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Antón Castro

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LA TRAYECTORIA DE GABRIEL LATORRE

[Mañana, en el VII Gala del Teatro, Gabriel Latorre recibirá el premio a su trayectoria. Hace poco años le hice esta entrevista de fondo. La recupero ahora.]

Se puede saber mucho más de él aquí: http://www.gabriellatorre.net/

Hace algunos años, cuando era periodista de radio, Gabriel Latorre fue a entrevistar a Xavier Cugat. Al cabo de un instante, le dijo el músico: “Tiene usted un rostro muy peculiar. ¿Me permite que le haga una caricatura?”. Esa anécdota fue todo un vaticinio: con esa cara, Gabriel Latorre ha sido muchos hombre en la ficción: monje budista, policía, rey moro, soldado, escritor, soldado, bandido o incluso el Papa Luna.

-¿Quién le metió a usted en esto de la interpretación?
-Me ha gustado desde siempre. Desde los Estudios 1 y desde la Novela de Televisión Española, que eran estupendas adaptaciones de grandes libros. Aquello me parecía fascinante. Buscaba libros y montábamos con algunos amigos esas obras de manera muy artesanal. Un día, en HERALDO, Pilar Delgado publicó un anuncio que decía que se buscaban actores jóvenes para una montar una escuela pequeña, privada. Su idea era formar una pequeña compañía, y me apunté con un amigo, Agustín Miguel. Hizo una selección y nos cogió a los dos.

-Siempre ha dicho que le debe mucho a Pilar Delgado.
-Desde luego. Ella me inoculó el veneno por esta profesión. Después creó La Taguara, pero recuerdo que uno de los primeros montajes fue “El delantero centro murió al amanecer” de Agustín Cuzzani. Era la historia de un futbolista que acababa suicidándose. Yo encarnaba a un vagabundo que empezaba la función, y eso me aterraba. De repente, se levanta el telón y yo me dije: “Y de aquí, por dónde se sale?”. Era un monólogo breve, pero hubo un momento que ya no sabía si estaba repitiendo constantemente lo mismo... Estuve en La Taguara mucho tiempo.

-Sí, pero en medio hizo radio...
-Es cierto, primero en la COPE. Era locutor los domingos por la tarde con Enrique Belver. Él me abrió una de mis primeras puertas. Luego hice un programa los sábados con Julia Almenar, en el que hacía de payaso. Recuerdo que los niños querían venir al estudio. Vinieron, y ¡cuál no fue su decepción al ver que no había ningún payaso! Yo era algo así como “Tripón, el payaso más alegre y borrachón”. Desde entonces, aunque no lo exigía el guión, yo me vestía de payaso, me maquillaba y me pintaba. Aún hay gente, niños de entonces, que me lo recuerden. Y me hace muchísima ilusión.

-¿No estuvo luego en Antena 3 de radio?
-Sí, allí hice de todo: programas, información, unidad móvil. Recuerdo a Jesús Hermida diciéndome: “Adelante, Gabriel Latorre”. Les gustaba mi voz...

-Bueno, su voz es una de sus armas...
-Le estoy muy agradecido. Gracias a ella he trabajado mucho. Mi padre me decía que tenía voz de canónigo. He hecho doblaje, ¿sabe que yo he doblado a Boris Karloff?, documentales, publicidad. Mi voz se la suelen poner a personas maduras y ancianos. También puse la voz a “las 100 promesas del PSOE”. Recuerdo que yo daba la voz a Sainz de Varanda o a Santiago Marraco. Recuerdo llegar de hacer bolos por ahí y a las tres de la mañana me estaban esperando con el estudio abierto para hacer voces.

-Pero todo eso cambió en 1986. 
-Luis Alegre me había presentado a Fernando Trueba en el cine Goya en el estreno de “Sé infiel y no mires con quien”. Al cabo de un tiempo, de repente recibo una llamada de su productora para hacer el papel de un requeté que iba a hacer Miguel Rellán...

-Por cierto, que son ustedes dos actores muy similares.
-Es verdad. Nos han confundido alguna vez y nos hemos disputado algún trabajo. Iba a hacer un papel un poco más largo, pero Fernando se dilató un poco en el rodaje en Madrid, tuvo que marcharse con urgencia a Lisboa a proseguir el rodaje, y luego comprobaron que mi papel ya estaba suficientemente explicado.

-Nos hemos dejado en el tintero sus intervenciones en “La vaquilla” de Berlanga y en “Réquiem por un campesino español” de Betriu...
-Sí, pero ahí en realidad participé, con otros actores aragoneses, más en figuración que en otras cosas. Creo que en Aragón debíamos aprender de otras comunidades, donde –al ceder espacios o infraestructura- exigen que haya intervención de los actores de allí.

-Ha hecho usted multitud de papeles con multitud de directores. ¿De cuál se siente más satisfecho?
-De “La estanquera de Sevilla” para “La huella del crimen”, dirigido por Ricardo Franco. Rodamos en Madrid y Sevilla: yo hacía de chivato que denunciaba a dos que sabía que eran inocentes y los mataron a garrote vil. Fue un trabajo muy bonito con un director inolvidable. Yo soy un actor camaleónico que me transformo con facilidad. Puedo hacer cualquier tipo. Cuando tengo que encarnar algún papel, lo estudio, lo pienso y me miro al espejo y ya me sale. No siempre te salen las cosas: recuerdo que en “La fuente de la edad” de Julio Sánchez Valdés tenía que hacer de tonto del pueblo. No acababa de encontrar el punto del personaje. Le daba vueltas y más vueltas, ensayaba y ensayaba, y no me veía. Finalmente, recordé “La hija de Ryan” una preciosa película de David Lean y recordé el papel que hacía John Mills.

-Supongo que cada actor tiene un método, pero a usted, aunque breves, parece que no hay papeles que se le resistan...
-Intervengo en más cortos que nunca. Ahora estoy haciendo el papel de mafioso en “La chica de la cárcel” de Fernando Usón, tengo otros compromisos con Jesús Marco y Roberto Aznar. Sin embargo, hay algo que siempre me asusta: los papeles clásicos.

-¿Qué diferencia, desde el punto de vista de la interpretación, existe entre un papel principal y uno secundario?
-Yo creo que a diferencia de otras cinematografías, no tratamos bien los personajes secundarios a nivel técnico. No se les da la importancia que tienen. No es lo mismo tener un plano corto o medio, sostenido durante mucho raro, que en una aparición fugaz, donde controlas más el gesto y la mirada.



-Ha participado en la película “Soldados de Salamina”.
-Ha sido una experiencia preciosa. David Trueba es una de las personas más fantásticas que he conocido en el mundo del cine. Es inteligente, contagia su pasión por el trabajo y resulta amable hasta con la figuración. Es un director que crea adicción: hubiéramos hecho en su película cualquier cosa. Posee un grado de humanidad increíble y es abierto: te invita a ver lo que se ha ido rodando, te invita a participar de la fiesta cinematográfica que es una película.



-Permítame ser tópico. Usted ha hecho de todo: ¿dónde se encuentra más cómodo?
-En el cine, como dice Fernando Fernán Gómez, “te pagan por esperar”. Pero luego es tan reconfortante: te cuentan una historia, te morirás, la película sigue ahí y tú en ella, la ponen en festivales, en las Filmotecas, en ciclos específicos; es una manera de pasar a la inmortalidad. La tele te permite sobrevivir, y menos mal que existe. Y el teatro es la fuente donde el actor tiene que ir a beber, a tomar aire, a aprender la fuerza del silencio. Es más duro, tiene una magia especial, aunque a veces, tras tantas representaciones, llega a ser asfixiante. Y, en el fondo, estoy de acuerdo con María Luisa Ponte que decía que ella sobre un escenario hacía exactamente lo mismo que ante una cámara. A mí me gusta la naturalidad.

-¿Cómo ve el Centro Dramático de Aragón? ¿Qué espera de él?
-Que se consolide y que sea la sede de verdad de los actores aragoneses, que puedan ir pasando por él, cíclicamente, los actores aragoneses. Aunque no sé si debo decirlo, he sido elegido entre una veintena de intérpretes para la versión del Quijote que prepara Fernando Fernán Gómez. Creo que es una buena oportunidad para todos nosotros: vamos a estar dos meses en el Teatro María Guerrero y debemos demostrar que somos buenos profesionales. Le digo una cosa...

-Es su oportunidad.
-Yo trabajo donde puedo, allí donde me llamo. Pero en cuanto hago mi trabajo, me vuelvo a casa, con mis amigos aragoneses, a Zaragoza. En Madrid todos saben que soy de Zaragoza, que es mi casa, mi tierra, mi pasión, el lugar por donde me gusta pasear todos los días.

-Y desde hace algún tiempo, también hace fotografías.
-Me encanta. Aprovecho los rodajes, mi encuentro con actores. Lo que me gusta es hacer fotografía creativa: ver paisajes, crear mundos con los actores o con lo que se me pone por delante. Ahora ya tengo colgadas muchas de mis fotos en el portal www.multimagen.com.

DOCUMENTAL SOBRE PEPE OTAL

DOCUMENTAL SOBRE PEPE OTAL

 

[Nota del escritor y experto en marionetas Adolfo Ayuso Roy]

Hoy se celebran las elecciones andaluzas y el partido de fútbol Madrid-Barcelona. Con mucho menos bombo, a las 8,30 de la tarde, en EL SOTANO MÁGICO (San Pablo, 43), nos juntamos una serie de amigos para visionar un documental sobre la vida y obra del marionetista Pepe Otal (1946-2007).

Pepe Otal fumaba en pipa, bebía abundante cerveza y no comía demasiado. Aunque se decía enamorado de la Muerte tuvo muchas amantes de carne y hueso. Le gustaba corear óperas en los bares y así produjo tres óperas con marionetas: El holandés errante, de Wagner, Rigoletto, de Verdi (que se pudo ver en una fastuosa sesión en la Aljafería de Zaragoza, con la participación de la zaragozana Helena Millán) y Don Giovanni, de Mozart, estrenada en una sala de disección en un tanatorio barcelonés. Hizo otra obra sobre el personaje Makoki y sacó a escena ratas vivas en su Cuento de madera, donde revisitaba a su modo, la historia de Pinocho. Poco que ver con el universo infantil de los títeres.

En la película, del albaceteño Pedro Nares, interviene nuestra amiga Helena Millán, compañera sentimental en la última etapa de Pepe. Después nos vamos a casa y nos enteramos de quién ha ganado el partido de fútbol y qué partido ha ganado las elecciones en Andalucía. Si te gusta el plan, te vienes.

 

DOS POEMAS A 'EL ORIGEN DEL MUNDO'

DOS POEMAS A 'EL ORIGEN DEL MUNDO'

 

Me gustan mucho los números monográficos de la revista 'Litoral', que dirige Lorenzo Saval. Son una cita ineludible cada seis meses o una vez al año. La última entrega vuelve a ser magnífica: se titula ‘Mvsevm’ y tiene por subtítulo ‘La pintura escrita’. Hay mucho que ver, mucho dónde leer, mucho con qué emocionarse. Lorenzo Saval y su equipo han seleccionado estos dos poemas dedicados al cuadro 'El origen del mundo' de Gustave Courbet: Cristina Peri Rossi y Carlos Marzal.

 


EL ORIGEN DEL MUNDO, GUSTAVE COURBET

 

Por Cristina PERI ROSSI

 

Un sexo de mujer descubierto

(solitario ojo de Dios que todo lo contempla

sin inmutarse)

 

perfecto en su redondez

completo en su esfericidad

impenetrable en la mismidad de su orificio

imposeíble en la espesura de su pubis

intocable en la turgencia mórbida de sus senos

incomparable en su facultad de procrear

 

sometido desde siempre

(por imposeíble, por inaccesible)

a todas las metáforas

a todos los deseos

a todos los tormentos

 

genera partenogenéticamnete al mundo

que sólo necesita su temblor.

 

 

 

 

EL ORIGEN DEL MUNDO

 

Por Carlos Marzal

No se trata tan sólo de una herida
que supura deseo y que sosiega
a aquellos que la lamen reverentes,
o a los estremecidos que la tocan
sin estremecimiento religioso,
como una prospección de su costumbre,
como una cotidiana tarea conyugal:
o a los que se derrumban, consumidos, 
en su concavidad incandescente,
después de haber saciado el hambre de la bestia,
que exige su ración de carne cruda.

No consiste tan sólo en ese triángulo
de pincelada negra entre los muslos,
contra un fondo de tibia blancura que se ofrece.
No es tan fácil tratar de reducirlo
al único argumento que se esconde
detrás de los trabajos amorosos
y de las efusiones de la literatura.

El cuerpo no supone un artefacto
de simple ingeniería corporal;
también es la tarea del espíritu
que se despliega sabio sobre el tiempo.
El arca que contiene, memoriosa,
la alquimia milenaria de la especie.

Así que los esclavos del deseo,
aunque no lo sospechen, cuando lamen
la herida más antigua, cuando palpan
la rosa cicatriz de brillo acuático,
o cuando se disuelven dentro de la hendidura,
vuelven a pronunciar un sortilegio,
un conjuro ancestral.
                                             Nos dirigimos
sonámbulos con rumbo hacia la noche,
viajamos otra vez a la semilla,
para observar radiantes cómo crece
la flor de carne abierta.

La pretérita flor.

Húmeda flor atávica.

El origen del mundo.

De "Metales Pesados" 2001. Poema dedicado a Felipe Benítez Reyes.

RECUERDO DE J. A. LABORDETA

RECUERDO DE J. A. LABORDETA

[El pasado martes, 10 de marzo, fue el cumpleaños de José Antonio Labordeta: habría cumplido 80 años. El jueves 19 se inaugura la Fundación José Antonio Labordeta, que preside su viuda Juana de Grandes. En este artículo se recordaba poeta, cantautor, profesor, político...]

 

Recuerdo de José Antonio Labordeta

 

El cantautor, político y profesor habría cumplido hoy 80 años. Pronto se abrirá su Fundación

 

Antón CASTRO

José Antonio Labordeta (1935-2010) habría cumplido hoy 80 años, la cifra que hizo hace unos días su amigo y casi hermano ‘el nubepensador’ Emilio Gastón. Labordeta ha sido tal vez el aragonés más popular y más querido del último medio siglo. Él se sentía un ciudadano del mundo y un aragonés de las tres provincias: de Zaragoza, donde nació y donde vivió, donde paseó con el fantasma de San Lamberto y donde compuso sus canciones, sus poemas, donde dio clases y donde conversó con sus amigos: mayores, de su edad y más jóvenes; Labordeta fue, como Eloy Fernández Clemente o Emilio Gastón, un hombre que tendió puentes a las diversas generacional, un compañero de viaje intergeneracional. Era un aragonés de Huesca: descansaba en Villanúa y en Canfranc (donde pasó parte de su infancia y adolescencia), lugares en los que buscaba la belleza deslumbrante del paisaje, la cercanía de los Pirineos y el solaz junto a su mujer Juana de Grandes y a sus hijas Ana, Ángela y Paula. Labordeta se sintió turolense: en la capital pasó años inolvidables. Los vivió en la capital mudéjar, pero también en sus incursiones por el Maestrazgo, en el Javalambre o en Albarracín. Como un andariego o un buhonero somarda recorrió todos los caminos con esa lentitud cachazuda que no era insolencia, sino amor a las pequeñas cosas, a la paciencia ajena, al deseo de oír a los otros. Esa era una de sus virtudes y un rasgo de su modestia: tenía una insólita capacidad de escuchar con bonhomía y sin paternalismo. Mirando hacia la serranía y la soledad de las masadas, los campos solitarios o los collados, dio con la vieja, con los leñeros, los emigrantes o los masoveros que le inspiraron.

Labordeta poseía el código secreto de la empatía y la comunicación. Era llano y rudo a la vez, humanísimo y tierno, visceral y levantisco. Solía decir que, en el fondo, más que escritor, periodista, cantante, historiador, político de izquierdas o compañero de viaje de aventuras culturales y cívicas, era un ser que dudaba. No presumía de casi nada y lo daba todo por una conversación, por las confidencias de café (El Niké, El Ángel Azul, El Babel, El Universal) o de restaurante (Casa Emilio), por las bromas, aunque siempre pareció el ciudadano más serio del mundo y, a veces, según él mismo dijo con humor, “también el más triste”. Aquel bigote trabajaba a favor de esa imagen equívoca.

Llegaba al corazón por su actitud y su rebeldía, por su nobleza y sus contradicciones, por su sencillez y por su constante batallar con la música, con la literatura o en el Congreso de los Diputados. Era fácil percibir: “Labordeta es como nosotros y uno de los nuestros”; la frase tenía algo de compendio del sentimiento más popular. El propio ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero le dijo que se le iba a echar en falta en el Parlamento. Su amigo Félix Romeo (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011) escribió de él: “Fue capaz de llevar la poesía al Congreso: rechazó la participación de España en la guerra de Irak leyendo un poema de su hermano Miguel, que es de los pocos poetas que ha publicado en el Boletín Oficial del Estado. Ese gesto, que tiene algo de surrealista, engarza con una tradición de humor zaragozano, bastante somarda, en la que le encantaba sentirse integrado, con el propio Miguel, Luis García Abrines y Julio Antonio Gómez, incansable bromista”.

 

Labordeta fue un creador de himnos, de canciones que muchos saben y tararean como ‘Somos’, ‘Aragón’, ‘Regresaré a la casa de mi padre’, ‘La albada’ o ‘Mar de amor’. Paco Aguarod, uno de sus cómplices de grabaciones, conciertos y bastantes arreglos, trabaja en la edición completa de todas sus canciones grabadas y rondan el centenar. Antonio Pérez Lasheras y Nacho Escuín y Javier Aguirre han analizado y editado su poesía, quizá su pasión más intensa. Labordeta, como músico e intérprete, logró casi lo imposible: crear un tema en el que muchos se reconocen. Un canto de identidad, de raíz, de fraternidad y de utopía como es el ‘Canto a la libertad’; a veces parece superado, pero en estos tiempos de corrupción y de continuos desengaños democráticos pronto nos damos cuenta de que seguimos en ese camino. El himno sentimental de su país de polvo, viento, niebla y sol (ese Aragón de la realidad y de la canción). Hay seres tocados por el cariño unánime: Labordeta fue uno de ellos. Dio y recibió afecto. No fue perfecto ni lo necesitó: incluso en sus contradicciones y en sus mudanzas políticas, siempre en la esfera de la izquierda, parecía ferozmente humano. De carne y hueso. De latido y memoria. Monegrino hasta la médula, pirenaico desde el corazón. Y zaragozano como el Ebro, al que cantó y al que contó en algunos de sus mejores cuentos.

 

*Labordeta por Pepe Cerdá...

LOS 'HÍBRIDOS SONOROS' DE TEA FM

LOS 'HÍBRIDOS SONOROS' DE TEA FM

TEA FM ESTRENA EN SU WEB NUEVOS “HÍBRIDOS SONOROS”, RADIODOCUMENTALES DEL SIGLO XXI

Un novedoso formato estrenado a principios del pasado año 2014 que integra formas de consumo radiofónico y acceso a información complementaria basada en el mundo transmedia.

Desde el año 2014 la Escuela de Radio TEA FM, desde el Centro de Tecnologías Avanzadas del INAEM en Zaragoza, está trabajando en lo que han bautizado como “Híbridos Sonoros”, espacios que nacen radiofónicos por su naturaleza sonora, pero que al integrarse de forma inmediata en la web hacen que el propio desarrollo del trabajo de producción se inicie ya con filosofía transmedial. Es decir, sabiendo que parte del material de producción podrá alimentar un espacio en internet donde el oyente pueda crear su propio itinerario informativo, accediendo a hipertextos, videos incrustados, enlaces a temas relacionados e incluso colaborando con sus propios contenidos u opiniones sobre el programa radiofónico del que parte la historia.

 

Los alumnos y alumnas del Curso de Producción Radiofónica TCR 7.1 que se imparte durante estas semanas, están desarrollando cinco nuevos radiodocumentales que se unen a los ya realizados en anteriores acciones formativas.

Con una periodicidad quincenal se irán estrenando desde la web de TEA FM (www.teafm.net/hibridos_sonoros.html) estso radiodocumentales Transmedia que van desde el mundo de los vampiros y sus modas de ida y vuelta hasta un estudio histórico del antiguo ayuntamiento de Zaragoza y actual CSC Luis Buñuel.

 

El próximo viernes 13 de Marzo se lanzará a la web el radiodocumental “Des-infórmame” donde se trata de forma abierta y sin tapujos la problemática de la comunicación voluntariamente sesgada o manipulada.

 

El pasado año, dos radiodocumentales Transmedia en formato “Híbrido Sonoro” participaron en la 10ª Bienal Internacional de Radio en México, cosechando muy buenas críticas por parte de los profesionales de talla internacional que allí se dieron cita.

 

En un momento en el que la radio está falta de nuevas ideas y pierde oyentes jóvenes que migran hacia otras plataformas de consumo sonoro, TEA FM apuesta por la experimentación de nuevos formatos que impliquen de forma directa al oyente, haciéndole partícipe del contenido y creando su propia línea argumental.

Un formato “híbrido” que mira al futuro de la radio.

 

Adjuntamos links a diversos radiodocumentales para su información.

 

Los Híbridos Sonoros de TEA FM: http://www.teafm.net/hibridos_sonoros.html

Radiodocumental “Los tentáculos del Poder”: http://www.teafm.net/globalradio_proyectos.html

Felitalina. La píldora del amor eterno: http://www.teafm.net/globalradio_felitalina.html

 

 

*Foto de Chuse Fernández, un emprendedor entusiasta, tomada por Aragón Musical.

 

EL EBRO A SU CAPRICHO

EL EBRO A SU CAPRICHO

Cuentos de domingo / Antón Castro*

 

El Ebro a su capricho

 

El Ebro es el río de mi vida. Como el de tantos y tantos zaragozanos y aragoneses. Lo vi por primera vez, a los 18 años, en el verano de 1978 y estuve, algunas semanas después, contemplándolo todos los días durante tres o cuatro meses, en un paseo que empezaba en Casta Álvarez y el Mercado y Central y culminaba ante la corriente. El Ebro ha sido cantado y narrado por un sinfín de autores. De manera desordenada fui un imitador del bibliófilo José Luis Melero: buscaba y coleccionaba libros del Ebro, los de Arbó, los de Moncada, los de Marcuello, y anotaba citas de viajeros, navegantes, bañistas de verano o escritores que lo vieron fugazmente como José Martí o Juan Benet. Y no solo eso: buscaba criaturas vinculadas al río, como Casta Álvarez, que envejeció en una casa desvencijada en Pradilla, apedreada por los niños, como el barquero Tío Toni o el pescador de Alagón Jesús Martínez. Luego supe que el Ebro, en las tierras de Alcalá y Pedrola, había sido la Ínsula Barataria del gobernador Sancho y había tenido riadas épicas, días de crecida incesante, de desvelo y de miedo, que captó desde el aire, en los años 20, el fotógrafo Lucas Cepero, asesinado por “rencores mutuos” con un marido despechado. Ahora ha vuelto a ocurrir: la Ribera Alta parece un territorio turbulento de marismas o un mar que se expande con sus aguas lodosas. La gente ama el río, lo siente suyo, sabe que es certidumbre de riqueza y de progreso, pero cuando sucede esto la impotencia es absoluta. En la exposición ‘Ideal de Aragón’, en el Paraninfo, hay dos cuadros de Rafael Aguado Arnal, al que bien podría adjudicarse el título de ‘pintor del Ebro’, y dos obras del riojano Ángel Díaz Domínguez, y en una de ellas se prolonga la línea azul y undosa del río. Y está el lienzo ‘Los placeres del Ebro’ (1934-1938) de Francisco Marín Bagüés, que realizó una obra de vanguardia, con ecos del impresionismo. Felizmente, tras la inundación, el río recobrará su ser natural de sol, alegría y ocio. El llorado Félix Romeo soñaba con dedicarle un libro semejante a ‘El Danubio’ de Claudio Magris; el Ebro –furioso, suave y legendario- lo merece.

 

*Aparecido el pasado domingo en Heraldo. En la foto 'Los placeres del Ebro' de Francisco Marín Bagüés.

 

CULTURA REAL. ECOS DEL PARDO

CULTURA REAL. ECOS DEL PARDO

Cultura Real

 

[Crónica de la reciente concesión de los Premios Nacionales de Cultura de 2013 en el Palacio Real del Pardo. Los Reyes se mezclan con los galardonados, acompañantes e invitados: desde Luz y Amaya Arzuaga a Pepa Bueno, Carmen Alborch o María Teresa Campos...]

 

 

Cuando tengo que ir a un acto importante, me visitan dos pesadillas: apenas puedo dormir por la noche por temor a no llegar a tiempo y nunca tengo la seguridad de elegir el traje adecuado. Desde hace algunos años tengo un deseo: me gustaría hacerme un traje en Mazaleón, como hacen algunos amigos, Eloy Fernández Clemente o Vicente Martínez Tejero. Dicen que allí los ejecutan con primor y bien ajustados a proporciones disparejas. Mi mujer Carmen repasó la historia del Palacio Real del Pardo y me dijo: “Ya no habrá ni fantasmas. Hace 40 años, los Franco salieron de allí en coche y no volvieron jamás”.

Nada más llegar al Pardo, me encontré con el periodista y escritor Sergio Vila-Sanjuán, que tiene ese encanto personal que le permite acceder a las confidencias del monarca. A él el traje le sienta bien. A su lado, estaba José María Merino, escritor y académico, con un impecable traje negro; me pareció que encarnaba la elegancia sin afectación. Brillante, bien dibujada, tan perfecta como uno de sus microrrelatos. Con ellos estaba el músico Benet Casablancas: parece un profesional de la timidez, un compositor que posee la enfermedad de la nostalgia, aunque pronto supe que era, además, un gran especialista en el humor en la música clásica.

Todo estaba lleno de cuadros, mobiliario de época, inmensas alfombras y esos sofás y sillones donde uno podría echar una siesta oceánica. Nos habían separado a los premiados y a los acompañantes, y sabría luego que mi mujer necesitó un baño. May, bloguera y autora de libros de moda, hogar y autoayuda, le indicó uno y hacia él se dirigió; una camarera con cofia y traje claro la detuvo con amabilidad y una amplia sonrisa: “Este váter es el de los Reyes. El suyo está un poco más allá”. Casi a la vez, tras besar a una bellísima, delgada y alta Luz Casal, intenté hacer lo propio con Amaya Arzuaga, morena, estilizada y moderna. Vive y trabaja en Lerma, Burgos, crea y sueña allí y tiene la sensación de que así puede disfrutar de los lunes, los martes, los miércoles... Me pareció una hermosa manera de defender la vida en el campo y de exaltar la singularidad de todos los días de la semana.

El cóctel fue el instante más democrático de la fiesta. El menos protocolario. Todo se mezcla. Incluso los Reyes con el vulgo: miré un instante por el rabillo del ojo a Sergio Vila-Sanjuán y ya estaba conversando con Letizia, que lucía un traje estilizado, en blanco y negro, que recordaba a los Mondrian o Malevich más contenidos. Letizia debe ser muy perfeccionista y exigente consigo misma: en esa batalla interior, a veces parece rígida o, como diría Julio Cortázar, lejana. Yo le habría querido contar la historia de la taxista que me había llevado a El Pardo y que les había hecho, a los soberanos, un retrato al pastel “que me ha quedado bastante bien”. Quizá se lo contase, al final, Vila-Sanjuán (a quien se lo había contado yo antes), porque ya estaba conversando con Felipe VI con su equipo de ‘Culturas’: Isabel Melenchón, Carina y Mercvedes Farreras, Suso, un marino gallego en Barcelona.

A mi mujer, las chicas les pidieron que les hicieran una foto con el monarca: “¿Créeis que sabré manejar este móvil?”. Felipe VI reía y posó. Casi tanto como Carmen Alborch, que también sedujo a las periodistas de ‘La Vanguardia’: esta mujer que encarna el arte moderno y la sofisticación tranquila, entre pop y desenvuelta, siempre lleva atavíos, collares, complementos... Isabel y Carina quisieron saber algo de sus secretos de vestuario: ¿le costaba mucho vestirse, adornarse...? Alborch les dijo que no, se sacó uno de sus collares o diademas, o lo que fuera, y lo puso en el cuello de una de ellas con una de sus exuberantes sonrisas.

También andaban por allí Pepa Bueno, de la SER, casada en Huesca, y María Teresa Campos. Pepa dijo: “Parece que María Teresa haya hecho un pacto de eterna juventud con el diablo. Está maravillosa”. Luego habló de sí, contó que su hija, de quince años, estudia en Estados Unidos y que “vivo el síndrome del nido vacío”. Reveló que se levanta todos los días a las tres de la mañana. María Teresa es una mujer angelical: trabajé un año entero con ella y se lo recordé. Era una jefa cariñosa y atenta, de las que te hacen sentir importante. Me habló de Bigote Arrocet, su amor, y de una canción y de un baile reciente en televisión. “Me provocó mi hija y soy muy fiel a los míos, aunque a veces corras el riesgo de hacer el ridículo”. Está feliz. Casi tanto como mi mujer al cruzarse con Luz Casal: le da un beso y le dice: “Has estado genial en tu discurso. Y lo has leído de maravilla”. Luz es un milagro: su voz al natural suena irregular, entre metálica y sin ecualizar, y es un portento y un hechizo encerrada en una canción.

Cuando nos íbamos a ir, se me acercó Carmen Calvo, Premio Nacional de Bellas Artes, y me abrazó y me besó muy efusivamente. “Qué alegría cuando vi que te habían dado el premio de Periodismo Cultural. Con lo bien que me has tratado siempre”. Cometí un error de sinceridad: le dije que no era yo a quien conocía, sino a mi doble Xosé Antón Castro, el profesor, crítico e historiador del arte de Muxía (La Coruña), villa muy cerca a mi pueblo, Arteixo. “Es igual. Me alegro mucho de tu premio. Seguro que también tú habrás escrito bien de mí”. Busqué en vano a José María Merino para regalarle mi nuevo microrrelato. 

*Con levísimas diferencias, este texto apareció en Heraldo de Aragón, en el suplemento de sábado que coordina Ana Usieto.

TERESA RAMÓN Y DEBRA WINGER

[Hace unos días, muy pocos, Teresa Ramón Jarné me mandó una cariñosa nota de lectura sobre mi poemario 'Seducción', que acaba de leer. es muy cariñosa, pero me explica que de repente se encontró con este texto y recordó cuánto cuánto había habìa admirado, y admira, a este actriz invisible y cuánto le había perturbado la película 'El cielo protector', de Bertolucci, basada en la novela de Paul Bowles.]

BUSCANDO A DEBRA WINGER

 

Perdí la cabeza por ti,

antes, mucho antes de Tierras de penumbra.

Mucho antes de que fueras poeta

y una criatura mortal frente a la noche.

No sabría decir por qué. La luz de tu sonrisa,

tu picardía, tu fuerza, la manera en que bebías

la claridad del mundo en cada abrazo.

Me gustabas siempre: en cada diálogo,

en cada beso, en esa alegría incontenible

de estar a punto de irte para siempre a otra playa.

Pero cuando te vi en El cielo protector,

me sentí enfermo, poseído de amor.

Entendía, y no entendía, tu pasión por el desierto,

el helado rescoldo del plenilunio en la arena,

la muerte inesperada de un amor disipado.

Y luego, llegaste a aquel villorio,

a otra forma de prisión. Y a la violencia

del anhelo. Aún te veo: extraña y extranjera,

arrebatada y muda, mientras te acariciaban

y sorbían el sudor de tus muslos. Aún te veo:

lejana y sola contra la tiniebla y la escarcha.

Aún te veo: a horcajadas, a punto de estallar

como el torbellino de todos los deseos.

¿Recuerdas? Tú eras la piel del escalofrío.

 

Luego te esfumaste. A otro mundo,

a otras formas del olvido y del silencio.

Incluso salieron a buscarte. Querían, como yo,

saber de ti: buscaban a Debra Winger

y a las mujeres como tú que desaparecían de la pantalla.

Esa película perseguía a un fantasma,

una ninfa de antaño, vulnerable y sensual.

Ese rescate imposible enerva todos mis sentidos.

Cierro los ojos e imagino que estás ahí,

en el interior de la pantalla a punto de decirme:

«Ven. A veces solo en el cine se cumplen

los mejores sueños, peligrosamente juntos».

 

*La primera foto la tomo de aquí

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-92f2727e77ded948e1d91a1a4a32751e.jpg

*La última la tomo de aquí.

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-05a8267030e4939e4fb3605d36e6ee56.jpg