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Antón Castro

DOMINGO CASTILLO Y TEATRO DE MEDIANOCHE.

DOMINGO CASTILLO Y TEATRO DE MEDIANOCHE.

[Publiqué en Heraldo esta entrevista cuando se cumplían 30 años de la fundación de Teatro de Medianoche. Ahora llevan ya 42. Se ha publicado un libro y tal día como hoy, Domingo, que responde a las preguntas con Araceli Gil, cumple 68 años.]

entrevista MEDIANOCHE CUMPLE 30 AÑOS Y LO CELEBRA EN ARBOLÉ. DOMINGO CASTILLO ANALIZA LA TRAYECTORIA DE SU COMPAÑÍA

«Hay terrorismo contra la cultura»

Antón Castro

Teatro de Medianoche, la compañía zaragozana de Domingo Castillo y Araceli Gil, cumple 30 años y ofrece dos espectáculos en el Teatro Arbolé, desde mañana hasta el domingo: ‘Seres Uhmonos’ y ‘Sueño de medianoche’. Domingo Castillo explica la trayectoria y la poética del grupo.

¿De dónde venían, cuál era su formación?

Araceli Gil (1962) estudió piano durante nueve años, y no terminó la carrera. Luego empezó Bellas Artes y lo dejó para entrar en el nuevo proyecto de Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza (1980), en la que hizo dos cursos y fue invitada a abandonar. Y yo, Domingo Castillo (1958), empecé en el teatro en el Teatro Incontrolado de Zaragoza ( de 1975 a 1979). Realicé estudios en la Escuela Privada de Formación del Actor (de 1978 a 1980). Desarrollé otra de mis pasiones: la fotografía de espectáculos y estuve en diversos festivales. Trabajé como monitor de juego dramático en colegios nacionales de Zaragoza y asistí a cursos con Alfredo Mantovani, Javier Villafañe y otros.

¿Cuando entraron en contacto usted y Araceli Gil?

En unos cursos que se celebraron en el Balneario de Panticosa. El fruto de su primer «proyecto» en común fue, en 1983, el nacimiento de nuestra hija Ángela. Soñar nuevos proyectos juntos y compartir experiencias con el teatro, el dibujo o la foto fue el principio de Teatro de Medianoche.

¿Por qué crearon una compañía de marionetas?

En 1980 comenzó a celebrarse en Zaragoza el Festival Internacional de Títeres y Marionetas. Allí descubrimos las diferentes técnicas de manipulación y la riqueza expresiva de los títeres. En 1981, a través de Luis Felipe Alegre, yo conocí a Iñaki Juárez de Títeres La Oca y observé con curiosidad el trabajo en su taller de títeres. Nuestra formación era de teatro de actor, estábamos muy interesados en el teatro visual, el teatro de gesto y las máscaras. El teatro de títeres nos ofrecía una gran variedad de herramientas que nos fascinaban pero que teníamos que aprender a utilizar. Asistimos a espectáculos, analizamos videos, conversamos con otros titiriteros, intentamos desentrañar fotografías, recopilamos fotocopias de esquemas de construcción de títeres y consultamos la escasísima bibliografía sobre puesta en escena de títeres.

Y en 1984 se lanzaron a la escena...

Sí. En aquella época entre la gente de la cultura existía un clima de entusiasmo y curiosidad, bastante osadía y un gran afán por aprender y compartir lo aprendido. En esos años ser titiritero en España, para la inmensa mayoría de la gente, tenía unas connotaciones nada positivas. Los títeres eran el hermano menor al que los mayores no prestan atención por creer que no tiene nada interesante que decir. Somos autodidactas, nos hemos guiado por la intuición.

¿Por qué optaron por las sombras?

La elección de una técnica de manipulación determinada ha venido siempre marcada por las características de la historia que queríamos contar. Se ha utilizado una gran variedad de técnicas, a veces combinando diversas en el mismo espectáculo (títeres de mesa, adaptación bunraku, marionetas de hilo, títeres de varilla superior, marote, manipulación directa, máscaras, guante). Desde los comienzos hemos sentido predilección por aquellas técnicas que tenían a la oscuridad como cómplice: el teatro negro y el teatro de sombras.

¿Cuál sería la razón de esa opción?

Las sombras se mueven en un terreno misterioso donde el encuentro entre la luz y oscuridad da vida a las imágenes. Es un lenguaje de síntesis -desde el diseño de las siluetas, los elementos escenográficos o el uso del texto con un carácter más poético que narrativo- donde la sugerencia estimula la imaginación. El espectáculo de sombras es la esencia del teatro, asistimos a un acto efímero e irrepetible donde los espectadores y los sombristas se comunican a través de las formas cambiantes e impalpables que aparecen en la pantalla, que actúa como el tejido de los sueños.

¿Cómo fue su primer montaje?

Nuestro primer espectáculo, ‘Tangram’ (1984) ya incorporaba una historia que utilizaba el teatro negro, lo que aconsejaba que se representase con oscuridad total y en sala. Realizamos unas diez funciones que nos sirvieron para conocer las reacciones del público ante el espectáculo.

¿Qué dificultades entraña la artesanía del títere, en cuanto a la construcción, a la manipulación, a la puesta en escena?

Creemos que es muy importante transitar todo el proceso desde la elección de la estética, el diseño, la construcción, el trabajo de familiarizarse con el títere o la silueta experimentando sus posibilidades de comunicación, la búsqueda del movimiento expresivo en función del carácter del personaje, su relación con otros personajes dentro de la dramaturgia del espectáculo. Teatro de Medianoche ha construido todos los títeres de sus espectáculos.

Mucha gente les ‘descubrió’ con ‘El pirata que quiso capturar la luna’. ¿Cómo lo definiría?

El pirata que quiso capturar la luna’ es un espectáculo poético, que invita a la ensoñación, con sombras negras, algunas con algún detalle en color, movimientos precisos que, unidos a la música, crean imágenes inseparables. El texto, mínimo, se reparte entre la voz femenina de la narradora en claro contraste con la voz del pirata. El proceso fue largo pero el resultado final fue un espectáculo que obtuvo muy buenas críticas y se convirtió en uno de los más conocidos de la compañía.

Otra pieza clave fue ‘Los habitantes de los espejos’ (1990). ¿Qué buscaban?

Tomamos como punto de partida una leyenda china citada por Borges en ‘El libro de los seres imaginarios’; hablaba de una época legendaria en la que el mundo de los humanos y el mundo de los espejos estaban comunicados. Los espejos eran puertas que servían para pasar de un mundo a otro. Hicimos una recreación de la estética china con sombras negras, utilizando sombras coloreadas para los habitantes de los espejos. Mostrábamos dos mundos diferentes: el de los humanos y el de los espejos que finalmente entran en confrontación.

Tengo la sensación de que siempre han huido de la risa fácil, del efectismo... ¿Cuál ha sido su pretensión?

Araceli y yo tenemos un carácter tímido, nos gusta observar. Nos gusta el humor sutil, la sonrisa frente a la risa estridente, los objetos pequeños; apreciamos la delicadeza, los pequeños detalles, la meticulosidad… y esta forma de ser se trasmite a nuestro trabajo. Nuestra pretensión ha sido crear espectáculos que despierten las emociones más que la sorpresa, que sugieran sin mostrar plenamente, que dejen libertad a la imaginación, que sean precisos técnicamente pero que tengan alma, que puedan ser vistos por públicos de todas las edades y que no causen indiferencia o aburrimiento. Teatro de Medianoche reivindicó el teatro de sala para los títeres, en un momento en el que parecía que los títeres sólo podían estar en la calle.

En los 80 y 90 había en Zaragoza un Festival Internacional de Títeres y Marionetas. ¿Qué significaba para la profesión?

Para la profesión fue muy importante ya que nos permitió conocer el trabajo de prestigiosas compañías nacionales e internacionales, compartir experiencias y cuestiones técnicas y abrir vías de comunicación con otros titiriteros. Con el beneficio añadido de crear un público interesado que con el paso de las sucesivas ediciones del festival estaba más formado. Teatro de Medianoche representó dentro de la programación oficial del Festival en el Teatro Principal Zaragoza cuatro de sus espectáculos: ‘Tangram’ (1984), ‘El pirata que quiso capturar la luna’ (1987), ‘La Profecía’ (1989) y ‘Los habitantes de los espejos’ (1991).

Se diría que 2004 fue un gran año para ustedes: celebraron los veinte años, expusieron en el monasterio de Veruela y montaron ‘El fotógrafo’ y ‘Sueño de medianoche’... ¿Cómo valora esa experiencia, tanta actividad?

Fue un año muy intenso. Adolfo Ayuso y yo fuimos los comisarios de la exposición ‘La sombra desvelada’ que se realizó en el Salón de Reyes del Monasterio de Veruela. Una parte de la exposición mostraba siluetas y diseños de los espectáculos de sombras de nuestra compañía, también aportamos libros y varias siluetas de China, Tailandia, Java y Bali de nuestra colección. Con motivo de la exposición, la Diputación Provincial de Zaragoza editó el libro ‘La sombra desvelada’ Era un viaje por el teatro de sombras, donde yo colaboré con un texto y con fotografías; Araceli colaboró con las ilustraciones.

Hablemos de las funciones que presentan mañana en Arbolé... ‘Sueño de medianoche’ es un espectáculo de teatro negro formado por dos historias: un sueño y una pesadilla. ¿Y ‘Seres Uhmonos’?

Esta dirigido a un público adolescente y adulto. «Nacidos tras cuatro largas noches de insomnio y madurados durante un corto año por fin salen de las sombras del sueño a las tinieblas del mundo», dice Araceli sobre los personajes de su cómic. Ella misma ha dirigido la puesta en escena de un espectáculo visual sin palabras que tiene su origen en esos dibujos. Un dios en zapatillas, encantadores chupasangres, una manzana objeto de deseo o el poder del miedo son los temas propuestos, donde cada gesto tiene significado, el evidente que todos ven y los que a cada uno le sugieran.

¿En qué ha empeorado el oficio?

Al contrario, nuestro oficio se ha ido consolidando con el tiempo. Existe más formación, más interés sobre el desarrollo de nuevas posibilidades expresivas, una interesante relación con otras disciplinas artísticas.

Habría dicho que todo está peor...

Lo que ha empeorado es el «escenario» en el que tenemos que movernos, la situación de acoso y derribo que la cultura y la educación están soportando. La precariedad de los presupuestos de cultura que han favorecido una considerable pérdida de programaciones, la desaparición de festivales o su reducción hasta dejarlas en un nivel testimonial. Y, por supuesto, la subida del IVA cultural al 21%, lo que nos convierte en el país europeo con la tasa más alta. Ante la situación económica de una gran parte de la sociedad, esta decisión debe considerarse como «terrorismo contra la cultura». La cultura es un servicio que el Estado está obligado a dar a los ciudadanos.

¿Qué ha supuesto la incorporación de Ángela Castillo Gil a Teatro de Medianoche?

En 1994, Ángela, con diez años, intervino como manipuladora en un pequeño número para conmemorar el X Aniversario de la compañía -dice Domingo Castillo-. En 2007 se incorporó profesionalmente a Teatro de Medianoche. Trae un punto de vista más joven, una suma de energía, su exquisita sensibilidad, su innato sentido del ritmo y a veces una excesiva rigurosidad.

¿Cuál ha sido el espectáculo de mayor éxito y de cuál se sienten más orgullosos?

De todos nos sentimos orgullosos, en todos hemos aprendido algo, hasta de la insatisfacción. Aquello que se podía mejorar se transforma en motivación para hacerlo mejor la próxima vez. Donde hemos conseguido un trabajo más personal ha sido en los espectáculos de sombras y teatro negro. Los montajes que más éxito han cosechado: ‘El pirata que quiso capturar la luna’ y ‘Sueño de medianoche’; confiamos en que ‘SeRes Uhmonos’ se una a la lista.

¿Cómo afrontan la celebración de los 30 años?

Nos sentimos afortunados de poder continuar trabajando en algo que nos apasiona y que forma parte inseparable de nuestras vidas. Nuestros espectáculos han llegado a otros países: Italia, Suiza, Portugal y México. Respecto a la celebración, tenemos una sensación agridulce, por la situación que esta atravesando la gente del teatro, la danza, la música. Estamos ilusionados por reencontrarnos con los amigos y el público, los recuerdos en estos días de preparativos nos han puesto las emociones a flor de piel. También hemos sentido la presencia de aquellos seres imprescindibles que ya no están con nosotros y que nos apoyaban en los malos momentos y sobre todo compartían nuestras alegrías: estoy hablando de Clara, la madre de Araceli, y de Benigno, mi padre.

¿Cómo se resume su presencia en Arbolé?

En Arbolé vamos a representar dos espectáculos sin palabras: ‘SeRes Uhmonos’ para público adolescente y adulto y ‘Sueño de medianoche’ para público infantil y familiar. También estamos preparando una pequeña exposición con material gráfico, carteles y fotos de espectáculos con algunos personajes a los que hemos acompañado en estos 30 años.

¿Cómo se plantean el futuro?

Día a día. Vamos a seguir con los espectáculos para público adolescente y adulto. También seguimos trabajando en la creación de un repertorio de historias cortas de sombras bajo el título de ‘Disparates’, algo muy aragonés. Nuestro proyecto más ambicioso es la publicación de un libro que recoja nuestra historia, los espectáculos, los proyectos, los procesos de trabajo, junto a algunas reflexiones sobre el teatro de títeres desde las propias vivencias.

¿Qué le diría al público para que acudiese?

Ya hemos hablado de la temática de las obras y de nuestras características. La estética responde al género del cómic, pero en cada historia es diferente. Eduardo Castillo ha realizado un excelente trabajo componiendo la música. Ha trabajado sobre los videos de ensayo adaptándose al movimiento, las pausas y el clima de cada escena. Esperamos al público: el teatro no tiene sentido sin el público. Si el público ve nuestros espectáculos estamos seguros de que pasará a formar parte de nuestro público y algún día dirá, o podrá decir: «estuve con Teatro de Medianoche celebrando su 30 Aniversario».

 

CRISTINA GIMÉNEZ. UN DIÁLOGO Y TRES POEMAS

CRISTINA GIMÉNEZ. UN DIÁLOGO Y TRES POEMAS

La ingeniera técnica y poeta Cristina Giménez publicaba semanas atrás ‘No quiero ser olvido’ (Los Libros del Gato Negro), que se presentó en la Feria del Libro Teruel. Pertenece a la Plataforma de Poetas por Teruel, y ha sido incluida en el poemario ‘Vivir en el paisaje. Cartografía poética de la provincia de Teruel’ (Olifante), que ha coordinado el profesor y escritor Nacho Escuín.

-¿Cuál es la idea de partida de ‘No quiero ser olvido’, que lleva esta cita: “A todas las mujeres que han sido, son y serán en mi vida”? ¿Es un poemario autobiográfico, centrado en el paisaje, la memoria, un homenaje a las mujeres de su vida como parece sugerir?

-Es, en realidad, un poco de todo lo que comenta. Aunque gran parte es autobiográfica, en el capítulo «Mujer» muchos de los poemas son creados a partir de sentimientos ficticios. «No quiero ser olvido» pretende ser un lugar donde las personas que por él paseen (como paisaje) encuentren aspectos y memoria que los trasladen a su infancia, a sus recuerdos o vivencias. Y que las mujeres en particular se vean identificadas, acompañadas y, por supuesto, reconocidas.

-Cuando mira hacia la infancia, parece que hay un deseo de reencontrarse con la niña que fuiste, con los gorriones que apenas ves ahora...

-Destaco la nostalgia de los momentos en los que recuerdo ser feliz. Las personas siempre queremos rememorar esos instantes. Ojalá pudiese volver a vivir algunos de ellos sabiendo lo que ahora sé. Esta afirmación la hemos dicho todos alguna vez, y es verdad.

-¿Cómo la ha marcado su madre? ¿Le dedica un canto o exaltación, pero también una elegía central? 

-Ella es un ejemplo por incontables motivos. Por eso está presente en muchos de mis poemas. En realidad, la figura de la madre en el libro se refiere a todas las que somos madres, a nuestros anhelos e inseguridades al serlo. También a las alegrías y a los temores que están con nosotras en esta etapa de la vida.

-¿Son las madres el talismán contra la soledad, el refugio ideal, la complicidad? Parece que sa tuya lo fue o intentó serlo... 

-Fue compañía y espejo. Y también fue una lucha generacional: la suya propia en un tiempo y sociedad complicados y la mía con y contra ella. Por lo que nos enfrenta a todos los hijos y padres en algunos años en los que vemos las cosas de forma muy diferente. Resulta increíble cómo, cuando pasa el tiempo, eso cambia radicalmente y nos vemos hablando como ellas, explicando como ellas y sintiendo como, nunca creías que harías, igual que ellas. Tal vez se trate de la madurez.

-¿De qué alimentan los recuerdos a la poeta?

-En mi caso me sacian de sonrisas; quizá hubo algunos malos momentos que aportan melancolía. Me alimento de personas y de lugares, de lo recibido y lo entregado. Todo hace que la poesía sea más verdad. El resultado final es gratitud.

-En ’Refugio’, la tercera parte del libro, tras ‘Hija’ y ‘Mujer’, parece volver a un espacio ideal, rural. ¿Cómo era esa Arcadia para ti?

-Es un lugar donde el tiempo se detiene y la visión se vuelve más nítida, como la respiración. Llega la calma y el vacío. Una tranquilidad que solo se llena de emociones y buenos momentos por compartir todo con la gente que te completa.

-’Mujer’ es la parte más polisémica y extensa del libro, creo. Ahí hay un poco de todo: de entrada, hay amor y desamor, ruptura, el dolor del adiós...

-Sí, es la más amplia por todo lo que en esta etapa se abarca y se vive. Algunas mujeres viven tanto y tan intenso que ha de aparecer. Incluso fases de desesperación, duelos y quebrantos, y descubrimientos también.

-También hay sorpresa o extrañamiento; la poeta no se reconoce ante la imagen que le devuelve el espejo... ¿Por qué?

-Por aquello de que no asumimos que cumplimos años, que nos hacemos mayores, pero que seguimos sintiéndonos jóvenes. Hablamos con los adolescentes como si fuésemos uno de ellos. Y de vez en cuando caigo en la cuenta de que no es así y no quiero que pase tan rápido. De pronto tomo conciencia de que ya no soy tan joven y me gustaría detener el tiempo.

-¿Es posible que no se recuerden las caricias hasta los cinco o los siete años?

-Al menos yo no las recuerdo. Me esfuerzo por recordar momentos de la infancia más temprana, pero solo tengo recuerdos pintados por las narraciones de mi familia. Lo que te cuentan sí se queda, pero es su versión. Por eso me gustaría revivir muchas situaciones. De ahí la nostalgia y el esfuerzo por retener en la memoria.

-Todo el libro parece una corroboración del título, igual que el último verso. "Quiero, sin miedo a quererlo, saber quién soy". ¿Lo ha sabido, lo sabe ya después del poemario?

-Era cuestión de dejarse llevar y escribirlo. Sigo siendo la chiquilla del poema: «No reconozco a la mujer que me devuelve el espejo». Me ha gustado encontrarme en muchos versos y entender que, de momento, no está mal del todo lo vivido y lo anhelado.

-Desde el punto de vista poético, ¿cómo ha evolucionado, qué registro buscaba? 

-Desde que fundamos la Plataforma de Poetas por Teruel he conocido a muchos poetas actuales de diferentes lugares de España y de distintos movimientos poéticos. He leído sus trabajos y aprendido de ellos. Esto ha enriquecido mi forma de decir, aunque los sentimientos que hacen que escriba siguen siendo los de la hija, la madre y la mujer que no quiere ser olvidada.

-Díganos qué es ‘Vivir en el paisaje’ (Olifante. Papeles de Trasmoz).

-Es una antología de autores de la Plataforma de Poetas por Teruel, donde se expresa el amor por lugares de la provincia de Teruel que nos han inspirado y, en algún caso, han sido refugio y calma. 

*****

 

TRES POEMAS DEL LIBRO

Quién pinta las puntas rosáceas del trigo

como las uñas de tus manos de quince años.

Quién colorea de oro la espiga,

como tu brillo de labios de adolescente.

El tiempo colorea y endulza y adorna y madura.

Es quien pone los puntos sobre las íes.

Quien me dice que tenía razón o me equivoqué.

Quien de un bofetón me devuelve de mis sueños recurrentes,

de la absurda soledad que buscaba ansiosa

para seguir soñando y fantaseando.

Quien me deja caer al vacío desde un cuarto piso

cuando valiente me asomo para saludar al pasado.

Quien colorea en blanco y negro

aquellos instantes que difuminan mi verdad.

Quién colorea de oro la espiga y pinta tus uñas de adolescente.

Quién pinta las puntas rosáceas del trigo y tus labios de quince años.

 

***** 

 

Miraba bajo la cama,

por si habían caído las risas resbalando con el sudor.

Ahí estaban. Queriendo escapar entre sus dedos.

Como el aliento.

Como el silencio de las noches que se sobrevenían.

Como los gritos que callaba.

Aguantando un tira y afloja,

un habla ahora, o calla para siempre.

Resistiendo por resistir.

Forzando más sonrisas.

Evitando sinsabores.

Todo por llegar a la cama y reír.

Una noche más.

 

*****

 

Unos leen poesía.

Otros tienden la ropa.

Yo escribo mientras tiendo,

y siento mientras tiendo,

y tiendo mientras pienso

en cómo hacer para que la vida

no consuma el poco tiempo

que tengo para leer,

para escribir,

para sentir,

para tender.

ANA SANTOS HABLA DE 'SEMBRAR PALABRAS'

ANA SANTOS HABLA DE 'SEMBRAR PALABRAS'

 

Ana Santos ofrece algunas claves de su libro ’Sembrar palabras. El despertar intelectual de las mujeres’ (Espasa), que ha logrado el premio Espasa de ensayo.

¿El libro lo llevaba en la cabeza desde hacía tiempo o es más bien una reflexión desde su jubilación?

La idea con la que empiezo es la necesidad de la creación del relato, con referentes, que nos ayude a construir nuestra propia identidad como seres humanos libres y dignos, me ha acompañado durante toda mi vida profesional. Pensé que podía escribir algo sobre co un enfoque más íntimo, concreto, en relación a por qué hay tan pocas mujeres en las estantería de las bibliotecas, por qué hay tan pocos libros escritos por mujeres hasta la Guerra Civil.

El libro tiene una parte histórica, pero también es un libro autobiográfico, que queda claro al usar una letra redonda. ¿Eso lo tenía claro?

Sí, son mis confidencias. Pero esto me salió sin pensarlo y a medida que iba iba escribiendo y empecé a indagar y a repasar cuál era la consideración de la mujer en los siglos XVI y XVII, cómo eran los colegios donde ella estudiaban, cómo era el ideario de la Sección Femenina, recordé cómo fue educada mi madre y cómo fue educada yo, y me fue surgiendo la idea de relacionarlo con distintos períodos históricos.

Empieza con la imprenta

Sí, porque tuvo mucho que ver. Empiezo con Teresa de Jesús, que fue nuestra primera escritora, así es considerada, siempre y por que fue y es una de las grandes. Iniciar la edad moderna con la literatura escrita por mujeres y los escritos de las monjas me daba pie para este tema tan fundamental: la libertad para escribir y la necesidad del mantenimiento de la virtud por parte de las mujeres. Digamos que así en ‘Sembrar palabras’ arrancaba uno de los grandes temas que sobrevuelan todo el relato.

Avancemos un poco más en esa idea… ¿Qué otros asuntos le han preocupado? Además de lo que dice, aún hoy impresiona que para Fray Luis de León la mujer sea un ser inferior.

Totalmente. Por él y por Juan Luis Vives. Pensemos en sus libros como ‘La perfecta casada’ y ‘La instrucción de la mujer casada’. Estos tratadistas, además, que tuvieron tan influencia en esos años, consideraban a la mujer un ser intelectualmente inferior, solo capacitada para ser madre y esposa. Y no podía ser nada más en la vida. Esto ha sobrevolado durante muchos años hasta que se inició el gran debate con la llegada de la ilustración, en la que fue capital la zaragozana Josefa Amar y Borbón, leída, admirada y admitida en las grandes sociedades. Otro asunto: el amor romántico.

¿Qué quiere decir?

Algo que estaba en todas partes desde las primeras obras del amor cortés, desde la Edad Media, donde vemos a la mujer esperando a su héroe, a su amado, para que le proporcionase la felicidad, por una parte, y por otra, que la mantuviese.

Cuando dice felicidad, también piensa en el placer.

Sí, pero en un placer bastante oculto. Porque hasta que llegó Emilia Pardo Bazán con ‘Insolación’ había una ocultación del deseo. Otro tema que aborda el libro es la necesidad de sentirse aceptadas, algo que resulta completamente normal dado el rechazo que las mujeres escritoras producían en la sociedad hasta los años 30 del siglo XX. De una manera más sutil, se abordan es la maternidad y el yugo del matrimonio o el matrimonio infeliz.

Los temas son capitales todo el rato, pero me ha dado la sensación de que ‘Sembrar palabras’ es una historia más o menos elíptica del libro, de las bibliotecas privadas y una exaltación de la lectura.

Sin duda. Si no hay educación no hay lectura. Las mujeres tenían ganas de saber y a veces debían renunciar a la misión que les había encomendado la sociedad como madre y esposa.

Sor Juana Inés de la Cruz es un ejemplo maravilloso. Monja, poeta, mexicana…

Sin duda. Era guapísima… Ella, mexicana, era hija de una criolla y un español, a su padre nunca lo conoció. Se refugió en su abuelo y en su biblioteca para buscar esos condicionantes que la torturaron durante toda su vida. Ahí descubrió lo que era acceder al conocimiento, algo que la apasionó. Fue una formidable poeta. Creó una biblioteca formidable, de unos 1.500 ejemplares, con los textos de los grandes científicos, literatos y pensadores, no solo del mundo clásico sino contemporáneo y la vendió ella misma un poco antes de su muerte.

Sigamos. Por ejemplo, María Luisa Padilla, la condesa de Aranda.

Es increíble. Ella estaban muy preocupada por la educación de sus hijos. Escribió un par de tratados, si no me equivoco, dedicados a la necesidad de educación de las mujeres, pero sin que la mujer renunciase a su papel. A pesar de su inteligencia y su erudición, no fue capaz de ser tan rompedora en ese momento. Sí que defiende con pasión, conocimiento filosófico y literario la educación de los mejores. Y se instala en Épila en su palacio, donde creó un centro de encuentro, conocimiento e intercambio de opiniones y creó una gran biblioteca.

Otro personaje, María de Zayas, escritora y mecenas.

Firmó unas obras duras, en cuanto a su contenido, que denunciaban la situación de la mujer a propósito de la violencia, la dominación y el sometimiento al hombre. Fue respetada por Cervantes y Lope, entre otros, y fue olvidada durante siglos, hasta que fue recuperada por Emilia Pardo Bazán en su ‘Biblioteca de la Mujer’.

Que es, si me lo permite, el personaje axial del libro.

Desde luego. Es una mujer impresionante, sabia, conservadora, que pudo y quiso hacerlo todo. Su marido le prohíbe escribir y ella le dice que eso es lo más importante y lo abandona. Es pionera en muchas cosas. Por ejemplo, se atreve a explicar el deseo sexual de las mujeres en ‘Insolación’. Hay otras mujeres formidables: Concepción Arenal, que hizo una apasionada defensa de los derechos sociales de las mujeres y analizó la situación de las presas, y sin renunciar jamás a vivir con su marido.

Hay otras mujeres.

Desde luego, muchas: Carmen de Burgos, ‘Colombine’, o María Lejárraga o María Zambrano. Todas ellas son mujeres fascinantes Y muchas más. En el libro se habla de todas ellas.

Y de María Moliner.

Para mí es una auténtica heroína. Y una mujer generosa. Aunque no es propiamente una escritora, sus libros sobre las bibliotecas me parecen emocionantes. La tengo en un altar.

TRES POEMAS DE JOSÉ GABARRE

TRES POEMAS DE JOSÉ GABARRE

I
Aprendimos a rezar antes que a desnudarnos
a que nos devuelva su imagen la concavidad de los del espejos
mientas observo como la lluvia se agota frente a los mismos charcos,
en un intento por encerrar la inexistencia bajo el anonimato de algunas palabras,
a cultivar la espera como algo doloroso
pues si no existe el vacío tampoco las geometrías que lo acompañan;
quizá por eso el vuelo de las aves siga fragmentándose al otro lado de la frontera-partido el péndulo en dos mitades-
a un tiempo que yo vacío el espejo de sus sombrasy un alud de sílabas siga haciendo el amor un momento antes
de haber nacido
*
Si sabemos de la transparencia es por haber estado en contacto con la herida.
II
Escondida entre los imanes de la nevera
una niña se arranca trozos de madera azul
de su pelo
y le presta sus manos a los árbolessalvajes
ahora que las varices se han convertido en el color preferido de los suicidas
Tal vez el amor consistía en eso, en ir adelgazando
tan lentamente
¿me ayudarás a sacar el perdón de debajo de mis uñas?
y ya sabes en como sonreían las palomas,
para negar la lluvia primero hay que tener
una infancia inverosímil
*
¿Habrá encontrado ahí Dios su refugio,
en la periferia?
III
Hay gente en el espejo.Algunos beben hasta dejar que les maten
[estoy pensando en el silencioque queda entre dos canciones]
juegan a hacerse el muertoen el centro de la pista de baile
cerca de las 12.00 de la nochesu peinado empieza a sangrar.
el vigilante evita tomarles el pulso:
el amor existe,pero no se encuentra entre nosotros.

 

*De ’La velocidad de los mapas’ (Pregunta). José Gabarre retratado el pasado sábado en la alameda de Soria. 

NURIA LÓPEZ TORRES Y 'LAS CURVAS DE LA MENTE'

NURIA LÓPEZ TORRES EXPONE 'CURVAS DE LA MENTE'
[Desde hoy en el IAACC 'Pablo Serrano', la fotógrafa presenta 'Curvas de la mente', una muestra comisariada por Carolina Rojo, que me envía estos materiales.]
Motivaciones de Nuria López Torres
"Veinticinco años después del diagnóstico de esquizofrenia de mi hermano Antonio y tras el suicidio de mi hermano Paco en enero de 2020, en los primeros meses de pandemia comprendí que era el momento de realizar un proyecto en profundidad sobre esta cuestión esencial. La pandemia sacó a la luz otra pandemia que ya
venía caminando: la salud mental.
'Las curvas de la mente' es un proyecto documental que sitúa
la salud mental en el centro de la discusión pública y analiza la
vulnerabilidad que sufre la sociedad en relación a los retos que
enfrentamos a nivel individual, familiar, institucional, social y
gubernamental".


El Proyecto - Las Curvas de la Mente
*****
Texto de Carol Rojo
La salud mental será la primera causa de discapacidad en 2030. El 50% de los problemas de salud mental comienza antes de los 14 años. Más de 300 millones de personas viven con depresión. Casi 800.000 personas se suicidan al año en el mundo.
Podríamos afirmar que los números hablan por sí mismos, pero al final solo las personas hablan por sí y de sí mismas para mover la conciencia profunda.
Testimonios de la muestra confirman que el arte es salvación, vía de comunicación y conocimiento. La fotografía de Nuria López Torres se revela como arte necesario para invocar lo que la estadística no consigue. Provoca la reflexión, llama a la empatía y con perspectiva nos identifica con una humanidad que ya no es abstracción. Más allá de las imágenes, la artista investiga y acompaña su trabajo con las palabras de profesionales de la psicología, la psiquiatría o la antropología, asociaciones, directores de centros clínicos y hospitalarios, expertos en adicciones… todos completan la exposición de forma inestimable.
Las curvas de la mente presenta el estado de la salud mental en España: situaciones extremas, miedo, acoso laboral, violencia, enfermedad o adicciones rodean a sus protagonistas. Las nuevas tecnologías y una adolescencia vinculada al “pantallismo”
se han convertido en el mayor riesgo psicológico y físico. Su salud mental está en un punto crítico, y marcará a las próximas generaciones. Por ello, es uno de los puntos
donde la autora quiere poner un gran énfasis. El suicidio, con el que se cierra esta obra, es abordado con los allegados y los supervivientes, y se insiste en la necesidad de las redes de apoyo. La disminución de suicidios en la última década prueba el
valor de la prevención, pero los jóvenes se desmarcan: el suicidio entre 15 y 29 años crece.
Esta exposición pretende ser un instrumento social: canal transmisor, foro de despertar y debate en la sala y fuera de ella. La salud mental debe librarse de sus estigmas, la empatía y consciencia del problema han de instalarse a nivel personal. Es
urgente la implicación y dedicación de recursos a la prevención y el cambio cultural desde instituciones y organismos públicos y privados. Posiblemente este sea el gran reto del mundo actual y el reto es nuestro.

JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO: NOTA SOBRE ALOMA RODRÍGUEZ

JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO: NOTA SOBRE ALOMA RODRÍGUEZ

JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO. NOTAS DE ’UNA INESPERADA ILUSIÓN’
José Ángel Cilleruelo, un gran poeta y dietarista, lector y crítico literario, ha escrito esta nota breve sobre el último libro de Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983): ’Una inesperada ilusión’ (PUZ. La Gruta de las Palabras), poemario que ha figurado cinco semanas en la lista de los 20 más vendidos de poesía de ABCD Cultural.
"Un libro donde se respira inteligencia, el de Aloma Rodríguez (1983), perfectamente enmascarada: como los dibujos que el artista deja inacabados a propósito y eso los convierte en obras maestras. O la osadía de un pintor que decidiera exponer los esbozos de un gran cuadro, sin ningún cuadro al lado. Libro que se concentra en dos únicos núcleos temáticos: la escritura y quien escribe, ambos desde una gran y desganada intensidad lírica. Una inesperada ilusión habla de cómo se sueñan los libros, también de las pesadillas que provocan y, sobre todo, de cómo los imagina y los padece una escritora".

*La foto es de Patricio Julve, en colaboración con Manuel Micheto, fotógrafo y editor fotográfico. Está tomada en el verano de 2025.

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Por cierto, quien quiera seguir el abundante, inspirado y ordenado mundo literario de José Ángel Cilleruelo, lo puede ver en estos dominios:
-Sortilegio. Con una antología de su obra
https://jac-sortilegio.blogspot.com/
El visir de Abisinia y su apartado poético
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PREMIO DE LAS LETRAS ARAGONESAS. POR MARIANO GARCÍA

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FÉLIX TEIRA COMENTA EN 'LETRAS LIBRE' MI LIBRO 'PERIFERIAS DEL DESEO'

https://letraslibres.com/literatura/anton-castro-y-las-periferias-del-deseo/27/07/2025/?fbclid=IwY2xjawL4radleHRuA2FlbQIxMQABHuBk2rauve3Hisr0e5gfCrwyElG0v3KcW-uXNGwXFfhLhDVnH_aH6SeRM9nz_aem_zmn_LKbVEibbmLMhhNxaEw

 

Antón Castro es un escritor y periodista con una sensibilidad singular que se pone de manifiesto en su nuevo libro de relatos, Periferias del deseo. Tal vez su peculiaridad provenga del mestizaje: un gallego que floreció en Aragón, donde se ha convertido, desde el suplemento Artes y Letras que dirige en Heraldo de Aragón, en la levadura cultural de múltiples proyectos. Del interesante mestizaje da cuenta la película recién estrenada Cariñena, vino del mar, dirigida por Javier Calvo. La fértil carrera literaria del autor –que recoge este miércoles 30 el Premio de las Letras Aragoneses, compartido con el ensayista José Luis Melero– se culmina ahora con este volumen de cuentos.

Spinoza asegura que el deseo es la esencia del ser humano, y el deseo es el motor de este libro. Periferias del deseo está compuesto por 64 cuentos divididos en cinco epígrafes: “Extravíos”, “A mi alrededor”, “Garrapinillos, “Antología de instantes, “Cómo me gustan las mujeres” y “Pasión a la intemperie”. El cuento es un género sutil y difícil, o aciertas en su brevedad o lo malogras. Antón Castro maneja con destreza la teoría de Piglia: en el cuento hay una historia aparente y otra oculta, que al final estalla. Semeja la emoción del jugador de póker que tiene un trío y pide una carta que poco a poco va descubriendo. La carta oculta puede trasformar la jugada. Castro cultiva este arte con maestría, por ejemplo, en “Un instante en la Alhambra”, donde el final del cuento es insólito. Y lo vuelve a hacer en uno de los mejores, “Cuento ruso”, en el que es difícil no enamorarse de la guía rusa Yelena. Los desenlaces sorprendentes o inusitados voltean la historia alumbrando una realidad desconocida, como sucede en el final turbulento de “Una aventura peligrosa”.

Los tres relatos mencionados pertenecen a los primeros apartados. En los siguientes, Castro juega a la brevedad. Utiliza la pluma como un pincel impresionista, que recuerda la pincelada de Berthe Morisot o Manet, un toque de color intimista ilumina un lienzo. Un ejemplo: la protagonista de un cuento observa la foto de sus padres y recuerda como el padre carpintero toma la mano de su esposa, la deja sobre su corazón y la acaricia hasta que la mano se queda dormida como una cardelina. En el apartado final, “Pasión a la intemperie”, surgen mujeres misteriosas, como “Rosa, Rosi, Rosalía”, la prostituta Ekaterina o la carnal Clara de “Una alquería en las afueras”. Finaliza el volumen con un guiño generacional: una mujer recuerda, cuarenta años después, al joven adolescente con el que bailaba durante el verano. Sonaba la canción Anduriña, el muchacho le besaba el pelo y se embriagaba con el perfume. La magia de los cuentos está construida con una prosa jugosa, colmada de sensibilidad de poeta, que salpica la narración (el mar parecía una animal airado/ le pareció sensual, dolía mirarla/ irreal, como el arrabal de un sueño…).

El conjunto de estos relatos, unos artificios cuidadosamente diseñados, desvela la esencia del autor: sus recuerdos de Arteixo y A Coruña, su pasión por la fotografía (ah, el fotógrafo de Lastanosa), el trasfondo de Teruel (Urrea de Gaén, La Iglesuela del Cid, Ejulve…). En resumen, Periferias del deseo es un canto a la vida, un gozoso repaso de circunstancias en forma de cuento en que aparece el embrujo de la niñez, los arrebatadores amores de la adolescencia, los viajes, los desengaños, el arte, la fotografía, la sensualidad polifacética de la mujer y el erotismo desatado.