Blogia
Antón Castro

Artistas

ÁNGELA GONZÁLEZ EN IBERCAJA

ÁNGELA GONZÁLEZ EN IBERCAJA

 

La Obra Social de Ibercaja inaugura mañana jueves, 12 de abril, a las 20 horas, la exposición “Irrevelante”, de Ángela González, en Ibercaja Patio de la Infanta (San Ignacio de Loyola, 16). La muestra podrá visitarse hasta el próximo 27 de mayo y se complementará con una conferencia el día 26 de abril, que impartirá la propia artista bajo el epígrafe 'Irrevelante, lo que no se puede descifrar...'

'Irrevelante' es el título de la muestra que, como explica la artista aragonesa, nace de la reutilización de dos términos: “irreverente” e “irrelevante”, formando un reciclaje léxico que subraya uno de los últimos sentidos de este trabajo. La exposición se compone de 16 piezas que Ángela Gónzalez ha creado para esta ocasión, se trata de obra reciente, realizada en los últimos seis meses. Uno de los elementos característicos que protagoniza su pintura es el uso de soportes reciclados como base de sus cuadros, la pintora forja sus creaciones a partir de elementos de la vida cotidiana. Puertas, persianas y suelos de madera adquieren una nueva vida en la obra de la joven artista, que realiza sus creaciones con técnica mixta y en una gama cromática en la que predominan blancos, negros y rojos, con algún trazo de dorado.

LA PINTORA: ÁNGELA GONZÁLEZ

12 /09/1980, Zaragoza.

Su concepción vital es clave para entender su obra. Su vida líquida en términos de Bauman se concibe como ritual de autoconocimiento y sanación a través del arte. La formación autodidacta y el viaje, interno y externo, desembocan en una técnica que vuelve su mirada a la obra de Tápies, Jackson Pollock o Miguel Ángel Domínguez como demuestran sus exposiciones, todas individuales, más destacadas: Desencuentros, 5ª edición del festival Cultura Pop, Círculo de Bellas Artes, Madrid, octubre de 2010, Abriendo Paso, en el restaurante 24 Kilates de Zaragoza, inaugurada el 4 de enero de 2011 o Irrevelante, en la Sala Propuesta Arte Joven IberCaja, en el Patio de la Infanta (12 abril 2012- 27 mayo 2012).

 

LA MUESTRA: “IRRELEVANTE”

 

Por Marta DOMÍNGUEZ

Profesora y poeta aragonesa que reside en Sevilla.

 

Irrevelante ofrece de manera velada la carga simbólica del duelo: cruces como un réquiem, salpicaduras que dicta el inconsciente.

Ángela González, artista por instinto y plenamente autodidacta hace de la propia vida un camino de proyección artística mostrándose a sí misma como encarnación de muchos de los valores de la posmodernidad.

Su vida líquida, siguiendo la terminología de Zygmun Bauman, transcurre en un constante viaje exterior a partir de cuya experiencia proyecta interiormente y canaliza como en una suerte de ritual. De esta forma su peregrinación es a todas luces un proceso de aprendizaje que más tarde materializa en su obra, ella es en sí misma obra de arte en perpetua evolución.

La pintora forja ideas a partir de elementos de la vida cotidiana. Matérica y atemporal, otorga nuevos significados a los objetos que ensambla en una obra de reciclaje en el que el soporte no es convencional: puertas, persianas, láminas de suelo. El propio título de la muestra nace de la reutilización de dos términos “irreverente” e “irrelevante”, reciclaje léxico que subraya uno de los últimos sentidos de este trabajo.

En una de sus muestras anteriores, Ángela González ya nos sorprendía con una serie de puertas que abrían paso a rincones inhóspitos del subconsciente. Puertas transformadas o renombradas con exquisitez, al igual que los otros elementos mencionados a través de un trazo contundente que aunque fuese en el aire cobraría materia.

En esta exposición continúa los cauces del abstracto, con un cromatismo restringido y recurrente, el blanco, el rojo y el negro, sin olvidar el ocre, que arroja un halo de luz a lo terrenal y al sentido ancestral y místico de la creación humana.

Angelita es símbolo en estado puro y rito, como desvelábamos anteriormente, siguiendo ciertos cánones del arte de vanguardia. Sus cruces son reminiscencias no siempre conscientes de Antoni Tápies, el dinamismo del pincel o el goteo del pigmento son guiños al mismísimo Jackson Pollock, recuerdos tanto en la técnica del “dripping” como en su automatismo nacido del propio estado psicológico.

Esta última idea conecta de lleno con la concepción que tiene del arte como vía de escape. Su necesidad de creación como expurgación o vómito se ajusta a la definición de Ernesto Sabato del proceso creador. En última instancia el arte es para la artista aragonesa una sanación profunda del alma.

HOMENAJE A JORDI PINAR, EL SÁBADO 7, EN LA CAMPANA DE LOS PERDIDOS

HOMENAJE A JORDI PINAR, EL SÁBADO 7, EN LA CAMPANA DE LOS PERDIDOS

[Este sábado siete de abril, a las 22.00, en la Campana de los Perdidos se le rinde un homenaje al gran marionetista Jordi Pinar, fallecido el pasado mes de febrero. Entre otros muchos, estará Jordi Bertrán. Luis Felipe Alegre, ese caballero de la poesía y del teatro, amigo entrañable de la creación y de los creadores, ha preparado su biografía y un compendio de su trayectoria y su bibliografía. La foto espléndida, tomada en El Mangrullo el 23 de marzo de 2011, es de Julio Foster, otro personaje generoso, próximo a las causas perdidas.]

 

JORDI PINAR SÁNCHEZ

Nace en Barcelona, el 10 de julio de 1957

Realiza sus estudios primarios y secundarios en colegios de la Barceloneta.[i]

Estudia Joyería en la Escuela Massana de Barcelona.

Alterna los estudios con trabajos de aprendiz de sastre y de auxiliar administrativo. En la Joyería Joaquín Pinar aprende a fundir metales preciosos y a tornear y acuñar medallas y monedas.

Durante los años de la transición participa activamente en la lucha por las libertades desde organización relacionadas con el PSUC. En 1977 asiste a un congreso en Bolonia como delegado de la Asociación de Vecinos de La Barceloneta.

También en 1977, entra en contacto con el Taller de Marionetas y se inicia en las artes de la construcción y manipulación de marionetas.[ii] Realiza sus primeras giras fuera de España.

En estos años se manifiestan trastornos psíquicos que le obligan a tomar medicación de por vida.

En 1979 ingresa en la compañía Els Farsants donde, además de marionetista, trabaja como zanquista y músico.

En 1982 se instala en Zaragoza, colabora en los primeros pasos de la Universidad Popular, participando en la organización de fiestas populares[iii] y formando a los primeros zanquistas de la ciudad.

En 1983 funda la Asociación Cultural Momo –Taller de Marionetas y Animación de Zaragoza.

Su carrera artística está ligada durante 15 años a Momo, montando espectáculos (El sueño de Pierrot, Tirando de un sueño, Las aventuras de Ezequiel, Niké,  El circo loco, entre otros) y representándolos por España, Francia, Italia y Portugal. [iv] 

Recibe clases[v], estudia técnicas, comparte proyectos, o participa en montajes con diferentes maestros: Pepe Otal, Javier Villafañe, Philipp Genty, Héctor di Mauro, Albrecht Roser, Henri Yourkoski, Marta Íñiguez.

Colabora con distintas empresas teatrales aragonesas, unas veces como técnico[vi], otras como actor especialista[vii] y otras como artista invitado[viii].

Desde 1984, ejerce durante cuatro años como presidente en Aragón de la Unión Internacional de Marionetistas y emprende, varias iniciativas[ix] como la campaña de talleres y actuaciones por escuelas aragonesas, que se incluye en los programas culturales del Gobierno de Aragón.

En 1990 planifica con el titiritero Francisco Porras recorrer el camino de Santiago como ‘Titireros[x] Peregrinos’.

En 1994, a raíz del nacimiento de su hija Paola, hace más esporádica su actividad escénica, con giras puntuales por Marruecos, Extremadura y Portugal. Actúa en la obra Juana la Charco, con El Grifo.

Trabaja en Zaravisión como cámara y en Canal 44 como técnico de continuidad.

En 1999 decide retomar plenamente la actividad teatral y comienza a trabajar en solitario. Con su teatro portátil recorre periódicamente las calles de Zaragoza y Barcelona. Durante dos temporadas trabaja en el Cabaret del Teatro Llantiol de Barcelona.

Vive en una autocaravana y reside en Remolinos varios meses al cuidado de David Giménez[xi]. En 2005 hace una recreación de Don Quijote[xii]. Viaja a Canarias, donde permanece un año. A su regreso a Zaragoza, Dionisio Sánchez le da ocupación en la revista Elpollourbano.

La muerte en 2007 de Pepe Otal le causa un profundo transtorno. Poco a poco se merman sus fuerzas y diversas dolencias le impiden seguir manipulando.

En 2010 se integra en Espacio Visiones, taller experimental de la Fundación Rey Ardid, y frecuenta la tertulia del Mangrullo Abierto, donde mueve por última vez una marioneta.

 

Su última función el 22 de octubre de 2011 fue con Tecnopoetas del Espacio Visiones, en el Festival Periferias de Huesca.

 

 Fallece en Barcelona el 5 de febrero de 2012.



[i] Cursa sus estudios primarios en La Salle y en La Escuela Nacional de Barcelona. A los 4 años entra en la Agrupación de Escoltas de Cataluña y en el Club de natación Barceloneta. Estudia Bachillerato en las academias Res Nostra y Barceloneta, y en La Salle Barceloneta.

[ii] Allí comienza su amistad con Pepe Otal, Jordi Bertán y demás colegas.

[iii] Fiestas de Primavera, Carnaval…

[iv] Maribel Vidaller y  Cristina Lartitegui  son sus principales partenaires.

Periódicamente, colaboran en Momo, entre otros, el ilustrador Francisco Meléndez, el fotógrafo Manuel Barrio los músicos Pedro Savirón,  Chema Arcazo y Eugenio Arnao, Como manipuladores ayudantes: Pilar Trillo, Concha Gea, Eva Carrero, Nuria, Rafi, Guillermo…

Colaboraron con Momo en diseños y acabados: Javier Brun, Luis Felipe Alegre, Pepe Otal, Jordi Bertrán, Helena Millán, Fernando Soriano, Jaume Ayza, Daniel Calvo …

[v] Fue becado por el Ayuntamiento y Diputación de Barcelona y por la  Junta de Andalucía.

[vi] Conductor transportista en el Teatro de la Ribera.

[vii] Con la PAI y el Teatro Arbolé

[viii] Con El Silbo Vulnerado, Títeres de la Tía Elena…

[ix] Junto a Pajarola  (luego Arbolé) y Teatro de Medianoche.

[x] sic

[xi] Otros amigos le cuidan en sus crisis, como Inge, madre de Mauricio Aznar.

[xii] Con Laura Tajada como Dulcinea

 

 

 

 

 

 

 

Jordi Pinar, un hombre con ideas

De Jordi Pinar puede encontrarse noticia en algunos libros relacionados con el teatro.  La más extensa información se encuentra en el escrito por Adolfo Ayuso: Para un público menor : teatro y espectáculo infantil en Aragón (1950-2005) editado por el CDA en 2007.

Además de hacer un recorrido por los espectáculos de Momo, da cuenta de otras iniciativas en las que las aportaciones de Jordi fueron relevantes. Como ejemplo, vayan las referidas a las primeras campañas escolares organizadas en Aragón y a la Feria de Teatro:

 

“En los cursos 1984-85 y 1985-86, el Gobierno de Aragón emprende una de las campañas más interesantes que se hayan realizado en el marco escolar. La iniciativa había surgido de un grupo de compañías de títeres (Momo, Pajarola y Teatro de Medianoche) que reunidos en la casa que Jordi Pinar tenía en la Plaza de Santo Domingo de Zaragoza, elaboran un proyecto para llevar el teatro de títeres a las más pequeñas escuelas de todo Aragón (…)”


“(…) Fue a mediados de los 80 cuando Luis Felipe Alegre, tras una conversación en Ateca con el director de Momo, Jordi Pinar, plantea a Juanjo Vázquez, que entonces trabaja como técnico o asesor cultural de la DPZ, la posibilidad de montar una Feria de Teatro en Aragón. En las noticias que he recopilado en la prensa aragonesa, hasta en la más actual, siempre se hace referencia a que la la Feria de Huesca es importantísima porque es la segunda feria de todo el estado español, tras la Fira de Teatre al Carrer de Tàrrega. Esta idea no es del todo cierta, ni mucho menos.(...) Cuando Juanjo Vázquez pregunta en el verano de 1985 qué se pretende hacer en esa ‘Feria’, la respuesta que recibe de los mencionados impulsores es ‘hacer igual que la Feria de muestras de Zaragoza, pero lo que venden los stands es teatro.’ Esta idea es absolutamente nueva en España en el año 1985. (…)”

 

 

 

 

 

 

 

Jordi, amante de la Literatura

Entre los libros que Jordi trajo a Zaragoza abundaban los de poesía. Le gustaba especialmente Pedro Salinas.

En sus guiones era normal encontrar leyendas mitológicas, poemas y relatos tomados de la literatura universal. Durante muchos años su narrador favorito fue Italo Calvino.

En Tirando de un sueño toma textos chinos, griegos y de Apeles Mestres. Jordi actuaba con Pilar Trillo y Concha Gea. Javier Brun se encargó de dirigir el trabajo, en 1986.

Devoracuentos presentaba, antes de la parte dedicada a la animación, una obrita de García Lorca: La doncella, el marinero y el estudiante. Los personajes eran manipulados por Jordi y Cristina Lartitegui, ayudados por Chema Arcazo. Esa temporada de 1990 Jordi estaba saliendo lentamente de una de sus crisis y los colegas de El silbo vulnerado colaboraron para que el montaje se hiciera y que Jordi pudiera defenderlo en escena. Se grabaron las voces de los actores y se puso una banda musical que enmarcaba la pieza. Luis Felipe Alegre ideó y dirigió el montaje; Carmen Orte cantaba en la cinta; Goyo Maestro hizo la música y se encargó de las grabaciones.

Jordi cantaba habitualmente acompañándose a la guitarra y en su repertorio tenía romances y muchos poemas musicados por Paco Ibáñez. Durante los últimos 10 años de actividad escénica, era posible oírle un poema de Gloria Fuertes o de Goytisolo entre número y número.

Al final estaba muy enganchado a la poesía de Raúl González Tuñón.

Jordi también era un poeta escondido. Este es un poema suyo recuperado por los Tecnopoetas del Espacio Visiones:

 

Si te paras               se para el tiempo
             marcas espacios de vida
segundo a segundo se pasa el día
                                                luego la noche y el reposo
pero tú no descansas con tu minutero azaroso
puede ser de sol de arena o electrónico
sesenta segundos un minuto 
sesenta minutos una hora
veinticuatro horas un día
y así poco a poco
  un mes
      un año
           un lustro
pasa la vida y tú la mides

 

CLAUSURA DE LA IX MUESTRA DE CINE Y DERECHOS HUMANOS CAI

Por Mercedes VENTURA

La voz de Ambar Martiatu, broche final de la IX Muestra de Cine y Derechos Humanos CAI, cuyo premios del Público y del Jurado Joven ha sido para “Sobre la misma tierra”, de Sipán

Laura Sipán en una foto del ’Diario del Altoaragón’.

Con el documental “Nelson, en nombre de la libertad” y el preestreno de "Esto no es una película", todo un desafío del cineasta iraní Jafar Panahi, condenado por su país a 20 años sin rodar cine, ha finalizado la IX Muestra de Cine y Derechos Humanos, organizada por el Servicio Cultural de CAI. La voz de la cantante cubana Ambar Martiatu, cantando al amor universal, ha puesto un magnífico broche de oro a esta edición de cine solidario y humanitario. 

Los responsables de despedir esta nueva edición han sido el director del Servicio Cultural CAI, Antonio Abad, y el coordinador de la Muestra, el programador cinematográfico y profesor Luis Antonio Alarcón, que han destacado  la asistencia durante estos días de más de 1300 espectadores a los que habrá que sumar los alumnos que acudan a la Sección Educativa, que se celebrará después de Semana Santa (10 a 20 de abril).

Asimismo, han subrayado la excelente consideración de las películas por parte del público, y lo reñida que ha estado la clasificación del premio Honorífico del Público, que finalmante ha sido para una de las producciones aragonesas, “Sobre la misma tierra” (votada con 4,56 puntos) de Laura Sipán, quedando tercera el documental del oscense Marco Potyomkin (4,15 puntos). La segunda posición ha sido para “ithemba” (esperanza) (4,45 puntos), protagonizada por un grupo de jóvenes con discapacidad en África. El Jurado Joven ha coincidido con el Público al elegir como favorita la película de Laura Sipán, por su valor y compromiso al denunciar la situación y el drama de los desplazados en CoLombia.

Sobre las situaciones injustas que se han denunciado a lo largo de estos ocho días de cine y derechos humanos, Toni Alarcón, también ha apuntado importantes aportaciones recogidas en los debates celebrados en la Muestra. Entre ellas, la reivindicación de una espectadora de que “Lo que hay que globalizar es la solidaridad”. Y un dato durísimo sobre la situación actual en el mundo: hay más de 170 países que violan los Derechos Humanos.

De ahí la importancia de que la labor de concienciación y reflexión de la Muestra de Cine y Derechos Humanos de Zaragoza también llegará a las aulas, a través de la Sección Educativa, organizada por el Servicio de Educación del Ayuntamiento de Zaragoza. Del 10 al 20 de abril, unos 400 estudiantes de primaria y secundaria, verán la proyección "El pasajero negro", de Pepe Danquart (Oscar al Mejor Cortometraje en 1993) y participarán en talleres realizados por SOS Racismo y Asamblea de Cooperación por la Paz.

PILAR TENA EN ALICANTE

PILAR TENA EN ALICANTE

PILAR TENA: COLOR Y FORMA, SUEÑOS DE NATURALEZA

Conozco a la artista Pilar Tena desde hace más de 30 años. Cuando llegué a Zaragoza y combatía el invierno con unas botas verdes, de payaso, con las que esquivé aquel invierno con nieve de 1978, ella andaba por allí: vivía en la calle San Miguel, se dedicaba al diseño y la pintura, y uno de sus grandes amigos era Gregorio Maestro, guitarrista de El Silbo Vulnerado. Pilar sigue pintando y expone en Alicante. Me envía esta obra, ‘Cebra’, y esta nota: “La exposición la presento el 4 de Abril y permanecerá en la sala hasta el 28, en la Casa de Cultura de El Campello. Alicante. Presento 40 obras de pequeño y mediano formato, podría definir la propuesta como ‘un encuentro de forma y color’; la serie responde a la una idea general de ‘sueños de naturaleza’”.  

JESUSA VEGA, NUEVA CATEDRÁTICA, ESCRIBE DE 'EL COLOSO' Y DE GOYA

JESUSA VEGA, NUEVA CATEDRÁTICA, ESCRIBE DE 'EL COLOSO' Y DE GOYA

[El día del 266 aniversario de Goya, Jesusa Vega se ha convertido en la primera catedrática del del Departamento de Historia y Teoría del Arte de la Universidad Autónoma de Madrid. Semanas atrás publicaba en ‘Artes & Letras’ de Heraldo de Aragón este artículo donde afirmaba que ‘El Coloso’ es de Francisco de Goya].

  

 

El coloso es de Francisco de Goya

 

JESUSA  VEGA

 

Lo ocurrido con la pintura de El coloso de Goya es un episodio que se podría calificar de anecdótico si no fuera por las consecuencias que ha tenido en la valoración tanto del cuadro como del propio pintor. Sin fundamento, se cuestionó su capacidad para innovar la técnica pictórica y para crear  nuevas temáticas, nuevas iconografías y esto es grave, pero lo peor es el impacto que produjo en el público la decisión unilateral del Museo del Prado, la institución depositaria de los bienes culturales, de negar la autoría y la calidad a una pieza fundamental de nuestro patrimonio, revitalizando el ojo como único criterio de validación en detrimento del método científico. No obstante, los enormes esfuerzos hechos por el Museo del Prado han sido vanos: la documentación de laboratorio sobre el soporte, los pigmentos y los aglutinantes son de la época de Goya; la técnica artística , es decir los procedimientos, no sólo no le alejan de Goya sino que corroboran que es obra suya; en cuanto al contenido y la audaz y atrevida composición, son coherentes tanto con la crisis bélica contra Napoleón, como con la última etapa de la vida de Goya y su producción en pintura como en grabado y dibujo. Por último, la proximidad física y conceptual de El coloso con las Pinturas Negras es algo que ha puesto de manifiesto con nuevas aportaciones el Dr. Foradada, pero existía ya una densa historiografía que avalaba, documentaba y además explicaba este enorme gigante como obra de Goya.

Entonces ¿qué es lo que ha pasado? Pues lo que ha ocurrido es que a los actuales inquilinos del Museo del Prado no les gusta este Goya y han confundido su gusto personal con la realidad cuestionando, con enorme frivolidad, la documentación y las aportaciones de los historiadores que han enriquecido el conocimiento de El coloso, llegando a una tergiversación de los hechos que podríamos calificar de escandalosa.

Que a los historiadores y directores de una institución no les guste una pintura o una determinada época de un pintor, no es raro. Es más, Goya tiene una larga trayectoria en este sentido: desde Merimée hasta Eugenio d’Ors pasando por Hamerton, Passavant y Ortega y Gasset, por ejemplo. Incluso dentro de la historia del propio Museo del Prado hubo una larga época en que los grandes cuadros del 2 y 3 de mayo fueron considerados  bosquejos hechos de pura práctica que destruirían la gloria del pintor si se exponían al público; y lo mismo prácticamente ocurrió con las Pinturas Negras tras ser donadas al Museo del Prado.

Nunca puse en duda la autoría de El coloso, pero en esta ocasión voy a ocuparme de ella porque creo que es posible esclarecer la interpretación de los signos sobre los que se ha asentado la desatribución, me refiero a los restos que se aprecian en el ángulo inferior del cuadro, supuestamente ‘A J’. A partir de ahí, se construyó el resto del edificio, es decir del discurso, un discurso hecho a la medida para reforzar la idea de que la pintura era de Asensio Juliá. Como explicó la Dra. Garrido, en la reunión a la que asistí hace unos años, no era ésa la única lectura posible. Entonces, ya aconsejó investigar más esa parte del cuadro, más deteriorada que el resto, antes de pronunciarse. Nos mostró cómo la pintura había sufrido erosiones que habían provocado la pérdida de materia pictórica. Por otro lado, ya se apuntó en esa reunión que era muy posible que esos restos correspondieran al número que recibió el cuadro en el inventario levantado por Goya y su hijo tras el fallecimiento de Josefa Bayeu en 1812. El número 18. Y esto es efectivamente lo que han resultado ser esos restos, pues tanto en pintura como en grabado y dibujo, Goya hace el guarismo de una manera particular. He tenido oportunidad de verlo contemplando de nuevo en el Museo de Brooklyn el retrato de Goya a su amigo Tadeo del Rivero fechado en 1806; y en el dibujo de la página 87 del “Álbum F” que se conserva en el Metropolitan Museum de Nueva York. Pero cualquier lector lo puede comprobar en las estampas 8, 18 y 28 de la Tauromaquia, serie grabada al aguafuerte, prácticamente coetánea a la época del inventario. Superponiéndolos la forma del número grabado explica por sí sola los restos que conservamos en El coloso. Y aquí no cabe dudar sobre el autor de la grafía porque en esta ocasión, probablemente por la penuria económica en la que estaba viviendo, Goya no se sirvió de un grabador de letra especializado, sino que publicó de forma impresa los títulos y añadió los números el mismo con la punta del aguafuerte.

Quedaría la cuestión de por qué esta parte del lienzo está tan deteriorada. En este asunto las investigaciones del Dr. Lenaghan sobre el positivo fotográfico del cuadro que se conserva en la actualidad en la Hispanic Society of New York ofrecen alguna luz. En él se aprecia el rastro de lo que podría ser la firma de Goya bajo el número 8. Entonces, es fácil comprender que cuando Vicente Poleró restauró la obra quisiera borrar la cifra para sacar a la luz la firma pero, por lo que se ve, todo devino en un fiasco y el deterioro de esa parte del lienzo. 

El coloso es el cuadro que se registra en el asiento 18 del inventario de 1812 titulado ‘Un gigante’, la misma denominación que recibió la estampa que Goya grabó unos años después con la misma temática. Entre ambas obras hay un diálogo visual evidente, pero además la segunda nunca podría haber existido sin la primera, y en cabeza de nadie cabe que Goya usurpara la invención, precisamente lo que más valoró Mengs de su genio, a un ayudante que, por otro lado, siempre ha dado pruebas de esta carencia.

No es difícil entender que a determinadas personas no les gusten determinados cuadros, pero lo que no se puede explicar es el interés de los actuales responsables del museo por convencernos de que un cuadro excelente es una obra de mala calidad. Pero, definitivamente, lo que no se puede aceptar es que se detraiga del legado creativo y material de un pintor una de sus obras más geniales por pura frivolidad, devaluando además con ello el patrimonio de todos los españoles. Rectificar es de sabios, y este refrán es igualmente patrimonio cultural por lo que siempre es bueno ponerlo en valor.

Jesusa Vega

 

EDUARDO NORIEGA E ITZIAR MIRANDA, PREMIADOS EN LA ALMUNIA

[Recibo este mensaje de José María Pemán, maestro republicano, jubilado y sin embargo joven, que dirige las Jornadas de Cine de la Almunia, dedicado este año al cine de miedo.]

 

Las Jornadas de Cine de La Almunia, que la semana pasada hicieron pública la relación de trabajos seleccionados en los concursos de cortos y de guiones, ya tienen también decididos los premios 2012.

El lunes 7 de mayo la actriz aragonesa Itziar Miranda recibirá el premio “Villa de La Almunia de las Artes Cinematográficas” que otorga cada año el ayuntamiento almuniense cogiendo así el relevo a la también aragonesa Paula Ortiz que lo recibió en la pasada edición.

El premio “Florián Rey” que la Asociación del mismo nombre, organizadora de las Jornadas de Cine, entrega cada año será en esta ocasión para el actor Eduardo Noriega que sucederá en la nómina de premiados a la actriz Amparo Baró distinguida en 2011 con el  mismo premio.

Eduardo Noriega tiene tras de sí una larga trayectoria en el mundo del cine desde su debut en “Historias del Kronen”, de Montxo Armendáriz en el año 1994. Algunas de sus películas (Tesis, Abre los ojos o Nadie conoce a nadie) tiene relación con el tema monográfico que se trabaja este año: “El cine de miedo”.

Su filmografía es muy diversa e incluye títulos como la comedia “Cha, cha, cha”, del director Antonio del Real. “El lobo”, de Miguel Courtois o la candidata a los últimos premios Goya “Blackthorn”, de Mateo Gil. En TV hemos podido verlo recientemente en la serie “Homicidios” donde Noriega interpreta a un sicólogo especializado en patologías de la conducta. Recientemente ha rodado en Nuevo México la película “The Last stand” en la que comparte cartel con Arnold Schwarzenegger.

La organización de las Jornadas de Cine de La Almunia cerrará de este modo un programa lleno de atractivos en una edición que afronta la crisis con la ilusión de siempre y con la colaboración desinteresada de muchas personas que año tras año hacen posible este milagro del cine.

En este sentido, uno de los actos que se está preparando para abrir el programa es el espectáculo “La Almunia con el Cine” que tendrá lugar el día 5 de mayo y con el que se pretende precisamente mostrar el apoyo al cine de La Almunia y su comarca. La película “Gigantes y cabezudos” de Florián Rey del año 1925 servirá de hilo conductor de este homenaje. Será un arranque lleno de música e imágenes, de una gran plasticidad, gracias a la colaboración de la Filmoteca de Zaragoza, la Escuela de Jota de la Asociación Cultural “El Fuerte” y la dirección artística de José Luis García Sánchez quien también estará presente ese día en La Almunia.

 

*Tomo la foto de Itziar Miranda de aquí,

 https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-9bd93f6a6e849edc930731e3e6099cbc.jpg

y la Eduardo Noriega de aquí

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-258a08878859b42bce77ec2e66b37750.jpg

EL BOSQUE DE PACO GARCÍA BARCOS

EL BOSQUE DE PACO GARCÍA BARCOS

No he podido poner las dos imágenes en la entrada anterior (mi sistema es rústico y antiguo: mil disculpas. Estoy buscando a un diseñador que me modernice el blog), y cuelgo aquí uno de los cuadros de Paco García Barcos: uno de esos bosques encantados de rostros, gestos, personajes, materiales, objetos; y ese payaso perturbador... Ambas fotos son de Mariano, el propietario con Montse de A del Arte.

GARCÍA BARCOS Y STEVE GIBSON: 'EL FLAUTISTA DE HAMELIN'

GARCÍA BARCOS Y STEVE GIBSON: 'EL FLAUTISTA DE HAMELIN'

[Hasta el próximo 20 de abril, en la galería A del Arte, Paco García Barcos y Steve Gibson presentan una exposición en torno a ‘El flautista de Hamelin’, el cuento que recogieron y llevaron al papel los hermanos Grimm. Me han pedido un texto y este es el que les he enviado tras ver con ellos la muestra. Aquí una foto de Steve Gibson.]

 

 

LA MELODÍA DE LOS NIÑOS PERDIDOS

 

Paco García Barcos y Steve Gibson, Steve Gibson y Paco García Barcos, se han acercado, desde órbitas distintas pero complementarias, a un cuento de hadas tan famoso como ‘El flautista de Hamelin’, recogido y divulgado por los hermanos Grimm, y basado en un hecho más o menos legendario que había sucedido hacia 1284. Paco y Steve han sumado obsesiones y propuestas para realizar un proyecto marcado por la originalidad y la hondura, e inscrito claramente en su mundo creativo que se presenta por vez primera en la galería A del Arte: Paco abunda en el collage, en la técnica mixta, en el libro de artista y esa poética suya tan peculiar, donde se mezcla la acumulación y la fábula, la conseja y el misterio. Steve opta por algo que maneja muy bien: la escultura en cartón, el retrato de perfil enérgico y cierta atmósfera de sueño turbulento.

Steve siempre ha estado muy interesado en el destino de los niños, en sus soledades y en sus intuiciones, en su desamparo súbito y en la afirmación de su personalidad. Suele decir, a propósito de esta fábula: “En esta pieza me había interesado meditar acerca de cómo los niños son víctimas de una serie de eventos de los cuales ellos no eran conscientes ni participes. Sufren en el cuento por las transacciones mercantiles de los burgueses del pueblo, la duplicidad de los adultos”. Esta meditación del escultor y dibujante arranca de lejos: quizá de su condición de padre que se asoma muchos fines de semana a los campos de fútbol y comprueba, con más estupor que otra cosa, la reacción de otros progenitores padres, la ira y el desconcierto de los adultos: “Para mí, hoy los adultos venden la niñez y el candor de sus hijos día tras día”. De ahí que Steve establezca una conexión directa entre este texto con temas que le preocupan en relación con la infancia como los abusos sexuales y psicológicos. Dentro de ese tipo de abusos, o de esclavitud mental moderna, podrían estar algunas nuevas tecnologías o las consolas: hay niños que “se llegan a sentir más cómodos teniendo una consola en la mano que la mano de una madre o de un padre”.

Si Steve tiene en este cuento una referencia personal vinculada también a la pesadilla, al miedo y a lo inexplicable, ya a finales de los años 90, Paco García Barcos, que tiene alma de alquimista de los objetos, realizó un trabajo basado en un bufón o payaso, donde había una figura que tocaba la flauta. Ahí había una clara alusión, un tanto encriptada todavía, al cuento ’El flautista de Hamelin’. Había una alusión también a un posterior Pedro de Hamelin, que se extravió en el bosque, en una umbría cercana al territorio de los lobos, y que fue enviado hacia 1726 a la corte del rey alemán Jorge I. Ese interés por el personaje, enigmático, capaz de entretener a los cortesanos, a los ociosos y al vulgo, le condujo hasta José Moreno Villa, poeta y pintor, químico y experto en artes gráficas, tanto que llegó a confeccionar vocabularios y firmó un delicioso trabajo: ’Locos, enanos, negros y niños palaciegos. Gente de placer que tuvieron los Austrias en la Corte Española desde 1563 a 1700’. Esas criaturas eran, por decirlo así, los pares de Pedro.

En cierto modo, todo este universo de incitaciones y fábulas quedó en la cabeza de García Barcos; en su cabeza, en sus cuadernos de artista, en sus bocetos y en una obra, muy apaisada, que es la primera que el espectador ve al entrar en la galería A del Arte. Una pieza en blanco y negro, en ciertos tonos marrones y grises, que resulta fascinante y que es el umbral o el punto de arranque de su interpretación de ’El flautista de Hamelín’.

Paco ha desarrollado ese cuento de la música, de la aparición y de la desaparición a su modo: con dos libros de artista, tan particulares de él. Uno invoca las teorías de Bruno Bettelheim y sus cuatro palabras claves: deseo, superación, huida y alivio; el otro propone una ciudad con todos sus edificios, bancos y comercios, donde Paco ha metido una fábula sobre la bolsa y una teoría sobre el capital y las hipotecas, por decirlo así. Además, ha creado climas: cuadros collages, cuadros en técnica mixta, formas exuberantes de color y forma, de materia y criaturas y estados de ánimo, que tienen algo de selvas encantadas, con profundidad y misterio.

Si uno cierra los ojos y aplica los oídos, puede oír pasos clandestinos, voces desgarradoras a lo lejos, el aullar de los lobos y el temblor de un niño extraviado en el corazón del bosque. A Paco García Barcos le gusta hablar, en esta muestra, de cultura de lobo. Hay cultura de lobo, hay cultura de fábula, hay invención, hay escalofrío y hay miedo. Y hay, no podía ser de otro modo, letras de colores, un amasijo de palabras, un torbellino de cuentos visuales. En esta obra, límpida y muy rica en contenido y en metáforas, está Paco García Barcos en toda su plenitud: el creador de simbologías y de estructuras, el hombre que tiene alma de novelista que pastorea y alimenta a un sinfín de personajes; uno de ellos, por cierto, es un payaso. Un payaso cabezón que reaparece en los cuadros y entre la paleta de colores de las distintas letras.

Steve Gibson es un artista del hombre. Un artista del cuerpo. Un creador que explora la piel del alma, la piel desollada, como si fuera Lucian Freud o un expresionista como Otto Dix. Es un artista del desgarro y a la vez de las suavidades. Desde hace unos años, trabaja la figura a tamaño natural y logra una obra impactante, tan precisa como bravía. Trabaja con el cutter: levanta la última víscera del cartón, el resquicio definitivo, y con él logra verdad, emoción, pálpito y estremecimiento. Aquí vuelve a suceder igual.

A Steve Gibson siempre le había perturbado la historia de ’El flautista de Hamelín’. Y al surgir esta muestra le dio una vuelta a todo: pensó en el cuento, en ese pueblo asediado por columnas y columnas de ratas, pensó en el joven flautista que llega, habla con los moradores de Hamelin y ajusta un precio para que haga desaparecer a los roedores. Lo logra: los lleva hacia al río Weser donde se ahogarán para siempre, algo que hace sin contemplaciones. Es la tarea del héroe. De golpe, aparece la codicia de los adultos: no cumplen lo pactado con el forastero. Esa decisión tendrá un efecto indeseado: el flautista vuelve a hacer sonar su instrumento y los niños, inocentes, siguen su son hasta la espesura de la selva. Los niños son engullidos por las montañas, desaparecen, salvo que uno que se extravía. ¿Es bueno o malo el flautista? ¿Quién es en realidad esa misteriosa figura que aparece como virtuoso de la música, como salvador y luego como vengador? Señala el escultor: “El flautista es la mano dura de la justicia que no da opción a cambio alguno. Una vez que se decide, actúa sin piedad”. En la desaparición, insiste Steve, “está el cruel castigo para los adultos: perder un niño por la muerte es doloroso, pero la incertidumbre de no saber, los años de espera, la esperanza, eso es tortura añadida al dolor”.

A Steve Gibson le llaman poderosamente la atención dos matices: la inocencia de los niños, vapuleada y agredida por los adultos, y ese niño extraviado, solo, sin destino. Esta doble percepción explica su intervención plástica y sus figuras: los niños perdidos, ensimismados, inclinados hacia la región del sueño como seres de Marcel Schwob, avanzan a ciegas, como muñecos mecánicos, como criaturas sonámbulas. Avanzan hacia ninguna parte. Avanzan hacia la región del enigma y de la desesperación. Y en dirección opuesta, traspuesto también, va uno de sus compañeros: el niño perdido y solo. Las piezas tienen magia, por supuesto, sensación de autenticidad, energía; parecen los actores de una representación sombría, la escena de un espejismo. Son las criaturas de un cuento de hadas de esos que a veces, en la soledad de la noche, te dejan sin aliento al recordarlo: para Steve, como sucede con ‘Hansel y Gretel’, la fábula está contigua al pánico. El cuento tiene resonancia en la oscuridad de la noche, cuando el lector cierra los ojos y busca el sueño reparador.

Las obras de Paco García Barcos y Steve Gibson se enriquecen mutuamente. Se ensanchan, se adensan. Convergen. Este es, claramente, un proyecto polisémico de aliento universal: literario y mítico a la vez, vinculado a los cuentos de encantamientos, a las narraciones fantásticas, pero es ante todo un ejercicio plástico. Rotundo, hermoso y envolvente.

No se preocupen: también aquí se deslíe una melodía inefable. ¡Déjense llevar hacia el claro del bosque!