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Antón Castro

Artistas

PROCESO CREADOR DE PILAR BURGES

PROCESO CREADOR DE PILAR BURGES

LECTURAS. VERANO 2015. PILAR BURGES

 

El proceso vital y creador de María Pilar Burges

 

Historia de una pintora moderna y goyesca que contará con un museo en Fayón

 

María Pilar Burges (Zaragoza, 1928-2008) fue una mujer de lemas y de aforismos. En una de las paredes de su casa, con vistas al paseo de la Independencia, podía leerse la cita de Borges: «No hay otra virtud que ser valiente». Ella lo fue. O quiso serlo: una mujer atrevida, moderna, con ideales, deportista, espléndida nadadora. Adoraba a su padre, Juan Antonio Burges, que había sido saltador de pértiga y cofundador del Iberia, pero además había protegido a jóvenes boxeadores y financiado al cantador de jota José Oto. Y su madre era una gran lectora, que se desvivía con la aviación y con las novelas y ensayos de Simone de Beauvoir.

Un día, el padre la invitó al Teatro Principal a ver una función de ballet de ‘El lago de los cisnes’ y Pilar realizó una serie de dibujos que lo deslumbraron. La llevó a las clases de dibujo y publicidad que impartía Manuel Bayo Marín. Aprendió a rotular, a componer y el arte de la paciencia. La belleza nace de la lentitud, le dijo el gran artista recuperado por el pintor Eduardo Laborda. Luego, durante tres años, fue alumna de la profesora y pintora Joaquina Zamora: le explicó que dibujaba muy bien pero que debía perfeccionar el color. Por eso iba casi a diario al Museo de Zaragoza a copiar a los clásicos y a los artistas del siglo XVIII, y solía encontrarse con Francisco Marín Bagüés. Y de cuando en cuando marchaba a Radio Zaragoza a ver y a escuchar a la pianista Pilar Bayona.

Con una beca de la Diputación de Zaragoza estudió en la Escuela de San Jorge de Bellas Artes. Un día vio en HERALDO una convocatoria para pintar un mural en la iglesia de Fayón y se presentó. Ganó y contó con la colaboración de José Gumí, entre otros. Barcelona fue una escuela de incitaciones: se interesó por la ópera y el teatro, y se convirtió en asidua del Liceo. Y no solo eso: aprendió a hacer figurines para la escena, algo que no abandonaría nunca. De vuelta a casa, fundó en 1957, con Pascuala Lobé, especialista en corte y confección, la Escuela de Arte Aplicado Burges, que se prolongaría hasta 1971. En el curso 1960-1961 cumplió uno de sus sueños: se marchó a Roma a continuar aprendiendo y quemando etapas. «Para mí la pintura ha sido una aventura en la que te podías estozolar o desgraciar porque siempre he pintado de verdad. Pintaba toda yo, entregada y de cuerpo entero. He sido una profesional. Soy pintora por realización y he querido aprender, investigar y conocer las técnicas», recordaba. Allí convivió con artistas de 72 países del mundo y era conocida por ‘España’. Rindió homenaje a García Lorca y a textos suyos como ‘Poeta en Nueva York’ y ‘Diván del Tamarit’. De Roma se trasladó a París y se hizo asidua a las funciones del mimo Marcel Marceau y de otros actores.

Regresó a Zaragoza, a sus clases y a su estudio. Pasó por varias fases, pero quizá lo grueso de su obra sea una pintura expresionista, inspirada en las pinturas negras de Goya en parte, con pasión por el color y próxima en algunos cuadros, por esas raras afinidades del azar, a la de Luis García Ochoa. «Quizá mi mejor época sea la del hiperrealismo situacional», opinaba ella. En 1970 firmó un cuadro perturbador y terrible que tiene mucha actualidad estos días de tanta violencia de género: ‘Puro machismo’, que quizá naciese de una desdichada experiencia amorosa en Canarias. María Pilar Burges confesaba que había tenido varias pasiones, que no fraguaron en el tiempo, quizá porque su verdadero amor fueron el arte, el estudio y la soledad. En 1996 volvió a demostrar su ambición: presentó en Madrid su tesis sobre ‘El proceso creador’. Tenía 68 años y una juventud vital que burlaba cualquier cifra. «Vivo despierta» era otro lema y fue algo más que un deseo: la obsesión incesante de su existencia.

 

LA ANÉCDOTA

Pilar Burges fue una mujer de sueños. Si todo sale bien, se habría cumplido uno de ellos: que su obra, la que no vendió («y vendí mucho, mucho», decía) pueda ser exhibida en un lugar público. En tiempos de Javier Lambán, la Diputación de Zaragoza rechazó su legado y sus condiciones con más silencio que elocuencia. El Ayuntamiento de Zaragoza le hizo una Antológica en la Casa de los Morlanes en 2012. Ahora Fayón le destinará un espacio y mostrará sus cuadros, sus dibujos, sus diseños y sus materiales.

 

 

*La foto es de Oliver Duch, fotógrafo de Heraldo de Aragón.

LA VIDA DESESPERADA DE ÉDITH PIAF

LA VIDA DESESPERADA DE ÉDITH PIAF

LECTURAS. VERANO 2015

La vida desesperada de Édith Piaf

 

La cantante y actriz (1915-1963) conmovió a las masas con sus canciones y sigue considerándose “la voz de Francia”

 

PIE DE FOTO. ARCHIVO´

Édith Piaff y uno de sus grandes amores: Yves Montand, en 1946.

 

Antón CASTRO

“Cantar es otra forma de escapar. Es otro mundo”, dijo Édith Giovanna Gassion, que se haría famosa como Édith Piaf, la desgarradora musa de los existencialistas franceses de los años 50. No es fácil hallar una vida tan accidentada y dramática como la suya. Ella misma contribuyó a llenarla de consejas: dijo que había nacido en plena calle Belleville y ya se sabe que nació en el hospital de Tenon, en París. Su padre era el acróbata Louis Alphonse Gassion y su madre la cantante de cabaré Annette Maillard, alcohólica y enferma. Tras volver de la I Guerra Mundial, su padre se hizo cargo de ella; la niña sufrió una queratitis (inflación de la córnea) que la dejó ciega un tiempo. Se recuperó y pasó a vivir con su abuela paterna, que regentaba un burdel en la Normandía; por eso casi siempre se dice que fue educada por las prostitutas.

Más tarde, empezó acompañar a su padre en su circo ambulante y llamó la atención con su poderosa voz. Conoció a un joven, Louis Dupont, con quien tuvo una hija, Marcelle, que murió a los dos años. Y a la vez la descubrió un empresario de cabaré Louis Leplée, la contrató y le publicó su primer disco bajo el nombre de Môme Piaf (Pequeño gorrión), por su aspecto desvalido. Un día, tras un incidente no esclarecido, Leplée apareció muerto de un disparo y Édith fue acosada.

Regresó a los bajos fondos, a los cabarés modestos de Pigalle, hasta que se cruzaron en su camino el compositor Raymond Asso, que le regaló canciones y le enseñó a mejorar su técnica vocal, y la pianista Marguerite Monnot. Volvió a enamorar al público y puede decirse que en vísperas de la II Guerra Mundial ya era una cantante famosa con sus temas, desesperados y melancólicos, del París más costumbrista y sombrío. Con ‘Ma legionnaire’ obtuvo un gran éxito: podía oírse como una canción de amor y un canto contra la guerra. La actitud de Édith Piaf en la contienda fue compleja: algunos biógrafos dicen que visitó un campo de internamiento alemán, que estuvo próxima al gobierno pro alemán de De Vichy y a la vez se sabe que protegió y ayudó a muchos judíos. Estaba con los débiles.

En 1944 se cruzó con un joven y apuesto cantante de music-hall que se convertiría en su amante: Yves Montand. Estuvieron casi dos años juntos y en 1946 iniciaron una gira que acabó en ruptura. Édith fue una mujer apasionada, con una sexualidad vibrante, capaz de vivir varias relaciones simultáneamente. En cierto modo, su existencia, puro coraje, era una constante búsqueda de un hombre ideal y una batalla contra el amor imposible. En 1947, conoció al gran púgil Marcel Cerdán, casado y padre de tres hijos, con quien no tardaría en iniciar una relación amorosa. En septiembre de 1948 se coronó campeón del mundo ante Tony Zale. Un año más tarde, ella, que iba de éxito en éxito por Estados Unidos, lo llamó para que acudiese a verla. El avión, con destino a Nueva York, sufrió un accidente en San Miguel de las Azores el 28 de octubre y Cerdán perdió la vida con otros 47 pasajeros.

Édith Piaf sufrió una crisis de tristeza y de ansiedad y se hizo adicta a la morfina, dependencia que ya no abandonaría jamás. A Cerdán le dedicó uno de sus mejores temas: ‘Hymne a l’amour’ (1949), que sucedió en su lista de espléndidas canciones a ‘La vie en rose’. Contaba historias crueles con un sentimiento desgarrador; la gente la oía con fervor, hipnotizada. Poseía sinceridad, hondura, escalofrío, parecía que en cualquier instante estallaría en llanto. Consciente de su capacidad de comunicación, dijo: “Estoy segura de que podría leer a Baudelaire en un cabaré y me aplaudirían”.

En 1950 conquistó el Olympia. Al año siguiente conoció a Charles Aznavour, que lo fue todo para ella: amante, secretario, letrista de temas de como ‘Jezebel’ o ‘Plus bleu que tes yeux’. En 1952 se casó con el cantante Jacques Pills y vivieron juntos, con altibajos, hasta 1956, año en que triunfó en el Carnegie Hall. Dos años después se cruzó en su camino Georges Moustaki; los cantantes jóvenes eran su especialidad; a los ya citados se sumarían Eddie Constantine y Gilbert Bécaud. En 1958, viajando en coche con Moustaki, Édith sufrió un terrible accidente, que le exigió diversos tratamientos. En medio del dolor, era esclava de los opiáceos y del alcohol. No tardó en descubrírsele un cáncer hepático. En 1961, se sobrepuso a todo y aceptó la oferta de cantar de nuevo en el Olympia, que estaba a punto de cerrar. No tenía fuerzas, parecía que iba a desplomarse en cualquier instante; apareció en escena con su vestido negro y su voz trémula y cautivadora, y cantó: ‘Je ne regrette rien’ (No me arrepiento de nada). Louis Armstrong dijo: “Me arrancó el corazón”. Algo que suscribieron el público en general y amigos como Alain Delon, Belmondo, Brassens, Paul Newman o Duke Ellington Gracias a ella, el Olympia sobrevivió.

Se casó de nuevo, esta vez con el joven peluquero y cantante griego Théo Sarapo. Apenas vivió un año más: el 10 de octubre de 1963, a los 47 años, moría en el barrio periférico de Grasse. Se conocía tan bien que dejó este autorretrato: “Todo lo que he hecho durante mi vida ha sido desobedecer”.

 

LA ANÉCDOTA

Amigos y admiradores. Édith Piaf, cantante y actriz de cine y de teatro, tuvo muchos admiradores. Desde Serge Gainsbourg a Marlene Dietrich, desde Sartre a Roland Barthes. Uno de sus mejores amigos fue Jean Cocteau, que escribió para ella ‘Le bel indiferent’. La muerte de ambos se hizo pública el mismo día, el 11 de octubre de 1963, aunque ella había finado un día antes. A Édith Piaf el arzobispo de París le negó el funeral católico por su vida disipada. El abad Leclerc, en cambio, bendijo su tumba de Pere Lachaise. Ella creyó ciegamente en Dios. Marion Cotillard le dio vida en ‘La vida en rosa’ (2007) y conquistó el Oscar. Francia celebra este año el centenario de su nacimiento.

POEMA PARA DEBRA WINGER

 

BUSCANDO A DEBRA WINGER

 

Antón CASTRO

 

Perdí la cabeza por ti,

antes, mucho antes de ‘Tierras de penumbra’.

Mucho antes de que fueras poeta

y una criatura mortal frente a la noche.

No sabría decir por qué. La luz de tu sonrisa,

tu picardía, tu fuerza, la manera en que bebías

la claridad del mundo en cada abrazo.

Me gustabas siempre: en cada diálogo,

en cada beso, en esa alegría incontenible

de estar a punto de irte para siempre a otra playa.

Pero cuando te vi en ‘El cielo protector’,

me sentí enfermo, poseído de amor.

Entendía, y no entendía, tu pasión por el desierto,

el helado rescoldo del plenilunio en la arena,

la muerte inesperada de un amor disipado.

Y luego, llegaste a aquel villorio,

a otra forma de prisión. Y a la violencia

del anhelo. Aún te veo: extraña y extranjera,

arrebatada y muda, mientras te acariciaban

y sorbían el sudor de tus muslos. Aún te veo:

lejana y sola contra la tiniebla y la escarcha.

Aún te veo: a horcajadas, a punto de estallar

como el maremoto de todos los deseos.

¿Recuerdas? Tú eras la piel del escalofrío.

 

Luego te esfumaste. A otro mundo,

a otras formas del olvido y del silencio.

Incluso salieron a buscarte. Querían, como yo,

saber de ti: buscaban a Debra Winger.

Esa película perseguía a un fantasma,

una ninfa de antaño, vulnerable y sensual.

Ese rescate imposible enerva todos mis sentidos.

Cierro los ojos e imagino que estás ahí,

en el interior de la pantalla a punto de decirme:

“Ven. A veces solo en el cine se cumplen

los mejores sueños, peligrosamente juntos”.

 

De 'Seducción'. Antón Castro. Olifante, 2014. 

 

 

1.FOTO. La tomo de aquí: 

https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/736x/7a/ec/ef/7aecef741a724282358cae41df11ab73.jpg

2. FOTO. La tomo de aquí:

http://i.telegraph.co.uk/multimedia/archive/01209/debra_winger_1209269c.jpg

 

MARIO ORNAT: 'TIERRA Y LIBERTAD'

MARIO ORNAT PUBLICA 'BIENVENIDO MR. LOACH'


Les informamos que este próximo sábado 15 de agosto en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Mirambel tendrán lugar los siguientes actos:
-A las 18:00h, proyección de la película “Tierra y libertad”.
-Mario Ornat presentará el libro 'Bienvenido Mister Loach, Historia del rodaje de Tierra y Libertad...o de como la revolución llegó a Mirambel'. Está previsto que participe alguno de los actores del rodaje. 
Este acto servirá de inicio de una serie de acciones que la localidad de Mirambel junto con la Comarca del Maestrazgo quiere realizar para recordar los 20 años del rodaje de esta película. 



NOTA
'Tierra y libertad', de Ken Loach, fue uno de los grandes hallazgos de 1995. Habla de una revolución social, de una guerra, de una tierra que aspiraba a un futuro mejor. Habla de sueños, de amor, de lucha y, por supuesto, de libertad. Loach eligió la bella localidad de Mirambel, en el Maestrazgo turolense, como principal escenario de este drama que nos sitúa en los dos primeros años de la guerra civil española. Durante casi dos meses, los vecinos de la comarca vivieron con entusiasmo una experiencia irrepetible.

'Bienvenido, Mister Loach' es un fascinante y exhaustivo análisis de una de las mejores películas del cine español. Además de las divertidas vivencias que se produjeron en el rodaje, el autor ofrece un apasionante estudio del film gracias a una laboriosa investigación; el libro es producto de largas entrevistas al director, a los productores, responsables del equipo técnico, asesores, principales intérpretes y a muchos de los extras que participaron en esta inolvidable aventura. El resultado es toda una invitación a amar el cine. [Nota de Cristina Mallén y Doce Robles.]

 

Foto 1. La tomo de aquí: http://4.bp.blogspot.com/-27Pfn-ohRUI/T8akiPBMoII/AAAAAAAABxU/e0SOvoQKmMc/s1600/land.jpg

 

Foto2. La tomo de aquí. 

http://2.bp.blogspot.com/_EpHhRAwb_FA/TK3fgIKWjpI/AAAAAAAAA9w/mvwSZ3zjxEk/s1600/Tierra+y+Libertad.jpg

INGRID BERGMAN EN SU SIGLO

INGRID BERGMAN EN SU SIGLO

Ingrid Bergman, la actriz que escandalizó al mundo por amor


Se cumple un siglo del nacimiento de la intérprete sueca, ganadora de tres Oscars y musa de Hitchcock y Rossellini

 

Antón CASTRO

Ingrid Bergman, calificada alguna vez en los años 40 como “la actriz más amada de Hollywood”, dijo que “la interpretación me eligió a mí”. Asombrosamente tímida, confesó: “Soy más yo misma cuando soy otra persona”. Nació en Estocolmo el 29 de agosto de 1915. Hace un siglo. Su madre, de origen alemán, murió cuando ella tenía tres años y su padre, el fotógrafo sueco Justus Bergman, la dejó huérfana del todo a los doce. La cuidaron sus tíos y pronto les hizo saber sus intenciones. Era realmente buena en las tablas y quería ser actriz. Estudió en el Liceo Femenino y se aficionó, casi por igual, a la lengua francesa y a Juana de Arco, a la que encarnaría en la pantalla muchos años después. El azar la llevó al cine y trabajó en varias películas suecas y alguna alemana; llegó a conocer a Goebbels. Su presencia en ‘Intermezzo’ no pasó inadvertida para Kay Brown, que la recomendó a su jefe, David O’Selznick. Este la llamó y la dirigió en la versión norteamericana del filme junto a Leslie Howard. Ahí ya estaban su naturalidad y su elegancia, su belleza etérea e hipnótica. En los años 40 participó en películas como ‘Casablanca’ (1942) de Michael Curtiz, toda una revelación con su rostro de luz, ‘Por quién doblan las campanas’ (1943) de Sam Wood, donde encarnaba a una republicana española, María, ‘Luz que agoniza’ (1944) de George Cukor, donde estaba radiante, suave y malherida a la vez, acosada por un hombre sin escrúpulos y por sus recuerdos; obtuvo su primer Oscar. En esa década rodó, además, ‘Recuerda’ (1945), ‘Encadenados’ (1946) y ‘Atormentada’ (1949), tres títulos de Alfred Hitchcock, que la convirtió en una de sus musas y en una de sus rubias peligrosas: esas mujeres enamoradas, de turbio pasado, una hermosura femenina que desarma, capaz de realizar grandes desafíos y sacrificios. A François Truffaut le encantaba ‘Encadenados’, casi tanto como ‘Vértigo’, y el trabajo de la actriz: decía que era “el sueño filmado”.

Ingrid Bergman estaba casada con el médico Peter Lindström, con el que tuvo una hija, Pia. Con el paso del tiempo fueron distanciándose. Durante la II Guerra Mundial, como hicieron otras actrices, estuvo en Alaska animando a los soldados, donde cogió una neumonía, y viajó a diversos frentes europeos. En uno de ellos conoció al reportero de guerra Robert Capa, con quien vivió una intensa historia de amor; Capa llegó a presentársela a su madre y quizá fuese él también quien le recomendase la película ‘Roma, ciudad abierta’ (1945) de Roberto Rossellini. De su visión surgió una carta y quizá la experiencia más intensa de su existencia. Ingrid Bergman le escribió al realizador italiano, compañero de Anna Magnani: “He visto sus películas y me han gustado mucho. Si necesita una actriz sueca que sabe hablar bien inglés, que no ha olvidado el alemán, que no resulta muy comprensible en francés y que en italiano lo único que sabe decir es: ‘Ti Amo’, estoy dispuesta a hacer una película con usted…
Afectuosamente, Ingrid Bergman”. Se conocieron fugazmente en Londres (o en París, según otros) y luego Rossellini la visitó en Hollywood para que colaborasen juntos en ‘Strómboli’, en cuyo rodaje nacería una gran pasión que convulsionó a Suecia, Italia, el Vaticano o Estados Unidos, donde fue vituperada y recibió multitud de cartas llenas de odio. Tuvieron tres hijos, Robertino y las gemelas Isotta e Isabella, e hicieron seis películas. La relación acabó enfriándose –a pesar de que rodaron ‘Te querré siempre’– porque iban de fracaso en fracaso: ninguno de los dos estaba a su mejor altura y estaban cerca de la ruina. En 1956, su gran amigo Jean Renoir acudió en su ayuda y le ofreció protagonizar ‘Elena y los hombres’. Y poco después compartiría reparto con el joven Yul Brinner en ‘Anastasia’ (1956) de Anatole Litvak: su trabajo fue tan convincente que ganó su segundo Oscar; su gran amigo Cary Grant recogería su estatuilla en medio de un gran ovación. Estados Unidos la había perdonado.

Poco después se casó con el productor teatral Lars Schmidt, que la acompañó hasta el final de sus días, aunque se separasen en 1975, poco después de que ella obtuviese su tercera estatuilla, como actriz de reparto, por ‘Asesinato en el Orient Express’ de Sidney Lumet. En esa fecha se le descubrió un cáncer de pecho. En los últimos años alternó teatro, televisión y cine, y cumplió un antiguo sueño: trabajó de nuevo en sueco y además con uno de los grandes cineastas de todos los tiempos, Ingmar Bergman, en ‘Sonata de otoño’ (1978). Enferma, resistió en su casa de Londres, hasta el 29 de agosto de 1982, el mismo día en que había nacido 67 años antes. “Nunca miro atrás. He intentado vivir al máximo”, le dijo a Liv Ullmann. Su familia arrojó al mar Báltico sus cenizas, las de una de las mujeres más adorables, bellas y versátiles de la historia de Hollywood.

LA ANÉCDOTA

Ingrid Bergman fue muchos personajes en el cine, en el teatro y en la televisión. A Juana de Arco la encarnó en varias ocasiones. Su último trabajo fue el telefilme ‘Una mujer llamada Golda’, sobre la que fuera primera ministra israelí, ya enferma. Realizó un trabajo soberbio por el que recibió un Emmy y un Globo de Oro. En su centenario ha sido homenajeada en Cannes y Jeremy Irons y su hija Isabella llevarán a escena sus cartas con Rosellini. Y el sello Schimmer / Model publica ‘Ingrid Bergman. A Life in Pictures’.

 

 *Ingrid Bergman en ’Luz que agoniza’ de George Cukor. Ganó el Oscar.

VINCENT VAN GOGH: 125 AÑOS

VINCENT VAN GOGH: 125 AÑOS

 

VINCENT VAN GOGH

125 años de inmortalidad de un genio

 

El pintor postimpresionista holandés, nacido en 1853 y muerto 1890, es unos de los casos más conmovedores de fracaso en vida y triunfo más allá de la muerte

 

Antón CASTRO

Para muchos Vincent Van Gogh (1853-1890) es uno de los más grandes pintores de todos los tiempos que se resarce de su infortunio en vida en el incierto terreno de la inmortalidad. En apenas diez años, según algunos inventarios, llegó a realizar alrededor de 2000 dibujos, unos 500 dibujos y redactó unos 700 documentos, entre ellos sus maravillosas cartas a su hermano Theo, que sería su protector y su mejor cómplice. En esa correspondencia, que se inició en 1872, había cariño, confesiones, lucidez, locura, formidables intuiciones plásticas, una honda tristeza e incluso hermosos cuentos.

Van Gogh, antes de dedicarse a la pintura (y cabría decir que el año decisivo de sus inicios fue 1881), intentó ser comerciante de arte, predicador como su propio padre e incluso dependiente de librería. Trabajó en la firma artística Groupil & Cie., que incluso lo mandó a Londres, donde experimentó una decepción amorosa con la joven Úrsula, hija de su casera, y luego fue destinado a la de París en 1875. Entonces, víctima tal vez de sus desarreglos nerviosos, desatendió sus obligaciones, dejó el empleo (en el que sí se consolidaría su hermano Theo), se volcó con La Biblia y se convirtió en adjunto del predicador británico Stokes.

Nunca encontró su sitio en el mundo: residió en Ámsterdam, en La Haya, en Bruselas (en Cuesmes fue contratado como evangelista laico), en el domicilio de sus padres en la casa parroquial de Etten varias veces, en París. En 1881 recibió clases de dibujo y pintura de su primo Anton Mauve y poco después vivió una confusa historia de amor con una prostituta, Cristina Maria Hoornik, alcohólica, embarazada y madre de un hijo. Le sirvió de modelo, pero acabó huyendo de ella. Se instaló en Brabante para dibujar y pintar a los campesinos. Ese proyecto le indicó el camino. Estaba entusiasmado. Un cuadro tan fascinante como el lóbrego ‘Los comedores de patatas’ (1885) coincidió con la muerte de su padre, algo que le perturbó mucho, aunque siempre habían tenido unas relaciones muy tensas. Admiraba a Corot, a Rembrandt, a Rubens (de hecho fue a ver una exposición suya a Amberes), y hacía copias de cuadros de Millet y de Delacroix para avanzar. Asistió a la Academia de Amberes, fue recibido en el estudio de Cormon en París, que le presentó a los grandes artistas del impresionismo como Toulouse-Lautrec, Monet, Sisley, Pissaro, Degas, Renoir y Paul Gauguin, con quien surgió una inmediata comunión espiritual.

Exponía a veces, sin éxito alguno. Nada le salía bien y decidió en febrero de 1888 partir a Arlés, donde alquiló la famosa ‘Casa Amarilla’. Allí convivió entre octubre y diciembre con Gauguin en medio de grandes tensiones. Un día, Van Gogh lo amenazó con un cuchillo, su amigo logró huir y pasó la noche en un hotel. Vicent se cortó la oreja y le regaló el trozo a una prostituta. Volvieron sus ataques de nervios y hubo de ser internando en el psiquiátrico de Saint-Paul-de-Mausole, en Saint Rémy, donde estaría en varias ocasiones, en una de ellas por exigencia del pueblo. Se le consideró un ciudadano perturbado y peligroso. Allí pintó algunos de sus mejores cuadros: los ‘Girasoles’ (hizo una serie de doce), ‘La noche estrellada’, su autorretrato con la oreja herida, ‘Plantas de lirios’, ‘La silla de Gauguin’ o ‘La habitación de Van Gogh’. Mediante el color expresaba una intimidad exacerbada, cósmica y sensual, una sensibilidad herida, la sinuosa senda de la locura y la beldad.

En busca de la calma se instaló en Auvers-sur-Oise. Pintar era una necesidad, una forma de posesión, su combate contra el extranjero de sí mismo. Solo logró vender un cuadro (por ello, Theo le mandaba dinero a menudo): ‘La vigne rouge’ a la pintora belga Anna Boch por 400 francos. Uno de sus géneros favoritos fue el autorretrato: hizo muchísimos. En los últimos 70 días que estuvo en Auvers-sur-Oise pintó 80 cuadros. Entre ellos, el célebre retrato del ‘Doctor Gachet’ (que se vendió en 1990 por 65 millones de euros), artista y médico de los pintores, que tanto lo mimó, y que hace pensar en el ‘Retrato del doctor Arrieta’ de Goya. También pintó ‘La iglesia de Auvers’ o ‘Campo de trigo con cuervos’, quizá el último: azul, llano en llamas y manchas de sombra.

La existencia de Vincent Van Gogh es una corriente continua de enigmas que alcanza a su propia muerte, de la que se cumplen 125 años: siempre se había dicho que se había suicidado; los nuevos estudios parecen indicar que le dispararon, por pura imprudencia o por hostigamiento, dos jóvenes del lugar y que murió a los pocos días, el 29 de julio de 1890. Llamó sigilosamente al más allá y abrió la puerta de la inmortalidad y del mito para quedarse. Su hermano Theo falleció un año después; su viuda Johanna Bonger quiso que reposasen juntos en el cementerio quienes tantas cosas –belleza, dolor, locura...- habían compartido en la vida.

 

 

LA ANÉCDOTA

Vincent Van Gogh es toda una industria cultural: en La Haya, en Ámsterdam, en París, en Arlés... Se le recordará de muchas formas, incluso se creará un carril bici en su tierra de origen con su nombre. En España, el sello Edelvives de Zaragoza ha publicado ‘El pájaro enjaulado’, que es un cuento alegórico que Vincent Van Gogh le escribió a su hermano Theo entre las 660 cartas que le envió. El cuento, ilustrado por Jabier Zabala, tiene algo de autorretrato alegórico de Van Gogh. Una frase define el espíritu del álbum: “Ansía la libertad. Lo único capaz de derribar esta cárcel será el amor”. 

 

*De mi entrega diaria en 'Heraldo de Aragón'.

FAYÓN: MUSEO PARA PILAR BURGES

FAYÓN: MUSEO PARA PILAR BURGES

Fayón creará un espacio museístico

dedicado a la pintora María Pilar Burges

 

El municipio zaragozano también tiene previsto nombrar hija adoptiva a la artista, con carácter póstumo

 

[Nota del Ayuntamiento de Fayón] El legado artístico de la pintora zaragozana María Pilar Burges (1928-2008) está cada vez más cerca de exhibirse al público de forma permanente. El Ayuntamiento de Fayón (Zaragoza) se ha convertido en el propietario de cerca de 200 obras de la artista, después de que su familia lo haya donado al municipio con la intención de que se cree un espacio museístico en su honor.

 

Así, al tener las obras en propiedad, el Consistorio podrá acceder a distintas vías de financiación públicas para acometer la creación de un espacio que “previsiblemente estará finalizado en un margen de tiempo de dos años" ha explicado el alcalde de Fayón, Roberto Cabistany, que deberá continuar en esta legislatura un proyecto iniciado por su antecesor en el cargo, José Arbonés.

 

Contará con más de 400 metros cuadrados y ocupará una de las tres zonas estancas de una gran nave que el Ayuntamiento está rehabilitando de forma progresiva para crear un complejo museístico. Por el momento, en el citado edificio ya se encuentra el Museo de la Batalla del Ebro, al que pronto le seguirán el Museo de la Navegación y el Museo de María Pilar Burges. 

 

Debido al gran número de piezas artísticas donadas, --cerca de 200-- y a la imposibilidad de exhibirlas todas ellas de vez, se pretende hacer una exposición rotativa que cada cierto tiempo muestre al público las diferentes etapas pictóricas por las que atravesó la creadora zaragozana, quien aseguró en vida que "debido a su total dedicación, sólo podía estar casada con el arte". Además, como complemento a la muestra, se impartirá un taller sobre la técnica del fresco, una de las que dominó la artista.

 

Para Juan Antonio Burges, hermano de la pintora, este acuerdo supone el cumplimiento de los deseos de María Pilar ya que “quería que su obra estuviese reunida en un mismo lugar donde a la vez pudiese ser contemplada y estudiada”. Asimismo, ha asegurado que Fayón es un sitio “inmejorable” para albergar el museo, dado el vínculo que tenía la autora con este enclave de la comarca del Bajo Aragón.

 

En concreto, los lazos de unión de Burges con la localidad se remontan a la década de los 50, cuando ganó un concurso que le dió la oportunidad de pintar una parte del interior de la ermita de la Virgen del Pilar. Debido a la buena acogida que le dieron los vecinos, en 2006 el Ayuntamiento volvió a contactar con ella para que dejase su impronta artística en el resto de las paredes, objetivo que cumplió -- entonces tenía 78 años-- con la ayuda de los pintores Juan y Héctor Baldellou.

 

 

 

NEGOCIACIONES

 

La donación de las obras se ha concretado este pasado mes de junio después de varios meses de negociaciones entre la familia de María Pilar Burges y el consistorio fayonense, regido hasta las pasadas elecciones municipales por José Arbonés, quien ha expresado al respecto que “es un honor que las creaciones de una persona destacada de las artes aragonesas, que luchó más de la cuenta por ser mujer, pueda tener aquí su espacio expositivo”.

 

De esta manera se pone punto y final a un larga odisea testamentaria que comenzó al fallecer la pintora en 2008. Según dejó por escrito antes de morir, su legado artístico y documental debía pasar a una entidad pública o privada --en su mente estaba la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ)-- siempre y cuando aceptara las condiciones del documento, que contemplaba la creación de un espacio para la exhibición y el estudio de las obras.

 

Tras no llegar a un acuerdo con la DPZ, la familia de la pintora ha custodiado el legado material hasta encontrar en Fayón "una solución que garantiza que la obra esté expuesta de forma permanente en una localidad que tiene además un buen recuerdo de ella y que ha mostrado desde el primer momento un gran interés en acoger sus creaciones", ha precisado el propio Juan Antonio.

 

EXPOSICIÓN EN AGOSTO

 

Como pequeño adelanto de lo que será futuro Museo de María Pilar Burges, el Consistorio tiene previsto dar a conocer parte de su obra con una exposición temporal desde el 8 de agosto en la que se exhibirán una selección de pinturas que tiene como titulo “Regreso a Fayón” y dedicada básicamente al retrato, uno de los géneros preferidos de la artista. "La haremos coincidir con las fiestas mayores al ser la época del año en la que más gente viene", ha señalado el actual regidor de Fayón, Roberto Cabistany, para destacar que "es un buen momento para hacer difusión de nuestro proyecto y que unos y otros puedan conocer la faceta artística de Burges".

 

La muestra tendrá lugar en una pequeña sala junto a la Plaza Mayor, donde actualmente realiza sus actividades la Sociedad Recreativa y Cultural Fayonense. "En función de la acogida que tenga, nos plantearemos alargarla todo el mes o incluso el resto del verano", ha apostillado.

 

HIJA ADOPTIVA

 

Cabistany también ha adelantado que María Pilar Burges será nombrada hija adoptiva de Fayón “en los próximos meses” convirtiéndose así en la primera persona en tener este título honorífico.  “Es muy importante para nosotros porque no hay nadie al que hayamos hecho todavía hijo adoptivo o hijo predilecto”, ha agregado.

 

Por su parte, ha querido recordar que Fayón es un municipio que quedó sumergido en 1967 bajo las aguas del actual embalse de Ribarroja, lo que obligó a sus habitantes a abandonar sus casas y refundar la localidad en un emplazamiento cercano al original. "Por este motivo, el poco patrimonio cultural con el que contamos hoy en día tiene un gran valor para todos los vecinos, como es el caso de los frescos que pintó Burges en la ermita de la Virgen del Pilar", ha sostenido.

 

BIOGRAFÍA

 

María Pilar Burges, nacida en la capital aragonesa en el año 1928, comenzó su formación artística en las academias de Manuel Bayo Marín y de Joaquina Zamora, donde aprendió los conocimientos necesarios para ganar en 1951 la beca Francisco Pradilla de la DPZ, la cual le permitió estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de Barcelona y participar posteriormente en dos estancias internacionales: una en Paris y otra en Roma.  En 1996 culminó su formación con un Doctorado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, a la edad de 68 años.

 

Sus inquietudes no se centraron solamente en el campo de la pintura sino que se extendieron a otras disciplinas como los anuncios publicitarios, el figurinismo y la escenografía teatral o los cristales decorados, llegando a crear una escuela-taller llamada 'Burglas' con Pilar Ruiz de Gopegui. Además, impartió clases en su propia escuela de arte, escribió artículos en medios de comunicación y compartió sus conocimientos en numerosas conferencias.

 

Fue premio en el Salón de Artistas Aragoneses en 1954; premio Tarazona en 1956; medalla de bronce en el III Salón Hispano Francés en 1964; medalla de oro del V Salón Hispano Francés en 1966 o la primera medalla de artesanía aragonesa en vidrio decorado, entre otros.

 

PREMIOS IBERCAJA 2015

PREMIOS IBERCAJA 2015

EL COLECTIVO SEÑOR CIFRIÁN, GANADOR

DEL PREMIO IBERCAJA DE PINTURA JOVEN 2015

  • Esther Señor y Carmen Cifrián, integrantes del colectivo Señor Cifrián, han obtenido el primer premio con la obra “Dibujos de Humo” y Lalo Cruces el segundo premio con su pintura “King”

 

  • Se han seleccionado 35 obras más, de entre las 377 presentadas, que se expondrán en Ibercaja Patio de la Infanta a partir del 10 de septiembre

 

  • Además el jurado ha concedido menciones de honor a otros seis trabajos presentados por David Agustín Bes, Borja Cortés Soria, Juan de La Rica Olaso, Adrían Gómez Martín, Armando Gutiérrez Rabadán y Oscar Nafría Giraldo

 

  • La incorporación de una primera fase de recepción de obras en formato digital, novedad de esta edición, ha posibilitado que una mayor número de artistas hayan podido presentar sus trabajos en esta edición

El pasado veinte de julio se fallaba la séptima edición del “Premio Ibercaja de Pintura Joven”, una convocatoria nacional que tiene como objetivo promocionar el arte emergente y apoyar a los jóvenes en el inicio de sus carreras, en la que han participado 377 artistas. En esta ocasión, el colectivo Señor Cifrián, formado por Esther Señor y Carmen Cifrían, ha obtenido el primer premio por su obra titulada “Dibujos de humo”, un políptico realizado en técnica mixta. El segundo premio se ha concedido a Lalo Cruces por su cuadro “King”, también realizado en técnica mixta.

La obra ganadora ha conseguido la consideración máxima del jurado por el proceso novedoso de investigación que da un paso adelante sobre el tratamiento tradicional de la pintura, ofreciendo un resultado conceptual muy original y de gran belleza estética.

Del segundo premio han destacado la conjunción de distintas técnicas en las que se aúna el concepto del realismo mágico con la búsqueda de soportes, logrando un resultado de gran sugerencia visual.

 Esther Señor (Zaragoza, 1982) y Carmen Cifrián (Valencia, 1981) constituyen el colectivo Señor Cifrián. Las dos artistas son licenciadas en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, durante su ciclo formativo han completado sus estudios en la “Kymenlaakso Ammattikorkeakoulu- University of Applied Science”, Finlandia y en el “Alberta College of Art and Design”, Canadá; durante los cuales no sólo se han formado simultáneamente sino que han seguido realizando sus proyectos artísticos de manera conjunta.

 En 2008 obtuvieron la “Beca DKV Grand Tour” de estancia en Nueva York y actualmente se encuentran residiendo en Madrid gracias a la obtención de la beca “Casa Velázquez”.

 A lo largo de su trayectoria artística han obtenido diferentes premios, sus proyectos se han expuesto en diferente certámenes y ferias de arte, museos y galerías y algunas de sus obras forman parte de la colección DKV, colección Perspectivses, Ars Citerior, Fundación Mainel, Fundación Guasch Coranty y diversas colecciones privadas.

 Además, en esta edición, el jurado ha decidido conceder por unanimidad una mención de honor a otros seis artistas como reconocimiento especial por la calidad demostrada en su trabajo y la magnífica resolución de la obra presentada. En concreto los distinguidos son: David Agustín Bes, de Zaragoza, por su obra “La mascota perfecta”; Borja Cortés Soria, de Zaragoza, por su obra “Viaje de invierno”; Juan de La Rica Olaso, de Vizcaya, por su obra “Las inquietudes de España”; Adrían Gómez Martín, de Madrid, por su obra “Cómo moscas en la pared”; Armando Gutiérrez Rabadán, de Sevilla, por su obra “Jardín secreto”, y Oscar Nafría Giraldo, de Madrid, por su obra “Líquido”.

 El jurado encargado de la selección ha estado formado por Ricardo García Prats, especialista de arte y crítico de 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón; Desirée Orús, licenciada en Historia del Arte, vicepresidenta de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte y crítica de arte de 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón; Ricardo Marco, decano del Colegio de Arquitectos de Aragón y especialista en arte y crítico de arquitectura de 'Artes & Letras' de Heraldo de Aragón; Fernando Alvira, pintor, crítico de arte y vicepresidente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza, y Magdalena Lasala, responsable del Programa de Educación y Cultura de la Obra Social de Ibercaja.

 

377 obras en la séptima edición del Premio Ibercaja Pintura Jóven

 

En esta ocasión se han presentado 377 obras, un número muy elevado respecto a las ediciones anteriores, fruto de la incorporación de una primera fase de recepción de obras en formato digital, novedad de esta edición. De ellas se han seleccionado 27 piezas, además de las 2 ganadoras y las 6 menciones de honor, que formarán parte de la exposición que se inaugurará el próximo 10 de septiembre, en Ibercaja Patio de la Infanta, podrá visitarse hasta el 3 de enero de 2015 y se complementará con un variado programa de actividades.

 

El conjunto de las 37 obras elegidas para la exposición destaca por presentar una gran variedad de registros artísticos dentro de las tendencias contemporáneas, que van desde el realismo y la figuración, introduciendo la denuncia social, a la abstracción y el conceptualismo.  [Nota de Ibercaja.]

 

El certamen está dotado con dos premio, un primero de 6.000 euros y un segundo de 2.500 euros, que suponen la adquisición de las obras ganadoras que pasan a formar parte de la Colección Ibercaja.

 

Con este concurso la Obra Social de la Fundación Ibercaja reafirma su vocación de ser un referente nacional para el arte joven, un arte plural y en constante transformación, con las más diversas técnicas y tendencias, reflejo de la sociedad en la que vivimos.