria. Cada palabra, un mundo. Quizá ahí reside la razón de quince años de trabajo, quince años de ilusión sostenida y de compromiso con ella misma.

Doña María pudo escribir en su diccionario palabras como libertad, justicia, democracia, memoria, depuración, guerra, dictadura, dictador, terror, fusilar, exilio, asesinato, fascismo… Difícilmente hubiera podido escribir un texto o un artículo en el periódico con esas palabras. En un diccionario sí, claro, porque en un diccionario unas palabras se protegen a otras, se hacen confidencias, y se encubren para pasar desapercibidas, para no levantar sospechas. Es imposible no imaginar la emoción de María Moliner al redactar la ficha de voces como educación, escuela, lectura, recuerdo, biblioteca, ilusión o felicidad.

Quiero pensar que doña María leyó en alguna ocasión a Blas de Otero. Porque en 1955 en el poema «En el principio» del poemario Pido la paz y la palabra, Blas de Otero resumió en unos pocos versos con precisión de francotirador, con pulcritud de diamantista, con exactitud de poeta, en definitiva, el valor de las palabras: cuando todo se acaba, nos queda la palabra.

En el principio1

Si he perdido la vida, el tiempo, todo

lo que tiré, como un anillo, al agua,

si he perdido la voz en la maleza,

me queda la palabra.

 

Si he sufrido la sed, el hambre, todo

lo que era mío y resultó ser nada,

si he segado las sombras en silencio,

me queda la palabra.

 

Si abrí los ojos para ver el rostro

puro y terrible de mi patria,

si abrí los labios hasta desgarrármelos,

me queda la palabra.

 



 

 

1 Blas de Otero, Pido la paz y la palabra, Torrelavega, Editorial Cantalapiedra, 1955.

 

SÁNCHEZ VALLÉS ESCRIBE DE EMILIO PEDRO GÓMEZ

SÁNCHEZ VALLÉS ESCRIBE DE EMILIO PEDRO GÓMEZ

 

Un texto de Joaquín Sánchez Vallés sobre el último poemario de Emilio Pedro Gómez, 'Cruzar la piel del día' (Comuniter), leído en su presentación.

CRUZAR LA PIEL DEL DÍA

 

Tal vez la principal función de la poesía sea dar testimonio de la situación del ser humano en el mundo. Y emocionar a través de ello, por supuesto. Emilio Pedro Gómez cumple perfectamente esa doble misión en este poemario titulado Cruzar la piel del día. Cruzar la piel del día es como atravesar el tiempo, y dejar constancia de que se ha vivido. Su vida. Pero, a través de la emoción que nos suscita, nosotros como lectores también lo acompañamos en ese recorrido.

El libro está dividido en cinco partes, como cinco temas que, en conjunto, forman la pintura completa del ser humano que es Emilio. La primera, Dudas, se centra en la escritura. La segunda, Tacto de vínculos, en las relaciones humanas y personales. La tercera, Naturaleza a pie, en viajes y paisajes. La cuarta, Vulnerable edad, con ese juego sobre la edad venerable, en el paso del tiempo y la vejez. Y la quinta y última, Hacia el adiós, en la aceptación de la muerte futura. Es decir, que vienen a ser el resumen de una vida completa. Y cumplida.

En Dudas, he dicho, aparece el tema de la escritura, el poeta que escribe para atestiguar su paso por el mundo. Pero lo cierto es que ningún escritor de verdad está nunca satisfecho de lo que escribe, se encuentra siempre ante la dificultad de la expresión, en lucha con el lenguaje que se resiste a reproducir con exactitud el pensamiento y el sentimiento. De ahí la duda sobre si el poema tiene auténtica validez. Esta actitud se desarrolla en la poesía contemporánea desde el Romanticismo y en España la enunció claramente Bécquer en la rima primera, cuando dice que él conoce “un himno gigante y extraño” y afirma: “Yo quisiera escribirle, del hombre / domando

El rebelde, mezquino idïoma” [...] “Pero en vano es luchar”. Eso mismo viene a decir Emilio Pedro, con mucha menos ganga romántica y mayor contención expresiva: “Oigo la claridad / pero no sé decirla”. El caso es la duda sobre la propia creación: “¿Cómo empujar al bolígrafo / la fuerza de algo ausente?”

Que el poeta dude sobre su propia poesía no es malo; al revés, es algo muy positivo. Eso es lo que le conduce a trabajar, a pulir, a buscar la perfección, que sabe imposible, pero a la que trata de aproximarse. Porque esa duda no niega el lenguaje, sino que afirma la dificultad del poeta para crearlo. El lenguaje es la máxima expresividad. Como dice Emilio:

 

El mejor juego vivo

es el lenguaje.

Las palabras nos recrean

al darles libertad.

 

Y, ya hacia el final de esta parte, nos ofrece lo que sería una buena definición de la poesía: “Hay preguntas que son respuestas sin salida”.

Tacto de vínculos es la segunda parte y en ella se nos presentan las relaciones con los demás, esos “vínculos” que nos unen a las personas que queremos. Frente a esa idea falsa del poeta en su torre de marfil, el verdadero poeta vive a pie de calle y se relaciona con los demás y por eso los demás pueden reconocer sus propias emociones en la emoción del poeta. El poeta ha de ser alguien solidario.

La primera solidaridad es la del amor. Dice Emilio:

 

Eres poema

por siempre inacabado.

Donde tiende al amor a entumecerse

respiro hacia adentro su lectura

deletreo tus ojos

y no muere vivir

en ese instante.

 

El “tú” es un poema inacabado porque se termina en el otro. No hay nada más falso que el solipsismo. En es los demás, en ese “tú” que está más allá del “yo”, donde se encuentra el sentido. Cualquier persona solo se completa en el otro, eso que Antonio Machado llamó “la esencial heterogeneidad del ser”. Y así lo expresa muy bien Emilio Pedro:

 

A través de tus nombres

leo mi mano.

 

a través de tu lengua

hallo otra mía.

 

Versos que a mí me recuerdan la famosa canción de Moustaki: “Je ne sais pas où tu commences, / tu ne sais pas où je finis”.

Digamos que esa idea de amor como unión absoluta, esa idea de que el uno se completa en el otro, que arranca en realidad de Platón, la han tratado muchísimos poetas. Lo que pasa es que Machado con lo de la “heterogeneidad” entra un poco en la pedantería filosófica (de hecho, lo atribuye a su apócrifo filósofo Abel Martín), mientras Moustaki utiliza el lenguaje poético. También Emilio lo dice en lenguaje poético, y emociona mucho.

Que el amor es un tipo de solidaridad lo deja claro cuando afirma: “Nosotros somos más / que tú y yo”. Lo mismo cuando habla de la amistad, que es “una puerta / que lleva del callar al canto / del tú hacia el nosotros”.

Y tampoco se olvida Emilio de la familia: la madre, el padre, el abuelo, los hermanos, el nieto... Su madre aparece definida en uno de los más hermosos versos del libro: “mi madre me sabía de memoria”. Más tarde volveré a citar este verso. Y es muy importante lo que dice en un poema dedicado a su nieto, en el que se muestra la preocupación por el mundo incierto que le estamos dejando, lo que amplia la solidaridad a toda la humanidad futura.

En la tercera parte, Naturaleza a pie, nos encontramos con un Emilio muy reconocible, el Emilio viajero y explorador de paisajes, que luego nos describe poéticamente. Ya en el primer poema se nos presenta caminando por el mundo: “Preguntar con los pies / a cada paso una pregunta al eco”. Y todo el apartado está lleno de amor a la naturaleza, con alusiones al aire, la lluvia, la luna, los pájaros... Destaquemos los poemas dedicados a lugares exóticos: las iglesias excavadas de Lalibela, en Etiopía; el lago Inle, en Birmania; Blue Eye, en Albania; o las ruinas de Apolonia de Iliria, también en Albania.

Claro que no se trata de una poesía meramente descriptiva: el paisaje conduce a una meditación personal, y los elementos de la naturaleza funcionan como símbolos de una actitud ante el mundo y la vida. Veamos un breve poema:

 

Recojo un verso

de la cascada.

 

“Soy la nieve soñándome con alas”

 

Escribir es leer

lo que no había.

 

¿Qué está diciendo? Parte de una contemplación: una cascada en el monte, que le inspira la idea de un poema; por eso dice: “recojo un verso”, “esa cascada me inspira un verso”. El verso es, evidentemente, el siguiente: “Soy la nieve soñándome con alas”; es decir, la nieve que ha fundido se transforma en agua que se precipita en una cascada sobre el vacío, como si volase con alas. Allí el agua habla en primera persona, porque es la inspiradora del poeta y se considera un sueño de la nieve. De ahí la personificación. El final es meditación del poeta: “escribir es leer / lo que no había”. Es decir: mediante la escritura, por medio de la poesía, podemos transformar nuestra visión de la realidad. Lo que era un simple paisaje se ha convertido en un texto metapoético. Eso solo lo hace la gran poesía.

Las dos últimas partes, Vulnerable edad y Hacia el adiós, nos presentan el momento actual de Emilio Pedro. El poeta se ha hecho mayor y siente que se va adentrando en la vejez, así que nos habla de esos temas eternos que son el paso del tiempo, la decadencia física y la aceptación de la futura muerte.

El paso del tiempo es evidente en Vulnerable edad: “De joven sudaba sueños / que ahora veo arder”. Y la decadencia está presente en todos los poemas de esta parte. Hay una imagen entre ellos que me ha impresionado en especial: “Miro la mano más venosa / y estriada del mundo”. Y comprueba: “Es la mía”. Al final, el poema concluye: “Gira mi mano como un cuenco / y se vierte el origen de todos los eneros / bendice mi edad... / Y me conformo”. Y me conformo: esa es la actitud del poeta, y la mejor que puede adoptar, la conformidad con el declive, con la seguridad de que el tiempo ha de destruirnos. De tal modo que, en Hacia el adiós, la conformidad es conformidad con la muerte que espera, con “la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos”, como dijo Rubén Darío.

Esta aceptación de la muerte aparece, por ejemplo, en un curioso poema que nos lleva a recordar que Emilio es matemático. Es un poema que anuncia o pretende vislumbrar el futuro que le espera a su cuerpo (“que visualice en sus metáforas / lo que va a sucederle”). Desde su concepción científica, se convierte en una “ecuación diferencial”, de tal modo que “al despejar la incógnita / pueda verme morir /sin sufrimiento”. Deseo que creo que todos suscribiríamos.

Muchos versos manifiestan esa serenidad ante la muerte: “Entro al bosque sin miedo a más derrotas”, “Me aproximo a un futuro / que es revés del pasado”; la muerte es vista “como amiga que has vivido de mi sombra”, y le pide: “llévame con dulzura / y te devuelvo el beso”. Ya hacia el final del libro, en el penúltimo poema, se despide de los amigos, de los conocidos, de todos los seres en general: “Llegado este momento de partir / ojalá os sintiera conmigo”, acompañándolo en “mi cita ya asumida con la nada”.

Cruzar la piel del día, como vemos, es una poesía centrada en el “yo”, en la manifestación del poeta sobre su situación en el mundo; pero eso no impide que Emilio Pedro, como hombre solidario que es, no olvide su preocupación por la situación actual, en este tiempo tan terrible que estamos viviendo, “propicio al odio”, como dijo Ángel González.

Ya hemos señalado ese poema dedicado a su nieto donde se preocupa por el planeta estragado que le estamos dejando (“Ay de mi nieto / con la alegría desollada / en su latir tan puro. / Ay del futuro / que cercará su yo”). Pero hay muchos más. Por ejemplo, Guerra interior: “¡Qué vértices de culpa! / Cuando pasas por alto una injusticia / te quedas quieto / pero tu sombra no se paraliza”. O ese poema donde denuncia: “Cada vez más endeble / agoniza el planeta”. Y remata: “Se agotará la risa / y no habrá un sitio libre / donde manar”. Tremenda advertencia.

Por último, ¿cómo se hace la poesía? La poesía no es la expresión directa del sentimiento del autor. No me cansaré de decir que la poesía solo funciona mediante sugerencia y que la emoción que hay en un poema es la que el lector siente. El lector “recrea” el poema. Para que esto ocurra, el poeta tiene dos herramientas muy potentes de sugerencia: la música y la imagen. Y las dos las maneja perfectamente Emilio Pedro. La música se oye en sus versos, donde abunda el endecasílabo y sus complementarios, el heptasílabo y el eneasílabo. Y la imagen se manifiesta en metáforas, comparaciones, símbolos y otras figuras. Por poner un par de ejemplos: Atención a esta paradoja:

 

La luz vive cautiva en cada sombra

la sombra es un fantasma de la luz.

 

Que viene a hablarnos de la complejidad del mundo, Y hasta de su dificultad de comprensión. Por no hablar del yin y el yang. Pero si nos subyuga es porque está envuelta en la música de dos endecasílabos y presentada como personificación. Es decir, el poeta no expone un razonamiento, sino que sugiere una emoción mediante una imagen.

O cuando habla de la amistad, considerada “una puerta / que lleva del callar al canto / del tú hacia el nosotros / de la pura aridez al agua viva”. Fijémonos en los dos últimos versos. “Del tú hacia el nosotros” es lenguaje directo. Pero “de la pura aridez al agua viva” es una imagen poderosa, una metáfora, unida a la personificación y a la antítesis. Los dos versos vienen a decir lo mismo; pero, en lugar de presentar primero la imagen y luego su traducción al lenguaje directo, Emilio ha presentado primero el lenguaje directo y luego lo ha enriquecido con la imagen. Y eso es lo que hace la buena poesía. Además, en un perfecto endecasílabo.

Y acabo volviendo a ese verso sobre la madre que he citado antes: “mi madre me sabía de memoria”. El verso nos conmueve con mucha fuerza. ¿Porque habla del amor materno? No. Bueno, sí. Pero porque lo hace de forma muy sugerente. Primero, es un endecasílabo enormemente musical. Segundo, se basa en unas aliteraciones de la nasal bilabial que son especialmente suaves y sugeridoras de una dulce ternura. Tres nasales bilabiales por delante: mi madre me; dos por detrás: memoria, y en medio una bilabial oral: sabía. Oigámoslo: “Mi madre me sabía de memoria”. Es la música del afecto infantil, es casi el balbuceo de un niño. Y la imagen de “saber de memoria”, como si, desde el punto de vista del niño, él mismo fuera la lección que su madre ha aprendido para siempre. No se puede decir mejor. Espero que nadie se atreva a negar que la poesía es música.

Perdón por haberme perdido en disquisiciones técnicas, pero de algún modo tenía que explicarlo. Para rematar, quiero leer el último poema del libro, el Autoepitafio, deseándole a Emilio que su deseo se cumpla:

 

Quiso vivir en poesía

y que su herencia

no fuera una ceniza

sino canto.

 

 

POEMAS DE EMILIO PEDRO GÓMEZ

 

PASTOR DE DUDAS

[Habito ese ángulo de sombras donde las cosas

comienzan a hacerse y deshacerse.

Daniela Martín Hidalgo]

Hay nombres que pesan al leerlos

y otros se alzan al cielo sin aviso.

¿Acaso no hay palabras

que encarcelan las letras?

¿Echa a faltar la boca

sus cuerdas consonantes?

¿El rojo de las rosas

nos desafía?

¿Algún signo precede

a las insurrecciones?

¿Si adoro las palabras

me equivoco de dios?

¿No habitan el sentido

de nuestra eternidad?

¿Las hojas al caer

alzan la vista?

¿Qué ascuas de esperanza

se ha llevado este miércoles?

¿Es antes el deseo

o la caricia?

¿Son fundadas las culpas

con que carga mi sombra?

¿Y qué muerte es feliz?…

Ya llegó a mí

la soledad del tiempo.

No descansa el cansancio

de los interrogantes.

Hay preguntas que son respuestas sin salida.

******

ANIVERSARIO… UN DESPERTAR

Desplegar nuestro mapa

de la vida en común

indagar los instantes que apaciguan

las arrugas del tiempo

ganar la espalda buena del paisaje

sonrisas, sueños, rebeliones…

conseguir que rebroten del olvido

abrir sendas de apoyo mutuo

en la pendiente de los días

cuidarnos de dañar

nuestros temblores singulares

cuidarnos sin sellar

nuestra puerta de casa

cuidarnos es amar

briznas de aliento

hacia un salvarse colectivo.

*

LA VIBRACIÓN AMIGA

Como oculta la niebla

hay una realidad salvable

bajo el olvido

cuando hablar es

tocarnos emociones

cuando el desorden

es una forma de esperanza

la amistad una puerta

que lleva del callar al canto

del tú hacia el nosotros

de la pura aridez al agua viva.

*

AQUIETARSE EN LA CONCILIACIÓN

No te dejes excavar

por ningún infortunio

absorber por el duelo

con los brazos caídos.

El agua que en barro en ti se vierte

modela con la tierra

la belleza de un cántaro.

Hay calidez en las arrugas

creación en la enfermedad

pétalos en las rosas negras del dolor.

*

Recojo un verso

de la cascada.

"Soy la nieve soñándome con alas."

Escribir es leer

lo que no había.

*

Quiero escribir ese poema

cometa de mi cuerpo

que visualice en sus metáforas

lo que va a sucederle

una ecuación diferencial

que inserte en mi salud

su proceso de cambio

que aunque sea irreparable me desnude

la carga que me espera

con sus posibles contrapesos

compasiones, secretos, entusiasmos…

sin fuegos de artificio

y al despejar la incógnita

pueda verme morir

sin sufrimiento.

*

Hay vida sin edad

y edad sin tiempo.

Se hunde en la tristeza un niño

al no encontrar motor

para su alfombra voladora

y a su lado un anciano emprende el reto

de aprender a silbar.

En la otoñal estancia

¿para qué proseguir con el cansancio

de volver a envolver desesperanzas?

Con los relojes quietos

cada instante es sorpresa

nada vuelve a su igual.

En la vejez también arraiga

esperar lo impensado

habitando el recuerdo

solo si regenera estelas olvidadas

o incita a descubrir inéditos destinos.

Entro al bosque sin miedo a más derrotas

confiado sereno

y me dejo llevar hacia un claro de luna

que ilumina los pasos alejándose

sin huir de sí mismos

que avanzan sin vejez sin muerte sin final

y escuchan las campanas del no ser

en tiempo ajeno.

*

AUTOEPITAFIO

Quiso vivir en poesía

y que su herencia

no fuera una ceniza

sino canto.

******

[Te pienso Markel

en lugares, momentos y emociones

que habitarás un día]

Sabrás llegar a tiempo a cada instante

que merezca la pena ser vivido

contemplarás despacio los paisajes

hasta darles cobijo

y ellos te limpiarán de sombras la mañana

mirarás a los ojos de lo ciego

que sabe construir su propia imagen

sin dejarse cegar por quien le ve

abrirás las ventanas que se asomen

en todas direcciones porque a veces

es más veloz lo oblicuo

lleva más adelante un retroceso

elegirás con precauciones

tus lugares de observación

no vaya a transformarse en red tu celosía

aprenderás de los pájaros migratorios

a echar raíces en el cambio

y en la fidelidad

salvarás del olvido

con afán de arco iris

las huellas provechosas que ya están dentro de ti

harás buena familia en las palabras

que siembran los pasos cotidianos

de sugerencia y significación

nadarás con las olas de la lengua

al hablar y en el beso

hacia alas que te lleven más allá

conocerás la vela roja del amor

la malva lentitud de la ternura

percibirás el claroscuro de los bosques

con sus frases de luz en armonía

como una libre escuela del color

extraerás realidad del espejismo

sabiendo que el futuro

empieza a ocurrir en el presente

procurarás el buen quehacer

más que la perfección inalcanzable

sin temor a orientarte a una utopía

cumplirás más de un sueño si superas

el altamar del día sin reblar

saldrás de algún bélico túnel

por senderos de esfuerzo solidario

a una paz que no ceda en tu interior

tendrás a mano abierta

la cima del perdón y del consuelo

experimentarás que el amor no se termina

aunque acabe el amor

verás a contraluz que la bondad

es el más constructivo hacer del ser humano

te irás convirtiendo sin saberlo

en un lugar donde mejora el mundo

caminarás con pasos transparentes

al cielo abierto del asombro

te harás fuerte al irte abriendo

como un olivo acogedor.

Que tengas una vida donde sí

y seas también futuro del aún

que si una vez alcanzas estos versos

te sepan a algo más que a monedas a un pozo

a un silbar porque sí o a un tiempo en vuelo.

Si aún tengo niñez

sabia inocencia

que sea ahora y siempre para ti.

 

 

DOMINGO CASTILLO Y TEATRO DE MEDIANOCHE.

DOMINGO CASTILLO Y TEATRO DE MEDIANOCHE.

[Publiqué en Heraldo esta entrevista cuando se cumplían 30 años de la fundación de Teatro de Medianoche. Ahora llevan ya 42. Se ha publicado un libro y tal día como hoy, Domingo, que responde a las preguntas con Araceli Gil, cumple 68 años.]

entrevista MEDIANOCHE CUMPLE 30 AÑOS Y LO CELEBRA EN ARBOLÉ. DOMINGO CASTILLO ANALIZA LA TRAYECTORIA DE SU COMPAÑÍA

«Hay terrorismo contra la cultura»

Antón Castro

Teatro de Medianoche, la compañía zaragozana de Domingo Castillo y Araceli Gil, cumple 30 años y ofrece dos espectáculos en el Teatro Arbolé, desde mañana hasta el domingo: ‘Seres Uhmonos’ y ‘Sueño de medianoche’. Domingo Castillo explica la trayectoria y la poética del grupo.

¿De dónde venían, cuál era su formación?

Araceli Gil (1962) estudió piano durante nueve años, y no terminó la carrera. Luego empezó Bellas Artes y lo dejó para entrar en el nuevo proyecto de Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza (1980), en la que hizo dos cursos y fue invitada a abandonar. Y yo, Domingo Castillo (1958), empecé en el teatro en el Teatro Incontrolado de Zaragoza ( de 1975 a 1979). Realicé estudios en la Escuela Privada de Formación del Actor (de 1978 a 1980). Desarrollé otra de mis pasiones: la fotografía de espectáculos y estuve en diversos festivales. Trabajé como monitor de juego dramático en colegios nacionales de Zaragoza y asistí a cursos con Alfredo Mantovani, Javier Villafañe y otros.

¿Cuando entraron en contacto usted y Araceli Gil?

En unos cursos que se celebraron en el Balneario de Panticosa. El fruto de su primer «proyecto» en común fue, en 1983, el nacimiento de nuestra hija Ángela. Soñar nuevos proyectos juntos y compartir experiencias con el teatro, el dibujo o la foto fue el principio de Teatro de Medianoche.

¿Por qué crearon una compañía de marionetas?

En 1980 comenzó a celebrarse en Zaragoza el Festival Internacional de Títeres y Marionetas. Allí descubrimos las diferentes técnicas de manipulación y la riqueza expresiva de los títeres. En 1981, a través de Luis Felipe Alegre, yo conocí a Iñaki Juárez de Títeres La Oca y observé con curiosidad el trabajo en su taller de títeres. Nuestra formación era de teatro de actor, estábamos muy interesados en el teatro visual, el teatro de gesto y las máscaras. El teatro de títeres nos ofrecía una gran variedad de herramientas que nos fascinaban pero que teníamos que aprender a utilizar. Asistimos a espectáculos, analizamos videos, conversamos con otros titiriteros, intentamos desentrañar fotografías, recopilamos fotocopias de esquemas de construcción de títeres y consultamos la escasísima bibliografía sobre puesta en escena de títeres.

Y en 1984 se lanzaron a la escena...

Sí. En aquella época entre la gente de la cultura existía un clima de entusiasmo y curiosidad, bastante osadía y un gran afán por aprender y compartir lo aprendido. En esos años ser titiritero en España, para la inmensa mayoría de la gente, tenía unas connotaciones nada positivas. Los títeres eran el hermano menor al que los mayores no prestan atención por creer que no tiene nada interesante que decir. Somos autodidactas, nos hemos guiado por la intuición.

¿Por qué optaron por las sombras?

La elección de una técnica de manipulación determinada ha venido siempre marcada por las características de la historia que queríamos contar. Se ha utilizado una gran variedad de técnicas, a veces combinando diversas en el mismo espectáculo (títeres de mesa, adaptación bunraku, marionetas de hilo, títeres de varilla superior, marote, manipulación directa, máscaras, guante). Desde los comienzos hemos sentido predilección por aquellas técnicas que tenían a la oscuridad como cómplice: el teatro negro y el teatro de sombras.

¿Cuál sería la razón de esa opción?

Las sombras se mueven en un terreno misterioso donde el encuentro entre la luz y oscuridad da vida a las imágenes. Es un lenguaje de síntesis -desde el diseño de las siluetas, los elementos escenográficos o el uso del texto con un carácter más poético que narrativo- donde la sugerencia estimula la imaginación. El espectáculo de sombras es la esencia del teatro, asistimos a un acto efímero e irrepetible donde los espectadores y los sombristas se comunican a través de las formas cambiantes e impalpables que aparecen en la pantalla, que actúa como el tejido de los sueños.

¿Cómo fue su primer montaje?

Nuestro primer espectáculo, ‘Tangram’ (1984) ya incorporaba una historia que utilizaba el teatro negro, lo que aconsejaba que se representase con oscuridad total y en sala. Realizamos unas diez funciones que nos sirvieron para conocer las reacciones del público ante el espectáculo.

¿Qué dificultades entraña la artesanía del títere, en cuanto a la construcción, a la manipulación, a la puesta en escena?

Creemos que es muy importante transitar todo el proceso desde la elección de la estética, el diseño, la construcción, el trabajo de familiarizarse con el títere o la silueta experimentando sus posibilidades de comunicación, la búsqueda del movimiento expresivo en función del carácter del personaje, su relación con otros personajes dentro de la dramaturgia del espectáculo. Teatro de Medianoche ha construido todos los títeres de sus espectáculos.

Mucha gente les ‘descubrió’ con ‘El pirata que quiso capturar la luna’. ¿Cómo lo definiría?

El pirata que quiso capturar la luna’ es un espectáculo poético, que invita a la ensoñación, con sombras negras, algunas con algún detalle en color, movimientos precisos que, unidos a la música, crean imágenes inseparables. El texto, mínimo, se reparte entre la voz femenina de la narradora en claro contraste con la voz del pirata. El proceso fue largo pero el resultado final fue un espectáculo que obtuvo muy buenas críticas y se convirtió en uno de los más conocidos de la compañía.

Otra pieza clave fue ‘Los habitantes de los espejos’ (1990). ¿Qué buscaban?

Tomamos como punto de partida una leyenda china citada por Borges en ‘El libro de los seres imaginarios’; hablaba de una época legendaria en la que el mundo de los humanos y el mundo de los espejos estaban comunicados. Los espejos eran puertas que servían para pasar de un mundo a otro. Hicimos una recreación de la estética china con sombras negras, utilizando sombras coloreadas para los habitantes de los espejos. Mostrábamos dos mundos diferentes: el de los humanos y el de los espejos que finalmente entran en confrontación.

Tengo la sensación de que siempre han huido de la risa fácil, del efectismo... ¿Cuál ha sido su pretensión?

Araceli y yo tenemos un carácter tímido, nos gusta observar. Nos gusta el humor sutil, la sonrisa frente a la risa estridente, los objetos pequeños; apreciamos la delicadeza, los pequeños detalles, la meticulosidad… y esta forma de ser se trasmite a nuestro trabajo. Nuestra pretensión ha sido crear espectáculos que despierten las emociones más que la sorpresa, que sugieran sin mostrar plenamente, que dejen libertad a la imaginación, que sean precisos técnicamente pero que tengan alma, que puedan ser vistos por públicos de todas las edades y que no causen indiferencia o aburrimiento. Teatro de Medianoche reivindicó el teatro de sala para los títeres, en un momento en el que parecía que los títeres sólo podían estar en la calle.

En los 80 y 90 había en Zaragoza un Festival Internacional de Títeres y Marionetas. ¿Qué significaba para la profesión?

Para la profesión fue muy importante ya que nos permitió conocer el trabajo de prestigiosas compañías nacionales e internacionales, compartir experiencias y cuestiones técnicas y abrir vías de comunicación con otros titiriteros. Con el beneficio añadido de crear un público interesado que con el paso de las sucesivas ediciones del festival estaba más formado. Teatro de Medianoche representó dentro de la programación oficial del Festival en el Teatro Principal Zaragoza cuatro de sus espectáculos: ‘Tangram’ (1984), ‘El pirata que quiso capturar la luna’ (1987), ‘La Profecía’ (1989) y ‘Los habitantes de los espejos’ (1991).

Se diría que 2004 fue un gran año para ustedes: celebraron los veinte años, expusieron en el monasterio de Veruela y montaron ‘El fotógrafo’ y ‘Sueño de medianoche’... ¿Cómo valora esa experiencia, tanta actividad?

Fue un año muy intenso. Adolfo Ayuso y yo fuimos los comisarios de la exposición ‘La sombra desvelada’ que se realizó en el Salón de Reyes del Monasterio de Veruela. Una parte de la exposición mostraba siluetas y diseños de los espectáculos de sombras de nuestra compañía, también aportamos libros y varias siluetas de China, Tailandia, Java y Bali de nuestra colección. Con motivo de la exposición, la Diputación Provincial de Zaragoza editó el libro ‘La sombra desvelada’ Era un viaje por el teatro de sombras, donde yo colaboré con un texto y con fotografías; Araceli colaboró con las ilustraciones.

Hablemos de las funciones que presentan mañana en Arbolé... ‘Sueño de medianoche’ es un espectáculo de teatro negro formado por dos historias: un sueño y una pesadilla. ¿Y ‘Seres Uhmonos’?

Esta dirigido a un público adolescente y adulto. «Nacidos tras cuatro largas noches de insomnio y madurados durante un corto año por fin salen de las sombras del sueño a las tinieblas del mundo», dice Araceli sobre los personajes de su cómic. Ella misma ha dirigido la puesta en escena de un espectáculo visual sin palabras que tiene su origen en esos dibujos. Un dios en zapatillas, encantadores chupasangres, una manzana objeto de deseo o el poder del miedo son los temas propuestos, donde cada gesto tiene significado, el evidente que todos ven y los que a cada uno le sugieran.

¿En qué ha empeorado el oficio?

Al contrario, nuestro oficio se ha ido consolidando con el tiempo. Existe más formación, más interés sobre el desarrollo de nuevas posibilidades expresivas, una interesante relación con otras disciplinas artísticas.

Habría dicho que todo está peor...

Lo que ha empeorado es el «escenario» en el que tenemos que movernos, la situación de acoso y derribo que la cultura y la educación están soportando. La precariedad de los presupuestos de cultura que han favorecido una considerable pérdida de programaciones, la desaparición de festivales o su reducción hasta dejarlas en un nivel testimonial. Y, por supuesto, la subida del IVA cultural al 21%, lo que nos convierte en el país europeo con la tasa más alta. Ante la situación económica de una gran parte de la sociedad, esta decisión debe considerarse como «terrorismo contra la cultura». La cultura es un servicio que el Estado está obligado a dar a los ciudadanos.

¿Qué ha supuesto la incorporación de Ángela Castillo Gil a Teatro de Medianoche?

En 1994, Ángela, con diez años, intervino como manipuladora en un pequeño número para conmemorar el X Aniversario de la compañía -dice Domingo Castillo-. En 2007 se incorporó profesionalmente a Teatro de Medianoche. Trae un punto de vista más joven, una suma de energía, su exquisita sensibilidad, su innato sentido del ritmo y a veces una excesiva rigurosidad.

¿Cuál ha sido el espectáculo de mayor éxito y de cuál se sienten más orgullosos?

De todos nos sentimos orgullosos, en todos hemos aprendido algo, hasta de la insatisfacción. Aquello que se podía mejorar se transforma en motivación para hacerlo mejor la próxima vez. Donde hemos conseguido un trabajo más personal ha sido en los espectáculos de sombras y teatro negro. Los montajes que más éxito han cosechado: ‘El pirata que quiso capturar la luna’ y ‘Sueño de medianoche’; confiamos en que ‘SeRes Uhmonos’ se una a la lista.

¿Cómo afrontan la celebración de los 30 años?

Nos sentimos afortunados de poder continuar trabajando en algo que nos apasiona y que forma parte inseparable de nuestras vidas. Nuestros espectáculos han llegado a otros países: Italia, Suiza, Portugal y México. Respecto a la celebración, tenemos una sensación agridulce, por la situación que esta atravesando la gente del teatro, la danza, la música. Estamos ilusionados por reencontrarnos con los amigos y el público, los recuerdos en estos días de preparativos nos han puesto las emociones a flor de piel. También hemos sentido la presencia de aquellos seres imprescindibles que ya no están con nosotros y que nos apoyaban en los malos momentos y sobre todo compartían nuestras alegrías: estoy hablando de Clara, la madre de Araceli, y de Benigno, mi padre.

¿Cómo se resume su presencia en Arbolé?

En Arbolé vamos a representar dos espectáculos sin palabras: ‘SeRes Uhmonos’ para público adolescente y adulto y ‘Sueño de medianoche’ para público infantil y familiar. También estamos preparando una pequeña exposición con material gráfico, carteles y fotos de espectáculos con algunos personajes a los que hemos acompañado en estos 30 años.

¿Cómo se plantean el futuro?

Día a día. Vamos a seguir con los espectáculos para público adolescente y adulto. También seguimos trabajando en la creación de un repertorio de historias cortas de sombras bajo el título de ‘Disparates’, algo muy aragonés. Nuestro proyecto más ambicioso es la publicación de un libro que recoja nuestra historia, los espectáculos, los proyectos, los procesos de trabajo, junto a algunas reflexiones sobre el teatro de títeres desde las propias vivencias.

¿Qué le diría al público para que acudiese?

Ya hemos hablado de la temática de las obras y de nuestras características. La estética responde al género del cómic, pero en cada historia es diferente. Eduardo Castillo ha realizado un excelente trabajo componiendo la música. Ha trabajado sobre los videos de ensayo adaptándose al movimiento, las pausas y el clima de cada escena. Esperamos al público: el teatro no tiene sentido sin el público. Si el público ve nuestros espectáculos estamos seguros de que pasará a formar parte de nuestro público y algún día dirá, o podrá decir: «estuve con Teatro de Medianoche celebrando su 30 Aniversario».

 

CRISTINA GIMÉNEZ. UN DIÁLOGO Y TRES POEMAS

CRISTINA GIMÉNEZ. UN DIÁLOGO Y TRES POEMAS

La ingeniera técnica y poeta Cristina Giménez publicaba semanas atrás ‘No quiero ser olvido’ (Los Libros del Gato Negro), que se presentó en la Feria del Libro Teruel. Pertenece a la Plataforma de Poetas por Teruel, y ha sido incluida en el poemario ‘Vivir en el paisaje. Cartografía poética de la provincia de Teruel’ (Olifante), que ha coordinado el profesor y escritor Nacho Escuín.

-¿Cuál es la idea de partida de ‘No quiero ser olvido’, que lleva esta cita: “A todas las mujeres que han sido, son y serán en mi vida”? ¿Es un poemario autobiográfico, centrado en el paisaje, la memoria, un homenaje a las mujeres de su vida como parece sugerir?

-Es, en realidad, un poco de todo lo que comenta. Aunque gran parte es autobiográfica, en el capítulo «Mujer» muchos de los poemas son creados a partir de sentimientos ficticios. «No quiero ser olvido» pretende ser un lugar donde las personas que por él paseen (como paisaje) encuentren aspectos y memoria que los trasladen a su infancia, a sus recuerdos o vivencias. Y que las mujeres en particular se vean identificadas, acompañadas y, por supuesto, reconocidas.

-Cuando mira hacia la infancia, parece que hay un deseo de reencontrarse con la niña que fuiste, con los gorriones que apenas ves ahora...

-Destaco la nostalgia de los momentos en los que recuerdo ser feliz. Las personas siempre queremos rememorar esos instantes. Ojalá pudiese volver a vivir algunos de ellos sabiendo lo que ahora sé. Esta afirmación la hemos dicho todos alguna vez, y es verdad.

-¿Cómo la ha marcado su madre? ¿Le dedica un canto o exaltación, pero también una elegía central? 

-Ella es un ejemplo por incontables motivos. Por eso está presente en muchos de mis poemas. En realidad, la figura de la madre en el libro se refiere a todas las que somos madres, a nuestros anhelos e inseguridades al serlo. También a las alegrías y a los temores que están con nosotras en esta etapa de la vida.

-¿Son las madres el talismán contra la soledad, el refugio ideal, la complicidad? Parece que sa tuya lo fue o intentó serlo... 

-Fue compañía y espejo. Y también fue una lucha generacional: la suya propia en un tiempo y sociedad complicados y la mía con y contra ella. Por lo que nos enfrenta a todos los hijos y padres en algunos años en los que vemos las cosas de forma muy diferente. Resulta increíble cómo, cuando pasa el tiempo, eso cambia radicalmente y nos vemos hablando como ellas, explicando como ellas y sintiendo como, nunca creías que harías, igual que ellas. Tal vez se trate de la madurez.

-¿De qué alimentan los recuerdos a la poeta?

-En mi caso me sacian de sonrisas; quizá hubo algunos malos momentos que aportan melancolía. Me alimento de personas y de lugares, de lo recibido y lo entregado. Todo hace que la poesía sea más verdad. El resultado final es gratitud.

-En ’Refugio’, la tercera parte del libro, tras ‘Hija’ y ‘Mujer’, parece volver a un espacio ideal, rural. ¿Cómo era esa Arcadia para ti?

-Es un lugar donde el tiempo se detiene y la visión se vuelve más nítida, como la respiración. Llega la calma y el vacío. Una tranquilidad que solo se llena de emociones y buenos momentos por compartir todo con la gente que te completa.

-’Mujer’ es la parte más polisémica y extensa del libro, creo. Ahí hay un poco de todo: de entrada, hay amor y desamor, ruptura, el dolor del adiós...

-Sí, es la más amplia por todo lo que en esta etapa se abarca y se vive. Algunas mujeres viven tanto y tan intenso que ha de aparecer. Incluso fases de desesperación, duelos y quebrantos, y descubrimientos también.

-También hay sorpresa o extrañamiento; la poeta no se reconoce ante la imagen que le devuelve el espejo... ¿Por qué?

-Por aquello de que no asumimos que cumplimos años, que nos hacemos mayores, pero que seguimos sintiéndonos jóvenes. Hablamos con los adolescentes como si fuésemos uno de ellos. Y de vez en cuando caigo en la cuenta de que no es así y no quiero que pase tan rápido. De pronto tomo conciencia de que ya no soy tan joven y me gustaría detener el tiempo.

-¿Es posible que no se recuerden las caricias hasta los cinco o los siete años?

-Al menos yo no las recuerdo. Me esfuerzo por recordar momentos de la infancia más temprana, pero solo tengo recuerdos pintados por las narraciones de mi familia. Lo que te cuentan sí se queda, pero es su versión. Por eso me gustaría revivir muchas situaciones. De ahí la nostalgia y el esfuerzo por retener en la memoria.

-Todo el libro parece una corroboración del título, igual que el último verso. "Quiero, sin miedo a quererlo, saber quién soy". ¿Lo ha sabido, lo sabe ya después del poemario?

-Era cuestión de dejarse llevar y escribirlo. Sigo siendo la chiquilla del poema: «No reconozco a la mujer que me devuelve el espejo». Me ha gustado encontrarme en muchos versos y entender que, de momento, no está mal del todo lo vivido y lo anhelado.

-Desde el punto de vista poético, ¿cómo ha evolucionado, qué registro buscaba? 

-Desde que fundamos la Plataforma de Poetas por Teruel he conocido a muchos poetas actuales de diferentes lugares de España y de distintos movimientos poéticos. He leído sus trabajos y aprendido de ellos. Esto ha enriquecido mi forma de decir, aunque los sentimientos que hacen que escriba siguen siendo los de la hija, la madre y la mujer que no quiere ser olvidada.

-Díganos qué es ‘Vivir en el paisaje’ (Olifante. Papeles de Trasmoz).

-Es una antología de autores de la Plataforma de Poetas por Teruel, donde se expresa el amor por lugares de la provincia de Teruel que nos han inspirado y, en algún caso, han sido refugio y calma. 

*****

 

TRES POEMAS DEL LIBRO

Quién pinta las puntas rosáceas del trigo

como las uñas de tus manos de quince años.

Quién colorea de oro la espiga,

como tu brillo de labios de adolescente.

El tiempo colorea y endulza y adorna y madura.

Es quien pone los puntos sobre las íes.

Quien me dice que tenía razón o me equivoqué.

Quien de un bofetón me devuelve de mis sueños recurrentes,

de la absurda soledad que buscaba ansiosa

para seguir soñando y fantaseando.

Quien me deja caer al vacío desde un cuarto piso

cuando valiente me asomo para saludar al pasado.

Quien colorea en blanco y negro

aquellos instantes que difuminan mi verdad.

Quién colorea de oro la espiga y pinta tus uñas de adolescente.

Quién pinta las puntas rosáceas del trigo y tus labios de quince años.

 

***** 

 

Miraba bajo la cama,

por si habían caído las risas resbalando con el sudor.

Ahí estaban. Queriendo escapar entre sus dedos.

Como el aliento.

Como el silencio de las noches que se sobrevenían.

Como los gritos que callaba.

Aguantando un tira y afloja,

un habla ahora, o calla para siempre.

Resistiendo por resistir.

Forzando más sonrisas.

Evitando sinsabores.

Todo por llegar a la cama y reír.

Una noche más.

 

*****

 

Unos leen poesía.

Otros tienden la ropa.

Yo escribo mientras tiendo,

y siento mientras tiendo,

y tiendo mientras pienso

en cómo hacer para que la vida

no consuma el poco tiempo

que tengo para leer,

para escribir,

para sentir,

para tender.

ANA SANTOS HABLA DE 'SEMBRAR PALABRAS'

ANA SANTOS HABLA DE 'SEMBRAR PALABRAS'

 

Ana Santos ofrece algunas claves de su libro ’Sembrar palabras. El despertar intelectual de las mujeres’ (Espasa), que ha logrado el premio Espasa de ensayo.

¿El libro lo llevaba en la cabeza desde hacía tiempo o es más bien una reflexión desde su jubilación?

La idea con la que empiezo es la necesidad de la creación del relato, con referentes, que nos ayude a construir nuestra propia identidad como seres humanos libres y dignos, me ha acompañado durante toda mi vida profesional. Pensé que podía escribir algo sobre co un enfoque más íntimo, concreto, en relación a por qué hay tan pocas mujeres en las estantería de las bibliotecas, por qué hay tan pocos libros escritos por mujeres hasta la Guerra Civil.

El libro tiene una parte histórica, pero también es un libro autobiográfico, que queda claro al usar una letra redonda. ¿Eso lo tenía claro?

Sí, son mis confidencias. Pero esto me salió sin pensarlo y a medida que iba iba escribiendo y empecé a indagar y a repasar cuál era la consideración de la mujer en los siglos XVI y XVII, cómo eran los colegios donde ella estudiaban, cómo era el ideario de la Sección Femenina, recordé cómo fue educada mi madre y cómo fue educada yo, y me fue surgiendo la idea de relacionarlo con distintos períodos históricos.

Empieza con la imprenta

Sí, porque tuvo mucho que ver. Empiezo con Teresa de Jesús, que fue nuestra primera escritora, así es considerada, siempre y por que fue y es una de las grandes. Iniciar la edad moderna con la literatura escrita por mujeres y los escritos de las monjas me daba pie para este tema tan fundamental: la libertad para escribir y la necesidad del mantenimiento de la virtud por parte de las mujeres. Digamos que así en ‘Sembrar palabras’ arrancaba uno de los grandes temas que sobrevuelan todo el relato.

Avancemos un poco más en esa idea… ¿Qué otros asuntos le han preocupado? Además de lo que dice, aún hoy impresiona que para Fray Luis de León la mujer sea un ser inferior.

Totalmente. Por él y por Juan Luis Vives. Pensemos en sus libros como ‘La perfecta casada’ y ‘La instrucción de la mujer casada’. Estos tratadistas, además, que tuvieron tan influencia en esos años, consideraban a la mujer un ser intelectualmente inferior, solo capacitada para ser madre y esposa. Y no podía ser nada más en la vida. Esto ha sobrevolado durante muchos años hasta que se inició el gran debate con la llegada de la ilustración, en la que fue capital la zaragozana Josefa Amar y Borbón, leída, admirada y admitida en las grandes sociedades. Otro asunto: el amor romántico.

¿Qué quiere decir?

Algo que estaba en todas partes desde las primeras obras del amor cortés, desde la Edad Media, donde vemos a la mujer esperando a su héroe, a su amado, para que le proporcionase la felicidad, por una parte, y por otra, que la mantuviese.

Cuando dice felicidad, también piensa en el placer.

Sí, pero en un placer bastante oculto. Porque hasta que llegó Emilia Pardo Bazán con ‘Insolación’ había una ocultación del deseo. Otro tema que aborda el libro es la necesidad de sentirse aceptadas, algo que resulta completamente normal dado el rechazo que las mujeres escritoras producían en la sociedad hasta los años 30 del siglo XX. De una manera más sutil, se abordan es la maternidad y el yugo del matrimonio o el matrimonio infeliz.

Los temas son capitales todo el rato, pero me ha dado la sensación de que ‘Sembrar palabras’ es una historia más o menos elíptica del libro, de las bibliotecas privadas y una exaltación de la lectura.

Sin duda. Si no hay educación no hay lectura. Las mujeres tenían ganas de saber y a veces debían renunciar a la misión que les había encomendado la sociedad como madre y esposa.

Sor Juana Inés de la Cruz es un ejemplo maravilloso. Monja, poeta, mexicana…

Sin duda. Era guapísima… Ella, mexicana, era hija de una criolla y un español, a su padre nunca lo conoció. Se refugió en su abuelo y en su biblioteca para buscar esos condicionantes que la torturaron durante toda su vida. Ahí descubrió lo que era acceder al conocimiento, algo que la apasionó. Fue una formidable poeta. Creó una biblioteca formidable, de unos 1.500 ejemplares, con los textos de los grandes científicos, literatos y pensadores, no solo del mundo clásico sino contemporáneo y la vendió ella misma un poco antes de su muerte.

Sigamos. Por ejemplo, María Luisa Padilla, la condesa de Aranda.

Es increíble. Ella estaban muy preocupada por la educación de sus hijos. Escribió un par de tratados, si no me equivoco, dedicados a la necesidad de educación de las mujeres, pero sin que la mujer renunciase a su papel. A pesar de su inteligencia y su erudición, no fue capaz de ser tan rompedora en ese momento. Sí que defiende con pasión, conocimiento filosófico y literario la educación de los mejores. Y se instala en Épila en su palacio, donde creó un centro de encuentro, conocimiento e intercambio de opiniones y creó una gran biblioteca.

Otro personaje, María de Zayas, escritora y mecenas.

Firmó unas obras duras, en cuanto a su contenido, que denunciaban la situación de la mujer a propósito de la violencia, la dominación y el sometimiento al hombre. Fue respetada por Cervantes y Lope, entre otros, y fue olvidada durante siglos, hasta que fue recuperada por Emilia Pardo Bazán en su ‘Biblioteca de la Mujer’.

Que es, si me lo permite, el personaje axial del libro.

Desde luego. Es una mujer impresionante, sabia, conservadora, que pudo y quiso hacerlo todo. Su marido le prohíbe escribir y ella le dice que eso es lo más importante y lo abandona. Es pionera en muchas cosas. Por ejemplo, se atreve a explicar el deseo sexual de las mujeres en ‘Insolación’. Hay otras mujeres formidables: Concepción Arenal, que hizo una apasionada defensa de los derechos sociales de las mujeres y analizó la situación de las presas, y sin renunciar jamás a vivir con su marido.

Hay otras mujeres.

Desde luego, muchas: Carmen de Burgos, ‘Colombine’, o María Lejárraga o María Zambrano. Todas ellas son mujeres fascinantes Y muchas más. En el libro se habla de todas ellas.

Y de María Moliner.

Para mí es una auténtica heroína. Y una mujer generosa. Aunque no es propiamente una escritora, sus libros sobre las bibliotecas me parecen emocionantes. La tengo en un altar.

TRES POEMAS DE JOSÉ GABARRE

TRES POEMAS DE JOSÉ GABARRE

I
Aprendimos a rezar antes que a desnudarnos
a que nos devuelva su imagen la concavidad de los del espejos
mientas observo como la lluvia se agota frente a los mismos charcos,
en un intento por encerrar la inexistencia bajo el anonimato de algunas palabras,
a cultivar la espera como algo doloroso
pues si no existe el vacío tampoco las geometrías que lo acompañan;
quizá por eso el vuelo de las aves siga fragmentándose al otro lado de la frontera-partido el péndulo en dos mitades-
a un tiempo que yo vacío el espejo de sus sombrasy un alud de sílabas siga haciendo el amor un momento antes
de haber nacido
*
Si sabemos de la transparencia es por haber estado en contacto con la herida.
II
Escondida entre los imanes de la nevera
una niña se arranca trozos de madera azul
de su pelo
y le presta sus manos a los árbolessalvajes
ahora que las varices se han convertido en el color preferido de los suicidas
Tal vez el amor consistía en eso, en ir adelgazando
tan lentamente
¿me ayudarás a sacar el perdón de debajo de mis uñas?
y ya sabes en como sonreían las palomas,
para negar la lluvia primero hay que tener
una infancia inverosímil
*
¿Habrá encontrado ahí Dios su refugio,
en la periferia?
III
Hay gente en el espejo.Algunos beben hasta dejar que les maten
[estoy pensando en el silencioque queda entre dos canciones]
juegan a hacerse el muertoen el centro de la pista de baile
cerca de las 12.00 de la nochesu peinado empieza a sangrar.
el vigilante evita tomarles el pulso:
el amor existe,pero no se encuentra entre nosotros.

 

*De ’La velocidad de los mapas’ (Pregunta). José Gabarre retratado el pasado sábado en la alameda de Soria. 

NURIA LÓPEZ TORRES Y 'LAS CURVAS DE LA MENTE'

NURIA LÓPEZ TORRES EXPONE 'CURVAS DE LA MENTE'
[Desde hoy en el IAACC 'Pablo Serrano', la fotógrafa presenta 'Curvas de la mente', una muestra comisariada por Carolina Rojo, que me envía estos materiales.]
Motivaciones de Nuria López Torres
"Veinticinco años después del diagnóstico de esquizofrenia de mi hermano Antonio y tras el suicidio de mi hermano Paco en enero de 2020, en los primeros meses de pandemia comprendí que era el momento de realizar un proyecto en profundidad sobre esta cuestión esencial. La pandemia sacó a la luz otra pandemia que ya
venía caminando: la salud mental.
'Las curvas de la mente' es un proyecto documental que sitúa
la salud mental en el centro de la discusión pública y analiza la
vulnerabilidad que sufre la sociedad en relación a los retos que
enfrentamos a nivel individual, familiar, institucional, social y
gubernamental".


El Proyecto - Las Curvas de la Mente
*****
Texto de Carol Rojo
La salud mental será la primera causa de discapacidad en 2030. El 50% de los problemas de salud mental comienza antes de los 14 años. Más de 300 millones de personas viven con depresión. Casi 800.000 personas se suicidan al año en el mundo.
Podríamos afirmar que los números hablan por sí mismos, pero al final solo las personas hablan por sí y de sí mismas para mover la conciencia profunda.
Testimonios de la muestra confirman que el arte es salvación, vía de comunicación y conocimiento. La fotografía de Nuria López Torres se revela como arte necesario para invocar lo que la estadística no consigue. Provoca la reflexión, llama a la empatía y con perspectiva nos identifica con una humanidad que ya no es abstracción. Más allá de las imágenes, la artista investiga y acompaña su trabajo con las palabras de profesionales de la psicología, la psiquiatría o la antropología, asociaciones, directores de centros clínicos y hospitalarios, expertos en adicciones… todos completan la exposición de forma inestimable.
Las curvas de la mente presenta el estado de la salud mental en España: situaciones extremas, miedo, acoso laboral, violencia, enfermedad o adicciones rodean a sus protagonistas. Las nuevas tecnologías y una adolescencia vinculada al “pantallismo”
se han convertido en el mayor riesgo psicológico y físico. Su salud mental está en un punto crítico, y marcará a las próximas generaciones. Por ello, es uno de los puntos
donde la autora quiere poner un gran énfasis. El suicidio, con el que se cierra esta obra, es abordado con los allegados y los supervivientes, y se insiste en la necesidad de las redes de apoyo. La disminución de suicidios en la última década prueba el
valor de la prevención, pero los jóvenes se desmarcan: el suicidio entre 15 y 29 años crece.
Esta exposición pretende ser un instrumento social: canal transmisor, foro de despertar y debate en la sala y fuera de ella. La salud mental debe librarse de sus estigmas, la empatía y consciencia del problema han de instalarse a nivel personal. Es
urgente la implicación y dedicación de recursos a la prevención y el cambio cultural desde instituciones y organismos públicos y privados. Posiblemente este sea el gran reto del mundo actual y el reto es nuestro.

JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO: NOTA SOBRE ALOMA RODRÍGUEZ

JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO: NOTA SOBRE ALOMA RODRÍGUEZ

JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO. NOTAS DE ’UNA INESPERADA ILUSIÓN’
José Ángel Cilleruelo, un gran poeta y dietarista, lector y crítico literario, ha escrito esta nota breve sobre el último libro de Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983): ’Una inesperada ilusión’ (PUZ. La Gruta de las Palabras), poemario que ha figurado cinco semanas en la lista de los 20 más vendidos de poesía de ABCD Cultural.
"Un libro donde se respira inteligencia, el de Aloma Rodríguez (1983), perfectamente enmascarada: como los dibujos que el artista deja inacabados a propósito y eso los convierte en obras maestras. O la osadía de un pintor que decidiera exponer los esbozos de un gran cuadro, sin ningún cuadro al lado. Libro que se concentra en dos únicos núcleos temáticos: la escritura y quien escribe, ambos desde una gran y desganada intensidad lírica. Una inesperada ilusión habla de cómo se sueñan los libros, también de las pesadillas que provocan y, sobre todo, de cómo los imagina y los padece una escritora".

*La foto es de Patricio Julve, en colaboración con Manuel Micheto, fotógrafo y editor fotográfico. Está tomada en el verano de 2025.

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Por cierto, quien quiera seguir el abundante, inspirado y ordenado mundo literario de José Ángel Cilleruelo, lo puede ver en estos dominios:
-Sortilegio. Con una antología de su obra
https://jac-sortilegio.blogspot.com/
El visir de Abisinia y su apartado poético
https://elvisirdeabisinia.blogspot.com/
El balcón de enfrente. Cuaderno de crítica literaria
https://elbalconenfrente.blogspot.com/
Ventanilla de vagón. Dietario (2019-2025)
https://jac-dietario.blogspot.com/