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UN DOCUMENTAL SOBRE ODÓN DE BUEN

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Odón de Buen y del Cos representa a toda una generación de intelectuales y científicos de un país que fueron olvidados. Creo que es muy bonito que sea Zuera, el lugar donde nació, el que se esté encargando de recuperar su memoria y que haya recuperado sus restos y los de su esposa Rafaela Lozano”, dice la realizadora Mirella R. Abrisqueta, que ya ha iniciado el rodaje de un documental sobre el científico, catedrático y escritor zufariense. “Es un personaje más interesante y más profundo y que aportó más a este país de lo que a veces, en un primera vista, parece. Es más que el padre de la Oceanografía Española, cuyo instituto fundó en 1914. Ahí están sus aportaciones a al ecología, el darwinismo, del que fue un gran defensor, la forma de enseñar ciencias en la Universidad”, agrega la director de Andres Casamayor.

Tengo, además, una buena noticia, muy estimulante para nosotros: este pasado lunes me reunía en Madrid con el actor Carmelo Gómez, que se ha sumado al proyecto. El dará vida a Odón de Buen en las dramatizaciones que haremos: le ha interesado mucho el personaje, el guión, y está entusiasmado. Carmelo Gómez es un actor que ofrece además ideas propias”, matiza Abrisqueta, que asume que los documentales tienen vida propia. “Nunca lo sabes todo y a veces vas modificando sutilmente la obra en función de lo que aportan los especialistas y los propios hallazgos de grabación”. El director de fotografía será Juan Plaza. “Carmelo Gómez dará vida a Odón y recordará sus cartas, sus conferencias, sus teorías, algunos de sus libros como ‘De Kristianía a Tuggurt’, donde narra su viaje en la fragata Blanca. Eso es capital para nosotros, que hable también el científico y marino”.

El rodaje ya se ha iniciado en distintos lugares como Mónaco y Banyuls-sur-Mer, Mallorca y, por supuesto Zuera, donde se cuenta con un Centro de Estudios Odón de Buen, que dirige Javier Puyuelo.

Hemos comprobado que en Francia Odón de Buen es muy conocido y hemos entrevistado a varias personas ya. No diría que es más conocido allí que en España, pero sí hemos es admirado y querido y que ha dejado una visible huella”, dice Mirella R. Abrisqueta, y recuerda algunos detalles: Odón de Buen, que pasó por diversas dificultades por sus métodos de enseñanza, era amigo de grandes personajes: contertulio asiduo de Ramón y Cajal, también fue amigo de reyes y príncipes. Uno de ellos fue el príncipe Alberto I de Mónaco, padre de Rainiero y abuelo de Alberto II de Mónaco, al que llamaban ‘el príncipe navegante’. Se formó en España. “Hemos descubierto a todo un personaje. Fue un auténtico mecenas, navegó mucho, era experto en Paleontología y él fue determinante para que Alfonso XIII apoyase a Odón de Buen en la creación del Instituto Español de Oceanografía. La verdad es que llegamos a Francia para rodar y entrevistar a especialistas y nos recibieron con los brazos abiertos”, dice Mirella. Tanto debió ser así que la realizadora ha pensado hacer una versión del documental el francés.

Mallorca es otro lugar clave. “Hemos rodado en varios lugares. En el Instituto Oceanográfico y en Museo Marítimo. Se ve que Odón es un personaje con carisma”. A veces aparece envuelto en seriedad, era catedrático y durante casi 45 años impartió clases a 25.000 alumnos en Barcelona y Madrid, sobre todo, pero la directora y productora ha comprobado que Odón de Buen era un hombre profundamente “simpático y afable”. “Mallorca fue clave en su biografía. Cuando vio que en Madrid se agitaba en 1936, Odón de Buen decidió irse a Mallorca. A los dos o tres días de su llegada estalló la Guerra Civil y fue detenido. Estuvo preso un año completo y fue intercambiado por una hija y una hermana de Miguel Primo de Rivera. Y luego ya acabó sus días en el exilio mexicano donde murió en 1945. A su hijo Sadí le ocurrió tanto en Córdoba, con tan mala suerte que a él lo ejecutaron muy pronto”. En Zuera, ya han grabado diversos lugares y los testimonios de la bibliotecaria Chus Juste, “la mujer que mima su legado”, entre otros.

 

19/01/2022 00:34 Antón Castro Enlace permanente. Temas aragoneses No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON DAVID GUIRAO SOBRE 'SAN JUAN DE LA PEÑA'

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San Juan de la Peña, con sus dos monasterios, es uno de los lugares más impresionantes de Aragón, cuna de historias, de leyendas, solanar y solar de reyes. En el antiguo monasterio, que se quemó tres veces, impresionan las tumbas, las reliquias y los restos, «los capiteles de cómic», el hipotético Santo Grial, los vestidos del Conde de Aranda, el claustro, el edificio en sí mismo, que parece excavado en la roca. El ilustrador David Guirao, con el escritor y profesor Pepe Serrano, acaba de firmar un curioso tebeo: ‘San Juan de la Peña’, que publica Mira editores y la Real Hermandad de San Juan de la Peña. El nuevo se fundó en 1714. Los autores han resuelto su acercamiento con sencillez y originalidad: van a los dos recintos para hacer un tebeo donde se «localiza parte de nuestra historia».

¿Cómo define este volumen?

Es una nueva colaboración con Pepe Serrano. Teníamos muchísimas ganas de volver a crear algo juntos, y esto es algo que para los dos ha sido totalmente diferente a lo que nunca hemos hecho: se trata de un cómic.

Parecía que lo andaban buscando, en cierto modo, ¿no?

En el fondo tanto para Pepe como para mí el haber creado un tebeo es como cumplir una aspiración porque a ambos nos enamora el medio. En la obra hay escenas que funcionan de manera simétrica.

¿Cómo se ha sentido en el cómic el ilustrador que es usted?

Muy extraño. Tanto Pepe como yo somos apasionados lectores de tebeos, insisto, y nunca habíamos realizado uno. Yo tenía claro que si lo hacía era con él, aporta muchos matices a la historia, a la narración.

¿Por qué lo dice?

Pepe Serrano, con quien hemos hecho entre otros proyectos como ‘El libro de la narices’ (en la desaparecida editorial Nalvay), es capaz de dar muchísima profundidad a los personajes con muy pocas líneas (algo tremendamente difícil) y el humor que aporta es fundamental para que tengas ganas de seguir pasando páginas.

¿Cómo definiría entonces su propia metamorfosis o su esfuerzo?

Ja, ja, ja. Yo he tenido que reamueblar mi cabeza y dibujar de manera muy diferente, ser consciente de que el medio es distinto al que acostumbro y procurar aprovechar todos los recursos que nos permite el lenguaje gráfico. Pero nos lo hemos pasado muy bien haciéndolo.

¿Cómo define Juan de la Peña, una de las cunas de Aragón? ¿Qué tiene de especial, de mágico, de legendario...?

Es un edificio espectacular. Nos impactó cuando lo visitamos, cómo se funde el monasterio con la roca. La capilla de san Victorián o el claustro son para sentirse muy orgullosos de tener tanta calidad artística tan cerca de casa.

Cuentan que van a tomar notas para un tebeo y acaban haciendo un metatebeo, ¿no?

Eso es: quisimos huir de una publicación donde solo se dieran datos, fechas... Sabíamos que tendría una voz didáctica, pero decidimos que hubiese otra voz más, la costumbrista, que es la de los creadores que buscan un lugar donde desarrollar esa aventura de ficción y, claro, no podíamos evitar meter esa ficción para que el lector se implicase en nuestra historia.

¿Sería muy distinto el tebeo que harían tras la aventura que narran, si hubiesen optado por ese camino?

Nos gusta mucho dejar espacio para que el lector imagine. La aventura del protagonista es un ‘macguffin’ clarísimo, es como la maleta de ‘Pulp Fiction’ que la ves pero no sabes lo que hay dentro, porque eso corre a cuenta de la imaginación de cada uno.

 

28/12/2021 08:33 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

RECUERDO DE CLARA DEL CAMPO

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Se ha ido una estupenda amiga: Clara del Campo. La conocí a finales de los 70 y principios de los 80. Era la mejor amiga de Lola, una coruñesa que se había instalado en Zaragoza y creo recordar que trabajaba en Telefónica. Coincidíamos a menudo: en casa de Lola, hermana de Mamen, otra gallega que se asentaría en Sabiñánigo y luego en Artosilla con su compañero Jesús García Mainar. Estuvimos un tiempo sin vernos, y años después nos encontramos en la Casa de la Mujer. Morena, simpática, sensible, era una gran lectora, un poco mitómana diría yo, se había casado con su compañero de siempre, Fernando (creo recordar que, por entonces, ella y Fernando vivían en Zumalacárregui) y tendrían una hija. Siempre me pareció una mujer alegre, vitalista, ávida de vivir más, de leer, de charlar, de disfrutar de las pequeñas cosas. Un cáncer de esos rápidos, tan malignos como fulminantes, ensombreció sus últimos años. O quizá fue tan letal que no le dio tregua y no fueron ni años sino meses devastadores.

Una de las últimas veces que la vi fue en una charla con Lita Cabellut en Ibercaja, creo que fue el 24 de abril de 2019. Hablamos luego, lo había pasado muy bien, recordamos viejos tiempos, y siempre tenía ganas de hablar de su hija, que estudiaba lejos, de su marido Fernando (que la define y la definía con más razón que nadie “como una persona única y adorable”), de Almudena Grandes, de Fernando Aramburu, de los descubrimientos literarios que hacía, de libros dedicados, de amigos comunes como Gervasio Sánchez y su familia, como Pilar Maldonado y Luis Germán, etc. Se fue el pasado 29 de noviembre. Y lo hizo casi en secreto: con el pudor y la delicadeza que siempre mostraba, rodeada de su familia y de un círculo de íntimos. No tengo una foto suya, quizá no le habría gustado que la pusiera, pero sí le habría gustado saber que muchos la recordamos y la hemos querido y admirado muy sinceramente. El adjetivo “adorable”, que le dedicó su marido Fernando, me parece el más idóneo. Y uno de los más hermosos. O al menos uno de ellos. Buscó la felicidad para ella y para los otros.

 

*La foto que elijo aquí es de Brooke Shaden. Para el alma soñadora de Clara, que ya anda por ahí, en otras latitudes, en otras tierras ignotas, como un ave errante en pleno vuelo. [Con todo mi cariño para Fernando y su familia.]

UN DIÁLOGO CON JOSIAN PASTOR

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DIÁLOGO CON JOSIAN PASTOR.

Con motivo del libro 'Lucía y las estrellas'

 

 

¿Qué eres tú, en realidad, poeta, narrador, cineasta, fotógrafo?

 

Buena pregunta. E imposible de contestar a día de hoy. Todavía no lo tengo claro, sabiéndome partícipe de todas esas artes más bien como un observador dispuesto a dar un paso atrás, como «intentólogo practicante» que nuca va a llegar a jefe de obra. Con el cine me he arruinado, con la poesía me he salvado, con la narrativa se me ha abierto un nuevo horizonte y la fotografía (incluyo el vídeo) me da de comer, además de alimentar mi alma abocada al Síndrome de Stendhal.

No podría vivir sin todas estas artes, aunque sea desde mi puesto en el burladero, tomado notas de los que saben, aprendiendo a esperar, a encontrar mi propia voz, que se resiste a llegar.

 

¿Cómo se da el salto del cementerio a un algo «Lucía y las estrellas»?

 

Una de las cosas que he aprendido últimamente es a centrarte en los encargos, por pequeños que éstos sean, como el concurso de EPITAFIOS O RELATOS ÁNGEL SANZ-BRIZ del Cementerio de Torrero, de los que me siento muy orgulloso (sin haber participado en ellos sino como coordinador). Y me parece un paso importante, puesto que uno es uno mismo sin importar el contexto ni el escenario donde tengas que «actuar». Tus propias herramientas intelectuales (por limitadas que sean) siempre son las mismas y se hacen indispensables para enfrentarte a cualquier faceta de la vida y, si es posible, salir airoso. Pero siempre detrás de tu propia verdad. Es el eterno dilema, caer bien o ser tú mismo. Pero no nos queda otra. No podemos ser lo que no somos, aunque aspiremos a ello. Nuestra visión es única y es lo más valioso de cada uno.

Tener llenos de notas los cajones de mi escritorio, cientos de poemas desperdigados por servilletas y algún que otro apunte sin sentido facilita la tarea de recolección de viejas promesas que crecen como racimos de uva y te miran directamente a los ojos cada vez que caen en tus manos. De ahí salió LUCÍA Y LAS ESTRELLAS. De cientos de notas desperdigadas durante años por aciagos escondites de mi escritorio y mis discos duros; puesto que el proyecto ya nació en mí como idea (y no como libro) hace ya mucho, mucho tiempo…

 

¿Cuándo surge como tal este libro, desde el nacimiento de la niña o mucho después?

 

La idea primigenia ya existía como un proyecto imposible de realizar. Y como todas mis ideas (con vida propia), intentan hacerse hueco en mi mente caótica y desfragmentada pisoteándose unas a otras, con violencia y subterfugios. Un buen día vio la luz como tarea imprescindible y no tuve más que obedecer a mi instinto, que me obligó a llevarla a cabo. Una especie de reconocimiento a mi existencia junto al ser que más quiero en este mundo (aunque alguna vez tengamos discusiones sin sentido sin llegar a solucionar nada en concreto).

Cuando reuní el material desperdigado le di un título provisional y el trabajo de su ejecución pasó a ser una necesidad vital. Desde entonces hasta hoy me obligué a mirar al pasado, a recordar las cosas buenas y más graciosas de nuestras vidas y cómo no, dilucidar un poemario de amor eterno hacia mi hija que ahora puede no llegar a entender (y que creo puede llegar a molestarle) hasta que ella tenga el privilegio de ser madre dentro de unos años.

 

De modo genérico, ¿qué has querido contar?

 

Todos sabemos, o hemos oído a los mayores, que nadie muere de pena (excepto algunas raras situaciones que se dan, sobre todo, en animales enjaulados). Todo el mundo suele salir de ese pozo de soledad, depresión y falta de seres queridos olvidando poco a poco los malos recuerdos y todo aquello que produce un gran dolor. Por eso mismo encaminé el libro hacia aquellos momentos intrascendentes que germinaron como recuerdo en nuestras vidas, quizá demasiado normales, vulgares en algunos casos, pero que nos hicieron crecer juntos y descubrir que formábamos parte de un mundo compartido y complejo al que no hay que darle demasiadas vueltas si de verdad queremos ser felices.

Estos recuerdos, aderezados como no podía ser de otra forma, con unos poemas que he personificado en mi hija Lucía (aunque cualquier padre podría recitárselos a sus propias hijas haciéndolos suyos). Cuando un poema sale a la luz editado ya deja de ser del autor y pasa a pertenecer a todo aquel que lo lee y lo particulariza.

 

¿Cómo se ha ido gestando el libro, cómo es ese equilibrio entre el verso y la prosa, cómo se elude la cursilería o lo excesivamente sentimental?

 

Ahí has dado en el clavo. No lo he eludido, aun a sabiendas de que era peligroso desde el punto de vista crítico-literario. Me he desnudado por completo en lo sentimental, aunque he evitado por todos los medios la cursilería (no sé si lo he conseguido). No he utilizado demasiados artificios ni figuras retóricas, ni nada que pudiera entorpecer lo que significaba para mí este libro: una especie de epistolario, un poemario vital, una necesidad de decirle a mi hija que la quiero (aunque insisto, discutimos mucho). Dejar constancia de un recordatorio de lo que fuimos en otros tiempos para reencontrarnos en un futuro próximo. Sin ínfulas de grandeza. La unión filial de un padre y su hija, sus momentos, sus incursiones en la vida, sus chascarrillos de familia. El verso da consistencia al relato de carta de amor, lo materializa en algo que está por encima de lo simplemente narrativo. Un poema de amor nunca es vergonzante, y menos si va dirigido a la persona que amas. Es el sello de oro que adorna y da valor a cualquier misiva dirigida al ser amado. Lo que hace posible imaginarnos a la persona a quien va dirigida, aunque no sepamos nada de ella.

 

¿Tenías claro que querías hacer una declaración de amor a tu hija?

 

Tuve momentos en los que quise incluir momentos negativos de nuestra relación (que también los hubo), dándoles un toque de humor, claro está. Las cosas de casa se quedan en casa. Pero esa idea tan descabellada y fugaz pronto despareció de mi cabeza. Cuando se quiere homenajear a alguien, y más a una hija que va a cumplir dieciocho años (con lo que eso conlleva para ella, al ser mayor de edad y todas esas disposiciones legales), supuso para mí un reto; siempre pensando en que ella podría leer el libro con otros ojos dentro de veinte o treinta años, cuando yo no esté a punto de abandonar este mundo.

Para hacer una declaración de amor, ésta tiene que ser sincera, desnuda, simple y concisa. No tiene que generar dudas al interlocutor a quien va dirigida. No hay otro camino. ¡Cuántas novias habrá perdido Góngora o Quevedo (tan amigos ellos) por no haber sabido expresar con especial claridad y sencillez sus deseos de amor!

 

¿Es un libro a contrapelo, en tiempos de feminismo?

 

Por definición racional y al ser padre de una sola hija me considero feminista de profesión. Defensor a ultranza de los derechos de la mujer y por supuesto de la igualdad de oportunidades. Es algo tan obvio como el no estigmatizar al hombre, al padre, al hijo (y al Espíritu Santo) por el mero hecho de ser lo que son, por ser lo que somos, guardianes de nuestras hijas hasta que vuelen del nido y mucho más allá.

No olvidemos que la sociedad se construye con amor y no con odio. Y dentro del amor entramos nosotros, los hombres (espero no molestar a nadie). Libre te quiero pero no mía… Grande te quiero pero no mía… Ni de Dios ni de nadie, ni tuya siquiera.

Decía mi querido y admirado poeta Agustín García Calvo.

 

En el fondo, también es un libro sobre la literatura, ¿no?

 

Qué menos que intentar ser parte del barrio de los escritores a los que alguien lee alguna vez. Puede sonar a sueño imposible pero el esfuerzo que dedicamos los «escribidores» a nuestras obras, por pequeñas que sean es, al menos, perturbador. Lo más difícil es intentar caernos bien a nosotros mismos. Y no siempre lo conseguimos.

Por supuesto que hay que revisar hasta la extenuación cualquier texto que se precie, pero el saber parar a tiempo evita muchos ictus innecesarios. Me viene a la mente el libro sobre Berna que Mi estimado Manuel M. Forega le escribiera también a su hija creo que en el noventa y seis del siglo pasado. Y todos sabemos que los escritores, al menos algunos, siempre se arrepienten de haber sacado a la luz según qué libro, casi siempre en sus comienzos. Pues bien, estoy seguro de que este libro dedicado a mi hija, así como el de Forega, siempre tendrá su pequeño rincón en nuestro maltrecho corazón de poetas desahuciados (y aquí sí que he querido ser algo cursi).

 

¿Para quién has pensado este libro, porque está claro que no es sólo un libro para ella, sino que quieres presentarlo y promocionarlo y todo eso?

 

Es una pequeñísima edición para la familia, amigos y conocidos. Un best-seller de pedanía. Claro que me enorgullece que forme parte de mi obra literaria, y por supuesto me encantaría que fuera leído por mucha gente. Pero sé a ciencia cierta que no va a poder ser posible por sus escasos ejemplares y nula distribución. Podríamos decir que va a convertirse en un libro «raro» e inaccesible incluso antes de nacer. Uno de esos libros de viejo que busca con fruición nuestro admirado José Luis Melero (quien por cierto ya tiene su ejemplar).

 

 

 

¿Cómo es Lucía, qué te conmueve de ella?

 

Qué decir de nuestras hijas, querido Antón. Pues que nos tienen rendidos, subyugados a sus deseos, por incomprensibles que sean. Siempre me he preguntado cómo de un ser vulgar y rudimentario como yo (así me define mi mujer muy de vez en cuando) ha salido tal maquinaria de precisión suiza, de tal belleza y tan llena de ternura que ha destruido en cierto modo la terrible adolescencia. Un punto y seguido a tener en cuenta después de este libro, dedicado a su infancia y crecimiento personal.

Lo que más me conmueve de ella es que a veces me escucha. Incluso piensa en las mamarrachadas que le digo, cuando hago de padre. Eso siempre me ha fascinado, puesto que nadie me ha escuchado nunca y nadie te enseña a ser padre, siendo la profesión más difícil y tediosa que he conocido. Sólo espero que mantenga un recuerdo grato del que intentó ser un buen progenitor sin tener idea de cómo hacerlo, bregando con cosas inentendibles de las que saldría corriendo sin mirar atrás si yo tuviera sus dieciocho años. Su virtud tocando el piano, su bagaje académico… Todo eso me fascina, pues yo siempre fui un bala perdida. La admiro sin decírselo, no sea que quiera imitarme y todo se vaya al garete.

 

¿Estás invitando a los demás padres a que hagan libros como el tuyo?

 

Qué bonito sería. Qué maravillosos recuerdos se guardarían con una especie de transmisión  genético-literaria en todas las familias. Conoceríamos cómo pensaban nuestros bisabuelos, nuestros abuelos, nuestros padres, a veces auténticos desconocidos para nosotros. Desde luego podrían contar con algo muy importante: el recuerdo imperecedero de lo que fueron, su visión local del mundo, sus interacciones con la familia. En definitiva, literatura de andar por casa con algún exceso de verdad. Un viaje iniciático por los arrabales de nuestros seres queridos que sólo queda en eso, un simple paseo por nuestros recuerdos cotidianos, que son los que germinan.

 

08/12/2021 10:38 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

CONGRESO 'MEMORIAS DE LA INTOLERANCIA'

JAVIER RAMÓN COORDINA 'MEMORIAS DE LA INTOLERANCIA'
[En la imagen, 'El martirio de San Pedro de Arbués' (1664), por Murillo (Museo del Hermitage, San Petersburgo).]
Congreso: Memorias de la Intolerancia. El encuentro se celebra el 24 y 25 de noviembre en la Universidad de Zaragoza y la Institución Fernando el Católico. La Biblioteca María Moliner de la Universidad de Zaragoza y y el aula de la Institución Fernando el Católico acogen los próximos días 24 y 25 de noviembre el congreso Memorias de la Intolerancia. Violencia y discursos del odio religioso en la Europa del siglo XIX. Durante estas dos jornadas, especialistas internacionales abordarán desde un punto de vista histórico la convivencia entre diversas religiones y culturas, lo cual constituye uno de los principales retos de las sociedades contemporáneas. A lo largo de la historia la violencia religiosa y los discursos del odio han lastrado la implementación de medidas de tolerancia y, más tarde, de libertad religiosa.
El objetivo de esta propuesta es analizar cómo las manifestaciones de intransigencia religiosa limitaron la efectividad de estas medidas de convivencia. Para ello, las distintas ponencias se centrarán en el papel que desempeñó la memoria de la intransigencia —víctimas, agentes y procesos— en los debates en torno al papel de la religión en la esfera pública en el siglo XIX. La discusión se producirá en torno a tres espacios geográficos —Europa, España y Aragón—, prestando una atención especial al controvertido recuerdo del primer inquisidor aragonés, Pedro Arbués, agente y víctima de la violencia religiosa.
El plazo de inscripción finaliza el próximo domingo, día 21 de noviembre, incluido.
Puede consultarse toda la información y el programa en la página web del Instituto de Patrimonio y Humanidades (IPH): https://iphunizar.com/.../memorias-de-la-intolerancia/
MIÉRCOLES 24 DE NOVIEMBRE / WEDNESDAY, NOVEMBER 24TH
Mañana / Morning
Aula de la Institución «Fernando el Católico»
09:00 h Bienvenida / Welcome
MESA / PANEL
MEMORIES OF INTRANSIGENCE AND RELIGIOUS VIOLENCE IN EUROPE
09:15 h Valentine Zuber (École pratique des hautes études) Servet’s memory as the symbol of Christian intolerance
10:00 h Eveline G. Bouwers (Leibniz-Institut für Europäische Geschichte) The long shadow of the Eighty Years’ War: memory, pluralism and conflict in the Modern Low Countries
10:45 h Debate / Discussion
11:00 h Descanso / Coffee Break
11:45 h Géraldine Vaughan (Université de Rouen) Catholic violence in anti-Catholic British discourse in the nineteenth century
12:30 h Ignazio Veca (Università di Pisa) The crusade between memorial activation and reenactment: sacrifice, war and the brutalization of enemy in the nineteenth century
13:15 h Debate / Discussion
Tarde / Afternoon
Salón de actos de la Biblioteca «María Moliner», Facultad de Filosofía y Letras,
Universidad de Zaragoza
16:00 h Olaf Blaschke (WWU Münster) Memory in anti-Judaism and modern antisemitism: German catholic mentalities between 1870 and 1945
16:45 h Francisco Javier Ramón Solans (Universidad de Zaragoza) Remembering catholic martyrs. Religious intransigence and defense of the papacy in 1867
17:30 h Descanso/ Coffee Break
MESA / PANEL
ENTRE ACTOR Y VÍCTIMA: EL INQUISIDOR Y MÁRTIR PEDRO ARBUÉS
BETWEEN PERPETRATOR AND VICTIM: THE INQUISITOR AND MARTYR PEDRO ARBUES
17:45 h Eliseo Serrano (Universidad de Zaragoza) La beatificación de Pedro Arbués en la España moderna
18:30h Joseba Louzao (Universidad de Alcalá de Henares) Entre la santidad y la nación.
Imagen y memoria de Pedro Arbués en la España contemporánea
19:15h Debate/ Discussion
JUEVES 25 DE NOVIEMBRE / THURSDAY, NOVEMBER 25TH
Mañana / Morning
Salón de actos de la Biblioteca «María Moliner»,
Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Zaragoza
MESA / PANEL
VIOLENCIA RELIGIOSA Y NACIONALISMO INTRANSIGENTE EN ESPAÑA
RELIGIOUS VIOLENCE AND INTEGRALIST NATIONALISM IN SPAIN
09:00 h Xavier Andreu (Universidad de Valencia) The limits of tolerance. Remembering the religious policies of the Catholic monarchs in nineteenth-century Spain
09:45 h Juan Pablo Domínguez (Universidad de Navarra) La intolerancia española en el relato nacional decimonónico
10:30 h Debate / Discussion
10:45 h Pausa / Coffee Break
11:00 h Pablo Bornstein (Universidad Complutense de Madrid) Rethinking the semitic: the historiography on Jewish and Muslim Spain and its impact on the Restoration’s national debates
11:45 h Daniel Muñoz Sempere (Universidad de Cádiz) El feri de Benastepar, by Miguel Hué y Camacho, and the second life of the Moorish novel
12:30 h Debate / Discussion
13:00 h Conclusiones / Conclusions
INSCRIPCIÓN
La inscripción se realizará a través de la página:
El plazo de inscripción finaliza a las 14:00 h del día 22 de noviembre, lunes, salvo que se complete previamente el aforo.
DERECHOS DE INSCRIPCIÓN: 15 €
Los derechos de inscripción no serán reembolsados en ningún caso.
EVALUACIÓN DEL CURSO
Condiciones para la evaluación del Curso:
Presencia de la persona inscrita en, al menos, el 85% de todas las actividades que se programen, lo que dará derecho a un Diploma de Asistencia expedido por la Institución Fernando el Católico.
Coordinación / coordination: Francisco Javier Ramón Solans (Universidad de Zaragoza) fjramon@unizar.es
Secretaría técnica / technical secretariat: Zésar Arranz Conte (Universidad de Zaragoza)
Colaboran los proyectos de investigación: «La memoria de Pedro Arbués. Tolerancia y violencia religiosa en la España del siglo xix» JIUZ-2020-HUM-01; «La dimensión popular de la política en la Europa Meridional y América Latina, 1789-1889» PID2019-105071GB-I00 ; y el grupo de investigación «Politización Y Políticas Del Pasado En La España Contemporánea» H02_20R.
La sesión de la mañana del 24 de noviembre podrá ser seguida en directo a través del canal de youtube de la Institución «Fernando el Católico» / 24 November’s morning session will be streamed live on the youtube channel of the Institución «Fernando el Católico»:
El resto de sesiones podrán ser seguidas en directo a través del enlace / The rest of the sessions will be streamed live through the link:
La memoria de la intolerancia
En 1936, en un mundo que se desmoronaba, el humanista vienés Stefan Zweig publicaba un ensayo, Castellio contra Calvino. Conciencia contra violencia. El recuerdo de la intolerancia religiosa se proyectaba siniestramente sobre un presente atribulado por el ascenso del nazismo. Zweig insistió en la necesidad de recordar a las víctimas de la intolerancia:
Pues la Historia no tiene tiempo para hacer justicia. Enumera, como los fríos cronistas, sólo los éxitos, rara vez en cambio los mide con criterios morales. Sólo se fija en los vencedores, dejando a los vencidos en la sombra. Sin el menor escrúpulo, estos «soldados desconocidos» son enterrados en la fosa común del olvido. Nulla crux, nulla corona —ninguna cruz, ninguna corona— celebra su olvidado, su estéril sacrificio. […] Y por eso es necesario recordar una y otra vez al mundo, un mundo que sólo ve los monumentos de los vencedores, que quienes construyen sus dominios sobre las tumbas y las existencias destrozadas de millones de seres no son los verdaderos héroes, sino aquellos otros que sin recurrir a la fuerza sucumbieron frente al poder, como Castellio frente a Calvino en su lucha por la libertad de conciencia y por el definitivo advenimiento de la humanidad a la tierra.
Desafortunadamente, alegatos como el de Stefan Zweig no fueron frecuentes. En el siglo XIX, la memoria de la violencia religiosa no se transformó necesariamente en un alegato a favor de la tolerancia o la libertad de conciencia. Es más, con frecuencia, se convirtió en un argumento para el odio religioso. Cierto es que hubo quiénes recurrieron al pasado para superar las diferencias y defender la creación de un marco de convivencia. Eran estas lecturas herederas de tradiciones ilustradas y revolucionarias, que bebían de las reflexiones teológicas de un John Locke ante las tensiones entre anglicanos y católicos, de corte más filosófico de un Pierre Bayle tras la revocación del Edicto de Nantes o de carácter histórico-filosófico de un Voltaire tras la ejecución de Jean Callas. Esta idea de recordar y superar un pasado de intolerancia también se nutrí de experiencias cercanas más positivas como habían sido las patentes de tolerancia concedidas a diversas confesiones en la segunda mitad del siglo XVIII y a lo largo del siglo XIX así como de las dos primeras experiencias de libertad religiosa en 1791 con la primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos y la Constitución francesa. Sin embargo, la búsqueda de referentes en el pasado se vería lastrada por discursos de odio interconfesionales, así como por la afirmación de un nacionalismo confesional primero y las guerras culturales después.
Esta constatación de una memoria intolerante pudiera resultarnos a primera vista chocante dado que, en el presente, asociamos la memoria de las víctimas con la reparación y el reconocimiento. Tras el holocausto y el fin de las utopías, las víctimas, como señala Enzo Traverso, “han invadido la escena y ahora dominan nuestra visión de la historia”. La Shoah se ha transformado “en paradigma de la memoria occidental, en torno a la cual se construye el recuerdo de otras violencias recientes o lejanas”.1 No obstante, tampoco estas memorias están exentas de confrontaciones, ni llevan siempre a un ejercicio de empatía hacia las víctimas de otras violencias, ni impiden, cuanto no sirven para fomentar, otros discursos de odio.
La memoria de las víctimas de la violencia religiosa en el siglo XIX también fue polisémica y se convirtió en un terreno en disputa por diferentes identidades confesionales y nacionales. Casos como el de las conmemoraciones de Miguel Servet, brillantemente analizado por la profesora Valentine Zuber, ilustran a la perfección cómo un mismo caso de intolerancia pudo ser interpretado de diferentes formas en función de los países y grupos que promovieran su conmemoración.
Tres elementos nos permitirán reflexionar en torno a los conflictos en torno a la memoria religiosa en el siglo XIX: la era de las conmemoraciones, las guerras culturales y la segunda era confesional.
Muchas de estas polémicas en torno a la memoria de la violencia religiosa alcanzaron su máximo desarrollo en lo que se ha venido a llamar la “era de las conmemoraciones” cuando en las décadas del cambio de siglo, políticos y asociaciones civiles se lanzaron a celebrar aquellos momentos que consideraban que habían desempeñado un papel clave en la forja de su identidad nacional, regional y/o local. El pasado se convirtió en campo de batalla por la definición del verdadero ser nacional, una pugna en la que el elemento religioso ocupó un papel central.
En el terreno de las conmemoraciones y centenarios, la religión ha sido analizada como un epígono de la pugna entre conservadores y liberales. Sin embargo, al analizar la propia práctica conmemorativa observamos cómo las políticas del pasado impulsadas desde las diversas confesiones tienen lógicas propias que convergen en ocasiones con otras lógicas nacionales y políticas, como sería la conmemoración de la Thesenanschlag, la colocación de las 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg en 1517, y el nacimiento y muerto de Lutero que fueron progresivamente germanizados, celebrándolo no sólo como reformador religioso sino también como un héroe nacional en las luchas por la unificación alemana.2 Un símbolo todavía más complejo es el de Jean Calvin, cuya memoria era difícilmente articulable en términos nacionales ya que había nacido en Francia, pasó la mayor parte de su vida en Suiza y su pensamiento tenía una dimensión internacional. No obstante, los protestantes franceses trataron de convertirlo en un símbolo nacional con el objetivo de contrarrestar una Reforma protestante muy vinculada al espacio germánico. A pesar de que Calvino fuera vinculado con los valores centrales de la Revolución francesa, su polémico papel en la ejecución de Miguel Servet condicionó la celebración del centenario de su nacimiento en 1909.
En el terreno propiamente de la violencia religiosa, encontramos multitud de discursos que legitiman la violencia religiosa como es el caso de la cruzada en el marco del catolicismo o conmemoraciones de marcado carácter anticatólico y anglicano como The Twelfth en Ulster conmemorando la Batalla de Boyne en 1690 o la Bonfire Night en la que se quemaban efigies de Guy Fawkes y el papa. En el catolicismo decimonónico, buena parte de estas conmemoraciones del pasado están mediatizadas por la idea del martirio y por la conexión del sufrimiento del pasado con el presente. Lo veremos a través de la activa política de canonizaciones y las celebraciones del centenario de San Pedro y San Pablo en la década de 1860, rescatando ejemplos que iban desde la persecución romana hasta la lucha contra la reforma protestante y la evangelización.
Y es que la conocida como era de las conmemoraciones coincide prácticamente en el tiempo con las guerras culturales que sacudieron las sociedades europeas a finales del siglo XIX y en las que el conflicto entre Iglesia y Estado adquirió una nueva dimensión gracias a la “movilización de masas y la polarización social” así como a su extensión, abarcando “virtualmente cada esfera de la vida social: colegios, universidades, prensa, matrimonio y relaciones de género, lugares de entierro, cultura asociativa, el control del espacio público, la memoria folclórica y los símbolo nacionales”.
Además de por la era de las conmemoraciones y las guerras culturales, estas disputas en torno al recuerdo de la intolerancia están atravesadas por un tercer elemento, los conflictos interconfesionales que marcaron lo que Olaf Blaschke calificó como Second Confessional Age. Durante el siglo XIX, la pertenencia a una confesión constituyó un elemento definitorio de la identidad social y su espacio relacional. En aquel mundo liberal, los conflictos entre confesiones no sólo no habían decrecido, sino que se habían avivado, dotándose de nuevos significados en la pugna por la definición de conceptos claves del siglo XIX como civilización, progreso o raza. En este sentido, las memorias de la intolerancia cumplieron un papel muy variado. Por un lado, se trataba de un discurso de la otredad, la memoria de la intolerancia trataba de mostrar que el otro era el intolerante y, por tanto, incompatible con los valores modernos de tolerancia y respeto. Por el otro lado, se justificaba la violencia por razones tácticas o de supervivencia, señalando que era el otro el que amenazaba su propia existencia, sosteniendo que la coexistencia no sólo era imposible sino que hubiera acarreado todavía más violencia. Expulsiones y masacres colectivas o instituciones como la Inquisición quedaban pues justificadas como un mal menor. De esta forma, las memorias de la intolerancia lejos de inspirar la convivencia, se convertían simultáneamente en un discurso de la otredad –el otro era el intransigente– y en una necesidad, ante los discursos que subrayaban la amenaza o la violencia del otro.
Por último, la cuestión de la memoria de la intransigencia debe ser insertado en el marco general de la reflexión sobre los elementos que lastran la libertad religiosa y que beben todavía de las lógicas de la tolerancia. La aprobación de medidas de libertad de cultos no borró las diferencias que existían entre las religiones en la esfera pública, tanto por su capacidad de influir en las instituciones políticas y sociales como por su presencia simbólica. De hecho, en algunos casos se llegaba a combinar la libertad de cultos con la declaración de una religión estatal oficial. Con ello, en el fondo se perpetuaba la lógica de poder que subyacía a la tolerancia religiosa.
La tolerancia religiosa implica una relación de fuerza asimétrica entre el que tolera y aquel que es tolerado. El primero determina las reglas de juego, lo que es aceptable y lo que no, mientras que el segundo, a pesar de la mejora de su estatus debe acomodarse a una situación predefinida. La tolerancia es un instrumento del poder hegemónico que concede a una confesión un espacio para practicar su religión, a cambio de aceptar su condición de minoritaria. Los propios actores percibieron que esta relación de fuerza, Mirabeau decía que tolerancia era “tyrannical since the authority that tolerates can just as well not tolerate” (1789). Similares consideraciones se pueden encontrar en la famosa carta de George Washington a la congregación de los hebreos de Newport (1790) o de Thomas Paine en su Rights of Man (1791). Todos ellos coincidían en que la libertad de conciencia permitiría superar el “despotismo” de la tolerancia y garantizar la igualdad entre las personas.
En la novela alemana, Der Fall Mauritius, Jakob Wassermann pone en la boca de unos de sus personajes, el testigo clave Gregor Waremme,
My father was proud of being emancipated. Emancipation is a cunning device, it removes the pretext for complaint from the suppressed. Society excludes him; the State excludes him; the physical ghetto has become a mental and moral one; one sticks out one’s chest and calls it emancipation
La libertad religiosa eliminó algunas de las limitaciones civiles y políticas que sufrían los "tolerados", pero no consiguió borrar los desequilibrios anteriores, ni en términos de poder económico ni de presencia pública e influencia política y mediática. El pasado no fue una excepción.

21/11/2021 10:06 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

JUAN VILLALBA HABLA DE SU LIBRO SOBRE ELVIRA DE HIDALGO

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¿Cuántos años lleva siguiendo a Elvira de Hidalgo?

Recopilando información aproximadamente unos 10 años, si bien, la escritura propiamente dicha me ha llevado unos dos años, trabajando con especial intensidad durante el encierro obligado por la pandemia.

De partida, ¿qué le atrajo de ella?

Siempre me llamó la atención que su importantísima trayectoria profesional como cantante -fue una de las más grandes de la época dorada de la ópera- pasara prácticamente desapercibida y quedara ensombrecida por ser la maestra de Maria Callas, cuando lo cierto es que para entender su forma de enseñar hay que partir precisamente de su forma de cantar, lo hacía empíricamente, desde sus propias habilidades interiorizadas desde niña cuando fue educada en la técnica del ‘bel canto’, de la que ella sería una de las últimas representantes de verdadero nivel. 

Explíquenos esas dos partes tan clara del libro: Elvira, una, y Elvira con Maria Callas, la otra. ¿Siempre lo has concebido así’ 

Siempre pensé estructurar el libro en dos partes, una primera dedicada a la trayectoria profesional de Elvira, de la que se conocían tan solo algunas de sus actuaciones principales, y una segunda que mostrara cómo esa vida le sirvió para modelar desde su experiencia personal el físico, la voz y la personalidad de la Callas, este mito no se puede entender si no se conocen las bases sobre las que se construye y estas, en gran parte, están en la vida de su maestra.

Elvira de Hidalgo ha sido, esencialmente Rosina de ‘El barbero de Sevilla’, pero ha hecho muchas cosas: desde 1908, tuvo una carrera intensa, viajera. ¿Cuál fue su lugar, cuál es su importancia en el mundo de la ópera? 

Ella fue una verdadera prima donna que triunfó en papeles de soprano ligera (Reina de la Noche, en La flauta mágica, o Filina, en Mignon) o lírico-ligera (Amina, en La Sonnambula, o Norina, en Don Pasquale, Marie, en La hija del regimiento o Lucia, en la ópera de homónimo título), pero en su papel de Rosina, a mi juicio, fue la mejor de la historia de la ópera 

La vemos con muchos grandes artistas. Quizá ninguno sea tan extravagante como Chaliapin. ¿Cómo fueron sus relaciones con los músicos, con los compañeros? ¿De quiénes se sintió cerca? 

De Chaliapin fue íntima, quizá muy íntima, pasó temporadas de vacaciones en sus propiedades de Londrés y París, lo acompañó en una agotadora gira americana que partió desde Canada y llegó hasta Cuba, logró que cantará en el Liceo de Barcelona… Fue buena amiga del egocéntrico Hipólito Lázaro, también de Fleta, Ruffo, Gigli, Volpi… como rival tuvo a la soprano Ada Sari… Fue amiga de la Paulova, la soprano Lina Cavalieri, en su momento considerada la mujer más bella del mundo, le pidió que le enseñara a tocar las castañuelas, enamoró a un Romanov, el Aga Kahn le pidió relaciones, se casó con un marqués y luego con un gran político y empresario…Pero cerca, cerca, tal vez solo lo estuviera de su hermano Luis y de Maria Callas.

Exhumas muchas críticas y notas sobre ella. Por lo regular, todo es muy positivo.

Sí, en general la crítica especializada la reconoció como una de las voces privilegiadas a nivel mundial dentro de su tesitura, de hecho la calificaron como una segunda Adelina Patti, pero por encima de su voz destacaron siempre su capacidad interpretativa, mostrándose unánimes en reconocerla como la mejor Rosina de su época. Una de las descripciones más poéticas y acertadas sobre su figura artística es la del escritor, pintor y compositor italiano Bruno Barilli, quien la dibujaba con los siguientes trazos: “Ante el inocente sonido de su voz, que tiene un timbre pálido y tierno como la plata, las manos amenazadoras del crítico caen impotentes y las caras más molestas se suavizan; notas humildes y risueñas salen volando de su garganta y flotan por la sala como palomas blancas con la rama de olivo en el pico [...]Ella arrulla y amortigua el sonido al silencio con una melancolía quejumbrosa que parece un eco de asombro o el final de una conversación infantil sostenida con la luna. El gesto de sus dedos de azúcar está lleno de sinceridad y ternura y en su canción está la indulgencia, modestia, capricho y ansiedad de la niña más casta y voluble…”

¿Cómo fue su encuentro con Miguel Fleta? 

Intuyo que debieron ser buenos amigos, sus carreras artísticas confluyen por primera vez en la gira sudamericana del año 1922, caracterizada por la rivalidad en los escenarios de Hipólito Lázaro y Fleta, que alcanzaría su máxima expresión al año siguiente en el Teatro Real de Madrid, donde Elvira debió compartir el mismo corral con dos gallos de pelea en sendos Rigolettos y navegar entre dos aguas, o mejor fuegos, pues también era buena amiga del tenor catalán. 

¿Cuál sería para ti el balance de su carrera? 

Sin duda, Elvira de Hidalgo fue una excelente soprano y una gran maestra de canto cuyo magisterio se extiende más allá de la Callas, con ella también se formaron otras muchas grandes voces de la lírica como Constantino Ego, Giorgio Kokolios-Bardy, Silvana Bocchino, Zoe Vlachopoulos, Akiko Kawano, Ana María Iriarte, María Dolores Ripollés, Luís Andreu, María Uriz… por citar algunos. 

Toda la segunda parte está centrada en Maria Callas y su relación con Maria. ¿Qué le debe de veras Callas a la turolense? 

Educó su voz y consiguió recuperar para el mundo de la ópera la voz perdida de la soprano ‘sfogato’, “ilimitada”, pero también le enseñó la importancia de la puesta en escena, el sentido artístico y dramático de los personajes… fue, como alguien la definió, su Pigmalión en lo artístico, pero también fue su amiga, consejera y, casi, o sin casi, una segunda madre en su vida personal.  

¿Qué valor tiene para la historia ese rico epistolario de la Callas a Elvira? Le dice en una carta: “Mi afecto por ti no tiene límites”. 

Muestra la evolución del trato de Maria con respecto a Elvira, que pasa del respeto de la alumna por su maestra a la complicidad y la confidencia de la amiga con problemas sentimentales o a la petición de ayuda desesperada ante situaciones difíciles de la vida. 

Elvira fue una mujer que quiso vivir bien, que le gustaba el lujo, la moda, se casó dos veces y enviudó pronto, pero parece que lo que más le dolió fue el abandono de Lakis Vassilakis. ¿Es así? 

Elvira antepuso la diva a la mujer, su carrera profesional a su vida personal, pero en su etapa de maestra en Atenas se enamoró de Vassilakis, un alumno dieciséis años más joven, que le robó dinero y el corazón. Su traslado a Ankara seguramente fue un intento de buscar en la distancia el olvido de ese amor. 

Recuperas a otro personaje clave: Luis de Hidalgo, experto en moda y hermano suyo. ¿Qué importancia tuvo en su vida y en la de Maria?

Luis Rodríguez Hidalgo, hermano pequeño de Elvira, junto con Biki Milán, fueron sus asesores de moda preferidos, la vistieron y la instruyeron en cuestiones básicas de elegancia -caminar con tacones, maquillarse correctamente, combinar prendas y accesorios…-   y convirtieron el “patito feo” que era en la diva de la ópera y del papel cuché que fue proclamada la mujer más elegante del mundo en 1957.

02/11/2021 09:24 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

NOTAS SOBRE 'MALABROCCA' Y RAFA BLANCA

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Este fin de semana, con el Teatro del Mercado lleno, se hizo la representación de ‘Malabrocca’, por el Teatro Negro, y un actor en estado de gracia: Rafa Blanca, dirigido por el actor y dramaturgo Alberto Castrillo-Ferrer, que es un profesional de una pieza que entiende el teatro como un acto de comunicación donde no se aburra ni el aire. La pieza es una adaptación libre y humorística de una novela, ‘Maglia negra’ de Mateo Caccia, que recrea la vida de un ciclista que siempre quedaba el último y que hizo de ello el motivo de su fama y de su leyenda en un tiempo en que los grandes corredores del Giro, y del Tour (ambos ganaron dos), eran Fausto Coppi (que estuvo en Zaragoza y corrió en el Parque Grande) y Gino Bartali. Bartalia en 1938 y 1948; Coppi en 1949 y 1952. La obra, dicho sea de paso, se centra sobre todo en 1946.

La pieza se introduce con un relato que parece autoficción: en un viaje a Italia, Rafa Blanca ve una tienda de bicicletas, se queda anonado ante el escaparate e invita a su mujer a entrar. Allí ve fotos de ciclismo (la famosa y ambigua de Coppi, Bartali y el botellín de agua) y también una ‘maglia nera’. El dueño, que tiene un humor que parece somarda y aragonés, le ayuda a reconstruir la historia de Malabrocca, al que Rafa Blanca, divertido, versátil, le da vida… A él y a otros muchos personajes: a periodistas, corredores, técnicos, a Ninfa, la propia esposa de Malabrocca, reconstruye el diálogo con el anciano en varios instantes e incluso con su mujer Silvia en el interior de la casa de bicicletas, y realiza un trabajo actoral asombroso, pleno de humor, de ironía, de matices, y de esos pequeños gestos que bien medidos resultan perfectos y dicen mucho del ciclismo, de la memoria, de los oficios de la escena y de este tránsito que conduce la función desde la risa hasta el llanto.

Rafa Blanca ofrece una lección de interpretación en apenas 80 minutos, agiliza el discurso, lo lleva y lo trae por donde quiere, es reflexivo y narrativo, psicológico y épico, además interactúa con el público sin perder el hilo y sin dejarle que interfiera en exceso, y utiliza una pantalla blanca que le permite realizar proyecciones evocadoras que juegan con la gesta y el esfuerzo de la bicicleta. El personaje se convierte en un pícaro, nada que ver con la grandeza de Bartali, que salvó a 800 judíos pasando salvoconductos en el interior de su manillar y en los tubos de su bicicleta ni tampoco con la clase y los éxitos de Coppi.

El público aplaude a rabiar en este espectáculo sobre un perdedor, un pícaro, un hombre que quizá encontrase un punto de redención y que ayuda a entender qué significa para los italianos el Giro y el ciclismo. Si quedasen entradas, no se lo pierdan. Rafa Blanca, con todo el equipo que lo apoya y con un sencillo manillar y un ágil cambio de maillots y pantalones, está soberbio. Ha encontrado a su antihéroe, lleno de humanidad, y su tono. Luigi Malabrocca nació en 1920, hace 101 años, y murió en 2006.

REPARTO

Rafa Blanca



EQUIPO ARTÍSTICO

Escenografía.  Manuel Pellicer

Vestuario.  Arantxa Ezquerro

Iluminación.  Alejandro Gallo

Espacio sonoro.  David Angulo

Diseño gráfico.  Manuel Vicente

Fotografía.  Silvia Belloc

 

DIRECCIÓN

Alberto Castrillo-Ferrer

 

 

01/11/2021 13:42 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN: UNA LECTURA DE ALOMA RODRÍGUEZ

https://blogs.20minutos.es/motel-margot/2021/10/23/siempre-quiero-ser-lo-que-no-soy-de-aloma-rodriguez-editorial-milenio-2021/

 

Octavio Gómez Milián escribe de 'Siempre soy lo que no quiero ser' de Aloma Rodríguez, que acaba de publicar el sello Milenio de Lérida.

 

La escritora presenta el sábado 23, a las 12.30, en Alcañiz.

23/10/2021 07:31 Antón Castro Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

RECUERDO DE FÉLIX ROMEO (1968-2011)

Tal día como hoy, 7 de octubre, entre las seis y las ocho de la mañana, en casa de la escritora Aloma Rodríguez, en Madrid, fallecía Félix Romeo Pescador. Cuando se dio la noticia, y el desfibrilador no llegó a tiempo, empezaron a llegar amigos: el escritor Marcos Giralt Torrente, la jefa de prensa Carlota del Amo, el actor Jorge Sanz, que quería a Félix como a un hermano, cómplices más jóvenes como Daniel Gascón y Jonás Trueba. Todos parecían habitar un alucinado despertar de tinieblas y un inesperado lago de lágrimas. Félix, uno de los intelectuales más completos y complejos que ha dado Aragón en el último cuarto de siglo, era ante todo un sabio curioso, querido, arrollador, deslumbrante en los detalles y a veces en la ira (que se esfumaba de súbito como los vapores de la gaseosa), y era el ciudadano dialéctico, aquejado de una oscura y casi secreta melancolía, al que nada le era ajeno. Leyó, desde joven, más de lo que parecía razonable e incluso verosímil; tuvo siempre un metrónomo propio para estirar el tiempo, una voracidad infinita por todo: por los libros, por el cine, por los viajes, por las relaciones humanas y por el amor, por la comida, por el arte, por la música y por las ciudades, y entre ellas, su amada y carnal Zaragoza, y de ella, su metafísico barrio de Las Fuentes.

La vida breve de Félix (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011) compendia muchas existencias, muchos desvelos, quimeras y sueños: regalaba, como mínimo, una docena de ideas graciosas o atrabiliarias o centelleantes cada día. Se sentía cómodo con los niños (recuperaba su almario gigante de niño de barrio), adoraba a las mujeres (Carmen, su madre; Cristina, Lina, sus amores, y tantas y tantas amigas), era feliz en la charleta y escribió con lucidez, compromiso, búsqueda y un espíritu tumultuoso de verdad. De boquilla decía que tenía razón en todo; hacia dentro, pensaba y sentía que dudaba hasta de su sombra. Y se sentía profundamente inseguro de sus libros: ‘Dibujos animados’, ‘Discothèque’, ‘Amarillo’ y ‘Noche de los enamorados’, y su obsesión por la palabra y la creación dedicó uno de sus mejores textos: ‘Por qué escribo’, que daría título luego a un libro homónimo de artículos, muchos de ellos aparecidos en HERALDO, que publicó Xordica. Félix Romeo buscaba, a cualquier hora, todo el amor posible, todos los besos del mundo. Y a menudo, de misteriosa manera, los daba y los recibía. Todos los besos del mundo.

 

08/10/2021 10:02 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

DIÁLOGO CON FERNANDO SANMARTÍN

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Fernando Sanmartín (Zaragoza, 1959) tiene alma de calígrafo y posee la tranquilidad del lanzador de cometas. Sus libros son como pequeños acontecimientos: vive mucho, interioriza emociones y lecturas, y publica. Sus novelas, sus poemas, sus viajes. El viaje, para él, es el principio de todo. También de ‘Días en Nueva York y otras noches’, que publica el editor Javier Castro Flórez en su sello Newcastle Ediciones. El libro lo presenta el viernes 1 de octubre, en el Paraninfo, en compañía del escritor y erudito José Luis Melero, a las 19.30.

Quiero escribir sobre lo que me ofrece la vida”, dice. ¿Qué le ofrece en esta larga travesía por Nueva York, Chicago, Jaca, Bruselas, Lovaina, París, Zaragoza y Jaca, de nuevo, una y otra vez? 

Viajar es conocer y conocer es comprender. Se lo escuché una vez a Javier Reverte. Me gustan las ciudades, son un gran invento. Y lo he pasado muy bien en Nueva York y París, lugares que nada tienen que ver con mi ciudad, sin duda, pero como dice José Luis Melero nos gusta tanto Zaragoza porque es aquí donde vive la mayor parte de la gente que queremos.

Anota que viajar es como tomar pastillas en un tratamiento. ¿De qué tiene que curarse o de qué debemos curarnos? 

    Tenemos que curarnos de la impostura, la pose y los disfraces. Viajar lo hace posible. Y a mí me sucede, como a mucha gente, que el viaje da una buena versión de quién soy.

¿Un libro de viajes es también un diario de pequeños y grandes accidentes y a la vez de la vida íntima? 

    Por supuesto que sí. Es un diario porque yo concibo la escritura como un espejo de la vida, y en ese concepto la intimidad, la observación y el autorretrato dan soporte a la escritura.

Escribir es una forma de mirar a los otros, añade. En su caso, ¿cuáles son las cosas, los personajes y los hechos que despiertan su interés? Pareces fijarse en lo extravagante o descubrir que vivir es una forma de extrañeza.  

    Me interesa lo cotidiano en los lugares a los que voy. Y las personas. Por eso tiene protagonismo en las páginas de mi libro la recepcionista de un hotel de Chicago, una muchacha de Jalisco que al ver mi pasaporte me contó que un día vino a Zaragoza para escuchar a Joaquín Sabina, que bebió vino y cogió un colocón. O el casero del estudio que alquilé en Nueva York, que me decía que cuando no trabaja hace músculo en el gimnasio y acude a clases de rumba.

¿En qué se parecen y se diferencian Chicago y Nueva York? 

    Son dos ciudades a las que el agua, el lago Míchigan en la primera, les da una personalidad singular. Son muy diferentes. Nueva York es la metrópolis por excelencia. Y su energía, su vitalidad, te desborda, no da respiro, como también te desborda la desigualdad social que hay en ella.

    ¿Qué puede hacer en Nueva York que no podría hacer en otro lugar del mundo? 

    Caminar por el puente de Brooklin y después tomarme una pizza en Grimaldi’s, que está debajo del puente, un restaurante al que iba Frank Sinatra, aquel cantante que decía “yo no vendo voz, sino que vendo estilo”.



¿Es el viajero, esencialmente, un solitario? Resulta conmovedora esa cita/frase de Dylan Thomas a su chica: “Te amo pero estoy solo”. 

Lo de Dylan Thomas es memorable. Su primera mujer, Caitlin MacNamara, dijo: “Lo nuestro no fue solo una historia de amor, fue también una historia de alcohol. Y a Liz Reitell, secretaria de un centro de poesía en la calle 92, le dijo esas cinco palabras que son descomunales: “Te amo pero estoy solo”. Ahora bien, tiene tela que sus últimas palabras fueron aquellas de “he bebido 18 whiskys seguidos y creo que es mi récord”.

Es un libro de breves autorretratos: “Soy un escritor que duda”. O “Soy frágil. Y no sigo a ningún telepredicador. Y me embarro con facilidad”. ¿Un viajero como usted también sale a buscarse? 

    Casi todos nos hemos perdido alguna vez. Y es entonces cuando pones más atención en orientarte. Eso es una búsqueda.

¿Qué le debes a Jaca y a París? 

    Son dos lugares en los que siempre he sido feliz. Pertenecen, para mí, al territorio de lo más valioso.

Una de las historias más impresionantes del libro es la de esa mujer que solo ansía estar bella, gustar en Instagram, y que muere pronto. Su marido dice una frase, no sé si terrible: “… en la vida es mejor que no haya misterios”. ¿Qué piensa el escritor? 

    Los misterios, como el agua de los balnearios, son recomendables. Y ese marido, aparte de la frase, no está a la altura de su mediocridad ni de su fracaso, ni a la altura de la mujer que tuvo a su lado.

Otro tema constante del libro es la conciencia de la escritura: las razones de la escritura, en qué consiste la literatura. “La literatura es, a veces, un balón al poste”. ¿Por qué se hace tantas veces esa pregunta, por qué ensaya tantas definiciones?¿Se queda con alguna? 

    Soy escritor y, a veces, soy un escritor pesado conmigo mismo, me repito preguntas y hasta llego a decirme: “Chico, ya está bien”. Escribir es igual que subir a un tren para que nos lleve lejos. Leer también es eso.

    La frase la escribe en el libro, y es de las más inolvidable. El libro también es una cita con muchos escritores. Dylan Thomas, Charles Simic, Kirmen Uribe, Adam Zagajewski, José María Conget, Bruce Chatwin… ¿Qué han signficado en su vida? 

    Adam Zagajewski dice que el alma se cierra a veces como un museo en un día de huelga. Decir algo así no está al alcance de cualquiera. Simic, en los artículos que publica en ‘The New York Review of Books’, transmite con su talento el placer que le produce comer un plato de espaguetis o lo que significa escribir una postal, algo que ya parece un anacronismo. Y Conget, que vivió muchos años en Nueva York, te puede contar una historia del Bronx y a continuación una vieja vivencia de Maleján o Borja, lugares de los que yo guardo días estupendos.

Por cierto, ¿se pasa miedo viajando o solo se siente curiosidad? 



    Nunca he tenido miedo. Sí recuerdo un episodio desagradable en El Cairo, de noche, con un bandido, algo que nos puede suceder en cualquier lugar.

    Recuerda al escritor Félix Romeo y anota una de las frases del libro. Al inaugurar su biblioteca, “todos llevábamos un vacío dentro de los bolsillos”. ¿Cómo podemos recordarlo en el décimo aniversario de su muerte, que es en estos días?

    Félix Romeo es imborrable. Era tremendamente generoso y permanecerá siempre en nosotros. Le cuento una cosa: le gustaba mucho el regaliz de palo y yo, si encuentro ese regaliz en los mercadillos de cualquier ciudad, sigo comprándolo para él. Nunca dejaré de hacerlo.

 

08/10/2021 09:46 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

HA MUERTO EL FOTÓGRAFO JOSÉ ANTONIO MELENDO

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El pasado 21 de septiembre, hace diez días, fallecía el fotógrafo José Antonio Melendo. Durante años, llevado por su gran afición, lo retrataba todo: presentaciones de libros, fiestas, conciertos, homenajes (a José Antonio Labordeta, por ejemplo), congresos, reuniones atléticas, fiestas populares en diversos lugares de Aragón. Allí, con su gran humanidad y su inmenso silencio, andaba él con la cámara en la mano, ensayando tomas, buscando sorpresas. Estuvo en Congresos de literatura en Albarracín, acudía a Cálamo, Antígona y Los Portadores de Sueños a las citas con distintos autores, se asomaba a los talleres de los artistas, y luego, una vez que había editado sus materiales, colgabas sus obras en su página web o en su Facebook y las mandaba por correo electrónico. 

En julio de 2011, tras hacer un gran reportaje en Casa Emilio en el que aparecía Félix Romeo (que fallecería un poco después, en Madrid, el 7 de octubre, hace ahora diez años), escribía: “Hace cinco años empecé este blog y comencé a mostrar las fotos que hacía a través de la red, que tantas satisfacciones me ha dado y que ha motivado un afán de aprender y superarme cada día”. En sus notas, ahondaba en su evolución y en sus descubrimientos. Le interesaba por igual Miguel Bosé que la Banda de Garrapinillos. Le interesaba casi todo: el Huerva y el Ebro (del que hizo varias series), pero también el Canal Imperial de Aragón, una prueba atlética, paseos y más paseos por la Exposición Internacional de Zaragoza; con el paso del tiempo se fue inclinando hacia la fotografía de moda, y halló ahí un espacio que le interesaba mucho. Realizó numerosos ‘books’ de jóvenes que empezaban o de profesionales que acudían a él. Una prueba de su labor puede verse aquí: https://www.fotoplatino.com/fp9442

También realizó otros trabajos vinculados al diseño. Impartió cursos de estilismo y fotografía gastronómica y colaboró con el Estudio Novo de Ana Bendicho durante dos años. El pasado 1 de febrero de 2021 falleció su madre, Concepción Puértolas, a la que siempre había estado muy unido. La diseñadora lo recuerda así: “Me dijo una vez que los dos años que pasó en Novo habían sido la mejor época de su vida. Su especialidad eran las chicas y trabajaba con una agencia de modelos; otra de sus especialidades era la gastronomía. Tímido, sensible, a veces torpe para relacionarse con la gente, era muy generoso con su trabajo. A pesar de su tamaño siempre quiso pasar inadvertido. Durante la expo hizo unas fotos preciosas del circo del sol”, dice. Y agrega: “De las últimas cosas que hizo fue la digitalización de todas las diapositivas antiguas de la obra del pintor José Manuel Broto. Con nosotros vino a fotografiar fábricas, productos, gente, eventos, obras de arte...”, resume Ana Bendicho.

El fotógrafo Javier Burbano tenía una relación constante con él. Se intercambiaban fotos, sobre todo a través del ‘whatsapp’. Dice: “Me enseñaba trabajos suyos y me pedía opinión acerca de las fotos que hacía, sobre todo de chicas posando y de gastronomía. Con la pandemia encontró un filón laboral haciendo fotografías a las ofertas gastronómicas de restaurantes y bares que se apuntaron a la entrega de comida a domicilio. Se emocionaba como un chiquillo mandándome fotos de un modificador de luz, un difusor o un kit de iluminación”. Le gustaba explorar técnicas, realizar ensayos y seguir las novedades tecnológicas.
“El fallecimiento de su madre le debió de afectar. Creo que tuvo un fallo renal que no se diagnosticó a tiempo por la crisis del coronavirus y falleció a las 24 horas por una sepsis. Al día siguiente, a José Antonio le diagnosticaban coronavirus y fue ingresado. Este verano estuvo haciendo fotografías por el País Vasco, Cantabria y Pamplona para locales que enviaban comida a domicilio. Disfrutó de la costa y de la gastronomía”, recuerda Burbano, que conserva afectuoso recuerdo de él, de su humanidad y de su dedicación y de su incuestionable pasión por la imagen.

 

*Foto de Ana Bendicho y su equipo; a la derecha, José Antonio Melendo.

06/10/2021 05:53 Antón Castro Enlace permanente. Fotógrafos No hay comentarios. Comentar.

DOS PREMIOS MAX PARA 'CON LO BIEN QUE ESTÁBAMOS'

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2021/10/04/max-premios-teatro-bien-estabamos-1524044.html

04/10/2021 21:30 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

ALEJANDRO SIMÓN PARTAL HABLA DE 'LA PARCELA' (CABALLO DE TROYA)

Usted era poeta. ¿Qué he ha llevado a escribir una novela como ‘La parcela’ (Caballo de Troya)?  

La necesidad de contar esta historia que me habitaba desde hace tiempo y que solo podía ser contada desde la novela.

-Desde el punto de vista técnico y narrativo, ¿cómo se la planteó?  

No lo pensé demasiado. Simplemente necesitaba escribirla y me entregué a ese impulso. Me he dejado llevar por lo que aquí se cuenta, por lo que los personajes reclamaban. Sólo me planteé trabajar muchas horas, cada día, en un piso vació que me dejaron en el centro de Estepona.

-Ha elegido un personaje que conoce bien, y que quizá por aproximación podría parecerse a usted. ¿Nace la novela de una experiencia, del conocimiento de una zona del país, de la necesidad de crear una aventura posible?  

Cualquier ficción nace de la experiencia propia más profunda, y casi toda autobiografía tiene más ficción que verosimilitud. La novela nace de todo eso, pero sobre todo quería contar una historia de amor y adentrarme en las limitaciones y abundancias del ser humano. Mejor sentir que definir.

-¿Qué puede suceder en clase y por qué es tan importante Montaigne?  

El aula es un espacio sagrado. Si hay entendimiento, generosidad y consideración, puede ser el lugar más decisivo de la vida. El problema es que los profesores, ensimismados con nuestra carrera, solemos enseñar a competir y no tanto a mirar. En el aula ampliamos nuestra intimidad, tanto los alumnos como los docentes. Y las lecciones de Montaigne nos ayudan a recordarlo. En sus ‘Ensayos’ están las nociones más elementales de libertad e igualdad, que siguen siendo más modernas que muchos tratados de nuestros días.

-El libro es una historia de amor, una historia de amor desigual y en condiciones difíciles. ¿Por qué ha querido que ambos protagonistas estuvieran en dificultades, en pleno desgarro?  

Por honestidad con el amor en sí, que provoca tanto entusiasmo como desgarro o frustración, y eso lo veo en la gente que me rodea y en mí. El error más común es no entender el desamor como parte del amor, así como no entender la muerte como parte de la vida. Hace falta mucho trabajo para asimilar esa evidencia. El amor es nuestra mayor ocupación vital, a la que inevitablemente sigue la preocupación. Creo que esos extremos están reconciliados en la novela.

¿Es una novela social, política o, ante todo, una novela de personajes?  

No me parece que sea social, aunque lógicamente la historia gira en torno a un conflicto social como la crisis humanitaria que vivimos en Europa a finales del año 2015. Tampoco me gustaría que se entendiera como una novela política. La política es una etiqueta muy recurrente cuando no hay nada que decir. Defendería el libro como un libro de vida, que recorre casi todas las catarsis humanas y físicas, pero que aspira a una luz apaciguadora, lejos del fogonazo.

¿En qué medida también ha querido hacer una exaltación de la tolerancia y de la comunicación?

Esa exaltación no ha sido premeditada. Sí que creo que hay una denuncia velada de un modo de vida, de unas rigidices morales, que nos llevan a la insatisfacción perpetua.

La novela también es una indagación en la memoria familiar y en la enfermedad.

La familia es un tema inagotable y precioso. Quizá sea el gran tema de la literatura sin necesidad de estar escrito en ningún libro. Y la enfermedad es un asunto que me toca en mi mismo centro y del que no he podido dejar de escribir en los últimos años. Los enfermos son los elegidos de Dios, y todos queremos ocupar esa verdad, por mucho que duela o por mucho que descreamos.

¿Qué importancia, en estos tiempos difíciles, tiene el humor?  

Es fundamental pero no puede ser una decisión. Me suele caer mal la gente que reivindica el humor, también algunos humoristas que lo defienden como forma de comunicación cuando muchas veces solo linda con la estupidez y el desprecio. Me llena el humor que provoca amparo y alegría, y no el que supone oportunidad.

La parcela’, el mismo título, alude a la Jungla, el campo de refugiados, el lugar del origen y también a esa parcela de los afectos, de la intimidad. ¿Cómo y por qué se impuso ese título?  

Por su precisión y por lo que representa para mí. El título es de las primeras cosas que tuve claras. La parcela representa todo eso que usted apunta, además de ese espacio de nuestro centro más hondo donde acumulamos secretos, y el secreto nos humaniza, nos impone humildad. El escritor John Updike, que ha sido un referente, dijo en una entrevista que las buenas novelas tienen que tener secretos. Entiendo que la vida también debe tenerlos, secretos que no conozcan perversidad, sino que labren cobijo, porque ahí reside el misterio del ser humano, y lo que hacemos al escribir en rondar a ese misterio para al final crear más misterio.

Me ha parecido que el libro tiene diversas impugnaciones a los estados y a la enseñanza. ¿Es un libro contra alguien, es a favor de alguien?  

Es un libro a favor del amor radical y en contra de las demás estafas.

¿Qué le debe esta novela a tu condición de poeta, diría?

Mucho. Entiendo la poesía como una forma de estar en el mundo y no tanto como literatura. De hecho Juan Ramón Jiménez, nuestro poeta de una vez, no la consideraba literatura. La poesía está más cercana a la geografía o a la música, por ejemplo. Y esa manera de estar en el mundo me ha posibilitado contar esta historia.

¿Se escribió alguna parte de la narración en Etopia, donde ha investigado y ha vivido?

 

No, pero sí la dejé reposar, la pensé en los paseos por la Almozara, por ejemplo, que es tan importante como escribirla. Durante mis meses como residente en Etopia trabajé mucho y, a la vez, viví la ciudad con toda la intensidad que merece. Fue un tiempo decisivo para mí que no olvidaré. Allí continúan mis mejores amigos con los que sigo colaborando y aprendiendo. Allí asoma el futuro.

 

 

27/09/2021 08:25 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

RAMÓN ROZAS: DE 'EL CAZADOR DE ÁNGELES'

Ramón Rozas, escritor y periodista de 'Diario de Pontevedra', sube a su web su generosa lectura de mi libro 'El cazador de ángeles' (Olifante), el poemario en verso y prosa que salió el pasado abril.

https://ramonrozas.blogspot.com/2021/09/la-luz-del-faro.html?fbclid=IwAR1WNiM7a6mi7M9pOC1J34Xbck1LLBu2eLdMMmA9Nj_F3ZeQeY5GqoIFkBw

07/09/2021 07:43 Antón Castro Enlace permanente. Escritores No hay comentarios. Comentar.

ARANTEGUI Y SU EQUIPO MONTANA 'GUIRANDANA Y EL BOSQUE'

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NACHO ARANTEGUI MONTA 'GUIRANDANA Y EL BOSQUE'
[Nacho Arantegui y su equipo de Trarutan organizan un nuevo proyecto que empieza hoy precisamente. Dice el artista de Casetasy Alagón: "Guirandana y el bosque es un evento organizado por la Comarca de la Jacetania con el apoyo de Ayuntamiento de Villanúa y Diputación Provincial de Huesca. Ha sido seleccionado por la Comisión Ejecutiva del Consejo Jacobeo, dependiente del Ministerio de Cultura y Deporte en cooperación con las comunidades autónomas que abarcan el Camino de Santiago, en este caso Gobierno de Aragón, para incorporarse al Programa Oficial para el Año Santo Jacobeo 2021.
Ofreceremos un evento nocturno, veladas en torno al arte contemporáneo que pongan en valor la cultura del territorio, la naturaleza y el turismo. Se desarrollará en el Ecoparque el Juncaral, un fantástico ecosistema de vegetación frondosa marcado por elevados pinos y surcado por canales de agua donde el público podrá experimentar un nuevo formato, se adentrará libremente por el espacio para explorar diferentes atmósferas e ir descubriendo las intervenciones artísticas y actuaciones 'site specific'.
El proyecto cultual y medioambiental da continuidad a las propuestas desarrolladas en la Comarca de la Jacetania en dos ediciones anteriores con una extraordinaria acogida, en el año 2019 con La Corona de los Muertos Monasterio de Siresa (total 180 personas, 100% aforo completo) _ y en el 2020 con El Delator de Secretos_ Selva de Oza (590 personas, 98% aforo completo).
La prioridad es la naturaleza y la historia, apelamos a uno de los relatos que jalonan el Camino de Santiago, concretamente el que protagoniza Guirandana de Lay, curandera del siglo XV afincada en Villanúa acusada de ser bruja y entre otras maldades de envenenar a niños y adultos por lo que fue condenada a morir en la hoguera por el juzgado de Jaca. Nuestra visión hacia esta mujer y otras tantas criminalizadas por “invocar a demonios y provocar el todo tipo de males” es la de una especialista en la comunicación con las potencias de la naturaleza y que podía curar enfermos a través de sus conocimientos ancestrales en botánica y utilización de hierbas, raíces, sustancias vegetales. En esta propuesta las representaciones artísticas son una invocación a una visión mágica que ha ido surgiendo de mi relación con el mundo natural, es entonces, una forma más de relacionarse con las entidades del bosque, una ofrenda, una invitación al espectador a iniciar un camino en una noche de misterios y sensaciones cautivadoras, atmósferas que apelan a mundos imaginarios, un alimento para todos los sentidos.]

(Aquí ofrece una entrevista con Yolanda... De Comunicación de Villanúa... Las fotografías son de Yhabril Moro.)

1-¿Cuál es el objetivo/sentido de 'Guirandana y el Bosque?
-'Guirandana y el Bosque' es un evento nocturno que ofrece a todo tipo de personas una vivencia en torno al paisaje y el arte contemporáneo. Propiciamos con ello una conexión con la naturaleza que apela a sentimientos calmados, profundos, de conexión con todos los elementos que bañan el bosque. Con las creaciones artísticas en simbiosis con el paisaje accedemos a mundos imaginarios, atmósferas que se abren a partir de tratamientos sutiles de la luz, intervenciones escultóricas y actuaciones de artistas de diferentes disciplinas, todo ello desde una perspectiva site specific art, lo que fluye en los procesos creativos. El resultado es fruto de un diálogo profundo y entiendo atento para con el paisaje.
2-¿Qué es lo que os ha atrido de Guirandana para dedicarle este espectáculo?
-La Comarca de la Jacetania me propuso diseñar una experiencia artística y medioambiental, concretamente en el municipio de Villanúa por donde transita el Camino Tolosano. Teniendo en cuenta que el 2021 es un año especial ya que se celebra el Año Jacobeo, comencé a indagar sobre las historias que jalonan el Camino. Me llamó especialmente la atención el caso de Guirandana de Lay y la de otras mujeres del municipio criminalizadas y condenadas de una u otra manera siglos atrás por “invocar a demonios y provocar todo tipo de males”.
Poco se sabe de estas mujeres, poca documentación ha transcendido además de lo referente a los juicios que las condenaron. En todo caso me siento más identificado con la visión de unas mujeres especialistas en la comunicación con las potencias de la naturaleza, que podían curar enfermos a través de sus conocimientos ancestrales en botánica y utilización de hierbas, raíces, sustancias vegetales. Si ellas concentraban una sabiduría ancestral sobre rituales y uso de las plantas, entiendo que era por su capacidad de adentrarse en el mundo oculto de la naturaleza, tal vez se alejaban de las premisas de una sociedad medieval tremendamente misógina donde la doctrina y mandatos de la Iglesia católica podrían ser asfixiantes. Siento que estoy más cerca en mi experiencia vital y artística de estas mujeres, su visión y relación con la naturaleza. En mis procesos creativos me adentro en soledad en los paisajes, observo, dialogo con los elementos, siento que cada parte de ese hábitat tiene vida, tiene alma.
Si la ocasión lo requiere, surge la obra, es un fluir muy hermoso que he aprendido a compartir. Las veladas artísticas son fruto de ello, puedo percibir como de alguna manera también pueden ser esa sustancia que se extrae del bosque para el beneficio de otras personas.
3-¿Hasta que punto hay historia o pesa más la imaginación?
-Desde el punto de vista histórico me he adentrado en documentación que se refiere a los juicios a Guirandana de Lay, Narbona o Johanna “La Cura”, otros textos literarios, documentales… Es un punto de partida fundamental, a la hora de diseñar la experiencia artística me he dejado llevar por esas impresiones a las que me refería anteriormente. No vamos a partir de una recreación histórica, me remito a las emociones que he experimentado en estos paisajes, el dialogo con la naturaleza y desde allí, desde lo contemporáneo “cocinar las pócimas”, la creación artística contemporánea ofrecida al público que venga a vivir la experiencia. .
4-¿Qué aporta la mezcla de artes y disciplinas?
-Las veladas artísticas en entornos naturales que diseño y dirijo desde la Asociación Trarutan y que desarrollo con un exquisito equipo de profesionales entre ellos Cristina Berlanga, cofundadora de Trarutan hace ya 7 años y Alberto Monreal, un joven artista con una extraordinaria proyección, surgieron de la comunión entre diferentes disciplinas artísticas y los ecosistemas naturales. Desde su nacimiento me rodeé de otros artistas, amigos y amigas que se contagiaron del espíritu de las veladas me ayudaron a entender y valorar la importante aportación de las diferentes disciplinas artísticas, quienes han sido fundamentales a la hora de consolidar este tipo de proyectos. El resultado lo apreciamos en cada propuesta que diseño, la gran acogida que tiene, gente que ya nos sigue y se desplaza desde diferentes puntos del país, recogemos sus sensaciones por diferentes canales, el fundamental llega al terminar cada velada, el contacto con el publico es cercano, directo, es muy emocionante.
5- ¿Viendo la experiencia de años anteriores, qué expectativas de público barajáis?
-Teniendo en cuenta la situación irregular que vivimos por el tema pandemia es difícil hacer pronósticos. Si nos dejamos llevar por experiencias de años anteriores y teniendo en cuenta la calidad de la propuesta, el fantástico ecosistema que nos ofrece el Ecoparque El Juncaral con una vegetación frondosa marcada por elevados pinos y surcado por canales de agua donde el público podrá experimentar un nuevo formato, adentrándose libremente por el espacio para explorar diferentes atmósferas e ir descubriendo las actuaciones e intervenciones artísticas.
Todo ello anima a pensar que tendrá una fabulosa acogida.

 

 

22/07/2021 15:40 Antón Castro Enlace permanente. Artistas No hay comentarios. Comentar.

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