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Antón Castro

Artistas

MÁSCARAS DE GERARDO MAZA

MÁSCARAS DE GERARDO MAZA

GERARDO MAZA: UN COLOMBIANO QUE SUEÑA

Gerardo Maza es un fotógrafo y diseñador colombiano que reside en Zaragoza desde hace alrededor de dos años. Trabaja mucho en diversas líneas: con la fotografía (ha documentado los espacios de Macondo y de los paisajes de la ficción de García Márquez), recorre Zaragoza, dibuja y hace diseños, máscaras, pinta sueños. Y de vez en cuando, a menudo, se extravía por los museos, por las exposiciones. He aquí uno de sus últimos trabajos.

ADIOS A LOS RENOIR CON RESNAIS

ADIOS A LOS RENOIR CON RESNAIS

[Ayer en mi sección 'Cuentos de Domingo' de Heraldo de Aragón publicaba este artículo dedicado a la despedida de los cine Renoir. Por la noche, tras haber perdido con el Garrapinillos, 0-2 en casa, ante Marianistas, y firmar un artículo sobre Ildefonso-Manuel Gil, fui con mi hijo Daniel a ver la última película de Alain Resnais, que es una película de amor, de obsesión, de humor, 'Las malas hierbas'. Hubo una época en que Resnais era uno de mis cineastas favoritos con 'Muriel', 'Providence', 'Mi tío de América'...]

ADIÓS A LOS RENOIR

 

Hay espacios que forman parte de nuestra vida. Como un jersei, algunos amigos, determinados libros o discos, un bar. Entre esos espacios decisivos están los cines: el primero para mí fue el Cine Real de Arteixo, allí vi las películas del Oeste, de amor y de guerra, allí iba a enamorarme de Elsa Martinelli, Anna Karina, Inma de Santis, Ingrid Bergman o Jean Seberg. Más tarde, desde 1979, mis salas fueron las de los Buñuel: acudía tres o cuatro veces a sus matinales por semana. En aquellos días intentaba redactar una biografía de Greta Garbo y anhelaba ser guionista y director de cine. Aún recuerdo la impresión que me produjo ‘El tambor de hojalata’ de Volker Schlöndorff o los títulos sutiles y modernos de Wim Wenders. Después vino el Elíseos, el cine clásico y elegante, casi familiar. A partir de 1997, tras el estreno de ‘Niño Nadie’ de José Luis Borau, con la presencia del realizador, mis cines fueron los Renoir. Esas cuatro salas donde he visto menos de lo que habría querido. Esos cines donde querrías acabar todas las noches, ante películas de todos los países, ante intérpretes más o menos exóticas como Zhang Ziyi o Elodie Bouchez, ante las mejores producciones españolas. Las veladas de los Renoir tenían el mimo y el embeleso de las grandes ocasiones: han sido una factoría de cine contra la pereza y la reiteración. Buscaban un público, creaban una atmósfera, ensanchaban el imaginario visual. Ahí tenías la sensación de que se establecía una complicidad sigilosa en la oscuridad: la pasión por descubrir, por conocer, por soñar y viajar más allá de lo obvio. El jueves cierran. Eso sí, hay espacios, películas, sueños y climas que se quedan con nosotros en la inviolable región de la memoria.

EVOCACIÓN DE LOS BUÑUEL

EVOCACIÓN DE LOS BUÑUEL

[Este jueves cierran los cines Renoir. Mañana publico una nota sobre algunas películas que vi allí. En 2007, José María Rodríguez, más conocido en Heraldo como Chaco Morais, el autor de las entrevistas de las contras seis días a la semana, publicó esta despedida de los multicines Buñuel.]

 

 

La última vez

Por Chaco MORAIS

LA última vez fue la semana pasada. Me picaba la curiosidad de ver cómo sería el reencuentro entre Kristin Scott Thomas y Ralph Fiennes en "Alta sociedad", diez años después de "El paciente inglés". Una película, esta última, que había visto en los cines Mola, que desgraciadamente también cerraron sus puertas. Y esta semana le toca el turno a los Buñuel. Con ese nombre, para empezar, no se debería permitir cerrar unos cines. Una sala que se llama como el centro comercial en la que está ubicada es otra cosa. Pero, ¿Goya? ¿Buñuel? ¿Hacen falta más credenciales? Acogedoras y familiares, las salas del Buñuel ofrecían, en los últimos tiempos, superproducciones -aunque semanas después de su estreno oficial-, y un nutrido grupo de cintas de distintas partes del mundo, quizá menos comerciales, pero, sin duda, más apetecibles. Allí pasé el rato viendo las distintas entregas de "Scream", y también disfruté de lo lindo con las ocurrencias de autores como John Waters, inauditos en otras salas de la ciudad. Me gustó "Alta sociedad". Pero ahora, además, pasará a ser de culto. Porque fue la última película que vi en uno de los últimos cines "de los de siempre" de Zaragoza. Y mi particular "Cinema Paradiso".

 

*Ella es Kristin Scott Thomas.

 

 

CARMEN ESTEBAN, EN IBERCAJA

 

Del 3 de mayo al 3 de junio Carmen Esteban expondrá su obra en Ibercaja Actur (C/ Antón García Abril, 1). La muestra, titulada 'Un paseo por la naturaleza', se inaugura mañana jueves, a las 19.30 horas, y posteriormente podrá ser visitada en horario de 18 a 21 horas, de lunes a viernes, con entrada libre.

 

'Un paseo por la naturaleza' está compuesta por más de 40 obras, en las que los paisajes de los países que ha visitado en busca de la belleza de la naturaleza son el eje principal de la muestra. Carmen Esteban domina perfectamente diferentes técnicas, producto de un concienzudo estudio del mundo que ha decidido plasmar en sus obras.

 

La artista realiza en esta ocasión un recorrido en el tiempo, incluye desde obras que representan el estilo de los colores a través de los cristales en las que mezcla en la misma obra figuración – en las ventanas cerradas y cristales opacos- y abstracción – en las ventanas abiertas; llegando hasta sus últimas obras, que se presentan en primicia en esta exposición de Ibercaja, sobre un viaje realizado a Petra y el desierto de Wadi-Rum en Jordania, que se componen de abstracción y figuración junto con otras temáticas, que también se presentan al público por primera vez.

 

Carmen Esteban nació en Zaragoza, en 1947. Desde el año 2004 ha realizado en diferentes exposiciones, tanto individuales como colectivas, en diferentes salas y museos españoles e internacionales.

 

Exposición: 'Un paseo por la naturaleza'. Carmen Esteban

Lugar: Ibercaja Actur, Antón García Abril,1.

Fechas: Del 3 de mayo al 3 de junio de 2012

Horarios: De lunes a viernes, de 18 a 21 horas.

 

*Esta información es de Ibercaja. Carmen Esteban es una buena amiga con familia en Garrapinillos.

VICKY MÉNDIZ Y SHINO HISANO, EN EL CENTRO DE HISTORIAS

VICKY MÉNDIZ Y SHINO HISANO, EN EL CENTRO DE HISTORIAS

 

Esta tardes, martres 24 de abril, a las 19.00, se inaugura la exposición 'UTSUROI' de la fotógrafa Vicky Méndiz con la con la pintora japonesa Shino Hisano.

Será en el espacio Tránsito del Centro de Historias de Zaragoza.

La exposición podrá verse hasta el 1 de julio de 2012.

 

Este es el dossier de la obra: [UTSUROI es una palabra japonesa que se utiliza para expresar el cambio y el movimiento lento cuando se ocupa un espacio vacío o el fluir de un estado a otro, como el movimiento del agua o las sombras.

Para la instalación que presentan en el Centro de Historias de Zaragoza, las artistas Vicky Méndiz (Zaragoza) y Shino Hisano (Sapporo) han asociado el concepto de UTSUROI con el libro “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” del escritor japonés Haruki Murakami. Para desarrollar este proyecto de investigación han seleccionado fragmentos del libro relacionados con el proceso de cambio interno, la búsqueda, la esperanza, el dolor y la soledad de unos personajes que conviven en lugares dónde no están definidos los límites entre consciente e inconsciente.

Espacios en los que lo visible y lo invisible están estrechamente unidos.

La instalación UTSUROI representa el diálogo que Méndiz e Hisano plantean con

la obra y pensamiento de Murakami. Este diálogo transcurre a través de diferentes lenguajes: la fotografía, la pintura y finalmente las palabras.

Vicky Méndiz y Shino Hisano].

ADIÓS A FEDERICO TORRALBA: CARTA EMOTIVA DE PABLO RICO

 ADIÓS A MI MAESTRO FEDERICO TORRALBA

Por Pablo José RICO LACASA

Desde México.

 

Ha muerto D. Federico Torralba, mi Maestro… Siempre lo fue, lo será hasta el final de mi tiempo. A D. Federico le debo buena parte, la principal, de mi devoción y compromisos con el arte, los artistas, la sensibilidad creadora. De él aprendí los fundamentos de este carisma que es la creación artística. Fui su aprendiz en la Universidad de Zaragoza, en sus clases a las que asistía siempre maravillado; su agradecido sustituto cuando tuve el honor de sucederle al frente de la Cátedra Goya y la jefatura de la Sección de Historia del Arte de la Institución Fernando el Católico que él creó e impulsó durante décadas. Y también su humilde colega cuando afrontamos algunas tareas heroicas como organizar la primera exposición antológica de Goya en Venecia en 1989. Qué pena tan grande que mi actividad profesional por esos mundos de dios me privó de estar más cerca de D. Federico la mayor parte de mi vida. Aun con todo siempre me ha acompañado en la distancia y guiado con el recuerdo de su ejemplo y sus palabras (atesoradas) en mi memoria…

 

Desde hace años realizo conferencias-performance en las que intento narrar y desvelar las claves de mi oficio, lo que llaman “curator” internacional, y que he reinventado como “arterapeuta homeópata”… En mis acciones siempre hablo de D. Federico y de qué modo cambió el curso de mi vida y despertó mi vocación por el arte. Cuánto le debía, le debo, dios… ––y él a lo peor sin saberlo––. Es que somos tan pudorosos…

 

Lo que poca gente sabe, sólo mis íntimos, es que algunos de los hitos más grandes y decisivos de mi carrera profesional están ligados a D. Federico. Él fue el “médium” que sin saber hizo posibles los milagros de mis exposiciones sobre Goya o el Settecento Veneciano, por ejemplo. Ahora, en este velatorio de palabras, voy a desvelar una historia mágica en la que D. Federico ofició de Maestro-chamán y dio un vuelco a mi vida…

 16 de agosto de 1978: llego por primera vez a Venecia en un viaje con amigos luego de acabar la carrera; es nuestro tour de estudios a Italia. Reconozco en la primera noche toda la ciudad según había aprendido de D. Federico, un enamorado de Venecia, un veneciano adoptivo. Al día siguiente me empeño en visitar las Galerías de la Academia. Nos separamos en el interior y luego de un buen rato contemplando las maravillas de ese museo me detengo frente a un pequeño cuadro de Pietro Longui… Salgo de mi ensimismamiento cuando percibo una especie de descarga emocional en mi espalda; me giro, y reconozco a D. Federico detrás contemplando La tempestad de Giorgione… Entre asombrado e incapaz de contener mi alegría me dirijo a D. Federico y le espeto una frase absolutamente desmedida: “Pero D. Federico… ¿Qué hace Ud. aquí?”… ––No menos sorprendido por mi aparición insospechada, D. Federico me contesta entre alegre y ofendido: “¡Joven!... qué pregunta tan estúpida, ¡yo soy el veneciano!… ¿Qué hace Ud. en mi ciudad?”... Y de seguido nos saludamos efusivamente y abrazamos en medio de aquellos pasillos museales sin convencionalismo alguno.

 A los minutos aparecieron mis amigos y no daban crédito de nuestro encuentro casual. D. Federico se puso a nuestra entera disposición los siguientes dos días que estuvimos en Venecia. Con él entré a lugares cerrados o prohibidos. D. Federico me contó algunos de los secretos venecianos mejor guardados. Él me enseñó a caminar por la ciudad-laberinto a ojos ciegas, sin cuidado a perderme. D. Federico fue también mi maestro de Venecia, que es decir de la vida… Y de paso comimos y cenamos en algunas de las trattorias y cafés que años después fueron mis lugares comunes en Venecia. Con él visité, por ejemplo, por primera vez el Hotel Monaco & Grand Canal donde siempre se alojaba… y el Harry’s Bar, y tantos otros sitios en un par de días imborrables.

 Entonces deseé ser veneciano como D. Federico. Qué locura, en 1978, recién licenciado, además que dudaba si dedicarme al arte o a la investigación histórica, mi otra especialidad universitaria, inseguro de mi futuro profesional. Pero deseé con el vientre que volvería a Venecia, que haría “cosas” en esa ciudad, que volvería quizás a Venecia otra vez con D. Federico y le haría un gran regalo en agradecimiento por aquellos días tan extraordinarios. Lo deseé con absoluta convicción y abandono al destino…

Desde aquel primer encuentro veneciano no dejé de ir a Venecia al menos un par de veces al año: que si para las bienales o en algunas fiestas señaladas, o viajes de enamorados siempre que se daba la ocasión. Así durante años fui haciendo amigos y conocidos en Venecia, sintiéndome cada vez más veneciano, oficiando también de maestro para otros en sus respectivas “primeras veces”… Hasta que un día, a finales de mayo de 1988, en la inauguración de La Bienal, en un pequeño corro de amigos, el Concejal de Cultura de Venecia me dice en voz alta, con urgencia: “Bueno, Pablo… Ya es hora que nos propongas algo para hacer juntos en Venecia… ¿Qué se te ocurre para el año que viene?”… Y entonces, entre azorado y valiente, improvisando, le contesto orgulloso y retador ante el Alcalde de Venecia, el Embajador español en Italia y mi amiga y cómplice Daniela Ferretti, entre otros: “Por supuesto, Goya”… Imaginen la cara de estupefacción de los presentes, incluso la mía… “¡Goya!”, qué locura… Me estaba comprometiendo a organizar la primera exposición de Goya en Italia, asunto que el mismo Museo del Prado llevaba retrasando hacía años. Además, en aquellos tiempos apenas contábamos con “goyas” exportables en Zaragoza… Pero todos acordaron que sí, que aceptaban mi propuesta y me daban hasta después del verano para que preparara el guión de la exposición, les convenciera de su viabilidad… Aunque entusiasmado por la idea que había expresado espontáneamente (y con extrema temeridad), aquella noche apenas pude dormir por el compromiso que había adquirido.

 

Recuerdo que aquellos tres meses de verano los pasé absolutamente sumergido en Goya y en averiguar el paradero de sus pinturas en colecciones particulares, españolas e internacionales. Conté con numerosísimas y valiosísimas colaboraciones que me aportaron información y contactos directos, entre ellas, quizás la más relevante, la de Soledad Lorenzo que unos años antes había participado en la Europalia española y contaba con un fantástico “catálogo” de coleccionistas de Goya. En septiembre viajé a Venecia y les convencí de mi guión y su viabilidad. En octubre, en las fiestas del Pilar, una delegación italiana vino a Zaragoza y allí se firmó el compromiso de colaboración… ¡Qué locura, qué atrevimiento! Si todavía no teníamos asegurada ni una sola obra… y nos comprometimos a inaugura la exposición antológica para el próximo mayo, apenas siete meses después… De inmediato organicé un pequeño equipo entusiasta con mis “becarios” en el Museo Pablo Gargallo que entonces dirigía. María José, María Jesús, Celia, Ana Isabel y Ricardo formaron mi “equipo de choque”; y aunque bisoños y jovencísimos (unos 25 años de media) trabajaron a mis órdenes con un entusiasmo más que heroico… ––a menudo 12 horas al día, algunas veces hasta la madrugada, que contactábamos por teléfono o fax con los museos y colecciones de América. Tuvimos mucha suerte, a lo mejor demasiada, y aunque hubo más de una “traición” y numerosísimas zancadillas en el camino, logramos nuestro objetivo con algo más que eficacia… Es justo recordar que para ello contamos con el apoyo y total confianza de “nuestros” políticos de referencia: José Manuel Díaz Sancho, mi concejal de cultura entonces, y Antonio Piazuelo, diputado de cultura de la Diputación de Zaragoza. Y aunque el compromiso de colaboración había sido firmado por la Diputación provincial, el Ayuntamiento de Zaragoza y el Comune de Venecia, las gestiones efectivas las llevábamos directamente Daniela Ferretti y yo con nuestros respectivos equipos de trabajo.

 

Por supuesto, en el Comité Científico que me asesoraba figuraba D. Federico Torralba… ¿cómo no?; y D. Julián Gallego, otro de mis maestros ejemplares… En aquellos meses de preparación de la exposición viajaba prácticamente cada dos semanas de Zaragoza a Venecia. ¿A que imaginan dónde me hospedaba siempre que había habitaciones libres? Pues en el Hotel Mónaco & Gran Canal… ¿Y dónde cenaba y tomaba mis cafés? Pues en los que me había “iniciado” D. Federico diez años antes… ¿Y cómo recorría Venecia? Pues a ojos ciegas por los caminos y atajos que D. Federico me había guiado… ¿Quién habría apostado en 1978 que un día todavía lejano e incierto un joven “agitador” artístico zaragozano iba a organizar una exposición antológica de obras de Goya en Venecia, en uno de sus palacios más imponentes, el Ca’Pesaro?... Es la fuerza del deseo, ni más ni menos; las convicciones y los compromisos que aprendí de mi maestro en artes y venecias… De eso se trata, de deseos, de convicciones, de “amor fati”, de “amor al arte” ––estúpido––… no de la lógica ni lo razonable…

 El siete de mayo de 1989 inauguramos nuestra exposición Goya: 1746-1828 en el Ca’Pesaro, a orillas del Gran Canal. La muestra se componía de 48 pinturas, 5 dibujos y 220 grabados y litografía originales. Unos meses antes de la inauguración, el entonces Director del Museo del Prado, Alfonso Pérez Sánchez, se “descolgó” del Comité Científico y anuló el préstamo de obras que se había comprometido con los más peregrinos e injustificados argumentos, entre ellos su negativa a que se expusiera un dudoso cuadro recientemente atribuido a Goya: el presunto boceto del Aníbal cruzando los Alpes que Goya habría pintado en Italia y presentado al concurso de la Academia de Parma en 1771. D. Federico, que había exhibido este cuadrito poco tiempo antes por primera vez en una exposición local me convenció de que era un verdadero Goya desconocido, y yo le creí e hice míos sus argumentos que defendí directamente frente al director del Prado. La consecuencia final fue la negación del museo nacional de las obras apalabradas… Pero el Aníbal cruzando los Alpes se expuso definitivamente en Venecia. Era el único cuadro en la exposición pintado en Italia por Goya… “Goya, ritorna a Italia”, señalaron los medios de comunicación italianos e internacionales convocados a la apertura de la muestra… Lo curioso y significativo es que pocos años después “se encontró” un manuscrito inédito de Goya con dibujos y anotaciones que avalaban ya sin dudas algunas pinturas “cuestionadas” de Goya, sus auténticos puntos de partida. Entre ellos estaba el dibujo preparatorio del Aníbal cruzando los Alpes… Hoy, aquella pintura que exhibimos en Venecia, tan controvertida, forma parte de la colección del Museo del Prado y se presenta como la primera obra exactamente datada y documentada de Goya en el museo nacional… Ay, el valor de las creencias, las convicciones, la confianza y la lealtad en el arte… ¿Cómo hemos perdido tales valores?

Aquel fue mi primer gran regalo a D. Federico…

 El segundo, acaso menos heroico pero más evidente, aconteció un año después, en Zaragoza. Como segunda parte del compromiso veneciano-zaragozano empezamos a organizar una excepcional exposición de arte del settecento veneciano. Contar con la coproducción del Comune veneciano nos permitió reunir una impresionante exposición de pintura, dibujos y grabados venecianos de aquellos tiempos coincidentes con Goya. Settecento Veneciano se inauguró simultáneamente en el Palacio de La Lonja y en el Palacio de Sástago, en Zaragoza, a primeros de octubre de 1990. La muestra estaba formada por 87 pinturas, 29 dibujos y 189 grabados originales de artistas de la importancia de Piazzetta, Carlevarijs, Canaletto, Guardi, los Longhi, los Tiepolos, Ricci, etc., procedentes de más de cincuenta colecciones, museos e iglesias monumentales de Italia y Europa. Seguramente ha sido la exposición más importante de arte histórico en Zaragoza, y una de las más valiosas realizadas en España. Aun con todo no fue tan “heroica” como la antológica de Goya en Venecia, pero sí más decisiva en mi vida…

 

Apenas una semana después de inaugurar, recibí una llamada telefónica con acento mexicano. Me llamaba un alto funcionario de Relaciones Exteriores mexicano… Me contaba que su “jefe” conocía de la existencia de nuestra exposición y que, enamorado de Italia y la pintura veneciana, quería a toda costa intentar prorrogar su itinerancia a México… ¡Pero qué locura ––pensé en mis adentros! Al funcionario le puse en conocimiento de la complejidad de lo que estábamos tratando, su coste, nuestra dependencia con los acuerdos suscritos con todos los museos y colecciones, su temporalidad. Pero él, tenaz, me insistió e insistió y al final no pude por menos que responderle con mi frase favorita, mi frase talismán en la vida y en mi carrera profesional: “¿Por qué no?... venga y hablamos en directo, vemos lo que podemos hacer”…

 

Dos días después el alto funcionario estaba en Zaragoza junto a dos de sus asistentes, a su vez también reconocidas profesionales. De primeras nos caímos bien y reconocí en él semejante entusiasmo que el nuestro en la pasada experiencia de la exposición de Goya. Nos pusimos de acuerdo y durante tres días, nosotros dos y nuestros respectivos equipos nos comunicamos con todas las colecciones de origen para negociar la prolongación del préstamo. Conseguimos en ese escaso tiempo la conformidad para la prórroga y viaje a México del 92% de las obras en Zaragoza. El Settecento Veneciano se inauguró por fin en la Ciudad de México el 17 de enero de 1991, exactamente mientras los aviones bombardeaban Bagdad en el inicio de la primera Guerra del Golfo. Por supuesto que el recorrido junto con el Presidente mexicano fue el más rápido que he hecho en mi carrera profesional, apenas veinte minutos… Y es que tenía que volver a la residencia presidencial a dirigirse al país e informar de los acontecimientos históricos de esas horas…

 

Mi primer viaje a México me fascinó. Empecé a conocer el país, a tener amigos allí, a visitarlo con cierta frecuencia como había hecho en Venecia años antes. El alto funcionario con el que negocié la continuación de la exposición en México fue nombrado meses después Secretario de Cultura de México, es decir, ministro; cargo que ocupó siete años en dos mandatos presidenciales sucesivos. Su nombre, respetadísimo y añorado hoy en día, es Rafael Tovar y de Teresa. Sus asistentes de lujo eran Miriam Molina, entonces directora del Museo Nacional de Bellas Artes, y Miriam Kaiser, seguramente la profesional del arte y la museología más respetada en México, maestra de al menos tres generaciones; amiga y también maestra para mí…

 

Qué maravilla y sorprendente que desde hace tres años mi residencia sea Ciudad de México, ¿no? ¿o no…? Y que deseo firmemente que ésta ciudad y este país sean mis lugares familiares el resto de mi vida. Ciudad de México, la antigua Tenochtitlan, la “Venecia” mexicana… Ay, D. Federico se ha muerto sin saber esta historia que ha trenzado mi vida desde aquel encuentro “necesario” e iniciático en Venecia hace casi treinta y cuatro años… Estoy seguro que se habría reído y comentado entre dientes: “¡Qué cosas tiene Ud., joven! Es un soñador y fabulador incorregible. Qué voy a hacer de Ud.”… ––Ay, Don Federico, me anego en lágrimas sólo con nombrarle––…

 

¿Y si le contara, D. Federico, que también mi relación con el arte contemporáneo está intensamente ligada a Ud.?  D. Federico Torralba fue uno de los promotores del arte contemporáneo en la España de la posguerra. Él fue el organizador de la primera exposición de arte abstracto en la España de entonces, el sustento teórico y “aval” del mítico Grupo Pórtico zaragozano, pioneros de la pintura abstracta española, el “maestro” de artistas tan significativos como Saura, por ejemplo. En su magnífica biblioteca particular vi por primera vez los Mirós que me fascinaron… y años después acabé siendo Director de la Fundación creada por Miró en Mallorca, en su territorio de trabajo y vida familiar más íntimos. Gracias de nuevo, D. Federico…

 

¿Y qué decir de sus enseñanzas sobre el arte oriental y especialmente sobre el arte japonés? D. Federico era uno de los pocos catedráticos con profundos conocimientos de arte oriental en España. Yo asistí a sus clases de arte oriental tan impresionado como entusiasmado por tal belleza extraña a nuestra sensibilidad. Son incontables las cosas que aprendí sobre los temas orientales aquellos años: en sus clases, en su magnífica biblioteca particular especializada, en su importante colección de arte y objetos orientales que atesoraba en su casa… Acaso aquella información previa, mi sensibilidad educada por D. Federico, explique de algún modo mi tropismo por Oriente, por Japón, por los artistas del extremo oriente. Y conecte hechos aparentemente independientes. Por ejemplo, que mi primer viaje “largo” y primeras conferencias internacionales las dicté en Tokyo en 1984, precisamente acerca del “joven Goya”, que un año después organicé la primera exposición de pintura contemporánea japonesa en España, en Zaragoza, y que soy uno de los escasísimos curators internacionales que ha trabajado y realizado algunas de las exposiciones mayores de artistas orientales contemporáneos como Nam June Paik, Yoko Ono (quince exposiciones internacionales en seis años), Hidetoshi Nagasawa, Tadashi Kawamata, Xu Bing… O que mi querido amigo perro actual sea un Akita japonés de nombre Taro (“hijo primogénito”)… Y es que imantamos las cosas del universo, sus acontecimientos, con nuestros más limpios deseos… ¿Por qué no?

 

Gracias, D. Federico por haber sido mi Maestro, mi guía, mi mago-chamán, aun sin saberlo… o yo qué sé… Gracias por haberme enseñado lo que sé en “arterapias homeopáticas”, es decir, el modo de cambiar el mundo por amor al arte y hacer feliz a la humanidad gracias al poder alquímico del arte y la imaginación. A estas horas me siento huérfano en el alma. Pero reconfortado con su recuerdo, sus imágenes, sus consejos, su ejemplo, sus palabras que leo mientras tanto. Descanse en paz en la Venecia de los cielos y transite feliz hasta la isla en la que morará el resto del tiempo por devenir. Le visitaré cuando pueda en Zaragoza y en Venecia y le contaré cómo me va la vida a este lado del mundo, en la “Venecia” mexicana… Aquí me quieren, no se preocupe, D. Federico. “Es un amor de antes de la guerra”…

Pablo J. Rico, Venecia-Tenochtitlan.

 

*Las dos primeras fotos son de Vicente Almazán, ese fotógrafo imprescindible y dulce que recorre Zaragoza y el mundo con paso sigiloso, como si fuera el hombre invisible, y la última pertenece a José Garrido Lapeña, fotógrafo que trabaja en el Museo Provincial desde hace muchos.

HISTORIAS DIBUJADAS, EN EL PARANINFO

HISTORIAS DIBUJADAS, EN EL PARANINFO

Historias dibujadas

 III Ciclo de conferencias Vida en ficciones.

 Los relatos en la era audiovisual

Organizan: Departamento de Historia del Arte y Vicerrectorado de Proyección Cultural y Social

 

El ciclo de conferencias para el que se solicita este año una ayuda está planteado como una continuación de los que se programaron en las primaveras de los años 2010 y 2011 y tiene la vocación de constituirse como un ciclo con continuidad en años sucesivos, que sirva como foro en el que la ciudad en general y los estudiantes en particular tengan ocasión de reflexionar y contrastar opiniones acerca de una cuestión tan relevante dentro de la cultura contemporánea como es la función, la génesis y las motivaciones de los distintos tipos de relatos en la era audiovisual en al que estamos inmersos.

En el ciclo de conferencias que hemos programado este año contamos con la participación como ponentes de la pintora Lina Vila, del dibujante Carlos Bribián y del dibujante y creador de animación 3D Cristóbal Vila.

El enunciado genérico del ciclo que se propone para la primavera de 2012 es Historias dibujadas, aludiendo a las razones que nos empujan a contar historias mediante imágenes que no pretenden ser copia fiel de la realidad o “huella de luz”, como la fotografía, sino que nos hablan de esa realidad, a veces incluso de forma más honda y directa, pero mediante la estilización del dibujo y las metáforas o sugerencias que sus cualidades estéticas nos proporcionan.

Se trata de profundizar en los procesos creativos de pintores, dibujantes y cineastas, para entender mejor el modo en el que se plantean la construcción visual del relato mediante imágenes dibujadas en distintos medios y soportes. Y de paso investigar acerca de las novedades que la técnica proporciona en este sentido, subrayando el peso que este tipo de narraciones visuales está adquiriendo en la cultura audiovisual y en la sociedad contemporánea en general.

      Primera conferencia. El primer día, con Relatos pintados y de la mano de Lina Vila, nos centraremos en la forma en que la pintura construye sus tramas narrativas y las propone como un juego de complicidades emocionales al público.

      Segunda conferencia. El título de la segunda conferencia, Relatos dibujados a cargo de Carlos Bribrián ahondará en las fuentes de inspiración narrativas y formales del cómic contemporáneo, en el creciente éxito de la novela gráfica y en las peculiaridades estructurales y estéticas de las historias contadas en forma de dibujos secuenciados.

      Tercera conferencia. Estas dos incursiones previas serán fundamentales para dar pie a la última jornada en la que se  impartirá la conferencia Animación 3D: un proceso, a cargo de Cristóbal Vila. En ella se abordarán las claves del proceso de trabajo en la creación digital que se ha convertido en un medio de comunicación y expresión artística con infinidad posibilidades y potencialidades que van creciendo gracias a las novedades y alternativas visuales que la técnica digital proporciona.

 

DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD

Está previsto que este ciclo de conferencias pueda desarrollarse dependiendo de la disponibilidad de los espacios:

      Entre el 24 y el 26 de abril de 2012

      Dichas conferencias tendrán lugar el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza a las 19.30 h.

JOSÉ MARÍA BARDAVÍO ABRE UN BLOG DE 'BAÑERAS EN EL CINE'

JOSÉ MARÍA BARDAVÍO ABRE UN BLOG DE 'BAÑERAS EN EL CINE'

[José María Bardavío, profesor de literatura inglesa en la Universidad de Zaragoza, ya jubilado, y apasionado del cine, ha abierto un blog sobre una de sus pasiones o rarezas: las ‘Bañeras en el cine’, que se halla en este dominio:

http://bathtubsinfilms.blogspot.com/]

Uno de sus primeros artículos es este, sobre ‘Belleza robada’, la película de Bernardo Bertolucci.]

 

 

BELLEZA ROBADA  (Stealing Beauty) Bernardo Bertolucci, 1996

 

Por José María BARDAVÍO.


TEMAS Y CONCEPTOS

1: Erotismo. Éxtasis. Trascendencia. Arrobamiento y  periodo de latencia. 2: El efecto Maelstrom. 3: La sexualidad genital. 4:  La Bella Durmiente. 

Lucy Harmon ( Liv Tyler) es una bellísima californiana de dieciséis años que viaja un verano a la Toscana para resolver un enigma (la identidad de su padre); satisfacer un deseo ( perder la virginidad con Niccoló un joven del que se enamoró el verano pasado durante su última viaje a Italia); y someterse a una grata obligación (posar para el retrato en piedra que le va a esculpir un célebre escultor amigo de su difunta madre).

Desnuda en la bañera le  escribe un poema  a Niccoló:

 

I wait I wait so patiently

I´m as quiet as a cup

I hope you´ll come and rattle me

Quick! Come. Wake me up

 

Te espero tanto y tan pacientemente

que he terminada convertida en taza

Espero que vengas y me agites 

¡Rápido! ¡Ven! ¡Despiértame!

 

Rompe la hoja  dejando caer los pedazos por la ventana a su espalda. Quiere que la brisa se encargue de llevar el poema y su deseo a Niccolo. Y luego, muy  lentamente, se va sumergiendo en el agua hasta desaparecer del todo.

 Lucy convierte la bañera en la nueva tumba de Bella Durmiente. Se disuelve bajo el agua insinuando un encierro prolongado. Solo su amado la extraerá de allí con su presencia. Pero el motivo de esa espera, una espera que es amor esculpiendo el deseo, es ella, es Lucy, un deseo hecho objeto, taza, para recibir el elixir de Niccoló.

 Lucy desaparece en las aguas originales, se disuelve en la bañera primigenia, para esperar a Niccoló en el centro de una esencia sin existencia. Por eso el viento se lleva el hechizo. No es el azar o el albur, es una fuerza de la naturaleza al servicio de la joven diosa convertida en poema,  en agua, en aire, para que sea Niccolo quien la aspire y respire.


Si Venus sale del mar Lucy se sumerge en el agua. Y es que para encontrar el amor ausente, debe devolverse al origen (la inmersión). Si Niccoló no está, Lucy no quiere estar. Lucía, etimológicamente la resplandeciente, la de los ojos bellísimos, quiere hacerle ver a  Niccoló que le

 espera, que venga a extraerle de la insípida existencia del estar sin él.


El juego masculino/femenino al servicio simbólico del trascender lo terrenal. Pero sin abandonarlo del todo, permaneciendo a voluntad, en ese nivel que sin ser divino vive de puntillas sobre lo humano. Porque siendo mujer, Lucy se transforma en esperanza, espiritualidad, en aire, y en brisa para que, viajando hasta Niccoló,  le impregne el saber que ella le desea. Mientras tanto, su cuerpo permanece disuelto en la espera, dentro de la bañera, disuelta en agua. Pero es que antes se hizo aire, brisa, viento, para llegar a Niccoló que al absorberla, entenderá que le está esperando, que no es nada, que permanecerá en la nada si no viene a devolverle la vida.

 

Erotismo. Éxtasis. Trascendencia. Arrobamiento. Y periodo de latencia (o inactividad sexual). El bañarse en la bañera resulta inconscientemente succionador. Como si se tratara de una inversión de sentido del famoso cuento de Edgar Allan Poe: En The Descent of the Maelström, la sensación de caída aumentativa, prolongada e indefectible, de muerte terrible e inevitable, sobrepasa los límites del espanto. En Stealing Beauty la inmersión succionante quiere expresar una volitiva detención del tiempo, de la vida, porque no hay tiempo alguno que pueda ser vivido si Niccolo no está físicamente a su lado. El agua es un dulce remolino que se lleva a Lucy, la separa, la oculta en la cueva de la bañera. Desaparecida del mundo esperando Niccoló en la taza  que es ella, de la bañera

 

Del motivo del baño en bañera, surge aquí uno nuevo y muy sutil: el de bañarse con el objeto de deseo sin que, en este caso él, esté físicamente en la bañera.  Por otro lado, esa pasividad de Lucy tiene que ver,  como decía, con el cuento de  La Bella Durmiente. La diferencia estriba en que el príncipeno viene aquí buscar a Lucy sino que es ella la que lo reclama. El sueño de Bella Durmiente advierte (desde la perspectiva psicoanalítica) de la necesidad de no apresurar la aparición de la sexualidad genital, dar tiempo al tiempo,  asumir las leyes de la naturaleza dictadas por el periodo de latencia.


Una  de las hazañas de Lucy en esta secuencia tan corta y tan grande,  consiste en convertir los contenidos inconscientes en conscientes. Ese es el sentido del poema que escribe a Niccoló: que sepa él que está aquí, en la casa de Toscana, y  que sepa que sin él ella no es nada. Una bañera que está llena, llena de ella y, al mismo tiempo, espera ser llenada por él.  Es aquí y ahora en donde queda clara la intencionalidad simbólica genital (ver aquí Annie Hall)  del significado de alguna bañeras cinematográfica. Al desaparecer Lucy bajo el agua, desaparece de su propia figuración para convertirse en el objeto sustituto, la bañera. Y cuando Niccoló beba de la taza del sumergirse en Lucy, la nueva Bella Durmiente adquirirá su aspecto mortal. Lucy dejará de ser lo que era (latencia) para entrar en la bendición de la sexualidad plena y gozosa, con el elegido, Niccoló. Y al mismo tiempo ira surgiendo de la piedra el retrato que le está haciendo el escultor, que resultará ser su propio padre.

 

Toda esta maravillosa película camina por un filo difícil de transitar pero Bertolucci resuelve el problema como acostumbra: de  forma no solo impresionante sino bellísima. Todo transcurre aquí entre el periodo de latencia y la satisfacción de Lucy por su primera experiencia sexual. El escultor al esculpirla (al volver a hacerla, pues él la engendró) la fija en la piedra (inmortalidad) y en la resolución (para siempre) de su personalidad. Lucy ha encontrado a su padre, y ha sido feliz en su decisión de entregarse a Niccoló. Si en La luna, su gran película edípica, Bertolucci describe la durísima complejidad psíquica de Joe, en Stealing Beauty Linda accede a la gloria de la normalidad, quiero decir, de la cordura, al no ser presa de enfermedad psíquica alguna. Surge Lucy del remolino de las piedras de su padre escultor, que no interfiere ni enreda para nada la resolución edípica de Lucy. Al contrario, la inmortaliza al retratar en piedra el alma limpísima de Lucy transparente en su bellísimo cuerpo.

 

*Reproduzco aquí una foto de Liv Tyler en la película.