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Antón Castro

Artistas

'DÍAS DE FIESTA': FERNANDO MALO

DÍAS DE FIESTA

Fernando Malo (Zaragoza, 1957) es ceramista y restaurador de monumentos públicos. Es un especialista en alfarería mudéjar.

 

 

“Los fuegos artificiales me siguen cautivando”

 

 

-¿Qué significa el Pilar para usted?
Fin total de la época veraniega, entrada al frío y al invierno.

-¿Qué es lo que más le gusta o le disgusta?
Me gustan las masas en movimiento de un sitio a otro, ocupar las grandes avenidas y apretujarme en el Tubo.


¿A qué recuerdos están asociados estos días?
De pequeño, a los cabezudos, las ferias y el circo; de adolescente, a conciertos varios y a Manolita Chen; de adulto, la Ofrenda con la familia o por la tele.

¿Qué suele hacer? ¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?
Lo justo, visitar a los colegas ceramistas y artesanos en la Plaza de los Sitios y el día del Pilar alcahuetar con mi cámara de fotos y tomar vermut por el centro. Los fuegos artificiales me siguen cautivando con esa sensación de principio y fin. Arte efímero, sonido y luz.


¿Cuál es su lugar predilecto?
La Parroquieta de La Seo.

¿El Pilar es tiempo de charangas, de Gigantes y Cabezudos, de circo, de teatro, de grandes conciertos, de aventuras amorosas...?
Para mí es una fiesta más de las tantas y tantas y tantas que vivimos durante todo el año. Parece que nuestra sociedad actual es un sinfín de celebraciones constantes, para olvidarnos de las penas o para consumir más. 

Si tuviera que contarle a un foráneo las claves o el embrujo de las fiestas del Pilar, ¿qué le dirías?
Pasea por las calles, habla con los maños, prueba las tapas y tráete buena chaqueta por si acaso. Lo demás depende de ti.

¿Qué le dice la Ofrenda?
Desgraciadamente, mucho. 

¿Cómo se vive el Pilar desde la cerámica, desde la creación artística? 
Desde la cerámica, gracias a Dios, se vive, alejado de los tópicos del adoquín, la virgen del Pilar, la cerámica de Muel y la calle Alfonso.
Desde la creación artística se vive también, como siempre, abierto a todas las sensaciones. Ha habido años en los que he encontrado la inspiración en el rincón más inesperado y otros en que la inspiración estaba en el bocadillo de calamares.


¿Cuáles son las dos o tres mejores anécdotas que ha vivido? 
No puedo hablar de anécdotas. Soy de una generación en la que las fiestas del Pilar en mi infancia eran muy “relajadas”,  “de capital”. Luego descubrí las fiestas de los pueblos... ¡Eso sí que eran fiestas! Después Zaragoza quiso recoger lo bueno de las fiestas rurales... Peñas, verbenas populares, liberación, el fin de la dictadura…
Ahora creo que estamos saturados de fiestas y que su celebración ya no está justificada por sus motivos originales. Ahora nuestra sociedad nos ofrece una fiesta constante, solapada a menudo y principalmente enfocada en intereses económicos.


¿Quién ha sido el gran personaje de sus ‘pilares’?
La jota, que por desgracia en esta tierra parece que sólo existe en estos días. ¡La jota es algo magnífico! Siempre cuento que me extraña que en esta ciudad no se pueda escuchar/ver/disfrutar de la jota normalmente en ningún espacio público o privado. No podemos presumir ante las visitas de amigos forasteros de nuestra jota. Fue en Barcelona de estudiante, cuando pude descubrir y disfrutar de la jota. No me imagino viajar a Andalucía y no encontrar ningún espacio para disfrutar del flamenco. ¡Vivan las Fiestas del Pilar!

 

*La foto de Fernando y su equipo es de Antonio Ceruelo y el Estudio Selenio.

JORGE USÁN: VIAJE A HARVARD

JORGE USÁN: VIAJE A HARVARD

[El artista Jorge Usán me envía esta nota acerca de sus nuevos proyectos. Y también la foto.]

 

El artista Jorge Usán invitado por la Universidad de Harvard

 

 

Jorge Usán artista español se encuentra en Boston invitado por la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts para colaborar en el proyecto CONTINUMM. Este proyecto multidisciplinar de marcado  carácter experimental reunirá durante dos años,  diferentes expertos en materia de pintura, música, tecnología y sicología, así como fundaciones de renombre como Open Society  Fundation o el Instituto Goethe.

 

Después de ganar la beca Kresner-Pollock, Jorge Usán ha sido invitado a formar parte de este proyecto por la directora del mismo Meri Sherman, artista y ex profesora del MIT (instituto tecnológico de Massachusetts), institución en la cual se van a escanear, por medio de un nano escáner 3D, cuatro pinturas creadas especialmente por Jorge Usán para este proyecto, con la finalidad de recaban la mayor información posible, que mas adelante pueda ayudar al desarrollo de un programa informático que sea capaz de transformar el lenguaje pictórico a musical.

 

Jorge Usán estará una semana entre La Universidad de Harvard, donde tomara parte en diversas mesas redondas y conferencias impartidas por profesores, artistas y músicos, y el MIT donde se escanearan los cuadros, ya que es este uno de los pocos lugares en el mundo que dispone de la tecnología necesaria para la ejecución de este proyecto.

 

“Es una gran oportunidad de ampliar los limites del lenguaje, desarrollar nuevos procesos creativos y abrir nuevas vías en el universo pictórico”, afirma Jorge Usán a EFE.

 

A su vuelta de Boston y tras una exposición individual en la galería Holandesa Alicia Winters Gallery, y la presentación de su nuevo catálogo a modo de libro de artista en la galería Carolina Rojo de Zaragoza, Jorge Usán partirá para Nueva York donde mostrará su último trabajo ‘Exalatitte’ realizado en colaboración con la Universidad de Ingeniería de Pekín, poniendo así un  broche a su año de beca con la Fundación Kresner-Pollock.

 

Siguiendo con su proyección internacional Jorge Usán tiene programadas diversas exposiciones en ferias como Art Madrid 2013 en la sección ‘One man Proyects’, Art Hong Kong, Kiaf en Seúl o la Berlinale, asi como diversas exposiciones individuales en Zaragoza, Barcelona, Amsterdam o Pekín. Confirma el propio artista que el 2013 será un año crucial tanto para su obra, como su carrera en el campo de la experimentación artística.

 

 

'DÍAS DE FIESTA': J. M. PÉREZ LATORRE

'DÍAS DE FIESTA': J. M. PÉREZ LATORRE

DÍAS DE FIESTA

 

José Manuel Pérez Latorre (Zaragoza, 1947) es arquitecto. Entre otros edificios, ha hecho el Auditorio y el Museo Serrano y su ampliación.

 

“El Pilar es el tiempo de andar

sin rumbo, de un lugar a otro”

 

Antón CASTRO / Zaragoza

 

¿Qué significa el Pilar para usted?

Todas las cosas en la ciudad de Zaragoza se producen entre el Pilar y el Pilar, de tal forma que nosotros como zaragozanos tenemos que compaginar el tiempo del calendario general con aquel que corresponde con el calendario pilarista, entre el 12 de octubre y el 12 de octubre. Las fiestas son la catarsis local que hace que todo tenga como plazo el Pilar y como plazo de comienzo el final del Pilar. Así que estas fiestas no son más que un paréntesis que sirve para encadenar el tiempo de la ciudad.

 

¿Qué es lo que más le gusta o le disgusta?

Se produce todo a la vez. Me gusta el ver las calles llenas de gentes, llenas de espectáculos y elementos que llaman la atención. Y a la vez experimento disgusto por lo poco placentero de ese transcurrir de masas y de cosas diversas.

 

¿A qué recuerdos están asociados estos días?

Al Rosario de Cristal. Me parece uno de los elementos más mágicos que un niño en aquella España gris de la posguerra podía asociar a la magia, a la fantasía y a la luz. Era la noche en la que se te permitía ver y observar. Quizás por eso, por el recuerdo de ese espectáculo, cada vez que lo vuelvo a ver despierta en mí las fantasías de la infancia.

 

¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?

 Pasear y la Comparsa de Gigantes y Cabezudos.

 

¿Cuál es su lugar predilecto?

La ciudad para el Pilar diluye sus plazas, sus esquinas, sus calles; Zaragoza diluye sus lugares en un solo lugar, que es el continuo de la ciudad. Por lo tanto no puede haber un lugar predilecto porque desaparece bajo el caminar de la gente.

 

¿El Pilar es tiempo de charangas, de Gigantes y Cabezudos, de circo, de teatro, de grandes conciertos, de aventuras amorosas...?

Más que el Pilar, yo diría que son los tiempos que corresponden a la manera de estar en la vida en las fiestas. El paso de las charangas que, como sonido inunda y deshace la ciudad, querría ser un elemento mucho más popular. Los gigantes y cabezudos que transitan por el espacio y el tiempo de la historia, retrayéndonos a los orígenes, a las mojigangas y a otras expresiones populares. El circo que, a pesar de las grandes películas con efectos especiales llenas de elementos sorprendentes, todavía confía en la visión directa del equilibrista, del trapecista, del domador, de los animales, etc. etc. El teatro que suplanta a la televisión, al cine y que devuelve una relación entre actor y espectador; está bien que se produzca en tiempos de catarsis, donde la capacidad de entrega es mucho mayor que en un tiempo normal. Los grandes conciertos están para mí lejanos en este tiempo y, con la edad, ya se me ha pasado el tiempo de aventuras amorosas...

 

Si tuviera que contarle a un foráneo las claves de las fiestas del Pilas, ¿qué le diría?

Que se olviden del mundo, que recuerden por un momento aquel cuento de Edgar Allan Poe, ‘El hombre de la multitud’, y que no tracen ningún plan. En las fiestas del Pilar se trata fundamentalmente de andar sin rumbo de un lugar para otro.

 

¿Cuál es su debilidad gastronómica? ¿Es de tapeo de bar en bar?

Si acompañas a gente de fuera es posible que trates de introducirla en los muchos sabores que el mundo de las tapas puede proporcionar a Zaragoza, pero si estás solo o estás en familia, ese tiempo del tapeo es continuo en Zaragoza a lo largo del año.

 

¿Qué le dice la Ofrenda?

 La Ofrenda tiene dos partes. Una, que es el cubrimiento floral de la estructura metálica que acaba convirtiéndose en una arquitectura que soporta la imagen de la Virgen. Hecha solo de base de flores, yo diría que es un caso único en esa aptitud central de la plaza, que ocupa y se erige en el espectáculo más ritual. La segunda parte es cómo se ha hecho de la Ofrenda una excusa para sacar los trajes históricos anteriores al funcionalismo y por momentos revivir glorias pasadas.

 

¿Cómo se vive el Pilar desde la arquitectura y la pintura?

El Pilar, como arquitectura en las fiestas del Pilar, es donde ésta se muestra más eficaz. El edificio barroco, construido en forma de plaza mayor cubierta y con cuatro puertas, permite un movimiento ágil y rápido que hace que el templo sea siempre un continuo trasiego. En estos días, la hermosa capilla de Ventura Rodríguez hace de elemento fundamental de la visita, dada la cantidad de gente que hay. Los Goyas, los Bayeus, Velázquez, Stoltz, etc., quedan como grafismos protectores del visitante allá en silencio en las cúpulas.

 

¿Qué pasa entre usted y la jota?

La jota, en su fuerte vibración, es más un sonido que llega al alma cuando estás en el extranjero y te hace reconocerte en ella.

¿Recomendaría algún edificio para estos días?

 El Pilar.

 

¿Quién ha sido el gran personaje de sus ‘Pilares’?

Creo que ya le he contestado: el Rosario de Cristal.

 

*La foto es del archivo de Heraldo de Aragón.

GAGA & ASSANGE, POR MARIANO GISTAÍN

GAGA & ASSANGE, POR MARIANO GISTAÍN

Mariano Gistaín, uno de esos periodistas decisivos de los últimos treinta años en Aragón, un escritor dotado de talento, ingenio y visión. Mantiene desde hace unos meses un blog en heraldo.es. Hoy publica uno de esos artículos que hay que leer y recomendar. Es el mejor Mariano. El Gistaín de siempre: lúcido, alquimista de palabras y de imágenes. Gistaín en estado de gracia. Aquí está el enlace, pero también cuelgo el artículo completo:

 

http://blogs.heraldo.es/al-alba/2012/10/lady-gaga-y-julian-assange/

 

 

LADY GAGA Y JULIAN ASSANGE

Por Mariano GISTAÍN

Julián Assange es el proscrito más famoso y olvidado del Imperio: asediado por desvelar documentos diplomáticos en Wikileaks, permanece acorralado desde el 19 de junio en la embajada de Ecuador en Londres.

Es el disidente de Occidente. Hostigado por todos los flancos, no le queda rincón sobre la tierra donde esconderse. Se trata de evitar que alguien intente repetir la hazaña. El escarmiento.

Lady Gagá fue a visitarlo a su refugio diplomático y estuvo con él cinco horas. El pop se redime y se confunde con el lado bronco de la vida, el pop se vuelve activismo, hacktivismo, hiperrealidad salvaje.

Esta visita de Gagá a Assange es un desafío a la metrópoli que mantiene al soldado Bradley Manning encerrado en un infierno interminable.

Estos ultramundos son pequeños Guantánamos dispersos por el globo, igual que los vuelos secretos de la CIA eran (o son, quién sabe) purgatorios volantes.

Lady Gagá ha provocado al Imperio (acaso decadente, tampoco está claro). Una visión cínica y decadente sostiene que ella ha ido a visitar a Assange para darse visibilidad mutua. Pero la foto no engaña: la foto a la salida es un poema de lucidez y espanto.

Esta visita es como cuando Marilyn Monroe iba a cantarles a las tropas pero al revés. Ha ido a animar al enemigo íntimo americano.

También podría ocurrir que hubiera ido de parte de la CIA y ahora interpusiera una demanda contra el hacker para engordar el sumario. Una Mata Hari. El pop ya es indescifrable como el mundo. Pero no parece, la verdad. Parece más bien que la chica se ha puesto del lado del perseguido y acosado.

De momento Lady Gagá ha rescatado al prisionero de las sombras de su celda. Le ha dado aire y consuelo en sus soledades ecuatorianas de Londres. Con el tiempo se verá que los Juegos de Londres han sido unos juegos con prisionero.

Las revelaciones de los cables volcados por Wikileaks han demostrado que EE.UU. presiona blandamente, cortesmente. Los cables son tan livianos que podrían haber sido filtrados por la propia administración USA para demostrar lo civilizada que es.

El ensañamiento contra Assange es una caza de brujas como la del fanático McCarthy, simple orgullo herido de militronchos. Obama, en Guantánamo y en esta  fatwa contra Assange demuestra que los presidentes se doblegan ante el poder militar industrial, que son hombres de paja.

Lo que le hace USA a Assange es una fatwa cobarde, al menos las fatwas horribles de los musulmanes no disimulan, son atroces sin paliativos ni excusas.

La foto muestra a un Assange con la camiseta imperio manchada, machacado por su encierro infinito y dolorido por el olvido de los snobs progres que le van abandonando ante la presión de jueces doblegados; y en ese dolor está su triunfo, solo que nadie tiene tiempo para él, la despiadada velocidad del mundo le anula y juega a favor de los que le persiguen.

Lo que hubiera dado Warhol por esa foto.

La grandeza romántica y política de Lady Gagá, que ya ha demostrado su poder mental, traspasa este nuevo e invisible telón de acero, censura universal orwelliana que se cierne sobre el mundo y cancela el espejismo de la libertad. Un sueño escamoteado por el procedimiento simplísimo y eficaz de darlo por hecho.

La libertad es la primera víctima de este mundo atroz. La libertad de difundir secretillos tontos de embajadas americanas, la libertad de pensar lo que a cada uno le de la gana, más allá de los anuncios invasores de cuerpos y mentes y más allá del pensamiento obligatorio, que ya ni siquiera se llama único: ese ha sido su gran último éxito, hacerse pasar por variado, confuso, complejo.

Esta pareja de furtivos lo tiene todo para ser el póster de una nueva generación, si es que el sistema podrido no los desvía antes al circuito comercial y los trivializa   como icono de patatas fritas, camisetas, chuches basura.

Julian Assange parece un ecce homo.

PASCUAL BERNIZ EXPONE EN NAVARRA

PASCUAL BERNIZ EXPONE EN NAVARRA

PASCUAL BERNIZ Y SUS ACUARELAS

Pascual Berniz expone en la Universidad de Navarra sus acuarelas y me envía esta nota y esta obra: “Te envío una acuarela de la serie ‘Albaycín’  (70 x 100cm), de mi exposición en la Universidad de Navarra. En estas acuarelas he intentado trenzar orden y caos. En la actividad cultural en directo (está programado pintar una acuarela en directo como una actividad cultural de la universidad durante del período de la muestra), intentaré ilustrar  un poema de José Mateos de su libro ‘ Canciones’”. Para los interesados en la obra de Pascual Berniz, un artista afincado en Teruel y un buen amigo desde hace años, cuelgo aquí el interesante texto del escritor y profesor Antonio Losantos.

  

PASCUAL BERNIZ: UNA DÉCADA DE ACUARELAS

 

Por Antonio LOSANTOS SALVADOR

 

Impulsado por su inquieta creatividad, Pascual Berniz ha alcanzado a lo largo de esta década una complicidad absoluta con la acuarela, de la que la presente antológica ofrece una sucinta muestra.

Color e idea, fundidos en la instantaneidad, permiten al pintor que rostros, objetos y aisajes cobren vida ante nosotros. Lo humano se concibe como continuidad de la viva atmósfera que lo rodea, y viceversa. El caleidoscopio de cuerpos de la serie ‘Piel de arena’ o la inmersión sutil de las ‘Alagadas’, nos sorprenden si los comparamos con la contundencia de los numerosos retratos, en los que la silueta se difumina hacia la abstracción.

Prueba de este engarce entre realidad precisa y fuga de espejos y significados es el homenaje al Quijote, ofrenda a la libertad interpretativa. También son hijas de la literatura las acuarelas dedicadas a la tragedia de los Amantes de Teruel. La vida, como deshilachándose, escapa de los enamorados y se adormece entre la pérdida y el consuelo.

Los paisajes de Pascual Berniz exploran también la expresividad y la sugerencia, tanto en los luminosos horizontes de sus Monegros nativos como en las esquirlas de espuma de la serie ‘Atlántica’. La abstracción vuelve a asomarse a estas piezas, donde el color es a veces regalo de la naturaleza y otras el fogonazo del deslumbramiento. La inesperada geometría de la serie ‘Pétalos’ o el proteico enladrillado urbano ‘Calles y sueños’ muestran el estado de ánimo del paisaje, que el artista deconstruye y reconstruye.

Perseverante, el pincel viajero de Pascual Berniz ha recreado el pulso de ciudades como Granada, a la que pertenece la serie ‘Albaycín’.

Nuestra fascinación no procede ni de la exquisita fidelidad al modelo ni de la medida y provechosa desfiguración, sino de la suma de ambas. Rindiéndose a la realidad que las alimenta, las acuarelas de Pascual Berniz la trascienden. Eso hace el arte verdadero: trascender la realidad.

 

VÍCTOR MENESES: UN DIÁLOGO

ENTREVISTA. VÍCTOR MENESES. DIBUJANTE E ILUSTRADOR

Premio cartel del Pilar 2012

 

 

“Mi cartel es color, mofletes y un trazo muy dulce”

 

Cuando era niño, Víctor Meneses (Zaragoza, 1985), dibujante e infógrafo de HERALDO, iba a comprar con su madre. Ella le solía decir que anotase la lista de la compra: leche, gallegas, pan, y él, en vez de escribir, hacía dibujos. Poco más tarde, su madre decidió llevarlo a clases de arte a un bajo del paseo de la Constitución; y más tarde fue a Atrium. Con once o doce años, estuvo unas semanas con los más pequeños, pero pronto lo subieron con los mayores. Un día pintó un busto y un profesor no solo se burló de él sino que le pintó coletas al personaje y dijo, para todos, que se parecía a Antonio Banderas. Víctor Meneses se marchó llorando y tardó más de dos años en regresar a clases de dibujo y pintura.

-¿Qué hizo luego?

-Me apunté a teatro en Corazonistas. Durante dos cursos tuve de profesora a Marisol Aznar; hice teatro siete años. Escribíamos las obras al principio y llegamos representar 'Sueño de una noche de verano' de Shakespeare.

-¿Cómo vivía las fiestas del Pilar?

-Como un fogonazo. Me encantaban la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, y el pregón: tenía la sensación de que allí pasaba algo grande. Y me encantaba el parque Bruil: se recreaba un castillo medieval que me parecía como un parque temático.

-¿Pensó alguna vez en hacer un cartel?

-No se lo va a creer, pero sí. Uno de los primeros carteles que se instalan en Zaragoza es en un ‘mupi’ de la plaza de San Miguel, muy cerca de mi casa. Siempre he soñado con algo así: con ganar este premio y con exponer mi obra en toda Zaragoza. No existe una campaña de publicidad tan eficaz y rápida como la del cartel del Pilar.

-Antes de que llegase su gran momento, usted estudió periodismo.

-Yo quería hacer periodismo de calle, contar lo que pasaba. No sabía, en modo alguno, que también se puede hacer periodismo de actualidad con el dibujo o la caricatura. Y he sido periodista pilarista en tres ocasiones, en este mismo suplemento, en los últimos tres años.

¿Qué pasó?

El primer año salí con cien euros y contaba lo que me pasaba. Utilicé el procedimiento de 'Sin noticias de Gurb' de Eduardo Mendoza: contaba en primera persona lo que pasaba a cada hora, con un poco de humor. El segundo año me vestí de baturro y llevé cien euros pero en adoquines. Me pasaron cosas simpáticas: a cambio de tres kilos de adoquines me invitaron a comer en el Carpanta.

¿Qué sucedió el tercer año?

Seguía vestido de baturro e iba de aquí para allá sin límite de dinero. Hablaba de camareras que me gustaban, de conciertos, de lo que me ocurría y de lo que fabulaba. Abrí un blog y la gente me paraba por la calle. Un día, una vecina me paró y me dijo: “Víctor, ¿te vas a disfrazar para Todos los Santos?”. Le dije que no, claro, y me confesó: “A mí no me gusta el Pilar. Mi padre murió por esas fechas y no he salido a la calle en fiestas desde entonces. Gracias a ti y a tus crónicas he vuelto a vivir el Pilar como cuando estaba él”. Aquello me emocionó.

-No es para menos. Vayamos con el cartel. ¿Cuál es su historia secreta?

-Me he presentado en tres ocasiones. En cuanto fallaban el premio, y no ganaba, ya me ponía a pensar. Había barajado varias soluciones que no me convencían. Yo duermo con libreta y lápiz al lado, y un día soñé con una especie de mantón bordado con todos los elementos de la fiesta. Y ahí entra mi chica Beatriz Melús, que fue jotera en Baluarte Aragonés. Cogí la figura de la baturra porque Zaragoza para mí es femenina y bella, fuerte y natural, es auténtica y peculiar. Y sobre su perfil hice un cartel que tiene color, mofletes y un trazo muy dulce. Esa es la clave del éxito.

-¿Quiénes son sus maestros?

-He aprendido mucho de mis compañeros de diseño y maquetación. Son muy creativos y me apoyan siempre. Y, desde luego, admiro mucho a Javier Mariscal, Eva Armisén y a Marc Chagall. A mí me gusta el arte naïf con esa ternura: soy ingenuo y sentimental. El mío es un humor de niño perplejo. Quiero hacer un arte optimista que te alegre el día en cuanto lo ves.

-Este año vuelve a diseñar este suplemento de fiestas. ¿Cómo se lo ha planteado?

-Me siento más responsable que nunca. Quiero hacerlo muy bien. Si en años anteriores he rendido homenaje al circo o he colaborado con Beatriz Entralgo, ahora son mis personajes los que recorren el suplemento: César Augusto, los Cabezudos o mis criaturas favoritas, claro, la jotera y la Virgen.

-También va a hacer una viñeta. ¿Cómo será?

Un dibujo que cuente una historia, donde se mezcle la reflexión y el humor. Hacer reír siempre es lo más difícil. A mí me gusta mucho el Pilar de día: me encanta salir de paseo, mezclarme con la gente y disfrutar de ese colorido de la Ofrenda, que es el más amable y fascinante de todo el año. No se lo va a creer: tengo 26 años y no he faltado ni una sola vez.

 

MARIBEL VERDÚ EN EL PRINCIPAL

Maribel y su extraño granjero

 

CRÍTICA DE TEATRO

 

El tipo de al lado. Texto: Katerina Mazetti. Adaptación de Alain Ganas. Reparto: Maribel Verdú y Antonio Molero. Dirección: José María Pou.

 

Maribel Verdú es una de las actrices españolas más requeridas por el cine. Hay años que rueda hasta cuatro películas; están frescas, entre otras, ‘De tu ventana a la mía’ de Paula Ortiz y ‘Blancanieves’ de Pablo Berger, donde encarna a un malvado personaje. De cuando en cuando, a la actriz le encanta asumir riesgos, esforzarse aún más, buscar el vínculo de cercanía con el público a través del teatro. Ahora, junto a Antonio Molero, un actor de clara vis cómica, actúa en ‘El tipo de al lado’, que es la adaptación, en clave de comedia ligera, de una exitosa novela de la sueca Katarina Mazetti.

Se trata de una narración más o menos amable sobre los misterios y las paradojas del amor: cuenta la historia de un hombre y una mujer que se encuentran todos los días, o casi todos, ante dos tumbas contiguas del cementerio: ella, de 37 años, va a hablar con su marido, un biólogo que falleció a pesar de su modélica existencia en casi todo salvo en el sexo. Ella soñaba con un hijo que él nunca quiso ofrecerle y con algo más de fogosidad. Y al lado, con su brutalidad rural de granjero que exhala un olor “raro”, va y viene un joven soltero que habla con su madre muerta: le cuenta cuánto la echa de menos, el desorden de su casa y los secretos de la granja.

Ambos son como la noche y el día: él es rústico, primitivo y tiene 24 vacas; ella es bibliotecaria, refinada, puede hablar de Schopenhauer y de Lacan a la vez, aunque tiene un fuego aplazado en el cuerpo. La adaptación de Alain Ganas no deja lugar a dudas: entre antagónicos el amor se exalta y brilla como un diamante. Y dispara sus flechas inexorables.

Ocurre lo que tiene que ocurrir. Mediante diálogos chispeantes, ingeniosos, que enfatizan la diferencia de origen de ambos y su inicial indiferencia, la comedia avanza con rapidez y gracia. Y con un inequívoco sentido de la parodia: dirigida por José María Pou, un apasionado de la música norteamericana, del jazz y de las bandas sonoras, la obra es claramente una parodia de las comedias de carácter romántico y es una parodia también del cine musical americano, por más que la pieza se cierre con la grave y profunda voz de Tom Waits. ‘El tipo de al lado’ está desarrollada con eficacia y sin apenas caídas: al principio, los dos actores se mueven en el terreno del monólogo, pero se interrumpen y cada fragmento está muy bien cosido al conjunto y a una escenografía versátil, dominada por una suerte de ciclorama. Poco a poco viajamos por los terrenos pantanosos del amor y del sexo, con una escena magnífica, la mejor y la más graciosa de la obra: la primera vez que se acuestan. Una maravilla que a todos hace reír.

Maribel Verdú es una actriz estupenda. Cada vez mejor. Más sólida, con mayor sentido del humor, dueña de sus gestos y de sus emociones. Y ‘El tipo de al lado’ es lo que es: lo que se ve y todo lo que luego nos viene a la cabeza, juega con el equívoco, el doble sentido, la ironía y las ambigüedades tan atractivas del erotismo y de las relaciones de pareja. Maribel, que rodó hace 25 años en Calatayud y su comarca ‘El aire de un crimen’ de Antonio Isasi, eleva la obra –medida en su ritmo, elegante, casi circular-, cuando quiere, emociona, es capaz de reírse de sí misma. Y halla una réplica adecuada en el siempre divertido y solvente Antonio Molero. La urgencia de amar empieza con el despertar del deseo: a veces conduce al abismo, a veces lleva hasta el éxtasis. Y aquí siempre desemboca en una sonrisa amable.

 

JOSE HERRERA EN LA PRENDERÍA

JOSE HERRERA EN LA PRENDERÍA

JOSE HERRERA, LOS PORTADORES Y LOS AÑOS DEL BINGO

Algunos amigos, entre ellos Luis Alegre y Miguel Mena, me dicen que después de haber escritor ‘Cariñena’ (ya está en las librerías, esa novela de formación que se vende a nueve euros), ahora tendría que escribir mi novela sobre los años del bingo. Luis me dice que la titule así, ‘Los años del bingo’. Y yo le digo que empieza con una historia de amor y con una persecución en coche por Zaragoza hacia el año 1982. La primera noche que entré a trabajar supe que dos compañeros se disputaban a la misma mujer: uno de ellos, por cierto, estaba casado con ella.

Lo que son las cosas: buscaba buenas imágenes de la pintora Jose Herrera, que expone estos días en La Prendería, al lado de la plaza de las Tenerías. Son retratos que hacía por las noches durante la emisión de ‘Borradores’: le gustaba captar las imágenes en movimiento, los gestos. Ha hecho muchos retratos. Andaba, pues, buscando yo eso cuando me encuentro con esa foto de la novela ‘Bingo’ de Esther Tusquets, que habló de ella en ‘Borradores’, y al lado mi libro, ya agotado desde hace cinco años, ‘Golpes de mar’, que había publicado Destino en los tiempos de Malcom Otero Barral. La foto es del escaparate de Los Portadores de Sueños, y quizá una premonición: tendré que escribir esa novela de ‘Los años del bingo’. Fueron cinco, en tres bingos: el Napolitano de la calle Ávila, el del Centro Gallego en Santa Inés y otro, de Ajusa, en la calle Reina Fabiola.