Blogia
Antón Castro

Artistas

DIEGO DE MARCILLA: CARTA DESDE EL MÁS ALLÁ

DIEGO DE MARCILLA: CARTA DESDE EL MÁS ALLÁ

Ni yo mismo sé si he existido alguna vez en el siglo XIII o si he sido un milagro de la literatura. En cualquier caso me gusta mi nombre, Diego de Marcilla, amplificado en la leyenda del tiempo, modelo de amante loco de amor, caballero esforzado en pos de una quimera por aquí y por allá, en batallas y tareas, a lomos del caballo. He soñado, más allá de la muerte, con Isabel de Segura: la he visto en sueños y pesadillas, la he deseado, he sentido su piel de cereza, la he percibido junto a mí transformada en piedra y olvido. Año a año, siglo tras siglo, he visto cómo nuestra aciaga historia pasaba a los libros, a las corrientes de aire, escalaba las torres mudéjares como un gran pájaro de pena. Decir Teruel era decir Isabel y Diego, decir Teruel era pensar en nuestra pasión imposible, decir Teruel era como refundar una ciudad mudéjar para el amor nuevo e inmortal, como ha querido hacer el artista Jorge Gay con su espléndido mural. Desde hace unos años, soy una sombra feliz, un ardoroso espectro: resucito, adquiero distintas formas, asumo cuerpos ajenos y jóvenes, y avanzo por la ciudad, entre estandartes y la multitud dichosa. Al final de la algazara, cierro los ojos y noto el aliento de tantas mujeres que amo y he amado, esas mujeres que han sido y serán Isabel hasta el fin de los tiempos. Cierro los ojos y espero esa boca, ese beso definitivo que justifica cada una de mis metamorfosis. Y es entonces, justo entonces, cuando me percato con absoluta certeza de que este sueño de resurrección de ‘Las bodas de Isabel’ y sus amantes es un prodigio de la vida hecho literatura, orgía del pueblo: la fiesta de un mito.

*Este artículo se publicó ayer en mi sección 'Cuentos de Domingo' de Heraldo. La ilustración corresponde al mural de Jorge Gay.

LAS 'FLORES' DE MARÍA BURGES EN PORTADORES

LAS 'FLORES' DE MARÍA BURGES EN PORTADORES

Esta tarde, a las 20.30 o incluso algo más tarde, María Burges, Mari Burges para sus íntimos desde hace años, inaugura una exposición de ‘Flores’ en el espacio Chaise Longue Gallegy de la librería Los Portadores de Sueños (Jerónimo Blancas, 4). Mari Burges alterna su tarea de pintora con clases de pintura y con una intensa colaboración con el estudio Novo de diseño y fotografía que dirige Ana Bendicho. Mari Burges es uno de esos seres encantadores y afectuosos, cosidos con ternura y humanidad, que a menudo produce Aragón.

Mari Burges ha publicado sus ilustraciones y pinturas en Rolde, ha retratado a Günter Grass para la portada de ‘Artes & Letras’ y ha participado con una veintena de ilustradores más en el volumen conjunto ‘Cuentos a patadas’ (Fundación Real Zaragoza, 2008). Desde hace muchos años, comparte la vida, el amor, algunos desayunos y los viajes con el escritor Rodolfo Notivol, autor de ‘Autos de choque’ (Xordica).

ANTONIO CÁSEDAS VUELVE Y EXPONE En PILAR GINÉS

ANTONIO CÁSEDAS VUELVE Y EXPONE En PILAR GINÉS

[Este jueves 12, Antonio Cásedas vuelve a exponer  una individual dentro de su registro onírico, fantástico, poético. Antonio Ceruelo me envía el texto del catálogo de Juan Ignacio Bernués y algunas fotos. Gustosamente las cuelgo aquí y os recuerdo su muestra. La primera persona que me habló de Cásedas fueron hace más de veinte años Ángel Guinda y Trinidad Ruiz-Marcellán.]

 

 

 

EL VIAJE DE ANTONIO CÁSEDAS

 

 

 

 "El verdadero tesoro, el que pone fin a nuestra miseria y a nuestras pruebas, nunca está muy lejos, no hay que buscarlo en un país alejado, pues yace sepultado en los lugares más recónditos de nuestra propia casa, es decir, de nuestro propio ser…..Pero sucede el extraño y constante hecho de que sólo después de un piadoso viaje a una región lejana en un país extranjero, en una tierra nueva, podría revelársele el significado de esta voz interior que conduce nuestra búsqueda. Y a este hecho extraño y constante se añade otro: quien nos revela el sentido de nuestro misterioso viaje interior debe ser también un extranjero, de otra creencia y de otra raza".

MIRCEA ELIADE[1]

 

 

Por José Ignacio BERNUÉS

Con mucha calidez –casi, podría decirse, con amor- la obra de Antonio Cásedas sabe conducirnos de la mano al centro de su “círculo mágico”. Un círculo que no sirve para definir fronteras ni decretar segregaciones, sino que es ámbito de prodigios y de transformaciones, germen de estímulos que nos inducen a “trascender”.  Del alba de la conciencia emergen estos seres de belleza petrarquiana que han traspasado el umbral de los espacios y del tiempo, con el fin de comunicarnos algo, y que Cásedas hace brillar con una luz interior. La intervención de lo sobrenatural queda sugerida en la mirada soñadora de ese guía proveniente de los tiempos del Girlandaio que –tal vez- esté precisamente allí, ante nosotros, para rescatarnos de nuestro propio extravío.

 

El espacio pictórico es para Cásedas una sucesión de insospechadas hierofanías; lo sagrado sobrevuela en miríadas de estrellas, o por entre umbrosos roquedos –leonardescos- coronados de atardeceres o envueltos en brumas, pintados por el artista para que la mirada –fascinada- se enrede; paisajes espirituales donde es preciso perderse, para podernos volver a encontrar, ya renovados. La ventana es umbral que no se traspasa sino desde la distancia, es diálogo de la casa con el mundo, son los ojos de un alma esperanzada que busca en el horizonte la visión cierta -aunque lejana- de la luz que algún día ha de advenir. De esa misma luz que pulsa firme al final del negro túnel, en el fondo-matriz de una caverna ¿iniciática?. En ocasiones, son los paisajes desolados e inertes como los despojos de un cataclismo, que una figura solitaria contempla –a lo Gaspar David Fiedrich- los que nos anuncian el ciclo eterno de muerte y renacer, la promesa de una eterna unión entre cielo y tierra.

 

Si por deseo de Cásedas la ventana se transforma en pórtico, en columnario abierto, el viajero se sitúa entonces ante un paisaje de indescriptible dulzura. En el fondo, en el mismo ónfalos de los cielos en calma, reina esplendorosa la luz, tan leve en sus transparencias que apenas es casi nada siendo, a la vez, sugerencia de Todo. Algo nos empuja a descender en silencio los nobles escalones de mármol que conducen a la laguna en calma. Mientras, en el silencio de lo sagrado, la mirada maternal de una antigua diosa pétrea tutela nuestros pasos; hay que dejarse apenas rozar por la rama desnuda que al aire tiende una hermosa doncella en plena metamorfosis, y sentir en la piel el hálito del unicornio mítico, eterna encarnación de la fuerza sobrenatural propia de lo que es puro. Allí, en el misterioso seno del agua, -el agua-madre, el agua sustancial- nos aguardan otros tesoros que sólo las fuerzas imaginantes de nuestro espíritu serán capaces de renacer.

 

Como si fuera de naturaleza alquímica, en la obra de Cásedas la materia mantiene una continua inercia a transformarse en algo espiritual. Nos conmueve especialmente la visión de sus espacios. Ese aire que el artista concibe como un teatro de sacralidad cósmica, ámbito de prodigios e inauditas metamorfosis, que refulge en amarillos encendidos o  enseñorea con orgullo y sentimiento de nobleza sus violáceos tornasoles y turquesas casi imposibles, cuando no decide hacer gala del añil intenso propio de los días serenos y claros del verano en que el volar se hace aún más ingrávido: “El simbolismo de la ascensión –nos aclara Mircea Eliade- siempre significa la explosión de una situación "petrificada", "taponada", la ruptura del nivel que hace posible el paso a otro modo de ser; a fin de cuentas, la libertad de "moverse", es decir, de cambiar de situación, de abolir un sistema de condicionamientos.[2]

 

Una clara conciencia de lo mítico inspira las fascinadoras escenas de Cásedas, donde siempre parece “suceder” algo: una cadena de acontecimientos que componen una historia, una narración de algo que ha sido producido, que ha comenzado a ser…En el mito -versión Cásedas-  Minotauro resulta ser una criatura tragicómica: verdugo y, a la vez, víctima; no acecha, según le es exigible en el guión, en el centro del laberinto, reino de las sombras y de la incertidumbre; como mayoral sentado a la puerta de su cortijo, se limita a barruntar en el sopor de la siesta el irrefrenable anhelo del ser por penetrar en su propio misterio y salir airoso de la empresa.

 

A través de su pintura, lenta y primorosamente trabajada, de presencia premeditadamente aurática, Cásedas nos propone una espléndida visión de las profundidades de lo humano. Nos invita a emprender un viaje -en cierto modo iniciático- a esas regiones insospechadas que laten en nuestro propio interior, donde es posible experimentar una belleza limpia, una belleza siempre nueva… Es esta una pintura que nos invita, en definitiva, a encontrarnos con nosotros mismos, que nos permite escapar de los escindidos planos del mundo en que vivimos, donde impera un profundo desequilibrio de la psique -tanto de la vida individual como de la colectiva-, provocado, en gran parte, por la creciente esterilización de la imaginación. De esa auténtica imaginación creadora, que Antonio Cásedas derrocha a raudales.

Juan Ignacio Bernués Sanz

Huesca, enero de 2009.

 



[1] Fuente: Mircea Eliade, "Brancusi y la mitología", en El vuelo mágico, Madrid, ediciones Siruela, pp. 159-167.

[2] Íbidem.

EL BLOG DEL PINTOR E ILUSTRADOR ANTONIO ÁLVAREZ

EL BLOG DEL PINTOR E ILUSTRADOR ANTONIO ÁLVAREZ

Conocí hace algunos años, gracias al compositor Carlos Satué, a un estupendo artista: Antonio Álvarez, que es un hombre talentoso capaz de casi todo. De vivir un bello amor más allá de la muerte, de cuidar a dos chicas estupendas, de proyectar su propia casa, de cuidar un precioso jardín, de cultivar la amistad y, también también, de trabajar incansablemente en el territorio del arte. Antonio Álvarez es un artista un tanto desconcertante: hace muchas cosas y pueden ser muy distintas entre sí. Acabo de recibir un email suyo donde me anuncia que ha abierto un blog con sus cosas. Por ejemplo, una de sus vetas artísticas es la del hiperrealismo.

 Dice en su blog: “Aunque el término hiperrealismo no es el más adecuado para clasificar estos trabajos, quizá si puede servir por aproximación. En realidad, yo prefiero calificarlos de realismo riguroso de contenido poético. Especialmente en los formatos grandes estudio mucho el motivo y la composición y cuido especialmente el proceso de elaboración, muy lento, que termina de aportar la parte inmaterial, el ‘alma viva’, que intento dejar en estas obras”. (Esta obra es una copia de una espléndida obra de Francisco Pradilla).

http://antonio-alvarez.es

 

LA CIUDAD DORADA O UN VIERNES EN HUESCA

LA CIUDAD DORADA O UN VIERNES EN HUESCA

El viernes pasado me inventé una cita en Huesca: quería ver los ‘Paisajes pintados’ de Fernando Alvira Banzo, que celebra los 40 años de su primera exposición. El pintor, que recorre como la palma de su mano la autopista Huesca-Zaragoza y la carretera Huesca-Binéfar, atrapa un fogonazo de luz, lo retiene en el fondo de su cabeza y de su imaginación, y luego, en su estudio luminoso, le da forma. Una larga línea horizontal separa los campos y los desiertos del cielo. Con él y José Domingo Dueñas vi la exposición ‘El Circo’, de la colección de Fernández-Ardavín: esos cartelistas se tomaban su tiempo, conocían la ciencia del color y la artesanía de la figuración. Luego, nos encontramos con María Pilar Moreno, la mujer que mejor ha estudiado la figura de Miguel de Molinos, ese apóstol del quietismo que nació en Muniesa y triunfó en Roma. Tuvo tanto éxito que eclipsó al mismo Papa, hasta que alguien decidió que su ‘Guía espiritual’ y sus hábitos cotidianos se desposaban con la herejía. Lo juzgaron, el proceso fue tan espeluznante como inverosímil, y lo condenaron a la hoguera; al fin le conmutaron la pena porque era viejo. Más tarde, estuvimos en el estudio del fotógrafo Fernando Alvira Lizano, uno de los grandes fotógrafos de arte de Aragón, que realiza libros y proyectos para toda España. Fernando tenía entre las manos un proyecto precioso: ‘La ciudad dorada’, las fotos que ha realizado al mural de Teresa Ramón que se ha instalado en el Palacio de Congresos. Y aún nos quedó tiempo para ver las ilustraciones de Noemí Vilamuza para ‘El capote’ de Gogol en Librería Anónima. Hay viernes en que Huesca no se acaba nunca.

*Este es un paisaje viajado, tomado desde la huerta de Luis, que ofrece una vista de Berbegal. Uno de los cuadros más bonitos de la muestra de Fernando Alvira Banzo que se exhibirá en las dos salas del Matadero.

ÁNGEL ORENSANZ PREMIADO EN SUNDANCE

ÁNGEL ORENSANZ PREMIADO EN SUNDANCE

Ángel Orensanz me envía esta nota acerca del premio que acaba de recibir en el Festival de Sundance. Ángel ha realizado distintas intervenciones artísticas sobre la nieve en París, cerca del Louvre, en Nueva York y en Moscú. Básicamente, al margen de realizar otros montajes, ha pintado unos expresionistas rostros en la nieve; más que pintar parece haber trazado unas grandes incisiones en la nieve.

 

 

ANGEL ORENSANZ AWARDED IN SUNDANCE FESTIVAL FOR HIS FILM  “SNOW OF THE WORLD. EVERYTHING DISSOLVES UNDER OUR FEET”

Park City, Utah.  Yesterday, January 25, at the Egyptian Theater of Park City, Angel Orensanz was awarded the prize “New Art Horizons” for his film “The Snows of the World” by the circle of new directors and writers from the Sundance Festival. The event took place in the early hours of January 25.

This short has been photographed and produced in its entirety during the last two weeks of this months  in Paris, Moscow, New York, and the last and longest sequence in he mountains of Park City, the sea of the Festival.    

In a feat of preproduction and postproduction, the Spanish sculptor and his team has extensively work in the esplanade in front of the Musee du Louvre Paris; he worked with a tractor, plowing the snow in front of the Museum of the Soviet Exploration of the Space in Moscow and in a  park in Lower Manhattan, in New York. The last sequences, the longest,  in the Mountains in Park City. Asked for the reason of this intensity of sculpture and film in the snow, Orensanz answered: “I do not see an interpretive model more clarifying of what is going on around us than the snow cape that envelops now large areas of the world. It is evocative of the fragility that envelops so many countries. It is not just an ecological crisis but an economic and structural one. Everything dissolves under our feet”.

The movie was presented very early this morning at the Egyptian Theatre in front of an avid audience.

 

GRACIELA DE TORRES ESTRENA 'JOHANNES'

GRACIELA DE TORRES ESTRENA 'JOHANNES'

 

 

La realizadora de cine y profesora Graciela de Torres Olson envía esta nota acerca del estreno de su último proyecto Johannes. Graciela realizó, junto a Francisco Plou, un estupendo documental sobre Antonio Maenza. La foto es de Paul Strand. Dice Graciela:

 

[Hola a todos,

 

este viernes se estrenará Johannes, a las 19:30 en el cine El Molino de Sariñena. La presentación correrá a cargo de Julio Moreno, bibliotecario de Fraga, Cruz Ullod, profesora de Lengua y Literatura y concejala de cultura del Ayuntamiento de Sariñena y Manuel Penella, alcalde de Alberuela de Tubo.

 

Al finalizar la proyección tomaremos juntos un aperitivo.

 

Estáis todos invitados.

 

Graciela

 

videogramas.blogspot.com

 

  JOHANNES ::::::::::::::

 

Se trata de una pieza audiovisual de 10 minutos que requiere ser visionada y leída, por este motivo puede ser considerada un videograma

 

Cabe destacar la actuación magistral de Mariano Cariñena, actor y maestro de actores, junto con la de Manuel Asín, sabio joven que debuta frente a las cámaras. 

 

Grabado en Los Monegros, el paisaje es en sí mismo otro protagonista, potenciado por una cuidada fotografía en blanco y negro.

 

Junto con las imágenes, el texto sobreimpreso en la pantalla transporta a los espectadores a la tiniebla de las palabras. 

 

El mensaje es de resurrección.]

 

FÉLIX LAFUENTE RETRATA A FLORENTINO BALLESTEROS

FÉLIX LAFUENTE RETRATA A FLORENTINO BALLESTEROS

Carmen Ara Báguena me envía “la foto de una acuarela que le compró mi abuelo a Félix Lafuente del torero Florentino Ballesteros posando en el Coso de la Misericordia de Zaragoza”. Félix Lafuente residió en Huesca y Zaragoza, y Florentino Ballesteros, ‘el niño de las monjas’, murió prematuramente tras una cogida en Madrid. Era un torero artista, justo de valor y largo de elegancia.

Le pido más datos a Carmen Ara, y me envía la siguiente nota:

 

“Mi abuelo se llamaba Mariano Ara Burges, era humorista, caricaturista, pintor y restaurador. Alcanzó gran popularidad en los medios artísticos durante la cuarta década del siglo XX. Inició su carrera en el terreno del arte en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza y perfeccionó sus estudios en la clase de modelo vivo del Ateneo junto con González Rocasolano, Félix Lafuente y otros artistas. Fue también crítico de arte. Fue colaborador gráfico  de la prensa local. Acádemico correspondiente de la Academia de Bellas Artes de San Luis desde 1922, también fue restaurador del Museo Provincial de Zaragoza donde manifestó sus profundos conocimientos técnicos y su respeto a la obra de arte. (La nota está extraída de la Enciclopedia Aragonesa, de un artículo redactado por la profesora de la Universidad de Zaragoza Elena Barlés).

Mariano Ara  Burges nació en Zaragoza en 1890 y murió también en Zaragoza en 1938, atropellado por un camión en el Coso, precisamente cuándo se dirigía a trabajar al Museo. Seguro que antes hubiera pasado por el estudio de sus queridos amigos los hermanos Albareda.

 

El cuadro está casa de mis padres, lo he visto desde que nací. Un abrazo. Carmen”.