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Antón Castro

Artistas

MARIBEL VERDÚ: LA NUERA SOÑADA

[El pasado domingo Luis Alegre publicaba este artículo sobre Maribel Verdú y la relación tan bonita que tiene con su madre Felicitas Saz.]

 

LA NUERA SOÑADA

 

 

MARIBEL VERDÚ ES UNA ANTOLOGÍA DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE LAS ÚLTIMAS DÉCADAS. LA ACTRIZ SIENTE A ZARAGOZA COMO SUYA.

 

Por Luis ALEGRE

Fue en mayo de 1989. Maribel Verdú representaba en el Palacio de Sástago “Shakespeare´s”, una función de Benito Ramón dirigida por Francisco Ortega. Era la primera vez que hacía teatro fuera de Madrid. Maribel tenía 18 años y ya llamaba muchísimo la atención. Un día, al mediodía, fuimos a la tertulia de Radio Zaragoza que Plácido Serrano tenía en Casa Emilio y coincidimos con Chilavert, el portero uruguayo del Real Zaragoza. Imposible olvidar la cara del guardameta mientras miraba a mi amiga. Por la noche, Maribel vino a cenar a mi casa con dos más. Hacía un par de meses que mis padres vivían conmigo en Zaragoza. Mi padre, por discreción –y mira que le gustaba Maribel- se fue a dormir antes de que llegaran los invitados. Mi madre nos recibió con la mesa puesta y una tortilla de patata espectacular. Mi madre, en lo de dar la lata, es de la escuela de mi padre: ni siquiera cuando está hospitalizada quiere que avisemos a la enfermera: “Para qué la vas a molestar”, dice, mientras sufre. Pero, esa noche, al atendernos, entraba y salía de la cocina y le llegaban ecos de nuestras charlas y risas. Mi madre no sabía muy bien quién era Maribel y a qué se dedicaba. Para ella era suficiente con saber que era amiga de su hijo. En un instante en que yo entré en la cocina me cogió en un aparte, cerró la puerta y, muy bajito, me dijo, totalmente en serio, con un inequívoco acento de Lechago: “Madre qué chica tan maja. Con ella te podías casar”. Hace de aquello más de 23 años.

 

Este Pilar de 2012 Maribel ha sido una de las grandes reinas de las fiestas. Hoy es la última oportunidad de verla en el Teatro Principal, donde ella y Antonio Molero hacen un alarde de talento cómico en “El tipo de al lado”. Maribel vive otro momento cumbre de su carrera. Se puede disfrutar de ella de otras dos maneras: en el cine como la increíble madrastra de “Blancanieves” y en las librerías, en la bonita biografía que le ha dedicado Nuria Vidal. Es algo asombroso. En España se venden pocos libros y mucho menos de cine y mucho menos consagrados a intérpretes. Sin embargo ella, a sus 42 años, ya tiene cuatro, algo que retrata su tremendo calado. Uno de ellos, hace casi 10 años, lo escribí yo mismo y le puse un título al que no se le puede reprochar ninguna ambigüedad: “La novia soñada”. Ahora creo que me equivoqué. El título perfecto era otro: “La nuera soñada”.

 

Maribel simboliza algunas de las mejores cosas del cine, el teatro y la propia sociedad española de las últimas décadas. Tal vez la clave definitiva de su impacto resida en su capacidad de redescubrirse y resistir tan alto durante tanto tiempo sin perder ni una pizca de su belleza y su alegría. Y luego está su aire, tan “español”. A los españoles nos gusta que alguien así, de algún modo, nos represente.

 

Maribel siente a Zaragoza como suya. Estas fiestas le he escuchado frases como “Aquí siempre me siento feliz” o “Zaragoza nunca defrauda”. Esos piropos a esta ciudad no los mejora ni aquel chico de La Almunia que, al ver a Maribel, le lanzó aquello de “Hala, maña, que como tú fueras mi madre, mi padre dormiría en la escalera”. Maribel tuvo un flechazo con Zaragoza la primera vez y el amor no hace más que crecer. Después de tantos años ya hay muchos lugares y personas que forman parte de la vida de Maribel: no ha dado abasto para invitar al teatro a todos los que quería. Ella también extraña mucho a Félix Romeo. El otro día me dio un dvd de “Amantes” dedicado a la Biblioteca Félix Romeo de Lechago.

 

En Zaragoza siempre le suceden cosas que contar. En “El tipo de al lado” el personaje de Maribel admite que no sabe hacer albóndigas. Pues bien, una noche una mujer se presentó en el teatro con unas albóndigas con las que se chuparon los dedos todos los de la compañía.

 

A Maribel le encantan las palabras. Le gusta mucho leer –entró en la librería Los portadores de sueños y se llevó un buen paquete de libros- y le gusta mucho charlar, de todo tipo de cosas. Un tema del que no le gusta hablar pero del que hablamos es lo llamativo que a casi todo el mundo le resulta que ella admita que no quiere ser madre. En las entrevistas le preguntan por ello hasta el hartazgo, algo que ya ha llegado a incomodar a Maribel. La insistencia tiene un ramalazo claramente machista: si Maribel fuera un hombre su supuesta falta de instinto paternal no sería un temazo de conversación.

 

Un día, hará unos 20 años, Maribel me soltó algo que me dejó loco: “Pero tú, ¿cómo te atreves a quererme tanto?”. Como fondo de pantalla del ordenador he puesto una foto en la que estoy entre mi madre y Maribel. La nuera soñada, la suegra platónica. A Maribel le hacen mucha gracia las ocurrencias y salidas de mi madre. La última de ellas no tiene desperdicio. Una mañana estaba con mi madre y recibí en el whatsapp una foto que en ese instante se había hecho mi hermana Carmen con su marido y sus hijos, de vacaciones en Asturias. Se la enseñé a mi madre. Ella miraba la foto pero allí había algo que se le escapaba: “¿Me quieres decir que se han hecho ahora mismo esta foto en Asturias y ya la vemos nosotros en este cacharro?”. “Sí, mamá”, le respondí. Entonces ella dijo algo para mi gusto genial: “No entiendo cómo puede haber gente que no cree en Dios”.

 

Maribel, cada vez que viene a Zaragoza, lo primero que me dice es que quiere ir a ver a mi madre. Esta vez, un par de días antes de ir a verla, Maribel le envió una orquídea. Maribel sabe muy bien cómo le gustan las flores a mi madre Felicitas, de 87 años. Mi madre también le ha pillado un cariño enorme a Pedro Larrañaga, el marido de Maribel. Pero no importa. A ella nadie le quita de la cabeza que esta chica tan maja es la nuera soñada.

'DÍAS DE FIESTA': CRISTINA YÁÑEZ

'DÍAS DE FIESTA': CRISTINA YÁÑEZ

DÍAS DE FIESTA

 

 

Cristina Yáñez es actriz, directora de escena y pedagoga teatral. Dirige el Teatro de la Estación y ha sido nombrada Hija Predilecta de Zaragoza en 2012.

 

 

“Los zaragozanos somos un pueblo abierto a todos”

 

“Llevo la jota en el corazón: la canté y la bailé”

 

 

Antón CASTRO / Zaragoza

 

¿Qué significa el Pilar para usted?

Significa alegría, celebración, encuentro con amistades, paseos ciudadanos, música… Significa también el momento y el lugar en donde los zaragozanos celebramos lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos ser. Donde unimos tradición y mirada al futuro.
 
¿Qué es lo que más le gusta o le disgusta?

Lo que más me gusta es la calle, la fiesta del pueblo. Zaragoza se lanza a las calles para vivir la fiesta. Me disgusta que en esa fiesta, a veces, se traspasen los límites: se consuma demasiado alcohol, se hagan actos vandálicos… Las calles son un lugar de convivencia y la tolerancia y el respeto deberían estar muy presentes.


¿A qué recuerdos están asociado estos días?

En la niñez, mis recuerdos son los Gigantes y Cabezudos. He corrido delante de ellos, he cantado las coplillas, me he llevado alguna leve zurra. Y también recuerdo las ferias. Subirme a todas las atracciones, al tren de la bruja… Comer manzanas dulces, algodón de azúcar… Los recuerdos más cercanos son mis actuaciones durante las fiestas del Pilar. Durante años, he actuado,  primero, en el patio del Museo Provincial; después, en el Teatro Elíseos y, más adelante, en el Teatro de la Estación. Como hay que cuidarse la voz y la energía, las fiestas han sido más tranquilas desde entonces.

 

¿Existe alguna locura confesable que haya hecho?

Claro, como todos los jóvenes, he pasado sin dormir varios días, empalmando actividades, conciertos, fiestas, chocolate con churros y vuelta a empezar el día… He acabado afónica y feliz.

 

¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?

No me pierdo una visita al recinto ferial, donde sigo montándome en todo y comiendo algodón de azúcar. Me gusta pasear por las calles y ver actuaciones teatrales y musicales en las plazas. Siempre hay compañeros trabajando. Me gusta visitar la Plaza de los Sitios y el pequeño teatro ambulante de Arbolé. Y no me pierdo una visita a la Plaza del Pilar para ver las jotas -de pequeña bailaba y cantaba jotas-, y también para ver a la Virgen del Pilar con su gran manto de flores. Conocí a mi actual pareja la noche del 11 al 12 de octubre de hace algunos años, en plenas fiestas del Pilar. Con esto ya lo digo todo… El 12 de octubre es para mí una fecha especial.
 
¿Cuál es su lugar predilecto?

Sin duda, la Plaza del Pilar y la Plaza de los Sitios.


Si tuviera que explicarle a un foráneo las claves de las fiestas, ¿qué les diría?

Que vivan la fiesta, que paseen por las calles, que descubran Zaragoza y a los zaragozanos. Que vivan sus tradiciones: la Ofrenda, el Rosario de Cristal. Que se dejen seducir por nuestra hospitalidad, por nuestra manera de ser. Los zaragozanos queremos que todos disfruten con nuestras fiestas, somos un pueblo abierto a todos.
 
¿Son estas fiestas tiempo de tapeo y de buena gastronomía? ¿Cuál es su menú predilecto?

Lo son. Y aunque no soy de mucho comer, me dejo seducir fácilmente por unas buenas migas y un buen vino de la tierra. Sin olvidar el ternasco. A todos los que visitan Zaragoza les ofrezco saborear un buen plato de ternasco.


¿Qué le dice la Ofrenda?

A mí me emociona. Y me parece un acto hermoso. Ver a tanta gente de todos los lugares, tantas horas, en procesión constante, bailando, cantando, riendo, con sus flores y sus ramos, es un momento mágico. Y nuestra Virgen del Pilar, rodeada de tanta gente y cubierta de flores… Es nuestro acto más multitudinario, por algo será.


¿Cómo se vive el Pilar desde el Teatro de la Estación?

Como a muchos artistas, nos toca trabajar. A veces, porque tenemos programación. Otras, porque estamos actuando. Y en otras ocasiones, como este año, porque estamos terminando de organizar la temporada que comenzará tras las fiestas y finalizando una reforma del Teatro de la Estación. Combinamos el trabajo con la fiesta y muchas veces no podemos disfrutar del todo. Pero siempre encontramos un hueco para celebrar.


¿Qué espectáculo recomendarías?

Echo en falta más espectáculos culturales. Pero no puedo dejar de recomendar ir al teatro, a cualquier teatro y disfrutar con una actividad escénica. Recomendaría también visitar la Revista de Luis Pardos, la última compañía de revistas que hay en España.


¿Qué pasa entre la jota y usted?

Yo llevo la jota en el corazón. Durante años bailé la jota y como tengo esta voz, también la canté. Siempre me pedían que cantara jotas. Hay algo especial en la jota que atrapa y emociona. El tiempo de la jota es el día a día. Una jota que mantenga el respeto por la tradición pero que también esté abierta a la fusión, al mestizaje, a la evolución. Tenemos grandes músicos y bailarines que están haciendo un gran trabajo en esa dirección.

 

¿Cuáles son sus mejores anécdotas?

Las he tenido trabajando. Con los compañeros, con el público. Cuando sales de la función y puedes al fin disfrutar de la fiesta. Y alguien te reconoce y te invita o charla contigo. También es muy graciosa mi actitud cuando viene alguien de fuera. Me gusta tanto esta ciudad y sus fiestas que les organizo todas las visitas, casi hasta la extenuación. Por una parte, les enseño nuestro patrimonio y me empeño en que lo conozcan todo… ja, ja, ja. ¡Acabamos todos agotados!


¿Quién ha sido el gran personaje de sus ‘Pilares’?

Hay dos personajes que he interpretado en las Fiestas del Pilar, que me han dejado huella. Por un lado, la Carmela de ‘¡Ay, Carmela!’ de Sanchis Sinisterra. Por otro, Creusa, de la obra ‘Medea’. Tuve la suerte de compartir muchas horas de trabajo con grandes y excelentes compañeros.

 

¿Cómo lleva ser Hija Predilecta de Zaragoza?

Es un reconocimiento maravilloso de mi ciudad. De sus ciudadanos y ciudadanas. Quiero agradecer de corazón este nombramiento. También es una responsabilidad. Espero estar a la altura.

 

*La foto de Cristina es de Víctor Lax.

 

'DÍAS DE FIESTA': FERNANDO MALO

DÍAS DE FIESTA

Fernando Malo (Zaragoza, 1957) es ceramista y restaurador de monumentos públicos. Es un especialista en alfarería mudéjar.

 

 

“Los fuegos artificiales me siguen cautivando”

 

 

-¿Qué significa el Pilar para usted?
Fin total de la época veraniega, entrada al frío y al invierno.

-¿Qué es lo que más le gusta o le disgusta?
Me gustan las masas en movimiento de un sitio a otro, ocupar las grandes avenidas y apretujarme en el Tubo.


¿A qué recuerdos están asociados estos días?
De pequeño, a los cabezudos, las ferias y el circo; de adolescente, a conciertos varios y a Manolita Chen; de adulto, la Ofrenda con la familia o por la tele.

¿Qué suele hacer? ¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?
Lo justo, visitar a los colegas ceramistas y artesanos en la Plaza de los Sitios y el día del Pilar alcahuetar con mi cámara de fotos y tomar vermut por el centro. Los fuegos artificiales me siguen cautivando con esa sensación de principio y fin. Arte efímero, sonido y luz.


¿Cuál es su lugar predilecto?
La Parroquieta de La Seo.

¿El Pilar es tiempo de charangas, de Gigantes y Cabezudos, de circo, de teatro, de grandes conciertos, de aventuras amorosas...?
Para mí es una fiesta más de las tantas y tantas y tantas que vivimos durante todo el año. Parece que nuestra sociedad actual es un sinfín de celebraciones constantes, para olvidarnos de las penas o para consumir más. 

Si tuviera que contarle a un foráneo las claves o el embrujo de las fiestas del Pilar, ¿qué le dirías?
Pasea por las calles, habla con los maños, prueba las tapas y tráete buena chaqueta por si acaso. Lo demás depende de ti.

¿Qué le dice la Ofrenda?
Desgraciadamente, mucho. 

¿Cómo se vive el Pilar desde la cerámica, desde la creación artística? 
Desde la cerámica, gracias a Dios, se vive, alejado de los tópicos del adoquín, la virgen del Pilar, la cerámica de Muel y la calle Alfonso.
Desde la creación artística se vive también, como siempre, abierto a todas las sensaciones. Ha habido años en los que he encontrado la inspiración en el rincón más inesperado y otros en que la inspiración estaba en el bocadillo de calamares.


¿Cuáles son las dos o tres mejores anécdotas que ha vivido? 
No puedo hablar de anécdotas. Soy de una generación en la que las fiestas del Pilar en mi infancia eran muy “relajadas”,  “de capital”. Luego descubrí las fiestas de los pueblos... ¡Eso sí que eran fiestas! Después Zaragoza quiso recoger lo bueno de las fiestas rurales... Peñas, verbenas populares, liberación, el fin de la dictadura…
Ahora creo que estamos saturados de fiestas y que su celebración ya no está justificada por sus motivos originales. Ahora nuestra sociedad nos ofrece una fiesta constante, solapada a menudo y principalmente enfocada en intereses económicos.


¿Quién ha sido el gran personaje de sus ‘pilares’?
La jota, que por desgracia en esta tierra parece que sólo existe en estos días. ¡La jota es algo magnífico! Siempre cuento que me extraña que en esta ciudad no se pueda escuchar/ver/disfrutar de la jota normalmente en ningún espacio público o privado. No podemos presumir ante las visitas de amigos forasteros de nuestra jota. Fue en Barcelona de estudiante, cuando pude descubrir y disfrutar de la jota. No me imagino viajar a Andalucía y no encontrar ningún espacio para disfrutar del flamenco. ¡Vivan las Fiestas del Pilar!

 

*La foto de Fernando y su equipo es de Antonio Ceruelo y el Estudio Selenio.

JORGE USÁN: VIAJE A HARVARD

JORGE USÁN: VIAJE A HARVARD

[El artista Jorge Usán me envía esta nota acerca de sus nuevos proyectos. Y también la foto.]

 

El artista Jorge Usán invitado por la Universidad de Harvard

 

 

Jorge Usán artista español se encuentra en Boston invitado por la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts para colaborar en el proyecto CONTINUMM. Este proyecto multidisciplinar de marcado  carácter experimental reunirá durante dos años,  diferentes expertos en materia de pintura, música, tecnología y sicología, así como fundaciones de renombre como Open Society  Fundation o el Instituto Goethe.

 

Después de ganar la beca Kresner-Pollock, Jorge Usán ha sido invitado a formar parte de este proyecto por la directora del mismo Meri Sherman, artista y ex profesora del MIT (instituto tecnológico de Massachusetts), institución en la cual se van a escanear, por medio de un nano escáner 3D, cuatro pinturas creadas especialmente por Jorge Usán para este proyecto, con la finalidad de recaban la mayor información posible, que mas adelante pueda ayudar al desarrollo de un programa informático que sea capaz de transformar el lenguaje pictórico a musical.

 

Jorge Usán estará una semana entre La Universidad de Harvard, donde tomara parte en diversas mesas redondas y conferencias impartidas por profesores, artistas y músicos, y el MIT donde se escanearan los cuadros, ya que es este uno de los pocos lugares en el mundo que dispone de la tecnología necesaria para la ejecución de este proyecto.

 

“Es una gran oportunidad de ampliar los limites del lenguaje, desarrollar nuevos procesos creativos y abrir nuevas vías en el universo pictórico”, afirma Jorge Usán a EFE.

 

A su vuelta de Boston y tras una exposición individual en la galería Holandesa Alicia Winters Gallery, y la presentación de su nuevo catálogo a modo de libro de artista en la galería Carolina Rojo de Zaragoza, Jorge Usán partirá para Nueva York donde mostrará su último trabajo ‘Exalatitte’ realizado en colaboración con la Universidad de Ingeniería de Pekín, poniendo así un  broche a su año de beca con la Fundación Kresner-Pollock.

 

Siguiendo con su proyección internacional Jorge Usán tiene programadas diversas exposiciones en ferias como Art Madrid 2013 en la sección ‘One man Proyects’, Art Hong Kong, Kiaf en Seúl o la Berlinale, asi como diversas exposiciones individuales en Zaragoza, Barcelona, Amsterdam o Pekín. Confirma el propio artista que el 2013 será un año crucial tanto para su obra, como su carrera en el campo de la experimentación artística.

 

 

'DÍAS DE FIESTA': J. M. PÉREZ LATORRE

'DÍAS DE FIESTA': J. M. PÉREZ LATORRE

DÍAS DE FIESTA

 

José Manuel Pérez Latorre (Zaragoza, 1947) es arquitecto. Entre otros edificios, ha hecho el Auditorio y el Museo Serrano y su ampliación.

 

“El Pilar es el tiempo de andar

sin rumbo, de un lugar a otro”

 

Antón CASTRO / Zaragoza

 

¿Qué significa el Pilar para usted?

Todas las cosas en la ciudad de Zaragoza se producen entre el Pilar y el Pilar, de tal forma que nosotros como zaragozanos tenemos que compaginar el tiempo del calendario general con aquel que corresponde con el calendario pilarista, entre el 12 de octubre y el 12 de octubre. Las fiestas son la catarsis local que hace que todo tenga como plazo el Pilar y como plazo de comienzo el final del Pilar. Así que estas fiestas no son más que un paréntesis que sirve para encadenar el tiempo de la ciudad.

 

¿Qué es lo que más le gusta o le disgusta?

Se produce todo a la vez. Me gusta el ver las calles llenas de gentes, llenas de espectáculos y elementos que llaman la atención. Y a la vez experimento disgusto por lo poco placentero de ese transcurrir de masas y de cosas diversas.

 

¿A qué recuerdos están asociados estos días?

Al Rosario de Cristal. Me parece uno de los elementos más mágicos que un niño en aquella España gris de la posguerra podía asociar a la magia, a la fantasía y a la luz. Era la noche en la que se te permitía ver y observar. Quizás por eso, por el recuerdo de ese espectáculo, cada vez que lo vuelvo a ver despierta en mí las fantasías de la infancia.

 

¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?

 Pasear y la Comparsa de Gigantes y Cabezudos.

 

¿Cuál es su lugar predilecto?

La ciudad para el Pilar diluye sus plazas, sus esquinas, sus calles; Zaragoza diluye sus lugares en un solo lugar, que es el continuo de la ciudad. Por lo tanto no puede haber un lugar predilecto porque desaparece bajo el caminar de la gente.

 

¿El Pilar es tiempo de charangas, de Gigantes y Cabezudos, de circo, de teatro, de grandes conciertos, de aventuras amorosas...?

Más que el Pilar, yo diría que son los tiempos que corresponden a la manera de estar en la vida en las fiestas. El paso de las charangas que, como sonido inunda y deshace la ciudad, querría ser un elemento mucho más popular. Los gigantes y cabezudos que transitan por el espacio y el tiempo de la historia, retrayéndonos a los orígenes, a las mojigangas y a otras expresiones populares. El circo que, a pesar de las grandes películas con efectos especiales llenas de elementos sorprendentes, todavía confía en la visión directa del equilibrista, del trapecista, del domador, de los animales, etc. etc. El teatro que suplanta a la televisión, al cine y que devuelve una relación entre actor y espectador; está bien que se produzca en tiempos de catarsis, donde la capacidad de entrega es mucho mayor que en un tiempo normal. Los grandes conciertos están para mí lejanos en este tiempo y, con la edad, ya se me ha pasado el tiempo de aventuras amorosas...

 

Si tuviera que contarle a un foráneo las claves de las fiestas del Pilas, ¿qué le diría?

Que se olviden del mundo, que recuerden por un momento aquel cuento de Edgar Allan Poe, ‘El hombre de la multitud’, y que no tracen ningún plan. En las fiestas del Pilar se trata fundamentalmente de andar sin rumbo de un lugar para otro.

 

¿Cuál es su debilidad gastronómica? ¿Es de tapeo de bar en bar?

Si acompañas a gente de fuera es posible que trates de introducirla en los muchos sabores que el mundo de las tapas puede proporcionar a Zaragoza, pero si estás solo o estás en familia, ese tiempo del tapeo es continuo en Zaragoza a lo largo del año.

 

¿Qué le dice la Ofrenda?

 La Ofrenda tiene dos partes. Una, que es el cubrimiento floral de la estructura metálica que acaba convirtiéndose en una arquitectura que soporta la imagen de la Virgen. Hecha solo de base de flores, yo diría que es un caso único en esa aptitud central de la plaza, que ocupa y se erige en el espectáculo más ritual. La segunda parte es cómo se ha hecho de la Ofrenda una excusa para sacar los trajes históricos anteriores al funcionalismo y por momentos revivir glorias pasadas.

 

¿Cómo se vive el Pilar desde la arquitectura y la pintura?

El Pilar, como arquitectura en las fiestas del Pilar, es donde ésta se muestra más eficaz. El edificio barroco, construido en forma de plaza mayor cubierta y con cuatro puertas, permite un movimiento ágil y rápido que hace que el templo sea siempre un continuo trasiego. En estos días, la hermosa capilla de Ventura Rodríguez hace de elemento fundamental de la visita, dada la cantidad de gente que hay. Los Goyas, los Bayeus, Velázquez, Stoltz, etc., quedan como grafismos protectores del visitante allá en silencio en las cúpulas.

 

¿Qué pasa entre usted y la jota?

La jota, en su fuerte vibración, es más un sonido que llega al alma cuando estás en el extranjero y te hace reconocerte en ella.

¿Recomendaría algún edificio para estos días?

 El Pilar.

 

¿Quién ha sido el gran personaje de sus ‘Pilares’?

Creo que ya le he contestado: el Rosario de Cristal.

 

*La foto es del archivo de Heraldo de Aragón.

GAGA & ASSANGE, POR MARIANO GISTAÍN

GAGA & ASSANGE, POR MARIANO GISTAÍN

Mariano Gistaín, uno de esos periodistas decisivos de los últimos treinta años en Aragón, un escritor dotado de talento, ingenio y visión. Mantiene desde hace unos meses un blog en heraldo.es. Hoy publica uno de esos artículos que hay que leer y recomendar. Es el mejor Mariano. El Gistaín de siempre: lúcido, alquimista de palabras y de imágenes. Gistaín en estado de gracia. Aquí está el enlace, pero también cuelgo el artículo completo:

 

http://blogs.heraldo.es/al-alba/2012/10/lady-gaga-y-julian-assange/

 

 

LADY GAGA Y JULIAN ASSANGE

Por Mariano GISTAÍN

Julián Assange es el proscrito más famoso y olvidado del Imperio: asediado por desvelar documentos diplomáticos en Wikileaks, permanece acorralado desde el 19 de junio en la embajada de Ecuador en Londres.

Es el disidente de Occidente. Hostigado por todos los flancos, no le queda rincón sobre la tierra donde esconderse. Se trata de evitar que alguien intente repetir la hazaña. El escarmiento.

Lady Gagá fue a visitarlo a su refugio diplomático y estuvo con él cinco horas. El pop se redime y se confunde con el lado bronco de la vida, el pop se vuelve activismo, hacktivismo, hiperrealidad salvaje.

Esta visita de Gagá a Assange es un desafío a la metrópoli que mantiene al soldado Bradley Manning encerrado en un infierno interminable.

Estos ultramundos son pequeños Guantánamos dispersos por el globo, igual que los vuelos secretos de la CIA eran (o son, quién sabe) purgatorios volantes.

Lady Gagá ha provocado al Imperio (acaso decadente, tampoco está claro). Una visión cínica y decadente sostiene que ella ha ido a visitar a Assange para darse visibilidad mutua. Pero la foto no engaña: la foto a la salida es un poema de lucidez y espanto.

Esta visita es como cuando Marilyn Monroe iba a cantarles a las tropas pero al revés. Ha ido a animar al enemigo íntimo americano.

También podría ocurrir que hubiera ido de parte de la CIA y ahora interpusiera una demanda contra el hacker para engordar el sumario. Una Mata Hari. El pop ya es indescifrable como el mundo. Pero no parece, la verdad. Parece más bien que la chica se ha puesto del lado del perseguido y acosado.

De momento Lady Gagá ha rescatado al prisionero de las sombras de su celda. Le ha dado aire y consuelo en sus soledades ecuatorianas de Londres. Con el tiempo se verá que los Juegos de Londres han sido unos juegos con prisionero.

Las revelaciones de los cables volcados por Wikileaks han demostrado que EE.UU. presiona blandamente, cortesmente. Los cables son tan livianos que podrían haber sido filtrados por la propia administración USA para demostrar lo civilizada que es.

El ensañamiento contra Assange es una caza de brujas como la del fanático McCarthy, simple orgullo herido de militronchos. Obama, en Guantánamo y en esta  fatwa contra Assange demuestra que los presidentes se doblegan ante el poder militar industrial, que son hombres de paja.

Lo que le hace USA a Assange es una fatwa cobarde, al menos las fatwas horribles de los musulmanes no disimulan, son atroces sin paliativos ni excusas.

La foto muestra a un Assange con la camiseta imperio manchada, machacado por su encierro infinito y dolorido por el olvido de los snobs progres que le van abandonando ante la presión de jueces doblegados; y en ese dolor está su triunfo, solo que nadie tiene tiempo para él, la despiadada velocidad del mundo le anula y juega a favor de los que le persiguen.

Lo que hubiera dado Warhol por esa foto.

La grandeza romántica y política de Lady Gagá, que ya ha demostrado su poder mental, traspasa este nuevo e invisible telón de acero, censura universal orwelliana que se cierne sobre el mundo y cancela el espejismo de la libertad. Un sueño escamoteado por el procedimiento simplísimo y eficaz de darlo por hecho.

La libertad es la primera víctima de este mundo atroz. La libertad de difundir secretillos tontos de embajadas americanas, la libertad de pensar lo que a cada uno le de la gana, más allá de los anuncios invasores de cuerpos y mentes y más allá del pensamiento obligatorio, que ya ni siquiera se llama único: ese ha sido su gran último éxito, hacerse pasar por variado, confuso, complejo.

Esta pareja de furtivos lo tiene todo para ser el póster de una nueva generación, si es que el sistema podrido no los desvía antes al circuito comercial y los trivializa   como icono de patatas fritas, camisetas, chuches basura.

Julian Assange parece un ecce homo.

PASCUAL BERNIZ EXPONE EN NAVARRA

PASCUAL BERNIZ EXPONE EN NAVARRA

PASCUAL BERNIZ Y SUS ACUARELAS

Pascual Berniz expone en la Universidad de Navarra sus acuarelas y me envía esta nota y esta obra: “Te envío una acuarela de la serie ‘Albaycín’  (70 x 100cm), de mi exposición en la Universidad de Navarra. En estas acuarelas he intentado trenzar orden y caos. En la actividad cultural en directo (está programado pintar una acuarela en directo como una actividad cultural de la universidad durante del período de la muestra), intentaré ilustrar  un poema de José Mateos de su libro ‘ Canciones’”. Para los interesados en la obra de Pascual Berniz, un artista afincado en Teruel y un buen amigo desde hace años, cuelgo aquí el interesante texto del escritor y profesor Antonio Losantos.

  

PASCUAL BERNIZ: UNA DÉCADA DE ACUARELAS

 

Por Antonio LOSANTOS SALVADOR

 

Impulsado por su inquieta creatividad, Pascual Berniz ha alcanzado a lo largo de esta década una complicidad absoluta con la acuarela, de la que la presente antológica ofrece una sucinta muestra.

Color e idea, fundidos en la instantaneidad, permiten al pintor que rostros, objetos y aisajes cobren vida ante nosotros. Lo humano se concibe como continuidad de la viva atmósfera que lo rodea, y viceversa. El caleidoscopio de cuerpos de la serie ‘Piel de arena’ o la inmersión sutil de las ‘Alagadas’, nos sorprenden si los comparamos con la contundencia de los numerosos retratos, en los que la silueta se difumina hacia la abstracción.

Prueba de este engarce entre realidad precisa y fuga de espejos y significados es el homenaje al Quijote, ofrenda a la libertad interpretativa. También son hijas de la literatura las acuarelas dedicadas a la tragedia de los Amantes de Teruel. La vida, como deshilachándose, escapa de los enamorados y se adormece entre la pérdida y el consuelo.

Los paisajes de Pascual Berniz exploran también la expresividad y la sugerencia, tanto en los luminosos horizontes de sus Monegros nativos como en las esquirlas de espuma de la serie ‘Atlántica’. La abstracción vuelve a asomarse a estas piezas, donde el color es a veces regalo de la naturaleza y otras el fogonazo del deslumbramiento. La inesperada geometría de la serie ‘Pétalos’ o el proteico enladrillado urbano ‘Calles y sueños’ muestran el estado de ánimo del paisaje, que el artista deconstruye y reconstruye.

Perseverante, el pincel viajero de Pascual Berniz ha recreado el pulso de ciudades como Granada, a la que pertenece la serie ‘Albaycín’.

Nuestra fascinación no procede ni de la exquisita fidelidad al modelo ni de la medida y provechosa desfiguración, sino de la suma de ambas. Rindiéndose a la realidad que las alimenta, las acuarelas de Pascual Berniz la trascienden. Eso hace el arte verdadero: trascender la realidad.

 

VÍCTOR MENESES: UN DIÁLOGO

ENTREVISTA. VÍCTOR MENESES. DIBUJANTE E ILUSTRADOR

Premio cartel del Pilar 2012

 

 

“Mi cartel es color, mofletes y un trazo muy dulce”

 

Cuando era niño, Víctor Meneses (Zaragoza, 1985), dibujante e infógrafo de HERALDO, iba a comprar con su madre. Ella le solía decir que anotase la lista de la compra: leche, gallegas, pan, y él, en vez de escribir, hacía dibujos. Poco más tarde, su madre decidió llevarlo a clases de arte a un bajo del paseo de la Constitución; y más tarde fue a Atrium. Con once o doce años, estuvo unas semanas con los más pequeños, pero pronto lo subieron con los mayores. Un día pintó un busto y un profesor no solo se burló de él sino que le pintó coletas al personaje y dijo, para todos, que se parecía a Antonio Banderas. Víctor Meneses se marchó llorando y tardó más de dos años en regresar a clases de dibujo y pintura.

-¿Qué hizo luego?

-Me apunté a teatro en Corazonistas. Durante dos cursos tuve de profesora a Marisol Aznar; hice teatro siete años. Escribíamos las obras al principio y llegamos representar 'Sueño de una noche de verano' de Shakespeare.

-¿Cómo vivía las fiestas del Pilar?

-Como un fogonazo. Me encantaban la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, y el pregón: tenía la sensación de que allí pasaba algo grande. Y me encantaba el parque Bruil: se recreaba un castillo medieval que me parecía como un parque temático.

-¿Pensó alguna vez en hacer un cartel?

-No se lo va a creer, pero sí. Uno de los primeros carteles que se instalan en Zaragoza es en un ‘mupi’ de la plaza de San Miguel, muy cerca de mi casa. Siempre he soñado con algo así: con ganar este premio y con exponer mi obra en toda Zaragoza. No existe una campaña de publicidad tan eficaz y rápida como la del cartel del Pilar.

-Antes de que llegase su gran momento, usted estudió periodismo.

-Yo quería hacer periodismo de calle, contar lo que pasaba. No sabía, en modo alguno, que también se puede hacer periodismo de actualidad con el dibujo o la caricatura. Y he sido periodista pilarista en tres ocasiones, en este mismo suplemento, en los últimos tres años.

¿Qué pasó?

El primer año salí con cien euros y contaba lo que me pasaba. Utilicé el procedimiento de 'Sin noticias de Gurb' de Eduardo Mendoza: contaba en primera persona lo que pasaba a cada hora, con un poco de humor. El segundo año me vestí de baturro y llevé cien euros pero en adoquines. Me pasaron cosas simpáticas: a cambio de tres kilos de adoquines me invitaron a comer en el Carpanta.

¿Qué sucedió el tercer año?

Seguía vestido de baturro e iba de aquí para allá sin límite de dinero. Hablaba de camareras que me gustaban, de conciertos, de lo que me ocurría y de lo que fabulaba. Abrí un blog y la gente me paraba por la calle. Un día, una vecina me paró y me dijo: “Víctor, ¿te vas a disfrazar para Todos los Santos?”. Le dije que no, claro, y me confesó: “A mí no me gusta el Pilar. Mi padre murió por esas fechas y no he salido a la calle en fiestas desde entonces. Gracias a ti y a tus crónicas he vuelto a vivir el Pilar como cuando estaba él”. Aquello me emocionó.

-No es para menos. Vayamos con el cartel. ¿Cuál es su historia secreta?

-Me he presentado en tres ocasiones. En cuanto fallaban el premio, y no ganaba, ya me ponía a pensar. Había barajado varias soluciones que no me convencían. Yo duermo con libreta y lápiz al lado, y un día soñé con una especie de mantón bordado con todos los elementos de la fiesta. Y ahí entra mi chica Beatriz Melús, que fue jotera en Baluarte Aragonés. Cogí la figura de la baturra porque Zaragoza para mí es femenina y bella, fuerte y natural, es auténtica y peculiar. Y sobre su perfil hice un cartel que tiene color, mofletes y un trazo muy dulce. Esa es la clave del éxito.

-¿Quiénes son sus maestros?

-He aprendido mucho de mis compañeros de diseño y maquetación. Son muy creativos y me apoyan siempre. Y, desde luego, admiro mucho a Javier Mariscal, Eva Armisén y a Marc Chagall. A mí me gusta el arte naïf con esa ternura: soy ingenuo y sentimental. El mío es un humor de niño perplejo. Quiero hacer un arte optimista que te alegre el día en cuanto lo ves.

-Este año vuelve a diseñar este suplemento de fiestas. ¿Cómo se lo ha planteado?

-Me siento más responsable que nunca. Quiero hacerlo muy bien. Si en años anteriores he rendido homenaje al circo o he colaborado con Beatriz Entralgo, ahora son mis personajes los que recorren el suplemento: César Augusto, los Cabezudos o mis criaturas favoritas, claro, la jotera y la Virgen.

-También va a hacer una viñeta. ¿Cómo será?

Un dibujo que cuente una historia, donde se mezcle la reflexión y el humor. Hacer reír siempre es lo más difícil. A mí me gusta mucho el Pilar de día: me encanta salir de paseo, mezclarme con la gente y disfrutar de ese colorido de la Ofrenda, que es el más amable y fascinante de todo el año. No se lo va a creer: tengo 26 años y no he faltado ni una sola vez.