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Antón Castro

Artistas

VERMEER EN LABERINTO DE LAS ARTES

VERMEER EN LABERINTO DE LAS ARTES

Me escribe el escritor y editor Jorge Gonzalvo, de Laberinto de las Artes:

 

Hemos comenzado una nueva colección en Laberinto de las Artes. Se llama "Aprendiendo a" y son libros de arte para niños. Cada libro está dedicado a un pintor conocido y contiene un relato original escrito por Cati Waijs de manera que la historia se construye a través de las imágenes más conocidas del artista. Es un proyecto que nos ilusiona mucho y que está pensado para que los niños conozcan la obra de diferentes pintores usando como plataforma un cuento. El diseño es muy atractivo.

 

La colección arranca con el libro de "Aprendiendo a Vermeer" (recién salido de imprenta) y continua con Picasso, Klee, Klimt y Renoir. Además, se va a crear un portal en internet que sirva como apoyo a los contenidos de la colección.

 

*En la foto, uno de los cuadros más sugerentes de Vermeer, que aparece en portada del volumen: ‘La joven de la perla’.

CALVOMOÑACO /19: MUJER A CABALLO

CALVOMOÑACO /19: MUJER A CABALLO

Manuel Martín Mormeneo vive sensaciones inciertas. Todos los días contempla un nogal, un guindo, una higuera y un albérchigo, y no está seguro de si eso le proporciona sensaciones placenteras o desata en él un sentimiento de melancolía. Cuando era niño, subía a los nogales, recogía higos en un sombrero pajizo y colocaba jaulas de madera en un guindo y en un albérchigo, al que puso de nombre Tamarindo de Pedre, como a un antiguo buhonero de su región de origen que contaba cuentos de serpientes encantadas.

La pasada noche acudió al cine a ver ‘El baile de la Victoria’, una película de las de antes, con amor, locura, intriga, crímenes y quizá un poco de western. Por la noche soñó con dos bailarinas: una iba vestida como una mendiga; la otra estaba desnuda y llevaba margaritas en el pelo y un único pendiente, de perlas o de nácar. Bailaban en la calle desierta, bailaban en la montaña nevada, bailaban una y otra vez con una rarísima habilidad, con un inefable virtuosismo, sobre un caballo, un portentoso alazán que entraba y salía del Teatro Principal de Zaragoza como si eso fuese lo más normal.

 

*Algunos días después, tras el fallecimiento de su padre y su viaje a Zarautz, Alberto Calvo ha vuelto a sus damas. Y ha hecho esta; en la cabeza tuvo algunas imágenes de Vassily Kandinsky.

PAULA R. ESPAÑOL: ORILLA Y MISTERIO

PAULA R. ESPAÑOL: ORILLA Y MISTERIO

Paula R. Español es diseñadora gráfica, maquetista e ilustradora, y artista de un sinfín de proyectos. Acutalmente trabaja en el estudio Versus, junto a Javier Almalé y su equipo (han culminado un libro sobre Damián Forment de Carmen Morte), y a la vez participa en un proyecto digital de Kristina Urresti. Acaba de ilustrar una selección de poemas de Juan Marqués para la revista ‘Rolde’, que coordina Víctor Juan Borroy.

 

Esta obra de Paula R. Español se titula ‘Orilla’ e ilustra este poema:

 

ORILLA

 

Quiero una vida simple, junto a ti,

y después un abrigo.

 

Un agua que acaricie los gatos de tus pies.

ZEUS: SANTIAGO GIMENO POR SÍ MISMO

ZEUS: SANTIAGO GIMENO POR SÍ MISMO

La obra que presento en la Galería Zeus hasta el 31 de enero del 2010 es el trabajo de  este último año. Se trata de obras de formato pequeño realizadas en acero corten.

Hace ahora año y medio, viajé a oriente, a India y, como no podía ser menos, esa experiencia provocó en mí  una fascinación cultural y estética inolvidables. De acuerdo con Sánchez Drago he de admitir “ que si el genio de Occidente es la Humanidad, el de Oriente es la divinidad…  El viaje esta vez sólo es de ida, porque al venir de Oriente ya nunca estás de vuelta.”

Sentía la necesidad de hacer un pequeño homenaje a esas tierras y sus gentes, aparentemente frágiles; pero fuertes y duras Para ello he utilizado formas ligeras en su concepción y en su realización. Son obras que, en su concepto, recuerdan al papel plegado; pero tienen la rotundidad y el peso del acero.

El trabajo sigue todos aquellos métodos que utilizo en el proceso de creación, desde la idea hasta el formato definitivo. Suelo emplear papel y cartulinas para plasmar las formas tridimensionales a modo de ensayo o maqueta.

En estas obras de acero quedan reflejadas todas estas huellas, aun en su reducido tamaño, siendo susceptibles de ser  ampliadas.

 

Santiago GIMENO LLOP

 

Esculturas. Santiago Gimeno. Galería Zeus. Hasta el 31 de enero.

CALVOMOÑACOS DEL MAR

CALVOMOÑACOS DEL MAR

Manuel Martín Mormeneo huyó de la orilla del mar hacia tierra adentro. A él le gusta decir que fue por amor o porque quería dejar de escuchar el bramido de las corrientes abiertas, el estrépito incesante de las mareas y de los oleajes. Pero, en realidad, no le fue fácil olvidar el mar: cuando llegó a Zaragoza, a la calle Casta Álvarez, se encontró con un local que tenía un nombre inolvidable: ‘La taberna del mar’. Si uno se dejaba caer por allí, y él lo hizo en sus primeros años para aliviarse de las incómodas nostalgias, siempre había un camarero que hablaba de libros marinos, de historias de navegantes y de mujeres que cortaban la respiración con sus muslos de lumbre y su voz aguardentosa mientras fumaban en un rincón.

Por eso, esta mañana cuando recibió una carta de Alberto Calvo desde Zarautz se quedó pensativo. Y quizá herido en algún orificio de la memoria y de la añoranza. Recordó de golpe toda su infancia, sus días en la playa, sus sueños de adolescente que estuvo a punto de embarcar hacia el Gran Sol y Terranova. Miró con detenimiento la foto: ¿qué hacía su amigo el pintor, tan diminuto, casi invisible, en la ribera y tan lejos de casa? No le fue difícil imaginarlo.

Al principio, pensó que haría círculos concéntricos o espirales, pero luego se fijó mejor y no le quedó duda alguna: Calvo, en la playa de Zarautz, casi a solas en medio de la inmensidad de la arena, a este lado de la espuma y bajo el cielo terso y sin gaviotas, se puso a dibujar un nuevo rostro. Arañó el arenal con la furia de la galerna hasta abocetar una cara tumultuosa de mujer, rota en sus pómulos, bañada por la claridad del océano. Manuel Martín Mormeneo se dijo: “Qué derroche de colores, qué sinvivir el arabesco de los trazos. Cuando caiga la noche es posible que se levante del suelo y se eche a andar”.

Con Calvo todo es posible.

FEDERICO CONTÍN EN CALVO I MAYAYO

FEDERICO CONTÍN EN CALVO I MAYAYO

Federico Contín inaugura mañana jueves, en la galería Calvo i Mayayo (La Cadena, 28), una nueva exposición, ‘Generation POP 2.0’, uno de esos trabajos tan personales, marcados por la audacia, el sentido del color, la experimentación y una gran imaginación.

Cuelgo aquí una de sus obras, que parecen partir de la fotografía para alcanzar un desarrollo claramente pictórico en el que domina el puntillismo y la fuerza del cromatismo.

Federico Contín es un artista apasionado e intenso: siempre trabaja, siempre busca, le da igual que sea en papel, en fotografía, en pintura o en instalaciones. Actualmente, combina su quehacer con su trabajo como reportero de Aragón Televisión.

CALVOMOÑACO / 18

CALVOMOÑACO / 18

LA NOCHE DEL BAILARÍN

 

A la escritora O. P. le habían pedido un reportaje sobre una nueva sala de conciertos. Se había convertido en una referencia en Zaragoza, su ciudad, donde no vivía desde hacía más de treinta años. ¿Qué mejor mirada que la de alguien, más o menos célebre, que conoció antaño esos locales y que incluso le dedicó relatos y novelas a sus primeros novios? Aceptó con extrañeza. Era un encargo inusual, algo que no solía hacer ella, algo que a nadie le llamaría la atención si lo firmaba Juan José Millás, Elsa Fernández Santos o José Ignacio Rojo. Tomó el AVE y se acomodó en un hotel céntrico, espacioso y acogedor. Después de comer, sesteó un poco, se fue de librerías y de exposiciones (vio los ‘Cuadernos de la Dama Azul’ de Alberto Calvo en A del Arte y se quedó encantada con sus dibujos, sus trazos emboscados y su apariencia de tosquedad cromática), tomó unas tapas en el Pascualillo, y finalmente se dirigió al local. Se sentó donde pudo y redactó distintas notas de aquella fauna nueva: rapsodas, tribus urbanas, artistas, todo desfiló ante sus ojos con la frescura de un acontecimiento inesperado.

Hacia las once y media, un joven se le acercó, la saludó y le dijo que había leído su última novela, y también las anteriores. Que la seguía desde hacía mucho tiempo, casi desde que era adolescente y que su título favorito era ‘La piel de Edelmira. Historia de una pasión dispareja’. Ella acusó la amabilidad, pero tampoco quiso mostrarse demasiado efusiva ante los elogios. Los agradeció y aceptó un beso en la mejilla. Poco más tarde, una chica, joven también, se le acercó y le reveló: “Alberto está emocionado. Usted es la escritora de su vida. No vaya a pensar que es un chalado”. Le pareció un poco raro o tal vez excesivo. Él no tardó en acercarse de nuevo y entablaron un diálogo extenso, hasta las doce, hasta las doce y media, hasta la una. Hasta perder la conciencia del tiempo y de la música.

Llegó el momento de irse. Y cada uno se fue por su lado. Diez minutos más tarde, o quizá un poco más, se reencontraron en el hall del hotel. Ni él ni ella se lo podían creer; por eso la reacción de estupor mutuo, o de incredulidad, fue absolutamente natural. Se quedaron un instante más en el  vestíbulo: él, reveló el joven, era bailarín de una compañía de ballet contemporáneo que estrenaba dos días después en el Teatro Principal. Subieron en el ascensor. También coincidían en la planta sexta.

Se fueron a la habitación de ella. Y se besaron, y se abrazaron, y disfrutaron de un amor paciente al principio, fogoso en la reanudación, apasionado y loco en el último intercambio, casi a la desesperada, cuando ya se asomaba el alba. O la incierta luz de los adioses.

Ella, al despertarse, vio dibujado un corazón, en tinta azul, muy azul, en el programa de mano de las tres actuaciones de su compañía; sobre varios nombres, la escritora leyó una frase: “Me encantará leer tu próxima novela”. La escritora no supo si era un desafío o una nueva declaración de amor.

*Manuel Martín Mormeneo recibió ayer un nuevo dibujo de Alberto Calvo, 'La Dama Azul'.

PABLO GALLO EN SU ESTUDIO

PABLO GALLO EN SU ESTUDIO

Me escribo con Pablo Gallo y me cuenta esto y me explica la foto tan bonita de su taller, que cuelgo aquí:

 

Nací en A Coruña. Y también mi madre nació en A Coruña, tras emigrar mis abuelos a Galicia desde Los Altos de Burgos. Y entonces regresaban a tierras burgalesas a pasar el verano. Y así fue como mi madre, uno de esos veranos, se hizo novia de mi padre. Y finalmente se casaron y también mi padre se fue a vivir a Coruña. Y allí nací yo, y mis hermanos. Así que la verdad es que mi galleguidad me toca un poco de refilón, vamos, que no siento morriña, y voy poco por tierras gallegas aunque siento gran cariño por sus gentes y paisajes...

 

El retrato de mi estudio está realizado en Porquera del Butrón, un pueblecito del norte de Burgos que durante el invierno tan sólo tiene un par de casas habitadas. Es el pueblo en el que nació mi padre. Y toda mi familia, tanto paterna como materna, proviene de esta zona, de Los Altos de Burgos. Como está a poco más de una hora de Bilbao, voy con mucha frecuencia y paso allí alguna que otra temporada larga. Por allí iba a cazar en otros tiempos Miguel Delibes. Conozco a gente que cazó con él. De por allí era el Sr. Cayo de su famosa novela. Parte de la película de El disputado voto del Sr.Cayo está filmada por allí, por la zona del Cañón del Ebro.