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Antón Castro

CRISTINA GIMÉNEZ. UN DIÁLOGO Y TRES POEMAS

CRISTINA GIMÉNEZ. UN DIÁLOGO Y TRES POEMAS

La ingeniera técnica y poeta Cristina Giménez publicaba semanas atrás ‘No quiero ser olvido’ (Los Libros del Gato Negro), que se presentó en la Feria del Libro Teruel. Pertenece a la Plataforma de Poetas por Teruel, y ha sido incluida en el poemario ‘Vivir en el paisaje. Cartografía poética de la provincia de Teruel’ (Olifante), que ha coordinado el profesor y escritor Nacho Escuín.

-¿Cuál es la idea de partida de ‘No quiero ser olvido’, que lleva esta cita: “A todas las mujeres que han sido, son y serán en mi vida”? ¿Es un poemario autobiográfico, centrado en el paisaje, la memoria, un homenaje a las mujeres de su vida como parece sugerir?

-Es, en realidad, un poco de todo lo que comenta. Aunque gran parte es autobiográfica, en el capítulo «Mujer» muchos de los poemas son creados a partir de sentimientos ficticios. «No quiero ser olvido» pretende ser un lugar donde las personas que por él paseen (como paisaje) encuentren aspectos y memoria que los trasladen a su infancia, a sus recuerdos o vivencias. Y que las mujeres en particular se vean identificadas, acompañadas y, por supuesto, reconocidas.

-Cuando mira hacia la infancia, parece que hay un deseo de reencontrarse con la niña que fuiste, con los gorriones que apenas ves ahora...

-Destaco la nostalgia de los momentos en los que recuerdo ser feliz. Las personas siempre queremos rememorar esos instantes. Ojalá pudiese volver a vivir algunos de ellos sabiendo lo que ahora sé. Esta afirmación la hemos dicho todos alguna vez, y es verdad.

-¿Cómo la ha marcado su madre? ¿Le dedica un canto o exaltación, pero también una elegía central? 

-Ella es un ejemplo por incontables motivos. Por eso está presente en muchos de mis poemas. En realidad, la figura de la madre en el libro se refiere a todas las que somos madres, a nuestros anhelos e inseguridades al serlo. También a las alegrías y a los temores que están con nosotras en esta etapa de la vida.

-¿Son las madres el talismán contra la soledad, el refugio ideal, la complicidad? Parece que sa tuya lo fue o intentó serlo... 

-Fue compañía y espejo. Y también fue una lucha generacional: la suya propia en un tiempo y sociedad complicados y la mía con y contra ella. Por lo que nos enfrenta a todos los hijos y padres en algunos años en los que vemos las cosas de forma muy diferente. Resulta increíble cómo, cuando pasa el tiempo, eso cambia radicalmente y nos vemos hablando como ellas, explicando como ellas y sintiendo como, nunca creías que harías, igual que ellas. Tal vez se trate de la madurez.

-¿De qué alimentan los recuerdos a la poeta?

-En mi caso me sacian de sonrisas; quizá hubo algunos malos momentos que aportan melancolía. Me alimento de personas y de lugares, de lo recibido y lo entregado. Todo hace que la poesía sea más verdad. El resultado final es gratitud.

-En ’Refugio’, la tercera parte del libro, tras ‘Hija’ y ‘Mujer’, parece volver a un espacio ideal, rural. ¿Cómo era esa Arcadia para ti?

-Es un lugar donde el tiempo se detiene y la visión se vuelve más nítida, como la respiración. Llega la calma y el vacío. Una tranquilidad que solo se llena de emociones y buenos momentos por compartir todo con la gente que te completa.

-’Mujer’ es la parte más polisémica y extensa del libro, creo. Ahí hay un poco de todo: de entrada, hay amor y desamor, ruptura, el dolor del adiós...

-Sí, es la más amplia por todo lo que en esta etapa se abarca y se vive. Algunas mujeres viven tanto y tan intenso que ha de aparecer. Incluso fases de desesperación, duelos y quebrantos, y descubrimientos también.

-También hay sorpresa o extrañamiento; la poeta no se reconoce ante la imagen que le devuelve el espejo... ¿Por qué?

-Por aquello de que no asumimos que cumplimos años, que nos hacemos mayores, pero que seguimos sintiéndonos jóvenes. Hablamos con los adolescentes como si fuésemos uno de ellos. Y de vez en cuando caigo en la cuenta de que no es así y no quiero que pase tan rápido. De pronto tomo conciencia de que ya no soy tan joven y me gustaría detener el tiempo.

-¿Es posible que no se recuerden las caricias hasta los cinco o los siete años?

-Al menos yo no las recuerdo. Me esfuerzo por recordar momentos de la infancia más temprana, pero solo tengo recuerdos pintados por las narraciones de mi familia. Lo que te cuentan sí se queda, pero es su versión. Por eso me gustaría revivir muchas situaciones. De ahí la nostalgia y el esfuerzo por retener en la memoria.

-Todo el libro parece una corroboración del título, igual que el último verso. "Quiero, sin miedo a quererlo, saber quién soy". ¿Lo ha sabido, lo sabe ya después del poemario?

-Era cuestión de dejarse llevar y escribirlo. Sigo siendo la chiquilla del poema: «No reconozco a la mujer que me devuelve el espejo». Me ha gustado encontrarme en muchos versos y entender que, de momento, no está mal del todo lo vivido y lo anhelado.

-Desde el punto de vista poético, ¿cómo ha evolucionado, qué registro buscaba? 

-Desde que fundamos la Plataforma de Poetas por Teruel he conocido a muchos poetas actuales de diferentes lugares de España y de distintos movimientos poéticos. He leído sus trabajos y aprendido de ellos. Esto ha enriquecido mi forma de decir, aunque los sentimientos que hacen que escriba siguen siendo los de la hija, la madre y la mujer que no quiere ser olvidada.

-Díganos qué es ‘Vivir en el paisaje’ (Olifante. Papeles de Trasmoz).

-Es una antología de autores de la Plataforma de Poetas por Teruel, donde se expresa el amor por lugares de la provincia de Teruel que nos han inspirado y, en algún caso, han sido refugio y calma. 

*****

 

TRES POEMAS DEL LIBRO

Quién pinta las puntas rosáceas del trigo

como las uñas de tus manos de quince años.

Quién colorea de oro la espiga,

como tu brillo de labios de adolescente.

El tiempo colorea y endulza y adorna y madura.

Es quien pone los puntos sobre las íes.

Quien me dice que tenía razón o me equivoqué.

Quien de un bofetón me devuelve de mis sueños recurrentes,

de la absurda soledad que buscaba ansiosa

para seguir soñando y fantaseando.

Quien me deja caer al vacío desde un cuarto piso

cuando valiente me asomo para saludar al pasado.

Quien colorea en blanco y negro

aquellos instantes que difuminan mi verdad.

Quién colorea de oro la espiga y pinta tus uñas de adolescente.

Quién pinta las puntas rosáceas del trigo y tus labios de quince años.

 

***** 

 

Miraba bajo la cama,

por si habían caído las risas resbalando con el sudor.

Ahí estaban. Queriendo escapar entre sus dedos.

Como el aliento.

Como el silencio de las noches que se sobrevenían.

Como los gritos que callaba.

Aguantando un tira y afloja,

un habla ahora, o calla para siempre.

Resistiendo por resistir.

Forzando más sonrisas.

Evitando sinsabores.

Todo por llegar a la cama y reír.

Una noche más.

 

*****

 

Unos leen poesía.

Otros tienden la ropa.

Yo escribo mientras tiendo,

y siento mientras tiendo,

y tiendo mientras pienso

en cómo hacer para que la vida

no consuma el poco tiempo

que tengo para leer,

para escribir,

para sentir,

para tender.

ANA SANTOS HABLA DE 'SEMBRAR PALABRAS'

ANA SANTOS HABLA DE 'SEMBRAR PALABRAS'

 

Ana Santos ofrece algunas claves de su libro ’Sembrar palabras. El despertar intelectual de las mujeres’ (Espasa), que ha logrado el premio Espasa de ensayo.

¿El libro lo llevaba en la cabeza desde hacía tiempo o es más bien una reflexión desde su jubilación?

La idea con la que empiezo es la necesidad de la creación del relato, con referentes, que nos ayude a construir nuestra propia identidad como seres humanos libres y dignos, me ha acompañado durante toda mi vida profesional. Pensé que podía escribir algo sobre co un enfoque más íntimo, concreto, en relación a por qué hay tan pocas mujeres en las estantería de las bibliotecas, por qué hay tan pocos libros escritos por mujeres hasta la Guerra Civil.

El libro tiene una parte histórica, pero también es un libro autobiográfico, que queda claro al usar una letra redonda. ¿Eso lo tenía claro?

Sí, son mis confidencias. Pero esto me salió sin pensarlo y a medida que iba iba escribiendo y empecé a indagar y a repasar cuál era la consideración de la mujer en los siglos XVI y XVII, cómo eran los colegios donde ella estudiaban, cómo era el ideario de la Sección Femenina, recordé cómo fue educada mi madre y cómo fue educada yo, y me fue surgiendo la idea de relacionarlo con distintos períodos históricos.

Empieza con la imprenta

Sí, porque tuvo mucho que ver. Empiezo con Teresa de Jesús, que fue nuestra primera escritora, así es considerada, siempre y por que fue y es una de las grandes. Iniciar la edad moderna con la literatura escrita por mujeres y los escritos de las monjas me daba pie para este tema tan fundamental: la libertad para escribir y la necesidad del mantenimiento de la virtud por parte de las mujeres. Digamos que así en ‘Sembrar palabras’ arrancaba uno de los grandes temas que sobrevuelan todo el relato.

Avancemos un poco más en esa idea… ¿Qué otros asuntos le han preocupado? Además de lo que dice, aún hoy impresiona que para Fray Luis de León la mujer sea un ser inferior.

Totalmente. Por él y por Juan Luis Vives. Pensemos en sus libros como ‘La perfecta casada’ y ‘La instrucción de la mujer casada’. Estos tratadistas, además, que tuvieron tan influencia en esos años, consideraban a la mujer un ser intelectualmente inferior, solo capacitada para ser madre y esposa. Y no podía ser nada más en la vida. Esto ha sobrevolado durante muchos años hasta que se inició el gran debate con la llegada de la ilustración, en la que fue capital la zaragozana Josefa Amar y Borbón, leída, admirada y admitida en las grandes sociedades. Otro asunto: el amor romántico.

¿Qué quiere decir?

Algo que estaba en todas partes desde las primeras obras del amor cortés, desde la Edad Media, donde vemos a la mujer esperando a su héroe, a su amado, para que le proporcionase la felicidad, por una parte, y por otra, que la mantuviese.

Cuando dice felicidad, también piensa en el placer.

Sí, pero en un placer bastante oculto. Porque hasta que llegó Emilia Pardo Bazán con ‘Insolación’ había una ocultación del deseo. Otro tema que aborda el libro es la necesidad de sentirse aceptadas, algo que resulta completamente normal dado el rechazo que las mujeres escritoras producían en la sociedad hasta los años 30 del siglo XX. De una manera más sutil, se abordan es la maternidad y el yugo del matrimonio o el matrimonio infeliz.

Los temas son capitales todo el rato, pero me ha dado la sensación de que ‘Sembrar palabras’ es una historia más o menos elíptica del libro, de las bibliotecas privadas y una exaltación de la lectura.

Sin duda. Si no hay educación no hay lectura. Las mujeres tenían ganas de saber y a veces debían renunciar a la misión que les había encomendado la sociedad como madre y esposa.

Sor Juana Inés de la Cruz es un ejemplo maravilloso. Monja, poeta, mexicana…

Sin duda. Era guapísima… Ella, mexicana, era hija de una criolla y un español, a su padre nunca lo conoció. Se refugió en su abuelo y en su biblioteca para buscar esos condicionantes que la torturaron durante toda su vida. Ahí descubrió lo que era acceder al conocimiento, algo que la apasionó. Fue una formidable poeta. Creó una biblioteca formidable, de unos 1.500 ejemplares, con los textos de los grandes científicos, literatos y pensadores, no solo del mundo clásico sino contemporáneo y la vendió ella misma un poco antes de su muerte.

Sigamos. Por ejemplo, María Luisa Padilla, la condesa de Aranda.

Es increíble. Ella estaban muy preocupada por la educación de sus hijos. Escribió un par de tratados, si no me equivoco, dedicados a la necesidad de educación de las mujeres, pero sin que la mujer renunciase a su papel. A pesar de su inteligencia y su erudición, no fue capaz de ser tan rompedora en ese momento. Sí que defiende con pasión, conocimiento filosófico y literario la educación de los mejores. Y se instala en Épila en su palacio, donde creó un centro de encuentro, conocimiento e intercambio de opiniones y creó una gran biblioteca.

Otro personaje, María de Zayas, escritora y mecenas.

Firmó unas obras duras, en cuanto a su contenido, que denunciaban la situación de la mujer a propósito de la violencia, la dominación y el sometimiento al hombre. Fue respetada por Cervantes y Lope, entre otros, y fue olvidada durante siglos, hasta que fue recuperada por Emilia Pardo Bazán en su ‘Biblioteca de la Mujer’.

Que es, si me lo permite, el personaje axial del libro.

Desde luego. Es una mujer impresionante, sabia, conservadora, que pudo y quiso hacerlo todo. Su marido le prohíbe escribir y ella le dice que eso es lo más importante y lo abandona. Es pionera en muchas cosas. Por ejemplo, se atreve a explicar el deseo sexual de las mujeres en ‘Insolación’. Hay otras mujeres formidables: Concepción Arenal, que hizo una apasionada defensa de los derechos sociales de las mujeres y analizó la situación de las presas, y sin renunciar jamás a vivir con su marido.

Hay otras mujeres.

Desde luego, muchas: Carmen de Burgos, ‘Colombine’, o María Lejárraga o María Zambrano. Todas ellas son mujeres fascinantes Y muchas más. En el libro se habla de todas ellas.

Y de María Moliner.

Para mí es una auténtica heroína. Y una mujer generosa. Aunque no es propiamente una escritora, sus libros sobre las bibliotecas me parecen emocionantes. La tengo en un altar.

TRES POEMAS DE JOSÉ GABARRE

TRES POEMAS DE JOSÉ GABARRE

I
Aprendimos a rezar antes que a desnudarnos
a que nos devuelva su imagen la concavidad de los del espejos
mientas observo como la lluvia se agota frente a los mismos charcos,
en un intento por encerrar la inexistencia bajo el anonimato de algunas palabras,
a cultivar la espera como algo doloroso
pues si no existe el vacío tampoco las geometrías que lo acompañan;
quizá por eso el vuelo de las aves siga fragmentándose al otro lado de la frontera-partido el péndulo en dos mitades-
a un tiempo que yo vacío el espejo de sus sombrasy un alud de sílabas siga haciendo el amor un momento antes
de haber nacido
*
Si sabemos de la transparencia es por haber estado en contacto con la herida.
II
Escondida entre los imanes de la nevera
una niña se arranca trozos de madera azul
de su pelo
y le presta sus manos a los árbolessalvajes
ahora que las varices se han convertido en el color preferido de los suicidas
Tal vez el amor consistía en eso, en ir adelgazando
tan lentamente
¿me ayudarás a sacar el perdón de debajo de mis uñas?
y ya sabes en como sonreían las palomas,
para negar la lluvia primero hay que tener
una infancia inverosímil
*
¿Habrá encontrado ahí Dios su refugio,
en la periferia?
III
Hay gente en el espejo.Algunos beben hasta dejar que les maten
[estoy pensando en el silencioque queda entre dos canciones]
juegan a hacerse el muertoen el centro de la pista de baile
cerca de las 12.00 de la nochesu peinado empieza a sangrar.
el vigilante evita tomarles el pulso:
el amor existe,pero no se encuentra entre nosotros.

 

*De ’La velocidad de los mapas’ (Olifante). José Gabarre retratado el pasado sábado en la alameda de Soria. 

NURIA LÓPEZ TORRES Y 'LAS CURVAS DE LA MENTE'

NURIA LÓPEZ TORRES EXPONE 'CURVAS DE LA MENTE'
[Desde hoy en el IAACC 'Pablo Serrano', la fotógrafa presenta 'Curvas de la mente', una muestra comisariada por Carolina Rojo, que me envía estos materiales.]
Motivaciones de Nuria López Torres
"Veinticinco años después del diagnóstico de esquizofrenia de mi hermano Antonio y tras el suicidio de mi hermano Paco en enero de 2020, en los primeros meses de pandemia comprendí que era el momento de realizar un proyecto en profundidad sobre esta cuestión esencial. La pandemia sacó a la luz otra pandemia que ya
venía caminando: la salud mental.
'Las curvas de la mente' es un proyecto documental que sitúa
la salud mental en el centro de la discusión pública y analiza la
vulnerabilidad que sufre la sociedad en relación a los retos que
enfrentamos a nivel individual, familiar, institucional, social y
gubernamental".


El Proyecto - Las Curvas de la Mente
*****
Texto de Carol Rojo
La salud mental será la primera causa de discapacidad en 2030. El 50% de los problemas de salud mental comienza antes de los 14 años. Más de 300 millones de personas viven con depresión. Casi 800.000 personas se suicidan al año en el mundo.
Podríamos afirmar que los números hablan por sí mismos, pero al final solo las personas hablan por sí y de sí mismas para mover la conciencia profunda.
Testimonios de la muestra confirman que el arte es salvación, vía de comunicación y conocimiento. La fotografía de Nuria López Torres se revela como arte necesario para invocar lo que la estadística no consigue. Provoca la reflexión, llama a la empatía y con perspectiva nos identifica con una humanidad que ya no es abstracción. Más allá de las imágenes, la artista investiga y acompaña su trabajo con las palabras de profesionales de la psicología, la psiquiatría o la antropología, asociaciones, directores de centros clínicos y hospitalarios, expertos en adicciones… todos completan la exposición de forma inestimable.
Las curvas de la mente presenta el estado de la salud mental en España: situaciones extremas, miedo, acoso laboral, violencia, enfermedad o adicciones rodean a sus protagonistas. Las nuevas tecnologías y una adolescencia vinculada al “pantallismo”
se han convertido en el mayor riesgo psicológico y físico. Su salud mental está en un punto crítico, y marcará a las próximas generaciones. Por ello, es uno de los puntos
donde la autora quiere poner un gran énfasis. El suicidio, con el que se cierra esta obra, es abordado con los allegados y los supervivientes, y se insiste en la necesidad de las redes de apoyo. La disminución de suicidios en la última década prueba el
valor de la prevención, pero los jóvenes se desmarcan: el suicidio entre 15 y 29 años crece.
Esta exposición pretende ser un instrumento social: canal transmisor, foro de despertar y debate en la sala y fuera de ella. La salud mental debe librarse de sus estigmas, la empatía y consciencia del problema han de instalarse a nivel personal. Es
urgente la implicación y dedicación de recursos a la prevención y el cambio cultural desde instituciones y organismos públicos y privados. Posiblemente este sea el gran reto del mundo actual y el reto es nuestro.

JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO: NOTA SOBRE ALOMA RODRÍGUEZ

JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO: NOTA SOBRE ALOMA RODRÍGUEZ

JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO. NOTAS DE ’UNA INESPERADA ILUSIÓN’
José Ángel Cilleruelo, un gran poeta y dietarista, lector y crítico literario, ha escrito esta nota breve sobre el último libro de Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983): ’Una inesperada ilusión’ (PUZ. La Gruta de las Palabras), poemario que ha figurado cinco semanas en la lista de los 20 más vendidos de poesía de ABCD Cultural.
"Un libro donde se respira inteligencia, el de Aloma Rodríguez (1983), perfectamente enmascarada: como los dibujos que el artista deja inacabados a propósito y eso los convierte en obras maestras. O la osadía de un pintor que decidiera exponer los esbozos de un gran cuadro, sin ningún cuadro al lado. Libro que se concentra en dos únicos núcleos temáticos: la escritura y quien escribe, ambos desde una gran y desganada intensidad lírica. Una inesperada ilusión habla de cómo se sueñan los libros, también de las pesadillas que provocan y, sobre todo, de cómo los imagina y los padece una escritora".

*La foto es de Patricio Julve, en colaboración con Manuel Micheto, fotógrafo y editor fotográfico. Está tomada en el verano de 2025.

*****
Por cierto, quien quiera seguir el abundante, inspirado y ordenado mundo literario de José Ángel Cilleruelo, lo puede ver en estos dominios:
-Sortilegio. Con una antología de su obra
https://jac-sortilegio.blogspot.com/
El visir de Abisinia y su apartado poético
https://elvisirdeabisinia.blogspot.com/
El balcón de enfrente. Cuaderno de crítica literaria
https://elbalconenfrente.blogspot.com/
Ventanilla de vagón. Dietario (2019-2025)
https://jac-dietario.blogspot.com/

PREMIO DE LAS LETRAS ARAGONESAS. POR MARIANO GARCÍA

PREMIO DE LAS LETRAS ARAGONESAS. POR MARIANO GARCÍA

FÉLIX TEIRA COMENTA EN 'LETRAS LIBRE' MI LIBRO 'PERIFERIAS DEL DESEO'

https://letraslibres.com/literatura/anton-castro-y-las-periferias-del-deseo/27/07/2025/?fbclid=IwY2xjawL4radleHRuA2FlbQIxMQABHuBk2rauve3Hisr0e5gfCrwyElG0v3KcW-uXNGwXFfhLhDVnH_aH6SeRM9nz_aem_zmn_LKbVEibbmLMhhNxaEw

 

Antón Castro es un escritor y periodista con una sensibilidad singular que se pone de manifiesto en su nuevo libro de relatos, Periferias del deseo. Tal vez su peculiaridad provenga del mestizaje: un gallego que floreció en Aragón, donde se ha convertido, desde el suplemento Artes y Letras que dirige en Heraldo de Aragón, en la levadura cultural de múltiples proyectos. Del interesante mestizaje da cuenta la película recién estrenada Cariñena, vino del mar, dirigida por Javier Calvo. La fértil carrera literaria del autor –que recoge este miércoles 30 el Premio de las Letras Aragoneses, compartido con el ensayista José Luis Melero– se culmina ahora con este volumen de cuentos.

Spinoza asegura que el deseo es la esencia del ser humano, y el deseo es el motor de este libro. Periferias del deseo está compuesto por 64 cuentos divididos en cinco epígrafes: “Extravíos”, “A mi alrededor”, “Garrapinillos, “Antología de instantes, “Cómo me gustan las mujeres” y “Pasión a la intemperie”. El cuento es un género sutil y difícil, o aciertas en su brevedad o lo malogras. Antón Castro maneja con destreza la teoría de Piglia: en el cuento hay una historia aparente y otra oculta, que al final estalla. Semeja la emoción del jugador de póker que tiene un trío y pide una carta que poco a poco va descubriendo. La carta oculta puede trasformar la jugada. Castro cultiva este arte con maestría, por ejemplo, en “Un instante en la Alhambra”, donde el final del cuento es insólito. Y lo vuelve a hacer en uno de los mejores, “Cuento ruso”, en el que es difícil no enamorarse de la guía rusa Yelena. Los desenlaces sorprendentes o inusitados voltean la historia alumbrando una realidad desconocida, como sucede en el final turbulento de “Una aventura peligrosa”.

Los tres relatos mencionados pertenecen a los primeros apartados. En los siguientes, Castro juega a la brevedad. Utiliza la pluma como un pincel impresionista, que recuerda la pincelada de Berthe Morisot o Manet, un toque de color intimista ilumina un lienzo. Un ejemplo: la protagonista de un cuento observa la foto de sus padres y recuerda como el padre carpintero toma la mano de su esposa, la deja sobre su corazón y la acaricia hasta que la mano se queda dormida como una cardelina. En el apartado final, “Pasión a la intemperie”, surgen mujeres misteriosas, como “Rosa, Rosi, Rosalía”, la prostituta Ekaterina o la carnal Clara de “Una alquería en las afueras”. Finaliza el volumen con un guiño generacional: una mujer recuerda, cuarenta años después, al joven adolescente con el que bailaba durante el verano. Sonaba la canción Anduriña, el muchacho le besaba el pelo y se embriagaba con el perfume. La magia de los cuentos está construida con una prosa jugosa, colmada de sensibilidad de poeta, que salpica la narración (el mar parecía una animal airado/ le pareció sensual, dolía mirarla/ irreal, como el arrabal de un sueño…).

El conjunto de estos relatos, unos artificios cuidadosamente diseñados, desvela la esencia del autor: sus recuerdos de Arteixo y A Coruña, su pasión por la fotografía (ah, el fotógrafo de Lastanosa), el trasfondo de Teruel (Urrea de Gaén, La Iglesuela del Cid, Ejulve…). En resumen, Periferias del deseo es un canto a la vida, un gozoso repaso de circunstancias en forma de cuento en que aparece el embrujo de la niñez, los arrebatadores amores de la adolescencia, los viajes, los desengaños, el arte, la fotografía, la sensualidad polifacética de la mujer y el erotismo desatado. 

LA TORRE DE HÉRCULES

LA TORRE DE HÉRCULES

 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO TORRE DE HÉRCULES, A LÁMPADA DO MUNDO
de Ramón Loureiro (texto) y Antonio Seijas (ilustrador)
 
El próximo jueves 29 de diciembre, a las 12,30 horas, en el Centro de Interpretación de la Torre de Hércules, va a ser presentado el libro A TORRE DE HÉRCULES. A LÁMPADA DO MUNDO, del que son autores Ramón Loureiro (texto) y Antonio Seijas (ilustraciones), publicado por la Editorial Trifolium.
 
Estarán presentes en el acto de presentación: Ramón Loureiro (autor del texto); Antonio Seijas (autor de las ilustraciones); Ana Santorun (directora de la Torre de Hércules) y Xan Arias (editor)
 
El libro nace con la intención de situar la Torre de Hércules en el centro de la literatura y el arte de nuestro país. Se trata de un volumen de diseño extraordinariamente cuidado, de un auténtico objeto artístico llamado a perdurar, con el que se rinde tributo al más bello de los faros del mundo, y a través de él, a la ciudad de A Coruña y a Galicia entera. 
 
Escrito por Ramón Loureiro, Premio Julio Camba, e iluminado por el ilustrador Antonio Seijas, se publica en gallego, castellano e inglés, y su eje vertebrador es un relato de conmovedora belleza, auténtica poesía en prosa, que viaja por la historia de la Torre de Hércules desde la antigüedad hasta nuestro tiempo, celebrando la grandeza del faro a través de su arquitectura, de la luz con que brilla entre los grandes mitos de Europa y, sobre todo, de su capacidad para hacernos soñar